Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Octubre 2018
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Finalizada Eilen Shinsei-Ficha

Mensaje por Eilen Shinsei el Dom Feb 04, 2018 9:03 am

Datos personales
Nombre: Eilen
Apellidos: Shinsei (Apellido publico) / Liberosis (Apellido que oculta al publico)
Apodos: Ely, El Hechicero Oscuro.
Fecha de Nacimiento: Desconocida
Edad: 25 Edad Aparente / Desconocida
Sexo: Hombre
Orientación Sexual: Heterosexual
Ocupación: Profesor en el Instituto Takemori
Materia: Psicología e Historia de lo Sobrenatural y del Mundo
Salón: 2do A (Psicología) y 3ro A (Historia de lo S. y del M.)
Casa: Casa Verde
Raza: Dragón de Color/Occidental
Firma

Descripciones
Descripción física: Sus rasgados ojos de color rojo, con sombra morada en sus parpados superiores, son los que mira con atención el pasado que carga entre sus hombros, tiene piel blanca y su cabello es ondulado, negro, y tan largo que la trenza gruesa que tiene llega hasta los tobillos. Parecería un cuerpo delicado a primera vista, su complexión es delgada con músculos formados levemente, sus cejas son delgadas y largas, sus labios finos y su nariz termina en punta.

Posee objetos tan dorados como el oro en sus muñecas y su cuello que parecen anillos gigantes puestos uno tras de otro, cualquiera diría que son decorativos como un collar o pulseras, pero Eilen las llama “Reliquias”. En su día a día lleva muy poca ropa, la que tiene ya de por si es bastante ligera y cómoda. Esta está conformada por un manto blanco en sus hombros y debajo lleva un top negro mostrando su abdomen, un pantalón tipo árabe ancho y siempre va descalzo. Si le preguntaran seguramente diría que es la única ropa que tiene, ya que no muy a menudo usa algo más. También lleva consigo a todas partes una especie de varita con una joya roja en la punta.

En su forma de Dragón sus escamas oscuras lo hacen completamente negro, exceptuando su pecho que es de un tono gris. Posee alas enormes que terminan en puntas afiladas, tiene cuernos del mismo color que todo su cuerpo y estos son similares a los de un alce. Sus garras tan potentes y peligrosas como las de cualquier dragón, y su cola que ondea al viento al momento de volar en el cielo.

Descripción psicológica: Eilen no tiene bien definida su personalidad desde el punto de vista de las demás personas, su comportamiento radica de la situación en la que se encuentra. Es un Dragón y a vivido mucho o lo suficiente como para entender varias cosas, tanto de los humanos, los seres vivos mágicos o de la vida en general. Cuando nació y era un pequeño dragoncito le gustaba aprender, pero era muy amable con todo lo que se movía y tenía ese afán de ser muy confiado. Aunque era muy joven y era de esperarse ese comportamiento, a los que lo rodeaban constantemente pudieron ver una oportunidad en él. Traiciones, decepciones, muchas cosas pasaron y mucho fue lo que aprendió. Uno de sus lemas mentales es, “Nunca confíes en nadie”.

La mayor parte del tiempo es despreocupado, como si nada le molestase. Parece feliz pues sonríe casi siempre, tiene mucha energía, no se pone de mal humor tan fácilmente y a veces puede lanzar una que otra broma, aunque eso último tal vez sea la causa de esos momentos incómodos en los que participa. Pero hay momentos en los que deja esa “imagen” de despreocupado para ponerse “serio”, podría decirse que lo hace cuando cree que el momento es lo suficientemente importante, “ahora si pareces alguien profesional” le habían dicho en varias ocasiones. Eilen diría que sabe cómo comportarse en las situaciones a pesar de no ser completamente verdad. El también diría que es amable, pero no tonto.
Si Eilen le comentase su vida a cualquier, esta pensaría que es imposible que él pueda seguir siendo amable o compasivo hacia otro ser vivo, pero así es este dragón. Si convives con el parecería que no posee ningún tipo de resentimiento hacia nadie ni nada, y si es así es porque sabe actuar muy bien, pues el rencor y odio siguen presentes en este dragón negro, muy en el fondo. Sin embargo trata a todos con la amabilidad más sincera que se pueda permitir, y aunque lo hagan enojar lo único que provocarían seria que deje de actuar tan “amable” con ellos, pero no actúa con resentimiento hacia nadie o al menos eso intenta. Es paciente, tolerante, aprende mucho y con entusiasmo. Actúa de una forma “feliz” pues lo hace para despreocupar a los que lo rodean y que se sientan mejor si es posible.

Es normal en él defender a alguien si este está en peligro, y no es que quiera ser reconocido o recompensado por sus actos heroicos, sino mas bien porque él conoce en primera persona lo que es estar en peligro y querer que alguien te de una mano, que sientas que no estás solo, de querer ser capaz de confiar en alguien. Eilen a pesar de no confiar completamente en nadie, cree en la amistad y las relaciones tanto humanas como sobrenaturales, o entre ambas. Cree en esa paz a los que tanto llaman sueño a pesar de haber visto al mundo destruido varias veces ya, tanto por los humanos como por otras razas o especies.

Gustos:
-Le gusta aprender y que otros aprendan, cree que el conocimiento es el arma más letal.
-El cielo y el viento golpeando su cara, sus alas y su cola son lo mejor para calmar sus pensamientos.
-Le gusta mucho cuidar su cabello, es muy largo y necesita de atención, es algo que lo mantiene ocupado mientras estudia, repasa o piensa sobre cualquier cosa.
-Ir con poca ropa y poder sentir el viento en su piel en todo momento es uno de sus gustos raros.
-Su color preferido es el negro.
-Su ave favorita es el cuervo, “una animal volador negro sin miedos” así es como lo ve.


Disgustos:
-No tener sus reliquias lo pone nervioso.
-Los seres vivos que se deslizan por debajo del suelo le provocan repelús, como lombrices.
-Que se desperdicie la vida de alguien sin sentido ni propósito.
-Que lastimen, denigren o menosprecien a sus alumnos, y peor delante de él, lo hace enojar.
-La traición ya es algo que no le sorprende de los demás, pero aun así no logra quitarse ese temor de que se lo vuelvan a hacer.
-Su verdadero apellido, lo detesta, lo rechaza, como una vez lo rechazaron a él.

Aficciones/Hobbies:
-Volar en su forma de dragón, lo tranquiliza.
-Pasar la mayor parte del tiempo en el bosque y hacer cualquier cosa, es una sensación que le gusta mucho.

Poderes
Habilidades: Como todo dragón es capaz de volar y convertirse en humano. Posee talento para la supervivencia, mayormente en bosques. Al ser un dragón y por la vida que ha tenido, su piel por si sola es más dura, siendo más resistente. Ah pasado tanto tiempo solo en bosques que es capaz de saber si alguna hierba es venenosa o por el contrario puede ser usada en alguna medicina, en un bosque posee ventaja por sus conocimientos y habilidades físicas.


Poderes:

-Primis Tenebris-Cover: Este poder le permite cubrir del elemento de oscuridad a el objeto "Varita de Liberosis", pudiendo así utilizarlo como arma. Al utilizar esta habilidad el dicho objeto tiene la capacidad de debilitar al que toque directamente, robándole sus fuerzas lentamente, pero si el objeto es golpeado contra la piel del objetivo provocaría un estado cercano al entumecimiento en el miembro golpeado.
Recarga: Dura 5 post y se tarda otros 5 para volverla a usar.
Contra: Este poder debilita el objeto en general, si alguien descubre el poder cubierto en el, romperlo sería más que suficiente para cancelarlo.

-Varita de Liberosis: Es una suerte de varita con una joya roja en la punta, el elemento que Eilen controla es la oscuridad y con este objeto puede, como un canalizador, utilizar ese elemento y permitirle controlarlo de forma más sutil, haciéndole capaz de por ejemplo; darle a la oscuridad forma, letras en el aire, o hasta formas de animales. Es capaz de controlar dichas formas a voluntad. La varita para que pueda ser utilizada debe tener contacto con el cuerpo de su portador, no es necesario que lo sostenga con las manos, hasta con los dientes podría servir.
Recarga: Puede usarlo cuantas veces quiera mientras no utilice magia ofensiva, las letras se quedan flotando en el aire durante hasta 5 post o hasta que Eilen decida hacerlos desaparecer.
Si utiliza magia ofensiva, esta dura 1 post y puede volver a utilizarlo después de 3 post
Contra: Si el objeto es separado de Eilen pierde su función, él no la puede utilizar si no la toca y nadie aparte de él la puede usar.

- Collar Maldito de Liberosis: Este objeto es capaz de utilizar el elemento del aire, y le permite a su portador elevarse en el cielo levitando al cubrir todo su cuerpo de aire. No es capaz de volar como un dragón a las alturas de las nubes pero puede levitar lo suficientemente alto como para subirse a un pino alto, o un edificio de dos plantas o hasta un poco más. La altura máxima que ha logrado es 10 metros.
Contra: Al no ser hábil en el elemento del aire esta levitación es delicada, puede desequilibrarse y caer si es golpeado, tanto por un golpe físico o mágico.

Primis Tenebris-Exploratorem: Eilen crea unas formas aladas que parecen mariposas, sin embargo estas son completamente negras pues están hechas de Oscuridad. Puede crearlos sacándolos de su cuerpo al concentrarse debidamente, estos “seres”; que no poseen vida, son intangibles y se ocultan en las sombras de los objetos. La finalidad de los mismos es captar el movimiento y si dicho movimiento es provocado por un ser vivo, es como espiar… En pocas palabras dichos objetos voladores son capaces de transmitir lo que ven a su alrededor, pero no imágenes exactamente. Pueden “avisarle” que alguien se acerca, pero no serán capaces de enviarle lo que ven por lo que Eilen no sabrá como se ven dichas personas o seres vivos de los alrededores. Sería como un sexto sentido dándole la capacidad de sentir si algo se aproxima. Estos bichos se generan cuando Eilen pasa por sombras, por lo que dichos seres son invisibles al menos que el Dragón desee lo contrario. Le permiten sentir en un radio de 20 metros a la redonda; y es capaz incluso de controlarlos con la mente al estar hechos de oscuridad.
Recarga: Puede estar activado indefinidamente al menos que las sombras del lugar desaparezcan o Eilen perdía totalmente su concentración. Si lo ultimo sucede, una bandada de aves hechas de oscuridad que estaban ocultas en las sombras se abalanza hacia el Dragón de forma violenta.
Contra: Un destello de luz puede cancelar el poder aunque lograrían avisarle de dicho fenómeno al dragón antes de desaparecer.

Primis Tenebris-Sana: Eilen crea de su cuerpo oscuridad que puede controlar a merced, la misma posee magia sanadora, como cicatrizante. El dragón puede colocar dicha magia oscura encima de las heridas, que se asemejen a un raspón o moretón hasta una cortada profunda, para utilizarla como venda, para cicatrizar la herida y sanarla un poco. Como también para parar el sangrado y disminuir el dolor. Esta magia puede desprenderse del cuerpo del reptil para juntarse con plantas medicinales y utilizarse como ungüento curativo para todo aquel que no sea débil a la oscuridad. Esta de mas decir que aquellos que sean afines a este elemento poseen una mejor recuperación.
Recarga: 1 vez cada 5 post, y dura entre 2 o 3 post los efectos curativos, siendo para cualquiera o para los afines al elemento oscuro respectivamente.
Contra: Como cualquier cosa hecha de oscuridad es débil a la luz, desasiéndose con la misma.


Debilidades:
-El elemento que controla es la oscuridad, por lo tanto es especialmente débil ante el elemento de la luz o magia sagrada.
-Las agujas, tiene una especial debilidad ante ellas, seguramente causada por haber tenido una gran exposición con ellas de pequeño, no es un buen recuerdo.


Objetos:
-Varita de Liberosis: Es una suerte de varita con una joya roja en la punta, el elemento que Eilen controla es la oscuridad y el este objeto puede, como un canalizador, utilizar ese elemento y permitirle controlarlo de forma más sutil, haciéndole capaz de por ejemplo; darle a la oscuridad forma, letras en el aire, o hasta formas de animales. Es capaz de controlar dichas formas a voluntad. La varita para que pueda ser utilizada debe tener contacto con el cuerpo de su portador, no es necesario que lo sostenga con las manos, hasta con los dientes podría servir.

-Collar Maldito de Liberosis: Este objeto es capaz de utilizar el elemento del aire, y le permite a su portador elevar su cuerpo en el cielo levitando. No es capaz de volar como un dragón a las alturas de las nubes pero puede levitar lo suficientemente alto como para subirse a un pino alto, o un edificio de dos plantas o hasta un poco más.

-Brazaletes de la Tempestad:
Brazalete derecho: Otorga a su portador más resistencia a su cuerpo, resistiendo mejor el daño físico. Con esto es capaz de resistir una caída que mataría a un humano, le dolerá pero no morirá ni tampoco tendrá algún daño realmente problemático.
Brazalete izquierdo: Da una potencia en la velocidad, siendo casi tan rápido corriendo como una bicicleta a todo pedal. Aunque si utiliza esa velocidad se cansa con mucha más rapidez de lo normal.

Historia
Historia:
Liberosis:

Liberosis

Era de noche, llovía y el viento soplaba con fuerza. Ese era el clima en aquel momento, el momento en el que un niño había nacido, un niño que sería apodado como “maldito”. ¿Por qué? Te preguntaras, es simple, porque nació con una marca; una marca que nada tiene que ver con su personalidad, su desempeño o sus pensamientos, pero que aun así marca su destino.
“Los que nacen en nuestra familia con el toque de nuestro seños Liberosis son marcados como malditos, indeseables, son inservibles y no merecen respeto ni compasión”. Es uno de los lemas de esta familia que intenta justificar lo que hacen. Cada cierto tiempo cuando un niño nace se le otorga el emblema de la familia en  una parte de su cuerpo, marcándolo de maldito toda su vida, según las supersticiones esto calmaría la rabia del señor Liberosis, el primer integrante de la familia y cuyo recuerdo sigue atormentando a todos los integrantes por sus recurrentes actos cometidos, que no hacen más que manchar la imagen y el nombre de Liberosis…o eso es lo que dicen.
Su nombre era potente, una familia de dragones dignos y poderosos, creían en el conocimiento como la mejor arma y no temían enfrentar a sus enemigos de frente. Ahora la familia no es más que un “gremio de mercenarios” o así es como nos llaman, y no les falta razón, mancharon todo lo que significa ser un Liberosis o peor aún, ser un dragón. Yo nací en esa familia y morí ahí también, en el mismo día. Al nacer me pusieron en el cuello la marca, era odiado, despreciado y no sabía por qué, cuando preguntaba de mi error se me ignoraba. Siempre creí que era mi culpa, no paraban de repetírmelo así que lo termine creyendo. Pero había una persona, solo una que me hacía sentir diferente a como siempre, esa persona me dijo que eso que sentía era el “bienestar” aunque no lo entendí en ese momento.

Se llamaba Amelia, una dragona anciana con vendas cubriendo su frente todo el tiempo y que tenia tanto que contar pero nadie la escuchaba, me dijo que la única razón por la que se quedaba en la familia era por su antiguo status. Los de la familia eran muy supersticiosos y cobardes, no harían algo que creyesen que podría atraer a los malos espíritus del señor Leborisis. Sin embargo aquello no me importaba, escuchar las increíbles historias de Amelia y sentir su gentileza era algo que no podría describir, me hacía sentir feliz, aunque en ese momento no supiera que significaba ese sentimiento. Sentía que ella a pesar de ser tan amable me ocultaba cosas, dijo que por nada del mundo debía de revelar que nos juntábamos pues era un secreto. Aunque al final fuimos muy descuidados y no tardaron en darse cuenta.

Nunca se molestaron en enseñarme, solo era un estorbo al fin y al cabo por que enseñarme nada. La abuela fue la única que se tomo su tiempo para darme conocimientos, a partir de ahí todo lo aprendí solo. Nuestra especie, los humanos, las otras razas, el mundo,  la magia y los elementos, desde cómo o que comer hasta defensa personal. Los libros y con ellos el conocimiento me habrían las puertas a un mundo que no sabía que existía, Amelia siempre decía que aprendía rápido, aunque no podría saber si está en la razón. Podría decir con certeza que la familia a la que pertenecía no me había enseñado y aportado nada, exceptuando una sola cosa, un solo pensamiento, un solo sentimiento, el odio.

Aun recuerdo esa noche, hacia mucho frio, llovía y no se podía salir por el viento. El día había comenzado raro pues en esa ocasión no me habían agredido físicamente, lo que era muy extraño, y desde ese punto solo se limitaron a ignorarme, ni se percataban de mi existencia. Cuando llego la hora a la que se suponía tenía que ver a Amelia hice lo de siempre, escabullirme con sigilo para que nadie se diera cuenta, era algo complicado pues la mansión era algo grande aunque muy vacía y sucia. Si alguien de afuera la viera diría que la familia cayo a lo más bajo,  no se equivocaría.
Cuando llegue sentía algo raro, había mucho silencio, demasiado, y la abuela siempre tendía a tararear una música que decía que le recordaba su pasado. Era muy joven pero aun así por alguna razón sentía que algo iba mal, tal vez por mis instintos de dragón. Abrí la puerta levemente y pude ver la escena, parecía que una tormenta hubiera destrozado la habitación. Las paredes, los muebles y los libros también, todo con signos de cortes de espada. Y en el centro de esta estaba Amelia, ensangrentada, pareciera que su sangre podría pintar todo el lugar. Podía jurar sentir como la vida misma se le salía, pero a su vez sentía un dolor punzante en mi pecho, algo que jamás había sentido antes, la única persona a la que le importe estaba en el suelo con casi toda su sangre afuera de su cuerpo y yo era el que estaba sintiendo dolor, en ese momento no tenía sentido para mí.

Estaba arrodillado a su lado, con mis piernas y manos cubiertas de su sangre. Escuchaba las risas detrás de mí y fuera de la habitación, sabia quienes eran los responsables aunque no la razón. Ese sentimiento que sentía con la abuela se había esfumado totalmente, no podía apreciarlo en mí, hubiera estado en ese lugar durante mucho más tiempo, intentando entender si lo que sentía era tristeza, hasta que lo vi. Su frente por primera vez estaba descubierta y en ella había una marca negra, una espiral con puntas. “El toque de Liberosis” Murmure mientras no lograba apartar la mirada de aquella marca, Amelia también la poseía como yo. –Exacto, esa anciana era también un maldito por el toque del señor-, si tuviera que adivinar en ese momento, esa voz rasgada y gruesa seria de uno de los ancianos de la familia, uno de los que debían estar presentes cuando se les pone la marca a los niños indicados. Pero incluso aunque supiera que alguien estuviera detrás de mi no era capaz de apartar la mirada de la Abuela, mis latidos se volvían más violentos y sudaba más que de costumbre. En ese momento las risas se volvieron más presentes en mi cabeza, me costaba respirar y cerré mis manos con fuerza. “Los odio” pensé, esa idea transcurrió mi cabeza durante horas. ¿Se puede odiar algo sin saber que significa dicho sentimiento? Para mí, fue un sí.

Lo último que recuerdo es estar en la sala principal de la mansión, un lugar espacioso con candelabros que no funcionaban, me encontraba rodeado de cuerpos de integrantes de la familia, ensangrentados, parecía como si alguien los hubiera matado con tanta furia. Había muchos cuerpos en el suelo y la sangre estaba en todas partes, las paredes, el suelo, los pasillos, recorría toda la casa. Era una escena horrible y asquerosa, pero aun así no lograba sentir nada, ni tristeza, ni empatía, sencillamente aquellas vidas arrebatadas no me importaban nada y estar en medio de toda esa masacre mientras sostenía un cuchillo ensangrentado no producía en mi una reacción, o eso pensaba. –Otra vez este sentimiento… ¿Por qué?... ¿Por qué son ellos los que tienen heridas fatales pero es a mi al que le duele?-, tardaría mucho para darme cuenta, pero en ese momento no supe muy bien porque recordé lo que una vez la Abuela Amelia me dijo. –Cuando sonríes pareces transmitir tu felicidad. Escucha Eilen, sonríe siempre, intenta ser feliz y vive una vida sin arrepentimientos, porque esa felicidad será la que te haga avanzar a ti y a los que te rodean, aunque no lo creas-, mis extremidades empezaban a temblar, mi corazón latía de forma diferente, y mis ojos comenzaban a lagrimar, todo por recordar sus palabras. –No te dejes consumir por el odio, algún día lo entenderás-, me dolía mucho el pecho, de mis ojos se escapaban lagrimas y con ellas le acompañaba un llanto desgarrador. Me quede así hasta que amaneció.

Decidí escapar y dejar todo mi pasado atrás, visite por última vez el cuerpo de Amelia y allí empaque algunos libros que aun podían leerse para llevármelos. Estaba a punto de retirarme hasta que vi una especie de caja fuerte detrás de uno de los muebles, no entendía que hacia algo como eso en ese lugar así que decidí acercarme. La compuerta parecía tener una contraseña de números, y tal vez era por mis sentimientos en el momento, pero recordé lo que Amelia me dijo una vez, -1450, son la cantidad de gente que conocía, que quería y que perdí, el mundo es cruel Eilen no te olvides de eso jamás, utiliza los conocimientos y recuerdos cuando llegue el momento-. No perdía nada intentándolo y para mi sorpresa el código funciono, la caja fuerte se abrió y dejo a la vista unas piezas que parecían hechas de oro puro, lo que me llamo la atención era que estaban muy bien cuidadas y colocadas, casi parecía un santuario dentro de una caja de seguridad. Junto con una extraña varita se encontraba una carta: “Eilen pequeño, si lees esto es seguro que algo muy malo haya pasado, pero no tienes porque sentirte solo o triste…Si, yo también poseo la marca maldita de Liberosis, no quería decírtelo pues no quería que sintieras que la única razón por la que me relacione contigo fue por ese tonto dibujo, tienes potencial para ser un muy buen dragón, solo no olvides lo que te hace fuerte a ti y a tu especie, el conocimiento. Ah y te dejo un regalito para ti, son las reliquias de la familia que se “perdieron” hace ya muchos años, responden a quien sea dignos de ellas y sé que tu lo serás. No olvides nunca quien eres, hasta nunca mi pequeño Eilen”. En ese momento podía estar seguro que me sentía triste, pero tranquilo al mismo tiempo.

El Amor de un Profesor:

El amor de un Profesor

Ah pasado mucho tiempo desde aquel accidente, la noticia viajo muy rápido por todas partes, parece que la familia Liberosis participo en una masacre y casi se extinguen. Hay quienes dicen que aun hay algunos sobrevivientes escondidos, otros que la familia ya no existe. Al principio pensé que era el único con el apellido Liberosis aun con vida, pero cada vez que pasaba el tiempo crecían mis dudas. Desde que escape de la mansión viaje por todo el mundo, me gustaba pensar que parecía un viajero o aventurero como en los cuentos que leía, pero parecía más un sin techo, no tenía dinero por lo que dormía en los bosques o algún lugar donde pudiera refugiarme. Robe libros para aprender más sobre supervivencia, en especial en la naturaleza de los bosques frondosos, poseían en su interior un montón de recursos para vivir, así que los aproveche adonde fuera. –Aunque  me gustaría probar eso a lo que llaman helado-, en ocasiones lograba robar comida de los humanos y me sorprendía de los sabores que podían llegar a hacer.

Llegue a entender que un corazón podrido no era exclusivo de mi familia, que aquello que te pudre está en todas las razas, licántropos, vampiros, humanos, dragones o cualquier otro ser, todos tenían las mismas cualidades y porcentajes de tomar decisiones que no solo se destruirían a sí mismos sino que también a los que los rodean. Hubo un tiempo donde no quería saber nada de nadie, podría decirse que aquella era mi etapa de “rebeldía” a mi edad. Sin embargo no tardaría en cambiar de opinión, no tardaría en amar a los seres vivos y más a los que desean vivir.
Cuando iba viajando me tope con un bosque que tenía casi la mitad de su territorio quemado, como si un incendio forestal hubiese ocurrido. Al lado se encontraba una ciudad bastante grande, con edificios más elevados que los pueblos a los que frecuentaba. Caminaba por el lado quemado del bosque y pude ver objetos de metal en el suelo, armas y cosas por el estilo, algo malo había pasado allí y lo sentía. Pero a pesar de eso lo que más llamo mi atención fue una mujer joven de cabello negro rizado, con un delicado rostro y un ramo de flores en sus manos colocándolo en el suelo al lado de un árbol quemado. Nos miramos fijamente durante unos segundos, la situación era incomoda así que decidí simplemente ignorarla. -¡Espera!-, ella grito mientras se acercaba a mí, no acostumbraba a hablar con nadie pero aquella muchacha me llamaba la atención. –No eres de por aquí cierto, ¿necesitas ayuda para encontrar un lugar donde descansar, comida, algo?-, que alguien ayudase a otra persona que no conoce de nada era algo raro, pero era cierto que necesitaba de ayuda si quería encontrar cosas que me sirvan sin tener que robarlas. –Necesito libros, e información-, la chica estuvo unos segundos pensando, tal vez dije algo raro. –Muy bien, solo dime qué clase de libros quieres y que información necesitas-, era una mujer muy rara, con qué motivo o propósito me ayudaría. Sea cual sea la razón desde ese entonces la veía con frecuencia.

Día y noche aprovechaba el tiempo libre que tenia para escabullirse y visitarme. –Ahora que lo pienso no tengo dinero para pagarte los libros-, aun no confiaba en ella así que si lo que buscaba de mi era el dinero no lo conseguiría tan fácil, aunque lo de ser pobre no era mentira. –Hmm, eso es un problema. Dime, para que quieres los libros, son especialmente largos y complicados-, en aquel momento pude sentir su curiosidad sobre mí y me recordaba la época en la que era un niño preguntón, ¿Qué es esto, para qué es esto?, decía todo el tiempo. –Para tener conocimiento, una persona me dijo una vez que el conocimiento y el saber puede ser la mejor arma si sabes utilizarla-, a mis palabras la mujer reacciono con una sonrisa y leve risa. –Yo también pienso lo mismo, pero en este lugar no logro conseguir a nadie que pueda enseñarme y compartir conocimiento-, se sentía raro hablar con esa chica, podía jurar verme reflejado en sus ojos, tal vez fue por eso que se lo ofrecí. –Yo puedo enseñarte, y a cambio no me cobraras por los libros-, esperaba que aceptara pues no tenía otra forma de pagar y cada vez me llamaba más la atención esa mujer. –¡Claro, acepto!... No me eh presentado aun, me llamo Elizabeth, un gusto-, acepto más rápido de lo que pensé, casi ni lo pensó dos veces, pero el trato ya estaba hecho. –Llámame Eilen, creo que te enseñare un poco sobre el bosque-, parecía estar entusiasmada y atenta a cada palabra, en el fondo quería confiar pero mis recuerdos no me lo permitían.

Como identificar hierbas venenosas a unas que sirven para curar, como extraerlas, como moverte en el bosque dependiendo la situación, que hacer en ciertos casos, que tipos de comida se encuentra en los diferentes tipos de bosques, etc. Le iba enseñando desde lo más fácil hasta lo más difícil progresivamente, no sabía si aquello le serviría pero parecía entusiasmada por aprender sobre cualquier cosa, aunque claro yo no era el único que respondía preguntas. Al parecer el bosque quemado fue obra de una organización de humanos que adoraban a los demonios y cometieron un sacrificio en masa en este lugar, pero algo salió mal y la mitad del bosque se quemo con todos dentro, todos murieron incluido los padres de Elizabeth. Los hijos de las personas que iban a ser sacrificadas son tachados como malditos en esta ciudad, no se les permite aprender y se les quitan muchos derechos. “Es como yo” pensé muy en el fondo, en mi aparecía un sentimiento raro cuando la veía hablar sobre el pasado, “confía en ella” me decía ese sentimiento. –Creía que había olvidado y dejado atrás mi pasado, pero tú me lo recuerdas-, dije sin pensar. –Te hice recordar cosas malas, lo siento-, ella se disculpo, pero no era necesario. –No, recordarlo no es algo malo, gracias-, pude ver a través de sus palabras a la Abuela Amelia de nuevo, a sus enseñanzas, a que debía sonreír y así lo hice. –Es la primera vez que te veo sonreír después de tanto tiempo visitándote, te queda bien-, al principio me sorprendieron sus palabras, mi sonrisa tuvo efecto en ella y la hizo sonreír también, “te queda bien” se mantuvo en mi mente esa idea.

Pasaban los días, las semanas, hasta llegar a los meses. Lo normal para mí era quedarme máximo dos meses en un lugar sin moverme, pero en esta ocasione había sobrepasado los 3 meses. Cada vez que me planteaba el irme esa mujer parecía en mi cabeza, no sabía por qué, que tenía ella que me obligaba a quedarme. Las conversaciones se volvieron más amenas, ella hacia bromas y nos reíamos juntos, hasta en ocasiones cuando llegaba a la noche me contaba cosas que pensaba en su intimidad. Ella odiaba no tener un hogar, no tener a alguien que le diga “bienvenida de vuelta” cuando llegase al lugar donde se hospeda que es una especie de orfanato para los niños malditos de la ciudad. Se sentía sola, ser marcada con tal titulo solo por aquella tragedia la enfurecía. –Eres como yo, deseas que te acepten por cómo eres, por tus acciones y que ello te haga feliz a ti y a los que te rodean… Pero aun así no estás sola, me tienes a mi-, ella solo se limito a escuchar mi palabras y a mirarme fijamente, era algo incomodo pero nos mantuvimos así durante unos segundos. –“Te tengo a ti”, eh… Gracias-, fue leve pero note las lagrimas que ella estaba intentando ocultar tras esa sonrisa, esa extraña sonrisa que parecía una máscara y al mismo tiempo su verdadero rostro. En ese momento lo ignore pero había sentido un pesar en mi pecho y un sentimiento que pensé que era espontaneo, sin embargo aquella no será la última vez que lo sentiría eso.

Las semanas que pasaron fueron extrañas, cada vez que Elizabeth me visitaba estaba extrañamente más feliz que de costumbre, me sentía tranquilo pero cuando se iba pensaba en ella en cada momento. Cuando se tardaba en visitarme a las horas propuestas me inquietaba, no me sentía cómodo y en mi mente solo ocurrían sucesos trágicos, hasta que llegaba y terminaba echando un suspiro de tranquilidad. Lamentablemente no era lo peor, cada vez era más fuerte la atracción que sentía hacia el cuerpo de la mujer, ocurría cada vez que se acercaba a mí, que me tocaba o si la llegaba a ver con poca ropa, sentía ese dolor en el pecho que últimamente ocurría con frecuencia. –Estoy enamorado-, trataba todo lo que podía el no tener que socializar con nadie, pero no era tonto, podía distinguir los sentimientos y los que sentía yo eran los que siempre se jactaban de estar “enamorados”. No sabía por qué, pero Elizabeth me empezó a gustar, todo lo que hacía o decía para mí se volvía algo importante o bello. Nunca me había imaginado estar en esa situación, aunque me agradaba sentir eso, gracias a ella estaba feliz casi todo el tiempo. –Has estado raro últimamente, ¿pasa algo Ely?-, me pregunto usando ese apodo que me puso ella mientras se acercaba más a mí, intentaba apartar la mirada pues no quería verla directo a los ojos, hasta que volvió a llamar mi atención. -¿Te desagrada mi presencia? No te preocupes si molesto, es un efecto normal que produzco a los demás-, me confundió mucho lo que dijo y me molestaban esas palabras. -¿Cómo puedes menospreciarte de esa manera? Es la actitud que mas me molesta y mas viniendo de la primera mujer a la que puedo afirmar que amo-, sin quererlo lo dije y Elizabeth no supo que responder, se quedo petrificada ante tales palabras, solo pudo llorar y llenar sus ojos escarlata de lagrimas húmedas, pero yo sabía que aquello no era tristeza, era felicidad. La gente normal al “declararse” era normalmente recompensada con una respuesta, pero yo no obtuve tales palabras, Elizabeth se limito a abrazarme y de esa forma, pegados el uno al otro, nos quedamos durante horas disfrutando de la naturaleza y vida del bosque.

Sin darme cuenta paso un año desde el momento que llegue a ese lugar, y yo había cambiado tanto, tanto por una mujer humana, pues sabía que la razón de mi cambio era ella y para bien o para mal termine aceptando mis sentimientos, con el tiempo me volví más abierto no solo para Elizabeth si no que ella me enseño a llevarme con las relaciones sociales, a no temerle a las personas. A veces sentía que me enseñaba a ser feliz, aunque suene muy infantil. Siempre me había preguntado si era verdaderamente amor o si era simplemente algo normal a mi edad, pero cada vez que la veía no me importaba la respuesta, me sentía feliz como con la Abuela Amelia, o hasta incluso mejor. Pero tenía su lado malo, cada vez que me alejaba de ella durante un largo periodo de tiempo me sentía solo, como si faltara algo para que mis días sean más amenos, cada vez que estaba solo temía por primera vez el caer en la oscuridad, por primera vez tuve miedo de mi futuro. Así paso cuando Elizabeth de pronto y sin aviso dejo de visitarme durante unos días, semanas y casi llegando al mes. Jamás había estado ausente tanto tiempo, solo pensaba en cosas malas y como no hacerlo, no podía ordenar mis ideas, estaba intranquilo, nervioso. Nunca olvidare esa noche, llovía mucho, hacia frio y la tormenta trajo consigo un viento sin piedad. “Me trae recuerdo que no quiero recordad”, era lo que pensaba en ese momento. Esa noche la ciudad estaba más ruidosa que de costumbre, y a pesar del clima podían verse bocanadas de humo enormes salir en esa dirección, cuando me acerque lo suficiente pude ver como la ciudad entera parecía una zona de guerra. Edificios destruidos, sangre por las calles, cadáveres y fuego por doquier era lo que alcanzaba a ver desde el bosque. A pesar de aquella terrible escena solo podía pensar en el lugar donde vivía Elizabeth, solo podía pensar en el bienestar de lo que era más importante para mí.

Cuando llegue al edificio en el cual se hospedaba Elizabeth pude ver como estaba totalmente destruido por dentro, saqueado, como si alguien lleno de furia hubiese explotado en ese lugar. Era muy diferente comparándolo con el exterior, dentro de ese lugar la destrucción y los cadáveres eran peores, no eran asesinatos eran mutilaciones. Recorrí el edificio entero hasta que la encontré, en el suelo con el mismo y las paredes cubiertas de sangre. “Todo se repite”, pensé mientras veía que a su lado se hallaban los libros que iba a traerme en la siguiente ocasión. Una vez más, como si de un bucle se tratase, sentía ese dolor punzante en mi pecho pero esta vez se había multiplicado. Me acerque y tome su cabeza apoyándola en mi regazo. –En un libro leí que esta pose era muy buena para relajar a las personas-, decía con la respiración entrecortada. –Siempre hablando de libros… Te gustan mucho-, podía sentir el leve latir de su corazón y el calor de su sangre recorrer mis manos y pies. –No es lo único que me gusta, no es lo único que quiero tener a mi lado-, cada vez podía sentir su latir más despacio, mientras que el mío se aceleraba, no podía pensar con claridad, no era capaz de mantener mi compostura. –Ely. ¿Por qué lloras?-, no se detenían, no paraban, no lograba que dejasen de caer como si mi cuerpo intentase eliminar todo ese dolor con simples gotas de agua. –Lo sabía, a tu rostro le queda mejor una sonrisa, me gusta pensar que mi presencia fue la responsable de esa sonrisa que tanto me gusta… Quiero que sonrías, que sonrías siempre… ¿Podrás cumplir el deseo de esta arrogante chica?-, cada palabra que exhalaba su boca era como un alfiler clavándose en lo más profundo de mi pecho, y al mismo tiempo que asentía le regalaba una sonrisa de alegría a la par que un llanto de tristeza. –Jamás te respondí en aquella ocasión… Estaba asustada, que te alejaras como todos acostumbran tarde o temprano, nadie quiere a un ser maldito a su lado pero tú te quedaste, no te fuiste… No te respondí por que no sabía que sentía y porque no quería perderte si respondía mal… Eres la primera y última persona que realmente ame, y espero que con el tiempo me perdones por dejarte solo, espero que algún día puedas presumir el tener amigos, el tener a alguien especial a tu lado-, y lentamente, como si de una llama de vela se tratase, su corazón se apago. La vida de un “simple” humano se termino, pero aun así no entendía por qué, por qué esa sonrisa que aun mantiene después de su muerte me afecta tanto. Lo único que supe con certeza es que en esa tormentosa noche no quedo nadie vivo, ni los que fueron atacados ni los atacantes.

Esa noche no pude dormir, me quede al lado del cuerpo de Elizabeth hasta que amaneció y la sepulte en el bosque, al lado de sus padres. Tenía pensado partir en una dirección aleatoria hasta que vi su cuarto, el lugar donde dormía en ese edificio. Encontré fotos, dibujos, hojas enteras escritas que mostraban un instituto, el Instituto Takemori. “¡Es un Instituto enorme e increíble! Algún día lo visitare, con tiempo y suerte tal vez me vuelva una profesora decente”, fue lo que Elizabeth dijo, y no fue muy difícil decidir mi próximo rumbo. Tome todo lo necesario para aquel viaje y partí rumbo a un Instituto del cual poco sabia.
-¡Es El Hechicero Oscuro! ¡Corran!-, gracias a ese incidente en esa ciudad y a esta varita me eh ganado cierto apodo, y lo peor es que lo dicen de esa forma tan despectiva. “La Masacre Oscura” fue como nombraron ese acontecimiento. –Siempre haciendo un show de todo-, a pesar de mi molestia por todo eso, seguí avanzando con una sonrisa, una sonrisa capaz de alegrar a los que me rodeasen.

-É...Éadrom. ¿Es aquí?-, después de un largo viaje llegue a donde parecía ser una ciudad, moverme en ella y encontrar el instituto fue una locura pero gracias a las indicaciones que iba pidiendo la encontré. Después de solicitar el puesto de profesor en el ya mencionado Instituto me dedique a pasear por los lugares, no era fan de convivir en las ciudades por lo que muchas cosas me parecían raras. -Me pregunto como sera la vida aquí para un ser sobrenatural como yo, Elizabeth-


Apariencia humana:
Spoiler:




Apariencia verdadera:  
Spoiler:

Nombre del físico: Judal
Anime/Manga/videojuego: Magi: The Labyrinth of Magic!


Última edición por Eilen Shinsei el Miér Nov 07, 2018 7:39 am, editado 3 veces
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Finalizada Re: Eilen Shinsei-Ficha

Mensaje por Invitado el Dom Feb 04, 2018 10:28 am


¡Buenas! Bienvenido/a al Instituto Takemori, te deseo una agradable
y larga estancia. Ahora procederé a corregir
algunos detalles de la ficha. ¡Ya no falta nada así que no te preocupes!

Poderes:
-Primis Tenebris-Cover: Este poder le permite cubrir del elemento de oscuridad a cualquier objeto que tenga contacto directo con su cuerpo, pudiendo así utilizarlo como arma. Al utilizar esta habilidad el dicho objeto tiene la capacidad de debilitar al que toque directamente, robándole sus fuerzas lentamente, pero si el objeto es golpeado contra la piel del objetivo provocaría un estado cercano al entumecimiento en el miembro golpeado.
Recarga: Dura 5 post y se tarda otros 5 para volverla a usar.
Contra: Este poder debilita el objeto en general, si alguien descubre el poder cubierto en el, romperlo sería más que suficiente para cancelarlo.
Lo siento pero "cualquier objeto" esta en nuestra lista de "conceptos a evitar" por lo tanto debo pedirte que modifiques aquello.

Falta algo importante:Te invito a que te pases por el Libro de firmas ya que te debes de firmarlo, y una vez hecho eso, tienes que colocar el link de la firma en la ficha. En caso contrario tu expediente no será aceptado.

Historia: Hace falta que nombres a la ciudad de "Éadrom" por favor.

Eso sería todo por mí parte~


¡Ánimo, Ánimo, no falta nada! Una vez hayas realizado las correcciones correspondientes no te olvides de volver a postear para que podamos pasar a revisarla nuevamente. Agradecemos mucho tu paciencia. Cualquier duda puedes enviarme un mp, tanto a mí, como a cualquier miembro del staff de fichas.

¡Saludos!
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Finalizada Re: Eilen Shinsei-Ficha

Mensaje por Eilen Shinsei el Lun Feb 05, 2018 8:32 am


!Editado!


Carnet to´ Elegante:

    
Feliz Cumpleaños Take!:

Un regalito <3:
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Finalizada Re: Eilen Shinsei-Ficha

Mensaje por Demian Serkin el Lun Feb 05, 2018 3:54 pm


¡FICHA
ACEPTADA!

Takemori te recibe con los brazos bien abiertos. Esperamos que tu estancia aquí sea agradable y que te diviertas mucho con nosotros. Si te encuentras banead@ del chat, no te asustes, puedes solicitar que te desbaneen en este tema .Si aún no te han dado el color y rango, sé paciente.
Para cualquier cosa, consulta con nosotros ^^
Diviertete y...
¡Arrasa con lo veas y generoso no seas!(?)






Otras cosillas:

Gracias a la genialosa de Noire por la firma ♡
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Finalizada Re: Eilen Shinsei-Ficha

Mensaje por Sebastian Michaelis el Lun Nov 05, 2018 10:52 pm


√ Ficha abierta

INSTITUTO TAKEMORI ROL

Ficha abierta a petición del usuario. Los cambios a realizar son:

♥️Completar el apartado de poderes colocando dos nuevos.

Spoiler:
Datos personales
Nombre: Eilen
Apellidos: Shinsei (Apellido publico) / Liberosis (Apellido que oculta al publico)
Apodos: Ely, El Hechicero Oscuro.
Fecha de Nacimiento: 8/12/0010
Edad: 25 Edad Aparente / 2008 Edad Verdadera
Sexo: Hombre
Orientación Sexual: Heterosexual
Ocupación: Profesor en el Instituto Takemori
Materia: Psicología e Historia de lo Sobrenatural y del Mundo
Salón: 2do A (Psicología) y 3ro A (Historia de lo S. y del M.)
Casa: Casa Verde
Raza: Dragón de Color/Occidental
Firma

Descripciones
Descripción física: Sus rasgados ojos de color rojo, con sombra morada en sus parpados superiores, son los que mira con atención el pasado que carga entre sus hombros, tiene piel blanca y su cabello es ondulado, negro, y tan largo que la trenza gruesa que tiene llega hasta los tobillos. Parecería un cuerpo delicado a primera vista, su complexión es delgada con músculos formados levemente, sus cejas son delgadas y largas, sus labios finos y su nariz termina en punta.

Posee objetos tan dorados como el oro en sus muñecas y su cuello que parecen anillos gigantes puestos uno tras de otro, cualquiera diría que son decorativos como un collar o pulseras, pero Eilen las llama “Reliquias”. En su día a día lleva muy poca ropa, la que tiene ya de por si es bastante ligera y cómoda. Esta está conformada por un manto blanco en sus hombros y debajo lleva un top negro mostrando su abdomen, un pantalón tipo árabe ancho y siempre va descalzo. Si le preguntaran seguramente diría que es la única ropa que tiene, ya que no muy a menudo usa algo más. También lleva consigo a todas partes una especie de varita con una joya roja en la punta.

En su forma de Dragón sus escamas oscuras lo hacen completamente negro, exceptuando su pecho que es de un tono gris. Posee alas enormes que terminan en puntas afiladas, tiene cuernos del mismo color que todo su cuerpo y estos son similares a los de un alce. Sus garras tan potentes y peligrosas como las de cualquier dragón, y su cola que ondea al viento al momento de volar en el cielo.

Descripción psicológica: Eilen no tiene bien definida su personalidad desde el punto de vista de las demás personas, su comportamiento radica de la situación en la que se encuentra. Es un Dragón y a vivido mucho o lo suficiente como para entender varias cosas, tanto de los humanos, los seres vivos mágicos o de la vida en general. Cuando nació y era un pequeño dragoncito le gustaba aprender, pero era muy amable con todo lo que se movía y tenía ese afán de ser muy confiado. Aunque era muy joven y era de esperarse ese comportamiento, a los que lo rodeaban constantemente pudieron ver una oportunidad en él. Traiciones, decepciones, muchas cosas pasaron y mucho fue lo que aprendió. Uno de sus lemas mentales es, “Nunca confíes en nadie”.

La mayor parte del tiempo es despreocupado, como si nada le molestase. Parece feliz pues sonríe casi siempre, tiene mucha energía, no se pone de mal humor tan fácilmente y a veces puede lanzar una que otra broma, aunque eso último tal vez sea la causa de esos momentos incómodos en los que participa. Pero hay momentos en los que deja esa “imagen” de despreocupado para ponerse “serio”, podría decirse que lo hace cuando cree que el momento es lo suficientemente importante, “ahora si pareces alguien profesional” le habían dicho en varias ocasiones. Eilen diría que sabe cómo comportarse en las situaciones a pesar de no ser completamente verdad. El también diría que es amable, pero no tonto.
Si Eilen le comentase su vida a cualquier, esta pensaría que es imposible que él pueda seguir siendo amable o compasivo hacia otro ser vivo, pero así es este dragón. Si convives con el parecería que no posee ningún tipo de resentimiento hacia nadie ni nada, y si es así es porque sabe actuar muy bien, pues el rencor y odio siguen presentes en este dragón negro, muy en el fondo. Sin embargo trata a todos con la amabilidad más sincera que se pueda permitir, y aunque lo hagan enojar lo único que provocarían seria que deje de actuar tan “amable” con ellos, pero no actúa con resentimiento hacia nadie o al menos eso intenta. Es paciente, tolerante, aprende mucho y con entusiasmo. Actúa de una forma “feliz” pues lo hace para despreocupar a los que lo rodean y que se sientan mejor si es posible.

Es normal en él defender a alguien si este está en peligro, y no es que quiera ser reconocido o recompensado por sus actos heroicos, sino mas bien porque él conoce en primera persona lo que es estar en peligro y querer que alguien te de una mano, que sientas que no estás solo, de querer ser capaz de confiar en alguien. Eilen a pesar de no confiar completamente en nadie, cree en la amistad y las relaciones tanto humanas como sobrenaturales, o entre ambas. Cree en esa paz a los que tanto llaman sueño a pesar de haber visto al mundo destruido varias veces ya, tanto por los humanos como por otras razas o especies.

Gustos:
-Le gusta aprender y que otros aprendan, cree que el conocimiento es el arma más letal.
-El cielo y el viento golpeando su cara, sus alas y su cola son lo mejor para calmar sus pensamientos.
-Le gusta mucho cuidar su cabello, es muy largo y necesita de atención, es algo que lo mantiene ocupado mientras estudia, repasa o piensa sobre cualquier cosa.
-Ir con poca ropa y poder sentir el viento en su piel en todo momento es uno de sus gustos raros.
-Su color preferido es el negro.
-Su ave favorita es el cuervo, “una animal volador negro sin miedos” así es como lo ve.


Disgustos:
-No tener sus reliquias lo pone nervioso.
-Los seres vivos que se deslizan por debajo del suelo le provocan repelús, como lombrices.
-Que se desperdicie la vida de alguien sin sentido ni propósito.
-Que lastimen, denigren o menosprecien a sus alumnos, y peor delante de él, lo hace enojar.
-La traición ya es algo que no le sorprende de los demás, pero aun así no logra quitarse ese temor de que se lo vuelvan a hacer.
-Su verdadero apellido, lo detesta, lo rechaza, como una vez lo rechazaron a él.

Aficciones/Hobbies:
-Volar en su forma de dragón, lo tranquiliza.
-Pasar la mayor parte del tiempo en el bosque y hacer cualquier cosa, es una sensación que le gusta mucho.

Poderes
Habilidades: Como todo dragón es capaz de volar y convertirse en humano. Posee talento para la supervivencia, mayormente en bosques. Al ser un dragón y por la vida que ha tenido, su piel por si sola es más dura, siendo más resistente. Ah pasado tanto tiempo solo en bosques que es capaz de saber si alguna hierba es venenosa o por el contrario puede ser usada en alguna medicina, en un bosque posee ventaja por sus conocimientos y habilidades físicas.


Poderes:

-Primis Tenebris-Cover: Este poder le permite cubrir del elemento de oscuridad a el objeto "Varita de Liberosis", pudiendo así utilizarlo como arma. Al utilizar esta habilidad el dicho objeto tiene la capacidad de debilitar al que toque directamente, robándole sus fuerzas lentamente, pero si el objeto es golpeado contra la piel del objetivo provocaría un estado cercano al entumecimiento en el miembro golpeado.
Recarga: Dura 5 post y se tarda otros 5 para volverla a usar.
Contra: Este poder debilita el objeto en general, si alguien descubre el poder cubierto en el, romperlo sería más que suficiente para cancelarlo.

-Varita de Liberosis: Es una suerte de varita con una joya roja en la punta, el elemento que Eilen controla es la oscuridad y con este objeto puede, como un canalizador, utilizar ese elemento y permitirle controlarlo de forma más sutil, haciéndole capaz de por ejemplo; darle a la oscuridad forma, letras en el aire, o hasta formas de animales. Es capaz de controlar dichas formas a voluntad. La varita para que pueda ser utilizada debe tener contacto con el cuerpo de su portador, no es necesario que lo sostenga con las manos, hasta con los dientes podría servir.
Recarga: Puede usarlo cuantas veces quiera mientras no utilice magia ofensiva, las letras se quedan flotando en el aire durante hasta 5 post o hasta que Eilen decida hacerlos desaparecer.
Si utiliza magia ofensiva, esta dura 1 post y puede volver a utilizarlo después de 3 post
Contra: Si el objeto es separado de Eilen pierde su función, él no la puede utilizar si no la toca y nadie aparte de él la puede usar.

- Collar Maldito de Liberosis: Este objeto es capaz de utilizar el elemento del aire, y le permite a su portador elevarse en el cielo levitando al cubrir todo su cuerpo de aire. No es capaz de volar como un dragón a las alturas de las nubes pero puede levitar lo suficientemente alto como para subirse a un pino alto, o un edificio de dos plantas o hasta un poco más. La altura máxima que ha logrado es 10 metros.
Contra: Al no ser hábil en el elemento del aire esta levitación es delicada, puede desequilibrarse y caer si es golpeado, tanto por un golpe físico o mágico.



Debilidades:
-El elemento que controla es la oscuridad, por lo tanto es especialmente débil ante el elemento de la luz o magia sagrada.
-Las agujas, tiene una especial debilidad ante ellas, seguramente causada por haber tenido una gran exposición con ellas de pequeño, no es un buen recuerdo.


Objetos:
-Varita de Liberosis: Es una suerte de varita con una joya roja en la punta, el elemento que Eilen controla es la oscuridad y el este objeto puede, como un canalizador, utilizar ese elemento y permitirle controlarlo de forma más sutil, haciéndole capaz de por ejemplo; darle a la oscuridad forma, letras en el aire, o hasta formas de animales. Es capaz de controlar dichas formas a voluntad. La varita para que pueda ser utilizada debe tener contacto con el cuerpo de su portador, no es necesario que lo sostenga con las manos, hasta con los dientes podría servir.

-Collar Maldito de Liberosis: Este objeto es capaz de utilizar el elemento del aire, y le permite a su portador elevar su cuerpo en el cielo levitando. No es capaz de volar como un dragón a las alturas de las nubes pero puede levitar lo suficientemente alto como para subirse a un pino alto, o un edificio de dos plantas o hasta un poco más.

-Brazaletes de la Tempestad:
Brazalete derecho: Otorga a su portador más resistencia a su cuerpo, resistiendo mejor el daño físico. Con esto es capaz de resistir una caída que mataría a un humano, le dolerá pero no morirá ni tampoco tendrá algún daño realmente problemático.
Brazalete izquierdo: Da una potencia en la velocidad, siendo casi tan rápido corriendo como una bicicleta a todo pedal. Aunque si utiliza esa velocidad se cansa con mucha más rapidez de lo normal.

Historia
Historia:
Liberosis:

Liberosis

Era de noche, llovía y el viento soplaba con fuerza. Ese era el clima en aquel momento, el momento en el que un niño había nacido, un niño que sería apodado como “maldito”. ¿Por qué? Te preguntaras, es simple, porque nació con una marca; una marca que nada tiene que ver con su personalidad, su desempeño o sus pensamientos, pero que aun así marca su destino.
“Los que nacen en nuestra familia con el toque de nuestro seños Liberosis son marcados como malditos, indeseables, son inservibles y no merecen respeto ni compasión”. Es uno de los lemas de esta familia que intenta justificar lo que hacen. Cada cierto tiempo cuando un niño nace se le otorga el emblema de la familia en  una parte de su cuerpo, marcándolo de maldito toda su vida, según las supersticiones esto calmaría la rabia del señor Liberosis, el primer integrante de la familia y cuyo recuerdo sigue atormentando a todos los integrantes por sus recurrentes actos cometidos, que no hacen más que manchar la imagen y el nombre de Liberosis…o eso es lo que dicen.
Su nombre era potente, una familia de dragones dignos y poderosos, creían en el conocimiento como la mejor arma y no temían enfrentar a sus enemigos de frente. Ahora la familia no es más que un “gremio de mercenarios” o así es como nos llaman, y no les falta razón, mancharon todo lo que significa ser un Liberosis o peor aún, ser un dragón. Yo nací en esa familia y morí ahí también, en el mismo día. Al nacer me pusieron en el cuello la marca, era odiado, despreciado y no sabía por qué, cuando preguntaba de mi error se me ignoraba. Siempre creí que era mi culpa, no paraban de repetírmelo así que lo termine creyendo. Pero había una persona, solo una que me hacía sentir diferente a como siempre, esa persona me dijo que eso que sentía era el “bienestar” aunque no lo entendí en ese momento.

Se llamaba Amelia, una dragona anciana con vendas cubriendo su frente todo el tiempo y que tenia tanto que contar pero nadie la escuchaba, me dijo que la única razón por la que se quedaba en la familia era por su antiguo status. Los de la familia eran muy supersticiosos y cobardes, no harían algo que creyesen que podría atraer a los malos espíritus del señor Leborisis. Sin embargo aquello no me importaba, escuchar las increíbles historias de Amelia y sentir su gentileza era algo que no podría describir, me hacía sentir feliz, aunque en ese momento no supiera que significaba ese sentimiento. Sentía que ella a pesar de ser tan amable me ocultaba cosas, dijo que por nada del mundo debía de revelar que nos juntábamos pues era un secreto. Aunque al final fuimos muy descuidados y no tardaron en darse cuenta.

Nunca se molestaron en enseñarme, solo era un estorbo al fin y al cabo por que enseñarme nada. La abuela fue la única que se tomo su tiempo para darme conocimientos, a partir de ahí todo lo aprendí solo. Nuestra especie, los humanos, las otras razas, el mundo,  la magia y los elementos, desde cómo o que comer hasta defensa personal. Los libros y con ellos el conocimiento me habrían las puertas a un mundo que no sabía que existía, Amelia siempre decía que aprendía rápido, aunque no podría saber si está en la razón. Podría decir con certeza que la familia a la que pertenecía no me había enseñado y aportado nada, exceptuando una sola cosa, un solo pensamiento, un solo sentimiento, el odio.

Aun recuerdo esa noche, hacia mucho frio, llovía y no se podía salir por el viento. El día había comenzado raro pues en esa ocasión no me habían agredido físicamente, lo que era muy extraño, y desde ese punto solo se limitaron a ignorarme, ni se percataban de mi existencia. Cuando llego la hora a la que se suponía tenía que ver a Amelia hice lo de siempre, escabullirme con sigilo para que nadie se diera cuenta, era algo complicado pues la mansión era algo grande aunque muy vacía y sucia. Si alguien de afuera la viera diría que la familia cayo a lo más bajo,  no se equivocaría.
Cuando llegue sentía algo raro, había mucho silencio, demasiado, y la abuela siempre tendía a tararear una música que decía que le recordaba su pasado. Era muy joven pero aun así por alguna razón sentía que algo iba mal, tal vez por mis instintos de dragón. Abrí la puerta levemente y pude ver la escena, parecía que una tormenta hubiera destrozado la habitación. Las paredes, los muebles y los libros también, todo con signos de cortes de espada. Y en el centro de esta estaba Amelia, ensangrentada, pareciera que su sangre podría pintar todo el lugar. Podía jurar sentir como la vida misma se le salía, pero a su vez sentía un dolor punzante en mi pecho, algo que jamás había sentido antes, la única persona a la que le importe estaba en el suelo con casi toda su sangre afuera de su cuerpo y yo era el que estaba sintiendo dolor, en ese momento no tenía sentido para mí.

Estaba arrodillado a su lado, con mis piernas y manos cubiertas de su sangre. Escuchaba las risas detrás de mí y fuera de la habitación, sabia quienes eran los responsables aunque no la razón. Ese sentimiento que sentía con la abuela se había esfumado totalmente, no podía apreciarlo en mí, hubiera estado en ese lugar durante mucho más tiempo, intentando entender si lo que sentía era tristeza, hasta que lo vi. Su frente por primera vez estaba descubierta y en ella había una marca negra, una espiral con puntas. “El toque de Liberosis” Murmure mientras no lograba apartar la mirada de aquella marca, Amelia también la poseía como yo. –Exacto, esa anciana era también un maldito por el toque del señor-, si tuviera que adivinar en ese momento, esa voz rasgada y gruesa seria de uno de los ancianos de la familia, uno de los que debían estar presentes cuando se les pone la marca a los niños indicados. Pero incluso aunque supiera que alguien estuviera detrás de mi no era capaz de apartar la mirada de la Abuela, mis latidos se volvían más violentos y sudaba más que de costumbre. En ese momento las risas se volvieron más presentes en mi cabeza, me costaba respirar y cerré mis manos con fuerza. “Los odio” pensé, esa idea transcurrió mi cabeza durante horas. ¿Se puede odiar algo sin saber que significa dicho sentimiento? Para mí, fue un sí.

Lo último que recuerdo es estar en la sala principal de la mansión, un lugar espacioso con candelabros que no funcionaban, me encontraba rodeado de cuerpos de integrantes de la familia, ensangrentados, parecía como si alguien los hubiera matado con tanta furia. Había muchos cuerpos en el suelo y la sangre estaba en todas partes, las paredes, el suelo, los pasillos, recorría toda la casa. Era una escena horrible y asquerosa, pero aun así no lograba sentir nada, ni tristeza, ni empatía, sencillamente aquellas vidas arrebatadas no me importaban nada y estar en medio de toda esa masacre mientras sostenía un cuchillo ensangrentado no producía en mi una reacción, o eso pensaba. –Otra vez este sentimiento… ¿Por qué?... ¿Por qué son ellos los que tienen heridas fatales pero es a mi al que le duele?-, tardaría mucho para darme cuenta, pero en ese momento no supe muy bien porque recordé lo que una vez la Abuela Amelia me dijo. –Cuando sonríes pareces transmitir tu felicidad. Escucha Eilen, sonríe siempre, intenta ser feliz y vive una vida sin arrepentimientos, porque esa felicidad será la que te haga avanzar a ti y a los que te rodean, aunque no lo creas-, mis extremidades empezaban a temblar, mi corazón latía de forma diferente, y mis ojos comenzaban a lagrimar, todo por recordar sus palabras. –No te dejes consumir por el odio, algún día lo entenderás-, me dolía mucho el pecho, de mis ojos se escapaban lagrimas y con ellas le acompañaba un llanto desgarrador. Me quede así hasta que amaneció.

Decidí escapar y dejar todo mi pasado atrás, visite por última vez el cuerpo de Amelia y allí empaque algunos libros que aun podían leerse para llevármelos. Estaba a punto de retirarme hasta que vi una especie de caja fuerte detrás de uno de los muebles, no entendía que hacia algo como eso en ese lugar así que decidí acercarme. La compuerta parecía tener una contraseña de números, y tal vez era por mis sentimientos en el momento, pero recordé lo que Amelia me dijo una vez, -1450, son la cantidad de gente que conocía, que quería y que perdí, el mundo es cruel Eilen no te olvides de eso jamás, utiliza los conocimientos y recuerdos cuando llegue el momento-. No perdía nada intentándolo y para mi sorpresa el código funciono, la caja fuerte se abrió y dejo a la vista unas piezas que parecían hechas de oro puro, lo que me llamo la atención era que estaban muy bien cuidadas y colocadas, casi parecía un santuario dentro de una caja de seguridad. Junto con una extraña varita se encontraba una carta: “Eilen pequeño, si lees esto es seguro que algo muy malo haya pasado, pero no tienes porque sentirte solo o triste…Si, yo también poseo la marca maldita de Liberosis, no quería decírtelo pues no quería que sintieras que la única razón por la que me relacione contigo fue por ese tonto dibujo, tienes potencial para ser un muy buen dragón, solo no olvides lo que te hace fuerte a ti y a tu especie, el conocimiento. Ah y te dejo un regalito para ti, son las reliquias de la familia que se “perdieron” hace ya muchos años, responden a quien sea dignos de ellas y sé que tu lo serás. No olvides nunca quien eres, hasta nunca mi pequeño Eilen”. En ese momento podía estar seguro que me sentía triste, pero tranquilo al mismo tiempo.

El Amor de un Profesor:

El amor de un Profesor

Ah pasado mucho tiempo desde aquel accidente, la noticia viajo muy rápido por todas partes, parece que la familia Liberosis participo en una masacre y casi se extinguen. Hay quienes dicen que aun hay algunos sobrevivientes escondidos, otros que la familia ya no existe. Al principio pensé que era el único con el apellido Liberosis aun con vida, pero cada vez que pasaba el tiempo crecían mis dudas. Desde que escape de la mansión viaje por todo el mundo, me gustaba pensar que parecía un viajero o aventurero como en los cuentos que leía, pero parecía más un sin techo, no tenía dinero por lo que dormía en los bosques o algún lugar donde pudiera refugiarme. Robe libros para aprender más sobre supervivencia, en especial en la naturaleza de los bosques frondosos, poseían en su interior un montón de recursos para vivir, así que los aproveche adonde fuera. –Aunque  me gustaría probar eso a lo que llaman helado-, en ocasiones lograba robar comida de los humanos y me sorprendía de los sabores que podían llegar a hacer.

Llegue a entender que un corazón podrido no era exclusivo de mi familia, que aquello que te pudre está en todas las razas, licántropos, vampiros, humanos, dragones o cualquier otro ser, todos tenían las mismas cualidades y porcentajes de tomar decisiones que no solo se destruirían a sí mismos sino que también a los que los rodean. Hubo un tiempo donde no quería saber nada de nadie, podría decirse que aquella era mi etapa de “rebeldía” a mi edad. Sin embargo no tardaría en cambiar de opinión, no tardaría en amar a los seres vivos y más a los que desean vivir.
Cuando iba viajando me tope con un bosque que tenía casi la mitad de su territorio quemado, como si un incendio forestal hubiese ocurrido. Al lado se encontraba una ciudad bastante grande, con edificios más elevados que los pueblos a los que frecuentaba. Caminaba por el lado quemado del bosque y pude ver objetos de metal en el suelo, armas y cosas por el estilo, algo malo había pasado allí y lo sentía. Pero a pesar de eso lo que más llamo mi atención fue una mujer joven de cabello negro rizado, con un delicado rostro y un ramo de flores en sus manos colocándolo en el suelo al lado de un árbol quemado. Nos miramos fijamente durante unos segundos, la situación era incomoda así que decidí simplemente ignorarla. -¡Espera!-, ella grito mientras se acercaba a mí, no acostumbraba a hablar con nadie pero aquella muchacha me llamaba la atención. –No eres de por aquí cierto, ¿necesitas ayuda para encontrar un lugar donde descansar, comida, algo?-, que alguien ayudase a otra persona que no conoce de nada era algo raro, pero era cierto que necesitaba de ayuda si quería encontrar cosas que me sirvan sin tener que robarlas. –Necesito libros, e información-, la chica estuvo unos segundos pensando, tal vez dije algo raro. –Muy bien, solo dime qué clase de libros quieres y que información necesitas-, era una mujer muy rara, con qué motivo o propósito me ayudaría. Sea cual sea la razón desde ese entonces la veía con frecuencia.

Día y noche aprovechaba el tiempo libre que tenia para escabullirse y visitarme. –Ahora que lo pienso no tengo dinero para pagarte los libros-, aun no confiaba en ella así que si lo que buscaba de mi era el dinero no lo conseguiría tan fácil, aunque lo de ser pobre no era mentira. –Hmm, eso es un problema. Dime, para que quieres los libros, son especialmente largos y complicados-, en aquel momento pude sentir su curiosidad sobre mí y me recordaba la época en la que era un niño preguntón, ¿Qué es esto, para qué es esto?, decía todo el tiempo. –Para tener conocimiento, una persona me dijo una vez que el conocimiento y el saber puede ser la mejor arma si sabes utilizarla-, a mis palabras la mujer reacciono con una sonrisa y leve risa. –Yo también pienso lo mismo, pero en este lugar no logro conseguir a nadie que pueda enseñarme y compartir conocimiento-, se sentía raro hablar con esa chica, podía jurar verme reflejado en sus ojos, tal vez fue por eso que se lo ofrecí. –Yo puedo enseñarte, y a cambio no me cobraras por los libros-, esperaba que aceptara pues no tenía otra forma de pagar y cada vez me llamaba más la atención esa mujer. –¡Claro, acepto!... No me eh presentado aun, me llamo Elizabeth, un gusto-, acepto más rápido de lo que pensé, casi ni lo pensó dos veces, pero el trato ya estaba hecho. –Llámame Eilen, creo que te enseñare un poco sobre el bosque-, parecía estar entusiasmada y atenta a cada palabra, en el fondo quería confiar pero mis recuerdos no me lo permitían.

Como identificar hierbas venenosas a unas que sirven para curar, como extraerlas, como moverte en el bosque dependiendo la situación, que hacer en ciertos casos, que tipos de comida se encuentra en los diferentes tipos de bosques, etc. Le iba enseñando desde lo más fácil hasta lo más difícil progresivamente, no sabía si aquello le serviría pero parecía entusiasmada por aprender sobre cualquier cosa, aunque claro yo no era el único que respondía preguntas. Al parecer el bosque quemado fue obra de una organización de humanos que adoraban a los demonios y cometieron un sacrificio en masa en este lugar, pero algo salió mal y la mitad del bosque se quemo con todos dentro, todos murieron incluido los padres de Elizabeth. Los hijos de las personas que iban a ser sacrificadas son tachados como malditos en esta ciudad, no se les permite aprender y se les quitan muchos derechos. “Es como yo” pensé muy en el fondo, en mi aparecía un sentimiento raro cuando la veía hablar sobre el pasado, “confía en ella” me decía ese sentimiento. –Creía que había olvidado y dejado atrás mi pasado, pero tú me lo recuerdas-, dije sin pensar. –Te hice recordar cosas malas, lo siento-, ella se disculpo, pero no era necesario. –No, recordarlo no es algo malo, gracias-, pude ver a través de sus palabras a la Abuela Amelia de nuevo, a sus enseñanzas, a que debía sonreír y así lo hice. –Es la primera vez que te veo sonreír después de tanto tiempo visitándote, te queda bien-, al principio me sorprendieron sus palabras, mi sonrisa tuvo efecto en ella y la hizo sonreír también, “te queda bien” se mantuvo en mi mente esa idea.

Pasaban los días, las semanas, hasta llegar a los meses. Lo normal para mí era quedarme máximo dos meses en un lugar sin moverme, pero en esta ocasione había sobrepasado los 3 meses. Cada vez que me planteaba el irme esa mujer parecía en mi cabeza, no sabía por qué, que tenía ella que me obligaba a quedarme. Las conversaciones se volvieron más amenas, ella hacia bromas y nos reíamos juntos, hasta en ocasiones cuando llegaba a la noche me contaba cosas que pensaba en su intimidad. Ella odiaba no tener un hogar, no tener a alguien que le diga “bienvenida de vuelta” cuando llegase al lugar donde se hospeda que es una especie de orfanato para los niños malditos de la ciudad. Se sentía sola, ser marcada con tal titulo solo por aquella tragedia la enfurecía. –Eres como yo, deseas que te acepten por cómo eres, por tus acciones y que ello te haga feliz a ti y a los que te rodean… Pero aun así no estás sola, me tienes a mi-, ella solo se limito a escuchar mi palabras y a mirarme fijamente, era algo incomodo pero nos mantuvimos así durante unos segundos. –“Te tengo a ti”, eh… Gracias-, fue leve pero note las lagrimas que ella estaba intentando ocultar tras esa sonrisa, esa extraña sonrisa que parecía una máscara y al mismo tiempo su verdadero rostro. En ese momento lo ignore pero había sentido un pesar en mi pecho y un sentimiento que pensé que era espontaneo, sin embargo aquella no será la última vez que lo sentiría eso.

Las semanas que pasaron fueron extrañas, cada vez que Elizabeth me visitaba estaba extrañamente más feliz que de costumbre, me sentía tranquilo pero cuando se iba pensaba en ella en cada momento. Cuando se tardaba en visitarme a las horas propuestas me inquietaba, no me sentía cómodo y en mi mente solo ocurrían sucesos trágicos, hasta que llegaba y terminaba echando un suspiro de tranquilidad. Lamentablemente no era lo peor, cada vez era más fuerte la atracción que sentía hacia el cuerpo de la mujer, ocurría cada vez que se acercaba a mí, que me tocaba o si la llegaba a ver con poca ropa, sentía ese dolor en el pecho que últimamente ocurría con frecuencia. –Estoy enamorado-, trataba todo lo que podía el no tener que socializar con nadie, pero no era tonto, podía distinguir los sentimientos y los que sentía yo eran los que siempre se jactaban de estar “enamorados”. No sabía por qué, pero Elizabeth me empezó a gustar, todo lo que hacía o decía para mí se volvía algo importante o bello. Nunca me había imaginado estar en esa situación, aunque me agradaba sentir eso, gracias a ella estaba feliz casi todo el tiempo. –Has estado raro últimamente, ¿pasa algo Ely?-, me pregunto usando ese apodo que me puso ella mientras se acercaba más a mí, intentaba apartar la mirada pues no quería verla directo a los ojos, hasta que volvió a llamar mi atención. -¿Te desagrada mi presencia? No te preocupes si molesto, es un efecto normal que produzco a los demás-, me confundió mucho lo que dijo y me molestaban esas palabras. -¿Cómo puedes menospreciarte de esa manera? Es la actitud que mas me molesta y mas viniendo de la primera mujer a la que puedo afirmar que amo-, sin quererlo lo dije y Elizabeth no supo que responder, se quedo petrificada ante tales palabras, solo pudo llorar y llenar sus ojos escarlata de lagrimas húmedas, pero yo sabía que aquello no era tristeza, era felicidad. La gente normal al “declararse” era normalmente recompensada con una respuesta, pero yo no obtuve tales palabras, Elizabeth se limito a abrazarme y de esa forma, pegados el uno al otro, nos quedamos durante horas disfrutando de la naturaleza y vida del bosque.

Sin darme cuenta paso un año desde el momento que llegue a ese lugar, y yo había cambiado tanto, tanto por una mujer humana, pues sabía que la razón de mi cambio era ella y para bien o para mal termine aceptando mis sentimientos, con el tiempo me volví más abierto no solo para Elizabeth si no que ella me enseño a llevarme con las relaciones sociales, a no temerle a las personas. A veces sentía que me enseñaba a ser feliz, aunque suene muy infantil. Siempre me había preguntado si era verdaderamente amor o si era simplemente algo normal a mi edad, pero cada vez que la veía no me importaba la respuesta, me sentía feliz como con la Abuela Amelia, o hasta incluso mejor. Pero tenía su lado malo, cada vez que me alejaba de ella durante un largo periodo de tiempo me sentía solo, como si faltara algo para que mis días sean más amenos, cada vez que estaba solo temía por primera vez el caer en la oscuridad, por primera vez tuve miedo de mi futuro. Así paso cuando Elizabeth de pronto y sin aviso dejo de visitarme durante unos días, semanas y casi llegando al mes. Jamás había estado ausente tanto tiempo, solo pensaba en cosas malas y como no hacerlo, no podía ordenar mis ideas, estaba intranquilo, nervioso. Nunca olvidare esa noche, llovía mucho, hacia frio y la tormenta trajo consigo un viento sin piedad. “Me trae recuerdo que no quiero recordad”, era lo que pensaba en ese momento. Esa noche la ciudad estaba más ruidosa que de costumbre, y a pesar del clima podían verse bocanadas de humo enormes salir en esa dirección, cuando me acerque lo suficiente pude ver como la ciudad entera parecía una zona de guerra. Edificios destruidos, sangre por las calles, cadáveres y fuego por doquier era lo que alcanzaba a ver desde el bosque. A pesar de aquella terrible escena solo podía pensar en el lugar donde vivía Elizabeth, solo podía pensar en el bienestar de lo que era más importante para mí.

Cuando llegue al edificio en el cual se hospedaba Elizabeth pude ver como estaba totalmente destruido por dentro, saqueado, como si alguien lleno de furia hubiese explotado en ese lugar. Era muy diferente comparándolo con el exterior, dentro de ese lugar la destrucción y los cadáveres eran peores, no eran asesinatos eran mutilaciones. Recorrí el edificio entero hasta que la encontré, en el suelo con el mismo y las paredes cubiertas de sangre. “Todo se repite”, pensé mientras veía que a su lado se hallaban los libros que iba a traerme en la siguiente ocasión. Una vez más, como si de un bucle se tratase, sentía ese dolor punzante en mi pecho pero esta vez se había multiplicado. Me acerque y tome su cabeza apoyándola en mi regazo. –En un libro leí que esta pose era muy buena para relajar a las personas-, decía con la respiración entrecortada. –Siempre hablando de libros… Te gustan mucho-, podía sentir el leve latir de su corazón y el calor de su sangre recorrer mis manos y pies. –No es lo único que me gusta, no es lo único que quiero tener a mi lado-, cada vez podía sentir su latir más despacio, mientras que el mío se aceleraba, no podía pensar con claridad, no era capaz de mantener mi compostura. –Ely. ¿Por qué lloras?-, no se detenían, no paraban, no lograba que dejasen de caer como si mi cuerpo intentase eliminar todo ese dolor con simples gotas de agua. –Lo sabía, a tu rostro le queda mejor una sonrisa, me gusta pensar que mi presencia fue la responsable de esa sonrisa que tanto me gusta… Quiero que sonrías, que sonrías siempre… ¿Podrás cumplir el deseo de esta arrogante chica?-, cada palabra que exhalaba su boca era como un alfiler clavándose en lo más profundo de mi pecho, y al mismo tiempo que asentía le regalaba una sonrisa de alegría a la par que un llanto de tristeza. –Jamás te respondí en aquella ocasión… Estaba asustada, que te alejaras como todos acostumbran tarde o temprano, nadie quiere a un ser maldito a su lado pero tú te quedaste, no te fuiste… No te respondí por que no sabía que sentía y porque no quería perderte si respondía mal… Eres la primera y última persona que realmente ame, y espero que con el tiempo me perdones por dejarte solo, espero que algún día puedas presumir el tener amigos, el tener a alguien especial a tu lado-, y lentamente, como si de una llama de vela se tratase, su corazón se apago. La vida de un “simple” humano se termino, pero aun así no entendía por qué, por qué esa sonrisa que aun mantiene después de su muerte me afecta tanto. Lo único que supe con certeza es que en esa tormentosa noche no quedo nadie vivo, ni los que fueron atacados ni los atacantes.

Esa noche no pude dormir, me quede al lado del cuerpo de Elizabeth hasta que amaneció y la sepulte en el bosque, al lado de sus padres. Tenía pensado partir en una dirección aleatoria hasta que vi su cuarto, el lugar donde dormía en ese edificio. Encontré fotos, dibujos, hojas enteras escritas que mostraban un instituto, el Instituto Takemori. “¡Es un Instituto enorme e increíble! Algún día lo visitare, con tiempo y suerte tal vez me vuelva una profesora decente”, fue lo que Elizabeth dijo, y no fue muy difícil decidir mi próximo rumbo. Tome todo lo necesario para aquel viaje y partí rumbo a un Instituto del cual poco sabia.
-¡Es El Hechicero Oscuro! ¡Corran!-, gracias a ese incidente en esa ciudad y a esta varita me eh ganado cierto apodo, y lo peor es que lo dicen de esa forma tan despectiva. “La Masacre Oscura” fue como nombraron ese acontecimiento. –Siempre haciendo un show de todo-, a pesar de mi molestia por todo eso, seguí avanzando con una sonrisa, una sonrisa capaz de alegrar a los que me rodeasen.

-É...Éadrom. ¿Es aquí?-, después de un largo viaje llegue a donde parecía ser una ciudad, moverme en ella y encontrar el instituto fue una locura pero gracias a las indicaciones que iba pidiendo la encontré. Después de solicitar el puesto de profesor en el ya mencionado Instituto me dedique a pasear por los lugares, no era fan de convivir en las ciudades por lo que muchas cosas me parecían raras. -Me pregunto como sera la vida aquí para un ser sobrenatural como yo, Elizabeth-


Apariencia humana:
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Apariencia verdadera:  
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Finalizada Re: Eilen Shinsei-Ficha

Mensaje por Eilen Shinsei el Mar Nov 06, 2018 6:22 pm


Ficha editada~~




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Finalizada Re: Eilen Shinsei-Ficha

Mensaje por Khaeli Dunkheit el Miér Nov 07, 2018 2:13 am

¡Buenas! Bienvenid@ al Instituto Takemori, te deseo una larga y divertida estancia♥

Procederé a realizar las respectivas correcciones:

Respecto al apartado de Poderes:

Primis Tenebris-Sana: Eilen crea de su cuerpo oscuridad que puede controlar a merced, la misma posee magia sanadora, como cicatrizante. El dragón puede colocar dicha magia oscura encima de cualquier herida para utilizarla como venda, para cicatrizar la herida y sanarla un poco. Como tambien para parar el sangrado y disminuir el dolor. Esta magia puede desprenderse del cuerpo del reptil par juntarse con plantas medicinales y utilizarse como ungüento curativo para todo aquel que no sea debil a la oscuridad. Esta de mas decir que aquellos que sean afines a este elemento poseen una mejor recuperacion.

❁Lo marcado en el poder entra en los conceptos a evitar del foro, retira la palabra ¨cualquier¨ por favor.

Eso sería todo por el momento
Recuerda volver a postear cuando termines para que así podamos pasar a revisar tu ficha♥️


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Finalizada Re: Eilen Shinsei-Ficha

Mensaje por Eilen Shinsei el Miér Nov 07, 2018 7:39 am

Editada de nuevo~




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Finalizada Re: Eilen Shinsei-Ficha

Mensaje por Christa N Reiss el Miér Nov 07, 2018 8:17 am




Por favor ten paciencia hasta que se coloque tu color, si te encuentras baneado del chatbox puedes solicitar el desbanneo en este tema y sin más que agregar
nuevamente bienvenid@!
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Finalizada Re: Eilen Shinsei-Ficha

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