image
NORMAS
image
EVENTOS
image
PREMIOS
image
STAFF DE ITR




















Instituto
Takemori
¡BIENVENIDO A A ÉADROM!

¿Estas preparado para escribir tu propia historia en el Instituto Takemori? Adéntrate en el mundo mágico de Éadrom en donde casi todo es posible. Convive junto a otros seres sobrenaturales y humanos. Comprueba si es posible que ambas especies vivan en paz y armonía. Diseña tus propias aventuras, persigue los objetivos que te trajeron hasta aquí y por sobre todo pásatelo en grande! Estas a un paso de formar parte de esta gran historia! Adelante!
¡Felicidades por los 7 años!




















Últimos
temas
¡LA ACTIVIDAD DE
NUESTRA COMUNIDAD!
Últimos temas
» Un encuentro no deseado -Takeshi Hajime-
Hoy a las 6:51 pm por Sunareh Akashiya

» Ausencia owo
Hoy a las 6:06 pm por Alice Donakis

» Una Ausencia que no es una Ausencia(?
Hoy a las 6:04 pm por Alice Donakis

» Ausencia de mis tres pj
Hoy a las 6:03 pm por Alice Donakis

» • Ausencia •
Hoy a las 6:01 pm por Alice Donakis

» LOST GARDEN +18 [Cambio de botón]
Hoy a las 5:23 pm por Invitado

» Antaros University (afiliación hermana)
Hoy a las 4:12 pm por Luka Crosszeria

» Aztlán — afiliación élite
Hoy a las 4:12 pm por Luka Crosszeria

» Cierre/Apertura de temas
Hoy a las 3:38 pm por Sebastian Michaelis

» It's Sowtime
Hoy a las 3:37 pm por Sebastian Michaelis





















¡Vota por
nosotros!
¡APOYA A NUESTRA COMUNIDAD!



Shiki Topsite!

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Tema Privado Tú otra vez...

Mensaje por Gabrielle Curie el Dom Ene 14, 2018 6:47 pm

Eran días agitados para Gabrielle. Estaban en la recta final de los exámenes complementarios y de ellos dependía que ella pasara de curso, y en Japón, estudiar era mucho más estresante que allá en Francia, el método era más intuitivo y de veras que le costaba un poco más las materias. Pero siempre fue una niña lista, por lo que se había adaptado con facilidad al modo de estudio, pero a lo que no se acostumbraba era al estrés. El estrés de tantas horas en el colegio, estudiando en su cuarto y encima ahora con los exámenes, todo junto era perfecto para convertirla en un cóctel molotov.
Fue por ello que había sucedido aquella escena un tiempo atrás… exactamente, una semana atrás.
Estaba súper estresada con unas notas para el examen de física, materia que siempre la ponía más nerviosa que el resto. Fue entonces que una bolita de papel le chocó en la cabeza. Se dio levemente la vuelta solo con la cabeza para lanzarle una mirada de molestia a su compañero, el cual comenzó a pedirle las notas que estaba leyendo. Ella masculló un “no, las estoy usando” y continuó con su lectura, a la par que anotaba cosas en su cuaderno. De nuevo otro papel en su sien. Se estaba comenzando a exasperar. “¿No ves que las estoy usando?” masculló con más volumen. Aun así, su compañero parecía tan desesperado con ella, porque la acción se volvió a repetir, ella decidió ignorarlo. Volvió a hacerlo unas tres veces. Hasta que finalmente se rindió insultándola por lo bajo. Ella suspiro de alivio y por fin se concentró bien en su lectura. Aunque de repente una goma de borrar chocó con fuerza en su cabeza. La joven se levantó de un salto, hecha una furia, y le lanzó una bola de fuego que le quemó el pelo a su compañero, justo por la mitad. Poco recordaba luego de aquello, solo que comenzaron a liarse a puños hasta que el profesor llegó al salón y logró separarlos. Ella tenía rasguños en todo el cuerpo, y él quemaduras. Terminaron ambos en la dirección, bajo la mirada severa del director.
-Ya hay bastantes líos en la ciudad como para tener más en este colegio –sentenció- Aun así, me sorprende de su parte señorita Gabrielle, sus notas son muy buenas y me daría pena que se perdiera los exámenes finales. Por lo cual, su castigo será otro –y sonrió de una manera que a Gabri no le gustó para nada- Me han dicho de su habilidad para el decorado y el diseño, así que estaba pensando en que usted podría…

Ella tuvo que aceptar el trabajo, no le quedaba de otra, no pensaba perder los exámenes por una tontería como esa. Consistía en que debía ayudar en la preparación de la fiesta que se daba para los profesores. Poca gente se había anotado voluntariamente para ayudar, debido a la época de exámenes, y muchos estaban ahí por la misma razón que ella, castigos. Le habían asignado la “importantísima” tarea de coordinar el decorado del lugar, tenían dos días para acabar todo.
Y ahora estaba allí, el jueves, a la entrada del salón deportivo del instituto en el que se haría la fiesta y baile. Las mesas estaban sin mantel y acomodadas al descuido, las sillas de un lado a otro, parecían un montón de dientes blancos desperdigados por el salón. Suspiró con desgano, los alumnos correteaban de aquí para allá, algunos acomodaban, pero sin ton ni son, y otros creaban las decoraciones o las sacaban de cajas. Supuso que debía ir hacia allí, hasta que notó alguien que resaltaba de entre el resto, al menos para ella, colocado en el centro del lugar. Expresión de nada, gestos apagados y gélidos, belleza curiosa y actitud arrogante. Dylan Walker. Se quedó en shock unos instantes, mientras su rostro se volvía a uno de enojo. Pues bien, debería intentar no cruzarse ni palabra con él. A paso duro y pesado fue hacia la mesa de adornos a ayudar, evitando volver a mirarlo.





Regalillos <3:





Gracias Vin, Lan <3
avatar
Salón : 1 B Edad : 17 Dromes : 74684
Reputación : 23
Mensajes : 258
Ver perfil de usuario
Gabrielle Curie
ELEMENTALES

Volver arriba Ir abajo

Tema Privado Re: Tú otra vez...

Mensaje por Dylan Walker el Lun Feb 12, 2018 6:33 pm

Existían personas cuyas formas de ser podían ser descritas con suma sencillez, haciendo uso de pocos —o un— adjetivo para ello; pero Dylan no entraba en aquel selecto grupo, para la desgracia de aquellos que debían compartir tiempo con él. Para alguien como él, amargado y frío por naturaleza, no existía una palabra cercana al “buen” dicha en una oración con “día”, a menos de que se tratase de un hipotético caso. En su vida, los días solían ser clasificados desde poco malos hasta malos. Para su infortunio, se trataba del peor de los casos.

La expresión en su rostro hacía notar su malestar, sumado a los gruñidos efectuados, hacían una cordial invitación de alejarte de donde él estaba. Recientemente, sus acciones le habían generado el ganarse una reputación poco aceptable, no estando acostumbrado a la misma, mucho menos orgulloso; sin embargo, percibía que la misma le servía un poco, en el sentido de que pocos tenían la osadía de molestarlo con frecuencia. Es decir, ¿quién tendría el valor de entablar una conversación con alguien que era tan fácil de hacer enfadar? Nadie con un poco de sentido común.

Muchos podían desconocer las causas de la reciente fama del portador de gélidos orbes, ¿de qué se trataba? Había congelado a un estudiante, hace no muchos días. La razón era sencilla: el estrés reciente que sentía se había tornado un tanto peculiar, siendo distinto respecto de los anteriores, proviniendo este por aquello que siempre había detestado, desde que tenía memoria. Su semblante irritado se acrecentaba más cuando se le dirigía la palabra, nunca emitiendo una respuesta de buena gana. Claro, él no se trataba de un joven grosero en su plenitud, dado que poseía cierta pizca de educación en su ser, que había sido disipada últimamente. Lo único que tenía en mente, en los tiempos recientes, era concluir la jornada escolar, la laboral y largarse a su habitación. No existía motivo para realizar alguna otra actividad.

Y ahí estaba, finalmente realizando la paga de aquellas acciones que fueron dado el origen de sus recientes conductos. Ubicado estaba frente al gimnasio, revisando su entorno en diversas ocasiones; estaba rodeado por mucha gente, quienes colaborarían para el decorado del lugar; desconocía si los mismos estaban por gusto o mera obligación, más ello poco le importaba. Le frustraba que sabía, de antemano, que el tiempo pasaría a ritmo lento, por lo que sin rechistar o reclamar, empezó a realizar lo que se le había indicado. Pocos ánimos, combinados con desgana en una mirada apagada.

Entonces, un alboroto cercano a su alrededor llamó su atención. Levantó la mirada, completamente dispuesto a hacerlos callar; y quizá ese fue el primero de sus errores. La vio, con cabello cuyas tonalidades se debatían entre el castaño y rojo; piel tostada, y de estatura un poco baja; además de unos orbes rojizos. Recuerdos inundaron su mente: una tarde entretenida, y un desenlace de lo peor.

Realizó el proceso de inhalar y exhalar, hasta lograr tranquilizarse, después de varias repeticiones. Su mirada se mantuvo fija en ella, no despegándose. No tenía conocimiento alguno de si tendrían que cruzar palabras, pero sabía que su comportamiento no rozaría si quiera lo cordial en el caso de serlo, mucho menos amigable—. Estupideces. —masculló para sí mismo, y empezó a avanzar, cruzándose frente de ella, nunca dignándose a observarla.

Un frío extraño, poco común, era perceptible cuando caminaba cercano a donde ella se ubicaba. Buscaba demostrar, indirectamente, el por qué era mejor que ella, que todos ellos.


Narración | —Hablo | "Pienso"
Default | —#267B90 | "#0088AA"


- Ficha Congelada (?) -

I'm ready to fight (?):

Clickeame 7u7 (?):



Cosas (?):
Whisky Dylan Walker by Jestro (?):


avatar
Salón : 3 A Edad : 19 Dromes : 119168
Reputación : 4
Mensajes : 138
Ver perfil de usuario
Dylan Walker
ELEMENTALES

Volver arriba Ir abajo

Tema Privado Re: Tú otra vez...

Mensaje por Gabrielle Curie el Mar Abr 17, 2018 10:11 am

Gabrielle decidió que lo ignoraría el resto del día. Se acercó al grupo de chicas que parecían estar acomodando adornos y algunas telas que probablemente eran para colgar en las paredes. No eran las encargadas principales, pero era una de las cosas centrales. Los colores, celeste y violeta oscuro, le darían un aspecto sobrio pero festivo al lugar. Nada más llegar comenzaron a darle órdenes aquí y allá, sin dejarla comentar nada, a pesar de que justamente la habían llamado para ayudar a organizarlo todo. Además, con su raza, solo la dejaban tocar ciertas cosas, y vigilar algunas otras, como si temieran que quemara algo de prepo con las manos, “como una bomba humana” pensó la chica, sintiéndose más una amenaza que a una ayuda, lo cual le dio algo de confusión, ella claramente tenía control sobre sus poderes ¿no? Al menos lo suficiente como para no ser peligrosa. Pero tampoco es que tuviera muchas ganas de hacer mucho. Se la pasó dando vueltas mientras hacía tareas menores, dando vistazo al resto de la decoración, dando opiniones y consejos a los diferentes grupos, quienes lo probaron para ver como quedaba, realmente muchos no tenían mucha idea de cómo hacerlo, y notando que quedaban mejor, terminaron decorando el salón a base de las instrucciones de la jovencita, que, como un animalito escurridizo, había logrado a fin de cuentas que se decorara bien todo, casi sin darse cuenta. Pero el encargado principal aún no estaba convencido, uno de los pocos que estaba ahí pero no por obligación, un joven druida, que miraba con ojo crítico todo lo que cruzara, como si tuviera mucha idea de lo que hacía.
-Falta algo, definitivamente… algo que llame la atención –le comentaba al grupo principal, llegando la tarde, todos estaba medio hartos de andar preparando todo a último momento- ¡Eso es! Aquí estaba dando vueltas un chico de la raza de hielo, ¿verdad? ¿Y si hacemos una escultura de hielo para el gran centro?
El resto se miró entre sí, pensando que era una idea muy hollywodense, de película ochentera, pero que podría funcionar.
-Hay una chica que ha estado ayudando a todos, me han estado comentando –añadió una de las chicas, una mitad serpiente- Al parecer ha llamado la atención por sus ideas de decorado, pero no le estaban dejando tocar nada porque es de fuego…
-Perfecto –sentenció el chico, sin dejarle terminar- Entonces entre los dos pueden crear la escultura, irla dando los retoques, modelando ¡sí! ¡Claramente! –dio un pequeño aplauso, sonriendo- Que sea un grifo, es una criatura hermosa, llamen a los dos chicos para que vengan –encargó.
Ahí fueron entonces la chica serpiente y una amiga suya, suspirando de cansancio ante las ocurrencias de su compañero. Cada quien fue a buscar a uno y a otro. Gabrielle, quien andaba acomodando algunas velas como centros de mesa, se sintió algo extrañada de que la llamasen para un “trabajo especial”, pero cuando le explicaron, sintió una opresión curiosa en el pecho ¿una escultura de hielo? ¿Significaba entonces que…? Sí, no estaba equivocada, podía ver cómo, mientras se acercaba hasta el druida, la otra chica llevaba a Dylan hacia allí también. Tragó saliva mientras escuchaba las indicaciones, evitando mirarlo, mientras su cara se comenzaba a poner naranja y roja. No quería, una vergüenza le embargaba hasta la coronilla. Los dejaron a solas para planear la escultura. No tuvo más remedio que voltearse hacia su compañero de tarea. Con la mirada baja y las manos apretando la tela de su falda.
-Hola de vuelta… -murmuró-





Regalillos <3:





Gracias Vin, Lan <3
avatar
Salón : 1 B Edad : 17 Dromes : 74684
Reputación : 23
Mensajes : 258
Ver perfil de usuario
Gabrielle Curie
ELEMENTALES

Volver arriba Ir abajo

Tema Privado Re: Tú otra vez...

Mensaje por Alice Donakis el Dom Jul 01, 2018 6:33 pm

TEMA CERRADO
Tema cerrado y trasladado a la papelera debido a que lleva más de dos meses inactivo.
Si desean volver a abrirlo pedirlo aquí.

➢ Lugar: Alrededores/Gimnasio


Dime, ¿Cuán grande debe ser el abrazo para olvidar mi soledad?


[Alice Sadao R.]Ahora es[Alice Donakis]
avatar
Salón : 2 B Edad : 19 Dromes : 798742
Reputación : 46
Mensajes : 2614
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Tema Privado Re: Tú otra vez...

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.