image
NORMAS
image
EVENTOS
image
PREMIOS
image
STAFF DE ITR




















Instituto
Takemori
¡BIENVENIDO A A ÉADROM!

¿Estas preparado para escribir tu propia historia en el Instituto Takemori? Adéntrate en el mundo mágico de Éadrom en donde casi todo es posible. Convive junto a otros seres sobrenaturales y humanos. Comprueba si es posible que ambas especies vivan en paz y armonía. Diseña tus propias aventuras, persigue los objetivos que te trajeron hasta aquí y por sobre todo pásatelo en grande! Estas a un paso de formar parte de esta gran historia! Adelante!
¡Felicidades por los 7 años!




















Últimos
temas
¡LA ACTIVIDAD DE
NUESTRA COMUNIDAD!
Últimos temas
» Reserva de físicos
Hoy a las 12:32 am por Aziz Atef Sadah

» Trozos de luz.
Ayer a las 11:37 pm por Stella Maris

» So Far Away [Priv. Ariel]
Ayer a las 11:31 pm por Lucian

» Búsqueda para un sin memorias
Ayer a las 10:48 pm por Aziz Atef Sadah

» RECUPERA TU COLOR
Ayer a las 10:37 pm por Sophie Drawlya

» La hija del pecado (Liesel ID)
Ayer a las 10:36 pm por Liesel Morgenstern

» ♡ Trucos & nuevas amistades || Priv. Amne ♡
Ayer a las 10:22 pm por Sophie Drawlya

» CAMBIO DE NICK
Ayer a las 10:12 pm por Aziz Atef Sadah

» Too much tequila? (priv. Yeye)
Ayer a las 10:03 pm por Yeye

» Identificación de Saya Vlad
Ayer a las 9:59 pm por Saya Vlad





















¡Vota por
nosotros!
¡APOYA A NUESTRA COMUNIDAD!



Shiki Topsite!

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

The two outcasts (Priv.Jié Shèng)

Mensaje por Adeline Castelli el Vie Ene 12, 2018 11:03 pm

Adeline mordisqueaba su tenedor mientras veía por la ventana, el salón estaba vació desde hace unas horas y por la ventana se podía ver el hermoso atardecer, en un día normal la italiana habría salido corriendo en cuanto el timbre sonará, para poder llegar lo más pronto posible y recoger a Leonardo de la escuela, pero el día anterior el rubio le rogó junto con su mejor amigo para que le dejara quedarse con él, hasta el día siguiente al principio la adolescente dudaba si dejarlo o no, pero la madre de aquel niño siempre había sido amable con ella, y le ayudaba con Leonardo o con cosas pequeñas. Eran buenas personas y ese día cuando dejo a su hijo en la escuela lo dejo preparado para poder dormir con su mejor amigo; por lo que en este momento la chica había decidido que lo mejor sería que se quedara a hacer tareas en el Instituto, algo aburrido si se consideraba que tenía un momento de libertad, pero Adel quería tener buenas calificaciones, conseguir una beca y tener un buen futuro, se lo debía a Angelo...

Dejo el tenedor al final, aun le quedaba comida pero sentía el estomago demasiado lleno para seguir comiendo, comenzaba a arrepentirse por dejar a Leonardo con aquellas personas...¿Qué tal si todo era una trampa y nunca lo volvía a ver? ¿O cuando llegará a su casa ....él estuviera esperándola riendo y destruyendo su vida una vez más? Negó con rapidez, tenía que relajarse y dejar de pensar en cosas así, él nunca la encontraría de nuevo...no podría...Trató de concentrarse en su tarea pero sentía que estaba leyendo en algún idioma extraño, las palabras le parecían desconocidas y los números parecían cambiar de lugar.

-Vamos Adeline....deja de pensar tonterías-pensó retorciendo unos mechones de su cabellos, el cual por los nervios había dejado su color castaño, tornándose de un rojo sangre al notarlo trato de relajarse con rapidez.

Pero Adeline solo se relajaba si cantaba, podía hacerlo en casa, Leo era inmune a su canto, pero incluso cuando no estaba transformada su canto tenía la pequeña peculiaridad de que atontaban a la gente, al principio no lo notaban, pero a medida que escuchaban su canto se podía notar que estaban algo embobados por él. La adolescente dudo un poco...pero realmente estaba sola, nadie la escucharía ya que había tan poca gente en el instituto; podía permitírselo, lo necesitaba. Por lo que suspiro, buscando alguna canción en su memoria. Al principió se le vinieron a la mente canciones populares, de esas que se te quedaban pegadas en la cabeza, pero a su vez no convencían a la sirena, ella necesitaba algo más, por lo que se puso los audífonos, y decidió que la siguiente canción que saliera en su celular, sin importar que fuera, solo tenía que recordar la letra.

Look at you kids with your vintage music
Comin' through satellites while cruisin'
You're part of the past, but now you're the future
Signals crossing can get confusing

Comenzó a cantar con los ojos cerrados, tratando de olvidar todas sus preocupaciones, perdiéndose en la música, poco a poco se iba relajando, su cabello perdía el tono rojizo regresando a su color natural, la italiana se perdió un poco en la música, sin dejar de cantar.

I get ready, I get all dressed up
To go nowhere in particular
It doesn't matter if I'm not enough
For the future or the things to come
'Cause I'm young and in love
I'm young and in love
Don't worry, baby

Hasta que escuchó un ruido cuando la música se ponía más tranquila, dejó de cantar súbitamente, con cuidado se quitó los audífonos, los dejó junto a su celular y comenzó a buscar el origen de aquel ruido.




The Sea is calling for you, sweet child~
avatar
Salón : 3 A Edad : 20 Dromes : 40499
Reputación : 4
Mensajes : 37
Ver perfil de usuario
Adeline Castelli
SEGUIDORES DEL CAOS

Volver arriba Ir abajo

Re: The two outcasts (Priv.Jié Shèng)

Mensaje por Jié Shèng el Mar Ene 23, 2018 9:41 pm

— ¿Qué sucede conmigo? ¿Por qué nuevamente yo...?— apretaba con fuerza el mango del trapeador. Se sentía pequeño, frío, solitario, con cierto tipo de ansiedad que comenzaban a tornarse agorafóbica. Los alumnos del instituto ya se habían marchado del lugar. Cerca no rondaba nadie, únicamente era perceptible la luz naranja del tenue sol que teñía al edificio de tonos cálidos.

Pese a eso, el castaño sentía frío. La única evidencia que quedaba en su cuerpo era la pequeña rajadura de su labio, la cual ya comenzaba a cerrarse, siquiera se notaba. Aquellos momentos de incomodidad, terror y nerviosismo estaban regresando. No quería ser arrinconado nuevamente, no ahora que había decidido cambiar. Viajó desde Tiānjìn hasta Éadrom para comenzar una nueva vida y escribir una historia distinta en su vida, para pagar a sus padres todo lo que habían hecho por él hasta ahora, para dejar de ser unCobarde resonó en sus pensamientos, sin poder sacar en ese instante la imagen mental de aquellos que lo dañaron en el pasado y de quienes lo dañaban en el presente.

Su corazón palpitaba con fuerza, apenas y podía escuchar los sonidos del entorno por su culpa. Respiró profundo y deslizó en instrumento de limpieza por el suelo. No podía estar tranquilo, sentía que lo observaban, que en cualquier momento, si bajaba la guardia, otra vez se aprovecharían de él. Sacudió la cabeza e intentó no pensar más en eso, debía concentrarse en su trabajoCon calma, Jié, con calma—se repetía sin dejar de ver el suelo.

Unas pisadas que se acercaban presurosas, hicieron que se pusiera alerta. Debía correr, debía largarse de aquel lugar lo antes posible. Con gran torpeza, tomó la cubeta que contenía la mezcla de agua y desinfectante, mientras con la otra mano sostenía el trapeador; pero era muy tarde. Dio un paso hacia atrás y notó que la sombra que paso en frente suyo era un... ¿chico? Andaba con ropa casual y al parecer esperaba a alguien en las gradas; al menos eso logró mirar de reojo mientras caía de bruces al piso.

Ambos jóvenes en las gradas, se voltearon a mirar ya que el sonido de la cubeta sonó con fuerza en todo el pasillo, mucho más que el golpe de la caída.

— Déjalo así— dijo el mismo joven para luego retirarse de las instalaciones junto a la chica. Todo el líquido quedó derramado, era un completo desastre. Parte de su pantalón se encontraba en las mismas condiciones, pero, ¿qué podía hacer? No podía calmarse realmente, tenía miedo, muchísimo miedo de encontrarse con los tipos que lo golpearon en la mañana. Su mirada ámbar comenzó a tornarse cristalina; sin embargo, a través del reflejo del agua observó acercarse a una silueta femenina.

Se frotó los ojos y, de manera veloz, se puso de pie. Ella era otra estudianteEl ruido quizás interrumpió sus estudios sacudió su uniforme de trabajo y alzó la mirada para mirarle el rostro y no ser irrespetuoso— Lo siento, fue un descuido mío. Perdona por haber interrumpido— mencionó, intentando sonreírle amable y no de un modo lamentable, todo esto respondiendo a palabras que no habían sido pronunciadas.


Gracias Noire, por tus hermosos diseños :'D
#339999 ~ Narro. #f9580a ~ Hablo. #80655a ~ Pienso.
avatar
Edad : 19 Dromes : 48006
Reputación : 3
Mensajes : 101
Ver perfil de usuario
Jié Shèng
RAZA ÚNICA

Volver arriba Ir abajo

Re: The two outcasts (Priv.Jié Shèng)

Mensaje por Adeline Castelli el Lun Feb 19, 2018 10:06 pm

Adeline escuchó una voz a la lejanía, dándole una pista de donde provenía el ruido camino con pasos tranquilos, quedaban pocos estudiantes en el instituto por lo que el edificio estaba demasiado callado para su gusto. Acostumbrada al ruido del lugar, trataba de ser lo más cautelosa posible, en el camino se encontró a una pareja, una chica y un chico de ropas muy casuales, Adeline al ir muy distraída casi se tropieza con el chico pero alcanzó a rectificar su camino... Pero eso no la salvo de aquella mirada tan lasciva que el joven le lanzó,la italiana en respuesta alzo el mentón y siguió caminando con aire orgulloso...Desde que llego al instituto y sus compañeros se habían enterado de que tenía un hijo, un millar de rumores corrían alrededor de ella, ninguno demasiado bueno, unos más trágicos que otros en una sociedad como Japón la gente veía a Adeline como una paria social, una extranjera con un fuerte acento y ademas madre soltera..tenía que aparentar toda la tranquilidad del mundo, nunca se permitiría mostrar miedo...

Al girar en el pasillo, se topó con un pequeño charco de agua jabonosa, la sirena enarcó una ceja y trato de  esquivarla para no dejar sus huellas lodosas en el suelo. Decidió seguir el camino de agua teniendo la teoría de que la llevaría hacia la persona que había hecho ese ruido. No tuvo que caminar mucho, porque en cuestión de minutos la chica encontró a uno de los conserjes -su uniforme lo delataba.- En el suelo, con los pantalones todos húmedos; sus miradas se encontraron durante unos segundos, los ojos ámbar del contrario parecían algo cristalinos, intento ayudarle a levantarse ofreciéndole su mano pero el joven fue más rápido que ella y ya se encontraba de pie.

La italiana tuvo que levantar de manera muy ligera su rostro para poder ver la cara del chico, parecía nervioso pero la chica no sabía por qué, escucho sus palabras, no encontró mucho sentido a que el joven se disculpará pero lo escucho, bajando su mano de manera lenta y dejándola sobre su falda.

-No...tienes de que disculparte-Le contestó con voz suave- ¿Estas bien? ¿Puedo...ayudarte de alguna manera-Adeline estaba más preocupada por si se había lastimado.

Le preocupaba que el chico fuera a enfermarse por estar con la ropa mojada a pesar de que el día era tan cálido, trataba de recordar si tenía algo con que ayudarlo para secarse en su mochila...Regreso su mirada a la cara del joven notando una pequeña cortada en el labio, eso le hizo fruncir el ceño...¿Qué le habría pasado..?.




The Sea is calling for you, sweet child~
avatar
Salón : 3 A Edad : 20 Dromes : 40499
Reputación : 4
Mensajes : 37
Ver perfil de usuario
Adeline Castelli
SEGUIDORES DEL CAOS

Volver arriba Ir abajo

Re: The two outcasts (Priv.Jié Shèng)

Mensaje por Jié Shèng el Dom Abr 22, 2018 8:31 pm

Siempre disculpándose por todo. Inclusive sus padres le habían dicho que eso no era bueno, sí pedir perdón, pero no por todo lo que ocurría a su al rededor. él tenía muy grabado dentro de su cabeza que todo lo malo que ocurría a su al rededor era meramente culpa suya o que sus acciones causaban incomodidad o malestar a otros (como era en este caso); pero inclusive ella se lo dijo "no...tienes de qué disculparte". Apartó su mirada hacia el suelo, avergonzado, y sonrió de forma leve ante aquel comentario.

Su voz al hablar era suave y melodiosa, muy agradable. No esperaba que le dijese algo más, pero le preguntó si se encontraba bien. Su rostro reflejó la sorpresa que sintió por eso. De momento, volvía a sentir la amabilidad con la que lo recibieron sus primeros días en aquel país, pese a que ella no parecía ser japonesa— Ah, no te preocupes, — negaba con su mano libre— me encuentro bien. Resbalé porque me asusté al ver la sombra de unos alumnos. No sabía que todavía rondaban personas por la instalación y fue muy... repentino— intentaba sonar lo más calmado posible.

— Respira, tranquilo. Ella no parece ser una mala persona.— la muchacha había fruncido el ceño, pero no le quiso tomar importancia a eso. De forma lenta, la miró a los ojos ya que llevaba rato mirando a su alrededor, pero no al rostro de la joven. Hablar con las mujeres era otro factor que lo ponía muy nervioso, pero debía ser amable— ¿Te encontrabas estudiando cerca?— hizo una breve pausa— Ya quedan pocos alumnos aquí, por eso me da curiosidad— habló un poco más suave.

Pasó un respiro en el que aguardó la respuesta de la contraria, pero sus ojos enfocaron una silueta que se acercaba desde lo lejos, a las espaldas de ella. Esta vez no cabía duda, aún si él sólo estaba dando una caminata "casual" por ahí, era esa persona, la misma que lo había herido antes. Jié se había desconectado de la realidad por algunos segundos, se quedó petrificado.

Huye era el único pensamiento que embargaba su mente.

Se acercaba. A esa distancia inclusive la muchacha podía notar su presencia, la cual no pasó desapercibida ya que soltó una risa burlona que resonó por todo el pasillo— ¡Esto es increíble! La pobresita perra y el marica perdedor juntos— soltó con fuerza, entre risas— Nunca pensé que vería a dos parias charlando tan amistosamente en un pasillo, ¡vaya cuadro!— caminó más lento al pasar al lado de ambos, palmeando en el proceso el hombro de Jié, para luego seguir su camino.

Shèng apretó tan fuerte sus labios para no llorar, que terminó abriendo su herida. Estaba sangrando. No quería que se metiera con ella, pero no la podía ¿defender? ¡No dejes que lo haga! él no conocía a la chica, no sabía como era su personalidad, pero en definitiva no era buena idea que le hiciera frente a ese tipo si es que ella de fuerte carácter. En un impulso, se dispuso a estirar su brazo para sujetar el de la contraria, mientras nuevamente intentaba sonreír— ¿Qué... fue lo que dijiste antes? Lo siento, no te escuché...


Gracias Noire, por tus hermosos diseños :'D
#339999 ~ Narro. #f9580a ~ Hablo. #80655a ~ Pienso.
avatar
Edad : 19 Dromes : 48006
Reputación : 3
Mensajes : 101
Ver perfil de usuario
Jié Shèng
RAZA ÚNICA

Volver arriba Ir abajo

Re: The two outcasts (Priv.Jié Shèng)

Mensaje por Adeline Castelli el Dom Mayo 27, 2018 2:39 am

Adeline trataba de mantener aquella actitud amable con el chico, al verlo sonreír con timidez, la italiana le regresó la sonrisa, solo de que manera más amplia que antes. Sus ojos se iluminaron al hacer eso, dando un tono cálido a sus ojos chocolate, no quería crearle una mala expresión al joven; a veces decían que la chica era demasiado amable para su propio bien, pero ella no podía con la frialdad de la cultura japonesa, prefería la calidez de los italianos, el ruido y la felicidad de su cultura; a veces extrañaba Italia, pero el pensar en su hijo la hacía recordar que había tomado la decisión correcta.Sería muy difícil que él la encontrará en Japón....

-Que bueno que no se lastimo-comentó claramente aliviada.- Pero no debería andar con la ropa húmeda, podría enfermarse- dijo en tono maternal, con voz melodiosa y cálida.

El extraño nunca la veía al rostro, cosa que extraño a Adeline pero decidió no darle importancia, podría ser simplemente una costumbre del chico nada raro al decir verdad, la joven si trataba de verle la cara, por la educación que le habían dado, le parecía lo correcto.-Si...quería terminar unas tareas y creo que se me fue el tiempo.-confeso de manera tranquila.-Pero quería asegurarme que nadie se había lastimado.-

Escucho unos pasos detrás de ella pero al principió no le dio importancia, un estudiante más de seguro, pero la cara del chico la preocupo, antes de que pudiera voltear sintió como alguien se colocaba detrás de ella y le daba una nalgada algo sonora. Sus mejillas se tornaron de un brillante color rojo y sintió sus manos temblar del enojo; era uno de los idiotas que la acosaba por los pasillos. Al principió solo trataba de conseguir una cita con Adel, pero cuando se entero de su hijo y de los rumores sobre ella....le decía cosas degradantes y siempre trataba de tocarla al principió hacía un escándalo, pero cuando se dio cuenta que eso no le ayudaba decidió ignorarlo....Pero lo que la termino de enojar fue como le hablo al chico...por lo que ignoró las palabras del muchacho y dio unos pasos dirigiéndose a aquella persona.

-Disculpa-dijo con voz fuerte-¿Estabas hablando de nosotros o hablabas sobre ti y tu madre?-no pensaba en las consecuencias...solo estaba harta de que se salieran con la suya.




The Sea is calling for you, sweet child~
avatar
Salón : 3 A Edad : 20 Dromes : 40499
Reputación : 4
Mensajes : 37
Ver perfil de usuario
Adeline Castelli
SEGUIDORES DEL CAOS

Volver arriba Ir abajo

Re: The two outcasts (Priv.Jié Shèng)

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.