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Tema Privado One Step Closer to Death

Mensaje por Satoi Madarame el Sáb Ene 06, 2018 7:26 pm

Se encontraba atado a una mesa. Tanto sus tobillos como muñecas estaban siendo apretados con fuerza por sogas. De momento, tenía colocada una mordaza en la boca que lo hacía sentir una sensación de ahogo. Todo se encontraba oscuro, quizás por la venda que le colocaron en sus ojos. No estuvo consciente hasta hace unos segundos de lo sucedido, mas se sentía ligeramente aturdido.

Casi podía aseverar que se hallaban en la misma casa a la cual él entró por encargo de la jefa de la señorita.

— Por favor, llévale estas medicinas a Min Hee. La pobre ha estado muy enferma durante la semana y no ha podido salir de cama. Creo que vive sola y es una pena que sus familiares cerca no estén cerca para visitarla. Me encantaría poder ir personalmente; pero creo que no será bien visto por el resto de los empleados. Te lo puedo encargar, ¿verdad, Satoi? Además ustedes parecen llevarse bien.

— Lo haré con gusto, señora Yan, sólo espero ella no se moleste por la intromisión. No somos... tan cercanos.

— ¡Bah, te preocupas demasiado por detalles! Yo me encargaré de avisarle que irás a verla. Ella me ha dicho que eres una persona amable y que siempre has sido agradable con ella cuando lleva los productos a la tienda de Kanae-san.

— Ah, la jefa tiene una opinión muy similar de Min Hee, es quien más le agrada en esta tienda. Si usted le avisa, entonces no tengo ninguna clase de inconveniente.


Claro, ninguna clase de inconveniente... pensó al recordar la conversación. ¿Cómo una inocente entrega de medicinas se había convertido en aquella escalofriante situación? Simple: todo por haber juntado los cabos luego de ver algo que no tuvo que mirar.

Madarame caminaba tranquilamente aquella noche, noches antes de que Min Hee ‘’enfermara’’, un poco desviado de su ruta usual ya que debía conseguir un poco de comida para re-abastecer su refrigerador. Sus pasos pausados resonaban con gracia al son de la luz de la luna que sólo eran acompañadas por el parpadeo de los faroles en las acercas. La velada era muy silenciosa, tan silenciosa que por un momento le hizo cuestionarse si aquello era natural. ¿Por qué ignorar su instinto que por tantos años desarrolló? La despreocupada vida de la ciudad casi lo obligaba a no cuestionarse ninguna situación.

Al doblar en la siguiente cuadra, el sonido de un grito tenebroso, lleno de angustia y miedo, que retumbó en sus oídos hizo que se ocultara entre un poste y la pared de un callejón. ¿Qué sucedía? Se quedó mirando el cielo por unos instantes, preguntándose si haría bien en seguir por ese trayecto. La curiosidad lo carcomía, su defecto era el no temerle, o más bien dicho, desafiar a la muerte sin importarle qué pudiera ocurrir. Botó aire por la boca y giró con suavidad su rostro hacia el lado que daba a la calle. Al mismo tiempo, volteó la mirada para que así sus pupilas se toparan con algo o no...

¡Mierda! rápidamente se encogió en su sitio al ver la escena. El corte había sido limpio, digno de un profesional. ¿Me habrá visto? Debo salir de aquí?.

En aquel instante lo pensó, ''¿tendría que denunciar haber visto a la Asesina de Hielo?'', quizás sí, moralmente hablando, mas, ¿quién le creería sin prueba alguna? Y si fuera del caso que le creyeran, ¿cómo podría ayudar eso si de todos modos la fémina era un as del engaño?

Se retorció un poco en su lugar, intentando hacer que su cabeza tocará so hombro para así poder soltar la mordaza. Si seguía con vida era únicamente por un motivo que conocía a la perfección. Aquellas mismas tácticas se usaban en la milicia: primero se sacaba la información al secuestrado y, si no servía para nada más, dejaban escapar su vida en un parpadeo. Sabía que la muerte a manos de ella no sería la más agradable. La vio cometer un crimen, lo más frustrante era que si no hubiese dicho nada al ver la cuchilla en esa casa, nada de eso habría ocurrido.

Soltó un quejido mientras seguía retorciéndose. ¿Cuántos habrían sido ya? Podía sentir que ella estaba cerca. Respiró hondo en un intento de tranquilizarse y no desesperar. Debía cooperar si quería salir vivo de aquel infortunio...


Última edición por Satoi Madarame el Jue Feb 22, 2018 1:35 pm, editado 2 veces


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Tema Privado Re: One Step Closer to Death

Mensaje por Jeong Min Hee el Mar Ene 23, 2018 5:12 pm

Es el final, el telón de aquella obra suya por fin había caído después de mucho tiempo de estar actuando. ¿Qué esperaba? ¿Un final feliz? No, nada de eso. Lo que deseaba era satisfacción de hacer lo que creía era lo mejor para ella, a pesar de saber que estaba siendo mal de alguna manera.  Pero... ¿A quién engañaba? Disfrutaba de aquello por eso lo volvía a hacer una y otra vez.  

“Esto ya se ha salido de control... he dejado pistas sin saberlo” la solo idea de pensar que había cometido un error la fastidiaba y al mismo tiempo le atemorizaba. El ser tan cuidadosa y teniendo cierta experiencia sobre lo que hacía no significaba que fuera perfecta... Habrá un momento que se equivocará y eso provocará su muerte. “Tal vez sí que es el fin” una sonrisa algo retorcida se dibujaba sobre su rostro a medida que con su diestra sostenía una de sus armas de fuego todavía con el seguro puesto en ella; lentamente como si fuera ya su locura la que la controlaba no pudo evitar soltar una risa de lo más espontanea dejando ver lo mal que su cabeza se encontraba. Se replanteaba una idea sobre que debería hacer con la molestia que se encontraba en su sótano, deseaba que su estancia fuera de lo más cómoda (?) o por lo menos saber lo que sabía.  

No tenía mucho tiempo antes de que las cosas se empezarán a tornar más estresante de lo que ya estaba, así que sin atrasarse cerró todas las puertas de la casa con seguro y bajo las cortinas hasta la mitad para no levantar sospechas a las personas que se encontraban afuera. Lo siguiente que hizo fue ponerse el arma atrás en su espalda y abrió la puerta que llevaba al sótano para poder revisar a su querido invitado.  

— …. — sus pasos resonaban por las escaleras hasta la puerta de seguridad que daban hasta un cuarto refrigerado donde tenía al azabache encerrado. Una ceja se alzó al ver como este se había librado de la mordaza cerrando la puerta detrás suyo nuevamente. — Siento mucho que las cosas hayan salido así... Satoi — su voz sonaba seria, algo que no acostumbraba hacer delante de él. Sus pasos se oían recorrer por un lado de la mesa metálica dirigiéndose a un lugar desconocido de la habitación — Debes entender que es por seguridad ¿verdad?  —

Una hora antes

—¿mmm? ¿Satoi vendrá a traer medicina? Entiendo. — Una de sus jefas del trabajo le había llamado ese día para saber cómo se encontraba del "resfriado" que había pescado y que no la dejaba levantarse de cama por toda esa semana. —Si claro, no hay problema con ello. Muchas gracias por llamar. — colgaba su teléfono con cuidado a medida que soltaba un pequeño suspiro cansado. Aquella llamada la tomo de sorpresa, no estaba esperando que alguien viniera a su casa y mucho menos en ese momento que tenía cosas por hacer. “Debería limpiar antes de que llegue” Llegaba a ser una persona ordenada, casi rosando a lo obsesivo y era más que obvio por el pequeño secreto que escondía detrás de las paredes.  

Y no era lo único que tenía que hacer, ya que también debería arreglarse lo suficiente para parecer un poco enferma, lo suficiente para que el contrario se lo creyera. Pero... No tendría tiempo para bajar todos sus artículos por lo que decidió esconderlos en el cuarto de lavado una vez que escucho que tocaban la puerta. —¡Un momento! — gritaba por dentro de la casa cerrando varias habitaciones en el proceso que se acercaba a atender a su nuevo invitado.

—¡Bienvenido!, lo siento si te he hecho esperar. — decía con una gran sonrisa en el rostro una vez que le abría a Satoi. —¿No deseas pasar? Has tenido que viajar para llegar hasta aquí después del trabajo. Asi puedo por lo menos invitarte un café  —


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Tema Privado Re: One Step Closer to Death

Mensaje por Satoi Madarame el Jue Feb 22, 2018 2:57 pm

Las dudas aún embargaban su cuerpo. ¿Era buena idea ir a visitarla pese a no ser cercanos? Quizás la joven prefería descansar tranquilamente mientras se recuperaba, aunque según lo que pudo notar en el tiempo que llevaban hablando, parecía ser más del tipo que prefería la compañía de otros. Suspiró pesadamente mientras caminaba con la bolsa de las medicinas, la cual llevaba en su mano derecha. Antes de ir en la dirección proporcionada por la jefa de Min Hee, pasó a una tienda para comprar té y aperitivos.Estaría bien té limón con miel o el té de hierbabuena... Aunque no sé si le gusten más los frutos rojos o el sabor amargo del té verde pensaba mientras veía las cajas. Al final, se decidió por el primer sabor.

Salió de la tienda y retomó su rumbo hacia lo que, en una hora, se convertiría en su mayor condena. Cada paso que daba lo acercaba más y más a su muerte.¿Era aquí?sacó la hoja que la señora Yan le proporcionó antes para así comprobar que esa fuera la casa de la azabache. Tomó aire y, con su mano libre, tocó la puerta. Desde adentro, la fémina alzó la voz para que él aguardase a que abriera la puerta, cosa que sucedió de inmediato.

Ella se veía muy sonriente, como era usual verla día a día, pese a que su nariz se notaba algo roja y su piel un poco más pálida.— No, no, tranquila, justo acabo de llegar.— Dijo ofreciéndole también una sonrisa.— Si no es una molestia para ti...— pronunció más bajo, dando a entender que si a ella no le molestaba, entonces entraría— Y no te preocupes por el café, traje un poco de té y unos panecillos. No deberías sobreesforzarte estando enferma.— mencionó mientras estiraba su brazo con la bolsa para entregársela. Después de eso, se dispuso a entrar— Con tu permiso...— pronunció a lo bajo.

¿Cómo pudo dudar de sí mismo? Aún si fue por modales, no debió entrar a ese lugar.

El eco de los pasos ajenos iban al ritmo de las agujas del reloj, de sus latidos, incrementándose a medida que ella se acercaba. La puerta se abrió y probablemente ella pudo notar o escuchar cómo varias veces Madarame respiró hondo y botó el aire por su boca. Sentía los labios secas y su garganta estrecha, tanto que le costaba tragar su propia saliva. "¿De verdad lo sientes?" fueron palabras que le quiso decir, pero más que a modo de reclamo, quería externarlo como ironía.

Su voz era distinta a la habitual, podía percibir como esta había abandonado la amabilidad de la joven rato antes le dijo "lo siento si te he hecho esperar". Una máscara perfecta, eso es lo que Jeong siempre mostró frente a él, frente a todos. Sus pisadas pasaron a un lado de la mesa y se alejaron parcialmente. ¿Qué estaría haciendo? Con todas sus fuerzas, deseaba ver qué ocurría, pero a su vez estaba seguro que más tarde se arrepentiría de haber deseado que le quitasen la venda de sus ojos.

— Min Hee...— se atrevió a hablar. Nuevamente se retorció un poco en su sitio. Debía calmarse antes de decir más que su nombre.— Yo... quisiera decir que no te entiendo, pero creo que es obvio por qué lo haces y creo que es obvio que tendrías tú tendrías que entender que ninguna persona en mi situación estaría dispuesta a aceptar un final como este.— tragó  grueso— Ambos sabemos que esto no debió ocurrir, ¡¿entonces por qué simplemente no olvidamos lo ocurrido?! Todavía aprecio aunque sea un poco mi vida y no soy tan estúpido como para no saber que si no cumplo mi palabra, me matarás sin que siquiera lo note.— con cada palabra, el volumen de su voz se incrementaba y todavía de esa forma, pudo mantener la solidez de sus palabras.

— Así que... Por favor... Déjame vivir. No me importaría cargar con esto el resto de mi vida...— sonó muy lamentable, pero Madarame estaba consciente de que no podía pedir algo a su captora sonando como alguien tan valeroso. Se sentía patético.


Última edición por Satoi Madarame el Sáb Abr 14, 2018 9:53 pm, editado 1 vez


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Tema Privado Re: One Step Closer to Death

Mensaje por Jeong Min Hee el Dom Mar 18, 2018 2:48 pm

— ¿Molestia? No, para nada. La verdad es que me alegra mucho que vengas de visita, hace tiempo que no salgo por culpa del resfriado — la sonrisa en su rostro no se desvanecía desde que el contrario había llegado. Si bien esperaba el tener otro día sin interrupciones para terminar su “limpieza” el tener una visita inesperada no estaba en sus planes, no obstante esta tenía que emplearse como normalmente lo hacía a la vista de los demás.

Daba un paso hacía un lado para dejar que el azabache entrará a su hogar escuchando todo lo que este le decía de manera ¿un tanto apenada? No estaba realmente segura de cómo el contrario se sentía al venir hasta la casa de una persona que muy a penas conocía, pero era un sentimiento algo similar si esta se lo imaginaba.
— ¡Oh! Hasta has traído té, muchas gracias.  — decía con un poco de alegría a medida que tomaba la bolsa con el medicamento y los demás regalos, observándolo pasar ,cerraba la puerta detrás de Satoi y lo guiaba hasta la sala de estar mientras reía un poco a lo bajo— No debes de preocuparte por mí, ya me siento mucho mejor a comparación de los días pasados. Si deseas tomar asiento mientras esperas a que traiga algo para tomar. ¡Prometo no tardar demasiado! — su voz era algo dulce y con color mientras más hablaba, entendía que era solo era una visita obligatoria y que no le tomaría mucho tiempo antes de que Satoi se fuera del lugar. Pero eso no significaba que dejará de lado los modales… por lo que prefirió el darle la cortesía sin saber que era un terrible error.

Error que llevo a malas consecuencias y acciones apresuradas por parte de Hee Min…

La chica se limitaba a mirar cómo el contrario trataba de mantener su calma, su voz sonaba claramente nerviosa y desesperada ante la situación en la que se encontraba. Por el contrario, la amabilidad que había mostrado la Hee Min ante él minutos antes se había esfumado y ahora su personalidad fría y distante era lo que revelaba.

Sus pasos se habían detenido a un lado de la mesa metálica para escuchar la pequeña suplica que este le decía de la forma más humana que alguna vez pudo oír.   “No es algo diferente a lo que he escuchado, todos los que acaban aquí tienen la peculiar habilidad de pedir piedad antes de terminar muertos. Es parte de su naturaleza… es parte de sobrevivir.”
Si bien también se ha encontrado con personas que luchan desde un comienzo y dejan de hacerlo una vez que su cuello es cortado, esas solo se podían contar con una mano.

— ¿Me dices que te deje ir?— sonaba confundida, es más no pensaba que fuera una pregunta seria pero tampoco dejaría que este la contestará — ¿No acabas de escuchar lo que he dicho?— posando su mano hacia una palanca esta la mueve para hacer que la mesa metálica se  pusiera en un ángulo de 90 grados elevando el cuerpo del azabache para que pudiera ver al frente de la habitación.
Caminando nuevamente al frente de él, la joven toma la venda de los ojos para quitársela con suavidad. —Yo no podría olvidarlo Satoi… ¿Cómo podría hacerlo?— con esas palabras daba una sonrisa algo triste… que desapareció de forma casi inmediata —Nadie acepta las cosas como deben ser, por lo que para ti es innecesario el gastar palabras de más— sacaba su arma detrás de su espalda y la colocaba sobre una bandeja que se encontraba de lado de la mesa con varios instrumentos quirúrgicos en ella.

—Por ahora... solo te hare unas preguntas, y necesito que me las contestes con sinceridad porque sabré cuando estas mintiendo ¿Entendido?—



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Tema Privado Re: One Step Closer to Death

Mensaje por Satoi Madarame el Sáb Abr 14, 2018 10:16 pm

— Menos mal... Estaba muy nervioso por realizar una visita tan repentina— mencionó en tanto entraba a su hogar. La estancia se veía acogedora, no pudo evitar realizar un recorrido visual por las paredes de aquel lugar mientras ella cerraba la puerta. A simple vista, todo parecía normal. Realmente no se le cruzó por la cabeza ni un solo momento si tras esa fachada se escondía algún secreto turbioLas chicas siempre tienen gustos agradables pensó al finalizar su observación.

— Oh, muchas gracias entonces. Me alegro de que ya te sientas mejor. Tu jefa estaba muy preocupada por ti. Es genial que te lleves bien con ella— le comentó en tanto procedía sentarse. Colocó las manos sobre sus regazos y las frotó lentamente sobre la tela del pantalón, en tanto ella tomaba la bolsa para ir a preparar el té— Espero te agrade el té que traje. Es de limón con miel. Su sabor es suave y un poco dulce, es muy bueno para los resfriados. Te hará bien si lo tomas antes de dormir para que tu cuerpo se caliente por dentro. Estos días han sido bastante fríos— intentaba crear una conversación casual entre ellos.

Aún no se daba cuenta de que cerca suyo se hallaba el objeto que lo implicaría a su estado actual. Aunque no pudiera ver, sabía que se encontraba a su lado. Su corazón latía rápido, llenando su cuerpo de adrenalina, muy disonante al de la chica que parecía estar tranquila y cómoda con lo que estuviera a punto de suceder. Ante su respuesta, apretó los labios, queriendo decir más, queriendo... intentar convencerla para que lo dejara ser libre. Pero él conocía ese tono de voz. Estaba vacío, en él no se denotaba ni una sola emoción compasiva.

Poco a poco, sintió como su cuerpo se elevó hasta quedar completamente perpendicular. Pudo sentir sus frías manos acercarse a la venda que cubría sus ojos. La joven no sería tan condescendiente como para no dejarlo ver su atroz final, ¿cierto? Aunque en su situación, ambas situaciones eran una completa basura. Ver cómo te iban a torturar o no verlo mientras te lo hacen, ¡Vaya encrucijada en la que se había metido!

Al regresar la luz a sus pupilas, entrecerró los ojos mientras la silueta de la sonrisa de la joven se dibujaba cada vez con más detalle frente a él. Eran tan diferente de la joven alegre que vio antes. Era increíble como no solo la percepción de su voz era distinta, sino todo, inclusive el aura que la misma emanaba. Al ver lo que ella sacaba de detrás de su espalda, tragó grueso. Debía adaptarse a sus condiciones, no hablar de más. Su mirada siguió la mano Jeong hasta que colocó el arma sobre la mesa, donde se encontraban otros objetos que perfectamente podía usar también para torturarlo.

Los ojos de Satoi estaban clavados en aquella bandeja. Suspiró pesadamente y regresó la vista al frente, buscando los ojos de Min Hee. — Entendido— murmuró apenas audible. Su expresión no denotaba miedo, pero si se podía ver una cierta furia producida por la frustración e impotencia, como si supiera que nada de lo que hiciese serviría de algo para salvarse.


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