image
NORMAS
image
EVENTOS
image
PREMIOS
image
STAFF DE ITR




















Instituto
Takemori
¡BIENVENIDO A A ÉADROM!

¿Estas preparado para escribir tu propia historia en el Instituto Takemori? Adéntrate en el mundo mágico de Éadrom en donde casi todo es posible. Convive junto a otros seres sobrenaturales y humanos. Comprueba si es posible que ambas especies vivan en paz y armonía. Diseña tus propias aventuras, persigue los objetivos que te trajeron hasta aquí y por sobre todo pásatelo en grande! Estas a un paso de formar parte de esta gran historia! Adelante!
¡Felicidades por los 7 años!




















Últimos
temas
¡LA ACTIVIDAD DE
NUESTRA COMUNIDAD!
Últimos temas




















¡Vota por
nosotros!
¡APOYA A NUESTRA COMUNIDAD!



Shiki Topsite!

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Tema Privado I don't really think we bite equally... (Ryutaro)

Mensaje por Taro Satsuma el Vie Dic 15, 2017 5:56 pm

A medida que el invierno se instauraba, los días se volvían cada vez más y más breves. Ya poco pasaba de las seis, cuando el sol ya comenzaba a ponerse en el horizonte. Acompañado esto al fresco aire de temporada, era de esperarse que aquel día la playa se encontrase prácticamente deshabitada. La única salvedad era un pequeño de pescadores situados en el rompeolas, hombres mayores, que debían recurrir a la práctica más por tradición que verdadero deporte. Hasta los propios peces parecían poco motivados con la costa en aquella época, o al menos eso insinuaba la escasa suerte de los veteranos pescadores.

- ¿Y, ha habido suerte?

Consultó un encorbado barbudo a su compañero, el cual respondió en dar vuelta su cubo y sacudirlo: Derramando una gran cantidad de aire. Ambos rieron por lo bajo.

- Esto ya es más que mala suerte, les digo -comentó un tercero, calando de su pipa antes de proseguir- el mar anda seco con toda esta contaminación. Nadie va a pescar nada en estas ag-.

Sus palabras se interrumpieron, cuando fijó la mirada en una perturbación en el agua. Algunas burbujas salieron a unos metros de ellos, acompañado de un brusco movimiento. Los tres guardaron silencio, inclinándose en esa dirección.

- ¿Será un nadador ahogándose?

- Pues si nada en esta profundidad, se lo ha buscado.

- Diría que vayamos por ayud-.

Nuevamente interrumpió sus palabras el mismo anciano, cuando el mar se partió mientras algo se asomaba desde la profundidad…


¡Un maldito tiburón!


Los tres chillaron al hilo al ver aquella criatura abandonar el mar a tal velocidad, en una inmensa explosión de agua, elevándose mucho más de lo que su cuerpo sería capaz de impulsarlo. Pero este no salió en dirección a los ancianos, sino varios metros a su derecha, entre ellos y la costa. La criatura Cayó de lado sobre el rompeolas, y fue en ese momento que notaron dos puntos importantes: Un hilo de sangre fluía de la boca de la criatura, de ojos nublosos y apagados. El segundo era una gran mancha negra que se ilustraba en el vientre de la criatura, que al afinar la mirada comprendieron que era una melena, salvaje y abundante, que caía sobre una figura tan pálida como el abdomen del animal, vistiendo únicamente un fundoshi. De entre aquella maraña negra los observaron dos orbes dorados, tan intensos que eran prácticamente hipnóticos. Uno de sus gruesos brazos hizo un gesto de saludo en dirección a ellos, y los veteranos aún confundidos por la escena apenas atinaron a asentir en una mecánica respuesta. Pese a lo corpulento del caballero, resultó igual de llamativo cómo aferró la cola y lo arrastró sin esfuerzo hacia la arena, con una mano, pues la otra estaba ocupada rascándole una nalga.

- Bueno, alguien sí ha pescado en estas aguas.

Comentó un miembro del trío, rompiendo el incómodo silencio que se había formado ante aquella bizarra escena. Perdiendo al hombre de la vista, retomaron su infructuosa pesca con los minutos de ocaso que quedaban. Por su parte, el hombre empapado arrastró su presa hacia su pequeño cúmulo de pertenencias, donde se dispuso a abrir la piel de la criatura con sus manos, y… comenzar a comerla cruda.  


- Mis palabras. ☯️ «Mis introspecciones.»☯️ Mis acciones.

avatar
Dromes : 32927
Reputación : 2
Mensajes : 26
Ver perfil de usuario
Taro Satsuma
VAMPIROS

Volver arriba Ir abajo

Tema Privado Re: I don't really think we bite equally... (Ryutaro)

Mensaje por Ryutaro Takahashi el Lun Ene 08, 2018 10:48 am

Éadrom, Éadrom, Éadrom. La ciudad mágica y supuestamente pacífica, donde el dhampir ya había sido atacado en más de una ocasión cuando no portaba sus armas encima. Si se veía raro, rarísimo ver un hombre portando una katana por las calles, imagínenselo portando seis. Pero así era nuestro estimado amigo vampiro. Despreocupado y alocado.

Caminaba por la playa lejos de la orilla, cruzado de brazos, con su rostro sereno y vestido con sus tradicionales vestimentas cuando no estaba en su uniforme militar. La parte superior de su hakama era blanca, y la parte inferior era color azul, con zanalias japonesas. No venía en planes de darse un chapuzón. Solo reflexionaba y recordaba sobre los días pasados cuando solía visitar ese lugar acompañado.

Los recuerdos pasaban por su mente una y otra vez, pero no los recordaba con melancolía, sino con orgullo. Tres amigos, en su momento, inseparables, habían visitado la playa y se habían divertido tanto. Un vampiro, un metamorfo y un lycan. ¿Quién lo diría? La amistad inseparable entre los tres ahora solo vivía en su memoria, como muchas otras batallas que tuvo en sus antiguos tiempos, los momentos de gloria de un guerrero que ansiaba encontrar rivales que simpatizaran con su antiguo estilo de vida. Compartir, entenderse. Intercambiar distintos tipos de ideología, estuviesen de acuerdo o no. Alguien diferente a su maestro y los suyos. Se preguntaba, ¿a dónde habían ido a parar los momentos de la gran época de guerra? Esta bien que el mundo haya cambiado para bien o para mal, la ciudad del sol naciente prosperó, pero las guerras seguían ahí, y esta vez sin armas blancas. Los gobernantes de hoy en día habían perdido todo respeto por la guerra, escondiéndose detrás de armas de fuego. Y peor aún, mandaban a sus soldados a pelear por ellos. Que vida tan deshonrosa. En sus buenos tiempos solían haber generales que enfundaban armas en manos y dirigían a sus tropas, y Ryutaro era uno de esos líderes.

Pero ahora solo le tocaba esperar y desear que esos días de gloria llegaran de nuevo. A menos que se le ocurriera alguna locura y los trajera por su cuenta.

Lo que no esperaba era encontrarse un tiburón en plena arena. A lo lejos visualizaba el selachimorpha inmóbil. Dudaba mucho que fuera del pequeño bote de pescadores que estaba en alta mar, y mucho menos probable lo había traído la marea ahí. Así que quizás alguien había llevado el animal y lo ubicó en ese lugar, fuera por vicio o por alguna otra razón. Pero mientras se iba acercando pudo visualizar una persona comiend... No, no era una persona. Ese era lycántropo, demonio, vampiro o algún alocado ser que le gustaba comer tiburón sin cocinar. Lo cual no estaba mal a menos que no supiera como su estómago iría a soportarlo y terminara como un idiota en el hospital.

-¡Yo! - Se acercó a paso lento hacia el tiburón y su mortal amigo. -¡Buen provecho!

El dhampir dejó salir una ligera sonrisa leve al ver como el hambriento ser se alimentaba del escualo. Sabía muy bien lo que era el hambre y lo que pasaba cuando esta apretaba. Le llamó la atención que el individuo comiera ahí, así sin más. No era algo normal, así que por si las moscas, se acercó en caso de que fuese un ser sobrenatural fuera de control, lo que no parecía, pero quien sabe. Mejor precavido e intervenir, a que fuese por la vida comiendose personas así. No era que lo estaba juzgando por comer un tiburón en pleno atardecer, pero tenía que asegurarse de que estuviese todo normal para mantener la vida de los inocentes a salvo.

-Así que es el menú del atardecer, huh.

Se quedó allí parado mirándolo comer. Ya no tenía las manos cruzadas. Ahora las tenía dentro de los bolsillos de su hakama.


[Ficha] [Relaciones & Cronología]

"A Dragon's scales never come off until it dies. Not a single one."



Familia Kiwi:

I'm too sexy for my shirt, too sexy for my shirt. So sexy it hurts ~:
And I'm too sexy for your party ~
Too sexy for your party ~

https://i.imgbox.com/ZKYc2IpW.png




Gracias por la firma, Mitsuki-chaaaan ~ Y Trinity por el avataaaar. ~

avatar
Salón : Universitario(a) Dromes : 106548
Reputación : 12
Mensajes : 527
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Tema Privado Re: I don't really think we bite equally... (Ryutaro)

Mensaje por Taro Satsuma el Vie Ene 12, 2018 9:41 pm

Los movimientos del arcaico hombre devoraban al animal sin el mínimo recato o formalidad, hundiendo los afilados dientes en la carne y jalando grandes pedazos, masticando con fuerza y chupando los restos hacia su boca. Se relamió la sangre que caía por una de sus comisuras, y con cierta sorpresa subió la mirada hacia el hombre que le dirigió la palabra.

- Mmh.

Murmuró con la boca llena y labios cerrados, alzando la palma en alto en un sencillo saludo oriental. Bajó levemente la cabeza a la par que cerraba los párpados, una leve reverencia en agradecimiento por el buen provecho. Repentinamente abrió los párpados, pues aquel gesto le hizo dar cuenta una terrible ofensa que había cometido, una de las pocas que aún podían darle culpa: No había agradecido la comida. Soltó el tiburón por unos instantes, apoyando una palma contra la otra frente a sí mismo, dándole una reverencia a su comida.

- Itadakimasu.

Exclamó con extrema formalidad, tan contrastante con lo… salvaje y desalineado de su completa persona, y remarcado cuando en el acto volvió a arrancarle un gran pedazo al animal al retomar la comida. Subió nuevamente la mirada hacia su acompañante cuando éste volvió a dirigirle la palabra, moviendo marcadamente la mandíbula con cada masticar.

- Una pesca no planificada.

Respondió tras tragar el enorme bolo alimenticio. Extendió una de sus piernas, señalando con el índice los gemelos de la misma.

- Me mordió primero, y le devolví el favor.

El punto al que marcaba su índice resaltaba las numerosas cicatrices de los incontables dientes del animal, pero era importante recalcar que éstas marcas casi habían desaparecido de su pálida piel. No hacía falta ser biólogo marino para razonar que un mismísimo tiburón blanco no dejaría tan poca cosa.

El pelilargo semi-desnudo siguió con su cena, arrancándole otro trozo al animal. Desde el momento que había llegado su acompañante, ya había comido más carne de la que su estómago debería poder guardar, y aún así sus marcados abdominales no se habían alterado en absoluto. Sin disimulo alguno, el comensal recorrió a su compañero con la mirada de arriba a abajo, estudiándolo. Olfateó con un remarcado movimiento de sus fosas nasales. Observó curioso sus vestimentas clásicas, algo con lo que era más que familiar. A continuación observó sus katanas, analizando la forma de sus mangos y sus vainas, como si estuviera calculando el filo que éstas envolvían.

- ¿Qué haces con seis katanas a la vez?

Soltó la pregunta sin disimulo alguno, claramente intrigado por la particularidad de aquel armamento. Aún si empleaba una esgrima dual, llevar más de dos armas de reserva le pareció ridículamente impráctico.


- Mis palabras. ☯️ «Mis introspecciones.»☯️ Mis acciones.

avatar
Dromes : 32927
Reputación : 2
Mensajes : 26
Ver perfil de usuario
Taro Satsuma
VAMPIROS

Volver arriba Ir abajo

Tema Privado Re: I don't really think we bite equally... (Ryutaro)

Mensaje por Ryutaro Takahashi el Miér Ene 24, 2018 9:14 am

Así que era eso. Un ser de la oscuridad que solo buscaba alimentarse. No apestaba a perro mojado... Es decir, a Lycántropo. Notó la herida y vió que no era nada grave, al punto de que él mismo estaba comiéndose su presa. De momento no entraría con preguntas personales como intentar identificar su raza, pero más o menos se daba una idea. Notó el comportamiento del ajeno ante la comida. Y ahora que lo veía se preguntaba, ¿cuándo fue la última vez que agradeció por la comida? Debería darle vergüenza haber olvidado hacer algo tan básico y solo limitarse a agradecer a los demás... Naaah. Aunque si su maestro se enterara probablemente se llevaría otro sermón de los tantos que le ha dado, y un puerrazo. El vampiro sonrió divertido. Aunque su sonrisa no era la más bonita de todas. Hasta su más amable sonrisa tenía malicia.

-¡¡¡HAHAHAHAHAHAHAHAHA!!! Así que el Rey de los Mares fue de caza, y terminó siendo la presa. - Aaah. En sus tiempos usaba los tiburones a su favor para ganar competencias entre personas. Incluso los mismísimos tiburones le apoyaron y gracias a eso ganó primer lugar. Esperaba que ese escualo no fuera familiar de uno de los tiburones con los que hizo un trato. El vampiro se acercó un poco más y le dió tres palmaditas a la parte superior del escualo. El Ciclo de la Vida era interesantemente cruel. Dió gracias, en esos momentos, que no trajo a Aliisa consigo. De lo contrario la pobre se hubiera traumado viendo el tiburón muerto y probablemente estuviera tratando de revivirlo, quitándole la cena al susodicho, sermoneándo el pelinegro por habérselo comido, y devolviéndo el animal al mar.

Se puso a pensar en las mil y una formas de la enana pelirosada reaccionando a la muerte del animal y todas daban con el mismo final: Intentando revivir lo que ya no podía y devolviéndolo al océano para que fuera feliz. Sería interesante discutir con ella, haciéndole preguntas como: ¿Y qué harías cuando el tiburón decida comerse un pulpo? Hmmmm, si. Comenzaba a pensar que sería divertido ver documentales del Netflix junto a ella donde la madre naturaleza hiciera su trabajo. Así que la invitaría a ver ciertas historias de terror... ¡Kufufufufu!

Notó al hombre indagando en sus armas. Su mirada era fría y calculadora. Notó en sus ojos la mirada de un guerrero. El vampiro había luchado contra tantos de ellos, que ya era común identificar el interés por las armas ajenas. Ryutaro en cambio no hizo nada por evitarlo. No le puso un pedazo de tela encima para ocultarlas, y tampoco se puso a la defensiva. Al contrario, dejó que las analizara todo lo que quisiera.

-It's Cool. - Respondió a la pregunta del pelinegro. Usaba Seis Katanas a la vez porque lo consideraba Cool. -También cocino con las Seis Katanas, juego beisball con Seis Bates. No querrás saber las cosas que hago. - Sacó una de las armas lanzándola al aire, haciéndo que diera vueltas, capturándola cuando estuvo a su altura y enseñándole el filo al contrario. Para este entonces su semblante era serio. La blandió una vez y la enfundó.

-Las Seis Garras del Dragón. - No le molestaba ir por ahí diciéndo más sobre él, hasta cierto punto claro estaba. Era orgulloso con el Legado que quería dejar y quería ser recordado como un gran guerrero, como alguien que trajo prosperidad a las tierras fértiles de Japón, aunque Ryu decidió ampliar sus metas mundialmente. -¿Qué hay de ti? - Preguntó para ver si su nuevo compañero se unía a la charla del guerrero.


[Ficha] [Relaciones & Cronología]

"A Dragon's scales never come off until it dies. Not a single one."



Familia Kiwi:

I'm too sexy for my shirt, too sexy for my shirt. So sexy it hurts ~:
And I'm too sexy for your party ~
Too sexy for your party ~

https://i.imgbox.com/ZKYc2IpW.png




Gracias por la firma, Mitsuki-chaaaan ~ Y Trinity por el avataaaar. ~

avatar
Salón : Universitario(a) Dromes : 106548
Reputación : 12
Mensajes : 527
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Tema Privado Re: I don't really think we bite equally... (Ryutaro)

Mensaje por Taro Satsuma el Miér Ene 31, 2018 1:43 pm


Ambientación:


- Suele pasar con los reyes, ladran mucho más de lo que muerden.

Responde con naturalidad -y boca llena-. Irónico que se refiera a uno de los animales con mayor cantidad de dientes, pero el título de rey le dio pie a aquel ácido comentario. Sabía mejor que nadie el poco valor que podía haber detrás de una corona. Muy bien que lo sabía.

Pausa sus mordidas, arqueando una ceja mientras sube la mirada hacia aquel hombre. - ¿Cocinas con tus armas? … Poco respeto ante el orgullo de su espíritu. - Bufa con un tono estoico, más sorpresa que indignación. Cada guerrero era un mundo, pero uno de los códigos más marcados de Taro era honrar el alma del mismo y de sus herramientas. Más aún, la última vez que usó su arma como instrumento de cocina fue una forma de castigar a la misma. Sin embargo…

- Heh.

Suelta una brevísima risa de labios cerrados. ‘Cool’ había dicho. Eso sí que no se lo hubiera esperado por sus vestimentas, aunque la curiosa elección de armamento sí era una obvia advertencia de ese carácter.

- Ten cuidado, chico. Tratar de verte bien en la guerra te puede costar la cabeza algún día.

Ni crítica ni protesta, quizás un… ¿Consejo? Ni el mismo Taro lo tenía muy claro, sus palabras solían tener un único propósito por encima de todo: Soltar lo que le estuviese pasando por la cabeza. Claro que él mismo compartía sus propios pecados de guerrero, no se consideraba el ejemplo ideal de un samurai, pero conservaba el orgullo de jamás fallar en sus códigos de sangre, aquellos que están grabados de forma permanente en su espíritu. Se le escapó una breve sonrisa divertida ante aquel ademán llamativo que hizo con su arma, haciéndola volar y girar para luego presentársela. Había algo que debía admitir, el tuerto tenía una gran habilidad con sus manos. O por lo menos se le daban muy bien los malabares.

- Mmh…

Se acerca a milímetros del arma, frotándose el mentón mientras sus pupilas se dilatan para analizar el trabajo de la hoja, recorriéndola con la mirada de un lado al otro, pero sin mover ni un dedo en su dirección, jamás tocaría un arma ajena sin permiso de su dueño. No era una hoja común… tampoco era un metal común. Las orbes violetas irradian una enorme curiosidad, sin disimulo alguno.

- Increíble, ¿Quién ha hecho esto?

Su tono hosco pierde gran parte de su informalidad en cuanto su mirada toca el filo del arma. Casi parecería un ciudadano decente… si no estuviera prácticamente desnudo y con sangre de tiburón cayéndole por la comisura. Asiente ante la pregunta, ahora era su turno de corresponder la confianza que se le había cedido con respecto a su armamento. Extendió su brazo izquierdo con los dedos abiertos, y gradualmente se empieza a oír un marcado silbido en el aire. Volando a una enorme velocidad, un largo proyectil se avecina desde esa dirección, y Taro cierra los dedos cuando lo a alcanzado. Un arma, como habría de esperarse. Suelta la traba que aferraba la vaina al mango y éste último cae al suelo, dejando aquel filo desnudo ante el único ojo de su acompañante, clavándola de punta en el animal que aún está consumiendo.

- Ésta es Lilith.

La presenta. Estéticamente, la espada debería ser más que agradable a la vista: Tiene un mango de diseños ornamentados en detalles dorados, madera negra envuelta en seda roja. El mango también es de caoba oscura, ilustrando en su largo a dos dragones de tonos bordó, los cuales se entrelazan mientras atacan el cuello del contrario. En la hoja ha de resaltarse el enorme filo, el brillo de sus bordes parece cortar la misma brisa que sopla en su dirección. Es de un acero brillante y pálido, soltando elegantes reflejos turquesa ante la luz del atardecer. Sin embargo, pese a su exquisita manufactura… hay algo mal en esa arma. Es difícil definir qué, pues no se capta ningún defecto a simple vista, pero el sólo observarla transmite esa sensación. ‘Hay algo mal’ exclama el cerebro, una sensación que se intensifica entre más se mantiene la vista sobre aquella arma, hasta que la incomodidad termina obligando a cada quien a apartar la mirada tarde o temprano. Ni siquiera el mismo Taro era inmune a esa sensación.


- Mis palabras. ☯️ «Mis introspecciones.»☯️ Mis acciones.

avatar
Dromes : 32927
Reputación : 2
Mensajes : 26
Ver perfil de usuario
Taro Satsuma
VAMPIROS

Volver arriba Ir abajo

Tema Privado Re: I don't really think we bite equally... (Ryutaro)

Mensaje por Ryutaro Takahashi el Lun Mar 05, 2018 11:47 am

- ¿Cocinas con tus armas? … Poco respeto ante el orgullo de su espíritu.

-¡Hah! ¡Al contrario...! - Respondió despreocupado. -Son mis mas fieles compañeras. - Sonrió.

Entonces recordó como acomodaba el chocolate sobre la mesa, y con sus propias katanas lo batía, así, como si fuera un cheff profesional. También era divertido lanzar la pizza por los aires y hacerle cortes. Igual lo era usar sus katanas para ayudar a su maestro a recoger la siembra que cosechaba. Si lo dejaban, el vampiro mismo haría cirugías con las propias katanas en vez de con los mismísimos instrumentos médicos. De hecho, ya lo había intentado en la clase de medicina, y no parecía tener ningún tipo de arrepentimiento por eso. Agradecía a sus armas por el apoyo brindado.

- Ten cuidado, chico. Tratar de verte bien en la guerra te puede costar la cabeza algún día.

-¡Heh! - Sonrió. Su maestro se la pasaba sermoneándolo con la vida y la muerte dentro del campo de batalla, intentando moldear de la mejor manera al Dokuganryu. Pero habían cosas que no podía controlar de todo. Después de todo, el guerrero también tenía un alma libre dentro de si. -Al menos moriría haciéndo lo que me gusta, con algo de acción y no tendido en una cama por vejez. ¡Kufufufufu! Pero no te preocupes... - Se veía a Ryutaro bajando por una colina, dirigiéndose a un ejército de los de su misma raza. -...no estoy tan loco... - Cortaba cabezas, esquivaba katanas que pasaban a tan solo centímetros de su cuello. Los vampiros rodearon al samurai para intentar acabarlo enterrándole sus armas en el corazón. Dió un salto alto sintiendo como las lanzas rozaban su piel. -...como para tirarme ataques suicidas. - Le sonrió a Taro.

Pasando al tema de las armas, el samurai envuelto en sangre le preguntó al Dokuganryu sobre sus armas. -Fue un gran hombre. - Mencionó, haciéndo algunos segundos de silencio en su memoria, pero manteniéndo una expresión neutral en su rostro. -Un Legendario Mago Alquimista. Era una persona que forjaba armas, y estas le pertenecieron a él hasta el día de su muerte. Me la otorgó, junto a otra... querida Katana que tengo en mi arsenal. Heh. - Su tono de voz cambió a uno irónico cuando habló de la última katana. Era como si esa en específico fuera una un poco... problemática. Entre samurais podían entender esos pequeños conflictos con las armas especiales, así que Taro podría saber de que estaba hablando el vampiro.

Y entonces él presentó su arma, una de nombre Lilith. ¡Ja! Ya sabía por donde venía la cosa, no literalmente hablando, pero podía imaginarse el porque del nombre. Sus sospechas se hicieron ciertas cuando presentó el arma y ambos clavaron sus ojos en ella. Era como un arma hipnótica. La mente decía "Aparta la mirada." Pero los ojos seguían sobre ella. Escuchaba en su mente algunos susurros: Hay algo mal. Algo no esta bien. Estoy "defectuosa." El Dokuganryu quería encontrar que era lo que estaba mal en el arma. Se veía tan perfecta y a la vez esa sensación molesta lo estaba llamando a que inspeccionara más de cerca la hermosa katana. La katana lo invitaba a descubrir sus secretos, era como si lo seduciera. Hasta que Taro apartó el arma y ambos "regresaron" a la realidad.

-Esa katana... ¿Es una katana maldita?- Quizás era algo similar a las Seis Garras del Dragón o a la Yamato. -Si esa arma hubiera caído en mis manos le hubiera dado con todo para que respetara. - Dijo mirando con seriedad la funda donde la habían metido, para luego apartar la mirada a donde Taro. -Ah, si. ~ El sabor agridulce de las armas que no quieren ser domadas. La eterna lucha de los guerreros con sus armas especiales. ¡Hahahahaha!


[Ficha] [Relaciones & Cronología]

"A Dragon's scales never come off until it dies. Not a single one."



Familia Kiwi:

I'm too sexy for my shirt, too sexy for my shirt. So sexy it hurts ~:
And I'm too sexy for your party ~
Too sexy for your party ~

https://i.imgbox.com/ZKYc2IpW.png




Gracias por la firma, Mitsuki-chaaaan ~ Y Trinity por el avataaaar. ~

avatar
Salón : Universitario(a) Dromes : 106548
Reputación : 12
Mensajes : 527
Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Tema Privado Re: I don't really think we bite equally... (Ryutaro)

Mensaje por Taro Satsuma el Vie Mayo 11, 2018 2:49 pm


“Compañeras”. El vampiro guarda un silencio meditativo, mientras aquella palabra marca un repiqueteante eco en su cabeza. Es un curioso contraste entre ambos espadachines. Jamás en su vida se imaginaría llamando a Lilith ‘compañera’, ni a ella, ni a ninguna de sus viejas armas cuyo tiempo de vida excedió. El tuerto parece tener una relación mucho más informal hacia sus armas.

“O acaso a la vida misma.” Piensa para sus adentros, mientras con su neutra mirada lo observa desde abajo, masticando con marcados movimientos de su boca más que llena. Arquea una ceja ante aquella aclaración del pelicorto sobre sus no-suicidios, olfateándolo desde aquella distancia. “Desconfío...” pensó para si, mientras su lengua se marcaba por afuera de su boca al chocar contra sus cachetes, hasta escupir a un lado una espina del tamaño de sus dedos.

- ¿Mago, alquimista… y además herrero? Debió ser un hombre con mucho seso en el cráneo, o largos siglos de práctica. -Exclama el vampiro, quien por primera vez ha alzado sus cejas en señal de sorpresa. Las armas más elaboradas que ha conocido eran hijas de las virtudes de múltiples artesanos, cada uno aportando la experiencia de su propio campo- … ¿Y las conservó para sí mismo hasta el día de su muerte? ¿Con qué objetivo? -Aquel misterioso hombre no paraba de sumar enigmas ante la mente del pelilargo-.

Él mismo observa su propia espada al clavarla en los restos de la bestia, viendo sus propios ojos en el reflejo de la hoja. “Compañera…” repite para sus adentros, rememorando las palabras del tuerto. Ladea el rostro hacia su acompañante, viendo cómo sus pupilas van dilatándose a medida que su atención se centra en la katana. Sonríe de lado. Puede ver cómo el resto del mundo va desdibujándose en los ojos de su acompañante… hasta que su dueño rompe el trance al devolverla a su vaina.

- Una vieja compañera decía que Lilith le recordaba mucho a un inmenso abismo, esos tan profundos que no llegas a ver el fondo. Eres consciente del inmenso peligro, y no pese a ello, sino precisamente por esa tensión, es que no puedes apartar la mirada. Hasta que empieza a llamarte.

Luego clavó la vaina en la arena, con un bruto movimiento para asegurarse que no se volcase.

- ¿Maldita...? ¿Pues, quién no?

Rió. Metió la mano en uno de los pliegues de su kimono, sacando una cantimplora de la calabaza que destapa con los dientes, de la cual sale el aroma de un intenso sake.

- Mientras me cumpla cuando es necesario, no me molesta su impertinencia. Por el contrario, es parte de su encanto. Me gustan las mujeres con mucho carácter.


Con un movimiento de la muñeca, le arrojó la cantimplora a su compañero.

- Además, desprecio la obediencia ciega.



- Mis palabras. ☯️ «Mis introspecciones.»☯️ Mis acciones.

avatar
Dromes : 32927
Reputación : 2
Mensajes : 26
Ver perfil de usuario
Taro Satsuma
VAMPIROS

Volver arriba Ir abajo

Tema Privado Re: I don't really think we bite equally... (Ryutaro)

Mensaje por Contenido patrocinado

Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.