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Tema Privado Un trato es un trato [Priv. Dylan Kuroki]

Mensaje por Tooru Honda el Vie Dic 01, 2017 8:38 pm

El joven rubio caminaba por las calles, sosteniendo un trozo de papel con un croquis en una mano, una bolsa de almuerzo en la otra y en su espalda llevaba su mochila colgada. Andaba con su vestimenta habitual, sudadera con la capucha puesta y ropa deportiva holgada. Eran las 5pm aproximadamente, por la epoca del año, hacía un poco de frío, sentía la nariz algo fría pues llevaba quizá 1 hora vagando (literalmente). A pesar de las detalladas instrucciones, el croquis y aunque hubiese preguntado ya 3 veces por la ubicación del edificio, no lograba llegar! Su rostro reflejaba cierto conflicto... No sabía donde estaba... Se rascó la nuca mientras inclinaba ligeramente sus cejas con un puchero, volteo hacia un lado y luego hacia otro, había mucha gente en la calle, pero ya le daba vergüenza preguntar, y es que, sin darse cuenta, a pesar de que la gente le daba indicaciones, iba en dirección contraria siempre - Que haré? - se preguntó a sí mismo, será que estaba muy nervioso? Empezaba a presentir que alguien se iba a burlar de él. Suspiró y miró su celular un poco dubitativo pero, nada mejor que el habitante del lugar para darle instrucciones... cierto? Se hizo a un lado para no estorbar, recargándose en la pared del negocio que estaba a sus espaldas (una panadería), empezó a escribir un mensaje de texto.

Eh... Hola, soy Tooru ^^U

Voy en camino, o eso creo e.e

No pienses que olvidé nuestro trato, solo que no encuentro la dirección. Intenté preguntar pero creo que me confundí más y... No se donde estoy =-=. Bueno, hay una panadería aquí, "Marukoshi Bakery".


Incluso tomó una foto del lugar y la mandó antes de volver a recargarse en la pared. Suspiró y se quedó allí poniéndose de cuclillas para acariciar  al gato negro que iba pasando, esperando a que el moreno respondiese, además, ahora que lo pensaba, había quedado de llegar hace 1 hora, era un poco raro que no lo buscase antes - Espero que esté bien, eh? - dijo en voz baja, acariciando la cabeza del gato que maulló en respuesta para después seguir su camino y meterse en el jardín de la casa de al lado, dejando al rubio solo de nuevo - Puede que nada más esté ocupado - volvió a susurrar, metiendo sus manos en sus mangas para tratar de mantenerse caliente.

A todo esto, ¿qué hacía perdido en aquellas calles desconocidas? Todo se remontaba a algunos días antes, cuando conoció a ese tal Dylan Kuroki, un chico que aparentaba ser solo un ligón problemático. Pasaron muchas cosas en ese mismo día... Dylan robó su libro y por recuperarlo, terminó besando a una desconocida, luego le convenció para ir a un restaurante de postres, al cual nunca llegaron, pues tuvieron un accidente automovilístico donde el moreno resultó con heridas serias así que terminaron en el hospital donde además, para rematar, Tooru casi muere de gastritis (?).

Vaya, después de todo eso, cualquiera hubiera preferido guardar distancias no? Pero al final, Dylan fue quien ayudó a Tooru a pagar su cuenta de hospital sin aceptar que el semigato le devolviese el efectivo. En fin, Tooru no iba a aceptar eso sin más, así que llegaron a este acuerdo: Tooru haría la limpieza del departamento de Dylan mientras él se recupera, no era mucho, el rubio lo sabía, así que esa es la razón por la que llevaba una bolsa de almuerzo extra consigo, esperaba que la comida casera pudiese ayudarle a recuperarse pronto. - En el fondo es buena persona - Tooru sonrió un poco sin darse cuenta cuando pensó en aquel muchacho, distrayéndose por completo de su situación actual.

Tema previo:


Última edición por Tooru Honda el Miér Dic 06, 2017 11:59 pm, editado 2 veces (Razón : Insertar en spoiler tema anterior.)



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Tema Privado Re: Un trato es un trato [Priv. Dylan Kuroki]

Mensaje por Dylan Kuroki el Dom Dic 03, 2017 7:44 pm

En mi departamento - Viernes 17:10 hrs


M

i día había sido todo menos perfecto, pero aun así mantenía algo de temple. Desde ya hace una semana me habían dado de alta en el hospital, sin embargo tener una pierna enyesada y un brazo casi inutilizable habían sido mi cruz y una tortura los siguientes días en casa. Es que… mierda, me costaba hacer cosas sencillas a los que estaba acostumbrado normalmente, como era tomar un baño, cambiarme de ropa, salir a comprar e incluso cocinar, algo en lo que era sumamente hábil “Qué estupidez… Quizás debí entrenarme para cocinar con una sola mano” pensaba con el ceño fruncido, observando el caos que había hecho en la cocina. Aquella mañana había sido mi sexto intento en preparar unos huevos con tocino, pero hacer todo con una sola mano mmm… era algo complicado, terminaba quemando los tocinos e incluso tirando los huevos al suelo y luego… tenía que agacharme a limpiar el desastre, mientras descargaba mi frustración conmigo mismo. Finalmente con el estómago jodiéndome por el hambre, terminé llamando a algún servicio de delivery, lo que con el tiempo me costaría un ojo de la cara.

 
Aquello había sido mi desayuno y almuerzo, ya que me había tomado mucho tiempo entre intentar preparar el desayuno, limpiar los huevos del suelo y que el delivery llegara a la hora acordada. Miré el reloj, era temprano aún, las tres de la tarde… “Espero que el enano o alguna de las chicas traiga algo de comer” resoplé algo frustrado mientras me dirigía a la tina para tomar un baño, cosa que tampoco era muy fácil pues tenía que mantener el yeso fuera de la tina. Lo más complicado fue salir de allí, me resbalé unas cuantas veces, volviendo a meterme dentro de ella, pero finalmente luego de una buena sincronización, logré salir.
 
Después de cambiarme y ponerme ropa cómoda de entre casa, lo cual consistía en unos pantalones anchos color negro y una polera color crema, tomé la muleta y salí a la sala con el cabello aun goteando por el baño, no llevaba el típico peinado que solía hacerme, ya que necesitaba de ambas manos para peinarlo con el gel correctamente, en lugar de eso, un liso flequillo caía sobre mi frente, haciendo que mi cabello se viera más largo. Encendí la calefacción y me eché en el sofá de manera horizontal, usando de apoyo el brazo sano para la cabeza, mientras esperaba que el rubio llegara… No vi la hora, pero antes de siquiera pensarlo, mis ojos se cerraron quedándome dormido, en el silencio de mi hogar.
 
Un lejano sonido me despertó del profundo sueño, era mi celular, estiré la mano hacia la mesa de centro mientras me desperezaba y tomé el aparato, desbloqueándolo para ver de qué se trataba, lo primero que note fue la hora, según había quedado con el rubio, debía de llegar hace un buen rato —No me digas que… —Abrí los mensajes, esperando que no fuera lo que pasaba por mi cabeza, pero al leer el contenido, mis dudas quedaron claras “Este idiota” fruncí el ceño, mientras comenzaba a escribir…

Dylan dice:
Eh? Te has perdido a pesar de que te di un croquis? >:c


Dylan dice:
Bueno... no se puede hacer nada... ¿Ves al frente de la panadería un tipo de pasaje? Ve por allí y cuando salgas gira a la derecha, allí está el edificio donde vivo...

Dylan dice:
Bueno... noté que eres un despistado así que me adelante y tomé una foto más temprano, desde la azotea del edificio, mas te vale no perderte otra vez e.é
 
Dylan dice:
 
El rubio no se encontraba muy lejos, por lo que esperaba no se volviera a perder —Le he mandado hasta una foto… —No podía entender como alguien como él, siendo un semi animal pudiera tener tan mal sentido de la orientación. Bajé el teléfono, apoyándolo sobre mi pecho, mientras esperaba alguna otra respuesta por si se volvía a perder.


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Última edición por Dylan Kuroki el Vie Dic 08, 2017 12:11 pm, editado 1 vez





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Tema Privado Re: Un trato es un trato [Priv. Dylan Kuroki]

Mensaje por Tooru Honda el Jue Dic 07, 2017 12:25 am

Sus orejas felinas se levantaron bajo el gorro cuando escuchó su teléfono timbrar, sacó su mano derecha de su manga para buscarlo en la bolsa de su sudadera y lo desbloqueó, para así comenzar a leer los mensajes, no pudo evitar hacer un puchero, pues efectivamente, se perdió aún con croquis en mano, al final había dado tantas vueltas innecesarias que el croquis había perdido utilidad terminando más perdido que una aguja en un pajar. Levantó la vista al frente al leer las nuevas indicaciones, poniéndose de pie con algo de emoción al ver el pasaje.

Lo veo, lo veo! Ok al final a la derecha! e.é7

Iba a empezar a caminar cuando leyó el siguiente mensaje acerca de las sospechas anticipadas del moreno sobre su despistado ser, lo que provocó que una sonrisa forzada apareciera en sus labios - Me pregunto si a veces es muy evidente - susurró para si mismo con cierto escepticismo (?), aunque pronto se olvidó de aquello cuando miró la foto -Oh, creo que vi esa casa de techo azul antes - dijo con un poco más de animo, guardando el celular para entrar por aquel pasaje formado por un par de grandes edificios. Levantó la mirada al cielo naranja - Waa, como pude perderme tanto tiempo? - suspiró algo derrotado pero acelerando el paso para llegar cuanto antes, no podía seguir perdiendo el tiempo o no terminaría, se le daban bien las labores domésticas pero a saber que tan 'tirada' tenía la casa, ni que tan grande o pequeña era.

Se detuvo al final del pasaje y corroboró la información - Derecha, derecha. El primer edificio - susurró mirando su mano derecha para girar (??), una vez que giró, miró a su alrededor solo para confirmar que... pasó por allí antes! Pero - Esta vez no me perderé! - dijo pegándose a la pared del edificio, como si lo estuviera abrazando, caminó pegado a la pared hasta la puerta se iba a asegurar de no alejarse de ese edificio! La gente lo miró raro, incluso un par de chicas que iban entrando al edificio se rieron de su extraño comportamiento, pero él ni siquiera lo notó. Llegando a la puerta, revisó de nuevo el número que le había anotado en el ahora ya arrugado papel. Corroboró que fuera el numero del edificio y mandó un mensaje antes de entrar por la puerta principal. Suspiró pesadamente pero con alivio - Por fiin! -

creo que ya llegué... estoy subiendo

Volvió a escribir algo entusiasmado por haber llegado a su destino. Tomó el elevador, aunque no le gustaban los lugares cerrados y pequeños, esta vez tendría que hacer una excepción y apresurarse a llegar. No tardó mucho cuando volvió a checar en el papel el numero de departamento - Aquí es - murmuró, levantando su mano para tocar y esperar pacientemente mientras miraba la comida que pretendía que llegara caliente - Sigh, al menos solo tengo que calentarla - volvió a murmurar antes de volver su vista al frente...



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Tema Privado Re: Un trato es un trato [Priv. Dylan Kuroki]

Mensaje por Dylan Kuroki el Sáb Dic 09, 2017 7:55 pm


G

racias a la calefacción, la pequeña sala se encontraba en un ambiente cálido y acogedor, realmente me sentía muy cómodo echado en el sofá y el sueño amenazaba con volver sino fuera por el tintineo del celular, hice un chasquido y tomé el aparato para revisar los mensajes “¿Se habrá perdido de nuevo? Realmente no quiero salir a buscarlo…” pensaba mientras revisaba el último mensaje y para mí buena suerte el rubio ya se había ubicado e iba por el camino correcto, resople y luego sonreí de lado “Este idiota… presiento que me traerá grandes problemas con el tiempo” Suspiré —Sin embargo parece que me podré divertir un poco... —Mi vida se había tornado algo aburrida por la rutina, incluso salir con las chicas a veces se podía tornar algo monótono y sin sentido por culpa de la maldición que llevaba conmigo.

 
Mientras tanto en las afueras del edificio del moreno, una adolecente de unos 14 años, de cabellos blancos y amarrados en una cola de caballo, caminaba de regreso a su departamento con una bolsa de comida en una mano y una lata de soda en la otra, cuando notó que alguien, un chico de cabellos rubios, actuaba de manera extraña en el edificio de enfrente — ¿Un pervertido? —Murmuró, mientras se detenía en el pavimento, mirándolo fijamente con los ojos entrecerrados y una expresión de ligera sospecha, mientras sacaba su celular y escribía un mensaje destinado a alguien… —Si entra... lo seguiré. —Murmuró una vez más, esperando que el chico rubio se decidiera y una vez lo vio entrar en el edificio, bebió rápidamente su lata de soda, lo echó a un bote de basura cercano y se dispuso a seguir al sospechoso.
 
No habían pasado ni 10 minutos, cuando el celular volvió a tintinear con ese característico sonido de xilófono con el que estaba configurado desde que lo compré, me quejé mientras volvía a revisar el nuevo mensaje “¿Y ahora qué pasó?” arquee una ceja al ver que no se trataba de un mensaje del enano, sino de otra persona —¿Eh? “¿Por qué me está escribiendo esta mocosa?” La emisora del mensaje era nada más y nada menos que mi pequeña vecina de enfrente, una niña que tenía un claro y extraño afecto hacia mí…
 
Yui dice:
Dyl-nii hay un sujeto extraño que se está abrazando a la pared de tu edificio…

Dylan dice:
No le hagas caso, solo es un loco -w- 


Aquel afecto lo demostraba intentando cuidarme de sujetos sospechosos que se acercaban a mi casa, para mi esa era su manera de matar el tiempo, además de que por lo general eran mujeres las que se acercaban, pero a veces me preocupaba de que se fuera a meter en problemas por hacer eso.
 
Después de un rato, un nuevo mensaje llegó, pero creyendo que se trataba de la albina y sus paranoias, solo lo ignoré y seguí cómodamente echado en el sofá, con el brazo sano cubriéndome los ojos. Estaba por quedarme nuevamente dormido, cuando el timbre sonó “Ah… debe de ser Tooru…” Suspiré, mientras me tomaba mi tiempo para levantarme del sofá y apoyarme en las muletas.
 
Mientras todo era paz y tranquilidad en el departamento del moreno, fuera de este empezaría una pequeña guerra (?) Las puertas del ascensor se abrieron de par en par en el tercer piso del edificio y la pequeña albina salió de este, encontrándose con el chico raro de antes frente a la puerta de su vecino y el hombre al cual admiraba (?) — ¿Cómo te atreves a venir a molestar a Dyl-nii? —Dijo ella, antes de sacar una pistola la cual siempre llevaba y comenzar a dispararle al rubio a diestra y siniestra.
 
Apenas me levanté del sofá, oí unos fuertes ruidos provenientes de afuera de mi departamento, eran disparos — ¿EH? “¡No me digas! ¡Esa mocosa!” Caminé rápidamente hacia la puerta y la abrí de golpe, para ver lo que pasaba, sin embargo no había tenido en cuenta de estaba disparando hacia mi puerta, por lo que me cayeron un par de balines, uno en la frente y otro en el hombro. Sí, balines, aquella niña solía jugar Airsoft conmigo un año atrás. —¡AAAHHHH! —Grité de dolor, llevándome la mano sana a la frente y al mismo tiempo perdiendo el equilibrio y cayendo al suelo, podían no ser balas de verdad, pero los balines sí que dolían y dejaban marcas y moretones por un tiempo. La albina se detuvo por fin y comenzó a disculparse desde el mismo lugar, no se atrevía a acercarse a mí — ¡Dyl-nii! Perdóname, no era mi intensión dispararte a ti, quería dispararle a él —La pequeña estaba asustada y algo nerviosa mientras señalaba al rubio. — Joder ¡No puedes dispararle a quien quieras cuando quieras! él es un amigo mío... —Aún me mantenía tirado en el suelo con la mano sobre la frente, nunca me había caído un disparo allí, pero ahora había descubierto que dolía como mierda —Discúlpate con Tooru y solo vete a casa ¿sí? —Dije mirándola con un ojo, mientras que ella retrocedía y hacia una reverencia. —Lo siento mucho, perdón —Y acabando de decir aquello salió corriendo por donde vino. Los vecinos que tenía al lado habían salido preocupados, pero al entender la situación, volvieron a entrar a sus hogares. Miré al rubio — Esa mocosa… ¿Te llegó a caer algún balín? Si es así, deberíamos ponernos hielo. —Dije mientras intentaba ponerme de pie.


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Última edición por Dylan Kuroki el Dom Dic 17, 2017 1:21 pm, editado 1 vez





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Tema Privado Re: Un trato es un trato [Priv. Dylan Kuroki]

Mensaje por Tooru Honda el Vie Dic 15, 2017 9:24 pm

Estaba esperando a que le abrieran cuando la puerta del ascensor se abrió, no le prestó atención, es más, ni siquiera se había dado cuenta de que se había abierto y no solo eso sino de que alguien caminaba directamente hacia él, por lo que, hasta que escuchó la voz de la chica, volteó, quedando de espaldas a la puerta - Eh? - se autoseñaló parpadeando un par de veces - A quien? - apenas alcanzó a decir cuando, la muchacha le apuntó con un... ARMA?! Los ojos de Tooru se abrieron de par en par, en milesimas de segundo, aquel no grato recuerdo apareció en su mente, pero no alcanzó siquiera a moverse un milímetro cuando comenzaron a 'dispararle', sintiendo un fuerte golpe en el pecho, volteó a mirarse, esperando estar muerto o algo pero, lo que botaban eran balines, uno tras otro ahora en su barriga - De-detente! - le pidio tratando de cubrirse de alguna forma, dandose vuelta pero recibiendo uno en el trasero en cambio - Aah! - gritó, haciendose bolita en el piso para esquivar otro par pero, en ese instante la puerta se abrió, causando que Dylan recibiese aquellos por Tooru, quien se quedó hecho bolita aún, con los parpados apretados hasta que escuchó a Dylan azotar cual res al piso mientras gritaba - Dylan! - le miró con cierto susto pues se pudo haber lastimado más. El moreno regañó a la albina quien prácticamente huyó de la escena del crimen, Tooru así como los vecinos, no estaba seguro de lo que había pasado así que miró con credulidad a la muchacha que desapareció nuevamente en el ascensor - Las niñas a veces dan miedo... - susurró para si mismo cuando recordó que debía ayudar a Dylan, así que se arrastró a gatas hasta donde estaba el chico - Estás bien? - sin darse cuenta sus manos tenían un ligero temblor, y como no, aquello parecía un arma real y... le recordó al día en que murió su hermano... Empezó a sentir punzadas en las zonas en las que recibió los balines - Ah, no te preocupes, creo que no fue para tanto - sonrió un poco nervioso pues aunque no lo pareciera, esas cosas dolían bastante y más porque practicamente le 'disparó' a quema ropa.

Dejó sus cosas en el piso y se puso en posición para que el moreno pudiera apoyarse para ayudarlo a levantarse. Era mucho más grande que él pero, realizaba algunos deportes y sabía levantar cosas más pesadas que su propio ser con poco esfuerzo - Apóyate en mi, te ayudaré - Flexionó ambas rodillas, y se levantó de una, sirviendole como bastón al otro para ayudarlo a sentarse en el sofá cercano. Mirando un poco de reojo por aquí y por allá, estaría entretenido un rato al parecer - Ya comiste? - preguntó al momento en que regresaba a cerrar la puerta y a recoger sus cosas. Se quitó el gorro de la sudadera, sus orejas se mantenían ocultas, su cabello estaba atado en una pequeña coleta, hace mucho que no iba a la estética, quizá por pereza. Levantó la bolsa de comida - Uf, al menos sobrevivió la comida - suspiró y sonrió divertido - Te traeré hielo y calentaré la comida, sip? - miró al fondo, justo se veía la cocina desde allí - Con permiso entonces - le dio la espalda y pasó hacia allá sin esperar la respuesta del otro, como Juan por su casa.

Se sobó un poco el pecho, cómo es que podían doler tanto esos malditos balines? Dejó la bolsa de la comida en la barra y después urgó el refrigerador en busca de hielo, buscó una bolsa y un trapo de cocina para volver a la sala y dárselo al moreno - Te haz aburrido? - preguntó antes de volver a la cocina para poner a calentar la comida, sobándose esta vez la barriga. Justo tenía que pegarle en lugares tan 'extraños' donde no podía ponerse hielo sin quedarse quieto un rato? Si, se los podía poner bajo la ropa por eso no había problema pero, tenía que apresurarse a hacer lo que tenía que hacer, no había venido a descansar después de todo.



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Tema Privado Re: Un trato es un trato [Priv. Dylan Kuroki]

Mensaje por Dylan Kuroki el Dom Dic 17, 2017 6:23 pm


M

i mano estuvo todo el rato sobre mi frente, no es que no estuviese acostumbrado a los balines, de hecho practicar Airsoft durante bastante tiempo me ayudó a acostumbrarme al dolor, pero nunca había recibido uno en la cara, siempre tenía cuidado de ello, así que era un dolor nuevo y más intenso el que sentía “Maldita enana” la maldije entre mis pensamientos, había perdido la cuenta de cuantas veces le había dicho que no jugara con las armas fuera de los campos especializados, pero nunca me hacía caso.

 
Ahora el que me preocupaba un poco era el rubio, siendo tan delicado… o al menos esa era la impresión que me había dado en el hospital, seguramente estaría partiéndose del dolor sin quejarse, era tan típico de él, sin embargo decidí dejarlo como estaba, allá él, tenía que aprender por sí mismo a hablar y no quedarse callado —De todos modos sé cómo duelen esas cosas, así que si te molesta puedes ponerte hielo. —Dicho aquello, tome la muleta y a la vez el enano se colocó de cuclillas para ayudarme a ponerme de pie, cosa que se lo agradecía, pues no quería hacer el idiota intentando levantarme durante un buen rato. A pesar de que el rubio era pequeño y delgado, parecía tener fuerza como para soportar mi peso “Mmm… supongo que no solo anda enterrado entre libros, también debe de practicar algún deporte” pensaba mientras me recargaba en el sofá con ayuda de este. — ¿Qué tanto estás mirando? Es un departamento normal  — Dije luego de darme cuenta de que el pequeño miraba con cierta curiosidad todo el lugar. Si bien mi casa no parecía desordenada, sí que había algo de polvo por los días que no había podido limpiar debido al accidente, además había trastes sucios en el lavadero de la cocina y ropa acumulada en la lavandería, la verdad es que la ayuda del rubio me caía como anillo al dedo. —No he comido desde la mañana. —Suspiraba, mientras me acomodaba en el sofá y observaba a mi nuevo ayudante. —Ni siquiera he podido prepararme el desayuno correctamente, si vieras cuantos huevos rompí… —Incliné la cabeza en el respaldar del sofá, mientras fijaba la mirada en el techo recordando mi torpeza para cocinar sin una mano. —Vale, siéntete como en casa. —Dije agitando la mano libre y deteniéndolo de golpe. —Pero… tienes prohibido entrar a mi habitación ¿De acuerdo? —Señale con el dedo el pasadizo para que entendiera que por allá estaban mis aposentos. ¿Por qué le prohibía aquel lugar? Habían muchas razones, pero la más importante y anticuada quizás, era porque a pesar de ser un mujeriego, sabía que algún día llegaría la mujer indicada y quería reservar ese espacio solo para ella, ninguna persona podía entrar allí. Muchos pensarían que no tiene sentido, pero ser mujeriego no era algo que había escogido ser, era algo en lo que me había convertido para escapar de mi maldición, algo a lo que tuve que acostumbrarme.
 
Luego de un rato, el rubio llegó con algo de hielo. — ¿Aburrirme? ¡Ja! ¿Cómo crees? —Dije con extremo sarcasmo, mientras tomaba el hielo y me lo colocaba en la frente. —No soy alguien que se pueda quedar sin hacer nada, así que estoy demasiado aburrido estos días… —Me dejé resbalar hacia un lado, para echarme, mientras dejaba escapar un resoplido de frustración. —Felizmente en un rato llegaran preciosas damas a hacerme algo de compañía. —Rápidamente mí humor se transformó y una sonrisa apareció. —Hablando de eso… podrías aprovechar la oportunidad y afinar tu técnica para conquistar mujeres ¿No es una excelente idea? —Había estado tan aburrido, que el enano no podría salvarse del bullying, además de que era muy divertido molestarlo. 


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Tema Privado Re: Un trato es un trato [Priv. Dylan Kuroki]

Mensaje por Tooru Honda el Vie Dic 22, 2017 11:28 pm

No estaba acostumbrado a ese tipo de dolor causado por los balines pero, confiaba en que ya pasaría... Al menos no iba a morir de eso, o eso esperaba. - Fue buena idea traer la comida hecha entonces, así no esperarás mucho - comentó antes de ser detenido por Dylan, quien le dijo no entrara a su cuarto. Volteó en dirección al pasillo que le señalaba y después regresó su mirada al moreno,  sin entender - Eh? - parpadeó un par de veces - Estás seguro? - y preguntó ladeando su cabeza hacia un lado, pues se imaginaba que no podría si quiera sacudir su cama u ordenar sus cobertores adecuadamente, pero - Será que esconde algo que no quiere que mire? - su imaginación estaba empezando a volar cuando su estómago le recordó que él tampoco había comido - Ok, ok - se limitó a decir aunque, debía admitir que le daba un poco de curiosidad aquella aparente 'prohibición'.

Después de entregar el hielo, volvió a la cocina para meter al microondas la comida, 2 porciones, por andar a las carreras tampoco había tenido tiempo de comer así que comería rápido y luego se pondría manos a la obra. Notó el bonche de trastes en el lavabo por lo que, mientras se calentaba la comida, ponía a remojar algunos que parecían tener comida pegada, probablemente del tiempo en que el moreno no había podido limpiarlos, pensó que así podría lavar más rápido en cuanto terminara de comer. - Pensé que vendrían a visitarte tus amigos, o probablemente estén ocupados con los estudios? - Preguntó mientras que el horno se detenía, buscó en la alacena plato y cubiertos para los dos, sirvió ambos platos, levantando bien las orejas cuando escuchó 'preciosas damas', su rostro se tornó algo sombrío y miró al chico apenas por sobre su hombro, con mirada de sospecha, pensar que por un segundo creyó que no era 'tan mal tipo' pero... - Creo que es peor de lo que pensaba - le miró con más sospecha cuando le dijo que podría intentar 'afinar' su técnica... Tooru tragó saliva, tomó los platos y los llevó hasta la mesa de centro, acercándola hacia el moreno para que la comida quedase a su alcance, y lo miró con cierto disgusto, incluso inclinando ligeramente sus orejas cual gato incómodo - Hey, vine a ayudarte con las labores domésticas, no vine a jugar - por un lado era cierto y por otro... No pretendía terminar besando a una chica de nuevo!

Así que rápidamente trató de desviar la atención de Dylan con la comida, que aunque se había mezclado un poco con el ajetreo de antes y se miraba un tanto descuidada la apariencia, no olía nada mal - Mph - hizo un pequeño puchero, recordando a aquella niña que casi le mata del susto - Me pregunto si todas tus admiradoras darán tanto miedo - susurró y se sentó a una distancia prudente - Se revolvió un poco pero te aseguro que sabe bien - sonrió apenas, pues esperaba que el sabor no se hubiese echado a perder. Bolas de arroz un tanto deshechas, croquetas de atún y vegetales al vapor, todo revuelto de una forma extraña. Tooru apenas dio una probada cuando el timbre sonó. - Mm? - se levantó a atender, pero apenas abrió la puerta una chica rubia literalmente se abalanzó a sus brazos - Dyl-i cariño - como era un poco más alta que el Tooru, cuando lo abrazó su rostro terminó sobre sus voluptuosos pechos, sumado a que le abrazó tan fuerte que le impedía hablar siquiera - ???!! - Eh? - pero al darse cuenta que era mucho más pequeño y menudo, lo apartó de ella, mirándole con un poco de extrañeza, mientras que al chico le saltaba la ceja y ahora parecía algo despeinado, le habían dado tantos escalofríos que sus orejas se irguieron así como los pelos de sus orejas y cola se erizaron - Tu no eres Dyl-i - dijo la chica como si no fuera bastante obvio. Tooru solo negó - Donde está? - preguntó la muchacha con un puchero a lo que Tooru solo respondió señalando el sofá, la chica corrió a los brazos del moreno con toda la intención de hacerle mimos - De donde sacará a estas chicas? - cerró la puerta con un largo suspiro y entonces miró su comida. Sería muy descortés no ofrecerle algo a su invitada eh? - Eh, disculpa. Ibamos a comer, no sé si tu gustas algo? Podría preparar... - la rubia miró al semigato con algo de curiosidad - Tus orejas son de verdad? -  sin prestar atención a lo que Tooru decía - Eh... si? - Aah! Que monada! - dijo desde el sofá para luego mirar la comida con aspecto raro - Dyl-i, ibas a comer eso? Parecen sobras para el perro - haciendo cara de disgusto, causando que Tooru rascara su mejilla con cierto nerviosismo - No son - pero fue interrumpido de nuevo - No, no se ve saludable, Dyl-i, podemos pedir algo a domicilio si quieres, debes alimentarte bien, eh? - sacó su celular para pedir la comida causando que Tooru le mirara con enfado, frunció el ceño, rechinó los dientes y se limitó a llevarse la comida sin escuchar si Dylan la quería o no, haciendo gestos mientras se alejaba (arremedando en silencio las palabras de la chica) - Cuál es su problema?! - no quería causarle molestias al moreno con 'sus visitas' así que no discutió ni dijo nada, solo guardó la comida nuevamente en los tupers, se la comería solo si era necesario, no pensaba tirar comida en perfecto estado.

Decidió que limpiaría primero la cocina así que se acomodó el cabello de nuevo, se recogió las mangas y empezó a lavar los trastes y a recoger en silencio - Después de todo es lo que vengo a hacer - pensó aún molesto por la actitud de la fémina.



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Tema Privado Re: Un trato es un trato [Priv. Dylan Kuroki]

Mensaje por Dylan Kuroki el Sáb Ene 06, 2018 11:58 pm

Sonido ambiental:


E

staba echado en el sofá boca arriba, con una mano ocupada con el yeso y la otra sosteniendo el hielo en la frente, una de mis piernas estaba recogida y la otra tocaba el suelo. Poco a poco el dolor que había causado uno de los balines se fue deteniendo y con ello mi humor fue mejorando también, sin embargo suspiré brevemente al oír como mi estómago se quejaba de no recibir alimento —Tsk… ya… —Me dije a mi mismo para calmar el hambre mientras esperaba a que el rubio trajera algo de comer —Chibi-chan, mi estómago se tragará a sí mismo si sigo esperando… —Dije colocando la bolsa con hielo a un lado de manera brusca sin apartar la mirada del techo ya que se me comenzaba a congelar el cerebro. Minutos más tarde el rubio se acercó con dos platos de comida, mi olfato fue el primero en actuar, la verdad es que no olía nada mal, sin embargo cuando giré la cabeza para apreciar el supuesto festín, éste tenía un aspecto terrible, levanté una ceja algo incrédulo mientras apartaba la mirada y  cubría mis ojos con el dorso de la mano — ¿Viniste a ayudarme a hacer dieta? Cualquiera que viera eso se espantaría y preferiría no comer ¿sabes? —Dije aquello sin cuidado ignorando que el problema de antes podía haber sido el causante, además mi estómago no estaba tan de acuerdo, emitiendo un agudo sonido por segunda vez —Eishh… —Me quejé y algo terco respondí —Olvídalo, comeré —Me levanté rápidamente un poco fastidiado, me senté sobre la pequeña alfombra que decoraba la sala, tomé una cucharada de comida con algo de dificultad y la lleve a mi boca “Ya está… ¿feliz?” pensé como si le respondiera a mi estómago mientras golpeaba la mesa con el cubierto aún en mano, pero mientras más lo saboreaba, más me convencía de que la apariencia no lo era todo en este caso —Mmm… bueno, no está tan mal eh —Hice una pausa tomando otro bocado —Y no… no todas son así, digamos que me gusta la diversidad, pero esa niña no es… —El timbre sonó interrumpiendo mi conversación —Oh… esas deben ser las chicas, ve a abrir —Apenas el rubio se levantó para atender la puerta, intenté acomodarme un poco el cabello e incluso saqué del bolsillo un spray para el aliento y me senté de nuevo en el sofá.

Sonido ambiental 2:

No pude evitar reírme un poco al ver la situación en la que se encontraba el enano, parecía estar en aprietos y confundido, pero lo disimulé cubriendo mi boca con el dorso de la mano, tosiendo levemente. Algunos hubieran pensando de que la situación me pondría celoso, pero no era así, el juego, mi juego… consistía en que ninguna mujer podía ser mía, de esa manera podía eludir tener sentimientos por alguna  y evitar que mi maldición se activara. Apenas la rubia de larga cabellera y cuerpo exuberante se acercó corriendo, le extendí mi brazo sano, rodeándole la cintura y atrayéndola hacia mí —Hola bello ángel —Apoyé mi frente con la suya —Sabes, tu sola presencia basta para alegrarme el día, incluso hoy desperté soñando contigo. —No era cierto, pero la joven se ruborizó apartándose como acto reflejo y eso era suficiente, sonreí de lado. Su salvación pareció ser el semi gato al interrumpirnos con una pregunta casual, lo que le permitió cambiar rápidamente de tema ¿Quién dijo que ellas no se podían enamorar de mí? Las tenía bailando en la palma de mi mano.
Miré de manera relajada el plato ante su pregunta y luego la reacción del chico, quien estaba nervioso “Mmm… ¿Así que seguirás dejando que te pisoteen de esta manera?” me parecía un tanto ridículo y divertido ver las reacciones del rubio, sin embargo algo me incomodaba de su forma de ser, era mi pequeño juguete para matar el aburrimiento, pero algo no encajaba en el rompecabezas. Sacudí un poco mi cabeza para despejarme y volví a centrarme en la belleza que tenía a mi lado —Pide lo que quieras preciosa, comeré lo que desees, sin embargo preferiría mi platillo favorito —Le guiñé un ojo, mientras que la rubia parecía perderse un momento en mi mirada, desprendiendo a la vez emociones de todo tipo en el brillo de sus ojos —Ay… Dyl-i cariño, sabes que mi prima se pondría celosa si te escuchara decir eso. —Reí un poco al escuchar su inocente respuesta —Gina, Gina… Gina… —Repetí su nombre tres veces y al intentar responderme, le cubrí los labios con el dedo índice —Shhh… —La callé en el acto —En este competitivo mundo uno debe ser egoísta si quiere obtener algo, no puedes andar pensando en los demás siempre —Sonreí, liberando sus labios y con cierta burla respondí —En todo caso podríamos intentar hacer un trío, nunca lo he intentado. —Segunda mentira de la tarde…

Luego de debatir en menos de un minuto que tipo de comida pedir, nos decidimos por algo de sushi, Gina hizo la llamada y apenas colgó, el timbre volvió a sonar, esta vez fue Gina la que atendió la puerta — ¿Dónde está él? —Dijo una voz sensual desde el pasillo, los tacones de sus zapatos se tragaban cualquier ruido de la casa al caminar. A diferencia de Gina, Jane llevaba el cabello corto y tenía un cuerpo menos llamativo, aquella noche llevaba un vestido negro pegadizo y corto, pero no era eso lo que me cautivaba de ella, sino su actitud, una muy parecida a la mía. Se acercó y en lugar de sentarse a mi lado, se quedó parada frente a mí con una mirada seductora mientras yo le correspondía con una sonrisa pícara —Dylan… te ves mejor de lo que esperaba  —Se acercó más y apoyó su rodilla en el espacio entre mis piernas, luego se acercó otro tanto más, recargando una mano en el respaldar del sofá y con la otra libre acarició mi mejilla —Jane… Qué maneras de provocarme apenas llegas, si tuviera la otra mano libre, ya estarías debajo mío  —Sonreí de lado. —Pues… debo aprovechar que estas en un momento de debilidad ¿No crees? —Risitas se escucharon salir de entre sus labios, mientras se acercaba cada vez más a mi rostro, pero alguien tiró del cuello de su vestido, haciéndola retroceder, era Gina quien evitaba que sucediera algo más ante sus ojos, era divertido verlas tratando de controlar la situación una de la otra. Voltee a mirar de soslayo al enano —Hey Chibi-chan ¿Por qué no nos acompañas? —Quería ver como el rubio intentaba escapar de esta situación, después de todo no tenía escapatoria, era aún muy temprano y habían muchas cosas que hacer en casa.


 • Un trato es un trato • Dylan Kuroki & Tooru Honda •


Última edición por Dylan Kuroki el Lun Feb 05, 2018 10:44 pm, editado 3 veces





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Tema Privado Re: Un trato es un trato [Priv. Dylan Kuroki]

Mensaje por Tooru Honda el Vie Ene 12, 2018 4:32 pm

Estaba un poco ocupado lavando los trastos pero entre el ruido que hacía el mismo, escuchó algo de la conversación que tenía con la que se hacía llamar Gina - Vaya, si que eres un experto - pensó, haciendo una expresión sombría nuevamente, mirandoles por sobre el hombro. Era la primera vez que convivía tan de cerca con un espécimen de su clase. - Me pregunto que de extraordinario tiene ese tipo -  Le miró con algo de curiosidad pero sus pensamientos fueron interrumpidos cuando el timbre sonó de nuevo, apenas giró la vista hacia la puerta para ver como Gina abría la puerta, dando paso a la que suponía sería la otra chica de la que hablaba Dylan hace un momento. Parpadeó un par de veces al verla entrar y es que, la actitud completamente diferente de la femina, le confirmaba las palabras del moreno acerca de la diversidad... A diferencia de la primera rubia, ésta se notaba menos torpe, quizá incluso desbordaba seguridad. Sin embargo, Tooru no quería averiguar que clase de mujer era, apenas llevaba unos 40 minutos cerca de Dylan y reafirmaba su heterosexualidad. - Aunque pensándolo bien, debería de convertirme en un ser completamente asexual - renegó apenas con un susurro, mirando al trío que al parecer no perdía el tiempo.

- Sigh - Suspiró mientras acomodaba los trastos ya secos y se ponía a limpiar la barra y la estufa, intentando ignorar la conversación que sostenía ahora con la recién llegada pero aquellas risas bobas le ponían de cierto modo nervioso, le hacían querer hacer las cosas más rápido. Estaba terminando de limpiar la cocina cuando escuchó al moreno hablarle, cuando escuchó aquel apodo ridículo, volteó con incredulidad. Inclinó la cabeza hacia un lado mientras secaba sus manos con el trapo de cocina, sin entender de todo a lo que se refería el chico - Acompañarlos a donde? - preguntó inocentemente. Aquello causó la risa de la recién llegada (Jane), pues no se creía que Tooru realmente no entendiera la indirecta. Tooru parpadeó un par de veces al no entender la gracia mientras que Jane por su parte, pensaba sacar provecho de la situación y jugar un poco con el rubio.

Jane se dirigió hacia la cocina a paso firme, seguro y elegante, a diferencia de la otra chica, ella tenía un aire más seductor, tanto que era casi era un deja vu mirarla. Se detuvo a un par de pasos del rubio, por los zapatos altos que llevaba, le pasaba unos 4cm, después de todo el rubio apenas medía 1.66. Jane se agachó ligeramente hacia adelante, poniendo atención en las facciones finas y rasgos felinos del chico, causando que Tooru diera un paso atrás al sentir su espacio vital invadido -Y a esta que le picó??-. Casi parecía que Tooru se había puesto en guardia, su cuerpo tenso y su expresión le delataban, Jane sonrió de manera sospechosa -Pues si que eres chibi-chan~- dijo aludiendo a su tamaño compacto, causando un escalofrío en el rubio pero por las razones equivocadas, esa forma en la que se movía y expresaba, la forma en la que sonreía -Donde he visto esta 'técnica' antes? (?)- se parecía a alguien...

Jane caminó para acercarse más - Dylan tiene razón... - pero Tooru siguió retrocediendo hasta topar con pared, estaba arrinconado!  - Por qué no dejas eso - Jane paso su dedo indice por debajo del mentón del chico haciendo que levantara la mirada y le viese directamente a los ojos -Rayos, rayos, rayos!!! - esto se estaba saliendo de control, tenía que inventarse algo rápido o probablemente terminaría besando a otra chica! CIELOS, realmente empezaba a odiarlas! Y es que, normalmente no tenía que pasar por estas situaciones! No era muy popular, así que por lo general no tenía la necesidad de huir de las mujeres pero, desde que conoció a Dylan, aquello empezaba a parecer un requisito... - Deja de perder el tiempo y ven a jugar - la chica le miraba y susurraba de forma seductora mientras sostenía su mentón pero... el nerviosismo del chico se desvaneció de pronto, su mirada cambió, le miró con cierta molestia mientras la rubia levantaba una ceja ante su cambio de actitud. - Ooh, no me digas que acaso... eres gay? - sonrió con toda la intención de meterse con él pero... esta vez Tooru no se quedaría callado y no precisamente por ser llamado 'gay' - Te parece que estoy perdiendo el tiempo? - preguntó serio, sin quitarle la mirada de encima y sonrió de forma sarcástica, como si hubiese sido poseído por algo - Pensé que te interesaba Dylan pero creo que ni siquiera es tu amigo, o me equivoco? -le miró desafiante, estaba molesto, cómo podía pensar que ayudarle a su "preciado" Dylan fuera una perdida de tiempo??  - O es que te importan más tus manos? Se te arruinaría el manicure si lavas un par de platos? - dijo refiriéndose a que aquellos trastos no eran de hoy, probablemente llevaban tiempo allí, y no solo eso, recién llegaban y solo pensaban en 'jugar', no miraban más allá del pedazo de carne sentado en el sofá.

Él habia tardado en ir por algunos exámenes pendientes, pero era obvio que nadie había sido capaz de levantar nada en aquel departamento en esa semana. - Ellas también lo ven solo como una diversión?- Tooru le miró con algo de fastidio al no entender a ninguno de los 3 en absoluto, mientras que, la mirada de la rubia se afiló por el aparente atrevimiento del semigato, pero Tooru se limitó a salir del rincón - Si me permites, la ropa no se va a lavar sola - dijo para intentar volver a sus labores pero la rubia no se quedaría callada asi sin mas. - Vaya, te conseguiste una linda sirvienta, Dylan - La rubia resopló, algo aburrida, pero si no podía molestarlo de una forma, lo haria de otra - Y que hay de ti, chibi-chan? Por qué no viniste antes a ayudar?  - le miró con diversión. Tooru le miró de vuelta, indiferente - Dylan no es mi amigo, si fuera mi amigo no le hubiera dejado solo ni un día aunque me botara a patadas. Solo le debo un favor. - dijo y no por despreciarlo, apenas se conocían y no quería incomodar al moreno inventando alguna mentira fascinante de cómo se conocieron y se hicieron amigos - Un trato es un trato, soy un hombre de palabra y voy a cumplirlo. - dijo cortante, aunque probablemente aquellas chicas solo vieran a Dylan como un pedazo de carne, le molestaba hasta cierto punto aquella actitud 'insensible', no esperaba que levantaran un dedo pero -Mucho ayuda el que no estorba! - Y no es que estuviera muy regada su casa, de hecho parecía que el moreno había hecho el esfuerzo por mantener el orden, pero estaba seguro de que no había comido bien por el hecho de que no había podido hacer siquiera su desayuno, un estudiante no se puede dar el lujo de pedir comida a domicilio todos los día, no podía lavar los trastes, y su ropa? Incluso debía costarle trabajo ponérsela.

Igualmente no pensaba darle alguna lección de moral básica a ninguna de las dos así que solo le dio la espalda a la chica para continuar su camino a donde suponía estaba el cuarto de lavado, ignorando cualquier cosa que quisiera decir la otra aunque, se había aburrido ya de él así que volvió a donde Dylan.

Tooru por su parte, estaba decidido a terminar de hacer sus labores sin importar qué. Decidió que pondría la lavadora para ir adelantando algo de trabajo para después sacudir trapear, etc. Mientras más rápido terminara, menos tiempo tendría que pasar junto a esas extrañas mujeres. Abrió una de las puertas y entró pero había un baño ahí... - Mmm - musitó, y abrió la otra puerta, encontrando lo que parecía el centro de lavado - Bien - en esos momentos no tenía otra opción más que urgar, pues no podía pedirle a Dylan (por muchas razones) que le ayudara. Encontró el cesto y comenzó a separar la ropa... - Ah... - cuando de pronto en sus manos sostuvo... ropa interior de hombre... - Ah... - su ojo tembló, se le subieron los colores al rostro y su reacción ridícula le obligó a arrojarlos por la ventana de la habitación que daba a la calle mientras gritaba - Aaah! - como si hubiera visto un fantasma... No había contemplado eso tampoco! Pero tenía que lavar la ropa! Se tapó rápido la boca, aunque sería raro que no hubiera sido escuchado. Se asomó por la ventana para ver aquellos boxers a cuadros azul marino a media calle... - Que idiota, que idiota, que idiota - se reprendió a si mismo, 'ella' usaba boxers también la mayor parte del tiempo... entonces por qué había hecho escándalo por algo tan ridículo?! - Qué hago? - empezó a caer en pánico porque podía sospechar algo Dylan si es que no inventaba rápidamente una excusa...



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Tema Privado Re: Un trato es un trato [Priv. Dylan Kuroki]

Mensaje por Dylan Kuroki el Lun Ene 22, 2018 12:37 am

Sonido ambiental:


E

ntrecerré los ojos al ver la mirada inocente y perdida del rubio ante mi pregunta, seguido de un tic en el ojo derecho ¿Es que se podía ser tan despistado? Suspiré —Oya oya… Chibi-chan ¿Cómo puede ser que no entiendas indirectas como estas siendo hombre? –Negué con la cabeza algo decepcionado mientras sujetaba mi frente, cada vez tenía una idea más clara de que no se trataba de una buena y preparada actuación del enano, sino de que era demasiado inocente y lento para algunas cosas.

 
De pronto Jane se encaminó hacia el rubio con aquellas caderas curvilíneas balanceándose de lado a lado y una mirada confiada y traviesa, seguramente haría de las suyas para jugar un rato con el pequeño rubio —Joooo… veamos si Jane puede lograr algo —Dije casi imperceptiblemente para que solo me oyera Gina, ella se acercó más a mi apoyando ambas manos en mi hombro y su mentón sobre ellas —Jane es bastante atrevida ¿No te preocupa tu amigo, Dyl-i? —Aparté un momento la vista, para fijarme en la menor quien me sonreía esperando una respuesta. —Para nada… ¿Por qué debería? Es divertido molestarlo —Apoyé el codo sobre el brazo del sofá y luego mi cabeza sobre el dorso de mi mano, la verdad es que la estaba pasando bien con todo lo que sucedía —Chibi-chan es como un pequeño animalito arrinconado que lamentablemente se cruzó con un puma negro en el camino —Sonreí de lado, mientras la rubia ladeaba la cabeza — ¿Así que es tu juguete? —Asentí, no era exactamente eso, pero sí que era un medio para divertirme.  Momentos después noté como fruncía un poco el ceño y sus labios se arqueaban hacia abajo como reproche, llevé mi mano hacia su mejilla para acariciarla con el pulgar, mientras transmitía seriedad con la mirada sin embargo estaba de lo más tranquilo disfrutando de cada momento — ¿Qué sucede? ¿Acaso quieres ser mi juguete también? —La fémina se apartó rápidamente e hizo un pequeño puchero —No es eso… Solo que pareces muy interesado en jugar con tu nuevo juguete, cuando nosotras estamos aquí… —Puso una mirada algo triste sin dejar de fruncir el ceño, a lo que para contrarrestar aquel momento, coloqué mi mano nuevamente en su mejilla y la acaricie —Ooohh ¿Acaso detecto celos? —Quería ver que sucedía con los otros dos, me moría de curiosidad, pero antes tenía que calmar a Gina para que no se sintiera incómoda “Calma el corazón de una mujer para que te deje hacer lo que quieras” algo básico que debería saber cualquiera — ¿De qué hablas? No es cierto —“Una mujer es orgullosa, nunca te va a decir lo que verdaderamente quiere” La sujeté del mentón y me acerqué más a su rostro —No es bueno decir mentiras… —Susurré para luego rozar mis labios a los de ella —Chica tonta. —El beso duró unos cuantos segundos, pero fue suficiente para dejar atontada a la menor, quien estaba completamente sonrojada —Ya se está haciendo tarde y aún no he comido nada ¿Por qué no llamas y pides lo que quieras? —Dije amablemente con una sonrisa, entregándole el teléfono inalámbrico de la casa. Ella solo asintió y se concentró en ello.

 
Mientras tanto, voltee a ver cómo le iba al par, parecía que estaban centrados en ellos y no se habían dado cuenta que había besado a la rubia, era lo mejor sino quería que Jane me reclamara por ello, suspiré. Sin embargo la fuerte voz del enano me exaltó un poco, no había escuchado la conversación desde el comienzo, pero no lo había visto salir de sus cabales antes, lo poco que lo conocía solía ser bastante pasivo —Esta es la primera vez…  —Dije para mí mismo algo sorprendido. Iba a detenerlos pero, quería por otra parte ver hasta donde llegaba esa discusión, solo respondí cuando la rubia me nombró —Vale, vale Jane, no molestes tanto al chico. —Sin embargo ella no parecía querer ceder y continuó. —Joooo… Me rompes el corazón chibi-chan, pensé que éramos amigos. —Mi sarcasmo era notorio, sin embargo no sabía cómo se lo iba a tomar el enano con su personalidad despistada.
 
Luego de aquella discusión Jane volvió a la sala bastante molesta, suspiré, parecía que era mi trabajo calmar la situación, Tooru también parecía fastidiado pero ya me encargaría de calmarlo luego —Creo que ambos se pasaron un poco, no tenían que llegar a ese punto —La miré serenamente. —Tienes un sirviente aburrido y problemático Dylan, deberías deshacerte de él, es tan molesto. —No estaba nada desanimada, más bien era egocéntrica como siempre. —Puede que sea una molestia para ti, Jane, pero como vez me está ayudando y además es divertido molestarlo. —Frunció el ceño, parecía haberse molestado más, así que para suavizar el ambiente tenso, se me ocurrió algo. — ¿Qué tal si jugamos y bebemos para animarte? Sé que te gusta el alcohol Jane. —No es mala idea, tu sabes cómo animarme Dylan ¡Juguemos con la ruleta! —Dijo con una sonrisa, mientras que la menor se agazapaba de mi brazo —Mooo… ustedes son malos, saben que no tolero mucho el alcohol —Me acerqué a su oído y le susurré —Si te mareas mucho puedes dormir en mi regazo ¿Qué te parece? —Ella solo se sonrojó y asintió, mientras que Jane nos miraba —Dejen de cotillear ¿Dónde están los tragos Dylan? —Señale la cocina mientras le daba indicaciones —En la segunda puerta del repostero, sino me equivoco tengo dos botellas de vodka, una de whisky y una de tequila, toma las que quieras preciosa —Mientras ella se encargaba de eso, el timbre sonó, había llegado el delivery —¡Ese debe de ser el sushi! —Dijo animada la menor, mientras yo sacaba la billetera y le entregaba el dinero a Gina para que pudiera pagar, ella lo tomó y se dirigió a la puerta para atender al hombre.
 
Mientras las chicas estaban ocupadas, me relajé en el sofá, cerré los ojos y suspiré, me sentía algo somnoliento, después de todo el médico me había dicho que descansara, sin embargo me hallaba allí jugueteando con un par de mujeres —No hay nada que hacer… no puedo estar quieto mucho tiempo —Un grito proveniente del área de lavandería me sorprendió, abriendo los ojos de golpe — Tsk… ¿Y ahora que sucedió? —Mire a las jóvenes las cuales parecían no haberse percatado del grito o simplemente no les importaba, tomé la muleta y me dirigí hacia el lugar. Al llegar a la puerta me encontré al mocoso algo nervioso mirando por la ventana —Uh… ¿Por qué gritaste chibi-chan? —Tenía curiosidad por saber que lo había puesto así, nada alrededor parecía fuera de lo normal, excepto que estaba mirando por la ventana ¿Habrá visto algo?.


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Tema Privado Re: Un trato es un trato [Priv. Dylan Kuroki]

Mensaje por Tooru Honda el Vie Feb 02, 2018 9:45 pm

Se escuchaba ruido en la cocina, el timbre había sonado pero Tooru no había prestado atención, de hecho seguía mirado por la ventana y se debatía internamente qué debía hacer. Estaba en un problema, pero, quizá Dylan no lo notaría no? - Es lógico que tenga más... No extrañará uno- tragó saliva ante aquel pensamiento que le hizo voltear a mirar el cesto de ropa. -Qué se supone que haré con el resto??... - suspiró con expresión agobiada mientras los colores se le subían nuevamente al rostro al recordar aquella prenda en sus manos, hasta lo enojado se le había quitado del susto. Sí, Tooru usaba boxers también pero... Él no era hombre! Y nunca había puesto las manos en ropa interior que no fuera la suya!

Tooru volvió su vista a la ventana, no había contemplado esto pero, tenía que hacerlo!  Seguramente sería muy raro que lavara toda la ropa menos 'eso'. -Mmm- se revolvió el cabello, obligándose a pensar en algo rápido pues estaba perdiendo el tiempo, aunque parecía que nadie había escuchado su grito o al menos no le habían puesto atención. Estaba debatiéndose entre lo que debía hacer cuando pasó un auto e hizo un poco de aire, moviendo la prenda en el pavimento quizá un par de metros - Ah! - haciendo que el rubio se encrespara un poco mientras Dylan entraba en la habitación, no lo había escuchado entrar hasta que habló, por lo que no pudo evitar brincar por la sorpresa, y girar de inmediato hacia la puerta, quedando ahora de frente y con las manos estiradas a los lados, como si quisiera ocultar algo tras la ventana. No, no era bueno disimulando y/o mintiendo precisamente... Se dirigió al moreno con obvio nerviosismo - D-Dylan - sonrió de forma casi forzada. Miró de reojo a la ventana, no debía permitir que se acercara pero no se le ocurría nada lo suficientemente creíble como para que lo creyera así que balbuceo un par de veces mientras hacía gestos con las manos para finalmente señalar la ventana y hablar algo coherente - Una... araña... - dijo lo primero que se le vino a la mente aunque no era muy 'masculino' gritar por eso, si que le daban miedo las arañas (y bueno, la razón por la que realmente gritó, tampoco era muy masculina que digamos). - E-en el cesto de ropa, había una araña, intentó morderme así que la arrojé por la ventana, ja ja ... – dijo todo aquello demasiado rápido, evidenciando su nerviosismo, pretendiendo que el otro creyera su mentira. Cerró rápidamente la ventana para que Dylan no intentara mirar por ella - No vaya a escalar de vuelta eh? - fue entonces que al voltear de reojo... El boxer ya no estaba donde lo había visto por última vez! - Eh?! - volvió a decir en voz alta mientras abría de nuevo la ventana y miraba a todos lados de la calle. - Desapareció - dijo entre alivio y confusión pues... a donde había ido?! No le pidieron haber salido pies... o si?

- Dyl-i- vas a venir? – se escuchó cerca de la puerta. Entró Gina, mirando con ojos de borrego a medio morir a Dylan tomándolo del brazo – S-si, deberían ir, deberían ir – se acercó para darle un par de palmaditas a ambos chicos, queriendo alejarlos cuando Jane entró en escena de también, tomando del otro brazo libre a Dylan, causando que Gina le mirase mal, aunque a Jane pareció no importarle – Dyl, dijiste que me animarías – Tooru miró la escena con extrañeza, torciendo los ojos sin darse cuenta, aunque si que se dio cuenta Jane quien parecía haberle agarrado manía (aunque parecía mutua) – Que Chibi-chan? – Tooru le miró con cierta seriedad – Oh, nada, solo que no sé desde cuando los enfermos deben animar a los sanos – contestó mirándole como si le retara, lo que causó que Jane se molestase y en un berrinche, se acercó al cesto de ropa, sin separarla echó todo a la lavadora junto con un par de tazas de jabón – Eh, espera – Tooru intentó evitar que echara la segunda taza, pues además era mucho jabón – Bien Chibi-chan – dijo con cierto deje de desprecio – Tú también juegas! – algo tramaba la rubia cuando sostuvo a Tooru por el brazo y le hizo salir del cuarto de lavado – Eh? – Tooru inclinó sus cejas, con extrañeza sin saber si algo estaba tramando la muchacha… aunque era algo obvio, así como era obvio, al menos a los ojos de la chica que el semigato no poseía destreza alguna con las bebidas alcohólicas.

Jane hizo sentar a Tooru en el tapete, en uno de las esquinas de la mesa – Oye! – Tooru se quejó e iba a replicar pero – Dyl! Dale permiso a tu sirvienta para que juegue un rato! – canturreó mirando al moreno con cierta súplica mientras Tooru suspiraba y gruñía al mismo tiempo, deseando que Dylan le dijera que simplemente se pusiera a trabajar…



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Tema Privado Re: Un trato es un trato [Priv. Dylan Kuroki]

Mensaje por Dylan Kuroki el Lun Feb 05, 2018 9:47 pm

Música ambiental:


A

l ingresar a la pequeña lavandería de mi casa, el rubio estaba dándome la espalda mirando hacia la ventana con preocupación, pero al instante en el que oyó mi voz se volteó rápidamente con evidente nerviosismo y ansiedad. Entrecerré los ojos mirándolo con sospecha — ¿Se te cayó algo por la ventana o viste algo vergonzoso acaso? —Tenía curiosidad por saber que lo ponía en ese estado, así que di unos pasos hacia él sujetándome de la muleta, sin embargo parecía que el enano no quería cederme el paso —Muévete Chibi-chan quiero ver —Si tuviera mi pierna y mi brazo sanos, ya estaría seguramente mirando por la ventana sin que nada me detuviera. Estaba empezando a impacientarme cuando una excusa salió de su boca — ¿Eh…? ¿Una araña? — ¿Acaso esperaba que me creyera una excusa barata? Lo único que hacía era encender más mi curiosidad, obteniendo lo contrario —Muévete dije… —Lo fui acorralando contra la ventana, hasta que por reflejo o los nervios que traía encima, lo cerró de golpe —Gek… Si es una araña, solo necesito aplastarla, así que quítate de en medio enano, me estás haciendo perder la paciencia joder… —Mi tono de voz comenzaba a hacerse más grave y mi expresión algo sombría, al menos hasta que el rubio volvió a abrir la ventana, murmurando algo lo suficientemente alto para que yo escuchara. Me coloqué exactamente atrás de él, aún enojado y le susurré al oído —Debes tener una asombrosa vista de águila para ver a una pequeña araña de aquí al pavimento de la calle… Entonces ¿Me dirás que se supone que desapareció? —Había puesto al rubio seguramente en una situación incómoda con mi sarcasmo, pero no era fácil engañarme, menos con esa actitud nerviosa — ¿Y bien?... —Volví a insistir, jugando con aquel chico.

 
Segundos más tarde, Gina hacía su aparición en el lugar llamándome para acompañarla —Dame unos minu… —Pero antes de dejarme terminar de hablar, ella ya me tenía sujetado del brazo arrastrándome hacia la sala (?) —Enano… no creas que te has salvado —Respondí ante su insistencia para que me fuera con la rubia, después de todo no era alguien que olvidara fácilmente algo que me daba curiosidad. Jane fue la segunda en entrar justo antes de que saliéramos, tomándome del otro brazo —Vale, vale hay suficiente Dylan para las dos, no se peleen —Suspiré, ya que era algo agotador mantener entretenidas a ambas chicas —Claro, te animaré preciosa, sabes que no rompo mis promesas —Sin embargo su atención en mí, fue desviada hacia el enano “¿Y ahora qué?… Tooru no me hagas las cosas más difíciles, pareces la tercera chica en discordia…”  No pensaba que el rubio fuera alguien problemático, después de todo no había llamado a ambas primas para que me cuidaran, sino para que me hicieran compañía un rato. Suspiré, solo observando la escena hasta que salieron hacia la sala —Dyl-i, la próxima vez llámame solo a mí, Jane solo te causa problemas —Gina me sonrió sin entender nada, lo que me causo algo de gracia —Ese no es el punto hermosa… no lo es —Reí un poco al ver como ladeaba la cabeza más confundida que antes —Bueno, no es importante, vayamos a jugar —Cambie de tema rápidamente mientras nos sentábamos en el sofá.
 
Música ambiental 2:

Parecía que el rubio estaba incomodo en aquella situación, para empezar ¿Era mayor de edad? Bah… eso que importaba, lucia mayor de 15 años al menos ¿Quién no ha bebido alcohol antes de los 18? No pasaba nada, después de todo estábamos en un lugar seguro, se podría quedar a dormir aquí, no me importaba la verdad. Además… aún quería saber qué era lo que lo tenía tan nervioso, quizás bebiendo un poco lo dijera. Un rato después de pensarlo respondí —No es mala idea Jane, que Chibi-chan también juegue —Me dirigí ahora al enano —No estás trabajando para mí o algo así, simplemente me ayudas con un favor, así que puedes relajarte de vez en cuando también —Fingí una sonrisa, mientras Jane parecía regocijarse en su gloría, colocando la ruleta en la mesa y los pequeños vasos para shots en su lugar con diferentes tragos, por otro lado Gina, colocaba el sushi y los makis en unas fuentes —Wow wow ¿Vamos a tomarnos todo eso? —Señalé las 4 botellas, le había dicho que tomara lo que quisiera, pero no pensé que fuera a traer todo el repertorio (?) — ¡Por supuesto! Hasta las últimas consecuencias — sonrió, mientras alzaba una botella. Mientras tanto yo me reía en mi interior, pues solo tenía que emborracharse ella y fin del juego, era demasiado trago para 4 personas y a decir verdad me gustaba mantener el control de la situación.
 
—Bien, comencemos —Dijo Jane, mientras giraba la ruleta y las dos bolitas de metal se detenían en dos números —Ah… espera… no le hemos explicado cómo se juega a Chibi-chan —Interrumpí —Te explico rápidamente, esta ruleta funciona igual que la de los casinos, cada uno en su turno le da la vuelta, los vasos son negros y rojos con los números de la ruleta integrados, cuando se detienen las dos bolitas en el número y color, la persona a la izquierda del que lo giró debe tomar el vaso que le corresponde, están todos los tragos mezclados así que no sabrás que te toca hasta que lo bebas, pueden tocarte dos vasos, al comienzo es así, pero los vasos no se llenarán hasta que se acaben todos, así que podría no tocarte ninguno también ¿Entendiste? (Modifiqué un poco las reglas del juego real 7v7r) Bueno, si Jane empieza, tú debes beber de los vasos ya que estás a su izquierda, el orden sería: Jane, tú, Gina y yo, luego comienza de nuevo. Después podríamos hacia la derecha para que sea un tanto justo e interesante —Miré al rubio como si fuera mi punto de entretenimiento. —Bueno, te toca tomar dos vasos Chibi-chan —Sonrió triunfante.

Imagen referencial de la ruleta:


Unos 10 minutos más tarde el timbre sonó —Me pregunto quién es, no espero a nadie más… —Como siempre la animada Gina, fue la que se levantó de su asiento a atender la puerta —¿Quién es? —Preguntó ella mientras abría y una albina ya conocida cruzaba el umbral y entraba libremente a mi departamento hasta situarse en un lugar visible —Uhm... ¿Qué haces aquí? —Pregunté algo confundido y serio, ya que no hace mucho habíamos tenido una discusión por haberle disparado balines al enano —Dyl-nii… Esto es tuyo ¿verdad? —Dijo mostrando una prenda íntima el cual pude reconocer inmediatamente — ¿Qué demonios… haces tú con eso? —Entrecerré los ojos algo sorprendido y luego me dio un tic en el ojo derecho —Solo venía a devolvértelo, a veces vigilo tu departamento desde mi ventana con binoculares por si viene alguien sospechoso, la cosa es que vi como esto caía desde tu ventana y un rato después vi a esa persona —Señaló al rubio. Ahora todo cobraba sentido de cierto modo, pero la pregunta era ¿Por qué había tirado mis boxers por la ventana en primer lugar y por qué estaba tan nervioso? Bien podría haber dicho que era un accidente si lo fuera y simplemente bajaba a recogerlos, pero en lugar de eso, hizo todo un drama intentando esconderlos. Tampoco es que estuvieran muy sucios ya que me bañaba y cambiaba todos los días... fue entonces que mi peor trauma salió a flote "Podría ser el enano tal vez..." —Oye Tooru... —Dije en tono cortante, mi aura cambio rápidamente, mi voz y expresión se volvieron  fríos y con una mirada de desprecio proseguí —¿No eres gay verdad? Si no es así explícame como acabo esto en la calle y tu estúpida reacción de antes... 


 • Un trato es un trato • Dylan Kuroki & Tooru Honda •


Última edición por Dylan Kuroki el Dom Feb 11, 2018 5:09 pm, editado 1 vez





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Tema Privado Re: Un trato es un trato [Priv. Dylan Kuroki]

Mensaje por Tooru Honda el Jue Feb 08, 2018 11:42 pm

Momentos antes, cuando aun estaban parados frente a la ventana, Dylan le había interrogado de manera tal que había puesto aún más nervioso a Tooru... Algo vergonzoso?! - Como es que lo había supuesto?? - Eso le hizo tragar saliva con dificultad mientras le impedía el paso, no quería ser descubierto, la razón? Tenía miedo de que la gente no lo entendiera, que no entendiera la razón por la cual se vestía de hombre, en el fondo, tenía miedo al rechazo, así que se esforzaba con todo su ser por no ser descubierto, aunque fuera cansado, aunque tuviera que mentir todo el tiempo y fuera especialmente malo en ello, no podía ser descubierto... y había sentido un gran, gran alivio al momento en que las rubias entraron a llevarse a Dylan, pero aquella 'amenaza', "No creas que te haz salvado" le dejó un poco intrigado. Qué tan curioso e insistente podría ser el mayor?

Pensó que todo aquel asunto de la lavandería quedaría olvidado una vez que los chicos comenzaran a jugar pero, lo que no se esperaba era que al final, Dylan decidiera también incluirlo en el juego - Eeh? - le miró con cierta sorpresa y queja, él no quería entrar en su juego ni mucho menos, además, si acaso había tomado un sorbo de cerveza en algún momento de su vida, y había sido suficiente como para que odiara el sabor del alcohol, además de odiarlo debido a ciertas circunstancias de su niñez - P-pero... - iba a replicar cuando vio la sonrisa triunfante de Jane quien ni pronta ni perezosa giraba la ruleta - Mooh - así que suspiró en lo bajo, pensando en como zafarse de ello porque, además, había  4 botellas casi completas en la mesa! Y pretendían beberlas todas?!

Tooru miró las bolitas de la ruleta detenerse en 2 números sin imaginar lo que significaba, hasta que Dylan le explicó las reglas por lo que volvió a quejarse por lo bajo pues además tenía que beber 2 shots apenas empezando el dichoso juego - Humm - miró al moreno cual gatito atrapado inclinando sus orejas ligeramente hacia atrás, después de todo tampoco era muy bueno diciendo que 'no' y esta no era la excepción - Será muy grosero de mi parte levantarme e irme? - a diferencia del despistado de Tooru, Jane era muy observadora así que se regodeo en su maldad al ver las expresiones del rubio, sobre todo por cómo miró el par de vasos que debía de beber - Ooh Chibi-chan - la sonrisa de Jane se ensanchó, no permitiría que Tooru huyera y su plan había empezado bien así que continuó su juego - Que tal esto para que sea interesante?: si al menos logras beber 10 copitas, te ayudaré a sacudir? Eh? - le miró con diversión, mientras que Tooru le miró con los ojos ligeramente entrecerrados con algo de sospecha mientras ella estiraba hacia él uno de los vasitos que tenía que tomar. - No se que es lo que trama pero - y Tooru, aún dudándolo lo tomó, miro el contenido, miró a Jane de reojo de nuevo - Si es así, haré que sacudas hasta el último rincón - un brillo extraño apareció en sus ojos, bebió aquella copita de un solo trago, poniendo cara de disgusto por el fuerte y amargo sabor que pasaba por su boca y garganta, Jane por su parte le extendió la otra copa con una sonrisa complacida al ver que la bebía de igual modo - Muy bien Chibi-chan ~ - dándole un falso cumplido con un par de palmaditas en la cabeza cual gato mascota.

Tooru podía ser necio algunas veces y aunque estaba cayendo redondito en su juego, inocentemente creyó que tenía alguna posibilidad de ganar, aunque apenas pasaron un par de minutos cuando comenzó a sentirse raro, quizá un poco más valiente y optimista además de mareado y adormilado, claro, era la primera vez que bebía algo tan fuerte y más de un sorbo por lo que probablemente no se había percatado de que aquello era efecto del alcohol.

Habían transcurrido unos 10 minutos, iban por la segunda ronda, Gina llevaba 2, Jane 3 y Dylan 2, por su lado a Tooru le había tocado 1 mas, el cual bebió un poco antes de que sonara el timbre. Gina fue la que abrió la puerta por donde entró la pequeña albina de antes, con unos boxers que Tooru reconoció de inmediato... El rubio ladeo su cabeza hacia su derecha al ser señalado, recordando vagamente la escena anterior - Aah, eso - dijo de lo más relajado, restándole importancia a la prenda y al hecho de haberla arrojado sin más a la mitad de la calle. Si hubiese estado en sus 5 sentidos sin duda hubiera armado algún teatro, siendo incapaz de explicar adecuadamente la situación pero en este momento a duras penas sabía dónde se encontraba.

Por otro lado, Jane y Gina, miraron con disgusto a la recién llegada por aquello del aparente 'espionaje' pero la atención de Tooru se centró en Dylan, quien lo miraba de lo más extraño al momento en que le hacía una pregunt a su parecer rara, sin embargo, la tolerancia al alcohol de Tooru era 0 y llevaba 3 shots de bebidas completamente diferentes que se habían mezclado en su pequeño cuerpo con un metabolismo deficiente para deshacerse de las bebidas alcohólicas. - Eh? - miró al moreno mientras se autoseñalaba - Gay? - ahora que lo pensaba, era la segunda vez en el día que se lo preguntaban, así que una sonrisa se dibujo en sus labios, le causó bastante gracia, y no porque fuera gracioso, más bien, el alcohol había hecho lo suyo y el felino no estaba consciente de ello - Pff, claro que no. Soy bastante heterosexual y hoy lo he reafirmado de sobra (?) - negó bastante relajado, levantando su palma derecha moviendola de un lado a otro para negarlo, era obvio que no le había costado responder aquella pregunta por el simple hecho de que realmente le gustaba el sexo opuesto, le gustaban los hombres, definitivamente le gustaban los hombres. Las mujeres estaban locas y lo había comprobado varias veces en un corto periodo de tiempo. - Los arrojé por la ventana por culpa de la araña - continuó diciendo, creyendo que eso realmente había pasado por el simple hecho de que se había inventado aquella historia antes y ahorita no estaba razonando muy normalmente que digamos -  Además... - hizo una pausa, poniendo su dedo indice sobre sus labios como si estuviera meditando en ello - Una persona a la que le gustases - miró con curiosidad al moreno por su reacción extraña al hecho de que Tooru pudiera ser un 'hombre gay' que reaccionó ridículamente con su ropa interior - se robaría tus calzoncillos, no los tiraría por la ventana - se tapó la boca para reírse por su 'chiste' nada chistoso - Te das mucho crédito Dylan, yo nunca me fijaría en ti - volvió a reírse, aguantándose la carcajada esta vez pues, Dylan a su parecer distaba mucho de 'su chico ideal'. El alcohol le había sincerado, mas no lo suficiente como para echarse solo de cabeza.

Por su lado, las chicas parecían tener alguna clase de disputa - Por eso te digo que no deberías de espiar a Dyl-i - Eso a ti no te incumbe mujer! - Gina, tienes 15 años? Siéntate ya... - Pero Jane! - Tooru se rascó la oreja con la mano cerrada en puño cual gato, bostezando algo adormilado - Oi, oi - se quejó dando un par de palmaditas en la mesa para llamar la atención del trío de chicas disparatadas. Vaya que el alcohol le estaba pegando, pues no es algo que Tooru haría en sus 5 sentidos, por lo general o se quedaría callado o trataría de calmar los ánimos pero, aquellas bebidas alcohólicas parecían haberlo desinhibido por completo - Tengo una apuesta que ganar - miró a Jane con una sonrisilla mientras esta sentía su mirada y volteaba hacia él con la ceja levantada, sonriendo después porque no solo al parecer su plan estaba surtiendo efecto... cualquiera que fuera este... sino que las cosas parecían estarse animando a su parecer, al menos ahora parecía que sería divertido - Estás confiado eh, Chibi-chan? - dijo Jane jalando a Gina, obligándola a sentarse para continuar con el juego mientras que la albina suspiraba, negando un par de veces - Estos juegos son para adultos nena, vuelve otro día - Jane le hizo una señal con la mano para que saliera mientras le daba un par de codazos a Tooru - Gira esa rueda, Chibi-chan! - Por algo dicen algunas personas que el alcohol les hacía más fácil la convivencia pues les relajaba e incluso retiraba cualquier inhibición autoimpuesta. Tooru giró la rueda, tocándole 2 tragos a Gina, a quien parecía no agradarle la idea, igual los tomó, sintiéndose algo mareada pero aprovechando la situación para recargarse en el hombro del moreno. Y aunque parecía que Tooru la pasaba 'bien', los arrepentimientos vendrían después...



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Tema Privado Re: Un trato es un trato [Priv. Dylan Kuroki]

Mensaje por Dylan Kuroki el Dom Feb 11, 2018 8:27 pm


A

l ver la reacción relajada y la sonrisa del menor, ante una pregunta que para mí era seria, me fastidió aún más, una persona normal reaccionaría de manera más tranquila o quizás hasta bromearía, pero no era ese mi caso. Se decía que cada persona era diferente por las experiencias que había construido y vivido durante su vida y las mías relacionadas al tema de los homosexuales, habían sido la parte más sensible de mis 21 años en vida, algo que no quería recordar, ni volver a vivir. Sin embargo la respuesta del pequeño chico, alivió totalmente el malestar que sentía, aquel nudo en mi pecho que representaba mis traumas del pasado se había aflojado de nuevo, suspiré ya más relajado apoyándome en el respaldar que había dejado antes cuando me exalté — Bien, eso es algo bueno, si me hubieras dicho lo contrario seguramente ya estarías en la calle ahora mismo —Bromee algo serio haciendo un ademán con la mano, a pesar de que era una de mis bromas, lo decía en serio, en mi vida no quería volver a tener nada que ver con hombres gays. Es cierto que podía sonar algo discriminatorio ante este grupo de la sociedad, pero no siempre había sido así, al menos no antes de comenzar a ser seriamente acosado por ellos.

 
Aunque me incomodase alguna de las palabras que decía el menor como que me echaba mucho el crédito, asentí tranquilamente, era mejor eso que lo otro, pero que se burlara de mí ya me estaba comenzando a incordiar —Vale, entonces haré un conteo de todos mis boxers y si desaparece uno, ten en cuenta que la primera persona de la que dudaré, será de ti —Sonreí con sarcasmo, retándolo con la mirada.
 
Ahora el problema a resolver era la discusión que parecían tener las chicas. Me preguntaba por qué las mujeres se complicaban tanto la existencia discutiendo cosas triviales, me quedé observándolas un rato mientras pensaba en alguna solución pareja, cuando dos golpes en la mesa me sacaron de sí — ¿Qu… qué? —Todos dejamos de hacer lo que hacíamos y giramos a ver al causante del ruido — ¿Chibi-chan?  —Estaba algo anonadado, ya que de lo poco que lo conocía el no solía ser así, era más bien alguien tímido que prefería pasar inadvertido — ¿Eh? —Parecía que el alcohol ya le empezaba a hacer efecto, incluso su vena competitiva salía a la luz —Vaya, vaya, tu genio parece asomarse enano —Reí un poco mientras las chicas parecían volver a interesarse por seguir con el juego, me volví hacia la albina —Yui-chan, no querrás estar presente cuando estas personas estén borrachas —Susurré —Se pondrá más pesadas —Lo dije tan bajo que las demás no escuchaban, la albina asintió. —No vale la pena, dicen que los ebrios no piensan, sería como tratar con animales —Asintió —Bien me iré Dyl-nii —Se despidió sin decir más y desapareció por la puerta. A veces me sorprendía y asustaba la forma de pensar de aquella niña —Si sigue así se convertirá en un monstruo… —Cuando me concentré de nuevo en el juego, Gina ya estaba tomando dos vasos —Hooo…. Eso es tener mala suerte Gina —Exclamé en broma, mientras sostenía su peso en mi hombro y le estiraba una mejilla —Oye… aún debes girar la ruleta —Sin embargo Gina, se acomodó más terminando recostada sobre mi regazo —Creo que tenemos a la primera fuera del juego  —Suspiré —Gina nunca ha tenido mucha tolerancia al alcohol, me sorprende más que Chibi-chan aún esté en pie —Dijo la rubia con cierto sarcasmo, aunque tampoco era que ella se encontrara del todo bien, la conocía y sabía que era capaz de fingir estar bien. Seguramente aquello terminaría en una competencia entre el enano y la rubia. —Bien, Chibi-chan vuelve a girar la ruleta para no saltar mi turno —La bolitas cayeron nuevamente en dos vasos, las cuales tome en seco como si nada. La verdad es que apenas me hacía algo, digamos que había entrenado mi tolerancia al alcohol, después de todo tenía que soportar más que las mujeres para luego seducirlas y llevarlas a la cama y no precisamente para descansar. Aunque sinceramente esa noche no iba a pasar nada, no con una pierna enyesada y un brazo casi inmóvil, solo estábamos haciendo aquello por mera diversión.
 
Quedaba solo un vaso lleno —Creo que antes de continuar deberíamos llenar los vasos de nuevo, te lo encargo Jane —Dije mostrándole mi brazo lastimado —Claro Dylan, déjamelo a mí —Dijo toda confiada, sin embargo ya se notaba un poco su torpeza, derramando un poco y haciendo movimientos bruscos. Al tener todos los vasos servidos, volvimos a comenzar el juego, sin embargo le aumenté la dificultad a propósito —Ok, esta vez vamos a hacerlo más complicado —Jane me miró con una expresión de desaprobación, negando con la cabeza. —Si aumentamos la dificultad al ganador le concederé un deseo para después ¿Mejor así? —La verdad es que al final sabía que ambos iban a perder, pero era una buena estrategia para que la rubia aceptara y con una sonrisa ladina ella lo aprobó. —Esta bien, entonces aumentaré una bolita más y si salen tres vasos, tendrán que beber los tres —Giré la ruleta y a Gina para mala suerte le tocaron los tres vasos. Se quejó un poco al comienzo pero no quería perder así que se los tomó y luego de eso no pudo sostener más su fachada, sus mejillas se sonrojaron y su firme rostro inquebrantable se relajó —T… te toca… Chibi-chan —Giro aquella ruleta y las bolitas cayeron solo en dos vasos llenos —Tsk… no es justo —Exclamó la rubia algo molesta, mientras que el alcohol se le subía cada vez más “Creo que este juego acabará pronto” pensé.


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Tema Privado Re: Un trato es un trato [Priv. Dylan Kuroki]

Mensaje por Tooru Honda el Lun Feb 12, 2018 11:08 pm

El semigato le miró con extrañeza al escuchar que, si hubiese resultado gay, hubiera terminado en la calle... -Será que tiene algo contra los gays?- se preguntó aunque al segundo se olvidó del tema por el simple hecho de que el moreno pensaba inculparle si es que desaparecía una de sus 'preciadas' prendas -Aaah?! - se quejó en ese momento, frunciendo el ceño -Pero qué dices? - replicó para luego señalar acusadoramente al trío que discutía detrás -Si mal no recuerdo, hay 3 chicas chifladitas por ti aquí atrás, así que no me puedes echar la culpa solo a mi - dijo señalando al moreno ahora, retándolo con la mirada de la misma manera. Aquello probablemente no era producto del alcohol, pues recordando la escena de la azotea, no siempre cedía tan fácilmente.

Aunque, después, aquello de llamar la atención para volver al juego, tomó por sorpresa a Dylan e hizo que las muchachas volvieran con más interés al juego, más Jane a quien parecía agradarle más la actitud que había tomado Tooru después de un par de tragos. Por otra parte, Tooru estaba tan 'concentrado' en ganar que no escuchó el comentario de Yui quien probablemente le pudo haber ayudado a entrar en razón, puesto que en ese momento se había olvidado del 'causante' de todas sus penurias en su corta vida, si, el alcohol, y no precisamente porque tuviera antecedentes de ser alguien alcohólico, más bien, era por su padre que nunca había probado más allá de un sorbo.

Así que, continuaron el juego, Gina quedó completamente fuera después de un par de copitas más, lo que hizo pensar a Tooru que tenía probabilidades de llegar a los 10... aunque llevara 3 y ya se sintiera mareado. El rubio sonreía bobamente ante el comentario de Jane, tal vez era su obstinación lo que le hacía permanecer en el juego; recargó su codo derecho sobre la mesa para recargar su mejilla sobre su mano, probablemente en un intento por mantener el equilibrio - Voy a ganarte ~ - canturreó bobamente, mirando de reojo a Jane mientras giraba la ruleta para Dylan quien estaba de lo más normal - Jo, ya lo veremos Chibi -chan -. Después de que Dylan bebiera su porción, las bebidas fueron repuestas y además subió la dificultad del juego, ahora serían 3 bolitas por tiro! Dylan rodó la ruleta, tocándole 3 bebidas a Jane. Tooru por su parte movió su mano libre de un lado a otro - Dale, dale. Así llegaré más rápido a la meta - sonrió de forma tonta, mientras que Jane a regañadientes tomaba sus bebidas, causando que su fachada confiada cayera de inmediato, notándose ésta vez que probablemente no duraría más. La sonrisa de Tooru se ensanchó un poco cuando escucho quejarse a la rubia por la aparente 'buena suerte' del gato, quien dejó salir un resoplido intento de risa, mirándola con complicidad y levantando las cejas un par de veces -No hagas rabietas - dijo causando un mohín en los labios de la obstinada chica. Tooru tomó sus dos vasos de un sorbo para no saborear aquellos amargos líquidos, pero en cuanto dio vuelta nuevamente a la ruleta, sintió que todo daba vueltas. Talló sus ojos, volteo a ver a Dylan con los ojos entrecerrados -  Por qué das vueltas Dylan? - dijo señalando al moreno justo antes de que su cabeza cayera de frente en la mesa chocando con la misma, haciendo que los vasos brincaran un poco. Seguramente eso iba a dolerle al día siguiente.

-Oye, Chibi-chan - Jane movió un poco por el hombro del rubio, pero no obtuvo respuesta mas allá de un pequeño ronquido. -Jajaja - rió estrepitosamente la rubia, quien ni pronta ni perezosa, se puso de pie, tambaleándose para llegar hasta Dylan, hizo torpemente de lado a Gina y arrinconó al moreno en el sofá - Gané! Gané! Quiero mi recompensa - susurró arrastrando las palabras cerca de los labios del moreno, mordiendo su propio labio, sonrojándose un poco más al verlo tan de cerca, entrecerrando sus ojos dándole una apariencia de lo más seductora, pero, apenas rosó los labios del moreno cuando la mezcla de las diversas bebidas alcohólicas, le hicieron caer dormida, perdiéndose por completo al igual que el otro par.

Tooru se resbaló, cayendo de espaldas sobre el tapete que rodeaba la mesita de la sala, se hizo bolita allí mismo y perdió la noción del tiempo y del espacio. Realmente no sabía donde estaba, ni que hora era. De hecho, dormía cual bebé sobre el tapete cómodo, como tenía mil capas de ropa no tenía frío, además de que aquella posición que agarraban los gatos al dormir, le ayudaba a mantenerse calientito, así que aunque no lo pareciera, estaba de lo más cómodo. Estaba tan perdido que, sin saberlo, Dylan había llamado a algún familiar de Jane y Gina, quien a su vez mandó a un chofer por ellas, quizá pasaron unos 30 minutos cuando llegó un hombre en traje a recoger a las chicas.

Por su lado, Tooru estaba tan cómodo que incluso había empezado a tener un sueño. Un recuerdo de su niñez de hecho algo que soñaba a menudo y le gustaba soñar, ella estaba allí en un campo enorme de flores, aquel campo estaba cerca de su casa donde solía ir con su hermano a esconderse o perder el tiempo aunque, su apariencia era diferente a la actual. Aparentaba unos 10 años, llevaba puesto un vestido sencillo blanco, el cabello largo en una coleta de lado que le llegaba hasta la cintura, sus orejas y cola felinos descubiertos sin preocupación alguna. Se encontraba recolectando flores para hacer una corona mientras tarareaba una canción. Aunque fue interrumpida por un llamado -Tooru.... Tooru-. Era una voz conocida, pero esta vez sonaba tan lejana. Se puso de pie con algo de ansiedad, miró a un lado y hacia otro pero, no lo encontraba - Tooru? - esta vez escuchó su voz más cerca, justo a sus espaldas. Volteó y miró a otra persona identica a ella, pero, vestía como un chico y su cabello era corto. -Yuu-chan - Tooru dijo en un susurro mientras dejaba caer las flores que tenía en las manos para tomar las manos frías de su hermano -Que haces Tooru? - sin embargo su mellizo no parecía estar feliz de verle -Recogí algunas flores para ti - dijo con algo de emoción pero notó algo raro en la expresión sombría del rostro de su mellizo, lo que le causó más ansiedad -Yuu-... chan?.. - habló Tooru en un susurro. -Apestas a alcohol - le replicó el otro, soltando sus manos, causando que el corazon de la rubia fuera a mil por hora en un ataque de posible ansiedad.

Aquello no era mas que un sueño, un reflejo y una representación de su propia culpa que le carcomía por haber bebido tan a la ligera -Para esto di mi vida por ti?! Para que te comportes como él?! - aquel campo de flores se oscureció, el pasto, las plantas se marchitaron - N-no es... - Tooru recuperó su apariencia actual mientras miraba con terror a su 'hermano' quien le miraba desde abajo con odio - Me decepcionas Tooru... - su mellizo se esfumó de pronto causando que Tooru se retorciera entre sueños, quejándose pues, aunque Tooru intentase buscarlo, y llamarlo con desesperación, su voz no salía, todo se volvía oscuro.

Aquella ahora pesadilla, le hizo levantarse de pronto, respirando agitadamente, sudando, mirando hacia todos lados enfocando su vista con algo de dificultad en ningún punto en específico, nada a su alrededor se le hacía conocido - Nii-san? - preguntó en voz baja, secándose el sudor de la frente con la manga de la sudadera. El tiempo había transcurrido, eran pasadas las 10 de la noche, no sabía donde estaba, que día era o qué estaba haciendo antes de quedarse dormido, ni siquiera sabía que aquello ya no era un sueño, pues seguía buscando a su hermano - Nii-san? - volvió a preguntar en voz baja, levantándose con torpeza, tambaleándose para sostenerse del primer mueble que se atravesó en su camino, siendo incapaz de reconocer algo en su entorno.



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Tema Privado Re: Un trato es un trato [Priv. Dylan Kuroki]

Mensaje por Dylan Kuroki el Lun Feb 26, 2018 1:16 am


E

staba sentado disfrutando del espectáculo que me estaban brindando tanto Jane, como el enano, coincidentemente todos mis invitados ese día eran rubios “Ah… esto es como tener un pequeño pedazo de América en mi sala” ambos estaban ya en las últimas, con uno o dos vasos más, cualquiera de los dos caería, la pregunta era quién perdería primero “Je… esto es tan interesante, apuesto a que el enano caerá primero, no parece tener mucha tolerancia” Y como si hubiera adivinado lo que sucedería, el rubio bebió sus dos últimos vasos —¿ Por qué me miras así, Chibi-chan?  —Parecía que le costaba mantener los ojos abierto, sonreí con expresión de triunfo —Yo no soy el que da vueltas, sino tu… —Y habiendo dicho aquello, su cabeza cayó como un sólido objeto sobre la mesa, lo que hizo que pusiera una expresión de dolor en mi rostro —Uh…  creo que pude sentir el golpe yo mismo —Dije con cierto sarcasmo —Eso le dolerá mañana —Reí, mientras veía como Jane verificaba que de verdad el pequeñajo estaba desmayado y se levantaba de su sitio feliz por su victoria, aunque tambaleándose  terriblemente. Cuando la hermosa rubia llegó a mi lado, prácticamente me arrinconó contra el respaldar del sofá posicionándose sobre mí y susurrándome algunas palabras cerca a mis labios,  la miré directamente a los ojos deslizando mi mano sobre uno de sus muslos, mientras sonreía pícaramente —Te daré lo que quieras e incluso te haré lo que quieras… —Susurré con voz provocativa e hice una breve pausa mientras ella se dejaba llevar por mis palabras  y me besaba, sonriendo satisfecho al final —…Si llegas a mantenerte consiente, claro —Dije, mientras ella caía dormida y se resbalaba sobre mi pecho. Cualquier persona bajo los efectos del alcohol se convierte en una máquina de deseos y emociones, si puedes aprovecharte de estos, ellos pueden caer rendidos e incluso perder la última pisca de conciencia que les queda, sabía jugar mis cartas hasta el final, no por nada era un mujeriego —Y… ahora bien —Normalmente me hubiera divertido con alguna de las chicas, pero era incómodo con el yeso y los vendajes, no había forma, por ese motivo las había llevado hasta ese extremo. Estiré mi brazo hacia el teléfono, teniendo cuidado de no tirar al suelo a Jane e hice una llamada rápida a su casa. El mayordomo de su familia me contestó e inmediatamente luego de explicarle la situación, envió al chófer junto con un guardaespaldas a recogerlas.

 
Me revolví un poco para dejar a Jane recostada en el sofá junto a Gina, las dos se veían hermosas aquella noche, suspiré al sentir que dejaba escapar una oportunidad —Creo que será para la próxima… —Me rasqué la nuca algo frustrado y luego voltee a mirar con los ojos en blanco, al enano acomodado en el tapete cual gato —Supongo que puedes dormir en cualquier lado… —Poco después llegó el chófer, y  con la ayuda del guardaespaldas, que por cierto lucía enfadado y desafiante, se llevaron a ambas chicas las cuales seguían inconscientes  —¿Y a éste que mosca le picó? —Dije cerrando la puerta, por fin podría irme a descansar, sin embargo aún había un problema en el tapete, caminé hacia allá y me quedé mirando al niño con los ojos entrecerrados —Y ¿Contigo que hago?... —Tomé una de las muletas y con la punta comencé a moverlo para ver si habían señales de vida, pero éste parecía profundamente dormido. —Mmm… no conozco a tu familia, así que no hay forma de que los llame… a menos que… —Me acerqué al enano y tomé su teléfono del bolsillo y entre sus contactos busqué a alguien que fuera su familiar —Oh, aquí está su mamá —Marqué el número y me contestó una mujer mayor —Buenas noches ¿Sra. Honda? Me llamo Dylan y soy amigo de su hijo. —Del otro lado la mujer me respondió de manera preocupada pero amable —Buenas noches, Dylan-kun ¿Ha pasado algo con mi hijo? —Miré al enano aun profundamente dormido —No, no se preocupe señora, su hijo está bien, solo que se quedó dormido aquí en mi casa, parece ser que está cansado y pensaba que sería mejor que se quedara a dormir aquí esta noche. —La mujer se quedó un momento en silencio, parecía que lo estaba meditando un rato —Bueno, Dylan-kun por favor cuida de Yuu —Al escuchar ese nombre me quedé algo confundido “¿Quién mierda es Yuu? ¿No se llamaba Tooru el enano?” volví a mirar al rubio “¿Quizás es otro de sus nombres? Después de todo es algo normal, hasta yo tengo dos nombres” —No se preocupe, yo me encargaré de cuidarlo, señora —Me despedí de ella y colgué, sin embargo aún me picaba aquella duda —Bah… ya se lo preguntaré cuando despierte.
 
Cubrí con una manta al rubio y luego me dirigí al baño para poder lavarme el rostro y los dientes, el alcohol no me había afectado mucho, estaba más sobrio que mareado, pero estaba algo cansado y somnoliento —Quiero irme a dormir de una vez… —Cuando acabé, me sequé el rostro con una toalla y la coloqué sobre mi cabeza ocultando parte de mi rostro, era una manía que tenía porque siempre me lavaba el cabello antes de dormir. Tome una de las muletas y me dirigí a la cocina por un poco de agua, pero cuando salía del baño vi que el enano se levantaba algo desorientado — ¡Oh! Chib… —Corté mis palabras ya qué la manera en la que sudaba y desesperadamente buscaba a alguien me sorprendió un poco “Todavía debería estar ebrio… mejor calmarlo ahora” me acerqué a él  y noté tras sus susurros, que la persona a la que buscaba era a su hermano (?) —Ya ni sabes dónde estás… esta no es tu casa idiota —Dije tomándolo del hombro para calmarlo —Siéntate un rato mientras te traigo algo de agua… —Esperaba que se calmara y me entendiera… pero…


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Tema Privado Re: Un trato es un trato [Priv. Dylan Kuroki]

Mensaje por Tooru Honda el Vie Mar 02, 2018 6:39 pm

Momentos antes estaba tan plácidamente dormido que no se había percatado de nada, ni de cuando vinieron por las chicas, ni de cuando fue picado, ni de que prácticamente le esculcaron la bolsa (?), ni de la manta, es más, no sabía ni que día era, ni que hora, ni donde estaba. Completamente desorientado, comenzó a sentirse angustiado por no encontrar a su hermano hasta que... una figura masculina se paró junto de él. El rubio levantó la mirada hacia el rostro medio cubierto que parecía reírse de su condición aunque ni siquiera estaba seguro de la expresión que estaba poniendo. Aquel chico le tocó el hombro, pidiéndole que se sentara, los ojos de Tooru se abrieron un poco así como sus labios, como si quisiera decir algo. Se talló ambos ojos porque no sabía si estaba viendo bien.

Probablemente aquello era la continuación de su sueño, o eso creyó, porque al levantar la mirada nuevamente hacia aquella persona, claramente miró a su hermano - Yuu nii-san - susurró antes de prácticamente abalanzarse sobre él, rodeando con sus brazos el torso del muchacho, haciendo que por el mismo impulso, este se sentara sobre el sofá, quedando Tooru con medio cuerpo sobre sus piernas - Por qué corriste Yuu-chan? Creí que no iba a alcanzarte - definitivamente pensó que aún estaba soñando - Todo fue por ganarle a... Cómo es que se llamaba? - intentó recordar pero, no tenía ni idea de qué estaba hablando - Pero... - escondió su rostro en el torso de quien pensaba era su hermano - Fui un tonto, no lo volveré a hacer, lo prometo. - su voz se quebró un poco, no tenía excusa alguna para lo que había sucedido. Se había dejado llevar por las circunstancias, había caído redondito en aquel juego burdo. Pero, por qué era tan malo para él y su pequeña mente? Después de todo, es común que toda la gente se haya embriagado alguna vez en sus vidas, y no hacen tanto drama por ello, a menos que fueran puritanos como lo aparentaba ser Tooru, pero bueno,  en su caso  aquella culpa se remontaba a años atrás.

- Así que, por favor, no me dejes otra vez nii-san - susurró, aferrándose a él sin importar si este trataba de apartarle - Perdóname - sintió la vista borrosa, aunque se esforzaba por no llorar, sus ojos se tornaron brillosos y su expresión se quebró, apretaba los dientes con el ceño ligeramente fruncido mientras aquel sentimiento de culpa seguía carcomiéndole.

Todo comenzó el día en que su padre, una persona aparentemente normal, había perdido su empleo, alguien tan acostumbrado a la perfección, quizá tenga poca tolerancia al fracaso, aquello fue el caso de aquel hombre de apellido Honda cuya frustración le llevó a refugiarse en el alcohol. Una persona de quien Tooru prefiere no hablar siquiera, pues, aquella persona le había arrebatado todo en su vida, a su hermano, la paz y tranquilidad, incluso su propia identidad. Aunque Tooru pareciera una persona de lo más simple, en el fondo estaba lleno de conflictos y remordimientos, como muchos - Yuu... - pero aquello, nadie lo sabía, ni siquiera su madre que había optado por 'olvidarlo' todo, era un peso que sólo él cargaba en sus hombros y lo haría quizá, toda su vida.



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Tema Privado Re: Un trato es un trato [Priv. Dylan Kuroki]

Mensaje por Dylan Kuroki el Dom Mar 04, 2018 5:16 pm


P

arecía que el rubio estaba fuera de sus cabales, porque en lugar de escucharme, ignoraba mis palabras haciendo lo que se le venía en gana, se abalanzó sobre mi abrazándome con fuerza, como si fuera a desaparecer, ocasionando que perdiera el equilibrio y cayera felizmente en el sofá. No entendía lo que estaba ocurriendo, sin embargo por la forma poco peculiar en la que actuaba el enano, intuí de que con ayuda del alcohol estaba confundiendo la realidad con los sueños, ya que ni siquiera parecía comprender dónde se encontraba, ni quien era yo ¿Con quién me estaba confundiendo? ¿Quién era Yuu? Me preguntaba, mientras intentaba apartar al rubio con el único brazo sano —Quítate de encima… —Dije forcejeando con el menor — ¡Muévete joder! —Elevé el tono de voz para que así me oyera. Me incomodaba la posición en la que nos encontrábamos, aunque estaba sentado era molesto tener a otro hombre sobre mí, incluso sabiendo que aquellas no eran sus intenciones y que solo se trataba del menor.

 
Sin embargo, mis esfuerzos fueron en vano, ya que Tooru me sujetaba con demasiada fuerza y en el estado en el que me encontraba, me era difícil zafarme. Después de muchos intentos, me cansé y desistí para simplemente acomodarme un poco mejor, ya que me dolía la pierna enyesada —Eres molesto… —Suspiré, mientras escuchaba palabras sin sentido y me arrepentía de haberle dado alcohol, seguramente no lo volvería a dejar beber otra vez en un futuro. Pero a todo esto, desde hace un buen rato había algo que me estaba molestando. Según entendía por la forma en la que me llamaba, esta persona tan misteriosa “Yuu” era su hermano, entonces si Yuu era otra persona distinta… ¿Por qué cuando llamé a su madre, se refirió a Tooru como él? No tenía mucho sentido y tampoco lograba armar el rompecabezas “Aquí realmente hay algo extraño” pensé —Deja de hacerme promesas, no soy tu hermano… —Solté ante tanta palabrería que no lograba entender, seguramente su hermano era una persona estricta con él, incluso podía imaginar a una familia seria y tradicional “Si tu familia es como la imagino, debes de tener bastante presión, incluso tendría sentido que fueras una rata de biblioteca” suspiré, malinterpretando todo.
 
Cuando el menor hizo aquella expresión dolorosa pidiéndome perdón y casi al borde de las lágrimas, algo se revolvió en mi pecho, una especie de angustia “¿Qué es esto? ¿Estoy sintiendo lástima por él?” quizás por el hecho de tener un hermano menor al cual cuidaba desde que éramos pequeños, mi instinto fraternal se despertó, dejando que el rubio se mantuviera abrazándome “En serio me arrepentiré de esto” suspiré, mientras le daba suaves golpes en la espalda tratando de consolarlo —Todo está bien… — Dije para luego de un rato quedarme profundamente dormido.
 
A la mañana siguiente, cuando desperté, miré el techo de la sala y luego sentí un gran peso sobre mí, recordando así que la noche anterior me había quedado consolando al enano —Aaaahhh… mierda… —Me quejé, notando que mientras dormía me había dejado caer para un lado y terminé echado en el sofá, sin embargo ni con eso el rubio me había soltado “¿Qué demonios ando haciendo?…  Ni que fuera un santo o el papa para andar sintiendo lástima por la gente” pensé mientras fruncía el ceño algo molesto porque tenía parte del cuerpo entumecido, tomé aire y de un grito intenté despertarlo — ¡OI DESPIERTA ENANO! —Esperaba que funcionara o lo siguiente sería empujarlo.


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Tema Privado Re: Un trato es un trato [Priv. Dylan Kuroki]

Mensaje por Tooru Honda el Lun Mar 05, 2018 1:17 pm

Inocentemente se aferraba al muchacho como si se le fuera la vida en ello, sin importar que este intentara apartarle, no quería dejarlo ir, realmente estaba convencido que seguía soñando y que su hermano trataba de alejarse. Se sentía desesperado por retenerlo, por hacer que 'le perdonara' aunque realmente Tooru fuese el que no se perdonaba, de aquellos 6 años que habían transcurrido de aquel incidente, no había día en que no pensara en él, en el que no se sintiera culpable de la muerte de su hermano y su modo de vida lo delataba, después de todo, no era su vida la que vivía, siempre hacía lo que 'Yuu hubiera querido' o lo que 'Yuu haría', según su percepción, era la forma de pagar por sus errores.

Hubo un momento en que el mayor, cansado de tratar de hacer que se despegara de él, dejó de forcejear, y en cambio, cuando notó aquella expresión de dolor en el rostro del rubio, empezó a darle pequeños golpesitos para tratar de consolarle al parecer, y ante sus palabras, Tooru no pudo más y se puso a sollozar, usando al mayor como paño literalmente pues no se despegó de él ni un segundo hasta quedarse dormido pero sin aflojar su agarre en ningún instante por lo que terminó durmiendo sobre Dylan. Algo dentro de él se calmó de momento, durmió esta vez tranquilamente sin tener más sueños aquella noche.

La luz del sol comenzaba a entrar por la ventana, amanecía pero Tooru parecía no moverse. Estaba cómodo y calientito, normal que un gato no se despertara si es que aquellas dos situaciones se daban, incluso se arrullaba con la respiración de Dylan, que sin recordarlo estaba justo debajo de él...

Estaba durmiendo taaan rico que, cuando escuchó el grito de alguien hablándole, entreabrió los ojos lentamente con total tranquilidad, enfocó hacia enfrente, vio una mesita de centro - Mm? - no sabía donde estaba y fue hasta que sintió que algo se movió debajo de él que giró su cabeza para quedar boca abajo, sintiendo un torso masculino al que estaba aferrado de alguna forma - ....?! - levanto la vista y se encontró con una cara no muy feliz. Sus orejas se levantaron con susto e incluso se esponjó un poco - EEEEH?! - se impulsó con las manos para levantarse de inmediato, quedando de rodillas en el sillón, trató de bajar un pie pero trastabilló y se fue de espaldas al piso, apenas esquivando la mesita - Aah - suspiró sobándose la fla nuca aunque, en si le dolía toda la cabeza, en especial la frente. - Pero qué... - se puso de rodillas quedando justo al lado del moreno pero dándole la espalda, por lo que sintió un escalofrío recorrerle toda la espalda - Mierda - susurró aunque de inmediato y rápidamente se arrastró en 4 lejos hasta quedar cerca de la puerta... No tenía ni idea de que había pasado, le dolía la cabeza y... Qué con esta situación extraña? - Como es que terminé allí?! - Digo, buenos días... supongo... - susurró a lo lejos, sosteniendo su frente y mirando a otro lado con una sonrisilla nerviosa, tratando de recordar qué rayos había pasado. Sus orejas se mantuvieron erguidas todo el tiempo, como si estuviera atento pero también asustado, hizo memoria y recordaba hasta el momento en que apareció la niña que le disparó con la pistola de balines diciendo algo de los boxers que habían terminado a media calle, la conversación con Dylan pero, después de eso, no recordaba nada, hasta que, tuvo un pequeño flash - "Yuu nii-san"... - sus ojos se abrieron grandes mientras miraba al suelo, tragó saliva - Qué fue lo que hice? - y entonces puso su mano tras su nuca mientras se rascaba nerviosamente, alborotando más su cabello alborotado, inclinando su torso varias veces a modo de disculpa - Lo siento, de verdad lo siento... - no sabía a ciencia cierta porqué se disculpaba pero, el hecho de haber amanecido en aquella posición extraña y juzgando la cara de felicidad del moreno, ya le decía que había sido algo malo, sobre todo porque le parecía recordar que Dylan por un momento creyó que era gay y que aquello no le había hecho mucha gracia por alguna razón - N-no es lo que parece, bueno, ni siquiera se que parece o por qué lo hice realmente... - dijo rápidamente mientras bajaba el tono de su voz, esperando que el otro no lo golpeara aunque era claro que en este momento no podía hacerlo, igual mejor se mantuvo cerca de la puerta (?).



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Tema Privado Re: Un trato es un trato [Priv. Dylan Kuroki]

Mensaje por Dylan Kuroki el Lun Mar 05, 2018 8:22 pm


A

penas comencé a consolar al menor, este se puso más emocional y empezó a llorar, usándome como pañuelo desechable —Por Dios, esto es asqueroso… no te atrevas a moquear en mi ropa idiota —Reclame algo molesto, sin embargo poco importaban mis quejas en ese momento, pues al enano le entraba por un oído y se le salía por el otro —Joder… —Cuanto me arrepentía cuando mi camiseta negra se empapó de lágrimas y quien sabe que más.

 
El menor pareció despertar con mi grito, sin embargo por la forma en la que reaccionó lento, supuse de que aún andaba medio dormido tratando de entender la situación en la que se encontraba, por otro lado yo aguardaba impaciente a que volteara a mirarme y se apartara — … —El silencio por mi parte no se hizo esperar cuando éste levantó la cabeza y me vio, digamos que mi expresión lo explicaba todo, estaba con el ceño fruncido, los ojos entrecerrados y mi boca dibujaba una línea recta, estaba serio totalmente. Apenas se quitó de encima, me acomodé sentándome en el sofá, recargando el peso de mi cuerpo sobre un brazo — ¿Así que “Eeehhh” es tu respuesta idiota?... Al menos estás cuerdo, no como anoche —Suspiré, mientras me estiraba un poco para desentumecer mi cuerpo. —No seas estúpido y quédate quieto, deberías tener resaca en estos momentos —Dije al verlo caer de espaldas y arrodillarse al lado mío —Tu nunca escuchas… ni borracho, ni sobrio —Volví a suspirar al verlo arrastrarse hacia la puerta, gateando como un bebé ¿Es que acaso estaba asustado de lo que fuera a preguntar? ¿O simplemente le daba vergüenza haberse quedado dormido sobre mí? —Buenos días… —Me toqué el torso con la camiseta aún empapada  “Ah… que asco…” sin dudarlo ya que “supuestamente” solo éramos hombres en esa habitación, me quité la camiseta húmeda con algo de dificultad por mi brazo vendado y la tiré por ahí, dejando ver completamente mi torso desnudo “Necesito tomar un baño… supongo lo haré cuando el enano se marche” —Oye… —Miré de vuelta al rubio, el cual se tocaba la frente cada cierto tiempo, parecía que la resaca le estaba haciendo efecto —Deja de disculparte, incluso anoche no dejabas de hacerlo estando ebrio… de todas maneras digamos que es en parte mi culpa por hacerte participar de un juego así —Me levanté, tomé la muleta y caminé hacia la cocina para buscar un pequeño botiquín del cual saqué una pastilla para la resaca, serví un poco de agua en un vaso y los dejé en la mesita de la sala, para luego volver a sentarme —Te duele la cabeza ¿Verdad? Ven y tómate esta pastilla para que te sientas mejor —Me recosté en el respaldar del sofá y luego de estar más relajado, mi expresión seria desapareció, después de todo no era la culpa del enano el haberse puesto así —Vaya que eres un pequeño pollito cuando bebes, así nunca podrás conquistar a ninguna chica —Me burlé como de costumbre para amenizar el momento —En fin… ayer no dejabas de llamar a tu hermano y aferrarte a mí, así que supongo que lo extrañas o es un maldito que ni siquiera te deja beber —Suspiré con cierto aire de sarcasmo —Igual no voy a preguntarte nada si no quieres hablar de ello, no soy quién para andar metiéndome en la vida ajena de otros —Aquello era cierto, al igual que a mí no me agradaba que me anduvieran preguntando de mi pasado o de mi familia, suponía que lo mismo iba para los demás.


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Tema Privado Re: Un trato es un trato [Priv. Dylan Kuroki]

Mensaje por Tooru Honda el Lun Mar 05, 2018 10:53 pm

Su rostro reflejó cierta incertidumbre y preocupación pues, no sabía exactamente a que se refería con que anoche no estaba cuerdo, por más que hacía memoria, no recordaba del todo, solo tenía la sensación de estar llamando a su hermano aunque tenía la sensación de que no solo lo había hecho en sueños, como era casi costumbre. El moreno por su parte, se quitó la camiseta, lo cual hizo temblar la ceja de Tooru quien, estaba acostumbrado de cierta manera ver a los hombres hacer eso sin ninguna pena o consideración con otra gente pero, nunca iba a acostumbrarse a eso, así que disimuladamente seguía tocando frecuentemente su frente para evitar ver a Dylan aunque - Maldita sea, en cierta parte entiendo ahora por qué es tan popular (??) - Ajem - aclaró su garganta para dejar pasar aquel pensamiento extraño - Bueno, digamos entonces que estamos a mano - susurró, aprovechando que el otro aceptaba su parte de la culpa aunque realmente al parecer del rubio, el único culpable hubiese sido él mismo.

Tooru se quedó allí sentado en el piso cual gato, sin prestar mucha atención a lo que hacía Dylan, incómodo aún por la situación - Ahora supongo que debería de irme... o algo... no? - iba a decir algo cuando vio que el mayor volvió con agua y algun remedio. Tooru parpadeó un par de veces y volvió a acercarse a gatas, sentandose cerca de la mesa, olfateando la tableta cual gato curioso - No sabes, me tiene muy preocupado - contestó ante su suposición de las chicas, que por cierto, ahora odiaba más que antes. Iba a tomar la pastilla cuando Dylan siguió hablando, causando que sus ojos se abrieran completamente mientras miraba a la nada, dejó la pastilla sobre la mesa haciendo un ruido fuerte al chocar esta con la mesa mientras apretaba los dientes al escuchar la palabra 'maldito', fue entonces que levantó su vista hacia el moreno, sus pupilas afiladas, el ceño fruncido, mostrando los colmillos mientras sus orejas hacia atrás reflejaban su molestia, aunque realmente habló muy tranquilamente - No llames a mi hermano maldito - pero al sentir que estaba actuando casi de forma irracional, giró su rostro hacia otro lado, molesto - No me importaría que me prohibiera muchas cosas con tal de que... aún viviera - susurró aquello último, tronó la lengua e igual tomó la pastilla - Tengo que ir a la escuela - se levantó para buscar sus cosas en el lugar que recordaba haberlas dejado, sabía que probablemente el mayor no tenía ni idea de lo que había sucedido con su hermano o por qué la reacción de Tooru, así que simplemente haría como siempre y se olvidaría del tema - Regreso por la tarde? - dijo como si nada, colgándose la mochila y poniéndose el gorro de la sudadera, no pondría aquello como pretexto para no cumplir con su promesa.



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Tema Privado Re: Un trato es un trato [Priv. Dylan Kuroki]

Mensaje por Dylan Kuroki el Miér Mar 07, 2018 9:03 pm


E

staba completamente relajado en el sofá, mirando hacia la ventana mientras hablaba con el enano, cuando un fuerte golpe literalmente me sobresaltó, ocasionando que girara la cabeza en el acto hacia ahora un enfurecido chico. Tanto el mocoso como yo, nos conocíamos muy poco, apenas unos cuantos días contando los días en los que me iba a visitar al hospital, sin embargo en ese corto tiempo había conocido la faceta tímida, avergonzada, incómoda, preocupada, fastidiada, entre otras muchas del menor; pero en todo ese tiempo nunca lo había visto enojarse en serio, sin importar cuanto lo molestara  o bromeara con él “¿Eh? ¿Acaso dije algo malo?” Pensé algo confundido, mientras esperaba que el mismo rubio expresara su enojo “Vaya… ¿Acaso no tolera que insulten a su hermano? Qué id…” — ¿Qué?... —Enarqué una ceja, mientras me ponía serio otra vez ¿Había escuchado bien? ¿Su hermano ya no vivía? Por reflejo respondí mientras me acomodaba mejor en el sofá y dejaba la posición relajada de antes —Perdóname, no tenía ni idea —Me puse algo tenso por haber dicho algo estúpido sin darme cuenta “Ah… algunas veces debería callarme” claro… como si pudiese, así era mi personalidad, me gustaba joder un poco a la gente.

 
¿Qué pasaría si yo perdiera a Hyde? Mi pequeño hermano menor al cual había cuidado y jodido desde que había nacido, seguramente nada sería igual y siempre lo estaría extrañando, después de todo el lazo de los hermanos es uno de los más fuertes dicen “Seguramente el enano me odiará un buen rato” pensé mientras suspiraba, veía como se levantaba y tomaba sus cosas —Oye… espera —Dije tomando su muñeca al momento que se encaminaba hacia la puerta —Es sábado ¿En serio tienes clases hoy o estás tratando de escapar por lo que dije? —Mi mirada era retadora y seria hacia él —Sin embargo poco después lo solté, no era quién para retenerlo, pero una cosa si era segura, mi mente estaba llena de preguntas, preguntas que quizás demorarían en ser respondidas  —Ah… olvídalo, puedes irte —Desvíe la mirada hacia otro lado y me relajé de nuevo en el sofá —No volveré a hacer otro comentario de tu hermano, no te preocupes —Realmente no había sido mi intensión traerle malos recuerdos al rubio, pero ahora, conocía algo más de él ¿Cuántos secretos tendría? Al menos no más que yo, suponía —Tómate el día y vuelve cuando estés más calmado —Respondí tranquilo, había sido una larga noche.


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Tema Privado Re: Un trato es un trato [Priv. Dylan Kuroki]

Mensaje por Tooru Honda el Vie Mar 09, 2018 12:31 am

Negó un par de veces al escuchar disculparse al moreno, dando a entender que no tenía importancia, Dylan no tenía porqué saber acerca de su hermano sin embargo, Tooru había reaccionado sin ningún miramiento así que trató de pasarlo por alto, respiró e intentó calmarse, ya diferente sería si a sabiendas del tema, este volvía a insultarle. Aquel era el tema más delicado del que podría tratar con alguien, lo alteraba en demasía, tanto que por ello lo evitaba siquiera mencionar a su hermano, evitar llevar amigos a casa cuando estaba su madre o inventar alguna excusa del porqué su madre misma le llamaba por otro nombre, porque, aún no sabía como lidiar con ello, el simple hecho de pensar en tener que dar explicaciones, hacía que le doliera el estómago, aquella era la razón por la que evitaba dar muchos detalles sobre sí mismo y la mayoría de la gente estaba bien con eso, todos tenemos cosas que ocultar después de todo, así que seguiría evitándolo de ser posible.

Pero, cuando Dylan le tomó de la muñeca, y preguntó aquello, su corazón empezó a latir rápidamente, miró hacia otro lado, aquello confirmaba que intentaba huir pero - E-es sabado? ... - preguntó despistadamente, de verdad no recordaba que día era - Lo había olvidado - susurró mientras el otro lo soltaba y le dejaba irse - Igual tengo tarea que hacer - continuó hablando sin dirigirle la mirada - Así que me tomaré el día entonces - se acomodó el gorro de la sudadera nuevamente para evitar mirarlo mientras se daba la vuelta y caminaba hacia la puerta. Tomó el pistillo de la misma, lo giró y hasta entonces lo miró de reojo - Nos vemos mañana entonces - dijo con simpleza mientras se daba la vuelta, se detuvo un momento antes de salir como si quisiera decir algo más pero... No dijo nada, simplemente salió, suspirando de nuevo al cerrar la puerta tras de sí. Los días transcurrieron, y aunque el pequeño semigato sin falta cumplió con lo prometido, no volvió a hablar nada más al respecto de su hermano...



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