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Liberando tensiones [Priv.: Scarlett]

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Tema Privado Liberando tensiones [Priv.: Scarlett]

Mensaje por Jonathan & Eijiro el Miér Nov 29, 2017 9:05 pm

«¿Qué fue todo eso? ¿De verdad hice lo que creo que hice? Dios… es todo tan extraño. No había pensado en estas cosas jamás, y ahora me encuentro enredado en mis propias palabras, involucrado en algo que jamás creí que sería posible.»

En la sala de su departamento se encontraba, caminando de un lugar a otro, mirando pasar el tiempo con todos los nervios posibles que una persona podía llegar a tener. Pensamientos incesantes, que no paraban de recorrer la cabeza de un atormentado Jonathan. Aquel que había muerto por la boca, tal cual los peces, y ahora debía cumplir. Fácil de notar que no se trataba de una persona dedicada a las reuniones.

«No debí pedirle eso. Fue muy egoísta. ¿Y ahora qué? No soy de socializar… ¿o es sociabilizar? ¡Agh, no tengo tiempo para ponerme a pensar en esta clase de cosas cuando tengo que salir dentro de unas horas!». Se revolvió el cabello con ambas manos y apretó los dientes, buscando a la desesperada una manera de calmar esos pensamientos rebuscados que sobre-analizaban todo lo que pasaba por su cabeza en todo momento. Pero no fue capaz de acallar esa duda que ahora le inquietaba, y fue lo antes posible a buscar algún diccionario que le satisficiese.

Bien… ambas son gramáticamente correctas, ¡pero no me ayuda a resolver esto en que me veo metido en estos momentos! —golpeó la mesa con el diccionario, dejándolo ahí en un brusco gesto del que luego se arrepintió. No tardó en acomodar el diccionario en su estantería, un mueble abominable en tamaño para un departamento mediano, que humillaba a todo lo demás, pero todo lo que importaba era el contenido. En sus estanterías podían verse innumerables libros de todos los tipos y tamaños, ordenados hasta el más mínimo detalle.

¿Y qué hacer con la ropa? No tengo un traje así… —dichos lamentos iban acompañados de la imagen del armario, plagado de camisas, pero ningún traje como ese. Muchos sweaters, pantalones de vestir y zapatos, pero nada parecido en lo más mínimo a las especificaciones que le dio la pelirroja. Dicho problema no comenzaba ahí, sino que en un principio fue imposible lograr abrir el correo electrónico que le había enviado. Su ignorancia con el aparato le hizo moverse entre interfaces sin detenerse, pero sin pararse a entender ni un solo instante. Veinte minutos hicieron falta para poder encontrar el lugar donde estaba “escondido” el correo electrónico, y abrirlo no fue menos difícil. Pero tras la «apoteósica batalla entre un hombre y su teléfono celular» logró hacerse con el mensaje—. Esto es horrible, no sé qué voy a hacer, ni dónde vamos a estar, ni qué vamos a comer… —una verborrea ininteligible empezó a escucharse en el departamento. Tan insistente e irritante, que se escuchaban golpes en la pared, provenientes de un vecino molesto que no podía concentrarse en sus quehaceres diarios por los soliloquios de Andreas.

Perchas y prendas volando de un lado a otro, víctimas de una conducta nerviosa y obsesiva. Ahora Jonathan buscaba olvidarse de las inseguridades que la salida le provocaban buscando algo decente que ponerse, que se asemejase mínimamente a aquello que le habían pedido. Así fue cómo estuvo rechazando sweaters, jeans, camisas y demás. No fue una predilección especial, ni tampoco un descubrimiento radical, pero en el momento en que vio aquella chamarra blanca, esa playera celeste y los pantalones negros no hubo duda alguna. «Esto es, de lejos, lo más parecido a lo que puedo aspirar con esta falta alarmante de tiempo. Peor es nada, supongo.» Y así, convencido a medias de su decisión, se vistió con aquello, esperando que fuese la mejor decisión posible para el suceso repentino y esperado.

Vestimenta:

Los nervios estaban presentes, por sobre cualquier otra sensación, en el pensamiento común de Jonathan. Tardó en caer en consideración de que tendría una salida con Scarlett, y en su afán de mantener todo bajo control y estar siempre preparado al detalle con tiempo de sobra estuvo desde las 6:30pm con todo preparado, como el que más.

Durante largo tiempo después su única actividad fue estar sentado en su sillón de lectura, con los brazos apoyados en los apoyabrazos, terminando en unos dedos que agarraban el tapiz con impaciencia. Durante treinta minutos no hizo más que mirar el reloj de pared que estaba frente a él, observando ese movimiento insufrible por su lentitud de la aguja más delgada. Segundo a segundo, todo lo que se escuchaba en la habitación era un constante «tic tac», junto con una respiración que hacía lo posible por no mostrarse sobresaltada. Una distracción insana para engañar a esos nervios que asediaban sin descanso. Se hicieron las 7pm, y la manera en que se puso de pie era más propia de un autómata programado, sincronizado para ponerse de pie en el mismo instante en que la aguja llegaba a marcar el giro completo. Y así, a pesar del tiempo de sobra estimado de veinte minutos que tendría al llegar, emprendió su marcha al salir del departamento.

Para asegurarse de que llegara a tiempo tomó un taxi, y durante todo el viaje no hacía más que preguntarse si aquello que estaba ocurriendo era algo de verdad. «No estoy seguro de esto… me preocupa lo que pueda pasar, o dónde vayamos a ir.» La ansiedad casi podía respirarse luego de cada exhalación de Andreas. Bajar del taxi frente a la tan mencionada calle dentro de su mente no ayudó en ningún momento. Ahora las luces y los sonidos estimulantes lo tenían agobiado, intentando escapar de todo ese bullicio de gente que iba y venía de un lado a otro. Desorientado, caminaba de un lado a otro, intentando mantener la compostura y el equilibrio, pero su gesto no mostraba más que un símil de un animal encandilado por luces destellantes, a punto de estallar ante lo desconocido o dañino.

Lo sabía, no debí venir. Este lugar es horrible —se decía a medida que iba caminando a los empujones entre la gente, o mejor dicho, se tambaleaba de un lado a otro, haciendo que la gente lo atropellase cada dos por tres. Sin siquiera haber puesto un pie en ningún local, ahora aparentaba estar ebrio e incapaz de mantener su propio equilibrio.


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Tema Privado Re: Liberando tensiones [Priv.: Scarlett]

Mensaje por Scarlett Mark el Jue Dic 28, 2017 11:41 am

“Todo saldrá bien” fue su último pensamiento antes de quedarse profundamente dormida. Las horas pasaban y la pequeña pelirroja aun se encontraba dormida, un sonido extraño el saco de su profundo sueño, era el sonido de su móvil al parecer alguien la estaba llamando, se levanto toda perezosa a contestar.

“Hola”- contestó toda con algo de sueño. “si no llamo no te dignas en llamar”- una gruesa voz se escuchaba en la línea telefónica, por el cuerpo de Scarlett recorrió cargas eléctricas haciéndola despertar por completo. Nada de eso – trato de sonar tranquila- Bueno hija te llamaba para decirte que tu mesada ya está depositada, por favor se consciente con tus gastos. Te quiere tu padre, pasa buena tarde- informó el señor padre de la pelirroja. Grac…- no alcanzo a despedirse debido a que su padre rápidamente colgó la llamada.

Suspiró pesadamente antes de levantarse de la cama – seguro estaba en presencia de su otra esposa – dejo de pensar en aquello y se fue a alistar para la salida que tenía con el peliazul. Después de darse una corta ducha se acercó a su ropero para poder sacar alguna prenda decente, sacó una gran variedad de vestidos, la ocasión daba para ponerse vestidos. Mientras se iba probando los vestidos la pelirroja se miraba al espejo que tenía en frente de ella – hmm muy serio – se sacó el vestido que tenia puesto y se puso uno morado que llamó su atención hace unos momentos. – Nada mal, espero que no sea muy revelador – se miraba fijamente en el espejo – Decidido con este voy- se puso a realizarse los últimos retoques en su peinado y maquillaje, puso su atención en estar perfecta para esa noche que no se percato de la hora, por su ventana la luz de la luna empezaba a invadir su cuarto, Scarlett tomó su celular y pego un brinco del susto era pasada las 18:30 pm, estaba muy tarde para la salida de esa noche.

Tomó una cartera pequeña, su móvil y se puso los zapatos como pudo, tomó el primer taxi que pasaba por el lugar y le indico que la llevase hacia la calle de los bares y discotecas. “espero que no se enoje por la impuntualidad” fue el pensamiento de la pelirroja.
El trayecto hacia su destino fue algo lento y la pelirroja se desesperaba, eran las 19:30 cuando llego al lugar acordado, las calles eran muy animadas, se veían grupos de personas por las calles y entrando hacia los bares, mayor fue su sorpresa al no encontrarse con el peliazul por el lugar, se imaginaba que pasaría algo así, debido a que, ella había llegado muy tarde, evitando ponerse triste empezó a caminar por el lugar, al menos tomaría una copa y luego se iría a su casa para preparar las disculpas hacia su profesor. Caminaba por la animosa calle, los hombres le lanzaban piropos a la pelirroja pero esta ni se inmutaba en hacerles caso, solo quería encontrar un buen lugar para divertirse, mientras caminaba su atención fue fijada en una persona, estaba caminaba algo perdida, parecía como si estuviera ebria, esa persona caminaba de frente a Scarlett. Se le hacia muy familiar aquella persona – Hey – trato de llamarle.

Rápidamente la pelirroja se acerco y lo tomó por el brazo – Andreas, pensé que te habías ido – dijo una vez después de reconocerlo- ¿Estás bien?, te ves algo mal – se lamentaba Scarlett.
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