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Al anochecer |Privado|

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Al anochecer |Privado|

Mensaje por Surya Candra el Vie Nov 24, 2017 8:07 pm

Los pies golpeaban con fuerza la superficie, logrando el levantamiento del polvillo de la tierra. Ambos brazos se meneaban hacia los lados con algo de furia, al mismo tiempo que sus piernas se cruzaban en un baile desesperado. Las telas que rodeaban los brazos y hacían desaparecer su rostro entre sus pliegues, le seguían, se meneaban, y lograban crear un aura aun mas misteriosa; en aquellos momentos era una mujer sin rostro, una desconocida, la obscuridad misma. Entre cada paso, movimiento de pies descalzos, lograba que la obscuridad que la rodeaba se electrificara, girando a su alrededor, pequeños orbes de luz que dejaban ver aquel cuerpo efímero, centellante, brillante entre la caída de la noche y el control del mismo elemento oscuro.

Ambas manos se extendieron al cielo para alcanzar la luna, los arboles parecían volverse mas grande, junto con la penumbra que bailaba. Pequeños seres de maldad se formaban a los arrabales, ojos rojos y cuerpo afilado que seguían cada movimiento, cada juego de pies. Las alas negras aparecieron por arte de magia en la espalda blanca, descubierta por el vestido de encaje negro que cubría el cuerpo de la desconocida. El aleteo de sus extremidades extras le acompañaban en la danza, movimientos bruscos, que en un momento lograron hacerla despegar los pies del suelo. El cielo descubierto le observaba, cada estrella le alumbraba, la luna era su gran reflector, junto a su escenario, que lo era todo, todo el lugar era su obra de teatro.

El tejido que cubría su rostro, entre tanto movimiento del aleteo, floto lejos de su cuerpo, dando por fin a conocer el rostro pálido, al descubierto, aquellos ojos amarillos que observaban todo desde las alturas, amenazante, acusadora, con ira. Pequeños puntos de color, tomaron aquel brillo de luna, tornándolos a un rojo aun mas delator, entretanto los brazos se extendían hacia los costados de su cuerpo, las manos que en un momento se vieron tiernas, amorosas, las de una madre que acaricia el rostro de un pequeño niño, pasaba a ser un par de garras, al mismo tiempo que su pecho explotaba en escamas, cintura, caderas, piernas, perdían toda forma humana para pasar aquel ser gigante, escamoso de un gran ojo rojo, de alas abiertas cola que golpeaba las cumbres de los árboles. Un par de aleteos, vueltas en el cielo, antes de que un grito de dolor se ahogo en su pecho, el gran cuerpo de un segundo a otro volvía a ser pequeño, débil y adormilado- …- Con velocidad, la chica de vestido negro y cabellos largos al viento chocaba con el piso, formando un agujero a su alrededor. Las figuras que en algún momento bailaban a su son, habían perdido fuerza y desaparecían, junto a la conciencia de la peliblanca que yacía en el suelo.





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Re: Al anochecer |Privado|

Mensaje por Haku Yuuki el Sáb Nov 25, 2017 2:10 pm

Desde que comencé el instituto asistía un día tras otro, en los cuales algunas veces me quedaba durmiendo por la mañana sobre el pupitre cansado, intentando adelantar y ponerme al día como el resto de mis compañeros pero en realidad lo que hacía no servia de nada en absoluto. Un día más, otra vez que iba a llegar tarde. Rápidamente me coloqué mi uniforme saliendo por la puerta de mi habitación, donde una compañera de clase me dijo lo siguiente:
- ¿A donde vas con tanta prisa un sábado? Hoy y mañana es festivo, no hay tareas ni debemos asistir a la clase.-
Tal cual dijo aquellas palabras, mis ojos lagrimosos se iluminaron como si fuera el brillante final de una cueva encontrando una salida. DOS DÍAS DE DESCANSO! no me lo podía ni creer. Tal cual volví a mi cuarto me tiré sobre la cama volviéndome a dormir. Eran las 11am cuando volví a mi cuarto y ni cuenta me dí que se habían hecho las 10pm. Había pasado tanto tiempo durmiendo que me dolía todo el cuerpo. Nada, apenas era moverme un poco y sentirme que me iba a quebrar. Tener una vida tan agitada a una tan tranquila como la que estaba teniendo en ese entonces le afectaba mucho a mi cuerpo. No era algo que me agradara, por lo que tomé mis atuendos habituales para mi. Ropa larga y de tacto suave. No era nada calurosa, al contrario, su tejido era tan fino que la brisa era agradable, al menos par ami que era un elemental de hielo.

Salí tranquilo por la puerta dirigiéndome hacia el monte. Muchos se dirigían hacia la gran ciudad para ver tiendas, cenar algo entre amigos y también tener una noche loca entre bebidas algo fuertes. Era menor, pero no quería decir que ello me privara de hacer cosas, como el tal mencionado "sexo", "drogas" u "alcohol", pero conociendo los síntomas que estos causaban en el cuerpo, prefería pasar de ello y dejar que otros acabaran con su sustancias.
Sobre mi espalda portaba una pequeña mochila, en la cual portaba varios sanwiches, una botella de agua grande y un par de pedazos de frutas, jugosas y aun frescas. Antes de realizar la gran caminata hacia arriba, estiré un poco los músculos para que estos se prepararan.
Una vez con el cuerpo un poco caliente, comencé a subir una leve travesía para encontrar zonas nuevas o ya conocidas, pero bajo la vista de la luz de la luna.
Aunque estaba empezando a sudar, era muy agradable volver a la naturaleza.... O eso pensaba, hasta que sentí un suave temblor que hizo que varios pájaros salieran volando. El estruendo fue tal intensidad que hasta yo lo sentí. Estaba demasiado de la ciudad para pedir ayuda, por lo que fui a ver por mis propios ojos que era lo que sucedía.
Ya me habían advertido de que si sucedía algo, debería avisar de inmediato al colegio u en su caso a algún profesor, pero claro, no estaba bajo su tutela y mucho menos bajo las ordenes de una enseñanza incapaz de controlar a la gente como debía. Quizás esos pensamientos y otros más fueron lo que me hizo sacar mi curiosidad.

Al aproximarme a un claro pude apreciar un gran hoyo de unas dimensiones bastantes exageradas. Con cuidado, los últimos metros me acerqué casi arrastrándome por el suelo para visualizar lo que hubiera en su interior.
Una joven desnuda a la luz de la luna. ¿O quizás estaba tan mal de la vista que era una ilusión de algún mago juguetón?
Independientemente de ello, descendí para tomar a la muchacha entre brazos y sacarla para recostarla sobre el prado, a unos 4 metros de distancia del hoyo. Me desprendí de la parte superior de mi ropa, acomodándolo para que simulara a a una almohada ayudándome de mis rodillas, las cuales usé para que estuviera sobre mi regazo. Mi fina chaqueta fue puesta sobre su torso, que apenas llegaba a cubrirle hasta la cintura. No corría mucho el viento, pero quien sabía que sucedería.
Con el indice y el corazón le tomé las pulsaciones de su circulación sanguínea, la cual pude comprobar que estaba viva. Aunque esa acción se hacía antes de realizar otra, yo iba al revés del mundo. Aunque tocara a un muerto, tampoco me importaría ayudarle. Tomé aire con un largo suspiro. Rebusqué en mi mochila una pera, la cual iba comiendo mordisco a mordisco, visualizando los alrededores y en ocasiones la luz de la luna. Aunque la acción que nunca dejaba de hacer era reincorporarle bien el cabello y acariciarle la cabeza como si quisiera darle tranquilidad a pesar de que no sabía cuanto tiempo tardaría en recuperarse.


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