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Muerte y Resurrección — Priv. Aranea

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Tema Privado Muerte y Resurrección — Priv. Aranea

Mensaje por Kasady Carnage el Mar Nov 21, 2017 10:01 am

El reloj estaba a punto de marcar medianoche, con la ciudad siendo iluminada bajo el brillo de la luna llena. Justo en el límite de la calle central con el cruce norte, en una enorme propiedad que ocupaba una cuadra entera, Carnage ingresaba por el portón principal manejando su Yamaha Mt 250 con un poco de torpeza. Abrió la reja e ingresó conduciendo mientras balanceaba peligrosamente su cuerpo en las curvas. Por suerte, el tramo entre dicho ingreso y su casa no era tan extenso como para ocasionar un accidente.

Dentro de los límites se extendía una zona verde, con un poco de césped en los extremos del pavimento formando un bello paisaje hasta la puerta de la casa. El pelinegro guardó su vehículo en la cochera que se encontraba en la parte externa, resguardada por una puerta enrollable. Tenía dos motos más que llamaba "bellezas", así que se estacionó a un lado antes de refugiarse en el cálido interior de su hogar.

Era una mansión, aunque a él no le gustaba llamarla así porque atraía atención innecesaria. Solía ser una guarida segura para un narcotraficante y sus colaboradores, pero como a Carnage le agradó su ubicación decidió quedarse con ella. Está de más mencionar lo que les sucedió a cada uno de los involucrados en el negocio, así que solo él se encarga del lugar ahora. Incluso se tomó el tiempo esperar a más socios, quienes intentando tomar venganza conocieron un trágico final entre torturas y dolorosas sesiones científicas. Para evitar el ingreso de extraños, este pequeño palacio tenía una estructura complicada: Por fuera tenía cámaras de vigilancia con visión térmica, sensores de movimiento, detectores de radiación y otras artimañas secretas. Y el edificio contaba con dos pisos, sin incluir el sótano y la terraza; el lugar más alto lo conformaba ese espacio dedicado para armar fiestas, disfrutar de la vista nocturna y vigilar los alrededores; además de que venía con helipuerto incluido. En el segundo piso los visitantes podían apreciar las habitaciones, tres estancias que contaban con las comodidades fundamentales para considerarlas de primera. El alien tenía como suya la que se encontraba justo en medio, debido a su cercana ubicación para las escaleras que conectan con la planta principal. En dicho nivel, se encuentra la enorme sala de estar con techo alto y decoraciones oscuras que sirve de recepción. Además, una pequeña zona de entretenimiento estructurada al fondo, con un bar para disfrutar mejor de la mesa de billar.

Con un tambaleo ingresó a través de la puerta de roble, la que por falta de mantenimiento resonaba como en una película de terror. Un rastro de sangre se extendía siguiendo sus pasos, proveniente de su cintura. Para que negarlo, estaba teniendo un rato difícil porque no era capaz de regenerar esa herida y perdía fluidos a un ritmo considerable

Una voz de disgusto resonó en la cabeza del joven, protestas de la personalidad conflictiva, que por primera vez en mucho tiempo no tenía el control del cuerpo, «¡¿No te jode que tengamos que huir?!» le repetía. Carnage estaba disgustado por tener que volver con las manos vacías, que todo el daño recibido fuera por gusto. Pero lo que más lo molestaba era que su orgullosa defensa fue vulnerada con relativa rapidez. — Lo que me jode es que tengas tantos deseos suicidas. Ya tendremos oportunidad de tomar revancha — Kasady también experimentaba sentimientos familiares; sin embargo, no se dejaría influenciar por sus emociones, así que tomó el control del cuerpo para sacarlos de una pelea inclinada claramente hacia una muerte segura.

Caminó entre pasadizos hasta llegar una puerta metálica con clave biométrica, usando su rostro y huellas dactilares para identificarse logró que se abriera, mostrando detrás un campo de fuerza que se desactivaba con una contraseña especial. Todos estos métodos avanzado de seguridad daban paso al sótano, el área más destacada, y a la que realmente no desearías entrar por el bien de tu integridad física. Su tamaño era de unos increíbles 2500 metros cuadrados, un ambiente separado del resto por esa puerta doble, paredes reforzadas con aleación de metales resistentes a explosivos y calor, silenciadores de ruido, protección láser y su propio campo gravitatorio, así que es mejor considerarlo como un mundo aparte con respecto a todo lo demás.

Allí dentro se dividía en dos espacios claramente diferentes entre sí. Siendo el primer área de "cirugía", sellada con cristal antibalístico y ocupando el 70% del total. Herramientas de medicina yacían perfectamente acomodadas en el exterior por motivos de precaución, mezcladas entre elementos quirúrgicos con raros utensilios de procedencia dudosa y función desconocida. Dentro estaban acomodadas en paralelo dos camillas con sábanas azules, además de una larga mesa de acero en la que descansaban prótesis robóticas. También era visible un frigorífico con variadas muestras de sangre, simbiontes y parte de experimentos genéticos siendo reservados en un punto cercano al cero absoluto. Todo dependía de una gran computadora que monitoreaba todo el entorno, tecnología capaz de suplir la función de 10 u 11 máquinas distintas. Otros detalles menores escapaban entre el desorden, pero eran de poca importancia.

Ingresó allí luego de tomar un cuchillo plateado que destellaba por la pulcritud de su acabado. — No fue una noche tan mala, descubrimos cosas interesantes — Suspiró mientras se acomodaba en una de las camas. Su costado izquierdo mostraba sangre a través de la ropa. Una herida causada por una mujer con una espada de fuego casi termina de partirlo en dos, y posiblemente por efecto del calor su tejido no era capaz de sellar por completo la herida que no dejaba de sangrar. Se quitó la parte superior de la ropa, dejando ver la piel separada y su órganos internos aún en funcionamiento. Tuvo que remover todo lo que el fuego ajeno hubiese cauterizado, usando hábilmente el cuchillo que de inmediato se tornó carmesí. Una vez limpio de bloqueos, procedió a engraparse en el corte para facilitar su curación, acercando el tejido para que enlazarse no tomara demasiado. A esta hora era donde los criminales comenzaban con la acción, así que necesitaba estar listo para salir a conseguir más “muestras”.

Probó moviendo su torso un poco y vio la herida unirse a paso constante. — Bueno idiota, creo que en media hora estaremos como nuevos — Dicho esto volvió a ceder el control del cuerpo a Carnage ya que no le gustaba lidiar con la sensación del metal en su organismo. Este último saltó de la camilla y avanzó hasta el segundo ambiente ubicado en la parte trasera, una prisión modificada para soportar el poder de las criaturas mágicas que habitaban la ciudad. Había cinco celdas selladas, todas en forma de cápsulas de criogenización. Por el cristal se podían observar dos cuerpos dentro, mantenidos con el frío para ser usados cuando sea conveniente. Claro que él solo usaba criminales para sus experimentos, basura que nadie extrañaría. Ambos eran humanos, y hasta ahora no conseguía capturar alguna criatura poderosa.

En una mesa de madera, al lado de la cabina de control del espacio de confinamiento, una radio antigua, con una sólida y pesada estructura, esperaba por ser encendida. El alien se acercó para poder sintonizar una emisora local, desde la cual era capaz de interceptar las comunicaciones radiales de las fuerzas del orden. Estaba sonando Queen justo en ese instante, así que su humor mejoró un poco.

"Tonight I'm gonna have myself a real good time
I feel alive and the world it's turning inside out Yeah!

...

I'm floating around in ecstasy
So don't stop me now don't stop me
'Cause I'm having a good time having a good time"

Tarareando sobre la gran noche que debía tener, no dejaba de recordar a la muchacha, en un momento fue capaz de ver como su cuerpo se tornaba intangible y se movía feroz como intentando devorarlo. Sentía que de capturarla lograría un progreso sustancial en sus investigaciones, pues los humanos no eran capaces de soportar la presión que ejercía un organismo extraño en sus cuerpos. Incluso si los mejoró con drogas y partes robóticas, terminaban con su interior aplastado o sumidos en la locura.

Descansando un poco al ritmo de Freddy Mercury, sentía que finalmente estaba recuperando las fuerzas. En espera de cualquier indicio, pudo escuchar en la radio una distorsión de onda, algo que no era común pues había adecuado especialmente ese aparato para funcionar incluso bajo la interferencia de su tecnología alienígena.

— ¿Pero qué…? —

Sus sospechas de que algo antinatural sucedía se confirmó cuando los sensores perimétricos de la propiedad se disparaban, alertando a la computadora de que un intruso no-humano se aproximaba. En vez de preocuparlo, este tipo de desarrollos lo emocionaban al punto de ser incontenible una carcajada. Tal vez sus plegarias fueron finalmente escuchadas


—Carnage dice estupideces— y «Carnage piensa estupideces»

—Kasady dialoga— y «Kasady reflexiona»

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Tema Privado Re: Muerte y Resurrección — Priv. Aranea

Mensaje por Aranea el Vie Nov 24, 2017 8:49 pm

”Ambientación”:


Ya hace tiempo había olvidado lo que era que la noche azotara sobre la ciudad, había contemplado con una mirada vacía y perdida en el cinismo de la nada la gente, las luces, los edificios y cada estructura representante de la simpleza y a su vez compleja civilización, apenada en parte por sentir la presión en su pecho de que había perdido gran parte del afecto a esta misma, poco a poco sentir en el vibrar de sus pies descalzos sobre el coche el movimiento y bullicio, desde las voces hasta el tráfico que ahora transitaba. Algo triste podía denotársela, su piel tan pálida, más de lo que acostumbraba debido a un año y meses estando con un lado salvaje provechosa de una alimentación brutal presentada como glotonería insana, asqueado véase quien pregunte o curioso descifre producto de su naturaleza. Se recostaba sobre el asiento trasero, cubierta de esas prendas prestadas que eran más grandes de lo que acostumbraba a llevar, cerrando el cuello a la vez que intentaba ejercer una presión física en el pecho, evitando o intentando de poder reducir esa pesada sensación mientras con la otra mano sostenía algunos billetes y un extraño aparato electrónico, con fuerza sumida en la mar de pensamientos, como un loco extraviado en una ciudad de fantasmas… Recuerdos que jugaban con su mente, carrozas y caballos que se difuminaban con los automóviles, desde las prendas elegantes londinenses hasta las actuales sueltas y exhibicionistas modernas.

-Cómo cambian las cosas…- “Pero yo no, por más que luche, me veo marginada de ellos ¿Cómo podré sentirme algún día con el control? Mi cuerpo se siente como una alucinación, tan débil al recuerdo y la euforia… Tan incompetente al esbozar algo tan autodestructivo, aquí dentro de mi mente todo es confuso, siento que cada año lejos de ellos todo se acelera…” el viaje terminó, desde los límites de la ciudad hasta el parque central, allí más adelante en la zona comercial, frente al local abandonado, una triste vidriera con estantes vacíos y vidrios polvorientos, fue cuando se demoró en abrir la puerta, acurrucada en la esquina con los pies subidos al asiento, una postura muy poco familiar para la educación y el refinado accionar que solía tener la mujer de ojos carmines, esbozando un profundo suspiro mientras su pecho se levantaba y se centraba en el letrero de luces apagadas “Reina Rubí”, su tan amada y adorada joyería que abandonó por tanto tiempo, años y años desplomados por el vandalismo, aquello que la arrastró a la nieve y despertó un cólera que solo era saciado por la Viuda, el rencor y el odio podían volver a consumirla, infectando su corazón a la vez que sus pálpitos se aceleraban, humillada por el triste tropezar de los infortunios, no de las situaciones, conocía que fue su poca limitación y control que lo llevó a la razón de este pensar; Como había decidido sobre estos mismos. Furiosa de que un puñado de siglos le fueron arrancados por la codicia material, de reluciente platería y oro a telas y la nada misma… -Ya llegamos, señorita- anunció la ronca voz del conductor mayor, sin siquiera mirarla, solo ladeando el rostro y levantando el mentón para mostrar la dirección, comprobando el destino –Lo sé… Solo aprecio el olvido- una confusa y sinuosa poesía de sus finos labios, con ojos casi brillantes mientras llevaba una mano a sus labios, la pena y el dolor eran inevitables en este punto, carcomía su mente y suprimió la necesidad de avanzar, pero pagarle al hombre que no era culpable de ese delirio era lo correcto y bajar con un pie a la vez del carro, afrontando el pasado.

Tardó un tiempo en poder avanzar, al principio solo observó perdida la puerta tomando el coraje de abrirla y tras el chirrido de la vieja madera, el campaneo dio a resonar, abriendo sus ojos de par en par, el oscuro interior que ella podía apreciar despertó por dentro… Las imágenes aparecieron dentro de ella, cambiando su postura en un respirar, irguiéndola y afilando aquellos ojos mientras la frialdad marcaba en su rostro… Ella recordó quien era Aranea III Roi Breier, estaba en casa.


~...Ruidos de melancolía de esperar ¿Que espera? Espera que ella vuelva y le diga "Aquí estoy mi amor, no existe el olvido. Aquí estoy mi amor de vuelta, he vencido... No puedes creer, no existe el olvido, mi amor"... ~


Avanzó por su preciado local, pasando la mano por la mugre de cada exhibidor, frotando sus dedos para retirar los restos de la pedicura mientras confirmaba que las puertas secretas de su preciado local no fueron descubiertos, accediendo por una, oculta en las paredes de madera con el deslizar sobre un fragmento de las guardas, adentrándose por el pasillo mientras sus ojos se encendían y el sulfuro de la respiración avanzaba poderosa sintiendo como el control volvía, como recordaba cada momento y cada experiencia vivida, la Viuda la debilitaba, tanto que al llegar al pequeño patio como el claro de un patio recubierto en telares, sintió un paralizante dolor que hizo que se colocara de cuclillas al reprimir el quejido entre sus dientes, cubriéndose la boca mientras sus parpados se abren de par en par y sus pupilas se contraían temblorosas hasta terminar de desplomarse sobre el suelo, soltando y que se aparte aquel pequeño artefacto de su mano, cayendo inconsciente en el suelo, con ojos bien abiertos y expectantes de la sumisión de lo desconocido para su cuerpo.

Sus niñas ansiosas la esperaban, exóticas tarántulas y variadas especies de grandes tamaños y llamativos colores se acercaban a su reina, eran muchas más que antes y habían plagado toda la zona, un manto blanco que cubría los viejos faroles, la banca y el gran sauce del centro, habían anidado inclusive en cada esquina del basto techo dentro de la casa que rodeaba ese lugar, la mansión oculta tras la fachada de los edificios donde alguna vez la dama habitaba “Estaba de regreso” ellas la rodearon y otras se posaron encima de ella, aguardando que despertara quien compartía su extravagante e imprevisible aroma… El rato pasó, la luna estaba en lo alto del manto nocturno estrellado, claro que opacado en su mayor parte por la contaminación lumínica de la zona céntrica, pero al abrir los ojos circunstancialmente el aparato comenzó a titilar, un cántico incómodo que terminó por obligar a la dama a lentamente levantarse –Oh… Mis niñas…- una voz débil mientras tomaba con ambas manos a la par que se sentaba sobre sus piernas a 3 pequeñas (No tan pequeñas) amiguitas, varias bajaban por un hilo hasta posarse en su cabeza y otras se prendían a las ropas, como una madre con sus bastas pequeñas ansiosas –Que hermosas que están… Han comido muy bien, como siento dejarlas… Mis amores- susurraba mientras sus dedos jugaban con las finas patitas ajenas, moviéndolas y sacudiéndolas con delicadeza mientras dibujaba una sonrisa y volvía a dejarlas a un lado. Flexión una rodilla y se apoyó sobre la rodilla dando al movimiento de levantarse, pero otro quejido resonó mientras torpemente se adelantó en unos dolorosos pasos y tropezones hacia adelante, cayendo justo frente al objeto pero era cosa secundaria… -¿Pero qué?- el dolor se sumía con un hormigueo en su pierna derecha y cuando ladeó el rostro se horrorizó…

Bajó la comisura del pantalón asomaba su Wapen, el exoesqueleto oscuro exhibía ese bello tacón con una larga punta que crecía en la base de sus dedos humanos, esta trepaba y comenzaba a sumergirla en su forma humanoide –No puede ser ¡No! No quiero… Basta ¡Detente! Yo no te pedí que aparezcas- Como si le hablase a la viuda se alteró y el Wapen dejó de poseerla, de las caderas para abajo tenía ese traje negro con rubíes rojos llamativos, contemplando cuando levantó el elástico del pantalón prestado –Esto no es bueno…- No tenía control de su propia forma y lo que no comprendía era por qué genera ese dolor, era normal que el esqueleto oscuro emergiera de la piel y se hallara externamente pero jamás había dolido. Para detener el chillar de ese aparato infernal lo tomó con violencia y presionó un botón como bien antes le había explicado Accel –Aranea…- dijo seca, molesta y casi asustada volviendo a examinar sus extremidades –Si… Dime como lo encuentro- contestó más calmada, cerrando sus ojos y suspirando en un desánimo –No es nada… Estoy… Bien, sí, llegué bien... Sí, iré- mintió, pues su estado era claramente lo contrario, la Viuda aún no se había apagado del todo, sus instintos animales comenzaban a poseerla, debía mantener la calma y luchar con la contraparte humana si necesitaba tener el control para la misión que le había sido dada.


~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~

Ambientación V.2(?:


~Zona Residencial - 00:31 P.m ~

Vagó por las calles, no deseaba volver a tomar uno de esos vehículos, solo deseaba llegar a donde el aparatejo electrónico le indicaba, visualizando un mapa y dos luces, una titilante donde era el destino y la otra en movimiento cual según le fue explicado era ella, un gps (El primero que en su vida había manejado, ni celular tenía) con tecnología alienígena, ya debía de marcar su desagrado con el ceño fruncido y mirada filosa, pero esa misión no era más que el favor que decidió aportar por el bien de la misión, la razón que dio el confiar una vez más en la evolución y desenvolverse… Aunque esto estaba delimitado en la lírica. Ahora era mucho más alta de lo habitual, con dos metros y veinte centímetros gracias a los “tacones aguja” como los extremos de sus pies, esas peligrosas puntas como agujas naciendo de unos pies humanoides oscuros bajo el vestido rojo que tuvo que reforzar con otro retazo de tela rojo, para que curiosos no se espanten del imposible desafió que contentaba a la gravedad, limites humanos que no debía de explicar, el equilibrio era por la naturaleza, pero deseaba mantener la postura y su disfraz humano, la elegancia victoriana de la tela satinada y el corset rojo jugando con la gargantilla plateada, delirada en la forma de una araña con un gran rubí rojo como abdomen y 4 incrustaciones más pequeñas como ojos, cuyas dos patas delanteras se fundían en donde los pechos se unen y pierden el escote y las traseras rodeaban el cuello, un tapado de piel negra tan largo como le permitía sobrepasar las rodillas mientras se sentía un fenómeno por lo alto.

Presionó el botón azul ubicado a la izquierda, con eso llamaba a la voz de Accel y podía comunicarse –Aranea aquí…- -No hace falta que te presentes a cada tanto…- -Me disculpo, no sé cómo se usan aún estas cosas… Deseo informar que diviso el lugar- -Ok, presiona el botón rojo cuando estés cerca, si accedes a la tecnología, coloca este dispositivo, podremos saber de qué se trata…- -Entendido- cortó la transmisión y se paró sobre el cordón de la vereda frente a la gran mansión mencionada, contemplando el lujo de los barrios con clase, sonriendo de lado al bufón de su nariz como la soberbia invade la burda necesidad de los ricos “¿De aquí proviene la señal que mencionó? Como sea… Ordenes son órdenes” No le gustaba el sentirse inferior, normalmente trabajaba sola o mancipaba la independencia, pero era solicitada para este caso en particular, antes de cruzar la calle, la voz del ajeno resonó –Oh y Aranea… Ten cuidado- advirtió Accel cortando la transmisión, eso hizo que se detuviera justo enfrente del portón, sabía y fue advertida que no sería fácil o a lo sumo riesgoso, pero era la indicada… O “era” ya que sentía el temblequeo de su mano derecha tendida a un costado del cuerpo como un tic, era el Wapen que deseaba tomar control del cuerpo, la Viuda dentro de ella que deseaba volver al salvajismo, pero la dama deseaba lograr hacerlo con sus propios métodos… Aunque odiaba admitir que necesitaría ayuda.

-Bien… Con cuidado, solo necesito 2… Solo dos…- susurraba respirando hondo y guardando el aparato dentro del escote, cerró sus ojos y mentalizó con exactitud como deseaba desenvolver su esqueleto… Nadie rondaba por la zona por suerte, pues verían como del tapado costoso asomaban 8 largas extremidades, patas duras, largas y oscuras con puntas aguja enardecidas en el carmín –Tsk… Dije 2…- su voz se tornó más grave y su rostro expresó un gran enfado, a lo cual sacudió su cabeza para cambiar la actitud, un tenue dolor en el lóbulo frontal ejercía presión, dando a entender que esto la llevaría a la metamorfosis del humor –Vamos…- presionó el botón rojo, generando una onda que ella no sabría sus efectos, pero sabía a ciencia vaga que Accel podría interferir con las señales magnéticas –O alguna chorrada avanzada así- permitiéndole estudiar mejor lo que buscaba, el cimiento de algo familiar entre los alienígenas más desarrollados. Colocó sus patas sobre el suelo y estas comenzaron a sentir y estudiar cada mínimo movimiento de la zona, la sensibilidad y las vibraciones funcionaban, pues detectaba extraños objetos y… Electricidad, cableado subterráneo, varios, algunos no poseían (Lo cual serían inalámbricos) pero el desconocer lo que se trataba supuso a simple instancias que se trataría de armas o algunas trampas –De alguien deben ser…- musitó antes de centrar su vista sobre segundo piso del edificio, escupir con una gran precisión y fuerza y delgado hilo blanco hasta el reborde de la terraza y luego un salto mientras comenzaba a engullir de regreso, para que atravesase el patio, no deseaba arriesgarse a sorpresas, pero… Al posarse sobre la pared con la ayuda del adhesivo natural de sus patas, se paralizó… -A dónde ir… ¿A dónde?- sus ojos rondaban y giraban, por lo bajo y la terraza, pensando por segundos hasta decidirse comenzar a subir, resonando el crujido de sus patitas mientras instintivamente sostenía los pliegues de su vestido, alzándolos como el nato reflejo de caminar o subir las escaleras, aunque solo sus extremidades arácnidas cumplían con esta función verticalmente hasta que sus dos primeras patas tocaban y rozaban la cornisa del balcón, tal como la imagen de la cazadora en busca de la presa, en esta caso de la "fuente" que tanto se esmeró en ser explicada, pero debía tener cuidado a lo que se encuentre, de entrar en combate el Wapen estaba latente y su mente aún no se reponía de la arcaica forma instintiva.


"No importa cuantas veces la lluvia se lleve tu tela, solo vuelve a tejerla"

Hablar // Pensar // Actuar // Stalkear (?
ﺘ ﺙ ﺜ ﺝ ﺠ ﺡ ﺢ ﺤ ﺥ ﺨ ﺬ ﺅ ﺆ ﺇ ﺈ ﺉ ﺊ ﺋ ﺌ ﺍ ﺎ ﺏ ﺐ ﺑ ﺒ ﺓ ﺔ ﺕ


~I will not be forgotten
I've got the scars to prove it
Only the strong survive!
I'm not afraid of dying
I've never favored weakness~


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Tema Privado Re: Muerte y Resurrección — Priv. Aranea

Mensaje por Kasady Carnage el Dom Dic 03, 2017 9:28 am

La computadora emitió un constante infrasonido que alteraba el cuerpo del alien. Era un método doloroso pero infalible para conocer cuan extraña era la anomalía presentada. Se dispuso a apagarla; sin embargo, la valiosa pieza de tecnología se descontroló sin previo aviso, apagándose automáticamente para reducir daños potenciales. Tanto Carnage como Kasady quedaron aturdidos por los sucesos inusuales, pero eso apenas duró unas cortas respiraciones antes de recuperasen la compostura y de manera decidida avanzaran de regreso a la primera planta sin mayores preparaciones más que asegurar adecuadamente los sellos su preciado laboratorio.

En un abrir y cerrar de ojos alcanzó la espaciosa sala de estar, lugar perfecto para observar cada rincón de la casa sin ser obstruido por paredes. Si bien mantenía la forma humana, todos sus sentidos estaban en el máximo punto de alerta. Si su visitante es amigable o no, para él era lo de menos, pues desde que ingresó a la propiedad estaba condenado a convertirse en una herramienta más del alien.

En su mente, resonó la calmada voz de Kasady «Confirmada una presencia en el exterior de la casa» con la que su rostro neutral ahora mostró una sonrisa torcida. Una vez que detectó al visitante, solo restaba revelar su ubicación exacta. Entonces, sus ojos se recubrieron con una membrana blanquecina, similar a la de los tiburones. A partir de ese momento era capaz de detectar las diferentes temperaturas dentro de su rango de visión. Solo necesitaba una reacción de su visitante, así que no tuvo mejor idea que mostrar su ubicación con la voz — Señor — dijo mientras analizaba las paredes con una precisión difícil de ver en él. — Esta es una propiedad privada así que le pediré que se retire —

Fue entonces cuando pudo descubrir movimiento a las afueras de la segunda planta, mostrado como una mancha oscura a través del concreto que mantenía su color blanco por el resto de la casa. Si no fuese porque carecía de la información suficiente para confrontar al invasor ya abría soltado una carcajada ruidosa y uno que otro insulto para burlarse y provocarlo a aparecer. Pero esa "cosa" definitivamente no era humana, sus movimientos seguían un extraño patrón de golpeteo, lo que obligó al hombre a mantenerse concentrado y no subestimarlo. — ¡Hey amigo! — El sonido emitido por su garganta carecía de hostilidad. — ¿Acaso eres de los que viene a hablar de su dios? —

El pelinegro se desplazaba a través de su hogar, subiendo por las escaleras que llevaban a la zona habitacional. Cada uno de sus pasos estaba amortiguado por su propia piel, pareciendo como si no tocase la superficie. — No tengas miedo. Incluso si eres un vendedor puedo estar interesado en tu mercancía — Cada tanto mostraba su posición actual mediante la voz, pero también exponía completamente su estado desarmado y herido. Podría ser un jodido estúpido; sin embargo, todavía reconocía que era la otra parte quien intentaba ponerse en contacto con él, y era obvio asegurarse de que la zona donde entrarás no esta repleta de artilugios que puedan ponerte e una situación desventajosa.

— Por otro lado, puedo ser yo el que salga — Solo cuando hubo dicho eso, su mirada se mantuvo fija en la mancha anterior. Su corazón era incapaz de mantener reprimida la curiosidad, quería saber la identidad de la persona que hoy, voluntariamente, le permitiría alcanzar un nuevo paso en su camino al poder absoluto.



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Tema Privado Re: Muerte y Resurrección — Priv. Aranea

Mensaje por Aranea el Jue Dic 07, 2017 12:38 am

Pasó por cada ventana, concentrada en la subida más una vibración, algo muy extraño ha de notarse en la primer planta, su sensibilidad capta las vibraciones y el mismo delatar de una voz que no podía dar caso omiso, el instinto la hizo paralizarse, completamente en silencio mientras sus ojos carmín se abrían de par en par y prestaba suma atención a esa voz “Señor… Esta es una propiedad privada así que le pediré que se retire” “Bla bla…” giraba su vista en el desgán de la poca seriedad con la que veía que era tomada su invasión, era de esperarse, no le iban a encargar una misión tan sencilla como parecía al intentar irrumpir en un lugar desconocido, mucho menos tras apreciar la cantidad de tecnología que a simple vista alarmaba y acobardar a cualquiera. No sólo fue descubierta, sino que hasta con humor tomaba esa ¿Advertencia? “De serlo, no me acercaré, que me busque si es necesario” continuó escalando por las paredes, la adhesión de sus patas daban la gracia de la perturbadora imagen de esas extremidades de dos metros en un corto desarrollo de tiempo… Pero sentía como por debajo de la larga falda u Wapen seguía cubriéndose, tapando ahora por su espalda y ensanchando el corset, ajustándose al punto que el escote se ciñera más –Tsk… Maldición, contrólate- musitó para sí misma, aflojando las cuerdas del frente para que su respiración no sea abruptada, negándose al contacto auditivo que este continuaba mostrando… El lado positivo, era que sabía dónde estaba, el timbre de la voz al ser fuerte activa su sentido sensorial, la pone en alerta conociendo que este se desplazaba “Ahorra habla de dios pero que… No importa, debo llegar antes, el encuentro será inevitable” más lo imaginaba su cuerpo temblaba, pero era más intenso el instinto de la Viuda, que yacía en el crujir del Wapen que poco a poco tomaba posesión de su cuerpo, acelera el pulso, el éxtasis que provoca esa jaqueca debía de intentar acallarla, pues si debía de perder los estribo que antes sea el colocar el dispositivo donde se le indicó, cerca de la fuente donde era emitida la señal.

Sus extremidades delanteras tantearon el barandal de la terraza, temerosa de que algún campo de fuerza lo recubriera, pero por fortuna o torpeza ajena se encontraba limpia, en parte sería mejor que la subestime, pero antes de subir por completo decidió responder a algo que no podía ignorar, si bien el mantener la discreción era absurdo, que la tomen de miedosa era algo que no podía resistir -¡ﺤ ﺥ ﺨ ﺬ ﺅ ﺆ ﺇ ﺈ ﺉ ﺊ ﺋ ﺌ ﺍ ﺎ !-Te estaré esperando!) Pero al exhibir esas palabras, notó como sus cuerdas vocales habían cambiado, ese chillido agudo, alternado en una voz secundaria como eco con el leve repteo en el indescriptible modismo de su idioma natal, aquella serie de sonidos que un humano jamás podría imitar o alguna máquina semejante. Cubrió su boca y fue cuando se vio aún más sorprendida, pues al apartar la mano notaba esas poderosas garras carmines contrastando el negro del Wapen en evolución, fuera del control y la voluntad de Aranea en la inestabilidad emocional, el exoesqueleto logró cubrir sus manos y la viuda poco a poco aparecía, el síntoma febril y el dolor de cabeza ahora se explicaban… La ira, la reciente llegada a la falta de costumbre de su vieja forma humana obliga a transformarse, gruñía entre dientes intentando no colapsar en la tensión de su rostro en ese gesto de furia “No me queda mucho tiempo… Y no sé qué ocurrirá”.

A riesgo de todo, un salto la posicionó sobre la terraza y con la vista merodeando la zona se acercó a la puerta, una de metal de dos fases sellada, otro obstáculo que la obligaban a dar uso de sus toxinas… Pero estas despertarían ese salvaje sentir. Aún podía ser un ser racional, lo cual tomó el comunicador y con sumo cuidado de sus garras presionó el botón a un costado de la pantalla –Aquí Aranea, voy a entrar…- -¿Lograste infiltrarte?- -Negativo, aún no pero estoy en proceso, el ignoto se acerca, me han interceptado, puedo sentirlo…- lo último era una aclaración a nivel personal, voz apagada mientras tomaba una buena bocanada de aire y expulsaba de su boca un buen chorro de ácido, tan intenso que deprendía un intenso vapor por la temperatura y una pestilencia única, del centro de la puerta subió, apreciando como su toxina más fuerte carcomía el metal y se comía cada fracción de este, aún sentía bajo sus extremidades el vibrar, el retumbar de la estructura donde se hallaba… Sea quien sea estaba subiendo, faltaba poco para que el olor lo atraiga –Necesitas refuerzos… Iré ahora mismo person…- -¡NO!- su voz se deslizó a más grave al interrumpirlo, la adrenalina la estaba poco a poco sacando de su cordura –Lo-lo siento, No. Repito; No importa cuánto me tarde, lo conseguiré, te contactaré en cuanto lo logre, pero por favor, no vengan por mí, repito… ¡No nec...- y escuchó un portazo, la puerta estaba a punto de terminar de consumirse abriendo un gran hoyo hasta que la altura se propicia para ella -… No necesito refuerzos, no intentes contactarme, sé lo que hago- mintió, interrumpiendo la radio para que la voz no vuelva a  advertirle o nada siquiera… Ella tenía una cita con la Viuda, algo por lo cual luchó toda la tarde hasta establecer su forma, pero el Wapen ganando dominio y su creciente humor la delataban.

Guardó el dispositivo, justo en la brecha donde los senos se unen en el escote, pasó por el agujero y una vez entrando a la casa llevó la mano a la comisura de su labios inferior, por dentro sentía el ardor, como su carne se veía levemente quemada y la molestia generaba que ahora su respiración se torne agitada –Ya está por llegar…- agradece poder modular lo más humanamente posible, pero aún se notaba algo reprimido esa agudeza en la garganta,  esa pequeña molestia que daba el arrastre de las sílabas… No quiso enfocarse en ello, se adhirió a las paredes y comenzó a expulsar algunas sedas de hilo de su boca, comenzando a caminar por este en el choque con el dueño de casa al no encontrar otra salida posible y entrelazando la puntas de la tela para que cuanto verlo, arrojar un gran manto blanco sobre él y avanzar en lo posible ignorándolo, antes de perder la conciencia y luchar por la supervivencia debía concluir con el aparato que le dieron.


"No importa cuantas veces la lluvia se lleve tu tela, solo vuelve a tejerla"

Hablar // Pensar // Actuar // Stalkear (?
ﺘ ﺙ ﺜ ﺝ ﺠ ﺡ ﺢ ﺤ ﺥ ﺨ ﺬ ﺅ ﺆ ﺇ ﺈ ﺉ ﺊ ﺋ ﺌ ﺍ ﺎ ﺏ ﺐ ﺑ ﺒ ﺓ ﺔ ﺕ


~I will not be forgotten
I've got the scars to prove it
Only the strong survive!
I'm not afraid of dying
I've never favored weakness~


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Mensaje por Kasady Carnage el Jue Dic 14, 2017 9:54 pm

El pequeño juego de las escondidas estaba cerca de acabar, pues la parte contraria tampoco temía mostrarse a través del sonido. En la silenciosa propiedad lejos de vecinos, de la ciudad y sin otro ruido, tal acción solo podía ser intencionada. Lo que sorprendió un poco al alien fue que incluso con su dominio de idiomas fue incapaz de entender ese chillido repentino, sonando más como una bestia que un ser racional. «Déjame lidiar con esto» Exclamó con autoridad la parte prudente de su ser, que sonaba especialmente animado. — ¿Quieres quedarte con la diversión? — Le replicó el pelinegro, que parecía hablar solo a la vista de cualquiera sin conocimiento de su situación. «No es eso. Siento que puedes matar a nuestra visita por error, y sería una pérdida considerable» Aquella voz demostraba una calma indiferente, recordando algunas veces cuando Carnage se dejó llevar por la emoción. «Si la situación llega a mayores volveré a entrar» Era una decisión definitiva, y lo demostró al forzar con extraña violencia al molesto devorador, tomando el control del cuerpo por segunda vez en esta noche.

Si bien ambos co-existían siendo conciencias independientes, había una diferencia marcada entre cada personalidad, así como sus atribuciones. Por ejemplo, mientras Carnage ocupaba todas las funciones corporales, Kasady podía sentir lo mismo que él, ya sea a través de las terminaciones nerviosas o directamente sus emociones. El pelinegro era también, incapaz de hablar por pensamiento, así que siempre lo hacía en voz alta. Por otro lado, ese problemático sujeto, en su labor de observador, era incapaz de sentir algo, incluso si el cuerpo era herido o sufría innumerables torturas. Simplemente veía por los mismos ojos de Kasady y se comunicaba por el pensamiento. Esto le resultaba increíblemente aburrido, así que por eso tenía el control la mayor parte del tiempo. «Vaya, ¿acaso eso es...?» Una frase cargada de excitación resonó como bocina en la cabeza de ambos cuando llegaron a la recta final que conducía hasta aquella azota. Humo se extendía desde la ahora inexistente cerradura. «Debo admitir que estoy intrigado por la identidad del intruso» Avanzó midiendo sus pasos, porque la corrosión mostrada sería capaz de calar con extrema velocidad hasta sus huesos. En el laboratorio tenía un compuesto químico con efecto similar, pero la producción limitada lo hacía un recurso que pocas veces llegaron a utilizar.

Volviendo a la perspectiva generar del alien, terminó por cerrar distancia y pateó el metal restante, doblándolo como si estuviese hecho de plastilina; en parte por su fuerza, pero sobre todo, por la capacidad destructiva de ese químico. Atravesó el umbral sin miedo, y carente de la sonrisa de burla proveniente del más rebelde; precavido sobre las intenciones escondidas por parte del atacante. Más cuando logró dar un vistazo a la "cosa", sus ojos se abrieron como platos al percibir la forma y tamaño de LA INTRUSA. Era una ella, mezclada con algunas extremidades arácnidas escapando por su espalda y costados. Después de tanto tiempo experimentó lo que se conoce como piel de gallina cuando su mirada se encontró con la ajena. La tipa era peligrosa, sus instintos de supervivencia le indicaban que fuese cual fuese el desenlace, deberá pagar un alto precio por ello. Tomó unos segundos para tocar la herida de su costado, verificando que faltaba casi nada antes de estar completamente recuperado.

— Oy- — Intentó entablar una conversación civilizada para obtener un poco de información y tiempo; sin embargo, fue recibido por la repentina aparición de una ¿red? ¿tela? , no importa lo que fuese pero causó que pierda el equilibrio y tropiece con sus propios pies, golpeando su trasero contra el suelo. Trató de rasgar su camino, mas fue incapaz de hacerlo sin importar lo mucho que intentase en su forma humana. Viendo el desarrollo de la situación, además de que la visita claramente no era terrícola, convirtió la piel de su mano derecha en una garra de un profundo color rojizo, con la que simplemente cortó la tela cual tofu.

Se puso de pie, intrigado ante el espectáculo frente a él. No tuvo el placer de ver algo como ello durante sus viajes a través del espacio sin límites, ni entre los desquiciados experimentos terrestres que iban en contra de toda lógica. — ¿Qué es lo que quieres? — No dio rodeos, ni palabras innecesarias. Si la respuesta contraria resultaba en un sinsentido lo siguiente sería arrastrar de las patas a la araña hasta lo más profundo del laboratorio, con nula posibilidad de ver el brillo del sol otra vez.


—Carnage dice estupideces— y «Carnage piensa estupideces»

—Kasady dialoga— y «Kasady reflexiona»

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