Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Diciembre 2018
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Tema Privado Found the lost paradise ~Akira~

Mensaje por Elizabeth el Lun Nov 20, 2017 12:21 pm

//Afueras de Eadrom – 4:42 A.m//


~“Stars are never sleeping… Dead ones and others living…”~

La fría madrugada azotaba con una turbulenta brisa la carretera al paso lejano de la ciudad vecina de Eadrom, resonante es el carraspeo, el viejo motor de aquella camioneta y el caño de escape perpetuamente expulsaba sus tóxicos desperdicios, nubes oscuras que cosquillean los ojos quien lo presencie, ese ponzoñoso tóxico que dejaba una estela al pasar de cada kilómetro marcado en el tablero. Perceptible era también un compañero; El olor a la gasolina barata se impregnaba en los viejos y desgastados retazos de tela que envolvían de forma muy improvisada facciones humanoides, curiosas piezas con la fornitura de brazos, piernas e inclusive rostros… Bajo la tenue luz de la luna las sombras jugaban con esta escena, pero no eran más que pobres piezas huecas y resquebrajadas, confirma el golpe seco y en eco que emitían contra el enchapado del suelo al temblar de la camioneta, que en tanto también daba un fuerte sacudón cuando una imperfección en el camino se hacía presente.
~”We live closer to the earth, never to the heavens…
The stars are never far away, they are out tonight”~


Entre uno de los tantos agites, una de esas bolsas se ha desplazado apenas, el peso desproporcionado al llevar una pieza mucho más grande esta comienza a mecerse lentamente, deslizándose contra otra al descender mientras el extremo de una tela era atrapada por el obrar “divino” entre los dedos de una mano artificial, esta desenvolvió una buena parte y de ellas se esparcieron algunas restos y ojos de acrílico, tendida en el suelo de espaldas entre los desperdicios plásticos un rostro maltrecho sintió ese pequeño adejo de luz junto con la fría brisa, cabellos blancos alborotados y con el presente de una extensa  grieta que se dibujaba desde la mandíbula atravesando el párpado del ojo derecho. Tembloroso intentó abrirse, pero el iris se mecía sin control por dentro, las imperfecciones de la piel no lograban mantener una consistencia en estas delicadas partes, forzaba para que por unos pocos segundos este turquesa contemplara el cielo, sin entender por qué la calma ahora la invadía y el temple de la paz evitaba que no sucumbiera a la sorpresa o la duda de su existencia. La imagen valía la pena, miles de ojos que le guiñaban desde lo más alto, la ignorancia puede llevar a una dulce inocencia y esta presentía que era uno de estos faros; Entre estrellas, su haz de luz aún permanecía latiendo, aguardando.
~”And know just what we do, that we toss and turn at night…
They’re waiting to make their moves on us… The stars are out tonight”~


Las horas pasaron y el vehículo tomó una ruta alternativa a la que el pavimento delimitaba, abriéndose paso entre las altas hierbas con esas se adentra en lo que llegaría asimilar a un descampado, sin edificios o rastro de civilización rondante más que el cantar de las chicharras, algunas aves nocturnas y el ensordecedor sonido de los altos pastizales danzando entre sí cuando la brisa los toca… Contemplen como la noche nos brinda el perfecto escenario como si una estrella fuera la presente… Irrumpido por las toscas y roncas voces de dos hombres fornidos, comenzaban a tomar estas mismas bolsas al aparcar la camioneta al límite de un barrial, sin la mínima intención que lleva a la delicadeza eran descubiertas y arrojadas a la pantanosa tierra, al límite del camino la vegetación cubre las huellas de los malditos de poco genio, la clara excusa de cuerpos agotados y mentes deliberadas que no deseaban cumplir con las instrucciones de sus superiores, lo cual el camino fácil era amontonar todos los restos en una pequeña montaña, allí donde posaba la doll, quien presentaba el único cuerpo casi sano pero en un estado indudable para el resto inservible, completamente incapacitada del habla por mandíbula rota y cuello despedazado, no forzando esta vez a que su ojo se fijase en quienes estaban presentes, ya que a vaga perspectiva eran amos y señores del control, verdugos que deciden dónde será el lugar de la muñeca rota, escuchando desde el manto de sombras en una confundida mente, siendo envuelta también por el fango y el rocío matutino que sería favorable a futuro…
~“Their jealousy’s spilling down… The stars must stick together…
We will never be rid of these... But I hope they live forever”~


-Terminemos con esto cuanto antes, hay partido- -¿Hoy jugaban los Dragon Lake, cierto?- -Sá… Estaba pensando en que nos quedemos en el bar un rato- las viles y oscuras criaturas tomaron las telas y cubrieron la mayor parte de su fechoría, un manto como varias sábanas que no permitían ver la grotesca escena presente, desalmado quien vierte lo último de una botella de alcohol, esparciendo en lo posible hasta la última gota sobre el blanco y encendiendo un cerillo cual la llama fue provechosa para dar vida al tabaco ajeno –Listo, invito la primer ronda-. Poco interés se muestra en verificar y pensar mejor los flancos de este accionar, ya que al voltearse y arrojar esa pequeña varilla de madera sobre la tela el alcohol poco a poco actuaba como su combustible, comienza con esa tenue chispa que emana al humo y poco a poco se expande, alimenta la llama mientras el motor ruge y se alejan confiados de la escena. El incendio es estimulado por tela, plástico y alcohol pero la suerte será tomado como el producto de la tempestuosa madrugada, la humedad llegaba a que el abandonado telar aletargue lo inevitable, pero el calor poco a poco atosigaba a la doll, quien apenas volvía a forzar esa brillante pupila turquesa al cielo por una abertura en los retazos, los faros siguen contemplándola y llorando por ella, las únicas testigos de la crueldad, pero ellas alivian su dolor devorando los recuerdos lentamente entre el choque del sofocante calor y la brisa helada.
~“They burn you with their radiant smiles, trap you with their beautiful eyes…
They’re broke and shamed or drunk or scared… But I hope they live forever”~


Las brasas crujían sobre los harapos, esas pequeñas partículas, las cenizas y restos de telas que suben con el calor y consumen los restos de muñecas, afectadas las más superficiales mientras el fango envolvía a la afortunadas que estaban más abajo, pero bien recordemos que el descuido de alguien sea fortuito, sin ningún tipo de función motora, sin piernas, abdomen deshecho entre profundos cortes, sin un brazo y el otro presenta una gran cantidad de aberturas huecas, el final es a veces algo que nos asemeja a lamentar todo lo que ha ocurrido en nuestra vida, pero ella no tenía nada, simplemente existía en el desaforado espacio, no tenía nada de qué arrepentirse porque no había absolutamente nada en lo más profundo de su esencia que pudiera brillar como las estrellas, su mente era un cielo nocturno, frío, pestilente al sulfuro de una humareda que poco a poco nublaba su paisaje, devorada lo único que conocía hasta consumarse y fundirse en el vació. Pero las llamas no pudieron existir, aborrecidas por las brisas fueron extintas, y solo el humo junto a la peste del plástico fundiéndose quedaba, la doll estaba a salvo… Pero la intemperie se encargaría de estropear lo que quedaba.


~“Waiting for the first move, satyrs and their child wives soaking up our primitive world…
They are the stars, they’re dying for you, waiting for the last move”~



Última edición por Elizabeth el Mar Nov 21, 2017 6:05 pm, editado 3 veces


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Tema Privado Re: Found the lost paradise ~Akira~

Mensaje por Akira Tohsaka el Lun Nov 20, 2017 8:41 pm

Otra madrugada de insomnio. Fría madrugada, pues la brisa húmeda pero helada calaba profundo en los huesos. Su sangre noruega tenía una amplia resistencia al frío, y aún así, aquellas temperaturas llegaban a arrancarle ciertos temblores. Su aliento dibujaba pálidas nubes frente a sus labios, mientras refugiaba las manos en lo más profundo de los bolsillos de su abrigo.

Pero la reclusión en aquella mañana calaba aún peor que la helada invernal, por lo que un paseo nocturno resultaba más atractivo que la soledad de su habitación. La ciudad era extrañamente pacífica. Las primeras semanas se había ocupado en darle paz a las almas en pena que quedaban por las calles abandonadas, pero cada vez tenía que alejarse más para encontrar a quién ayudar. Siempre estaban los vivos, pero su instalación en Éadrom aún era fresca… mejor mantener el perfil bajo de momento, todavía no podía estar seguro de que no lo hayan seguido.

Eventualmente, la ciudad quedó atrás. Perdido de su objetivo original, y ya simplemente orientado en la búsqueda de despejarse, se entregó a la carretera en una motocicleta de sus sombras. El motor ronroneaba de forma casi silente mientras el camino se iba perdiendo a sus espaldas... y entonces lo sintió.

“¿...?”


Habían dos curiosas presencias al frente del camino, cuyas vibraciones espirituales le llegaron antes de que pudiera ver su vehículo. Aunque de momento no sabría el por qué, hubo algo en éstas que le generó una inminente desconfianza. Sin pensárselo de más, se hizo a un lado de la carretera, apagó el motor y se corrió hasta las sombras de unos arbustos. La camioneta pasó con un estruendo contrastante a la calma nocturna. Tomó nota mental de la patente del vehículo al verlo pasar de largo de su persona. Tomó nota mental de la patente, sólo por si acaso, haciendo caso a un instinto que no comprendería hasta mucho después.

“…¿Por qué irán tan rápido a esta hora de la madrugada?”

Antes de seguirlos a su destino, optó por la dirección opuesta: Su origen. Había algo que lo llamaba desde esa dirección, algo que le advertía, y por tanto lo tomó como objetivo. Montándose nuevamente al vehículo, fue dejando los kilómetros detrás mientras se adentraba fuera de la carretera. El recorrido se había desviado del camino, detalle que no le sorprendió a estas alturas. Una nube de humo negro se alzaba en la distancia, acompañada de un desagradable aroma a fuego que le advertía lo que lo esperaba.


Ambientación:



“¡...!”


Se llevó ambas manos los labios, ante aquel espectáculo que se abrió frente a él. Un frío helado le recorrió la espalda, y éste apenas se calmó al comprender que no eran restos humanos. ¿Maniquíes acaso? Pero si aquel era el caso… ¿Por qué lo ponía tan incómodo? Incontables piezas se desperdigaban por el suelo, muchas vueltas mero plástico y porcelana derretidas. El aroma era más que desagradable, razón por la que sus dedos habían subido de los labios a la nariz. Y antes de darse cuenta, hubo una segunda sorpresa, pues no todas eran piezas estáticas. Entre los restos desperdigados resaltaban unas pupilas que no estaban opacas como las demás, cuyo iris tembloroso sí enfocaba la vista. Las pupilas de Akira se dilataron como platos ante aquel descubrimiento: No tenía idea cómo, pero aún en esas condiciones, aquella figura delataba vida. Invadido de preocupación, un suspiro involuntario salió de sus labios mientras corrió en su dirección. No era un autómata, eso lo tenía más que claro. Aquello había sido aquella sensación que lo atrajo.

“...No…”

Los ojos se le empaparon de lágrimas y preocupación al notar la gravedad de sus condiciones. ¿Qué hacía una muñeca viva en aquel lugar...? Se lo preguntó como un mero auto-engaño. En el fondo lo sabía. La respuesta era más que obvia. Pero no quería saberla en ese momento... el rencor sólo lo estorbaría.

- H-hey, ¿Puedes oírme?

La voz salió más quebrada de lo que pretendía, fallándole la firmeza que quería demostrar ante aquella en tan graves condiciones. La preocupación se delató en sus ojos cuando la tomó en brazos, notando lo escaso de su cuerpo que aún conservaba como parte de ella. Pero hizo un inhumano esfuerzo por no delatarlo en su rostro, por mantenerse firme para no empeorar la preocupación de la víctima.

- Tranquila, voy a ayudarte.

Prometió con absoluta seguridad, tomando su única mano entre sus dedos cálidos y largos, mientras en su rostro se ilustraba una sonrisa tan cálida como pudo ofrecer. Se arrancó su saco, tan absorto en su labor que fue ignorante del frío ambiental, y la recostó sobre éste.

- Veamos…

Habló en tono suave, llevando una mano a su rostro y circundando sus facciones, delicadas pese a las cicatrices que la deterioraban. Lo primero que hizo fue obrar en aquella tráquea inutilizada, apoyando los dedos en la abertura que los daños habían producido. Dejando el fresco maná fluir por sus yemas, éste recorrió las heridas para regresar cada fragmento de porcelana a su lugar.

“Tsk, está incompleta…”

Llevó las manos a los fragmentos abandonados a un lado, y tomó una mano abandonada de su cuerpo. Los restos servirían para acoplarse a las grietas y rellenar las cicatrices, delatando ese encanto largo y agraciado.

- Mmh, tienes un elegante cuello.

Soltó en un intento de broma, si acaso podía comprenderlo, quizás aquello podría aliviar su tensión. Con la tráquea sana al parecer, subió luego a su rostro, circundando su redondeada mejilla para tantear aquella grieta. Inclinándose sobre ella, la recorrió con la yema del índice, y el frío tacto de su maná fue completando el corte que separaba ambas partes, uniéndola poco a poco. El hueco del otro lado de su rostro fue más difícil, y lo habría perturbado si no estuviese tanto más preocupado por lo que ella habría de sentir. Poco a poco, todo fue regresando a su lugar, la porcelana y la silicona extendiéndose por su rostro hasta que éste volvió a estar restaurado.


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Tema Privado Re: Found the lost paradise ~Akira~

Mensaje por Elizabeth el Lun Nov 20, 2017 10:51 pm

“I hope they live forever… I hope… Live for ever…”

¿Qué sentir cuando la guerra del frío y el calor convergen? Rozándose en una danza consecuente a esa gran nube negra que nublaba su vista “No… Quiero verlas” dolor y un ligero haz de su mente dio a conocer una dulce voz, poco le importaba comprender o entender que se trataba de ella, pero más centraba estaba en la lucha de esa pupila de mantenerse firme en lo alto, buscando con párpados casi deshechos mientras su visión se nublaba por las cenizas que comenzaban a recubrirla, restos de lo que hubiera sido un final, comenzaba a resquebrajarse lentamente la parte inferior del ojo sano, allí donde la grieta hundía fragmentos de su reseca piel. Donde los tejidos morían y a su vez algo de su esencia dejaba atrás en el oscuro anhelo de volver a cruzarse con las únicas luces “Quiero ver… Esos ojos” sollozante palpitar que decrecía mientras algo no contemplable como la misma desesperación y la desesperanza inundaban su razón. Empujada al abismo decide volver a descansar, las chicharras no cantan y los bruscos cambios de temperatura comenzaban a ganarle.

Un sonido completamente distinto a las extintas brasas llama la atención, una singular presencia muy cerca alternaba la percepción del ambiente, aunque claro su débil figura no podía tampoco detectarlo o siquiera imaginarlo, pero ese pequeño llamado obliga a que su ojo sano una vez más se abriese, buscando desesperadamente dónde proviene ese ruido, la pupila temblante con ese color brillante resalta en la escena, pero sin un cuerpo que le brinde movilidad no podía de contemplar quien era dueño de esa voz que ahora nacía en la conmoción, algo distorsionada gracias al cúmulo de partes que la rodeaba. Pero absorta hemos de estar ante el responsable que se presentó delante de ella y como sentía entre el crujir de su deshecho cuerpo que era levantada al abandonar su posición, apartando el manto y todas las piezas invasoras…

¿Cómo describir ese momento? Como su ojo volteó por completo dentro de su orbe cuando su cuerpo se movió y con ese temblor cuando vuelve a lo que llamase naturalidad pueda observar al joven, la cruzada de miedo, pánico, desconcierto y una gran intriga albergaba dentro de la mente de la doll, recorriendo cada facción de su rostro, desde sus ojos rojizos, cabello oscuro y la tez pálida pero con una luz un tanto distinta a ella, otro ser humano que le hablaba, pero que por desgracia la falta de atención no le permitió apreciar cuál fue su mensaje. Tampoco brindaba la oportunidad de resistencia, cada acción que él mostraba era medida y estudiada por el iris sano, sintiendo como con una gran gentileza era tratada fuera de donde se hallaba. Su mirada alternaba para ver todo a su alrededor, mostrando el pánico ante una mano que se posaba sobre su rostro, la tenue caricia apartaba las esquirlas rígidas bajo el párpado, fue cuando un fugaz pensamiento irrumpió “Tu voz… ¿Está rota?” casi familiarizándose con ese tono tan bajo que estaba fuera de lo que acostumbraba retumbar de los ajenos poco conocidos, apenas una duda que se refería a lo que veía antes que a su propia condición. Sintió una presión sobre la grieta mayor de su cuello, el crujido de cada pequeña parte se colocaba de nuevo en su lugar cuando un agradable calor la envolvía. Fue allí cuando volvió a centrar su vista al cielo, estaba tranquila, aquellos ojos volvían a resplandecer y sonreírle entre sus titileos, casi ni sintiendo cuando las imperfecciones eran cuidadas y restauradas por el desconocido, poco a poco la grieta del rostro también sanaba comenzando por el mentón y ascendiendo por la boca, para que tome forma, los tejidos a su vez eran estimulados, la magia estaba corriendo por su tez.

Poco a poco la nutría y comenzaba a lentamente abrir la mandíbula, dar movimiento a su lengua y entre ellos cerrar y abrir los labios sin esbozar ninguna palabra, daban tiempo al ignoto de comenzar a jugar con la silicona de los que era sus restos “¿Por qué?” preguntó, quizás refiriéndose al joven o quizás a la extraña sensación nunca antes conocida de “movimiento” en esa zona muerta hace segundos. No exhibía algún cambio en su humor, no mostraba alguna otra faceta, solo se centraba en una mirada perdida al cielo. Un crujido final proveniente de la parte del pecho, sus clavículas eran cubiertas por el tejido, esto ayudó a que poco a poco conociera el control de esta nueva parte del cuerpo -…- amagó a hablar pero solo suspiró, comenzaba a contraer lentamente el pecho simulando una respiración, pero los restantes huecos del cuerpo dejaban que el aire escapase, pero ya podía exhibir una reacción.

Suspiros y una clase de jadeo exasperante mientras las manos obran en el vació del siguiente ojo, un pequeño y apenas percibible dolor mientras el acrílico perdido tomaba su lugar atrapado por los párpados. Los tejidos comienzan a regenerarse mientras una cantidad de energía volvía a activar un hormigueo en su cabeza, estaba volviendo en sí, podría comenzar a moverse, logró ladear el rostro solo para mirar la mano cercana del joven, posar allí sus labios pero desconociendo de qué forma darle un uso, era lo único parecido al tacto que poseía -…- tan difícil de retomar el habla, casi como si la voz de su cabeza hubiera sido ajeno a ella, por alguna razón seguía sin poder responderle, pero tampoco sabría qué en ser caso contrario, desconocía lo que realmente sucedía. Vagó su mirada hasta que ladeó el rostro con gran lentitud al lado contrario, hasta divisar sus extremidades ausentes, apenas levantando la rodilla de la pierna que tenía, pero no era el tiempo, los tejidos no llegaron a tiempo a cubrir algunas grietas y se desprende otra parte del abdomen –K… Kaaaag…- cerró fuerte sus ojos, arrugó la nariz tomando la movilidad de la silicona mientras estiraba su cabeza hacía atrás, ese pequeño accionar le había generado una gran incomodidad,
el cuerpo por instinto comenzaba poco a poco a retorcerse, ansiedad y algo de miedo instintivamente la impulsan, estaba muy extrañada de esta forma y ahora se negaba a verlo, solo podía quejarse mientras sellan sus labios y como reflejos fantasmas intentaba mover los hombros como si algún brazo respondiese.


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Tema Privado Re: Found the lost paradise ~Akira~

Mensaje por Akira Tohsaka el Mar Nov 21, 2017 3:43 pm

Ambientación:

Difuminado entre entre la confusión y la ignorancia, pudo reconocer el temor en ella. Sintió cierta presión en el pecho ante aquello. No por ser el motivo de sus temores, sino porque aquello delataba que en el pasado le habrían dado razones para sentirlo. Esbozó una gentil sonrisa al momento de agacharse sobre ella, procurando ocultar sus propias preocupaciones para cederle en su mirada lo que ella necesitaba: Seguridad.

- Tranquila, no te haré ningún daño. Lo prometo.

Aseguró en un tono tan gentil como firme. Sus inocentes expresiones insinuaban que no comprendía sus palabras, pero aún así le hablaba, confiando en que pudiera encontrar cierto conforte en las palabras ajenas. También parecía ignorante de su situación. Akira lo tomó como un alivio, pues aquella inconsciencia la estaría protegiendo de la trágica realidad en la que se encontraba. La atendió con gentileza de frágil porcelana, lógicamente pues esta era parte de su composición. Observó de reojo cómo ella fijó la mirada en el cielo, y aquello pareció traerle la paz que necesitaba. Se sonrió para sí al saber que la muñeca había encontrado su resguardo.

Notó cómo obraba de a poco con sus pequeños labios, hasta que finalmente un suspiro pudo escapar de éstos, acompañada del movimiento de su pecho ahora que éste pasaba a estar completo nuevamente. Aquello le trajo un sorpresivo sentimiento de satisfacción, sabiendo que poco a poco iba devolviéndole lo que se le había arrebatado. Unos suspiros y jadeos escaparon de sus labios, delatantes de que empezaba a sentir el efecto de sus atenciones. Esperaba que el dolor no llegase junto con ellos.

Lo tomó por sorpresa aquel inocente gesto, al verla ladear el rostro para apoyarle sus labios sobre su mano. No terminaba de comprender qué estaría intentando expresar, si es que acaso ella misma lo sabía, pero en su ignorancia, el pelinegro se dio el lujo de interpretar un agradecimiento. Correspondió alzando el índice, dándole una suave caricia en la mejilla con el dorso del mismo dedo.

- ¿Mejor?

Le preguntó en un suave tono, como si hablase en una intimidad que sólo ellos escuchaban. No pudo saber si fue la agria imagen de sus apéndices faltantes o el dolor de su movimiento, pero la desesperación la invadió sin previo aviso cuando quiso moverse.

- ¡No! H-hey, hey. Tranquila…

Tenía que evitar que se moviera más para no empeorar sus daños, por lo que llevó ambas manos a su rostro, tomándola de las mejillas. La sostuvo firme pero con cuidado, deslizando suavemente las yema de los pulgares sobre sus pómulos, mientras hundía sus serenos ojos en ella, en los cuales se reflejaban las incontables estrellas del astro celeste.

- Todo va a estar bien pronto. No sé qué habrás pasado, pero…
-sus pupilas se opacaron momentáneamente, antes de volver a invadirlas con su brillo de optimismo- ...Ya quedó atrás. Ahora estás en buenas manos, y no permitiré que se repita.

Cerró los ojos, ilustrando sus dientes en su característica sonrisa gentil. Pero había algo más tomando efecto a la par de sus palabras. De la yema de sus dedos fluía su maná por el cuerpo de la doll, robándole la tensión y el dolor a sus nervios, gesto que se delataba con las gotas de sudor que empezaban a caer por la sien del joven. Pero para él era un pago mínimo, no tenía dudas de que ella lo había experimentado de formas mil veces peores. Sacudió la cabeza, borrando ese agrio pensamiento.

- Sólo enfócate en mi voz y en las estrellas, y estarás como nueva antes de darte cuenta.

En sus conocimientos de medicina, sabía que desviar la atención ayudaba al paciente a sobrellevar mejor la carga. Todavía no sabía si lo comprendía, pero confiaba que el sereno tono de su voz le fuese de algún soporte en la situación. Tomó uno de los brazos de las dolls, un poco más largo que el de ella, pero al moldearla espejó la imagen de su brazo bueno, acortándolo y estilizándolo, con dedos pequeños y delicados como los de la mano original. Fue al momento de llegar a su esbelto abdomen que se dio cuenta; a medida que su figura se iba completando, dejaba de verla sólo como una muñeca rota, y empezaba a tomar conciencia de la feminidad de la doll. Apoyó la mano sobre el saco que ella utilizaba como soporte, pues siendo de su propia sombra podía moldearlo a gusto, y con éste la envolvió alrededor de su cuello, bajando hasta las rodillas como una suerte de poncho, algo práctico e improvisado que le diera intimidad mientras concluía su obra. Siguiendo con el patrón de sus amplias caderas, le acopló un par de piernas con muslos firmes, pantorrillas estilizadas y pies pequeños. Concluyendo, apoyó la palma en el centro de su abdomen, cerrando los párpados para visualizar el interior. Un frío cosquilleo le recorrería el cuerpo mientras él analizaba, atendiendo cada grieta y herida de su ser, y no abrió los párpados hasta que su labor quedase concluída.

Para cuando sus ojos se abrieron, la inmensa humareda había sido arrancada por la brisa invernal, dejándolos a ambos bajo el inmenso cielo estrellado. Lejos de la civilización, sin la perturbación de las luces artificiales, allí brillaban intensas y numerosas. El peliengro soltó un largo suspiro, secándose el sudor de la frente por el extremo esfuerzo que había sido la ‘operación’. Pero ya todo parecía haber vuelto a su lugar. Tomó su mano para llamar su atención, dándole un gentil apretón para asistirla en reincorporarse.

- ¿Cómo te sientes? ¿Puedes levantarte?


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Tema Privado Re: Found the lost paradise ~Akira~

Mensaje por Elizabeth el Mar Nov 21, 2017 6:04 pm

Las contracciones del pecho aumentaban a cada movimiento involuntario del cuerpo, cuando las extrañas emociones o reflejos de ellas aclamaban sus sentires la impulsan a la brutal acción de hacerse daño, no acostumbrada a poseer un cuerpo móvil no logró contemplar en su mente el cuidado que requería el quedarse quieta, pero poco entendía que esto la dañaba, la lastimaba mientras la espalda se arquea ay más esquirlas se desprendían cayendo sobre la tela otorgada como cobertura del contrario, aquel confort que la alejaba del frío suelo entre los pastizales aplastados por su presencia, tras ese grito ya no podía emitir nada más, su cuerpo volvía a desflorecer y complicaba las cosas con el crujir de esas piezas que la abandonaban. Pero una vez más aquellas manos que nutren su extraña tez con un fluir energético la contienen, se detiene solo para con párpados bien abiertos y sus jadeos persistentes, los ojos vidriosos temblaban ante su presencia, poco a poco era como si rastros de su memoria eran borrados y situados en un oscuro color, si bien lo observaba, el temple de la calma no está presente, no comprendía que estaba asustada y mucho menos deriva en esto que poco podía llegar a ver que la raíz de esto era que no distinguía que este le hacía un bien. Pero sus palabras se volvían poco a poco confusas, como si sus oídos retumbaban un campaneo y aquella voz interna poco a poco desapareciera “Escucho… Hubo un ¿Antes? … Antes…” pero ¿Qué era esa palabra? Su mirada se desvió lentamente a un costado mientras la respiración volvía a tomar forma, no utilizaba la nariz, como los niños solo jadeos y el mover de esos nuevos y finos labios (Para ella) eran visibles a la par que dejó de moverse.

La voz del contrario si bien era un confuso misterio lo que decía, el tono llegaba a darle cierto confort, la lógica no es fuerte pero… Ahora tiene un cuerpo, parte de él, desde que apareció y sus manos se enfocan en ella, tomando las partes sanas donde antes se encontraba… Lo que ella desconocía era que cierta carga la invadía, volvía sentir como los tejidos poco a poco se reconstruyen al estar en paz, el contrario estaba aliviando la carga y el pesar del resentir, se dejó recostar una vez más, mientras aquella vista de ojos turquesa con reflejos lentamente se centraban en el cielo, aquellos faros, los cristales que decoraban el cielo y la observaban, cuarzos brillantes y tenantes que distraen la mente confundida de la joven y la embriagaban con su luz, le permitía la libertad de querer observarlas sin siquiera pestañear, ignorando pero a su vez permitiendo que aquellas manos cálidas mientras desprendían el tacto gentil y el suave roce comenzará a darle aún más forma a su desdichada apariencia, completando a la muñeca con un brazo y una pierna, tan solo al unirlo los tejidos se entrelazan con la facción muerta, tiñéndose de un color pálido pero más vivaz que el grisáceo frío por el desuso de estas pobres facciones. Poco a poco, también las terminaciones nerviosas comenzaban a darse, no respondía a nada de lo dicho por el contrario, no por falta de educación o desinterés… Solo porque esa boca estaba ocupada “respirando”.

El milagro del dolor le había hecho olvidar o bloqueado otro pensamiento, ya había eliminado la idea de aquellos hombres, había por completo suprimido la imagen del interior de la camioneta, los restos de muñecas o hasta la gran humareda. Solo las estrellas cuales llamados ojos en su mente permanecían intactas, el frío de la brisa resoplaba sobre su frente desacomodando aquel flequillo que no estaba tampoco tan bien peinado, pero las hebras de su cabellos mantenían esa sedosa forma véase como sea… lo que logró desatender su atención del cielo, fue una vez más esa cálida mano, una extremidad completamente similar… “¿Qué tengo? Es igual al que tiene” esa voz tierna una vez más resonó en un lado muy oculto del inconsciente, como si el lapso del cuerpo y la cabeza no estuvieran en perfecta armonía y no se comprendieran, pero era la expresión reflejada en el rostro d la joven que lo ladeaba con algo de dificultad mientras fruncía sus cejas, viendo como aquellos dedos la estrechaba “¿Y eso?” desconcertada observó ese gesto, no era con fuerza y según sus labios la habían sentido eran quienes la envolvían. Sin darse cuenta el dolor desapareció y siendo ayudada pudo lentamente arquear la espalda para sentarse, flexionar las rodillas dando el primer mover de sus piernas, sus ojos volvían a alterarse pero su cuerpo mostraba paz, aun jadeaba por una respiración primeriza pero en voz baja, como si fuera un éxtasis rotundo su vista paseaba por todo su cuerpo, levantaba la mano libre, temblorosa para observar pero apenas podía mover los dedos, el tejido aún actuaba en esa regeneración para dar total control, llevaba su tiempo.

Luego volvió a la mano entrelazada e inconsciente llevando la otra con sumo cuidado para tomarlo, su mano en la palma contraria y la otra envolviendolo, arrugando la nariz, como si aquella acción no la comprendiera. Seguido fue cuando tímida y algo asustada levantó la vista, ni se percató de lo que era estar “vestida” ya que el frío no la afectaba, su mente estaba girando en la ignorancia… Fue cuando por varios segundos en silencios observó al contrario -…- Ni una palabra había modulado, pero algo similar a una bocanada de aire se presenció y lentamente dejó caer el peso de su cabeza sobre su propio hombro, firme acto de inentendimiento y confusión al escucharlo “¿Por que puede decir tanto? Yo no puedo ¿Que dice?” se preguntaría y fue cuando poco a poco su cuerpo comenzó a ladearse, hasta en seco caer en el lado donde su cabeza había sido evocada, sintiendo el pasto sobre una mejilla y abriendo sus párpados de par en par, pestañeando 3 veces rápidas mientras ahora su visión era opacada por el césped y parte de las piernas contrarias. No conocía el cómo funcionaban sus partes motoras y no podía responder con palabras –N…Nnnn… A- temblorosa contestó mientras la respiración volvía a llamar la fatiga con el cuerpo recostado de lado, ignota de lo que estaba ocurriendo o como debía transcurrir, parecido a un  cachorro que llegaba al mundo, con la mente en negro salvo las imágenes que sus pupilas presenciaban. Poco a poco los aquellas pupilas pasearon por el contorno de sus ojos hacia arriba, para verlo… No expliquemos que desconocía el cómo pedir ayuda.


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Tema Privado Re: Found the lost paradise ~Akira~

Mensaje por Akira Tohsaka el Miér Nov 22, 2017 3:33 am

Ambientación:


La muñeca pasó a estudiar su propio cuerpo, observando con intriga sus propios dedos como si le fuesen ajenos… ¿Habría perdido su memoria? ¿La habría bloqueado? ¿O acaso aquellos eran en verdad sus primeros instantes de vida? Las dudas se iban apilando a cada momento, y aquellos pequeños labios parecían incapaces de responder ninguna de ellas. Subió la mirada a él, observándolo, y Akira respondió agachándose a su altura, apoyando los codos en las rodillas mientras le correspondía la mirada.

- Mmmh… no comprendes mis palabras, ¿Verdad?

Consultó en su dirección. Sus rojizos ojos eran grandes y expresivos, brillantes bajo la luz de las estrellas, y en estos momentos sólo la veían a ella, analizando sus bellas facciones en el mismo silencio que ella ofrecía. Observándola ya completa otra  vez, debía reconocer que era muy agraciada. Observó con curiosidad el momento que ella posó sus dedos en los propios, con aparente confusión. El pelinegro se preguntó si lo estaba imitando, o aquello sería un gesto que ya en el pasado había conocido, pero había olvidado su significado. Observando sus pequeños dedos, los sostuvo, alzando su mano a la altura de ambos.

- Éste es un gesto de confianza -explicó, tensando apenas los dedos con los que la sujetaba-, es algo que ofrecemos para transmitir confianza, para... -entrelazó sus dedos con los de ella- para hacer saber que estamos ahí.  

Ladeó el rostro en la misma dirección que ella, imitándola, con la cabeza colgando sobre su hombro… pero no se esperó que se dejase desplomar de esa manera. Sus finos dedos fueron a sus labios, escondiendo una discreta risa detrás de éstos.

- ...Eres muy adorable.

Exclamó en confianza, siendo que hablaba casi con una infante… pese a que su cuerpo delatase todo lo contrario. Si ella no comprendía sus palabras, con más razón debía de hablarle en cantidad, para que poco a poco fuese comprendiendo el significado de cada una. Luego comprendió que no parecía haberse tumbado a conciencia, pues de sus labios escapó una protesta sin palabras, confirmándolo cuando sus pupilas subieron a verlo.

- Oh, l-lo siento -exclamó con una agria culpa consumiéndolo por dentro, inclinándose hacia ella-. ¿No sabes cómo ponerte de pie? Tranquila, te ayudo.

Muy lentamente, para dejarle comprender qué estaba haciendo con sus manos, tomó una de las de la dama, y se la apoyó en el hombro.

- Sostente firme -. Exclamó, dando una palmada sobre sus dedos y apretándolos suavemente, indicando que agarre. - Firme -. Acto seguido, hizo lo mismo con la otra mano en el hombro opuesto. A continuación, llevó cada una de sus manos bajo los brazos de ella, tomándola igualmente con una delicada firmeza - Bien, ahora nos pondremos de pie -. Explicó, y muy despacio fue extendiendo las rodillas - ¡Ahí vamos! - Fue advirtiendo, a medida que poco a poco iban subiendo hasta quedar erguidos.

- Ahora, sígueme con cuidado… mueve un pie a la vez. Un pie a la vez.

Bajó la mirada al suelo,  haciendo un gesto con la cabeza para que ella imitase el movimiento, y movió uno de sus pies, indicando “esto es un pie”. A continuación, dio muy despacio un paso hacia atrás, aguardando a que ella realizara el mismo avance. Un segundo paso, y poco a poco, con el mismo cuidado la fue guiando en descubrir lo que era caminar.


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Tema Privado Re: Found the lost paradise ~Akira~

Mensaje por Elizabeth el Jue Nov 23, 2017 12:52 am

Su mirada volvió a parpadear dos veces más, incomprensiva del estrechar de la mano, pues sus cejas ahora se relajaron y mostraron en un entreabrir de sus labios y un suspiro que aquello ocurrió, constataba de asimilarlo, un gesto desconocido para su mente a re-descubrir los nuevos pasos del mundo. –Mmmn….- cierto  re burbujeo de la voz en ese temblar dio a conocer la precipitación al ser poco a poco reincorporada por el ajeno, aun con su mirada perdida en las manos, pero más tranquila… Confiada en la ignorancia de conocer un cuerpo que pueda otorgarle una libertad no antes experimentada. Como una ignota de la realidad paseando su vista ahora en las piernas y ladeando el rostro a la próxima mano ajena a sus nuevas caderas. Estaba extrañada, pues denotó otro ladeo de su rostro al son de una faceta algo confusa, pero cernida en esbozar ese “mmm” en confusión cada vez que fijaba sus pupilas en las manos,  y luego a sus piernas “¿Qué haga que?¿Qué?”  Se preguntaba todo el tiempo esa voz interna.

El contrario realizó un acomodo de las extremidades, ella no comprendía pero se dejaba hacer únicamente por la curiosidad y el apego visual era casi nulo debido a que estaba centrada en el vaivén de la mirada entre la mano ajena y como poco a poco sentía el allegado a la gravedad que la separa del suelo -¿…?- Abrió sus labios e un suspiro pero nada fue dicho, solo sus párpados se relajaban a la mirada ajena, una ligera concentración esbozaba al poder poco a poco levantar sus pies, forzosamente el empuje suave ajeno mecía su cuerpo a una altura desconocida, inevitable era que su cabeza se sacudiera de lado  a lado contemplando con sus rodillas flectadas se elevaban y por la cinersia del arrastre de sus pies e veían ahora obligados a que sus plantas toasen el suelo.

A medida del movimiento el cuerpo temeroso e inseguro de la doll se acercaba al contrario colocando la frente de esta a la cercanía de los labios contrarios mientras giraba su rostro y a cada lar expectante de la “magia” el movimiento propio, luego arqueando su espalda para colocar su cabeza justo por debajo del contrario, su oreja sintiendo el latir del pecho ajeno, el temblequeo de las piernas fijando que el pesar de ella misma incomodaba por más que fuera propio, aún no sabía cómo conllevar el peso sobre sus piernas, aunque lentamente fuere llevada por el ajeno, intentaba seguirlo presionando fuerte su mano, señal del conocer la fuerza gracias a vértigo de la altura y a su vez, simular la contracción de su pecho, el inhalar y expirar con el ritmo en cada palpito no importara que fuera el adecuado o el más acelerado.

Poco a poco la costumbre era cuestión de tiempo, pero aun continuaba con aquella pose insegura donde estaban casi flexionadas las rodillas y tocandose, concentrada en observar en el rodeo de sus pupilas sus nuevos y delicados pies temblar a la par, frizada ante lo desconocido pero incentivada de quien la ayuda, viendo y tratando de comprender alguna palabra del contrario -Pi…- repitió pero su mente ronda en el gran esfuerzo de comprender la compleja naturaleza del cuerpo, cernidas sus piernas sobre sí, volviéndose a relajar en su mente mientras cerraba sus ojos e involuntariamente en el juego cerraba el puño que sostenía la mano contraria dando el roce más intenso de la piel humana y el tejido artificial suave, un respiro pausado entre los jadeos antes de completar la frase –Pi-és...- esbozó observando esa extremidad mencionada contraria y comparándolo con el suyo a la vista, claro que confundía en algo el calzado pero por la ubicació suponía que era una clase de revestimiento. Celebrando como su primer palabra fue dada gracias al trato cálida y amable, irguiendo su espalda para apenas despegarse de aquel pecho, pero su fuerza no era basta. Pues no lo observaba pero simulaba entender algo; Lo que ella podía mover en un vaivén hipnótico era los dedos de sus pies, que retomaban el cuerpo, del mayor al menor como el tecleo rápido del piano que despliega sobre sus notas. Luego ante dos pasos los cuales dieron que se aleje el contrario abrió sus párpados, concentrada en el movimiento que comenzaba a dar, estudiando cómo levantaba ambos pies y lograba desplazarse de su sitio “¿Como? Debo hacerlo...” no compondría el movimiento aún en sí, pero el torpe esfuerzo estaba, sus rodillas flaquearon para intentar caer pero el agarre contrario no se lo permitieron sujetándose fuerte de sus prendas en el quejido al tropezar y luego volviendo a lo de antes, gracias que se apoye era una persona que paciente la sostiene.

Mostró el ceño fruncido y ojos inmersos en una brillante mirada al suelo, tragó saliva o al menos eso esbozó entre los agites del pecho, deslizando poco a poco la planta sobre el frío césped turnándose entre sí, tales como las indicaciones contrarias, siguiendo ahora el ritmo pero con aquella inseguridad y torpeza, pues se aferraba al pelinegro como si cayera al abismo comenzaba a salir de aquella pose, sus tobillos temblaban, pero si podía con suma lentitud mover sus piernas sin levantar los pies daba a comenzar sus primeros pasos en el deseo de acompañarlo y que no se aleje más "Creo que así ¿No?" su mirada turquesa y brillosa ahora se elevó apenas hacía el, colocandolos y pisando la punta de sus pies, se había apresurado un poco más de la cuenta y al llegar a ese punto... No sabía qué hacer o cómo seguir, aquellos pies se presentaron delante de los suyos y los escaló superponiendose, necesitaba por alguna inimagibale reacción o certeza que sus pasos no estaban del todo mal, esa aprobación sin saber lo que realmente significaba, parpadeando unas pocas veces directo al rostro ajeno, tampoco mostraba la seguridad de una sonrisa aun.


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Tema Privado Re: Found the lost paradise ~Akira~

Mensaje por Akira Tohsaka el Jue Nov 23, 2017 5:53 pm

Ambientación:

El esfuerzo estaba muy presente, ella lo dejaba más que claro a cada movimiento, y por ello al pelinegro lo invadía un creciente orgullo.

- Exacto, pie.

La felicitó ilustrando una amplia sonrisa, asintiendo con la cabeza. Por un momento, lo tomó por impreviso aquella cercanía cuando se recostó en su pecho, y el palpitar de su corazón lo hizo saber, dando un par de saltos antes antes de normalizarse nuevamente. Podía sentir cómo temblaba, así que tensó sus dedos para afirmar su agarre. Aquella era su forma de decir “Tranquila, estoy aquí”, si acaso aquello podía pasar la barrera de las palabras. Observó atento sus fuertes pero temblorosas piernas, atento a atraparla en caso de que fuese necesario… pero no, pese a las dificultades, avanzó aquellos pasos en su dirección, observándolo inocentemente desde lo bajo. Y la felicidad le brilló en el rostro al pelinegro, más lo invadió cierto ataque de ternura al ver que no supo detenerse, subiéndosele a los pies.

- ¡Así es! ¡Muy bien!

La felicitó con un amplio orgullo, cerrando los ojos y exponiendo sus blancos dientes en una enorme sonrisa. Palmeó con gentileza su cabecita, alaciando los pálidos cabellos con sus dedos largos y cálidos.

- Aunque, te pasaste apenas un poco de largo.

Explicó, tomándola con cuidado de sus caderas y lentamente haciéndola retroceder apenas, hasta que sus plantas tocasen el suelo otra vez. Agachándose en su dirección, se quedó observándola desde lo alto… y un suave suspiro se le escapó de los labios. Debía admitirlo, era muy linda, tan frágil e inocente… el aroma del plástico quemado lo obligaba a revivir pensamientos que se había negado a enfrentar, y que nada tardaron en humedecerle los ojos. No quiso pensarlo en su momento, pero él sabía muy bien por qué la había encontrado entre aquellos restos. ¿Quién podría ser tan inhumano, tan horrendo…? Si las meras casualidades no lo hubieran guiado a esa carretera… aquel agrio pensamiento le produjo una inmensa presión en el pecho, y para acallarla, no resistió el lanzarse sobre ella. La aferró en un abrazo firme pero muy cálido, guardándola contra su pecho. No sólo por ella; por él, necesitaba transmitirle esa seguridad para poder dejar esos pensamientos en el olvido.

- Siempre vas a estar segura conmigo. Te lo prometo.

Le susurró a su oído, pero lo suficientemente fuerte para que lo escuchara. Soltó otro profundo suspiro pero esta vez por la nariz, ayudándose con ello a filtrar afuera esas agrias ideas, y lentamente se separó de ella.

- Lo repetiré cuando puedas comprenderlo de verdad, pero…


Explicó tomando su manita, subiéndola a la altura de ambos para mostrarle sus dedos. Delicadamente la hizo extender su dedo pequeño, y con el meñique propio se lo envolvió.

- Promesa. Esto es lo que, pese a todo, siempre vas a cumplir.

Indicó, apoyando los labios sobre el meñique de la doll. En ese mismo instante fue que lo decidió: sería su protector.


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Tema Privado Re: Found the lost paradise ~Akira~

Mensaje por Elizabeth el Jue Nov 23, 2017 7:22 pm

La sonrisa ajena generó que la muñeca ladera de nuevo el rostro, esta vez estando erguida la movilidad y libertad del cuerpo llegaban a que ese flequillo blanco cubriera parte de su mirada, nariz y labios, la pequeña experimentaba lo que era la “molestia” ya que obstruía su visión al contemplar los ojos ajenos, sus ojos turquesas se torcieron al centro de su nariz, justo en ese mechón que la molestaba y comenzó a agitar su cabeza para acomodar esa cabellera, algo despeinada y sucia por estar expuesta a la tierra y la suciedad de antes, pero ni bien ya tenía el rostro descubierto se acercó con ojos abiertos de par en par en plena curiosidad, como los músculos ajenos podían contraerse en esa sonrisa, capaz era una reacción gustosa o no, pero el presentir y la intuición daban a entender en su pequeña mente que no era mala esa reacción, poder descifrar el cómo responderle era un misterio para la confundida doll que no hablaba, solo hacía resonar su respiración infantil por la boca, chocando el aliento sobre el rostro ajeno con el expreso motivo de “estudiar” la sonrisa, analizar cómo las facciones podían expandirse y mostrar lo que ella tenía por igual, una boca que podía transmitir palabras pero no sabría formularlas, era como una mente en blanco que hasta habría olvidado que si alguna vez tuvo esa habilidad, el formar un diálogo y comunicarse…No sabía pero la base de esto tampoco expresaría que decir o cómo reaccionar.

Luego cerró sus ojos y apenas se distanció sintiendo como aquella gentil mano se posaba sobre su cabeza, acomodando aquella cabellera despeinada, las hebras de su cabello parecía amoldarse con facilidad mientras se deslizaban entre los cálidos dedos contrarios, aquellos que hace instantes habían provocado un grato sentir al brindar los nutrientes espirituales que estimularon y revitalizaron su alma al igual que su cuerpo, el cual ahora era dueño de una piel suave gracias a los tejidos y permitían que descubriera el cuerpo por sí misma. Bah, con ayuda, ya que caminar le costaba pero parece ser que lo hacía bien. Según el presentir la guiaba a ese estado.

Volvió a abrir sus ojos cuando desenlazaron sus manos y ahora sus caderas eran tomadas y guiadas a alejarse “¿Por qué?¿No era allí donde deberíamos ir?” el retroceder le parecía que había algo que obvio o no cumplió en la clase, pues comenzó a rodear con su vista esa acción, estudiando cuanto pudo el accionar del cuerpo y apreciar cómo sus pasos involuntarios en dos pisadas temblorosas obedecieron, no sin levantar los pies pero si respetar la nueva distancia. –Mm…- entrecerró sus labios, deseaba poder repetir el accionar , modular la boca pero sin mucho éxito, volvió a cruzar su mirada y solo observar, desde el suspirar hasta ese extraño tinte que ponía sus ojos a sollozar, el líquido de re nutria las pupilas y daban ese temblor enternecedor, se preguntaba si ella tenía la igualdad de esa anomalía en el cuerpo, no conocía que era un ser distinto, solo que era igual en extremidades al contrario pero diferente en el desconocer las cosas, lo cual cada particularidad de él era algo nuevo y que merecía ser contemplado con atención en el silencio.

Él era su mundo en ese momento, todo lo que conocía y descubriría, no recordaba o identificaba el montículo a su lado o siquiera el ambiente que cernía con ese tenue aroma quemado, ella no daba mención a sus sentidos, estaban como dormidos, su mente aún no podía aplacar por algún extraño factor lo ajeno al entorno, pero tampoco la reacción estaba presente, era vacía, solo podía girar los ojos y quedarse viendo a la nada misma. Pero aquel abrazo… Volver a colocar su rostro en el pecho, allí donde las telas se pliegan, su boca y mentón chocando con el palpitar natural el corazón, pero la vista sobre el hombro ajeno, frente casi apegada a la mejilla y brazos tendidos a cada lado de su cuerpo, siendo envuelta por esos brazos…

Si bien hay sentimientos que jamás son inigualados, el florecer de la mente estimula a reflejar lo que es el contacto físico, el calor recorriendo el suyo, esa transmisión de un cosquilleo en el pecho al son de una vista sorprendida pero desvariada. Una loca mente extraviada en un maremoto, una comodidad increíble y seguido de un susurro en su oreja, el aliento entrar y recorrerla, provocar el inconsciente temblar de su cuerpo mientras arrugaba la nariz y cerraba sus ojos, ese lenguaje incomprendido pero que lograba penetrar en su mente y rebotar la primer palabra en cada rincón del recuerdo “Siempre- Siempre- Siempre”. De comprender que la doll sentía la empatía de las emociones, sentir como su aura se teñía de la misma esencia que este le había otorgado, una nueva vida y una nueva esperanza nace del blanco del pasado, como la nieve que cubre toda pista y cada pisada que fue dada.

-Si…- repetía para sí misma pero el contrario podía escucharla, retomó su postura frente a él, agachando la mirada mientras sus cabellos cubrían el rostro, ojos cerrados significaba que estaba concentrada en esa desconocida voz, el adejo y la repetición de algo con lo que aún no se encontraba, el cuerpo y el alma distanciados por la conmoción –Mmm…- seguía repitiendo, la m se le hacía fácil al cerrar sus labios, de forma sobre-exagerada y teatral ya que para ella era facilitada el poder comunicarse. Levantó la vista y volvió solo a observar “su mundo” el primer humano, el sol que irradiaba calidez y daba brillo a su noche, la deidad que la resguardaba del frío con la nueva tela sobre su cuerpo y tomaba la paciencia y dedicación en hablarle –Si-mmmm-pré…- explaya el rosar natural de sus labios, separando cada sílaba para dar a entender que lo escuchaba –Simpre…. Simpre ¡Simpre!- sus pupilas se contraían ante ese descubrir, poco a poco la comisura de sus labios imitaban la sonrisa ajena… Mostraba felicidad al esbozar (Mal-pronunciada) el “siempre”, no comprendía pero esa palabra marcaría algo positivo en ella, ya que veía que era importante para el ajeno y le brindaba ese cosquilleo agradable.

Luego alzó las cejas y cerró sus labios, expeliéndolos como si marcara el “u” en mudas palabras, el silencio mientras con su vista seguía su mano, atrapada entre los finos y bellos dedos contrarios –M… Oh… Ah- sorpresa mientras el cuello se sumía hacia atrás entre cada pequeño sobresalto al cerrar sus puños y atrapar el meñique, esa pequeña extremidad en la mano idéntica a la de él pero mucho más delgada y pequeña “¡Que nuevo!¡Qué lindo!” el enganchar ese dedo la había contentado, nunca antes lo había hecho en la abstracción de un pasado vacío y en blanco, pero su cuerpo estaba fascinado de experimentar todo eso, tan bello y cierto. –Puro… mesa ¡Puromesa!- la confianza nacía de su voz mientras veía esas manos y sonreía pero no conociendo que los ojos debía de relajarse, forzaba los tejidos de la boca mostrando en esa pequeña boca la sonrisa, sus blancos dientes respondiendo a lo que había calificado como bueno. Luego jaló la mano atrayendo la contraria, quería imitar la acción ajena, colocando sus labios ahora sobre la unión de los meñiques y subiendo lentamente la mirada turquesa a él. Sorpresiva fue que decidiera el sacar su meñique de esos labios, pero era porque estaba animada sin que ella lo conociese, el observarlo con esa mirada inocente desplegaba el descubrir.


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Tema Privado Re: Found the lost paradise ~Akira~

Mensaje por Akira Tohsaka el Sáb Nov 25, 2017 3:05 pm

Notando a dónde se enfocaban sus pupilas delatoras de frustración, era fácil comprender que estaba descubriendo lo que era la molestia.

- A ver, déjame ayudarte.

Exclamó llevando las manos a sus cabellos cuando los sacudió de esa manera, y le corrió suavemente el flequillo a un lado, acomodando unos mechones tras su oreja para que no volviesen a estorbarle. La forma en que se adentró a su espacio personal lo tomó desprevenido; tan cercana que podía sentir las caricias de su aliento en los labios… y aún así, no llegaba a sentirse incómodo. Viniendo de alguien tan inocente y carente de malicia, tan sólo le arrancó una leve risa, cosa que marcó más su sonrisa. Fue en ello que comprendió que aquel era el destino de su mirada, captando la trayectoria de sus grandes pupilas entendió que eran sus labios lo que ella observaba con tan creciente curiosidad.

- Oh, ¿Esto? -Preguntó, señalando con ambos dedos la curvatura de sus labios- Son-ri-sa -explicó pausadamente, entonando cada sílaba- Es algo… es algo que haces al estar feliz. Feliz.

Repitió no sólo para ella, sino para sí mismo, para hacerse caer en cuenta de aquel sentimiento que lo estaba invadiendo con notable intensidad. “¿Por qué estoy tan feliz en estos momentos…?” Pero no tuvo el tiempo de sumirse en esos pensamientos. La clara intriga que delataba la doll encendía sus instintos protectores, y era su responsabilidad como su nuevo guardián el aclarar aquellas dudas.

- Se hace… así -Explicó pausadamente, apoyando las puntas de ambos índices en sus comisuras y empujándolas suavemente para demostrarle cómo doblar sus labios hacia arriba-.

También resultó sorpresivo cuando la escuchó pronunciar aquel “si” en pleno abrazo. Con sorpresa, se separó despacio, agachándose hacia ella mientras sus brazos iban a sus hombros. ¿Acaso acababa de responderle un ‘sí’? Pero no, sus próximas modulaciones delataron que estaba repitiendo lo que había oído. Pero no sólo lo repetía imitándolo, sus facciones lo delataban: No sólo había aprendido a sonreír, aquella palabra había tomado un significado para ella, y aunque Akira no podía imaginarlo como ella, era claro que significaba algo puro y positivo. Las comisuras del pelinegro se tensaron más aún, conmovido por su determinación.

- Así es, mi pequeña doll… -respondió con gentileza, deslizando el dorso de su mano sobre su mejilla, limpiándola de una pizca de polvo que perturbaba su bella blancura- ...Para siempre.

Era cautivante la forma en que analizaba cada uno de sus gestos con extrema atención, cada movimiento que realizaba era un mundo nuevo para ella, lo que le dejaba un gran peso de responsabilidad encima… el cual, no le molestaba en absoluto. Al contrario, se sentía no sólo satisfecho, sino hasta agradecido de encontrarse con tan noble compromiso como educar a aquella pequeña. Una conmovida risa escapó de sus labios cuando imitó sus acciones, regalándole ese dulce beso en su dedo.

“Siempre” y “promesa”. Las palabras preferidas de muchos infantes empiezan siendo “papá”, “mamá”, comidas o animales… pero la doll había elegido dos palabras importantísimas como sus primeras preferidas, y más aún, dos que significaban mucho para la relación que desde ese momento compartirían. El pelinegro no pudo atinar a corregirla, a responder siquiera, sólo ilustró una enorme sonrisa al tiempo que asentía con la cabeza, gesto que le ofrecía su más sincera aprobación, por sus emociones, por su accionar… por ser ella.

Pero el dulce momento se vio interrumpido, cuando una brisa invernal sopló con intensidad, robándole un escalofrío al pelinegro, que en mero reflejo se envolvió con sus brazos y se encogió de hombros. Aquella brisa helada le hizo notar tres factores cruciales: Primero, que le había ofrecido a la muñeca su prenda más abrigada, segundo, que era invierno, y tercero, que era plena madrugada, aún a horas del amanecer. Un profundo bostezo lo invadió en esos momentos, recordando el excesivo desvelo. Lo cual presentaba la próxima duda...

“Y ahora… ¿A dónde?”

Aunque era claro que en estos momentos no significaba nada para ella, no quería tenerla ni por un instante más cerca de esa pila de restos. Eventualmente tendría la capacidad de unir los cabos, y entre menos recuerdos tuviera de ese lugar, menos probable era que un día pudiese comprender el abandono que había vivido. Así que, nuevamente, ¿A dónde? La respuesta más lógica sería regresar a su hogar, pero a esas horas ya estaban activas las muy numerosas barreras y alarmas arcanas que protegían su mansión. La familia corría tiempos peligrosos, por lo que ninguna seguridad era demasiada. Esto no significaba que no pudiese abrirlas, sino que era inevitable que su hermanita despertaría. Y aunque podía enfrentar el reniego por su tardanza, ya le daba pereza imaginar que tendría que dar muchas, pero muchas explicaciones de por qué llegaba con una mujer…

“...Y con una que sólo está vistiendo un capote.”

Tendría que ocuparse de eso en breve, pero lo más importante era retirarse de allí ya mismo. Había una opción. No era lo ideal, pero…  

- Ven, vamos a casa.

Le extendió su palma abierta, un gesto que se convertiría en su forma de llamarla, y sostuvo firme sus dedos, guiándola fuera del descampado. Tomó pasos lentos, permitiéndole seguir su ritmo y que pudiera ir acostumbrándose al movimiento de sus propias piernas. Consideró cargarla en el breve recorrido, pero recordar lo expuesta que estaba debajo de la precaria prenda lo hizo descartar aquella opción en el acto. De hecho, esa fue su prioridad una vez que hubiesen alcanzado la carretera.

- Déjame darte algo más digno.


Apoyó ambas manos en sus hombros, y el maná fluyó de sus dedos hacia la tela que era su propia creación. Ésta fue acoplándose alrededor de sus curvas, ofreciéndole un elegante vestido con falda volada y de mangas largas, medias altas hasta el final de sus muslos, y unos pequeños zapatos que no le estorbasen el caminar. Ostentoso, victoriano, Akira no sabría mucho de moda ni costura, pero en sus criterios, lucía ideal en ella.

- Mucho mejor -Exclamó satisfecho, llevando ambas manos a su cintura y sonriendo ante su creación-. Ahora, necesito que cierres los ojos un momento.

Para dejar en claro su orden, llevó ambas manos a cada lado de su rostro, deslizándolas hacia abajo a medida que iba cerrando los párpados, señalándolos cuando ya estaban sellados. Y una vez que hubiese cumplido su petición, le guardó su rostro contra su pecho, escondiéndola contra su camisa, sólo para estar seguro de que no vería. Y es que el viaje por la umbra es algo… perturbador, cuanto menos. El entorno pierde color y luz, las figuras se vuelven borrosas y fantasmagóricas, como si pálidas y borrosas llamas grisáseas consumiesen el entorno a medida que este va desdibujándose. Y el efecto se vuelve inverso a medida que los viajeros se acercan al destino, regresando el mundo a sus tonalidades naturales.

O lo haría si se pudiese ver, pues su nuevo destino estaba sumido en sombras, con la excepción de las luces nocturnas filtrándose por dos ventanas. Mantuvo contra sí a su doll para que la oscuridad no la intimidase, y avanzó hacia una pared, tanteando hasta encontrar el interruptor. El foco chirrió unos segundos, y se hizo la luz: Era una cabaña, relativamente amplia para ser claramente un refugio, de madera pulida en casi toda su extensión, mueblería a juego, una chimenea enmarcada en piedra y algunas pequeñas habitaciones divididas. Era llamativo que pese a su amplio desuso, no había señal alguna de interacción animal ni una mota de polvo en los muebles; los encantamientos habían funcionado. Sorprendente, desde que… el grupo se dividió, era claro que ninguno había vuelto a poner un pie allí.

- Mmmh, todo se ha mantenido bastante bien.


Soltó por unos momentos los dedos de su pequeña adoptada, acercándose hacia la chimenea. Arrojó un par de troncos dentro de la misma, apoyó la palma en una de sus rocas, y las llamas crecieron en el acto, reaccionando los mecanismos a su maná y poco a poco trayendo la calidez a la habitación. En ese instante lo dominó un intenso bostezo, cubriéndose los labios con una mano y alzando en alto la otra, encogiendo los hombros. Cierto, era plena madrugada, había gastado muchísimo maná en regenerar a la doll, y…

- …¿Mmmh?

Fue apenas en ese instante que lo notó. No sólo había sido un escalofrío lo que experimentó. Se llevó la mano al pecho, tanteándoselo con intriga. No terminaba de comprender qué era, pero algo había cambiado en él en esa noche. Sentía cierta… ¿Ausencia? No era exactamente ello, pues no le producía un vacío o incomodidad, pero no encontraba un calificativo más adecuado. Era demasiado tenue para reconocerla en primer instancia, pero ésta se había difuminado en el momento que se acercó a la doll. “Oh… ya veo.” No sólo había gastado enormes cantidades de maná en ella, era la primera vez que había atendido a alguien en esas condiciones, y hubo cierto pago de por medio. El concepto era más complicado, como siempre se trata en asuntos espirituales, pero en resumen, una parte de él ahora estaba en ella. Un fragmento de Akira se difuminaba en el espíritu de la doll, un regalo que le cedió junto con su nueva vida. No era sólo emocional, una calidez física reaccionaba en el pecho ante la mutua cercanía, resultado de aquella unión que compartían.

- Estamos unidos, pequeña.

Le exclamó con una suave sonrisa, deslizando suavemente su pulgar sobre la pálida mejilla al agacharse a su altura. Observándola ahora bajo una luz más intensa que las estrellas fue que pudo notarlo: Habían manchas de tierra y de polvo que perturbaban su blancura, resaltando aún más por la elegante palidez de su silicona.

- Debería darte un baño, aunque…

“...”


Se cruzó de brazos, frunciendo los labios, y soltó un suspiro por la nariz.

- No tengo idea cómo diab… cómo diantres haré.

Debía de cuidar el lenguaje delante de su impresionable adoptada.


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Tema Privado Re: Found the lost paradise ~Akira~

Mensaje por Elizabeth el Dom Nov 26, 2017 4:29 pm

La atención y dulzura son solo palabras si los gestos no reafirmarían con gentileza que eran dedicados a la incomprendida mente de la doll, tales como son de esas cálidas manos que trasmitían la suavidad de sus yemas, pero mas allá de la fluctuación del maná que dieron vida a su cuerpo , su mente se habría a la oportunidad de conocer su voz, liberar aquella dulce resonante dentro de su cabeza y obtener el canal gracias a su nuevo maestro en el mundo, prestando atención y alzando ahora las manos, expandiendo las palmas mientras este controlaba sus fracciones y le enseñaba correctamente a sonreír, no con esa forzosa contracción de músculos, relajo su rostro confiando en plenitud en que este podría destacar ese nuevo movimiento, mostrarle como podía imitarlo al ver que era un gesto divertido y curiosamente agradable a la vista de la doll. Cuando apartó sus suaves dedos ella intentó mantener con cierto temblor ese gesto y repetir –Son… Rs… rs rsrsrsr- se mordió la lengua provocando que la sacara, mostrando que se le había mordido con un cierre espontaneo de sus ojos y luego viéndola, llevando la punta de sus propios dedos a aquella extremidad que habitaba dentro de su boca, conociendo lo que era eso que tenía, una lengua que no podía pronunciar esa palabra, pero luego vio al contrario con otra curiosa palabra que se esforzó en identificar mediante la repetición –Fe-Li… Feli… Feliiiiiz… Feliz- musitó manteniendo la sonrisa tal como lo hacía él, pudo ordenar en su mente que ese gesto era algo similar a la “sonrisa” y era lo que ella deseaba sin saber explayarle –Feliz- dijo rápido cerrando sus ojos al son de mantener el gesto aprendido, alzando los hombros… Cosa que volvió a llamarle la atención y que ladeara el rostro a estos, probando de alzarlos y relajarlos repetida mente mientras abria sus labios algo sorprendida, descubría el mover de su cuerpo y eso era de emocionarle.

Luego volvió su vista al escucharlo y cerrar solo un ojo mientras le limpiaba la mejilla, su pupila turquesa observando cada movimiento de esa mano que le agradaba y luego a sus ojos, aquellos resplandecientes de conocimiento y que albergaba una inmensa compasión a la  pequeña peliblanca –Si… empre- repitió con gran suavidad habiendo escuchado una vez más. Ella era desconocedora de lo que podía sentir aquel tenue palpito en su pecho, nunca antes ni cuando podía tener conciencia de un sinuoso pasado, podía empatizar tanto con el afecto y el ser humano, ser partícipe de la colectividad de emociones que podía experimentar cualquier ser, como un lienzo en blanco donde cada mancha de tinta marcaba poco a poco el conformar una nueva personalidad, la atención y dedicación creaban en ella un estímulo de imitarlo, más allá de que esto dependía muchísimo de la nueva recreación e impulsos en sí, reflejando en modo espejo señal de que había sido aprobada su modulación.

El silencio aparcó en el ambiente, la Doll solo se dedicaba a contemplar parada en el mismo lugar de lado a lado el paisaje en sí, desde los pastizales hasta el cielo… Quien iba tomando un color similar al de las paletas cálidas como el anaranjado próximo del horizonte, difuminándose en el rosado, violáceo y contrastando los restos del azul oscuro que tenía el manto donde sus más preciadas estrellas brillaban, poco a poco desapareciendo para dar el allegado de la mañana ms tardía, asombrada se encontraba el como algo tan hermoso podía cambiar y aún sin conocer las medidas del tiempo o que cada momento jamás pertenecerá a lo estático. Como el seguir allí junto al joven de cabellos oscuros, que se sumergía en sus pensamientos, cada quien tenía su motivación o algo importante en lo cual centrarse, pero ¿Qué? Exactamente para la curiosa que se encontraba en lo inhóspito y la helada, el gesto que se abrazaba a sí mismo no pudo apreciar, su cuerpo por alguna razón podía tolerar el frío y tampoco la sensibilidad se hallaba latente, o era de ignorarse… Aún no lo conocía, había tanto en el nuevo camino iluminado.

La voz de nuevo la alertó girando su rostro para verle en un pequeño sobresalto y luego bajar la mirada a la mano la cual un ladeo de lado a lado examinándolo, tomó con la suya propia muy tímidamente correspondiendo, dando así el contacto de palma con palma, era muy breve el intentar descifrar la acción, pero otro motivo no había, esto la ayudaba… Ya que si bien él se alejaba, ella como un cachorro extraviado seguiría sus pasos, temblequeando sus rodillas mientras en forzadas y tensas pisadas tomaba el control del caminar, concentrada con el ceño fruncido que esos delicados pies sean capaces de seguirlo… Poco a poco lo lograba y en esto dibujó una sonrisa hasta topar su frente con el hombro contrario y frotarlo con la mano libre levantando la vista, distraída e inocente criatura que atenta volvía a abrir sus párpados de par en par y pestañear unas cuantas veces confundida cuando este la tomó por los hombros –Oh…- la magia sorprendía, como las telas de aquella prenda ofrecida se amoldaba a las curvas, tomaban color, forma y un bello encaje en la zona de su escote, solo podía observar fascinada él cómo todo cambiaba una vez más, un disparado mundo que toma forma y color en todo, pero más sorprendente deslumbraba al verlo al contrario concentrado mientras unos zapatos apresaban sus pies y unas medias cubrían el blanco polvoriento de su tez “Hace cosas bellas” a sus ojos de comprender el mimetismo de la fe sería considerado un creador, pero la ignorancia juega con que sea un ilusionista o más que eso… Era sorprendente para alguien nuevo en esta existencia, reaccionaba palpando sobre su propio cuerpo como ese vestido entallado podía dibujar su fina silueta, desvergonzada a tantear cada parte e intentar con sus torpes dedos el arremeter las prendas con ligeros pellizcos.

Manos en la cintura y más palabras inexactas que hicieron ladear su cabeza y fruncir su ceño “¿Ojos?” sus pupilas se centraron en el cielo comprobando que ya no había estrellas, por alguna razón para ella esa palabra evocaba en las miradas misteriosas que la estuvieron observando, pero no era así, pues obedeció y relajo los músculos de sus parpados mientras llevaba las manos sobre las de él por unos instantes, y luego la calidez del pecho donde ella se acurrucó -¿Mnh?- exclamó pero al estar tan cercana a él poco le importaba el no ver… Es más, algo desconocido tomaba forma en la oscuridad, se sentía extrañamente a gusto. Los fantasmas corrían desde el más insano instinto y turbulento pasado hasta desembocar cual cascada en los reflejos ¿Cuáles? Pues podía caminar, sus piernas seguían al ritmo y tempo adecuado que el contrario exigía. Esto era al nato, pues sus sentidos se agudizaban apreciando el sonido del césped que pisaban, el canto de los insectos e inclusive el leve crujir de las ramas en sus suelas, cuales no molestaban con el cuero de sus nuevos zapatos, esas bellas prendas que en adelante apreciaría… Pero lo nuevo siempre tiende a confundir y marcar, ella no sabía que la oscuridad era algo que siempre habitó en su existencia, la relación de la cercanía envuelta en aquel abrazo la confino más en la firmeza de creer que solo la seguridad del protector alejaba todo miedo, el deseo de que no se aparte o no dejarlo de seguir abundaba junto con el calor y al aroma masculino que invadía su nariz mientras se negaba a abrir los ojos dentro de las prendas.

Cuando la luz se hizo, vislumbra en la doll quien levantó la mirada al foco, el ajeno se alejó y fue cuando la sensibilidad de sus ojos le generaron un gran dolor que se esparció por su cabeza, cayó de cuchillas al ritmo de los troncos y comenzó a frotarlos, inentendida de por qué la luz intensa comenzaba a dañarla, intentando con sus palmas retomar la oscuridad la cual se sentía segura, pero los pasos contrarios volvieron a resonar e hizo que la doll alzara la vista, buscándolo, buscando la seguridad en el ambiente nuevo y desconocido, agachándose a su altura mientras le hablaba, acariciaba su mejilla con aquel fino dedo y ella ladeaba el rostro para poder encimarse más sobre esa mano, cerrar sus ojos y sentirse de nuevo en paz, alejando el altercado y el exaltante pánico cuando la luz artificial la molestaba –Feliz- repitió sonriéndole y luego imitando la sonrisa invertida que este reflejaba, a su vez que ahora observaba sus propios brazos e intentaba cruzarlos de igual manera bajo su pecho, pero no entendía como lograba hacerlo, sus manos chocaban con el antebrazo repetidas veces y comenzaba a frustrarse emitiendo un leve gruñido. Esos instantes eran las pausas que Akira planeaba que haría con ella, claro que aunque no entendiera lo que hablaba, la doll sentía una gran dulzura, algún día podría llegar a sentir que la nueva esencia que la conformaba y por qué ese afecto al pelinegro era intensificado… Claro que era por ser todo lo conocido, pero siempre hay más allá, algo que solo él podría explicar.

Apenas pudo vagar la mirada en el nuevo lugar, le sorprendía el no sentir como el vacío el alto de lo que era el cielo ahora estaba aplacado por la madera, ya no estaba esa brisa que acariciaba las pieles, ni la humedad que cernía la pesadez del ambiente, ese lugar era distinto y llamaba de nuevo a la magia, el cambio y el aroma de encierro aunque ella lo desconociera. Desde cada detalle de la decoración y cada esquina asemejaba a un grato lugar, aunque ella aun no podía definir que es sentirse cómoda en algún tipo de ambiente.

-Di-a-nnnntrés- repitió creyendo que había logrado cruzar de brazos, pero estos estaban en cruz por la altura del abdomen, una nueva palabra que era admirada con esa delicada sonrisa mientras observaba desde lo bajo al mayor, pero cuidando de agachar un poco su cabeza, utilizando a favor los pechones de su blanco cabello de la luz mala… Luego comenzó a sentir una extraña comezón bajo las prendas, la cual se vio empujada a la simpleza de llevar sus dedos al vientre y otra en su nuca, para comenzar a frotar las yemas conociendo poco a poco lo que era la picazón, producto de la tierra y los restos de cenizas que se encontraban, ante un nuevo factor desconocido la doll levantó la vista y observó a pelinegro, esperando que él le dé respuesta –¿Diantres…?- repitió inocente la pequeña, comenzando a desear que se alivie esa incomodidad y luego descubriendo que el uso de las uñas podrían llegar a aliviar la molestia, no tomando preventiva de que este comenzara a dañarle al no cambiar de posición, esto era lo que llamarían “suciedad” pero lo podía percibir como la sensación de un hormigueo casi infernal.


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Tema Privado Re: Found the lost paradise ~Akira~

Mensaje por Akira Tohsaka el Mar Nov 28, 2017 3:36 pm

Spoiler:

“¡Oh, no!”

Una preocupación más grande de lo meritoria lo invadió por dentro al pelinegro, originaria de aquel incidente que la pequeña había sufrido. Sin embargo, en su despistada astucia, dio un profundo respiro, apaciguando la preocupación antes de avanzar hacia ella. Había tomado una decisión importante: Tenía que evitar el agrandar los pequeños tropiezos que ella hiciera, para no contagiarle la misma preocupación. Las experiencias son las mejores vías de aprendizaje, y el temor suele ser el más prevalente de los estorbos ante estas.

- Descuida, a todos nos pasa.

Explicó en un tono calmo, tomándola suavemente del mentón y llevando su segunda mano hacia aquel punto de dolor. De las yemas de sus dedos salió un ‘fulgor negro’, una luz gris que acarició su lengua con un agradable cosquilleo, un frescor reconfortante que aliviaba tanto el dolor como la hinchazón.

- Como nueva.

Concluyó satisfecho, ilustrando nuevamente esa sonrisa que la pequeña parecía disfrutar tanto de ver como de corresponder. ¡Y en efecto! Adoptó con habilidad con habilidad aquella curvatura en los labios, regalándole su primer sonrisa, inocente y sincera como su dueña. Acompañado de un segundo logro, su tercer palabra, y esta fue una que aprendió a la perfección, descubriendo los lazos que la unían con auquel gesto de los labios. Akira se vio invadido nuevamente por aquella agradable calidez en el pecho, donde se mezclaban el orgullo y el afecto que sentía por su adorable pequeña.

- ¡Muy bien! Eso es una sonrisa. Una sonrisa feliz.

Expresó con alegres ánimos, exponiendo los perlados dientes mientras volvía a acariciar sus pálidos cabellos, con más emoción tanto en el movimiento como en su voz. Era importante marcar patrones de diferencia entre distintos tipos de felicitaciones, este era un logro remarcable ante sus ojos.

- Siempre.

Le respondió nuevamente, asintiendo con la cabeza para recalcar la importancia que esa palabra tendría para ellos. Su protector no mermaba ni en paciencia ni en calma. Sosteniendo firme su pequeña manita, aguardaba con cuidado el andar de su pequeña, atento a cada inexperto paso y el posible tropiezo que podrían implicar, pero la atención y dedicación de ella la mantuvo protegida de accidentes. Poco a poco fue adoptando ritmo, hasta ya no quedar a espaldas de su protector, sino que avanzaban par a par. El choque lo tomó desprevenido, sintiendo su cabecita dándose contra él, y se vio atrapado por la preocupación hasta correrle el flequillo, y confirmar que estaba intacta.

- Oh, no ha pasado nada.

Exclamó aflojando los hombros y las facciones, desdibujando pronto el ceño de preocupación.

“Tranquilo Akira, tranquilo. No le enseñes a asustarse por nimiedades.”

Se repitió para sí mismo. El acto de magia fue una hábil distracción por su cuenta, pues toda la atención de ella se vio consumida por el brillo y movimiento de las telas, acoplándose cómodamente a su cuerpo, y demostrando una agradable aprobación ante el diseño ofrecido. Pero le detuvo con cuidado sus manos cuando empezó a tironear su falda, lo que presentó el momento de una nueva experiencia para ella: Su primer regaño. Tomó la tela y la estiró hacia abajo, cubriendo sus piernas hasta donde ésta llegaba.

- No, no -indicó, agitando el dedo índice de un lado al otro, para declarar éste gesto como futura señal de desaprobación-. No se juega con esto -Señaló la tela con el mismo índice que luego repetiría el gesto de negación, en fe de que aquello formara la conexión entre sus acciones y lo que él ahora prohibía-.

Por primera vez obtuvo una reacción totalmente contraria a lo que esperaba, cuando la pequeña alzó la mirada al cielo. Confundido, imitó el gesto, preguntándose qué buscaba, pues sus expresiones delataban que no lo encontraba. ¿Las estrellas? Aquello era curioso… Era la primer asociación que delataba haber formado por cuenta propia. ¿Por qué la palabra ‘ojos’ evocaba las estrellas? ¿Sería acaso una pista de su vida pasada? Si acaso la tuvo, vale aclarar. Aquel sería el primer misterio de la pequeña.

Y el segundo no tardó en presentarse, cuando en la caminata por la umbra, a ojos ciegos, demostró desenvolverse con total naturalidad. “Mmmh…” Las intrigas se iban acumulando poco a poco en el pelinegro. ¿Quién era aquella delicada criatura, tan rápida en ganarse su cariño, que habitaba apacible en las sombras y buscaba miradas en el astro cielo?

“¿Quién eres…?”

El refugio de madera adoptaba un nostálgico anaranjado ante la luz del amanecer, que dificultosamente se filtraba por las ventanas, alargando las sombras dentro del recinto. La llegada a la cabaña evocó instantáneamente la nostalgia, mientras los ojos rojos revivían historias al recorrerla. Había una pequeña cama de gato contra una pared, de tono rojizo, con algunos pelos blancos y negros aún sobre esta. Una cama colgante iba tendida en el otro rincón de la habitación, algo torcida, obviamente plantada por manos inexpertas. Perdida entre cachivaches (piezas metálicas, un mango de cuchillo, etc) resalta una fotografía: Un día de playa, donde Akira es rodeado de otros jóvenes, empujándose todos por entrar los siete en la cámara. Enormes sonrisas se ilustran en cada rostro.

“…”

Perdido en pensamientos que sólo él conocía, no fue hasta oírla tumbarse que se dio cuea de lo que la pequeña había pasado. Aquellas facciones teñidas de dolor le punzaron el pecho de par en par.

- ¡Hey!

El tronco hizo un estridente eco cuando lo abandonó sin pensar, precipitándose sobre la pequeña tan rápido como su cuerpo lo permitió. No tuvo ni que preguntar, sus manitas cubriéndola de la luz delataron que aquel era el origen de su creciente dolor. En otro acto instintivo golpeó el interruptor, devoviéndolos a ambos a la oscuridad. Se llevó la mano al pecho, que subía y bajaba de forma lenta pero muy marcada, delatando su agria preocupación. Y había pasado justo al primer instante que se separó de su lado… él no lo sabría hasta mucho más adelante, pero aquel descuido dejaría profundas marcas en el subconsciente. El mundo era nuevo en su totalidad para ella, y necesitaba hacerle sentir que no estaba sola en su inmensidad, que él estaba para acompañarla y cuidarla. Iluminados por la luz del amanecer que se filtraba por las ventanas, dentro del pequeño rectángulo de luz donde se asoman sus facciones, avanzó hacia ella y la tomó con firmeza entre sus brazos, protegiéndola del exterior entre sus brazos y su pecho. No era fuerte como para apretarla, pero sí para delatar la culpa y preocupación que se cargaban en ese gesto.

- Tranquila, ya pasó…

Le susurró en la intimidad de su cercanía, con sus dedos recorriéndole los cabellos en caricias suaves. Una lágrima se le escapó, la cual secó mientras le dedicaba una confiada sonrisa, transmitiéndole la seguridad que ella necesitaba. La tomó de su mejilla, para enlazar sus miradas.

- No habrá más luz mala.


Prometió con firmeza, y sus pensamientos no tardaron en ahondar en suposiciones. Era curioso, se manejaba con mucha naturalidad a ojos cerrados, y la luz intensa era peligrosa para sus ojos. ¿O era la artificial, acaso? ¿Tendría un muy buen oído, o algún tipo de sentido que él no compartía? Era un verdadero enigma, pero uno que estaba gustoso de descubrir paso a paso.

Otra gran sonrisa le fue robada por parte de ella, repitiendo aquella palabra tan significativa mientras recostaba el rostro sobre su mano. No sólo comprendía el significado del tacto gentil, el cariño, sino la felicidad que se compartía en la mutua compañía. Eran como una pequeña familia, pequeña pero feliz. Soltó un suspiro por lo bajo y negó con la cabeza, a la par que una risa escapaba por aquella palabra que aprendió por sus descuidos. Menos mal que se había auto-censurado previamente… Rió por lo bajo ante su adorable imitación, pero más aún ante aquel refunfuño que soltó, sinceramente frustrada. - A ver, es así.Expresó, y lentamente demostraba avanzando y retrocediendo los brazos, ilustrando cómo estos encastraban uno contra el otro. Se resistió a él mismo acomodar sus brazos, lo ideal para su confianza y desarrollo era darle ejemplo, proveer los medios y que ella aprenda por prueba y error.

Habiendo comprendido de su error anterior, ésta vez la tomó de su manita y la llevó con él hacia la chimenea. Arrojó el tronco al fuego, el cual no tardó en verse envuelto por el intenso rojo y bañarlos en su calidez, crispando mientras las llamas lo consumían. Extendió sus pálidas manos hacia este, con una prudente distancia a forma de ejemplo, disfrutando el calor que volvía a sus extremidades. - Fuego -Indicó, volviéndose hacia ella- Pero NO se toca, nunca -remarcó con un importante énfasis en el no, negando con su índice.

Observó curioso cómo ella había empezado a mostrar una creciente incomodidad, y no fue difícil atar cabos al respecto. Bajo la prenda más al cuerpo, la tierra y polvo se presionaban ante su piel.

- No, diantres no. Mmmh... -meditó unos momentos, buscando el sustituto más adecuado- mal-es-tar.

Punteó con cuidado cada sílaba. Una palabra quizás algo complicada, pero le resultaba un reemplazo  adecuado a aquella expresión, y sería lo más fácil de comprender ante futuros dolores o dificultades. Pero pasando al problema en sí, sólo había una solución, necesitaba un baño… Pero, ¿Cómo? Se llevó una mano al mentón, el cual repiqueteó con el índice. Por fortuna, pese a despistado, era un chico astuto, y el foco brilló sobre su cabeza (uno metafórico, para bienestar de la pequeña.

- Ven, arriba.

Tomó sus manitas y la asistió a ponerse de pie. La ayudó a desprenderse de sus zapatos y de sus medias, dejando esos pequeños pies libres, para explorar la nueva superficie de la madera pulida. Colocó ambas manos a cada lado de sus tobillos, y formó con sus sombras un short negro, uno elástico y cómodo, que permitiría preservar su humildad mientras la bañaba. Por desgracia, tuvo cierta dificultad al subírselo, dándose cuenta que había sobreestimado el tamaño sus curvas, siendo para él una pequeña- Ngh… lo siento, pequeña -se disculpó, aflojando un poco la tela para que se acoplara a sus caderas, mientras él ladeaba la vista en todo momento. Luego la tomó por los hombros, parándose a su espalda, y soltó su vestido que fluyó hacia el piso. Ambas manos fueron a sus hombros, y de los dedos volvió a fluir aquella mágica tela, ahora acoplándose a su torso para envolverlo en una especie de bra deportivo. Satisfecho ante su idea, se asintó a sí mismo de brazos cruzados. “Pobre, sí estaba polvorienta.” Pensó para sus adentros, pues las manchas grises y marrones hacían un notorio contraste en la palidez de su piel.

- Ven, a bañarte.

Y volvió a tomar esa manita a modo de guía, guiándola hacia una pequeña cabina acoplada en el interior de la cabaña. La ducha estaba en una habitación aparte del baño, algo que había ideado su grupo para dividir las esperas. Pero esto traía un pequeño problema: El espacio de la ducha era tan pequeño que él no cabría fuera de esta. Soltando un suspiro por la nariz, se llevó las manos a los muslos, y adoptó sus pantalones en forma de un traje de baño, sencillo y negro que cortaba a mitad de los muslos. Se desprendió de sus zapatos, su playera y su camisa, exponiendo un físico que sus gentiles facciones no advertían; sus músculos formaban relieves elegantes y marcados, con una espalda amplia y un torso firme. Pero lo llamativo iba en su abdomen: Entre los relieves de los músculos habían discrepancias en el tono de piel, zonas más ásperas que delataban el pasado de una peligrosa cicatriz. Cerrada tiempo atrás, había sido un profundo corte que cruzaba horizontalmente sus abdominales de lado a lado. Nuevamente, algo que sus gentiles facciones no advertirían. Por demás de esto, su tez era de una palidez que nada envidiaba a la de su protegida, algo que disminuía las diferencias entre humano y doll. Abrió la canilla, y la tubería de bronce tembló suavemente mientras el agua la recorría, silvando al primer paso del vapor. Tanteó con la yema de los dedos: Tibia, apenas caliente, resultado de la chimenea que se acoplaba alrededor del contenedor de lluvia.

Se adentró al grueso cilindro de madera que hacía de bañera, suficientemente amplio para que ambos entraran - Ven, ¡A mojarse! y desde allí tomó a la pequeña por debajo de sus brazos para traerla adentro. El agua fluyó cálida por sus cabellos, mientras los largos dedos lo masajeaban cerca de su cuero cabelludo, desprendiéndola de la tierra y polvo que perturbaban su bella blancura.

- Jabón.

Explicó, presentándole una pieza blanca que había sobrevivido al abandono. Lo Frotó entre su manos para mostrarle la magia de la espuma, perfumando la pequeña habitación en su esencia de vainilla. Arrodillándose y tomándola del hombro, fue frotando con cuidado su espalda, tallándola de cada imperfección. Prosiguió a sus brazos, extendiéndolos en su largo y mostrándole a limpiar entre cada par. Se permitió cierta malicia, cosquilleando su esbelto abdomen en busca de sus reacciones. Se lo notaba… feliz, muy feliz. Pero no con la euforia y orgullo con que la felicitaba, sino algo mucho más sereno, delatado en la paz de sus ojos. En aquel acto tan sencillo, se encontraba en… paz. Mucha paz. De una forma que ya no recordaba cuándo había experimentado por última vez.



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Tema Privado Re: Found the lost paradise ~Akira~

Mensaje por Elizabeth el Mar Nov 28, 2017 10:00 pm

La inspiración que brindaba el mayor era incomparable a la vista de un ser nuevo, el poder sanar dolores, el conocerlo todo y que en cada palabra explaye un tono confortante que impregnaba en cada sentir de la joven doll, ojos brillantes cuales zafiros que vagaban en el cielo y los alrededores, pero a su vez y con más confianza siempre fijando atención a cada movimiento que éste exprese, claro que el regaño no lo conocía, muchas gesticulaciones aún no eran del todo acertadas, solo ladeaba el rostro en señal de confusión y fruncía el ceño para agudizar su vista en el entrecerrar de sus párpados, sacudía las manos en otros gestos sencillos, mudos en la ignorancia pero atenta de poder dar oportunidad de ser guiada en el aprendizaje. Si bien las mentes jóvenes o tales de comparar con infantes son esenciales en percibir con mayor rapidez y trato, siempre correlativo a lo que a este pueda dársele… En el caso de la pequeña, ella no sabía lo que era seguridad, pero estaba en buenas manos ahora, su cuidador y protector, quien la acobijaba le daba paz en cada nueva acción, el explorar sin ser consciente, solo hasta que las ideas comenzaron a aflorar, estando dispersa en aquellos ojos. Ya no estaba con esas muñecas que alguna vez tuvieron nombre, función y no corrieron con la ventaja que ella… Misterioso velo del pasado que envuelve capcioso en el tiempo que se tuvo y se perdió, el olvido las recubriría y la humedad del descampado se encargaría de degradar en lo posible todo, la brisa apegó con el ensordecedor sonido del alto césped danzando bajo la luz del ocaso.

“Luz mala” la interpretación de aquello que afectaba a sus ojos y la empujaba a agachar la cabeza, como las pupilas se contraen y el turquesa tiembla en cuanto tiene contacto, vista borrosa y los colores se alterna mucho más brillantes en sí… La caricia de un recuerdo se asoma, como una imagen rápida y sinuosa, aroma familiar como el tropiezo del deja vú, más tan fugaz que se desvanece en cuanto quisiera contemplarlo. Un foco sumamente brillante en la oscuridad, el pitido mientras lo abstracto juega distorsionando la estela y expandiéndose con el fondo en eco de un musitar, un tarareo cantado tan fantasma como es la misma noche donde ese brillante la encandilaba… Apenas meció los ojos para ver mejor esa imagen, se esfumó. La doll aún no poseía un razonar firme pero si para asociar las imágenes, desconocía el momento ya que el contraste del frío al calor también fue similares. Tal como ahora eso fue un reflejo de su primer instante de vida, pasado y su renacer en los brazos de su mundo; El misterioso creador mágico que la protegía entre esas paredes de madera.

Más tranquila pudo lentamente levantar la vista y contemplar que este apagado, la "luz mala" ya no estaba, más el halo de la incandescencia matutina se filtraba por el cristal reflejándose y el fuego alumbraba aquella esquina, luces y reflejos oscuros, suaves y pertinentes que daban comodidad a sus ojos de relajar sus pupilas para poder seguir analizando aquella habitación llena de objetos curiosos. Una vez más abrió sus párpados en la sorpresa de hallar de nuevo al contrario aferrada a ella, esos brazos que la envolvían, cabiendo perfecto en su delicado tamaño a su pecho mientras recuesta la cabeza sobre su hombro, un rostro de inentendida pero aun así siente la compresión de la calidez, esa sensación ni ella conocía que le gustaba, era una expresión de confianza, pero el poco lapso pasado ya podía asociarlo como algo inclusive importante en el inentendible vínculo “Esta persona, se siente como yo” y viceversa en la simbiosis energética que estaba fuera de la vista de ojos con la facultad de apreciarlo, pero ya sabía que cada cosa que le dolía, molestaba o asustada, éste lo alejaba, con aquellos brazos que emanaba una cierta luz (Metafóricamente) –Lu-lu-Lu… Luz…- musitaba mientras giraba su mentón en el apoyo del hombro de Akira, su siguiente palabra en sí era una proyección, quería describir el "polo opuesto", aquello que la protegía de la misma “luz mala” mencionada. No comprendía la preocupación de este, desconocía que estaba consternado por aquello que la dañó por breves momento, algo dañino en especial para ella, en cuanto este le dedicó una sonrisa, pudo juntar por primera vez algo en su mente, una conexión… Teniendo en cuenta que lo que la dañaba era Luz mala identificó al mismo sujeto, señalándole con el índice, bueno no tan así… Ella señalaba sus labios, apenas rozándose, esa sonrisa le dió la idea –Luz… Feliz- y ella misma exhibió una sonrisa respondiendo, leve pero notable del mismo sentimiento que albergaba en su inocencia –Luz feliz- repitió, la naturalidad en el modismo mientras esbozaba esas palabras había descrito a su protector como quien la resguardaba y causaba ese movimiento en sus labios que exhiben su blanca dentadura cada vez que este lo hacía, asociándolo como si fuera una imagen viviente, los significados daban color y este era el de la cálida mirada que se centraba en ella junto con esa felicidad radiante, “Luz mala” daña, “Luz feliz” alivia, él la aliviaba.

Cada enseñanza era un paso que la contentaba, cada segundo pasante era algo inigualable en sus recuerdos… No pudo lograr con exactitud la postura de sus brazos, eran torpes y aún no era capaz de medir con exactitud la profundidad al enfrentarlos, pero siempre mostraba ese gran esmero, quizás algo de esfuerzo o la exigencia misma  de una. Pero orgullosa sin saberlo que logró cruzarlos pero encimando sus palmas en los brazos como si se abrazara (Y no cruzandolos realmente pero su dulce mente creía que sí), era muy cercano y que él lo aprobara con esas sonrisas la hacían a su vez sonreír a ella, no era la cortesía, la más sincera felicidad. Es mágico, es sensitivo, el habitar al unísono su tiempo, sus primeras horas… Lo hacían especial para la pequeña aventurera del mundo. En cuanto enseñó su palma para guiarla, ella casi ansiosa la atrapó entre las suyas, con ambas y emitió un tenue quejido mientras flexiona las rodillas para levantarse, la ayuda recibida era necesaria para conseguir acercarse a su próximo misterio, la llamativa forma danzante en rojo y amarillo… Cada vez que se acercaban la pequeña doll se arrimaba aún más a su pecho, de qué forma la asustaba que sea tan salvaje, que a diferencia de todos los objetos de esta casa –Fu…e…Fueo…Fuego- repetía con timidez pero no apartando su vista, casi amagando la mano para tocarlo, pero el “NO” algo que había escuchado en algún vago momento en el exterior la detuvo y la hizo dar un pequeño sobresalto, como el espejo que aprende ladeó su rostro para enfrentar miradas y le repitió –Fuego NO- casi con un torpe énfasis mientras fruncía el ceño, pero sonriendo, estaba ciertamente contenta de que no fueran palabras fáciles, mostraba que le gustaba lograr captar cada palabra del tono gentil.

Se volvió a sentar en el suelo, sintiendo un temblequeo en sus piernas, quizás sus nuevas extremidades comenzaban a agotarse, sin contar que la incomodidad y la picazón aún eran desmedidas, la palabra de dos letras volvió a renombrar y al ver que este separaba correctamente otra palabra… Le pareció un tanto difícil –Mal…. Male…- pero entrecerró los ojos mientras estiró en un ronco sonido la “e” terminó por olvidarla y pestañeó varias veces tras un silencio reafirmando la que le pareció más adecuada mientras se rascaba los brazos bajo las mangas de telas –Diantres- sin remedio o que no se refute lo escogido. Una vez más tomó su mano y la doll no dudó en estirar sus brazos para sujetarse mejor, cada vez que iba arriba el contrario le enseñaba algo o la llevaba a misteriosos lugares cómo era esa instalación cálida de madera, cierta emoción la recorría y la intriga era mayor, intentaba comprenderlo en lo posible, necesitaba tener la capacidad de reaccionar de acuerdo a él diga.

Colocó sus manos en los hombros y levantó según le indicaba cada pie para que los zapatos y las medias se desprendieran de su cuerpo, deslizándose por la fina piel hasta que logró pararse, moviendo sus dedos y con la mirada fija en estos curiosos dedos, hasta gracioso le ha parecido que exhibía una sonrisa… Quizás el abuso de estas contracciones en su rostro eran producto de tanto que lo veía en él, cada cosa que le parecía bonita o nueva reaccionaba como un instinto de buena forma, además el suelo en si era “gracioso” no era frío ni pantanoso como lo era afuera, qué extraña peculiaridad que cada parte en la extensión de los nuevos lugares sean sensaciones tan diferentes, era un fuerte choque para ella, pero podía estar en calma. Ni siquiera sabía muy bien que hacía el contrario, creando más ropa para ella y deslizando suave aquellos dedos por sus piernas… Algo curioso, no sabía reír… Pero temblequean adrede las piernas mientras lo observaba curioso, esa sensación fue agradable pero extraña “Cosquillas” pero sin tener nombre aún. Seguido se quedó completamente quieta, acoplándose a como las prendas caían una por una, sentir su piel desnuda le causaba cosas nuevas también, pues un temblequeo se produjo y con su torpe cruzar de brazos se abrazó a sí misma acariciandose, ladeando el rostro por el techo, las paredes y el fuego, todo era tan distinto tan… Vivaz de alguna manera, le agradaba mucho el acogedor ambiente, si bien no era tan amplio como el alto y vació de la noche era hasta casi mejor porque la cercanía del compañero lo mejoraba.

Sintiendo otra presión sobre su pecho, centró su mirada a la tela que envolvía sus pechos, instintivamente con sus finos dedos jaló de una de las tiras en plena curiosidad, solo hasta que el mayor volvió a tomarle de la mano y guiarla a otro misterioso y nuevo lugar; el baño. Sin comprender muy bien a qué venía todo esto, observar usar su magia hizo que expeliera sus labios –Uuuh…- sorprendida, más al ver su cuerpo semi-desnudo entrar a aquella ducha, la doll comenzó a observar la tela que cubría sus pechos de la del contrario… “Es diferente ¿Por qué?” miró sus manos, sus piernas y su cuerpo completo, solo para compararlo con el de ella, si bien poseen similitudes en la estructura de su cuerpo ¿Por qué se marcaban esas diferencias? ¿Y por qué el contrario no utilizaba la parte de arriba como ella? En la inocencia hasta que pensó en imitarlo, comenzando con sus manos a tomar de los elásticos del brasier y quitarselo cual niña inexperta… Pero antes de hacer algo éste la atrajo al agua, al principio emitió un quejido, pero con pasos casi tropezando quedó bajo la cascada de la ducha, cerrando los ojos fuertes y acurrucándose en el pecho contrario, asustada… Tomo segundos hasta que alzó la vista al ver que era… Agradable –Oh…- se sorprendió por lo refrescante que resultaba ser, hasta inclusive cerró sus ojos, disfrutando en leve masaje en el cuero cabelludo, las hebras de su cabello se volvían más pesadas y el masaje que le brindaban esas manos, era divertido… Era bonita el agua y el momento en sí.

-Jjjj… Jjjjjjj- intentó pronunciar esa palabra pero sintió un cosquilleo bastante extraño en el paladar, en la parte alta allí donde la lengua se flexiono al pronunciar la j y timbraba la campanilla, volvió a sacar la lengua algo molesta, como si no quisiera que volviera a sentirlo porque no le gustó, era muy raro y difícil aún. Pero el ánimo se vio envuelto y sus ojos brillaron abriéndose al ver cómo la magia de esa cosita blanca sacaba bastantes burbujas, aunque primero lo vio con cierta desconfianza “¿Qué es eso?¡Es muy raro!” Casi que su mente lo asociaba como el fuego pero uno más brillante y raro… Cuando algunas burbujas se desprendieron fue cuando volvió al asombro y comenzó a soplar sobre las manos ajenas así en la ducha comenzaban a flotar esas pequeñas, una sonrisa se dibujó, otra cosa nueva y divertida. –Luz feliz… Jjjjj- “Tú haces jabón” sería una traducción tan inexacta como burda, pero siempre marcando la dulce ignorancia… Aunque tuvo que sacar su lengua de nuevo, la "j" era rara y complicada... Aún.

Observó atentamente y quieta como este recorría su cuerpo, fascinada el cómo las burbujas la recorrían, esas gentiles manos acompañaban y se acoplaban a cada ´parte devolviéndole a la tez el revitalizar del blanco, el esplendor de la piel nueva y ese perfume que se adhería… Las cosquillas volvieron a aparecer, pero al no reír, comenzó a agitar su cuerpo, retorcerse en el lugar mientras agitaba sus manos, empujando levemente al contrario con el hombro, pero dibujando esa sonrisa en cada momento, era casi hasta sensible contando la confianza que tenía en enseñarle esa nueva experiencia, convirtiéndola en la primera y una de las mejores, junto con el caminar o su primera palabra. Siendo una pequeña (no tan pequeña) inquieta hicieron que algunas burbujas de su cuerpo se desprendan y volvieran a flotar libres por el ambiente, a lo cual ella intentaba capturarlas con sus manos, pero al pasar por la ducha veía como el jabón de su cuerpo desaparecía y esto no pareció buscarle, desesperada entre articulaciones inexactas de la voz volteó el cuerpo tambaleándose en el pequeño espacio y extendiendo el brazo tan cercano al rostro contrario denuevo delimitando el poco espacio, desesperada en sí por querer seguir jugando, mas cosquillas, mas burbujas y que el agua no se lo arrebate de nuevo, mientras con su otra mano señalaba –Jjjj… Jjjj- repetía sacando la lengua pero muy divertida tras sentir las la sensación de esos dedos causándole cosquillas aún, quería más jabón, no quería que el agua se lo llevara, le gustaban las burbujas y tratar de reír… Más todas esas palabras no las conocía y no había cómo hacerse entender la pequeña inquieta.

Algo desconocido ocurre, hace rato que desde su regeneración no había bebido… Como doll, el humectarse la animaba y daba otro aspecto a la piel, esta no solo estaba limpia, si no que comenzaba a asemejarse a un astro más brillante con ese reflejar, el pigmento tan claro como exótico, humectarse la estaba animando, casi despertando… Pero aún más el juego de la ducha, le gustaba, era todo tan nuevo y se sentía tan bien, que afortunada era y aún lo desconocía.


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Tema Privado Re: Found the lost paradise ~Akira~

Mensaje por Akira Tohsaka el Jue Nov 30, 2017 8:17 am

Ambientación:


Una vez que el agrio incidente concluyó, la pequeña le negó (sin saberlo) la posibilidad de sentirse culpable. No sólo se mostraba totalmente desentendida de su descuido, le había ofrecido algo mucho más dulce en que pensar. “Luz” fue su próxima palabra, pero esta vez no vino sola. Mientras el pequeño índice se alzaba en su dirección, los labios temblaron al delatar que proseguía, y tras el correspondiente esfuerzo de sus labios...

“...Feliz.”

Sorprendido, y con las pupilas oscilando suavemente, tuvo que tomarse un momento para comprender qué tan dulce había sido ese gesto. Él le había dado herramientas separadas, y ella solita las había unido para crear ese regalo, nacido de su mente astuta e imaginativa. Un título que sólo ellos dos comprendían, su pequeño dulce secreto. Antes de que se humedecieran nuevamente, cerró los párpados y dio un firme asentimiento de la cabeza, con una enorme sonrisa de dientes para afuera.

- Así es, mi pequeña -le respondió dulcemente complacido, acariciándole la mejilla con sus dedos- Yo seré tu luz feliz.

Su determinación al intentar cruzar los brazos era el ejemplo idóneo: Ella tenía unas ansias de aprender tan enternecedoras como envidiables. Akira no sólo disfrutaba de educarla, era una experiencia doblemente gratificante, pues su sincera alegría se contagiaba con cada nueva experiencia y conocimiento, sentimientos tan puros y expuestos que casi podía sentirlos en carne propia debido a su amplia empatía. Y quizás él no era el único tutor. Sin saberlo, ella enseñaba a su particular manera, dando el ejemplo, al disfrutar cada instante de la vida, no cerrarse a ninguna nueva experiencia. Él, que tantas cargas había aceptado por cuenta propia, tantas ridículas prohibiciones lo iban limitando, encontraba mucho por replantearse en la compañía de su protegida.

- Ven aquí.

Sostuvo con firmeza y cuidado su manita cuando las rodillas le flaquearon, delatando que las energías se iban acabando, pese a que su euforia delataba todo lo contrario. Tenía sentido sin embargo. Los pequeños suelen ser muy inconscientes del cansancio, invadidos por la jovialidad hasta que caen exhaustos en cualquier lugar. La fatiga del desvelo y el masivo gasto de maná también hacían peso en él. No tardarían mucho más en entregarse al sueño. Notó de reojo cómo ella se le iba arrimando a medida que se acercaban al fuego, algo que si bien le daba cierta tranquilidad al saber que mantendría distancia, le resultó bastante llamativo. ¿Sería un sentimiento instintivo acaso? Más lógico en un humano que en una Doll… o eso suponía, poco sabía del origen de la pequeña, más hasta ahora no delataba prejuicios ni asumisiones previas, todo era tan nuevo como en una criatura apenas llegada al mundo. El significado de “No” pareció haber sido bien claro para ella, quizás al asociarlo con la fuerza y aspereza del tono. Asintió satisfecho a su repetición de palabras, conforme de que ello podía evitar muchos problemas a futuro.

Tal como había previsto, la palabra fue demasiado larga para la memoria de la Doll, dejando a “Diantres” como el título con que definiría la incomodidad. Negó con la cabeza al soltar una suave risa, revolviéndole los cabellos con ternura. Aquel había sido un accidente con el que tendría que cargar de ahora en adelante.

Distraída con el movimiento de sus propios pies, la pequeña se mantuvo tranquila mientras él la cambiaba, cosa que le quitó otra preocupación de encima. Las experiencias en el exterior le habían insinuado lo contrario, pero aquel temblor delataba que el frío no era ajeno a ella. Parecía que poco a poco iba nutriéndose de  una mayor sensibilidad.

- Tranquila, pronto vendrá el calor.

Prometió, dándole una gentil frotada en su hombro para revivir la temperatura. Y tan pronto como estuvieron listos, se apresuró con ella hacia la ducha. Pudo notar cómo ella analizaba y comparaba los cuerpos de ambos, probablemente intrigada por las mutuas diferencias. Algo lógico que había dado por asumido desde el comienzo, sólo esperaba que aquello no crease alguna distancia al comprenderlo ‘diferente’ a ella. Pasando a una preocupación más grave e inminente, la pequeña amagó en un acto extremadamente peligroso, al cual su cuidador se apresuró por detenerla: Detuvo aquella mano que pretendía librarse de su bra, colocándolo en su lugar.

- No, no -negó, meciendo el índice de lado a lado- esto se queda en su lugar.

Y concluida la advertencia, avanzó con ella bajo el agua. Soltó un suave siseo por los labios ante el temor inicial que el agua precipitándose le producía, acariciando su cabeza mientras ella se refugiaba en su pecho. Eventualmente ella fue relajándose, descubriendo lo placentero de las cálidas caricias del agua.

- ¿Se siente rico, verdad?

Consultó a su espalda, deslizando los dedos por sus cabellos. Él en particular amaba los baños. La ducha era uno de sus momentos preferidos del día, aquel momento de intimidad al que siempre recurría en momentos de malestar y rara vez le fallaba, había algo muy terapéutico en los masajes del cálido torrente sobre la piel desnuda...

La jota resultó una letra lógicamente difícil, con tan marcada curvatura de la lengua debía de ser difícil para la pequeña, encontrando dulcemente divertido cómo sacó la lengua, tal como si hubiese probado algo muy amargo. Subió las cejas y ladeó el rostro con curiosidad, al notar que intentaba decirle algo entre él y el jabón.

- ¿Te gusta que Luz Feliz haga jabón?

Consultó con su vaga interpretación, tomando una burbuja del tamaño de la uña entre sus dedos, colocándosela en la nariz a su adorable pequeña. La limpieza prosiguió con calma, ella estudiaba cada movimiento con curiosidad lo cual era muy bueno, significaba que luego aprendería cómo bañarse a sí misma. Otra nueva palabra hacía falta al verla experimentar esa nueva sensación.

- Cos-qui-llas.

Punteó cada sílaba, a la par que su índice le punteaba con cuidado su pequeño abdomen, en el lugar donde la hubiera descubierto más sensible. Le tomó una de sus manitas, y se la llevó contra sí misma en su propio abdomen, mostrándole lo suave de su piel tras las caricias del jabón.

- Jjjja-bón.

Repitió él ante su nuevo intento, remarcando exageradamente cada sílaba, y abriendo amplio la boca para mostrarle el movimiento de la lengua. La sorpresa y curiosidad ante las burbujas había sido prevista, tal como aquella transición a la diversión. Lo que no esperaba era su creciente euforia ante todas las nuevas experiencias, y un sorpresivo arrebato cuando el agua la desprende de sus preciadas burbujas, algo que claramente no le gustó. En calma, la tomó de sus hombros para mostrarle. Se enjabona el dorso de la mano, llevándolo luego bajo el agua para que viese cómo ésta lo borraba de su piel.

- Uh, yo también debería bañarme.

Pensó luego en voz alta, prosiguiendo de allí por el resto de su brazo, una parte atenta a su cuerpo, tres partes atentas a las aventuras de la pequeña. Recordó un juego que ayudaría a divertirla, algo que a él le encantaba de niño: Enjabona bien ambas manos, y junta los dedos en un círculo para luego soplar a través de éste, alargando una amplia burbuja que lentamente toma forma por el aire. Y claro, no fue la única, tras ésta soltó lentamente un pequeño desfile de burbujas, que iban danzando por la pequeña habitación para el entretenimiento de su dulce espectadora. Mientras, el pelinegro nota algo peculiar: Un cambio que gradualmente va ocurriendo mientras su tiempo transcurre en el baño. Su piel adoptaba un tono claro y exótico, casi brillante. “Mmmh, ¿será así como se alimenta?”. Pensó para sus adentros, apenas ahora reviviendo el hecho de que no era una humana.

Saliendo de la ducha, el pelinegro estira bien alto los brazos, soltando un profundo bostezo que esconde tras sus dedos. Toda la fatiga empezaba a caérsele encima. Ya algo somnoliento, se agacha junto a ella, pasando con cuidado la toalla por su cuerpo para desprenderla de la humedad. Las ropas húmedas eran un problema, ya lo consumía demasiado el cansancio como para abusar de su maná. Parándose nuevamente a su espalda, la desprendió de aquel bra, colocándole la propia playera del chico: Roja y de mangas cortas, con un sencillo diseño de gatos por la superficie, prenda que por las diferencias de tamaños, para ella servía casi como un camisón corto, bajando hasta los muslos. Con su intimidad oculta bajo aquella prenda, le reemplazó el short con la ropa interior de su traje original, cuyo resto colgó en el perchero. Mientras que por su propia parte… bueno, tendría que arreglárselas.

Su pequeña luce aún más radiante de lo usual, enérgica, alegre, tan pulcra de cuerpo como de mente. Ya sólo sonríe al verla, no hace falta un aporte adicional por su parte… ella ya es su felicidad. Apoyándole una mano en su cabecita, su mente se vio dispersa mientras desviaba la mirada a aquel pequeño refugio. Era sencillo, precario, y sin embargo… en estos momentos se sentía muchísimo más acogedor que aquella inmensa mansión. La palabra exacta no llegaba a sus labios, era difícil de ubicar lo que sentía, pero era algo pacífico, cómodo… un resguardo seguro.

“¿Hogar?”

¿Era aquella la palabra que buscaba? ¿Y por qué siempre le había sonado tan ajena… hasta esos momentos? Antes habría conocido el significado, pero aquel era el primer instante en que verdaderamente lo comprendía. Y profundizando más en ello, sabía que el sentimiento no venía de aquel lugar, por más dulces sentimientos que hubieran arraigados a aquel refugio. Se agachó hacia su pequeña, dirigiéndole una dulce sonrisa, pero esta vez manchada por una pizca de nostalgia. Observó esos grandes orbes turquesa, llenos de curiosidad… y la trajo contra su pecho, envolviéndola firme entre sus brazos.

- Tú eres mi hogar, pequeña.

Las palabras podrían aún no tener significado para ella, pero el cariño con que las pronunciaba transpasaba las barreras del idioma, era algo tan intenso como tangible. La tomó en brazos, cargándola como princesa.

- Ven, vamos a dormir.

La cama no era demasiado amplia, pero acurrucados entraban con facilidad. Ella resguardada en su pecho, con sus dedos suavemente alisando sus cabellos, y el cálido aliento acariciándole la frente, volviéndose cada vez más pausado a medida que el sueño ganaba terreno. Se arrimó los milímetros que lo separaban de su sien, depositando un beso en aquella frente.

- Dulces sueños… mi pequeña.

Le susurró en un tono exhausto, justo antes de entregarse a los sueños.


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Tema Privado Re: Found the lost paradise ~Akira~

Mensaje por Elizabeth el Miér Dic 06, 2017 7:19 pm

Nunca nadie puede entender que pequeñas cosas conforman nuestro mundo, en el vago desconocer de la doll ahora estaba la duda ¿Por qué las burbujas la abandonaban? Pero las señas brindaban sus frutos, pues asociando las palabras de su mundo, el contrario mencionó el nombre que creía que tenían las burbujas que la envolvían, no sabía decir que sí así que solo cerró sus labios y sacudía su cuerpo de arriba abajo cual niña mientras la puntas de sus pies instintivamente lo permitían… Más abrió sus párpados de par en par y bajo la vista al movimiento “Algo nuevo, soy más alta y no, más alta y no” repetía la conciencia y luego se alzó al escucharlo, una pequeña de esas burbujas que al mostrarla la doll exhibió una amplia sonrisa a medida que se la acercaba y se posaba mágicamente en su nariz, era tan nuevo el verlo que la pequeña se quedó quieta, cruzando su mirada cual bizca observando esa burbuja hasta que ésta explotó y levantó los hombros un segundo ante ese sobresalto, casi que la tristeza volvía al ver que desaparecía pero en parte y una muy grande su mente asimilaba que eran cosas tan hermosas pero efímeras, si se iban de la nada después de todo tiene que significar que al ser tan pequeñas no pueden quedarse, que tristeza y que felicidad a su vez que existiesen…

-Co… Cos…- Una nueva palabra que tontamente confundía con su abdomen, casi que no se percataba de cuantas cosas deberían ser nombradas o porque eran así, pero una nueva letra rival para la lengua se hacía rival –Q….K… K… Kui… Coskui…- pero se rindió mientras torcía la sonrisa en una de tristeza y arqueaba las cejas, sentía ese cosquilleo, aún más tosca que la j… No le gustaba esa palabra, pero el sentimiento fuerte estaba en el que no podía imitarlo a él, eran complicaciones que no comprendía en su delicada mente el por qué, cuando conozca el tiempo y el pasar de los días será asombroso para ella. Más al sentir ahora el tacto ajeno, su boca se abrió como si algo fascinante descubriría, con su mano libre toco su propio abdomen y lo comparó con el ajeno, ella era suave, demasiado al tacto allí donde la yema de su dedo se hundía, el por otra parte era más tieso, un poco más robusto notando que tenía… Músculo… algo que ella no poseía, sus cuerpos eran tan diferentes… La pequeña se vio en el impulso de acariciar con la yema de sus dedos ese torso, agacharse levemente para apreciar esos tenues abdominales y el ombligo… El cual la inocencia la impulsó a meter el dedo índice al tope y comprobar que tanto podía hundirse, luego observó esa cicatriz, una extensa que acarició, curiosa pues pensaba que era alguien con una piel de varios colores, luego se incorporó tocándose ella misma su barriga, no tenía nada… Inclusive estiró como pobre tonta el elástico de aquel short y abrió los ojos de par en par soltándolo de inmediato como si un fantasma se cruzase, pero no había otro color de piel como él… Es en parte marcaba un ceño fruncido mientras este se duchaba y atendía su cuerpo, pues creía que debían ser iguales, después de todo “Luz Feliz” era su mundo ¿Cómo es que ella era diferente? Era un nacimiento en pleno proceso y desarrollo.

-Oooh- queda asombrada en cuanto aquellas manos comenzaban a formar más burbujas, más grandes y que puedan flotar en el reducido espacio de la ducha, la doll alzaba las manos intentando alcanzarlas, pero amaga la mano y la retare pues recuerda que como la más pequeña había estallado, temía que las más grandes desaparecieran, por eso sólo entonces tomó sus propias manitas y asombrada seguía a cada una con sus vista turquesa, bailarinas en medio de la nada que presentaban la transferencia brillante, de acercarte veía detalladamente esos tonos violáceos y azulados con el brillar por la luz, una se acercó y la doll asustada dio unos cuantos pasos hacia atrás hasta chocar con la pared, temblorosa no deseaba que la burbuja se extinguiera, pero esta llegó a su rostro y con la punta de la nariz se esfumó mientras la doll mostraba expelió su labio inferior como si de un puchero se tratase, no deseaba que pasara, pero estaba presenciando que en la vida hay muchas cosas que no podríamos evitar, las burbujas tenían un rumbo sinuoso y no podían detenerse, solo era para apreciar las últimas mientras su tiempo desaparecía en el suave descender hasta el suelo, algunas ya impactaban sobre sus hombros, con las primeras sentía la incomodidad, las otras ya empezaba a sonreír, como si algo le hubiera hecho gracia, llegaba a entender.

Saliendo de la ducha la pequeña seguía sin dudar al contrario, esbozando miradas curiosas y traviesas, ladeando el rostro de par en par en búsqueda de todo, pues su mente por alguna razón estaba mucho más ágil y se sentía mucho más ¿Cómo es explicarlo en ella? Ya casi controlaba su cuerpo, diciendo casi pues aun en tanto se balanceaba retomando el equilibrio, alzaba las manos pero instintivamente el rostro al techo de madera mientras lo secaba y vestía, nuevamente quedándose quieta hasta que sentía entre sus piernas esa ropa interior seca y por encima la remera de él, que sin lugar a dudas estiró desde el final que marcaba la falda por la parte de adelante, solo para ver ese dibujo exhibido en el frente pero sin definición a su conocer… Creía que era otro vestido, pero lo observó extrañada y ladeando el rostro en el arqueo de una ceja “¿Y lo otro? Esa cosa negra” de saber preguntarlo lo diría pero confiaba en que su mundo, la Luz Feliz comprendía que era lo mejor para ella, pues estaba entusiasmada de saber que harían. Mientras revoloteaba su vista alrededor, tomando sumo detalle de todo objeto desde la distancia no planeaba alejarse del contrario, como un infante necesita a su madre, ella se aferraba a lo único que conocía y se sentía inexplicablemente bien en el desconocer de la dependencia.

En un momento él se acercó y le sonrió, ella de igual forma lo hizo, cerrando sus ojos y levantando las comisuras, confiada y con toda naturalidad expresando lo que sentía, sin palabras, no las necesitaba en responderle, era agradecida de darle ánimos con esa ducha y de sus nuevas prendas, sorpresiva se vio, dejándose abrazar… Pues esa acción ya la había visto antes y con una mente más vivaz y despierta por la condición que expresaba su piel brillante, ella lentamente levantó los brazos por debajo de su hombro, colocándolos a cada lar del contrario mientras sus labios se encontraban sobre su hombro y cerraba los ojos. “Una sensación cálida, la suavidad del contacto que dentro de ella fluía algo nuevo y mágico, era un cosquilleo que no generaba risa, era la comodidad, la alegría y… Sí, el cariño, algo que ni en su dulce pasado podría remarcar aunque ella desease recordar, no lo hacía porque no podía, algo bloqueaba su mente y la sensación la reconfortaba en una nueva experiencia, el afecto y en la dulce ignorancia la dependencia generaba, transformaba el lazo afectivo… Pues de desmarcarse, ambas auras tomaban el mismo color y en el abrazo, seguro dentro de él y el novato de la doll, estas se juntaban como en una llamarada. Ella tiene una nueva vida, una que siempre será agraciada a él, su primer vinculo espiritual”

-…- juntó sus manos, cerrando sus puños y colocándolos bajo su propio mentón mientras era cargada, parpados bien abiertos en la nada, y ladeando el rostro al suelo al ver la distancia, no ver sus pies sujetos a la tierra –Oooh…- descubrió que no hace falta estar conectados al suelo por uno mismo, que alguien puede llevarla. Observó al de cabellos rizados en el transcurso hasta la cama, donde ella fue acomodada, sumergiendo su vista sobre el pecho ajeno, aun con sus puños cerrados, manitas tímidas y cuerpo paralizado en el desconcierto, pero al sentir ese beso pestañeó lentamente, entrecerrando su mirada y denotando un leve sonrojo mientras el turquesa de su mirar se encendía en ese leve temblequeo y su brillar, estaba emocionada, resguardada en sus brazos y en la cercanía, ella no sabía que era ese sentir, el vínculo era fuerte, casi como un padre, un hermano… O su familia, inclusive arrimándose, acurrucando su cabeza en un leve ladear mientras suelta el inocente suspiro de su aliento justo a la altura cercano de la clavícula y el cuello ajeno, invitándolo, cerrando sus ojos, aun con sus manos quietas en esa posición sumisa, estaba cómoda, el colchón resguardaba su espalda y el calor la alimentaba, daba que su piel inclusive se suavizará y su cuerpo se relajara completamente, pero su mente seguía despierta, repasando a la perfección pausadamente todo lo aprendido –Siempre…- Sus ojos se cierran por completo en el amago el pestañear -… Puromesa….- el aliento vuelve a escapar en un suspiro ahogado -… Feliz…- ladea su rostro y ella es quien se acerca inconsciente, asomando una tímida mano al costillar ajeno cuál abrazo -… Luz Feliz…- y su voz se apaga, ha quedado completamente dormida, pues la oscuridad ha invadido su mente, su respiración novata asimila que solo por la boca inhala y exhala sonoramente, como los niños que no aprenden el uso de las fosas nasales, casi hasta un dulce ronquido de una lengua deslizándose dentro de la boca en un “jjjjj” mención cómica del jabón, pues su garganta cosquilleaba y vibraba al expeler su aliento, no pudo completar y repasar todo… Pero poco le importaba,, hoy fue su cumpleaños, nació y estaba en brazos de un protector que daría una nueva identidad y una nueva oportunidad, su vida no se extingue y si bien no es consiente, no es tonta, el agradecer es universal por gestos y el cariño se basa en el vínculo… Claro que la magia la revivió y el maná ahora la recorría, pero algo más hay dentro de lo explicable, algo que todos desconocen.

~Sweet dreams… We´re made of this~
"Una mente completamente en negro, pero una luz brillante la encandila, el foco de la habitación de madera cuando su protector la enciende, ella cae al suelo y alza la mirada, colocando su mano por encima de la frente… Pronto es transportada, pues el foco ahora se acercaba y ella estaba recostada, buscando con la mirada a su mundo, la luz feliz… Pero nó, un sujeto de espaldas sobre una silla en un escritorio cercano se hallaba, cabello rojizo revuelto y un traje en azul y rojo mientras tarareaba… hasta que al voltear los mechones de su cabello lo ocultaba, pero el símbolo del haz de picas en negro de dibujaba bajo uno de los párpados del ojo, sonriendo mientras le enseñaba un extraño aparato, una pistola que su punto exhibía una larga aguja –Don´t Feed… With Feels… Welcome my baby… This´s your curse… - dijo entrecortado con una voz suave, mientras la luz no permitía ver cuando alzaba la mirada, acercándose en el tarareo incomprensible a ella, quien no podía moverse, el palpito de su pecho, inentendible al no tener corazón… Era el pánico, el miedo mientras sus rodillas temblaban y entre silabas inconclusas exhibía negándose… -¡NOOOOO!- y el dolo punzante en su espalda se dio a notar, torturaba, era como si la perforan y la lastimaran por unas cuantas horas en la definición de algo incomprensible, ella solo gritaba en la oscuridad”

-¡NOOOOOOO!- la doll se levantó con ojos en blanco, sus ojos se encontraban girados, irguió la espalda y se sentó abruptamente sobre la misma cama, varios segundos permaneció tras ese grito, algo completamente distinto a su tono de voz, era más grave y casi desgarrante… Pero seguía dormida, pues se desplomó una vez más, retomando su vieja posición y con los parpados abiertos, pero ojos en blanco, su cuerpo no asimilaba el cerrar de sus ojos, pero su respiración se normalizó como si nada hubiera pasado, colocando su mano sobre el costillar ajeno, en alguna clase de trance que pronto acortó su respiración a la nada, mente en negro, cuerpo inconsciente, una pesadilla sin percusiones pues había desaparecido, nada ocurrió, ella no sabía, pero una parte oculta sí.


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Tema Privado Re: Found the lost paradise ~Akira~

Mensaje por Akira Tohsaka el Lun Dic 11, 2017 5:53 pm

Era adorable su forma de medir el subir y bajar de sus pies, su intriga por la vida de las burbujas, su… bueno, todo lo que hacía era extremadamente adorable, sencillamente por la manera en que lo hacía. Inocente, expresiva, pura… lo que ella mostraba era lo que sentía, ni más ni menos. Akira no podía evitar preguntarse cuán sencillo sería todo, si cada quien obrara de esa manera...

- Tranquila, todo es cuestión de práctica.

La alentó con unas palmadas en su cabeza, ante la frustración que le daba el no poder hacer suyos esos sonidos. Se agachó hacia su altura, tomándole el rostro entre sus dedos, y repitió “cos-qui-llas” muy pausadamente, ayudándole con los dedos el acomodar de sus labios, enfatizando la Q que tanto le dificultaba, haciéndole sacar su trompita en la modulación del sonido.

Sus dedos viajaron a su boca, fallando en cubrir la muy sonora carcajada que se escapó por las cosquillas, estremeciéndose en el dorso del barril que usaba como asiento. Ya era naturalmente cosquilludo, y peor ante un tacto al que aún no se había acostumbrado. Sin embargo, hizo esfuerzo por mantenerse lo más estable posible, permitirle descubrirlo. En cualquier otro caso, era un joven penoso, recatado… pero no sentía incomodidad al tratarse de ella. Había una confianza casi familiar hacia su pequeña. No… el ‘casi’ sobra. Realmente sentía que habían formado una pequeña familia.

- Cicatriz.

Explicó, mientras sus dedos avanzaban detrás de los de ella, como un pequeño tren que recorría aquella línea. Era un tacto áspero, tal como lo eran las memorias que usualmente evocaba. Pero no aquella noche, los agrios recuerdos se mantenían dormidos en compañía de la pequeña. Ella había llegado a traerle una noche de alegría y tranquilidad, sentimientos que se intensificaban con cada momento en su compañía.

Sus pupilas se dilataron con preocupación cuando ella se… inspeccionó de esa manera, más con el susto que implicó el descubrirse. “Eso… traerá problemas tarde o temprano”. Pensó para sí, mientras en mero instinto sus muslos se cerraban uno contra el otro. Pero en ello captaba su disconformidad, tal como había predicho inicialmente… su frustración eran las diferencias. En sos momentos, él era lo único que ella tenía, y cualquier rasgo en que contrastaran podía darle una sensación de… soledad, de sentir que no eran tan parecidos como ella creía, y eso era algo que no podía permitir. Tras cerrar el agua caliente una vez concluida la ducha, se agachó en su dirección. Tomó una de sus manitas, pequeñas en comparación, y se la llevó al pecho, apoyándola en su pectoral izquierdo. El corazón respondió por dentro, con su palpitar que vibraba hacia ella.

- Corazón.

Explicó. A continuación lo llevó hacia el torso de ella, apoyando la mano de ella entre sus pecho. Dejó que sintiese su propio palpitar. Aún era un misterio en muchos aspectos, pero había sentido ese dulce retumbar.

- Corazón.

Repitió nuevamente. Volvió a llevarla nuevamente a su propio pecho por unos segundos, compartiéndole otra vez ese calmo eco, y una vez más al de ella.

- ¿Ves? Somos iguales.

Una confiada sonrisa marcó sus labios tras soltar esas palabras. No podría explicarle el por qué de cada diferencia, de sus ojos, de su altura, de sus cuerpos… Pero podía demostrarle cómo eran iguales donde más importaba. Había algo mucho más intenso que los unía: Ambos palpitaban felices uno por el otro, compartiendo aquel cariño puro y desinteresado. Tenía una fe casi ansiosa de que aquello desarmara sus sentimientos de disparidad. Él era su autoproclamado protector, su Luz Feliz, y no iba a permitir que nada crease distancias entre ellos.

Y una fuerte emoción lo invadió cuando ella aprendió a corresponder su abrazo. Siempre que la envolvía, sus brazos siempre se habían quedado estáticos, quizás confundidos, pero en esta ocasión lo correspondió. Las pequeñas manitas rodearon su amplia espalda, gesto que lo invadió con un cálido cosquilleo en el pecho. Aquello no era sólo sorpresa; era felicidad, era orgullo. No pudo resistir el tensar más su agarre alrededor de ella, envolviéndola tanto como sus largos brazos permitían. - Abrazo - .Explicó, mientras lentamente se separaba para devolverle la libertad de descubrir.

Sin embargo, tanto la alegría como la preocupación aumentaron ante la creciente confianza de la pequeña, cuyos ojos curiosos recorrían cada rincón de aquel pequeño refugio. Agradecía que por más que su confianza creciese, ella jamás se apartaba de su lado, lo cual mantenía la tranquilidad del pelinegro pese a su creciente curiosidad. Mientras ella estuviese al alcance de sus brazos, tenía confianza de que no habría mal del que no pudiese resguardarla. Parte de su timidez iba desvaneciéndose, creciendo rápidamente a su lado, descubriendo y re-descubriendo el mundo uno a la par del otro. Ella aprendía los nombres, las relaciones, cómo funcionaba cada pequeño fragmento del mundo. Y él revivía cada experiencia como nueva, descubriendo las pequeñas magias que la costumbre hacía que se perdiesen en el olvido. Había tanto por disfrutar en tan poco...

Los hombros le pesaron como nunca  en cuanto se acomodó en la cama. La alegría y la emoción habían silenciado la fatiga, pero sus excesos le pasaron factura apenas se sentó en el colchón. Era lógico, no faltaba mucho para llevar todo un día en vela, y el abuso de su maná pesaba notoriamente en su cuerpo. Su mente ya deambulaba en el limbo del sueño y la vigilia mientras oía su tierna voz. Si bien el cerebro no tenía la lucidez para procesar cada palabra, él en el fondo comprendía, los sentimientos llegaban mucho más profundo que el vibrar de los tímpanos.

- Siempre.

Repitió en un instinto anímico, mientras sus brazos pasaban a envolverla cuando ella se acurrucó. Suavemente enredó sus dedos entre sus cabellos, hasta finalmente caer en el profundo sueño.

[...]

Tal fue el susto que le contagió aquel grito, que por poco estuvo por corresponderlo con uno propio. Se volvió bruscamente hacia su pequeña, aún tan perdido entre la vigilia y el sueño que no procesaba a conciencia lo que veía. Y así como pasó, ella regresó nuevamente a la cama, mientras, los de por sí grandes ojos de su guardián la observaban dilatados como platos.

”...”

Suavemente, sus dedos se deslizaron por sus párpados, cerrándolos con gentileza. Bajó hacia ella, recostándose nuevamente a su lado, y la envolvió, trayéndola contra sí. Pero aquello no era sólo un abrazo, era algo mucho más intenso. Se cerró a su alrededor, como si intentara volverse una carcasa que la resguardara; del presente, del pasado, del futuro, de todo lo que atentase contra su dulce inocencia. Aquello no había sido sólo una pesadilla, tenía plena seguridad sobre ello. Aunque cuidaba de no apretarla, sus manos se cerraron con firmeza al envolver las frazadas entre sus dedos, casi temblando por la impotencia. " …¿Qué te han hecho?” la incógnita hacía eco en su cerebro somnoliento. No podía hacer nada por lo que ya hubiese vivido, por lo que se comprometió con lo que sí estaba a su alcance: Proteger su futuro. Después de todo, había hecho una...- …Promesa. Repitió casi en un susurro, guardándola contra su sueño, antes de que el cansancio lo raptase nuevamente.

Cuando Akira se dormía profundamente, su cuerpo acostumbraba tomarse rienda libre en el largo de la cama. Y aquel era el perfecto ejemplo, desparramado en la extensión del colchón tanto de brazos como de piernas, con una colgando fuera, una mano en su abdomen, y otra colgando por fuera de la cabecera. Pese a no roncar, respiraba profundo por la boca abierta, con el pecho subiendo en marcados movimientos. Apretó fuerte los párpados mientras soltaba un extenso bostezo, finalmente regresando al mundo de la vigilia.


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Tema Privado Re: Found the lost paradise ~Akira~

Mensaje por Elizabeth el Miér Dic 20, 2017 7:25 pm

Es curioso que alguien que se basa en lo más básico, el estímulo físico y emocional primario pueda reaccionar inconsciente, nadie entiende aun de instintos o ¿Es probable que una doll las tenga? Sí, todo es cuestión de la respuesta a su vínculo, la energía la cual ahora era dueña y era una principada en el sentimiento, el largo camino por recorrer. Pero algo nuevo y particular afloraba en la doll, pues está feliz correspondiendo ante un abrazo estando en un estado somnoliento, involuntaria de cada acción que tomase pero podía reaccionar, ladeando el rostro para buscar aquella fuente de calor desconocida, una sensación en la dermis no-natural de su cuerpo, eran las sensaciones o estímulos, algo tan bello como inexplicable en cada uno, pues su agitado pecho retomó en un suspiro su quietud y la paz la irradió al volver a descansar, mente en negro con un tenue pitido hasta que los recuerdos se convirtieran en radiantes sueños, todo lo nuevo de hoy, como si su mente repasara lo visual, algo lleno de color en su mundo, lo nuevo… El pasto mecerse con la brisa, el humo oscuro subir hasta cubrir el cielo… Ese cielo con tantos ojos y luces, las radiantes estrellas que la habían resguardado hasta encontrar esos ojos carmines,  más brillante y profundo en una mirada, el sentir, la conexión tan radiante como nueva experiencia marcando unos shocks en su ligera mente, allí apareció su protector, de cabellos rizados oscuros, tomando ambas manos y recordando esas sonrisas que le brindaba ante cada logro, cada festejo en su crecer, el conocimiento que le brindaba al mostrarle las cosas, inclusive el oscuro bajo su abrigo que la resguardo en el camino, esa oscuridad que la hacía sentir segura, la hacía feliz por breves momentos hasta aquella luz, repasando cada momento hasta llegar a las burbujas la cual la hizo reír, dibujando en su rostro una expresión que solo ese momento la divirtió, delicadamente mientras se acurrucaba, juntando sus piernas y abrazando aquel abdomen firme, firme en busca de esa paz incomprensible, pero el brillo de estas la hipnotizó, el intervalo d colores fríos en una esfera que inclusive podía denotar su reflejo, distorsionado pues al acercarse su cabeza era mucho más grande que su cuerpo, hasta que explotaron y la despertó… Pero otro factor era el ocasionado; La luz de la madrugada se colaba por la ventana y daba directo a sus ojos, obligándola a cubrirse con una mano para aclamar la oscuridad, pero el calor que daba brillo a su piel se sentía, debía moverse, estaba molestándola a luz mala, su sensibilidad.

Lentamente se incorporó, sentándose sobre la cama, frotando sus ojos para que sus orbes turquesas volvieran a su posición, extrañamente se le giraban estando somnolienta pero un ímpetu de energía la invadía ahora, un calor en su pecho como el recién despertar tan repentino, estaba por alguna razón alerta a todo, no pasaba esa etapa somnolienta en el despertar era… Como automático, pues al retomar visión entre parpadeos observó al joven a su lado, muy cómodo ocupando su porción de la cama, pero examinando con el espacio del colchón vio que de su lado había un buen espacio, ella se había movido sin avisar y este no quiso invadirlo arriesgándose a la peligrosa posición en el borde, en el cual ella quizás inocente había de comprimirse mucho en el arrime al contrario y lo había empujado. Una persona conocedora en ese momento sentiría la necesidad de dar un beso, aquel pequeño aliento en la mejilla o la frente, pero ella no conocía firmes expresiones de cariño, no sabía que podía saludar de esa forma, es más, aun no conocía ningún tipo de saludo o bienvenida del letargo mundo de Morfeo, claro que recordaba la cálida sensación de los labios del moreno en su frente pero más allá de eso, nada, no sabía que significaba… A lo cual solo acercó su rostro al contrario, mirándolo curiosa comprobando los párpados cerrados y la respiración que aun connotaba en el sueño como si examinara con expresión seria, minutos habían pasado y este no se despertaba aún, lo que llaman aburrimiento se presentaba, pues ella parece que sabía que aún no era la hora de despertar del moreno y la luz al estar mucho tiempo expuesta calentaba su espalda, no podía verla de frente, no sentía la comodidad de ver lo que habitaba afuera a través de los cristales ya que sentía que sus pupilas sufrían, se alternaban cuando los rayos la tocaban y temblaba su color, era delicada de momento… Lo cual lo más hábil dentro de la curiosidad era algo sencillo; Explorar por su cuenta en cada rincón.

Con sus pies tanteó hasta el borde de la cama de su lado llegando al suelo, levantando el brazo para que la luz matutina no la afectara pues los rayos eran feroces penetrando sus sensibles pupilas, una vez llegado uno de sus pies al suelo en silencio se paró como pudo sosteniéndose de la pared y ladeando el rostro confundida a todos lados, palmas tanteando la madera de u superficie “¿Olvidé cómo?” ese pensamiento inconsciente nació seguido del mover de sus pies, recordando el caminar y sonriendo para sí misma, rememorando que era grato el recordar cosas, pues aunque se tambaleaba en la torpeza de cada pie frente al otro logró rodear la cama y llegar a la chimenea. Arqueó la espalda y señaló al fuego desde una distancia prudente, tal cual él le había enseñado –No…- musitó en voz baja, pues no quería molestarlo en el pronunciante de su voz alta, era ella sola, con aquella remera holgada como vestido recorriendo la habitación, prestando atención a cada marco, decoración y cada detalle del techo mientras sus pies poco a poco aprendían a girar en el lugar –Oooh…- quizás antes no tenía mucho tiempo de apreciarlo antes, puesto estaba ocupada siendo secada y vestida, pero ahora estaba sola y aunque presentara un peligro ella misma se aseguraría de conocer, tal como una niña pequeña que desea explorar, deseaba conocer, buscaba el comprender… Hasta que sus ojos se enfocaron con plena atención en un pequeño mueble, como una repisa donde había una foto, un marco tallado con una imagen de varias personas tras un cristal brillante ante la luminosidad tenue de la habitación –Luz feliz…- logró identificarlo entre todos esos rostros, viéndolo alegre, sonriente como se demostraba, señalando con su índice mientras su otra mano levantaba esa foto a la altura de la cara, tocaba y aprecia cada detalle, pero era sorprendente que habían más, mucha más gente que ellos dos solos en la ignorancia de su mundo. Esto era de llamar poderosamente a la imaginación a la duda, a lo cual acercó la foto y lo dejó en el suelo, cerca del costado donde el contrario aún se tendía dormido… Y así fue mientras (por un buen tiempo) iba rodeando todo el cuarto a pasos sigilosos, cada objeto curioso y bonito lo acerba y lo ordenaba el fila cerca de él, la foto, un cuadro pequeño de un molino, una lapicera, un libro, un abanico, candelabro, linterna, reloj… Y así sucesivamente con cada prenda, cada cosa curiosa que encontraba en los cajones, como papeles, baterías, decoraciones que desprendía de las paredes… en poco tiempo la habitación se veía cada vez más vacía, pues la curiosa tomaba todo y lo acomodaba en el suelo, en la espera que le sea explicado, necesitaba más palabras, más cosas que saber.

El tiempo pasó y aunque se pusiera de cuclillas en el suelo y observara ladeando el rostro al joven, separado por una infinidad de cosas acomodadas en el suelo, éste no despertaba, pobre ser que debía de estar exhausto y más aun con la sorpresa y el desorden del suelo que se encontraría si abría sus ojos. Una vez más, la pequeña doll recordó lo importante –Jjj…- musitó volviéndose a parar y yendo al baño donde recordaba estar, allí donde tomó como pudo entre sus brazos, los potes de champú, crema enjuague, esponja, toallas, el espejo… Y el jabón. Pero ante este último, lo mantuvo en la mano, pues mientras acomodaba las cosas junto a las otras, no se había dado cuenta que plagó todo el suelo completo hasta cada espacio vacío y rincón de objetos, bien separados linealmente. Difícil fue que en puntillas de pie volviera a acercarse a la cama, muy cerca donde él dormía, horas pasaron desde que ella despertó y ansiaba el verlo, pues el pequeño musitar y el acomodar de su cuerpo daba indicio de que quizá despertaba –Luz feliz…- sonrió una vez llegando cerca de él entre cuidadosos pasos cxual bailarina para no mover nada de su lugar, arquear la espalda para estar peligrosamente cerca de su rostro mientras con ambas manos sostenía el jabón y veía su bostezo -¡Luz feliz!- dijo animada al ver el amanecer, contenta de que por fin sus ojos se entreabrieron y diera comienzo a su día –Luz Feliz ¡Jjjjja!- y colocó este objeto en su pecho, quizás esperaba las burbujas, inconsciente e inocente mente que no sabía que necesitaba agua, pero en realidad deseaba oír de nuevo esa palabra, pues como niña que mantenía esa expresión alegre, estaba atenta a sus primera palabras ¿Además que diría de toda la casa puesta en el suelo? Ocupando cada sección de la habitación? Cada cuadro, foto, tazas, platos, cubiertos, ropa, libros, útiles y cantidad de objetos que se las rebuscó en revisar por todo el hogar. Tuvo una mañana productiva, pero ella sonreía, no creía hacer nada malo, estuvo muy entretenida hasta dejar el jabón encima de su pecho –Luz feliz, puromesa- pestañeó unas cuantas veces al verlo, estaba animada, muy poco común en lo que una niña repetía y continuaba insistiendo –Jjjjjjá!- señalaba con el índice, no entendía tampoco que solo eso ocurría con gua o en la hora de la ducha.



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Tema Privado Re: Found the lost paradise ~Akira~

Mensaje por Akira Tohsaka el Sáb Dic 23, 2017 1:38 pm

- U-uuhh…

No recordaba la última vez que había dormido tan bien. El cuerpo y espíritu exhaustos lo sumieron en el más profundo de los sueños, y en la calma y privacidad de su refugio, descansó en la más absoluta paz. Y claro, el cálido ardor en su pecho fue otro catalizador que lo sumió en la profundidad del necesitado descanso. Su regreso a la vigilia se vio apresurado, siendo llamado por su nombre. Bueno, por el nombre que se le había concedido apenas la noche anterior.

- ¿Mmmh?

Apretó los párpados, aclarando la vista poco a poco a su entorno. Volteó la vista en una dirección, encontrándose el colchón vacío, y volvió a la opuesta, encontrándose allí a su pequeña, quien señalaba su pecho... ¿Qué hacía el jabón allí? Arqueó una ceja en confusión, aún muy dormido para asociar que ella lo había traído.

- ¿Qué pasa con el jabón?

Preguntó, girándolo mientras rebuscaba en la superficie de éste, girándolo en su mano.

- Ohh, ¿Burbujas? -Concluyó mientras se reincorporaba- Las burbujas son sólo en el bañ-

Calló, pues en ese momento observó el piso de la habitación. Se quedó en silencio por varios segundos, recorriendo con la mirada cada uno de los elementos que cubrían el suelo, separando los labios mientras su cerebro procesaba lo que veía. Y finamente…

Rió. Se llevó un puño a los labios, escondiendo su risa tras éstos. Lo único que encontró en su inocente ‘travesura’ fue un gesto extremadamente adorable, y no pudo evitar demostrárselo: La tomó por la nuca y por su mentón y la trajo contra sí, plantándole un largo beso en su mejilla. Pero éste no fue tan gentil ni elegante como los anteriores, fue expresivo y despreocupado, soltando un sonoro “¡mmmuá!” contra su cachete.

- ¿Quieres conocer más, verdad?

Consultó, observando los objetos que los envolvían cual pequeño ejército. La tomó con cuidado de sus caderas, sentándose en el breve espacio de libertad que conservaban frente a la cama, y luego la acomodó de lado en sus propios muslos.

“Li-bro”, le explicó, abriéndolo y dejando pasar las páginas entre sus dedos, símbolos que aún sin significado para ella. “A-ba-ni-co”, dándole una abanicada suave hacia su rostro, y luego hacia el propio, mostrándole cómo se ondeaban sus rizos. “Bo-li-gra-fo”, y en ese momento recordó un pequeño juego que hacía con sus hermanitas cuando eran pequeñas. Se dibujó una sonrisa en la yema del índice, colocándolo junto a su rostro mientras sus propios labios sonreían. Luego lo giró rápidamente, mostrando en el lado de la uña un rostro de cejas en alto y labios en “O”, que sus propias facciones igualmente imitaron. “Pa-pel”, con el cual hizo un sencillo avión, arrojándolo a pocos metros para que frenase contra la pared. Igualmente prosiguió, presentando cada objeto con su debido nombre, y ofreciéndole algún entretenimiento a la activa mente de la pequeña. Hasta que tomó la fotografía. Rostros que él muy bien conocía, amontonándose unos contra otros para caber todos en el marco.


Spoiler:


- …

Su gesto animado fue opacándose lentamente, tomándolo con ambas manos, y sus grandes pupilas sumergiéndose en la imagen. Suavemente deslizó el pulgar en un gesto silente y lento, como si buscara el contacto de los presentes. Y de imprevisto, apretó los párpados y negó con la cabeza, borrando aquella nostalgia de su cabeza.

- Familia.

Le indicó, dejando la fotografía a un lado, en un pequeño túmulo que iba formando con los objetos ya presentados, tanto como para no repetirlos, como para ir abriéndose un camino hacia el exterior de la habitación. Regresó la vista hacia su pequeña, buscando su mirada.

- Te he nombrado muchas cosas, pero aún no te he nombrado a ti.

Observó, pensativo. La tomó del mentón suavemente, repasando de cerca sus dulces facciones, buscando un nombre en aquel inocente rostro.  “Mmmh…” se llevó la mano libre al propio, frotándolo suavemente mientras repasaba sus posibilidades.

- ¿Elizabeth?

De seguro sus hermanas dirían que era un nombre predecible de parte suya, siempre había tenido una cierta inclinación por la estética inglesa. Aunque, de seguro sería una fonética complicada para sus labios aún inexpertos. Un diminutivo sería lo más adecuado.

- Eli -indicó, señalándola con el índice cerca de su rostro, antes de apoyarlo en la punta de su pequeña nariz, como si tocase un botón-. Luz Feliz… Eli -indicó, señalándose a sí mismo y nuevamente a ella, para que formara la asociación. La tomó de la nuca, y la acercó despacio hacia sí- Mi pequeña Eli -remarcó nuevamente, apoyando un suave beso en su frente- ...mi familia.


Última edición por Akira Tohsaka el Jue Feb 15, 2018 4:55 pm, editado 1 vez


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Tema Privado Re: Found the lost paradise ~Akira~

Mensaje por Elizabeth el Vie Ene 26, 2018 10:12 pm

Ojos espectantes, azul magico jugando con tonos violaceos llenos de esos apices de luz contrastando en la dirección donde veía, pequeños rayos que envuelven al recien despierto cuya sombra la cuuidan de la luz que hace daño, siempre visto desde lo bajo ya sentada en el suelo en un pequeño recobeco entre la multitud de objetos inanimados que tapizaban hasta la mas lejana esquina de la habitación, si bien a simple vista el caos estaban meticulosamente acomodados. Ladeaba su rostro la pequeña, esa delicada curvatura de los labios rosados que incitaba a la simple alegría, esperando en una pequeña e ingenua parte ilusionada que las esferas traslucidas y brillantes floten de nuevo a su alrededor, que den color y movimiento a su mera existencia y la diviertan como lo recordó, revivir ese pequeño momento magico  de su "primer día" en el cuarto de azulejos donde el agua caia cual lluvia (del desconocido baño o terminación aun desconocida para la ignota)... Pero no, claramente la realidad impacta con una lección, cuando es el momento exacto que las burbujas (o en su conocer: "jjjj"). -Ba...nnnnio- ante eso fruncio el ceño, pero sus labios se torcieron, no era una expresión de furia o depresión, para la pequeña era de confusión "¿Por qué?" como un infante con su rebundante pregunta al desconocer y en la busqueda de la loca vuelta a las reglas, claro que esta mente no era de una caprichosa, a pesar de no gustarle entendía que ella era quien no estaba en sincronía con el mundo que la rodeaba, tal como si Luz feliz ahora era su fuente, nombre lírico y al mismo tiempo literal, era quien le brindaba el conocimiento, que tan hambrienta criatura de cabellos plateados ahora rogaba inconciente, ladeando el rostro de lado, atenta y procesando cada movimiento expresado por este, sus reacciones, sorprendioda en parte por mostrar sorpresa. Desde ya la pequeña mostró una gran imitación, ojos abiertos de par en par borrando aquellas arrugas de la frente, ahora era una amplia sonrisa, blanca dentadura y ojos cerrados delimitando el contraste de esas pestañas oscuras, era contagioso, tal como aquel beso expresado y sorbido, el cariño impreso en la fina carne de los labios que se expelían en la joven y amontonaba su cachete, lo comprimian de una dulce forma cual simpatizaba, estatica claro, solo podía dejarse hacer ante esa cercania, ya que en parte lo tomaba como un "premio"... Aunque no tenía ni la mas minima idea de que hizo para merecerlo pues eran extraños los sentimientos expresados aun.

Claro que un niño temeroso haría castañear en temblores sus rodillas en la espera de que diran sus padres... Pero esta pequeña mente fue fortuita de no conocer aún el miedo, esa sensación de asfixia e intriga en el que dirá... En parte, esperaba siempre lo mejor de aquel ser, aquella persona que le entregaba un mundo de posibilidades que conocía mejor que ella misma, tan nuevo y radiante como esos objetos ahora de nombres desconocidos, pero siendo presentados uno por uno mientras acomodaba sus nalgas en el regazo contrario y cruzaba sus piernas como un "upa", la pequeña doll se ha dejado llevar, rodeada en esos fuertes y cálidos brazos cual confianza desborda mientras sus ojos muestran el vaiven entre toda la sala, inocencia y a la vez una paz inexplicable, una conciencia absorvida entre acciones que para ella aún están en absoluto misterio, pues como refiere a su primer instinto (Algo tan humano que si bien es imposible de percibir en un ser hecho artificialmente) dueña de algo especial emerge, algo único y particular se vincula con ese ser de cabellos rizados y ojos profundos, que ahora muestra cada objeto entre sus manos, frente a la vista de la joven, pues cada objeto es un instrumento sin saberlo.

Ante cada pagina volteandose frente a ella es un absurdo sueño, una suave brisa que la alienta guiada por la suavidad de sus palabras -Li...- y ante la terminación se esforzó, su lengua se enrollo cual imitación de esas mismas paginas para poder expresar su fonetica -Bro...- y festejo, una sonrisa callada y puños cerrados, estaba segura de un logro, un conjunto de palabras que cosquilleaban, y así era una seguida con cada objeto -A.. ba... ni... co...- logró decirlo, disfrutando de la brisa entre risillas divertidas, pequeñas victorias en el dominio de sus palabras con esa dulce voz, cada uno tambien era tocado, imitando torpemente tambien como cada instrumento era utilizado, pero el moreno era paciente, era dulce y le daba la seguridad a la joven para no tropezar más de lo debido. Al cuadro ella solo observó, y su mano presionó su pecho propio, arrugando esa remera al sentir algo extraño, sus palpitos... Verlo así, observando fantasmas alegres, algo tan feliz que producía un sentimiento encontrado para él, hasta la sonrisa de la pequeña se torcía como sui un llanto rompiera o amenazara.. Más nó, solo se recostó sobre el pecho contrario y observó la foto, repitiendolo perfecto, más con una voz seria percibible en el tono -Familia- ella no lo sabía... Pero cerca del corazón ajeno, ella... Sentía, empatizaba con el dolor, uno no fuerte y no desgarrante pero uno que expresaba la extrañanza en la dulce melancolía, era el alma de él, algo marchito que opaca a luz feliz y con ese objeto fue mucho mas cuidadoso, la doll sabía o presentía, que eso era mas importante, tanto como la emoción que recorría y jugaba en el paladar cuando "familia" era pronunciado.

él se levanto y ella aguardo, de espaldas contra la luz mala mientras el brillo de su piel se opacaba, sus labios rosados empalidecían hasta casi desaparecer y su gesto era neutro, ni serio ni alegre... Más aún sentia ese pequeño orgullo, su mente ahora asociaba con cada nombre a todos los objetos, pronto ella dominaria el lenguaje, estaba segura de ser capaz, todo por su luz feliz. Imito esa expresión en él, cuando se acercaba a examinarla, pensativa tambien... Aunque tenía la mente en blanco, no sabía pero ella lo que veía hacía... Hasta escuchar su nombre... Sin saberlo estaba frente a su bautismo, la doll tenía un nombre y era tan dulce como complicado; "Elizabeth". Casi un destello, un microsegundo se encendió en su mente, en lo recondito del recuerdo albergaba una voz familiar "Dont feed... With Feels"... Pero esta desaparece para dar lugar al brillo de sus ojos, casi lagrimones que escaparian de poder llorar ¿Ella podría hacerlo? No se sabe... Ella no conoce lo que es la tristeza, lo presintió, pero todo era extraño, su cuerpo nunca antes se había asociado, era complicado como la costumbre de la deshinibición era revestido ahora con la gentileza y la dulzura, un nuevo sol. Se alegró como nunca, ella era Eli, su pequeña Eli -Eli... Eli... Eli...- e intentó, se esforzo, más la T era un tema -... Eli... zzzzz.... bbbb... Elizbe- cerca, muy cerca pequeña, pero buen intento, quizas no siempre se puede buscar el orgullo del moreno, si no sale, no sale.

Esos labios hicieron que ella lentamente cerra sus ojos y sus brazos timidos pero seguros lentamente acariciaron el torso masculino y ascendieron por su espalda hasta estrecharlo en un abrazo -Eli, Luz feliz, familia de puromesa- (promesa) otra nueva palabra toma color, como una estrella, una diferente y especial como lo fueron aquellas en el destampado, casi se refleja la escena, traslucida como el primer abrazo entre la yerba de esa tierra de nadie cuando fue encontrada a ahora; la cálida y acogedora cabaña, su segundo lugar y su favorito (ya que no conocía otro) escenas superpuestas que toman matiz, que dan vida al enternecedor momento de ambos. Y ella en el agradecimiento inconciente, ladeó el rostro y buscó con sus labios el cachete ajeno, alzando su rostro mientras los mechones blancos despejaban ese pálido rostro y un sorbido sonido, el del beso resonó cual eco, seguida de una sonrisa, amplia e infantil, solo para él. En un momento tuvo que desprenderse, pues sus manos ahora tocaban su propio rostro, el de la pequeña Eli... Tenía sed, su cuerpo tenía, mas que un carraspeo y un resecar de su garganta era su piel cual perdía fuerza en su claro color, comenzó a vagar en las esquinas buscando entre los objetos esparcidos y reacomodados una jarra, un florero, imitando como si se lo virtiera encima, aunque este estaba vacío, lo mismo hizo con una taza, esta vez sacudiendola sobre su cabeza, buscaba agua... Pero esta palabra no la recodaba, a lo cual solo quedaba acercarse a luz feliz, agitar su brazos, jalarlo sin brusquedad mientras le enseñaba la taza y la sacudia, como si vertiera su contenido al suelo, vacío por suerte o no.

Imitaba sonidos roncos, leves quejidos cual infante sin conocer "agua", el milagro de la hidratación era un digalo con mimica bastante extraño ahora mismo, pero daba el intento, tanto que dejó la taza en el suielo y entre brincos llegó a la cama, tropezandose sobre ella y deslizandose por el lateral del colchon junto con la sabana en la desesperación de tomar el jabón -Jjjj... Jjjj- imitaba frotarselo y luego la lluvia, alzando y bajando las manos siempre alrededor de su cabeza, recordando el fregadero donde se había duchado, mirada perdida y brillosa, ese tenue brillo danante como al punto de lagrima mientras sus manitas y deditos desesperados se sacudian, soltando el jabón a un lado con un seco golpe en el suelo, desesperación, tan dulce para comunicarle lo que deseaba, lo que necesitaba.


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Tema Privado Re: Found the lost paradise ~Akira~

Mensaje por Akira Tohsaka el Dom Ene 28, 2018 11:15 pm

Ambientacion:


Aunque quizás de una forma diferente a la pequeña, Akira por su parte también disfrutaba de cada uno de sus juegos. En cada experiencia compartida siempre hay un intercambio, y esto era aún más marcado en un joven tan empático, quien tiene tanta facilidad para ver el mundo a través de los ojos ajenos. Verla descubrir el mundo por primera vez le ofrecía la chance de una segunda oportunidad de redescubrir, reviviendo todo aquello que se ha dado por sentado ante la repetición y la costumbre. Asentía con una sonrisa ante cada palabra que aprendía con gran empeño. Su modulación mejoraba rápidamente, su mente era fértil y aquella enorme curiosidad sólo la empujaba aún más en dominar los misterios del mundo.

La llegada a aquel cuadro fue una pausa para el pelinegro, en más de un sentido. Hubo de frenar y procesar la gran carga que le traían aquellos rostros sonrientes… sonrisas que ya sólo sobrevivían gracias a aquella fotografía. Aquella cercanía lo tomó desprevenido, pero no la rechazó, sino todo lo contrario: era precisamente lo que necesitaba. Tomó suavemente su cabecita y la acercó más a su pecho, acariciando delicadamente sus cabellos, entrelazándolos por sus suaves hebras albinas. Sus movimientos se fueron ralentizando, sorprendido viéndose invadido por la sorpresa ante aquella palabra. “Familia” había dicho ella, modulada a la perfección en su primer intento. Sus grandes orbes rojos aún estaban consumados en la nostalgia, pero el dolor fue viéndose reemplazado por el orgullo, sus párpados cerrándose e ilustrando una sonrisa.

- Así es, mi familia.

Una palabra que hace años traía un significado… complicado para él. Su familia de sangre había estado rota desde su concepción, y la que él formó por cuenta propia, casi en un accidente… se desmoronó. Pero no era difícil de usarla para referirse a su pequeña, encajaba tan fácil en ella, como su pequeño cuerpo encajaba entre sus brazos.

Su nombre no fue tan fácil de pronunciar, tal como había previsto, muchas sílabas y de difícil conjugación, pero él sabía mejor que nadie que los logros se alcanzaban a la larga, lo que valía necesitaba su esfuerzo. Tal como el restaurar su figura, horas atrás, le había costado todas sus energías.   

- Eli está bien. Mi pequeña Eli.

La alentó con una sonrisa ya natural en él, palmeándole suave la cabecita… hasta que sus gestos lo tomaron por sorpresa. Siguió con la mirada aquellos dedos que recorrieron su torso, viéndose envuelto por ella. Ésta vez fue él quien estuvo inmóvil por unos momentos, procesando el gesto ajeno. Cuando comprendió el significado de los mimos y el cariño, ella había correspondido a sus abrazos, pero éste era el primero que ella ofrecía por cuenta propia. Conmovido, sus brazos subieron hacia ella y la envolvieron contra sí, acariciando suavemente su espalda, allí donde su vestido exponía bajo su nuca su pálida piel… pero esta vez el autocontrol le falló. Los brazos soltaron un suave temblor, ahogando un sollozo en el fondo de la garganta, soltando lágrimas que cayeron sobre la cabeza de la pequeña. No sabría decir si era la nostalgia, la felicidad, la expectativa de la nueva familia, o el dolor de la ya perdida… quizás era el agradecimiento por la experiencia, o el temor de una nueva pérdida.

Pero en su inocente astucia, Eli le arranca sus preocupaciones. La sorpresa vuelve a dominarlo cuando le regala aquel suave beso, un primer gesto que no olvidaría. Tarda un poco en procesarlo, con ojos amplios como platos y la boca abierta. Una penosa risa escapa de sus labios, viéndose invadido por una pizca de rubor ante aquel gesto inesperado, pero que no hace sino tensar su abrazo, agradecido en ese cariño que lo había hecho olvidar… ¿De qué se estaba preocupando?

Pero salta en obviedad que algo estaba mal en la pequeña, viendo aquellas marcadas gesticulaciones que buscaban con desesperación expresar su necesidad. Y un pequeño accidente en su rostro insinuaba la respuesta, si acaso su mímica no era lo bastante clara: Aquella lágrima que había derramado en su rostro marcaba una línea de suavidad sobre su piel. Humectación.

- Ven aquí.

Indicó, extendiéndole los brazos para llamarla hacia él. Quería suplir su necesidad lo antes posible, pero aunque ya caminase con habilidad, correr era algo totalmente diferente. Buscando las sombras que la lejanía de las ventanas ofrecían, la llevó hasta el baño, ésta vez accionando la otra perilla. El agua no cayó en una lluvia, sino que fue un flujo recto que iba directo hacia dentro del barril desde una canilla. Su protector colocó debajo las manos y las humedeció, para luego llevarlas al rostro de la pequeña. Acarició su sien con el agua, su pequeña nariz, sus pómulos. Recogió más para devolverle el rosado a sus labios, distrayéndose un poco en sus redondeadas y suaves mejillas.

- ¿Eli está mejor?

Consultó en su timbre suave y gentil, aún procurando sus atenciones sobre su pálida tez hasta devolverle su dulce brillo característico.


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Tema Privado Re: Found the lost paradise ~Akira~

Mensaje por Elizabeth el Vie Feb 09, 2018 12:43 am

“Elizabeth… De Luz feliz, es una familia, unidos por una promesa” Ya tenía un nombre, “Eli” era todo lo que conocía, pero tenía un gran fervor en su corazón, un hambre de conocer, explorar y poder algún día entender por completo como ese momento la marcaría, como ese brazo y ese beso estarían bordados con un fino hilo dorado en su destino, su nuevo camino juntos como familia. Con mirarlo ella podía percibir esa conexión, causa de la segunda vida que le dio y la nueva razón de ser que segundo tras segundos y sonrisa tras sonrisa le regalaría solo a ella… Todo vuelve, pero Eli ya no, ella no necesitaba volver por que no se iría… O así razona un niño cuando se aferra a su familia, aprendiendo el código sagrado de la sangre, pues aquí no hay un líquido carmesí corriendo por sus venas, era energía, como si un alma remendara otra rota y encontrara el paraíso perdido una nueva experiencia, el reencontrarse con el cariño o para Eli, tener cariño por primera vez en su vida, estaba viva, tenía un nombre y sus sentimientos eran pequeños cerezos en la de un gran parque, uno que deseaba florecer con la luz más brillante que eran esos ojos, las estrellas más brillantes, esas pintas que decoraban la oscuridad… Ella deseaba mostrar a futuro su belleza a su protector, no de vanidad ni uno cautivador, solo para ver esa sonrisa y sentir como la emoción contraria la recorre y contagia en un júbilo, ella quería sentir que lo enorgullecería si aprendía, si podía caminar a su lado y entender la inmensidad de cosas que esta vida le depararía.

Tan ínfima fue esa pequeña gota en el basto desierto de la palidez mate de su piel, que poco a poco tomaba aún más esa forma, esto se debió a cuanta energía utilizó en desacomodar toda la pieza, no podía sentirlo, tampoco del todo era consciente de sus acciones, pero si consecuente de sus gestos, sobre todo del cariño expresado a esa persona en particular, interrumpido por la necesidad del cuerpo y su anatomía en búsqueda de humectarse, alguna clase de rocío tal como la ducha, ese elixir desconocido, sin nombre por el momento, irreconocible en los primeros pasos de la existencia. En la búsqueda que el cuerpo entre danzas y mímica hagan entenderse, lo ha conseguido… O eso esperaba la pequeña creer, pues al ver los brazos extendidos de par en par recibiéndola ella no hizo más que levantarse en un torpe tambaleo y corre hacia él, solo mostrando como sus pies se atravesaban entre sí, apresurada y pasos rápidos pero no siendo a fin aún de poder controlar su velocidad o intensidad, pero a trotes largos creía aprender y aunque  no se notara esto también marcaría sus primeros pasos desesperados, llegar para solo aferrarse a esos fuertes brazos y que su mentor y compañía la oriente una vez más a estar de pie y acompañarlo a seguro algún otro lugar donde necesite lo que su piel clama.

Sus ojos se iluminaron y su sonrisa se amplió mostrando esa dentadura blanca, emocionada en una gran parte por escuchar el agua fluir y llenar ese gran recipiente, inevitable que ella pusiera la mano en el chorro y sentir ese cosquilleo que acompalñó su risa, era distinto a la última vez, era mas feroz y rápido, divertido para su perspectiva claro está, le gustaba. Luego cerró los ojos y se dejó hacer, ofreciendo aquella expresión de paz de dulce niña como solo Eli podía, sintiendo como el fresco retomaba lentamente el color y la suavidad de su rostro, sus tejidos se reponían e inclusive la tinte blanca nieve de su cabello se intensificaba, cada rasgos delicado era curtido y nutrido, atendido por el joven de cabellos rizados que con toda calma volvió el rostro de Eli a su esplendor. Esta feliz, asintiendo aunque no entendiera muy bién a que se refería, pero si paraba era para confirmarlo a lo cual estaba agradecida. Pero no obstante tras esa sonrisa colocó sus manos en el gran recuipiente y sin previo aviso hundió su cabeza por completo, sin tomar siquiera una bocanada de aire antes ni cerrar sus ojos, zambulliendose torpemente hasta que sus manos resbalaran y medio cuerpo estuviera sacudiéndose entre las burbujas que ella misma expulsaba por su boca, estaba contenta, pues eran unas risas apagulladas entre los reborboteos del agua mientras sentía como aquellas manos tras varios segundos volvían a enderezarla, empapada pero vitalizada como nunca entre risas volvió a abrazarlo, empapándolo también, la remera prestada y la piel del contrario humedeciéndose en el frío, pero ese abrazo entibiaba el telar y no lo hacía desagradable, era su forma de decir gracias, además ya lo había abrazado, aunque esta vez fue por breves segundos, más rápidos que antes, solo para escapar de la habitación y correr hasta la sala, la cual olvidó que como estaba empapada dejaba varios charcos a su camino, hasta la poca delicadeza que un paso en falso debido a su inhabilidad resbaló, pero no cayó, pues él siempre estaba cerca de ella, solo lo sujetó del brazo y retomó el equilibrio…

Por último se acercó entre brincos a la ventana, ignorando que la llamase para secarla o para cambiarle su prenda, a un lado de la ventana ella se postró y observó como los rayos de luz atravesaban el ventanal dando esa brillante forma directo a la desordenadas sabanas de la cama, esas pequeñas motas de polvo que revoloteaban en el mirar más de cerca, Eli sintió el gran deseo atrapar uno en el estirar de su mano y colocarse directo en la luz, asombrada de que sto era imposible y a su vez volteando la mano de lado a lado para contemplar esos detalles que en la oscuridad no se podían apreciar, como la delicadeza presentada en la terminación de sus uñas cortas o el largo y fino de sus dedos, pero el reflejo de su tez pálida con los rayos hicieron un destello mínimo, pero suficientes para que esta emitiera un quejido y cerrara los ojos, solo para luego jalar de la cortina oscura que allí estaba y frotarse con la tela mejor su rostro, era ese pequeño defecto a las luces radiantes, poco a poco mientras el cuarto se iluminaba ella los entrecerraba más, desconocía la sensibilidad que ella poseía o quizás lo había olvidado pues no le pareció un detalle asombroso y de descubrir… Salvo que era malo, pero había muchas clases de luces, tipos que le hacían daño y no… El sol parecía ser un enemigo potente y por ende el día en sí, en aquellas paredes mientras existan algunas esquinas oscuras y sombras ella estaba segura. Rápidamente al descenderla volvió a observar a Luz feliz, a lo cual el asombro marcaba su gesto y a l olvidar soltar las cortinas, en cuanto se alejó se llevó con ella esta misma y derrivó la baranda que lo sostenía, el estruendo volvió a asustarla, pero solo un pequeño sobresalto de sus hombros mientras lo soltaba dejándolo en el piso.

Su idea y su plan ignorante si bien seguía en marcha, ella creía que era el turno de que él se hidrate, ya que no había visto más que el estuviera detrás de ella. Tomó una taza, pronunciando su nombre y mostrándosela frente a él cual objeto milagroso pareciere -Ta-za…- curioso que aún necesite esa pequeña atención, esa aprobación y mostrarle en una gran parte que si podía decirlo bien fué por que lo escuchó atentamente, cuando la felicitaba o inclusive sonreía, pero esta vez estaba apresurada... Algo acelarada como se la había visto, muy energética... Y corrió otra vez al baño a llenar ese pequeño recipiente con mucho cuidado (Hundiéndolo bestialmente y salpicando todo el suelo del baño) y luego llevarlo hacía el y con la yema de sus dedos intentó tomar el líquido, pero mientras más lo intentaba lo veía imposible, el agua se deshacía y solo quedaba la sensación húmeda en sus yemas… Frustrada poco a poco seguía intentando, frunciendo el ceño mientras entre leves quejidos batallaba. Cuando se rindió, torció su mueca y ladeó su rostro mientras alzaba una ceja… Cuando Eli no comprendía era claro que se lo mostraba a Akira con una sonrisa, pero esta lo llevó a su rostro, sosteniendo el mango firmemente con una mano tál como él le mostró antes y con la otra entre mímicas lo señalaba a él y luego lentamente como si estuviera pensando algo muy serio, señaló el rostro de Eli, frotándose la palma en sus mejillas, exactamente el mismo movimiento como él la había limpiado. Era una niña, quería jugar, pero más que nada quería que él también se sienta revitalizado como ella, claro que esa era otra diferencia, Eli no conocía que en lugar de aliento, ella necesitaba el agua, pero tampoco podía adivinar que él era distinto…. Solo quería ayudarlo, quería compartir e imitarlo en todo para estar a su par, que el mundo no sea tan misterioso y complicado como ahora, también imitaba algo fundamental, algo que funciona reciprocamente en una pequeña escala de lo sentimental, de esa unión al pelinegro, preocuparse, ocuparse y cuidarlo, desear que esté bien.


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Tema Privado Re: Found the lost paradise ~Akira~

Mensaje por Akira Tohsaka el Sáb Feb 10, 2018 7:40 pm

Ambientación:


Si acaso la sonrisa de Eli era radiante, la de su protector no tenía nada que envidiarle, en especial contrastando con la preocupación que llegó a reemplazar. Se ilustraba satisfecho al haber descubierto la razón de su pesar, humectando con cuidado cada rincón de su rostro. Tal parecía que ella no experimentaba el hambre como él, su necesidad era el líquido. Y no era tan sorprendente, ella no era humana después de todo… lo olvidaba con suma facilidad. Aún siendo que él mismo había visto parte de sus interiores, que le había devuelto su ser entero apenas horas atrás, la pequeña era tan expresiva, tan dulce… y en su inocente habilidad se había instalado en su corazón, breve fue el tiempo que le tomó ganarse un puesto irremplazable dentro de él.  

- ¡No!

Pero aún más rápida que como llegó, la sonrisa fue reemplazada por preocupación cuando la pequeña hundió la cabeza y medio cuerpo en el agua. No tardó en tomarla de sus hombros y retirarla de la misma. Por más que aquel líquido fuese su nutriente, aún desconocía si ella era capaz de tomar de más o de ahogarse, desconocía su sistema respiratorio, al igual que muchos otros misterios que guardaba su cuerpo. Claro, la sonrisa volvió cuando ella lo abrazó nuevamente, pero no tardaría mucho en volver a verse reemplazada. Siendo específicos, tardaría tanto como Eli tomó en volver a correr de sus brazos, a lo que Akira se apresuró en reincorporarse y correr tras ella.

- ¡Eli!

Sus piernas serían más largas y hábiles, pero los charcos de agua que ella soltó en el camino dificultaron alcanzarla, llegando a duras penas a atajarla cuando ella hubo de tropezarse, frenándola por los hombros y reincorporándola, momento en que volvió a escaparse de sus dedos. Chistó los labios con cierta frustración, era la primera vez que fallaba en su adorable obediencia, aún si ella sólo actuaba en su total inocencia, era demasiado joven para siquiera conocer la rebeldía.

- ¡...!

Se llevó una mano al pecho cuando escuchó aquel eco metálico resonando contra el suelo, y acompañado de este…

- ¡Eli!

Sus pasos hicieron un sonoro eco mientras entraba en la habitación en busca de su pequeña. El estruendo de su voz no debió ser realmente más fuerte que el de la cortina chocando al suelo, pero para el pelinegro sí, siendo la primera vez que le alzaba la voz a su pequeña, y no estaba muy lejos de arrepentirse de ello… pero tenía que permitirse ser firme, por ella. Si no era por él, no podría conocer sus errores y los accidentes que éstos podrían conllevar. Se agachó frente a ella, para llegar a la altura de su rostro.

- No debes correr aún, Eli. Es peligroso.

Sus facciones no ilustraban enojo, sino una sincera preocupación, con sus cejas arqueadas hacia afuera. Sabiendo que no todas las palabras eran de ella todavía, indicaba sus pies y marcaba un rápido movimiento del índice y medio, como si aquellos dedos fueran piernas corriendo, acompañado de un marcado ‘no’ en el ondear de su cabeza. Ella era ahora su pequeño tesoro, no podría perdonarse si se lastimaba en su cercanía por culpa de sus descuidos. Sobreprotector, sin duda, Así era Akira en todo lo que tenía un puesto privilegiado en su corazón, y ella era una familia que no se permitiría perder. No otra vez.

- Vamos, te enseñaré a secarte.

Tomó su manita mientras se reincorporaba, e indicó nuevamente con gestos que aquella cortina, y pasársela por el rostro no era algo permitido. Volviendo nuevamente al baño, le presentó la toalla que ella ya conocía, permitiéndole sentir su textura para recordarla, y con su misma gentileza de siempre fue que apartó el agua de sus cabellos, de su rostro, de su cuello. Se vio conmovido con la dulce preocupación que expresaba la pequeña, terminando con ello cualquier pizca de malestar que la experiencia previa le había causado. Sus gestos volvían a ser tan serenos y gentiles como acostumbraban a su lado.

- Gracias, pequeña.

Expresó con sinceridad, llevando los dedos a sus cabellos y dándole una suave caricia de agradecimiento. Tomó la taza y bebió de ella, mostrando sus lazos en común, quizás él no se humectara com ella, pero igualmente la necesitaba para sobrevivir, tal como la pequeña. Dejándola a un lado, bajó la vista al suelo, donde el agua lo manchaba todo. Soltó un suave bufido por la nariz, no realmente frustrado, más bien divertido ante la inocente travesura que sin saberlo, la pequeña había realizado.

- Ven, arreglemos este lío.

Volvió a tomar sus dedos, desde aquel accidente con la cortina los había empezado a reclamar aún más que antes, ignorando que guardaba cierto temor de que volviera a estar tan cerca de lastimarse. Le presentó el fregador, ayudándola a tomarlo entre sus dedos, con él a su espalda, envolviéndola en sus brazos y sosteniendo el mango sobre las manitas de la pequeña, mostrando el movimiento que secaba el suelo, educándola por primera vez en las artes de la limpieza.

- A vestirnos.

Indicó, llevándosela nuevamente hacia la sala. Poniéndola de espaldas a él, la desprendió de su camisa empapada y secó los restos en su cuerpo, apresurándose a resguardarla del frío al volver a envolverla en el vestido que le había diseñado. Acomodó sus mangas, sus medias, arregló sus cabellos hasta que era una damita aún más bella que antes, si acaso era posible. Volviéndola hacia él, sonreía con un marcado orgullo en sus labios, acomodando un par de mechones tras su oreja. Sus orbes rojas se perdían con gentileza en el brillo de esos ojos azulados, ambos diferían en color pero compartían ese brillo lleno de curiosidad. Acarició la mejilla de la pequeña, guiando su pulgar hacia aquel cautivante lunar bajo sus labios… hasta que resuena un gruñido que rapta su atención. Su estómago exigió atenciones, cosa que al pelinegro le robó una penosa risa. Cierto, llevaba ya varias horas sin comer, y ayer había sido un día muy exigente.

-  Es hora de llevarte a casa.

Aquel había sido su pequeño refugio temporal, pero había un hogar mucho más grande al que debía volver… a explicarle a su hermanita que su familia se había agrandado más. Se envolvió en sus prendas más habituales: Pantalones de vestir al cuerpo, un cuello de tortuga blanco y una camisa entallada negra, con detalles rojos en las mangas y bolsillos. Pero antes de irse, tuvo una idea. Cerrándose la camisa, observó que en un punto de la manga la luz la volvía parcialmente translúcida, sólo unos fragmentos del sol escapaban al otro lado.

- Mmmh…

Quizás esa fuese la solución. Enfocando la energía en sus manos, formó una suave venda de seda negra. Recordó la habilidad con que ella se manejó por las sombras, y aquello serviría además para confirmar su sospecha.

- Veamos.

Se agachó hacia Eli, y con cuidado envolvió sus ojos tras esa cinta suave al tacto. Tomó sus dedos y la guió hacia la entrada, confirmando satisfecho de que aquello la resguardaba. El regreso a casa sería más sencillo así.


[...]


Cualquiera que conociese a Akira, podía reconocer que su sonrisa no hizo sino volverse aún más radiante desde ese día en adelante. La pequeña fue su centro de atención y de su alegría, mucho más de lo que el pelinegro se daba cuenta. Fue con orgullo que la presentó a su hermana, a su Servant y al de ella, guió en las amplias dimensiones de su hogar. Cuando ya comprendía ciertas normas sociales, fue que la llevó a las tiendas a ocuparla en las prendas que la atrajeran, aunque el vestido que él le confeccionó fue uno de sus conjuntos preferidos. La bañó en peluches, le presentó los helados y los dulces, sin culpa de premiar su crecimiento ni renegar sus caprichos, paciente y dedicado en darle el mejor desarrollo que pudiese.

Pero las ciudades lo último que frecuentaba, a lo sumo los parques. Su prioridad fue enseñarle las bellezas de la naturaleza: Los bosques, sus claros y sus lagos. Culpa de su empatica aura, Akira tenía un muy fácil trato con los animales, permitiéndole conocer de cerca a los más dóciles y advirtiéndola de los peligrosos. Las playas, mostrándole los caracoles y a jugar con su arena, pero de mucho cuidado con el océano. Era claro que había algo en él que temía, algo que lo volvía insistente en no abandonar el agua baja.

Le presentó las montañas, aquel frío que a él tanto le gustaba y sus habitantes tímidos y peludos. El relajante resguardo de las aguas termales, y el hermoso e inmenso manto de estrellas que lucía lejos de la civilización.

Cuando perdió a su primer familia, algo se apagó en él. Pero al perder a la segunda, aquella que él mismo reunió, algo murió. Elizabeth era ahora su tercer intento, y junto con ella, algo volvió a revivir. Esa noche, cuando la encontró bajo las estrellas, ella no había sido la única que fue salvada.


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Tema Privado Re: Found the lost paradise ~Akira~

Mensaje por Elizabeth el Dom Abr 15, 2018 11:53 am

De poder saber lo que era el arrepentimiento o si siquiera supiera que desea conocer la palabra “Perdón” la diría, pero esas definiciones aún no son el fuerte de la pequeña que ha despertado y nacido hace unas pocas cuantas horas en la inmensidad de este mundo, posibilidades tan aleatorias como consecuencia de la sencillez que es el descubrir el libre albedrío, la seguridad y conforte que rápido ha tomado en ese lugar junto a él…Esa pequeña cabaña testigo del increíble despertar de una mente curiosa, tanto como sería la explosión que contempla y mece a la creación de una nueva perspectiva en la “vida”, fresca e infantil. No existen aún límites o peligro, el levantar de la voz con aquel tono autoritario era lo que llevaba a la sorpresa, que su mente rebusque el “por qué” tras sus acciones; Ella no debía de hacerlo, hace que no se dibuje esa tierna sonrisa que le gusta ver. También lo que no le gusta aparece; Decepcionarlo, a lo cual su arrepentir se expresa de la forma más sincera tras unos segundos que aquella azulada mirada busca confundida n las orbes ajenas, agacha la mirada e inconsciente oculta el rosado de su labio inferior en la comisura del superior, vergüenza y culpa aún sin nombre intentan remediar el desliz que reconoce su error. Aún siente que falta algo, sus instintos claman al no conocer la forma de redimirse a lo cual recuerda cual pequeña escena cuando escuchó su primer “No”, Eli ya sabía que hacer (o en eso confiaba plenamente la pequeña) … –Eli…- Y tomo una bocanada de aire reteniendo el aliento, inflando sus mejillas un largo instante antes de poder exaltar aquel timbre melódico de su voz –…No ¡Eli no!¡No!- se regaña a si misma reforzando la advertencia del ajeno, señalando su propio rostro con el índice d la mano libre y la taza firme en el agarre sobre la otra, un recordatorio el cual asegura o intenta en un futuro ahorrarle preocupaciones al mayor, a su vez dá uso al pequeño apodo, orgullosa en el conocer  una parte de su nombre.

Su sonrisa resplandece una vez más, imita el desprtar de la mañana con su radiante sol, inclusive ese brillar cristalino y vivaz en sus pupilas brillan cual empañe cuando ve como este sonríe y agradece la taza, que aquel gesto le haya traído paz tras el ajetreo volvía a tranquilizarla, devolvían a su luz feliz aquella amabilidad y belleza en su trato y a pesar de no comprender lo que dijo aún así lo imitó mientras asentía -Arelar lío- y como su sombra lo siguió por la casa mientras preparaba todo lo necesario para limpiar el suelo, realmente entre la mar de objetos desacomodados y los charcos era un escenario algo caótico, es aquí cuando conoce que no todo tiene un curso, que las personas son únicas responsables de las cosas inanimadas y que todo se vea como en un comienzo; limpio. -Frrrr... Freee...- más cosas difíciles de pronunciar a la primera vuelta Yey(? pero claro era descubrir como tener el control de ese elemento, esa extraña danza por la habitación en el contrario en un cálido abrazo guiaba las manos de la pequeña a usar el fregador, temor es cuando surges en hacerlo mal... Pro ella se sentía tan asombrada hasta en esa pequeña acción, como usar la cubeta, pasar el trapo y ver como el agua desaparecía como magia -¡AAH!- hasta parecía desbordada, emocionada cual arma deseaba agitar sus brazos deprisa como si de algún juego se tratas, más el mayor con paciencia y un trato gentil midió las acciones de la pequeña, había tareas divertidas con las que jugar y otras que no, bueno era el introducirse en esas pequeñas tareas que parecían contentarlo más cuando terminaban, la satisfacción de un suelo despejado. Esto es otra tarea que Eli recordaría, agradecería cada instante a partir de allí una vez se desenvolviera y (de saberlo) aseguraría de repetirlo.

Lo que más gustaba quizás sería el hecho que le encantaba ver los cambios, todo era magia, más la mala costumbre pero el singular gusto cuando se quedaba quieta y la vestía, ver como lentamente sus ropajes cambiaban, quedándose quieta más de una mirada traviesa que revoloteaba al ver aquellas manos jugar con los telares, sea desde aquel precioso vestido con detalles de encaje y el abombado cual princesa de sus hombros, sus largas medias y los zapatos, guantes y por último el dejarse peinar. Una pena era que la doll aún no conociera el concepto de "belleza" pues el cuerpo en ele cual su alma albergaba era la viva imagen de aquellas muñecas de porcelana, una prenda la hace la más delicada y sus facciones juegan con una sensualidad natural, da una vuelta, perdiendo brevemente el equilibrio pero evitando tropezar, muestra como aquellos pliegues de la falda vuelan con la suave brisa en el movimiento... Otra cosa que llamaba la atención, más sabía que no debía de levantarse, no era propio de una damita y ya había tenido su regaño por ello. Tal parecía que se irían o eso interpreta al verlo preparar sus cosas, claro que sentiría intriga pero ¿A dónde irían? la doll ni siquiera podía acercarse a la ventana mientras la luz natural azote, algo preocupada podía notárselas, como tal era el fruncir del ceño y con algo de temor fijarse en el recuadro de luz reflejado en el suelo, casi hasta sentirse algo incómoda si debían salir, no creía resistir la luz. Todo temor ha desaparecido al sentir como ese calor la envolvía, como la presencia del contrario la priva de la luz y le regala una calma para sus ojos “Me regala la noche” y sus sentidos se agudizan por la “magía” de volverla más fuerte, sin miedo, revive aquella noche, reviven la nostalgia de sus primeros pasos, pero agregan una postura erguida y una elegante gracia al caminar sin titubeo, un pie delante del otro con l perfil de una mujer adulta, todo en ella cambiaba ante algo nuevo; Afuera, lo desconocido, con la seguridad de la compañía de su mentor y luz feliz. Faltantee de cualquier exceso

~“Waiting for the first move, satyrs and their child wives soaking up our primitive world…
They are the stars, they’re dying for you, waiting for the last move
They watch us from behind their shades, behind their tinted window stretch…
Gleaming like blackened sunshine… The stars are never sleeping…”~

La brisa acaricia sus mejillas “Es fría y el suelo caliente” y el subconsciente relata cual palpito, su espíritu danza en su primer paso en la nada de su noche, contrasta y contempla como un calor la envuelve a su vez, una energía que recorre aquel frío cuerpo, la luz que contrasta con albina piel y cabello recrea una estela brillante y casi encarecedora cual estrella hasta que las vistas ajenas se acostumbren. Extiende sus brazos de lado a lado como si clamase al cielo, una bienvenida que luego es notorio con es el nuevo perfume que la invade “Afuera huele bien” decía en esas tímidas facciones expuestas, su olfato más fuerte podía degustar como lo es del rocío sobre la fauna, aviva el dulzor de la naturaleza desperezarse y recibirla. Sus primeros pasos se sintieron como una estrella solitaria sumergiéndose en la profunda noche, más la emoción que albergaba permitió desinhibir y darle el control al cuerpo quien se adaptó, junto a su Luz Feliz todo valía la pena descubrir… ¿A donde irían? ¿Volverían?... Todo podría preguntar la inocente muñeca que mientras tienda fuerte su mano lo seguiría, por que todo lugar sería un paraíso.

~”And they know just what we do… That we toss and turn at night
They're waiting to make their moves on us… But ¡The stars are out tonight!
Here they are upon the stairs… Sexless and not aware
They are the stars, they're dying for you… But I hope they live forever!”~


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Mensaje por Demian Serkin el Mar Ago 14, 2018 7:30 pm



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