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First meeting [Privado Mihail]

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First meeting [Privado Mihail]

Mensaje por Hibari Kyoya el Miér Oct 18, 2017 2:42 pm

Era medio día y el cielo estaba despejado a tal punto en que ni una sola nube se vislumbraba en su inmensidad azul, el clima estaba perfecto ya que se pasaba por la transición de verano hacia el otoño, no muy caliente ni muy frío. Era un tiempo tranquilo para el instituto, los estudiantes solo se concentraban en sus estudios y clases para poder aprobar en los exámenes venideros. El silencio reinaba en todo el instituto ya que se suponía que todos debían estar en sus respectivas asignaturas. Todos…

No. Hibari se encontraba en la azotea tomando una siesta justo en la sombra que le daba la estructura de la entrada a aquel lugar. Siempre dormía de la misma manera, boca arriba y utilizando ambas manos como almohada. Le gustaba precisamente ese lugar, era solitario y aún cuando la gente del instituto estaba en movimiento, lograba aislarse un poco pero al mismo tiempo mantenerse vigilando la mayoría de los espacios abiertos del instituto, desde allí podía ver casi todo sin problemas. Poco a poco se fue despertando, abriendo lentamente los ojos y dejando escapar un profundo bostezo el cual cubrió con su mano derecha. El proceso era lento ese día, el ambiente estaba tan agradable que hasta le afectaba a Hibari, quien volvía a estar adormilado tan solo unos segundos después de haber despertado.

-Hibari~ Hibari~ - Logró escuchar a lo lejos una vocecilla chillona y pequeña, el azabache se encontraba sumido desde que había “despertado” en un sueño de vigilia, no le fue difícil escucharlo. –Hibari~ Hibari~- volvió a canturrear la vocecilla que se acercaba cada vez más a donde se encontraba él.

El chico se incorporó para sentarse allí en su lugar y levantó la mirada al cielo esperando que llegara quien lo estaba llamando. A los pocos segundos pudo ver al pequeño pajarillo amarillo volando en su dirección quien seguía cantaturreando su nombre una y otra vez. Alzó la mano derecha y estiró el dedo índice, el pequeño Hibird ya sabía que debía posarse allí y así lo hizo. Hibari alzó la mano izquierda para acariciar la cabecita de la pequeña mascota y luego miró su pata en busca del típico papelito amarrado en éste.

Era la forma más rápida y eficaz con la que se comunicaba con los miembros del comité disciplinario, los pajarillos eran rápidos al volar y siempre fieles a su dueño, así que había sido muy fácil entrenarlos para que siempre estuvieran con algún miembro en algún lugar diferente del instituto y siempre que pasara algo mandar el mensaje al presidente, quién iría de inmediato a morder hasta la muerte a quien estuviera incumpliendo las normas de su lugar más preciado, el instituto. Tomó el papelito con cuidado de la pata del hibird y la leyó un par de veces antes de levantarse de su lugar, la nota decía “Detrás del gimnasio”.

Caminó a paso rápido por los pasillos del edificio, salió a las “zonas de descanso” y se dirigió justo donde la nota le había notificado. Dio la vuelta a la esquina antes de mirar lo que pasaba allí atrás. El chico con cara de bravucón que pertenecía al comité sermoneaba  a otro chico que lo miraba con cara de fastidio, recostado contra la pared y con un muy claro cigarrillo encendido entre sus dedos. Sin pensarlo ni un minuto Hibari tomó ambas tonfas que siempre guardaba en  los bolsillos internos de su chaqueta y se abalanzó a golpear sin mostrar piedad alguna hacia el chico.

-Está prohibido fumar dentro del instituto.. Te morderé hasta la muerte. – Sentenció el azabache y simplemente comenzó a golpearlo hasta que la cara del infractor no tenía más forma humana por lo hinchada y roja que había quedado. Con eso sería suficiente por el momento y lo mejor es que no había durado demasiado. –Gracias Kusakabe.. – Le dirigió una mirada a su segundo al mando, un mínimo asentimiento de cabeza y comenzó a alejarse de allí, directo nuevamente a las zonas de descanso.

Aquello le había despejado un poco y es que morder a alguien hasta la muerte era lo que más le gustaba hacer a Hibari. Nadie podría comprender nunca la satisfacción y felicidad que sentía el pelinegro al tener a alguien a quien golpear, pero le gustaba aún más que ese alguien fuera un buen oponente, alguien fuerte y que no fuera un completo cobarde; como casi todos en ese instituto. Unos cobardes. Caminó a paso lento por el lugar, se fijó en la hora gracias al reloj de pulsera que a veces cargaba consigo y supo que pronto sería el descanso para el almuerzo. Comenzaría a patrullar de nuevo por todo el instituto entonces. La hora del almuerzo siempre era la más bulliciosa y donde más podría golpear gente.  

Pasó rápido aquel descanso, así que el pelinegro volvió a la azotea, volviendo a saltarse las clases y volviendo a hacer lo que se le daba la gana. Pero nadie podría decirle nada al respecto por que él seguramente los mordería hasta la muerte. Subió las escaleras hasta la puerta que daba a la azotea y la abrió para entrar al lugar por segunda vez en el día, manteniendo la guardia algo baja, después de todo nadie podría saltarse las clases mientras él estuviera vigilando.


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Re: First meeting [Privado Mihail]

Mensaje por Mihail el Miér Dic 06, 2017 7:52 pm

En lo alto de un edificio, justamente en las azoteas, un muchacho de piel pálida en compañía de un ente semi deforme, observaban con atención el ir y venir de la gente bajo sus  pies. Pequeños e insignificantes..
. . .

— Este es el peor lugar que pudiste escoger, está infestado de ratas.. —
— ...Es un lugar interesante~. —
— BAH...¿¡Un instituto!?, ¿Es acaso otro más de tus estúpidos juegos, Mihail? —
— ...Uhm~. —

Con una sonrisa perversa, el muchacho cortó el dialogo entre ambos apenas un momento, guardando silencio al tiempo que señalaba de manera arbitraria a algunos de los que pasaban por ahí. — Solo será un tiempo, deja de quejarte~. — Menciono luego de haber "seleccionado" a quienes serian sus víctimas, llevando el índice hasta el labio inferior mientras pensaba.

Resignado, aquel ente al cual el albino había nombrado como "su segunda sombra", poco a poco se fue desvaneciendo, formando un humo negro — No olvides porque fuiste enviado al mundo mortal — Menciono antes de regresar a la gema que estaba justo al centro de su pecho. — Ya lo sé, ya lo sé~. — Respondió con voz temblorosa, estremeciéndose apenas ante un escalofrío que le recorrió la espalda; Una sensación que siempre le daba cuando el vigilante regresaba a su cuerpo.

. . .

Una vez solo, chasqueo los dedos y levantó ambos brazos hacia los costados. Su sombra, la cual utilizaba para cubrir su desnudes, poco a poco fue resbalando por su piel como agua. Al estar ya completamente desnudo, dio la vuelta y bajó de la cerca en la cual había estado de pie desde el principio — Necesito ropa, la que sea. Puedes copiar el uniforme que utilizan aquí~. — Menciono, dando un par de pasos al frente antes de voltear la vista hacia su capa, la cual lo seguía de cerca.

Ante la orden de su dueño, las enormes piezas de oro que flotaban a cada lado se desprendieron, liberando el resto de la capa. Las plumas con las cuales estaba formada, rápidamente comenzaron a pegarse contra su piel para formar la ropa. Cuando la desnudes del albino fue nuevamente cubierta, volteo, caminando a paso tranquilo mientras que revisaba sus nuevas prendas.

Al estar de pie frente a la puerta cerrada, una extraña sensación lo hizo retroceder; Algo o alguien se estaba acercando. Con una sonrisa un tanto juguetona dibujada en los labios, llevo ambas manos hasta atras sin dejar de alejarse, dejando escapar una suave risa cuando aquello que se acercaba por fin se dejo ver — Tiene cara de malas pulgas..— Murmuro por lo bajo, mordiéndose la comisura derecha. — Me gusta..~ — Suspiro, casi como jadeo, chocando la espalda contra la cerca cuando ya no pudo seguir retrocediendo.



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Re: First meeting [Privado Mihail]

Mensaje por Hibari Kyoya el Sáb Dic 09, 2017 12:34 am

Hibari subía las escaleras hacia la azotea con toda la parsimonia posible, no tenía prisas de nada por que le faltaba el resto de la tarde para ocupar en otras obligaciones, podía darse el el gusto de dormir otro  rato a la sombra de la estructura  que permitía el ingreso a la azotea y con la brisa arrullándolo. Tal vez más tarde iría a su propio despacho para revisar algunos papeles que le correspondían al ser el presidente del comité disciplinario, tal vez en una media hora lo haría. Pero algo lo detuvo justo en la puerta de salida al lugar, sentía la presencia de alguien más allá arriba y en realidad no estaba completamente seguro de que fuera algún alumno saltándose sus clases. Ninguno sería tan estúpido de subir allí sabiendo que era el lugar favorito del pelinegro. Frunció el ceño con profundidad y abrió la puerta.

Allí al otro extremo de la azotea estaba un tipo vistiendo el uniforme del instituto y era muy obvio para Hibari saber que él no pertenecía a alumnado del mismo, nunca en su vida lo había visto y él prácticamente conocía al menos la cara de cada uno de los estudiantes. No se detuvo a pensar ni un segundo antes de sacar las tonfas de los bolsillos internos de su chaqueta justo con el movimiento al cual ya estaba acostumbrado, comenzó a avanzar a pasos firmes y largos mientras su chaqueta se ondeaba queriendo volar lejos gracias al fuerte viento que hacía allá arriba, en solo cuestión de un par de segundos logró llegar a estar solo a un par de metros del extraño el cual era extremadamente blanco, muy raro.

El elemental alzó su brazo derecho manteniéndolo firme frente a su rostro en posición horizontal, con la tonfa alineada a lo largo de su antebrazo.  Seguramente lucía demasiado serio y amenazador, más que siempre. Su seño se mantuvo fruncido y tenía unas ganas inmensas de morderlo hasta la muerte justo en ese momento. No lograba entender por completo como era que el tipo había logrado entrar al instituto sin él enterarse de nada, de alguna u otra forma con la cantidad de Hibirds que tenía repartidos por todo el lugar era muy difícil que se le escapara nada, todo el que entraba por esas puertas él ya estaría enterado.

-¿Quién eres?- Mantuvo la posición dispuesto a abalanzarse sobre el albino en cualquier momento, ante el más mínimo movimiento que hiciera. Habló con un tono ronco y profundo, pronunciando cada sílaba con total claridad. -¿Y qué haces aquí? – Esta segunda pregunta no era más que una formalidad, en realidad no le interesaba para nada, solo quería saber su nombre y golpearlo después hasta que su bonito rostro no se distinguiera más.

Pero tenía que aceptarlo, el tipo tenía un tipo de presencia que le daba muy mala espina, sentía que él solo estaría allí par causar problemas y no había algo que Hibari odiara más que alguien metiéndose con el instituto. Además de eso el pelinegro había logrado escuchar lo que dijo el albino en un jadeo bajo, simplemente era desagradable. Era un herbívoro que no quería cerca de allí. No le agradaba para nada y no pensaba darle la más mínima oportunidad de hacer las maldades en ese lugar. A pesar de eso no le tenía miedo para nada, le emocionaba la idea de que si era un buen contrincante podría tener una batalla con la cual se divertiría, además de que el extraño tenía una apariencia bastante dócil, delicado y aquella belleza que Hibari no podía comprender por completo, aquella cara de niño bonito no lo engañaría.

-Sé que no eres un estudiante… Te morderé hasta la muerte si sigues llevando ese uniforme.. –Amenazó aparentemente tranquilo y al mismo tiempo con fiereza mientras daba un par de pasos más hacia él, dejándolos a tan solo menos de un metro de distancia. –Cambia tus vestimentas y lárgate de aquí.. –ordenó en un gruñido profundo proveniente de su pecho, estaba casi al punto de llegar a la furia gracias a ese tipo haciendo lo que no debía. La ira era algo típico de él, más con gente como ese extraño frente a él.

Cualquier movimiento y mandaría a volar a ese tipo por encima de las rejas de seguridad, justo como a la que estaba pegado él.


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Re: First meeting [Privado Mihail]

Mensaje por Mihail el Miér Dic 13, 2017 11:58 pm

Mantuvo su atención sobre el muchacho en todo momento, dejando caer su cabeza hacia el costado izquierdo al momento de recorrerlo con la mirada — Delgado.. — Murmuro, relamiéndose ligeramente el labio superior. Cuando el pelinegro sacó aquellas cosas del interior de su chaqueta, apoyo ambas manos sobre la reja justo a la altura de su trasero, metiendo los dedos por entre los alambres para sujetarse con leve fuerza — Cabello oscuro, ojos rasgados.. — Continuo murmurando y describiendo cada cosa que le gustaba en él.

Cuando estuvo ya mucho más cerca, "disimuladamente" se mordió el labio inferior, apoyando la cabeza contra la reja con ambas cejas en alto — ¿Quién soy y que hago aquí? —Menciono, soltando la mordida al momento de hablar — Creo que eso no importa..~ —Respondió muy entre comillas, estremeciéndose apenas ante el tono ronco de su voz.

Si bien, su disfraz era perfecto por donde fuera que lo mirara, si no inventaba alguna buena mentira, el plan de "infiltrarse" en el instituto terminaría en la basura. Durante corto tiempo se mantuvo en silencio, dejando escapar una pequeña carcajada ante aquella extraña "amenaza" proveniente del muchacho — ¿Morder? — Pregunto, soltando el agarre de su mano derecha sobre los alambres cuando comenzó a acercarse aun más — Soy un estudiante, llegue hace un par de horas y simplemente estaba conociendo un poco el lugar antes de buscar a mi profesor~. — Mintió sin problema alguno, sumamente natural, levantando la mano derecha a la altura del rostro ajeno — Sin embargo.. — Suspiro, despegando parte de la espalda de la reja para estar aun más cerca — Puedes morderme todo lo que quieras si así tanto lo deseas...~ — Acerco su mano por completo, apoyando el pulgar sobre su labio inferior al dar una marcada caricia, deslizándose por la comisura izquierda y luego el mentón — Siempre y cuando no arruines mi piel con tus...dientes~. — Agrego, cerrando la mandíbula con la fuerza necesaria para hacer sonar los propios.

Sin apartarle la mirada, continuo deslizando su mano y abriéndose paso por el costado de su cuello, dándose el tiempo de recorrer parte de la clavícula derecha con la yema de los dedos. Lo que pareció ser una lenta y bastante marcada caricia desde el pecho hasta el abdomen, fue un toque bastante fugaz. Al momento de llegar al cinturón, sonrío de medio lado y recorrió todo el borde de la hebilla con el dedo índice, suspirando casi satisfecho.

Antes de darle más tiempo al pelinegro de reaccionar, aparto la mano y apoyo todo su peso contra la reja, atravesando el material sin romperlo y sin lastimarse, dejándose caer de espaldas al vació. Gracias a su capa, la cual se había amoldado a su cuerpo para simular un atuendo perfecto, el albino logro desintegrarse mucho antes de tocar el suelo.



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Re: First meeting [Privado Mihail]

Mensaje por Hibari Kyoya el Lun Ene 29, 2018 1:43 am

Ese tipo frente a él se le hacía lo más extraño que Hibari había visto en muchísimo tiempo. Usualmente solo bastaba con una mirada cargada de autoridad y además la seguridad que siempre llevaba consigo encima, para que aquel frente a él se intimidara lo suficiente como para huir o simplemente querer pelear, a lo cual Hibari nunca se negaba  y si no terminaba ganando era por que por alguna razón externa la pelea era detenida; nunca se daba por vencido hasta conseguir su objetivo.  De alguna manera tenía la fama de “ten cuidado con Hibari, es muy fuerte”, pero a él no le importaba menos lo que la gente opinara al respecto de él.

Pero todo había comenzado de otra manera distinta por parte de este tipo extraño, No había ningún atisbo de sonrisa de superioridad o necesidad de una pelea para demostrar que era más fuerte que el pelinegro, tampoco pudo ver miedo en sus ojos o movimientos. Al contrario de todo lo conocido por él ese peliblanco hacía movimientos que la gente denominaría por “coqueteo” pero que Hibari en su ignorancia hacia el amor o el simple hecho de que nunca en su vida se había interesado en cuanto al físico si quiera, no entendía esas claras señales de que al tipo extraño frente a él le gustaba su figura.

Pudo ver como el chico ligeramente más alto que él se mordía el labio inferior y lo mirada de arriba abajo, detallando cada parte de su cuerpo. La forma en que hablaba, arrastrando ligeramente las palabras y dejando aquel tono juguetón al final de las frases hacía que Algo dentro de Hibari se removiera incómodo, no le gustaba para nada. Estaba acostumbrado a que los demás se rieran de su típica frase célebre antes de enterarse que realmente serían molidos a golpes, sin piedad; así que no reaccionó ante sus carcajadas. Sus ojos seguían cada movimiento del chico, como mientras  todas aquellas mentiras se resbalaban con naturalidad por sus apenas rozados labios, sentía todas las ganas de golpearlo acumularse aún más rápido por que sabía que todo aquello no era verdad, sería informado antes de que un estudiante nuevo llegase. La vista de Hibari viajó hasta la mano ajena que se acercaba y tensó los músculos como prevención y apretó el agarre en sus tonfas, preparado para atacar en cualquier segundo.

Por alguna razón, desconocida para él, no lo hizo.

Sintió por primera vez el tacto del chico sobre la piel sensible de sus propios labios y no pudo evitar reprimir un gruñido que nació gutural desde su garganta y pecho. Su mirada viajó hasta los ojos claros del chico y allí la mantuvo, firme y amenazante; Su ceño se frunció con profundidad al ver el gesto que hacía con sus dientes  y dio un paso más hacia adelante, quedando aún más cerca a él, casi podría decirse que si daba medio paso más, lo acorralaría contra la reja. Dejó que paseara su mano por su pecho y torso, pero en cuanto la caricia bajó hasta su pantalón sin previo aviso dio un fuerte golpe con su tonfa derecha directo hacia el centro del pecho ajeno, esperando tomarlo desprevenido.

Para su sorpresa él también se había desconcentrado por las acciones ajenas y fue demasiado lento, el golpe que había dado impactó directo en la reja  y pudo ver como el albino caía de espaldas hacia el vacío debajo de él. Hibari frunció aún más el ceño, se impulsó con los piesy de un salto alto se quedó en pie en la parte superior de la reja. Pudo ver como el tipo se desvanecía en el aire y se preguntó si aquello era simplemente posible; no se dio tiempo de pensarlo tan siquiera un segundo, sin pensarlo se lanzó hagia l vacío, 3 pisos de salones no representaban un problema cuando te habías acostumbrado a saltarlos desde hacía tres años atrás.

Cabía la posibilidad de que el tipo se hubiera vuelto invisible o algo por el maldito estilo, sino también estaba la teletransportación, pero bah, lo encontraría y lo mordería hasta la muerte. Se relamió los labios mientras comenzaba a correr por los alrededores del edificio y pudo sentir un gusto diferente al usual en éstos; Agridulce, dedujo sin pensarlo y simplemente no se daba cuenta que esto era por el breve tacto del albino anteriormente.

Después de un par de minutos corriendo alrededor del edificio y además por los pasillos del mismo también no logró visualizar de nuevo al tipo. Soltó una pequeña maldición hacia si mismo por ser tan malditamente despistado, además de aquel momento de idiotez extreme en el que se dejó tocar de esa manera. Tomó un atajo hacia la azotea contigua a la anterior trepando de pequeños saltos por las ventanas de los salones y se subió a la parte alta de la caseta perteneciente a la entrada de esas escaleras. Tal vez desde allí podría ver a un tipo albino vagueando por el instituto. Estaba muriendo de ganas por golpearlo.  

A pesar de sus esfuerzos no fue capaz de encontrarlo así que se dijo a si mismo que  lo mejor sería esperar, había mandado el aviso a todos los chicos pertenecientes al comité disciplinario y seguramente algún Hibird llegaría hasta a él si era visto algún albino por el lugar; de lo que estaba seguro era que no se había ido del instituto y que volvería. Como él  prácticamente vivía en ese lugar no sería problema ir en cualquier momento a cualquier parte del instituto. Logró escuchar la campana de salida para los estudiantes y simplemente se recostó en el suelo de la azotea a esperar.

-¡Hibari! ¡Hibari!- Llegó uno de sus pequeños polluelos volando hasta él, pero no traía nada en su pata por lo que dedujo que el pequeño animalito solo quería pasar un pequeño momento junto a él, huyendo como era costumbre de la cantidad de estudiantes que en esos momentos salían; dejó que el mismo Se posara en su pecho y buscara el calor en el bolsillo de su camisa. A pesar de su apariencia de relajación al mirar las nubes pasar se encontraba alerta ante cualquier señal, ante cualquier cosa extraña a su alrededor.


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