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Tema Privado The awakening. — Alysa Mijáilov.

Mensaje por G. Indrikus Kodric el Miér Oct 18, 2017 9:19 am

Algunos años atrás...


¿Dónde estoy?


Los orbes de tonalidad esmeralda pertenecientes al azabache parecían deslizarse de manera casi furtiva en lo que rodeaba su propio entorno, compuesto por muros tan altos que casi le hacían perder la mismísima vista del horizonte. ¿Rejas? ¿Cercado eléctrico? No fue sino una especie de murmullo lo que generó la agudización de su oído al momento de incorporarse. El ambiente en el que parecía encontrarse no era sino algo bastante desprolijo y descuidado, increíblemente desaliñado y eso que aquél no era el más adecuado para criticar aquél tipo de situaciones. Para comenzar optó por corroboró la movilidad de su cuerpo sintiendo que éste se encontraba ciertamente ligero, algo más relajado que de costumbre por lo que, y tal vez de manera inconsciente, sus labios esbozaron una pequeña apertura para dejar escapar un delicado suspiro.

¿Qué hago aquí?


Vaya, vaya. Pero miren quién despertó... ¿te gustó el té, agujerito? — claro, aquella bebida contenía algún tipo de relajante que lo doblegó completamente hasta la inconsciencia siendo, claramente, el causante de su actual condición física. Un paso hacia delante fue lo que hizo reír a aquellos individuos que observaban al masculino con desdén y aires autoritarios. Entre sus manos se pudo apreciar cierto objeto, algo particular, el arma del azabache parecía ser el juguete de los agresores y sin realmente entender el valor de la misma la desenvainaron como si estuviesen ante un cuchillo de cocina o algún tipo de objeto de entrenamiento. — ... les debería agradecer. — la estupefacción del rostro de aquellos tan solo generó que las palabras del masculino tuvieran un ligero peso puesto el desconcierto de las razones del azabache ante semejantes palabras fueron, y sin lugar a dudas, algo que no comprendieron ni en lo más mínimo aquel trío de individuos. — ¿Sabes? Tenemos a tu hermana arriba... esa mocosa va a conocer el mundo real antes de ir con el jefe. — seguido de aquello, no comprendió si fueron risas o tal vez burlas, pero la pronunciada tonalidad con la que emplearon las siguientes acciones fueron opacadas por la concentración del azabache quien, y sin ningún tipo de consentimiento, comenzó por tan solo mover lentamente sus manos hasta la zona de su prenda inferior, guardando en los bolsillos de la misma ambas extremidades.

¿Qué cree que hace éste idiota? — risas, burlas. Todo aquello quedó en tan solo murmullos luego de que los ojos del azabache se cerraron completamente. — Eso es algo muy delicado... no deberías jugar con ella. — de la nada fueron un par de alas las que se extendieron desde la zona central de su espalda, donde la unión de sus omóplatos. La oscura tonalidad de sus plumas tan solo era comparable con la mismísima noche que caía sobre aquél lugar, desconocido realmente. Uno, dos, tres y cuatro. Luego de aquella cantidad de pasos fueron los ojos de Wolfgang los que se abrieron de par en par a medida que sus alas se desplegaban completamente dejando escapar, entre suaves aleteos, aquellas afiladas plumas que saldrían disparadas en dirección hacia los cuerpos contrarios. En su mayoría golpearon los barrotes que separaban al Caído de los otros más, sin embargo, las que lograban pasar chocaban directamente contra la zona superior del cuerpo de aquellos generando así heridas profundas en zonas como el abdomen y los pectorales. Claramente su intención no era matarlos, al menos no por ahora, sin embargo habría de entender que tampoco era alguien que contuviera su poder así como así. ¿Por qué hacerlo? Acto seguido a aquello, y gracias al desgaste que el ataque anterior había realizado, tan solo una patada hacia el enrejado generó que éste cayera lentamente hacia delante casi golpeando a los individuos más sin llegar realmente a tocarlos.

¿Dónde está? — no pudieron evitar reír ante la pregunta realizada por aquél. El ambiente en el momento se había apagado gracias a lo realizado por el masculino pero eso no significaba que todo estuviera en orden, al menos no por ahora. Estiró su zurda para tomar la vaina del arma con la intención de arrebatarla de entre las manos de aquellos y llevarla hasta su cintura donde la faja negra se encargaría de mantenerla resguardada bajo su protección. — Esto es mío. — una parte de sí no podía perdonarse por el hecho de haber perdido su arma, o al menos en el efecto de que alguien se la había arrebatado, por lo que sencillamente ahora su templanza, si es que en algún momento la tuvo, comenzaba a tornarse bastante débil permitiendo así que una especie de aura oscura comenzara a ser emanada de entre sus poros. A medida que avanzaba sus alas desprendían plumas negras permitiendo así guiar el camino que ya había tomado más, sin embargo, al momento de llegar a las estrechas escaleras se vio, no solo en la obligación de resguardarlas hasta que desaparecieran, sino también de subir con una de sus extremidades superiores firmes en lo que era el mango de su compañera, Murciélago.

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Tema Privado Re: The awakening. — Alysa Mijáilov.

Mensaje por Alysa Mijailov el Vie Nov 03, 2017 9:18 am

Sentía ya mis brazos cansados de estar tanto tiempo puestos hacia arriba, las marcas de aquellas esposas que tenía rodeando mis muñecas ya debían de haber comenzado a aparecer y dejarían su su señal seguramente durante un tiempo. Ante la vista de aquellos sujetos solo era un rehen al que habían capturado para sus fines mas oscuros, para ellos no tenía mas precio que el de un intercambio para ganar sus fines o simplemente el de alguien con quien saciar su impulso sexual con un cuerpo femenino como el mió, era lo unico que se podía ver en los ojos de aquellos sujetos que me miraban en cada momento.

- En verdad os habeís tomado muchas molestias para conseguir traerme hasta aqui, incluso habeis hecho que tome algo para hacer mis poderes temporalmente - mencione aun cuando era joven, tenía una forma de hablar mas parecida a la de un adulto, tal vez por la educación que mis padres me habían dado- Pero, creo que no habéís tenido en cuenta todos los riesgos al capturar a alguien como yo y traerla hasta aqui - una ligera sonrisa aparecio en mi rostro y un fuerte golpe fue propiciado en mi mejilla por uno de aquellos tipos haciendo que escupiera un poco de sangre.

Mis ojos se clavaron en los de aquel tipo, no olvidaria su rostro y mucho menos su arrogancia con un angel caido como yo, y definitivamente no iba a perdonar su vida en cuanto mis manos fueran liberadas de aquella cadenas. Tal vez le diera un poco mas de vida, para que spuiera que era vivir con el miedo de ser asesinado en cualquier momento de existencia y no ser capaz de nada por evitarlo. Solo aquella idea me divertia, pero claro debía de esperar a que el hicera acto de presencia en la sala, despues de todo mis poderes aun iban a tardar un tiempo en volver, así que solo me quedaba esperar.

Sin embargo a causa de mis palabras, aquellos tipos no iban a vacilar ahora en lo que ya llevaban un rato pensando hacer, la mano de aquel tipo que había propinado un fuerte golpe a mi mejilla tomo mi rostro con fuerza haciendolo levantar y que lo miraba directamente, mientras reía como un loco ante solo la idea de pensar lo que iba a hacerme y lo que iba a disfrutar con ello, sus labios su posaron sobre los mios, lo que termino con un fuerte mordisco en sus labios de tal forma que le hiciera daño.

-¿De verdad crees que puedes tener mi cuerpo? - lo desafie con una risa mientras por mi labio aun podía verse la sangre de aquel asqueroso tipo resbalando por mi barbilla hasta caer en pequeñas gotas al suelo.
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Tema Privado Re: The awakening. — Alysa Mijáilov.

Mensaje por G. Indrikus Kodric el Sáb Nov 04, 2017 12:44 pm

La elegancia con la que el cuerpo de aquél ángel avanzaba era digna de ser apreciada. Los ojos de aquél individuo recorrían lentamente lo que envolvía el ambiente en general buscando el que consideraba era su destino sin, realmente, conocer cuál sería su próximo ‘objetivo’. Era consciente de que debía de luchar si quería salir de allí puesto la seguridad que habían implementado, así como los relajantes depositados en vaya uno a saber qué cosa, estaban haciendo que su capacidad física se redujera de manera ciertamente considerable. — Si destruyera el lugar la encontraría más rápido. — apenas arrastraba sus propias palabras cuando un grupo de masculinos parecía acercarse por una de las esquinas que daba a la escalera del piso superior. Los orbes de tonalidad esmeralda se detuvieron en el grupo de cinco antes de que su avance fuera el que se atreviera a llevarlo hacia aquella dirección. La risa burlesca del grupo en cuestión se hizo más sonante a medida que la distancia entre aquellos cuerpos y el propio parecían reducirse permitiendo, así, que la inexpresiva y fría mirada de nuestro protagonista se hundiera completamente en cada uno de ellos antes de retirar lo que eran sus manos de los bolsillos pertenecientes a su prenda inferior.

¿Dónde está?


No necesitaba preguntar nada porque podía sentir cómo el aroma de su hermana mayor parecía impregnado en el ambiente por lo que, sencillamente, era capaz de deducir que se ubicaba tras el final de aquellos escalones. Como si se tratase de un movimiento en cámara lenta, el movimiento de su brazo ascendió hasta posicionarse a la altura de su propio pecho antes de lanzarse sobre los que parecían ser sus enemigos. A pesar de que su condición se encontraba en inferior nivel que a lo que acostumbraba, su cuerpo reaccionaba de la manera más adecuada a la hora de enfrentarse a aquellos incompetentes individuos. — ¿Cuántos son? — golpeó a los dos primeros consiguiendo atravesarles la zona del corazón de lado a lado, retirando el mencionado prácticamente ileso de sus respectivos cuerpos. Aquellos cayeron y con los mencionados las risas de sus acompañantes se detuvieron. Prácticamente echaron a correr escalones arriba una vez hubiera sido reducido su número a poco más de la mitad generando que, de ésta manera, Wolfgang optara por seguirles la pista a aquél paso tan lento y particular que había empleado durante aquellos mismos instantes.

¡Se ha escapado! — el grito se escuchó detrás de una puerta cercana al final de la escalera donde parecía aquél grupo de sobrevivientes se había ocultado. El azabache avanzó en aquella dirección y tan solo empleó un suave, pero firme, golpe con aquella misma extremidad que había empleado anteriormente haciendo caer el umbral reforzado delante de sus pies. — Así que aquí estabas. — a pesar de todo lo que había ocurrido, y de la situación en la que parecía encontrarse, la expresión del masculino en ningún momento pareció sufrir algún tipo de alteración. En efecto estaba algo más que acostumbrado a aquello y no necesariamente por su forma de ser, sino más bien porque así había sido criado, con la intención de sobrevivir independiente de la situación y la cantidad de enemigos que se presentasen frente por frente de su persona. — Oye, oye. Estamos aquí tratando unos temas con nuestra ‘amiga’... ¿por qué no vuelves a tu celda? Luego vamos a matarte. — aquél que parecía tener algún tipo de herida su rostro se hizo presente desde detrás del resto como si se tratase del líder de aquellos, aquél que parecía tomar la autoridad frente a todo tipo de situaciones aunque, aquella en particular, no era una de las mencionadas. Según lo que podía haber apreciado todo aquello era meramente un objetivo a conseguirse, el raptarlos, debilitarlos, pero la verdadera pregunta era... ¿quién?

¿Es tu sangre? — transcurrieron algunos pares de segundos antes de que volviera a dirigir la palabra y en ésta ocasión lo había hecho hacia su hermana ignorando, completamente, lo que el otro masculino pudiese llegar a pronunciar al respecto. — No importa, igualmente los mataré a todos. — como si se tratase de un comentario respecto al día, o a realizar las compras, aquél procuraba jugar con la vida de aquellas personas como si se tratase de su propio deseo personal. Era consciente de su capacidad y fue lentamente que, por ello, sujetó su espada desde el mango a fin de comenzar a desenvainarla lentamente. El movimiento era lento, siempre lo había sido, y esto les parecía dar algo de tiempo a sus adversarios a prepararse pero... ¿aquello será realmente útil? Contra un Caído de su nivel, ¿qué podrían hacer semejantes individuos de clase baja?


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Tema Privado Re: The awakening. — Alysa Mijáilov.

Mensaje por Harry Strauss el Sáb Ene 06, 2018 12:01 am

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Tema Privado Re: The awakening. — Alysa Mijáilov.

Mensaje por Alysa Mijailov el Miér Ene 24, 2018 7:01 am

Aquel hombre pensaba que podria obtener de mi algo mas que una simple recompensa, pensaba que iba poder deleitarse con mi cuerpo a su gusto, pero habia algo que no había tenido en cuenta al traerme a aquel lugar y mucho menos al secuestarme. Aunque eso no era lago que tardaría mucho en descubrir.....y efectivamente los gritos y el jaleo de la casa donde nos encontrabamos comenzaba a hacerse cada vez mas fuerte a cada segundo que pasaba. De tal forma que los objetivos de aquel tipo acabaron por ser interrumpidos cuando uno de sus secuaces o seguidores irrumpio en la habitación mencionando algo sobre que alguien se había escapado y que no podían detenerlo mientras avanzaba hacia aquella habitacion.

- ¿Ves? te dije que no habia tenido todos los detalles en cuenta al secuestarme, muy mal hecho su trabajo señor, ahora va a tener que pasar una terribles consecuencias por intentar hacerme algo mas que un secuestro, el no va a detenerse a menos que vea que ya me encuentro a salvo - mencione con una sonrisa divertida y siniestra en el rostro, sabía muy bien quien era la persona de la que hablaban y tambien sabía que nada lo iba a detener en ese momento, una de las cosas que le caracterizaban era que si alguien tocaba algo importante para el,acabaría destruyendolo sin ningun tipo de piedad, y resultaba que lo mas valioso que poseía en aquellos momento era yo misma.

Los gritos se hicieron mas fuertes y algunos individuos mas entraron en la habitación, esperando que aquella pared fuera lo suficientemente fuerte como para detener al ser que se aproximaba, raso error. La pared que separaba ambas estancias fue destruida casi en un abrir y cerrar de ojos por aquel sujerto de cabello oscuro y ojos verdes que tanto conocía, mi hermano pequeño.

- Has tardado un poco mas de lo que pensaba en llegar hasta aqui, querido - mencione con una pequeña sonrisa en los labios al verlo aparecer detras del polvo que la pared destruida había dejado a su paso- No, no es mia, mas bien es suya ha intentado sobrepasarse mientras tengo las manos atadas y he tenido que darle una pequeña lección de modales - mencione riendo levemente mientras señalaba mis manos aun atadas por aquellas cosas que seguro iban a dejarme marca en la piel durante un par de días- ¿Por que no me liberas ya? quiero abrazar a mi hermanito y que me cuide bien - comente como si fuera una niña pequeña e inocente mirandole a los ojos directamente.

Ambos habiamos pasado por completo de las palabras que decían aquellos sujetos, como si solo estuvieramos nosotros dos en la habitación. Y bueno no era para menos, para mi aquel  joven de ojos verdes era lo mas interesante y lo unico que tenía realmente importancia para mi, y por eso mismo quería convertirlo en algo unico y solo para mi, aunque el seguía negandose a hacer "algo" con su hermana, pero no me preocupaba por que en cierto momentos sabía que había conseguido tentarlo aunque solo fuera por unos minutos, ya había conseguido un par de cosas a mi favor, solo le hacía falta otro empujoncito mas para que acabara en mis brazos.

- ¿Acabas pronto? Quiero volver a casa para que me consueles por el momento tan malo que he pasado - fue lo ultimo que comente antes de ver como mi hermano pequeño comenzaba a arremeter contra aquel grupo, mientras yo me quedaba sentada esperando a que acabara y me quitara aquellas esposas que me impedian cualquier movimiento.
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Tema Privado Re: The awakening. — Alysa Mijáilov.

Mensaje por G. Indrikus Kodric el Miér Ene 24, 2018 8:08 am

No podía irme son ella. — respondiendo a la pregunta que la mayor estaba realizando, el masculino advirtió el hecho de que aquella aludida era ni más ni menos que su espada, aquella que respondía al nombre de Murciélago. Apenas se aseguró de recorrer con la mirada el cuerpo femenino con la intención de analizar si éste había sido herido de alguna forma, por más mínimo que fuese en realidad, pero para su buena suerte esto no había pasado por lo que la molestia del caído no era sino la misma que en un principio. Sin embargo el hecho de haber escuchado aquello, y haber comprendido respecto al intento de abuso respecto a su hermana, generó que claramente una expresión de enojo se reflejara por vez primera en sus ojos. — ¿Qué? — fue en ese momento que su mirada se tornó completamente diferente. La molestia desapareció y la inexpresividad de sus esmeraldas orbes poco a poco comenzó a cambiarse por una tonalidad amarilla intensa, como la propia del citrino recién extraído. Su esclerótica se tornó completamente negra al momento de que aquella vista se hiciera presente mientras que la altura del caído comenzaba a mostrarse algo más elevada de lo normal superando rápidamente la diferencia de estatura, aumentando la propia al menos unos cuarenta centímetros dada la nueva complexión de su persona. Una especie de cuernos se hizo presente encima de su cabeza, saliendo de los lados de sus respectivas sienes y mostrando la forma de una U finalizada como si fueran púas sumamente afiladas.

Las alas se desplegaron completamente, aquellas que ocupaban casi completamente el ancho de la habitación, mostrando ahora mismo la figura de una bestia completamente diferente a la que había sido apreciable anteriormente. En su mano derecha sostenía la tsuka de su katana, asegurándose de que ésta no se alejase del a vaina en cuestión más que nada por un tema de seguridad... no quería lastimar a su hermana, después de todo, ¿verdad? — Aguarda un momento. — pidió con un tono de voz tan calmado como indiferente, dejando de lado toda la molestia que había mostrado segundos atrás como si ésta, en un afán de superación, se hubiera utilizado para poder llevar a Wolfgang a ese nivel de transformación. Los pasos lentos del hombre apenas parecían escucharse, flotando prácticamente en el ambiente y acercándose poco a poco hasta alcanzar la posición en la que se encontraba aquella chica que compartía su sangre. Fue la cola la que terminó utilizando cual látigo para cortar aquellas cadenas con la intención de romperlas, dejando así completamente libres las manos de su familiar. Efectivamente dicha acción no fue sino una sorpresa para los hombres quienes se habían asegurado que aquellas resistiesen la fuerza de cualquier sobrenatural, o casi cualquiera dado que el menor de los hermanos la había roto sin ningún problema con un simple movimiento.

Espera un momento. — pidió con voz baja, claramente ahora dejando que una especie de aura terrorífica comenzara a hacerse presente a su alrededor. No desenvainó su espada, no necesitaba un arma filosa cuando sus manos habían obtenido garras tan, o más, peligrosas como aquella particular que utilizaban solo algunos individuos. El agitar sus manos de lado a lado generó que los cuerpos perdieran rápidamente el conocimiento, algunos cayeron muertos por los cortes mientras que otros en un afán de esquivarlos terminaron siendo golpeados por grandes piedras que caían del mismo techo. Claramente sus acciones atrás habían generado que la estructura, ya de por sí débil, perdiese fuerza, y aquella última transformación que se sumaba a la presión del ambiente, solo terminaba por derrumbar considerablemente a grandes fragmentos de material que caía sobre aquellos cuerpos. Para su suerte, el espacio creado para su seguridad impedía el peso gravitacional por lo que todo lo que caí en su espacio terminaba golpeando el suelo a los lados de su complexión debiendo, de ésta manera, asegurarse de que la mayor estuviese dentro del rango prometido. Fue por esto que se acercó a ella para cubrirla con una de sus alas, protegiendo el cuerpo contrario mientras el resto parecía hacerse solo: la destrucción del edificio no tardó más de unos tres o cuatro minutos y una vez hubiera acabado las únicas criaturas vivas de todo aquello serían tanto el masculino como su familiar de mayor edad.

El ver que las presencias de sus agresores ya no mostraban ni siquiera un aura de existencia generó un apacible momento en su persona, siendo que esto fuera lo necesario para que la conversión en aquella bestial criatura terminó por recuperar la figura anterior, la de aquél masculino inexpresivo de ojos completamente verdes que parecía, dentro de todo, mostrar un carácter extremadamente calmado. — Vámonos. — a pesar de que estaba al lado del cuerpo femenino comenzó a andar lentamente por sobre los escombros y cuerpos inertes, sin mostrar ni la mínima pizca de preocupación o atrevimiento por lo acontecido, ya que fueron aquellos seres los que al final tuvieron que cargar las consecuencias de sus propios actos. — No te tocaron, ¿verdad? — ni siquiera se molestó en voltear para hablar, sus ojos se mantenían siempre al frente. El camino que tenían frente a su vista era algo largo a decir verdad, dejándose en claro que habían sido alejados lo suficiente de la ciudad como para evitar ser descubiertos, ¿acaso aquellas criaturas pensaban que podrían tomar el cuerpo de su hermana mayor sin pasar las consecuencias? Incluso se habían atrevido a quitarle su espada, ¿qué clase de falta de respeto había sido aquello? En su mente solo regresaban las imágenes de todo lo que había hecho en aquellos instantes atrás, todo el desastre que había ocasionado desde que había abandonado la celda hasta que había salvado a la mayor... algo que había disfrutado en demasía y eso se reflejaba en el ligero brillo tan particular de sus ojos.


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Tema Privado Re: The awakening. — Alysa Mijáilov.

Mensaje por Harry Strauss el Dom Abr 01, 2018 7:29 pm

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