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Para ser irreemplazable, uno debe ser diferente

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+18 Para ser irreemplazable, uno debe ser diferente

Mensaje por Karan Yuki Ayamiya el Jue Oct 05, 2017 5:48 pm

La moda es la armadura para sobrevivir a la realidad del día a día.

Había todo un ritual que cumplía antes de su trabajo. Con el tiempo había descubierto que esto le era relajante. Y servía para mantenerse con la piel suave y agradable a la vista. Se daba un baño con esponja y un jabón exfoliante, para sacar cualquier célula muerta o imperfección de la piel. Luego se depilaba casi por entero. Curiosamente a sus clientes les gustaba así lampiño, aunque no era tan necesario, era de poco pelo. Luego se hacía un tratamiento de rejuvenecimiento en el rostro, se depilaba las cejas y luego se bañaba nuevamente, usando productos para dejar su cabello brillante y sedoso.  Se rociaba con alguna esencia sutil. Ese día había elegido la esencia de rosas.

Usualmente cenaba algo muy suave. Por dos razones. La primera para no comer mucho en la reunión, que era de mala educación y la segunda porque si tenía que beber, el alcohol le caería mejor con algo en el estómago. Además, a veces las reuniones se extendían bastante y no quería pasar tantas horas sin comer. Había pasado su adolescencia con hambre, y era una circunstancia que no quería repetir.

Se miro en el espejo antes de salir. Se había colocado una camisa blanca con un pantalón haciendo juego. La camisa tenía unos adornos muy discretos en negro. Y por arriba un kimono purpura, con bordado de aves, para nada discreto. Eso llamaba la atención de los demás. Usualmente cuando trabajaba usaba kimonos o ropas llamativas. Después de todo, sus clientes esperaban que se exhibiera.

Se tomo un taxi y se dirigió al hotel casino en donde se organizaba el evento. Su cliente de esa noche era un empresario encargado en las industrias farmacéuticas. Al menos eso se veía a la luz, la realidad que era un narcotraficante que poseía gran dominio sobre la venta de metanfetaminas. Al llegar, se anunció y se dirigió a donde era la recepción. Enseguida le indicaron en donde estaba esa persona y camino con gracia hacia el lugar.

El farmacéutico era un viejo, pero bastante bien conservado, solo quería compañía y molestar a su rival de negocios, de quien le había facilitado una foto. Se acomodo en el brazo ajeno y comenzó a circular, hablando con los ricos patrones. enseguida decidieron divertirse un poco y todos se trasladaron de la recepción a la mesa de apuestas.

Eso era sencillo solo debía rondar al lado de su cliente mientras jugaba una absurda cantidad de dinero. Veía que varios lo estaban viendo así que soplo los dados de su cliente cuando aposto y aplaudió cuando el viejo gano una buena cantidad. Hasta ahora todo tranquilo.
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Mensaje por Bloop Brothers el Jue Oct 05, 2017 9:05 pm

Un flameante Toyota Auris rojo sobre las calles, llamando la atención con su enchapado nuevo, el encerado que daba al color un espejado intenso y limpio el cual desplegaba la elegancia de los afortunados sobre los carenciados ¿Quién conducía esa belleza? Un jovencito de tez blanca y cresta picuda celeste, con lentes oscuros y una gran cantidad de anillos exhibidos en sus finos dedos sobre el volante enfundado en cuero, ni un rastro de sonrisa, más lo único que saborean sus labios es largo cigarro de tabaco rubio que desprende humo cual humareda, su acompañante toma aquel asqueroso vicio y lo arroja por la ventana –No te lo repito, a mí me desagrada ese gusto nuestro- más que enojado un tono efusivo mientras saca mitad del brazo sobre la ventana, apoyándolo para que el viento acaricie su corto cabello del mismo tono gemelo al contrario –Y yo detesto la ropa esa que llevas, pero no chillo por ello- -Protestamos por mucho Raciel, lo “pobres” que somos, el “aburrimiento” en el que vivimos, por la paz mundial…- un sollozo en broma con su tono burlón, sarcástico y desprendiendo esa egolatría mofándose de quienes realmente llevan esa vida, como los carenciados sin hogar que veían una vez cada tanto sobre aquellas calles, presumidos seres que nadan en la abundancia y la adrenalina al pasar dos semáforos en rojo, clavando el acelerador con violencia mientras hace que los autos se retraigan en cuanto ven pasar la estela roja del vehículo –Joder macho… Ya se te pegó lo descerebrado de esas miss basuras, odio mucho esa parte mía en ti… - a diferencia del contrario siempre mostraba facciones relajadas, inexpresivas, el tono serio y frío marcando la distancia corporal al poco contacto físico o ningún cruce de miradas -… De igual manera, recuerda que estamos para divertirnos- -¿Robaras la joyería de la plaza central o la licorería para tu querida contraparte?- -Joyería, Henry seguro buscara pagarnos una miseria por el oro que le lleve- -Asegúrate de desgarrarle la garganta a la zorra de su mujer si vuelve a hacerse el tacaño con nosotros- -Esta vez será más profundo si nos encabrona, después de todo ya entendió la anterior vez, ea maldita tarda mucho en desangrarse- y ambos al unísono hablaron fusionando su voz con un grueso y templante tono -Conmigo nunca se juega- Las risas de Sergei junto con la cara de nada de Raciel daban la bella escena mientras pasaban una vez más 3 semáforos con luz roja.

-Divirtámonos- dijeron otra vez como él mismo mientras Sergei bajaba del auto, y de la parte trasera salen dos hombres, altos de 1,90 cada uno y bien fornidos, de espaldas arqueadas, de trajes finos más su musculatura hacía ver una imagen muy tosca, guantes, sombreros fedora, lentes de sol oscuros y aquella antipatía dibujada en sus inexpresivos rostros llamándose “Guardaespaldas”, Raciel subió la badana que tenía en el cuello, tapando de la nariz a la boca para preservar su identidad, el portazo dio señal a que las llantas rechinaran y se dirigió de tope contra el costado de una patrulla, abollando la puerta y arrastrándolo con el acelerador, bastó con otro giro para dejarlo en un estado desfavorable mientras la gente horrorizaba miraba, las sirenas sonaron y el menor se dio a la fuga en el auto de patente robada “Alerta a todas las unidades, el sospechoso maneja un Auris rojo de patente –Dcf556- en nuestra ubicación, hostigamiento a unidad policial, posible vehículo robado de agencia del norte, solicitamos refuerzos, cambio” un poco de emoción para el joven anarquista mientras Sergei divertido lo observaba sobre la vereda frente al casino –Ni espera a salirse de la cuadra…. ¡JÁ! Como amo hacer eso- la referencia para pocos, disfrutaba ese momento y lo saboreaba, después de todo la adrenalina dividía en dos partes haría que su corazón siempre esté extasiado, confiaba mucho en sí mismo, sabía que podría perder a los idiotas de la patrulla y robar la joyería, a su vez también terminar de arreglar aquellos planes por parte del mayor, que observó tras un suspiro la puerta del elegante edificio mientras su guardias se ubicaban detrás, uno alado del otro cuales simios sin habla esperando los pasos de su jefe.

Allí entra nuestro hombre, desplegando su rostro más serio, de traje blanco gamuzado, chaqueta y pantalones, zapatos del mismo color de un cuero lustrado, la chaqueta semi-abierta mostraba una camisa naranja fluó y dos cadenas de  eslabones gruesos del más sólido oro, más de 25 kilates cada una que hacen juego con aquel reloj sobre la muñeca izquierda, dando a relucir la vanidad, más lo llamativo es su bufanda de plumas oscuras con tornasolados azules que rodean posa sobre sus hombros y se abre por delante, los lentes oscuros, innecesarios más manteniendo la intriga y las miradas a su paso entre el comentario de las jóvenes cuales sonríe o guiña bajo el oscuro vidrio, disfrutando de la envidia de los hombres que no podían verse tan afortunados o egocéntricos como el aura que desprendía Sergei en el lugar “Y hablamos de discreción, cotoneas tu cresta como un gallo de feria” “Habla el gallo de pelea, sigue en el corralón perdiendo a los cerdos del sistema, yo me bañare en el deseo de ser como yo” “Creo que no me agrada esa parte mía” “Nos encanta realmente” río por lo bajo solo, acercándose al glamour de las luces, el cantar de las maquinas, los tragamonedas y los eufóricos gritos de la gente, allí es donde identifico en la mesa por lo alto al cerdo de su viejo “amigo-rival” de negocios, unidos por el único convenio del dinero y las embarcaciones del Abogado Sergei (No muchas veces patenta ese título, más inspira respeto entre sus agiles competidores) se acercó a la mesa mientras con un ademán de sus manos los brazos de sus guardaespaldas apartaron a la muchedumbre de gente detrás del indescriptible hombre –¡Increíble época en la que vivimos, el señor Zahama teniendo suerte en algo!- el alegoso saludo que captó la atención de dos damas de generosos escotes, riendo con sus copas medio vacías mientras miraban al caballero de blanco.

–Oh, Licenciado Coldeep ¡La basura blanca!- una asquerosa sonrisa del mayor entre risas mientras volteaba a verlo, ambos se acercaron estrechando sus manos con gran fuerza, la tensión disfrazada de amplias sonrisas y carcajadas exageradas –Que bueno que llegas maldito bastardo- su otra mano posa sobre el hombro de Sergei el cual hace un gesto apenas visible de asco más sigue con el juego imitando el saludo –Imposible perderme una de tus invitaciones, querido colega… Aunque el tiempo sigue tratándote como la mierda, te ves casi bien- esos afilados insultos más las carcajadas regocijaban en ambos separándose –¿Y sin compañía? Oye que eso no habla bien de tu posición- ante eso Sergei pudo observar tras sus oscuros lentes que ocultaban la vista a un elegante y bello joven que lo acompañaba, ese asqueroso sujeto siempre con lo de “no estar solo” pues si es tema de lucirse Sergei era tan engreído como para creer que “Solo bastaba con él mismo para relucir entre la baja muchedumbre” más estiró la mano a un costado, allí donde estaban las damas solitarias, llamándolas con un ademán de su mano las cuales como dulces gatitas se acercaron, ya que aquel reloj de oro con brillantes era imposible negársele, ser ostentoso siempre sacaba beneficios y contentaba la gracia visual, ambas acercaron sus pechos y alzaron sus copas, colocándose una en cada brazo del elemental –Solucionado~ Oh colega verde ¿Y ahora que dice mi "posición"?- luego retiró sus lentes oscuros, dando a brillar aquellos ojos redondeados del color grisáceo verdoso exótico y único que poseía –¿Y nos presentamos todos? Chicas…- Ni el las conocía más seguía con aquel juego, las mujeres no eran más que zorras en busca de la oportunidad de cazar solteros ricachones y lo tuvieron fácil ya ser la carne al alcance del mayor –Yo soy Amber…- dijo una voz dulce la rubia de vestido azul y escote hasta el ombligo de abertura en V –Y yo Ruka- una japonesa que tenía lo suyo con aquel ajustado vestido de falda corta dorado y pelo castaño recogido en una coleta, pero sus perlas llamaban la atención del delgado cuello, faltaba la presentación del contrario.


Oye Sergei, te estoy hablando... // También yo Raciel ¿Qué ocurre? //
"¿Puedes oírme cuando pienso? Estoy comprobando" // "Claro, Somos la misma mente después de todo"
-Juntan sus manos para fusionarse y mostrar su verdadero ser-
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Mensaje por Karan Yuki Ayamiya el Vie Oct 06, 2017 9:50 pm

Observo a los que habían llegado con algo de interés y sonrió. Observando a los acompañantes contrarios. Chicas muy maquilladas, con tetas evidentemente echas y ropa hasta de mal gusto. Una rubia con un vestido azul eléctrico, eso no correspondía. Quedaba más para las pelis rojas o con pelos castaños cobrizos. La otra no tenía un mal atuendo, pero las perlas no iban con ese tipo de ropas y tampoco iban con este estilo de fiesta. Las piedras van para ocasiones más formales no algo que iba a degenerar en juerga.

Si le estaban pagando a esas mujeres para acompañarlos eran de baja calidad, parecían unas prostitutas baratas sin nada de estilo. ¿Y qué pasaba con esas ropas tan atroces y tan desfavorecedoras?

Lo único que tenía un poco de sentido de la moda era el rival de su cliente actual, no todos podían llevar el blanco de buena manera y más con plumas, pero los llevaba, así que eso le decía que era una persona con mucha confianza y segura con su cuerpo. Nada que ver con el Sr Zahama, siempre tan preocupado por la valoración ajena que se vestía para estar como todos, una hormiga más en la madriguera- Yuki. Un gusto conocerlo- musito e hizo una suave reverencia al contrario breve y se acomodó sutilmente al brazo de su cliente. Después de todo, lo quería para exhibirse. Para nada más.

Se quedó en un rincón, pero cercano, mientras su cliente mencionaba lo maravilloso que era y con poca sutileza le tiraba comentarios mordaces, al contrario, que aparentemente eran rivales en algo más que negocio. Eso parecía visceral. O al menos se trataban así de una manera normal. Debía ser cansador, andar todo el tiempo peleando.  El señor estaba presumiendo su buena fortuna en el juego. Eso seguro iba a terminar mal, menos mal que había pedido toda la paga por adelantada. Se disculpo mencionando que tenía sed y se escapó un tiempo. Su cliente ya lo estaba fastidiando y estaba seguro que le dolerían las mejillas mañana. necesitaba caminar y alcohol, en ese orden. Se aburría.

Además, si el contrario perdía estúpidamente no podría mantener la cara inexpresiva. Cuando regreso, también con un trago para su acompañante, se dio cuenta que no estaban en ese lugar y se movió buscándolo, hasta que lo ubico, estaban en unas de las mesas de cartas y estaban jugando. El tema es que no entendían que estaban apostando, pero parecía muy serio así que se quedó simplemente mirando, luego de entregarle el trago. No le gustaban muchas las apuestas, pero a veces eso era más interesante que charlar de banalidades. Miro el partido tratando de adivinar quien ganaría. El rival del Sr Zahama tenía un rostro bastante inexpresivo, y serio. Sin nada que hacer bebió su copa de champagne. Le dolían los pies y estaba un poco cansado a decir verdad
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Mensaje por Bloop Brothers el Dom Oct 08, 2017 9:36 pm

Ante la presentación del acompañante de turno de su colega, Sergei solo pudo esbozar una sonrisa ladina, su mejor rostro seductor acompañado de un arqueo de su espalda en una señal de reverencia muy antaña, colocando una mano por detrás mientras dejaba a las jóvenes atrás, tomando su mano con sumo cuidado y besándole la contra palma –Un verdadero placer, señor- pudo contestar al extravagante y hermoso joven delante de él, al levantar le guiño un ojo y luego se apartó en cuanto el molesto Zahama tomó posesión del joven –Oiga Abogado, no inicie uno de sus juicios aquí, ya tiene dos hermosuras, este es mío- aquel asqueroso tono burlón al cual Sergei solo pudo reaccionar tomando a ambas muñecas de los hombros y apegarlo a su cuerpo –Oh por favor amigo mío… Que no te invada el miedo de perder, otra vez contra mí- sobrante de confianza levanta el mentón para verlo por lo alto, su altura era un beneficio para dar alardeo y la fanfarronería -¿Perder?- una carcajada entre sarcástica y ridícula la cual las jóvenes solo podían mirar de reojo a Sergei, realmente Zahama podía ser molesto a veces, no sabía el estilo de la egolatría con gracia a diferencia de Sergei Coldeep, oh bueno como el pretendía llevarlo. Allí comienzan una grata discusión “amistosa” los caballeros distinguidos, primero arrancando con la presentación de su compañero “Vaya… Si me lo pones así, estas sirviéndolo en una bandeja de plata” “¿Qué asquerosidad estamos pensando ahora?” “Tú a lo tuyo, eso fue para mí” “Ósea para mi…” “Olvídalo” dejó de pensar en algo y solo quedó de encarar la charla con su socio, más este ya había generado una gran curiosidad sobre el extravagante acompañante que había contratado. Pasado el rato éste se retiró y solo quedaban entre ambos mayores esos debates cortantes y las indirectas del cifrado del próximo negocio que harían, después de todo el encargado oficial de la distribución de las drogas fuera del país era encomendada por Sergei, quien ninguno de sus clientes nunca supo el secreto de cómo sus barcos pueden atravesar las fronteras sin problemas o ampliar su red distribuidora.

-¡Vamos una partida por los viejos tiempos abogado!¿Que le parece?- río jocoso Zahama mientras sacaba un habano del bolsillo y se lo llevaba a la boca, le ofreció de cortesía uno a Sergei, el cual solo lo rechazó anteponiendo la palma de su mano y empujándolo a su dueño mientras exhibía una cara de asco ante el tabaco, suficientes recuerdos de esa contraparte adicta de Raciel, -¿Has traído suficiente para apostar? No quiero llantos ni más deudas- Arqueó una ceja abrazando a sus dos nuevas acompañantes con una sonrisa confiada y zorruna en sus dinos labios –Ya te arrepentirás de eso querido colega- amenazó el ostentoso mayor y ambos se dirigieron a la mesa de juegos, el escogido: Un clásico infaltable como el Poker estilo Texas de una de las llamativas mesas con una sensual jovencita apartó la reserva, ambos se acomodaron, pidieron unos tragos y la baraja se dio a repartir mientras las jovencitas atendían al caballero retirándole su boa de plumas y su chaqueta blanca, dando a relucir con afán de su llamativa y elegante camisa anaranjada resaltante con esos pantalones de vestir blancos, peinando su cabello hacia atrás y tras un choque de miradas el juego dio a su inicio, desde luego nuestro fanfarrón Sergei accedió a invitar a las señoritas de sus lados unas copas de champagne, el más caro que algún exhibicionista pudiera pedir al ritmo de pedir a la camarera que también trajera algunas botanas para sus acompañantes, cuales princesas por corto tiempo cuales objetos desechables se convertirían.

Las cartas iban y venían y la dama de la fortuna favorecía al elemental de agua, que poco a poco mostraba ahora un rostro inexpresivo, serio, siguiendo con su mirada la baraja de cartas que volaban sobre la mesa mientras su monton de fichas aumentaba su volumen, cada juego perfecto, algunos tuvo que espntar a su compañero al ver lo nervioso que estaba, intentando apaciguar sus nervios con el whisky y el tabaco mientras Sergei se deleitaba recién con su primer copa de champagne celebrando cada ronda ganada,2 ocaciones adentró el “todo o nada” con aquella expresión digna de su hermano, en ese mismo punto era idéntico a Raciel, solo que con rasgos más maduros y firmes como el hombre de casi 30 años que aparentaba ser. La vida humana era muy divertida y emocionante, mientras Raciel se encontraba huyendo de la policía con otro auto robado y una cantidad increíble de joyas a bordo, Sergei aumentaba una frtuna pelando a su cliente… Cuando la última ronda se acercaba, Zahama golpeó la mesa enfadado –Ok te apuesto la mitad de la mercadería del martes ¡LA MITAD!- estaba empecinado en una ultima ronda como el mañoso vicioso que era –Jo~- solo aquí sonrió divertido –Puedes quedarte con esa basura, ya tengo algo de mejor calidad, soy muy exquisito con eso… Pero, hay algo que puedes apostar. Voy con todo…- solo aquí se mostraba una sonrisa triunfante mientras sus compañeras ayudaban a empujar los pilones y pilones de fichas al centro de la mesa como las sumisas ciervas que se comportaban –Q-que quieres?- tragó saliva Zahama y fue ahí cuando el peli azul hizo una seña con sus ojos de lado mientras lo veía, apuntando disimuladamente al joven mientras estiraba la mano para cerrar el trato –O-oye! Pero es muy costoso y…- -Lo pagaré con tu dinero- -Pero y…- -Y no te daré un aumento de tarifa por considerar la quiebra de esta noche- -Y si…- -PUNTO FINAL- remarcó con una amplia sonrisa interrumpiendo cada palabra del contrario –Ok… Trato hecho, Coldeep- estrecharon las manos.

-Ganador: el Sr. Sergei Coldeep- anunció la muchacha de la mesa, véase tras minutos de tensión y un rostro inexpresivo ahora con una amplia sonrisa victoriosa mientras sus acompañantes besaban de cada lado su mejilla junto con un gran pilón de fichas estimado en 2.300.120 dólares de los acaudalados narcotraficantes, Zahama estaba por darle un ataque con los ojos abiertos mientras el cigarro caía de sus labios con una expresión boba, La flor imperial con todas las cartas de corazones por parte de Sergei con su toxico comentario de “La jugada del amor” como bien dice. El victorioso se levantó de la mesa mientras las señoritas colocaban su chaqueta blanca y la boa de plumas negras –Un placer hacer negocios con usted, espero la próxima derrota tuya, infeliz- terminó con darle un buen beso en la frente a su compañero mientras apretaba sus mejillas, muy burlón y desubicado pero remarcando su risa final. Se acercó al joven Yuki y dio una leve reverencia dando un ademán con la mano en total gracia –Señor Yuki, tiene el agrado de ser informado que el señor Zahama pagara su compañía conmigo por hoy- alzó apenas la vista viéndolo desde abajo mientras como todo un caballero alzaba su mano esperando respuesta, las damas estaba desconcertadas, nadie sabía salvo los jugadores cual había sido la apuesta principal.


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Mensaje por Karan Yuki Ayamiya el Dom Oct 08, 2017 11:28 pm

El ambiente estaba sumamente picado y el lenguaje corporal del contrario estaba mal. Estaba muy tenso y, por el contrario, el rival parecía demasiado relajado. Observo el juego con algo de interés, aprovechando para descansar a su manera. La verdad es que no tenía mucha idea de los juegos de cartas y le parecía que debería de aprender de eso también, aunque fuera de mal gusto. Se dio cuenta igual de quien iba ganando, por la cantidad de fichas que había acumulado y al final tras un silencio dramático, se llegó a la definición.

Observo, al contrario, muy sorprendido y se quedó inmóvil. ¿Qué demonios estaba pasando? Tomo la mano del contrario casi de manera automática, aunque decididamente estaba confundido. Sus ojos se habían abierto como platos. Ahora estaba decididamente seguro que se había perdido buena parte de la conversación y estaba como fuera de contexto, como si agarraras un libro a la mitad. Curiosamente se sentía sonrojado. Aquel hombre lo estaba mirando como un músico miraba su instrumento antes de tocar.

Tenía muy presente la presencia del contrario desde que le había dado el beso en pulso. Había muchas cosas que había aprendido, y entre eso los significados conocidos y los desconocidos en distintas acciones. Y el beso de presentación lo había intrigado y consternado. Un beso que denotaba saludo y respeto. Que pedía confianza y auguraba deseo. Usado generalmente por gente de la burguesía y la nobleza.

Miro dudoso a su ex cliente y este le hizo un gesto. Los hombres eran tan distintos, como los arbustos que florecían en distintos momentos.  Así que lo habían apostado a él. O al menos eso podía rescatar de todas las pruebas y silencios que había captado.  ¿Por qué?  había muchas más cosas que apostar especialmente por las cantidades de fichas que había acumulado el contrario. Eso parecía más una cosa sacada de una película o un libro.

Deseo suspirar, pero no se permitió ese momento de debilidad. Después de todo era un objeto de adorno. De lo que estaba seguro. Sonrió y lo ayudo a levantarse, de reojo vio a las acompañantes del contrario mirarlo con odio, y si las miradas mataran ya estaría muy muerto. Lo que se le ocurría de momento era hacer una retirada estratégica antes que las mujeres hicieran una escena.  Así era el mundo de los acompañantes, todos contra todos. Arruinarían su reputación, aunque no fuera su culpa.

Había un dicho que si no podías decir nada positivo te quedarás en silencio, pero eso sería una descortesía. -Espero que pueda pasar una agradable noche conmigo Sr. Coldeep- musita suavemente -¿Gustaría acompañarme a la terraza del hotel?, he oído que tiene una vista maravillosa-

Esperaba que le dijera que sí, antes que las mujeres lo mataran y con un movimiento suave y deliberado se acomodó en el brazo del sr Coldeep mirando a las mujeres, y esperando a lo peor, aunque su agarre era de lo más neutral.
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Mensaje por Bloop Brothers el Miér Oct 11, 2017 10:28 am

La amplia y zorruna sonrisa de Sergei que se dibujó en ese momento mientras retomaba la postura, colocando una mano por delante y la otra atrás, aun con el traje superficialmente puesto por encima de los hombros, acomodando el cuello de la camisa mientras mostraba el mentón en alto, un semblante poderoso y victorioso de su conquista sobre el juego, si bien también había de admitir que el ambiente se comenzaba a poner denso tras sus espaldas ya que las miradas de las damas estaban siendo afiladas, tal parece que con unos tragos costosos no bastaban… Y no es que le interese la idea de un trío (? Pero su atención ya se había fijado en alguien de más categoría, el elegante joven delgado de tez blanca y kimono extravagante, sin contar que su socio ya le había servido en bandeja de plata con aquella presentación y la completa descripción que se había esforzado en completar antes del partido ¿Cómo no tentarse al probar que tan cierto resultaba ser la textura de la suave piel, la belleza humedad y delicadeza de sus labios y a que torneado cuero que la tela ocultaba a la vista de la hipócrita sociedad vanidosa y apostadores compulsivos.

–Mucho más que encantado de aceptar su propuesto señor- Y ante eso las dama con ceño fruncido colocaron la copa cerca de la mesa del juego, el sonido de la superficie de tan delicado cristal resonó y Sergei ante eso sabía que alguna acción o jugarreta propicio de las promiscuas podría llegar a generar una acción indeseada, a lo cual colocó su mano en el bolsillo interior de la chaqueta blanca y retiró un fajón de billetes verdes, retiró el elástico y lo arrojó bien alto a sus espaldas, el fajón se dispersó en el aire y una lluvia de papeles valorados en 100 cada uno comenzó a descender con su gracia como e confeti, atrapando los suspiros de todos los presentes, inclusive del Zahama que ante eso esbozó una carcajada poco alentadora ya que aún continuaba algo deprimido en el asiento –Típico del bastardo…- y ante eso las damas y todos allí comenzaron a saltar desesperados a juntar la mayor cantidad de dinero, entre empujones y el disturbio generado mientras unos cuantos espectadores se acercaban corriendo a empujones, los guardaespaldas de lentes oscuros posicionaron por delante de Sergei y su nueva compañía, deteniendo a quienes se cruzaban apresurados, un sujeto intentó empujarlos, más un chasquido del mayor hizo que uno de estos tan solo lo golpease en el rostro y luego lo tomara de los hombros para arrojarlo a un lado, nadie tocaría a su jefe o lo molestaría –A la terraza se ha dicho- majestuoso final para una retirada vanidosa mientras avanzaban entre el público gracias a los fornidos caballeros entrajados.


Terraza:


Un amplio piso de madera, los costados recubiertos con cristales, el tapizado de los sofás rojos y las delicadas, mesas blancas, mas adelante una elegante piscina de agua cristalina y llamativa, las luces tenues estaban encendidas, después de todo faltaba muy poco para el atardecer ya que el juego había tomado su buen tiempo, como costumbre los casinos el horario jamás podías saberlo con exactitud ¿Por qué? Pues sin ventanas ni relojes es mucho más fácil que la gente derroche su tiempo y apueste más, olvidándose de asuntos o planes, para ser más que “un rato” era el encanto de los casinos y en los que intermitentemente nos vemos envueltos. Solo dos parejas se hallaban dispersados sobre las mesas, Sergei no le gustaba esto, deseaba algo más de “privacidad” a lo cual un chasqueo de sus dedos y estirando la mano hacia adelante los guardaespaldas cuales robots inexpresivos se acercaron a las mesas mientras Sergei y su acompañante iban por detrás –Mil disculpas caballeros esta sección fue reservada recientemente por su humilde servidor- anunció mientras cada uno de sus hombre se colocaba encimado sobre los caballeros de las mesas -¿Cómo?- una dama con un acento poco particular, español si o se equivocaba –Reservado- repitió allegando a su idioma con una clara modulación alardeante del dominio de tan bello idioma –Oye, eso es imposible, nosotros llegamos aquí antes, vete con tus matones a otro sitio ant…- Un fajón de billetes retirado de su chaqueta enmudeció al enfurecido caballero de la mesa contraria, luego con el desliz de sus dedos Sergei imitando un truco de magia “lo replicó” y ambos caballeros se levantaron con una maliciosa sonrisa en sus rostros y ayudando a sus compañeras a abandonar sus lugares –Gracias- -Lamentamos la confusión señor- con toda la paz los hombres tomaban el dinero a medida que abandonaban el lugar, 3000 dólares para cada uno ayudaba a cerrarle el pico y que abandonaran el lugar, desde ya los guardias se colocaron frente a la puerta, cruzados de brazos en señal que nadie más interrumpiría –Bueno, el dinero no traerá la felicidad… La compra hecha- se le ocurrió decir mientras ahora colocaba su abrigo sobre el respaldo del asiento.

–Si me disculpa señor Yuki, debo probar esa agua- tomó ambas manos del caballero y las llevó al pecho del soberbio peli azul mientras esbozaba su sonrisa. Le señaló el sofá para que esperase mientras caminaba hacia esa dulce agua cristalina, dejando a su paso sus zapatos, su camisa, sus pantalones y su reloj de oro sobre el piso en un sinuoso camino, claro que también lo último en caer al borde de esta fue el slip negro, mostrando su esbelto cuerpo, marcado y de espalda ancha, el cielo poco a poco se oscurecía y generaba en el agua aquellos reflejos como “rayos” azules producto de su tenue movimiento sobre el cuerpo del mayor que poco a poco bajaba por las escaleras adentrándose. Sus ojos sin lugar a dudas brillaron como el verde esmeralda mientras se me adentraba hasta allí –Deliciosa- solo dijo mientras sumergía su cuerpo completo, comenzando a nadar tan rápido como si fuera disparado hasta el otro extremo, dejando por la superficie de esta el cumulo acuoso que delataba la velocidad y la posición del mayor en su profundidad, dando 4 vueltas en un tiempo inhumano de un extremo del largo hasta el otro, finalmente volviendo a la superficie sin mostrarse fatigado y en óptimas condiciones, lentamente ascendiendo y pasando de juntar el camino de prendas dispersadas.

Se acercó hacia el contrario, recostándose sobre el sofá ¿Qué se lo habría mojado? Inexplicablemente pero certero y esperado por parte de Sergei, este estaba completamente SECO algo inaudito pero entendiendo que si bien no es atajado por su naturaleza siempre tendría una buena excusa, había absorbido por completo el agua que lo empapaba, se recostó sobre el sofá y le dedicó una mirada a Yuki -¿Tiene algún deseo que necesite de satisfacer señor?¿Champagne?¿Comida?¿Algun capricho? Soy todo oídos- preguntó con su habitual calma.


Oye Sergei, te estoy hablando... // También yo Raciel ¿Qué ocurre? //
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+18 Re: Para ser irreemplazable, uno debe ser diferente

Mensaje por Karan Yuki Ayamiya el Sáb Oct 14, 2017 8:08 pm

Se había sentido ligeramente molesto ante tanto derroche, no sabía si era de mal gusto o no, pero el que había pasado una época larga sin dinero tenía un sano respeto por el vil metal. Ahora no necesitaba esforzarse tanto y tenía un trabajo honesto pero eso no significaba que debería de malgastarlo tan alegremente. Suspiro varias veces, contando internamente en ingles y al revés para calamar se. No perdería la compostura, eso sería poco profesional de su parte. Además, se había librado de esas arpías. Menos mal que no tuvo que ligar con ellas, estaba un tanto fastidiado y aburrido.

Lo que si esa pequeña gran exhibición de poder le hizo saber que definitivamente estaba lidiando con alguien muy poderoso y extrañamente a alguien que no conocía. Cuando llegara a su casa debería de averiguar sobre el hombre de cabellos claros, quizás si todo no salía mal, tuviera un nuevo cliente, que no le pediría cosas demasiado onerosas. Camino con tranquilidad, notaba la fragancia masculina y si fuera otra situación, se sentiría feliz de estar acompañado por ese espécimen.  Era casi su tipo, de hecho le parecía demasiado bueno para decir verdad. Usualmente mientras más dinero tenía, más vicios tenían. El dinero traía toda clase de malos hábitos y mientras más sangrientos más mal carácter y brusquedad. Todo terminaba en personas frías y crueles en exceso. Pero el trabajo no s e mezcla con la diversión. Alas! We are all fools.

La primera visión de la terraza lo hizo sonreír. Es justo lo que necesitaba después del ambiente tan cargado. Del constante murmullo de voces. El aire era más límpido y era hasta dulce. Había una ligera brisa que acariciaba su piel. Miro el sofá y asintió. Era extraño que no le quisiera que lo acompañara pero no se iba a negar. Aprovechando con delicadeza se saco el calzado y emitió un suspiro de placer. Los pies lo estaban matando. Demasiadas horas parado.

Observo sin disimulo al contrario encaminarse al agua, pues no había otra cosa que hacer. Debía de admitir que el contrario era tremendamente sensual, desprendiéndose de las capas de ropa con gracia y sintió algo curioso. Definitivamente era alguien hermoso. A la lejanía no le veía imperfecciones y no le sobraba una gota de grasa, es mas tenía unos abdominales ligeramente marcados que hablan de un hombre atlético y de psique enérgica.  Cuando bajo la ropa interior sintió un escalofrió. No tenía nada que envidiar a decir verdad. Mientras procesaba lo que le habían mostrado lo ve meterse al agua y se acomoda con tranquilidad. Quien sabe que querría el contario, quizás debería dejar de preocuparse e ir sobre la marcha. Era poco común que encontrara alguien más exhibicionista que él, y no solo eso, bueno descansaría mientras pudiera.

Cerró los ojos escuchando los sonidos de agua, el ruido lejano de los autos y los murmullos apagados. Cuando sintió los pasos acercarse abrió los ojos y se incorporo del sillón. Estaba seco. Se habría quedado dormido? Se había terminado el descanso. Lo miro demostrando toda su atención. Prácticamente memorizando las facciones del contrario. Sus preguntas eran hasta crueles.

- un vino a algo dulce. Quizás fruta ¿o chocolate? – le informa delicadamente – aunque si tiene hambre podemos ir a cenar – se ofrece con cortesía. No tenia hambre pero bueno –¿o quizás prefiere que le traiga algo?- musito incorporándose aun descalzo y decidiendo que no debía de andar descalzo se coloca el calzado notando que sus pies estaban hinchados. –¿A que se dedica?- inquiere decidiendo que era mejor saber indirectamente si quería conversar o que es lo que deseaba su cliente. Mientras tanto esperaría que le dijera que quería, de pues de todo, todos amaban tener gente que le sirviera. No sabía por qué se le hacia la idea que el Sr disfrutaría de una ceremonia de te
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+18 Re: Para ser irreemplazable, uno debe ser diferente

Mensaje por Bloop Brothers el Miér Oct 18, 2017 7:13 pm

La respuesta esperada de la pregunta de Sergei cantó por el breve instante más presentaba cierta “inseguridad” al ser formulada como otras preguntas, si bien presentaba ser un hombre de modales ni se molestó en ocultar su desnudez, al contrario mostraba una pose muy cómoda cruzando la pierna arriba de la rodilla mientras observaba a su acompañante con aquella neutral mirada, apenas la leve sonrisa como la de costumbre, tomando nota mental de la lista que sugirió o preguntó el acompañante, ante la indecisión sería mejor pedir un coctel, después de todo si había tiempo de comer lo habría (Y no suponemos o adelantamos nada damas y caballeros) así que un chasquido volteando a ver uno de sus guardias seguido de un ademán del dedo para que uno de aquellos mudos grandotes se acercara, como si el dedo del peliazul le indicara cada movimiento arqueó la espalda para que el jefe retirara del bolsillo del traje contrario un anotador de bolsillo y una pequeña lapicera, acercó con la otra mano la mesa arrastrando un poco las patas de esta y se reincorporó en una nueva postura para usarla como soporte mientras escribía una lista –No seré un genio, pero saciar estos deseos, no quiero que este hambriento en mi compañía- dijo sin verlo mientras anotaba “Fresas, moras, una fuente de chocolate y el vino más dulce recomendado por la casa” luego dio vuelta la hoja -¿Y por qué no? Para que no se sienta solo comiendo- comentó, no iba a arriesgarse de guardarse algún pensamiento, después de todo seguro que su otra contraparte tenía otras cosas en mente, tampoco mostraría interés en eso… Pues ahora su vista de lado se concentraba en el joven de dulces facciones, breves instantes y anotó “Mejillones frescos y champagne” cerró la libreta y la volvió a colocar en el grandote solo para palparle un par de veces y una vez más con el ademán del dedo hacer que ese se volteara cruzar la puerta y dirigirse a unos pasos a la barra del catering, desde ya el otro bloqueó la puerta una vez más recibiendo la silenciosa orden de “privacidad”.

-Por favor, usted ya cumple con su trabajo, me siento agraciado de tenerlo aquí- volvió a recostarse y acomodarse en el sofá, esta vez cruzándose de brazos, no es que estuviera a la defensiva de las preguntas, personalmente Sergei con gusto responde a preguntas de esa índole, claro que no iba a exhibir como un alevoso incauto su trabajo en negro o todos los actos delictivos que seguramente Raciel estaba culminando hoy para que sus máscaras estuvieran en actividad, suspiró y pensó bien la forma de responderlo –Me considero un hombre “polifuncional”, mi hermano y yo sufrimos mucho de la pobreza cuando éramos niños a lo cual comencé a estudiar en la escuela de leyes de Sao Pablo, Abogado principal y eventualmente, ámbito fiscal y luego me especialice en un estudio jurídico, siempre comercial desde luego. Gracias a ello logré una pequeña compañía de embarcaciones, claro que esto me lleva a viajar mucho, mientras tenga un puerto tendré asegurado mi oficio…- tras su explicación llegaba el mastodonte, este por algún motivo arrastraba los brazos y arqueaba exageradamente las rodillas dañando el traje, el ruido advirtió a Sergei quien con levantar un dedo índice abusivo hizo que se irguiera –No decaigas tan temprano, amigo- y este se repuso tras una buena sacudida como si nada hubiera pasado, detrás de él dos mozos se acercaron llevando un carro con 3 charolas –Con su permiso señor- más el segundo no paraba de ver al sujeto de 2 metros inexpresivo que se colocaba alado del compañero cubriendo la puerta.

Los mozos atendieron la mesa colocando las 3 charolas, destapándolas mientras el acento francés remarcaba en el cómico mozo rubio, primero un tazón de vidrio con fresas tan rojas como brillantes sin tallo ni nada verde, con una base de pequeñas moras y una ligera lluvia de avellanas molidas “Ok, eso estaba fuera del menú” “Oh que mal, a ver si te comes una lluvia de balas, este menú es una explosión a tu paladar” “Tu comételo solo” un desliz de la mente, no debía de comentárselo por sus adentros… La segunda charola una fuente con chocolate derretido, con ese vapor que mostraba que mantenía el sabor único del cacao desprendiendo un delicioso aroma, junto con un cucharon por si quería opcional volcarlo sobre la fruta, aunque claro, la gracia era sumergirlas con el punzante tenedor de plata que dejaba a disposición del pelinegro. La tercer charola era para nuestro caballero, una gran cazuela de mejillones cerrados, recién sacados del agua, sin condimento y sin relleno, luego la gran copa y el vino dulce a lo cual Sergei con un ademán y con nulas palabras negó el servicio de servirlo, la fina copa tipo flautilla junto con el champagne en una palangana plateada rebosante de hielos, también negó que la abrieran –Muchas gracias caballeros, anótelo a la cuenta de Coldeep- -Si señor, que tengan una magnifica velada- debían de sonreír y cerrar los ojos para no osar ver la descarada desnudez del cliente mientras se retiraban con el carro de servicio.

Una vez que volvieron a estar solos Sergei destapó el vino mientras continuaba hablando -… Claro que también tengo un trabajo secundario, ese lo mantendré en secreto ya que no corresponde que lo comente…- refiriéndose a su trabajo como profesor en el instituto mientras servía la copa de su compañero -… Pero bueno, también supongo que sabe a qué se dedica uno de mis socios y “amigos” más preciados…- no podía evitar dejar escapar una buena carcajada mientras ahora con gran facilidad colocaba el pulgar entre el pico y el corcho del champagne que se encontraba en su entrepierna, disparándolo para que las burbujas comiencen a rebalsar fluctuantes… desde ya inevitable la referencia ubicado en esa parte, mirando pícaramente a su acompañante, eso fue muy instintivo para dar la gracia, pero se dispuso a dejar la payasada y servirse la copa, dejando la botella en el hielo y tomando la copa con sumo cuidado del delgado soporte -… Pero no me culpe, el polirubro en las embarcaciones es necesario para muchos, es honesto…- descarada mentira mientras levantaba la copa -… Estaba a punto de cometer la tontería de dirigirle a usted la misma pregunta, así que solo dire “Kampai”- claro que ese brindis es por el bello Japón en el cual vivían ahora, con el timbrar de las copas sellando esa celebración un buen sorbo y luego dejando la copa vacía sobre la mesa –Espero que le guste, no dude en pedirme lo que sea señor, deseo que este…- Ante eso su tono cambio deleitando sus ojos con una deliciosa panorámica del cuerpo ajeno bajo la tela, no iba a negarlo… Deseaba follarselo, agradeciendo a sus padres por crear semejante belleza de hombre -... Bien atendido, bajo mi servicio- no pudo contenerse de pasar delicadamente su mano sobre la mejilla ajena, más solo podía hacer eso, no deseaba interrumpir su comida.


Oye Sergei, te estoy hablando... // También yo Raciel ¿Qué ocurre? //
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+18 Re: Para ser irreemplazable, uno debe ser diferente

Mensaje por Karan Yuki Ayamiya el Lun Oct 23, 2017 8:55 pm

No podía creer que el contrario tuviera tanta paz con su cuerpo y se exhibiera de esa manera. La mayoría de la gente dudaba esconder su cuerpo, y mientras más dudaba, más ropa la gente se ponía. Y entonces ahí venia la importancia de saber cómo vestirse. Un calzado una tela, un color, decía más de tu personalidad y tu actitud de la vida que mil palabras. Aunque con ese cuerpo no había nada de lo que avergonzarse.

Se acomodo en el asiento escuchando las palabras ajenas. Era un hombre poderoso de eso no hay duda, era la primera vez en muchos años, que le cambiaban de cliente a medio trabajo, y más cuando había sido la cita reservada con tanta reserva y el pago tan generoso.

Se seguía sintiendo incomodo, el contrario era demasiado perfecto y cumplía todos sus caprichos de una manera alarmante. Le gustaba, pero eso no era la actitud normal de sus clientes, él era un acompañante usualmente su función era mostrarse bello y sonreír. Y servirle comida a los demás. Cada tanto le pedían que baile o que toca el piano para entretener a ricos aburridos con mucho tiempo libre.

Enseguida llegaron los mozos son la comida y se le hizo agua la boca. El chocolate olía delicioso y súbitamente se encontraba hambriento. Observo con interés los preparativos y choco la copa ajena tímidamente -no quería ser indiscreto- musito pues su trabajo era algo serio -simplemente quizás usted quería conversar y era cuestión de encontrar un tema común. Me temo que no he viajado mucho, siempre viví en las mismas áreas- afirma y toma una fresa con gesto ausente y la devora sin muchos miramientos. Sus labios se tiñeron de un rojo más intenso, como una fruta lista para arrancar.

Sus mejillas tomaron el tinte del escarlata cuando el contrario acaricio su rostro. El dedo se sentía tan extraño en su piel, era suave e invitador. Casi hipnótico como buscando hacerlo caer en un momento sensual, en donde no se necesitaban palabras para lograr motivar su caprichosa libido. El contrario estaba mostrando su interés y no era lo que pensaba. -tiene un cuerpo precioso-musito, pues apreciaba lo que veía y quizás era lo que faltaba.

Aun dudaba si esa era la manera de comunicárselos, pero era realmente brillante. La falta de ropa, la soledad y ese toque. No era lo usual, pero suponía que podía maniobrar para luego ir al privado. Obviamente no harían nada en ese lugar, estaba muy expuesto. Demasiadas personas que podían verlo, demasiadas cosas que potencialmente podían salir mal. Demasiadas incógnitas.

Y para colmo de males no es que se había explicado, O firmado un contrario, cada vez la noche apuntaba más fichas para terminar en desastre y eso no le agradaba. Perdería su reputación. Hasta ese momento (y tocaba madera metafóricamente) no había tenido quejas

Evito el suspirar, por eso no quería tener sexo con sus clientes. Sus ojos casi se cerraron, exorcizando ese roce fantasma y tratando de comprobar su teoría, tomo con delicadeza el cubierto. Hasta parecía de plata y sumergió una fruta en el chocolate y lo comió con gusto. Estaba delicioso.

El rico dulce estaba a la temperatura perfecta y se deslizaba por su paladar. Se relamió y tomo otra fresa disfrutando de la textura fría y caliente de la fruta bañada en chocolate, mientras se preguntó qué haría su cliente, le pediría hacer otra cosa o el debería de conducirlo sutilmente a eso. Era tan difícil trabajar sin información. Desearía que solo lo tocara así no tenía que estar adivinando, o prestando atención a pistas no verbales. Quizás estaba leyendo de más porque siempre buscaban lo mismo de él.
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+18 Re: Para ser irreemplazable, uno debe ser diferente

Mensaje por Bloop Brothers el Sáb Oct 28, 2017 3:46 pm

Sonrió gustoso a la reacción ajena, que disfrute del tacto le daba un fuerte incentivo, más cuando especulaba al ver esos labios teñirse del rojo dela fresa y ver como este gustaba de aquel manjar, claro que Sergei mantenía la distancia “profesional” para que este disfrute de su pedida, después de todo el chocolate caliente es más provecho de degustar que frío, simplemente se dispuso a comer los mejillones, uno por uno ir abriéndolos para devorar esas pequeñas delicias frescas, muchas culturas aprecian la carne marina cruda, la cocción a su gusto arruinaba el sabor además de desestabilizar su dieta, simplemente su cuerpo rechazaba el gusta de la carne cocida y la sangre sellada, hasta el ridículo punto de ocasionarle arcadas. Ladinamente mostró aquella sonrisa mientras tomaba la copa de champagne, meciendo el líquido sobre la palma de su mano –Oh señor por favor, no se preocupe por ello, no me apena de mencionar mi oficio, me ha dado un buen vivir, siéntase libre de preguntar lo que quiera- bebió un poco más vaciando la copa solo para servirse un poco más, la bebida no debía de dejar de fluir, atendiendo entre tantos a su acompañante y luego él –En una lástima desde mi opinión, sabe… Cuando viajo me da cierta libertad, el no tener ataduras, el conocer lugares, idiomas y gente…- Claro que como el aparentaba no iba a ocurrírsele comentar de masacres, robos, asaltos, actos terroristas y barbaries que marcaran su nombre bajo el alter ego criminal junto al pequeño que ahora mismo había huido de la policía llevándose un jugoso botín de la joyería del centro… Y dejando a un secuaz contratado dentro del auto que prendía fuego en la playa.

Mostrando sus mejores “cualidades” mientras intercambiaba la posición de sus piernas, claro que alevoso y un gran ego inflado tras el comentario, pero la modestia y la verdad que salía a flote desde su imaginación al contrario incentivaba a responderle –Le agradezco mucho señor, pero dudo que no sea conocedor de la belleza que usted posee ¿Oh si?- arqueó una ceja divertido bebiendo de la copa de alcohol, había devorado con gran rapidez aquellos mejillones, no por hambre, si no por gula, agradecía estar en ese cuerpo ya que en su forma habitual cuando pescaba necesitaba de animales muchos más grandes rondantes e el pacífico, el tener un cuerpo que él consideraba pequeño como el actual podía satisfacerlo fácil, inclusive sentir la agradable gula al excederse más de lo necesario con los últimos 2. Se limpió los labios y se dispuso a beber, no sin antes seguir con el juego contrario de preguntas mantenido el límite del cristal sobre su labio inferior –Y dígame señor Yuki… ¿Hay algo que le guste en particular? Espero que entienda la discreción de mis palabras- su mensaje claro que iba referido a sexo pero quería dar a la talla de lo misterioso y el mañatraje de sus palabras, aquellas las cuales con su postura relajada, voz grave y mirada intensa fijada en su compañero mientras daba el fondo blanco a la copa era sembrada con ese aire egocéntrico y tosco en el aspecto de la imagen, pero más cosas aguardaban en sus palabras pues al terminar de aquella bebida interrumpiendo al contrario antes que se niegue o diga algo agregó con un tono picarón tras un suspiro –Claro que si no desea decírmelo… Con gusto podré averiguarlo- dejó la copa con cuidado sobre la mesa y acercó tan solo su dedo índice a la pierna contraria, rozándolo en otra discreta caricia mientras ascendía por aquella fina y sedosa tela del kimono de la pierna al vientre y de ahí viajando por el borde enmarcado del traje allí donde estaba el pecho, apenas pudiendo sentir la respiración y como los pulmones terrestres mostraban la contracción al llenarse de aire, terminando por el cuello, allí fue cuando su mano extendió la palma y tomo la barbilla ajena con delicadeza, acercando el cuerpo e insistiendo firmemente en que lo mire… Por la comisura del labio que era invisible a la primera vista se hallaba una gota de chocolate, una gota que aun yacía fresca y brillante a la cual la tentación dio a relamerse los labios propios.

-Con permiso, señor…- esbozó una diabólica y traviesa sonrisa, amplia como su boca le permitiera, aquellos blancos dientes con apenas los caninos bien marcados en una particular punta, cerró los ojos y se acercó invadiendo el espacio personal, solo para con su cálida y suave lengua deslizarse lentamente cerca de aquellos finos labios contrarios, increíble que un caballero tan alto y delgado contenga una boca tan pequeña y majestuosa, tierna a simple instancias mientras tenía contacto con la piel del rostro, tan dulce como el mismo chocolate que atrapaba su paladar. Al terminar se quedó breves instantes allí estático sin realizar ningún otra atrevida jugada de parte de su descare, ladeando su rostro para acercarse al lóbulo ajeno y explayarle su aliento, respirando y oliendo el perfume natural masculino, otorgándole el suyo mientras la punta de la nariz ahora descendía hasta el cuello donde dejó un simple beso, necesitaba el sentir con sus labios aquella carne tan tentadora, el capricho de la delicia de la compañía, uno singular como antes, refinado en modales, correcto y educado en lo que respectaba de su oficio tan noble y necesario para Sergei si era de preguntarle. Se apartó lentamente una vez más, pero ahora el lado de su cuerpo se encontraba casi apegado a él, rodeando por detrás de la nuca ajena con su brazo, sus músculos marcados en la tex blanca mientras ahora le arrebataba gentilmente el pinche de plata de las manos ajenas solo para tomar una fresa y sumergirla por completo en la fuente dulce –Llámeme atrevido señor pero…- levantó el fino cubierto hasta que deje de chorrear el chocolate y lo acercó al rostro ajeno, no insistiría en dárselo, pero quería ver de cerca como lo engullía en su boca, como el jugo de la fruta y el chocolate escapaban de sus labios para contemplar aquella escena erótica para nuestro osado Sergei -… No sabe cómo deseo su cuerpo- dijo casi en un susurró dejando próxima aquella fresa, entre él y el contrario… Planeaba comerle la boca sin permiso, pasarse de atrevido una vez ya que la terraza estaba asegurada por los dos gigantes callados.


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Mensaje por Karan Yuki Ayamiya el Lun Oct 30, 2017 7:42 pm

Obvio que conocía su belleza, había trabajado con eso y lo seguía haciendo seguramente hasta el fin de los tiempos. Pero sabía que a las personas le gustaban las personas por exceso presumidas así que estaba bien hacerlo, pero en pequeñas dosis y en el momento adecuado.

La pregunta lo tomo por sorpresa y se sintió sonrojar. podía sentir un calor en sus mejillas. No entendía como un desconocido con unas palabras de los más normales, y hasta diría delo menos pervertido que había escuchado en muchos años, pero era sensual. Y eso lo había encendido. Aun no podía creerlo. Él nunca quería hacerlo, y su cliente quería y el quería, era algo sumamente extraño que debería de analizar. No debía de pensar con el falo era malo para los negocios. Malo para la salud. Antes que decidiera que responderle el contrario siguió y se mordió los labios, sentía su garganta seca. Había sentido un súbito deseo. quien no lo sentiría. Era un cliente, que parecía preferir buscar su placer que el propio.

Por esas cosas ya no tenía más sexo, porque no tenía sustancia. Simplemente lo preparaban e iban al acto en cuestión. Nunca un juego previo o que de hecho miraran a su pareja. No, esas cosas no existían, y por eso terminaba fingiendo y diciendo tonterías que a todos les gustaba escuchar.
Y entonces, esos dedos lo tocaron haciendo que su corazón latiera asincopado, esos dedos que seguían un camino marcando su piel. Eso era malo. Muy malo, podía sentir que su cuerpo cedía ante algo tan suave como delicioso. Sus tetillas estaban erectas y no era por el frio.

Miro al contrario pues no le quedaba otro remedio y cerró los ojos al momento que percibió las intenciones del contrario. Con decepción fue solo la lengua ajena que lo lamio. Algo inusual.
Respiro hondo., y exhalo todo el aire en sus pulmones cuando sintió el aliento ajeno en su oído, le había hecho temblar. Y realmente quería que sucediera algo más antes que el suspenso lo matara.

Usualmente las cosas no ocurrían así. Se había apartado tan rápido como s e había acercado, pero aún estaba presente, podía sentir la cálida presencia en su cuello, recordándole que ese señor podría en cualquier momento actuar y él no quería eso. Aunque no en ese lugar. -no acá nos pueden ver- musito. No era un no, era un simple vayamos a otro lugar -vayámonos de acá- le pidió en voz baja.¿ Atrevido ? seguro.

Le habían ofrecido la fresa y la tomo para saborearla, dándose cuenta de la cercanía del contrario. El contrario no había hecho nada especial, pero había logrado conmoverlo, o al menos interesarlo lo suficiente como para ser capaz de hacerlo buen grado, sin hastió. Hasta estaba ansioso.


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Mensaje por Bloop Brothers el Lun Nov 13, 2017 4:05 pm

Cerro los ojos y entre sus labios escapó un bufido alegando decepción y en parte fastidio que la acción no fue tan bien recibida, inclusive creyendo que había rosado la indecencia y poca discreción, más siempre se puede imaginarla respuesta deseada, después de todo era un acompañante… Mas para un vanidoso y narcisista que tomaba cual pirata lo que quería sin rechistes ese gesto género por esta vez una clase de ansiedad… Como algo que por esa noche reclamaría su derecho y posesión se resistía y marcaba sus exigencias. Normalmente Sergei a esto no le daría importancia alguna, si fuera por su propio medio a la fuerza tomaría quien satisfaga su erotismo, pero el rechazo y la distancia tomada amplificaban su deseo hasta generarle un traspaso de intriga, intensificaba la espera de probar aquella suave piel, ayudó mucho el control de sus impulsos era ver el bocado exhibido al tomar de esa jugosa fruta, una sensual imagen, algo que retuvo esa inminente cólera que se dibujaba en el rechinar de los dientes y lo hizo respirar con normalidad, claro que a su vez mostrando un fuerte alivio con un suspiro, tan profundo y seductor como el aroma que desprendía su aliento. No pudo culminar la osadía tan pensada y deseada, solo apreciando la estela de la presencia masculina donde hace solo segundos estaba buscó su mirada con sus ojos verdes apagados y asintió levemente dibujando una media sonrisa en su rostro, tan pícara y atrevida dejando de lado e mientras dejaba el tenedor sobre la mesa –Tiene razón, fue incorrecto de mi parte. Como usted guste- y cargó la copa del compañero con más vino y se la entregó, asegurándose de tomar la base de la ancha copa entre sus dedos para, seguido llenó su propia copa de champagne, la espuma subió y apenas la levantó en dirección a su compañero, bebiendo y dando un trago que acabó con el líquido en un buen trago, el alcohol no le surtía efecto de momento, aunque habían pasado unas cuantas copas ni siquiera la sensación del mareo se hacía presente.

-Sus deseos serán los míos en ese caso- completó la dicha frase tras otro suspiro dejando la copa vacía sobre la mesa, la ansiedad lo marcaba y no deseaba retrasar el dulce momento de gozar la compañía y servicios del joven al que cual trofeo había arrebatado de su viejo socio… Además ya estaba listo para la situación. Chasqueó los dedos y uno de sus guardias comenzó a caminar, a Sergei le costaba mantener la concentración sobre sus bellos muñecos, a lo cual debía de conservar la calma mientras se levantaba y hacía crujir su espalda arqueando la espalda el control sobre el maniquí lo obligaba a juntar la ropa y todos los objetos esparcidos por el suelo –Sígame caballero- esbozó una sonrisa amplia ofreciéndole la mano en cuanto terminara de beber su copa y lo condujo hasta la puerta donde con otro chasquido hizo que el guardia de la puerta se diera la vuelta, Sergei retiró la chaqueta oscura que llevaba y se colocó como si de una bata se tratase, después de todo el tamaño de las prendas hacía que la parte superior sea arrastrada por el mayor, apenas las puntas de la tela pero de igual forma era de un terrible mal gusto… Aunque claro, poco le importaba. Otro chasquido y el guardia las puertas, un guardia por delante y el que cargaba las prendas por detrás del acompañante, levantó el brazo para que este lo rodeara y acompañara por el extenso pasillo de los hoteles, al llegar al ascensor preguntó a uno de los botones donde se encontraban las habitaciones, después de todo había una tarifa por horas de habitaciones lujosas, en los casinos tan elegantes de ese estilo siempre era común para los visitantes y adinerados, a lo cual tras indicar que siguiendo otra serie de pasillos se encontraría la recepción para encargar una de las habitaciones.

Seguido al pie de la letra pidió una y luego tras tomar las llaves de la habitación asignada el encargado debió de preguntar -¿Cuántas horas de estadía, Señor Coldeep?- -Cuando salga le será avisado, cárguelo a mi cuenta- una vez más la clásica frase sin siquiera mirarlo, cual estrella importante acompañado de sus mastodontes entrajados. Abrió la puerta de la habitación y se apartó solo para que su acompañante entrara primero, haciendo un ademán bastante cortés, una leve reverencia apta de los ingleses mientras cruzaba las piernas y el kimono develaba sus piernas más la parte intima estaba asegurada por el doblez del gran chaleco, observando en su totalidad la esbelta espalda cubierta de las finas telas que lo cubrían, mordió su labio inferior y de un chasquido paralizó a cada guardia al costado de la puerta para custodiarla. Ambos caballeros por dentro, Sergei curioso comenzó a jugar con el interruptor buscando el punto justo, dejando sus prendas de lado y luego acercarse al pelinegro por detrás, sin decir ni una palabra y con toda la calma, solo para respirarle en la nuca y ladear el rostro para besar su cuello, tomando las caderas entre sus brazos y estrechándolos para acercarlo con suavidad pero marcando el deseo, dibujando en la piel ajena aquel camino imaginario, que descendía hasta el hombro cual con disimulo empujaba la tela con la barbilla dejando que esa blanca piel sea expuesta y luego volver a ascender hasta por debajo del mentón.


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Mensaje por Karan Yuki Ayamiya el Lun Nov 13, 2017 4:15 pm

El traslado ocurrió sin mayor inconveniente por suerte. Y eso lo dejo más tranquilo. No quería causar una escena y francamente no quería contrariar a quien era su cliente. Había caminado por los pasillos del hotel, escuchado los ruidos de fondo, las voces distantes. Una miríada de olores, el aire estaba viciado. Pero no había como solucionarlo.

Entro a la habitación e hizo un gusto aprobador. Se sentía que estaba limpia y con un perfume neutro.  Reviso con disimulo, este tipo de preferencias le decían más de esa persona que las actitudes. Tenía muchísimo dinero, más que su cliente original, y lo que era aún más importante, sabia como usarlo. Esperaba caerle lo suficiente bien para que en otro momento le hiciera de acompañante, quería irse de vacaciones.

Se estremeció al sentir el movimiento tan súbito del contario, pero a la vez esperado. Sintió su corazón acelerarse. Están cerca demasiado cerca. Podía sentir la piel ajena, que curiosamente estaba fría pero no era una desagradable sensación. Podía sentir la respiración ajena, el sincrónico ir y devenir del pecho. Podía notar como sus plumas acariciaban delicadamente la piel ajena, generándole una curiosa sensación de placer. La piel era suave y delicada. El aroma era masculino, pero le agradaba.

El beso era tan suave como posesivo, el contrario había decido llevar la iniciativa, pero había respetado sus peticiones, lo cual era un punto muy positivo. Usualmente no le gustaba tener sexo y su libido siempre estaba en el suelo, gracias a tantos años de desgaste, pero se encontraba queriendo tenerlo.
Podía imaginar lo que iba a pasar y lo quería, quiera sentir la mano ajena sobre su piel y sobre alguna parte de su cuerpo. Noto que su kimono se resbalaba con facilidad y se dio cuenta que pronto estaría sin ropas. No sabía si estaría bien desnudarse o esperar, al contrario. Debería de estar más concentrado en su cliente que en el mismo, aunque su hambre estaba despierta.

Entrelazo sus dedos con la mano ajena y silencioso recorrió los dedos memorizando la figura para luego hacerlos pasar por su cuerpo.
Era tan complicado el tema del sexo. Lo tendrían parado. ¿Le gustaba la gente expresiva? ¿Debería gemir o estar en silencio? Que le gustaría ¿cómo encontraría el placer del contrario sin aburrirse en el intento. Como controlaría su deseo que estaba relativamente despierto, pero aún no era suficiente.

En esos momentos era como una llama pequeña y si hacían algo más que tocarse o besarse sería sumamente incómodo y doloroso para él, especialmente si tenía que recibir. Ladeo su cuello -tócame- musito y siguió moviendo la mano ajena -tu mano se siente muy bien- su cuerpo se movió, y sus plumas volvieron a acariciar el cuerpo del contrario. Eso era curioso, porque había gente que le encantaba la sensación de las plumas en su piel y oros decían que era feo porque producía cosquillas. Se pregunta que tipo d persona sería el intrigante joven. Un mafioso que se había salido con la suya perturbado su paz, lo que más anhelaba con toda el alma.

-¿Estas limpio? - pregunto -¿Que te gusta? - estaba bastante alerta y no se había perdido demasiado en lo sensorial para saber qué cosas eran las importantes. Dejo la mano quiera negándose a distraerse.  Ni siquiera había traído condones. Y aunque su estatus de sobrenatural lo cuidaba de muchas enfermedades humanas, son cosas que se debían de hablar, por más que fueran incomodas.


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