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Tema Privado La Dueña de mis Colmillos (Aliisa)

Mensaje por Ryutaro Takahashi el Vie Sep 29, 2017 7:03 pm

Para un vampiro era aburrido no poder disfrutar del líquido carmesí que pudiera conseguirse de forma natural. Irónico. El vampiro controlador de sangre podía aguantar más tiempo en irse en estado berserk que otro vampiro, gracias al control que tenía con dicha habilidad.

El problema es que ya estaban agotandose sus recursos, por llamarle de alguna forma. El stress que tenía y que evitaba hablar de ello por lo doloroso que le era. Eso no ayudaba a que el dhampir se mantuviera en buena condición mental.

Todas las noches la misma pesadilla: Ver como perdía a su amada Itsuki en sus propios brazos y no haber podido hacer nada por ella, o eso creía. Gracias a los Cielos que estas pesadillas ya no le afectaban tanto. Desde la noche en la que conoció a Aliisa, pudo "volver en si", si podía decirsele así. Gracias a que se desahogó con ella... Se mantenía firme en la promesa que le hizo: Lo intentaría.

Esa noche había tomado el té que la pelirrosa le había obsequiado. El vampiro se mantuvo atento a los movimientos de la joven que le ayudaba. En la Clase de Medicina le observaba de reojo. No por interés romántico, sino por mera curiosidad. ¿Cómo le hacía la doncella para mantener tanta calma?

Prometió avisarle a la joven de su avance psicológico, en una semana. Trabajaba en ello, pero ahora tenía otro problema: El deleite de la sangre. Su verdadera naturaleza comenzaba a llamarle.

Prometió no tomar del líquido carmesí de un cuello ajeno al que no fuera Itsuki, que ahora no estaba...
...rompió su promesa con una persona a la que ya no había vuelto a ver...
...pero se mantenía firme en palabras que había jurado hace un tiempo atrás: No volvería a tomar la sangre del cuello de una persona que no fuese su amada.

Caminaba por los pasillos, tambaleándose, haciendo un esfuerzo por mantenerse firme. Un samurai no podía caer de esa forma. Debía ser fuerte. Como General de Guerra y líder del antiguo Oshu, tenía que permanecer así. Caer significaba una derrota psicológica para sus hombres, y se mantenía, hoy en día, viviendo bajo esa ideología.

Iba camino a la habitación del Instituto para tomar una siesta, pero su cuerpo cedió y golpeó la pared con su hombro. -..... - Toció. La punta de sus cabellos comenzaron a tornarse castaño claro, muy pronto se tornarían blancas. Sus manos poco a poco tomaban la forma de garras. Sabía muy bien lo que eso significaba, pero se rehusaba a hacerle daño a cualquier persona solo por un poco del líquido carmesi. Debía regresar a su cama y dormir un rato para callar esos instintos internos que le pedían a gritos un poco de... -Ahora no... - Sostuvo sus manos temblorosas. "Kojuro..." - Si tan solo su maestro estuviera ahí para calmarle la ansiedad.

No esperaba volver a encontrarla. No a ella.

"¿Tu...?"

Había subido la mirada para seguir adelante. En cambio, la encontró denuevo.

No pensaba pedirle ayuda, pero ahí estaba denuevo, como caída del cielo... Esta vez no tan literal.

-¿Aliisa...? - Mencionó su nombre fingiendo que todo estaba bien. No quería preocuparla y mucho menos quería su ayuda. No quería aprovecharse de ella ni de su gentileza. Ya bastante le había ayudado, así que lo mejor era despacharla rápido. Retomó su postura. Escondió sus ahora garras dentro de los bolsillos de su hakama: Blanca en la parte superior, azul en la parte inferior.
Le observó, como quien no quería la cosa.

-La clase terminó y ya el salón esta cerrado. No hay mas nada que hacer aquí.

Tenía que correrla pronto antes de que ella se fijara en su estado lamentable. Alla afuera los cielos estaban nublados por la tormenta que se acercaba, pero eso era lo de menos para el vampiro. No podía poner en peligro a la pequeña luz de esperanza que le había ayudado no hace mucho tiempo atrás.

No esperaba volver a encontrarla. No a ella.

"¿Tu...?"

Había subido la mirada para seguir adelante. En cambio, la encontró denuevo.

No pensaba pedirle ayuda, pero ahí estaba denuevo, como caída del cielo... Esta vez no tan literal.

-¿Aliisa...? - Mencionó su nombre fingiendo que todo estaba bien. No quería preocuparla y mucho menos quería su ayuda. No quería aprovecharse de ella ni de su gentileza. Ya bastante le había ayudado, así que lo mejor era despacharla rápido. Retomó su postura. Escondió sus ahora garras dentro de los bolsillos de su hakama: Blanca en la parte superior, azul en la parte inferior.

Le observó, como quien no quería la cosa.

-La clase terminó y ya el salón esta cerrado. No hay mas nada que hacer aquí.

Tenía que correrla pronto antes de que ella se fijara en su estado lamentable. Alla afuera los cielos estaban nublados por la tormenta que se acercaba, pero eso era lo de menos para el vampiro. No podía poner en peligro a la pequeña luz de esperanza que le había ayudado no hace mucho tiempo atrás.


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Tema Privado Re: La Dueña de mis Colmillos (Aliisa)

Mensaje por Aliisa Nylund el Dom Oct 15, 2017 10:51 pm

Apenas la clase terminó Aliisa salió enseguida del salón sin reparar en nada, juntó sus cosas rápidamente para poder llegar a tiempo a la próxima que le tocaba. Su apuro se debía a que antes quería pasar por la cafetería por un poco de agua caliente y tomarse una buena taza de té. Mas en el camino  tuvo la sensación de que algo le estaba faltando y en su bolso “Mi bolígrafo” no es que fuera uno cualquiera, este se lo había obsequiado su tía antes de dejar el centro de chamanes por lo que tenía mucho valor para ella como para dejarlo perdido dentro del salón de clases y comprar uno nuevo.

Con pasos rápidos, mas no tan largos caminaba por el pasillo con prisa mientras aun buscaba en su bolso por si se había equivocado y no había revisado bien. A su lado casi tomando la delantera se encontraba Buri, él se apresuró un poco más en caso de que necesitaran legar antes de que la última persona saliera, mas afortunadamente no fue necesario. En efecto eso mismo había sido. Al tomarlo con su mano y sacarlo de uno de los bolsillos pequeños de su bolso, dio un suspiro de alivio mientras lo volvía a guardar, mas esta vez donde siempre lo llevaba. Una vez que cerró los bolsillos procurando que nada se cayera en el suelo,  levantó la mirada hacia delante suyo observando a su alrededor para saber donde se encontraba, a la vez que se sorprendía por la actitud de Buri. Se encontraba flotando en medio del pasillo algo intrigado con su mirada fija en algo o alguien.

Aliisa siguiendo la curiosidad de su dragón se acercó y se encontró con el joven de la otra vez, el que la había salvado de una terrible caída y con quien había compartido una linda noche entre historias de familias. Por un momento sonrió al encontrarse con un conocido en medio de la universidad, mas esta se desdibujó rápidamente al notar que el otro no se encontraba muy bien que digamos y que mismo su cuerpo estaba sufriendo una especie de ¿alteraciones? –Ohh Ryutaro…- levantó su mano al ver que notó su presencia. La pelirosa comenzaba a preocuparse, incluso podía sentir la energía del otro en un estado un poco… caótico –Yo solo…- pensaba responderle, mas sintió que en verdad era más importante su estado que responder una simple pregunta.

-¿Estas bien?- se acercó a él sin dudarlo acompañada de su pequeño dragón. – ¿Necesitas algo? Si no te sentís bien podemos ir a la enfermería- respondió con una sonrisa que denotaba cierta preocupación –No estamos tan lejos, te acompaño hasta allí- respondió estirando su mano como para que se apoyara en ella y evitar que cayera a mitad de camino ya que creía que tenía algún tipo de malestar médico. –O… si prefieres descansar en tu habitación yo misma puedo ayudar con algunas cosas- propuso al final teniendo la idea en mente de que podía negarse ir a enfermería si no era algo muy grave como para molestar a las enfermeras.


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Tema Privado Re: La Dueña de mis Colmillos (Aliisa)

Mensaje por Ryutaro Takahashi el Mar Oct 17, 2017 3:23 pm

Su tono frío y distante no logró apartar a la pequeña masa de... ternura rosada que ahora se acercaba a él preocupada.
"Oh, no."
El vampiro se quedó serio, inmóvil.
"Por ahí viene..."
Observando con sus tajantes ojos como la pelirrosada se acercaba para...
"Se sigue acercándo."
....ayudar.

-¿Estas bien?-

Dejó salir toda la tensión en un suspiro.

-No tienes remedio, ¿verdad? - Le miró de reojo. Ella siempre ayudando hasta a su peor enemigo. Y lo peor es que no podía... -Si, estoy bien. - ...volvió a responder tajante. No quería hacerle daño a esa bola llena de alegría e inocencia.

– ¿Necesitas algo? Si no te sentís bien podemos ir a la enfermería-

"¡Siiii! ¡Me siento genial! ¡Mira nada más como bailo!" O algo así quería responderle, pero se vería gracioso y para nada cool hacer ese tipo de chistecito en su estado actual. Tenía que mantener su postura genialosa.

-Estoy bien. Solo un poco frustrado porque perdí mis... promociones a Challenger, en League. - Tenía que inventarse una excusa para despacharla rápido y que no se preocupara. Sería cuestión de ir al Casino y pedir algunas botellas de sangre, quien sabe.

–No estamos tan lejos, te acompaño hasta allí-

Se quedó mirándole la manita, con cara de medio espanto y una ceja arqueada. Estaba acostumbrado al trato brusco entre hombres y mujeres de guerra, y viene esta loca a ofrecerle la mano. Iba a sacar la mano de sus bolsillos para dársela, pero recordó que se habían transformado en garras por falta del líquido carmesí

-Que estoy bien, ya te dije. No hace falta que trates así a un Daimyo. - Ni en la enfermedad quería la lástima de sus semejantes. Tenìa que verse fuerte para que sus hombres no se desmotivaran, y con esa idea se había quedado hasta el día de hoy.

–O… si prefieres descansar en tu habitación yo misma puedo ayudar con algunas cosas-

-.......- Se quedó mirándola perplejo. Guardó silencio. Un rayo iluminó los pasillos. El sonido del trueno, para luego...

-ARE YOU CRAZY??!!  

Se dejó llevar por su sorpresa y puso sus manos en hombros ajenos para empezar a zarandearla. La seguridad de la pelirrosa era más importante que su salud.

-¿¡Cómo se te ocurre decirle a un recién conocido que lo llevarás a descansar a su habitación!? ¿¡No ves que pueden hacerte daños irreparables!?

Hoy en día la mente de humanos y criaturas, bueno, desde tiempos inmemorables había que tener cuidado con todos.

-Solo lleva las personas a la enfermería, y si no quieren, déjalos ser. - Puso con discimulo y rapidez las manos en sus bolsillos, para volver a retomar su compostura. -No todos quieren ayuda, niña. Y metiéndote a una habitación con ellos sin conocerlos realmente, y aun conociéndolos... Solo te pondrás en peligro. - Giró la mirada. No quería verla a los ojos. Se recostó de la pared para sostenerse de los mareos con discimulo y mirar la tormenta eléctrica.

Suprimía sus instintos primitivos. Rezaba porque ella o los instintos se fueran, no por querer ser grosero con la pequeña maga, sino porque no quería hacerle daño.


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Tema Privado Re: La Dueña de mis Colmillos (Aliisa)

Mensaje por Aliisa Nylund el Jue Nov 02, 2017 7:12 pm

Con su mirada la pelirrosa no dejaba de examinar y escanear el estado de su compañero que se encontraba frente suyo, en verdad no podía creerle que se encontraba bien, pese a que en verdad no le gustaba tener que desconfiar de los demás, ni era lo normal en ella. Pero esta situación era distinta, Aliisa sentía su energía y eso era suficiente para saber que no estaba diciendo la verdad.  –Ryutaro sabes que puedo ver como estas, y no hablo de ver con mi ojos…- intentó poner una expresión más seria en su rostro aunque eso no parecía en nada, si había que admitir que había sido un buen intento para la chamán. Negó con su cabeza mirando a su pequeño dragón blanco que tampoco le creía una palabra.

Mas lo que escuchó a continuación podía tener sentido en su malestar… o eso le parecía a la chica. “¿Challenger? ¿League?” pensó observándolo con los ojos en blanco y tratando de buscarle sentido a eso que estaba diciendo. Para Aliisa los juegos que tenían que ver con objetos electrónicos ni existían en su mente, por lo que mentalmente abrió un diccionario de inglés para poder entender esas palabras. “Ohh ya veo League porque estar en algún equipo de deportes y challenger porque ha de ser la posición más alta que un equipo puede llegar…” aquellas conclusiones empezaron a aparecer en su mente en pocos segundos, por lo que asintió seguidas veces como si en verdad entendiera. –Siento que perdieras con tu equipo, pero no es bueno estresarse por cosas como esas, después de todo es solo un deporte- sonrió intentando darle ánimos.

-Vamos, claro que es necesario que me preocupe, después de todo ese es mi trabajo para con la sociedad, no puedo ignorar cuando veo a alguien que está mal- Terminó asegurando su posición mostrando que no la movería de su posición de querer ayudarlo –Si es malestar provocado por el estrés con un té vas a estar mejor entonces, así que deja que te haga uno en tu habitación- comentó haciendo uso de su propia conclusión de porque estaba de esa forma. Pero la calma que la caracterizaba a la chica se transformó en un poco de nerviosismo al ver el rayo que iluminaba todo y escuchar el ruido del trueno. Estos no le agradaban en nada, mas debido a que quería ocuparse de su compañero intentó ocultarlo a la vez que se concentraba en sus palabras, que por cierto parecía que algo le había molestado. La estaba tomando de los hombros, y sobre estos pudo sentir una extraña sensación, como si no fueran sus manos… ¿tal vez? -¿Por qué?- no estaba entendiendo cuál era el problema de sus dichos.  –Pero no te conozco recién- intentó mentalmente sacar cuenta de los días que habían pasado – Te conozco desde hace al menos 7 días, además Ryutaro estoy segura que eres de ese tipo de personas-  y allí era donde mostraba que tan inocente podía ser de aquellos temas. Jamás podría pensar así de alguien y menos de la persona que había salvado su vida. Se negaba a hacerlo.

Negó con su cabeza repetidas veces a la vez que Buri copiaba los movimientos de la chica, el por alguna razón también quería confiar en Ryutaro. – No estaría en peligro, Buri siempre está conmigo y el me cuida muy bien- respondió mostrando que tanto confiaba en el dragón, incluso más que en sus habilidades como para poder defenderse ella misma, ya que sabía que no le gustaba ponerse en posición de una pelea.  Sus ojos seguían los movimientos ajenos y la chamán ya no soportaría ver que siga en ese estado sin más.  Con pasos firmes se acercó a su lado y se detuvo a contemplar la diferencia de altura entre los dos. Era bastante, pero aun así no era suficiente como para que abandonara su convicción. Le tomó el brazo que estaba en el bolsillo de su ropa y lo pasó con el propio cuello para que se apoyara en ella. – Voy ayudarte, solo tienes que decirme en que sector está tu dormitorio, no conozco la residencia lamentablemente- dijo soltando una pequeña risa mientras comenzaba a caminar, volvía a notar la peculiaridad de sus manos. No quería ser descartes preguntándole que había pasado, por lo que sola intentaba deducir que incluso el estrés podía dejar ver su verdadera forma. ¿Qué exactamente era? Tenía un par de ideas en mente, pero aún no estaba segura.


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Tema Privado Re: La Dueña de mis Colmillos (Aliisa)

Mensaje por Ryutaro Takahashi el Mar Nov 21, 2017 4:46 pm

Las mentiras se le daban bien. El sarcasmo, el cinismo, eran estrategias que había estado perfeccionando sobre la marcha para el engaño de sus enemigos, aunque a veces se le pasaba la mano y era tan sincero por la confianza que tenía en su mismo, pero que esta pequeña demonia... A quien engañamos, que esta tuviera un sexto sentido era ventajoso y no a la vez. Veamos, ventajoso porque podía usarla para algo, pero en esos momentos no estaba jugandose a su favor. Y no había algo que fuera acojonante que tener una pequeña diabla detrás de ti buscando la verdad de tus actos. En pocas palabras: El buen vampiro favorito de todos estaba en problemas.

Esto era patético en cierto punto. Tener de debilidad una loli-inocente a quien no podía mentirle. Mas era probable que la razón de ello era porque viera a Aliisa como una ciudadana inocente a la que había jurado proteger hace mucho tiempo atrás cuando se puso la meta de tener un mundo próspero. No significaba que la viera como alguien inutil, todo lo contrario. Él se manchaba las manos de sangre para que personas como Aliisa pudieran vivir en paz.

Refunfuñó por lo bajo, sabiendo que no tenía otra alternativa mas que intentar decir la verdad... A medias. O desviar el tema. No diría nada. Se quedó con un semblante neutro dejando que pasara el tiempo para ver si a la enana se le salía la idea de la cabeza. Sonrió cuando le vio intentar poner la expresión seria, y puso su mano sobre la cabeza ajena  para darle palmaditas.

-Deberías practicarla más. Así no asustas ni al gato del vecino. - Respondió burlón y sin miedo a reproches o golpes. Buscaba desviar el tema de conversación para luego correrla o poner la excusa de que debía estudiar para la clase.

Para su buena suerte -o eso creía-, esa enana sabía lo que eran videojuegos. Su expresión confusa le hizo dudar un poco. Pero notó que le estaba siguiendo la charla, sin saber de la confusión de Aliisa por los juegos. Era en equipo, si. Se estresaba una persona, si. Era considerado un deporte, también. Y así debían prevalecer los juegos de video por los siglos de los siglos, amén. -No entiendes... ¡Es la adrenalina de la competencia lo que me hace sentir vivo! - Sonrió orgulloso de lo que decía. La competencia, los retos era algo que llamaba su atención, fuese cual fuese. Sentir la llama viva en su corazón. Y si tenía que destrozar a alguien, mucho mejor. -No es solo un deporte, es un estilo de vida. Si haces algo, si juegas a algo, debes poner toda tu pasión y corazón en ello. ¡Por la Hordaaaaaaa! - Se había ido en sus propios pensamientos, ya diciendo palabras alocadas que nada que ver. Pero de algo el vampiro estaba seguro: Si Kojuro lo veía así, no la contaba.

Entrecerró su mirada para verle a los ojos con expresión sospechosa. "Estas muy metida en ayudar a la sociedad." Era lo que quería decirle, recordando que apenas unos segundos mencionó que si hacía algo tenía que hacerlo con pasión. ¡Con un demonio! ¡Se había liado él mismo por culpa de la enana! Ella era ese tipo de Final Boss que no quería enfrentarse. Suspiró con una sútil resignación, pero aguantando la risa a fin de cuentas. Tenían objetivos similares, llevados a cabo de formas diferentes.

-Así que otro té... - Se quedó pensativo, pero sin terminar de cuadrarle el hecho de que esta mujer tenía un afán con meterse en la casa de cuanto recien-conocido se encontrara.
Rió internamente recordando que el Instituto tenía algunas reglas: No se permitían mujeres en los dormitorios de los hombres, y viceversa; Pero vamos, que las reglas estaban para romperse. Sin embargo el samurai tenía planes diferentes. No iba a ir a su habitaciôn y se le escaparía a la pequeña.

El trueno había hecho un gran estruendo, notando como la pelirrosa escondía su miedo a las tormentas. -Tampoco se te da bien ocultarlo... - Le mencionó con una voz calmada y monótona. -Creo que quien necesita un té para los nervios eres tu. - Le bromeó manteniendo un semblante serio para ver como reaccionaba la chica. Si tenía suerte la espantaba con ese comentario.

No era un chamán, pero como guerrero tenía que estar al pendiente de los pequeños detalles. Muchos de ellos significaban la vida o la muerte en un combate. Y con chicas la diferencia entre tenerlas de buen humor y llevar la fiesta en paz, o ponerlas bipolares y recibir unos buenos golpes mortales. Y esta pequeña cobarde... Enfrentaba bien sus miedos.

Hubo algo que le puso histérico, y si fuera Yukimura, se le hubiera distorcionado el rostro. Por suerte no era ese idiota y se mantuvo sereno. El secreto de la vida en todo momento era: "Keep it Cool." Y el gran Date Takahashi así lo haría. -Siete días no son suficientes. - Comenzó a caminar con sus manos en los bolsillos de la hakama. Se detuvo en seco y volteó a verla con una mirada filosa. -A veces ni una vida te basta para conocer a las personas que tengas a tu lado.

Un punto de vista cruel pero necesario para sobrevivir. Era realista. Por eso su Escuadrón era pequeño, pero de personas confiables; Eran una familia. Y aun teniendo estas personas no podía decir que les conocía. Nunca se podía saber como se reaccionaría con sentimientos negativos. Y no era que desconfiara de los suyos, pero... -Dime, ¿sabes lo que pienso, o lo que siento? ¿Conoces el nombre de mis padres? Vuelvo y repito, no nos conocemos y no sabes que tipo de intenciones tenga contigo. Que te haya salvado no significa nada. A veces el mal viene disfrazado de buenas intenciones.

La excusa perfecta para irse. Aprovecharía el sermón para continuar su camino al mirador o algun lugar donde pudiera estar solo, sin que nadie le molestara, y donde pudiera descansar. Suprimiría su instinto. Todo pasaría y estaría mejor al otro día. Solo necesitaba ese descanso.

-Nos vemos, Buri, Aliisa. Recordé que tengo la agenda llena y debo estudiar. - Trataría de ser más directo y aplicarle la ley de hielo, hasta que vió una silueta interponerse denuevo en su camino como si de un conejo compacto se tratase.

-.....

No supo si escuchó bien. ¿Iba a ayudarlo? No, no, no. Eso era...

Puso su mano sobre el mentôn de la chica para sostenerle.
Sus ojos se tornaron rojos por unos momentos.
La luz del rayo iluminó los pasillos del Instituto y en ese intérvalo de segundos Aliisa notaría unos colmillos filosos que se confundieron con una sonrisa pícara entre la luz y la oscuridad.

-No puedes ayudar una criatura de la oscuridad... - Apretó un poco sus mejillas. Por su mente pasaban diversos recuerdos como si de un flashback se tratase: El legendario samurai lleno de sangre, con cuerpos tirados en el suelo con sus órganos internos desparramados; Sus ojos rojos; La lengua saboreando el líquido carmesí que bajaba por el filo de su katana; Unas filosas garras que habían sido utilizadas para destruir y satisfacer sus propios instintos. -...sin dar una parte de tu cuerpo a cambio. - Se acercó al cuello de la pelirrosa con el deseo de poseer algo de ella. Olió su cuello como si le ocasionara placer: Podía sentir la sangre que corría por su vena. Llevó au mano a la cintura de la chica y la aprisionó contra su cuerpo. Los rayos seguían iluminando los pasillos, la lluvia servía de música, el clima frío para buscar su calor.

Exhaló aire caliente sobre su cuello, tentado a clavar sus colmillos sin el permiso ajeno. Se dió cuenta que no podía hacerle daño a tan hermosa flor, y fue soltandola poco a poco.
-No me conoces, ni yo a ti. No porque me veas en esta condición significa que puedas hacer algo para cambiarme. En estos momentos es tu vida la que corre riesgo, y prefiero evitar cualquier contacto con seres vivos. El mejor favor que puedes hacerme, es irte y ser feliz. Prepara un té y sientate a ver películas con Buri en tu casa, y entiende que no siempre puedes ayudarlos a todos como quisieras. - Esperaba que ella por fin entendiera la gravedad del asunto. Era un vampiro que iba a entrar en frenesí en cualquier momento. Y si aceptaba su ayuda, podía matarla al no contener la sangre que pudiera quitarle, al menos en la fase en la que ya se encontraba. Por unos momentos había perdido control de su cuerpo y se dejó llevar, pero tenía que mostrare un poco de crudeza a la ajena para que reaccionara.

"No puedes ayudar a una criatura de la oscuridad, sin dar una parte de tu cuerpo a cambio."

Era suficiente. El vampiro no seguiría dandole vueltas al asunto. Se acercó a una de las ventanas sin dirigirle la mirada a la fémina, y con su puño derecho le golpeó rompiendo el cristal en pedacitos. El viento hizo que el agua entrara por el agujero mojando el cuerpo y los alrededores del vampiro, quien se dejó rociar el rostro para pararse en el borde de la ventana, extender sus gigantescas alas de murcielago oscuras y emprender vuelo hacia el bosque.

Si ella no se iba, él lo haría, y la protegería de si mismo.


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Tema Privado Re: La Dueña de mis Colmillos (Aliisa)

Mensaje por Aliisa Nylund el Sáb Dic 02, 2017 10:56 pm

Vaya que estaba siendo testarudo el joven. No quería dejarse ayudar en lo más mínimo, y en su lugar buscaba la forma en que podía hacer enojar a la pelirrosa, mas ella en su lugar solo se le quedaba observando a la espera de poder descubrir algo que no hubiera hecho anteriormente. –Estoy bien, no necesito un té por una pequeña tormenta, puedo darme cuenta sola cuando ya no puedo sostenerlo- dijo sin ninguna emoción ante el rayo. Si era algo que se le dificultaba controlar, pero no por ello rompería en llanto y desearía esconderse en algún tipo de lugar. No, ella ya había superado en parte todo eso.

Mas entre todos sus miedos y disgustos seguía la discusión por la ayuda. “¿Qué clase de persona sería tan mala que incluso estaría insinuando que es mala persona y no alguien de fiar?” Incluso aquello solo la hacía confiar más en él. Aliisa sabía que nada de eso importaba para ella. La mayoría de las personas que ayudaba en su hogar no los conocía, y eso no era un impedimento para cumplir con su deber. Por lo que volvería a insistir. Inspiro profundamente, como en  busca de fuerzas para continuar con el  debate infinito – No es necesario conocer a alguien para ayudarlo, si te dejaras sería y todo más sencillo. ¿Por qué intentas empujarme para que me aleje cuando sabes que necesitas ayuda?- la respuesta a aquello no hubiera podido adivinar nunca sin lo que a continuación sucedería.

Sus ojos se posaron en la mirada del otro entre tanto la luz llenaba el pasillo de una forma lúgubre. “¿Ojos rojos?” pensó por un momento empezando a recompilar la información que tenia de él en ese momento. Pero no necesito por mucho hacerlo puesto que al esbozar una sonrisa, entendió todo. “Vampiro…”  Su expresión de sorpresa estaba escrita en todo su rostro. Esta era la primera vez que tenía uno en frente suyo, había leído millones de cosas sobre aquella raza, pero nunca había conocido uno hasta ese momento.

Por alguna razón no estaba asustada, solo sentía los nervios nacer desde la boca de su estómago, y la angustiante sensación de que tal vez era eso lo que intentaba evitar. “¿Sangre?” no pudo evitar pensarlo en el momento en que tanto se había acercado a su cuello, más aun así se mantenía inmóvil.  De la misma manera se encontraba el dragón, no porque no supiera si debía meterse para ayudar a su amiga, sino porque podía sentir lo que le sucedía a la chica, y al no notar ni una pisca de miedo, el solo se mantuvo en su lugar entendiendo que ella podía manejar la situación. –He visto magas dar más que una parte de su cuerpo por el bienestar de alguien más- su voz era seca y cortante, no poseía ningún tono o sonido que se cargara de emotividad. En ese momento recordaba como su amiga había muerto en un ritual, por eso había aprendido que temor a la muerte no había que tener.

No obstante, tal como lo creía Ryutaro no haría nada y tan solo se separó de ella. Si la situación estaba así de mala, había que encontrarle la manera de que bebiera sangre. No era idiota, a pesar de no tratar con vampiros, su necesidad por el líquido rojo había quedado en total evidencia con su actuar. Mas en ese momento en que le propondría una vez más su ayuda, pudo observar cómo se escapaba por una de las ventanas. –Ryutaro… espera- asomo su rostro por el vidrio roto para llamarle, pero eso ya era demasiado tarde, solo quedaba seguirlo. –Buri- la chica lo llamó y el dragón tomo su forma enorme fuera del edificio. Ella se montó en su lomo y entre la lluvia torrencial comenzó a seguirle el rastro.

Estaba difícil poder si quiera ver algo entre tan terrible condiciones meteorológicas, y con esfuerzo pudo ver que se dirigía al bosque, y allí mismo en donde se dirigió. En una zona que esperaba que no fuera muy distante de donde él estaba bajo con su amigo.  En un principio, Aliisa y Buri buscaban juntos en la misma zona, mas como se dieron cuenta de que solo se retrasarían más, la pelirrosa le pidió al dragón de dividirse. Éste no estaba de acuerdo, pero confiaba en ella interiormente por lo que partió en una dirección contraria. La maga daba pasos lentos, pero seguros observando a su alrededor, mas aun así nada podía ver.

Pasaron varios minutos mientras caminaba entre la lluvia, sus pies estaban completamente embarrados, y parte de sus piernas también. El frio que estaba pasando comenzaba a notarse en pequeños temblores hasta que de repente, a lo lejos ve una sombra y supo de inmediato que era él –Ryutaro…- murmuró corriendo rápidamente hacia el vampiro y tomarle del brazo fuertemente –Ya es suficiente de huir y esconderse- le dijo seriamente buscando sus ojos.


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Tema Privado Re: La Dueña de mis Colmillos (Aliisa)

Mensaje por Ryutaro Takahashi el Mar Dic 12, 2017 11:56 am

Voló hacia el bosque. Allá donde siempre se metía para calmar sus demonios internos. Era un lugar que le daba paz. Ajeno de la sociedad. Sus impulsos no le harían daño a nadie.

La veía de reojo. Como siempre, la muy terca quería hacer las cosas a su manera. No dejaba de seguirlo. Era molesto y desesperante. Quizás era el karma por haber hecho pasar a Kojuro por todo lo que ahora él estaba pasando. Pero el Dokuganryu parecía no entender del todo a ese pequeño ser de luz que estaba tratando de proteger.

Pensó en seguir de largo. Tal vez ella se cansara, o con el miedo del bosque oscuro se hechara hacia atrás. Aliisa tenía que entender que no podía ayudar monstruos. Podía salir herida como tantas personas que había lastimado antes, o en el peor de los casos, morir por causa de sus propias manos. Por eso abatió sus alas y siguió de largo sin importar dejarla atrás. Era una solución cruel, pero era la más bondadosa.

Hasta que por fin la perdió de vista en la profundidad del bosque. Aterrizó en el suelo y se transformó en cuervo para volar hacia la densidad de los árboles.

Ya él habría desaparecido para cuando Aliisa hubiera llegado. La lluvia seguía cayendo, la tormenta era tan fuerte que incluso los animales nocturnos estaban ocultos. Algunos ojos se asomaban por entre la oscuridad, asechantes, observándo el caminar de la solitaria chica que se había separado de su dragón blanco.

Sus sentidos de vampiro le alertaron. Olió su aroma, escuchó sus pasos acercarse, y supo que no podía seguir huyendo de la pequeña flor. Había estado recostado del árbol donde se sentaron el día en el que se conocieron, observando los alrededores y pensando en las palabras de la pelirrosa: "He visto magas dar más que una parte de su cuerpo por el bienestar de alguien más. Esas palabras retumbaban en su mente desde que se recostó del árbol, pensando en lo que había pasado antes, pero inquieto, en parte, por las mismas razones. Reconociéndo poco a poco que ella, a pesar de su apariencia frágil, ya había sufrido bastante. La vida era cruel con quienes no tenía que serlo y era eso lo que justamente quería cambiar, pero así era la vida.

Como dijimos, el vampiro se había dado cuenta de la persistente pelirrosada, y la había sentido llegar. Se quedó esperándola detrás de ese árbol, pues se dió cuenta que no importaba para donde fuera, ella iba a seguirlo. Si antes no pudo apartarla, ¿por qué ahora si? Igualmente no quería convertir esa noche en una carrera infantil del gato y el ratón. El tiempo no estaba en condiciones para eso y Aliisa podría resultar herida si se caía. El bosque tenía lugares peligrosos, así que lo más prudente era darle cara si ella se había tomado la molestia de seguirlo por todo el trayecto.

Hasta que la sintió. Sostuvo con fuerza su brazo, pero el Dokuganryu seguía pensando en tanto, tanto. ¿En qué se diferenciaba la ideología de la maga a la de él? Las palabras firmes le hicieron alejarse de sus pensamientos y bajar al mundo real. En un inicio estaba cabizbajo, dejando que sus mechones taparan sus ojos y que la lluvia cayera por su cuerpo. Se mantuvo frío y distante, a pesar de la poca cercanía que tenía con la persona que lo había encontrado.

-Te dije que...

Calló sus palabras cuando la vió enlodada, temblorosa, y se dió cuenta de que había hecho mas mal que bien. -Maldita sea. ¿Por qué tienes que ser tan terca? - Dijo por lo bajo, mas para si mismo que para ella. La tomó del brazo y la puso donde él estaba, recostada del tronco del árbol para que no se mojara tanto. -¡Te dije que te quedaras allá! ¡Ahora mira como estas! - Mas que órdenes, eran reclamos llenos de preocupación ocultos en su tsunderismo. -¿Por qué no quieres entender, enana? ¡Algún día tu imprudencia te costará la vida! ¡Piensa un poco más en ti y deja de pensar tanto en los demás! ¡Esta estupidez que has hecho te puede costar un resfriado! ¡¡Entiende!! ¡Una criatura de la noche es peligrosa cuando está en este estado! - Golpeó fuerte con el puño el tronco al lado de ella. Se había frustado. No quería que alguien malicioso le hiciera daño a la enana, y ella en su imprudencia, por quererle cambiar, terminara gravemente herida, o peor aun, perdiendo la vida.

Aunque se sentía hipócrita. Cada palabra reclamada era como si se la estuviera diciéndo a sí mismo. Él también gustaba de salir adelante, pero a su propio modo. No tenía caso que intentara limitarla, que no era su intención. Quizás se estaba preocupando por nada.


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Tema Privado Re: La Dueña de mis Colmillos (Aliisa)

Mensaje por Aliisa Nylund el Sáb Dic 30, 2017 2:52 pm

Sin advertencia alguna sintió como su cuerpo fue movido de un lado al otro para posarla debajo del resguardo de un árbol grande y con abundantes hojas que tapaba en gran parte la lluvia y le daba algo de resguardo. Mas en esa instancia su cuerpo ya se encontraba completamente empapado  y no había mucho que hacer para evitar sus temblores de tanto de tanto, que el vampiro ya había notado.

Aliisa comprendía la gravedad de la situación. La noche estaba completamente oscura y cerrada, un lluvia torrencial los estaba rodeando, las temperaturas de ese día eran de las normales a las más frescas de la época, y para el colmo se encontraba frente a un vampiro que estaba sediento del único alimento que le daba vida. Aun así la maga no temía, sabía que podía mantenerse inmóvil en su lugar y no le pasaría nada, mas las palabras del otro llegaban a golpearla un poco. ¿Por qué insistía tanto en ayudarlo? Bueno ya había dicho que ese era su trabajo, pero aun así la insistencia de Aliisa era enorme, probablemente porque no se había encontrado anteriormente con alguien que no quisiera ser ayudado y salvado de su mal momento. ¿Por qué entonces Ryutaro no quería que lo ayude?¿ Por qué siempre decía cosas horribles de si mismo que a final de cuentas terminaban por hacerse más daño a si mismo que a ella? Tal vez podía hacerse una mínima idea, tal vez todo aquello había sido por una mala experiencia y temía que algo malo ocurriese si alguien más lo veía en ese estado.

La pelirrosa solo agacho su cabeza por un instante mientras sentía como algunas de las gotas en su cabello caía a su propio rostro. Buscaba las palabras exactas para responder sin tener que ir al punto de conflicto y hacerle entender que si necesitaba ayuda, ella estaba allí para él sin importar que fuera, o que tan grave fuera eso. –Dime Ryutaro ¿Por qué te preocupas tanto por mi entonces?- levantó sus ojos hacia los del vampiro. Se había dirigido con seriedad, mas aquello no le quitaba la dulzura con la que siempre acompañaba sus palabras en cada oración. -¿Por qué atrapaste a una extraña que caía del cielo sin saber la razón por la que estaba cayendo?- no estaba segura si conseguiría de él la respuesta que estaba esperando pero al menos lo haría pensar un poco y con ello tranquilizaría su mal genio. – Ayudar a alguien no implica hacerlo por alguna razón o hacerlo mientras la situación no implique ponerse a uno mismo en peligro, sino porque uno así lo siente-  al final de aquellas palabras, la maga sonrió sin medidas para luego poner su mano derecha en el hombro del vampiro.

-No me importa tener un resfriado ni lo que pueda suceder por ayudarte, solo déjame hacerlo, porque incluso nunca me preguntaste si quería que saltaras por mi aquel día- y con esa absurda conclusión tomó su daga de su propio bolso, agradecía siempre llevarla consigo. –Si tienes miedo de no poder contralarte yo puedo ayudarte también con eso- respondió tomando su mano a la vez que le marcaba una runa en su palma. Si algo sucedía Aliisa solo debía tocarla y activarla para que el vampiro se tranquilice. Sin detenerse por un momento su propio brazo y se hizo un corte largo pero no tan profundo para que al salir un poco de sangre la pudiera recolectar en uno de los frascos que había llevado a clase para un par de tareas de laboratorio que tocaban en la clase siguiente, mas ya era claro que estaba algo tarde para asistir, por lo que no los necesitaría para ninguna otra cosa.

Tal vez pudiera sorprender el coraje que llevaba la pelirrosa, sabía lo peligroso que podía ser cortarse frente a un vampiro, pero no era cualquiera, confiaba en Ryutaro más de lo que él creía, y si algo no iba bien tenían el plan b como rescate en tal caso.  En su rostro se pudo ver un poco de dolor al cortarse a si misma, no era lo normal para la joven chaman, y mucho menos herirse el antebrazo, pero todo fuera por ayudarlo. Al poco tiempo de que algo de su sangre quedó en el frasco ya que esa era una zona por la que podía salir bastante sangre, Aliisa extendió su brazo con él dándoselo.


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Tema Privado Re: La Dueña de mis Colmillos (Aliisa)

Mensaje por Ryutaro Takahashi el Miér Ene 24, 2018 12:24 pm

Esperaba que de una vez y por todas sus palabras llegaran a la cabezota de la fémina. Quería que entendiera de una buena vez que no podía beber de su sangre y mucho menos en el estado que se encontraba. Antes había hecho una promesa para esa mujer, su primer amor. El Dokuganryu había decidido que solo tomaría la sangre del cuello de la persona amada pues quería compartir ese sentimiento solo con una persona especial, y ocurrió lo peor. Ella falleció en sus brazos, o eso era lo que pensaba. Intentó transformarla en vampiro pero al parecer lo había hecho muy tarde, demasiado. Había perdido una de las personas más grandes en su vida y no podía perdonarse el hecho de no haber podido defenderla. Creía que lo había superado, al menos podía vivir más que antes, pero la mala experiencia estaba ahí y los recuerdos pasados regresaban cada vez que llegaba la hora de tomar del cuello de una persona.

Pensó que olvidaría su primer amor con la segunda persona que tomó del cuello, pero todo empeoró. Tomó del cuello de la segunda persona y con el tiempo, ella terminó desapareciendo de su vida sin dejar algún rastro. En pocas palabras: El vampiro tenía asociado eso como una maldición. Si tomaba del cuello de alguien que amaba, esta persona iba a morir o a desaparecer. Era estúpido pero...

–Dime Ryutaro ¿Por qué te preocupas tanto por mi entonces?-

-Es mi deber. - Dijo lo primero que vino a su mente, sonando sin querer, frío y cortante, pero seguro de su respuesta. Es decir, si. Era su deber preocuparse por todos y cada uno de los habitantes del Oshuu y de su antiguo Clan, como líder de una familia de vampiros, tenía que estar al tanto de todos sus integrantes y de su país, mas no iba a entrar en detalles sentimentales del porque tenía que hacerlo.

-¿Por qué atrapaste a una extraña que caía del cielo sin saber la razón por la que estaba cayendo? - Aunque debía admitir que esa era una muy buena pregunta. Él simplemente reaccionó a su caída y fue a salvarla, pero, ¿y qué si esa extraña era una mala persona que estaba pagando por sus crímenes? Si. Se hubiera encargado él mismo de terminar con su vida. Pero debía admitir que había hecho algo imprudente. Un ataque sorpresivo de Aliisa hubiera sido fatal en caso de que todo hubiese sido una trampa.

-No iba a dejarte morir. - Simplemente no podía hacerse el de la vista larga y tenía que hacer algo. No hubiera sido lindo ver todo su interior exparcido por el bosque, ¿o si?

– Ayudar a alguien no implica hacerlo por alguna razón o hacerlo mientras la situación no implique ponerse a uno mismo en peligro, sino porque uno así lo siente-

-Tsk... - Quería decir algo como: Esto es diferente. pero sabía que no lo era. ¿Qué de diferente había en lo que él hacía, con lo que ella hacía? Pensándolo desde esa perspectiva, ambos ayudaban otras personas, pero con diferentes métodos.

-No me importa tener un resfriado ni lo que pueda suceder por ayudarte, solo déjame hacerlo, porque incluso nunca me preguntaste si quería que saltaras por mi aquel día-

-¡¡¡NO SEAS ESTÚPIDA!!! - Se resaltó por sus primeras palabras. -¿¡Cómo demonios estás dispuesta a coger un resfriado por ayudarme!? - Se sentía hipócrita por cada palabra que salía de sus labios, al punto de perderse en sí mismo y en lo que estaba diciéndo, pues recordaba a la perfección las veces que él mismo puso su vida en riesgo por ayudar su Clan de guerra, aquellos a los que consideraba familia. El samurai siempre regresaba atrás aunque fuese por uno de los suyos. Una vida era una vida y no iba a dejar que muriese en vano. Pero cuando se trataba de tener que ayudarle a él, era terco, terquísimo. -¡Esto no es una ayuda común y corriente, niña! ¡Esto puede poner tu vida en juego! ¡Entiénde de una buena vez! - Ah, pero que maldita manía... De alguna manera estaba aprendiéndo a conocerla. A pesar de los reclamos, no podía dejar de mirarla. La curiosidad por esa pequeña criatura de apariencia frágil, tierna, pero a la vez tan valiente y fuerte... Frente a él tenía a un "pequeño monstruillo lleno de sorpresas." e intentaba descifrarla con la mirada, pero comenzaba a comprender que dentro de ella había algo más. Era una lástima que no supiera agarrar un arma. De lo contrario ya se hubiera lanzado a pelearle en el campo de batalla. Pero el estilo de pelea de la shaman era diferente y certero. -Tu...

–Si tienes miedo de no poder contralarte yo puedo ayudarte también con eso.

Quería decirle Aléjate. Soy un monstruo." Quería protegerla de sí mismo porque sabía muy bien las personas que había asesinado cuando entraba en estado de frenesí. No reconocía a nadie y atacaba a todos por igual en busca del líquido de la vida. Cabezas rodando, las tripas desparramadas por el suelo. Mordía las yugulares y las arrancaba sin piedad. Usaba sus armas e incluso sus propias manos. Sus largos cabellos plateados y ojos carmesí significaban el despertar de su verdadera naturaleza, su verdadera forma, pero esta vez no hubo una reacción defensiva de su parte.

Se quedó mirando lo que hacía la Shaman. Hizo un símbolo extraño en la palma de su mano y también cortó su brazo con la daga. -No tienes que... - ...hacerlo. Así quería continuar la oración. Mas sus pupilas se dilataron cuando sintió el aroma del líquido paseándose por su nariz. Por un momento quería avanzar hacia ella y brincarle encima para devorarla, pero necesitaba controlar sus instintos lo más que pudiera. Lo hacía, lo intentaba. Se había quedado con la mirada fija en algún punto del horizonte para ignorarla y evitar dañarla.

Sentía su corazón acelerarse. Sus manos se volvieron temblorosas. En su semblante había molestia. Se notaba la lucha interna que llevaba para no hacerle daño. Sus ojos comenzaban a alterar su color pasando de oscuros a rojizos en reiteradas ocasiones. Sus cabellos estaban creciendo y sus garras afilándose un poco más.

"Corre..." - Quería advertirle cuando la vió acercarse. "Corre..." - Pero no podía hablar. "Vete..." - Había un nudo inexplicable en su garganta. "Corre..." - No podía atacar esa pequeña criatura de tal forma y el frasco que le puso de frente solo aumentaban los deseos por devorarla.

Solo veía en sus ojos una pureza que no quería lastimar. La diferencia entre las personas que había asesinado antes a la que tenía ahora mismo frente a él era una: Los que había asesinado antes eran guerreros que estaban en el campo de batalla dispuestos a morir si les llegaba la hora. ¿Aliisa...? Aliisa era una persona buena que no había cometido ningún crímen, y por eso no podía...

Llegó su garra temblorosa al frasco pero el objeto cayó al suelo cuando fue a tomarlo. El vampiro avanzó un poco en dirección a la pelirosada, llevándo su mano sobre la cadera ajena, su otra mano pasándo por su espalda y la atrajo hacia su cuerpo. Una vez mas olió su cuello, respirando tan profundo y cercano a su oreja.

-Sangre pura... Vírgen... - Lamió la cortadura de su brazo para sentir el líquido caliente sobre su lengua, pero esa sangre no era suficiente. El agua que caía sobre ellos la estaba limpiando y no podía sentir el sabor puro de la sangre. Estaba mezclado con agua.

-No quiero un frasco de sangre. - Le susurró a su oído mientras acariciaba el cuerpo de la pelirosada, pasándo su mano por su espalda y su otra mano por su trasero, lamiéndo también el cuello de la ajena. Ya para ese estado el vampiro no iba a conformarse con un miserable frasco de sangre. Él quería algo más.

-Te quiero a ti.

La lanzó contra el suelo como si ella fuera un animal, y cuando Aliisa se estuviese reincorporando vería como el vampiro ya estaba sobre ella, sujetándola con fuerza de las muñecas para que no pudiera mover las manos, usándo sus piernas para aprisionar las de la contraria. El cuerpo de la pelirosada se hundiría levemente sobre el lodo, las vestimentas del vampiro también se ensuciarían por tener contacto con el suelo. La miraría a los ojos y la shaman notaría un cambio en la mirada de su agresor. Ahora sus ojos estaban rojizos y parecían llenos de lujuria. Ya no era el Ryutaro que había conocido antes, ahora era una persona completamente diferente.

Sin nada más que esperar, se lanzó por el cuello de la fémina y clavó sus colmillos sobre su cuello. No adormeció el area que iba a morder, simplemente lo hizo. La mordió sin piedad y comenzó extraer el líquido que le daba vida a la pequeña maga, alimentándose de ella. Se encargaría de disfrutar cada trago, cada segundo, cada minuto que estuviese pegado a su cuello extrayéndole la sangre. Era una mordida agresiva, pero a pesar de tener esa agresión había algo que lo hacía diferente. Sabía que ella era inocente por tanto había mordido buscando no matarla a pesar del tipo de mordida que le había dado. La quería tener cerca. Los largos cabellos del vampiro caían de su espalda hacia el suelo, tapando los laterales de la pelirosada, algunos habían caído sobre el cuerpo de ella. Mientras tanto, la lluvia seguía cayendo sobre ellos. Los rayos seguían adornando los cielos iluminando el lugar donde estaban acostado aquellos dos.


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Tema Privado Re: La Dueña de mis Colmillos (Aliisa)

Mensaje por Aliisa Nylund el Mar Feb 06, 2018 9:09 pm

Deber… siempre era el deber lo que los estaba moviendo a ambos al parecer. No entendía cuál era el deber de Ryutaro aun con ella ya que en ese momento no se conocían, pero si sabía bien del suyo. Sabía cuál era el objetivo de su vida, y a pesar de que intentaba pensar que no debía vivir solo para servir, aquello era lo primero que golpeaba su mente ¿Por qué? Seguramente porque ya estaba acostumbrada a solo ser un instrumento para sanar y dar felicidad a los demás.

Las palabras del vampiro llegaban con fuerza a sus oídos, mas ella interiormente entendía que era por preocupación, preocupación que no recordaba haber recibido de muchas personas más que su tía y Buri “¿Por qué?...” sentía cierta puntada en el pecho en ese momento, no por el tono de voz del otro, sino ya que aquello comenzaba a hacerla sentir diferente, o tal vez le devolvía el dolor de saber que ni su familia se interesaba en ella y ahora alguien que había llegado recientemente a su vida se mostraba preocupado por su salud y vida. Una sonrisa se fue dibujando poco a poco en el rostro de la chica ¿Felicidad? Probablemente, no es como si el momento fuera color de rosa, pero más allá de eso, Aliisa tenía en mente varias cosas en su mente que la hacían sentir esa extraña sensación de felicidad.

Alentada por ese sentimiento fue lo que también la llevo a hacer su acción. Estaba pensado con claridad por supuesto, siempre supo el peligro que podía representar un vampiro fuera de control, mas ella sabía que tenía sus trucos bajo la manga para poder ayudar a su amigo y protegerse a sí misma. –Ayuda es ayuda sin importar del tipo que sea, confío en ti Ryutaro y también en mí como para pensar que puedo manejar esto- Aquellas fueron las últimas palabras que intercambio con él antes del incidente.

Aliisa no quitaba los ojos de encima del vampiro, desde el primer instante pudo notar el cambio en su mirada. No estaba asustada, si sentía cierto nerviosismo de momento, sería imposible no hacerlo, después de todo tenía una herida considerable frente a un vampiro que estaba muy necesitado de sangre. Un gran silencio se hizo presente en el bosque, podía escuchar las gotas de agua caer sobre las copas de los árboles y otras que formaban charcos en el césped, volviendo el bosque en una zona lodosa. La joven pelirrosa respiro hondo y mantuvo la calma, prefería no hablarle ya que tal vez estaba intentando calmarse a sí mismo, mas los cambios en su cuerpo estaban cada vez más visibles. Mas a pesar del positivismo de la chica su plan “A” salió mal. El frasco cayó al suelo, derramando su líquido y cubriéndose de lodo.  

Tomarlo del suelo ya no tenía sentido y tomar uno nuevo de su bolso sería peligroso si es que el decidía huir hacia la ciudad en ese estado, por lo que supuso que solo le queda una cosa. Al momento en que aquello pasaba por su mente sintió el agarre de Ryutaro a su cuerpo. Podía sentir la diferencia en su fuerza, la aspereza de su piel y las garras que pasaban por su espalda. Aun así la maga se mantenía inmutable, en su rostro no cambiaba su expresión de serenidad imaginando que tomaría su brazo el que tenía el corte. Así fue y Aliisa se quedó observándolo percibiendo el aura totalmente distinta de su compañero que se encontraba degustando su sangre, mas al parecer aquello no había sido suficiente.

Se acercó peligrosamente a su cuello, en ese momento la maga se debatía entre detenerlo debido a que estaba consciente de que podría morir en ese mismo instante, y a la vez pensaba que aquello que había tomado que se escapaba de su corte no era lo suficiente.  Solo debía tomarle su mano, solo eso, no era imposible puesto que sus propios brazos ya estaban sobre los del joven, pero algo le decía internamente que debía confiar. Cerro sus ojos, un escalofríos recorrió su cuerpo que la dejo inmóvil y muda por unos segundos antes de que pudiera pronunciar las palabras que quería – Lo sé, hazlo- murmuró sin saber si quiera si él la escucharía, mas sabiendo que tampoco el estaba esperando de su aprobación.

De un momento a otro sintió como su cuerpo se encontraba en el aire a unos pocos centímetros del suelo y luego caía sin más. Aquello si la había sorprendido, no se esperaba tal movimiento. Quiso ponerse de pie, esta vez si estaba más segura de que debía detenerlo, pero no, ya era demasiado tarde. Ryutaro se encontraba encima suyo apresándola, la chica levanto la mirada hacia sus ojos encontrándose finalmente con el aura de su amigo totalmente diferente tanto que sentía cierta sensación hipnótica que no le dejaba quitarle los ojos de encima. “¿Es el rojo de sus ojos? No… debe ser algo más”

Antes de que se diera cuenta, el vampiro se encontraba sobre su cuello. Mordiéndolo sin previo aviso –Ahhh…- la voz de la pelirrosa se elevó en un quejido que pronto fue cubierto por el sonido de un trueno. El dolor que había sentido no pudo compararlo con nada de momento, había sido tan fuerte como el de 7 dagas atravesando su antebrazo, aun así Aliisa intentaba sobrellevar el dolor. Ladeo su cuello levemente hacia la izquierda pudiendo encontrar una posición más cómoda y a su vez visualizar una forma de llegar a la palma de su mano derecha que la estaba sosteniendo.  Cada instante que pasaba, la chica sentía su propio cuerpo más apresado. Sus ojos se cerraban con presión en cuanto el dolor se hacía demasiado agudo, soltando algún que otro quejido. –Despierta… debes ayudarme para que pueda ayudarte también a ti- sus palabras se veían entrecortadas debido a la extraña sensación que había en su cuello, sumándole a eso una voz que murmuraba que quedaba casi muda.

Minutos más tarde, al no encontrar respuesta del vampiro Aliisa empezó a forcejear su cuerpo, intentando hacer fuerza con sus piernas para poder moverse, pero lo obvio era que no podía tener más fuerza que el otro. Físicamente no era nada, ni hablar de que nunca en su vida había hecho demasiado ejercicio. – Ryutaro…- su frágil voz volvía a llamarlo, y sus piernas esta vez intentaba moverlas con más rapidez, desprendiendo lodo hacia los lados. Comenzaba a sentir   su cuerpo liviano, que a duras penas estaba respondiendo a su cerebro y eso no era bueno “´¿Es por la falta de sangre?¿Tan pronto?” no estaba segura, tampoco estaba segura de cuánto tiempo había pasado, solo tenía en su mente la mirada penetrante de aquellos ojos rojizos del vampiro.


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Tema Privado Re: La Dueña de mis Colmillos (Aliisa)

Mensaje por Ryutaro Takahashi el Vie Abr 20, 2018 9:19 am

Sus cuerpos habían caído sobre el lodo frío, pero el vampiro ni si quiera reaccionó al impacto o a la situación. Se había olvidado que había una tormenta. Sus sentidos se nublaron y lo único que importaba para él era el satisfacer sus deseos de placer antes de cualquier otra cosa. En esos momentos en el frondoso bosque solo estaban su presa y él, o al menos eso era lo que quería creer en su estado de letargo. Cualquier otro ser vivo que atreviese a interrumpir su momento sería completamente despedazado. En esos momentos el ser de la oscuridad solo tenía ojos para quien estaba debajo de ella, su presa.

Aferrándose al cuerpo de su compañera. Sosteniéndola con fuerza para no dejarla ir. Envolviéndola entre sus brazos como si fuera el último recurso de sangre carmesí que quedase en el mundo. Ya había clavado sus colmillos en el cuello ajeno y ahora solo succionaba la esencia que le daba vida y aquella por la que se había cegado. Pero dentro de él había un conflicto interno. Mientras más le quitaba la esencia de la vida, más iba despertando y dándose cuenta que... –Despierta… debes ayudarme para que pueda ayudarte también a ti. ...una voz cálida resonaba dentro de su cabeza. Suave, calmada, angelical, pero por alguna razón se escuchaba adolorida, y aun así intentaba despertarlo de algo.

"Esa voz..." - Sentía como si estuviera dentro de un sueño. Adormecido, pero a la misma vez algo intentaba despertarlo. "¿Aliisa?" - Era una lucha interna con su lado humano y su verdadera naturaleza. Cazadores de la noche que se alimentaban de la sangre de las personas para poder sobrevivir. No era fácil domar un vampiro, mucho menos un vampiro hambriento. Se decía que los seres de la noche tenían una maldición. Y en el caso del Dokuganryu, tenía la maldición de perder todo lo que amab...

La sostuvo con firmeza por la espalda, enterrando superficialmente sus garras en la piel de la pelirosa para atraerla contra su cuerpo. Ella era suya. Su propiedad. En su estado de letargo se ponía celoso, posesivo. Nadie le haría daño a ese cuerpo que tanto quería proteger. Fuese quien fuese la persona que le estaba alimentando, nadie se la iba a quitar de sus brazos.

No reaccionaba. Se mantuvo pegado a su cuello, mordiéndo con firmeza bajo la tormenta. Lo único que les iluminaba eran los rayos cada vez que caían en las cercanías del bosque. Ambos cuerpos se encontraban epapados, enlodados. La pelirosa forcejeaba con las pocas fuerzas que tenía, llamando su nombre... – Ryutaro…- ...con su voz frágil, intentando aferrarse a la vida.







---Editado: Se me borró el post y esto fue lo que pude recuperar CSM !!!!----


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Tema Privado Re: La Dueña de mis Colmillos (Aliisa)

Mensaje por Demian Serkin el Mar Ago 14, 2018 1:34 pm



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CERRADO
Tema cerrado por inactividad.
Este tema lleva inactivo más de dos meses y por tanto, muy a nuestro pesar, debe ser cerrado y enviado a la papelera, pero ¡No temas! Si deseas recuperarlo solo tienes que pedir su apertura aquí.
Lugar: Pasillos.
Atte: Staff ITR.
RHODES PRINCE PARA ITR



Otras cosillas:

Gracias a la genialosa de Noire por la firma ♡
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