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Tema Libre Instant Crush |Libre|

Mensaje por Surya Candra el Dom Sep 24, 2017 3:17 am

Parpadeo un par de veces confundida, con las manos sobre la boca y uno que otro signo de tristeza en los ojos -Pe-pero yo te amo…-Se le escucho decir con fuerza, con determinación, al mismo tiempo que sus manos se apartaban de sus labios para golpearle el pecho al contrario- ¿Acaso es tan difícil de entender? -La desesperación se escapaba de sus palabras, con vibrantes y sonoros golpes en la cavidad torácica, como si golpeara un muñeco de pruebas- lo entiendo… Lo siento- Al fin se escuchó la voz masculina, resonando en los oídos de todos, grave, fuerte, pero al mismo tiempo, melodiosa, armónica, de esas que solo escuchas por la radio en aquellos programas nocturnos. El rostro se quebró, junto a los goterones que escapaban de los ojos ajenos, los brazos grandes le rodearon el cuerpo con suavidad, y al mismo tiempo firmeza, como si intentaran mantener el cuerpo femenino en pie - ¡Pero no lo entiendo! ¡Yo era tan feliz! - gruño, entrecortando sus palabras con jadeos de desesperación -Yo te amo…- Murmuro, antes de hundir su rostro en el pecho fuerte que la reconfortaba- Yo también, lo lamento…Lo lamento mucho- con la voz quebrada, una mordida en los labios propios, y un poco más de fuerza en el abrazo contra su mujer- De verdad, lo lamento…-

Los ojos de la albina se mantenían pegados en la pareja que discutía. Sentía como los parpados le pesaban, como la música de los audífonos que mantenía entre sus dedos continuaba sonando a lo lejos. Las pequeñas vellosidades de sus brazos se habían erizado al escuchar los primeros “Te amo” de la joven castaña cercana a ella, mientras un ardor en el pecho se hacía presente. Deslizo con cuidado los dedos hasta sus senos, para intentar palpar el corazón acelerado que latía, como sentía que aquel musculo iba a escapar de sus entrañas para deshacerse. Apretando la carne bajo sus ropas, respiro hondo intentando buscar la calma, al mismo tiempo que notaba como la pareja en cuestión comenzaba a alejarse, entre besos y abrazos, caricias y pequeños roces de manos. Apretando el pecho con algo más de fuerza, no pudo evitar lanzar un sonido de calma, un pequeño suspiro de resignación por lo ocurrido.
Con cuidado, volvió a colocar los pequeños auriculares en ambos oídos, alzando el cuerpo, junto a una caminara rápida. Podía sentir el rostro rojo, el corazón a un escaparse de su interior, y como la sangre caliente de vergüenza recorría cada rincón de su ser. ¿Qué había sido eso? No, no lograba entenderlo, no podía conectar aquellas palabras con algo realmente vivido, con algo sucedido, no podía asimilar las lágrimas de aquella joven, por aquel hombre, como se paria su corazón ante las palabras frías, en un principio, de este.

La música sonaba fuerte en sus oidos, mientras las piernas no detenían el movimientos, los ojos se encontraban cerrados ignorando todo a su alrededor- I didn't want to be the one to forget, I thought of everything I'd never regretted, A little time with you is all that I get, That's all we need, Because it's all we can take, One thing I never see the same when you're around, I don't believe in him, his lips on the ground…- Repetia con sus labios, acercando ambas manos frías al rostro caliente, intentando dejarse llevar por la música, por la melodía que le invadía el cuerpo. La vista había vuelto a perderse en el universo, sus ojos en un punto fijo al mismo tiempo que no se encontraban en ningún lugar, las piernas solo se dejaban guiar por lo que enviaba el cerebro, que al mismo tiempo, se encontraba inmerso en la música de fondo.

Termino por volver a dejar su cuerpo decaer en el césped húmedo de la tarde, con que los retazos de tela rozaran el piso, al mismo tiempo que sus pies y piernas desnudos. Con cuidado, recostando su cabeza en el suelo, la vista en las nubes que la rodeaban, y las manos en la panza, jugueteando entre ellas, pequeños movimientos de dedos que no encontraban el momento para estar quietos en aquel momento - And we will never be alone again, Because it doesn't happen every day, Kind of counted on you being a friend, Can I give it up or give it away, Now I thought about what I want to say, But I never really know where to go, So I chained myself to a friend, Some more again- Volvía a mover sus labios, emitiendo pequeños susurros melodiosos, temblores de su boca nerviosa.





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Tema Libre Re: Instant Crush |Libre|

Mensaje por Chrom | Legault el Mar Oct 03, 2017 10:54 am

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Legault aquel día se encontraba rebosante de vida. Estar "dormido" o al menos en el plano de los espíritus durante siglos debía de suponer una reserva colosal de energías, al fin y al cabo.

Tras tanto tiempo en un longevo descanso, el pelivioleta finalmente despertó de aquel letargo. Sus músculos se sentían desde entonces algo entumecidos, rígidos... Desde hace unos días, cuando su invocación como Servant tuvo lugar. Apenas recordaba nada, sólo las últimas visiones que tuvo antes de morir siglos atrás. Sí... Aquellas últimas escenas de los Custodios acorralados, haciendo frente a un sinfín de enemigos.

Pero, aún con ello, continuaba con lagunas en su memoria. "Vacíos" misteriosos en sus recuerdos, que teñía su pasado de un desconcierto incómodo para él. Desde que se encontraba en aquel nuevo mundo, tan extraño e incoherente en muchos sentidos, su mente se encontraba llena de dudas. ¿Qué había ocurrido exactamente? ¿Acababa de revivir, renacer, reencarnar...? ¿Era un simple títere de algo más mayor, o realmente ha recibido una segunda oportunidad para llevar el control de su vida, como hasta entonces hizo?

El mismo servant le pidió permiso a su desconocida Master para explorar la ciudad en la que se encontraba, la cual juraba llamarse "Éadrom". No tenía suficiente información, la explicación que le dio su Master no le era suficiente. Debía saber más, conocer más de aquel nuevo mundo en el que acababa de despertar, y de sí mismo incluso. ¿Acaso era un muerto viviente? ¿Creía que la sangre fluía por sus venas cuando no fuera así? Tantas eran las incógnitas, y tan pocas las respuestas... Por lo que, tratando de despejar por un momento sus alocados pensamientos, cada uno más excéntrico y paranoico que el anterior, decidió dar un paseo por la ciudad. Más exactamente, buscar algún recinto natural en el que poder tomar un respiro, alejarse de todas las dudas que acudían a su mente, refugiándose en la comodidad de la naturaleza...

Caminaba en ese entonces por los pavimentados senderos del Parque Central de Éadrom.
Su melena recogida en la bandana morada de su cabello se balanceaba a su espalda a medida que caminaba, escrutando con la mirada lo que lo rodeaba. Personas, personas de vestimentas de lo más extrañas. Edificios que en su vida se imaginó que podrían llegar a ser tan altos, parecían incluso monumentos o titanes... Cuchicheos podrían ser escuchados a los costados del joven, todos acusando ya sea su aparente extraña vestimenta en aquella época, niños admirando su cicatriz en el ojo... Nada de interés, por el momento.


Hasta que, por el rabillo del ojo, vio algo que le llamó la atención. De todas las cosas, de todos los posibles puntos de interés, su mente se centró en el más discreto y sereno.

En la figura de una silenciosa fémina, de curvas notorias y con una calma en su ser realmente elogiable, recostada no muy lejos de él en el césped, mirando al cielo.




"... ¿Se encuentra dormida...? No, está moviendo su boca al parecer..."



Si fuera una presencia cualquiera, Legault hubiera pasado de largo. Puede que un cierto vistazo hubiese escapado de éste por las buenas proporciones que tenía aquella chica en sus curvas... Pero algo más había en ella, algo que hizo que un leve dolor, o más bien cosquilleo, sacudiera la cicatriz que cruzaba el ojo izquierdo del chico. ¿De qué se trataba? Cruzó junto a muchos transeúntes, a los cuales ignoró o incluso llegó simplemente a corresponder sus miradas extrañadas con sonrisas burlonas. Pero desde que despertó, fue la primera vez que sentía aquella especie de "aviso".

Como si su cuerpo se moviera solo desde ese mismo momento en que sus orbes violetas se posaron en la figura recostada de la desconocida, de pronto sus botas se encontraban pisando aquel césped, en dirección a la albina. Aprovechando la cercanía que estaba tomando, Legault pudo percatarse de que la chica estaba "recitando" algo, mientras tenía una especie de "cuerdas finas" colgando de sus oídos, con sus brillantes orbes color ámbar fijos en el cielo poblado de nubes, regalándole una mirada perezosa.



"¿Cómo debería presentarme ante esta dama...? ¿Podría ser eso que tiene en sus oídos algo de valor...?"



-Buenas tardes, señorita- Soltó una vez se encontraba a un paso de aquella misteriosa chica, en un tono de voz cordial y lo más suavizado posible, mientras guiñaba uno de sus ojos con picardía, en concreto el mismo situado en la cicatriz, a medida que hablaba -¿Puedo "robarle" un poco de su tiempo?



Irónico que dijera aquello...


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Tema Libre Re: Instant Crush |Libre|

Mensaje por Surya Candra el Dom Oct 15, 2017 12:02 am

La vista pegada en el cielo, un hechizo hipnótico, el que le había llevado a aquel transe perpetuo, del cual su mente no lograba escapar por completo, del cual sus pensamientos intentaban escapar abriéndose paso entre las palabras que se repetían una y otra vez en su mente. Ambos orbes brillaban, intentando casi recrear el fulgor del sol. Una briza recorrió toda su humanidad, logrando que parpadeara por fin luego de aquellos segundos que parecieron horas. Con cuidado recorrió con la vista el sector, niños jugando, gente hablando, movimiento, vida; mientras ella vegetaba en aquella posición.

El hechizo acabo, y como si el mundo volviera a rodearla de la nada, una voz masculina llego apenas a sus oídos. El universo le había soltado, expulsado de sus brazos para volverla a dejar sobre el césped húmedo a sus espaldas. Con cuidado, se inclinó, levantando el cuerpo, acomodándose para tener una mejor vista del sujeto. Las manos se apoyaron en el piso, mientras las piernas se doblaban levemente - ¿Ahmmm…?- Retirando los audífonos de sus oídos, a la vez que ladeaba levemente el rostro, analizando la faz contraria en busca de entender que había sido lo primero salido de sus labios -Buenas tardes- Parpadeo, nuevamente algo perpleja, intentando que la voz saliera fluida, sin interrupciones de pequeños suspiros, o faltas de aire. Peino de sus cabellos blancos con delicadeza, sacando toda la maleza que pudiera haber sido atrapada durante su pequeña desconexión de la realidad. El vestido que cubría sus piernas se subió un poco ante los movimientos del cuerpo femenino, dejando ver ambas piernas pálidas, torneadas, con aquel color parecido a la porcelana. La mirada vaga, distraída de aquella que se encontraba aun algo atontada subió, del color verde del césped a los ojos contrarios que le observaban con cierto interés escondido.

Suspiro, para darse el tiempo de responder a la petición contraria -Claro…-En un susurro que se llevó el viento con rapidez, contesto a su pregunta ¿Necesitaría ayuda? ¿Seria, quizá, algún conocido que ella no recordaba en aquellos momentos? Intentando parecer lo más amable posible, formo una sonrisa pequeña en sus labios, entretanto terminaba de arreglar los mechones plata que se desparramaban por todos lados, como una especie de melena. Cerro de ambos orbes unos segundos antes de bostezar, quitando toda la atención de los mechones para llevarla a sus ojos, los cuales comenzaban a cerrarse casi por inercia, como si de la nada el cansancio hubiese llegado a su cuerpo, tanto tiempo perdida en sus pensamientos, le habían gastado la suficiente energía ¿Cómo para hacerla dormir de nuevo? No, esta vez, aguantaría lo mas que pudiera -¿En qué puedo ayudarlo?- Murmuro, un poco más fuerte, frotándose un ojo con cuidado de no lastimarlo, al mismo tiempo que enrollaba de los audífonos, para seguidamente esconderlos en su escote.





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Tema Libre Re: Instant Crush |Libre|

Mensaje por Chrom | Legault el Lun Oct 16, 2017 8:08 am

Los orbes violeta de Legault se fijaban con cierta curiosidad e interés en la figura relajada de aquella desconocida a la que acababa de interrumpir en su... Aparente "trance". Él mismo se dio cuenta de lo somnolienta que se mostraba la chica al responder a su saludo, como si acabara de despertarla de un longevo letargo. "Quizás... ¿Llegué en mal momento?", pensó el pelivioleta mientras asentía un par de veces con suavidad ante la imagen de la contraria incorporándose sobre sí misma, reclinándose para de dicha forma dar mejor la cara.

El mismo chico se percató de cómo ella misma se despojaba de aquel artefacto extraño que se encontraba hasta entonces adherido a sus oídos... ¿De qué se trataba? ¿Quizás fuera un objeto con valor? No era posible, y si tal fuera el caso... ¿Sería tan despreocupada como para mostrarlo abiertamente, sin miedo al hurto? El rostro de Legault mantenía vigente en él una sonrisa leve cordial, correspondida por la sonrisa ajena, la cual se mostraba de lo más vaga y perezosa, para entonces escuchar aquella pregunta que le hizo la chica... La cual vio él mimo venir, pero sin embargo no fue capaz de pensar con anterioridad una respuesta...

-Oh... Bueno...- La mirada del joven comenzó a moverse de un lado a otro con suavidad mientras erguía por completo su espalda, como si quisiera evitar de dicha forma la mirada de la albina y con ello tener más facilidad para pensar -¡¿No me reconoce?! ¡Pero si hace poco nos vimos!- Sacó una excusa el chico de la nada, con un tono algo teatral y gentil, mientras volvía a relajar sus propios músculos mientras hablaba, guiñándole un ojo a la albina con picardía a mitad de la frase -Mi noble corazón está quebrado en dos...



"Está bien, será mejor que termine con la broma antes de ganarme cualquier riña..."



-... Está bien. La verdad, es que ando algo perdido por la zona. ¡Soy extranjero, y como tal necesito indicaciones! Pero la gente acaba huyendo de mí, ¡no creo que mi rostro dé tanto miedo!- Explicó en ese momento Legault con un tono algo avergonzado pero a la vez pesado, como si estuviese ya cansado de ser un repelente de personas andante. Aún con ello, una cierta sonrisa burlona se mantenía vigente en su expresión, al fin y al cabo estaba diciendo todo aquello con cierto tono cómico. ¿Quizás fuera por su extravagante vestimenta por el que espantaba a los demás? ¿Su cicatriz en el ojo izquierdo? Oh... ¿Quizás sus dagas asomando en ocasiones en el cinto de cuero que llevaba en la cintura? -Y, por ello, tengo la esperanza de que sepa brindarme usted algo de compañía.

Tras decir aquello, el chico hizo el amago de sentarse junto a la desconocida albina frente a la que se acababa de presentar. Con cuidado, plegó la tela de su capa hacia atrás para que no estorbara al sentarse en aquel fresco césped. De un ligero movimiento se sentó de piernas cruzadas en la tierra que reposaba junto a la contraria, situándose a un par de pasos de ésta y, una vez sentado, giró el rostro en su dirección, esbozando una nueva sonrisa amistosa de medio lado.

-¡Oh! Siento la falta de modales. Mi nombre es Legault. A su servicio, señorita. ¿Me podría decir su nombre?- Saltó el pelivioleta en ese mismo momento con las presentaciones mientras agachaba un poco su cabeza en señal de pequeña reverencia al revelar su propio nombre, sin quitar sus orbes violetas de los ámbar ajenos. Aquel era su "Modus Operandi"
con sus víctimas femeninas, el usar lengua afilada y cortejarlas de tal forma para poco a poco ganarse su confianza con rapidez. ¡Aunque alguna que otra reprimenda le acababa cayendo, por desgracia! Podía apreciar un cierto brillo en ellos... Uno que contrastaba con la vagancia que transmitía su semblante en sí, con rostro incluido. Sin embargo, luego de presentarse como era debido, sus ojos comenzaron a posarse en diferentes zonas del cuerpo ajeno. Apreció en primer lugar su suave y liso rostro, algo pálida tez, piel de porcelana, cuello de curvas suaves, pechos... "Muy agraciados"... Ahora que se encontraba más próximo a la misteriosa albina, Legault apreció mejor sus curvas de escándalo. Debía andarse aquella chica con cuidado, ¡era la típica a la cual acudían los pervertidos en las calles para abusar de ellas! O era una chica de lo más despreocupada, o un ser de un poder oculto muy discreto... O, quién sabe, ¿quizás fuera ambas cosas?


Aunque, realmente, no era quién para quejarse de dichos desgraciados que buscan problemas con aquel tipo de mujeres. Al fin y al cabo, el fin con el que había acudido frente a la misteriosa chica fue por cierto interés inusual y, en parte, para ver si llevaba algo de valor encima... ¡Si tan sólo el dichoso dolor en la cicatriz de su ojo izquierdo dejara de molestar...!


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Tema Libre Re: Instant Crush |Libre|

Mensaje por Surya Candra el Dom Nov 12, 2017 1:22 pm

Durante unos segundos su rostro distraído paso a ser uno de preocupación absoluta, casi mortal. Llevándose el puño al mentón, intentando recordar el rostro ajeno, las mejillas subían su color piel normal a unas tonalidades más rojas, mientras sus ojos buscaban algún punto en la figura contraria que pudiera ayudarle a encontrar alguna pista para identificarlo. Cientos de nombres rondaban por su cabeza, al mismo tiempo que con sus dedos contaba los rasgos parecidos entre los dueños de aquellos seudónimos y el desconocido frente a ella- Yo… yo lo lamento, no recuerdo…- Con pequeños golpes a los lados de su cabeza, intentando hacer que la maquinaria a carbón, que llamaba “cerebro” funcionara para encontrar al fin el nombre de aquel hombre. Parpadeo perpleja unos instantes, aquella mirada picara sobre los ojos propios, logro que su mente se perdiera aún más en sus recuerdos, intentando encontrar el nombre de aquel extraño ente frente a ella.

Una mano cayo lentamente hasta el inicio de ambos senos, en busca del corazón, los latidos que antes se habían vuelto locos por la desesperación de la incertidumbre ahora, de a poco, volvían a tomar su ritmo lento, calmado, como todo ella, al mismo tiempo que los parpados cansados volvían a posicionarse en la mirada distraída y perdida de la joven. Asintió con la cabeza, al mismo tiempo que volvía a analizarle con detenimiento, cada movimiento, ese rostro amable, y aquella sonrisa que lograba generar una pequeña mueca en los labios de Surya, un intento de gesto alegre.

Con cuidado arreglo los pliegues de su falta, notando como estos dejaban ver más piel de la necesaria, al mismo tiempo que ambos tirantes de su vestido caían a los lados, aumentando el escote, que ya era bastante grande. Ladeo el rostro levemente, para terminar con una pequeña reverencia al escuchar su presentación -Mmmh…Surya, un gusto Sr. Legault – Con algo más de naturalidad, presento a su primer ser, mientras la misma mano que había intentado calmar su corazón había subido a sus ojos para frotarlos ante el sueño que se presentaba sobre ella. Un pequeño bostezo y ya había vuelto a sentir aquella somnolencia que gobernaba su interior. Con cuidado de no volver a enseñar de más, sus piernas se doblaron hacia el cuerpo, logrando rodearlas en un abrazo, dejando reposar su cabeza sobre las rodillas, adoptando casi la posición “bolita”.

-Aunque…-Comenzó como un silbido en el viento, palabras delicadas y de un tono algo agudo, que escapaban de sus labios -No soy muy buena compañía, ni guía…- Con algo de dificultad al hablar, palabra a palabra, tomaba un poco más de aire, ahogada, llegando a sentir que el poco calor de la zona la sofocaba, pero no, no, la temperatura no era tan alta para aquello. De a poco el cansancio iba llenándole el cuerpo, succionándole el alma- Suelo quedarme dormida en todas partes, y… me pierdo con mucha facilidad…- Inocente, sincera, bastante infantil al hablar a pesar de poseer una apariencia más bien madura. Sus orbes amarillentos con cuidado, se dirigieron hacia lo que de un momento a otro llamo su atención, aunque algo ocultas entre los pliegues de su ropa, podía diferenciar cualquier tipo da arma, aun cuando se encontraba tan cansada como en aquel momento. Si, había dormido un par de minutos y el cuerpo se había repuesto de una manera casi mágica, pero de a poco las energías se habían perdido en sus movimientos y el ser había vuelto a la inercia, a las ganas de mantenerse en esa posición para siempre a descansar los músculos.-¿Uhmmm…?- La sonrisa que demoro tanto en aparecer en su boca, se había ido, para dejar ver una mueca de curiosidad, junto a la mirada de niña pequeña que se dirigía hacia las dagas, ser cuidadosa con su curioseo no era algo común en ella, la discreción era una palabra, una forma de ser totalmente alejada a la propia.





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Tema Libre Re: Instant Crush |Libre|

Mensaje por Chrom | Legault el Vie Dic 01, 2017 1:09 pm

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-Ya veo, Surya. ¿Está bien que te llame Sury? Oh, ¿y que pueda tutearte? Las formalidades se sienten algo extrañas cuando trato con... ¿Gente de mi edad? Creo que eres más joven y todo...

"Hm, me siento viejo... ¿Soy viejo?"


Pensaba en ese entonces Legault al escuchar al fin la presentación de la chica misteriosa. Surya... Un nombre único y exótico, el cual llamó mucho la atención del joven. En aquella época ya hay de por sí nombres que le sonaban de lo más extraño... Pero la rareza de aquel nombre de la contraria era diferente a las demás. Era raro el nombre por el simple hecho de ser típico de la época de origen del pelivioleta.

Puede que la atención del chico en ese entonces estuviera curiosa por el nombre de la extraña chica, pero una parte de dicha atención siempre estaba fija, inevitablemente, en el cuerpo de la contraria. Sus orbes violetas parecían tener dificultades de mantenerse lejos de la figura ajena, sobretodo de aquellos pliegues de su vestimenta tan reveladores... "Vamos, amigo... Viviste lo suficiente como para que no pasen ya estas cosas...", se reprochaba a sí mismo mientras se esforzaba en mantener su mirada fija en aquellos orbes color ámbar tan brillantes de Surya.

En ese momento, la misteriosa joven comenzó a dar muestras de cansancio. ¿No se encontraba hacía un momento descansando, antes de que Legault la interrumpiera? Quizás éste hubiese intervenido en su momento de relajación justo al empezar. ¿Quizás estuviera estorbando? Tendría que darse prisa en ese caso en saciar su propia curiosidad y, como extra, llevarse algo prestado de la chica. ¡No había que hacer esperar a una dama!


-Vaya... Entonces, aparte de miedo, ¿doy sueño?- Comentó con tono burlón el pelivioleta mientras mantenía sus orbes fijos en la chica, observándola de reojo mientras se acomodaba él mismo al hablar, estirando sus piernas sobre el césped y posando ambas de sus manos atrás suya, apoyándose en ellas para reposar y sentir su melena mecerse ligeramente al son de la brisa. Escuchando de fondo las perezosas palabras ajenas, el joven no pudo reprimir una ligera sonrisa paciente asomando por las comisuras de sus labios. Aquel tono de voz ajeno le resultaba tierno, parecía arrastrar de forma vaga cada palabra que soltaba, y la postura que acababa de adoptar no hacía más que sumarle puntos de ternura. ¿Quizás tuviera Legault suficiente a partir de entonces con sólo "saciar su curiosidad" que ella le despertó? Éste estaba convencido a cada vistazo que echaba a la chica de su lado de no ser así.


-¡Todo lo que dices es tan relativo!- Exclamó con energía el joven mientras sonreía de oreja a oreja y torcía su rostro para mirar de frente a la albina, contrastando todo ésto con la pereza y dejez con la que actuaba en ese instante la contraria -¿Mala compañía, mala guía? Yo te diré si de veras eres como dices. Estoy seguro que conoces miles de lugares apacibles donde descansar y echarse una siesta. Y estoy deseando de conocerlos, Surya, cuenta con ello.



En ese mismo instante, al terminar de hablar y animar a la chica de ejercer de "guía turístico" para él, observó discretamente el pelivioleta, de reojo, cómo la atención ajena parecía posarse, curiosa, sobre sus dagas enfundadas en el cinto. Una leve sonrisa de medio lado apareció en el rostro del joven, quien giró un poco su cuerpo para mostrar mejor su par de dagas envainadas en aquel cinturón de cuero marrón que rodeaba su cintura y, acariciando con la yema de sus dedos las empuñaduras de ambas, comenzó de nuevo a conversar en un tono cordial y amigable.


-Vaya, vaya. ¿Acaso te llaman la atención? Es sorprendente la de gente que viaja desprotegida hoy en día... ¿Qué pasaría si les asaltara un ladrón?


Frase irónica viniendo de Legault, quien en ese momento tomó una de sus dagas, en concreto "Ninian", para desenvainarla y mostrar con cuidado el filo a los ojos ajenos.




-Observa esta belleza. ¿No es maravillosa? Me costó mucho conseguirla- Murmuraba con cierta fascinación notoria en su voz el chico, mientras manipulaba la daga, moviéndola de lado a lado y haciendo que gire sobre su propia mano como si de una hélice se tratara, con precaución de no herir a Surya por error -Aunque se puede llevar bien contigo. Igual de bellas son. ¿Quisieras sostenerla?

Era un movimiento arriesgado de Legault, quien tenía mucho apego por sus propias dagas, como si de hermanas se trataran. Pero no pensaba que aquella albina representara peligro alguno para él realmente, ni mucho menos. Puede que causara cierta molestia a su cicatriz su sola presencia, al parecer y como a tales alturas el chico ya intuyó, pero su presencia se hacía tan vaga y perezosa que incluso dudaba si sería capaz la joven de portar la daga en ambas de sus manos, con lo pesada que era gracias al acero reforzado que conformaba su filo.


-Ten. No es un juguete para niños, ni mucho menos. Trátala con mimo, cariño y cuidado, ¡y ella te tratará igual!


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Tema Libre Re: Instant Crush |Libre|

Mensaje por Surya Candra el Miér Dic 06, 2017 10:58 pm

Para nada, lo lamento… -Entre pequeños carcajeos, intentando mantener los parpados separados, al mismo tiempo que sus labios volvían a abrir de la boca, con un pequeño bostezo -Tengo…ahmmm ¿Narcolepsia? Creo que ese era el nombre, algo asi- Confundida, volviendo al estrés de intentar recordar algo que en los archivos de su mente parecían haberse perdido para siempre en un agujero negro. El cuerpo volvió a acomodarse, manteniendo la postura, sus manos jugaban entre sus piernas, al mismo tiempo que los pies descalzos se encontraban, jugando con los dedos, tironeando el vestido algo veraniego hacia abajo. Los ojos volvieron a cerrarse unos minutos, buscando descanso, para volver en si buscando la mirada fija del desconocido sobre ella.

-Lo lamento, no soy muy buena con las cosas puntuales- Murmuro en un tono algo berrinchudo, avergonzado, no era una ofensa, pero que le recordaban que era algo ambigua para todo, le hacía sentir aún más vergüenza de lo normal, tornando sus mejillas a un tono rojo algo más fuerte y notorio en su blanca piel- Solo conozco un par de cuevas buenas para dormir, y… un buen lugar para cazar, mas que eso… el camino a mi casa- Otra vez a la fuente de información menos confiable, aquella cabeza algo hueca que no recordaba ni si quiera el nombre del lugar que pisaba en aquellos instantes. El juego de sus dedos había terminado, y las manos se habían acercado a los cabellos blancos esparcidos por todo el lugar, para comenzar a trenzarlos con cuidado.

Los ojos cansados, de un momento a otro habían pasado a mantenerse alerta y sorprendidos -Es increíble, que estes armado y tan confiado de mostrarlo en la via publica…-susurro, al mismo tiempo que sus dedos dejaban los hilos plata, para viajar entre el césped hasta alcanzar, asintiendo a sus comentarios, casi en un tono automatico, mientras su mente y cuerpo se concentraban en llegar hasta él. La posición se desarmo y el cuerpo de la fémina termino tendido en el piso, mientras sostenia con cuidado de la daga, deslizándola entre las yemas de sus dedos, como si acariciara a un bebé. Con cuidado, un juego de manos rápido,ya había tomado costumbre del peso y la forma, los movimientos en su mano para tomarla se habían vuelto ligeros y rapidos, casi como si atacar a una persona con aquello fuera un baile, y esta fuera la que lo gobernara.

Un pequeño suspiro escapo de sus labios nuevamente, al mismo tiempo que devolvía el arma a su duelo, los dedos se habían escapado y buscaban entre los cabellos revueltos, la ropa y el cuerpo algún especie de objeto, que termino saliendo de la parte alta de su espalda, un delgado pedazo de metal aparecía entre sus dedos, el cual giro un par de veces, cambio de mano y acerco al cuerpo contrario -No soy buena, con las armas de corto alcance, lo mío es o tocarlo directamente o apuñarlo a lo lejos…-Sonrojada por sus palabras, volviendo a la vergüenza. El delgado material, cambio de forma alargándose de manera casi instantánea en una lanza de aproximadamente 2,3 metros, la cual caía al suelo, generando un fuerte golpe al lograr contacto. Sonrio, manteniendo la vergüenza, de volver a tomar de su arma, para acomodarla bien, notando como la poca gente que se encontraba cerca, generaban un halo de miedo a su alrededor, alejándose lo más rápido que podían de ambos.

Las piernas subían y bajaban, golpeando los pies contra el césped algo húmedo, un juego de niños que intentaba mantener la energía de la muchacha en marcha, en un continuo ciclo para no dormir en aquella platica que había tomado un giro interesante- ¿Y de dónde… proviene? ¿Que le hizo venir a una ciudad como esta...? - La adrenalina, de a poco dejaba el cuerpo femenino, para volver a la sumisión del sueño, de los bostezos, y la mirada adormilada de una niña. Froto sus ojos, intentando mantener la maquina en marcha, sonriendo atontada -¿Y cómo es que consiguió aquella…arma tan linda?- en un tono algo tonto, el rostro se acomodaba entre las manos de la joven. La mirada no salía de encima del desconocido, anotando mentalmente, cada movimiento, palabra, acción que este realizara frente ella. La información se perdería al cabo de unas horas, pero, estaba bien mantener un poco la duda ante lo extraño que se acercaba -Creo que estoy haciendo muchas preguntas…-Aunque no eran demasiadas, a su mente volvieron las palabras de la abuela del bosque, regañándola por ser tan entrometida, por buscar, por curiosear en la gente sin permiso, mientras la mirada demostraba que era aun mas inocente de lo que ya se creía.





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Tema Libre Re: Instant Crush |Libre|

Mensaje por Chrom | Legault el Sáb Dic 09, 2017 10:55 am

Legault no pudo reprimir en ese instante una ligera sonrisa burlona al observar con diversión a Surya tomar con cuidado entre sus manos su preciada daga. Comenzó ésta a inspeccionarla y curiosearla con dedicación, adaptándose a su peso y manejándola con una repentina agilidad que dejó ciertamente asombrado al pelivioleta. ¿Quizás hubiese hecho mal al dar por sentado que aquella joven jamás pudiera haber blandido una hoja antes...? Se la prestó con la certeza de que no supondría peligro alguno para su persona... Pero al verla manejar con tal brío su propia daga, debía admitir el chico que su respiración se estaba volviendo algo más pesada y le costaba un poco más de la cuenta tragar saliva, del asombro y el cierto temor que comenzaban a inundarlo en ese entonces.

Aunque debía admitir, a su vez le halagaba la curiosidad que aquella daga pareció haber despertado en la albina, la cual mostraba un interés especial en ésta, dejando de lado ligeramente su pereza y somnolencia para escrutarla con la mirada mejor. Finalmente, tras un rato con su daga en las manos ajenas, Legault tuvo de vuelta su arma, seguido aquello de un suspiro aliviado por parte de éste, mientras observaba a la joven recostada sobre el césped -Bueno. ¿No es mejor mostrar que ando armado, para así evitarme asaltos innecesarios? No me gusta perder el tiempo con novat--... ¡Con ladrones de poca monta!- Rectificó a mitad de la frase el chico al darse cuenta de la metedura de pata que estaba a punto de cometer, para con ello dejar paso a una cierta curiosidad creciente en su interior al percatarse de cómo Surya parecía estar "rebuscando" algo en su espalda...

Para con ello, dar paso al asombro propio nuevamente. Una especie de artilugio extraño emergió en manos de la contraria... Los orbes violetas del joven se posaron en éste con interés, desprendiendo algún que otro destello eufórico. ¿¿Quizás se trataba de un objeto de valor?? ¿¿Una arma legendaria?? ¿¿Un mito...?? Fuera como fuese, ante sus ojos acababa de aparecer un artilugio que supo llamarle la atención nada más con su apariencia... Y qué decir de sus capacidades. Aquel pequeño filamento de metal, de la nada, creció en proporciones al punto de volverse una enorme vara de metal, mucho más grande que él mismo y su propia portadora...

-¿Pero qué...?- Una ligera exclamación atónita escapó de los labios de Legault, quien se mostraba algo ojiplático ante la escena que acababa de presenciar, para con ello, tras unos segundos de silencio y reflexión interna, cabecear de lado a lado mientras su expresión se torna de una asombrada a otra más burlona y... ¿confiada? Como si se estuviera riendo de sí mismo. "Esta es una prueba más de que uno no debe juzgar un libro por su portada...".


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-¿Hm? Oh, ¿de dónde vengo?- Salió finalmente del trance el pelivioleta en ese entonces, al escuchar aquellas preguntas ajenas y, mientras asentía a cada cuestión en silencio pacientemente, comenzó a hablar en un tono amistoso, como antes. Como si la sorpresa que le invadía hacía cuestión de segundos jamás hubiera existido.

-Veamos... Vengo de tierras muy lejanas y poco conocidas...- Hizo una breve pausa dramática mientras recostaba un poco más su cuerpo en el césped, al punto de tumbarse por completo sobre éste boca arriba, dejando su largo cabello desparramarse en todas direcciones -¿Conoces Ylisse...? Lo dudo. Resumiré en que vengo de un reino muy lejano y de costumbres algo... diferentes a las de esta extraña ciudad. Curioso, ¿cierto?- Acomodó en ese momento sus manos tras su cabeza, posándolas en su parte trasera para que ejercieran éstas de almohada propia mientras continuaba hablando con sus ojos cerrados y disfrutando de las caricias que la brisa del ambiente le estaba ofreciendo en el rostro -Se puede decir que estoy aquí por cuestiones de "trabajo"... Aunque tengo tanto tiempo libre, que me veo en la necesidad de explorar cada rincón de la ciudad para mantenerme ocupado. De vez en cuando, incluso me tomo el capricho de jugar un poco con la gente que conozco...


Obviamente, con aquello último que acababa de decir hacía alusión a su segundo oficio de ladrón. Él se lo tomaba realmente como un juego, una forma de pasar el tiempo. Incluso en ocasiones, simplemente les regresaba las pertenencias robadas a sus víctimas al darse cuenta luego de sustraerlas que realmente no le interesaban.


-Hm... ¿Mi daga? Se llama Ninian, y bueno...- En ese instante, Legault abrió finalmente sus ojos y, incorporándose con cierta paciencia y tranquilidad de nuevo sobre sí mismo, quedando sentado sobre el suelo, dirigió una confidente mirada de frente a Surya, prosiguiendo con la conversación en un tono algo más bajo, casi como si estuviera susurrando -... Puede que no lo creas, pero he conseguido esta belleza como trofeo al haber derrotado un dragón.



Una pausa en la conversación, un silencio se hizo luego de pronunciar el joven aquellas palabras, como si fuera una especie de "método" de éste para que la contraria tuviera tiempo para digerir aquella revelación. Si había algo en que se había percatado Legault sobre aquella ciudad, era que muy pocos de sus habitantes creían sus historias antañas de dragones, magos, seres sobrenaturales variados, etc... Escepticismo por doquier. Era por eso mismo por el que, en ese entonces, el chico se mostraba algo inseguro al decirle aquello a la albina. ¿Le creería, creería en su historia...? ¿O lo tomaría por un loco, como todos?

-¿Ves el mango?- Comentó de repente el pelivioleta, cortando con ello el silencio que se había formado entre ambos -Está hecho de los huesos del mismo dragón del cual forjé la daga. Y las piedras brillantes, aunque no lo creas, son sus escamas pulidas... Era un dragón realmente legendario y duro, él es el culpable de mi cicatriz en el ojo... Por eso mismo he decidido llevar la experiencia conmigo en forma de daga, y no sólo de cicatriz... ¡Y vaya si valió la pena! Su belleza es impresionante.

En ese momento, cierta inseguridad comenzó a inundar a mayor profundidad el interior de Legault. Quizás fuera realmente por la presencia ajena... ¿Y si estuviera subestimando la mismísima existencia de Surya? ¿Y si no fuera alguien tan normal como en un principio pensaba el joven que era? Al fin y al cabo, no conocía a muchos que poseían un artefacto del cual presumía en ese entonces la albina.


-Bueno, dejemos de hablar de mí. Me interesas más tú, Sury. ¿Qué clase de historia trepidante se esconde tras esos ojos perezosos, y tras esta... vara extraña? ¡Cuenta!


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Mensaje por Surya Candra el Dom Ene 07, 2018 10:06 am

Ladeo levemente el rostro, pensando unos momentos, volviendo a frotarse los ojos evitando el sueño, para asentir – Creo que no me han robado… o no me he dado cuenta que lo hayan hecho…- Preguntandose a si mismo, si alguna vez le había quitado algo de valor, algún bolso, y si, lo habían hecho, pero habían podido detenerlo y ella, había disfrutado de un buen tiempo de tortura. Acaricio con cuidado el mango de la lanza, donde sus dedos ya se encontraban marcados de tanto uso, volviendo a hacerla pequeña, jugueteando con ella entre el césped, rodándola, alejándola y acercándola de su cuerpo, casi como si se hubiera vuelto un gato y este su juguete favorito -Es un regalo muy bonito, aunque lo uso muy poco…- Volviendo a esconder del pedazo de metal entre su ropa, al mismo tiempo que los ojos ambar volvían a los labios que le hablaban.

-Tierras muy lejanas…- Repitió al escucharlo, atrayendo los mechones blancos de sus cabellos hacia ella, para comenzar a trenzarlos- Su trabajo debe ser muy ameno, con aventuras…- En la mente de la joven, recordaba aquellos cuentos de hadas que no hace mucho había escuchado, en los que galantes caballeros luchaban contra bestias, tenían aventuras, ganaban admiración y dinero de los demás, de la gente que salvaban y la chica que debían proteger le seguía hasta el fin de los tiempos, aunque lo había observado por todo el poco tiempo que habían estado hablando, la apariencia y manera de hablar de su joven compañero, no le recordaba a los caballeros valientes, mas bien, a los ladrones, como Robin Hood, o algo por el estilo, su manera de expresarse frente a ella, de un continuo juego de palabras y miradas, le hacia pensar en que tal vez lo era y se encontraba allí para salvar a los pobres, o al menos eso pensaba en su pequeña cabecita de niña. Con los ojos en brillo, continúo escuchando las palabras que escapaban de los labios contrarios -Ninian, suena al nombre de un gato…- Murmuro, recordando a la camada que se encontraba en su hogar. Los sentidos volvieron a alertarse al escuchar la siguiente oración. La sangre se sentía a un mas fría de lo normal, y el corazón sintió un pequeño sobresalto.

-Si, es hermosa…- Un trago amargo, el decir esas palabras, sentía como algo ardía en su garganta y caída, golpeaba su estómago y le hacía querer vomitar. Se levanto con cuidado - ¿Sabías el nombre de aquel dragón? ¿Fue en un trabajo o por placer…? - Algo acelerada, poco común en ella, podía sentir como la esencia de Candra intentaba tomar el control de su cuerpo, con ganas de comerlo en ese mismo momento. La detuvo, la mantuvo encerrada en su interior, calmándola, haciéndole notar que, a pesar de su manera atontada de comportarse, podía mantener la situación. Tomo un nuevo sorbo de aire, antes de poder responder a su pregunta -Soy… de un pueblo, también lejano…-Comenzó contando, intentando reponerse al golpe, ya había escuchado de otros que forjaban sus armas con partes de dragón, pero estos habían sido devorados por la ira de la mujer en su interior – Escape de mi pueblo, y encontré esta ciudad, hace muy poco también, fui encontrada moribunda por unas personas que, hasta ahora se encargan de mi…- Acaricio la cabellera trenzada, jugando con las fibras plata para encontrar la paz -Mi lanza no tiene nombre, es un regalo, de una amiga. Apenas nací fue entregado a mí, es un tipo de metal muy duro, no podría darte el nombre exactamente, solo que fue fabricado por valkirias. -

Suspiro, con la calma y el control, de que había podido mantener al ente superior en su interior. Durante unos segundos, pudo sentir el silencio entre ambos, la mirada curiosa sobre ella y como algo pesado se acomodaba en su espalda. No, no lo había logrado, no del todo, el control sobre la mujer con poder sobre ella había salido en forma de su cola escamosa y negra, bajo su vestido de tarde. Con rapidez se incorporó, para levantarse y cubrir de esta, intentando no dejar ver su ropa interior, junto al movimiento molesto de la extremidad extra, que había aparecido -Y soy la portadora de un dragón milenario…-





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Tema Libre Re: Instant Crush |Libre|

Mensaje por Chrom | Legault el Miér Ene 10, 2018 12:02 pm

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-¿Nombre de gato...? Ahora que lo comentas, tienes razón...


Murmuró casi para sí mismo Legault ante la opinión que soltó Surya sobre su daga Ninian. Sí, realmente sonaba como un nombre que alguien pondría a un gato... ¡Pero el joven no llegó a pensar en eso cuando le dio nombre! Tan sólo se dejó llevar por la emoción del momento de al fin tener su bella daga forjada con los huesos de aquel dragón tan legendario, Zephiel. Sin embargo, ahora que sabía lo curioso que sonaba el nombre, por alguna razón se sentía acomplejado. ¡No era una daga para niños ni agradable, era una realmente peligrosa! ¿No debía su nombre acaso transmitir la misma sensación de peligro, de terror, en vez de sonar a nombre de gato...? "... Quizás deba replantearme en un futuro el nombre...".

Sin embargo, apenas tuvo tiempo el pelivioleta para pensar mucho en aquella tontería del nombre, ya que nada más comentar la naturaleza de la daga que estaban admirando ambos, la albina pareció tomar un cambio bastante obvio de actitud. Ésta luchaba por aparentar no haber sido nada, ya que seguía tratando de hablar con curiosidad e interés. Mas, sin embargo, en su voz Legault podía diferenciar una clara preocupación, una amargura marcada. Como si el hecho de que aquella daga fuera una especie de "trofeo" sacado de la derrota de un dragón milenario se tratara de un duro impacto para la joven. ¿Quizás había hecho mal el ladrón a tiempo parcial al decirle de su origen sin titubeos? Las preguntas preocupadas de la chica no tardaron en aparecer ante éste.

-¿Hhm? Se trató de un dragón conocido por todos en aquel entonces. Zephiel, un dragón colosal cuyas escamas son las más duras y resistentes que una hoja haya podido conocer jamás- Explicó Legault en ese momento, mientras mantenía un rostro ciertamente curioso por la reacción de la albina, tan exótica en ella hasta ahora que hasta entonces se había manteniedo serena y casi adormilada, mientras se dejaba hacer aquellas trenzas en su cabello, paciente -Verás, Zephiel era un dragón algo... imprevisible. Podría pasarse siglos sin aparecer ante nadie, como de pronto surgir de la nada y comenzar a formar el Caos durante años seguidos en una zona del mundo... Y la última zona que hasta entonces estaba sufriendo las masacres sin sentido de Zephiel se trataba del reino al cual servía...

Al ver que la chica se mostraba en ese entonces dispuesta a hablar un poco de su propia historia, el pelivioleta decidió posponer la historia de la lucha con aquel dragón legendario para luego, ya que no quería pecar de descortesía y, acomodándose, dejó sus oídos a libre disposición de Surya, quien comenzó a relatarle con aquella voz suavizada y somnolienta tan característica suya, y que estaba comenzando a parecerle divertida a Legault, su historia -¿Escapaste de tu pueblo? Vaya, no creo que deba ser muy hospitalario como para querer escapar de él- Comentó con cierto tono burlón y sarcástico, para entonces abrir un poco más de la cuenta sus orbes violetas, sorprendido -¿Moribunda? ¡¿Fuíste atacada por tropas enemigas...?!

Sin embargo, aún con los sucesos dramáticos que estaba escuchando, el joven ladrón no pudo encontrar más que divertida e interesante aquella serie de anécdotas ajenas. Realmente no sabía nada de aquella misteriosa chica que se presentaba ante sus ojos con una porte tan adormilada y despreocupada (y quizás un poco ligera de ropa), y en ese instante pudo entrever el enorme interés que había cobrado en el pequeño rato que pasó junto a ella. Al fin, el dolor molesto en su cicatriz del ojo izquierdo cesó, por lo que la estancia junto a Surya ya le era bastante más apacible que antes...

Hasta que de pronto, se hizo el silencio. Los orbes de Legault se quedaron fijos en los ámbar ajenos, como si quisieran ver a través de ellos, explorar cada rincón de éstos de forma exhaustiva, perderse en el mar dorado que eran para el joven... Hasta que, de repente, el pelivioleta siente algo pesado caer al suelo a sus espaldas -¿Hm?- Gira su rostro, curioso pero sin apenas moverse ante aquello, para entonces ver cómo algo alargado parece retorcerse en el césped -... ¿¿Hhm??- En ese instante, al verlo mover se incorpora hincando una rodilla en el suelo un par de pasos más allá de donde estaba, alejándose del lugar de origen de aquel sonido pesado de antes... Para percatarse con la visión de Surya de pie, erguida y luchando por cubrir su propia ropa interior inferior de ser mostrada por las molestias que le estaba ocasionando una cola de dragón que emergía de ella.

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-... ¿Qué dem...?- Balbuceó en ese instante el joven, ojiplático, mientras observaba detenidamente a la albina con la boca entreabierta de la impresión. Su mirada pasó a alternarse una y otra vez entre el rostro de Surya y su cola, entre su cola y su rostro... -... ¿¿Eres un dragón??- Exclamó desconcertado Legault, mientras sus ojos aún continuaban abiertos de par en par y su tono de voz mostraba verdadera sorpresa -... ¿¿Y por qué de pronto te ha salido cola...?? ¡G-Guárdala antes de que nos llamen la atención por...! ¿¿Exhibicionismo...??

La mente del joven pelivioleta en ese entonces se hizo un verdadero desastre, llena de dudas y preguntas sin responder que se agolpaban entre sí y clamaban en su interior por salir al exterior, sin embargo aquello obviamente no era posible. No saldrían más que palabras mal articuladas por parte del chico en ese caso.


-...Ve-Veamos... "Portadora de un dragón milenario"... ¿Eres un dragón o no? ¿Por eso te sorprendí antes, al decirte de dónde provenía Ninian? ¡Y-Y guarda esa cola de una vez, me pone nervioso!


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Tema Libre Re: Instant Crush |Libre|

Mensaje por Surya Candra el Sáb Ene 20, 2018 10:41 pm

Con rapidez, sus manos se movían de un lado a otro intentando mantener la cola escondida bajo las telas de la falda, intentando controlar aquel sentimiento de enojo dentro de su cuerpo, imparable, insaciable, que luchaba con las ganas de lanzarse a atacar el hombre que se encontraba frente a ellas. Termino por tomar la cola entre ambas manos, pasándola entre ambas piernas, con el fin de cubrirla con la tela de la ropa, mientras la punta fuerte y escamosa golpeaba el piso con auge. Ambas piernas perdieron un poco de fuerza y se doblegaron terminando sentada, en aquella dura y fría superficie escamosa -No es algo que se vaya contando a tontas y a locas a todo el mundo…- Siendo levantada durante unos segundos por la extremidad extra, para volver a dejarla tocar el piso, casi demostrando su resignación- No voy gritando “¡Hey! ¡Hola, soy un dragón!” …-
 
De a poco los movimientos violentos cesaron, dejando solamente un pequeño revoloteo de la punta de la cola de un lugar a otro- Ya se ha calmado…-Murmuro más tranquila, llevándose la mano al pecho, intentando buscar la forma de detener el acelerado corazón que parecía irse de sus manos. Cerro los ojos, tomando aire nuevamente relajando los músculos, junto a la ligera despreocupación de lo que pudiera suceder. 

-Soy Surya…-Volvió a decir con los ojos apretados junto a la ropa que arrugaba entre sus dedos -…Portadora de Candra, dragón protector de la noche.- Por fin demostraba algo mas de fuerza en sus palabras, algo mas de claridad, como si las oraciones salieran por si solas, buscando la calma, y la forma más rápida de explicar las cosas- Provengo de un pequeño pueblo en Bangladés, del cual no recuerdo el nombre, o tal vez solo quise borrarlo de mi memoria- Intentando mantener el tono decidido y fuerte de sus palabras, trago saliva, para dejar escapar, continuo un suspiro nervioso-Escape de un tipo de culto. Era casi una diosa por poseer a un dragón dentro de mi… algunos me amaban, otros me golpeaban y me gritaban en mi cara que era un monstruo por no dejar salir a su protectora, y solamente, es que yo… aun no puedo controlarla- Las manos que apretaban con temor la ropa sobre su pecho, subieron al rostro pálido de la chica, cubriendo la totalidad de este.
 
-Escape, intente alejarme lo que mas pude de aquel lugar, lo mas rápido, antes de que algún loco terminara por sacrificarme por liberarla…- Uno de los tirantes del vestido volvió a caer, y apartando una de las garras de su rostro, termino por quitar el principio de su traje, dejando a la vista el delicado sujetador negro, junto a la enorme cicatriz circulas en la mayor parte de su abdomen -No soy una aventurera, un caballero o un Robin Hodd… solo soy una niña asustada, con un dragón que no puede retener…- Murmuro en un hilo de voz, junto al pequeño temblor de todo su menudo cuerpo, las manos que intentaban cubrir sus ojos y rostro, labios con el ceño fruncido, como si fuera a empezar a llorar, pero contuviera el acto con firmeza -Y cuando me hablan así, hacen que tenga mas miedo…- Uno de sus orbes ámbar, se asomó entre los recovecos de los dedos, para observarlo. Algo lloroso, con aquel brillo del temor latente, se fijaron en los contrarios, clavándose en ellos, en busca de alguna respuesta positiva.





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Tema Libre Re: Instant Crush |Libre|

Mensaje por Chrom | Legault el Lun Feb 05, 2018 2:40 pm

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-N-No, si eso ya me lo intuyo... ¡No es algo muy "normal" que uno pueda comentar así como así, creo...!

Contestó aún desconcertado y ciertamente en shock Legault, mientras sus orbes violetas se quedaba fijos, incrédulos, sobre la cola de dragón que guardaba torpemente tras de sí la albina. ¡¿De veras era una especie de dragón...?! ¿Quizás fuera por eso mismo que le estuviese doliendo hasta entonces su cicatriz en el ojo...? Al fin y al cabo, ésta reaccionaba ante presencias de tal calaña, seres mitológicos y fantásticos como eran los dragones y demás... ¡Y Surya parecía ser uno! El pelivioleta, sin embargo, se mantuvo manso. Había llegado a matar un dragón en su pasado, pero sólo porque se vio obligado a ello. Aún cuando tenía cierta aversión o rencor dirigido a aquella raza por lo agresiva y la de penurias que trajo en su época a la humanidad, aquella era una nueva era. Una la cual no tenía por qué verse contaminada con nuevas hostilidades entre humanos y dragones... Y el joven no sería quien quebrara dicha "Paz", al fin y al cabo, por lo que todo aquel incidente de la "cola de dragón" simplemente supuso para él una "revelación muy curiosa" por parte de la chica a la que acababa de conocer... Y por la que cada vez se encontraba más interesado y curioso. ¿Qué más secretos podría guardar aquella chica a sus espaldas, aparte de una cola de dragón obviamente?

-Surya Candra...- Murmuró para sí mismo Legault, como si con ello buscara grabarse bien aquel nombre en su memoria para, con ello, relajar los músculos de su cuerpo finalmente y adoptar una postura más en calma, atendiendo interesado a la historia que tenía por relatar la contraria y, a su vez, tomando nuevo asiento en el césped, mientras sus orbes violetas danzaban de un lado para otro, asegurándose de que ningún civil que los pudiera estar observando por casualidad se haya percatado de aquel "incidente de la cola". "... He pasado de estar con una chica normal y corriente, a pasar el rato con un dragón y... ¿Ahora resulta que es una especie de 'Diosa'?", reflexionó el joven en su mente mientras atendía a la explicación ajena, con su mirada ciertamente ojiplática y curiosa. ¡Era la primera vez que se encontraba frente a una diosa! O al menos, en aquella época. Aunque algo le estaba diciendo al pelivioleta que lo estaba malentendiendo todo... "¡Claro! No es una diosa, es una chica que ha sido tratada como tal por... ¿guardar en su interior a un dragón...? Cada vez se está haciendo más compleja la historia...".

Una vez finalizado el relato ajeno, con la expresión de Legault dejando ver claramente su estupefacción y, a su vez, lío de ideas en sus pensamientos, el chico tosió un par de veces, carraspeando ligeramente para despejar su garganta y, tomando una buena bocanada de aire luego de ello, comenzar él mismo a hablar en un tono neutro y sereno, a la vez que grave, como si estuviese haciendo un "recuento de sucesos" -Entonces... Eres Surya Candra, una chica que guarda dentro de ella un dragón de a saber qué edad y... maltratada por sectistas que fueron sus captores y creyentes...- Dijo aquello último con un tono más asqueado y enojado, como si estuviese escupiendo aquellas palabras de lo amargas que le eran de sólo pronunciarlas -Conseguiste al final escapar y... ¿ahora estás aquí? ¿Es... eso?

Preguntó ya con las ideas algo más ordenadas y con una visión más lúcida y clara de la situación por la que estaba pasando aquella chica... dragón... ¡O lo que fuera! Legault volvió a toser un par de veces, en ese entonces de forma más suave y silenciosa mientras cerraba sus propios ojos en calma, entrando en una especie de reflexión interior ajena a Surya y, tras unos segundos de un silencio penumbral, volvió a abrirlos para dirigir su mirada a la contraria, topándose con la imagen de ésta completamente afligida, tapándose su propia expresión entristecida entre temblores de su propio cuerpo, con sus cristalinos ojos ámbar asomándose por las aberturas de sus dedos para posarse en el semblante del joven que tenía frente a ella.

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El chico no se demoró un segundo más ante aquella visión y, tomando sin permiso alguno una de las manos ajenas en las suyas (dejando a la par parte del rostro de la albina al descubierto como consecuencia), llevó el dorso de ésta a su propio rostro para depositar en él un suave y enternecido beso gentil, con sus ojos violetas fijos en los ajenos mientras tanto, sin separarlos por un segundo de éstos para, luego del beso, continuar hablando en un tono decidido y que desprendía seguridad por cada nota vocal de la frase -Surya, no tienes nada que temer conmigo. Has pasado por mucho, gracias a algo que seguramente ni siquiera quisiste desde un principio... Debes ser más fuerte de lo que aparentas, en el fondo. Y es una de las claves de una verdadera dama: Ser delicada por fuera, pero dura en el fondo.

En ese momento, Legault hizo una pequeña pausa ante sus palabras, dejando ir finalmente la mano ajena para que la albina la tuviera de vuelta y, con ello, incorporarse de pie sobre el césped. Una vez de pie, se aproximó a Surya ignorando el hecho de que estaba mostrando una parte de su ropa interior color azabache y, posando las yemas de los dedos de su diestra en la marca circular que tenía en su abdomen, inclinándose ligeramente para ello, posó su otra mano libre en la coronilla de la chica, comenzando a acariciar su blanquecino cabello con suavidad, como si tratara de reconfortarla con aquello.


-Ya pasaste por suficiente, Surya. Ahora cálmate, no te haré nada malo, ¡jamás...! Al contrario, ¡te pienso proteger!


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Tema Libre Re: Instant Crush |Libre|

Mensaje por Surya Candra el Sáb Feb 17, 2018 9:32 pm

-Candra tiene… sobre los 1000 años, creo…- Murmuro, intentando recordar la fecha exacta de su nacimiento. Suspiro, intentando controlar los pequeños quejidos de sus labios, ante las incansables ganas de colapsar en esos momentos -Si… en resumidas cuentas, si- Fijo su mirada en el rostro contrario, en la mirada algo preocupada, podía sentir la calidez de sus ojos sobre el cuerpo indefenso que se encontraba en el piso. Pequeñas gotas de agua golpearon las telas del vestido, pasando a sus piernas temblorosas. Desvió la vista aun lado, intentando esquivar los ojos del peli violeta, cuando el tacto contrario le sorprendió. Intento alejar su mano de la de Legault, pero todo esfuerzo fue detenido al percibir los labios cálidos contra la gélida piel propia. Los orbes volvieron a encontrarse con los del hombre frente a ella, deteniéndose casi dominada por la fuerza de su mirada.

Asintió con el rostro, deslizando la mano ocupada en su rostro, hacia su cuerpo, abrazándose a si misma, con algo de fuerza. Las pequeñas gotas pasaban a goterones de sus ojos ámbar, abiertos como platos no se despegaban de los contrarios. Un pequeño temblor en su cuerpo, alejo su ser de la mano que tocaba su cicatriz, para a los segundos, volver a entregarse a él, cerrando los ojos, al mismo tiempo que el rio de lagrimas no dejaba de caer por sus mejillas. Cerro los ojos, con algo de tranquilidad en su interior, intentando controlar los sentimientos, las emociones explosivas que se expandían en su interior, las que no le permitían liberar palabra alguna, ni detener las cascadas en sus ojos. Un par de palabras inentendibles pudieron salir de su boca, incomprensibles hasta para ella. Una de sus temblorosas manos llego hasta la contraria que palpaba de su cicatriz, mientras la otra, intentaba reponer la ropa sobre sus hombros, cubrir el sujetador, junto a su tez pálida.

Con cuidado lleno de besos la mano de Legault, con el rostro avergonzado, acariciándola levemente -Eso es muy tierno, pero… no creo que alguien pueda protegerme…-balbuceo, al mismo tiempo que liberaba la mano contraria, terminando por arreglar sus telas que le cubrían, llevándose la diestra a los ojos llorosos, limpiando con cuidado de aquellos expresivos orbes amarillos brillantes, los cuales de a poco, habían cesado su producción de agua, pero no del todo. Con un tono algo asustado, inocente, algo así como una niña miedosa, las palabras temblorosas volaban de su boca – Soy algo así como… un recipiente, Candra es incontrolable, y lo que puedan hacerme… vas mas allá de lo que cualquiera pueda hacer…va mas allá, cualquiera puede dañarme y despertarla...- Las palabras salían como pequeños carteles de alerta, de miedo, mientras el cuerpo delicado, volvía a los pequeños temblores. La chica de mirada adormilada, tranquila, y algo ida del universo, se podía ver como un inofensivo ratoncito en aquel instante, un pequeño roedor, perseguido por el gato de su pasado y presente, el cual le asfixiaba con ambas zarpas, y consumía toda su alma.

Con esfuerzo, retiro la cola de entre sus piernas, dejándola nuevamente en su posición normal, la cual se acomodaba otra vez, con pequeños giros, intentando recuperar la movilidad. Gateo, gateo hasta quedar lo mas pegada al hombre frente a ella, apoyando de su frente, sobre las rodillas del chico -Me asusta, me asusta mucho… ver a mas gente sufrir…- Manteniendo su posición, los ojos se fijaban en el césped, al mismo tiempo que sus dedos se enterraban en la tierra, apretando, en una batalla interna, entre volver a colapsar y mantenerse firme y fuerte frente al desconocido que comenzaba a conocer. El cabello plata, se desparramaba por su espalda, cayendo por sus hombros, brazos, rozando la tierra.





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Tema Libre Re: Instant Crush |Libre|

Mensaje por Chrom | Legault el Miér Feb 21, 2018 11:57 am

Música Ambiental [Opcional]:

Un ligero tono rojizo acudió a las mejillas de Legault cuando observó cómo la albina tomaba una de sus manos y la llenaba de suaves y enternecidos besos, sintiendo cómo su pecho parecía dar un vuelco de la impresión. No esperaba que aquel gesto cercano que acababa de tener con Surya segundos antes, el beso que le dio en el dorso de su mano, despertara en ésta tal muestra de... ¿Agradecimiento? "¿¿Es así como agradecen las cosas... hoy en día?? Vaya...", pensaba para sí mismo el joven, dejándose hacer por la contraria y finalmente teniendo su mano de regreso, observando cómo ésta parecía temblar ligeramente aún. Se mostraba como si fuera un cachorrillo indefenso ante el peligro, una imagen que supo enternecer tanto la expresión preocupada como el corazón del pelivioleta. Debía éste admitir que la albina se veía realmente hermosa y atractiva de dicha forma... Por indebido que fuera pensar aquello en una situación de tales tensión y melancolía.

En ese instante, el joven atendió a las inseguras y temerosas palabras ajenas, adoptando una expresión con ceño fruncido y labios ligeramente presionados entre sí, como si "algo no le cuadrara" en todo lo que estaba relatando la chica frente a la que se encontraba. Además, una necesidad de abrazarla con fuerza y decirle que "todo iba a salir bien" crecía con velocidad en su interior. Al fin y al cabo, realmente se veía como un cachorrito indefenso. Un niño que teme lo desconocido, lo que está por venir... Sin embargo, no pudo tener más tiempo en el cual perderse en la profundidad ámbar de los orbes ajenos, cuando se percató de cómo Surya comenzaba a acercarse a gatas, pegándose un poco más a él y escondiendo su rostro cerca de su regazo - . . . - Mantuvo silencio en ese instante, con sus orbes violetas fijos en el cabello blanquecino ajeno, el cual se desparramaba por todas direcciones desde la cabellera de la joven, extendiéndose por sus hombros y cayendo al césped en cascada. En ese instante, decidió que lo mejor era, simplemente, disponerse a acariciar dicho cabello con una de sus manos lenta y suavemente, peinarlo con su diestra con paciencia, como si lo que acababa de decirle la chica, todos sus temores más profundos y su melancolía vigente, no le resultaran para nada algo más allá de lo normal y cotidiano.

-Hm... Ya veo... Tienes miedo de Candra... Y quizás, ¿de ti misma?- Cuestionó Legault en ese instante, sin cesar sus caricias en el cabello albino de la contraria, en un tono que hacía que dicha pregunta pareciera más una autodirigida -... Entonces, para evitar que se despierte, habrá que evitar enojarla... Y para que no se enoje, habrá que cuidar su... "recipiente", ¿cierto?- Como si estuviese explicando algo a un niño chico, iba diciendo paso a paso lo que pensaba, lo que pasaba por el mundo de dudas sustanciales que era su mente. Poco a poco llegando al origen de todo su punto de vista respecto a Surya y su delicada situación -Yo me encargaré de mantenerlo a salvo, en ese caso. Si el remedio para tu preocupación y tu miedo es el mantener a raya a Candra, y el que todo el mundo a tu alrededor se encuentre a salvo de ti... Estoy dispuesto a ser quien te mantenga a ti a salvo. ¿Qué te parece, Sury?

En ese instante, se encontraba uniendo un par de mechones de ambos de sus cabellos para hacer con ellos una trenza que unía tanto a Legault como a Surya. Una vez realizada dicha trenza, con cuidado dirigió su mano al rostro ajeno, escondido ligeramente en su regazo y, tomando con sutileza su mentón en la palma de dicha mano, alzó el rostro de la albina para poder admirar con detenimiento la complejidad de aquellos orbes ámbar que tanto sabían brillar y atraer la atención del pelivioleta en ciertas ocasiones -Tienes un rostro demasiado tierno como para echarlo a perder con muecas tristes y preocupadas... ¡Te saldrán arrugas así! Por lo que no sólo te mantendré a salvo: También protegeré tu belleza. Como dicen, "Dos pájaros de una flecha", ¿uh?- Sonrió levemente al decir aquello, con la mano aún sujetando el mentón ajeno y el pulgar de ésta acariciando con suavidad la mejilla de la albina, con la intención de contagiar la tranquilidad que irradiaba en su semblante a través del tono seguro y sereno de sus palabras, sus gestos y su expresión en calma.

-Y como recompensa a mis 'selectos servicios de calidad', tendrás que dibujarme las mejores sonrisas que sepas hacer en ese rostro que tienes. Soy muy difícil de contentar, así que más te vale mostrarme siempre la alegría más sincera que puedas transmitir. ¿Tenemos trato?- Preguntó con curiosidad y aún sonriente Legault, a la par que dejaba ir el rostro ajeno de su mano, la cual fue la misma que extendió en dirección a la mano ajena, abriendo por completo su palma, "invitando a un apretón de manos" a Surya.


-Confía en mí.

"Te protegeré mejor que nadie en esta ciudad, país... O mundo"


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Tema Libre Re: Instant Crush |Libre|

Mensaje por Surya Candra el Jue Feb 22, 2018 10:34 pm

Podía sentir su mirada, aquella mirada de cierta lastima, comprensión al miedo a lo desconocido, sobre ella, mientras de sus ojos no dejaban de escapar pequeñas gotillas de miedo en forma de líquido. Todo el cuerpo se estremeció, apenas sentir las manos de aquel joven tocando de sus cabellos, mientras liberaba un pequeño quejido. Con algo de miedo, su cabeza comenzó a moverse, asintiendo una y otra vez a cada oración, palabra, que este mencionaba, frente a la propia y escaza, explicación.
 
Comenzaba a balbucear, intentando encontrar las palabras justas para explicar lo que sucedía, como si fuera alguien que aprendiera a hablar por primera vez, los vocablos en su cerebro jugaban dispersándose hacia todos lados, sin darle un buen resultado a lo que intentaba explicarle. Apretó un poco de sus puños, junto al labio inferior de su boca -Candra no es mala…- Susurro, continuando con las afirmaciones hacia las frases que este propinaba -Soy el recipiente, que si es dañado… puede provocar mucho daño, no deseo eso…- Sus palabras cesaron, intentando conectar todo lo hablado entre ambos, intentando llegar a un punto en donde las palabras contrarias, lograran hacer una unión en su cerebro, ante la sorpresa de lo que oía.
 
Los segundos en los que su rostro era tomado, fueron como horas, se sintieron lentos, pero cálidos, amables, se volvieron totalmente acogedores. Elevo la mirada, con los ojos rojos de tanto llorar, los parpados algo hinchados y el ceño levemente fruncido, como un pequeño puchero en su labio -¿Arrugas…?- casi como por instinto, elevo ambas manos hasta su rostro, inspeccionándolo, acariciando de este en busca de algún desperfecto que no hubiera notado antes. Con sumo cuidado, acaricio de la mano que le sostenía, para depositar un beso en la palma de este, asintiendo, algo temerosa -¿No es… “Dos pájaros de un tiro”…?-Con una leve sonrisa temblorosa.
 
Suspiro, con cierto miedo, el mentón tembloroso y los ojos apretados, asintiendo con la cabeza otra vez. Acercando su boca a la palma, para besar, nuevamente de esta, antes de tomarla, estrechando su mano con la del pelivioleta -Gracias…-musito con suma suavidad, sintiendo como las palabras eran llevadas por un pequeño y leve viento que corría, abrazándolos. Intento sonreír unos segundos, sintiendo como el alma de a poco, le volvía al cuerpo, las ganas de levantarse y dejar de llorar- Intentare no ser una carga muy pesada…- Tomando algo de aire para contener todos los sentimientos en su interior.
 
Utilizando de apoyo, la misma mano que habían estrechando, se elevó, estando de pie frente a él, la diferencia entre ambos era notoria, además de la cola negra entre las piernas de la chica, que se meneaba de vez en cuando de un lado hacia otro, el tamaño entre los dos era una diferencia clara que le lograba hacer gracia. Penso durante unos segundos que cuando se levantara totalmente alcanzaría a verle frente a frente, la verdad fue mas dura y divertida, al sentir como tenia que observarle hacia arriba como si fuera una niña pequeña frente a un adulto. Una dulce risa no pudo ser contenida, junto a la mirada infantil de la chica somnolienta- Eres demasiado alto…- En su tono de voz cansado, algo arrullador.
 

Con cierta ternura, aun mantenía la mano contraria enlazada en la propia, acariciando con su pulgar de la contraria, intentando mantener aquel calorcillo que emanaba, contrastando a la gélida mano de la albina. Un cierto tono rojizo apareció en sus mejillas, junto a los latidos, extrañamente acelerados. Durante unos segundos se sintió tranquila absorbida por la paz que le entregaba el joven frente a ella, hasta notar como reaccionaba su cuerpo, algo nerviosa -Mmmh…- Desviando otra vez la mirada de los ojos violetas hacia la pequeña unión que había formado el chico entre sus cabellos, continuando con la sonrisa algo atontada y risueña. Un leve bostezo se hizo presente entre ambos, junto al cansancio sobre los parpados de la joven, que no habían hecho acto de presencia en demasiado tiempo, los ojos comenzaban a cerrarse.





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Tema Libre Re: Instant Crush |Libre|

Mensaje por Chrom | Legault el Sáb Feb 24, 2018 4:22 pm

Música Ambiental [Opcional]:

Para la mente de Legault aún resultaba algo compleja la explicación de la situación que la albina se estaba esforzando en transmitir. ¿Candra realmente no era un "ser maligno", y en cambio temía que fuera la causa en un futuro de mucha gente siendo dañada...? Era un dragón seguramente milenario, y el joven pelivioleta tenía ya muy interiorizado el hecho de que los dragones... No suelen ser especialmente simpáticos, menos con los humanos. La mayoría de los dragones que llegó a ver con sus propios ojos el chico (que se pueden contar con los dedos de una mano) eran realmente bélicos y gustaban de causar carnicerías a su paso, sin escrúpulos... ¿Y de pronto, Surya le estaba intentando hacer entender que Candra no era "mala"? El joven presenció las suficientes atrocidades en su vida pasada por parte de dichos dragones, como para no guardar aún en su interior cierto rencor hacia éstos... Por lo que Candra, a ojos del pelivioleta, seguía representando un severo peligro. Tanto para él, como para los demás... Como para la albina.

Aunque este pensamiento rencoroso se veía suavizado en la mente de Legault gracias en buena parte a los nuevos besos que la contraria le estaba depositando en su mano. Muy pocas veces llegaba a encontrarse el joven alterado ante una mujer... Y, sin embargo, en ese momento llegó a estarlo ligeramente, sintiendo un pequeño cosquilleo acudir tanto a sus mejillas como a parte de su nuca, incomodándolo en buena medida. Sin embargo, tampoco iba a decirle a la joven que dejara de besarle la mano... ¡Sería descortés de su parte...! -No agradezcas. No digo ni hago las cosas para que me agradezcan, al fin y al cabo- Restó importancia al asunto cuando escuchó el agradecimiento de Surya, a la par que formaba una expresión en su rostro ligeramente cómica y confusa -Hmm... Claro... Sólo te estaba poniendo a prueba, Sury- Guiñó juguetón un ojo a la contraria cuando ésta "rectificó" su dicho. Al fin y al cabo, Legault sólo tenía entendido que la forma de cazar aves era mediante arcos y flechas... ¿Qué más formas podría haber más que esa?

Música Ambiental [Opcional]:

Ayudó en ese entonces a Surya a levantarse, ayudándose de las manos tomadas entre ambos para darle a ésta un impulso que supo la contraria aprovechar. Profirió una leve risilla ante el comentario de ésta, a la par que la miraba a los ojos con sus orbes violetas desprendiendo ciertos destellos embelesados. Debía admitir que el rostro de la joven era ciertamente... hipnótico. Y éste poseía una ternura especial al estar enrojecido luego de haber sollozado con tal intensidad. En su mente, Legault se estaba regocijando de ternura.

Podía observar el joven cómo de pronto la contraria callaba. Se mantenía en silencio mientras sus ojos se escrutaban entre sí con detalle, como si quisieran grabar a fuego en sus memorias el aspecto de los orbes ajenos. La diferencia de alturas era ligeramente notable, con la albina teniendo que alzar ligeramente su rostro para poder mirar a Legault a los ojos. Éste, por su parte, podía sentir cómo su pecho comenzaba a incomodarse, con latidos precipitados de su corazón aumentando tanto su ritmo como su intensidad, sintiendo de pronto ciertos nervios acudir a su mente, haciendo que un ligero sudor frío a causa de la alteración que atormentaba su espíritu acudiera a sus sienes. Sin embargo, no permitiría vacilar, no en un momento como aquel. Decidió dejarse llevar por las acciones que su instinto y su cuerpo decidieran llevar a cabo... Y como resultado, se encontró tomando nuevamente el mentón ajeno con una de sus manos, acariciándolo con suavidad con su pulgar a la par que movía ligeramente de un lado para otro el rostro de la joven con ayuda de dicha mano -... Realmente... Eres una fémina de cuidado...

Podía sentir el pelivioleta cómo su respiración se detenía por un momento, o se hacía tan discreta y liviana que apenas éste la notaba. Todo el ruído ambiental del parque se silenció para el joven, quien por inercia comenzó a aproximar tanto su rostro como el ajeno entre sí lentamente, con sus orbes violetas fijos en los ámbar de Surya...


-... Tienes unos ojos tan tiernos... Y no hablemos de...- Pensaba continuar con "... los labios", pero en ese intante el joven supuso que las acciones dirían más que las propias palabras. Por lo que su rostro se aproximaba cada vez más al ajeno, comenzando a sentir la cálida respiración de la contraria entremezclarse con la suya propia...


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Tema Libre Re: Instant Crush |Libre|

Mensaje por Surya Candra el Dom Feb 25, 2018 12:04 am

Sonreía, reía divertida sin dejar de pensar que, a pesar de ser un gran dragón con enormes fauces, aquel cuerpo humano era tan pequeño y frágil, que aunque se viera voluptuosa, solo era una niña encerrada en una forma, mas allá de lo que era. Suspiro nerviosa, ansiosa de poder volver a agradecerle, al mismo tiempo que podía notar como su corazón salía de su pecho, por extrañas razones fisiológicas, desconocidas en aquellos instantes. Deslizaba de sus dedos por toda la mano tomada, intentando sostenerse de este, casi por necesidad, llena de un sentimiento egoísta de propiedad sobre el hombre que acaba de conocer en aquella tarde y al que ya había revelado la mayoría de su vida. Sintió su rostro tirar levemente, mientras los orbes ámbar volvían a posicionarse en la dirección perfecta para chocar con los violetas contrarios, aumentando el brillo sobre sus mejillas junto al leve sismo de su delicado cuerpo.
 
-¿Tú crees…?- Musito con algo de temor en sus palabras, parpadeando perpleja frente a la situación, de cierta manera, seducida por la mirada penetrante sobre si misma, sobre el brillo que parecía aparecer mágicamente entre ambos, sintiendo como la hinchazón de los ocelos desaparecía, junto al cansancio del cuerpo. El silencio reinaba a su alrededor, o al menos eso parecía en aquellos momentos, como si todo se hubiera vaciado y solo ellos dos se encontrarán en el universo. Durante unos momentos, pudo sentir la respiración contraria mas cerca, cada vez a menos centímetros de su rostro, y pudo notar, como la faz del chico se encontraba cada segundo mas cerca de encontrarse con la propia. Cerro los ojos, correspondiendo casi instantáneamente a la idea de un pequeño encuentro entre los labios de ambos. Con un pequeño movimiento, detuvo el próximo encuentro, juntando frente con frente, dejando una pequeña distancia entre ambos labios.
 
Trago saliva, manteniendo de sus ámbares cerrados, intentando mantener la calma entre ambos- Yo…- Casi por instinto, llevo la mano que había mantenido apretada hasta el centro de su pecho, entre ambos senos, acomodándola algo mas a la izquierda, hasta encontrar los latidos alterados de su musculo cardiaco, escondido tras su fría piel- Yo, nunca había tenido el corazón tan alterado y… nunca he besado a alguien…- confeso, con cierta timidez. A sus 23 años, solía ver a las parejas revolotear a su alrededor todo el tiempo sin entender que las unía, además del vínculo sexual entre ellos, ese vinculo que les permitía la reproducción y prosperidad de la especie. Suspiro, con la vergüenza en el rostro, mordiendo de su labio inferior -No entiendo que esta pasando… puede que este enferma…- Inocente, nerviosa, manteniendo con algo de presión ambas manos sobre su corazón agitado, para terminar por mirarlo, observar unos momentos de sus ojos violetas, antes de que el mundo callera nuevamente sobre ella.
 
“Es hora de volver…” La voz madura de la mujer en su interior reclamaba, directa, dominante, logrando un nuevo escalofrió por la columna vertebral. Lentamente, aparto de la mano que le invitaba a sentir de sus latidos, para deshacer de la unión entre ambos cabellos, observando con cierta tristeza, como esta se desvanecía. Otra bocanada de aire, para llenar sus pulmones de oxigeno y su cuerpo de valor -Debo irme, pero…Ahmmm…-Buscando entre sus bolsillos, ropa interior, algún objeto con el cual dejar una marca. De entre sus faldas aparecieron nuevamente los audífonos junto al aparato de música del principio, enrollados entre ellos. Una leve sonrisa se dibujo en sus labios, al mismo tiempo que tomaba la mano desocupada del joven y colocaba del pequeño reproductor en ellas -Mañana intentare estar… en la playa, desde temprano, el frío de estos días me congela fácilmente…-Explico algo mas relajada, a la vez que escuchaba los gruñidos de la mujer en su interior, en un notorio enojo ante la demora a casa -Quiero, seguir aprendiendo un poco mas de usted… si no amanezco enferma, mañana estaré caminando por los alrededores…- Limpio un poco de su ropa, entretanto, arreglaba de sus ropajes intentando no parecer tan desastrosa a la hora de volver a casa.
 
Le observo nuevamente, intentando mantener el recuerdo de su rostro en la cabeza, intentando mantener la imagen de aquel cabello y ojos avioletados, junto a la sonrisa juguetona -Es algo así, como que haya algo para… volvernos a ver…- Susurro, volviendo al temblor en sus palabras. Con cuidado, y ayudándose de los hombros contrarios, sosteniéndose de estos, se paro de puntillas frente a él, dejando un pequeño beso en la comisura de los labios de Legault, un pequeño beso que deseo que durara un par de segundos más, antes de separarse. Alejo levemente su cuerpo de él, despidiéndose con el tan tradicional estilo japonés, curvando un poco de su cuerpo, para caminar en una dirección totalmente desconocida, hasta para ella, en la búsqueda de su recorrido a casa, de vez en cuando, mirando hacia atrás.





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Tema Libre Re: Instant Crush |Libre|

Mensaje por Chrom | Legault el Dom Feb 25, 2018 2:39 pm

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El joven pelivioleta podía sentir cómo el cálido aliento ajeno acariciaba con suavidad su rostro, sintiéndose cada vez más agradable con cada centímetro, milímetro que sus rostros se aproximaban. Los orbes violetas de Legault, en calma, disfrutaban de ciertos destellos hipnóticos que los ámbar de Surya soltaban en ocasiones, como si fuera una forma de "atraerlos hacia ellos". De pronto, por alguna razón los latidos del corazón del chico se tranquilizaron, como si hasta ellos mismos decidieran dejar a la pareja un momento de paz y armonía que disfrutar juntos, en un momento de tal cercanía... "Decidido... Esta joven es mía", pensó en ese momento el pelivioleta, como si con simplemente aquel acercamiento que estaba teniendo con la contraria ya era su forma de "marcar el territorio"... Aunque debía pensar en mejores maneras para formalizarlo en el futuro.

Y, cuando ya casi Legault cantaba victoria y se encontraba convencido y lleno de regocijo ante el pensamiento de que podría disfrutar de aquellos labios de la albina que tanto lo estaban llamando en aquel instante, de pronto el acercamiento de ambos rostros se detuvo, con éstos a unos centímetros de distancia aún del ajeno. El joven pelivioleta, confuso, abrió un poco más sus ojos que a tales alturas ya había entrecerrado ligeramente, viendo el beso venir ya en aquel entonces, desconcertado por lo que acababa de ocurrir. Observó a la albina en busca de "una respuesta" a aquel paro que dio ésta a lo que iba a ser un beso entre ambos. Atendió aún algo contrariado a las palabras que le dedicó la joven, provocando una sonrisa en la expresión de Legault en ese instante. De entre todos los motivos por los que pudo haber denegado el avance de un beso, de entre todos los rechazos más desagradables que pudieran haber... La chica había dado uno que, más que disgustar al pelivioleta, hizo que éste se derritiera más aún de ternura. "Tal es tu inexperiencia... ¿Que no sabes cómo se siente un beso, a tu edad...? Debes ser una entre un millón, Surya... O quizás única, más bien".


-No estás enferma, Surya. Más bien, diría que ahora mismo sólo estás viviendo la naturaleza más real de un ser humano...


Música Ambiental [Opcional]:

En ese instante, observó como tomaba mayor distancia Surya de sí mismo, rompiendo tanto la unión de sus manos como la de sus mechones en forma de trenza. Legault no pudo evitar dibujar una leve mueca de disgusto ante la imagen de ambos mechones separándose entre sí... Sin embargo, el gesto que tendría la contraria a continuación despejaría toda inconformidad e incertidumbre que en aquel momento habitara en el interior del chico. Ésta rebuscó entre sus ropajes, llamando la curiosidad del pelivioleta al percatarse éste de los lugares más extraños de su cuerpo y vestimenta en los que la albina estaba inspeccionando, para finalmente tenderle en sus manos un artefacto extraño para el joven... ¿"Auriculares", eran conocidos en aquellos tiempos...? Legault, sin embargo, no dejó que la confusión del origen verdadero de aquel objeto en sus manos alejara su mente de lo que realmente importaba en aquel encuentro o, más bien, despedida: Surya.

-Está bien. Nos volveremos a encontrar mañana, en la playa de la ciudad. ¡Es una promesa!- Apretó con cierta fuerza en sus manos los auriculares que le proporcionó la albina, con cuidado de no romperlos por la fuerza ejercida y, con ello, guardarse dicho artefacto en el bolsillo derecho de su pantalón, a la par que asentía decidido ante la contraria, convencido de que cumpliría la promesa y al día siguiente, por la mañana, se encontraría en la misma costa de Éadrom, en busca de la albina -Nos volveremos a ver, Surya. Hasta entonces...

Sin embargo, Legault no tuvo tiempo para despedirse como era debido, ya que la contraria lo cortó con un repentino beso en la comisura de sus labios que lo tomó completamente desprevenido. Un ligero rubor apareció en sus mejillas justo al sentir cómo los suaves labios de Surya regalaban aquel beso tan cercano a sus propios labios en la comisura de éstos, mientras sus orbes violetas, entrecerrados, se fijaban en los ajenos. Podía sentir cómo su mismo corazón daba un vuelco en ese instante, como si de la sorpresa todo el mundo a su alrededor se ralentizara a tales extremos que el tiempo pareciera detenerse por aquel par de segundos que duró el beso ajeno. Sin embargo, aún cuando el joven pelivioleta hubiera deseado un beso más longevo, la albina se separó finalmente de éste una vez le había dejado aquel "regalo de despedida", el cual quedaría como cálido rastro en el rostro de Legault durante un buen rato. Al fin y al cabo, la calidez de aquellos labios había sabido dejar huella en sus comisuras... Y el mismo chico estaba decidido en ese entonces de volver a vivirla.

Correspondió la reverencia ajena en señal de despedida con una propia en ese instante (dejando atrás el rubor que había dejado marcado en sus pómulos el beso ajeno), una que transmitía (más que formalidad y educación) bravuconería y cierta picardía propia de un ladrón como él. Sin embargo, no por ello dejaba atrás la elegancia y gentileza propias de un caballero en sus movimientos.

Al ver cómo Surya comenzaba en ese mismo momento a caminar alejándose de él, sentía cómo los latidos, nuevamente alocados, de su corazón iban poco a poco normalizando su ritmo. Su pecho dejaba de retumbar con tal velocidad al finalmente no estar tan cerca de aquella albina que tan bien sabía poner su interior patas arriba en tan poco tiempo que compartieron juntos, realmente... Y, sin embargo, por alguna razón tenía la certeza de que ya conocía bastante a la joven. Tanto, que los encantos de ésta se veían enormemente incrementados para el pelivioleta. Su tierna voz suave y casi perezosa en todo momento, su rostro somnoliento y que aún así sabía trasnmitir en ocasiones una vitalidad oculta envidiable... Su misma piel, que se sentía cómo si uno estuviese acariciando seda de lo suave y tersa que era... Cada segundo que Legault dedicaba al pensamiento en detalle del aspecto y forma de ser de Surya ayudaba a que éste se mostrara cada vez más ensimismado e interesado en la mismísima existencia de la albina, en su historia. En su forma de ser.


-Lo tengo decidido. Éste no será nuestro primer y último encuentro, linda... Uno no se libra tan fácilmente de Legault. Y menos...

Alguien como tú.


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Mensaje por Demian Serkin el Lun Mayo 14, 2018 6:27 pm



TEMA
CERRADO
Tema cerrado por inactividad.
Este tema lleva inactivo más de dos meses y por tanto, muy a nuestro pesar, debe ser cerrado y enviado a la papelera, pero ¡No temas! Si deseas recuperarlo solo tienes que pedir su apertura aquí.
Lugar: Parque central
Atte: Staff ITR.
RHODES PRINCE PARA ITR



Otras cosillas:

Gracias a la genialosa de Noire por la firma ♡
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