6 AÑOS
Instituto Takemori Rol [ITR] es un foro de rol libre basado en una escuela que acepta seres sobrenaturales y humanos para que estos interactuen y se vea así que la paz es posible. Sin embargo nada puede ser utópico. No existe la paz eterna. Takemori se encuentra en una ciudad 'mágica' llamada Éadrom, la ciudad de la luz, creada por un ángel para que todo aquel que habite allí esté protegido. El ambiente es siempre agradable y puedes encontrar diversos secretos en este. Atrévete a interactuar con nosotros en un foro donde todo es posible.
Últimos temas
» ¿Una loba y una paloma? [Priv. Haruka]
Hoy a las 10:20 am por Axel Neolightning

» Un divertido desastre [Priv. Joker]
Hoy a las 8:30 am por Eliel Di Laveau

» ¡Canasta Navideña!
Hoy a las 6:01 am por Liu|Meng|Hao

» Buscando ayuda.
Hoy a las 12:49 am por Mitsuki

» The Joker ID
Hoy a las 12:27 am por The Joker

» Keep your enemies close. [Dylan, Vincent, Lev]
Hoy a las 12:16 am por Lev Novak

» CENSO DE DICIEMBRE
Ayer a las 11:43 pm por Liesel Morgenstern

» Justo como en casa
Ayer a las 11:37 pm por Liesel Morgenstern

» LIBRO DE FIRMAS
Ayer a las 11:37 pm por William a.

» You are a demon...or a dog? [Priv]
Ayer a las 11:25 pm por Viral & Kiba

¡CONFIRMACIÓN DE CUENTAS!
A partir del 8 de Junio, las cuentas nuevas deben ser confirmadas vía E-mail para evitar usuarios troll. Por favor, revisa tu correo, tanto en la sección principal como en la sección de Spam.Sí el correo no te ha llegado, por favor contáctate con la administración de ITR al Skype: lbotp-7
Conectarse

Recuperar mi contraseña


¿Un elemental sin poderes? [Ziro ID]

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Finalizada ¿Un elemental sin poderes? [Ziro ID]

Mensaje por Ziro el Sáb Sep 16, 2017 8:00 pm



Ziro

Proteger es mi deber

Laia
Ritterschnee
Ziro
20 noviembre 1996
20 años
Femenino [Se hace pasar por hombre]
Heterosexual
Guardaespaldas de élite
Escorpio
Eadrom
Elemental de fuego
Maldito

DESCRIPCIÓN FÍSICA
¿Quién dice que los elementales de fuego deben tener características físicas como un brillante cabello de color rojo bermellón o quizás negro? Aquellos que creen que la mayoría manda y que por eso lo poco común es imposible, están equivocados. Laia a diferencia de los nacidos bajo el elemento fuego, tiene características únicas ligados al color blanco, por eso muchas veces ha sido malinterpretada o juzgada, sin poder decir nada en su defensa puesto que ha perdido sus poderes. Laia proviene de una familia mitad alemana por parte de su padre y mitad japonesa por parte de su madre, sin embargo a heredado más el parecido a la familia de su padre, los Ritterschnee. Su larga cabellera la cual alcanza la altura de su cintura, es tan blanca como la misma nieve tal como su padre y sus ojos son grandes y ligeramente alargados como las de su madre, dándole un toque asiático a su rostro de porcelana. Sus pupilas en cambio son de color rosa oscuro, bastante llamativos al estar en contraste con su cabello y piel blanca, acompañados de largas pestañas que la hacen ver como una muñeca viviente. Cuando su poder mágico está en sus límites su maldición se hace presente por medio de una flor que nace a partir de su ojo derecho, esto es como un recordatorio de que no debe de seguir usando sus magia o puede perder la vida. No es una persona que se le considere alta, pero tampoco bajita, mide 172 c.m y pesa 53 kilogramos, de contextura delgada y algo gimnasta, suele vestir ropas blancas y llevar el cabello recogido con una cinta negra. 

Por cuestiones de esconder su identidad y además de ser aceptado en una academia de solo chicos, condicionó su forma humana para parecer más un hombre que una mujer. No es que se haya hecho operaciones, simplemente oculta sus pechos bajo fajas, mantiene el cabello corto, no usa maquillaje y aparenta una actitud un poco más varonil, además de usar un nombre falso "Ziro". Sin embargo, detalles como el color blanco de su cabello o sus ojos rosas siguen manteniéndose a pesar de que su apariencia humana varía un poco a la original.

DESCRIPCIÓN PSICOLÓGICA
A pesar de que es una persona que ha pasado por varias dificultades, siempre ha mantenido su ideal de seguir adelante bajo cualquier circunstancia, de que siempre habrá algo mejor esperando al otro lado del camino. Es una persona justa, que buscará lo mejor para todos, bajo lo que ella cree que es correcto, sin embargo han habido ciertos casos donde se ha equivocado y se arrepiente de ello. Ayudar a los demás siempre ha sido su máxima prioridad desde que fue salvada por toda su familia, en especial por Leo.

Cuando está trabajando como guardaespaldas, mantiene un carácter serio y es poco habladora, se dedica solo a acatar ordenes de su... por así decirlo "Amo", es bastante responsable y tiende a hacer las cosas lo más perfectamente posible y a mantener grado de de respeto. Sin embargo, si su amo esta dispuesto a tratarla con cierto grado de amistad, la albina corresponderá volviéndose una persona un poco más agradable y fácil de tratar. Siempre está atenta a todo, como si sintiera la presencia de un depredador al acecho, manteniendo sus oídos y vista agudizados, sus músculos tensos y su mente en alerta, pero a pesar de todo, no es algo que se note a simple vista pues esconde la tensión bajo un rostro pacifico.

Cuando no esta trabajando como guardaespaldas, su personalidad suele ser más suelta y relajada, ya que puede bajar completamente la guardia o eso cree. Es una persona bastante curiosa, sin embargo no es tonta y detecta cuando no debe meter sus narices donde no la llaman. Es considerada con las personas, plantas y animales, prestándoles ayuda siempre que pueda, escuchándolos cuando lo necesitan o simplemente dando algún consejo. Cuando está en casa o en la calle bajo su forma original, suele ser alegre y bastante dulce, cosa que no es cuando esta bajo su disfraz de chico, donde suele ser más rudo aparentando ser lo que no es. Pero más que una actuación es casi una costumbre, porque a veces se le hace difícil actuar con naturalidad cuando está en su forma original.

Es bastante terca cuando tiene la razón, e incluso se puede atrever a desafiar a sus superiores si estos están en su contra. Siente tanto el deber de proteger a alguien, que incluso daría su vida por esa persona con tal de cumplir su objetivo y haberlo ayudado.

Nunca ha tenido la oportunidad de profundizar lazos de amistad o amor con nadie, salvo un dragón que ella salvó cuando era pequeña, de hecho cuando estaba en la academia, se concentraba más en los estudios y entrenamiento para mejorar, por lo que en muchas ocasiones se olvidaba de sus amigos. Pero a pesar de eso, sus amigos lo valoraban porque conocían como era y admiraban su personalidad. De la misma forma le fue con el amor, nunca se enamoró de nadie luego de la tragedia de su familia y tampoco le importa mucho, pues en su pirámide de importancia su labor de guardaespaldas está por sobre todo.

A veces tiende a deprimirse un poco al recordar su pasado, pero un rato estando a solas con una taza de té que la conforte es suficiente para recuperarse. Aunque siempre va a tener esa profunda cicatriz en su corazón.

GUSTOS
-Tocar el piano
-Entrenar con la espada e intentar mejorar sus movimientos
-Los lugares pacíficos (Lagos, montaña, praderas, aguas termales, etc)
-El Mocaccino y el té verde
-Una lista muy larga... (?)
DISGUSTOS
-La injusticia
-Que hieran a alguien que estima o quiere
-Las aceitunas
-Beber [No se le da muy bien]

PODERES
Habilidades: Sabe artes marciales ya que ha entrenado casi toda su vida. Diestra con las armas blancas, pero talentosa con la espada ya que su familia alemana tenía un estilo único en el mundo que muchos querían poseer. Su familia era de clase alta por lo que aprendió a tocar muy bien el piano, entre otros pocos instrumentos. Uso del fuego el cual es su elemento.

Poderes: No posee poderes ya que se los dio a alguién, sin embargo puede usar el fuego de manera básica.

Debilidades: Débil al elemento hielo, además de su maldición el cual es una flor que aparece sobre su ojo derecho y le avisa cuando sus poderes van a alcanzar su límite (recordar que dio sus poderes por lo que solo puede usar el fuego de manera básica)

Armas: Posee una espada que ha sido pasada de generación en generación entre los Ritterschnee, es el único recuerdo que le queda de su familia, está decorado con hermosos ornamentos y la parte del filo es de color negro. La empuñadura tiene un arco que sirve para proteger su mano de golpes de otras espadas o armas y de ella cuelga una larga cinta negra. Es una espada mágica que absorbe específicamente la magia de los elementales de fuego para hacerla más fuerte, pero debido a que Laia ya no cuenta con poderes, no puede hacer uso de su parte mágica.

HISTORIA
El inicio y el vínculo (Capítulo I)

Laia proviene del seno de una familia alemana de elementales de fuego, los Ritterschnee. Una familia de alto prestigio tanto por su talento para los negocios comunes, como empresas y negocios internacionales, así como para la política y el bajo mundo. Sin embargo esto último es información clasificada, pocos miembros de la familia manejan estos negocios de contrabando y ventas en el mercado negro. Normalmente es el primogénito el que hereda los deberes y negocios, mientras que los hermanos se dedican a estudiar para obtener la dirección y gerencia de algunos negocios o se postulan a la política, para ayudar a la familia desde afuera.

Sin embargo, no solo sobresalen en cuestiones de negocios y política, sino también militarmente. Ellos tienen un estilo de pelea con espadas que ha pasado de generación en generación, uno que muchos desean pues es un estilo que casi no tiene puntos ciegos; los tiene, pero son muy pocos y se tendría que pelear con una persona con este estilo durante una tarde para darse cuenta de esos puntos. Gerard, el primogénito de la familia, en uno de sus viajes de negocios a Japón, conoció a una familia con un dojo, el cual tenía una técnica impecable con la katana, creyó que podría favorecer y completar el propio estilo de espada de los Ritterschnee, lo que lo llevó a hablar con el hombre dueño de está técnica, el cual le ofreció la mano de su hija luego de darse cuenta de que era un hombre con buena fortuna en su vida y con alto status.

Es así como Yuriko Akiyama se casa con Gerard, teniendo así, luego de un par de años una hermosa niña a la cual llamarían Laia, con las características físicas de los Ritterschnee y los ojos algo rasgados de su madre. La idea de Gerard era tener un hijo varón para que entrenara con la espada y por eso estaba algo decepcionado cuando se enteró que había nacido una niña, sin embargo Laia tenía más interés en jugar con juguetes de niño o ensuciandose en los jardines, que jugando con sus muñecas a la hora del té. Complacido, su padre comenzó a enseñarle en sus ratos libres el estilo de espada de su familia, mientras que Yuriko la entrenaba con su técnica. Laia estaba feliz por eso, podía hacer lo que le gustaba y además pasaba tiempo con sus padres a pesar de que Gerard siempre estaba ocupado en su oficina con los negocios.

Laia entrenó durante varios años, parecía tener talento nato para ello y lo hacía de una manera agraciada, su técnica no solo era buena, sino que sus movimientos eran fluidos y la espada que le regaló su padre era como un tercer brazo, respondía a ella como si fuera parte de su cuerpo. A pesar de la corta edad de 10 años, sus padres estaban asombrados y encantados con sus habilidades y cómo combinaba ambas técnicas de ambas familias, es así como rápidamente obtuvo el apodo de “La encantadora de espadas.”

En los momentos en que no estaba entrenando, recibía clases particulares y algunos elementales de fuego, le enseñaban a utilizar su poder, ya que tanto Gerard como Yuriko eran elementales de fuego de sangre pura y por ende Laia había heredado sus poderes también.

Sin embargo, no todo eran clases, libros y prácticas, Laia también tenía sus momentos de descanso para jugar o molestar a los sirvientes con sus preguntas o curiosidades, era su forma de hacer amistad con ellos, ya que nunca salía de casa y no tenía amigos a los cuales acudir. Pero esto no les molestaba a ellos, al contrario, adoraban a la pequeña albina, decían que era una chica noble y dulce, que los trataba con respeto y cariño.

Uno de sus pasatiempos favoritos era descubrir lugares nuevos o escondites secretos dentro de la mansión, el lugar estaba plagado de ellos y eso preocupaba a Gerard, porque temía que Laia  encontrara la bóveda donde mantenía los objetos de valor que conseguía para el mercado negro, había objetos y seres peligrosos allí. Sin embargo su temor se hizo realidad el día en que Laia paseaba por los pasadizos que llevaban a la bóveda, justo ese día la persona a cargo no cerró la puerta con seguro, permitiendo así el acceso a cualquiera, pero sobre todo a la pequeña albina.

Cuando la pequeña ingresó a la bóveda, se encontró con un mundo fascinante, habían miles de objetos que nunca había visto en su vida, cientos y cientos de metros de estos. Ella caminó varios minutos observando todo, sin tocar nada porque sabía que no era un lugar en el cual debería de estar. Después de casi 20 minutos dando vueltas por ahí, se topó con una jaula grande, de unos seis metros de alto. En él, había una criatura que estaba descansando. Laia no había visto a una criatura así antes, grande, blanca y con extrañas alas, un majestuoso dragón. Tenía curiosidad de saber más, así que inocentemente sin saber lo que hacía y aprovechando de que era tan pequeña como para atravesar las barras, se atrevió a acercarse más a la criatura alada. Le acarició la cabeza mientras que esté abría los ojos dispuesto a atacarla, pero no lo hizo al ver la sonrisa de la niña, le parecía muy extraña su reacción, pues lo normal era que se asustaran ante su presencia. La albina se quedó haciéndole compañía durante una hora, el tiempo suficiente para que este se diera cuenta del corazón puro de la niña, le caía bien, algo raro en los dragones de su tipo, los cuales no solían interactuar con los humanos, eran salvajes y por eso no tenían forma humana como otros dragones, además de que sus escamas eran tan valiosas como el oro.
Cuando llegó la hora en que Laia debía irse del lugar antes de levantar sospechas, miró por última vez al dragón, se sentía en una encrucijada ya que sabía que quizás no lo volvería a ver porque la bóveda era un lugar muy resguardado y además sentía pena por la criatura, quién parecía estar encerrado durante mucho tiempo. Pero si lo liberaba, seguramente su padre se molestaría mucho con ella ¿Qué tan peligroso podía ser liberar a una criatura como esa?, se acercó nuevamente a él.

Laia: Oye… ¿Si te libero, prometes no hacerle daño a nadie de esta casa? A cambio yo te protegeré.

El dragón pareció entender lo que decía la albina, ya que levantó la cabeza con una rápida reacción, como si estuviese sorprendido y luego acercó lentamente su cabeza a ella para demostrar que estaba de acuerdo. Laia sonrió feliz de que la criatura le haya entendido y sin pensarlo dos veces, fue a buscar las llaves, sin embargo luego de un buen rato probando cada una de ellas, ninguna funcionaba, todas eran muy pequeñas. La niña estaba decepcionada de sí misma, pero no pensaba rendirse, se iría con el dragón o se quedaría allí hasta hallar la llave. Un rato después comenzó a desesperarse un poco así que sacó su espada y comenzó a golpear las barras de la jaula, lo que causó que sonara una alarma de seguridad, había sido descubierta y tenía que pensar rápido. Miró una vez más el candado especial que encerraba a la criatura y sin querer notó unos extraños ornamentos que se le hacían familiares.

Laia: Estos… Se parecen… No, son identicos.

Tomó su espada mediana y notó que este tenía los mismos ornamentos que el candado ¿Sería esa la llave? Intentó incrustar la espada allí y para su sorpresa calzó perfectamente, pero el candado no se abría. La puerta de la bóveda parecía abrirse de par en par, los guardias ya habían llegado y en breve sería encontrada.

Laia: Piensa… piensa… debe de faltar algo…

Pronto recordó la vez en el que su padre le dió la espada, este le había dicho que era una espada especial que funcionaba mucho mejor con el fuego como recurso. Entonces la albina inmediatamente usó sus poderes y encendió la espada, logrando abrir por fin el candado y liberando al dragón. La criatura caminó hacia la puerta y se agachó para que la niña se subiera sobre su lomo y apenas ya estaba sobre él, extendió sus alas y comenzó a volar hacia la salida, escapando de los guardias, de la bóveda y saliendo por fin al exterior.

Cuando ya estaba afuera, el dragón se dió cuenta que no podía escapar de la mansión ya que había una gran barrera invisible alrededor, lo que lo obligó a aterrizar en los jardines extensos de los Ritterschnee. Todos los agentes, guardias y algunos guerreros especializados acorralaron a la criatura y a Laia, pero nadie se atrevía a atacarlo por temor a lastimar a la albina. Gerard y Yuriko llegaron rápidamente a la escena asustados de la situación, mientras que la niña se bajaba del lomo del dragón y se situaba delante de él, abrazando una de sus tantas patas.

Gerard: ¡Laia! Aléjate de él, es peligroso…

Yuriko: Mi niña, ven con nosotros.

Laia: No papi, no lo lastimen, él es bueno, solo lo quería liberar porque estaba solo allá abajo.

Gerard: ¡Laia hazme caso!

Laia: ¡No! Si voy con ustedes, lo van a lastimar y lo volverán a encerrar.

Su padre comenzaba a ponerse nervioso, tenía miedo de que su hija saliera lastimada y Laia seguía aferrándose a la criatura. El dragón por supuesto entendía lo que sucedía, en una situación normal incluso ya hubiera usado su aliento de dragón contra todos, pero tampoco quería lastimar a la pequeña que lo había liberado y no podía hablar para explicarlo, así que lo único que se le ocurrió fue formal un vínculo con la niña. Un tipo de vínculo en el que un dragón aceptaba volverse el protector de alguien, lo que significaba que seguiría a esa persona hasta el día de su muerte. Inmediatamente una luz los iluminó a los dos y una marca con un símbolo extraño apareció en la muñeca de la niña.

Gerard estaba bastante impresionado, no solo él, sino todos los demás, ya que era muy raro ver que un dragón salvaje aceptara formar un vínculo con una persona, eran tan raros los casos, que ya solo se creía un rumor. Pero gracias a esa acción, decidieron confiar en la criatura, por lo que los guardias se retiraron bajo la orden de su padre.

Gerard: Realmente estoy sorprendido -Suspiro- Ese dragón tiene un gran valor en el mercado negro, pero creo que ya no puedo hacer nada si han formado un vínculo, permitiré que se quede a tu lado Laia, pero igual serás castigada por haberlo liberado. En cuanto a ti -miró al dragón- Más vale que cumplas tu palabra o te buscaré yo mismo para matarte.

Laia estaba aliviada y feliz al mismo tiempo, por primera vez se había llevado el susto de su vida, pero todo había salido bien y ahora contaba con un amigo y un protector.

Sentimientos y sacrificio (Capítulo II)

Laia ahora era una radiante adolescente de 14 años. Seguía entrenando y estudiando duro, pero siempre tenía tiempo para pasarla con su mejor amigo, aquel dragón blanco con el que había formado un vínculo 4 años atrás. Ambos solían pasar el rato volando hacia los bosques, montañas y ríos, Gerard les había dado permiso de salir siempre y cuando tuvieran cuidado, ya que el mundo en sí, era una gran amenaza constante, sobre todo para los Ritterschnee que trabajaban en el bajo mundo.

Cierto día las defensas de la mansión flanquearon durante un rato, lo que permitió a ciertos individuos adentrarse en el lugar. Nadie se había dado cuenta, las alarmas no sonaron, así que todos en la mansión seguían sus vidas como siempre. En ese momento Laia estaba en los jardines regando las flores, como solía hacer de vez en cuando para relajarse de sus extenuantes prácticas. La acompañaba Miranda, una de las jardineras de la mansión.

Laia: Mira Miranda, le hice una corona de flores a mamá ¿Crees que le gustará?

Miranda: Oh, creo que le encantará.

Laia: Hice otro más grande para Leo, pero dudo que le quiera ponerselo -Risitas-

Miranda: Aquel dragón la aprecia mucho, seguro que si le gustará -Risitas-

Laia: Podría… Mhhmm

Mientras ellas tenían su agradable conversación, los intrusos aprovecharon en atacarlas con la guardia baja, la albina aún siendo una buena luchadora y espadachina, no pudo hacer nada ya que no se imaginaba que ese lugar tan seguro pudiera ser alguna vez acechado. Le cubrieron la boca y nariz con un pañuelo con somnífero y esta perdió el conocimiento en un instante, llevandosela lejos de allí. Miranda aterrada corrió a la casa y encendió la alarma de seguridad, alertando a todos en la mansión.

Cuando la albina abrió los ojos, esta se encontraba encadenada de pies a cabeza contra una pared de piedra, no tenía consigo su espada, ni su capa y su cabello estaba suelto. Los maleantes se acercaron a ella.

Lider: Vaya, La Encantadora de espadas ha despertado por fin ¿Puedes encantar espadas encadenada de esa forma? -Burlas y sarcasmo.-

?????: Maestro, aunque sea una niña tiene una bonita cara ¿Deberíamos venderla?

?????: Mejor la compartimos esta noche -Risas y burla.-

Lider: Cállense los dos, si hiciéramos algo así los Ritterschnee no nos dejaría en paz hasta vernos muertos, después de todo es su preciosa hija única.

?????: Ah… ¡Que aburrido!

Lider: Bien Laia, no te haremos daño, solo queremos que llames al dragón que te acompaña, ¿Tienes un vínculo con él no? Dicen que cada una de sus escamas vale como 5 barras de oro, ¿Te imaginas si vendieramos todas sus escamas? -Risas- ¡Seriamos apestosamente ricos!

Laia: No pienso llamarlo, sigue soñando idiota -Le escupe en la cara.-

Laia podía seguir siendo una niña, pero era valiente, temible y terca cuando atentaban contra la vida de alguien que ella apreciaba, sin embargo esa sería su cruz durante los siguientes días. Pues comenzaron a azotarla con látigos y a golpearla a puño limpio hasta que se rindiera, pero nunca cedió, aún cuando ya no tenía fuerzas para ponerse de pie otra vez.

Lider: ¡Ahr! Que terca es esta niña…

Sin embargo los Ritterschnee no estaban esperando con los brazos cruzados a que ella regresara caminando por la entrada principal, no, ellos estaban buscándola con todas sus fuerzas, incluso los que estaban en cargos políticos movieron sus influencias y se hicieron con el poder militar del país. Todos estaban preocupados por su secuestro, pero los más afectados eran Gerard, Yuriko y Leo, el dragón. Leo estaba pendiente en todo momento por si Gerard hallaba la posición de la pequeña o que ella lo llamara con el vínculo que tenían. Lo último era lo que le preocupaba más, ya que no entendía porque no lo invocaba, sin embargo conocía muy bien la personalidad de la albina y sabía que siempre pondría a los demás por sobre ella, así que lo más probable era que estuvieran amenazando su vida y por eso ella no quería que vaya.    

Pronto los esfuerzos de la familia rindieron frutos, hallando la ubicación de la niña, todos se pusieron en marcha, incluyendo sus padres. Sin embargo Leo quiso adelantarse preocupado por la pequeña a pesar de las advertencias de Gerard y alzó vuelo, en dirección al lugar señalado.

Mientras el grupo de secuestradores andaba distraído en sus asuntos y en custodiar a la albina, un fuerte golpe en el techo causó que este se desmoronara, y entre polvo y escombros Leo descendió cerca a ellos, buscando con la mirada a la peliblanca que debía proteger. Sin embargo al verla encadenada, gravemente lastimada por todo el cuerpo y ligeramente consciente, su odio y desesperación se descontrolaron intentando matar a todos con su aliento de dragón y con golpes de su cola y patas. Pero para su mala suerte, ellos también lo estaban esperando ya que era su objetivo, descubrieron los camiones que habían ahí y comenzaron a dispararle con arpones especiales para matar dragones. Al comienzo Leo pudo esquivar algunos, pero eran demasiados y sus emociones no lo dejaban pensar claramente.

Laia: ¡Leo vete de aquí idiota!

La voz de la albina era muy débil como para ser escuchada entre tanta conmoción y caos, además de que el dragón era muy terco y aún así la escuchara no se iría. Y es por eso que aquel lugar se convertiría en su propia tumba. En medio del desastre su prioridad era salvar a la niña, por lo que mientras esquivaba y mataba a los secuestradores, avanzaba hacia ella para ayudarle a quitarse las cadenas con ayuda de sus afilados dientes, logrando liberarla por fin. Sin embargo Leo no corrió la misma suerte, en su intento de ayudar a la peliblanca recibió dos arpones, uno perforó su pata derecha y la otra el estómago, eso lo debilitó mucho, pero a él no le molestaba, si moría iba a encargarse de llevarlos a todos con él. Y así fue, luego de un buen rato luchando entre sí, todos los secuestradores murieron, incluyendo Leo, quién en último momento recibió un arpón en el corazón y sin su corazón era difícil recuperarse de todas esas heridas, su vida había llegado a su fin.

Laia lloraba y gritaba, mientras se arrastraba con las pocas fuerzas que tenía hacia el moribundo dragón, quien estaba tirado en el suelo con los ojos abiertos intentando mantenerse despierto un poco más con la poca energía que le quedaba, al menos para ver unos últimos segundos a la niña, quien se había vuelto muy especial para él.
Laia: ¡¿Por qué?! ¡Te dije que te fueras! ¡Tu eras su blanco! Eres un tonto…

Al llegar junto a su mejor amigo, se mantuvo cerca, abrazandolo de su hocico mientras lloraba desconsoladamente en sus últimos momentos.

Laia: No te mueras por favor, no me dejes aquí sola…

El dragón comenzaba a cerrar los ojos para marcharse, pero la albina no lo iba a permitir, sabía que la razón por la cual su amigo no se recuperaba era el arpón que había atravesado su corazón, así que estaba dispuesta a hacer un intento arriesgado para salvarlo. Se dirigió a la zona de su pecho, tomó el arpón y con toda la fuerza que podía usar bajo los efectos de la adrenalina, retiró el arma de allí, haciendo que el dragón se sacudiera del dolor. Al quedar la herida abierta, un pequeño hilo de sangre comenzó a brotar desde su pecho, si no hacía algo rápido sería el fin… Pero Laia ya sabía lo que tenía que hacer, su vínculo aún estaba allí bajo el símbolo del sello, así que se acercó tocando el lugar cerca a la herida de su pecho y comenzó a pasarle toda su energía mágica como elemental de fuego que era, al ser Leo un dragón de fuego, la energía que le traspasaba la albina era de mucha ayuda logrando cerrarle la herida del corazón y curándolo de las heridas más graves. No está de más decir que el cuerpo de la peliblanca estaba débil y usar su energía mágica de esa manera tan irresponsable dejaría daños irreversibles en su cuerpo, pero aún así y con todo el riesgo que significaba ello, mientras pudiera salvar al dragón, ella estaba dispuesta a sacrificarse

Luego de aquel día todo cambió para ellos dos, apenas ambos habían sobrevivido sin embargo estaban agradecidos uno con el otro y no les importaba los sacrificios que tuvieron que tomar, perdieron cosas y ganaron otras. Aunque al final Laia se llevó la peor parte, ya que aunque aún mantuviera su esencia como elemental de fuego que era, apenas y podía generar fuego por breves segundos y el tamaño de sus llamas se redujo a las palmas de sus manos y qué decir que ya no podía usar ninguno de sus poderes. Además si usaba mucho tiempo el fuego, una flor brotaba de su ojo derecho como señal o quizás más como una maldición, de que debía detenerse o podría morir por falta de energía mágica. Sin embargo no todo era amargo para estos dos, Leo luego de recibir la energía mágica de la albina podía tomar una forma humana como la de los dragones normales, ahora podía comunicarse con Laia, podía quererla como se debía, con el tiempo ambos se enamoraron y entre juegos se prometieron que cuando la albina creciera se casarían.

El comienzo del final (Capitulo lll)

Todo parecía ir muy bien en la familia Ritterschnee, pero cuando Laia cumplió los 16 años, el caos se sembró una vez más en la mansión de la familia, pero esta vez ya no sería algo tan simple como dos años atrás.

A Laia y a Leo les gustaba pasar el rato en los extensos jardines de la mansión, bajo un árbol de sakura que había mandado a traer su madre desde Japón, era una vista que creían merecía aprovecharse ya que las flores de cerezo solo duraban una semana. A la albina le gustaba leer recostada en el tronco del árbol, mientras que joven dragón, que no era tan joven pues aparentaba tener unos 24 años, adoraba acompañarla a donde ella fuera, además de que de esa manera podía protegerla. Normalmente mientras ella leía, el apoyaba la cabeza sobre su regazo mientras comía uvas verdes, su fruta favorita.

Leo: ¿Quieres una uva?

Laia: No Leo, déjame leer -sonríe-

Leo: ¿Ya vas a terminar? Me estoy aburriendo…

Laia: -Cierra el libro- Bien… ¿Qué quieres hacer?

Leo: -Se sienta y le acaricia la mejilla- ¿Te puedo besar?

Laia: No tonto… -Se sonroja y mira a los lados- Aquí nos ven todos…

Leo: Bueno te daré esto entonces… -Se acerca y le coloca un collar con un dije tallado.-

Laia: ¿Qué es esto? -Palpa el dije.-

Leo: Es un dragón tallado con una de mis escamas, debes cuidarlo que vale como una joya.

Laia: ¡Hey! Que lindo, graci....

Una fuerte explosión se escucha en la parte frontal de la mansión, lo que los alerta, a ellos y a los que se encontraban en el jardín en ese momento. Se levantan rápidamente del cómodo gras, corriendo hacia la mansión para saber lo que sucede, sin embargo Gerard los intercepta antes de que lleguen.

Gerard: Leo, llévate a Laia lejos, parece que todos nuestros enemigos se han juntado para venir a matarnos. Laia… si algo me llegase a suceder... sabes que te quiero.

Laia: ¡Papá no!

Leo: Vamos Laia, no podemos quedarnos.

Laia: Leo... No me voy a ir sin padres.

Dicho aquello Gerard vuelve dentro de la mansión y más explosiones se escuchan, además de que comienza a incendiarse todo el lugar, quemándose incluso el árbol de sakura. La albina niega con irse de esa manera, intentando correr hacia la mansión, pero una tercera explosión dentro del lugar hace que ella salga volando nuevamente hacia los jardines. Su hogar estaba siendo destruido.

Laia: ¡Papá! ¡Mamá!

Ya no había tiempo de convencerla, Leo toma su forma de dragón y obliga a la albina a subirse sobre su lomo, alzando vuelo para retirarse del lugar. Sin embargo al tomarse tanto tiempo en escapar, uno de los enemigos le lanza una especie de jabalina de hielo a su pecho, esquivando apenas su corazón, sin amargo le lanzan otros dos más, dándole a las alas y obligándolo a caer en medio del bosque. Apenas y podía levantarse.

Leo: Laia vete de aquí, a los que quieren muertos es a ustedes los Ritterschnee, yo te alcanzaré luego.

Laia: ¿Estás loco? No te dejaré aquí… Si tomas tu forma humana podría ayudarte a correr.

Leo: No puedo tomar mi forma humana cuando estoy tan herido, solo no seas terca y vete.

Laia: No me iré

Pronto alguien los encuentra, pero para su buena suerte o mala suerte, se trataba del guardaespaldas personal de Gerard, alguien sumamente fuerte que había sido contratado para servir tanto a Gerard como a Yuriko y a Laia.

Laia: ¿Ryu qué haces aquí? ¿No estabas con mis padres?

Ryuzaki: Tu padre vió que atacaron a Leo y me pidió que viniera y te llevará lejos.

Laia: No me pienso ir sin Leo y sin mis padres.

Ryuzaki: Lo siento señorita Laia, pero son ordenes de tu padre, luego volveremos por Leo.

Dicho aquello, aprovechando la desesperación de la albina, le da un golpe en el cuello para dejarla inconsciente y llevarsela.

Ryuzaki: Leo, volveré luego por ti, cuando deje a la señorita Laia en un lugar seguro.

Ambos se pusieron en marcha, aunque Leo viéndolos partir estaba seguro de que no volvería a verla otra vez, sabía que la albina amaba a sus padres también, así que apenas sus heridas se curaron, en lugar de dirigirse hacia donde Laia, regresó a la mansión para ayudar a Gerard, sin embargo fue una muy mala idea, ellos estaban perdiendo e incluso con la ayuda del dragón no pudieron vencer y así finalmente luego de una intensa lucha la familia Ritterschnee cayó por completo.

Leo: Adios Laia, mi unico gran amor…

Cuando todo acabó Ryuzaki acompañó y le permitió a Laia volver a la mansión para buscar a sus padres o lo que quedara de ellos, pero lo que encontró allí fue la peor masacre que haya podido observar en su vida, ni siquiera era reconocible la mansión, todo era una pila de escombros y cadáveres por doquier, por donde caminara, todo estaba quemado. Pero lo que la dejó totalmente despavorida fue encontrar más al fondo el cadáver de Leo y el de sus padres. Sus piernas temblaban, cayó al suelo y con los ojos bien abiertos por la sorpresa comenzó a vomitar y luego a gritar y llorar. Es día quedaría grabado tanto en su mente como en su corazón como el día más trágico de su vida, lo tenía todo, era feliz y todo eso desapareció.

La decisión (Capítulo IV)

Laia estaba totalmente destruida por dentro, había perdido a sus seres queridos, la pacífica y tranquila vida que llevaba, a su amado dragón... Todos los días lloraba y se arrepentía de no haber hecho algo, sabía que ella era hábil con la espada, pero no la dejaron hacer nada. Ryuzaki también se sentía mal de no haber estado allí para proteger a su señor y por eso mismo decidió llevarse a la albina y protegerla como deuda hacia Gerard, sin embargo por más que intentaba animarla o llevarla a terapia psicológica, parecía que no podía recuperarse, no había señales de mejora y poco a poco se iba marchitando, como si quisiera dejarse morir.
Había pasado ya un año, la albina parecía no haberse recuperado, pero al menos ya comía algo, sin embargo no salía de su habitación, estaba sumergida en una profunda depresión.

Un día Ryuzaki decide acercarse y hablarle con sinceridad para llegar a ella y que saliera de ese abismo profundo. Haciendo que ella se quede con dos dudas que la empujarían a seguir adelante: ¿Realmente debería desperdiciar todas las técnicas que le enseñaron sus padres? Aquellas técnicas que aún los hacían permanecer con vida en cada movimiento que ella ejecutaba con la espada. ¿Acaso no era tonto desperdiciar la vida que le permitieron seguir, arriesgando las suyas propias?. Aquellas palabras hicieron que la albina reflexionara durante unos días, hasta finalmente tomar una decisión.

Conversó con Ryuzaki y le pidió que la recomendara al Instituto de guardaespaldas de élite al cual él había asistido, Laia había decidido prepararse como una y servir a alguien en el futuro, de esa forma ella podría aprovechar el resto de su vida haciendo lo que su familia hizo por ella, protegerla. Su vida no sería desperdiciada de esa manera y tampoco sus técnicas. Al comienzo Ryuzaki no estaba de acuerdo, porque ser guardaespaldas de élite, significaba arriesgar su vida constantemente por otros, pero cedió finalmente al darse cuenta que al menos ella había encontrado una meta que seguir en su vida. Sin embargo no era tan sencillo como parecía, las mujeres no podían estudiar en aquel instituto, así que tendría que hacerse pasar por un chico. A Laia eso no le importó, usaría su forma humana para cortarse el cabello y asemejarse lo más posible a un chico, sin operaciones, ni nada por el estilo, ya que eso no le hacía mucha gracia.

Es así como ingresa a este privilegiado instituto bajo en nombre de Ziro, estudiando tres años allí, esforzándose por superarse y superar a los demás para ser de los más destacados y poder proteger a alguien importante. Se esforzó tanto que terminó siendo el segundo mejor de su clase y al mantener su mente ocupada, logró superar la tragedia de años atrás. Sin embargo siempre quedaría una profunda cicatriz en su corazón, una que no permitiría a nadie curarlo, ya que a pesar del dolor, era lo único que mantenía vivo a sus padres y a Leo en este mundo. Es por eso que luego de esa tragedia cerró su corazón, sin embargo eso no evitó que recuperara su antigua personalidad, esa alegre y gentil que mostraba a todos en aquella mansión, era parte de ella y no tenía problemas en mostrárselos a sus amigos o a las personas. Simplemente lo que no quería era volverse a enamorar, no quería volver a perder a nadie.

Finalmente a la edad de 20 años, luego de graduarse del instituto, viaja a Eadrom, en donde se encontraría con su abuelo, el padre de Yuriko, su único familiar vivo.


OTROS DATOS
Otros datos: {Aquí puedes colocar cualquier otro dato que no se haya pedido.}

Apariencia humana:
Ziro:

Apariencia verdadera:
Laia:

Nombre del físico: Tenn Kujo / Zero
Anime/Manga/videojuego: Idolish7 / Drakengard 3





Última edición por Ziro el Lun Sep 25, 2017 9:30 pm, editado 21 veces


  
Hablo l "Pienso" l Narración
avatar

Edad :
21
Dromes :
100
Reputación :
2
Mensajes :
14

Ver perfil de usuario
ELEMENTALES

Volver arriba Ir abajo

Finalizada Re: ¿Un elemental sin poderes? [Ziro ID]

Mensaje por Demian Serkin el Sáb Sep 16, 2017 8:11 pm

¡Ficha en construcción!
Bienvenid@
Takemori


¡Se bienvenid@ a ITR! ♥ Recuerda colocar el botón de 'Finalizada' y responder tras esta contestación cuando hayas acabado tu ficha y así un miembro del staff pasará a revisarla.

¡Suerte ^^!



Otras cosillas:

Gracias a la genialosa de Noire por la firma ♡
avatar

Edad :
23
Dromes :
447339
Reputación :
25
Mensajes :
897

Ver perfil de usuario
HUMANOS

Volver arriba Ir abajo

Finalizada Re: ¿Un elemental sin poderes? [Ziro ID]

Mensaje por Ziro el Lun Sep 25, 2017 9:18 pm

Finalizado, perdón por la demora.


  
Hablo l "Pienso" l Narración
avatar

Edad :
21
Dromes :
100
Reputación :
2
Mensajes :
14

Ver perfil de usuario
ELEMENTALES

Volver arriba Ir abajo

Finalizada Re: ¿Un elemental sin poderes? [Ziro ID]

Mensaje por Alice Sadao R. el Lun Sep 25, 2017 10:18 pm



¡FICHA ACEPTADA!
Bienvenid@, espero que disfrutes mucho tu estancia aquí y te diviertas.
Recuerda que, si tienes ban en la CB, puedes solicitar que te lo retiren en este tema.
Por favor se paciente con el color y rango.
Gracias.

Instituto Takemori Rol



Mamiko y Alice:


No Mires(?):

Moderadora desu(?):



Hey we acércate (?):


Gracias Anja <3

~Reilice~ <3



Gracias mi bella Daia <3

Gracias Lunaris <3:


Yo hablo-Yo pienso- Yo escribo
avatar

Salón :
2 B
Edad :
18
Dromes :
727640
Reputación :
40
Mensajes :
2131

Ver perfil de usuario
RAZA ÚNICA

Volver arriba Ir abajo

Finalizada Re: ¿Un elemental sin poderes? [Ziro ID]

Mensaje por Contenido patrocinado



Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.
El SIGUIENTE DISEÑO HA SIDO CREADO POR JONSEI ESPECIALMENTE PARA ITR. varios de los códigos aquí son de mi autoria y algunos otros editados. agradecemos a sr.smith, Mikae y Roshio por guiarme y prestarme sus códigos.