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+18 "We Want Rock & Roll"

Mensaje por Tiziana Tabaré el Miér Sep 06, 2017 11:37 pm

~We Want Rock & Roll~

8 a.m ni un minuto más ni un minuto menos el despertador retumba por toda la habitación, un adormilado quejido responde ahogado desde la almohada donde estaba sumergida la cabeza de la rubia con todos sus cabellos revueltos, una mano se asoma con torpe tanteos tirando algunos papeles y algunas pulseras a su paso, más no teniendo suerte con el despertador que cada titileo son más intensos y molestos, comenzaba a dolerle la cabeza ya que la clásica resaca no le permitía asimilar sus responsabilidades “¿Por qué carajos puse una alarma tan temprano?” era sábado y según su memoria no tenía nada mejor que hacer, así que levantó su rostro dejando ver aquel delineado borroneado cual mapache, ver mientras entrecerraba la vista donde estaba exactamente aquel infernal aparato y sonrió de lado “Adiós” otro despertador arrancado de la pared con brutalidad y siendo arrojado con furia a la pared detrás de ella, despedazándose y nunca jamás volviendo a molestarla, volvió a caer en aquel sueño de inmediato mientras su silueta desnuda se envolvía en las blancas sabanas.

11:23 otro molesto sonido comienza a sonar infernalmente, esta vez tantear la mesa de luz no era suficiente ya que no había nada, la rubia levantó su cabeza volviendo a entreabrir sus ojos mientras fruncía el ceño “¿Y el despertador?” se preguntó observando mejor, no había recordado hace 3 horas deshacerse de él, cuando pudo prestarle atención era su teléfono ahora el que desesperado buscaba ser atendido, en contra de su voluntad se levantó de su bella cama más no soltando la almohada que abrazaba, buscó en la cartera que estaba en el suelo junto con toda la ropa de la noche e intentó leer la pantalla, las letras eran borrosas y no podía distinguir la imagen por lo dormida que estaba –¿Si?... Tizi al habla, baby…- con una voz ronca más diciendo su frase habitual, el cansancio hizo que diera un buen bostezo mientras una chillona voz sonaba lo cual hizo que alejara un poco la bocina de su oreja –“Pero mujer!¡Levántate!¡Debiste estar aquí hace 2 horas! Los preparativos casi están hechos, te van a despedir!- detiene el bostezo y abre sus ojos de par en par como si el sueño se hubiera ido de inmediato -¡Joder!- observó mejor la pantalla de su celular, su compañera Melisa la estaba alertando y la hora no era para nada buena -¡Llego en 15!- respondió alterada arrojando la almohada a la cama y soltando el teléfono, cual calló directo al suelo mientras se oía “Apúrate! La barra está vacía”. Una rápida ducha al son de insultos a su persona, con el pelo mojado buscó desesperada entre sus cajones ropa que ponerse, mientras más prendas volaban por la habitación dejándola echa un desastre como acostumbraba, cambio rápido, toma su cartera con el maquillaje, celular, su lima y un montón de accesorios sin ver lo que realmente llevaba, tomó las zapatillas y descalza salió del departamento, pero tras cerrar la puerta: -¡Por un demonio!- así es, las llaves adentro –No hay tiempo- más comentó corriendo en busca de un taxi en la calle. Debía estar maquillándose con tiempo y con calma en su casa desde temprano, no ahora por el retrovisor del taxi entre baches y como una maestra haciendo malabares con el delineado y el rizador de pestañas (aunque nada mal, ya lo vivía haciendo cada vez que se levantaba tarde… osea: Como siempre), esta podía ser una gran oportunidad para ella, un evento al aire libre tan grande y juvenil como en aquellas locas películas que siempre veía, imaginaba destacar su talento con las bebidas y quizás alguien de algún buen lugar la contrate, más como staff de la barra ya estaba mostrando a su nuevo jefe que no era del todo responsable, esto ya marcaba un mal pie pero dentro de todo, esperaba compensarlo luciéndose esta tarde.

“We want Rock & Roll” la gran pancarta en la playa de Eadrom, justo enfrente del oleaje, el gran escenario siendo preparado mientras subían las luces, los patrocinadores de cervezas, compañías móviles entre otras, con dos barras de cada lado, las más lujosas y grandes que Tiziana jamás haya visto (exagerando) donde se dedicaría a cumplir con su trabajo de bartender y animar la fiesta juvenil que se venía, el campo estaba casi terminado y solo levantaban las carpas del fondo donde alojarían a las bandas, colocó su cartera sobre la mesa de granito oscura y recostó su rostro y sus pechos como si estuviera abrazándola –Que barra tan bonita~ Sin lugar a dudas será de lo más guay servir aquí~ podré deslizar las bebidas como en las películas!- ya se imaginaba la escena con ojos brillantes y llenos de vida mientras su tono era animado y casi incontenido, sonrió al ver su reflejo sobre esta y terminó dando un beso a su reflejo –Hoy seremos grandes aliadas~ Si note pierdo de vista claro- terminó diciendo y se colocó tras de esta mientras de la cartera sacaba sus anillos variados entre calaveras y sus muñequeras de tachas, aquella musculosa pupera amarilla con el logotipo de una carita con ojos en cruz la cual su escote dejaba ver el contorno de su corpiño negro, un cinturón caído de un lado sobre la falda de jean y ató los cordones de sus zapatillas rojas que hacían un bello conjunto con sus medias de red rotas, toda una “rock star” sexy con la intención de llamar la atención de los presentes, no habían camareras, solo 2 chicos y 2 chicas más que se encargarían de las cervezas (Algo que si o sí iba a salir entre los jóvenes) Tizi además de eso se encargaría de las bebidas fuertes y las más elaboradas, no tardó mucho en acomodar los whiskys y las botellas verdes de “fernet”, limpia la barra y luego preguntar si su jefe había llegado, por suerte su jefe estuvo toda la mañana ocupándose de descargar los cajones de cerveza, así que estaba salvo de todo regaño.

-“Será la puta ostia”- dijo su compañero de barra mientras los 5 se reunían casi en carpa mientras la rubia servía unos vasitos de plástico cerveza, claro que de momento servir alcohol no era posible hasta las 13:30 pero los chicos de la barra entre el entusiasmo no podían contenerse, apenas eran las 12:45, estaban entusiasmados por su debut como staff de barra y ya comentaban todo lo que planeaban hacer –Yo voy a alocarme esta noche~ Me pregunto qué bandas tocaran~ No podré resistirme el escaparme- Comentó la rubia terminando de llenar el ultimo recipiente y repartiéndolo entre los presentes un fuerte “Kampai” y un sorbo el cual la rubia gustosa fue capaz de hacer fondo, el joven moreno la acompaño ante eso mientras sus compañeros animaban la competencia –Ohh Yeah~ I Win Baby~ The fucking Bitch of the Beach!~- alzó triunfadora su vaso vació sacando la lengua, poniendo en exhibición su piercing bolita mientras guiñaba un ojo al perdedor, halagos y risas fuertes se oían desde la barra, que ya comenzó su fiesta mientras el escenario ya estaba listo y retiraban todas las herramientas, la gente de apoco iba a comenzar a llegar en cuestión de minutos, -“¿Las bandas tienen barra libre o algo así?”- preguntó Melisa, la responsable de la llamada de esta mañana –Solo si están bien buenos~- no se resistió al responder Tizi con una de sus bromas, más después de algunas risas corrigió –Tengo entendido que con un pase especial~ Pero le daré doble al que me guste~- pícaro su tono lleno de sinceridad a la vez mientras abría otra botella y servía los vasos vacíos -Kampai!- de nuevo alzaron las bebidas más Tizi esta vez tenía el resto de la botella, se sentó sobre la barra dando la espalda al escenario y comenzaron las charlas en la dulce espera del recital, emoción y energía juvenil a flor de piel de los jóvenes "trabajadores".


Última edición por Tiziana Tabaré el Sáb Abr 14, 2018 1:24 am, editado 3 veces (Razón : Cambio de fuente -Lastimaba los ojos la otra(?-)



"Las tentaciones como -tú-, merecen pecados como -yo-"

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+18 Re: "We Want Rock & Roll"

Mensaje por Ryuusuke Ray Minami el Dom Sep 10, 2017 3:52 am

Catástrofe. El resultado de la jornada con varios cuerpos agotados, olores indecibles de “humanidad” destilada durante horas continuas al calor tanto solar como corporal. Contados personajes de buena familia, modales aunque mínimos, levantando su mugre constando de botellas plásticas, vasos con restos de cerveza y otros líquidos de color parecido pero de procedencia no tan higiénica; las pistas de lo que sucedió sobre la arena durarían sus días y noches hasta que la gobernación se hiciera cargo de la limpieza necesaria. ¿Qué sucedió, me preguntan? Mientras consumimos lata a lata, maní y demás frituras baratas, hemos de trasladar la memoria hacia aproximadamente 18 horas. La fogata muerta a nuestros pies, humeando las piedras y restos de ceniza, brasas de madera ahora blancas con negro polvillo del hollín. Un par de pedacitos aún rojizos y brillantes al contraste, sin falta ya porque este amanecer a las 6 de la mañana al día siguiente de terminado el festival. Antes de salir el sol las vivencias siguen latentes, cercanas en las mentes de cada invitado, organizador y hacedor de la fiesta sonora, las imágenes borrosas culpa de ciertos excesos con alcohol o el trance de la música excelente. Muy probable que ambas en realidad.

Las 15 horas y 18 minutos del día abrasador, amontonándose la gente de heterogénea presentación, razas entremezcladas sosteniendo en alto sus figuras humanas tal vez enseñando unos cuernitos por aquí, colitas animales e incluso plumas blancas de alas celestiales. Celebrando las diferencias curiosamente con el género más anárquicos de todos, de tantos subtipos dispuestos a crear pogos multitudinarios, rondas de diversos tamaños, nunca olvidando esos clásicos de llevarse a los hombros aquellas almas de cuerpo liviano que precisen la vista privilegiada (a costa de la salud vertebral de quienes las sostengan). – ¡Qué locura! – se alcanzó a escuchar desde la primera fila contra ese vallado creado específicamente para soportar el poderío conjunto de la muchedumbre – ¡Miiiiiilhouse! – las frases de programas televisivos archiconocidos, ya eran patrimonio de los recitales. Aromas desde perfumes hasta hierbas de dudosa legalidad, aromas pegándose entre los cuerpos, voces cantantes.

Alrededor de las doce y media del mediodía, una van destartalada naufragaba a mitad de camino desde el asfalto apuntando su trompa ante aquél escenario de generosas proporciones. Ligera inclinación arriba culpa de tener las ruedas traseras hundidas en la arena, ell frente plano del vehículo decorado con la insignia de la marca automotriz partida al medio y la suciedad acumulada en el parabrisas, miraban a través el frustrado conductor que soportaba las quejas taladrándole los oídos por el flanco derecho y desde atrás – ¡¿Acaso no te dije que ingresaras por donde suelen descargar las lanchas?! – la rampa de cemento que terminaba dentro del agua, en la actualidad clausurada a tales marítimos fines, y usada por los vehículos de las bandas para acercarse por detrás a la zona de campaña preparada a los músicos – ¡Filho da puta! – pocas veces se le escucharía en su idioma natal a quien ocupaba el asiento de acompañante. Se le crispaba su cabello rubio, teñido, pareciendo pequeñas agujas de puercoespín. Sí, muy molesto estaba con él, el gafe chofer. Despotricaba tirándole de la camiseta y por poco más iría a por su rizada cabellera con tendencia a formar estilo afro – No fue mi culpa, wey – la tonadita chilanga la llevaba en la sangre, echándose la bronca recibida con poca importancia – Los detrás están gordos, eso pasa – respondía aún siendo zarandeado. Se escuchaban las ruedas delanteras girar inútiles en el aire a cada pisada que daba al acelerador – Gorda tu vieja, Chiba – un chancletazo salió volando de atrás impactando de lleno en la nuca del conductor – ¡¿Qué has dicho sobre mi novia?! – Ray se llevó una mano al puente nasal, aguantando la necesidad de lanzar la otra ojota con idéntico objetivo, cerrando los ojos y contando hasta diez en inglés. Las confusiones por modismos entre países de habla hispana era cuestión imposible de salvar ante malentendidos – Me refería a tu madre – acotó por lo bajo yéndose a las puertas traseras queriendo abrirlas a patadas. Como suponía, se trababan en la arena apenas permitiendo entrever el cielo despejado por la angosta apertura. – Bueno, tendremos que salir por la cabina – la tranquilidad en las palabras de un muchacho más pequeño, cortesía asiática a pesar del lío ahí adentro de la nave encallada – Tienes razón, Saku. Pero esperemos a que ellos salgan primero, eso cuando acaben de pelear – la quinta voz completando al grupo, más suave y conciliadora. El par de japoneses intercambió miradas cómplices, haciéndose espacio cuando Ryuusuke se movía en sentido contrario dirigido los asientos delanteros, encorvado – ¿Se van a bajar o tengo que patearles el culo? – separó a la feliz pareja empujándoles por la cara con sendas manos, buscando de paso joderles al meter algún dedo por una oreja o fosa nasal. Las risas de los nipones se liberaron, sintiendo una vez más que eran loss más cuerdos (o menos locos) de la banda. No por nada eran mejores amigos desde la secundaria baja.

Cumpliendo a medias la amenaza, el guitarrista líder echaba coces con la zurda al rubiales, y golpes de puño en las costillas del virulana mal aseado. Escena pintoresca si las hay y más cuando afuera los entusiastas que llegaban más temprano de lo normal a la playa, veían la ballena metálica menearse lado a lado y hundiéndose más y más. ¿Qué demonios estaban haciendo allí dentro? Más de una persona se habrá preguntado sin querer acercarse a comprobarlo. Poniendo medidas exactas el desgraciado móvil quedó a 50 metros del escenario principal, y si hacíamos camino trazando la circunferencia con aquella construcción como centro nos encontraríamos con la instalación casi terminada de la barra alcohólica y el trajín desesperado de la última empleada que llegaba a deshoras. Muy bonito todo pero ya se iba llenando exponencialmente el área dedicada para la “hinchada rockera” – Que cada uno lleve sus cosas – propuso saliendo por la ventanilla el aprovechado vocalista principal. Los cuatro compañeros lo miraron quemando su nuca a rayos láser de sarcasmo; obvio no era lo mismo llevar tu micrófono por más largo tenga el cable, a trasladar el armario desafiante de la batería – Era broma, broma. Cuánta falta de humor tienen, chicas – empujado a último momento hizo que fuera de bruces a la arena, que aunque blanda y absorbente a los golpes, estaba caliente y le entró a los ojos que no alcanzó a cerrar por completo – ¡MI BELLO ROSTRO! – sin contar lo incómodo de ensuciarse la melena, vaya uno a saber cuánto tiempo pasaría para que pudiera bañarse y efectivamente quitar hasta los últimos granos de arena ahora atrapados entre las capas de sus rulos.

Repentinamente arrodillado con las manos en la cara como si intentara acomodar pedazos derritiéndose evitando que se le cayera la nariz, un ojo o la mandíbula. Estúpido, cómico, teatral. Así era el señor Tsunemi, nacido en los barrios bajos del “Defe”, la híperpoblada Ciudad de México – Mmm, chervecha – su hocico olfateó al instante ese elixir rey de reyes. Si dios había dado al hombre la levadura y el trigo para el pan, el diablo los pudrió para fermentarlos en agua y lúpulo; luego la sociedad hizo el resto de la historia. Se puso de pie enseguida dando zancadas acelerando con destino a beberse toda botella que encontrara, eso y quizás cortejar a lo mariachi a desprevenidas muchachitas trabajadoras.

Los brazos rectos como robot, balanceándose cuales aspas de molino entre los pasos-saltos amplios, sonriendo de oreja a oreja, moviendo la cabeza adelante y atrás muy a lo paloma. Estaba chalado, chiflado, y bastante. – ¡Ven aquí y ayuda, maldita sea! – el siempre bronceado bajista bajaba de la van, sin darse cuenta cerraba la puerta en las narices de Ray. Alzó los brazos esperando llamar la atención, insulsa magia, al cabeza de arbusto – Déjalo ser, regresará rechazado, y derrotado por no obtener bebida – bajando la ventanilla, el azabache de ojos azules anunciaba el futuro sosteniendo en la diestra un par de tarjetas – Se le “perdió” su credencial para emborracharse gratis – unas que daban pase total a los artistas encargados de encender las mechas y erizar cabellos, escalofríos por espaldas y pieles de gallina al por mayor.

– Koyuki – Saku se cruzó de brazos mirando a su amigo, pisando con cada pie como si tuviera siempre pedales para doble bombo actuando – ¿Crees poder reemplazarlo en el rap? – ladeando la cabeza un segundo indicando al escapista e irresponsable azteca. Alzando los hombros y sacando apenas el labio inferior, la melódica voz no supo qué decir al respecto.


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+18 Re: "We Want Rock & Roll"

Mensaje por Tiziana Tabaré el Lun Sep 11, 2017 12:43 am

Y la tarde llegó junto con nuestra primer banda que subía al estadio, lo que solía ser una playa desierta ahora estaba poblada de jóvenes con remeras llenas de divertidos logotipos, bandas, más allá del negro de los jóvenes metaleros también se apreciaban las crestas coloridas punkys, los pelos largos de los fanáticos del rock y todos con la hermosa cinta roja como recuerdo del recital, la cerveza estaba por todos lados, jóvenes que comenzaban a probar de ese delicioso elixir y el abundante alcohol, el ruido cuando conectan los instrumentos y el cantante se acerca al micrófono para dar a conocer la entusiasta banda que haría la apertura… Aunque en realidad no era esa inicialmente, como corren las voces de todo el personal la primera banda se había atrasado así que dieron lugar a la siguiente en base a los impacientes jóvenes que exigían que los parlantes comenzaran a retumbar la arena, la barra estaba repleta de gente y los jóvenes bartenders con una sonrisa en su rostro servían como podían los vasos y tomaban el dinero, allí tenemos a nuestra rubia, dando gráciles piruetas entre que buscaba las botellas para mezclarlas y crear aquellas bebidas más fuertes para los que querían explotar el hígado y que su paladar baile en su amargo sabor, siempre con su elegancia en base de piropos y silbidos, como a ella siempre le gustaba destacar entre la atención del público, conveniente teniendo en cuenta que ahora se consumían martinis, daiquiris, séptimos regimientos, tumbas de manson, fernets entre otros buenos nombres para las damas de cristalino líquido y vivaces colores, atentos siempre a los pedidos desde luego.

-¡Lets go People!¡¿Quieren música?!- el guapo cantante pelirrojo comienza a interactuar con el público  para que respondan entre gritos y festejos, la rubia solo podía entre tantos levantar un poco el rostro sobre la barra para poder observar unos segundos para echar el ojo sobre aquel cantante “So pretty~” se dijo divertida, el encanto de una banda siempre causa ese efecto en las “groupies” como caracterizaba a Tiziana. El bajo comenzó con sus primeras notas, incitando a la gente y calmando al fin su impaciencia “Toxic” comienza como a “carraspear” el cantante repetidas veces y como si el público fuera su perra(? Estallaron en cuanto la guitarra se dio a conocer dando forma al tema, el show había comenzado. Ante el rap del pelirrojo la rubia meneaba la cabeza y cantar por lo bajo la letra del tan conocido cover –“It's burning hot, drifting, hitting every slot with a drop kick…”- mientras vertía en un gran vaso fernet y gaseosa, ya todos los chicos de la barra marcaban el ritmo a su propio estilo sin detenerse ni un segundo, disfrutar de la música pero cumpliendo con sus deberes “Oh dios amo esa canción” comenzaban los comentarios de los consumidores partiendo directo al montón de gente donde tal parecía ser que poco a poco se armaba un movimiento más salvaje. –Ne ne Tiz... ¿Sabes cantar?- preguntó su compañera mientras le tocó servir 8 vasos de 1 litro para un grupo grande, sacando las botellas de una de las heladeras a medida que los llenaba, era una pregunta algo tonta quizás pero le había llamado la atención conocer ese detalle de la rubia, además de cantar bajo dentro de todo mantenía una buena melodía en su tono, algo como “una linda voz” -¿Uh? Por supuesto darling~ Los ángeles me envidian por eso~- inflando su ego como costumbre con esos ejemplos exagerados siempre con aquel tono juguetón -¿Por qué?- agregó mientras tomaba el dinero y entregaba su bebida, dos morochas muy pintorescas con sus bronceados candentes pidieron dos tekilas sunrise, a lo que Tizi desvió su atención de la compañera de barra por segundos para sonreírles conteniendo que no se le caiga la baba al tomar el pedido y posar discretamente sus pervertida mirada sobre esos grandes escotes –Genial, tenemos cantante entonces- respondió mientras iba por el tercer vaso, inclinándolo con mucho cuidado para no dejar que la espuma no se “aloque” -¿De qué hablas?- frunció el ceño confundida mientras preparaba las copas y la mezcla -Para la banda del staff tonta, nos dejaran subir a tocar un tema, Harry iba a cantar pero es la batería, dice que no puede hacer dos cosas a la vez- sacaba la última botella de la heladera -Puedo escucharte y servir, eso sí puedo hacerlo- se escuchó al recién mencionado ubicado en el espacio alado de ella mientras no paraba de servir los vasos de los sedientos, la bella charla entre compañeros mientras ninguno dejaba de emborrachar a la gente -¡¿Enserio?! Eso suena genial~ hace meses que no toco un micrófono…- “La última noche que cante en el bar no recuerdo absolutamente nada… creo que no me fue bien con esos sakes” -…Cuenten conmigo~- el toque final a las bebidas preparadas fueron esas dos sombrillitas rosas, se las entregó a sus clientas con una amplia sonrisa acompañada con una mirada entre coqueta y traviesa –Todos suyos ricuras~- risillas y un par de billetes más como propina –Genial! Oh rayos… nos quedamos sin cerveza- abrió la heladera para comprobar que estaba vacía, quizás entre la charla no se había dado cuenta que tomó la última, solo le faltaban 4 litros para terminar su entrega –También cuenta conmigo para eso~ Voy rápido!- aprovechó que no habían clientes con sus pedidos especiales y se retiró de allí.

Atrás de la barra estaban las carpas con la reposición de bebidas y las heladeras secundarias, tras abrir la cortina pudo notar que no estaba el sujeto de la vigilancia -¿Cómo demonios pueden dejar sin custodiar esta parte? Malditos holgazanes podrían rob…- no pudo completar la frase porque su lengua se congeló cuando se encontró con la escena que comprobaba exactamente lo que se estaba diciendo, abrió los ojos de par en par al ver a un moreno llenar como podía sus brazos con las botellas de cerveza, justo con la mano sobre otra y mirándola con la misma expresión que ella, varios segundos después la señorita frunció el ceño y mostró sus dientes con un feroz rugido -¡Argh!¡Oye tú!¡Suelta eso inmediatamente!¡No deberías estar aquí a menos que tengas un pase!- extendió las manos deseando estrangularlo, no le agradaba para nada el hecho de que algún aprovechado quiera joderle el tan grandioso trabajo que tenía… Además que necesitaba esos consumos para la barra, el ladrón automáticamente esquivó las garras de la súcubo cuando intentó tomarlo del cuello y con gran agilidad (aunque algo torpe y brusco debido al piso de arena) sin soltar las botellas corrió fuera de la carpa, Tizi no se iba a dar por vencido –Seguridad de m… ¡Atrápenlo!- más solo ella estaba persiguiendo  al descarado criminal que se abría camino entre el público con el sonar del líquido dentro de las botellas oscuras -¡Las estas agitando, hijo de una gran…!- entre insultos y gritos ella directamente empujó a la gente para apartarlos de su camino, muy poco profesional mientras resonaban las jotas metálicas que tenía encima, era difícil correr en la arena también, sus pies se hundían con facilidad ante lo suave de esta superficie además que sus zapatillas comenzaban a picarle cuando los diminutos granos se colaban ya que cada trote levantaba una buena cantidad de arena -¡Devuélvelas!- amenazante y a paso trote lo siguió hasta afuera del estadio, en su carrera no paraba tampoco de buscar a algún guardia de seguridad para señalárselo, pareciera que todos estaban de vagos en la gran fiesta. Por fín se detuvo apoyando sus manos sobre sus rodillas, arqueando la espalda y respirando agitada intentando retomar el aliento mientras algunas gotas de sudor corrían por su frente –Mal…dito… ¡Ya mismo devuélvelas, te llevaré con las autoridades… por vandalismo!- intentaba hablar pero le era difícil con aquel tono, levantó la vista a los presentes viendo claramente el intento del moreno ladrón ocultándose detrás de unos chicos, no se molestó en ver las cosas del auto y los instrumentos, solo pensaba en degollar al maldito atrevido –Devuélvelas ya mismo, es pertenecía del Staff de la barra ¡Maldición, harás que me despidan!¡Damelas ya mismo!- apartó a los jóvenes más este volvía a escabullirse, no estaba concentrada para presentaciones, estaba muy frustrada.


El tema de apertura:

/En lo personal en vivo lo hace mas animado, el tema de la banda es este~


Última edición por Tiziana Tabaré el Sáb Abr 14, 2018 1:58 am, editado 2 veces (Razón : Poner el video de la canción, colgué (?)



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+18 Re: "We Want Rock & Roll"

Mensaje por Ryuusuke Ray Minami el Jue Sep 28, 2017 1:02 am

Llegar tarde, demasiado acostumbrado estaba el guitarrista que miraba lado a lado conociendo desde la distancia el lugar donde se emplazaría la acción. Le quitaron de la mano las sendas tarjetas que de inmediato sus colegas se colgaron al cuello, e hizo lo mismo pero escondiendo el plástico debajo de su camiseta naranja, esa que tenía estampado el diseño de… Cómo explicarlo, de un preservativo caricaturizado con brazos, piernas y rostro culminando la punta en cresta punk, una guitarra dibujada entre las manos y la frase “ROCK ON!” detallada debajo del muñequito. Prenda entre sus favoritas para usar en eventos importantes – ¿Dejarás que se meta en problemas, oootra vez, con los miembros del staff – inquirió el super achinado baterista, a lo cual Ray alzó los hombros rápido restándole seriedad al asunto – Me da igual – maravilloso compañerismo – Si se atreve a llegar tarde para cuando estemos arriba, lo mato – se notaba el cariño en el tono de voz, si es que ese cariño fuera una motosierra a punto de desmembrar, sí, podíamos clasificarlo así.

– Hemos de desempacar… También lo de Chiba que si fuera por él dejaría pudriéndose su equipo con tal de bajarse unos barriles de cerveza primero – resignado bajista se dio la vuelta abriendo la puerta de acompañante dejando salir último a Koyuki, en la puerta contraria hacía lo mismo Saku, y cada quien de los japoneses tenía estuches de guitarras, bajo, y entonces repitiéndose el trabajo aquellos pequeños hombres (comparándolos en altura a los tres semi-latinos) iban y volvían de la van aprovechándose justamente de su tamaño ayudándoles a moverse ágiles entre los asientos, retirando los bártulos poco a poco. Por fuera el rubio y el pelinegro agarraban en cada costado del vehículo las cosas – Aah… Qué haremos con mis bombos – claro que se pudo sacar todo el equipamiento excepto los tambores más grandes de la batería. Ryuusuke mientras miraba con detenimiento sus pedales por si encontraba arena o mugre que pudiera arruinar los preciados aparatos electrónicos, y sin despegar ojo de estos respondió con suma tranquilidad – Retiramos gran parte del peso, será muy sencillo desatascar la van – Taira lo miró muy extrañado, casi expresión ideal de imagen viral para internet, sin embargo Koyuki entendió a la perfección lo que quería decir su pareja de cuerdas. Porque él también lo escuchaba acercarse, el run-run de motores de cuatro tiempos – ¡Cuatriciclos! – gritó entusiasmado apuntando maleducado hacia donde estaban corriendo esos vehículos libremente en las arenas, algo alejados debido al gentío que lentamente se rejuntaba cual rebaño hacia el festival musical – ¿No que iban a ser tres escenarios? – se preguntaba un completo ignorante del tema rockero, y a su lado su novia experta se reía tierna, empezando a explicarle la magia del lugar.

Movamos a otro cuadro donde un muchacho aligerado en su felicidad por la cercanía cada instante más certera de alcohol corriendo por su boca hasta llegarle directa en las venas – Y no exagero – ponía su opinión a las descripciones – A ver, dónde dejé ese pase full – permitiéndole pedir lo que quisiera de la barra – Y ojalá a quien quisiera – pequeño afro ignorante – ¿Cómo? Si ya tengo 21, carajo – y la madurez de una fruta, claro. Se petrificó entero sólo la mano diestra paseándole los bolsillos, el pecho hasta gracioso pasar en cada axila – ¡¿Dónde está?! – aprendió pronto que no podría beber gratis y su billetera anoréxica palpitó chirriante en su pantalón por atrás. No, no gastaría dinero y mucho menos en una barra de concierto, los precios solían ser exorbitantes sin contar el hecho de que la cola delante de la caja registradora tardaba una eternidad, y recién cuando pagaras recibiendo los vales de lo que consumirías debería pelearse a puños o codazos el espacio suficiente para llegar donde servían las bebidas. Las risas de las bartenders (ignoraba por completo a los empleados masculinos) se le colaron por las orejas cuales cantos de sirenas se trataran. ¿Rendirse? Nunca, ¿volver con los chicos? No sin las manos vacías.

Ideó un plan maestro capaz de sacarse de encima a los que vigilaban, guardias frente al tesoro, la zona de abastecimiento oculta tras las cortinas que hacían juego al fondo de la barra y la belleza de las sirvientes veraniegas – Ñaca ñaca – reía por lo bajo cambiando su semblante a uno más adecuado, es decir menos Chiba, caminando hasta enfrentar a los de seguridad.
– Ehm… Oigan – su japonés era de barrio aunque se hacía entender con señales y gestos en caso que su palabra fuera muy enrevesada.
– ¿Qué quieres? – le respondieron cruzándose de brazos los dos hombres y la única mujer, los tres con petos que indicaban su condición de cuidadores durante lo que durara el festival.
– Hay una banda que se metió en la playa con su van por donde no debía – maldito embustero – Y fue lógico verlos encallar por el peso del cargamento. Se ve que están en problemas – le estuvieron a punto de replicar que por qué no llamaban una grúa, la estupidez de tal idea hizo desvanecerla enseguida de las mentes contrarias.
– Entonces, ¿cómo quieres que les ayudemos? – dejando notar entre líneas la hermosa multa que se comerían por andar conduciendo en espacio peatonal.
– Pues no lo sé, ¿acaso entre muchas personas sería posible mover la van de esa trampa de arena? – adujo conteniendo la risa por la educación con la que les hablaba, como si hubiera nacido en familia bien e ido a jardín de infantes aprendiendo la solidaridad.
– Tienes razón, vamos – los machos echaron pies en polvorosa hacia donde le indicaba aquél muchacho raro del afro. Sólo le quedaba la SS, señorita de seguridad.

– Y en cuanto a usted – continuó la treta esperando que la fase dos surtiera efecto. Había visto gracias a su visión avanzada, la forma en que de lejos se miraban ciertas personas – ¿Qué tanto observas?– rodó las pupilas haciendo ademán de no ser un peligro para ella – Verás, ese señor que de tanto en tanto le está echando ojitos, me pidió que le dijera “lo linda que se ve con esa coleta de caballo” y que le encanta ver su figura – algo marcada por la ropa que llevaba, y las cintas atadas a su espalda sosteniendo el peto alrededor de la cintura, pronunciando su figura femenina. De inmediato se coloreó toda hasta las orejas, al parecer el sol era demasiado lento para “quemar” a las personas – Si quiere, y aunque no es muy oportuno que digamos porque sus compañeros se fueron. Sino no hubiera podido decírselo. ¿Le reemplazo frente a las cortinas en el tiempo que usted va con él, y se intercambian los números? – la credulidad de la mujer pivotaba entre la vergüenza de la idea o mantener su puesto seguro – Le prometo que no dejaré entrar a nadie. Soy cinta negra en karate – y la sonrisa amable fue el desencadenante necesario que ablandó la pena de ella, aceptando pies juntillas esa confianza cómplice con un desconocido que aunque desarreglado, asumía ser buena gente. Se fue con aquél Romeo a probar su suerte revisando el ajuste de su coleta, peinado en regla.

En su interior, Chiba festejaba a gritos porque funcionaran sus medias verdades – Dije que nadie entraría – no obstante – Nadie excepto yo – adoraba los vacíos legales, vigilando unos segundos afirmando que la mujer guardia no se daba la vuelta en su “camino al amor”, el afro mexicano dio unos pasos atrás desapareciendo sigiloso entre las telas abandonando su postura de “buen chico” adoptando una mas realista encorvando la espalda, brazos delante enseñando dedos al estilo de garras. La risa seca de viejo cascarrabias se le escapó acentuando su imitación de joroba – ¡Soy un genio! – abriendo esas neveras de apertura vertical sintiendo la frescura del aire frío saliendo en vahos continuos – Ahora nadie podrá detene... – la voz femenina que ingresaba produjo una subida repentina del ritmo cardíaco, y los riñones se agitaron por las glándulas encima siguiendo la orden de expulsar torrentes de adrenalina – Hola primor – lo primero que atinó a comentar aún convertido en estatua debido al inconveniente con forma de bella chica rubia – ¡Adiós primor! – hortera personalidad, volviendo su cuerpo en sí al siguiente segundo escuchando la vociferación llena de enojo mujeril – Estoy en una noble misión, que no comprenderás – burlesco siempre que podía le fue fácil esquivar al flexionar rodillas haciéndose un bollo humano que rodó por un flanco de la rubia, en pie salió de la tienda de campaña rodeándola por el lado contrario de la barra. Algo agitado debido al pesos extra, la dificultad de la arena en sus zapatillas, halló la vía de escape ideal donde otras personas no pensarían era lo correcto – En medio del pogo, pues – clavándose en costillas y hombros ajenos usaba a la muchedumbre fan de ese grupo que inauguraba el escenario principal.

[…] […] […]

– ¡Muchísimas gracias! – gritaba Saku, saludaban al unísono tres del grupo, menos Ryuusuke que había tomado sus petates tomando paso firme hacia el escenario secundario (sin saber cómo demonios llegar) intuyendo que los demás le seguirían. Con la potencia de los cuatris y el relativo poco peso que daban sobre la superficie playera, lograron remolcar la van sin volver a cargarla evitando futuros problemas entre las ruedas. Las personas sonrieron tras el desafío cumplido, dejando las sogas enrolladas detrás de los asientos de sus pequeños vehículos hechos para la aventura – Es genial encontrarse gente dispuesta a ayudar – asentían Taira y Koyuki a las palabras del joven batero. Cada quien cargaba con sus estuches, un amplificador en una mano para los maestros de cuerdas, y una parte de la batería en el brazo restante. Saku cargaba como podía los toms y las campanas. Decidieron dejarle a Chiba todo lo que fueran micrófonos, pies de los mismos y también las patas de todos los platillos, con estos incluidos. Le pasaba por forro.

Hablando del burro que se asoma, Tsunemi llegaba junto con ellos bastante exhausto y puteando porque necesitó correr unos 150 metros demás al no haber visto la van en su lugar. Ni se preguntó dónde andarían los guardias pues estos habían ayudado a atar el parachoques delantero con los cuatriciclos, echado la bronca a todos y cada uno de los jóvenes porque estaba prohibido andar con motores por la playa supuestamente reservada a las personas de a pie o como mucho en bicicleta. Luego de eso se habían largado de vuelta a sus puestos delante de la carpa despensa de bebidas fermentadas o destiladas – ¡¿Vieron mi tarjeta?! – acusó entre jadeos metiéndose entre sus amigos abrazando las botellas como si fueran sus bebés – ¿Cómo demonios las conseguiste? – obvia repregunta girándose sorprendidos tanto por el rapero sudado y después, también por la cazadora muchacha de dorada melena llegando enfurecida, increpando a Chiba de arriba a abajo tachándolo de ladrón. Los puntos suspensivos aparecieron sobre las cabezas de los miembros con manos llenas de instrumentos – Eh… Disculpe... – la timidez de Koyuki se presentó por la forma en que aquella los empujara o rodeara tratando de atrapar al afro-mexicano – Señ… Señora – deseando ser educado, cultura japonesa sin importar lo más alocadas que fuera una situación. Qué ofensa había dicho al llamarla de esa manera. – ¿Qué no ves, loca? ¡Esta es mi banda! ¡Tenemos derecho a emborracharnos gratis! – despotricando en piruetas entre los desconcertados compinches – ¡T-tú debes ser-servirnos! – la botella en su mano se balanceó estirando la diestra, señalándola con el índice.

Ya fue – Suficiente –.

– ¡¡¡AAAIIIIIYYY!!! – chilló por el golpe en la cabeza que recibió Chiba, un golpe que hizo tronar sus dientes, morderse la lengua y caer de rodillas dejando caer rodando las botellas, gracias al dios de la fiesta ninguna se quebró por lo blando del suelo playero. Taira le aplicó uno de sus famosos “cortes” teniendo como objetivo herir al destinatario y aplicar algo de calma al ambiente – Lo que dice el arbusto parlante es más o menos cierto – acotó Saku poniéndose entre la muchacha rubia y su amigo caído todavía quejándose con ambas manos sobre la coronilla herida – Somos la banda a la que pertenece. Lamentamos los problemas que te haya causado, en verdad, no podemos controlarlo a veces cuando se pone así de... – completó la frase el héroe del momento – De tarado – Taira se acercó tomando por los hombros a la muchacha visiblemente molesta, apartándola despacio evitando que se lanzara sobre la presa indefensa – Como de costumbre, dinos qué ha pasado e intentaremos reparar la estupidez de Chiba – agachándose de lado tomó una botella y se la pegó en el busto de la contraria – ¿Por qué la tratan como aliada? ¡Es el enemigo! – rabieta de niño derrotado, fruncía el ceño de la misma manera que su perseguidora hacía, y en eso Taira le plantó un manotazo en la cara – Pero nunca podremos arreglar su horrible rostro – un nuevo grito como si lo estuvieran matando al rapero. Conciliador, esbelto, el hombre de corto cabello rubio y piel más oscura buscaba anular males mayores. Su altura imponente de metro con noventa exactos, sacándole una cabeza y media respecto a la señorita aún ajetreada por la carrera, la cólera y naturalmente, el calor haciéndola sudar allí donde su piel blanca podía verse. Su ropa la delataba, ¿empleada del evento? En los collares de tela tejida se veían los pases especiales de los tres músicos flanqueando al quejica roba botellas.

– ¡MI TARJETA! – le gritó en la oreja y enseguida Chiba desvió el golpe de su amigo bajista iniciando una segunda persecución alrededor de la van – ¡Sepa disculpar las afrentas de nuestro amigo! – Koyuki, callado hasta ese instante, se agachó sonrojado en clara reverencia oriental reafirmando sus palabras nerviosas delante de tan bella mujer. Y eso que tenía novia el pequeño desgraciado.

Ryuusuke literalmente había desaparecido de la vista, sin mucha intención de soportar más retrasos, y al retrasado que tenía por frontman en la banda. En su banda. Dentro del bolsillo izquierdo de sus jeans, se arrugaba el carnet oficial perteneciente a Chiba Tsunemi. ¿Cómo iba ese dicho? Para un buen pillo, siempre habría alguien que lo era más.


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+18 Re: "We Want Rock & Roll"

Mensaje por Tiziana Tabaré el Lun Oct 02, 2017 10:57 pm

¿Su estado actual? Imagínense… Totalmente encrespada y con un cólera que iba en crescendo cual coro junto con el agite del pecho y su respiración, la rubia empecinada en ponerle las manos encima para estrangular al moreno ladrón que osó de burlarse delante de sus narices, puede que esté tomando acciones desmedidas ya que normalmente nunca se tomaba tan enserio su trabajo, pero la oportunidad de resaltar en su oficio, el título de una excelente bartender y una gran armadora de tragos la habían puesto en un evento tan importante (Y que también destacaba como uno que le fascinaba) sabía muy bien que estaba siendo del todo poco profesional y recibiría quejas de sus jefes de ver como la joven resolvía este embrollo, intentó no alocarse (No, no lo intentó ni se le cruzó por la mente) pero debido a su “gran control” de temperamento estaba inmersa en volver cuanto antes con las bebidas… Estaría agitada pero no significaba que podría parar así como si nada de seguirlo, destacando su naturaleza ligeramente más resistente que el promedio no iba a detener aquellas piernas que esquivaban y corrían luchando con la densa arena de un lado a otro teniendo de obstáculos una banda de jóvenes masculinos –Te juro que te voy a cag…- ante lo último mordió su labio inferior con tal bronca que mostró sus dientes y marcó en rojo la pálida piel, de tener labial se lo habría limpiado por completo y quedaría ese pastoso sabor a maquillaje en su paladar –¡Apártense pendejos! …- completamente sacada de quicio ya deseaba terminar con esa absurda persecución, cada nervio que saltaba era una porción de tranquilidad que no permitiría que disfrutase de aquel show.

Más como si del mismísimo cielo haya caído la solución, un sonido en seco que hizo chillar al bastardo ladrón como castigo divino, efectuando la ley karmática que favorecía a la joven alocada que solo defendía su buen nombre y el de sus compañeros de barra (Porque desde ya no iba a permitir que pagaran por el vandalismo de jóvenes aprovechados) el sonido de los cristales chocando entre sí y dispersarse sobre el suelo rodando picaron en la curiosidad en la joven, más no podía tener una mejor visión ya que ambos chicos cargados de instrumentos y estuches nublaban su visión, como si un chasquido en el interior de su cabeza reventara la burbuja en la que estaba encascada, algo sacudió su razón retomando noción poco a poco, bajarse del caballo y volver a la realidad pensando mejor sus respuestas ya que escucho el campaneo de la victoria significativa que el moreno no tenía más el control del alcohol, así de sencillo como su impulso asesino latía ahora se deshacía ya que algo no le gustó en lo absoluto, un comentario que intentaba refugiar aun a aquel imbécil –Así que… ¿Está bien robarle al Staff que se encarga de darles bebida? Todos estamos en la bolsa dulzuras, todos firmamos un contrato para estar aquí, no deberíamos robarnos entre nosotros… Por qué de ser así estaría tomando justicia a mano propia- (Cosa que quería hacer pero de una forma violentada... Maldita contradicción que ni se esforzaba en disfrazar ¿Era sincera al menos?) le respondió a los dos jóvenes japoneses, relajando su postura mientras apenas arqueaba la espalda, flexionando una rodilla y así recostar el peso de su cuerpo en la otra reafirmando ese aire “serio” de trabajadora, más su cara ante el que obstruía su vista de lo que le había pasado al moreno era muy agresiva aún con aquella frente arrugada y torciendo su sonrisa a un total “asco”, en sí la rubia lo tomaba como “¿Me robas mi material para trabajar? Oh bueno… Me robo tu guitarra en ese caso ¿No? puede ser exagerada más no le gustaba que vengan a decirle que debía servirles… Aunque fuera cierto, orgullo y tozudez persistían… Quizás.

Abran paso a el efímero enamoramiento de la súcubo cuando ve al ángel que haría arder a su especie con tan solo mirarlos (Ok, exagero un poco, pero no se compara a lo de acontinuación) un coro celestial como si el paraíso abriera las puertas de san pedro ante tanta exótica belleza, retumbando en sus orejas y un cosquilleo recorre de la punta de sus pies hasta la medula y de ahí se expandió por su espalda en forma de maremoto hormonal, terminando con atravesarle la cabeza aquella imagen de esbelto y bello hombre… Hablándole y disculpándose en nombre de los problemas causados con una voz de la san puta de sexy, más sinceramente esto es redactado, ya que Tizi estaba boquiabierta y ni siquiera podía terminar de cambiar aquel ceño fruncido debido a la sorpresa o que perdió noción de cómo mover sus facciones, la sensación de querer articular alguna palabra pero simplemente había perdido las cuerdas vocales en el camino de su imaginación que volaba bien alto describiendo toda esta absurda escena y exageración representación de loca empedernida ante la presencia de aquel chico. Dueño de una mezcla parecido o similar a la mestiza con una piel acaramelada como las que solo había visto en el caribe y esos mechones dorados que ni quería imaginar de ser teñido o no, dos cosas que adoraba fusionadas con un esbelto cuerpo que fantaseaba bajo la remera, una altura que apenas debía de levantar el mentón para terminar de ser cautivada en su totalidad.

Con respecto a lo que dijo: Si de ella dependiera no escuchó absolutamente nada pero hay que responder para no ser obvios aunque ahora su fascinación la dejó fuera de sí misma (Por si no quedó claro que la usser usó énfasis en resaltar que Tizi es boleta ¿no?)… Una vez más, como si su concentración fuera una mosca y sus cambios de humor tan inestables como si sufriera de ciclotimia –Si…- musitó en voz baja más su voz se derretía y temblequeaba su mandíbula, pero deseaba gritarle con todas sus fuerzas en ese mismo instante “¡FLACO, pero que hermoso que sos por el amor a todos mis príncipes infernales!” con un modismo poco educado seguido de tirarse contra él y arrancarle la ropa con los dientes. Más terminó de desfigurar su postura en cuanto sintió aquellas manos tomarla por los hombros, como se contuvo por completo cerrando los puños y dejándose llevar hacia atrás, evito temblar ante aquel tacto y no ser tan obvia (Si no es que ya se delató por completo con el estremecimiento de su cuerpo ante el contacto) sinceramente… De ser por ella le robaría el recital completo a su nueva banda favorita y a la mierda la moralidad que exhibió cual bandera patria y ladró a los 4 vientos recién, solo por uno de sus integrantes… Y bueno, la súcubo cuando le gusta lo que ve los impulsos desean aflorar, más maldita sea que esté trabajando y deba comportarse. (Reacciona Tizi, por favor querida~) –Oh si… Bueno, para empezar deberé llevar todas estas bebi…-“Ay no hagas eso que te juro que te diría tantas cosas de –QUE- puedes apoyar aquí mismo, muñeco” Sentir aquella mano posar la botella entre la línea del escote y su remera fue un caos en el interior de su cuerpo, apenas pudo sentir el roce lo cual hizo desear que esas telas no existiesen por un microsegundo de su vida, el contraste de la botella fría… Bueno no tanto, más bien tibia pero en comparación con la piel de ella (Que ardía, joder) era fría, aun así erizaba su piel y ahora su pecho no estaba latiendo por cansancio de la maratón que dejó atrás hace varios rellenos de palabras minutos, si no por el extraño fenómeno de orgasmo visual de tenerlo enfrente.

Bajando el lívido de nuestra querida rubia, soltó una dulce e "inocente" risilla mientras agachaba la cabeza y se cubría la boca con su mano, reteniendo aquel pequeño chiste y hasta casi lo que es inusual comportándose como una “señorita” al no exagerar o estallar a carcajadas burlonas, más parecido a su posición coqueta retomando un mejor ánimo… Solo pudo tener aquella botella mientras mordía su labio inferior candente, descubriendo de un lado a otro mientras observaba como el futuro padre de sus hijos rubio se retiraba a castigar al que hace segundos deseaba enterrar con vida en la arena, escuchó las disculpas de uno de los dos jóvenes, con aquella reverencia tan acostumbrada tras años de vivir en el “emocionante” Japón –Ok…- su voz habitual restaurada y una bella sonrisa como cortesía, “Que bella esa hermandad de las bandas de dar la cara todos por los errores de uno” giró su cuerpo con aquel movimiento de sus curvas, ya era hora de mostrar a la verdadera súcubo-juvenil tras esa impresión, colocó su mano sobre el hombro del joven y acercó su rostro agachando su cuerpo para estar a la altura de ambos rostros -…Demo, demo~ … Lo mataré si vuelve a tomar algo sin permiso- ahora su mirada se volvía más filosa y entrecerrada acompañándolo con una amplia sonrisa retorcida como si quisiera hincarle el diente por el pequeño adejo de cólera que deliberó, luego volvió a su amigable sonrisa cerrando los ojos y tomando la botella con ambas manos -¿Entendimos?~- el tonito divertido jugando con la bipolaridad de las emociones. Se agachó a juntar y acomodar todas las cervezas como pudo, apretándolas contra sus pechos bien fuerte mientras lo envolvía con un brazo y las restantes acomodándolas hábilmente y con cuidado los picos entre sus delgados dedos, una vez de nuevo de pie hizo una señal con su cabeza hacia la zona donde sonaba la música -¿Saben cuál es su escenario? Los llevaré, ya que estamos sabré su ubicación para reabastecerlos…- Más clavó de reojo una fulminante vista con el moreno… -Sin tu pase no verás una sola gota de alcohol- sentenció y se echó a caminar, más primero con algunos ligeros pasos de espaldas esperando a que todos se terminaran de enlistar -Contamos también con carpas especiales si quieren ensayar un rato antes. El coordinador es Atsushi Saiko y el pelón de asistencia Hajime Takenshi…- no se dio cuenta de cómo se escapó ese adjetivo, ese tipo lo odiaba sinceramente, si bien era otro de sus jefes menores era un alcohólico que se la pasaba con sus chistes malos –Igual se los señalaré, Va-mos~- y dicho esto con una sonrisa divertida retrocedió unos pasos solo para ubicarse alado de aquel muchacho (Que ya me cansé de escribir de él) para ir a su par –A propósito… Gracias por lo de antes~ Me llamo Tiziana~ A sus ordenes- parecía una colegiala emocionada con un sempai nuevo -… Pero puedes decirme como gustes- completó lo último con voz baja, apenas acercando el rostro a al perfil masculino mientras caminaban, escapándosele también un guiño de su azulada mirada marcando la primer coquetería -¿Y su banda como se llama?- lo último lo dijo en voz baja volviendo a ver al resto de los jóvenes. Todos felices (? con las manos ocupadas camino al recital.


Última edición por Tiziana Tabaré el Sáb Abr 14, 2018 2:02 am, editado 1 vez



"Las tentaciones como -tú-, merecen pecados como -yo-"

Hablar // Pensar // Actuar // Stalkear(?


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+18 Re: "We Want Rock & Roll"

Mensaje por Ryuusuke Ray Minami el Mar Oct 10, 2017 2:05 am

Ryuusuke había llegado primero a la zona de sus “camarines”, en realidad eran decenas de tiendas de campaña que iban de tamaño regular hasta las más ostentosas y grandes donde estaban los artistas de mayor reconocimiento (o ego) del festival, también contaba para las agrupaciones que superaban el número se diría normal para armar una banda, necesitaban del espacio extra. Para los protagonistas de este post, la tienda se componía de dos cuerpos en total conectados en una de los lados; la forma octogonal con los techos sostenidos en sendos postes alcanzando en su punto más alto los dos metros y medio aproximadamente dando leve caída a las telas hacia los bordes donde los armazones metálicos mantenían la estructura en orden, con la suficiente rigidez evitando que se llevara el viento aquella pequeña ciudadela de carpas ¿Y los demás? quiso saber uno de los tantos encargados, empleados y guardianes de mantener la seguridad, la relativa paz (para un evento lleno de anarco-rock) y la utilería a la mano siempre preparada. En resumen, “los del staff” Ya llegarán, despreocúpate suspiró bastante cansado detestando sentir el calor veraniego azotando por todo lo alto ¿Y así debemos practicar? Mie*da. Por fuera del descanso previo o post show, las bandas iban y venían de sus respectivas tiendas apurados en algunos casos por debuts o ser la primera vez que participarían en un evento de tal envergadura, más tranquilos en los que llevaban bastante tiempo en hacer vibrar almas y cuerpos con, solamente, sonidos bien acomodados y en su punto justo. Hasta podría verse la música de ciertos géneros como a la buena comida, hermosa desde cualquier ángulo y deliciosa cuando alcanzaban a los sentidos. A los lejos las baterías atronaban bombos con la certeza del ritmo, hacían estremecer apenas el pecho del pelinegro guitarrista, apenas por culpa de la relativa distancia, apenas porque sabía controlarse, siendo francos hacía falta más que los grupos ocupados en dar apertura en los tres escenarios. ¡¿Tres?!


En algún lugar de la playa entre la barra de bebidas y el escenario principal


La charla se llevó la atención del novio ignorante respecto a cómo demonios podían existir varios lugares donde sólo podía ver uno, un sólo escenario el cual albergaba a los fans coreando los fraseos rápidos de los raperos y sus compadres instrumentistas. Sus crudas y a la vez sensacionales piezas daban cuenta de lo poderosa que podía ser la palabra hablada, si era combinada correctamente en la cadencia y la insinuación precisas. No por nada los versos del “Loco Pueblo” llegaban tanto a la gente, calaban hondo porque desarrollaban situaciones del común, vividas por la mayoría fueran del estrato social que fueran.

– ¿Qué quieres decir, están hechizada toda la playa? – incrédulo por las palabras de su compañera, quien se puso de puntitas con los pies dándole un pequeño beso en la mejilla junto a la risa condescendiente, a punto de explicar cual sabia milenaria, aunque se tratara de un festival.
¡Es cierto! Cómo crees que desarrollarán tantas agrupaciones distintas en tan solo un día en un único lugar ronroneó con ligera molestia apuntando hacia donde “lo que veían” – Ese es el principal, como ya sabes – y rodeando la muchedumbre agolpada por cientos y cientos ahí delante saltando y bailando sobre la arena, ella empujó a su pareja hacia la nada misma, traspasando una línea imaginaria justo donde la última persona del pogo disfrutaba de la música a pesar de estar en una desfavorable ubicación, en última fila y en un costado alejado del escenario.
Qué estás… ¡¿Dónde se fueron todos?! la música, la gente, la barra, hasta el color de la arena sufrió alteraciones. Desapareció el ambiente anterior para dar paso a los ojos, oídos y el tacto las sensaciones propias del tercer escenario, aún vacío pero con los parlantes sonando potentes augurando un estilo de “previa” al cual se aunaban unos cuantos grupitos ansiosos, entre charla-birra-precalentamiento del seguidor fiel a quienes vino a ver – Ya entiendo... – le fue cayendo la ficha al muchacho, mirando a la chica con cierta sorpresa usando las cejas elevadas para enmarcar la emoción recibida ¡Separación espacio temporal! exultante alzó el brazo libre dando un pequeño salto en su lugar, agitando el agarra que mantenía para con ella en la otra mano.
No exageres, apenas es una división visual, auditiva y quizás un poco del ambiente. Mira señaló las cintas indicadoras que llevaban en las muñecas juntas. Hasta esas habían cambiado de color. Del rojo que llamaba la atención sobre el anterior escenario, ahora se veían verde musgo, sin perder la característica bien conocida de ser imposibles de romper a mano. Esa creación pertenecía a los pocos elementos del planeta que eran prácticamente irrompibles, como los diamantes (?) – Así sabemos dónde estamos, y por dónde dirigirnos en caso que queramos movernos entre espectáculos – el precio de pagar por la totalidad de los eventos en simultáneo, la debilidad de los que sólo aportaron para uno o dos, queriendo meterse en los que tenían denegados… – Y si preguntas, los que no deben entrar a ciertos “actos”, simplemente no pueden. Es demasiado inteligente esta cosita – estiró apenas su pulsera flashera cambia colores.
Por eso cuando buscamos la información del lugar y los artistas, podíamos elegir a cuántos deseábamos ver cuando normalmente eso era imposible de mantener a raya, cobrando por el paquete completo aunque más de la mitad de esa gente musical no te gustara o no supieras absolutamente nada – Hace más asequible el tema si buscás presenciar específicamente tal o cual concierto – el asentir de su novia aprobaba cada una de sus palabras.
Por algo ahorramos tanto, valió la pena porque podemos ir donde nos plazca. Es momento de descubrir nueva música, quizás también amistades y por qué no, emborracharnos y perder la ropa entre la manada salvaje de fanáticos insinuó divertida la muchacha quien se acomodó su trenza cosida, sabía a la perfección que la perdería con el transcurso de la jornada.
¿Y nos quedamos aquí? en respuesta sintió el tirón de aquella joven – A menos que haya acción en el segundo escenario – atinó la intención, estaba bien despierto el muchacho. Corrieron a la par alejándose aún más de esas zonas, y así él percibió en su piel por segunda vez, y no pudo ignorarlo, cómo atravesaban una suerte de campo eléctrico, magnético quizás. Magia hecha y derecha de los organizadores expertos en causar sensaciones extrañas, exóticas y extravagantes; no eran simples humanos, excepto unos pocos miembros del staff ya acostumbrados a tanta parafernalia mágica.
– Claro que sí, tontito – Nuevamente cambiaron en absoluto las cosas alrededor, la cinta estaba azul tirando a celeste si mirabas a contraluz, estando desde el otro lado estallándole los oídos en la inexplicable música del “Área 2” – ¿Eso es español? –

Así se configuraba la parte de la playa más grande de la isla Éadrom, algo alejada de la ciudad homónima, en una fiesta para todos los públicos en donde hasta el más viejo podría encontrar a gusto la música que su añejo corazón anhelase. Eso y saltar cual enloquecido jabalí por entre los mosh pit partiéndose las articulaciones por el bienestar del caos. Si mirábamos desde el cielo como hacen ahora las gaviotas desconcertadas, ajenas a esos trucos avanzados, tecnología de vanguardia, hechizos complicados sacados de libros antiguos; verías que entre lindando varios metros de la costa estaban el Principal y el Secundario dándose “la espalda” dejando un buen hueco entre ambos, teniendo cada punta hacia el mar también repleta de especies que disfrutaban en las aguas bajas del despliegue atronador. Desde semi animales marinos pasando por humanos en traje de baño, hasta seres nocturnos teniendo que usar un parasol caminando con los pies desnudos refrescados en el agua alocada. Hasta parecía que el oleaje cercano a cada armazón teatral, seguía el compás respectivo haciendo que rompieran de manera distinta contra la arena de humedad permanente.

En los otros vértices, completaba la formación la “Tercera”, acortada en capacidad de espectadores porque sus “bordes” laterales fueron hechos adrede más angostos en la campana divisoria. Ese espacio para los músicos de menor porte, quizás pertenecientes al under antes que haber crecido lo necesario y ser conocidos de manera más general, por no decir global en el caso de los grupos que cerrarían tamaña party mucho más adelante alrededor de horas en madrugada. Pero no nos adelantemos, hay que continuar la descripción aérea de las gaviotas, siendo que Tercera daba su espalda a las mismas olas, al océano que se partía al no poder avanzar mucho más sobre la tierra. La gente agolpada en cada escenografía podía explicarse como:

> En Principal y Secundario, sendos irregulares semicírculos (si contábamos a los que estaban chapoteando en las aguas) cada vez más grandes a medida que llegaran almas pidiendo festejo.
> Tercera presentaba a futuro un gentío formando la figura rectangular y alargada debido a lo antedicho, tener que ceder los laterales más allá del ancho del escenario en sí, porque sino chocarían las personas y sobretodo la música si se perdiera la magnífica magia que separaba aunque invisible a ojos consciente ya dentro del evento.


Pero, ¿y dónde estaban ubicadas las carpas dedicadas al descanso, recreación y puesta a punto, de aquellos personajes responsables de enloquecer a la gente? La cual los esperaría en cada sección que le correspondiese tocar y actuar.


Volviendo al desgraciado Pelusa con síndrome cuasi narcisista, había sido castigado a base de bien, de torcedura de codos y alguna que otra patada en la paralítica por parte de su – Genial amigo el bajista, eh –, exacto. Refunfuñó en su idioma natal, ininteligible a los demás aunque no sabría decir lo mismo de la rubiales que andaba demasiado cercana para su gusto, gusto de la educación nipona de Saku o Koyuki que veían cómo ella apuraba maneras y observaba por demás al hombre más alto del grupo, quien tensaba sus músculos inconscientemente ante cada contacto físico (a propósito o no), de la muchacha – Tizi Ana, anotado – su pensamiento separaba el nombre en dos fragmentos Te diré Ana un insignificante destello nació en los ojos del rubio músico, luces que en particular sólo vería alguien sumamente cerca. Obvio, una señal ínfima para los demás, e interesante únicamente para la bartender que contoneaba su ser enseñando sus habilidades manuales para con su trabajo al manejar tantas botellas – Necesito una, pero ya. Si es que no te molesta – estiró la mano siniestra, coincidencia de ese apodo oscuro para esa extremidad, agarrando del cuello una cerveza pegada a los senos apretujados, femeninos que probablemente estaban alborotados por la frescura del vidrio encima – ¿Nombre? – el dorso de la mano rozó justo en la puntita de una de esas montañas femeninas, sin pedir permiso ni disculparse retirando la bebida de ese lugar. Aprovechando cada segundo de lo que provocaría ese contacto. De un segundo al siguiente los decibeles aumentaron, y muy cerca.

¡BECK, somos la MEJOR banda que vio nacer este pu*o mundo! enardeció la opinión tras la respuesta álgida del rapero, delante de aquella pareja dorada (por los pelajes), caminando hacia atrás sin perder el sentido o tropezar con nadie. Apretaba los puños frente de sí y luego los alzaba en una expresión repleta de triunfalismo de dudosa veracidad. Estuvo a punto de perder el agarre en las incómodas patas y soportes varios, su castigo y trabajo. Miró con saña a la mujer, dándose cuenta de que estaba olvidando por unos segundos la flamante rivalidad por el control del alcohol. Taira le dedicó una seca mirada moribunda que hizo darse vuelta otra vez al enrulado, quien se puso más adelante todavía liderando la mini caravana, planeando en secreto ciertas acciones traviesas. En su parte, su mundo, los asiáticos cerraban la formación a unos pasos atrás de las rubias personas – También nos llamamos Mongorian Chopu Sukuado – la falta importante de inglés en el habla de Saku delató enseguida su acento originario metiendo letras demás, transformando consonantes imposibles de unir en japonés por sílabas sí aceptadas en el habla natural del baterista. La risa tanto de Taira como del amigo guitarrista avergonzaron un poco al muchacho de mirada cerrada – Mongolian Chop Squad – corrigió inmediatamente Koyuki apuntando con el índica derecho al cielo, cual pequeño profesor de idioma; complicado que no fuera graciosa la situación, cuando la segunda y suave voz de la banda tuvo sus propios y casi personales problemas con el inglés en sus comienzos. Bellos tiempos pasados.

¿Quieren apurarse? Chiba se metía entre la gente tratando de arrimarse entre el límite de escenarios, por momentos mezclándose los sonidos y voces rodeándolos a los cinco en la cacofonía, bizcocho musical. Sin embargo, al momento de encontrarse a lo que sería “la unión” de Principal con Tercera, una especie de pared de unos 3 metros de ancho por 6 de algo. Aunque llamarlo pared no era lo correcto, se lo podía ver cual velo sinuoso y emitía luz propia, tenue mas se notaba cómo iba cambiando suavemente de colores, cual arco iris pero con muchas más tonalidades mostradas. Grises, negros, blancos desde los nieves o marfiles se alternaban con la paleta cromática propia de un vómito rainbow.

Tsunemi el azteca se chocó duro y doloroso con ese límite… Y su quejido atrajo al instante miradas en derredor desde extraños a los propios amigos que se le acercaron algo confusos – ¿Acaso no puedes pasar, sin tu pase? – confirmó las sospechas el pelinegro guitarrista, el de pelo corto y abombado, Koyuki, quien pasó al lado del caído colega que se sobaba la nariz escuchando cómo repiqueteaba el metal de los elementos que llevó hasta allí, cayéndose al suelo. El que sí tenía su tarjeta oficial colgando del cuello entró cual mago o hechicera en la estación 9 y ¾, fácil y sin temor alguno demostrando un sencillo sentido de burla, la comicidad seria marcada por el sarcasmo de la pregunta. Le siguió enseguida el batero ¿Dónde dejaste tu credencial, Chiba? perdiéndose en ese hálito multicolor cargando con sus toms y unos platillos, china incluida. Taira se detuvo un paso de lado respecto al despistado compañero, cargando el bajo en su estuche por la espalda, el ampli en la mano derecha, cerveza en la izquierda que destapó de una mordida con las muelas. Bebió hasta la mitad del glorioso líquido y luego se agachó dejando la botella a disposición del amigo, sí, antes que las riñas y tomadas de pelo continuas, eran excelentes amigos Termínala y vuélvete a la van. Tal vez dejaste allí tu multipase cuando conducías. Está el resto del equipamiento, y las partes más grandes de la batería mantuvo un corto momento el respiro profundo con el cual agradecía el sabor tiñéndole los labios, la malta tostada marcando su esencia en el paladar y la garganta Aaahh… Me llevaré esto por mientras agarró las bases y pies de liviano acero, a su ancha mano zurda le fue simple esa acción Entremos, Ana y se perdió en el velo, accediendo al área exclusiva de los artistas A nosotros nos toca más tarde en la Tercera aunque a sobra de modestia podrían a la perfección ocupar cartel en Secundaria entre los headliners de ese lado (para después de medianoche y más allá), y si pidieran lugar en Principal serían ubicados a mitad de tabla alrededor de las 19 horas o las 20. No, preferían practicar en masivos shows el perfil bajo, aquél que los hizo explotar por toda la nación en cierto evento de similares características; hace varios años aún siendo ellos unos púberes en crecimiento. Tanto Ryuusuke, Taira y Chiba empezaban a considerarse, en contra de lo que esperaban, algo parecidos a ser adultos “Greatful Sound” estornudó la mente del adelantado miembro de Beck MCS, sentado en su amplificador esperando por la llegada de los demás. No imaginaba por qué se estaban tardando tanto. Coincidencia de los recuerdos, entre los cinco integrantes el sentimiento de algo grandísimo estando por suceder, renacía en su fuego interior.

¿La van? Mejor se van a chingar resistió el irreverente hombre con afro, poniéndose de pie, frente roja aún, enrollando el cable de su micrófono en su brazo derecho, juntando fuerzas en un tremendo salto que lo llevó a caer torpedeando a la muchedumbre. Iba a divertirse un buen rato antes de continuar con su trabajo.

Si la imaginación funcionaba como es debido, sí, ese espacio delimitado entre los tres escenario y la propia costa del mar, ese cuadrado de dimensiones también alterada por la realidad caprichosa de poderes sobrenaturales. Allí estaba emplazada la villa privada de los distintos actores, maestros y hacedores de sinfonías, aguardando su tiempo de deslumbrar e hipnotizar a los esqueletos recubiertos de carne allá afuera saltando al son, gritando coplas, bailando en parejas o grupos disparejos. Su momento de opacar las arenas movedizas y las serpenteantes olas en terribles, y a su vez hermosos, estribillos.


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+18 Re: "We Want Rock & Roll"

Mensaje por Tiziana Tabaré el Dom Oct 15, 2017 2:33 pm

Encaminémonos sin rodeos, el pensamiento de la rubia al estar tan apegada a su nuevo objetivo principal del día, aquel rubio bajista de tez exótica que parecía tener una actitud vibrante, debilidad de la súcubo que hacía resonar el sonido de los cristales chocando entre sí a cada paso, sin lugar a dudas olvidamos desde los orígenes de la jovn que descubrió que el impertinente ladrón podía hablar un idioma compresible por su memoria, más decidió ignorarlo pensando para sí misma “Gilipollas” el insulto que escuchó repetidamente por parte de su padre el español, si bien el modismo y la forma de expresión cambiaba podía cifrar esa tonalidad americana, tan solo el primogenio de sus raíces conquistadas, decidió ignorarlo (Por que le tenía hasta los ovarios ese maldito moreno después de lo ocurrido) ya que el bajista cuando hablaba ella sentía sus piernas flaquear y su pulso alterarse, cuando recibió un buen apodo “Ana” -sinceramente no le gusta la deformación de su nombre pero de él aceptaría cada oportunidad- todo lo bello cantado de esq sensual voz que escuchaba hacia que mordiera su labio inferior y afilara su mirada, después de todo ella había dado el pase libre y total a un apodo singular que solo de su “ángel” deseaba oír –Es perfecto…- risueña en voz baja mientras sus vocablos se derretían ante el llamado de aquel sujeto acompañado del estremecimiento de su cuerpo en estos momentos que se veía fija al sentir como ahora una de las botella giraba sobre su seno, sintiendo como el piercing de aquella zona erógena se paralizaba, amenazante entre la tela del corpiño y la remera baja mientras Tiziana sonreía divertida y miraba al joven con aquella facción traviesa, dando un vistazo de pies a cabeza rápido solo para contemplarlo una vez mas confirmando su gusto, midiéndose el labio con mayor ímpetu para que este notara la expresión universal del deseo de matarlo a cog… de besarlo (Si, ahí dejémoslo) Ni responder a la pregunta pudo, en este momento no recordaba siquiera que estaba allí debido al libido de tenerlo cerca.

De la nada el pequeño y precipitado gesto de sus ojos turquesa abiertos de par en par al ver ahora al vándalo enrulado colocarse delante de ellos, mencionando el nombre de la banda con tal alarmante energía… Parecía en si gracioso el latino, más la primera impresión mantenía vivaz en Tizi lo cual no permitió reírsele e ignorar lo que llamaba su atenión, lo importante era sustentar a su plan de conquista no separándose de el bajista ni un segundo como si su plena existencia dependiera de ello (?. –Me parece más atractivo Beck… Aunque…- Luego recordó que existía un nombre así, por breves segundos se le vino a la mente una vieja banda conocida, pero para no dar uso del copyright(? preferible dejar en segundo plano ese pensamiento y dar a completar aquella frase –Mongolian Chop Squad también suena bien-.  -...Muuuuchas bandas de afuera se hicieron fama en el recital de hace unos años según escuche, que pena que no hayan estado, aunque cada año se pone mejor según escuché, este año tienen algo nuevo- (Tomá, hasta aquí llego a recriminarlo(?). Llegando al montículo de gente con gusto Tizi se adelantó un poco delante de Taira (El cual no le preguntó el nombre según ella recuerda) y con sus caderas comenzaba a empujar a la gente para que se abriera paso, con total descaro y aprovechando a dar exhibición de sus curvas con sus encantos femeninos, solo para que el bajista lo pareciera estándo detrás de ella –Permiso, muévete, abran paso~- maleducada y cantonamente más los jóvenes estaban concentrados en la música y el alcohol que portaban en sus manos, llegaron finalmente a las carpas señaladas, aun ella con aquellas bebidas que comenzaban a empaparle la remera dando una leve transparencia de la ropa íntima de sus senos y desde ya ocultaba tras los cristales cierta estimulación, tanto por el bajista como por la temperatura que iban desapareciendo por la piel naturalmente cálida de la rubia. Se detuvo frente a dos guardias mientras ahora el moreno iniciaba la escena triste sobre la desaparición de su pase, desde ya esto divertía mucho a la Súcubo más solo se dispuso a distraerse mientras saludaba a uno de los guardias –“Muy buenas Gonzalo ¿Qué tal el trabajo, tío?”- apelemos a ese bello siseo y el idioma español mientras este sonrió ampliamente, un gran mastodonte corpulento encargado de que las fans no sobrepasen a la zona de los artistas –Joder, rubia que me muero de calor ¿Y por qué no estás en la barra?- respondió u pregutóeste mientras Tizi le acercaba de su mano una...  de las tantas botellas que llevaba –Toma una y borra esa pregunta boba, que bueno que la seguridad de aquí funcione- -¿A qué te refieres?- arqueó una ceja y luego sonrió recibiendo una de las bebidas –Coño ¿Me quieres poner en líos? No debería…- más la amplia sonrisa de la rubia agitando entre el bello campañero del alcohol y la dulce tentación lo enmudeció dándolo a ceder, torciendo los labios y luego riendo –Vale vale, menos mal que no vendes carros- chistó mientras ambos reían, desde luego su compañero apoyado sobre el mural con sus rasgos asiáticos poco entendía un ajeno a la conversación entre ambos en el idioma extranjero –Oye Gon, mira el rubio detrás de mí, ese lo cazo, dalo por seguro- y el corpulento tomó la botella entre risas, abriéndola con sus dientes mientras daba una rápida mirada de lado a lado para asegurarse que sus supervisores no lo observaran, dio un sorbo y se la pasó sin mirar al otro metro 90 de alado, ajeno más luego con un levanto de hombros aceptó y bebió –Por qué no me sorprende? Pequeña diablilla, no te metas en problemas y líalo solo a él- -Eso tengo en mente, compañero~- le cedieron el paso libre tras observar las identificaciones correspondientes en cuanto el moreno se retiró y el resto de la banda quedaba sola.

Desde ya la rubia volteó con todas las botellas esperando al macho rubio y no dudó en seguirlo ante aquella invitación –Por supuesto bombón~- volvía al japonés, quizás se le escapó aquel adjetivo mientras lo examinaba de pies a cabeza por detrás, portando todo aquellos instrumentos, sin rechistarle el entregar la botella más solo relamiéndose los labios –Diviértete camarada- -No dudes de eso~ Suerte Gon~- terminó de saludarle frecuentando al español una vez más mientras seguía cual colegiala empedernida a aquel sujeto, tanta imaginación dando vueltas en su cabeza mientras se adentraba a la carpa escogida para la banda invitada –Hi Marie~- saludó a una de las coordinadoras allegadas a uno de sus encargados de barra, ella solo alzó la mano pasando a su lado mientras continuaba al teléfono discutiendo con el encargado de iluminación, desde luego el staff debía de conocerse, no llevaban pases ni cualquier tipo de identificación, todo era gracias a la presentación anticipada y la memoria de cada uno por órdenes explicitas de sus encargados. Ni bien al entrar la rubia fijó su atención en un moreno sobre uno de los parlantes… Si bien su atención estaba fija en el rubio por un largo instante observó al anticipado anfitrión de esta historia, un alto y bello moreno de cabello largo, con una neutral mirada que rozaba una perpetua seriedad –Hola extraño~- dijo con aquel tono suave y alegre más con una expresión seria la rubia, intriga por saber el rol de aquel muchacho le causaba en su caóticamente que había dejado de lado su rol de bartender, lanzándolo por la borda por su estado seriamente hormonal al bajista que acompañaba, había apreciado que eran 4 ¿Pero 5? Bastante amplio en el concepto de una banda a lo cual le influía ahora cierta intriga su género especifico en el rock, ni se molestó en presentarse, ya que ahora ladeaba su vista al joven rubio, el único que causaba en ese instante que ella perdiera noción del tiempo y su vista se centrara cual serpiente dispuesta a trincarle sus colmillos –Muy bien chicos, practiquen hasta que llegue su hora, los coordinares abundan fuera de las carpas…- más a última instancia se acercó al joven rubio, sin querer darle un respiro -… Ya que no soy de utilidad aquí… Claro, a menos que necesites algo de mí...  ¿Un trago? O quizás...- iba bajando el tono de su voz queriendo cautivar la atención del bajista más desafortunadas situaciones que se escuchó por detrás una voz conocida -¡Tizi!- “Oh joder y me cago en la p***” -¿Diga?- ladeó su rostro con un tono cambiante a lo antipático mientras entrecerraba la mirada viendo que se trataba de Harry, su compañero de barra –Pero me cag… Tizi la barra está que explota, el escenario Antro comenzó y Himawari está haciendo un desastre con las “Tumbas Manson” te necesitamos, los clientes están enojados porque saben horriiiiibles esos tragos- temblequeó el pelirrojo mientras exageradamente temblequeaba su tono de voz exageradamente para dar entender el lio que causaba su compañera -¿Qué? Pero joder que las medidas son simples- -Tizi, Hima-chan es un desastre, ten necesitamos para los tragos fuertes, tú conoces las medidas- -Tu igual, has bebido millones de veces mis tragos- -¡Por eso mismo! Te necesitamos de urgencia ¿Dónde estuviste? Eres la única que puede prepararlos- -Nooo~ No me digas eso ¿Y mi reemplazo?- -No tenemos ni la más puta idea, maldito engendro- su tono se volvía más serio y estaba al borde un colapso nervioso mientras los jóvenes comenzaban a discutir frente a la banda –Esta bien… Estuve ayudando a una banda, voy de inmediato ¿Pero no comenzaba más tarde?- -Se adelantaron los escenarios, la banda de abertura del segundo estadio se presentó antes ¡La barra es un descontrol! Me mataran si no te llevo, Saiko-san no apareció y no vimos aún a Takenshi- exageradamente Harry se colocó  de cuclillas como si rezara a la rubia –Por favor Tizi, vuelve Himawari se pondrá a llorar, no voy a delatarte pero PLEASE vuelve- -Harry… ¿Fumaste?- Ante eso un incómodo silencio se hizo presente entre ambos, a lo cual el pelirrojo ladeó el rostro viendo a la banda –Tizi, sabes la respuesta- sus ojos brillosos lo delataban –Y por un dem... Bueno, vamos- ante eso el pelirrojo se levantó precipitadamente del suelo alzando los brazos bien alto -¡Suerte chicos! Háganle saber a los guardias si quieren bebidas, me encargaré de ustedes- salió de la carpa más aun mantenía la tela esperando a su compañera –Bueno dulzuras, ensayen mucho y diviertansen~- dijo colocando sobre el suelo 4 botellas de alcohol, las restantes de la mano para poder librarse –Y…- se acercó una vez al joven bajista, estando lo suficiente cerca del rostro –Si quieren… Un trago “especial” háganmelo saber… Espero verte por la barra o en el escenario, belleza~- -¡Tizi!- -¡Ya voy, por un demonio!- giró su rostro exhibiendo su mejor ceño fruncido por interrumpir el coqueteo, suspiró y volteó el cuerpo llevando aun todas sus botellas apegadas al cuerpo –Suerte- alzando su mano aún libre a la banda y tirándose mientras ahora discutía por lo bajo con su compañero pelirrojo.

Ni bien llegó la rubia colocó en la heladera las cervezas, sus compañeros como tal advirtió Harry estaban abarrotados de pedidos, era sencillo cuando les pedían mezclas o cerveza, mas  a Tizi le tocaba la pesado, varios alborotados jóvenes de rostros pintarrajeados y tachas por doquier pedían deprisa la célebre bebida en honor a una banda del nuevo escenario presente –Joder- se frotó sus manos, crujió sus dedos y de inmediato tomó un mantón de recipientes desechables, comenzando a colocar las medidas de tequila, vodka, ron, whiksy, el licuado de frutas rojas y varias cucharadas de azúcar tras agitarlos, con una gran velocidad e inercia en las medidas de cada botella con un simple conteo mientras tomaba dinero, entregaba los licores y lograba a diferencia de sus compañeros suprimir la larga fila acumulada. Sin saberlo, los jóvenes estaban siendo supervisados por un coordinador, destacando la velocidad que llevaban y como se manejaban con los clientes, desde luego nuestra súcubo contaba con la ventaja de su belleza y la gracia de su baile mientras servía las bebidas, cantoneando y siguiendo el ritmo de la nueva banda que hacia un clásico ver conocidos por los allegados alocados y ebrios a tan tempranas horas que seguro abusaron de drogas… Tal como el pelirrojo que a pesar de su estado no detenía el abrir las botellas y entregarlas en la cinética rutina que debían cumplir, solo Tiziana debía de mostrar la eficiencia y de memoria cada maldito trago que era pedido pero era fácil, los metaleros de cara pintada solo pedían el especial del recital influenciados por un joven rubio en el escenario, con una destacable voz con un tema que exaltaba la sección de la playa expectante.

-¡Lo logramos!- Ya eran las 4 y Harry completamente frenético había dado la señal de la barra a su alrededor casi apaciguada tras la entrega de tantas bebidas, apenas los habitués que no eran obstinantes pedían recargar sus bebidas, mientras la rubia estaba sentada en el suelo prendiéndose un cigarro con un gesto de pocos amigos –Joder que gana de matarlos- comentó por lo bajo mientras exhalaba una buena bocanada de tabaco, escuchando de fondo los descontrolados gritos de los adolescentes y jóvenes adultos exaltarse en el pogo de las bandas, por un lado el rítmico de los raperos en pleno apogeo del descontrol, por otro la onda under que mezclaba los gritos distorsionados del micrófono por la poca experiencia notable de un muy joven y chico adolescente y por otro de contraste el Grunch de un imitante de nuestro querido rubio que en paz descanse con “Lithium” el ritmo de turno preferido por la rubia –Oye, Tizi… Toma esto- se acercó la joven con su parche en el ojo y su tono tan serio como siempre… un cigarrillo armado encendido con un dulce olor conocido –Gracias Isa-chan… Paso, necesito de un milagro para seguir extasiando estos agotados brazos, joder que los pendejo piden tantas bebidas- comentó la rubia desacatada mientras fumaba –Tizi, acompáñame entonces~- animado aún estaba el pelirrojo Harry que llegó frente a ella con un rostro alegre a diferencia de sus compañeros -¡YUJUUUU!- de fondo una de sus compañeras intentaba pararse mientras ahora los restantes compañeros intentaban jalarla de su camisa, mejillas sonrojadas y el ánimo sobrehumano de la hibrida era fácil de notar que estaba bajo la influencia del alcohol “Esa maldita, volviendo a beber... Que envidiable...y floja” pensó Tizi envidiosa, más luego aceptó la mano tendida del joven para que se levantase y si dirigieran a la carpa trasera.

4 minutos después llegaban la rubia y el pelirrojo desenfrenados e impacientes entre saltos sobre la arena -¡A servir! Carajo~- La rubia atendió con gran entusiasmo revitalizada por la magia del oro blanco mientras carraspeaba su respiración, sirviendo un destornillador a una dulce pareja alcoholizaba mientras entre la bartender y ellos compartían chistes incomprensibles entre gritos –Harry… No vuelvas a hacerlo- le susurró la joven emparchada al pelirrojo mientras este reía con ojos bien abiertos y pupilas dilatadas -Oh tranquila, es “La Tizi” quien más para tener elegancia en aquel estado- hizo un ademán con ambas manos mientras se disponía a servir las cervezas pedidas en la fila de su sección. –Tizi~ Tienes gente- comentó la joven humana castaña que justo estaba alado de su sección, con una pícara sonrisa en su rostro, la joven súcubo se encontraba bailando, en el interminable y animado cotoneo de sus caderas mientras seguía el ritmo de la música del escenario cercano, justo dando uso e a licuadora para algunas fresas –Voy~- dijo sin ver aun a sus espaldas animada como si nada, prefería de disfrutar de esa pequeña paz sin clientes pero los tragos fuertes se encontraban a su total servició, mas a voltear, vaya sorpresa encontró que tuvo que correr hacia la barra para apoyar sus senos y dibujar esa coqueta sonrisa en su rostro –Hola~ Que agradable verte~- quien más que su deseado ángel, más ante cualquier cosa le pediría el favor de cubrirla a su alcoholizada compañera alegre o a Harry, que estaba zarandeando su heladera extasiado mientras la emparchada intentaba controlarlo.

Musica de fondo(?:


Última edición por Tiziana Tabaré el Sáb Abr 14, 2018 2:05 am, editado 2 veces



"Las tentaciones como -tú-, merecen pecados como -yo-"

Hablar // Pensar // Actuar // Stalkear(?


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Mensaje por Ryuusuke Ray Minami el Sáb Oct 21, 2017 3:23 am

¿Dónde mierda estaban? el desprecio afloró entre dientes de Ryuusuke, dedicó un efímero segundo a la rubia presencia extra, ignorándola por entero, regresando su total atención a los compañeros Por si no lo sabían tenemos poco tiempo para practicar bueno, si es que 6 horas eran consideras “pocas”, para el pelinegro realizar una presentación constaba de apreciar hasta el más mínimo detalle. La ironía consumada a su máxima expresión: Ray siendo atento, metódico, puntual, pasando por algo de actitud dictatorial, incluso sonaba… Sonaba responsable Hoy no podemos fallar un ligero respingo partió desde la espalda de aquella señorita coordinadora, sintiéndose demás en esa carpa; así el aura del guitarrista principal dominaba el ambiente, sin la necesidad de demostrar absolutamente nada de superioridad o liderazgo. Era un comportamiento natural, porque si algo amaba era hacer música, y debía suceder con el exacto mismo sentimiento, es decir, a naturaleza pura. La muchacha percibió que las cosas seguirían su curso con los miembros de la banda al fin reunidos, aunque pensó quizá que faltaba alguien, pero la sensación continua de creerse estar “molestando” no desaparecía. Tal vez era culpa de esa mirada grave del único joven sentado, tan relajado su cuerpo sin embargo severa su expresión, cual juez, verdugo y abogado mezclados.

Cerrando su teléfono móvil de estilo clásico, los de tapita tan abundantes todavía en las tierras occidentales, señaló en silencio que seguiría fuera de la carpa con sus planes – Tizi, hola… ¿tantas cervezas te pidieron estos chicos? No te distraigas mucho aquí, ¿si? – retirándose rauda haciéndose a un costado dejando pasar a otro buen conocido, también bartender varón que desesperado buscaba a cierta muchachita “flechada” en esos momentos por Cupido. En su pequeño mundillo, Taira mantenía sumamente fresca en su mente la serie de imágenes, cuales fotogramas, y las repetía sin parar por la sensación tan pero tan fresca de ese escote que rozó dos veces con las manos, la manera en que la joven barista usaba sus armas físicas y por qué no, las psicológicas enseñando el arsenal de manera lenta. El contoneo de ese trasero cargando sin mucha elegancia las botellas, cuando arrimó espacio entre la gente fanática, cómo se mordió ella misma al punto de verse quizás exagerada. Poco le importaba, aprovechó la despedida para seguirle el juego de acercar la oreja, a medida que la mujer bajaba adrede el volumen de la voz, marcando que solamente él era destinatario de las palabras – Descuida, cualq... – no terminó de responderle debido a la interrupción relativamente feroz de un nuevo hombre en escena, el cual “atacó” la posición frontal que tenía ella hacia Taira, y este último algo más que un hijo de p**a habrá pensado, cerrando los párpados unos segundos demás, subiendo la mirada tras abrirlos calculando si su rostro mostraba la justa medida de fastidio y el sufrimiento de la mala suerte, el bad timing. Se apartó permitiendo la frenética plática entre colegas de artesanía alcohólica, acercándose unos pasos hacia Ryuusuke – ¿Crees que Chiba podrá entrar aquí? – desvió sus pensamientos creyendo que la cacería se había terminado, cuando el trabajo se interponía por lo general había perdido una excelente oportunidad, y de seguro con el pasar del día alguien más – Alguien más se levantará a ese pibón como solían referirse en tierras ibéricas a las personas de cuerpos de infinita sensualidad y en la práctica eran exquisitas esculturas talladas por la madre pornaturaleza, la respuesta hizo chasquear la lengua al bajista, después de tanto tiempo juntos podían adivinarse las intenciones fueran obvias o las más ocultas entre los miembros de Beck. Tanto era así que Saku y Koyuki empezaron a desarrollar esa intuición de camaradas, no obstante sin tener esa habilidad explotada al completo, y dentro de todo ambos jóvenes japoneses guardaban iniciales sospechas que terminarían siendo certeras. Como ya dijimos, la relación entre los mayores de la banda rozaba la hermandad sin ningún rastro de sangre compartida directa, más allá de sus raíces mutuas en la historia latina. Una hermandad que iba más allá de la sangre – A veces odio tanto aceptar que tienes razón – se refería a ambas acciones del pelinegro de melena hasta los hombros, ese que levantó los hombros restándole la importancia faltante al tema, si es que contase en esos instantes de alguna importancia en sí. Las expresiones de Ray hacia la cuestión musical, de poner manos a la obra pero ya, y luego al acuciante ida y vuelta caníbal entre las personas rubias, bartender y bajista. La herida fue abierta y quedaría el inicio de una larga cicatriz.

Minami era capaz de ser demasiado cabrón llevase razón o no, su mueca de leve asco se acentuó con cada centímetro acortado entre la extraña muchacha que cargaba botellas, y el amigo brasileño. Toda la perorata y cuasi discusión con su compañero de barra, ese incipiente griterío al parecer de culpas, pedidos de auxilio desesperados, aquello rodeado en un hálito de comedia cervecera, desaparecería ante el resurgimiento del lado más coqueto de Ana – Barra – susurró teniéndola lo más cerca posible antes que fuera llamada por última vez con vehemencia en dirección a la salida de la tienda de campaña – ¡Hasta luego, señorita Tiziana! – alzó el brazo en considerada animación el pequeño Ko(qué redundancia)yuki.

Durante el tiempo allí adentro existían contados elementos lo suficientemente épicos que lograran evitar los ensayos, bien podía ser un huracán (tifón en esas latitudes del Pacífico), un incendio de repentina propagación o el más que improbable suceso de una plaga de anguilas eléctricas voladoras, ávidas en querer devorar equipamiento e instrumentos metálicos que encontrasen en su camino. La exageración funcionaba, en busca de anunciar lo primordial de estar puesta a punto la maquinaria espiritual que regía las presentación de este grupo de músicos – ¡¿Que tienen calor?! Tomense mi cerveza, no la quiero ya – la cariñosa forma de regalar bebidas a las cansadas respiraciones, y garganta secas del baterista y segunda guitarra. No era posible saber porqué el creador de la banda, se comportaba con aquella maneras reacias a lo sutil – ¿Y cuándo carajos estará la van aquí? – los bombos de repuesto que los utileros les consiguieron no eran precisamente los mejores, cuestión la cual Saku se quejaba sin decirlo, usando la mirada y la sentada incomodidad de trabajar con esas partes de batería prestadas. Las fallas no estaban en ninguna escala, tempo o riff de las canciones que solían tocar en privado para precalentamiento, estaban los errores marcados por el feeling, el sonido general que expelía la agrupación en su conjunto. Algo faltaba, y si agregábamos la ausencia a propósito de Chiba, teníamos que contar el desliz de concentración que el rubio bajista pregonaba, el que trataba de disimular en improvisaciones varias que metía entre las notas estipuladas de sus partituras mentales. Porque claro, Ryuusuke a estas alturas del partido no permitía que nadie de la banda se apoyara en papeles para asentar la confianza en sus capacidades artísticas; una idea un tanto extrema, sí. Aceptada por los cinco hace años, aceitando las conexiones nerviosas nacidas y creadas que unía las individualidades en lo que una banda en serio significaba: aprender de sí mismos y el entorno en continuo cambio, mejorando como los bebés que aprenden a ponerse de pie, luego caminando y al ser niños, corretear por el mundo. Beck sentía que el paso existente desde caminar hasta correr precisamente auguraba un capítulo sustancial, y ese era dar el salto buscado que los haría infectar el under hasta sus cimientos.


Cuando se dieron un leve entretiempo, descanso obligado…


A sandalias nomás, caminaba seguro entre la arena y el gentío que menguaba su cantidad a medida que iban cambiando las bandas, yéndose unos fans anteriores por los nuevos que habían esperado su hora prima para festejar el disfrute de sus gustos audiovisuales en vivo y directo a los sentidos. En sandalias y pantalón corto que rozaba a mitad de sus rodillas, llegó a la barra donde buscó la atención de la mesera más cercana, pronunciando un nombre que debió repetir, sin querer había usado el apócope inventado la primera vez que se dieron a conocer – Perdón, Ana es Tiziana – se corrigió provocando unas risitas en la mensajera veloz en cumplir ese llamado. Un cuerpo masculino que sudaba por cada uno de sus poros, exudaba la materia orgánica de su cansancio, de su ejercicio non-stop durante las últimas centenas de minutos enclaustrado con sus compas, llevando como únicas prendas las sandalias, los cortos, y el brillo de la salada transpiración reluciendo en lujo de abdominales laburados durante toda su vida. Las fibras de su ser se movían esculturales atrayendo las miradas de alguna que otra curiosa femenina de lejos o de cerca, y en cuanto vieron que una rubia despampanante tomaba control de ese ente bronceado, de la rubia cabellera corta con una altura bastante extensa que ayudaba a tener un excelente ángulo de ese busto adrede expuesto sobre la barra, bastantes ajenas miradas se alejaron de ese semental objetivo, mientras unas cuantas mantenían fijas su puntería en cada aspecto de ese cuerpazo tostado, tez morena de finísima hechura – Necesitamos más cervezas en la carpa, los muchachos están algo exhaustos – pronunció en voz alta para entonar una situación de lo más común; las gotas gruesas corrían por su cuello, el calor sofocante del despejado día aún no bajaba ni una décima, caían entre los pectorales o acabando su camino en una tetilla desnuda del hombre. Porque sí, acostumbrado, andaba a torso descubierto induciendo suspiros que daban gusto de poder haber sido escuchados más de cerca, y también reacciones que no se clasificaban en “simples” suspiros y nada más. Se acomodó el pantalón corto, que se le caía levemente por la izquierda mostrando algo más de piel fresca de la cadera, culpa de no llevar cinturón o siquiera una triste soga reciclada de unos cordones. Se acercó posando dos dedos allí en el centro del escote femenino, tirando de la prenda sin pudor o miedo en dirección a uno mismo. Se agachó como hizo Tizi, habiendo dado un espectacular vistazo del brasier por cómo le estiró la ropa – Vamos a la van, voçê e eu le susurró al oído otorgando el aroma a escasos milímetros de la curva hecha por el cuello varonil con el hombro lógicamente enfrentado al rostro de la, esperaba que alucinada, artista de tragos.


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+18 Re: "We Want Rock & Roll"

Mensaje por Tiziana Tabaré el Mar Oct 24, 2017 12:58 am

¿Qué queremos que piense nuestra querida rubia? En estos momentos su vista se vió compenetrada en ese bello físico, aquellos músculos bañados con ese brillo que daba el sudor detallando cada fracción de esa carne tan firme que se le hacía agua a la boca, su piel se paralizaba mientras mordía su labio inferior, levantando un pie mientras estaba encimada a la barra cual colegiala enamorada, realmente su cuerpo se mecía amenazando con saltar aese esbelto físico “Chabón… Como te haría tantas cosas ahora mismo” no podía evitar cerrar sus puños bajo aquella cercanía… El poder volver a apreciar esa piel al descubierto que ni siquiera disimulaba en no estar viendo su rostro, claro que con esa sonrisa y su gesto de príncipe la habían cautivado a primera vista, pero ahora era nuevamente flechada y de una forma salvaje al apreciar esas gotas deslizarse que inducían a una sed lujuriosa de aprovechar ese cuerpo, degustar del sabor salado y mandar a la mierda el evento, el trabajo y prácticamente todo por un buen rato…  Contemos que la súcubo estaba bajo los efectos de un agente invasivo que resaltaban más la inhibición de gestos y acciones, hambrienta cual fiera que lo devoraba con la mirada –Oh si, exhaustos… Tú lo estarás pronto cuando acabe contigo- ni siquiera el control del habla estaba, su tono más descarado salía a flote, desde luego que la ubicación de la barra se encontraba en la zona un poco más ruidosa donde los diferentes estilos y las bandas batallaban a lo lejos, el ruido podía llegar a camuflarlo, pero la exclusividad que le dedicaba era el punto fulmine… Dejándose tomar por la remera mientras desviaba la mirada hacia abajo, levantando el cuello para poder apreciar también ella aquel sostén negro satinado con apenas visible el encajado del contorno, divertida volvió a verle más ahora se encontraba tan cerca de aquel bello cuello que se le hacía casi imposible reprimir esas ganas de morderlo cual vampiro, inevitablemente respirando fuerte por ser invadida en la masculinidad que emanaba el ajeno mientras dejaba escapar un sensual suspiro al sentir el calor rozar el lóbulo en sus palabras.. Como le encantaba ese Brazuca.

Ladeó un poco el rostro, posando levemente sus labios sobre la oreja contraria como respuesta –Vale… ¿Qué estamos esperando?- el siseo gallego dando ese divertido rol de idiomas, su deseo se hizo realidad, tal parece que sus “discretas” insinuaciones desde el encuentro habían surtido efecto, estaba siendo invitada por él, a quien le ofrecería más que la vista de su escote, no pudo evitar relamerse sus labios, jugando peligrosamente con la cercanía de su lengua al lobulo, pero el particular sonido de la lamida mientras estaba presente dando a entender su deseo “Al demonio con esta demonio. No más rodeos” ya sabía que tendría esa deliciosa oportunidad. Se alejó con dolor en su corazón(? solo para tomar una cerveza de la heladera, retirar el celular del costado de su corpiño y comenzar a colocar el internet –Harry mi vida~ ¿Recuerdas la carpa donde me buscaste? Atiende a los chicos mientras me ocupo de otro asunto- se dirigió al pelirrojo que estaba abrazando el refrigerador de su sección, chocando la mejilla para sentir el contraste del cristal helado mientras su compañera emparchada lo tomaba por los hombros intentando que vuelva a su puesto –Si~- el tono divertido con el que respondía a la rubia dejaba en claro el estado del joven –O-oye Tizi… ¿Te irás de nuevo?- la compañera automáticamente se interpuso en el medio sorprendida –Por un buen rato, aquí tienen mi teléfono, busquen las recetas allí- arrojó el celular al aire a lo cual la contraria no tuvo otra opción que atajarlo –P-pero…- -Himawari lo hará bien- ya estaba de espaldas volviendo a donde su moreno bajista la esperaba -¡Pero esta ebria!- -Y yo caliente~ Suerte tía- agitó su mano despidiéndose, Harry estaba cargando 3 botellas de alcohol y comenzando a caminar fuera de la barra -¡Suerte rubia!- y el “galán” colocado salió de escena para cubrir lo que debía ser trabajo de la bartender prontamente prófuga, la parchada no tuvo más opción, darle un golpe en la nuca a la alcoholizada de Himawari y comenzar a intentar ponerla cuerda para que se preparaba para la nueva ola de clientes.

La rubia aun llevaba la botella, posó la mano libre sobre la barra y luego subió las rodillas hasta estar encima d esta superficie fría, volviendo a acercar su rostro al del contrario y no dejar de verlo fijamente mientras se acomodaba, pasando por arriba se sentó colocando las piernas suspendidas, una a cada lado del cuerpo moreno, ahora apegando su pecho y disimuladamente cerrando la entrepierna así lo capturaba, el descaro que de estar algún supervisor ardería en cólera… Suerte que un extraño griterío frente a uno de los escenarios puso a los guardias dispersos y nadie tenía control de los empleados. Tizi mordió la tapa metálica de la botella destapándola de un sorbido sonido y escupiéndola a un lado, luego rodeó con ese mismo brazo al moreno colocando el frío justo sobre su espalda mientras se frotaba descaradamente en el desliz, claro que mientras arrastraba sus nalgas sobre el mármol negro cada vez más cerca del borde dejaba más carne a la vista –No te pediré permiso- le susurró a la divertida par de su altura, estando sentada en un lugar un poco más alto igualaba esa pequeña desventaja de antes… Siguió deslizándose mientras la remera se pegaba al sudor de ese fuerte y sólido pecho, levantando la prenda del abdomen para que esas pieles se tocaran, poco le importaba lo sudado que estaba dando a sentir ese fácil deslizar de la piel desnuda, por el contrario parecía calentarle, contando que su ropa interior rozaba con la del contrario bajándole levemente el pantalón al terminar de llegar al suelo, claro que la rubia tomó este mismo justo de la zona delantera (En ningún momento nuestra descarada se apartó de ese apego) donde el dedo índice se encontró travieso de rozar por debajo del pantalón, intensificando el contacto mientras le levantaba la prenda que desacomodó, no es que le molestara como sus compañeras miraran disimuladamente ruborizadas por el comportar de la súcubo y la poca elegancia de saltar la barra sobre aquel joven o inclusive la de algunos presentes que notaban a este particular par, Tiziana era una perra de la atención en ese momento y más si tenía que marcar territorio “Este potro hasta que no lo monte no es de nadie más” posesiva ante el contacto debió ya apartarse, bebiendo del pico de la botella mientras lo tomaba de la muñeca y prácticamente lo llevaba a jalones de allí… Dejamos en claro que esas invitación para la súcubo fue un claro permiso para que pueda mostrar sus ganas.

De la nada un acorde muy conocido que remonta a un muy viejo tema de su adolescencia parecía alinear los planetas para que el lívido aumente mientras su ritmo cardíaco peligrosamente rozaba el borde de la locura, su pecho iba a explotar y no solo aportando al frenético corazón, pues mientras apartaba a la gente con el cotoneo de sus caderas bebiendo aquel amargo liquido la voz del cantante dio lugar a que Tizi se diera media vuelta para que el cuerpo del brasileño chocara de frente mientras divertida y juguetona repetía ese hermoso tema que cuadraba con lo que sentía en estos momentos… - Hey you!- Levantó el mentón mientras miraba desde lo bajo al rubio, deslizando su mano de la muñeca ahora hasta el pecho ajeno y descendiendo hasta el costado de su abdomen el cual inevitable clavo las uñas sin llegar a dañar la carne -I don't know what your fucinkg name is… im attrached to you, something is magnetic here- mientras cantaba no podía evitar ponerse de puntillas de pie para acercarse lentamente a aquel rostro, observando sus labios compartiendo el calor de piel con piel… Aunque una vez más deseaba que esas telas no estorbasen - if i could approach you or even get close to the sin that you left behind, id be fine…- acelerado la voz del cantante se adecuaba perfecto, más Tizi agregaba su toque personal con el tono provocativo, sus armas seductoras que parecieran que iba a besarlo… Pero era mejor esperar dando un amague, volver a tomarlo de la muñeca y caminar en reversa mientras refrescaba su garganta de nuevo, empujando a quien se atravesara en su camino, solo aquel sensual cotoneo que apropósito marcaba el mover de sus curvas, la ropa entallada permitia ese movimiento mientras apresuraba el paso, el tema le encantaba pero sus planes era muy diferentes -… don't tempt this….- negaba con la cabeza sin dejar de verlo  -…you bring out… The animal inside- Y luego casi un rugido acompaño a la par la voz del escenario cercano -¡I´d eat you alive! I eat you alive…- y luego tras eso no pudo evitar reir, pasarle la botella solo para voltear y apartar a la gente con más énfasis y furia deseando llegar a la salida del show solo para al fin estar lejos del montón de jóvenes entusiastas, extasiados y excitados con la música, el alcohol, los empujones y el aroma a hierbas que solo incitaba más al descontrol.

-Cause i am a "woman" and i can think what the hell i want, you got that straight…- Estaban fuera del cumulo de gente a lo cual lo soltó, pero no podía evitar seguir cantando, poco ya le interesaba irse con preguntas o charla, solo podía bailar en el camino con el intervalo de algunas vueltas (Que debía de tener mucho cuidado y disimularlo con el rebotar de su escote ya que la arena era una putada) esas miradas lascivas y compartir la botella entre tanto que acariciaba aquel cuerpo en el camino, rodeándolo con su baile, pero solo era aquella mano traviesa que se alejaba del amague de algún intento de atraerla o apegarla de nuevo para solo apresurar más el paso, que esos deseos y sus provocaciones lo convenzan de que la fémina compañía le daría un buen juego -…damn you are so hot~- repitió tres veces escuchando desde lo lejos la canción, mordiendo el pico de la botella mientras caminaba en reversa y su mano libre señalaba el escenario a las espaldas del moreno, remarcando que ese tema cuadraba con el mensaje que quería dejar en claro (Por qué claro, como es tan sutil con sus movimientos físicos capaz no se daba cuenta el pobre(?). Una vez llegada por fin a la van, yahabía deleitado mucho con su andar estando frente a él, con broche de oro a los últimos pasos pisarse las suelas de las zapatillas rojas para quitarselas, agacharse levantando la cola para que el límite de la ropa interior negra se notara, aquella prenda tan fina que remarcaba peligrosamente las nalgas al completo descubierto, inminente al choque seguido de una risilla, ahora estando descalza podía maniobrar mejor, dándose la vuelta mientras las caderas se frotaban en las contrarias en el giro, arrojando las zapatillas al pie de la puerta de la van solo para tomarlo de las caderas y atraerlo con brusquedad hasta que la espalda de la rubia diera con la puerta en un ligero impacto y la fricción de los cuerpos se aproximara mejor que nunca, un leve pero provocativo gemido mientras ahora danzaba en aquel cuerpo, deseosa, candente y por fin solos, levantando la cabeza así mostraba en la cercanía el morderse el labio inferior lentamente -…Once you seep in under my skin… theres nothing in this world that could wash you away…- Aunque tenue era el ruido entre las otras canciones a lo lejos, la rubia se encargaba de destacar esas estrofas en específico, un sorbo más de aquella botella, su cabeza danzando en el mareo de las drogas y el alcohol despertando su aún más su lívido, conteniendo el brillar que amenazaba su mirada ante la lujuria… Pero solo podía ladear el rostro amagando con besarlo, dando a notar como el agite de su respiración era contenida mientras susurraba por lo bajo la letra -…Yes, it drives me absolutely insane…- Y luego sonrió, golpeando la puerta trasera señal de que la abra de una puta vez -… Te comeré vivo…- Y ante eso la mano ascendió hasta la nuca, entrelazando sus dedos con los mechones rubios para tomarlo y que acerque su rostro, arrebatándole un salvaje beso, saboreando aquellos labios mientras una de sus piernas presionaba la entrepierna ajena, entrelazándose cual boa mientras mordía al ajenos con intensidad cumpliendo con comérselo vivo, su lengua lo invadía y jugaba en el paladar… Ahogando unos leves gemidos en el chape ya que por fin aquellas locas ganas, no deseaba compartir ni una sola palabra, el instante que se separó a tomar aire entre una respiración agitada solo musitó –Adentro… Ya…- ordenó posesiva, en varios sentidos, tanto para la van como para el caballero en cuestión descontrolada en excitarlo y volver a besarlo, la botella siempre sujeta para que no se derrame el líquido.

Volvamos al recital… Minutos atrás mientras el tema que cantaba la rubia recién comenzaba~


Recordemos al encargado del alcohol, Harry, el alto pelirrojo con una amplia sonrisa rodeando con uno de sus brazos las 3 botellas de cerveza, mientras buscaba en el bolsillo de su pantalón un pequeño cartón colorido que llevaba envuelto en un papel de goma de mascar –Oh si baby~ Esto me pondrá de la nuca…- pasando al segundo escenario mientras empujaba a la gente ladeó el rostro para ver el pogo que se armaba… No era un pogo en sí, 4 guardias estaban separando a una mar de jóvenes masculinos que estaban a los golpes y los gritos, la banda de rock pesado no se detuvo sin embargo, tampoco los espectadores de atrás que restaban importancia entre saltos e incentivos, era muy típico casi del “We want Rock & Roll” que se salieran de control, llamativamente dos policías especialmente estaban tratando de contener en la mitad del quilombo a un moreno de cabello afro, que los amenazaba agitando una botella mientras repartía puños a otros jóvenes con los que se acercaban –Ay pero que bonito~ La rebeldía joven~- Sonreía burlonamente Harry mientras seguía su camino, después de todo estaba en su rola, esperando que al atravesar a los guardias de la sección de carpas tuviera un momento para poder abrir una de las botellas… Como estaba haciendo ahora mismo oculto a un lado de la carpa de la banda que debía atender en nombre de su compañera, desenvolvió ágilmente el cartoncito y lo colocó sobre la lengua, acto seguido el joven demonio hizo que uno de sus dedos se convirtiera en una afilada garra oscura y con esto retiró la chapita que daba paso a esa bebida, pero en cuanto dio un sorbo alzando la botella, la voz de una fémina lo regañó -¡Harry Flitzer!- la coordinadora furiosa se acercaba con hombros tensados y ceño fruncido, Harry solo pudo por instinto apartar la botella de su boca… Dejando caer su costosa droga dentro al escupitajo -Oh mierda…- más que la reprimenda de la jefa miraba espantado su alcohol -¡El alcohol es para las bandas!¡Entrégalo ya mismo!- -Claro claro~ Mary, déjame traerles otras…- -¡Maldición! Dame- furiosa retiró la botella abierta de las manos del joven que estaba con la cresta paralizada –Abre las otras ¡Ahora!- y esta se dirigió a la entrada de la carpa en cuestión, levantando el toldo para saludar a sus integrantes. Harry solo pudo obedecer, abriendo rápido las restantes y luego entregarlas con una tétrica sonrisa y ojos abiertos de par en par al moreno de cabello largo y a uno de los jóvenes japoneses –Disfrútenlas! ¡¡ADIOS!!- rápido y nervioso ni bien las encimó sobre los pechos ajenos se dio la vuelta y se echó a correr cual furia, debía de buscar al vendedor para reponer la perdida, la coordinadora quedó boquiabierta y luego sonrió algo nerviosa también a los 3 jóvenes –Disculpen eso, no es de muchas luces… ¿Necesitan alguna otra cosa?- entregó la botella con el peligroso contenido ya disuelto en el alcohol a uno de los jóvenes… Sumerjámonos en el caos, el sabor es invisible, pero el efecto presenta uno de los más fuertes, la calidad del demonio que le salió el tiro por la culata traería interesantes sucesos a la banda, con uno de sus integrantes en el bardo, otro… En otro bardo(? Y ahora cual será la próxima víctima.


La canción:


Última edición por Tiziana Tabaré el Sáb Abr 14, 2018 2:10 am, editado 1 vez



"Las tentaciones como -tú-, merecen pecados como -yo-"

Hablar // Pensar // Actuar // Stalkear(?


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Mensaje por Ryuusuke Ray Minami el Mar Nov 14, 2017 9:16 pm

Chasqueaba la lengua un par de veces tratando de recuperar saliva, el calor aunado a su reciente entrenamiento con la banda claramente había consumido parte de sus fuerza. No todas por supuesto, aunque sabía le costaría retomar ritmo si se veía obligado a agitar alguna cuerda más, por suerte ese no será el caso viéndose inmiscuido en un plan tan salido de la galera como aquél que se le ocurrió al encaminarse durante el trayecto entre la carpa y la barra. Las indicaciones habían sido claras, demasiado, algo a lo cual no supo abstenerse de pensar mientras tocaba su instrumento más apreciado. Se aprestaba su cuerpo a aprender quizás el movimiento exacto, por dónde rozar, y conocer las variantes que ofrecía el ser dispuesto delante de él mismo, Taira aprovecharía cada segundo que pudiera compartir con la nueva muchacha la cual lanzó lentamente su arsenal literalmente encima del bajista – Parece que no quieres perder ni un segundo – Natural permitó que se acercara la mujer que bailó unos segundos sobre la barra al bambolear ese trasero sobre la misma, colocándose en una sugerente pose que pronto terminó de asegurar rodeando las caderas del hombre con aquellas piernas a primera vista – Qué apresurada estás – sí, que eran fuertes, decididas, obedeciendo el instinto nacido hace algunas horas atrás. Taira eligió mantenerse erguido sintiendo cada acción ajena circulando su sangre a mayor velocidad en cuando las pelvis se enfrentaron en un bamboleo excusado de todo pudor – ¿Aguantarás hasta llegar a la van, Ana? – escogió cuidadosamente sus siguiente palabras, las cuales dijo en un tono libre de inocencia, repleto de culpabilidad malsana. Esa que lo ahogaría en cuanto supiera hacia dónde lo llevarían los derroteros del camino que estaba siguiendo – I'm gonna play with your bASS a lot – dicho y hecho, se lo agarró de repente con ambas manos apretando todavía más la sensación entre las vestidas zonas erógenas de las entrepiernas. Esas posaderas femeninas presas de las garras de Taira, un muchacho que se convertiría en un Tigre en toda regla apenas tenga la oportunidad de ser ofensivo para con la rubia existencia que arrojaba las prístinas gotas del deseo, gotas que salieron una a una de la punta de cierto lugar bien escondido, pero que empezaba a tomar forma firme, dura y segura. Ella perfectamente podría comenzar a sentirlo si se mantuvieran largo tiempo en la barra repitiendo el vaivén de caderas.

Mas no.

Poco faltaba para que la escena se convirtiera en una más que probable llamada a seguridad por el delito de perversión pública, desnudez irresponsable o algo parecido. Que alguien piense en los niños (?). Cualquier persona en derredor interesada en estas personas, pero separadas, cuando podían ser mirados tanto Taira como Tiziana con extenso placer en los ojos espectadores, ahora se revolvían los orbes de esas almas en la más pura de las envidias, y con pura se explica exenta de la expresión “sana”. Ardían de furia las que elucubraron algún plan que las pudiera poner relativamente cerca del escultural moreno, mientras los chicos que durante el mediodía en adelante intentaron ligarse a la rubia bartender insultaban frases inescribibles aquí debido a lo fuerte de sus palabras. Muchos derrotados observando como pegados a un imán aquella situación de latente y exquisita tensión sexual.

Tuvieron cada uno de ellos, y ellas, retirar sus intenciones, hacer caso omiso a ideas o chamuyos disparatados. Se alejaron con la frente en alto algunas personas, se mantuvieron molestos otros, lo que la mayoría sentía era esa bronca masticada de una oportunidad que fácil vino y así se fue fácil también. Se iría rápidamente ese recuerdo porque del festival sobraban las horas por delante, las chances se irían acumulando por lo que, para qué hacerse mala sangre. Aquellos personajes continuaron su andar por la arena cada instante más borrosa la silueta de la recién formada pareja, ¿sería cosa de un Garch and Go? El bajista siguió sin recelo, ninguno, a la adicta mujer que consumía su bebida cual elixir – Me estás dando más sed de la que ya has provocado, ¿sabes? – desde que vio cómo abrió la botella que su garganta parecía resquebrajarse ante ese inminente placer a milímetros de distancia no obstante sentía Kilómetros con aquella dueña de la cerveza revoloteando su sensualidad adelante de él, y solamente para él – Obrigado Espanha – dio sus respetos a la nación ibérica que en su imaginación había dado a luz a tan hermoso ser, o eso pensaba por las veces que la escuchó hablar con ese acento y siseo tan característicos de las europeas criadas allí. Menos mal que no había nacido en Portugal, ya que la rivalidad entre países vecinos resultaba clásica; le encantaba vislumbrar el futuro en esa van, en su interior, cuando la carne latina curtida en las playas del Brasil se abriera paso entre la intimidad castellana, una conjunción maravillosa donde las culturas chocarían a la par que lo harían las dermis. Impacto que reincidió debido al volteo inesperado, al tiempo que la jovencita cantaba casi a la perfección en inglés, sólo unos ligeros detalles en el fraseo acentuando su voz y un ligero sabor ¿americano? ¡Gracias de nuevo! Recibió la botella así como la sensación infernal de ese abdomen femenino eliminando el espacio contra el propio torso del alto muchacho. Bebió cual náufrago en el desierto, habiendo encontrado el oasis real, uno que saciaría todos sus deseos de líquido fresco, líbido ardiente. Cayó en la trampa del falso contacto labial tras besar el borde de la botella, riéndose en contraste de la voz más aguda que Tizi desprendía al compás de la cada vez más difusa música y su gente coreándola.

En cuanto tuvo un segundo demás para actuar, cuando la atención de Ana iba hacia el escenario, Taira le tomó de esa muñeca, la mano que señalaba, y mordió ese solitario dedo acusador por un costado dispuesto a expresar que estaba más interesado en lo que tenía enfrente respecto a lo que ya habían dejado atrás. En la van, colocados a escasos decámetros, el último “accidente” de su pelvis encontrándose con esos muslos estilizados hizo que su voz masculina saliera incontrolable – You really like to tease me – prosiguió con cada caricia, rozamiento extremo que la mujer entre la espada… Y la camioneta (?), le confería especial cuidado al empuje que ambos querían, subiéndole las prendas y perdiendo la razón de sí mismos, abrazándola para elevarla y de nuevo se colgara con las piernas de sus caderas. Como pudo Taira se movió hasta la parte trasera del vehículo, riéndose y murmurando en el camino aquellos incipientes gemidos que denotaban su calentura. Besándola, mordiéndole el cuello apenas daba resquicio el tiempo-espacio para ello.

Abrió las puertas al instante que, oops, sin querer queriendo dejó caer su pantalón corto al suelo, y se metió con ella en la oscuridad impertérrita, el secretismo, cerrando enseguida para que nadie tuviera la oportunidad de espiarles.

En el interior sólo habitaban las partes más grandes de la batería, sendos bombos de excelente doble pedalera y un tom de base (o de pie) tan malgastado por el paso de los años. Una de las pocas partes irreemplazables para el avezado instrumentista Yuji Sakurai, el encargado de entregar la hoja de ruta necesaria en cada pieza musical, era el “jefe” de la orquesta llevando calma sobre un todo caótico regido a un control espectacular. Cuestión por ahora ignorada respecto al enorme peligro avecinándose en ese trago cuya tremenda calidad destrozaría cualquier esperanza, la de enseñar ese show a la perfección dedicada en cada redoblante, splash de los platillos cual bomba al agua, choque a las cajas torácicas en las patadas graves en los pedales… ¿Sobreviviría la pobre humanidad del baterista, resistiría la potencia del brebaje severamente tocado? La conciencia de las personas rubias escondidas desconocían la gravedad del futuro cercano, pues únicamente Taira sentía cómo vibraba su vientre de estilizados abdominales inferiores, enmarcados en esa palpable letra “V” que formaban los músculos arrancando a cada lado de la panza a la altura del ombligo y terminaban mezclados en la intimidad de las fibras que conformaban las ingles masculinas, aún encubiertas.

Tiziana le estaba otorgando las energías que zucaritas no puede (?), más allá de que los jadeos por parte de el bajista eran culpa del cansancio acumulado, el calor arrasando y concentrado en esa van largas horas olvidada sobre la arena, sin embargo también la razón primitiva del deseo hacía agua su boca, su piel sudando cual rocío (uno muy ardiente) de la mañana, y la lubricación propia en la masculinidad creciente – Eat me alive?... – conjugó la diversión de ella desde la canción lejana, ahora un sonido sordo que apenas se notaba entre las paredes de su jaula auto-impuesta – Then enjoy my whole “Gold Cobra” – si iba a jugar, esa nena recibiría en sus sensibles oídos un trato que retrucara el ambiente. Empezaba a molestarle ese slip ajustado color azul cían, extravagante a pesar de importar muy poco estando en penumbras – Hazte cargo de lo que provocas – tomando las manos ajenas las llevó por los bordes de la silueta en las costillas de Taira, bajándolas con ávida aprensión, el gusto por empapar las palmas en el agua salada nacida en los poros de su morena dermis. Soltó cuando los dedos femeninos alcanzaron los bordes de la prenda íntima, echándose al mismo tiempo sobre de ella así entre besos jugosos, a temperatura veraniega, sería desnudado por completo puesto que sus sandalias yacían extraviadas. Con exactitud se hallaban fuera de la van entre las telas del short por estos momentos inservible.

En cuanto percibiera unos segundos la fresca brisa de la libertad, cual vino al mundo, o quizás de inmediato el fuego de unos labios hambrientos querrían engullirlo sin escatimar líbido alguno debido al foreplay demasiado perverso como para continuar sin tocarse directamente, con el gusto y regusto de probarse en turnos estipulados con claridad – Luego me encargaré de absolutamente todo tu cuerpo, dentro e fora le prometió susurrando rozándole la entumecida boca según las palabras sonaran desde el pecho del hombre. Descendió en sinuosas lamidas continuas pasando en los contornos de la quijada femenina, ese cuello destinatario de un fortísimo chupón dejando la primera marca de la jornada secreta, abriéndose paso por el esternón rígido, sintiendo sus oídos inundarse en la voz de la mujer. Las manos preparadas sobre las “muchachas” para separarlas y poder hundir el rostro entre ellas, dando dentelladas en las telas que le resultaban la mar de molestas; tras arrugarle y salivar, casi romper los tejidos hizo a un lado la mandíbula para morder con brutalidad el botón derecho de esos pechos, buscándolo primero con la lengua, la sensación de los labios envolviéndolo y para consumar su accionar de famélico en pleno desierto queriendo la mejor de las carnes para su paladar. Todavía con las telas separando el tacto y contacto pudo aprender que algo extraño había, ¿sobre el pezón?, un par de segundos en esa salvaje mordida hizo comprender la existencia de un elemento metálico, no obstante los que apretaban sus dientes y lo que torturaba la punta de su lengua en empujes húmedos tenía sin lugar a dudas el aspecto de esa puntita carnosa digna de una Tiziana, dama excitada. Un piercing, ¿huh? Rápida una mano atrapó a esa compañera en la izquierda, apretujándola cual pelotita de goma sabiendo que no era una, sino dos perforaciones justo en la cúspide de ambas montañas.

La soltó tras un espacio de prudente sadismo, dándole el respiro que ella requiriera ante tal exposición animal – Get ready, be gluttony – le exigió en un inglés no muy exacto, pero se entendía la idea. Levantó el cuerpo sobre las rodillas obvio no era capaz de erguirse por completo en un espacio reducido en la vertical, pero plenty de espacio a lo ancho y largo. Hizo unos “pasos” (¿o rodillazos?) colocándose orgulloso con su extenso armamento, mástil que indicaba su género, dibujando una sombra alargada y de venosa sobre el rostro de la que había de recibir tal regalo cornucopia de un festín a punto de comenzar – Ana, fela e engula minha ereçao – las rodillas apoyadas a escasos centímetros del cuerpo en el suelo, a un costado de ella, la posición de la boca justo donde el labio inferior quedaba a plomo según el punto central de la cabeza descubierta, piel extendida y endurecido músculo esponjoso. Una gruesa gota salió de ese mismísimo lugar haciendo un hilo líquido y espeso que unió en la caída esa lubricación que impactó de lleno en los labios femeninos. El sabor haría estallar los nervios de Tizi, sin lugar a dudas, es decir, Taira la tenía toda dura (?). Y caliente, cuestión que mitigó en varios grados sacándole la botella hasta entonces compartida, derramando la cerveza sobre el falocéntrico elemento lleno de vida y por supuesto esas nuevas gotas cayeron en una lluvia irrespetuosa, cascada de alcohol en la cara de la muchacha. Si se le olvidaba respirar correctamente tal vez tosería, sea tras la cerveza tostada llegándole por la tráquea… O que sea llenándose la boca hasta el fondo cual maleducada señorita, atragantándose.

Mientras tanto, en otro lado de la geografía, Ryuusuke se preguntaba por qué llegaban las bebidas, pero no su amigo.


Tsk… Maldito engendro
insultaba a viva voz – Más le vale regresar a tiempo y además con Chiba sobre esas ruedas – un hándicap improvisado como si sus declaraciones fueran divinas y ser oídas atravesando los límites del sonido, la lógica y la física… No nos metamos mucho con lo físico por favor, que tal vez sospeche lo que sucede en realidad a varias decenas de metros de las tiendas, de los escenarios, del festival en sí. Respiraba profundamente, recuperando con oxígeno preciado la regeneración de sus músculos y su ser exhausto, en cierta medida. Los grados aumentando en el aire no ayudaba mucho que digamos a mantener una condición perfecta; gracias a las botellas de malta fermentada podía sentir la frescura aliviando sus cuerdas vocales y revitalizando las falanges de las castigadas manos. Tanto las de él como era el caso de Koyuki, sumando las piernas que se acalambraron en Saku unos cortos por ello se encontraba estirando y flexionando sus extremidades con sumo cuidado de no lastimarse en un mal esfuerzo. – ¿Qué hora es, señor… Bartender? – la ausencia de relojes en la tienda de campaña, mientras Yukio aceptaba de buen talante su bebida pero apresurado se ahogó y la tos apareció induciendo las risas de su buen amigo batero, a su turno agarrando la “helada” que le tocaba. El tiempo era primordial para seguir preparando el set de canciones mejorado y pulido hasta las últimas consecuencias, pero andaban cortos de personal por lo que el receso algo extendido sin previo aviso les venía de maravilla. Y tener que aguantar la mala onda del líder, aquél melenudo guitarrista cuya cara de pocos amigos relucía al punto de prácticamente decir “no, no tengo amigos en verdad”. Relajar la musculatura y los pensamientos ayudaría sobremanera a soportar esa actitud de dictador que le encantaba pregonar a Ryuusuke.

Divertida mezcla, en cuanto el líquido atravesó el esófago del ignorante y pobre baterista, la absorción de los “nutrientes” comenzó veloz sin pausa ni consentimiento. La explosión narcótica iluminó su rostro al extremo de simular la famosa “cara lavada” de todas las mañanas madrugando, sumando la incómoda mirada fija y de párpados bien abiertos que era cosa MUY RARA en alguien de ojos casi siempre tranquilos y casi invisibles por sus asiáticos rasgos o como era la cara de Snorlax en la vida real (?), las pupilas dilatadas imitando las de un minino en plena oscuridad de la noche, ¡y esa sonrisa tan creepy! – For Jesus Frusciante…! – la reacción del músico mayor pudo sacarle de su ostracismo y olvidar medio minuto su malhumorada aura, viendo cómo Sakurai se echaba toda la cerveza de un sólo fondo-fondo-fondo que Koyuki coreó inadvertido – ¡Impresionante, Saku! No sabía que eras capaz de esas cosas – en cuanto fue empujado por aquél estupidificado hombre y la posterior caída de espaldas al suelo que raspó sus codos, que no supo entender lo que de cierto pasaba – ¿Saku? – este se dirigió raudo dejando caer su vacía botella al suelo que rodó tétrica siguiendo al batero poseído, ¿por qué, o por quiénes? Solución improbable de encontrar enseguida en la acotada mentalidad humana de los presentes – Necesitamos que te vayas en este mismo instante – la coordinadora sentía nuevamente la mirada de águila, Ryuusuke se empezaba a sulfurar, la situación persona a persona se le estaba complicando Y busques inmediatamente al rapero, al bajista y a la bartender rubia que hace algunas horas estuvo en esta misma carpa escueto, específico, escalando a cotas incalculables sentimientos irracionales que le hicieron vibrar de pies a cabeza en la misma resonancia, la frecuencia de estar en constante peligro y si no hacía algo pronto, lo que sea, toda la parsimonia y parafernalia que llevaban preparando durante días y hoy en particular en horas, se iría por el garete, esfumándose con el viento – ¿Tizi? ¿Por qué a ella la quieren? – Ray susurró para sus adentros con lo cual ella precisó de aguzar el oído – Sólo ella sabe qué le está pasando al percusionista – atontada unos instantes asintió sin entender por entero los hilos de la mente ajena – ¡Y QUE DIGAS LA HORA, MALDITA SEA! – ese grito gutural espabiló por fin a la coordinadora, dando un respingo y un pequeño grito asustado – ¡Ah! Ay… Son las, las... – Miró atolondrada su reloj de muñeca, mirando por el reverso de su brazo como solían usar normalmente las damas ese accesorio – Son 20 minutos para las 6 de la tarde – y en un ademán violento Ray apuntó FUERA DE LA TIENDA dando la señal de largada para la mujer, quien se fue a la par de enojada por el trato recibido pero más todavía preguntándose qué ocurría.

Saku tomó sus baquetas tomando posición firme frente al instrumento prestado, otorgando el solo de batería más alocado e incomprensible de la historia, o al menos de los últimos 6 años que estaban tocando juntos según la cronología del anime. Porque jamás le habían visto así, nunca se había puesto alegre ni parecido a la hora de tomar unas pintas, ¡¿por qué carajos se ponía de cabeza para tocar los bombos?! Un momento… Esto podía ponerse muy bueno, aunque la preocupación de sus dos compañeros estuviera a flor de piel. ¿Qué es esa cosa rectangular que está naciendo del éter mismo y se difumina flotando a la izquierda de Saku? Lo que formaba a los fantasmas, quizás, ese ectoplasma que nacía literal, explicando a la lectora, de la imaginación del muchacho drogado. Humano empastillado con la sustancia extraña digna del metabolismo de los dioses, o demonios si vamos al caso – Por qué saltas y gritas así... – Koyuki honestamente se encontraba aterrado, colocándose en pie con el sabor de la cerveza aún en la lengua. Tanto Ray como él habían dado unos tragos y temían por sus respectivas integridad física y psíquica; no tenían los mismo síntomas aún como ese libertinaje en vivo que presenciaban, tras contorsiones inadecuadas para un batero cualquiera del montón, el beat de Yuji reverberaba por toda la carpa haciéndola vibrar al unísono de sus toques, golpes, repiqueteos y ese xilófono espiritual devenido de su propia mental fuerza. Estaba creando nuevos sonidos, exprimiendo el poder de su cuerpo sobre las partes de la batería.

¿Cómo lo detendrían? Habían pasado cinco minutos del solo, pero Saku tenía la mirada pétrea, no pararía en horas si se lo proponía, eso o primero destruiría la batería y sus propios huesos culpa de la fuerza tremenda que imprimía a sus chops y patadas a los cueros. No solamente eso, había ganado temporalmente poderes fuera de su propia comprensión, que su ser no aguantaría por ser hecho de carne y alma humanas, sencillas y con límites bien estudiados por la naturaleza de la creación. Estaba condenado a tocar quizá para siempre.


Locura Batera:


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Y mi deidad declaró, diciendo:
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+18 Re: "We Want Rock & Roll"

Mensaje por Tiziana Tabaré el Mar Dic 05, 2017 10:52 pm

El contraste de la temperatura entre la piel y la brisa marcaba junto con el recorrer de esos dedos que se colaron bajo la remera, abdómenes en el pleno roce mientras la cercanía irrumpía y se veía expuesto su corpiño cuando esos fornidos brazos la envolvían en el acalorado beso, el batallar de las lenguas, los gemidos detonantes en un crescendo mientras ambos se centraban en recorrer sus espaldas y sentir el acto de la piel sudada bajo el abrazador sol, uno de los tantos líquidos que la súcubo se encargaría de degustar y apoderarse dentro de la perversión y esos planes. La fuerza la motivó y casi que la obligó a que se elevara, que sus piernas envolvieran esas caderas con fuerza y no por el miedo de caerse, si no con ansiedad que el joven entre (?) a la van, ponele… Delimitaba el rozar que la falda permitía ver tras subirse, esas bragas oscuras de fina tela que ahora estaban presionando contra ese fornido abdomen, casi en el roce de sentir como los abdominales podían marcarse “Que físico de la san puta, voy a destrozarte” imposible el reprimir de esa mente mientras su brazos lo sujetaban por detrás de la nuca con botella en mano y una mano se deslizaba hacia la nuca, tomando ese cabello corto y negándose a que volviese a respirar sin su permiso, solo el aroma de la joven y el intensificar de esa mirada rosada, el mismo ardor del infierno más lujurioso y del pecaminoso camino que ahora llevaba a tomar posesión del cuello de la rubia mientras ejercía presión de sus pechos dejando que la correa del brazier y la musculosa se deslizaran por el hombro dejando más piel al descubierto, sin miedo de que alguna alma en pena vagara cerca del lugar y percibiera esos agudos gemidos con el afán de provocarlo aún más de la cuenta.

Su espalda sintió el áspero cuero del asiento y fue soló allí que se dignó a abrir sus piernas, teniendo al moreno encima y bajar atrevida la mirada a pronta desnudez, pues ese slip aun incomodaba su vista… Pero oiga que el juego es bienvenido en la previa del deseo mientras la puerta se cerraba confinándolos a un lugar adecuo “La carroza celestial que trajo a su feroz ángel guerrero al combate” (?. El calor de allí no se comparaba ahora con la tez de la rubia, se aseguraría de resguardar ese cuerpo masculino tan deseado, apartando sus manos solo para peinar hacia atrás aquellos mechones rubios que se intercalaban en su afilada mirada mientras la lengua mojaba su propio labio inferior, las caderas se levantaban para dar el roce a esa jugosa erección, el contacto directo de sus bragas y la falda levantada que ahora era la tela que cubría su propio abdomen, el contacto indirecto de sus labios íntimos con aquella dureza que desprendió esa humedad descarada y solo que él la sintiera. Una juguetona risa mientras alzaba las cejas por el apodo –Espero que tu cobra me mate, cariño…- explayó el español con la perspicacia del seseo mientras sus labios se fundían una vez más y mostraba el entusiasmo de sus finos dedos llevados hasta que sus uñas tomaran el elástico del slip y lo deslizaran entre esas piernas, posando las palmas y sintiendo la vives del sudor que la ropa seguro lo estaba torturando antes, alzando apenas su espalda para lograr sacárselos con éxito y que ese miembro sintiera el sofocar una vez más de las caderas féminas, gemidos adrede tal como las actrices de nuestros videos favoritos y más perversos se ahogaban sobre la boca ajena, mientras entre mordidas jalaba en tanto el labio inferior y la lengua daba su caricia, hasta llegar ese frío metal de su piercing oculto… Uno de los 3 que completan el jugueteo…

Al separarse la respiración se precipitaba y se abrupta con los alientos superpuestos, retorciéndose por debajo de él y con una mano clavando sus uñas en el respaldo de los asientos, abriendo las hebras del telar conteniéndose por las palabras ajenas –Vale… Todo mi cuerpo tuyo entonces…- se relamió mientras su mano libre se apartó de las telas envolventes del vehículo para apenas apretujar uno de sus senos y abrirle paso al estirar el cuello hacia atrás, cerrando sus ojos y comenzar con los profundos suspiros cuando aquellos labios comenzaban a saborearla, jugar con sus senos humedeciendo la tela y excitarla hasta que sus pezones bajo el temblar del corpiño, sentir como la tela de la remera parecía resquebrajarse, estirarse y con su mano acariciaba, jugaba con los mechones dorados del contrario presionando su nuca para que siguiera, la tortura y la sensibilidad al ver que este daba uso de los aros metálicos, estirando la piel y generando ese temblequeo, el arqueo de su espalda para que se alce entre gemidos expuestos –Ahh… Si… Sigue… Si-sigue….¡AH!- mientras sus caderas se alzaban permitiendo ese roce entre las intimidades nuevamente, que sus labios bajo la tela sintieran el falo tan grueso que no llegaba a envolverlos, casi que las ropas intimas se colaban en la brecha. Gemidos comparados con el gruñir y el jadear de un perro mientras el tenue sonrojo en sus mejillas y la lengua expuesta mostraban la entrega como solo esa rebelde era de provocar… A su vez, hemos de mencionar que por el torrente de nuestra querida joven corría algo más que sangre y el motivo del por qué la sensación sobre su piel se intensificaba al son de un calor casi sobrehumano, su mirada borrosa la obligaba a cerrarse mientras se retorcía del placer, mientras topaba la botella en el piso del asiento pero sostenía firme ese mango, imaginando en el desliz de la pervertida mente que se trataba de una versión más pequeña de ese gran y delicioso falo que ansiaba probar a toda costa “Sé paciente, sé paciente” pero el cuerpo la contradecía con aquel movimiento pélvico, tanto que aquellos labios apresados y húmedos no podían el encontrar de esa punta tan deseada por más que quisiera –Oh… Jo-joder…- musitaba mientras por sus poros el sudor corría del éxtasis, la droga, el auto y el moreno provocaban que su sed aumentara, su piel estaba desechando cada impureza con el propósito de volver a revivir una vez tenga ese delicioso sexo dentro… -Que… ¡AH! De-desgraciadoooo~ Sí!~- se negaba al japonés, su sangre reclamaba que se expresara en el español así entre la mordida de labio y el deseo de su cuerpo, adoraba como la torturaba, la poca delicadeza siempre era un motivo y la encendía.

La tortura concluyó, dejando y asegurando por parte de la rubia que las copas del sostén y la remera quedara bajo los senos, eso creaba que estos se alzaran y se juntaran en una bella vista con el rozado de sus pezones erectos y ambas argollas erguidas, los restos de saliva contrastados en su piel mientras cual esclava del deseo seguía los movimientos del contrario, hipnotizada su vista por la belleza de su rostro mientras mordía su labio inferior entre la pulsación y el acelero de su respiración. Recostada y eclipsada con lo que sería la preciosa mención y orgullo de un brasileño como lo era él,  sus labios teniendo el contacto prematuro de ese falo, el dulce sabor del líquido pre seminal que tan dulce endonado en sus labios , como si se tratase de un labial degustó en la comisura, relamiéndose pero asegurándose que el piercing al sumar la lengua rozara justo esa punta para capturar y degustar de otro hilo tan pegajoso como tentativo en el rosado de la mirada ahora oculta por lo bajo del flequillo expresaba las ganas –Tío… Voy a follarte como nunca…- el siseo gallego, tras eso la botella fue arrebatada y abrió su boca al son de mostrar su lengua con muchas más ganas, bien abierta y juguetona, cerrar los ojos y empapar su rostro en lo posible con el amargo sabor de la cerveza mientras esa lengua envolvía en una lamida circular la punta, esa carne lisa, dura y cálida, una leve tosida se provoca, el burbujeo de esa fermentación generó que su nariz se vea expuesta pero poco le importaba, cada gota tomó con su garganta y la desviada empapó su rostro y parte del asiento, solo deseaba que la saliva de su lengua embadurnara toda esa punta al son de que el metal lo rozase y jugará rozando aquel agujero donde la dulzura latente comenzaba a generar ese agite en la respiración… Con una mano tomó los dos sacos que tendían, comenzando a acariciarlos lentamente mientras ahora su boca engullía su miembro, succionando mientras los labios presionaban  y el paladar hacía espacio retrayendo la lengua…

Tan buena mención daba esa parte de la sangre brasileña, pues poco a poco mientras su lengua se las ingeniaba para jugar dentro de su boca en cuanto esa carne la invadía y dejaba poco espacio dentro de ella, sintiendo cada vena y la rugosidad de este, contenta de por fin sentir como la vitalidad la recorría y por su garganta se deslizaba la saliva contaminada de la dulzura entre algún que otro gemido ahogado, el rosado de su mirada mitigada por la sombra de ese miembro que apresuraba el vaivén de la garganta y su engullir, cada vez adentrándose más, relajando sus paredes bucales, el estar acostada permitía que erguida poco a poco estas paredes cedieron Muy profesional como hábil sedienta de su sexo. La mano libre pasando de su seno cual jaló del aro derecho del pezón traviesa y se deslizó en la vista ajena, que contemple ese cuerpo que le ofrecía gracias a la falda levantada y dejando ver su ropa interior, ese encaje casi traslúcido con diseño negro y dos finas cuerdas rodeándola, una peculiar oscuridad asomando en el medio de esta… La mano se dirigió y jaló de esta para exhibir esos labios, donde el hilo se colaba y dejaba que varias gotas transparentes salieran tras un gemido que vibró por su garganta y adentro más el miembro, los gemidos y los gritos reprimidos permitían que se relajara, que cediera y engullera más mientras una lágrima costeaba el ojo y se deslizaba por su frente debido a la pose, el esmero y la desesperación de tenerlo dentro, de acaparar cuanto pueda en una conquista sexual, una ninfomanía ilícita que solo su raza podía otorgar, el esmero de devorarlo y así ampliar su energía, ocuparse por un buen tiempo el que ese miembro reciba las gárgaras y la atención de la rubia junto con esa mano que se paseaba de los testículos a lo que no podía lograr tragar por completo (Que era pocamente generoso a comparación de la flexibilidad de su boca).

El rato pasó y ya su intimidad ardía en el roce de la tela, lo cual por única vez separó sus labios de aquel miembro, negándose a alguna atención extra, separándose entre varios hilos de saliva mientras juntaba sus pechos y se deslizaba gracias al empuje de sus pies contra la puerta, para que su lengua y el metal recorrieran de la punta en la extensión del falo hasta aquellas dos bolas que tanto masajeo, lamerlas por completo mientras sus pechos otorgaban el espectáculo de capturar el miembro y masajear en salvajes apretones, los pezones bailando al rodearlo mientras sus manos eran partícipes del acto ilícito.  Su entrada mostró claramente que estaba desbordando de su propios fluidos en el excite, mientras volteaba su cuerpo en el asiento –Ya no aguanto…- dijo con una respiración agitada, limpiando y relamiéndose esos restos que caían de su labio mientras tomaba al contrario de los hombros y lo empujaba contra el respaldo con la fuerza demoniaca, que no oponga resistencia y el gozar de sus agitados latidos, bajándolo de su posición tras segura con aquella sonrisa retorcida en la lujuria sentarlo, acercar su cuerpo y apartar aquellas prendas interiores deslizándolos por sus piernas hasta que se perdieran en algún lugar del piso de la van –Voy a follarte… Solo eso deseo ricura- el siseo tan apabullado de su voz y el acento extrangero, ronca y deseosa en el tono universal mientras sus rodillas se ubicaban de lado a lado y entre gruñidos jalaba con poca delicadeza aquel cuerpo, su mirada tan brillante deseaba alimentarse, montarlo y que se rompiera en el camino, labios vaginales húmedos que abrazaron y besaron esa extensión mientras sus manos pasaban por los brazos ajenos y descendían a aquellos fornidos hombros, un rostro que muestra el pleno deseo mientras ladea el rostro a su oreja para atrapar aquel lóbulo –Baby, you don´t know… How i will fuck you…- Entre esos jadeos dio a notar ese tono tan travieso, frotando su intimidad y que ambos fluidos; saliva y pre-semen facilitaban que sus caricias y la succión sean posibles, en toda la extensión sus labios inferiores besándolos y empapando ese miembro hasta elevarse y arquear la espalda a la limitación del techo de la van, sus pechos a la altura del rostro ajeno y su entrada a punto caramelo de deseos justo ubicándose en la punta, tan empapada y tan bien lubricado en la previa larga que se encontraba el ajeno ubicando la apertura sin problemas y ya denotar el comienzo de la penetración, pero el grosor generaba ese cierto pico que dio a morder el labio inferior de la rubia, moviendo sus caderas en alevosía para que él mismo culminara ese placer –Ya te atendí… Vamos…. Dámelo todo, hasta el fondo…- Sin miedo rechistaba entre jadeos adrede, ahogando el rostro entre sus senos también lubricados y sudados en el brillante que la luz reflejaba, pero su espalda arqueada permitiendo que su rostro se acercara lo suficiente a aquella oreja, regalar su aliento y su respiración en las locas ansias de que culminen lo que sería una de sus folladas de historia “Mierda… Estoy con un Brazuca, el sueño de la piba” ignorando el modismo de la gallega mientras seguía con esos masajes, esos entretenidos movimientos circulares sobre la punta de tan tentador miembro, presionando sus hombros y mordiendo fuerte su propio labio inferior, tentándose con el hambre que su sexo pedía… Como humanos atrevían a subestimar la sed y el poder de la súcubo, su poder de convicción se expresaba en esa energía inentendible que sofocaba al ambiente, manipulando e impulsando el sentido carnal de todo ser para que la posea ahí mismo si era de su claro interés, los demonios son claramente… Insaciables, más de esta especie.

Oigan oigan! ¿Y el recital?; CAOS.


Ambientemonos:

La supervisora de la carpa, “Mary” se encontraba bastante molesta al salir a apuradas de la escena, un joven que se dejó guiar por la euforia de algún factor desconocido repudiaba en la presentación a futuro de la banda tal para cual, pero más aún en el estress de su mente se centraba en correr a puños cerrados y el comunicador sujeto a la entrada, allí donde se encontraba el fornido español que tiempo atrás respaldaba a la rubia, otro miembro valioso del staff -¡¿Han visto a Tabaré? La encargada de la barra!- exclamó eufórica la mujer mientras éste enfrentaba miradas con su compañero japonés, ciertamente desconcertado pero torciendo la mueca en señal de disgusto, ambos negarían su conocer (por qué nadie sabía) -¿En la barra? Si es encargada, allí debe estar- se cruzó de brazos y apoyo esa amplia espalda contra la columna al son que la encargada del pleno control, cerraba sus puños y gruña entre dientes de la gran rabieta… Pero su atención se vio sumamente fija de la nada en los gritos de uno de los guardias tras el sonido del cristal resquebrajarse, la atención de los guardias y la mujer se vieron cautivos… El bello pogo de la pista de rap se veía sumergida entra las risas y la euforia de los jóvenes más rebeldes, labios sangrando y un frenesí de golpes y remeras tironeadas mientras los guardias de cada lar de la zona intentaban controlarlo. La banda invitada invadida por esa emoción acrecentaba el volumen de su voz, puesto un moreno (Nuestro tan amado y apreciado Chiba) se encontraba de pie delante del cantante, enfrentando al público y partiendo pana a cada maldito guardia que intentaba acercarse -¡¿Y ese loco?!¡DETENGALO!¡¿Cómo es que no se han dado cuenta?!- la rubia pasó a segunda prioridad, pues el hispano corrió directa detrás del escenario para subir cómodo a las escaleras y asistir a tantos guardias con sangre en sus rostros, intentando controlar a la marea de jóvenes de la pista y acercarse al joven del ajetreado ambiente -¡Tu no!¡Vé por Tizina Tabaré, barra 1!¡AHORA!- la coordinadora reaccionó deteniendo con la palma de su mano al oriental de gran tamaño seguido de indicar entre la mar de gente aquel pequeño apartado de luces donde el alcohol abundaba.

-¡Hey mocoso!- y un puño de esa gran y forzuda mano se dirigió al moreno de cabellos rizados, a la primera logró esquivarlo y a casi gatas comenzó a correr alrededor de la frenética banda que no iba a ni por un segundo apreciar el panorama, sentían la adrenalina (Y las drogas el cantante gracias a sus orbitas exaltadas) que su público ofrecía, el pogo salido de control que atraía la atención, jóvenes en el apogeo del salvajismo y gritos, la rebeldía y la anarquía causante del moreno que esquivaba el agarre del fornido guardaespaldas que se alborotaban en sus alrededores -¡HIJO DEPUTA!- y ardía esa grave voz pero los parlantes daban protagonismo a la música, las venas marcadas en la falta de su cabello mientras retomaba el ritmo y por fin logró de un salto alcanzar a ese moreno busca-pelitos, alcoholizado entre gritos mientras era arrastrado con la ayuda de otros dos compañeros de seguridad… Claro que en los conflictos forcejeo la nariz del fornido y victorioso hispano se vio rota y la sangre fluía, pero vamos… Que se necesita más de un golpe para derribar a un hombre de semejante tamaño. -¡Llévamelo a detención!- hizo resonar la voz de la cruda coordinadora pero tras las quejas del contrario se vio al punto de ceder a sus suplicas -¿Oh eres de una banda? Dime el nombre!- respuestas del morena que impactó den esta, dando abrir sus ojos de par en par –Mierd… Esa banda tiene tantos problemas- susurró dando un chasquido para que lo soltaran, pero no fue tan bueno en sí, pues el hispano lo soltó en un buen empujón que Chiba no se lo ha tomado a bien… Y una pelea se reveló contra un segundo guardia, confinando al moreno alcoholizado a rastras hasta la celda temporal tras el tercer escenario donde resonaba el industrial y la parte más oscura del rock denominada familiar del antro.

Durante nuestro querido altercado, el guardia de seguridad oriental se acercó con prisa a la barra, en busca del nombre de la rubia todos sus compañeros se encontraban abarrotados y la nueva encargada de bebidas tan ebria que servía cualquier botella en cualquier mezcla… Pero los clientes se encontraban en las mismas o peores condiciones por el ingiero de estas sustancias, los sanos poco le importaban, lo que más variaba era la cantidad de cerveza y los insumos más simples, una gran noticia para el encubierto de la prófuga que nadie sabía dónde se encontraba (Ni tampoco Harry, eran pocos en la barra y muchos pedidos) y resultaba imposible contactarla, ya que dejó su colorido celular a manos de una alcohólica que hacía de las suyas. Tan pronto como el pobre guardia oriental tuvo que confrontar las barricadas de adolescentes en el intermedio de los escenarios llegó fortuitamente a la coordinadora en el frente de la entrada de las carpas pertenecientes a las bandas –No sabemos dónde está Tabaré-san, es su descanso me han informado- dejó agitado el guardia, marcando en esa musculosa negra mencionado “seguridad” el sudor de sus abdominales y su grueso cuello -¡Maldición!- justo segundo había mandado al moreno a la celda de problemáticos, tocaba avisar a la banda interesada en la bartender.

Tan pronto como pudo la coordinadora irrumpió de nuevo en el campamento de la banda, agitada y alterada con su perfecto rodete despeinado por toda la situación fuera de control, pues algunas carpas vecinas se habían osado en presentar quejas por unos insistentes platillos, pues también el gran patadas de carpas blancas se dividían por estilos e insistían en el recorrido de la coordinadora que el rock pesado debía estar sobre la orilla y no cerca de la entrada. -¡MUY BIEN!¡He tenido suficiente!- reclamó la bruja la pobre mujer estresada con aquel rodete desarreglado y el agitar de su voz al irrumpir en la carpa de “BECK” Según la inscripción en esta –Uno de sus integrantes se encuentra en la celda de detención, por abuso de alcohol y altercados en una de las pistas, no encontramos a Tizi ¡Y estoy recibiendo constantes quejas de sus vecinos! Deben especificar qué tipo de ritmo llevaban para ambientarlos mejor ¡¿Quién es el encargado?!- se enfrentó primero al pobre escuálido japonés sano, que derivó automáticamente el liderazgo del asunto al joven de cabello largo moreno a su lado –Bien, uno de sus integrantes no está presente, otro presenta un problema por DISTURBIOS y no puedo permitir que su otro integrante…- Señala al endemoniado batero que continua con el éxtasis y la euforia de la batería, inconciente de los efectos de una droga infrahumana que abunda en su cuerpo y que con el tiempo empeoraría el estado en caso de no hacer algo al respecto -… ¡Está altercando los términos de vuestro contrato!- el desquicie llegó damas y caballeros, cuando el profesionalismo te lo pasas (literal) por el recto y el descontrol imparte descontrol en todos.

En otras palabras...:
// No, tu ven aquí(?


Última edición por Tiziana Tabaré el Sáb Abr 14, 2018 2:13 am, editado 1 vez



"Las tentaciones como -tú-, merecen pecados como -yo-"

Hablar // Pensar // Actuar // Stalkear(?


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+18 Re: "We Want Rock & Roll"

Mensaje por Ryuusuke Ray Minami el Mar Ene 02, 2018 1:12 am

Uno de los peores veranos respecto a la insoportable temperatura reinante, de los mejores para quienes pasaban de toda esa parafernalia de la meteorología, para crear sus propios y privados microclimas – Ahogaré esa garganta, te haré rogar por más – alegó desde lo hondo en su respiración, cómo los amplios pectorales de Taira se movían al son sus pulmones curiosamente calmados. Quería disfrutar cada segundo en que sería carcomido por la rubia belleza ahí abajo, a merced de su imponente miembro cuyas venas palpitaban acaso intensificando su rugosidad debido a la frescura de tanto la cerveza y los primerizos contactos del piercing ubicado en esa juguetona lengua femenina. El contraste estaba en cómo lidiaban ambos cuerpos con los grados centígrados convirtiendo esa van en una jaula estilo sauna de cuatro ruedas – Y cuida tus modales – una advertencia quizá superflua, aunque en verdad escondía recovecos de dobles sentidos que solamente personas ávidas de placer entenderían.

La sensación fue estremecedora, provocando una queda y larga exclamación en la voz del fornido bajista – Oooooohhhoooohh...~~~ – esa boca de Tizi imitaba bien a un horno profesional que cocinaría a fuego lento la piel que engullera, la carne con la que se alimentara y los jugos desde la punta desprendidos, bebidos y formando nuevas mezclas con la saliva ajena. Pudo aguantar el tipo sin tener la necesidad de moverse, permitiendo a la dama actuar a lo que su líbido dictara, mientras los ojos del rubio moreno exploraban cada parte expuesta de ese fenomenal cuerpo de mujer, curvilínea y de proporciones adecuadas para su tamaño. No había absolutamente nada demás, ni mucho menos a quitar; un platillo con gusto a puta divinidad (y la ironía de aplicar esa descripción sin aún saber la verdadera naturaleza de aquella despampanante joven). – ¿Juegas con la serpiente y no aguantas el tocarte? Você é uma porca la atención en sus bolas asediaba la poca razón aún puesta en las caderas, las cuales centímetro a centímetro iniciaron ese trayecto irreverente que ayudaría a la señorita tomar cada vez más de ese falo rígido y en estos momentos bastante empapado en la mixtura de líquidos propios y orales. Estiró el brazo más cercano posible a ese vientre donde revolvió la piel alrededor del ombligo antes de llevar los dedos anular y mayor como hermanos a conocer la silueta de esa excitada intimidad, justo cuando ella estiraba la fina tela demostrando la silueta de ese otro par de labios que orgullosa mujer amante del sexo tenía, por ahora, escondidos. El cambio de posición lo tomó desprevenido quedando unos acuciantes instantes su virilidad huérfana de todo contacto, y con la esencia de la flor aún impresa en esas falanges, se masturbó con suavidad y lentitud enseñando cómo esa piel se estiraba y retraía alrededor de la punta color carmesí, extrayendo una pulposa humedad siendo lo primero que tocó entre las comisuras de los pechos. Entendiendo la nueva sesión de caricias, movía con cuidado su mástil entre las bellas muchachas todavía marcadas por las mordidas brutas, obra de Taira y se aseguraría de pincelar ese lienzo de blanca dermis con la oscura tinta. Un maldito mestizo impregnando la pureza de esa nívea extensión, silueta que definía a Tiziana, muy ocupada en mascar las pelotitas y apretujar con sus senos lubricados en donde atrapaban al latino muchacho.

En su mente recorrían las palabras familiares con un acento peculiar, aunque la voz jadeante fuera digna de película, cuando ella hablaba le delataba esa entonación ibérica jodidamente lujuriosa. ¡Viva el intercambio cultural! Y sexual~ Cuando los mundos de aparente separación infranqueable, se encontraban, en una remota isla japonesa para colmo; si alguien les estuviera espiando, no entendería un carajo de lo que dijeran, más allá de comprender el lenguaje universal del sexo animal.

–¡E você pensa que vou aguentar mais!– la inherente felicidad, el sarcasmo, el bestial deseo a flor de piel. En su idioma aceptaba que los límites de cada quien fueron sobrepasados, y aunque se le ocurriera la loquísima idea de parar, no podría detener el instinto que reinaba en la rubia conquista. ¿A quién se refería en específico? El truco de que los dos tuvieran similar color sobre la cabeza, sobre los pensamientos para nada embarazosos, hacía difícil saber cuál persona estaba cazando y por consiguiente su presa. ¡Y el calor! Ya no importaba cuánto sudaban, se sentía demasiado bien hacerlo en mitad del infierno. Taira en su humana capacidad aceptaba sentirse en el límite, fue mal proceder buscar a cierta bartender que ahora mismo estaba echándosele encima a punto de culminar tantos preparativos; apenas le importaba si llegara a desfallecer porque adoraba ser usado y cuando le llegara el turno de utilizar – No debiste decirlo, pequeñita – a pesar de la altura que sobradamente superaba el promedio oriental, Tizi seguía siendo de menor porte ante alguien con la anatomía del músico de graves responsabilidades.

La destrozaría si se seguía moviendo así, de esta manera, entre los bordes difusos de un pistón a punto de comenzar su perfecto trabajo de dar a toda marcha, impactar en esa zona dedicada a tenerle dentro. Arrancar el motor que tenía Ana oculto, en ese vientre de medida exacta entre blandura de la panza contra la firmeza de esos músculos abdominales cuando iniciara.

Inició el vaivén. O mejor dicho solamente el “vai”. Taira siseó en el instante que el glande halló la abertura femenina, un poquito atrás de esos círculos tortuosos, la mujer jugando a solamente abrir sus labios inferiores con el agradable espesor del pene – Suficiente – y en lo que menos canta un Koyuki, prácticamente la totalidad de ese masculino órgano desapareció a costa del espacio se presumía estrecho en ella, la excitada hacedora de tragos. Pues, era turno de contener todo ese tamaño – Y bien tragado – extasiado, le agarraba por las caderas sin dudar un ápice de lo que quería hacerle, quedarse enterrado hasta volverla loca, matarla del placer de NO poder moverse como más quisiese. Taira por supuesto que exponía al máximo su propio autocontrol, a cambio de aprender cómo apretaba la deliciosa vagina en derredor del falo, punta tintineante pasando por el esponjoso tronco hasta la base que se embadurnó de los primeros aún más con las secreciones femeninas haciendo brillas los testículos más y más.

Una de las formas de mantener la cordura (¿o qué era en realidad?), fue comer de esos pechos servidos justo delante de la mandíbula, como si gritaran el ser maltratados otra vez pero no. Lamió las aureolas en ese afán que sólo los helados podían inducir en esta temporada, propensa a derretir hasta las sombras. La diferencia estaba en que se daba cuenta, cómo el calor del cuerpo femenino era notablemente mayor al de uno, ¿estará con fiebre? Se encontraba a niveles hormonales descomunales como para poder preguntárselo seriamente.

La mantenía sujeta, casi clavándole las uñas en las maravillosas caderas, chupándole los pechos en turnos irregulares, sin preferencia por uno u otro, queriendo hacerle doler en el alma (si es que tenía una (?)) esa inesperada actitud de impedir el movimiento tan característico del coito. ¿Cuánto duraría? Lo indicaba una acción concreta – NNNGGH – ni él se podía sostener a sí mismo – Mmm… Mmsssaaaah... – jadeaba con una mirada que apuntaba hacia el rostro de Tizi – No te detengas ni un segundo, Annnnna – y la soltó. Soltó ese cuerpo escultural para que bailara los ritmos más desprolijos, ensortijados, sinuosos, en lo que más insinuara la experiencia íntima acumulada en ese paquetito femenino de metro setenta y turgente delantera (culpa de cierta boca maleducada), engullendo el poderío de 25 centímetros y dos dedos y medio de ancho. Para colmo se estaba corriendo… ¡¿Cómo?! Sí, estaba entregando una descarga espesa de una flagrante semilla, manchando el interior a cada espasmo le recorría desde la espina dorsal, atravesando su torso y culminando en temblores espectaculares en los músculos responsables de dar las convulsiones masculinas en un torrente donde hasta la fibras del mástil estallarían para expulsar el preciado cúlmine… ¿Cúlmine? No, no lo sería ni mucho menos.

Los brazos del bajista estaban a cada lado algo elevados como si en mitad de unas alabanzas se encontrara, con las palmas extendidas de dedos apenas separados. Saludaba al sol, a esa estrella que había llegado a su vida y brillaba en esa dorada y larga melena – Sigue, Ana, sigue – pidió con el rostro hacia arriba también, estirando el cuello exponiendo su nuez de Adán. Los ojos cerrados, ¿rezaba? Nah, aunque sí murmuraba esos gemidos de hombre completo que se creía ser cuando cumplía el cometido carnal de su especie. Continuaba extremadamente duro si te lo llegas a preguntar, perversos ojos que leen, porque Taira era un caso especial entre unos contados miles sobre la Tierra: tenía un completo y consciente control de su excitación; a tal punto de comandar la duración de sus erecciones y por supuesto, cuándo y cómo llegar al orgasmo. Su único límite era el de cualquier otro humano común por ejemplo en los deportes, o un cerebrito fan de la lectura. No se podía mantener para siempre jamás el esfuerzo físico y/o mental, y así pasaría con el moreno brasileño prisionero únicamente de su stamina o reservas de energías si nos referimos al aguante sea del cuerpo, psique o en este caso, sexo.

Tras esas seguras palabras, sus labios quedaron entreabiertos buscando un aire que no tenía, vulnerable a los besos que le dieran, y eso justo quería respirar, el aliento de Ana.

– ¡COWABUNGA! –

Chiba viéndose superado en números por los indeseables de seguridad, tomó impulso necesario en el aclamado stage diving siendo recibido en vítores y puteadas del público. Era inspirador, ese desorden inacabable, tanto que el cantante soltó el micro de su pie, dando collejas a los uniformados y una zancadilla que derribó al más fortachón de los presentes. Acto seguido se paraba en los lomos de este último segurata, imitando la energía del afro mexicano y brincando a donde quiera la gravedad le llevara regalando un tinte aún mejor, memorable a esa parte del festival en el escenario que les había. Sin perder además la tonalidad de la presente canción, más allá de unas risas imposibles de reprimir y el griterió de la muchedumbre que los llevaba entre las olas de manos y fans aprovechando para manosearles el culo (?).

– O eso quisiera que hubiera sucedido... – refunfuñaba el azteca finalmente aprisionado tras haber batallado horas su libertad y derecho constitucional a hacer quilombo. Sólo con imaginar cómo se lo tomaría Ryuusuke, le daba escalofríos – Aun cuando ni la van he ido a buscar – su noble tarea rápidamente olvidada volvía al primer plano mental. Enarcó una ceja y frunció los labios con ese tic de mirar hacia arriba cuando trataba de idear maldades. Eran barrotes, claro, pero no habían pensado en poner un condenado límite sobre sus cabezas. ¡Tendría su chapuzón por fin! Tomando el metal esa incompleta jaula y ante la anonadada expresión de los dos guardias a su cargo, porque se habían enfrascado en un juego de cartas porque creían imposible el escape del afro con patas – ¡No irás tan lejos! Te aplastaremos en cuanto toques el suelo – la sonrisa repleta de malicia, ese niño interior que en Chiba jamás maduraría, hizo entender a los ineptos cuidadores que su advertencia no tendría cabida en un mundo regido por la anarquía al estilo Tsunemi – ¡NO SI LOS APLASTO PRIMERO! – y lanzándose en caída libre de Lucha Libre se sintió más mexica que nunca, aplicando un impacto de su cuerpo en horizontal sobre ambos tozudos hombres. Puños por un lados, patada doble por el otro, dos knock out técnicos para el hombre de rizada cabellera; y esta vez correría por su vida hacia donde hubiera quedado el vehículo de la banda. Poco le importaba la barrera de ingreso al staff o músicos. La destrozaría con la camioneta o causaría mayor caos en el intento, y de ambas maneras sería feliz este chiquillo de barba dispareja.

Adentro de la carpa las cosas iban peor que Guatemala, Ryuusuke siendo el único que dentro de la improvisada actualidad aún mantenía parte de su cabeza en su lugar. ¿En serio tenían que pasar por tantas cosas juntas en el espacio dedicado exclusivamente a su descanso? Ya habían practicado por horas, se suponía Tiara iría solamente por unas pintas y volvería sin más y quizás con Chiba bajo la axila y unos coscorrones. Esa imaginación correspondiente al diario vivir de la banda no sería más durante, por lo menos, el festival en ciernes; Koyuki intentaba separar a su mejor amigo de la batería antes que se lastimara o se desmayara del esfuerzo, una de dos – ¡¿Cuándo parará?! ¿O de qué manera detenerlo?– la presencia femenina, dominatrix, enfurecida ayudaba muchísimo a emputecer la poca paciencia en el consciente del guitarrista líder – ¿Contrato? – llevó la vista impertérrita para clavarla en aquella mujer desesperada, el rostro de Ray era para teatro de marionetas, casi de verdad – Yo no firmé ningún contrato – la reacción de la fémina probablemente sería explosiva, y pareciendo ajeno a ello el pelinegro se arrastró la cara con la mano izquierda desde la frente hacia abajo, subiendo los ojos harto de este galimatías a mitad del horroroso verano. Aunque gritara, pataleara, Ryuu puso la otra mano en la cara de la coordinadora buscando parar ipso facto su comportamiento – Un… Problema… A la vez – y el más cercano, por cierto – Deja de cacarear y ponte a ayudar – exigió como si él fuera el encargado de organizar un evento de proporciones mastodónicas, se acercó al batero con cuidado de ponerse en su rango de “ataque”, o sea lo que sus brazos alcanzaran en potente golpeo casi a punto de quebrar las baquetas. Tomó el hi-hat, deslizándolo su soporte por le suelo alejándose de Saku, ante la mirada curiosa y asustada de Yukio, y la bronca mujeril. El músico drogado continuó moviéndose como si aún tuviera esa parte del equipo al lado, marcando un silencioso blast beat sin inmutarse. Triste la confirmación de que continuaría agitando su cuerpo más allá la extenuación o peor – Saquemos lo demás – y entre los tres removieron pieza a pieza de la batería hasta quedar solitario el muchacho de desorbitados ojos, en cierto modo fue gracioso ver a Koyuki tratando de sacarla las baquetas siguiendo el blandeo muy atento pero recibiendo zapes y maderazos por ser más lento que aquél malaventurado amigo. Con la ayuda de dos guardas lograron levantarlo por la espalda y los muslos, ya que era imposible tomarlo de otra manera debido al constante ritmo que mantenía en brazos y pies – Acuéstenlo y traten de atarlo en caso de ser necesario. No vaya a caerse de bruces al suelo que ya veo se parte la cara por sólo pensar en tocar –, esa fue la única solución viable hasta poder dar con el antídoto para lo que sea se hubiera bebido – Ahora tenemos que encontrar a Taira, y a la puta de la bartender – no sabía aún de ese par lo increíblemente cerca que estaban uno de la otra, no obstante debían cambiar los planes – ¡¿Qué?! – la estridencia en la voz de la despeinada mujer sólo se equiparaba a lo que se escuchaba en el walkie talkie, una cacofonía de música, gritos, y un guardia que repetía – ¡Ya lo escuchaste! ¡El reo del afro que creíamos bajo control, se acaba de escapar de su celda! Dejó a dos compañeros noqueados y no sé cómo mier*a lo hizo – ya se lo imaginaban los dos guitarristas, actitudes únicas de un ser tan apasionado como Chiba, aficionado a toda arte de guerra, pelea, y su sangre nativa que llamaba a los cuadriláteros y máscaras de cuero – ¡Ahora mismo se está escapando del predio, y no sabemos hacia dónde se dirige! –.

Ryuusuke inició carrera sin mediar palabra, seguido por Koyuki y rezagada, la coordinadora enganchada en todo ese torbellino de problemas y más que se avecinaban con la banda Beck.


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Mensaje por Harry Strauss el Miér Mar 14, 2018 8:46 pm

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Mensaje por Tiziana Tabaré el Vie Abr 13, 2018 4:43 pm

Sus manos encontraron consuelo al presionar sobre el desgastado tapizado en el estremecer, sus órbitas estallan en el mostrar del contraer en aquellas pupilas, un sorbido apresar de sus gemidos detona el pausar de la respiración, sentir como su espalda se paraliza por completo en cuanto sus paredes se contraen por el calor que la invade repentino y emana un despertar de su lívido lícitamente cual manantial de su esencia escurre entre sus piernas bañando falo y escapando entre la comisura de sus labios íntimos ni bien la penetra, acoplados al uno al otro el momento la envuelve transformando ese palpitar tortuoso de su flora en una victoria, la meta y deseo que era posesión de la euforia y la lujuria que se desataba dentro de aquella van. Concedía sus gemidos completamente desinhibida, ajena a toda vergüenza en el alto gemir de su tono en crescendo en reclamo de cuerpo que empapado de la salina pasión compartía en la fricción de aquellos cuerpos tallados, tanto sea el masculino como el de la infernal. Modera su respirar a medida que culmina la unión, segundos en acostumbrar más sentir como su vientre parece jugar con el control de cuerpo experimentado, no solo siendo la tortuosa pausa exclusiva si no que era el prolongar de ese momento culmine……-Mmnh~ Si! Así~...- gemido que toma una forma atan juguetona como sofocada, clave del ego de dominio que actuaba mientras sus manos retoman la nuca ajena, peinando ente sus finos dedos aquellas hebras doradas dejándose llevar por el estremecer cuando una lengua recorría sus senos, chupones que vibraban las argollas de sus pezones y turnaban aquella bola en el jugar de su lengua, tensos y alertas en cuanto eran atendidos en esos turnos, cada uno extrañando y ansiando en la espera que vuelva mientras ambos vientres en fricción obligan a rozarse en constante danza impaciente de la súcubo.

El friccionar dominante de aquellas manos obligan (O eso intenta) pero ¿Cómo se puede domar un espíritu egoísta? Pues la duda queda intacta y sin mención alguna cuando aquellas caderas encuentran la forma de negarse a tal petición… El deseo ya tuvo una larga pausa y sus piernas en el estrecho asiento trasero lograban flexionarse en busca de cualquier lugar provechoso para que sus caderas lo desafíe, comiencen a girar presionando dentro de sí misma y previendo en cuanto se alzan aquellos líquidos que escurren entre ambas piernas hasta el tapizado. Constante en su propio vaivén en el alzar y rendir su peso capturando el explicito copulo, ofreciendo que aquel miembro sea tentado y se rinda en el cosquillear que aún persigue a su provocación en señal de su candente activar. Corrompe las ansias... El "Dominio" revela ser mera ilusión. -Si... ¡Si!... Así sí...- suspira aliviada en cuanto aquellas manos ya no privan de la libertad, rindiéndose en el explorar de sus planes con aquellos gemidos que lo apartaron de la atención de sus pechos solo para cruzar la mirada don la rubia quien se hallaba sonrojada por la pasión del momento –No… No me d-detendré~…- entre sus gemidos esbozó complaciendo su exigencia pues mutuo era aquel sentimiento desenfrenado, no pensaba ni siquiera en la idea de un breve desliz paralelo el dejar sin su atención aquel cuerpo, nada podía encandecer su atención al sentir como aquella dulce virilidad le rendía lo que necesitaba y lo que buscaba divertida en el jugueteo pasionario juvenil. Más algo que también incrementaba en su ansiar era el placer que ella gozaba en presenciar tras sus gestos rendidos en el doblegar de su ser, suspiros roncos de una voz masculina y el lascivo juego encarnado. Hasta caballero se le parecía al tener un tiempo circunstancial y un lugar nunca más adecuo alejado del recital...

Ni segundos pudo otorgar antes que su cuerpo libre pudo azotarlo con el montar desenfrenado, sus líquidos dejan a la vista el embadurnado del contacto explicito y a la vista la hembra agitaba sus hebras doradas –Si-siento q-que que... Té…- Más antes de poder terminar su frase esta se vio abruptamente contenida por un aullido al sentir como esa calidez se tornaba en la erupción de una viveza cual cálido seme, un nutriente esencial que termina de completar cada necesario punto… El despertar masculino yace estableciendo pleno dominio en las paredes uterinas y sacia aquel interior mientras los gemidos ahora se expresan en una risilla que por más que corte en la brevedad de jadeos lujuriosos no apartan el tono divertido y eufórico –Ahí estas…- Murmulla apabullada mientras sus embestidas continúan con aquel ritmo ahora en la búsqueda de su extasiar, robando más que gemidos y el aliento al bombón brasileño. Muerde su propio labio inferior reprimiendo su ultimo exhalo mientras con fuerza cerraba sus ojos, aprisionaba el neón entre aquellos párpados aun con el rastro sombreado oscuro del maquillaje, despojados de su color y brillo en el sudar de los minutos que apresaban a ambos seres. -Que... Delicia...- Solo podía describir mientras desde lo alto expectante se regocija en el observar como sus aros se hallan bien atendidos, empapados con ese tenue brillar en cuanto la luz que pasa tras los cristales del ventanal trasero de la van, si bien a ambos traviesos no le importaban; El tiempo corre mucho más rápido de lo que creen, más cuando se divierten. Sus prendas tanto fuera como por dentro se hallaban totalmente dispersas y algunas perdidas, los vidrios a cada costado d la parte trasera estaban completamente empañados y la chapa ardía cual misma piel del Diablo, horno viviente si bien era el sudor y la saliva se convertían en único recurso para hidratarse. 

-Que… Que caliente es…- el siseante español mientras el peso de su cuerpo cae en una salvaje embestida, una tan intensa que nuevamente atraviesa cual rayo el vientre en el estremecer y paraliza la espalda de la súcubo mientras aquellas manos jalan los rizos contrarios al cabezal del asiento, piernas flaqueando igual rendidas celebran el acoplar de las piezas íntimas. Ahora era ella quien contaba los segundos en los que privaba al contrario… Había saciado su sed suficiente y agotado al mortal… Ahora vibraba de una expresión tan lúcida como traviesa con su lenguas exhibida cual jadeo, aro metálico que se ve envuelto en densos hilos de saliva, gotas que se desprendan y caen sobre el pecho masculino, lentamente la demonio contempla a un ser abatido y rendido, sumiéndose al suave roce que manipulaba por su tacto, jalando su cabellera hacia atrás, recostándolo para que con más lujo marque la nuez de Adán, no permite que aquel brillo sea visto esta vez y sumerge sus labios en prendidos y vivaces besos d aquellos labios, apreciando que al paso de sus marcas su piel morena, estas pasan del rojizo al oscuro y allí tan solo cuando llega al lóbulo triunfante, siendo ella quien aun sonaba animada y cuales pechos húmedos s rozaban contra el contrario, adoraba ver aquella rendición en un humano, tan frágil pero con el encanto del juego tan inocente que la estimulaba. Un movimiento circular, sacudida de sus caderas de lar a lar comprobó el exalto mientras en un gruñido se acercaba a aquellos labios, manos deslizándose en la caricia y queriendo clavar sus finas y largas uñas en esa piel más instinto lujurioso se apiada y conforma con tan solo el rozar de estas hasta el mentón, su boca una vez más marca la belleza dl intercambio cultural, susurrando sobre aquellos labios –No te detengas mi Tigre…- Ocurrencia variada del intercambio pasional y cultural -…No me detendré- aquí quiso qué entendiera, a comparación de la vieja voz sufrida esta era mucho más dominante.

Sus manos s ubicaron; la izquierda bajo la zona baja de su espalda y la otra tras la nuca de hebras doradas, friccionó su cuerpo en la poca importancia que ambos cuerpos ardan en las brasas imaginarias dentro de aquel lugar, sus piernas vuelvan a tener aquella ferviente energía, corazón exaltado más cuerpo activo y “fresco” a medida que vuelve a embestirlo, levantando tanto sus caderas que su entrada peligrosamente roce su entrada con la punta del falo, limpiando los rastros pasados de su primer espasmo, siendo cuidadosa mas no desinhibida en el tomar la energía ajena prestada, más no solo era por cuestión de hambre “Joder… Es tan Lindo… Tan salvaje…” Superficial se hallaba la rubia cautiva que muerde una segunda vez su labio inferior en cuanto alimenta su afilada mirada con el rostro ajeno, débil ante los encantos y movimientos ajenos qué exigen más, abusando de aquel miembro que aún se mantenía erguido dentro de sus paredes, contenía la continua vaivén que aceleraba su insaciable apetito, más con el lento disfrutar conseguía retorcerse en sí, besándolo con aquella lengua invasiva, explorando paladar ajeno mientras el trance los lleva a otro plano, el delirio del calor… Aquel el cual la rubia pude gustar cuando ambos rostros se hallan cerca, las gotas de sudor qué recorran la frente uniéndose con  las suyas, suspiros y gemidos ahogados entre ambas gargantas. –Joder…- ya costumbre despertó el libertinaje de todo instinto deprimido, tal parecía vivir el loco sueño cual película de la joven que experimenta en un recital, más los detalles como que abandonó sus responsabilidades sin culpas por seguir a un instrumentista “Pero… como vale la pena” bien dicho nene su mente no se halla otra imagen que la de ella gimiendo cual placer mientras su intimidad s encargaba de devorarlo. A tan solo una pequeña abstracción en una inmediata pausa es captada; Un tema de las bandas superiores capta su atención pero aquella misma letra la lleva impredecible acompañar con un musitar, un tarareo al reconocer el ritmo y que pueda escuchar entre el ajetreo de la van -...i will make you mine~...- sin lugar a dudas la rubia conocía ese tema de la banda "Pantera", lo cual parecía coincidencia Oh no tanta que la frase fuera tan justa como anillo al dedo .


Minutos atrás...

Spoiler:
[EN CONSTRUCCIÓN(?]



"Las tentaciones como -tú-, merecen pecados como -yo-"

Hablar // Pensar // Actuar // Stalkear(?


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