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Scare the fear not the beasts [Priv.: Aranea]

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+18 Scare the fear not the beasts [Priv.: Aranea]

Mensaje por Zephyr el Dom Sep 03, 2017 9:13 pm

Mierda… es peor de lo que imaginaba —el robusto hombre se encontró recargado contra un muro sobre su espalda, observando a su izquierda desde el rabillo del ojo. El sudor por su frente humedecía su único ojo sano y distorsionaba la mirada. Y a pesar de eso, no podía darse un respiro para soltar la espada de sus manos y frotarse el molesto líquido del ojo para poder ver de nuevo. La presión a su alrededor era inmensa. Su vida estaba en peligro, tal como de costumbre. La adrenalina agolpaba violentamente contra su cabeza, pero no había señales de miedo, ni siquiera en un mínimo temblor en sus manos o piernas. Todo su ser estaba en armonía, aunque la sangre estaba cayendo por su cuerpo… y era suya. Una puñalada en su hombro izquierdo, un corte no muy profundo en su cuello, pero peligrosamente de la arteria carótida, y múltiples golpes en el abdomen y sus piernas. Ni siquiera la armadura negra había sido capaz de amortiguar completamente el daño al tratarse de bestias sus enemigos.

A su alrededor se sentía una sed de sangre inconfundible. Eran hombres lobo desesperados por hundir sus colmillos en carne, atraídos por el estigma en el cuello de Zephyr. La luna llena fuera del edificio sólo los potenciaba y volvía aún más agresivos. El edificio se hallaba en un estado lamentable. En cualquier momento se iba a derrumbar.

No me queda mucho tiempo. La estructura está débil —minutos antes, durante el enfrentamiento, un puñado de bombas de bolsillo explotaron junto a unas columnas. El techo comenzó a caerse en pedazos, aplastando a unos cuantos hombres lobo bajo la pila de escombros, pero tapando la salida. El edificio comenzó a caerse poco a poco tras el estruendo, y el combate entre el humano y el resto de los monstruos generaba sacudidas suficientes para adelantar el deterioro. El piso se sacudía bajo sus pies cada vez que alguno de ellos daba un salto con esos cientos de kilogramos, y podía sentirse agrietar el suelo. «En un tercer piso no sobreviviré si me tiro por la ventana sin heridas, y dudo que ellos vayan a morir si hacen lo mismo al seguirme. Me pone en una situación muy desventajosa. Debo eliminarlos ahora mismo y huir lo antes posible, esperando que no haya más en los alrededores. He perdido bastante sangre, así que será mejor que me apresure…»

Sus pensamientos fueron abruptamente interrumpidos por un hombre lobo que había ubicado su paradero a partir de su olfato. Detrás de la pared se encontraba la criatura acechándolo, soltando un gruñido. En ese momento, bastó con escuchar ese gruñido para darse cuenta de lo sucedido. La adrenalina en su cuerpo se disparó en el momento en que se giró y acomodó la ballesta sobre el brazo mecánico, lanzando una serie de pernos contra el lycan, que fue capaz de esquivarlo ocultándose tras una columna.

Tch… mierda —cerca se hallaba el otro hombre lobo, persiguiendo a su compañero desde el lado opuesto. Rodeado por una pinza de monstruos, decidió aprovechar la ausencia temporal de aquel que los estaba buscando y se lanzó de lleno hacia aquel que vino en primer lugar. El peso de su armadura no le impedía correr ágilmente. En su carrera pasó unos metros la columna donde el hombre lobo se ocultaba. Al correr llevaba la espada sostenida con su brazo izquierdo tras su cuerpo, como si llevara colgando el arma. Al frenar su cuerpo ejerció inercia hasta permitir dar un giro con la espada a su derecha, que el guerrero aprovechó para tomar con ambas manos la empuñadura en el momento que tuvo la oportunidad y lanzar un brutal corte hacia la columna. El hombre lobo no estaba, y la espada se incrustó en la piedra de la columna, agrietando esta y trabando la espada en su interior. —Lo que faltaba… —tiró de la empuñadura con todas sus fuerzas, pero le fue imposible sacar la espada, aún usando su pie contra la pared como contrapeso. Las cosas empeoraron en el momento en que el hombre lobo le emboscó desde el frente tras rodear la columna. El peso de doscientos, o tal vez trescientos, kilogramos le hizo caer con la criatura encima suyo, deteniendo los colmillos voraces de este con su brazo mecánico, lo suficientemente duro para evitar ser triturado. —¡caramelo! —gritó colérico, lanzando patadas al estómago del monstruo. No fue capaz de hacerlo retroceder, pero sacó una daga de su bolsillo y no dudó en clavarla en el ojo derecho. Un aullido de dolor y desesperación hizo salir al hombre lobo de encima de Zephyr. Este no tardó en correr hacia su espada una vez más y tratar de sacarla. Pero otro aullido cercano le alertó. El otro monstruo se acercaba enfrente suyo con una sed de sangre abominable, y no tuvo más opciones que correr detrás de la columna, dejando su espada. El hombre lobo lo persiguió por su lado izquierdo, pero cuando logró asomarse se encontró con el brazo mecánico en su forma de cañón. —Vete al infierno… —el disparo logró volarle la cabeza al hombre lobo, pero la explosión fue hecha muy cerca, y el daño también fue hacia Zephyr, que terminó tirado en el suelo, sangrando más que antes. No sólo eso, la columna había sido dañada, y tuvo que rodar hacia el otro hombre lobo para esquivar unos escombros cayendo sobre su cabeza.

El susodicho monstruo comenzaba a recuperar la cordura, aunque la sangre y el dolor lo estaban volviendo aún más agresivo, y Zephyr continuaba con su espada incrustada en la columna. El estado tan endeble de esta significaría un derrumbe seguro si la sacaba, pero no tenía opciones. El monstruo atacó, lanzando un zarpazo con la izquierda en diagonal. Zephyr se lanzó en dirección contraria, recibiendo el corte en su hombro izquierdo, pero el impulso al correr le permitió tomar la empuñadura de la espada, y al girar para no detener la marcha la logró sacar. Habiéndola tomado con ambas manos, la sacó generando un estoque circular que cortó por la mitad al hombre lobo. La cosa, no obstante, no terminaba ahí.

«Sabía que pasaría…» El edificio comenzó a derrumbarse, y Zephyr no tuvo más opciones que correr hacia las escaleras. Estas se encontraban en un estado intransitable, repleta de escombros y a punto de sepultar a cualquiera bajo más de estos. Falto de opciones, decidió bajar a toda velocidad, intentando no permitir que ese destino fatal detuviera su marcha escaleras abajo. Pudo salir a duras penas, pero el cansancio en su cuerpo le estaba pasando factura. Fuera del edificio pudo verse cómo este se caía piso por piso, y desde la acera enfrente del derrumbe se sentó a descansar. Su respiración estaba alborotada, y estaba cubierto de sangre. —Fui demasiado descuidado… —con un gesto de dolor se tomó el hombro izquierdo, tratando de calmar la hemorragia. —Y falta para que la noche termine. Mierda —su ojo reflejó el agotamiento en su cuerpo, pero no en su espíritu. Observando la luna se puso a pensar en lo que le deparaba esa noche.


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+18 Re: Scare the fear not the beasts [Priv.: Aranea]

Mensaje por Aranea el Jue Sep 07, 2017 5:49 pm

Muchos tormentos aun rondaban por la cabeza de la dama de rojo, caminando a paso lento con la mirada perdida en un carmín oscuro y vacío, un parche en el ojo derecho que lo recubría en su totalidad, aún no podía recuperarse de su ultimo desafortunado encuentro que frustraron sus “vacaciones forzadas”, la noche aún traía el recuerdo de la fría nevada de la montaña, su desgano y su inquieta calma la acompañaba el pisar de un resentido cojeo en unos de sus pies forzada a apoyarse en el bastón de madera oscura, aún mantenía el equilibrio más su paseo no era del todo placentero a causa de entre tantos un quejido cuando este tocaba el suelo, hace poco días que aun luchaba internamente con la criatura de rubí y sus emociones, su estabilidad mental estaba al borde de un colapso cada noche desde que regresó a la ciudad, ni siquiera podía descansar adecuadamente ya que disponía de tiempo libre desde que cerró su negocio, había roto sus lentes de lectura en uno de sus ataques nocturnos y tampoco le serviría ya que no distinguía del todo la profundidad de los espacios y los objetos, no podía volver a disfrutar de la lectura, tampoco presentarse ante los civiles de esa forma, solo tenía aquellos paseos nocturnos. Un alma en pena perdida que llamó su atención una vieja estación de tren de la zona, un lugar abandonado iluminado por la luz del claro de luna, un lugar apartado donde podría pensar con tranquilidad y acomodar aquellas locas ideas sin que nadie la viera, vagas imágenes como de un sueño lejano que cada hora la atormentaban…

“El gusto metálico… “sabroso” de la sangre y la grasa animal, escurriendo por su gran mandíbula mientras con largas navajas negras abría el capullo blanco para contemplar el cadáver a medio comer de aquel lobo, el frío de lugar y el insoportable chillido mientras mascaba y trituraba los huesos invadían la cueva. Mente completamente vacía y en silencio, rondando sobre una blanca capa de nieve dejando sus huellas y algunas gotas de carmín escurriendo de su rostro, chocando con una ira incontenida sobre el reflejo de la escarcha en las paredes de piedra, viendo su imagen monstruosa y terrorífica que la enfurecía tanto como si otra de su especie la desafiara…”

Paso a paso con el resonar del tacón y el bastón imaginaba que ya el ecosistema terrestre por fin la estaba afectando y la estaba envejeciendo, los problemas que habían surgido en su local y su vida privada, la poca calma que se desvanecía mientras contenía un odio indescriptible sin razón, un rencor irreconocible sobre a saber quiénes que ya no podía recordar, su mente estaba fragmentada en dos grandes lagunas donde ninguna tenía con exactitud los recuerdos de la otra, apreciando los viejos edificios de la zona y las oxidadas vigas cubierta por musgo y telaraña. Hace mucho tiempo que no había sentido esa necesidad de arrancar aquel disfraz que llevaba puesto todos los días, tonta e ingenua al imaginar que podría ser como la raza dominante de la Tierra, no se sentía más que una despiadada y hueca criatura, bruta e inferior que cualquier animal salvaje. Aquello hizo que se detuviera mientras fruncía su ceño, estaba desanimada, mucho al parecer, jamás había imaginado llegar a pensar esas cosas de sí misma… Se agachó para poder sobar mejor su pie herido, acariciar el talón que se había desguinzado sin saber el cómo, de la nada no se dio cuenta antes, un fuerte ruido como el de un estallido atención, completamente sorprendida su vista buscó la fuente ladeando el rostro y contemplar la escena; Un edificio entero flaqueaba en su dirección, como en cámara lenta mientras una polvareda se esparcía desde su base y la estructura deshacía sus columnas lentamente, la alertó para huir “Corre, rápido Aranea!” se levantó con un quejido y el doloroso apoye de su bastón forzó al cuerpo a erguirse deprisa para alejarse, la magnitud de aquel edificio era enorme, ya se escuchaba el estruendo del piso cuando comenzó a caer, la tierra vivraba a cada trozo de cemento y ladrillos que destrozaba el suelo a su paso, alterando aún más los sentidos de la dama la cual desesperada intentaba correr sin lograr mucho, tropezó por el dolor y su bastón se apartó lejos de ella mientras se desplomaba en el piso “Mierda… No quiero usarlo”.

Algo dentro de ella sentía que estaba destinado a que sucediera, que no era más que una inútil mujer atrapada en aquella piel coja e inservible, ese edificio la aplastaría en cuestión de segundos al paso que caía cada piso y se explayaba deshaciendo los restos de los trenes abandonados y tronando con el metal de las viejas vigas. Tenía que hacer uso de su forma, aún no estaba lista, si volvía aquel estado sabía que se perdería por la gran ira que la aplacaba, la Viuda era violenta e inestable, dentro suyo aun chillaba por seguir viva y liberar su primitivo instinto, una vez que probó la carne y la vida salvaje no volvería a cambiar hasta saber cuándo, no tenía la fuerza ni la esperanza humana que la apegaba a este mundo, en un segundo acabaría si hacía algo por salir de la zona donde sería sepultada viva, sería más que un bicho terrícola aplastado y olvidado entre escombros. La decisión y el pensamiento fue de tan solo unos segundos para tomar aquella irremediable decisión, debía sobrevivir y si eso era arriesgarse a volver a aquel estado salvaje estaba dispuesta a correr el riesgo, total ella ya no podría tomar ninguna acción: Su Wapen abrió la piel y de su espalda rompiendo la tela surgieron aquellas 8 largas extremidades negras, brillantes como el más oscuro metal y de puntas cuchilla, levantaron el cuerpo del suelo, suspendiéndolo a una gran distancia y comenzó a correr, más rápido y carrera contra reloj sintiendo como el derrumbe pisaba sus talones subiendo su adrenalina, esquivando a saltos los grandes escombros de la base que se desplomaban por sorpresa frente a ella, el edificio amenazando con aplastarla mientras creaba una polvareda a su paso, el exoesqueleto cubría lentamente la mujer en el maratón deshaciendo los restos de aquel vestido rojo, anillos y collares se desprendían de su persona mientras las púas surgían de cara poro de su piel transformándolo en su nuevo traje… Ya viendo como un piso se adelantó a cerrarle el paso a unos metros, pensó rápido lograr llegar a la cima para estar fuera de peligro, las rocas cada vez lograban golpear su lomo y sentía el peso del aire que iba a capturarla, dio un fuerte escupitajo dejando un largo y grueso hilo blanco que se adhirió a una columna que descendía en lo alto, parecía ser uno de los pocos cimientos que caía con firmeza, enrollando aquel hilo con la lengua se impulsó hacia el ayudando con un fuerte salto, luego al posarse sobre la base sus patas volvieron a tomar un segundo impulso hacia una brecha entre una de las ventanas de la pared esquivando lo que intentara frenar su paso antes de que colapse en el suelo, desesperada y con sus sentidos al rojo vivo de peligro siendo ella contra el derrumbe, debía aprovechar cada oportunidad, más ahora estaba fuera de peligro de morir aplastada, ya que el resto del edificio que casi permanecía intacto podía ser recorrido, desde ya se despedazaba en cuanto se desplomaba pero ante eso daba largos saltos y usaba su red para tomar ventaja, por  encima de la estructura y la polvareda el último escupitajo al borde de la terraza para tomar el último gran jalón para dar el último gran salto lo más lejos de la zona de impacto, su estructura ligera y sus patas bien extendidas lograron que tomara velocidad y la altura para aterrizar y seguir corriendo en el suelo mientras el polvo y los restos de escombros caían por detrás dando por finalizado el maratón para evitar ser aplastada.

La polvareda se disolvió dejando ver aquella forma humanoide de largas extremidades que la sostenían, su ojo sano rojo intenso abierto mientras el otro mostraba una grotesca cicatriz la cual chorreaba algo de sangre oscura, miraba con furia el edificio desplomado a sus pies, justo enfrente de ella la cual hizo reaccionar con un gran y notable desprecio -¡Estuvo cerca, basura infeliz!- gritó a todo pulmón mientras se alzaba gracias a sus patas traseras y las dos delanteras bien tendidas como si amenazara el montón de rocas, poco a poco su mente era corrompida por el veneno de la viuda y su gran ira afloraba en una actitud agresiva a todo lo que hallara en su camino sin relacionar si podía algo responderle o no, su pecho palpitaba agitado tras la carrera que casi le costó su vida, enfurecida no tuvo más que golpear repetidamente con sus patas la montaña de ladrillos y cemento partiéndolo aún más hasta intentar hacerlo polvo, agujereando las pocas partes que quedaban de las paredes agrietadas, comenzando a subir por aquella pila mientras golpeaba y atacaba furiosa todo trozo de material a su paso, no razonaba en aquel estado que lo que estaba atacando era algo inanimado y deshecho, más bien no le importaba, necesitaba desahogar su ira, desquitarse, nada desafiaba a la Viuda Rubí de esa forma, ni siquiera un hecho natural (o no) como ese, comenzó a caminar y recorrer los escombros entre golpes y humo a su paso, chillando entre mezclados gritos de la poca voz humana que tenía de mujer y los de la criatura que tomaban forma, aquella que gastaba sus cuerdas vocales hasta distorsionarla en una ronca y chillona voz –Tu… ¡Tu quisiste matarme!- divisó a lo lejos un trozo de carne atrapado, escurriendo la sangre entre los escombros que delataban su posición, la araña apartó empujando con sus patas el resto de la estructura que lo envolvía y articulo su cuerpo para acercar sus manos humanoides y comenzar a despedazar el lomó de la aplastada criatura peluda, devorando con sus blancos colmillos el resto del cadáver y la carne molida, apartando escombros para desenterrarlo por completo y despedazarlo, apresurando a devorarlo y sacar esa implacable hambre.

Unos minutos después solo había dejado restos de un abdomen y de piel que arrojó al suelo, los huesos estaban rotos tras el derrumbe lo cual no tuvo problemas en tragárselos, pero luego los expulsó sobre la carroña al sentir que se atragantaba con aquellas esquirlas, un líquido espeso mezclado con el ácido de sus encimas dejando aquel azufroso olor y el vapor que disolvía los restantes de piel orgánica. Lanzó otro estruendoso chillido mientras levantaba su cuerpo con aquellas cuchillas oscuras, recorriendo los escombros en busca de más responsables, ensañada con destruir más rocas a golpes hasta asegurarse que quedara completamente deshecho, la polvareda nublaba su vista, la casi-criatura olfateaba y buscaba algo que se moviera, algo que se defendiera de su furia, cuando la espesa nube de polvillo de cal se disipó casi llegaba a la base del cimiento, el lugar donde marcaria la planta baja hace algún tiempo, se abrió paso destruyendo otros escombros con sus extremidades y a lo lejos logró identificar un cuerpo, algo vivo más no podía ver bien a esa distancia, su vista era pobre de lejos más si sus sentidos la alertaban, algo latiente y lleno de vida dentro de su carne, sangre aún caliente que podría beber –Tu… ¡TÚ!¡caramelo!- lo señaló mientras entre sus gritos de su boca escapaban restos de sangre y ácido caliente -¡Tu quisiste matarme!- repetía seguía de horribles chillidos, estaba a pocos pasos de llegar a ser la viuda, Aranea ya no estaba presente más aún conocía los insultos y la lengua humana, su mente asociaba la que alguien deseaba aplastarla, estaba a la defensiva de una particular forma que deseaba desquitarse por el gran susto culpando a todo el mundo, volvió a tenderse sobre sus 4 patas, dándole una altura de casi 3 metros mientras levantaba las delanteras y temblaba amenazante entre chillidos -ﺏ ﺐ ﺑ ﺒ ﺓ ﺔ  Mo ﺨ ﺬ ﺅ ﺆ Rirasﺨ ﺬ ﺅ ﺆ ﺇ ﺈ ﺉ!!-


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+18 Re: Scare the fear not the beasts [Priv.: Aranea]

Mensaje por Zephyr el Sáb Sep 16, 2017 8:42 am

Con su único ojo sano enfocando la Luna, Zephyr había congelado su mente durante esos instantes. Recuerdos y pesares que invadían a la fuerza su mente, que le daban fuerza y un motivo para seguir adelante, apretar los dientes y continuar combatiendo como cada noche. El cansancio desaparecía poco a poco. Su cuerpo, sin embargo, sufría de aquellas heridas de sus constantes combates de una manera titánica, abrumadora para cualquier ser humano. Apenas podía respirar con calma, y en el frío abrigo de la noche su cuerpo estaba temblando. No por el frío, sino la tensión generada tras encontrarse cara a cara con la muerte una vez más. ¿Cuántas serían a esas alturas? ¿Cientas? ¿Miles? ¿Tal vez decenas de miles? Había perdido la cuenta de cada ocasión en la que había puesto su vida en juego, en apostar a todo o nada. Y su pesadilla estaba lejos de terminar para su condena.

Él podía sentirlo. La marca en su cuello estaba ardiendo todavía. Ese estigma que funcionaba como una especie de radar para aquellas criaturas que ansiaban devorar su carne, que buscaban eliminarlo por mero instinto y no por una razón real. Algo estaba acercándose, o quizás era el cuerpo moribundo e iracundo de un licántropo sufriendo sus últimos momentos en la pila de escombros de aquel edificio. Cerca estaba la estación de trenes, su posible escondite. Al pensar en la posibilidad de ocultarse ahí hasta pasar la noche se dio cuenta de que también tendría una ventaja si el tren partía de noche, liberándose de aquellas criaturas más lentas. Una oportunidad en la que pocas veces podría refugiarse, pero a costa de alejarse de la zona que durante el día estaba investigando.

«Todavía es temprano. Deben quedar tres, o quizás cuatro, horas hasta que se haga de día» el dolor en su cuello le hizo enterarse de la cruel realidad. Aún faltaba bastante, y ese ardor era provocado por las bestias salvajes, sedientas de sangre. Algo se acercaba, y por eso se dio cuenta de que debía levantarse y marcharse del lugar lo antes posible. Las piernas le flaquearon, casi dejando que su cuerpo cediera por completo ante su propio peso y el de aquella espada. «Mejor me apresuro» conocía los límites de su cuerpo. Apresurarse se había convertido en la opción más sensata, o estaría envuelto en otro peligro quizá peor que el combate con los hombres lobo de antes. Sus pasos eran cojos, completamente cargados con ese cansancio y esa dificultad al moverse que señalaban toda la presión que ejercía en su propio cuerpo una vez más. En su mente estaban los recuerdos desafortunados, que lo impulsaban todavía más en su afán de seguir caminando, luchando y sobreviviendo.

Fue un desgarrador chillido lo que le hizo liberarse de aquellos recuerdos que infundían el dolor en lo más profundo de su ser. Un chillido que iba dirigido hacia él, sin duda alguna. Entre la nube de polvo era imposible distinguir con precisión aquella figura, pero una sombra se cernía sobre unos cuantos metros por encima suyo, mostrándose tan intimidante como cualquier otra criatura de ese porte. Zephyr no dejó amedrentarse ante tal criatura. Sus chillidos y posiciones amenazantes no infundían la duda ni el miedo. Sus manos sostuvieron con fuerza la empuñadura de su espada cuando el polvo alrededor de la criatura se despejaba, dejando ver a una mujer con rasgos arácnidos y un aire amenazante que dejaba ver sus intenciones. En ese momento la escuchó gritar con furia. Esa era la señal de que volvería a verse envuelto en un combate.

Nunca me han gustado las arañas… —apuntó con su brazo izquierdo hacia la Viuda Rubí, disparando con la ballesta acoplada tres flechas dirigidas a su torso. No se encontraban a mucha distancia, por lo que aprovechar a dar el primer ataque le brindaría de una ventaja táctica esencial a la hora de un combate. Sobretodo porque se encontraba encerrado contra un muro del que no podría liberarse por la envergadura de su oponente, así que buscaría forzarla a hacerse a un lado para poder tener más espacio. Es por eso que las flechas estaban actuando como un método distractor en vez de un ataque en toda la regla.


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+18 Re: Scare the fear not the beasts [Priv.: Aranea]

Mensaje por Aranea el Mar Sep 26, 2017 9:19 am

Su pupila dilatada debido a la emoción contemplaba con detenimiento aquel ser, pero su visión lentamente se tornaba borrosa ya que sus sentimientos desbordaban y el cambio de la conciencia al estado salvaje proporcionaba aquel brote “psicótico” donde ya uno no es consciente de la realidad en sí, no podía con determinación distinguir el motivo de la agresión, más solo quedaba latente que ese ser la hizo correr peligro, si era inocente o no, ya no importaba, cuando la viuda se sentía amenazada todo ser (vivo o muerto tampoco distingue eso) era su objetivo y su desquite… Jadeaba mientras los líquidos escurrían de su boca incrementando aquella espantosa imagen de un rostro corrompido en una forma semi-animal, solo con un ojo sanoplagado de rojo por las venas mientras sufría los cambios de la transformación, el exoesqueleto estaba casi por culminar su recubrimiento de parcial a completo obligando a flexionar y contraer sus piernas para que se forme aquel gran abdomen de la viuda, creciendo sus fauces mientras su boca se abría de un abrupto, dando paso a que aquellas cuerdas vocales se deshagan por completo predominando el gruñir alienígena chillón, temblando mientras el exoesqueleto cubría lo último de la piel e incrementaba su tamaño, sus detalles rojizos brillaban y aquel gran abdomen ahora se agitaba furioso, no podía moverse mucho, sus extremidades debían acostumbrarse a sostener aquel cuerpo tomando otro tipo de flexión sus articulaciones.

El contrario inició el ataque a distancia, pero la araña ante ese movimiento iba a reaccionar con reflejo, 3 flechas que se dispersaban en abdomen y brazo, lo que quedaba del cuerpo de Aranea no tenía problema en recibir algunas, no pudo esquivarlo en su totalidad ya que enseguida escupió de sus fauces una gruesa y pegajosa red blanca, con el bolo en su extremo que se expandía mientras se acercaba en el aire, directo a la mano con el arma, este la envolvió por completo y jaló de él para acercarlo mientras su lengua y sus colmillos enrollaban el hilo a toda marcha jalando con fuerza, una flecha rozó su hombro dejando un largo corte, la otra se incrustó directo en la muñeca, mientras la otra había sido esquivada, apenas un quejido mientras llevaba la mano a su pecho para que aquel exoesqueleto negro la recubriera, partiendo la flecha mientras el acorazado se cerraba.  Transformación 100% los daños de la piel superficial están a salvo en su interior ahora pasando a ser el tejido carnoso bajo el Wapen. Mientras ahora luchaba y jaloneaba con aquel ser, intentando arrastrarlo encontrar de su voluntad, más podía notar que esta no era de aquellas presas que poseían solo juguetes, podía ver una gran resistencia y fuerza en este, porque si bien lograda ceder y arrastrarlo ya sentía que estaba forzando de la cuerda escuchando como los tejidos lentamente se desligaban, la viuda no podía darse aquel lujo de perderlo o que utilizara su mano, lo cual decidió impulsarse enrollando la tela más corriendo en su dirección, ingiriendo y deshaciéndola en su boca a cada paso, mientras las articulaciones hacían aquel leve crujido a cada paso.

Una vez que logró divisarlo cerca alzó ambas patas, mostrando su gran tamaño, amenazante y arremetiendo repetidas veces, incrustando sus patas delanteras cuales cuchillas repetidas veces contra el suelo con la sólida intensión de darle, cinco golpes que perforaban el concreto y con velocidad y rabia intentaban atacar a su enemigo, levantándolas en alto y sus puntas carmines intentando darle exclusivamente a los brazos, la parte donde veía la articulación solo para desmembrarlo y la cabeza mientras sus fauces aun sostenían con fuerza y enrollaba con insistencia la cuerda donde pretendía estar enrollada la mano con el arma, ante cualquier próximo movimiento pretendía bloquearlo con sus patas, aunque ahora solo estaba "concentrada" (dígase a sí por que con sus dos ojos sanos solo lograba fijarse en los brazos ajenos) en arremeter con furia, tres impactos de la extremidad derecha, dos de la izquierda.


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+18 Re: Scare the fear not the beasts [Priv.: Aranea]

Mensaje por Zephyr el Miér Oct 04, 2017 7:17 pm

La dirección de las flechas era precisa; su velocidad, bastante alta, y por lo tanto, difícil de esquivar. A pesar de eso, la enorme criatura había sido capaz de moverse hasta esquivar exitosamente una de las flechas y dejar que las otras hicieran un poco de daño en el brazo, pero fue en vano. Sus intentos por obtener espacio no sólo fracasaron estrepitosamente, sino que por el cansancio y la corta distancia vio envuelto todo su brazo en la pegajosa tela, cubriendo casi todo su antebrazo y dejando la mano apenas libre con su espada. No podía soltarla, no debía. Se dio cuenta de la increíble fuerza opuesta cuando hizo todo lo posible por resistirse, pero lo único que lograba era arrastrar su pesado cuerpo. El roce del metal contra el pavimento dejaba un chillido insoportable, y el enorme peso de Zephyr no era suficiente para que la increíble fuerza del monstruo enfrente suyo.

Todos sus músculos tensionados, tirando en dirección a la pared sin obtener éxito alguno. El cansancio en su cuerpo que le estaba impidiendo dar todo de sí, y las heridas previas que no paraban de sangrar, tiñendo de rojo partes de su cuerpo donde podía sentir el cálido y aterrador contacto con su propia sangre. La cabeza le daba vueltas, pero no podía detenerse a perder la consciencia, de lo contrario, sería devorado. Los hilos en su brazo cortaban la circulación con lo fuertemente enrollados que estaban, y estaba perdiendo la sensibilidad en sus dedos. Su espada casi se cae al suelo, pero sacrificó la estabilidad en sus piernas para poder tomarla con el brazo protésico y cortar el hilo de un movimiento rápido, inesperado para el enorme tamaño de la espada, pero posible con la fuerza y la maestría que Zephyr desplegaba en el combate. Lamentablemente, eso fue un error. Estaba desequilibrado, y cortar el hilo le hizo caer de bruces al suelo, apenas sostenido por su brazo derecho, que aún estaba envuelto en los hilos con los que previamente Aranea le aprisionó.

Intentaría ponerse de pie lo más pronto posible. Sin embargo, fue alcanzado por el ataque de Aranea. Lo único que pudo hacer fue llegar a arrodillarse y bloquear con su espada los golpes, pero uno llegó a darle en el muslo derecho, otro en el hombro izquierdo y un tercero en el pectoral derecho. La armadura llegó a amortiguar los golpes, pero fueron hechos con tal fuerza que fue perforada levemente, marcando la salida de las peligrosas patas con cantidades inquietantes de sangre.

¡Guah… —los otros golpes fueron detenidos por la espada, pero el retroceso seguía estando, y ahora se encontraba en un estado incluso peor. Eso no le detuvo, y se puso en pie tan pronto como el ataque cesó por un pequeño instante, su oportunidad de dar la contra. Con el pie derecho apoyado en tierra se pudo de pie nuevamente, y al levantarse dio un giro hacia fuera con su espada, con su mano izquierda como centro. La posición lo convirtió en un golpe contundente, y no uno cortante, pero con la fuerza suficiente para brindarle un golpe bastante fuerte para hacer retroceder a la criatura, tomar la espada con ambas manos, y lanzar el corte en la dirección opuesta con la única intención de terminar el combate rápidamente, partiendo a la mitad a la araña gigante.


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+18 Re: Scare the fear not the beasts [Priv.: Aranea]

Mensaje por Aranea el Dom Oct 08, 2017 5:11 pm

3 oportunidades de que sus extremidades saborearan el penetrar la armadura de su enemigo dieron gusto a la frenética criatura, enceguecida por el cólera no cesaba e insistía con lograr moler su carne y llegar a partir sus huesos deseosa de saciar la sed de sangre que generaba el salivar en sus fauces, más el choque del metal con su Wapen proporcionaban un chillido infernal junto con la luz de las chispas generadas por la fricción, común e inevitable ya que el choque de esa gran espada junto con las cuchillas era símbolo de una grata resistencia emocionante por parte del humanoide, parte de la viuda se envolvía en el celo ya que aumentaba su lívido y sus ansias de combatir, más la insistencia producía que por una parte se desesperaba y en cada movimiento emitiera un corto y agudo chillido muestra de su molestia. Si bien su mente reaccionaba al instinto, esa batalla se dio por sus propios medios, ante la amenaza explotaba y permitió abandonar toda la paz que alguna vez yacía en su prestigiosa mente, solo estaba peligrosamente sedienta de saborear más sangre de “los atacantes” pero este ser no llevaba una capa de pelo molesta que se le pegaría al paladar (Todas las criaturas son iguales para la gigantesca arácnida), su piel era lisa y tiesa, carnosa pudiendo apreciar con dos ojos sanos debajo de la armadura, avanzaba queriendo llegar a él, dando a retroceder peligrosamente hasta que este se detuvo, cuando ya veía que sus contundentes golpes no funcionaban, avanzó por si sola alzando sus patas delanteras cada vez más rápido, si bien desaceleraría la velocidad del daño, el descenso provocaría que aquellas cuchillas con más fuerza impacten, si bien más lentas, mortales para cualquier tipo de material blando que se atreviera a cruzarse en su camino. Bien que terminaba siendo más dificultoso ya que la hoja del espadón era gruesa y la fuerza del cuerpo contrario evitaba que dejara descubierto algún flanco por arriba -¡ ﺤ ﺥ ﺨ ﺬ ﺅ ﺆ ﺇ ﺈ ﺉ ﺊ ﺋ ﺌ ﺍ!-(¡Eres tan odioso!) chilló la viuda y elevó sus patas mientras las 4 traseras sostenían su abdomen, se tensionaban para ir alto y luego flexionaron mientras sus extremidades delanteras se juntaban formando una cuchilla más gruesa con dos peligrosas puntas empapadas de carmín.

El descenso le fue interrumpido tras un chillido de dolor, la parte plana de la hoja impactó contra su cuerpo, zarandeándola para un costado, mas forzando las puntas de sus patas traseras a que se incrustaran firmemente sobre el pavimentado suelo, solo su cuerpo se ladeó, más el tamaño de la hoja que abarcaba el golpe dio con tanta mala suerte en una de sus patas traseras, la delantera de la izquierda que con el impactó quebrajó el Wapen, una fisura se acrecentó y esta flaqueó, su ataque se vio interrumpido forzando a que las patas delanteras ayudaran a que su rostro no besara el suelo y furiosa agitó su gran abdomen mientras ladeaba el cuerpo una vez más hacia el rostro contrario, tan peligrosamente cerca mientras abría sus colmillos y vibraban mostrando los ácidos oscuros deslizarse hasta tocar la superficie junto con el brillo de los ojos rubís. Más ates de pensar en algo una vez más tuvo que retroceder alzando la mitad de su cuerpo con el impulso de las extremidades, no llegó a alejarse lo suficiente, pero esta acción peligrosa la ayudaría:

Si bien la araña era de peso ligero su Wapen mostraba resistencia, un golpe la resquebraja pero un corte se incrusta. La hoja al llegar a su abdomen, obligando al enemigo a detenerse allí, más el corte rompió la superficie del Wapen y la sangre bordó comenzó a brotar, mucho más densa y oscura que la de cualquier ser humano. Un fuerte alarido de agonía emitía pero esto logró enfurecerla más, el sacrificio de su estabilidad ayudaría a que la arácnida reaccionase clavando fuertemente su extremidad delantera justo sobre la brecha entre el hombro y el cuello, pasando su punta deseosa de ver la sangre brotar, acto seguido expulsaría un ácido de sus fauces por la cercanía, directo sobre el brazo ajeno que sostendría la espada mientras intentaría sostener al contrario. Su boca comenzaba a arder, estaba lastimándose a sí misma y de ser humana estaría llorando por el corte, pero la criatura solo disfrutaba de expulsar aquel chorro caliente, ardiendo cual aceite desde el brazo hasta queriendo llegar al rostro contrario para que soltara el arma, no permitiría que culminara el corte si eso dependía de que ella sufriera, la gran suicida estaba acaparando una jugada peligrosa y atentadora a su propia vida y sanidad mientras su boca era corroída por el ácido Texere, esos químicos tan peligrosos y dañinos pero que ya estaba acostumbrada, después de todo lo que haría siempre presentaría un peligro, retiró su pata que (Tuvo intención de…) perforase la carne del humano y con esta misma golpeó el cuerpo de lado para empujarlo lejos y así también terminar de utilizar el ácido. Tras esto varios chillidos mientras retrocedían a pasos cortos, el semblante frío del acero tocando la carne del insecto

Ácido Texere:
“Un escupitajo ardiente que derrite telas y tejidos superficiales” De sus colmillos expulsa un ácido superior a 120° de temperatura, este acido es corrosivo en metales ligeros (Aluminio, Galio, Estaño, Plomo o Cobre) tejidos de tela, cuero, sintéticos, madera, piedra etc. Un daño que alcance un organismo vivo daña por completo su primer tejido epidérmico de cualquier ser, puede causar quemadura de 1° a 2° grado. La quemadura una vez toca el tejido se expande lentamente derritiendo los poros y expandiéndose por el tejido, la sensación es similar a la de aceite ardiendo generando un grato dolor.
Efecto: “Quemado”
Duración: 1 post  
Recarga: 4 posts
Daño: 35% (quemaduras 2° grado)
Rango: 10 metros
-Contra: Este ácido se desarrolló especialmente para combatir a otros arácnidos e invertebrados, lo cual es altamente peligroso para ella. Una vez expulsado el ácido, su boca es dañada  por los restos químicos.


"No importa cuantas veces la lluvia se lleve tu tela, solo vuelve a tejerla"

Hablar // Pensar // Actuar // Stalkear (?
ﺘ ﺙ ﺜ ﺝ ﺠ ﺡ ﺢ ﺤ ﺥ ﺨ ﺬ ﺅ ﺆ ﺇ ﺈ ﺉ ﺊ ﺋ ﺌ ﺍ ﺎ ﺏ ﺐ ﺑ ﺒ ﺓ ﺔ ﺕ


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