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Mejor diablo conocido... [Uruk Ishi Ir]

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Tema Privado Mejor diablo conocido... [Uruk Ishi Ir]

Mensaje por John Constantine el Dom Sep 03, 2017 8:04 pm

- Muchas personas cuando escuchan mi nombre piensan inmediatamente en la magia oscura, las maldiciones, los exorcismos, sacrificios de gatos negros mientras dibujo un pentagrama de sangre en el piso y convoco a demonios para vender mi alma a cambio de favores y esas cosas que parecen temas de libros de terror y fantasía. Tambien se algo de eso, pero eso no es todo - Penso John - Pero yo no soy ese tipo de mago. La magia que yo ocupo es la de engañar al universo, y convencerla de una mentira que jamas existió. Y se que he contado un buen montón. Engaño sobre engaño, mentira sobre mentiras,y magia sobre magia. Yo se que si digo alguna mentira de mas, en un punto el universo se pondrá en mi contra.

Las calles de Éadron son oscuras de noche, no sabes de donde puede salir algo malo o algo bueno que se ponga frente a ti y te asalte por tu alma. Claro, eso no preocupaba a John, ademas del hecho de que su alma no la quería ni el mismo, si no que también tenia el poder de enfrentarse a cualquiera que les pusiera cara, así de confiado estaba. Sin darse cuenta, había llegado a una zona residencial que estaba casi abandonada. Era el poco el movimiento que había por ese sector y parecia que su cigarro encendido era la única luz que había por la calle.

- Imagina que estas saliendo de un Pub, felizmente por tu nueva victoria y un poco embriagado por lo que tomaste hace poco, y en medio de la calle esta tu Madre, con los brazos cruzados, haciendo tap tap con un pie y esperando que le des explicaciones. Y por la sorpresa comienzas a decir cualquier patraña que te cruza por la cabeza, es contradictoria e insostenible con algo que te inventaste hace un tiempo y que habías olvidado completamente. Desesperadamente  intentas recordar que hizo que y a quien o cuando, pero tu Madre esta al tanto de que le estas tomando el pelo, da un paso hacia delante y te lanza una cachetada que te deja tonto y ni siquiera tienes la oportunidad de protestar. Así que... ¿que intentas? Pues cambias el tema, desvías la discusión por un enredo de historias y mentiras donde finalmente sales inculpado en su totalidad. Tu madre te felicita y cuando crees que ya te la has zafado, la señora con gran memoria recuerda que ya se la habías dicho algo así antes...

Y ahí es cuando se complican las cosas...


Mucho había estado pensando John sobre su vida últimamente, sobre todo el porque había llegado a esta ciudad. Las cosas no habían sido fáciles en el ultimo tiempo y el llegar aquí podría significar un nuevo comienzo para el. Lejos de toda la basura que habia pasado con anterioridad. Solo necesitaba mantener la cabeza baja e intentar pasar desapercibido ¿Empezar de nuevo? No lo sabia, pues los fantasmas de su pasado lo perseguirían por siempre.

Habia caminado mucho y ya algo cansado porque se había vuelto de noche sin que se diera cuenta se dirigía al departamento que había ocupado, ya que había muchas casas y departamentos disponibles por el lugar sin nadie que las reclamase como suya. Ademas, no tenia ganas de tener que pagar por un arriendo con dinero con el que no contaba. Levanto la vista un poco y se sorprendió al ver a una pequeña niña parada en la mitad de la calle sola, obviamente algo o alguien se tramaba algo entre manos y con la suerte que tenia John, iba a estar en medio de esto.

- ¿Quieres que te ayude en algo?

La pequeña corrió hacia una de las casas que se encontraban a la derecha de John, casi invitándolo a seguirla.

- Claro que no diría nada... - avanzo hasta que quedo frente a la casa donde había entrado la pequeña - podria seguir de largo y olvidarme de esto, estoy cansado...

Pero la curiosidad consumía a Constantine, quería ver de que se trataba todo esto, tal ves alguna ventaja podía sacar. Lo pensó un poco, se fumo todo su cigarrillo y entro a la casa. Al entrar a la casa la puerta se cerro detrás de el, como esperaba, y la temperatura estaba muy fría, aun mas de lo que estaba afuera, así que prendió un nuevo cigarrillo.

- Hey chica! o lo que sea que seas, ven aquí para devolverte con tu madre a ver si te dan una buena tunda...

Desde una de las habitaciones aparece de nuevo la chica, sus ojos eran rojos, obviamente algo había dentro de la pequeña...

- Pero miren a quien tenemos aquí... John Constantine... No sabia que estabas por estos lugares ¿Acaso te ocultas?

- ¿De quien? ¿Acaso no crees que pudiera patear a los de tu tipo en el culo si quisiera?

- ¿Quieres intentar?

- Exorcisamus te, omnis immundus spiritus, omnis satanica potestas... - John sabia que no funcionaria...

- Eres patetico Constantine sumido en la ignorancia, creo que lo que se decía de ti eran solo exageraciones... ¿Pretendes solo que me de dolor de estomago? Deberías saber que todo poder esta en el nombre... y déjame adivinar... no tiene ni idea de quien soy..


- ¿Porque estas aquí para empezar?

- ¿Lo sientes no? Este lugar esta sumergido en la magia, el poder aumenta y creo que es un buen lugar para adquirir unas cuantas almas... pero nunca pense que una de ellas seria la del legendario John Constantine... en el infierno esperan por ti para hacerte cosas que nunca antes habías sentido... se te quiere mucho allá abajo ¿sabes?

- ¿En serio? Que tal si cuando devuelva tu culo asqueroso de vuelta al infierno les das un beso por mi...

- Muy gracioso Constantine... pero sabes que si intentas cualquier cosa, esta pequeña podría salir lastimada... y ambos sabemos que no tienes buenas experiencias enviando pequeñas al infierno... Asi que... ¿Como quieres que te quite tu alma? Puede ser por las buenas o por las malas... oh! Por favor que sean por las malas...


John estaba contra las cuerdas. Huir no parecía una opción y el enfrentarse mano a mano contra el parecía una estupidez debido a lo poco que sabia de combate... ademas, cualquier clase de ataque que intentara podia hacer que la pequeña en la que el demonio estaba dentro podría salir dañada o tal ves peor.... tenia que pensar en algo y rápido...






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Tema Privado Re: Mejor diablo conocido... [Uruk Ishi Ir]

Mensaje por Uruk Ishi Ir el Lun Sep 04, 2017 5:56 pm

Casa de los O´Malley~

Una pacífica noche cubría a Eadrom con todo su esplendor nocturno, mientras muchos civiles preparaban la cena o trascurrían sus vidas personales y tranquilas allí por los barrios bajos y olvidados otras historia se contaba llamando a la puerta de un humilde hogar, ésta rechinó al abrirse gracias a un joven de tez morena y rulos oscuros que con una sonrisa contemplaba de quien se trataba el invitado tras el mosquitero, luego abrió éste para extender la mano del peliblanco mientras con suma alegría exclamaba –Oh Uruk ishi, buenas noches, llegó más temprano hoy- cada semana cuando el sol se ocultaba antes de la cena el chamán visitaba a una familia centroafricana que vivía en esos apartados barrios de la ciudad, conocía su historia: Una familia trabajadora y dedicada al progreso que dominaba a la perfección el japonés que buscó un inicio en Japón consiguiendo un sacrificado trabajo, todo sacrificio para sustentar una mejor calidad de vida y una digna educación a sus hijos, la buena familia “O´Malley”, de sus mejores clientes en su consultorio particula. Hace meses lo habían contactado mediante uno de sus volantes, era inevitable que parte de su cultura natal se enfoque en el Candomblé, una ramificación que veneraba parte de sus ritos a los Orishas africanos, cosa que Irmiya se especializaba pidiendo permiso a sus dioses para el contacto espiritual, la confianza de la familia era leal y pura a aquel brujo con el cual lograban contactarse con su amado familiar que por desgracia del destino fue arrebatado de este mundo y su espíritu le costaba abandonar el mundo carnal para ingresar al Velo Espiritual por sus preocupaciones, la unión que tenía con sus seres amados. Sentados en la mesa, tomado de las manos mientras símbolos dibujados con sal de ajo, velas, hierbas, un muñeco de trapo y la foto del familiar decoraban su centro, el espíritu al que prestaría su cuerpo para saludar a su familia: KandoreO´Malley el patriarca mayor querido de la familia, abuelo de 4 hermosos nietos menores de 15 años, leal marido de la mujer mayor con la que piso estas tierras hace 40 años, su dos hijos padres de las criaturas y sus esposas, los 9 uniendo sus manos para que el Uruk Ishi utilice su lectura empática y mediante los recuerdos de su ser querido rasgue el velo y permita que use su cuerpo unos cuantos minutos, solo para saludar a cada uno cosa que jamás pudo despedirse tras aquel desafortunado accidente fuera de su hogar, Irmiya cada semana lo llamaba para que no caiga en la depresión, viendo como su familia se mantenía fuerte y unida a través de su recuerdo, trayendo paz a su alma perdida.

Una larga sesión se hizo presente, esta vez había llegado temprano ya que el día fue intenso y quería permanecer menos tiempo en trance con aquel espíritu, pero no podía negar que sus dos jóvenes ñetos de 5 y 7 años quisiera contarles sus logros escolares, sentir al espíritu emocionarse y llenarse de orgullo compensaba cualquier desgate físico y mental de la noche dando una satisfacción al brujo, más no negaba que lo dejo más cansado de lo habitual, pues tampoco pudo negar la cena que dieron a su nombre “Verduras al vapor con un puré de moras” el toque agridulce dela comida vegana que solo preparaban como agradecimiento por sus servicios, después de todo siempre querían compensarlo con obsequios por todo el trabajo que hacia sin cobrarles ni un centavo, además ya conocían su sano gusto y sobre todo como cocinaba la dueña de casa era indescriptible de delicioso. Terminado la cena se despidió con el cálido cariño de los O´Malley y vistiendo su capa oscura concluyó su trabajo retirándose del lugar, con el morral ligero pero conlos elementos que utilizó, arrastrando los pies mientras intentaba luchar con el dolor de cabezacamino unas cuadras adentro derecho a la avenida principal, había dejado su motocicleta en una estación de servicio para evitar posibles robos, no se debía llamar la atención masque aquellas calles estuvieran desoladas, nadie sabe lo que pasa cuando la ley tiene nula aparición en aquellos lares.

El cuerpo bajo mientras respiraba profundo para retomar la tranquilidad espiritual propia, sobándose la nuca con la mano para calmar el ligero dolor que allí se había acumulado, era normal que cuando se exponía mucho tiempo a que los espíritus lo poseyeran quedara aquella puerta abierta en el subconsciente, sus sentidos se agudizaban sin que él lo pidiese y el cansancio físico atraía a las entidades que buscan de un nuevo recipiente desesperados sea cuales sean sus razones...Pensando en subir a su motocicleta y llegar a su hogar para tomar un baño y dormir, descansar después de tanto ajetreo ya que esa noche por fortuna no tenía más planes y su grupo no se juntaría, cruzando la calle sumergido en sus pensamientos pasó delante de un sujeto, alto y castaño el cual a primera instancia no dio mucha importancia pero cuando ya había pasado de largo tras su espalda un escalofrió lo recorrió al sonido de un “Ayuda” lo cual generó el reflejo de voltear elrostro para verle… y descubrir que no había nadie. “No me digas…” ya eso fue extraño pero de la misma forma no era tan extraño en la cotidianidad de Irmiya, se imaginaba que su mente en el estado que se encontraba podía tener esos lapsos de tocar el velo, parece que la debilidad de su cuerpo reaccionó a alguna clase de energía sobre la entrada de esa misteriosa calle en particular, por falta electricidad no podía divisarse con claridad, apenas podía ver el reflejo de la luz lunar sobre la calle, las casas y el pavimento completamente vació, se asomó con pasos cautelosos y silenciososmientras su curiosidad lo llevaba a buscar al dueño de la misteriosa voz “¿Ayuda?”, esto no ocasionómás que la simple búsqueda de la respuesta, el por qué aquel llamado de atención, si era un espíritu andante ¿Por qué se manifestaba de esa forma?¿Ayudarlo cómo? Algo le decía que debía adentrarse y seguir por esa calle, sea una trampa o no Irmiya tomaría el riesgo, ante cualquier cosa tenía su mano lista y muy cercade la bolsa que colgaba en el cinto, atento a cualquier peligro.

No podía llegar a utilizar el 100% de su concentración o sus lecturas, más ya en el aire podía notar un calor azufroso y una extraña sensación de “asfixie”, vea por donde vea las casas estaban en silencio y tranquilas… No era extraño que en esa zona estuvieran desalojadas o desahuciadas, pero la calma ya comenzaba a perturbarle a un modo fuera de lo cotidiano, como si su instinto intentara hablarle pero su cabeza desvariaba otras hipótesis, por fin otra voz distinta se escuchó sobre la calle de enfrente, débil y temblorosa “Corre, corre por favor” el llanto de una fémina la cual buscó con sus ojos turquesa, una demacrada y alterada muchacha rubia en el suelo abrazando sus piernas entre dos contenedores de basura, llorando desconsoladamente, podía llegar a presentir levemente una energía particular… No era humana, enrealidad ya había partido del mundo de los vivos y recientemente por su intensidad mientras la localizaba, no era un tipo llorona, esta no estaba enojada, sentpia aquellas vibraciones tristes y sufridas en su entorno, sus gritos significaban su eterno desconsuelo, se acercó con cuidado cruzando la calle y se agachó para estar a su altura y contemplarla

-¿Vas a hacerme daño?- intento entablar una conversación con ella -¿Vives aquí?- inentaba que apartara su cara y se comunicase
-Yo..yo… yo no debí estar aquí- entre sollozos y su voz apenada detrás de la tela hablaba una mujer con la apariencia de una mujer de su edad, rondando los 30
-¿Qué ocurrió? Puedes contarme-
-Vete… corre por favor, corre… o si no… o si no…-
-¿Qué te ocurrió?- mantenía la calma en su habla
La mujer levanto el rostro con aquellos ojos vacíos y repleto de lágrimas, sonriéndole con sumo dolor entre las sombras de la noche –Él volvió… por favor. Ayúdanos-

Ese último “ayúdanos” percató que la mujer no estaba sola, retumbó en su mente y se levantó abruptamente del suelo horrorizado al contemplar que aquella energía desoladora se propagó, ladeo el rostro para contemplar a su alrededor la infinidad de energías que comenzaban a manifestarse y observaban al Uruk Ishi sobre la calle, rodeándolo, vidas que fueron arrebatadas por una oscuridad que contaminaba el ambiente apresándolas, pobres condenados a vagar infelices por la causa de sus horripilantes muertes, esto era causa de alguna fuerza espiritual tanto maligna como poderosa y ahora estaba creciendo opacando sus llantos. Corrió entre las calles desesperado mientras los objetos dentro del morral resonaban cual campanillasy distorsiones y ruidos lograban penetrar su cabeza, era más de lo que podía soportar y torturaba su mente, necesitaba concentrarse, se sentía algo débil lo cual su cuerpo se agitaba con facilidad a cada paso acelerado, apreciando a lo largo de toda la calle aquellas almas que crecían en número, debía de mantenerse cuerdo y fuerte para que ninguno logre entablar un vínculo con él y usar su cuerpo, pero no podía hallar de donde venía aquel olor, no sabía para donde más correr, estaba sin rumbo y perturbado gracias a ellos, estaba por todos lados ¿Qué clase de bestia del averno es capaz de coleccionar almas de esa forma? Podía llegar a maldecir sentir la fricción y ser influenciado con tanta facilidad por el mundo espiritual, más el motivo que ardía en su pecho era el de la impotencia de no poder ayudarlos, no estar en condiciones de albergar alguna alma más o sanarlos, no podía hacerlo sin sus instrumentos adecuados tampoco, estaba cayendo en la desesperación, no sabía como tener bajo control toda aquella situación. En medio de entre todas las miradas vacías mientras luchaba por no perder la cordura, distinguió la figura del castaño que lo había guiado a esa condenada calle, este señaló en dirección a la casa siguiente de donde Irmiya estaba parado, el peliblanco siguió la dirección que apuntaba ya divisando su objetivo –Que Elegua pronto te aguarde en su seno- asintió agradeciendo su ayuda, deseaba con todo su corazón que aquellas almas hallen la paz que no se les pudo dar, que pronto la justicia divina les dejara entrar al Velo Espiritual y ser parte con el mundo como dicta la ley del más allá. Corrió con todas sus fuerzas, agitado y algo adolorido debido al esfuerzo que estaba haciendo, más no dudaba en ninguna de sus acciones, solo en lo que realmente ocurría o el por qué.En la puerta de aquella casa colocó la sal de ajo a lo largo del umbral mientras iniciaba su típico cantico acelerado debido a los nervios-“Pido tu fuerza Elegua, aquellos que albergan el mal y sin corazón que no pasen de esta puerta”- selló la entrada, comenzó a esparcir desesperado por el marco de la ventana contigua y así sucesivamente mientras rodeaba la casa siempre con la misma frase, manos temblorosas y algunas gotas de sudor rodaban por su frente abatido por la carrera contra el imaginario tiempo, no deseaba que lo que sea que habite dentro no arrebatara otra vida inocente, planeaba destruir la casa con el espíritu adentro si era necesario.

La casa casi estaba sellada por completo, más al seguir de largo hacia la parte trasera pasó sin ver la sal por una de las ventanas, se detuvo justo a segundos de dejarla, pareció ver algo de forma rápida… Se asomó con cuidado y algo dificultosa su vista en la oscuridad pudo apreciar la fuente de aquella maldad a través del cristal… Una niña humana la cual podía distinguir un halo de fuego, tenue y leve rodearla… “Joder, Un Drude de la Gula” supuso a simple vista más no pudo evitar que la sangre se le congelara ante aquel espantosa escena, un alma albergando un demonio y otro humano adulto cara a cara, no podía permitir que ese maldito juegue con el límite de ambos mundos una vez más, desde la ventana estudió la situación intentando tener la cabeza fría, tomó dos runas de la bolsa bajo el tapado y sobre la palma tatuada comenzó a cargar su anillo con la energía para controlarlas, la magia fluctuaba sobre aquellas runas talladas en la piedra lunar y como estrellas brillaron mientras se elevaron, desde su ángulo era difícil pero no perdería con intentarlo, siendo cuidadoso de apuntar en el suelo, justo entre ese espacio muerto que los separaba calculó donde serían arrojadas, tardó un microsegundo en calcularlo más en cuanto se encendieron las luces encandiló la habitación con su intensidad, deseando que la humana poseída se centrara en su origen y esperando que el humano lo note antes -¡Atrás!- alertó tras el cristal esperando a que tomara precaución, estas furiosas runas con la señal de un chasquido fueron disparadas atravesando la ventana creando una lluvia de fragmentos cristalinos, 2 estrellas cual misiles directo al suelo en el espacio que había apuntado se estrellaron una alado de la otra, generando una pequeña explosión controlada en la madera similar y generando una polvareda para dividirlos -¡Corre atrás, rápido!- agitó su mano señalando más adentro de aquella casa hacia el humano más no pudo ver mucho tampoco si le había hecho caso, no tenía un plan en mente, quizás fue su impulso que quería intentar frustrar el intento de llevarse una vida antes que la de la pequeña, no podía ser arbitrario y suponer que había logrado algo más que una distracción mientras corría. Tonto fue el chamán que no notó por accidente entre la desesperación arrojar la sal al suelo, toda su misión principal se vio volcada al caos de la improvisación y llegar a ver si el humano podía salir vivo de allí. La carrera continuó mientras escuchaba sus jadeos, agitado por el esfuerzo físico que su mente lo obligaba, tonta torpeza que no vio una roca incrustada en la humedad del jardín, tropezó antes de llegar a la puerta trasera, cayendo de lleno su rostro en el húmedo fango del patio trasero y su morral siendo despedido lejos de él a unos metros por el impulso –No ahora…- susurró mientras apartaba con sus manos el barro de los ojos que nublaban su vista, más se dificultaba tener resultado con las manos también sucias, no podía saber si el humano llegó pero esperaba haber causado la distracción suficiente para darle tiempo.


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Tema Privado Re: Mejor diablo conocido... [Uruk Ishi Ir]

Mensaje por John Constantine el Sáb Sep 09, 2017 11:47 am

El ataque había sido totalmente inesperado para John y le llevo un par de segundos comprender que era lo que estaba pasando, y unos segundos también demoro en reconocer el olor a magia que habían utilizado en esas runas, no recordaba la ultima vez que había conocido a alguien que aun usara ese tipo de hechizos... probablemente ya estaba muerto hace mucho tiempo y seguramente por culpa de John. Todo ese pensamiento finalmente lo llevo a saltar por la ventana en dirección a la parte de atrás tal como le había dicho el desconocido ¿Por que obedecía? Suponía que no tenia otra opción y la situación ameritaba salir huyendo de aquel lugar.

[ Estupido! Estupido! Estupido! Mi cerebro debe de estar hibernando, he tropezado con el mal con ambos pies.] Un sentimiento de miedo presionaba el pecho de John mientras corría ha encontrarse con su desconocido salvador. Intentaba no reírse de su propia estupidez.[Quien sea que me haya ayudado le debo una, pero no se lo diré, lo ultimo que necesito es un peso mas que llevar en mi consciencia.]

La situación no era la mejor, algo estaba dentro de aquella chica y no saldría tan fácilmente. Las almas que habia adquirido durante todo este tiempo atrayendo a pobres diablos hasta sus agarras (Incluyendo a John) lo había vuelto mas poderoso de lo que normalmente debía ser. Esta situación lo recordaba a lo sucedido hace muchos atrás con Astra en Newcastle... No... No podía volver a pasar. No podía volver a perder a una niña inocente por su incompetencia.

[Buscare a mi salvador y ver quien demonios es ¿Tal ves un viejo conocido? No creo, no tengo demasiados viejos conocidos, y si así fuera, no creo que hubieran intentado salvarme.]

Jadeante John comenzó a caminar despacio hacia la parte de atrás de la casa, intentando no llamar la atención de lo que fuera que estaba dentro de la casa. Al saltar por la ventana ni siquiera pensó en mirar hacia atrás y ver que había sucedido con su enemigo, la sorpresa pudo haberlo dejado paralizado pero seguramente después de la sorpresa vendría el enojo, la ira de haberse sentido ridiculizado al dejar escapar una presa así de valiosa. Seguramente no se iba a dar por vencido, no mientras tuviera alguna oportunidad de capturarle.

Al estar a punto de llegar al punto de reunión que desesperadamente había hecho el desconocido observo en el piso una pequeña bolsa apenas visible. John se agacho y la tomo en sus manos sintiendo rápidamente la magia que estaba dormida dentro de la bolsa esperando para ser despertada. Solo demoro un instante en entender que era lo que estaba allí dentro: Las runas que lo habían salvado hace un par de minutos atrás. Introdujo la mano en la bolsa y saco un par de runas para guardárselas en el bolsillo. No sabia si en algún momento las podía usar el.

Penso el quedarse con la bolsa completa y nadie podría haberlo sabido, pero entendía que podía ser mas útil para su legitimo dueño como lo había comprobado hace poco. Siguió avanzando y al dar la vuelta a la esquina de la casa observo en el barro camino hacia la puerta una persona intentando poner sus cosas juntas limpiándose su cara sin lograrlo. Era un espectáculo algo vergonzoso.

- Ejem... ¿Se puede saber quien demonios eres?






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Tema Privado Re: Mejor diablo conocido... [Uruk Ishi Ir]

Mensaje por Uruk Ishi Ir el Sáb Sep 09, 2017 8:32 pm

Luchaba y se quejaba intentando sacar ese fango de sus ojos, no podía simplemente, sus uñas al ser tan largas habían acumulado una buena cantidad y la tierra era tan húmeda que aunque agitara las manos este no se desprendía en su totalidad, inoportuno fue que quedara de esa forma indefensa con una criatura rondando y un humano desprevenido, más cierto confort sintió al escuchar las pisadas acercarse, aquel eco del tacón sobre la seca tierra y el pasto, más la respuesta no fue la que esperaba, también la tensión que sentía y el agite no ayudaron mucho –Oh si de nada- un tono sarcástico y algo desmedido a lo que normalmente respondía, pero no le agradaba que le preguntaran de esa forma su nombre, ladeó el rostro para intentar abrir un ojo y verle más la imagen del gran hombre duro unos segundos antes que un poco de fango se adentrara en el ojo –Por los dioses…- estaba algo alterado por los sucesos, también molesto comenzó a limpiarse con la tela del abrigo de sus antebrazos, por fin pudo quitar el exceso más un ojo ahora estaba con la visión borrosa y ardía por la tierra que entro en su iris más el otro con total normalidad podía ver, su cara ahora oscurecida por habérsela frotado, parecía que el albino al fin estaba moreno y no por el sol –Preocúpate por saber que demonio es ese o correr, solo soy el que evito que te llevaran al velo de una mordida- con mucha dificultad se levantó del suelo, luchando con la succión del charco fangoso que se pegaba a su pantalón y la zona baja de su abrigo, pasos más pesados y logró salir de allí solo para retirar aquella prenda que lo estorbaba, vistiendo una camisa blanca casi abierta con todos sus colgantes y collares, piedras y cuencas de madera que resonaban al movimiento mientras se reincorporaba, sus botas y su pantalón hasta las rodillas estaban ahora con ese asqueroso lodo tapándolo, más eso ya no impedía su movilidad, volvió a observar al contrario –No me molestaré en preguntarte cómo estás… Veo que bien- “Si estas vivo después de todo” el responde de forma justa más no le importaba sonar agresivo, no era momento y además podía ver que logró escapar.

-Eso…- cuando bajó la vista hacia una de las manos reconoció aquella bolsita de tela, eran sus runas de piedra lunar, sin divagar mucho más dio un manotazo para quitársela, eran realmente importantes, ni se molesto en tantear el peso -…Es mío, gracias- dijo sin muchos ánimos más luego esbozó una sonrisa, en parte el haber evitado que el espectro demoniaco no se haya llevado otra alma, tenía la determinación de salvar a la última que estaba siendo poseída, no tenía más remedio que intentar un exorcismo forzado, más ahora tomaba el morral que cayó a unos pasos y juntó rápido algunos frascos y otras bolsas que habían caído –Sigue tu camino, tengo que salvar a esa niña- dijo su misión sin más y con la mano completamente sucia la apoyó sobre el hombro ajena dando 3 palmadas ligeras, dejando su huella en el abrigo y pasando por alado de él sin darle oportunidad a lo que dijera algo o lo intentara.

Llegó a la puerta trasera y en el umbral comenzó a buscar en su morral la sal de ajo, sin mucho éxito pudo notar que la bolsita no estaba –No me digas…- revolviendo todo su interior no había encontrado nada, no podía continuar sellando el lugar, logró escuchar como un feroz rugido resonaba por toda la casa, desde su interior, no sabía bien como era su voz, más podía presentir como esa fluctuosa y horrible energía se acercaba enfurecida, no había mucho tiempo, sacó un frasco pequeño con cenizas rosadas, vertió el contenido en la palma tatuada y comenzó a brillar cargándolo empáticamente, su energía pasaba a ser un sello sobre las cenizas –Orisha Elegua, padre y señor de los dioses, concede rasgar el velo y que de esta puerta no pas…- mientras lentamente colocaba la ceniza en línea recta sobre la puerta de esta no llegó a ver qué fue que lo golpeó, lo impulsó hacia atrás como si se tratase de un gran impacto sobre su cabeza, lo cual cuando pudo levantarse de la frente comenzaban a brotar gotas de sangre, mezclándose con la suciedad de su rostro, levantó la vista y apreció a la pequeña niña, pareciera que le hablaba al humano que antes amenazaba “¿Qué tiene ese tipo?” solo pudo preguntarse mientras volvía a retomar la postura y de su bolsa retiró dos runas más, las cargo sobre el tatuaje y de nuevo las dos estrellas se mantenían suspendidas en la palma de su mano -¡Déjalo!- exclamó y de un chasquido una vez mas las estrellas se dispararon esta vez a las dos columnas que sostenían en techo, gracias a la mitad de la línea de cenizas logró mantenerlo a buen margen, cuando el techo calló se escuchó el quejido del demonio más aún su esencia estaba clara, la niña no había sufrido el impacto “Eso estuvo cerca”.

-¡Oye tú!¿A qué rayos estuviste jugando?¿Te dijo que buscaba?!- se limitó a preguntar a distancia, el interés o la motivación de aquel demonio debía derivar de algún lugar, algún tipo de trato, juego, invocación… algo debería haber pasado para que se empecine con un alma de aquella magnitud, más por que aquella criatura solo había advertido a Irmiya más no mostró interés en continuar atacándolo, las maderas que bloqueaban la entrada comenzaban a incendiarse.


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Tema Privado Re: Mejor diablo conocido... [Uruk Ishi Ir]

Mensaje por John Constantine el Dom Sep 10, 2017 9:56 pm

[Hace un tiempo tenia una amiga, su nombre era Antonella. Era una buena chica, algo severa pero buena al fin y al cabo. Teníamos mucho en común, y si, había una atracción entre nosotros pero nunca se concreto, había otro hombre creo... siempre es así ¿no? Y aunque ella no era mi confidente, a menudo la llamaba cuando estaba borracho y luego sentía lastima por mi. Después de un trabajo horroroso en el que estuve involucrado la llame y estuvimos hablando un rato, yo le pregunte: "¿Porque siempre acabo en los peores lugares?" y sin vacilar un segundo, ella respondió: "¿No lo ves, John?... Eres tu el que los hace peores"]

La situación no mejoraba y su salvador no parecía actuar como esperaba... ademas le parecía un idiota. Claramente era un mago como su viejo conocido, pero este no parecía entender la situación en la que estaban ¿Que seria de el si no le hubiera entregado la bolsita de runas? Parecía un poco perdido de la situación y John no quería que fuera un estorbo, ademas que el demonio no parecía demostrar interés en su... ¿aliado?

- ¿Que busca? Almas pues, ¿acaso eres novato en esto?, aunque fue un lindo truco el que hiciste allí amigo, y también un desastre dicho sea el paso - encendió un cigarrillo - pero lo malo de tu magia es que necesitas mucho tiempo para actuar, y obviamente objetos, los demonios no te darían ese tiempo, deberías agradecer de que estuviera aquí para llamar la atención de esa cosa, si no probablemente estarías muerto o peor.

¿Podia haber algo peor que la muerte? Claro que si, cualquiera que haya dado una vuelta por el infierno podía saber que era lo que pasaba allí, ademas estaban las almas que aun deambulan por nuestro plano, almas extraídas de sus cuerpos de manera súbita y que no saben donde demonios ir o donde están, un sufrimiento eterno para algunos... y para los mas afortunados vivian dentro de la mente de las personas que culpaban de su muerte... como era su caso ¿Es que nunca iban a dejar de culpar a John por eso? Esta bien, no era momento para volverse melancólico, tiene que volver al juego y evaluar sus opciones

¿Podría usar al chico como carnada? No. No podía seguir sacrificando a otras personas que no tenían nada que ver con sus problemas, por mas raros que sean esas personas. Lo mejor era decirle que se fuera de allí y el ya vería como se libraría de ese demonio.

- Creo... que es momento de que te vayas, ya me salvaste el culo una vez... no hagas que yo tenga que salvarte el tuyo
- vio como comenzaba a sangrar de la frente - deberías verte eso...

Al menos había hecho un buen trabajo al intentar mantener atrapado al demonio dentro de la casa, así le daba tiempo para pensar en que hacer. La pequeña niña estaba en medio del conflicto, no sabia si su alma había sido reclamada aun pero por ahora quería ser algo positivo y pensar que aun había oportunidad de salvarla. Aunque todos sus sentidos le decían que se marchara de ahí, claramente el demonio quería un pedazo de el... ¿Eso no pasaba siempre?... podía huir y volver con un plan, alguna estrategia o arma que le ayudara a derrotarlo... Tal vez era su mejor opción.

No. No era opción, no podía dejar un cabo suelto de nuevo, esto lo perseguiría por el resto de su vida hasta que se ocupara de esto... SOLO... debía hacer que el tipo que sangraba saliera de ahí...

- Hey! como sea que te llames... haz un muro de humo y desaparece de aquí, esta claro que no esta al nivel de esto...






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Tema Privado Re: Mejor diablo conocido... [Uruk Ishi Ir]

Mensaje por Uruk Ishi Ir el Lun Sep 11, 2017 7:14 pm

La respuesta del ajeno mientras encendía aquel cigarrillo sinceramente no fue la de esperar, esto hizo que el Uruk arqueara una ceja mientras sus ojos estaban completamente abiertos, capaz aun el efecto de shock y la tensión estaban dominándolos, seamos claros estaba muy susceptible con el tema de tantas almas en pena en la calle, no podía evitar intentar cubrir el pánico de que alguno de los suyos tomara partido en cualquier momento y sin ningún plan en mente estaba jodido si eso llegara a pasar, ya que también en parte era cierto que sus trucos no servirían ante una entidad de esa magnitud, además solo podía causar distracciones con el trucaje cual mago de circo, pero ya estaba colmándole la paciencia el ajeno con aquella actitud relajada “Fumando… en esta situación ¿Quién rayos se cree?” solo podía atravesarle por la mente mientras observaba las brasas consumirse gracias a la calada ajena, le parecía sospechoso que un simple humano que pareció estar enfrascado en una situación complicada ahora actué de esa forma, aunque bueno, tampoco es que Irmiya haya tomado un buen partido, necesitaba pensar con claridad y tiempo ¿Pero cómo tenerlo si esa bestia estaba lista para dar un nuevo ataque? Las llamas comenzaron a ocasionar una gran humareda, el sonido del crujir de la vieja madera desplomaba, quebrajarse y consumir lentamente en cenizas, más solo podía fijarse atento a lo que el contrario seguía balbuceando, creando que un leve tic encarne en su ceja mientras sentía una inexplicable ganas de lanzarlo al fuego, “Oh espíritus, líbrenme de esta asquerosa sensación” solo podía pensar en que sus deidades hagan magia sobre él y volver a tomar la postura, respiro hondo y pensó bien en cómo se iba a dirigir.

-Oh almas, por supuesto, deberías entregarle la tuya y pedir un carro para largarte de aquí tú- hizo crujir su espalda en cuanto retomó una postura más erguida, tomó del morral otro frasco con sales rojas y un paño azul, al desenrollarlo sobre el suelo develó un arsenal de hierbas secas, tomó un uñado y las trituró contra su palma utilizando su carga energética para poder concentrar su magia allí –Ya bájate del podio hombre, que lo único que has estado haciendo es ir de aquí para allá cotoneando tus plumas de pavo real, yo por lo menos no caliento la banca y estoy tratando, ahora tú sal de aquí, no deseo que otro civil muera, tengo que exorcizar a esa niña y pur…- Interrumpió sus palabras mientras vertía las yerbas en el frasco “¿Por qué me molesto en contarle?” -…Ya, vete de aquí, intentaré encaminar un plan - la batalla de “lárgate” más absurda, tomó el cigarro entre los dedos del ajeno –Buena idea hombretón, cuando quieres puedes decir algo útil- confiado y decidido dio una calada del cigarro hurtado y expulsó el humo dentro del pequeño contenedor con la mezcla de las sales y las hierbas, lo cerró y lo agitó mientras ahora el sostenía el cigarro en sus labios, dando una buena calada, la nicotina sí que ayudaba en esos casos –“Invito a los espíritus a este gran Sabbat, celebren conmigo en nombre de nuestro señor Leviatán… Galopen salvajes y abran las puertas de infierno y ayúdenme a enviar a su hermano de regreso”- abrió el frasco y junto con una buena calada del cigarro sopló con fuerza haciendo que todas aquellas extrañas cenizas se esparcieran lentamente por el aire, tan densas y con un color rojo vivaz, una cortina de humo rodeó al chaman haciendo que esta mezcla se adhiera con facilidad sobre él, tiñendo su ropa y su cabello, luego soltó el frasco vació y concentró la energía de su tatuaje en la palma para controlar aquella nube, creó la bella ilusión de 4 corceles, mantuvo la mano suspendida sobre aquellas bellas ilusiones, las cuales ahora como un lejano eco parecían tener voz, en suaves relinches mientras sacudían sus cabezas –Rodéenlo- ordenó mientras el brillo del sigilo del purgatorio brilló con más intensidad y los corceles levantaron sus patas delanteras agitándolas seguido de su característico sonido, corriendo en cuanto las maderas hicieron combustión terminando en otro estallido, allí estaba de nuevo la niña, con aquella terrorífica aura en llamas a sus espaldas.

Dejo el cigarro consumirse en el suelo, ya a medias después de la cantidad de caladas que tuvo que proporcionar para el humo ¿Si tenía un plan? Claro que sí, pero que lo iba a cumplir eso era otra cosa, con la mano libre tomó lo último de su galera(morral) una botella de vidrio con agua, que arrojó al contrario –Toma, báñate con eso para que no te toque, deja un poco para arrojárselo si se te acerca, vete- dijo con aquel tono serio sin perder de vista ni bajar la mano con el tatuaje resplandeciente, la niña corrió queriendo acercarse, más los corceles de humo rojo detuvieron su paso, levantándose con sus patas traseras y rechinando y amenazando con sus cascos, desde ya no podían tocarlo pero su aroma particularmente más la carga espiritual del chamán hacía que el demonio sintiera una gran repulsión ante esa mezcla –Sales Himalayas, sangre virgen y hiedras secas… Nunca fallan- “Y un poco de carga mágica" una sonrisa ladina y confiando, creía tener la situación bajo control, más sorpresa una vez más la entidad que habitaba en aquel frágil criatura de un rugido desvaneció una de las figuras, dejando solo una estela roja y restos en el suelo –Carajo… por los dioses- intensificó el brillo y los corceles comenzaron a girar a su alrededor, intentando evitar aquellos rugidos tan potentes que desarmaban parte de su cabeza, patas y melenas, debía hacer que se mantenga quieto mientras los caballos formaran un circulo, tras disiparse en el suelo aquel circulo evitaría que pase la niña más no el demonio dentro -¡Quédate quieto por el amor a Elegua! Necesito tocarlo para absorberlo…- planeaba usar a Mai Rai si conseguía que los caballos lograran terminar de dibujar el circulo, con él en su cuerpo tendría la agilidad suficiente para acercarse tocar a la niña y combatir al demonio en su interior al abrir el canal espiritual, más su cansancio volvía a golpearle recordándole los golpes y el desgaste de esta noche –Oye tú… Corre de una vez, esto se va a poner muy feo- dijo sin mirarlo mientras sus dos plumas de la cabeza se encrespaban, sinceramente no sabía cómo contener la ira de a bestia, estaba entrando a desesperarse, no sabría como obligar al demonio a dejar de atacar, tampoco sabía de que forma iba a llegar a la niña, ya estaba temiendo que su pellejo se vería en juego.


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Tema Privado Re: Mejor diablo conocido... [Uruk Ishi Ir]

Mensaje por John Constantine el Mar Sep 26, 2017 9:52 pm

El mago parecía tener talento en lo que respectaba a la magia, era un espectáculo que no siempre se podía ver de tan cerca, no era algo nuevo para John, ya había visto magos muy capaces alrededor del mundo y gracias a su viajes a través de el, pero no podía dejar de asombrarse por las cosas que estaba viendo, los caballos, los símbolos, el ambiente todo se mezclaba en una armonía o casi un baile que podía llegar hasta la muerte de uno de los bailarines, o incluso de los dos. Le traía cierta calma a John estar en medio de esto... era extraño ¿Como alguien podía llegar a sentir calma en una situación como esta? Pero era su mundo, estaba acostumbrado a estos enfrentamientos, era la realidad que el conocía y en la que había pasado la mayor parte de su vida y de la mayoría de las personas con las que se había relacionado, era parte de él y lo sabia. El mago que intentaba enfrentarse a la menor con ese poder oscuro en su interior parecía agotado, tanta parafernalia no funcionaba para nada. No entendía bien porque había magos que preferían crear rituales o hechizos tan complicados y que solo restaban tiempo de actuar, el prefería cosas sencillas pero poderosas que quitaban la desventaja de los tipicos magos ¿Sangre de virgen? ¿Gatos negros? ¿Pentagramas en el piso? ¿Abracadabra? Pura basura. Al menos así trabajaba el y lo iba a demostrar, no quería que el nuevo se llevara todo el merito.

La niña se acercaba al mago que no le quitaba la vista de encima, a pasos lentos pero seguros, confiado en su victoria al ver como los intentos de ambos magos no habían logrado ningún daño hacia el. Antes solo se había concentrado en Constantine, pero ahora también quería el alma de este chico, tal vez no era tan valiosa como la de el mago risueño, pero si podía valerle como medalla derrotando a ambos magos en una noche, muy pocos demonios podían hacer eso. Cada vez estaba mas cerca del joven, hasta que frente a el se volvió a colocar Constantine, casi protegiendo al otro...

- ¿Acaso tu quieres ser primero... Constantine? No es problema para mi...


- Mejores que tu lo han intentado y ya sabes como acabaron ¿No?


- ¿Estas seguro? Ni aquí tu aliado puede hacer algo contra mi, y ha usado hechizos muy poderosos que al final no me han hecho ningún daño... ¿acaso es que tienes un plan? No me hagas reir... no puedes hacer nada contra mi...

- ¿Seguro? - John levanto su mano mostrandole la botella de vidrio con el liquido adentro - ¿Acaso sabes que es esto? Apuesto a que no...

- No importa lo que sea... no podrá hacerme nada

- Orina de Ángel
- Las mentiras siempre habían sido la mejor arma de John - Aquí el amigo que ha hecho un gran trabajo destruyendo la casa mas que nada, andaba con un poco, puede que no te mate pero apuesto a que duele como el infierno, tal ves hasta cierto punto lo suficiente hasta que me des tu nombre...

- Mentiras... - la niña dio un paso hacia atrás - es imposible que alguien haya podido obtener algo así... solo son mentiras tuyas, el mago estafador haciendo lo que mejor sabe hacer...

- ¿Correras el riesgo?
- destapo la botella - ¿Que tal si te acercas y te hecho un poquito en la mano?

- ¡SUFICIENTE! - exclamo el demonio dentro de la niña, mientras una onda de fuerza lanzaba a John y a su compañero un par de metros atrás. El demonio no iba a caer en el juego de Constantine, pero el riesgo de que aquello fuera lo que diciese que era demasiado alto.

Constantine cayo de espaldas mientras que el liquido que tenia en la botella se mezclaba con la tierra, no fue una caída fuerte pero la fuerza con la que había sido lanzado si fue muy fuerte, el demonio se volvía muy poderoso mientras mas pasaba el tiempo y cada vez parecía mas imposible la posibilidad de derrotarlo... al menos sin lastimar a la niña ¿Estaba dispuesto a enviar a una niña inocente nuevamente al infierno?

- Oye... joven de los ponies...- le hablaba al mago que se encontraba al lado de el -  ¿estas bien? Creo que debes usar hechizos mas fuertes si es que quieres hacerle al menos un rasguño, así como lo has hecho con la casa y no es qu---

John interrumpió lo que iba a decir al ver como desde el piso comenzaban a crearse círculos de fuego, un fuerte olor a azufre comenzó a impregnar el ambiente mientras seres demoníacos comenzaban a salir desde los agujeros convocados por el demonio. Seres del tamaño de un humano con brazos fuertes que terminaban con manos y garras afiladas en el infierno, mientras que desde otro agujero salían unas especies de arpías voladoras con cuerpo de ave y cabeza humana que lanzaban fuego por sus bocas. John contó al menos 4 seres de cada tipo mientras la risa infantil de la niña hacia resonancia desde atrás de aquellos seres malditos. La situación volvía a complicarse para ambos magos quienes se encontraban con desventaja no solo de poder como anteriormente, si no también ahora con la desventaja en números.

- Espero que tengas mas trucos en aquella bolsa tuya...






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Tema Privado Re: Mejor diablo conocido... [Uruk Ishi Ir]

Mensaje por Uruk Ishi Ir el Jue Sep 28, 2017 1:39 am

Los restantes corceles continuaban intentarlo rodeara aquella niña más solo le bastaba con interceptar uno más para expulsarlo con otra onda de su grito, las cenizas se esparcían y la suave brisa se llevaba los restos, cada vez los corceles se hacían más pequeños significando que la ilusión de cenizas desaparecería en poco tiempo, ya debía descartar la opción de encerrarlo puesto que la entidad aún desconocida en su clase para el chamán era más fuerte, cosa increíble para un simple caso de “posesión” tampoco podía determinarlo si intentaba recordar algún estudio, no jugaba a favor tampoco el miedo de que algo le pasase a la pequeña, más que tenía la vida de dos mortales tendiendo en la palma de su mano, se sentía responsable por ello… Desesperación y frustración mientras su respiración se acrecentaba, con la palma aun alzada dio dos pasos atrás viendo como la niña se acercaba, tampoco podía entender por qué estaba empecinada en tomar el alma del hombre a su lado, aunque no la culparía… Pero aun así el deber de protector aullaba en su interior, debía vitar que el demonio llegase a su objetivo. Ante la cercanía no cedió un paso demás, solo fruncía el ceño mientras sus pupilas temblaban, la otra mano se posaba sobre la bolsa de runas, si no quedaba otra salida… Prefería sacrificar la vida de uno antes de perderlos a ambos, más lo desoriento que el rubio se haya puesto delante de él, ofreciéndose como escudo humano, táctica riesgosa y que lo alteraba aún más al desequilibrado chamán –O-oye ¿Qué estás haciendo?- ya le colmaba la paciencia que el terco no se alejara ¿Qué pensaba hacer?¿Porque tanta osadía de un simple mortal? Más la sorpresa jamás terminaba de partirle la cabeza generando muchas más preguntas ya que la conversación que entablaban no era del todo normal, ahí fue cuando varias respuestas vieron la luz.

“Constantine…” repitió atento a la charla más postrando su expresión más seria intentaba seguir el hilo de toda esa faena, en parte también se sintió ofendido ante las palabras del demonio, ya que sentía que no estaba dando su potencial, consideraba que su magia no bastaba y sus limitaciones eran cada vez mayores  ante todo este embrollo –Que car…- musitó ante la maña contraria, ingenioso si debía admitir aquella “orina de ángel” pero cada vez se volvía más riesgoso, aun así se mantuvo al margen, decidió morderse el labio inferior para seguir escuchando y acallar todo comentario que tuviera, había que sobrar de agallas y rebalsar de confianza para engañar descaradamente a un demonio así, comenzaba a creer que este “Constantine” no era lo que el chamán creía, con la pequeña relevación de otros demonios pudo caer en la cuenta de por qué mostraba aquella actitud tan relajada ante una situación tan estresante, más cuando la palabra “Mago” marcó sintió en sí un gran alivio ya que después de todo tal parecía que estaba ante alguien que bien conocía este mundo como él… Aunque volvía a irritarle aún más que no se hubiera molestado en siquiera explicarle o contarle antes, estaban enfrentando a un enemigo altamente peligroso y solo entre ellos daban críticas y avisos que se retiraran “La falta de comunicación” o siquiera confianza, claro que tampoco se habían presentado correctamente ni habían tenido una buena impresión, los nervios de este asunto el Uruk no podía manejarlo con claridad aún. Poco tiempo se dio a otro fugaz pensamiento mientras la furia del demonio terminó esparciendo el resto de los corceles, como una ráfaga que presionó el pecho el chamán y junto con el cuerpo del rubio fueron expulsados, obligados a retroceder y caer, otro buen golpe nuevamente besando el suelo seco de la propiedad, con la cara hundida en la tierra sin responder –Bien hecho "genio"…- solo pudo decir sin moverse de su posición.

-Ponies…- dijo mientras su voz se apagaba gracias a la tierra donde estaba apoyado su rostro, levantó el mentón con mucho cuidado y ladeó el rostro para verle –Recuérdame luego… Cuando salgamos vivos de aquí… Te diré un par de cosas, “Mago”- ojos entrecerrados y afilados marcando en parte su disgusto, había perdido la botella de agua bendita, debía de recurrir ahora a tácticas más peligrosas para llevar a cabo el exorcismo… Mientras escuchaba el resto mostrando su irritación y cerrando los puños mientras temblaban conteniendo una gran impotencia, recostado sobre la “comodidad” del suelo, más antes que Irmiya acotara algo o Constantine terminará de hablar las luces a sus alrededores captaron su atención, el chamán de rostro perplejo solo podía seguir con su vista como emergía en ese círculo infernal aquel cuerpo demoniaco, siguiendo con su azulada mirada el rostro que ascendía hasta su totalidad contemplando aquel cuerpo, el chillido inconfundible de las arpías y ese inmutable olor –Por el amor a todos mis queridos Orishas…- luego bajó la mirada, completando perplejo con un gran grito de terror al mirar con detenimiento su mano derecha -¡MALDICIÓN! Me he partido una uña…- dijo luego con una expresión exageradamente preocupada por el asunto menor ¿El por qué? Bueno, era difícil el cuidar de sus largas uñas, además de que ahora era una increíble falta estética para su imagen (la cual tampoco era agradable entre el barro seco alrededor de su rostro y su ropa sucia) más luego volvió a la realidad, colocándose de cuclillas al son de un ronco quejido, encimándose sobre su compañero como si reposara su cuerpo y se acomodaba sobre este, cargando con energía una vez más su palma tatuada –Oh claro ¿De qué color quieres que saque al conejo?- con la pizca de sarcasmo con la que ya estaba acostumbrado a hablarle, aun en el suelo rodeó con su brazo libre el cuello ajeno apegando en lo posible los cuerpos para que su rango funcione, quizás incomodaría la cercanía pero era estrictamente necesario en esa situación, sabía la limitación de su cuerpo, no deseaba desplomarse ni que el ajeno cometiera el error de alejarse de él mientras daba uso de sus habilidades –No te emociones “primor”, no soy fácil en la primer cita- algo seco en sí, tomó del morral uno de los 3 restantes frascos de cenizas, esta vez uno de color verde, lo colocó bajo su manga y alzó la palma para que el frasco se ocultara en su interior.

En cuanto los demonios de adelante gruñeron y mostraron la intención de saltar hacia ellos, las arpías levantaron vuelo y expulsaron sus llamaradas, pero ya 8 runas brillaban y se deslizaban entre sus cuerpos lo más rápido posible para rodearlos mientras su brillo se intensificaba a cada giro y aumentaban si velocidad, a contratiempo de los próximos ataques -¡Nova Rúnica!- una barrera blanca bloqueó las llamaradas y las runas se dispararon a sus referentes ubicaciones, impactando sobre los demonios terrestres, una explotó directo en el hombro del más cercano, el que llegó a tocar la luz de la barrera y emitir un alarido en reacción a la magia blanca, más solo impactaron para que retrocedieran, no había causado un poderoso ataque los destruyera, después de todo parecían mostrar más resistencia y fuerza. Escupió algo de sangre y apretó los dientes para ahogar un gran quejido e su garganta, un leve vapor escapaba de su cuerpo y subía su temperatura, si bien no había recibido el daño del fuego directo y había evitado que dañen a Constantine, Irmiya no tuvo otro remedio que absorber una pequeña parte del quemado de las voladoras en cuanto tocaron su barrera, era el precio que requería esta habilidad, no podía ser inmune, más esa repercusión estremecía su cuerpo intentando acallar la fiebre de su interior, inconsciente ejerció algo de presión sobre el cuello que rodeaba, como podía calmaba a su cuerpo, intentaba dominarlo ya que escaseaban de tiempo –Ya… Un poco más- agitó su mano para que el frasco bajara de la manga y retiró la tapa ejerciendo presión con su uña rota, esparció las cenizas por el aire mientras arrojaba lejos el frasco ya vacío y con el leve brillo del tatuaje utilizo de nuevo su ilusión de cenizas para generar una especie de nube que los cubriera y confundiera a las arpías, expandiéndose y confiando en que la carga les daría tiempo, el rostro de Irmiya expresaba dolor en cada momento, más uno contenido y ahogado mientras la herida de su frente volvía a derramar unas gotas carmines –Oye.. Mejor ayúdame a levantarme, no podré mantenerlo por mucho… Necesitamos retroceder…- respiró profundo mientras pensaba en algo rápido, más lo obvió fue pensar en cual criatura perjudicaría más de momento -… ¿Sabes usar una daga?...- ladeó el rostro lejos del contrario para lanzar un escupitajo y expulsar algo de su sangre, dentro de todo estaba soportando como podía –Tengo una idea… Primero las arpías, su ataque aéreo reforzara mucho a los terrestres, seré tus alas, pero necesito que las ataques cuando me acerque, desde arriba…- escupió nuevamente sangre interrumpiendo su breve explicación, esta vez sin poder evitarlo ensuciando el traje del mago -… No nos atacaran los restantes estando abajo- lentamente sin dejar de apartar la palma tatuada en la ilusión de humo, apartó la mano que rodeaba al contrario más aun su hombro lo usaba de soporte, tomó de su bota la daga curva oculta, el arma de uno de sus espíritus y la entregó tomándola del filo, acercándole el mango y esperando respuesta, era lo que podía hacer para evitar que aquellas heridas terminasen afectándolo, veía el trance como principal salida para recuperar su cuerpo.


"Nova Rúnica:


Implora que los espíritus lo protejan, 8 runas lunares lo envuelven en un circulo bloqueando el ataque del enemigo, al finalizar su protección estos repelen el daño y se convierten en proyectiles esparciéndose del circulo a los que se encuentren fuera de este circulo, las runas explotan al impactar con un objeto (Por eso el nombre Nova).
Modo: Pasivo/Agresivo
Distancia de las runas: 5 metros desde la ubicación de Irmiya
Rango de la defensa: Diámetro total de 2 metros alrededor de Irmiya
Rango del estallido: 1 metro de radio desde el punto de impacto.
Defensa: reduce el daño recibido en un 15%
Daño: 15%
Duración: 1 post
Recarga: 3 posts
Contra:
.Esta habilidad lo protege de ataques fisicos o elementales frontales, más no de proyectiles/armas/metales etc.
.Tras utilizarlo necesita un post de enfriamiento para usar las runas debido a que estas necesitan "descargarse" antes de otro hechizo o su control.
.Seres que "vuelan" pueden esquivarlo muy facil, si no basta con un lugar alto.
.Las runas se esparcen en linea recta formando en el suelo una estrella y son 8, lo cual hay 8 puntos muertos en donde no impactan los proyectiles en la distancia entre runa y runa.
.Genera desgaste físico, ya que no bloquea si no que reduce el daño.
Punto ciego: Al hacer esta habilidad no presta atención a su alrededor salvo de lo que se está defendiendo, es completamente vulnerable "por arriba" de la barrera, ya que la defensa es de frente, un ataque directo desde el cielo no puede cubrirlo.


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Mensaje por John Constantine el Vie Oct 06, 2017 2:15 pm

Era increíble como las cosas iban de mal en peor en tan poco tiempo. Los enemigos se habían multiplicado, su enemigo principal al que ni siquiera habían dañado seguía ahí esperando a llevarse sus almas, y como desventaja final: El mago que se había aparecido por el lugar por coincidencia y que había intentado, realmente, hacer algo estaba herido y ahora estaba apoyado en su hombro... Las cosas siempre pintando bien para John y los que lo rodeaban, suponía que no se podía imaginar su vida de otra forma. No dejaba de observar a las bestias que habían sido convocados desde el infierno por aquel demonio en cuerpo de niña, como las cosas podían haber empezado a salir tan mal, pero eso es lo que era, debía pensar con claridad... Tenia una daga que le había entregado el mago a su lado, estaba también el mago medio herido y que casi no se podía mantener en pie.

- ¿Crees poder hacer lo que dices? Apenas te puedes mantener en pie... probablemente lo mejor para mi seria soltarte y dejarte como carnada mientras salgo de aquí...


Aunque estaba tentado a hacerlo, sabia que no podía irse y dejar a aquel demonio aun suelto por la ciudad, ademas que ya sabia que el andaba por aquí y lo intentaría rastrear hasta el fin del mundo, y todo para robarle su alma... la cual no valía mucho según el... ¿Tal ves entregarle el alma no seria tan mala idea?... Ya claro...

Debía pensar en algo para contrarrestar el ataque de los seres demoníacos mientras que la cortina de humo se comenzaba a disipar... Sabia que no podía derrotar a todos, pero al menos podía dañarlos, así que se preparo para una ofensiva. Se separo del mago que estaba medio herido.

- Cuando veas la oportunidad lo acabas, si es que tienes como...


John salio caminando de entre el humo con la daga en la mano, como si hubiera recobrado la confianza, las arpías volvían su mirada a el e intentaban lanzar fuego desde sus bocas hacia el, pero pudo esquivarlas apenas incluso una parte de su gabardina se había comenzado a quemar pero rápidamente se extinguió... Era algo extraño, era como si su gabardina fuera resistente al fuego... Bueno, no era momento para eso, debía seguir con el plan. Metió la mano a su bolsillo y saco una de las runas que había sacado de la pequeña bolsa del otro hechicero, la tomo en su mano y cerrando los ojos con la daga que estaba en su otra mano se corto la palma haciendo que la runa se manchara con su sangre, le dolía la mano, claro, no estaba acostumbrado a los cortes... al menos producidos en el... Finalmente, con la runa ya marcada con su sangre la lanzo hacia una de las arpías quienes con la boca abierta rugían y aullaban de manera estruendosa... Y si como las cosas no le pudieran salir mejor, la pequeña runa cayo dentro de una de las arpías y fue tragada por la misma. Le hubiera gustado poder haber hecho explotar la runa dentro de aquel bicho, pero sabia que el fuego poco podría hacerle si se pensaba que habían sido creadas en el infierno y era exactamente fuego lo que escupían por sus bocas.

- Muy bien cabrón... Ahora aúlla para mi..

John tomo nuevamente la daga y cerrando los ojos se la enterró en el estomago como si estuviera haciendo el harakiri en los antiguos tiempos en Japón, como si fuera un antiguo samurai que había caído en la desgracia, una manera de morir que se consideraba de lo mas honorifica en aquellos tiempos ¿pero ahora? solo era el escape de los cobardes.

- ¡OH NO CONSTANTINE! TU NO MORIRÁS AQUÍ SIN QUE ANTES YO COBRE TU ALMA - Rugió la pequeña endemoniada que observaba desde la distancia disfrutando del show y que ante aquel acto no podía mas que sorprenderse...

John no pudo hacer mas que sonreír al sacarse la daga del estomago y mostrar que ni una gota de sangre salia desde su estomago, la camisa que usaba seguía blanca, dentro de lo posible pensando en toda la tierra y humo que se habían impregnado a el durante los últimos minutos... Tanto el demonio como el mago que estaba observando la situación estaban asombrados y no podían explicarse bien lo que estaba sucediendo... Ambas miradas centraron su atención en el ruido que se producía en el cielo la arpía que se había tragado la runa mientras gotas de sangre comenzaban a salir del estomago que se abría de la bestia... Aquel era el momento que John le había dicho al extraño que debía aprovechar.

- ¡Vamos idiota no te quedes ahí con la boca abierta!






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Mensaje por Uruk Ishi Ir el Vie Oct 06, 2017 7:44 pm

El rostro de Irmiya había cambiado su expresión de aquella agonía a pupilas contraídas y ojos bien abiertos con un gesto de sorpresa ante la respuesta ajena –Joder que mald…- musitó en voz baja más decidió tomarse un buen respiro antes de seguir contestándole, era increíble la tozudez y como irritaba al chamán en una situación de ese estilo –Sabes que… Haz eso y te llevare a rastras conmigo hasta las puertas del infierno, maldito rubio- entre dientes y gruñidos respondió mientras buscaba en su morral desesperadamente uno de sus muñecos vudú, bendito sea que los empacó, después de todo no venía mal tenerlos a mano ante cualquier circunstancia que ocurra. Otro picudo comentario de esa extraña relación forzada a combatir –Oh no puedo creerlo ¡Por los dioses!...- sarcasmo marcado en todo su tono mientras el contrario decidió no retroceder -...¿Harás algo? Joder, debe ser la muerte del obispo para que al fin muevas un dedo- quizas en su interior algo de preocupación sentía, no sabía ni predecía que iba a suceder "Suerte... Espero no mueras, no me quites ese gusto" puede que lo niegue pero odiaba el permitir que se arriesgara, más no tenía alternativa. Llevó la mano a su propia frente, localizando la herida mientras con sus uñas abría la carne entre quejidos y apretaba los dientes emitiendo un contenido grito, las gotas carmines brotaban y la sangre plagaba poco a poco su cara, más era necesario ya que ahora acercaba el muñeco de trapo para limpiarse –Duele, duele, duele… Duele mucho- se decía en voz baja repetidas veces mientras termina de juntar todas las gotas posibles, una vez que el muñeco haya quedado completamente empapado lo presionó sobre la mano tatuada, cada movimiento resultaba un aletargado dolor con el que combatiría hasta poder alcanzar la habilidad deseada, de su pecho semi-descubierto exhibió un largo colgante con el símbolo de la cruz de Ankh dorada y aseguró de que el muñeco posara sobre él presionándolo con fuerza para su unión, cerró sus ojos, comenzó a canalizar su energía para que el tatuaje brillara y la carga empática haga su efecto, lentamente emitía un corto alarido mientras sus heridas poco a poco cerraban, no mucho más podía sentir los huesos crujir en su interior dando un gran síntoma que la curación estaba resultando, sentía como el muñeco deshacía sus costuras y lentamente las hiervas secas, los pequeños huesos y la arena escurrían entre sus dedos, el dolor desaparecía. Una vez ya eran trapos los que tendían entre el colgante y su mano soltó los restos volviendo a colocar el collar bajo su camisa, un suspiro aliviado mientras tocaba su frente, si bien aún mantenía restos de sangre y lodo aquella herida estaba casi cerrada, luego el dolor muscular había desaparecido en una pequeña cantidad pero la suficiente para que sus piernas respondieran y lentamente pueda incorporarse en sí del suelo, ignorando que alguna vez haya sufrido algún daño mayo sacudió sus manos y respiro hondo, parte de su energía física se vio recobrada –Listo…- más al levantar la vista en la delgada cortina de humo que quedaba, podía divisar como el mayor había arrojado una pequeña piedra blanca…

-Me estas jod…- instintivamente tocó su bolsa de runas, presionándola y abriendo la boca por completo –Eso es mío…- sin entender muy bien el motivo por qué demonios le había usurpado una de sus armas, estaba molesto en parte, hasta sintió un pequeño arranque de estrellarle dos runas en la espalda por su osadía –No es alimento para aves imbécil…- casi sollozando por lo bajo admirando con horror como una de sus bellas runas lunares era digerida por las arpías: Lo quería asesinar al rubio por tocar sus cosas. Luego no pudo evitar seguir con aquel gesto perplejo al ver como su daga perforaba el estómago contrario, sufría internamente por el uso de sus herramientas, no podía verlo con claridad lo que hacía pero el movimiento del contrario estando de espaldas daba a entender perfectamente un acto suicida –Joder…- casi partiendo al llanto mientras dos gotas escapaban por la comisura de sus ojos, volviendo a colocarse de cuclillas al suelo y las manos a ambos lados de la cabeza -…Mi hermosa daga- “Me va a dejar la mala energía de este bastardo ¡NO!” tan preocupado por su bella arma, desde ya podía limpiarla pero no podía creer en parte que se había quitado la vida (Con SU daga, joder)… En parte eso también comenzaba a afectarlo emocionalmente ¿Por qué se mató?¿Iba a ser carnada? De haberlo previsto no iba a dejar que hiciera esa estupidez, más la sorpresa siguió invadiéndolo mientras las lágrimas comenzaban a rodar por su mejilla al presenciar que la arpía emitía un tremendo alarido y comenzaba a desangrarse, su daga estaba bien por suerte, el contrario seguía vivo y tal parecía ser que era todo un simulacro muy convincente. –Vaya… sorprendente- una media sonrisa se dibujó al ver una habilidad del mago, suspirando aliviado por su daga (Y claro, él lo niega pero también por el alma del desdichado Constantine) después de todo su runa había tenido un buen uso también “Aunque si la hubiera usado yo habría una lluvia de sangre torrencial” inevitable comentario interno, después de todo si se daría el gusto de gritarle un par de cosas, el contrario seguía sumando a su lista un par de insultos planeados. –¡No me presiones! Que al fin mueves el trasero- la voz contraria lo devolvía a la realidad, desde ya negando (también) que en sí se había quedado con cara de tonto apreciando el show, no se lo esperaba para nada en absoluto que aquella distracción haya surtido efecto en darle el tiempo para curarse y gracias a las lágrimas y la tensión del momento pudo aprovecharlas para su trance, su cabello se tornó azul estimulándose con un amargo recuerdo de su adolescencia, uno triste el cual no hace falta explayarnos más de la cuenta y tomó otro colgante de su cuello, el de una piedra roja que frotó sobre su mejilla para remojarla con una de sus lágrimas rodante, un aura lo envolvió cual llamarada de color azul y su cuerpo se vio envuelto en plumas rojizas mientras sus brazos se convertían en dos poderosas y largas alas, sus plumas brillaban como la hoja del acero y sus ojos se encendieron en un rosado intenso mientras las lágrimas comenzaban a brotar cuales cataratas incontrolables, más que antes y plagando su visión… Neiwa yace con nosotros.

Desde la perspectiva de la niña poseída dos alas azules se extendieron detrás de Constantine, disipando el humo restante al instante en un aleteo impulsándose hacia arriba, la figura del chamán emplumado de rojo con esa aura azulada envolviéndolo se hizo presente, dio un giro en el aire y del aleteo de cada ala dos plumas cuales flechas se dispararon justo a la arpía dañada, una en el abdomen acrecentando su dolor y otra directo en la frente, incrustándose cual cuchilla con el característico sonido de la carne siendo perforada, Neiwa avanzó en un ascendente vuelo con la dirección fija en ellas, pasando peligrosamente cerca de la cabeza de Constantine mientras levantaba una oleada de viento, se acercó a la arpía y retrajo las alas para darle una patada para que cerrara sus fauces reteniendo el fuego, aquella culminó en una segunda patada descendente en terminar de incrustarle la pluma metalizada y que la dañara cayera en picada, retorciéndose del dolor en el suelo mientras sus agonías culminaban hasta la muerte y terminar de descomponerse lentamente como la horrible criatura infernal que era. Las otras 3 arpías no dudaron en lanzar sus llamaradas mientras intentaban acercase a la semejante a su imagen, más esta retrocedió en el agite de sus alas esquivando el fuego, era peligroso para ella, no resistía el fuego, debía de a toda costa evitar que la toquen ya que eso provocaría que sus plumas ayuden a incinerarse por completo. Descendió en picada directo a Constantine, casi pareciendo que iba a atacarlo, con aquel rostro serio y neutra mientras las lágrimas brotaban, dejando una estela azulada mientras las arpías en fila comenzaban a seguirla a sus espaldas y las criaturas terrestres corrieron en dirección al mago aprovechando que estaba indefenso, más Neiwa irrumpió descendiendo hasta allí, abrió sus piernas y lo atrapó por el abdomen al rubio, sujetándolo bien fuerte y tomando un respiro para acostumbrarse al peso extra que debía de cargar ahora, alzando vuelo mientras huía y se desplazaba en zigzag para que las llamaradas no la tocasen, las arpías estaban realmente enfadadas por la abrumadora presencia espiritual de la sacerdotisa –Acomódate…- dijo con aquel sollozo tan melancólico y su voz femenina suave como la brisa que remontaba –No temas… a las … alturas- un elegante giro de cuerpo completo mientras subía al cielo evitando dos arpías que la habían alcanzado con un impulso para dar uso a sus garras y obligarla a detener el vuelo, más estas chocaron entre sí dejando el rastro de plumas mientras descendían entre gritos, Neiwa ascendió lo más alto que pudo y luego cayó disparada cual picada hacia la tercera que la seguía, mientras sujetaba fuerte al contrario entre sus fuertes piernas –Usa… la daga… del Uruk Ishi…- advirtió pasando justo por arriba de ella esperando que el contrario la ataque (Dependiendo el resultado) –Guíame… seré tus alas… tu mi arma…- el llanto de Neiwa se hizo presente mientras las otras dos arpías volvían al vuelo, estaban lejos de la escena, ya habían salido del terreno de la casa y sobrevolaban por los alrededores en la noche, dando inicio a la batalla de las alturas.

Las alas de Isis:
Espíritu: Neiwa
Aura: Azul
Es un espíritu femenino muy compasivo, triste y desolado. Su voz es suave y neutral todo el tiempo se la caracteriza por siempre tener ojos cubierto por lagrimas cuando es invocada.
Invocación: Irmiya debe sentir tristeza haciendo que su cabello se tiña de azul, luego deja caer una lagrima sobre la piedra roja del colgante.
Leyenda: Hace miles de años en el antiguo Egipto Neiwa era una joven sacerdotisa del templo de Isis, mantuvo dos hijas en secreto ya que sus leyes no le permitían tener progenie, cuando el secreto salió a la luz el mismo sacerdote mandó a los guardias a ejecutar a las niñas de Neiwa, ella escapó al basto desierto para no ser ejecutas y rogó a Isis que la ayudara a llevarlas a un lugar seguro a cambio de su vida. La diosa en la gracia de la noche escuchó su llanto y le concedió dos apabullantes alas rojas para cruzar las vacías tierras y llevar a sus niñas a la ciudad mas cercana para encontrar una familia que las cuide.
Habilidad:
-Vuelo.
-Utiliza sus plumas como dagas arrojadizas en pleno vuelo (No puede ser una metralleta, es una por cada aleteo)
-Sus manos desaparecen estando recubiertas por las plumas, transformandolas en dos alas.
Ventaja:
-Vuela hasta una altura máxima de 50 metros .
-Ataca a distancia: Sus plumas pueden ser arrojadas hasta 10 metros (Estas son muy afiladas y cortan a su paso, no ocasionan otro efecto más que el dolor de un corte) .
-Sus plumas se vuelven metálicas lo cual permite cubrirse de proyectiles de baja o igual fuerza que la de ella.
Desventaja:
-Reduce su fuerza un 20% (más débil que un humano)
-Cuerpo a cuerpo.
-Sus plumas al ser de metal son conductores de la electricidad y el fuego, lo cual al dañan gravemente.
Duración: 3 posts
Recarga: 4 posts
-Contra- Una vez el espíritu deje el cuerpo la visión del chamán se vera afectada, imagen borrosa y muy sensibles como para abrirlos lo cual demora 1 post en retomar su visión en forma humana.

Permiso:
// Doy permiso a Jhon Constantine del uso completo de las acciones de Neiwa para desarrollar el ataque aéreo con fin de la trama (Diviértete en los cielos (? no me la quemes XD)


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Tema Privado Re: Mejor diablo conocido... [Uruk Ishi Ir]

Mensaje por John Constantine el Dom Oct 08, 2017 3:21 pm

La movida no le gustaba para nada, no estaba acostumbrado a volar y menos que fuera alguien el que lo llevara por los aires, es decir, si las personas tuvieran que volar les hubieran puesto alas desde el principio, pero no era así, le gustaba andar en el suelo, allí era seguro para el pero esta situación meritaba que al menos lo intentara. Con unas nuevas par de alas en la espalda (Aunque no precisamente suyas) y con una daga en la mano no podía evitar pensar que eso seria lo mas cercano que podría estar de parecer un ángel... Y era pura basura, ya había conocido a ángeles y solo eran snobs que veían a la humanidad por encima de su hombro y solo por envidia ya que eran los favoritos de Dios... osea, los demás eran los favoritos de Dios, porque seguramente Dios se había olvidado de el hace tiempo.

John dejo de pensar en eso, no era el momento ni el lugar para pensar en esas cosas mientras volaba en el aire seguido por dos arpías que querían atacarlos por la espalda con lanzallamas en vez de pico. Debía pensar en una estrategia para intentar acabarlas e intentar no morir en el intento ¿Sonaba fácil? Claro que no pero tampoco parecía tener mas opciones. Ademas, el ser le había dicho que usara la daga de Uruk ¿Ese era el nombre del mago que lo había ayudado o solo la daga se llama de esa manera? No era momento tampoco para preocuparse de eso.

- Bien amiga, ahora necesito que subas...


Apenas dejo de decir las palabras y empezó a subir lo mas rápido posible mientras las arpías seguían en persecución  del dúo unidos por la mala suerte y las situaciones. Al llegar a cierta altura sintió como el ser alado bajaba la velocidad, parecía que no podía subir mas así que fue el momento de que John hiciera su movimiento. Extendió su brazo y tomo una de las plumas de metal que componían las alas de su acompañante.

- Bien, ahora debes soltarme -
el espíritu observo con cara de que no entendía lo que le estaba pidiendo - debes soltarme, me haré cargo de una arpía mientras tu alejas a la otra, cuando vaya en caída libre me vuelves a tomar

Y así obedeció, soltó al mago a gran altitud mientras este caía con la daga en una mano y la pluma de metal en la otra en dirección a una de las arpías, no sabia muy bien lo que estaba haciendo pero pensaba que si podía lograrlo. La arpía al ver como de pronto el mago se dirigía a su dirección expulso una llamarada de sus fauces el cual John no pudo evitar y solo pudo cubrirse con los brazos... nuevamente las mangas gabardina se había encendido en llamas  pero se volvía a extinguir solas, debía investigar que le sucedía a su ropa, pero no ahora. Al acercarse a la arpía, John se agarro a ella lo mas fuerte posible, si no lograba sujetarse a la primera oportunidad probablemente terminaría de cara en el piso, incluso pasaría de largo y llegaría al infierno, menos mal si logro tomarse del cuello de la bestia la cual empezó a rugir y a girar intentando de que el mago se soltara de el, pero John no estaba dispuesto a eso, así que enterró la daga y la pluma metálica en el lomo del animal para intentar controlarlo, así como si lo estuviera montando.

[Ojala alguien me fotografiara haciendo esto, nadie me lo creería cuando lo cuente... ]

La arpía seguía girando mientras John intentaba aferrarse con todas sus fuerzas a aquel bestia, necesitaba finalizarlo rápido antes de que sus fuerzas se alejaran y finalmente cayera, pero le estaba costando mucho, la arpía no se dejaba de mover y el no podía hacer ningún movimiento sin que tuviera el miedo de caerse. Finalmente la arpía se coloco en posición al revés dejando a Constantine solo tomado del cuchillo y de la pluma que aun estaban ensartados en la espalda del ser alado y con las piernas colgando.

[No me podre sostener por mucho mas tiempo...]

Sus manos comenzaron a resbalarse debido a la falta de fuerza y al sudor que tenia en las manos... no aguantaba mas y finalmente se soltó comenzando una caída libre directo a tierra dejando la daga y la pluma en el lomo del animal. Las cosas no salieron precisamente como lo había planeado, había perdido sus armas (lo cual, seguramente, al otro mago no le alegraría). Cuando estaba a punto de tocar el piso con la cara un fuerte tirón en los hombros lo hizo reaccionar y empezó a tomar altura nuevamente. El ser alado lo había tomado nuevamente y volvía a la carga. Nuevamente tomo una de las plumas de metal del ala...

- Ve tras la arpía que esta herida

La arpía dañada volaba lentamente debido a las heridas provocadas por las armas que aun estaban clavadas en su espalda por lo que alcanzarlo no fue casi un problema. Mientras mas se acercaba mas veía el daño que había provocado ya que el ser diabólico hacia pequeños quejidos mientras intentaba rugir, ya no atacaba a sus perseguidores, solo intentaba escapar... ¿Sobrevivir? Necesitaba dejar de pensar tanto en las cosas y empezar a hacer su trabajo. Cuando ya estaba cerca de la arpía hizo que el ser alado lo soltara, y con la pluma de metal en mano volvió a cabalgar al animal, pero esta vez le daría el golpe mortal. Con todas sus fuerzas clavo el ala de metal en la cabeza de la arpía quien intentaba con todas sus fuerzas sacárselo de la espalda, lo cual no pudo hacer y comenzó a caer apenas aleteando mientras se acercaba a tierra. John saco la daga de las espalda de la arpía, no quería parecer un idiota al haber perdido aquella arma, observo al cielo buscando al ser alado para ver si iba en su rescate mientras se acercaba a tierra nuevamente, pero no lo veía por ninguna lado hasta que cierto resplandor  llamo su atención, era la otra arpía quien había lanzado un ataque de fuego que alcanzaba una de las alas del, que esperaba, lo salvara. Constantine rápidamente se dio cuenta que las posibilidades de que lo rescataran y la caída se volvería algo inevitable.

Y así fue, el animal herido no podía sostener a John sobre su lomo por mucho tiempo así que Constantine intento manejar a la arpía para usarlo como aterrizaje forzado lo que no ayudo mucho ya que la caída fue igual de brusca que lo que se esperaba, aunque se vio un poco amenizada debido al choque con un árbol que se encontró en su camino... Lamentablemente tampoco pudo dirigir bien donde caía ya que cayo en la casa del vecino de donde se habían enfrentado con la niña poseída. Mientras reposaba en el piso mirando al cielo veía como caía también el ser alado con una de sus alas envuelta en llamas.






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Tema Privado Re: Mejor diablo conocido... [Uruk Ishi Ir]

Mensaje por Uruk Ishi Ir el Mar Oct 10, 2017 11:58 pm

Su orden fue seguir las indicaciones del tercero, el instinto protector y materno de Neiwa evitaría que saliera herido y velaría por su seguridad, si bien detectaba la extraña relación empática (Y poco empática a su vez por extraño que sonase) con el ajeno, la naturaleza de la arpía de aura azul solo procuraría que los planes se den según lo pactado. Se elevaron hasta donde sus alas rozaban el límite, mucho más no podía avanzar debido al peso que llevaba y no alentaba el chillido de las furiosas arpías que los seguían peligrosamente a poca distancia por debajo, sintió el arranque de una de sus plumas a lo cual solo presionó los dientes reteniendo el quejido, a su vez preocupada de que pueda manipular la hoja y no se dañase, no era la situación adecuada para preguntar qué uso le daría pero confiaba ciegamente en las decisiones que tomaría (A diferencia del chamán). La orden de soltarlo fue dada e hizo que Neiwa bajara aquella mirada en llanto solo para arquear las cejas y torcer sus labios en rotunda incomprensión, más el plan del mayor parecía factible, debían separarse y a su vez encargarse de que no cayera desde la mortal altura -…De… acuerdo… Ten cuidado…- y sus piernas se abrieron soltándolo, una presión en su pecho por el pánico de verlo en descenso crecía junto con el cognitivo vértigo a su vez, pero sin perderlo de vista ladeando el rostro se cercioró que hábilmente cayera sobre una de ellas, automáticamente Neiwa detuvo el aleteo y giró su cuerpo directo a la otra como bien pidió Constantine asegurándose de pasar el filo de sus plumas justo por el rostro furioso de la alada cancelando su intención de incinerarla, esto le provocó un buen corte constatando por un alarido de la infernal mientras el fuego era esquivado y Neiwa tomaba otra dirección llamando su atención con sus sollozantes gritos imitándolas. La persecución aérea dio a lugar con éxito, la entidad solo podía tomar cada corriente de aire para esquivar en zigzag las llamaradas propagadas a sus espaldas, rozando con el peligro de que el calor tome el metal de su cuerpo como conductor y la condenara, debía pensar en algo rápido ya que un ataque de sus plumas no podía predeterminar su certeza, después de todo debía detenerse para darles uso y eso solo llevaría a la suerte que no podía exigir en esas condiciones "Dudar... Es un lujo.... Ahora mismo...".

-No tengo… Mucho… Tiempo…- Temía que la lucha del mago y la otra arpía no durase lo suficiente, pero logrando divisar esa escena un poco lejos podía ver las calles, una peligrosa idea de doble filo y suicida la llevó por inercia a pensar en los postes eléctricos y la cantidad de cables oscuros que tendían sobre la misma “Ten cuidado” desde el interior el inconsciente dormido del chamán compartió la imagen del plan, un grácil giro para luego ir bajando hacia esa misma dirección poniendo en juego la sorpresa de lo que lo conllevaría, después de todo contaba con que esta parte del barrio bajo las casas se encontraban abandonadas (Con la justa razón de la melancólica energía espiritual que abundaba) así que el daño colateral no sería mayor si funcionaba. La entidad ahora se encontraba sobrevolando el asfalto mientras la arpía seguía sin animarse a descender del todo más persiguiéndola entre llamaradas que impactaban sobre el cemento, solo doblando en cada esquina pretendiendo no alejarse de la cuadra de la pelea por si Constantine la necesitaba, buscando la localización exacta del disyuntor principal de esa misma calle, solo bastaron 2 vueltas completas mientras la velocidad sobrepasaba a la arpía forzándola a que por fin baje a su mismo nivel, en ese momento Neiwa se vió forzada a comenzar a rodear cada lado de los postes calculando cuando bajar las alas en el zigzagueo bloqueando los enfurecidos ataques, pasando peligrosamente cerca de los cables, podía escuchar como la energía circulaba y las luces parpadeaban ante su presencia, sus latidos se intensificaban por la adrenalina debía llegar a donde divisó la zona deseada donde culminaría este plan en marcha, la posición justa y precisa estimada sobre la calle, volteó y esperó a que la infernal la alcanzase, impactando su espalda en el choque rapáz arrastrando su espalda en el camino por la inercia y el forcejeo, dejando entre chispas varias plumas incrustadas en los escombros del pavimento mientras flexionaba sus piernas para rodear el cuello y luego arqueando la espalda para una vuelta carnero en el suelo impactando el rostro de la arpía y pararse sobre ella mientras terminaba de deslizarse, dos giros abandonándola allí mientras se mantenía de pie ubicándose frente al grueso poste donde yacía el disyuntor, la arpía desde el suelo alzó su rostro furiosa y exhaló su fuego en un feroz aullido, Neiwa se apartó dando antes de un giro un corte en el tronco del poste antes que el fuego lo terminase por tocar, se ubicó rápidamente detrás de este y con una patada mientras la madera crujía cayó en picada arrastrando los cables que comenzaban a hacer cortocircuito en el descenso. Cayó de pleno sobre la arpía y una gran corriente eléctrica la calcino entre estruendosos chispoteos mientras la electricidad recorría su cuerpo mientras sus alas y su cuerpo se retorcían bajo la caja metálica sin poder escapar. Neiwa retomó altura lentamente contemplando como la bastada daba su ultimo augurio ahogado antes de fallecer mientras a la redonda los faros se apagaban a falta de su fuente energética “Fue muy peligroso para ti” –Pude… desaparecer…- entre llantos y un ritmo agitado volvía en si apreciando la caótica escena, más un segundo chillido de la arpía proveniente a dos casa de distancia lo distrajo, desde lo lejos la silueta de un humano caía desde el cielo “Llueven tarados, vé” –Constantine…- musitó mientras se dirigía de nuevo al campo de batalla entre magos e infernales.

El mago se acercaba a su infortunio destino pero a tiempo llegó su compañera para girar el cuerpo y tomarlo con sus piernas una vez más mientras un fuerte y forzado agite los volvía a ascender de apoco –Muy… cerca…- sollozando aliviada y con una tenue sonrisa en sus labios sintió el alivio de no haber fallado una vez más. Otra pluma tomada como agradecimiento seguido de un leve quejido y se aproximó al objetivo señalado, posó su vuelo por encima divisando la posición correcta de la arpía más tenía que estar tambaleando sus piernas ubicando a Constantine ya que las heridas y sus agonías señalaban una desventaja inestabilidad impredecible para la entidad, pero la suerte aclama a los guerreros mágicos logrando que Jhon vuelva al segundo Round. Pero para Neiwa había otra sorpresa: Fué literalmente tacleada en pleno vuelo por la tercera arpía, aquella que habían dejado atrás en el primer plano del vuelo… La noche aclamaba sangre y la infernal logró con sus garras perforar la piel del estómago, justo donde las plumas no recubrían, el dolor alertó a Neiwa que el desangre provocaría consecuencias en el Uruk Ishi, lo cual en plena rabia y teniéndola aferrada comenzaron a golpearse entre aleteos y gritos agudos mientras caían juntas dejando una estela de plumas rojas metalizadas y calcinadas a su descenso. El forcejeó se hizo intenso y ambas entre contundentes golpes habían marcado sus rostros y cuerpos, pero el golpe ventajoso fue cuando Neiwa logró patear el costillar de la arpía haciendo que se retuerza agachando la cabeza y facilitarle el manipular su cuerpo para posicionarse sobre ella al estrellarse sobre el pequeño techo del umbral de la puerta del terreno donde batallaban, en los escombros de tejas y maderas levantaron la ligera polvareda de sales de ajo que el chamán había utilizado y privando a la arpía a solo gritar mientras estas irritaban sus ojos por las propiedades mágicas, Neiwa dio el golpe final desgarrando su cuello con el filo de su ala, decapitándola a medias para que acallara de una vez por todas. Una vez señalada la victoria remontó vuelo en busca de Constantine… pero no estaba en los cielos, había desaparecido de la escena -¿Dónde… est…?- sobrevolando el mismo terreno no logró ver una bola de fuego que la impactó de pleno sobre el ala derecha, bastó con tocar el extremo de ésta para que las llamas se extendiera logrando que comience a perder el control entre gritos y giros en al aire en la caída “Como… lo siento… Uruk Ishi” las llamas inducían a la tortura más su espíritu se acribillaba por fallarle a su maestro.

Impactó en la casa vecina, su espalda sobre un auto abandonado aparcado en el patio trasero mientras el ala seguía en llamas desprendiendo un horrible humo y el olor a carne quemada, la entidad estaba adolorida más no detuvo el agite de esta contra la chapa para apagarlo, ultimo recurso fue con bastante dificultad rodar para caer sobre la tierra seca y comenzar a palpar las plumas restantes mientras el otra ala comenzaba a levantar la polvareda de tierra extinguiendo el abrazador calor. Por más que quisiese descansar y retomar el aliento debía de encontrar a Constantine, su naturaleza y su misión dependían de no dejarlo solo con las criaturas merodeando -¡Constantine!...- logró ponerse de pie con el ala baja de plumas oscurecidas y calcinadas, Neiwa resultaba inútil sin su vuelo, más su otra ala presentaba estar en óptimas condiciones. Tonta fue el gritar, ya que una explosión a sus espaldas deshaciendo la valla de madera con otra bola de fuego hizo que las criaturas infernales terrestres entraran a toda prisa, la fuente de aquel poder era la niña poseída… ¿Quien más si no? Parecía que su fuerza aumentaba cuanto más fuerte era el vínculo y ahora solo Neiwa podía lentamente retroceder mientras las criaturas la acechaban con el cuerpo bajo cubriendo cada flanco costado, la entidad posó sus ojos en la niña, temía lo peor al no ver al mago en la escena, más ahora debía preocuparse de cubrirse con el ala y esperar lo peor “Tranquila… Falta poco para que termine el trance, solo busca un lugar donde pueda recuperarme” “Pero… Uruk Ishi… Constantine…” “Neiwa reconsidera donde estas parada” “Uruk Ishi… Jamás dejamos… a nadie… atrás” “Pues esta vez retrocede, estás en tu límite, completaste tu misión, espera a que llegue Mai Rai, es el único a fin que permitirá el canal” “… Si… Mi Uruk Ishi” tomó una buena bocanada de aire en su pose defensiva, algo de sangre chorreaba de su vientre por la pelea anterior y contaba con la desventaja del ala herida, pero tenía planeado usar a favor la casa vacía a sus espaldas. Las bestias saltaron sobre ella, a lo cual Neiwa tensó los músculos de sus piernas y de un giro levantando el ala impactaron sobre el filo y con un agite los apartó cortando levemente los brazos de las dos primeras criaturas, luego en otro agite de estas para dar con el rostro de uno que saltó desde atrás esperando un tiempo muerto sin éxito, aprovechó la oportunidad para correr, con mucha dificultad arrastrando el ala herida dejando un caminó carmín hasta la puerta trasera de la casa cual atravesó con el impacto de sus plumas y comenzó a correr por el pasillo mientras la orden del demonio fue que la siguieran. Estaba débil, más ahora solo restaba perderlos entre cada habitación jugando al escondite mientras de apoco se juntaban y la localizaban, subió deprisa las escaleras del loby mordiendo sus labios para no emitir sus gritos de dolor, en busca de la habitación que le proporcione un tiempo muerto (Y si llegaba a tener suerte encontrar al mago, aunque no sabía su paradero) Suerte puso en sí en la habitación de arriba la primer puerta cual abrió con un golpe del hombro y cerró a sus espaldas recostándose sobre ella para evitar que pasasen entre portazos “Falta poco, unos minutos, resiste Neiwa, resiste…”.

Referencia:
// Inevitable no imaginar esta escena cuando Jhon saltó hacia la arpía:


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Tema Privado Re: Mejor diablo conocido... [Uruk Ishi Ir]

Mensaje por John Constantine el Mar Oct 17, 2017 10:05 pm

El cielo estaba despejado y muy estrellado, el hecho de que muchas de las casas del sector estuvieran con las luces apagadas ayudaban a poder observar mejor el cielo. Era calmante, parecía que el mundo se había detenido un instante y permitía que John observara con detenimiento el cielo de la noche. Se preguntaba cuantas veces ha estado mirándose los pies y sin poder alzar la vista al cielo para ver lo que había allí, muy raras veces lo hacia, de eso seguro pero lo mas extraño de todo es que lo hacia ahora, tendido en el sucio piso mientras aun estaba una niña/demonio cerca y unos seres salidos del infierno rondando por ahí. Lamentablemente había perdido de vista a su compañera alada, solo esperaba que se encontrara bien... donde sea que este.

Constantine se quedo un rato mas tendido en el piso aprovechando para pensar en lo próximo que hacer, al fin y al cabo había acabado con una arpía por si solo dando vueltas por el cielo y había herido mortalmente a otra que fue acabada por el otro mago... pero obviamente el debía llevarse el merito, sin el, probablemente el otro se hubiera quedado quieto y con la boca abierta. Aun estaba el problema de los infernales terrestres, acercarseles iba a ser muy riesgoso, por lo que debía pensar en otra estrategia... y descubrir donde andaban...

Pasaron varios minutos hasta que se levanto, apenas se puso en pie sintió un dolor punzante en su costado ¿Una costilla rota? tal vez había sido por la caída, lo peor es que seria un impedimento para moverse con libertad, no estaba acostumbrado a las heridas de guerra, por lo que un pequeño quejido se le salio por los labios mientras se tomaba su costado con la mano. El dolor se hacia peor cada vez que intentaba dar un nuevo paso, iba muy lento y sin una dirección aparente. Simplemente caminaba e intentaba darse cuenta de donde estaba o de donde estaban los enemigos... o donde se encontraba el mago afeminado. No estaba dispuesto a arrastrar a alguien inocente en una de sus peleas, siempre pasaba que el salia bien parado mientras los demás sufrían las consecuencias de sus actos...

Al momento de pensar en eso levanto la vista y vio a sus viejos amigos que estaban dentro de la casa por la cual pasaba, lo seguían penando y rascandole la conciencia por todo lo que había hecho y lo que lo había llevado allí, le dolía ver a los fantasmas de su pasado. Nunca fue su intención que murieran, solo se dio eso... Ben, Ritchie, Ray... lo sentía mucho por lo que habían pasado por su culpa, miro hacia la ventana donde estaban estos espíritus y vio como los que estaban ahí le levantaban el dedo de en medio como saludo. Finalmente cayo de rodillas y no por el dolor en el costado.

- ¿Que pasa cariño? ¿Acaso te das por vencido? Ese no es el John que conozco

- Yo... - John levanto la mirada para observar a Emma a los ojos - lo siento...

- Oh... Sabes que eso no es verdad John... lo dices solamente porque crees que es lo que deberias pensar, pero no es asi... - Emma se agacho para estar a la altura de John - tu sabes lo que eres...

- ¿Que es lo que soy?

- Un cabrón mentiroso...

- Sabes que...
- John se volvió a poner de pie mientras mantenia la mirada en su ex novia - tienes razón... eso es lo que soy.


John nuevamente se puso en marcha en busca de ese demonio.


----------------------------------------------- o ----------------------------------------------

Los esbirros que había convocado estaban haciendo un buen trabajo, aunque había perdido a las arpías aun tenia a sus monstruos terrestres que seguían a un ser que no había estado antes. Le parecía raro ya que el mago que lo había atacado hace un rato ya no estaba y en su lugar se encontraba esta chica con alas en vez de brazos y que había ayudado a Constantine para acabar con una de sus arpías. Constantine... No era un secreto en el infierno que John Constantine se había burlado del mismísimo Primero de los Caídos, no solo una vez sino que tres veces lo que lo había convertido en enemigo numero uno del infierno. Con solo imaginarse lo que haría con el alma de Constantine cuando la obtuviera sonreía; tal ves podía venderla a un enemigo de el a cambio de mas almas lo que lo haría mas poderoso ¿Cuanto valdría el alma de Constantine? Muchas miles de otras almas... ya podía imaginarse lo poderoso que seria si aquello pasara. Pero primero, debía atrapar al otro mago que andaba suelto y que desconocía, ya había demostrado que era un mago capaz pero muy poco daño le había producido a el, pero aun así lo quería, no podía dejar un cabo suelto, si lo dejaba ir podría volver con otros seres e intentarían derrotarlo, lo cual no podrían hacer debido a su poder, pero no quería correr el riesgo de ser desterrado al infierno.

Sus esbirros habían seguido al ser alado dentro de una casa y parecían tenerlo atrapado en una de las habitaciones de la casa abandonada... las cosas estaban saliendo como esperaba, aunque le preocupaba la ausencia de Constantine. Decidio entrar a la casa donde supuestamente estaba atrapado su rival.


Spoiler:
La segunda parte es del demonio por si no estaba claro xD






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Tema Privado Re: Mejor diablo conocido... [Uruk Ishi Ir]

Mensaje por Uruk Ishi Ir el Jue Oct 19, 2017 2:24 am

Segundos fue en los que la mente del chamán debía de pensar en algo y pronto, ya que se acercaban cada vez más las cantidad de entidades que comenzaban a corretear descontrolados, chocándose con las paredes al empujarse, desorbitados y furiosos de atrapar a la alada, Jhon no estaba, Neiwa estaba muy herida… Y cuando ella abandone la forma física Irmiya estaría solo y ciego, sus runas faltaban poco para que terminaran de descargarse para poder realizar otra nova rúnica, no quedaban opciones, Neiwa estiró las garras de sus pies para alcanzar una vieja silla y colocarla trabando el picaporte de la vieja puerta “Dudo… que eso sirva” –Lo sé… Mi Uruk… Debemos encont…- “Debemos salir de aquí, deja de pensar en ese imbécil, a ver…” Pero por más que le costaba de admitir tenía un nuevo plan de como separar a los demonios y si, necesitaba un tercero “Mai Rai despierta” “A sus órdenes mi Uruk Ishi” la segunda voz dentro de su mente se enlistó al llamado “¿En cuánto podrías estar?” “En cuanto recupere su visión, mi capitán!” “Por los dioses… Ok Neiwa, presta atención… Tendremos mucho en contra y todo en juego” En estos momentos la entidad tuvo que seguir de acuerdo al pie de la letra lo que el chamán diga, sin vueltas, los arañazos y golpes a la puerta amenazaban con derrivarla en poco tiempo, más lo que realmente preocupaba era una gran presencia oscura subir las escaleras, las plumas rojizas de su cuerpo comenzaban a caer exhibiendo poco a poco la piel y el aura azul desaparecía, aclarándose para dar espacio al blanco, cada paso explicado por el chamán era esencial, sincronizar el cuerpo para que él tenga fácil lo que sería un peligroso intento de escape.

Neiwa abrió la ventana divisando el patio trasero y la continuación a la casa vecina, se colocó lo suficiente cerca mientras llevaba el ala dañada a su costillar y la otra la lazaba apuntando al techo justo delante de la puerta, lentamente esta era despedazada mientras dos brazos con garras la atravesaban –Listo… Mi Uruk…- temblaba su voz –Suerte… Mi Uruk Ishi- y una suave brisa sopló por la habitación desplumándola por completo mientras ahora Irmiya era quien estaba de pie, cargando las runas a un costado de sus caderas según Neiwa había facilitado antes de abandonarlo. Sus ojos estaban en blanco, el llanto de la sacerdotisa desgastó su visión por un corto periodo de tiempo a lo cual debía guiarse por la posición de las manos y el tenebroso sonido de las criaturas, las 2 runas brillaron y levitaron frente al chamán guiadas por la palma tatuada en pleno brillo cargándolas. La puerta fue despedazada por fín y en cuanto las criaturas se asomaron apuradas fue cuando las estrellas de luz se dispararon al techo, dos explosiones que hicieron pedazos esa sección derrumbando en escombros cayendo sobre las criaturas, el peso aumentaba a lo cual el viejo suelo de madera también comenzó a desmoronarse frente los ojos de la niña poseída que solo rugió ante esa táctica barata, pero el humo ayudo al escape del chamán… El cual no fue muy bueno al comienzo ya que si bien su plan era aterrizar milagrosamente en el fango (Una caída del segundo piso no creo que sea beneficioso para el cuerpo) y correr a ciegas a la casa de alado.

En cuanto los escombros cayeron Irmiya dio la vuelta y corrió, pero calculando mal el salto su cara dio contra la pared –Jo…der…- “Maldita ceguera” tanteó hasta llegar a al marco de la ventana y de ahí se dispuso a dar el salto, más la torpeza ataca, un clavo que sobresalía del marco se enganchó con la tela del largo pantalón, a lo cual al intentar caer, este fue detenido y una vez más patas mirando arriba y el cuerpo abajo descendió directo hasta la pared… Estrellando su cara otra vez –Vaya… ¿Por qué… En la cara? Siempre...- ya su voz estaba casi desganada y el dolor era inevitable, inclusive esta vez su nariz se vio afectada a lo cual comenzó a escurrir sangre –Genial… Maldito mago, si se fue lo buscare hasta hacerlo…- maldecía por lo bajo pero la voz del demonio lo interrumpió a lo cual creyó prudente callar y seguir suspendido de allí -¡Encuéntrelos!- No se oía para nada contento, estaba debajo de él "¿Ya bajó? Mierda" y escuchó a las criaturas entre quejidos emerger de los escombros, un pequeño dato el cual nuestro “fallido” mago no podía contemplar es que el derrumbe acabó exitosamente con uno de aquellos centinelas demoníacos, a lo cual solo 3 hurgaban y buscaban en la zona mientras el demonio estaba de pié en el umbral de la puerta trasera, bendita sea las pocas oportunidades que una de las gotas de sangre descendía por el rostro del chamán, de la nariz a la mejilla, a la frente y luego como una gota de lluvia que sonríe a la desgracia, salpicó la nariz de la niña.

El demonio tocó la gota y alzó la mirada, contemplando a nuestro peliblanco quieto, en silencio, suspendido mientras mordía su labio inferior, otro feroz gruñido seguido de la orden de sus demonios seguidores advirtió de esto al chamán –Oh Damballa hazme desaparecer por que eso no se escucha nada bien- sumemos el crujido de la tela junto con un leve descenso –Mierda…- ahora el ruido de las llamas que se generaban en la mano de la niña mientras las criaturas se adentraban en la casa una vez más a buscarlo –Mierda…- culminando que su cuerpo cada vez se sentía más pesado por la presión y la gravedad, la tela se partió dejando un retazo en el clavo -¡MIERDA!- salvado en parte por un amague de las garras de uno de los demonios que logró subir a la habitación otra vez, ahora estaba cayendo -¡Arderás en el t…!- pero la joven se demoró por hablar y la mano expulsó el fuego directo a la casa, comenzando a propagarse y subir por la vieja y seca madera, el chamán cayó sobre ella partiendo las escaleras, pero una oportunidad así no debería desperdiciarse, adolorido tanteó el rostro de la joven y aprovechando entre quejidos comenzó a intentar realizar una improvisada carga empática sobre la niña –“Descendiende del sulfúrico aliento de las bestias del averno que osas caminar en este plano ¡Te exijo abandonar este recipiente! Me pongo de rodillas delante de tu pad…”- el quejido lo dijo todo, pues otro grito creó una onda expansiva alrededor de la criatura, que la envolvió en llamas quemando parte de las mangas de la túnica de Uruk que fue expulsado varios metros hasta el fango del patio, el cual esta vez cayó de espaldas, pero la húmeda tierra teñía su albino cabello –Necesito… un … baño- entre quejidos, con la nariz casi partida, el brazo débil y adolorido hasta la médula se dió la vuelta, solo para a gatas dirigirse al sentido contrario donde se escuchaban los gritos de la niña.

-¡Tráiganmelo, vivo!- exigió el demonio incorporándose lentamente del suelo mientras sus servidores atravesaron el patio hasta llegar al chamán, el cual clavaron sus uñas en las piernas y comenzaron a jalar -Oh no… ¡Duele!- y fue arrastrado con tal fuerza, seguido de un grito distorsionado ya que su cabeza se encontraba besando el fango que dejó atrás hace segundos, sus piernas sangrantes al sentir el filo mientras sus risas resonaban, ansiosos y deseosos de despedazarlo. Lo dejaron frente a su jefe y la niña se dirigió regocijándose hasta aplastar su columna y comenzar a pisotear bruscamente su espalda, el chamán solo podía apretar los dientes para soportar el dolor, no podía verla, pero podía sentir ese invasivo aroma –Yo… Te llevare ante tu padre, tus hermanos te verán sufrir por esta ofensa…- -Te crees muy listo… ¿No es así, brujo?- y las llamas comenzaron a desprenderse con mayor intensidad, unas llamas espirituales que no lograban dañar el cuerpo de la poseída con esa voz que haría temblar las rodillas de un creyente “Mai… ¿Estás listo?” comenzaba a sentir el escozor de sus ojos, su vista se recuperaría… Si es que no era calcinado antes -¡Maldición, Constantine!- no se le ocurrió decir otra cosa mientras el demonio reía y alzaba la mano, las criaturas se preparaban, iba a ser condenado “Solo unos segundos, mi Uruk ¡Espere!” “Yo no soy el que decide, dicelo a él” Por segundos tuvo esa sensación nuevamente, el reencuentro con la temprana muerte por seguir sus instintos… Pero la debilidad puede ser una gran ventaja, ya que los espíritus,esas las almas temerosas se hicieron presentes en el lugar, acercándose lentamente y rodeando a una distancia segura al demonio, la ventaja de ser una tentación como recipiente espiritual, es que quienes no cruzan el velo desean la oportunidad de ser recompensados, otra segunda oportunidad ya que el demonio comenzó a mofarse del “Patético ejército” como los llamó -¡Oh espíritus! Ayúdenme y juro por mi padre Elegua, los llevaré a encontrar su paz ¡Arremetan contra el dem…!- -¡CÁLLATE!- fue interrumpido por el pisotón del demonio más los espíritus captaron el mensaje, comenzando revolotear entre gritos y alaridos a los demonios, no podían hacerle nada, más era una buena distracción, una brecha para que el chamán obtenga su vista… O tener la esperanza (La cual Irmiya no tenía, pero Neiwa sí) de que su compañero no haya huido y aproveche a los demonios enfadados con la presencia de los fantasmas prolongando el tiempo.


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Tema Privado Re: Mejor diablo conocido... [Uruk Ishi Ir]

Mensaje por John Constantine el Jue Oct 19, 2017 9:33 pm

Finalmente John llego a la salida hacia la calle, le había tomado un par de minutos y unas cuantas maldiciones llegar hasta ahí pero ya se estaba acostumbrando al dolor, por raro que parezca, el dolor hacia que John pensara mas rápido y estaba mas lucido sobre todo después de esas vueltas que dio en el cielo sobre una arpía que giraba sin parar, y si no estaba sobre la arpía estaba sujetado por la chica de cara triste que lo llevaba donde quería pero que había perdido de vista luego de un ataque incendiario que prendió en llamas su ala. Debía buscar el lugar donde estaban, no podía dejar que aquel demonio se siguiera saliendo con la suya.

[ Esta bien, primero que todo debo averiguar donde están estos tipos, pero necesito un guía... ]

John saco su encendedor del bolsillo de su pantalón, era un encendedor viejo, casi sin mecha y gastado pero no lo quería para quemar algo o encender su cigarrillo, aunque le gustaría fumar ahora o quemar algo para desquitarse, pero no era el momento. Dejo el encendedor metálico en el suelo y colocando su mano sobre el le susurro - Ostende mihi viam tuam in perditionem... - y dio un paso atrás. El encendedor comenzó a ascender y comenzó a girar sobre su propio eje casi sin control. John solo observaba, esperando a que algo sucediera, lentamente el encendedor comenzó a perder velocidad hasta que finalmente se detuvo apuntando con su parte delantera hacia una dirección. Constantine tomo el encendedor que aun levitaba frente a el y se lo volvió a guardar en el bolsillo.

Ya casi no sentía el dolor en sus costillas, mas que nada por que no sentía en general esa parte pero podía caminar ya con regularidad y con la bastante velocidad como para dirigirse hacia donde apunto el encendedor. Seguía caminando cuando de la nada escucho una pequeña explosión que parecía tener su origen en la casa que estaba justo en su camino. Decidió ir despacio, no tenia apuro... tal ves simplemente había vuelto a aparecer el mago y lo tenían rodeado, nada por que preocuparse. Camino lentamente hasta la esquina de la casa y observo como lo que no le preocupaba estaba ocurriendo, así que solo observo lo que sucedía... ningún apuro... ninguna preocupación... solo mirar. El grito que lanzo el pobre hombre en el piso en contra de el le hizo salir una sonrisa de su rostro, parecía que aquel sujeto ya lo estaba comenzando a conocer... es decir, si ya lo estaban maldiciendo es porque al menos una idea tenia de el.

Mientras observaba la situación empezó a notar como comenzaba a acercarse espíritus errantes y comenzaban a rodear a la niña demonio que aun estaba en pie sobre al que llamaría Uruk, ya que así fue como lo llamaba la mujer alada. Cientos de espíritus se comenzaron a aglutinar en el lugar, apenas podía ver a través de aquellos seres fantasmagóricos, pero no entendía que es lo que intentaba hacer el sucio mago, sabia que era el que los podía manejar, ya había observado su poder y sabia que era capaz de hacer, pero aun así, no tenia sentido para el lo que estaba haciendo. Aunque fueran muchos espíritus, cientos, miles o millones, eran inútiles no tenían ninguna habilidad en contra las personas normales y menos aun contra seres demoníacos, y peor aun contra un demonio como al que se enfrentaban. El ambiente se había enfriado y de un momento a otro los espíritus comenzaron a moverse a gran velocidad al rededor de los demonios. Gritos, llantos, risas psicóticas inundaron el lugar causando la ira de los que eran acosados por estos fantasmas... y John vio su oportunidad.

Tomo la daga que le había sido entregada y que tenia en su cinturón y salio de su escondite entre medio de la confusión y el caos. Sentía como los fantasmas se movían cerca de el a gran velocidad, algunos lo traspasaban y otros le gritaban o lloraban al oído, pero no se inmutaba, sabia que no podían hacerle nada a el. Siguió caminando entre los fantasmas hasta llegar por la espalda de uno de los demonios que aun estaba desorientado en aquella situación. Sin dudarlo un segundo clavo la daga en la espalda de aquel ser y un grito agónico fue lo que soltó el demonio al sentir aquel apuñalamiento por la espalda, al girarse para ver quien había hecho aquel acto contra el fue recibido por un rápido movimiento de la daga que hizo que su cabeza saliera rodando a un par de metros del lugar, mientras su cuerpo inerte caía y desaparecía entre el olor a azufre y a humo.

Aquel movimiento había llamado la atención de los otros dos seres y de la niña que aun estaba de pie sobre su forzado aliado. En un acto de solo reflejos lanzo el cuchillo con todas sus fuerzas hacia donde se encontraba la niña para ver si es que podía causarle algún daño aunque fuera por sorpresa... pero la sorpresa fue de el al ver que detenía la daga aun en movimiento y se la lanzaba de vuelta a el. Por los pelos la alcanzo a esquivar lanzándose hacia un costado, aunque no del todo ya que un corte en su hombro hizo que el liquido vital comenzara a brotar manchando la camisa y la gabardina. Rápidamente se tomo el hombro para intentar que la sangre no siguiera fluyendo mientras el demonio reia a carcajadas ante aquella situación.






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Tema Privado Re: Mejor diablo conocido... [Uruk Ishi Ir]

Mensaje por Uruk Ishi Ir el Jue Oct 19, 2017 11:27 pm

La dama de la fortuna nos sonríe, pues el alarido de un demonio llegó al mismo instante que la visión del chamán comenzaba a pasar de sombras a una nublosa, presenciando al ladear el rostro una figura humana acabando entre un lagrimal de sangre como la bestia era desplazada del mundo terrenal “Por los dioses” su vista lentamente volvió aclararse tomando color turquesa mientras presionaba los dientes en una media sonrisa… Admitámoslo, lo odiaba en varias situaciones descabelladas, pero le daba gusto que este malnacido estuviera presente ya que entre ambos lograron dar un buen show, eran dos criaturas menos y quedaban 3 en nuestra cuenta regresiva de demonios a lo cual era la oportunidad perfecta para terminar de una vez por todas, ya que sus runas estaban descargadas... “¡Listo, Mi Uruk Ishi!” aquella alegre voz entre risas traviesas que dio mayor satisfacción tomando cartas en el asunto “Nunca… los dejaremos atrás… Y nunca… Nos dejarán… atrás” “Cállate Neiwa, este hijo de perra me las pagará” –Solo quería verlo para una cosa…- colocó su mano en la oportunidad que el demonio concentrado en herir al mago dejó de torturar el cuerpo de Irmiya y cargó las pocas runas en el sacó de su lateral, estas brillaron y se elevaron comenzando a girar en un círculo, con mucho cuidado gracias a la palma tatuada las fijó en sus puntos ciegos, especificamente en un lateral que no dañaran a Constantine, más una de ellas se dirigía al demonio poseído, ya le valía madres dañarla… Este hijo de la oscuridad presentaba un gran poder el cual no volvería a subestimar, la furia del chamán era incomparable después de la agitada noche que le esperaba -¡Nova Rúnica!- y las 8 estrellas fueron disparadas, antes que la poseída pudiera darse la vuelta una de sus runas estallaron directo en su rostro, impulsándola hacia atrás junto con los dos engendros restantes que tontamente intentaron lanzarse sobre el chamán al ver las luces, pero la barrera lo contuvo y los espíritus se disiparon a lo cual Irmiya alzó la mano y lo más rápido posible se reincorporó tambaleando sus piernas -¡Todos encontrarán la paz con Elegua gracias a su valor y su ayuda!¡Los llevaré ante barquero del Velo!¡Gracias y esperen por mí! Jamás los abandonaré- pudo exclamar dibujando unas leves sonrisas en sus rostros, despidiendo al chamán mientras volvían a sus escondites.

En cambio si habamos de abandonos... En cuanto volteó ya a salvo de que la niña fue expulsada a unos metros, alzó un gruñido ante el rubio y no dudó en acercarse cerrando sus puños -En cuanto a tí...- , solo para con sus últimas fuerzas darle un buen puñetazo en aquel rostro para que sus narices sangraran en iguales condiciones -¡Pude haber muerto condenado malnacido!¡Me debes tu culo una y cien veces esta bendita noche!- señaló el mismo suelo tambalenandose cual borracho por el cansancio físico entre jadeos ajetreantes, cual novia enfurecida reprochandole(? al escuchar el quejido de la niña el panorama volvió a cambiar, pues esta fue lanzada hacia la cerca vecina y atravesandola, ya los patios estaban conectados y destrozados por todos los lados que se apreciasen, en cuanto a los engendros, uno perdió un brazo agonizando y retorciéndose en el suelo mientras el otro emergía de las llamas de la casa que ardía en el fogoso incidente anterior –Me cag… Por los dioses- Como un cliché empujó a Constantine y este se colocó encima de él, atrapando sus piernas con las suyas, sentados mientras tomaba la larga cadena de su cuello, la cruz de Ankh, rodeando el cuello ajeno y acercando sus rostros peligrosamente pero mostrando en cada paso el disgusto y el ceño fruncido del chamán –Me haces desperdiciar energía ¡Tenlo asegurado!- tomó del morral dos muñecos vudú y con uno limpió la nariz del ajeno, con algo de su sangre más la sangre de la propia mano del chamán juntó los muñecos al símbolo que colgaba, iniciando así la carga empática –Oh Isis y Osiris, tal como ayudaron a Anubis líbrame del mal que acecha a mi cuerpo…- y en medio del rezo presionó sus dientes entre gruñidos dirigidos a Constantine solo para acercarse como si quisiera matarlo con la mirada -… Y al de este tarado- los muñecos brillaron y comenzaron a deshacerse en sus manos traspasando su salud a ambos presentes, la conexión espiritual mediante el amuleto y su habilidad sanadora debían de curar al ajeno y al mismo chamán, cerrando las heridas, cauterizando las venas dañadas de las fosas nasales y calmando el tormentoso dolor de los cuerpos en una buena proporción… Claro que esto dependía de la voluntad de Constantine, aunque Irmiya prácticamente lo obligaba a mantener la cercanía mientras los muñecos vudú se deshacían dejando caer la arena, los huesos y las hierbas secas en las prendas de ambos.

-¡No vuelvas a soltar mi daga!¡Ni a dejarme!¡Por que la proxima... No te salvo! ¿Quedó claro o te hago un dibujito?- retiró la cadena para volver a apartarlo, sin antes proporcionarle una buena cachetada con su amanerada y caprichosa actitud particularmente de un sujeto de su clase, el rugido de la niña poseída ordenó a las criaturas atacarlos aunque estuvieran malheridas, el iracundo odio y furia se destacaba en las llamas espectrales que rodeaban a la niña y ahora la hacían levitar –Mierda…- musitó ladeando la vista a la escena presente, se irguió una vez recuperando la normalidad de sus funciones motoras y corrió hacia la valla donde estaba incrustada su vaya mientras mentalizaba algún recuerdo alegre, algún adejo de felicidad de la dulce infancia, allí solo podía pensar en su madre... Algo que lo haga "feliz" “El jovencito de 8 años, en una ronda tomado de la mano junto a su madre y sus cuidadoras, un circulo en medio del bosque nocturno bajo el claro de luna, recitando un coro envidiable para los ángeles, admirando a su diosa y esta nutriéndolas con aquel brillo espiritual, las sacerdotisas de prendas blancas y cabellos largos, sonrisas amplias incluyendo al niño el cual solo tenía ojos para su nada madre, aquel ser amoroso, armonioso, bella como ningún otro ser en la tierra ante su hijo… La felicidad de poder compartir y aprender los conocimientos que ella otorgaba: Paz y cariño, por la naturaleza, por sus espíritus rondantes y por la compañía de su familia... Por la humanidad y los inocentes, librarlos del mal que plagaba el corazón, de las penas... De toda tristeza y dolor: Sus origenes bajo la magia empática”… El cabello del Uruk Ishi se tiño de rubio ceniza mientras ahora las plumas de su cabeza de rojo, mientras corría su cuerpo comenzó de nuevo el ciclo del trance y esta vez golpeteó 5 veces la gargantilla de madera de su pecho, segundos en cuanto tocó la  daga incrustada su cuerpo brilló cubriéndose del plumaje ya antes conocido, salvo que esta vez eran suaves y "brillantes", su altura drásticamente se vio reducida al igual que su forma al de un joven de 9 años con cola de mono y unos brazaletes dorados, colocando sus pies en la cerca mientras jalaba fuerte de su arma incrustada en la madera… Su fuerza no era tanto, más bien era débil comparada con Neiwa y mucho más a Orunhé, pero la risa que explayaba de pura felicidad y esos ánimos (Sin contar la sonrisa afilada cual tiburón y desquiciada dibujaba en su rostro y el extraño arqueo de su espalda hacia atrás) lograron con el ímpetu retirarla, una ágil voltereta flexionando su cuerpo cual bolita y luego caer de pie mientras comenzaba desenfrenadamente a trotar en el lugar mirando para ambos lados en un interminable vaivén como si una dosis de adrenalina dulce recorriera sus venas, derrochando una increíble aura dorada de energía… -¡A la carga va Mai Rai!- alzó la daga con ambas manos flexionando las rodillas y luego dio un salto varios metros, desde la distancia recorrida hasta enfrente del mago Constantine -¡Tú, vas a el manco, yo por el bonito!¡Apresúrate bueno para nada!- y delante de él con una vuelta agacho el cuerpo posando las manos sobre el fango con la daga en una, arqueando la espalda cual corredor más temblequeando su cuerpo conteniendo la risa descontrolada y ese ánimo abrazador -¡Hora de patearles el culo y terminar de una puta vez!-

-¡Denle la bienvenida a su primo lejano, malditos!- su grito de batalla mientras a toda velocidad sobrepasando las condiciones humanas corrió hasta la criatura, resbalando gracias al lodo, recostándose mientras alzaba el filo de la hoja para desgarrar el vientre de la criatura, acto seguido; otro salto que terminó sobre la espalda de este, colocando sus piernas alrededor del cuello con dos movimientos rápidos de la daga cortando ambas garras de la criatura que amagaban con tomarlo -¡Saluda a mi tío de mi parte!¡Que me traiga algo para navidad, joder!- y la cínica carcajada resonó mientras con ambas manos en medio del forcejeo y los intentos fallidos del engendro por apartarlo de su espalda entre alaridos y correteos en círculos, la daga fue incrustada justo en el cráneo, claro que en cuanto la bestia cayó Mai Rai continuaba quitando el filo y volviéndolo a perforar… (Entra cuchillo, salen las tripas) Así repetidas veces cada véz mas rapido mientras salpiaaba toso sur ostro y se relamía cual lunatico frenético mientras el cadáver se deshacía -¡Toma-Toma-Toma-Toma!- como un infante jugando continuó hasta que desapareciera, claro estaba que luego la niña flotante lo señaló mientras recreaba una bola de fuego en su palma -¡Deja de meterte en mis asuntos!- exclamó una voz mucho más poderosa de aquella dulce garganta dirigida a la nueva molestia, más rápida y eficaz que el chamán o la alada -¡Cierra el pico!¡Más respeto con la familia, condenada niña fea!- logró correr a toda prisa un lado para que la bola de fuego no se dirigiera a Constantine -que esperemos que la criatura de un brazo no le cause problemas- ante eso el demonio ahora comenzaba a lanzar repetidas veces cortas llamaradas con la idea de herirlo, pero Mai Rai ama correr, su agilidad permitía predecir la trayectoria de las bolas de fuegos y comenzar a ir en zigzag sin detenerse con la risa de un niño joven y maleducado -¡Cara de trasero!¡Apestas!¡Horrible!¡Aliento a eses!- repetidos insultos burlándose de los intentos fallidos de la niña que estaba distraída, enardecida por aquel niño con un olor similar al suyo pero débil, ya que el cuerpo del Uruk Ishi y el resto de su esencia podía trasmutar el aroma de aquel trance en el que ahora se encontraba Mai Rai, quien gozaba enormemente de dar uso de su poco tiempo en la tierra.

El pacto con el Leviatán:
Espíritu: Mai Rai
Aura: Amarilla
Mai Rai es un espíritu alegre, burlón e hiperactivo, habla aceleradamente y en cantidad, es tanto su energía que cada vez que es invocado su cuerpo automáticamente tiembla mientras ríe constantemente.
Invocación: Su estado de animo debe ser el de un recuerdo alegre hasta que su cabello llegue al tono rubio, luego se golpea el colgante de madera 5 veces con un determinado ritmo (Pa-papapa-pa). El colgante golpeara sobre el pecho dos veces en respuesta.
Leyenda: Mediados del siglo XV Mai Rai era un niño de 9 años vivaz, alegre, mañoso y pequeño ladrón. Vivía con su padres y sus hermanos en una camarada ambulante de brujos y estafadores que recorrían toda la Europa Occidental. Cuando la Santa Inquisición comenzó a perseguirlos sus padres dieron el alma del joven niño al Leviatán para que este le diera la velocidad y aguante para mover todas las carrozas de su gente simultaneamente, su corazón se detuvo cuando llevó a todos a un lugar seguro en los bosques.
Habilidad:
-Su cuerpo llega a la altura de 1,25 mts y posee dientes afilados (Como un goblin) lo cual le hace sencillo moverse con facilidad (También utilizado para "robar" en trama).
-Es muy ágil y rápido.
-Habilidad en la daga de Irmiya (Véase mas adelante en "armas").
Ventaja:
-Aumenta su agilidad fisica un 25%
-Alcanza los 100 km por hora
-Puede dar largos saltos hasta de 8 metros de largo.
Desventaja:
-Su fuerza se reduce a un 25% (Inferior a la de un humano)
-Débil contra ataques de agua y tierra (No sabe nadar)
-Después de cada salto desciende muy lentamente lo cual queda vulnerable hasta llegar al suelo.
-Debido a su actitud energética se agota muy fácil después de cada ataque.
Duración: 4 posts
Recarga: 4 posts
-Contra- Es un espíritu inestable y sin paz, lo cual este puede desaparecer fácilmente durante el combate, luego de abandonar el cuerpo del chamán este pierde la movilidad de sus piernas (1 post) debido al desgaste físico.
Modo trama este peculiar espíritu no necesita ser invocado, este puede manifestarse para hacer de sus maldades si Irmiya se queda dormido (En ocaciones x o especiales)


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Tema Privado Re: Mejor diablo conocido... [Uruk Ishi Ir]

Mensaje por John Constantine el Lun Oct 23, 2017 10:31 pm

Nuevamente el otro mago había cambiado de forma, ahora parecía un niño que no se callaba, ademas de ser muy veloz le había dicho que el debía hacerse cargo del ser demoníaco al que le faltaba un brazo y estaba de rodillas tomándose el muñón donde anteriormente tenia el brazo, mientras el pequeñajo luchaba contra el otro de los seres que quedaba vivo... aunque no por mucho tiempo ya que en cosas de segundos ya era destruido por el pequeño. John aun no estaba de pie y ya se estaba enfrentando a la niña poseída... Tal vez se lo podría dejar a el para que se haga cargo de la situación. No seria una molestia para el.

La mejilla aun le ardía tras la bofetada que había recibido, y eso sin contar que le había roto la nariz también, pero de eso ya no quedaba rastro. Pero estaba enojado, no podía permitir que se saliera con la suya sin recibir alguna especia de castigo por lo que le había hecho. Su mirada se centro en ser que aun aullaba de dolor por su extremidad perdida. Debía acabar con esa cosa para por fin centrarse en la niña demonio que había comenzado todo este problema. Aun sentado en el piso miro a su alrededor buscando algo con que golpearlo, encontró una roca que no era de gran tamaño pero que podría funcionar por lo menos para acabar con ese demonio... pero otra idea le cruzo por la mente.

Lentamente empezó a caminar donde su victima, a diferencia del muchacho que corría a toda velocidad. El demonio al ver que se acercaba John intento darle un manotazo pero no fue capaz de golpearlo debido a lo lento que lo hizo y que Constantine lo pudo esquivar.

- Aun te quedan energías ¿eh cabrón? Seguramente te gustaría seguir dando vueltas por aquí por unos minutos mas, es decir, ¿quieres volver allá abajo? No me quiero ni imaginar lo que hacen a las cosas como tu en el infierno cuando fallan en su misión, yo simplemente podría mandarte allá abajo es vez de asesinarte, seguro que así sufrirías mas.... Pero se puede arreglar el que estés aquí mas tiempo.


Muy poco se podía saber de como se sentía el demonio (por si eran capaces de sentir algo), pero si parecía entender lo que Constantine estaba diciendo. Al fin y al cabo, muchas de las criaturas que se arrastraban en el inframundo anteriormente eran humanos normales que se habían ganado un puesto en el infierno por el como llevaron su vida, por sus decisiones y sus pecados. En el fondo, aun eran personas que querían escapar del sufrimiento que iban a tener que sufrir por la eternidad, tal ves estos minutos que ha pasado luchando contra el es lo mas cercano que tiene de una vacaciones. Se acerco lentamente nuevamente donde esta el ser demoníaco pero este no lo ataco, había comprendido lo que John había dicho y confiaba en el... tal ves la peor decisión que había tomado.

- Bien... primero necesito algo cortante...

Dejando la piedra a un lado comenzó a buscar algo que tuviera punta para poder realizar lo que quería. Pero no tenia nada, la daga que le habían prestado la estaba usando el mocoso que intentaba atacar al demonio, y las plumas del ser alado ya habían desaparecido... Volvió a mirar al demonio y se dio cuenta que tenia garras en la mano que aun tenia. [Tendrá que servir] Le tomo la mano al demonio y con una garra comenzó a dibujarle un símbolo en el pecho, claramente el ser demoníaco sentía dolor, pero no intentaba hacerle nada a John. Después de tan solo unos segundos había terminado.

- Ahora estas bajo mi poder... - Sonríe - Vas a hacer lo que yo te diga, y si lo haces bien vas a ser recompensado... y si no, bueno... ya sabes

El demonio asintió con la cabeza esperando ordenes. John se sentía orgulloso de lo que había hecho, es decir, logro amarrar a un demonio nuevamente y podría usarlo como quisiera, y ni siquiera lo tuvo que hacer por la fuerza, el se dejo ser amarrado. Aun tenia la suerte de su lado al parecer. Se le acerco al demonio y le dio las instrucciones que necesitaba... John camino donde estaban luchando el demonio y el niño veloz, y fue en compañía de su nuevo compañero demoníaco.

- Oh, no se molesten por mi... continúen, yo puedo esperar - se apoyo en un cerco cercano.

- Menos mal que no has huido Constantine, nunca me perdonaría a mi mismo el que hubieras huido de mi... - hace un pequeño escudo de fuego que hace retroceder al pequeño que saltaba a su alrededor - veo que me robaste un súbdito, supongo que por algo te ganaste la fama de ser un estafador...

El mocoso se acerca a John algo confuso al ver que este estaba acompañado por el ser demoníaco manco, pero alcanza a ver que tiene un símbolo dibujado en la carne del pecho del demonio y se acerco para observarlo mejor... Pero en un instante estaba tomado del cuello por el demonio y a una altura en la que no podía tocar el suelo, había sido sorprendido por el demonio... John se le acerca y le quita la daga que tenia aun en la mano...

- Tomare esto prestado si no te molesta...

Nuevamente Constantine estaba armado y se preparaba para enviar nuevamente al demonio al infierno... si su plan funcionaba todo debería salir bien, pero todos debían cumplir con su papel en el plan.






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Tema Privado Re: Mejor diablo conocido... [Uruk Ishi Ir]

Mensaje por Uruk Ishi Ir el Dom Oct 29, 2017 10:52 pm

El niño se divertía con aquella danza en medio de la caótica pelea, corriendo al son que con alguna pirueta lograba retractarse del camino a otra dirección imprevista o desaceleraba el maratón drásticamente esquivando cada pequeña dimensión de las explosiones de fuego generadas por parte de la entidad tan familiar, dejando aquellas huellas sobre la tierra seca, el tentador aroma azufroso propicio del mundo oscuro que habita el mundo terrenal, esa peculiar fragancia que tanto gustaba a Mai Rai, inclusive en su burla se detuvo a aspirar de los restos de las brasas y el tenue fuego que se disipaba de inmediato tras el impacto, si bien puede malinterpretarse como un pequeño demonio este chiquillo emplumado con cola de mono, no era más que un alma entregada a los príncipes oscuros como un mundando sacrificio en una de sus vida pasada, potenciando aquella alegría y energía de lo que alguna vez fue… Y siempre será gracias al chamán, un simple mocoso auspicie de todo lo atlético como ahora demostraba, esas ganas de chistes y juegos, si bien convocado al igual que la alada por un cometido “Termina con las criaturas, distrae a la niña, acércate y toma al demonio por la cola” … Más no destaquemos que no era muy listo mostrandose muy impulsivo a diferencia de Neiwa, tampoco mostraba fortaleza física o musculo como Orunhé, si es que podía ser eficaz el objetivo de agotar a la niña (Cosa que el Uruk Ishi dudaba) sería mucho más fácil retirar el demonio que yacía en su interior, solo con que una vez logre acercarse el pequeño diablillo y retenerla Uruk haría su aparición y permitiría mediante la carga atraparlo en su canal, era riesgoso ya que vieno la magnitud de la entidad demoniaca presentaba un reto y un peligro tanto a su salud física, espiritual y mental, el desgaste podría ser desmedido…

Pero la vida de una niña estaba en juego, la naturaleza del chamán era el jamás dejar una vida en pena y sufriendo por culpa de lo inexplicable o incontrolable que presentaban las entidades espirituales, si se tratase de un demonio replanteaba el hecho de ser participe aunque no se viera como fuente de la situación, era su moral y responsabilidad el verse envuelto en esta clase de problemas; Debe salvarla, encontrar la forma de purgar su alma antes que sea tarde, antes que sea corrompida por el caminante de las sombras que juega con la vida… Pero sobre todo también debía sobrevivir, solo para poder ayudar a todas las almas que prometió darles paz. Estar comprometido no es jamás fácil o se asemeja a la tranquilidad, más cuando se allega a una pasión Irmiya se mostraba dispuesto y dedicado: La vida y la muerte, ambos mundos unilaterales que pueden tocarse, que llegan a convivir por una cohesión o situación implícito de algo sobrenatural, para ambos ante un mal uso o quiebre se encuentran atrapados, pueden producir una inquietante atmosfera tanto vivos como muertos cuando sus mundos se unen, pocos seres como los magos presenten en esta escena tienen la calma de estar acostumbrados después de todo, llámese don o una mentalidad un tanto distinta con los canales espirituales nutridos en la facultad de saber manejar estos temas… O quizás algunos, ya que nuestro frenético Mai Rai entre tanta lirica escrita no se detenía de correr, aunque ya se notaba agitado seguía fastidiando a la poseída, él perteneció forzosamente a este mundo, dejó de existir hace mucho y se veía rindiendo cuentas a su Uruk Ishi tras permitirle sub-existir y mostrar lo que era capaz.

Pareciese que logró el cometido, pues la niña ahora recreó un escudo que impulsó a Mai Rai a retroceder de un amplio salto de casi 6 metros arriba y descender lentamente, mientras pudo contemplar que aquella entidad volvía a entablar una charla con Constantine, una cierta intriga impulsaba a Mai Rai quien abrió los ojos de par en par al ver que justo muy cerca de él se encontraba aquella criatura “¿Qué rayos tendrá ese sujeto?¿Se animó a invocar a este ser? Lo mataré llegase el caso” –Woooooo ¡Mire Uruk Ishi!- se dijo a si mismo con aquella felicidad inocente, aquel brillo de niñez perdida por parte del espíritu, hasta lograr descender por completo, sus pies descalzos y emplumados tocaron la tierra y allí fue cuando se acercó a brincos al compañero y el engendro, desatendiendo la pelea unos segundos para ver de cerca aquella criatura entre un intermitente saltito turnando pie a pie en el propio lugar debido a su naturaleza “Oh por el amor a los dioses… ¡Atrapó un bicho!¡Que generoso! No te sorprendas por eso…” sarcástico resonaba el chamán en su interior, burlón y enfadado por la situación que cáusticamente atrapaba la atención de su entidad de turno, el pequeño rodeara a Constantine y a la criatura contemplando de cada ángulo el cómo pudo domar a esa criatura –Increíble… ¡Un perrito!- se burló estando cerca de aquel demonio que lo seguía con la mirada “O-Oye ¡No te acerques!” advirtió Uruk algo alterado mientras Mai Rai abusando de la confianza y ocultando su daga por detrás estiraba la mano libre para acariciar la cabeza del engendro –Esta domesticado Uruk Ishi… ¡Mire!- tal cual como un niño perdido en el tiempo física y mentalmente se acercaba al peligro “¡No te fíes de ese hi…!” dicho y hecho las sospechas eran certeras, pues la voz y su presencia fue completamente interrumpida por unas afiladas garras que tomaron posesión del cuello de Mai Rai, la fuerza en el agarre impidió que este lograra reaccionar adecuadamente, levantándolo mientras sus pies eran agitados en un desesperado intento por zafarse -¡SUELTAME-SUELTAME-SUELTAME!- reiteradas veces intentaba deshacerse de ello pero no lo conseguía, no tenía ningún tipo de ventajas debido a su altura, mientras su voz era apagada por la contracción del cuello, tan solo levantó la cuchilla intentando fijarse en la muñeca de su opresor, pero el mago traidor se dispuso tras un corto forcejeo sorpresa el arrebatarle su arma, sin oportunidad de rechistar gracias a la mascota que forzaba su sumisión.

Mostrando sus afilados dientes y quejidos mientras luchaba por respirar el mago rubio se retiró de su vista, solo estaba el engendro y Mai Rai, el niño diablillo en la escena “¡Sabía que no debíamos fiarnos de él!¡Ese maldito!” “Uruk… Tendrá sus motivos…” “Me importa una mierda en nombre de los Dioses… ¡Va a matar a la niña!¡¿Por qué crees que tomó la daga?!” Neiwa acalló en su sollozo, nadie tenía una certera idea de las acciones desmedidas del mago Constantine –Lo-Lo siento… Mi… U-uruk…- decía con cierta dificultad mientras su rostro se enrojecía por la fuerza que intentaba aplicar para zafar del agarre, pero era pequeño, no tenía fuerza, sin su daga era inútil y patético mientras agitaba sus pies… Mai Rai era una invocación, pero ¿Cuál era el sentimiento que podía expresar? ¿Decepción? Si, se sentía avergonzado pues el chamán se encontraba frenéticamente incontrolable entre insultos al contrario por tomarle el pelo al niño, frustrado el solo imaginar que tendría malas intenciones frente a la niña víctima de la posesión… -N-no… No será…. Así!- dijo alzando sus piernas para enroscarlas sobre el brazo ajeno alusivo de su cuerpo flexible, abriendo la boca intentando respirar mientras el engendro ejercía más fuerza para que no se agarre -No lo decepcionaré otra vez… ¡Mi Uruk ishi!- entre una forzosa voz con el poco aire comenzó a apretarlo con fuerza, si bien no tenía fuerza el frenesí de su cuerpo ocasionaba que ahora diera contundentes patada mientras su brazos tomaban posesión en la incómoda postura sobre la gran extremidad del engendro, contundentes patadas hasta molestarlo, dos golpes al suelo donde su espalda e vio afectada y en la mínima oportunidad, lo soltó para que sus piernas comenzaran a intentar correr a cada lado aunque se sintiera mareado por la falta de oxígeno, alusivo del desgaste que conllevaba al tomar contacto con el suelo y forzar al brazo del engendro a zarandearse de un lado a otro. La mínima oportunidad se presentó, ya estando intentando corretear en el suelo y el engendro de un brazo desesperarse por controlarlo presionando el cuello mientras el crujir era notable, Mai Rai pateó el tobillo derecho y luego el izquierdo, negándose a subir mediante el movimiento de su frenéticos pasos… El engendro se desestabilizó y fue cuando pudo hacer que haga flexión del brazo, acercándose a él solo para sus dientes de tiburón morderle directo la cara.

Chillidos y el dolor fue lo que hizo que el descuido del engendro al aflojar al agarre dieran paso al pequeño diablillo enojado a seguir mordiendo su rostro, abrazando su cuello mientras la mordida era correspondida a su hombro derecho, los colmillos de la criatura se incrustaron pero Mai Rai respondió a morder seguidamente con intensidad mientras la sangre borboteaba en un estallido y no se detenía hasta llegar al cuello y fracturarlo… El demonio logró soltarlo, fue cuando una última mordida al rostro allí donde estaban sus ojos se hizo presente, bañándose del carmín oscuro entre la agonía de sus chillidos, presionando con fuerza hasta asegurarse de penetrar el esqueleto y allí que dejara de moverse, cual perro rabioso que no suelta a su víctima entre gruñidos. Finalmente logró que dejara de moverse, fue cuando lo soltó y se colocó de cuclillas escupiendo el resto del sabor metálico de su boca, la sangre de demonio tan familiar a la suya pero distinta en varios aspectos… -¡AAAARGH!- gritó mostrando el dolor de su hombro, su brazo… quedó inutilizado, la mordida logró fracturarla el omóplato dando lugar a la sangre que recubría su plumaje -¡Me las… pagarás!- se levantó con dificultad entre bamboleos, sosteniendo su herida con la otra mano mientras ahora corría al mago, saltando directo a sus espaldas para golpearlo con su rodilla justo en el gemelo izquierdo, la poca fuerza poseedora para que se aparte de su camino, no confiaba en él, desaprobaba sus métodos… Pero un giro de la inconciencia daría vuelta la historia. Luego pasó de él siguiendo su camino -¡No harás nada, imbécil!¡Esta niña vivirá!- ese momento fue cuando la esencia blanca de Irmiya se desplegó sobre la dorada, pocas veces el chamán podía retomar control sobe la de Mai Rai… Lo cual lo impulsó a dirigirse a la niña, herida y tambaleante, logrando esquivar otra bola de fuego… No necesitaba la daga, solo debía de llegar al demonio.

A gran velocidad aunque sus piernas flaqueaban debido al dolor esquivo las dos bolas de fuego dirigidas a él en un rápido zigzag y luego se lanzó sobre ella, propicio de un cabezazo directo al rostro del demonio, sufriendo tras un implemento del escudo del fuego que apenas rozó sus plumas, su mano libre tomo el cuello de la ajena y en ese momento sus plumas comenzaron a decaer, desplumándose mientras el aura blanca consumía la blanca -¡Por el poder de quien creó la tierra a su imagen y semejanza, te excomulgo de este cuerpo!...- Tan solo la voz infantil tomó posesión de las palabras expresadas por el chamán que inminente invadió su esencia, su cuerpo cambió volviendo al chamán de la palma tatuada brillante… Mai Rai había desaparecido antes de lo imprevisto -…¡Toma mi cuerpo y clama mi alma, acepto tu voluntad y tu credo al igual que tu poder, contamina mi alma y ven a mí, esta niña no será suficiente para contener tu poder!- La carga empática logró abrir el canal sobre Irmiya el cual cerró los ojos tras las plumas abandonar su cuerpo, sintiendo la resistencia del demonio mientras las llamas escalaban por las mangas casi desecha, el otro brazo bajo e inutilizado, pero el dolor era para desviarse mientras cerraba los ojos y se concentraba en librar a la niña de la entidad que se negaba a abandonarlo, lagrimas recorrían las mejillas y hacían vidriosos la mirada turquesa del chamán, desesperado por librar aquella alma en pena -¡Poséeme a mí, llévame a mí al sinuoso camino del mal!¡Te entrego mi cuerpo!¡Abandona este cuerpo!¡En nombre de tus señores; Lucifer, Belcebú, Mammón, Leviatán, Asmod…!- la señal fue clave pues una gran aura negra envolvió a ambos, tanto al chamán como a la niña, un grito de ambos esbozaron mirando al cielo mientras eran consumidos por las auras y luego el silencio aparcó el ambiente, ambos cayendo de cuchillas uno enfrente del otro… Cabezas bajas y en silencio mientras todas esencias desaparecían… Los canales del chamán se veían cerrado, ni las 3 entidades se escuchaban en eco en sus cabezas.

-Constantine…- Al unísono sonaron ambos, el peliblanco y la joven elevando sus vistas al mago, el chamán no dejaba aquel cuello desatendido pero sus rostros mostraban una siniestra sonrisa, una acompañada de una risa mientras ambos levitaban, el chamán colocándose tras la niña, rodeando el cuello para no romper el contacto, riendo a la par… Sus mentes y espíritus estaban en sincronía, aquella entidad demoníaca gracias al cuerpo del chamán ingenuo cedió su cuerpo para absorberlo, confiado en que podría encerrarlo en su mente gracias a los Orishas, pero su fuerza era superior… Su odio radicado al mago rubio surgía en su mente, ahora tenía ambos cuerpos, abrazados y hablando al unísono, emanando aquella aura, absorbiendo la vitalidad ahora del peliblanco y gozando de aquella fuente energética que le brindaba… -Ahora sí…- reía con malicia y aquella retumbante voz en eco de ambos, siendo uno con la poderosa entidad demoníaca, algo quedaba de aquel chamán que luchaba en su interior junto con las deidades, pero la oscuridad implacable aplacaba sus recuerdos y el control de su cuerpo…

permiso~:
//Permito en su totalidad el uso del cuerpo y habla de Uruk al igual que cualquier acción al manejo de Jhon Constantine por el bien de la trama


"Todo aquel que crea en la magia, está destinado a encontrarla"

Hablar // Pensar // Actuar // Stalkear(?
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Tema Privado Re: Mejor diablo conocido... [Uruk Ishi Ir]

Mensaje por John Constantine el Dom Nov 05, 2017 8:59 pm

Las piezas finalmente estaban en su lugar. El plan estaba saliendo como esperaba... bueno casi, no esperaba que Uruk se pusiera en esa posición de ser poseído por el demonio. No recordaba haber visto con anterioridad que un demonio pudiera poseer dos cuerpos al mismo tiempo lo que podía significar que también su poder se había dividido en dos. Pero aun así, el cuerpo que poseía ahora es la de un mago poderoso, aunque John no quisiera admitirlo y menos decirlo en voz alta, el otro mago contaba con habilidades interesantes que ahora podían estar en disposición del demonio devorador de almas. Pero confiaba en que todo saliera como esperaba. Era como tener un rompecabezas casi completo donde solo te quedaba una pieza pero que lamentablemente no calzaba de ninguna forma así que tenía que forzarla.

Ambas personas se encontraban ahora unidas en frente de el, dos presencias que separadas podían considerarse peligros, pero ahora unidas podían tener el poder suficiente para controlar la ciudad por completa… o destruirla, dependía de lo que quisiera el demonio. Y el único que estaba en el lugar para evitarlo era John Constantine, el mago que siempre estaba en el lugar equivocado, pero en el momento correcto ¿Qué oportunidad tenía al enfrentar a ambos en pelea cuerpo a cuerpo? Casi ninguna, las peleas nunca habían sido su fuerte.  Pero sabía cuál era su fuerte.

John se puso en compostura, limpio su gabardina del polvo que tenía… aunque seguía sorprendido de que no tuviera ningún rasguño ni ninguna marca del fuego que había recibido. Toma la daga de Uruk y la pone en su cinturón para poder desocupar su mano, mientras que con la otra buscaba en su bolsillo una cajetilla de cigarros que nunca podía faltar, saca su encendedor y enciende el cigarrillo que ya se encuentra en su boca mientras Uruk y la niña demonio solo observan como esperando que algo fuera a hacer el mago estafador.

- ¿Cuál es tu plan Constantine….?
– dijeron ambos al unísono.

- Espero… - dijo John mientras daba una nueva bocanada al cigarro.

- ¿Esperar…? ¿Esperar que? – Estaba algo desconfiado de John, sabía que algo se traía entre manos y no quería correr ningún riesgo, aunque no importaba mucho, tenía el poder suficiente para resistir cualquier cosa…

- El momento en que te mande al infierno… - dio un medio giro y empezó a observar el cielo… -

- ¡Basta de estupideces Constantine! Sabes que no puedes hacerlo mientras no conozcas mi identidad…

- Pues ahora no lo necesito… Veras, ahora que poseíste a ese sujeto acabas de morder el anzuelo, solo es cosa de tiempo para que tu trasero llegue al infierno… como se diría en mi trabajo… por arte de magia.

- ¡¿Qué?! Eso no tiene ningún sentido…


- Y este es el momento en que el héroe cuenta su plan maestro para demostrar que su enemigo ya está derrotado, encerrado en medio de un plan que nadie más vio, solo el que lo llevo a cabo… Ahora solo queda esperar – estira sus brazos de manera orgullosa como si ya tuviera todo bajo control y se sentó en el piso a jugar con la daga haciendo dibujos en el piso –

- ¡Eso es mentira! No hay forma de que puedas hacerlo sin saber mi nombre
– la voz de ambos sonaba enojada, como si una rabia que no podían contener la intentaran expresar con su voz - ¡ Y UNA MIE**A CONSTANTINE! ¡ES SOLO UN FAROL!... Es solo un farol... JAJAJAJAJA casi me engañas John pero tu fama te precede, eres un timador de segunda y solo querías salvar la situación… Pero se la verdad, no tienes forma de vencerme…

[Creo que lo subestime… se lo está creyendo. No debo reírme, debo reforzar el farol.]

- ¿Y porque estaría aquí tan relajado? – siguió haciendo dibujos en el piso - ¿Acaso no debería pensar en huir y dejar que te diviertas con el tipo ese que salto a tus garras? Debería haber sido un idiota si no hui de este lugar mientras lo poseías, al menos haberme escondido o algo ¿no?

- ¡JAJAJAJA! Pues si pareces un idiota – eso sonaba mas parecido a Uruk – Pero no te preocupes, ya acabare contigo…

El demonio dentro de ambos cuerpos comenzó a caminar en dirección a John, su paso era lento pero confiado, finalmente iba a derrotar a John y además se llevaría el alma del otro mago. Ya se imaginaba lo que dirían los otros demonios cuando lo vieran llegar con dos magos muy poderosos como sus esclavos. Y no solo eso, ya pensaba en que torturas les haría cuando llegara el momento… A Constantine le tenía una que lo tentaba mucho: Cortarle la lengua y coserle la boca para que dejara de mentir, y luego al otro día le haría crecer la lengua y soltaría sus labios para volver a repetir la acción de cortar y coser. Ya podía sentir la satisfacción que obtendría. Al estar ya frente a el lo observo hacia abajo donde aun estaba sentado.

- ¿Listo para irnos? Créeme, te gustara allá abaj—

No alcanzo a terminar la frase cuando observo lo que había dibujado Constantine… Era un símbolo mágico que al poner John su mano encima hubo una pequeña explosión que hizo que el lugar se llenara de polvo y no alcanzara a ver.

- ¡¡¡ C O N S T A N T I N E !!! – Grito el demonio con todas sus fuerzas.

El mago risueño corría a toda velocidad hacia el interior de una casa cercana, poco se dio cuenta que era la misma casa en que todo había empezado. Le faltaba la parte de atrás que había sido destruida por el mago que ahora era poseído. Lindos recuerdos… Pero no tenía tiempo de quedarse ahí a anhelar el pasado debía continuar con el plan lo más rápido posible para que todo funcionara. Si el demonio lo encontraba antes de que terminara, todo estaría perdido. Busco una habitación vacía en el primer piso de la casa para asegurar que no se fuera a derrumbar. Con la daga que había obtenido (y que tal vez se quedara si es que el otro idiota no se salvaba) se hizo un corte en la mano, no tan profunda ya que lo único que necesitaba era la sangre para comenzar a dibujar un circulo de protección en el centro de la habitación además de otros símbolos que agrego al círculo normal de protección. Demoro unos minutos, pero alcanzo a terminarlo, mientras cerca se escuchaba al demonio gritando su nombre. El circulo estaba mal hecho, pero debía funcionar. Saco una de las cortinas viejas que se encontraban y cubrió el circulo para que cuando lo encontraran no lo vieran.

Calmo su pulso y hizo un ruido a propósito para que el demonio fuera tras el, si le gritaba desde la ventana iba a ser muy obvio que necesitaba que fuera hasta allí. Y así fue, el demonio llego a la casa rompiendo todo a su paso, la puerta principal, los escalones de entrada de madera y viejos muebles que había en el lugar, dejado por sus antiguos moradores. Estaba enojado y John Constantine era el culpable de aquello. Finalmente rompió la puerta de la habitación en la que estaba John quien fingió la sorpresa y se fue alejando más de la entrada a la pieza mientras el demonio se acercaba más al centro de la habitación.

- Ya no hay por donde huir… Constantine…


- Pero si no voy a huir – miro hacia el piso casi señalando al demonio que debía mirar también.
El demonio observo que estaba sobre una cortina y de una patada la hizo a un lado y vio de que se trataba.

- ¿Un circulo de proteccion? Pues gracias, me has asegurado de que ninguno de tus hechizos me vaya a afectar…


- Oh! No entiendes… el circulo es para protegerme a mí de mi propio ataque.

John metió la mano a su bolsillo de la cual saco una de las runas que le había robado al Uruk de su bolsito casi al principio de la noche. La tomo con su mano cortada para impregnarla con su sangre y agregarle un plus de poder, la magia de sangre seguía siendo una de las mas poderosas que conocia. Este era el movimiento que decidiría la noche, necesitaba ser rápido y sincronizado. Si lo hacía demasiado rápido la runa no lograría entrar en el círculo antes de que se cerrase y explotaría al contacto con el escudo que se proyectaría, pero si lo hacía demasiado lento la explosión podría alcanzarlo y… bueno, ya sabia lo que pasaría. Respiro profundo, relajo los músculos y procedió…

- ¡NOVA RUNICA!


Tenía su ironía en todo esto, ocupar el mismo poder que observo del mago para que fuera derrotado, pero no creía que el contrario le encontrara la gracia, pero a John si le hacía. Lanzo con todas sus fuerzas el pequeño objeto hacia el demonio mientras se agachaba en el borde del circulo de protección esperando el momento para cerrarlo alrededor de el y activar el campo de fuerza que contendría el poder del ataque.

Al momento en que impactaba el objeto en la cara de Uruk, John consiguió cerrar el círculo a tiempo y una gran explosión hizo temblar el piso y los cimientos de la casa. Cuando el humo se comenzó a disipar dentro del circulo vio que Uruk estaba de rodillas mientras la niña estaba recostada en el piso. Sabía que el demonio no se había marchado y que seguía estando allí dentro así que era momento de activar los símbolos que están dibujados dentro del mismo circulo de protección pero que su rol no era reforzar el círculo, si no que eran para poder abrir… por decirlo de una manera… una ventana del infierno por el cual empujaría al demonio, pero lamentablemente no se iria solo...

- Exi foeda mali, praecipio tibi in nomine Dei Constantine, et in nomine tuo Omnipraesente Iesum Dei omni creatura visibilis et invisibilis, et in coelo et in inferno, est necesse esse subiectum et genua, e sem nunc ore quisquam hic est quod Dominus mandat.
Venite vos proficiscar in terra, sive extra corpus esset infernus, cecidi quasi Constantine passum, qui missus est, quod aquae desinunt et omnes daemones eicite vi pretiosa Blood're ligatum et amet…


Debajo de ambos cuerpos se comenzó a abrir un circulo de cenizas y azufre, Constantine no podía creer que estuviera funcionando, aunque cierta parte de él esperaba que no fuera así. No quería enviar nuevamente a una niña inocente al infierno, sabía que era inocente y que había estado en esa situación simplemente por casualidad. No era justo. La vida no debería ser al azar, las niñas inocentes con toda una vida por delante no debían irse al infierno mientras un mago miserable y solitario, que sus amigos habían abandonado o muerto siguiera vivo… Era injusto, pero así eran las cosas. Y claro, también estaba el otro mago, no le agradaba y sabía que se sentiría un poco culpable por enviarlo también al infierno pero es lo que se esperaba por llevar este tipo de trabajo. No se podía pensar que siendo un mago morirías de viejo en tu cama rodeado de tu esposa e hijos. Era el destino que Uruk había elegido y que estaba por cumplir.

El circulo finalmente estaba abierto y comenzaría a arrastrar a ambos al infierno mientras John Constantine, el hijo de put* por excelencia, observaba la situación.

Spoiler:
Permiso para usar tu ataque (?) xd






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Tema Privado Re: Mejor diablo conocido... [Uruk Ishi Ir]

Mensaje por Uruk Ishi Ir el Dom Nov 19, 2017 3:10 pm

El cuerpo del chan estaba fuera de sí mismo, estrechando en un fuerte abrazo a la niña, sus almas estaban conectadas por el mismo parasito infernal, sus ojos plagados por el carmín mientras desprendía la pestilencia del azufre por cada poro de su piel, levitando dando la gracia del uso de la energía del chamán, solo para contemplar la forma de llegar a su objetivo; El alma del mañoso brujo rubio. Rasgos tal como la de los cabríos en las leyendas de poseídos… Pero físicamente solo Constantine podía de dar fé de la acción que tomaba el peliblanco, maltrejeado por la lucha que pronto llegaría a su fin. Uruk por otro lado, a diferencia de cualquier otro mago… Poseía algo que gracias a la presencia de sus 3 entidades daba una visión explícitamente gráfica de lo que sería algo muy poco común y ocurrente ¿Qué es estar “poseído” para el Uruk ishi? Si bien se conoce la susceptibilidad de su alma, es gracias  la gran energía y empatía a toda carga externa, vidas pasadas vinculadas al alma como también la enigmática atracción de seres espectrales a un cuerpo donde es una vasija libre de compartir, pero hay 3 esencias que invaden su aura blanca, desestabilizan la neutralidad siempre consecuente de los actos o quienes sean llamados en nombre de la sacerdotisa, el diablillo y el Orisha, ellos son los protectores de su mente y quienes velan por la fidelidad de su Uruk Ishi. Si bien es tomado como una ciclotímica desde la piel externa, en la inmensidad del plano interno, allí donde la oscuridad aplaca todo gracias al trance dormido del brujo, esas esencias despertaban presintiendo que algo estaba fuera de lo normal, algo que para ellos estaba más que nada desestabilizando y anulando toda emoción de Irmiya… Son los protectores bien dijimos “Y quien entre…” “… Le patearemos el cul*…” “… Hasta… su más penoso… Final” un eco reflejaba en la oscuridad de un plano que solo el demonio podía escuchar mas no ver, allí donde los caminos y pensamientos se bifurcan, donde las acciones son medidas y los consejos dados por seres encomendados a sus dioses, sabiduría por el tiempo y siglos vacíos convergían ahora en la oportunidad de cuidar del salvador quien les dio una oportunidad de poder existir.

~Canal espiritual (Interior de Irmiya)~
“En el silencio una humareda roja aplaca desde el centro y como un manto cubre el sinuoso suelo, comienza a esparcirse en busca de recuerdos y solo la plena conciencia del chamán para destruirlo y alimentarse de ese cuerpo que tan fructífero podría ser de ayuda… Pero pocas veces puede contemplarse una gran mente sellada por la magia, hasta llegar a un punto donde 4 estrellas brillaban, levitando en la inmensidad del plano, esto ha llamado su atención, como anzuelos de aquellos peces abisales que desean que se acerquen. La humareda inquieta recrea una forma humanoide, sin brazos ni piernas, como si la niebla fuera su capa envolviendolo, observa las luces cautivado por el desconocimiento y la atracción a esa misteriosa fuente, abre bien grande su boca para intentar devorarla, pero el brillar de la estrella se intensificó y se extendió como si de sus runas se tratasen, la luz abarca y se tiñe de rojo, imitante de su naturaleza mientras poco a poco toma forma en un haz y esta se convierte en un gigante emplumado de rojo, ojos en blanco y cara completamente contraída por arrugas furiosas y dientes en continua fricción presionandolos y haciéndolos rechinar, mientras respira agitado contrayendo sus fosas nasales cual toro cabreado -¡¿Quién caraj* se atreve a jodernos?!¡¿Acaso tú? Maldito hijo de perra!¡VETE DE AQUÍ ANTES QUE TE MATE!¡ESCORIA INFERNAL!- un fuerte aplauso con sus dos manos fornidas y grandes empujan con una ventisca la humareda demoníaca para que se retracte, pero retomando su forma contempla un Orisha completamente enardecido de un aura expresamente en cólera, una entidad contrastante de la bondad del Uruk guiada por un odio vengativo.

Una segunda estrella comenzó a crecer tras el ruido causante de Orunhé, tiñéndose de un color azul mientras el halo de luz retoma la forma delas caderas cernidas de una mujer con alas, una harpía de plumas azules, llorando en pena con un aura completamente deprimente y ojos vacíos –Sal… De aquí…- dice en un sollozo, tan inocente y pura como solo Neiwa podía mostrarse, pero por ser un demonio no podía perdonar que contaminase lentamente la razón de su cuerpo temporal, allí donde convergen las entidades para proteger a su maestro, debían de cumplir -… En el… Nombre de Isis… Abandona este cuerpo… antes… que te obliguemos…- se levantó de un aleteó cual ave en el mismo lugar, ascendiendo y descendiendo con la propia gracias mientras hora fruncía el ceño molesta y empujó parte de la humareda juntando sus alas en un fuerte aplauso, impidiendo llegar a la estrella que resguardaban ambos entes a sus espaldas.

La tercer estrella fue rápida en reaccionar, mientras el demonio aullaba confundido y volvía a retomar esa forma tan confusa, la luz blanca se tornaba de un color dorado y el haz en una vuelta incontrolable tomó posesión de un niño, cubierto de plumas amarillas y una larga trenza en su nuca, esa amplia sonrisa dentada afilada y levantando las cejas mientras marcaba unos parpados expectantes y bien abiertos -¡Oye nube de gas pestilente!- exclamó mientras se acercaba corriendo en 4 patas cual roedor, agitando su cola de mono mientras emitía esa risa contagiosa y burlona -¡Este es NUESTRO territorio!- saltó para dar una patada en un giro perfecto a la nada, apenas en la cercanía de la silueta, una oleada de aire espantó a la humareda para disiparla más atrás. El pequeño niño protegía su hogar tal como la harpía que se acercaba en lo alto del vacío y el Orisha que imposibilitado de correr por su exagerada musculatura se acercaba a paso lento al demonio.

La cuarta estrella tomaba forma dentro del blanco, este era el mismo Irmiya, con una mirada neutral y pose erguida, contemplando como sus amados trances espirituales defendían entre agites, palmas, patadas ya aleteos el reprimir la esencia demoníaca –Bien…- musitó con el eco característico del vacío, no tenía noción de su cuerpo aún pero era cuestión de tiempo, estando al límite y con la ayuda de seres independientes de su conviene, ladeo el rostro de lado a lado, hasta encontrar entre las rojizas tinieblas la niña, sollozando sentada en el suelo, envuelta en aquella niebla mientras su dolor era percibido mediante la “Lectura empática” podía compartirla. Se cercó e intentó acercar su mano a la niña, pero la niebla la recubrió con un rugido, era aquel demonio manifestándose tomando figura, había encontrado al dueño del cuerpo... De inmediato Neiwa se interpuso, extendiendo sus alas delante del Uruk y con un alateo espantar de nuevo el humo, obligándola a retractarse mediante gritos y lamentos, el pequeño veloz y el rojizo emplumado acudían sus debido paso, pero el Uruk mantenía la  concentración fija en la joven –Elegua es mi padre, si has de vagar por las sombras, que él te acompañe ¡Libéranos! En nombre del padre en el velo y sus allegados ¡Abandona estos cuerpos!- -Abandónalo…- -¡Deja de resistirte hijo de put*!-  -Es… nuestro…- -¡Y de nadie más!--¡Ese cuerpo no te pertenece!- -¡Déjanos en paz!- las entidades agitaban sus plumas de variadas auras en donde estaba su Uruk, estaban logrando reprimir al demonio, no le era fácil pero mostraba una poderosa resistencia.

La mano del chaman era extendida a la joven –Te sacaré de aquí… Lo prometo- La niña levanto con su vista temblorosa el rostro y observó al chamán, tan asustada que no podía articular ninguna palabra siquiera, pero antes de poder tomar con timidez la mano del chamán, de la misma niña desprendió ese vapor rojo, el demonio se había aferrado a su alma más que nada, viéndose obligado de ceder el lugar y abandonar el canal del chamán por la fatigosa pelea con los 3 protectores –Oh no ¡No te abandonaré!- exclamó a la joven mientras este bello rostro cubierto de lágrimas era capturado en la oscuridad del demonio.


~Mientras tanto “En la realidad!~
Los ojos del chamán contrastaba la lucha del rojo con el violáceo, poco a poco su visión borrosa volvía en sí, el detonante de la noción fue una explosión blanca, una frase tan familiar y el reflejo nato de girar un poco su torso para cubrir a la niña para que la runa lo cegara y generara unas buenas quemaduras en sus mejillas y nariz (Oh joder su hermoso rostro(?), emitiendo un alarido a la par que gracias a la burda provocación y la copia indiscriminada de su habilidad reactivaba la indignación del chamán -¡E-es…!- una fuerte jaqueca la cual la niña y el chamán al unísono colocaron la mano derecha sobre su frente para retenerla, entre quejidos ahogados en sus labios cerrados intentando ignorar el poco a poco perder su fuerza, distraídos fue cuando la gravedad y una ventisca comenzaba a arrastrar sus pies –Es… Mi habilidad… Maldito rubio, copión…-  sonrió ladinamente, ya pareciendo que el rojo de su mirada solo se concentraba en la pupila derecha, estaba furioso ¿Quería matarlo al otro? Por supuesto, pero gracias a esa provocación pudo recobrar la conciencia en parte, sus entidades desprendieron sus auras mientras los pies del mago se hundían -¡Abandona este cuerpo!¡Por el poder de la luz, que los santos aguarden nuestras almas y nos libren- era succionado por un portal, el calor y el fuego quemaba sus prendas, pero alzó la mano tatuada que brilló con su característico azul y golpeó el portal, podría verse como un vapor rojizo escapaba de la boca del chamán y entraba en la niña que aún sostenía, ese golpe hizo que expulsara el cuerpo del chamán a un lado, pero clavó sus uñas antes de poder alejarse, ya que la niña ahora estaba sola sumergiéndose como en arenas movedizas en el círculo –Gracias a los dioses…- “¡Ganamos!” “¡Sálvala… la niña…!” no bastó para que Irmiya (Que por supuesto, tengamos a conciencia que extrañamente solo se encontraba con sus vestimentas calcinadas de la cintura para abajo) se recostase de pecho al límite del portal y sumergiera los brazos sosteniendo a la joven que solo tenía el rostro al descubierto, pero el alarido del maldito demonio que teñía sus ojos, Irmiya estaba enfurecido, con el rostro enardecido mientras las lágrimas escapaban de sus párpados corriendo el delineado, resistiéndose a dejarla ir, necesitaba sacar al demonio, pero el maldito brujo había creado un portal muy caramelo -¡Maldición!¡Constantine ayúdame!¡No podemos enviarla en alma Y CUERPO al infierno, debemos sacarlo de ella!- más poco tiempo quedaban para las quejas, lentamente estaba siendo arrastrado él, brazos bajo la tierra brillante de rojo y la niña endemoniada gritando, siendo sujetada como podía por el chamán –Oh criatura de la oscuridad, entraste en este cuerpo sin avisar para satisfacer tus necesidades ¡Yo soy la imagen y semejanza del creador! ¡Muéstrate, sal y muestra tu rostro!...- pareciera por instantes que quizás estaba volviendo a la superficie la niña, las venas violáceas cubrían su rostro dando síntoma que el exorcismo estaba comenzando… Pero de nuevo su fuerza no bastaba -¡Joder!¡Ayúdame o te meto a la fuerza aquí!- ladeó su rostro gritándole a Constantine mientras seguía en la lucha, jugándose el perder los brazos si el portal se cerraba -¡Sostenme, ayúdame a sacarla!¡Haz algo!- ya ni estaba observándolo, seguía su vista fija en el rostro de la pobre niña que agonizaba en dolor, tanto por el dolor del demonio que se resistía al expiar el cuerpo tanto como la succión de esa magia, el circulo lentamente angostaba su borde, estaba decreciendo, no había tiempo y era tarde, pero la terquedad de Irmiya era más grande -"¡Ostende te demon devotus!¡Nomine crucis evadir!"¡Esta alma note pertenece, estas intoxicando la suerte de abusar de la muerte! SAL, SAL, SAL cobarde, no te la llevarás mientras yo esté vivo!!- desesperado el brillo de su mano intentaba limpiarla, pero el demonio se resistía del suelo entre risas dolorosas las manos de la niña tomaron dos largos mechones blancos del cabello del chamán y comenzaba a empujarlo, él no detenía su rito… Su vida peligraba, no comprendía lo tarde que estaba siendo y el demonio si bien tenía la oportunidad de dejarla, era tarde, nada detenía ese portal e intentaría llevarse a quien le provocó problemas, el asco de la noble alma que deseaba salvarla.


"Todo aquel que crea en la magia, está destinado a encontrarla"

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