6 AÑOS
Instituto Takemori Rol [ITR] es un foro de rol libre basado en una escuela que acepta seres sobrenaturales y humanos para que estos interactuen y se vea así que la paz es posible. Sin embargo nada puede ser utópico. No existe la paz eterna. Takemori se encuentra en una ciudad 'mágica' llamada Éadrom, la ciudad de la luz, creada por un ángel para que todo aquel que habite allí esté protegido. El ambiente es siempre agradable y puedes encontrar diversos secretos en este. Atrévete a interactuar con nosotros en un foro donde todo es posible.
Últimos temas
¡CONFIRMACIÓN DE CUENTAS!
A partir del 8 de Junio, las cuentas nuevas deben ser confirmadas vía E-mail para evitar usuarios troll. Por favor, revisa tu correo, tanto en la sección principal como en la sección de Spam.Sí el correo no te ha llegado, por favor contáctate con la administración de ITR al Skype: lbotp-7
Conectarse

Recuperar mi contraseña


¿Dulce castigo? ~Priv Eijiro~

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

+18 ¿Dulce castigo? ~Priv Eijiro~

Mensaje por Tiziana Tabaré el Dom Sep 03, 2017 4:01 am

Era hora de volver al estudio, una semana de copa en copa, había conseguido bastante trabajo cada noche pero hoy se había levantado temprano y ya era hora de notar un poco de asistencia en el boletín del colegio si no los informes darían negativo y no tardarían en dar notificación al banco, estaba en problemas si así era, su estilo de vida dependía del pequeño sacrificio… Además, era hora de presenciar “el primer día de clases” de sus estudios, ya había abandonado una carrera antes, si quería cumplir su sueño de la vida tenía que hacer el esfuerzo de mover el trasero y entrar, cosa que no parecía entender ya que llevaba 5 minutos clavada como una idiota frente a la entrada, con su falsa sonrisa mientras su ojo sentía que iba a estallar de tanto hacer aquel tic “Odio estudiar” tomó una bocanada de aire y exhaló fastidiada y agotada, arrastrando sus zapatillas negras en el camino topándose con una roca la cual ponía todo su esmero en dar patadas cortas y comenzar a patearla directo al edificio de la facultad, con la cabeza baja y una sonrisa más animada como si aquel pequeño objeto la librara del fatídico día que le esperaba, cada vez más animada, con la mochila colgando de un hombro mientras comenzaba a dar pequeños trotes buscando la pequeña pelota improvisada del camino, no le importaba esquivar a la gente o de entre tanto chocar el hombro de alguien sin siquiera disculparse, llevar esa roca era su prioridad ¿A dónde? No lo sé, ya se alejó de su edificio y andaba lejos de cualquier salón.

-¡Y aquí viene Tizi tomando la delantera, esquiva a los dos delanteros, nadie es rival para ella! …- narrando un partido de fútbol mientras llevaba la roca de aquí para allá, rebotándola a cada costado de sus zapatillas como si enserio se tratara de un partido, girando con ella y a cada patada comenzando a correr, tomando impulso, llamando la atención de cualquiera que caminara cerca de allí, ella y su partido imaginario que la hacía sonreír mientras seguía su divertida narración -… Se acerca al arco y 4 jugadores más van a detenerla ¡Es la hora señores!¡Su famosa patada asombrosa!- no midió la fuerza y aquella patada fue tan fuerte que dejó una estela de polvo al raspar el pavimento con la suela de su calzado, más mientras subía la mirada viendo la trayectoria de aquella roca, como si se tratase de una cámara lenta veía como esa pequeña roca apuntaba directo a las espaldas de una mujer, con un rodete bien prolijo en su cabeza, camisa y la típica pollera de oficina –Oh no… Please- rezaba quedándose estática, con el pie en alto mientras la mochila se deslizaba por su brazo hasta caer, ella solo podía contemplar con horror y pánico como justo se dirigía a su cabeza. “Mierda” fue lo que pensó un segundo antes que esa roca impactara sobre la nuca de la mujer, haciendo que esta soltara el morral que llevara y cayera de lleno su rostro al suelo –Nooooooo- llevó sus manos a ambos lados de sus mejillas mientras retomaba la postura más sus piernas flaquearon quedando las rodillas juntas, como en aquella película “Mi pobre angelito”, esa cómica cara con los ojos abiertos de par en par.

Inminente en cuanto la profesora se levantó enfurecida del suelo tomó la roca que cayó a su lado en el rebote y giró al ver la rubia -¡¿Esto es suyo?!- exclamó como una fiera la señora (Nótese esas arrugas, era mínimo de 100 años… Bueno no tanto, dejémoslo en 40) se dirigió con los puños cerrados hacia la jovencita rubia que no podía moverse el pánico “Oh shit, holly shit… estoy en problemas ¡En mi primer día!” gritaba en sus adentros, la historia jamás cambia, menos aquella descuidada súcubo

-¡¿Se puede saber qué demonios hacía?!-
-S-señora pero oiga que no diga esas palabrotas, estamos en un colegio-
-¿Cómo dijo?¿Y usted que se cree que estaba haciendo?- le mostró la roca mientras su rostro se arrugaba ante la impertinencia de la rubia
-Yo…- miró la roca y luego giro la vista hacia la superior -¿Marco un gol?- Respuesta incorrecta
-¿Enserio?¿Le parece?¡Que estamos en un colegio! Puede lastimar a alguien. Parece una niña de 5 años!- recriminaba furiosa, poco profesional realmente
-Pero es una roquit… espere ¡¿Cómo?!- la calma y la burla bajaron en cuanto escuchó la edad con la que la calificó –¡Óigame bien! Ya me he disculpado ¡No me vuelva a decir niña!- apuntó con su dedo índice como si la acusara de algo
-¡No te has disculpado!¡Y su comportamiento esta fuera de lugar!-
-¡Usted está fuera de lugar!¡Vieja de m….-

Castigada~ no pregunten qué le dijo, pues estaba en el invernadero, cruzada de brazos, con un rostro de pocos amigos y un gruñido entre dientes, aun descargando insultos sobre la señora que al parecer no era más que una profesora importante de su universidad “Vieja bruja” se limitó a sentenciar mientras arrastraba los pies hasta la pequeña huerta, solo para patear algo de tierra de lo molesta que estaba. Si, algunas cosas jamás cambian, los castigos por ejemplo. Debía de pasar toda su tarde recogiendo las malas hierbas de la tonta huerta y luego regar todas las plantas. Un suspiro mientras se colocaba los ásperos y ridículos guantes de jardinería, se agachó mientras seguía maldiciendo por lo bajo los muchos insultos que tenía en mente, agachada en 4 dejando la agraciada vista de su minifalda negra su coqueta ropa interior de encaje fucsia neón, con apenas notable algunos bordados de rosas que hacían juego desde ya con su corpiño, aquella remera roja lisa que mostraba su vientre y también dejaba un buen escote, de espaldas contra la puerta principal sola en el lugar cumpliendo su castigo.


Última edición por Tiziana Tabaré el Miér Oct 25, 2017 8:51 pm, editado 1 vez



"Las tentaciones como -tú-, merecen pecados como -yo-"

Hablar // Pensar // Actuar // Stalkear(?


~ Súcubo ~ Universitaria ~ Bartender ~
I wanna rock your body~:

Ty 4 Ever Enzo:
avatar

Salón :
Universitario(a)
Edad :
22
Dromes :
7206
Reputación :
0
Mensajes :
60

Ver perfil de usuario
DEMONIO

Volver arriba Ir abajo

+18 Re: ¿Dulce castigo? ~Priv Eijiro~

Mensaje por Jonathan & Eijiro el Sáb Sep 09, 2017 1:59 pm

Tarde de patrullaje por el instituto. El mal nunca descansaba, y la sed de justicia del pelirrojo tampoco, que iba caminando por los alrededores de los edificios. Era un espacio amplio, y le llevaría más que unos minutos el poder asegurar la zona, tal como hacía todos los días. Para poder hacer esto tenía que saltearse clases, y aunque a su madre eso no le gustaba un pelo, continuaría haciéndolo siempre y cuando los profesores no lo atraparan. Ellos eran incapaces de entender su ímpetu masculino por la justicia, y aunque su madre se lo permitía, tampoco estaba muy de acuerdo con las decisiones de su hijo.

«Todo se ve muy tranquilo hoy» pensó al pasar frente al edificio estudiantil. Llevaba su traje de héroe puesto, y una energía en el cuerpo que le hacía exudar ese vigor y energía juvenil, también llamada hiperactividad. Como héroe debía velar por la seguridad y tranquilidad, pero hacía ya mucho tiempo que se dedicaba a patrullar y nunca había encontrado un suceso destacable. Se había convertido en una rutina bastante aburrida, pero mantenía la expectativa por algo fuera de lo común que le hiciera demostrar su valía, no sólo como héroe, sino como hombre. Por eso mismo, cada paso que daba provocaba un temblor interno en la propia histeria de Eijiro, que apenas alcanzaba a contener sus ganas de gritar y desahogar la frustración de ser un héroe sin nada que hacer. Sin gente que salvar, sin villanos que combatir.

¡Eh, tú! —una voz interrumpió sus pensamientos de repente, y cuando el héroe se dio vuelta para ubicar su origen se encontró con uno de los celadores del instituto. Más específicamente, uno que solía atraparlo salteándose las clases y no escuchaba sus nobles razones para cometer tal falta.

¡Mierda, es él otra vez! —se sobresaltó al ver al viejo con la barba desaliñada y sucia con un moco colgándole de la nariz. Su apariencia, de por sí, era grotesca, porque no parecía lavarse la cara y tenía las ojeras cubiertas de lagañas, pelitos sobresaliendo de la nariz y los dientes chuecos y amarillentos. Eso, por no mencionar que también llevaba el pelo grasoso y la ropa mugrienta. Una imagen bastante repelente que provocaba arcadas en quienes se le acercaban demasiado, porque sí, apestaba a mil diablos. Eijiro siempre mantenía su distancia, pero daba mucho repelús en la nuca del pelirrojo cada vez que este lo empezaba a perseguir. Ni siquiera su madre, cuando era notificada, soportaba ver a ese sujeto demasiado cerca. Lo tenían de testigo cada vez que atrapaba a Eijiro, y la madre de éste no podía hacer más que mostrar su desagrado de la única manera que conocía: siendo violenta. Y luego terminaba castigando a su hijo por causar problemas y obligarla a ella a estar en presencia de ese indeseable. —¡Ni creas que dejaré que me castiguen por tu culpa otra vez! —no dudó ni un pequeño instante en comenzar a correr en dirección contraria, ganándose un persecutor casi de inmediato que lo perseguía desde no muy lejos.

¡Delincuente, ahora sí lograré que te saquen de este instituto por causar problemas! —gritaba el celador con pintas de vagabundo profesional al perseguir a Eijiro. A pesar de lo que pudiera parecer, era bastante ágil y veloz, por eso se complicaba tanto el escape cada vez que era descubierto.

¡No causo ningún problema! ¡Y soy un héroe, no un delincuente, viejo sucio! —gritaba al correr lo más rápido posible. En su frenesí logró alejarse poco a poco del captor, pero tenía ese inquietante sentimiento de seguir siendo buscado por el celador. Ya sabía de antemano que él no se rendiría fácilmente, y necesitaría esconderse en algún lugar para mantenerse a salvo. No podía abandonar las inmediaciones del instituto, tenía sus cosas en el casillero y el pupitre, así que marcharse por el día no sería una opción válida en ningún momento. «Mejor me escondo en algún lugar hasta que todo esto pase. No creo que vaya a perseguirme todo el día si tiene otras cosas que hacer… aunque tengo mis dudas con esto último…» No habían muchos lugares donde esconderse en donde no lo fueran a encontrar. El celador, como tal, tenía acceso a muchos lugares del instituto, y pocos eran lugares donde permanecer a salvo de la acosadora presencia del sucio hombre. Ese moco colgando le estaba persiguiendo en su mente, logrando que frunciera la cara del asco al imaginar el péndulo verdoso sacudirse de lado a lado en su cabeza.

La primera opción fue la única que vio útil. El invernadero del instituto, al que se dirigió incrementando la carrera. Tuvo que frenar de golpe y abrir la puerta lo más rápido posible. Ni siquiera llegó a percatarse al entrar, pero dentro estaba una mujer mayor a él encargándose de las tareas del invernadero. Al cerrar la puerta permaneció apoyado de frente a la puerta, con los brazos apoyados en esta. Su respiración se había agitado, pero se encontraba mucho más calmado al sentirse liberado.

Estuvo cerca… no me va a encontrar aquí —luego de haberlo perdido de vista había dado una vuelta entera al instituto. Había recorrido de una punta a la otra, así que le llevaría un rato ser encontrado en ese lugar. El peligro podía estar acechándolo aún, pero podría reponer fuerzas en ese lugar. En todo su apuro había sido incapaz de percatarse de que estaba acompañado, y ya había hecho algo de ruido al entrar, sin siquiera hacer falta escucharlo hablar o respirar tan difícilmente.


○ [Jonathan Andreas] ahora es [Jonathan & Eijiro]
avatar

Salón :
2 B
Dromes :
23171
Reputación :
1
Mensajes :
26

Ver perfil de usuario
HUMANOS

Volver arriba Ir abajo

+18 Re: ¿Dulce castigo? ~Priv Eijiro~

Mensaje por Tiziana Tabaré el Sáb Sep 16, 2017 11:20 pm

Cada maldito y horrible yuyo era arrancado mientras nuestra enojada y quejica súcubo que seguía hablando sola por lo bajo, cierto rencor le había guardado a aquella anciana que “injustamente” (capaz no tanto) la hacía trabajar en aquel desolado y aburrido lugar como si no tuviera mejores planes que hacer, las raíces estaban muy adheridas y debía de hacerlo con cuidado (cosa que no tenía) para no dañar ninguna preciada plantación que se llevaba acabo allí –Voy a hacerle un té con estas plantitas… espero que sean venenosas- tras arrancarlas sin mirar las arrojaba por encima de su hombro, creando un pilón desordenado y disperso cobre el suelo pavimentado, lejos de la tierra. Según también recordaba después de tantos años era la primera vez en mucho tiempo que visitaba aquella instalación (en realidad jamás, no había nunca pisado ese lugar pero lo conocía), ya habían pasado muchísimos años y no era de pasearse mucho por el instituto, después de todo siempre habría algo que conocer cada día, más cuando se es una alumna que no asiste casi nunca a clases, aunque no le gustaría que conozca cada lugar si eso implicaba algún servicio comunitario como castigo. Sumergida en sus pensamientos no se dio cuenta que una rebelde hierba mala se resistía a salir de un simple jalón, sus raíces parecían estar completamente aferradas lo cual la joven mientras tironeaba hundía más las rodillas sobre la tierra sin lograr conseguir mucho –Por un demonio, necesitare un baño…- más allá de que la superficie se sintiera suave y húmeda (agradable(?) en cierto aspecto era asqueroso que luego le quedarían esas oscuras manchas marrones que se adherirían a su cutis, las cuales tendría que luchar en la ducha –Vamos… sal … estúpida… planta!- con dificultad entre dientes y respiraciones forzadas intentaba hacer que mágicamente aquellas raíces cedieran con su insulto.

Sorpresa inesperada fue cuando un portazo azotó el lugar y sorprendió a la rubia que se encontraba casi con el rostro rojo de tanto aire que perdía en la lucha con la yerba, su reacción fue que automáticamente se sobresalte y caiga de frente contra la cantidad de plantas de tomates que debía intentar no dañar, una vez después de un quejido al sentir el picazón de las hojas y de haber aplastado algunos pequeños frutos no tan maduros se repuso levantándose con las manos, solo a contemplar todo el desastre que se había formado en cuestión de segundos –Maldición…- se retiraba una de las frutas (Sí, todos sabemos que el p*** tomate es una fruta (?) de la frente sintiendo como aquel jugo escurría y aquellas gotas se deslizaban por su rostro, dos mancharon todo su escote y sus pechos dejando esas marcas ligeramente rojizas, otro su codo y el ultimo se le incrustó en uno del cuero cabelludo, al retirarlo tuvo que arrastrar un largo mechón rubio que automáticamente las hebras se pegaron formando una horrible trenza con ese olor a cítrico, completamente pegajosa contempló como aquel desagradable jugo la había casi empapado por completo, quedo unos segundos en silencio para asimilar la horrible escena en la que se encontraba, olvidando por completo quien era realmente el culpable y mientras veía sus manos sucias de todo (la tierra jugó un buen papel importante) no pudo evitar dar un buen grito de espanto que recorrió toda la habitación, con esa chillona voz y tan agudo tono que tenía, luego cuando retomó aire observó como 4 plantas habían sido completamente aplastadas y con los tallos partidos, otro grito siguió más esta vez se oía particularmente furiosa, era lo único que le faltaba... Aun no levantándose del suelo quiso ver quién era el maldito intruso que la llevó a aquel desastre -¡Oye idiota no des esos sustos!- intentó levantarse pero terminó perdiendo el equilibrio gracias a que un buen trozo de la fruta justo estaba bajo su rodilla creando un buen resbalón al primer intento, abandonó la idea de levantarse casi de inmediato ya que sus ánimos no estaban del todo acordados a algo positivo, solo estaba sentada observando al joven pelirrojo que no pareció prestarle importancia –Hoooola~ ¡Mira lo que me hiciste hacer! ¿Qué acaso no sabes llamar a la puerta?- intentó captar su atención mientras chasqueaba repetidamente los dedos aunque se le dificultaba entre tanta tierra pegada gracias a ese viscoso líquido.

“Que aaaasco~ Ahora sí que voy a necesitar un buen baño, que vergüenza!” al ver que sus chasquidos no eran eficaces se froto las yemas de los dedos mientras lo observaba de cerca para ver como había sido maldecida con ese pequeño descuido, intentando retirar algo de la mugre más quedaban aquellas marcas en las uñas y entre las huellas dactilares inevitablemente, sea cual sea el caso por segundos se había desconcentrado del tema importante ¿Por que ese idiota entró de aquella forma? volvía a mostrar su ceño fruncido y su notable ira en la incomoda situación que se encontraba -¡Mira! El resultado de tu “fenomenal” entrada me meterá en varios problemas… No creas que asumiré toda la culpa- lo señaló sin siquiera ver donde había estado tirada hace unos cuantos segundos atrás, media hilera de plantas desechas y aplastadas por el peso de la joven, no ahora solo estaba castigada por la insolencia de minutos atrás, sumaríamos que también ahora debía de ver cómo solucionar el maldito asunto del desastre y el caos dentro de la huerta, no es que nadie iba a notar que meses de cuidado habían sido desechos en un segundo (Que seguía a morir justificándose que fue culpa del joven) -¿Qué rayos pasaba por tu mente?- no dejaba de quejarse por todo el asunto, en sí tenía dos buenos motivos que no dejaría pasar por alto y pretendía echarselos en cara en todo momento.


Última edición por Tiziana Tabaré el Sáb Oct 14, 2017 10:13 am, editado 1 vez



"Las tentaciones como -tú-, merecen pecados como -yo-"

Hablar // Pensar // Actuar // Stalkear(?


~ Súcubo ~ Universitaria ~ Bartender ~
I wanna rock your body~:

Ty 4 Ever Enzo:
avatar

Salón :
Universitario(a)
Edad :
22
Dromes :
7206
Reputación :
0
Mensajes :
60

Ver perfil de usuario
DEMONIO

Volver arriba Ir abajo

+18 Re: ¿Dulce castigo? ~Priv Eijiro~

Mensaje por Jonathan & Eijiro el Sáb Oct 07, 2017 8:17 pm

La puerta cerrada, el conserje lejos de él, su respiración agitada y una tensión que podría quebrarse en un susto increíble en cualquier momento. El suspenso que mantenía su corazón latiendo en espera de lo peor, y una mirada clavada en la puerta, alerta ante el movimiento más inesperado de la persona más esperada. Tan absorto estaba dentro de sus propios pensamientos que no advirtió la presencia de la rubia detrás de él, ni siquiera cuando esta maldijo su propia suciedad. Había sido el culpable de ello, pero no se dio cuenta sino hasta que un agudo grito, y bastante chillón, golpeó con fuerza el interior de su cabeza, casi penetrándole los tímpanos. Eso se ganó un buen susto, gritando y cayéndose de bruces contra el suelo al haber resbalado sus pies. Casi se golpea la cabeza contra la puerta, pero tuvo suerte de no hacerse más daño que eso.

Con la cara cubierta de lodo, al igual que su traje de héroe, se puso de pie apoyando su mano en la puerta. Derribado, pero no desmotivado. Un simple accidente sin importancia, el cual decidió no darle mayor urgencia de la que merecía. Sólo se había asustado un poco, y se había caído sobre el lodo por esa razón. Aunque estaba algo molesto, sí, pero se dio cuenta de que fue su culpa por entrar de esa forma. No le hizo falta siquiera escucharla quejarse abiertamente por la misma razón para comprenderlo. No era el mejor modo de entrar a un lugar, después de todo.

Lo siento, sé que hice mal al entrar así. Estaba algo apresurado y no me di cuenta de que estabas trabajando —se inclinó para mostrar su arrepentimiento y ofrecerle unas sinceras disculpas. Lo cierto era que no quería revelar las verdaderas razones para su atropello. Eijiro se sintió profundamente apenado, porque ahora el invernadero se encontraba en un estado bastante peor del que debía, a su parecer. «Me voy a meter en más problemas, al parecer… Mamá me va a matar después de esto, sin lugar a dudas.» —Lo siento, n-no puedo ayudarte. Realmente no debería estar aquí, porque estaba huyendo… si alguien se entera de que, aparte de saltarme las clases y huir del conserje otra vez, causé este desastre – aunque la que se cayó sobre las plantas fuiste tú –, entonces me van a matar. Ya estoy quebrando acuerdos con mi madre por hacer esto, y no quiero meterme en más problemas, ¿sí? ¿Podrías, por favor, dejar todo esto como un secreto? —su voz sonaba compungida, casi aterrada, vamos, con sólo nombrar a su madre. Eso demostraba la preocupación, hasta terror diría, que le preocupaba lo que su madre pudiese llegar a hacer si se enteraba de que estaba saltándose las clases una vez más. Su padre era un caso diferente, mucho más liberal, pero su madre era severa, estricta, y hasta violenta, cuando se trataba de desobedecerla. ¡Pero no tenía otra opción! Un héroe como él no podía echarse atrás. No, un héroe, y más aún, un hombre, apretaba los dientes y demostraba su valor aún más allá de las consecuencias. Aunque si podía evitarlas, mucho mejor.

T-te lo compensaré luego, ¿sí? Tengo que ir a limpiarme el traje, y tú deberías hacer lo mismo. S-soy Red Riot, un héroe de Éadrom —estuvo a punto de revelarle su nombre de civil, hasta que recordó que cuando llevaba esa vestimenta era Red Riot, y no Eijiro.


○ [Jonathan Andreas] ahora es [Jonathan & Eijiro]
avatar

Salón :
2 B
Dromes :
23171
Reputación :
1
Mensajes :
26

Ver perfil de usuario
HUMANOS

Volver arriba Ir abajo

+18 Re: ¿Dulce castigo? ~Priv Eijiro~

Mensaje por Tiziana Tabaré el Miér Oct 25, 2017 8:51 pm

La joven en el suelo fulminaba con aquella mirada al joven mientras este parecía disculparse, un buen gesto, propio de la situación que ahora los envolvía pero aún así –Oh no te diste cuenta… Que considerado…- claro que esto aunque fuera con un tono más bajo enmarcaba el sarcasmo acompañado de una ladina sonrisa, revoloteando sus ojos mientras este mostraba aquel gesto amable, claro que luego al cruzarse de brazos y mirarse toda sucia de aquel asco de tierra y rojo no lo iba a aceptar, nuestra demonio es tozuda y terca en cuestión a eso, además de que ni quería imaginar la rubia como esa vieja de porquería vendría hecha una furia a recriminarle el estado de la huerta, además de la tierra por todos lados y el estado de la joven en cuestión “Aunque bueno, al menos esta vez tengo excusa para faltar a clases” más ante en aquel pensamiento negó con la cabeza, había que volver a lo importante: Estaba enojada con el joven pelirrojo. -¿Me estas jodiendo no?¿Yo me tiraría soooola?- ante eso se levantó sin hacer uso de sus manos, cruzando las piernas para luego enderezarse y mirarlo de frente, unos pasos cuanto más cerca dejando su cara a una distancia muy próxima -¿Luego? Oh no baby~- tras eso soltó una risilla traviesa y juguetona, algo macabra en algún extraño aspecto ya que no dejaría que se fuera, luego acercó su mano al rostro contrario y con el dedo índice lo golpeteó ligero en la frente, en sí aquella presentación le había dado gracia aunque… Si se ponía a reconsiderarlo “¿Por qué los “héroes” usan rojo, será una tendencia del hombre araña?” divagó un poco contemplando la identidad del balbuceante joven –Me ayudaras AHORA y AQUÍ… Si no, iré por el director, no pienses que quiero más problemas, joder- molesto chistó al final mirando por detrás del joven la puerta abierta.

Un pequeño suspiro seguido de la presentación –Tizi- a secas –A quien ayudarás con este lío ahora mismo- apartó al joven a un lado, empujándolo no tan brusco pero mostrando lo molesta que estaba, dirigiéndose a la puerta, pero se detuvo y ladeó el rostro para observarlo por arriba del hombro -… De Eadrom- por un segundo se detuvo, por alguna tonta razón debía de imitar la presentación, más de bromas no estaba pero por algo muchas veces hablaba más de la cuenta, sin contar que quería que se haga justicia compensándola(?. Tomó las llaves de emergencia colgadas a un lado de la puerta y colocó el seguro, la puerta estaba sellada, se volteó de una vuelta mientras giraba las llaves, jugando con ellas haciéndolas girar entre sus dedos, muy divertida… Pues ahora no malinterpreten esta acción… Oh si, bueno. –Quítate la camisa- atrapó las llaves tras lanzarlas hacia arriba y luego estiró el elástico de su pollera tomando su ropa interior en el camino, las llaves cayeron justo allí (Sí, allí) –La usaré mientras se seca la mía, enderezaras la huerta y fin, aquí no pasó nada…- alzó las manos de lado divertida mientras cotoneaba sus caderas de lado a lado acercándose al muchacho, de vuelta irrumpiendo en el espacio personal -¿De acuerdo? OK- ni tiempo de responder antes de voltearse y dando una sacudida de su cabellera para golpearlo en la cara con sus revoltosos mechones dorados, luego se dirigió a la zona de la manguera y abrió la canilla para que el agua comenzara a brotar, sin dudarlo y con todo descaro se retiró la remera allí a los ojos del joven, después de todo su naturaleza siempre fue así de descarada y desvergonzada.

-¿Y?¿qué esperas? Tu prenda~ Ponte en cuero si deseas terminar rápido, yo también tengo una vida ¿Sabes?~- divertida y traviesa observó al chico pasó a retirarse la pollera, dejándola deslizarse entre sus piernas quedando solo con aquella ropa interior del color flúo, dejando a la vista remarcando la silueta de la llave en la tela en el frente de sus bragas, claro que ni loca pensaba dárselas y no tenía bolsillo para guardarla en otro lugar se aseguraría que el pelirrojo cumpliera si deseaba salir. Se agachó y comenzó a remojar la camisa y la pollera en cuestión, limpiando aquellas manchas para luego dejarlas colgadas sobre un alambrado a lo largo, cerca de la luz del sol que daba el techo de vidrio, en los alrededores eran unas placas de vidrio mucho más gruesas y poco traslucidas, nadie la vería… Bueno salvo el presente –Busca unos palos y algunas cuerdas, ataras las plantas- ordenó sin mirarlo terminando de tender la falda, estando de puntitas de pie para llegar a lo alto.



"Las tentaciones como -tú-, merecen pecados como -yo-"

Hablar // Pensar // Actuar // Stalkear(?


~ Súcubo ~ Universitaria ~ Bartender ~
I wanna rock your body~:

Ty 4 Ever Enzo:
avatar

Salón :
Universitario(a)
Edad :
22
Dromes :
7206
Reputación :
0
Mensajes :
60

Ver perfil de usuario
DEMONIO

Volver arriba Ir abajo

+18 Re: ¿Dulce castigo? ~Priv Eijiro~

Mensaje por Contenido patrocinado



Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.
El SIGUIENTE DISEÑO HA SIDO CREADO POR JONSEI ESPECIALMENTE PARA ITR. varios de los códigos aquí son de mi autoria y algunos otros editados. agradecemos a sr.smith, Mikae y Roshio por guiarme y prestarme sus códigos.