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Las damas no trepan árboles -Dio Brando-

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Tema Privado Las damas no trepan árboles -Dio Brando-

Mensaje por Aranea el Mar Ago 29, 2017 3:11 am

La tarde cae sobre la ciudad al mismo tiempo que el sonido metálico de las cortinas de la joyería, asegurar las vidrieras, colocar la alarma y apagar las luces bastaba para ya dar fin a la jornada laboral la cual fluía con extrema calma el pasar de los días, de igual forma no es que la ciudad era de sus lugares favoritos, la gente acumulada en las calle llegaba a sofocarla no importase la distancia, era hora de tomar un respiro y dar un paseo rutinario antes que cayera la noche y pensar cuál sería su apetito el día de hoy, estirar las piernas en una larga caminata en un lugar donde su aroma no sea al de la gasolina o de la comida casera, allí donde la calma la envolviera en un sosiego fingiendo que su existencia era arrancada de la sociedad por un largo rato y no había lugar más puro que las afueras del concreto. La oportunidad se presentaba para quizás llevar y releer uno de sus libros favoritos “The outsider” aquella magnífica obra que por décadas disfruto gustosa que encajaba perfecto con la sensación que buscaba en ese momento, tomando una cartera oscura de cuero colocó el libro, anteojos de lectura, su bastón (Infaltable para tener un mejor apoyo sobre rocas o caminos sinuosos) y vestida con uno de sus más sencillos pero elegante vestido rojo, escote al descubierto más que un tapado corto de piel negra, algunos anillos, aros y un collar de plata con retoques en oro y 3 zafiros, desde ya siempre su delicada joyería marca de su misma orfebre y creadora, siempre era una excusa para mencionar su trabajo en el caso de que preguntaran, gustaba de la etiqueta de su gusto al vestir y aunque fuera un lugar frondoso no temía el caminar y tomarse su tiempo.

Allí donde el pavimento desaparece sin dejar rastro, donde el olor a pino y fango se mezclaba, acompañado del cantar de algunas aves que revoloteaban a sus nidos en cuanto el cielo se teñía de aquel anaranjado y violáceo mientras lo que quedaba de día se ocultaba en el horizonte, un hecho natural que jamás se cansaría de ver y apreciar desde la entrada de la madre naturaleza. Tomó una bocanada de aire antes de comenzar a caminar a orillas del camino de tierra y restos de césped dispersos, allí donde los turistas y los curiosos transitaban con el pasar del tiempo, muchas veces la dama de rojo podía apreciar como la naturaleza y el hombre enfrentaban aquella pelea de terreno, no negaba que a veces la naturaleza humana era más acaparante y posesiva en cuestión de espacio, cercando y controlando lo que por derecho corresponde a la vida natural construyendo y progresando en su diversidad cultural como la vanidad de la inventiva (Fascinante facultad que en parte apoyaba como aportadora de la sociedad) más era grato encontrar que la madre aún brindara su fauna y flora.

Un buen rato caminando anteponiendo el bastón ante el paso, su impaciencia ya le había puesto sus gafas de marco fino y disfrutar de la lectura, algo que para muchos no era de apreciar ya que a veces le enfermaba como la sociedad sumergía su mirada en los dispositivos móviles mientras transitaba por las calles sin tener conciencia de los accidentes que podía causar, ahí era cuando Aranea se consideraba más “clásica” reviviendo aquella época que más le gustó, la riqueza cultural y el propio estilo londinense antes que los motores aparcaran el mercado y comience la invasión tecnológica claro. El camino comenzaba a cambiar, escuchando las hojas y las ramas quebrajarse ante sus pisadas, mientras el pulgar giraba la página con la habilidad de usar una mano y poder reacomodarse, una leve brisa sopló haciendo que el ensordecedor sonido de las copas de los árboles se sacudieran y lo que parecía ser el crujir de una rama llamó su atención deteniendo su paso, giró el rostro para contemplar al costado del camino una fina pero extensa tela araña que tendía entre la rama de dos árboles, recordó el número de la página y cambió su rumbo al pie de uno de estos para elevar la vista, a casi 3 metros aproximadamente aquella tela con una pequeña hermanita de piernas largas, que luchaba por levantar uno de los extremos donde parecía ser que la rama cayó, faltaba una pequeña fracción más importante, ya que notaba como la estructura se estaba hundiendo desde su centro

-Pobrecita…- comentó quizás algo juguetona más calma –Déjame ayudarte- comentó para sí mientras colocaba el bolso, guardaba los anteojos, apoyaba el bastón sobre el árbol y pasaba a retirarse el calzado, aquellos mocasines de tacón bajo junto con sus soquetes finos de encaje que coloco en bollitos dentro de estos, tomó la fina rama sin hojas que parecía haber sido la pieza faltante y con mucho cuidado pisó el tronco de este, apenas levantando su vestido hasta las rodillas comenzó a caminar con sumo cuidado sobre la imposible forma vertical, cosa que no una persona normal haría desde luego, pero poco le preocupaba que los animales la delataran. Llegando a una rama alta y más robusta caminó cual trapecista hasta toparse allí donde las ramas de ambos árboles se tocaban y acomodando la rama en la zona partida la sostuvo con firmeza con una mano mientras la otra la llevó a su boca y las glándula ampulácea hizo su trabajo de producir con lo que parecía ser su saliva un largo hilo blanco de seda que estiraba casi interminable gracias a su mano, mucho más grueso que el de la pequeña criaturita, como si atara una cuerda ordinaria volvió a colocar la rama en su lugar y con cuidado tomó el extremo de red ajena para adherirla nuevamente a la propia. Una vez finalizado el trabajo se sentó sobre la rama la cual estaba apoyada y con una sonrisa de satisfacción se dispuso a ver como ahora la pequeña tejía y reacomodaba su lugar, un bello y nostálgico espectáculo para la arácnida, algo que ella tomaba como un acto de “caridad” comparándolo como cuando ayudas a un anciano a cruzar la calle. –Y mixi mixi araña tejió su tela araña…- dijo cantonamente por lo bajo, creyendo que quizás podía entender el chiste la pequeña amiga, apenas sacudiendo sus pies descalzos tendida de la rama al límite del camino, había encontrado una pequeña distracción donde se vio inversa, no le preocupaba caer ya que su peso ligero no lo permitiría, más una dama bien vestida y arreglada a 3 metros del suelo en una rama no era algo tan peculiar -Las damas no deben trepar arboles eh…-  aquel pensamiento se le cruzó, imaginando la situación desde ya de una humana corriente haciendo lo mismo que ella, ante eso soltó un “já” pareciéndole cómica la escena.


Última edición por Aranea el Dom Sep 10, 2017 5:48 pm, editado 1 vez


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Tema Privado Re: Las damas no trepan árboles -Dio Brando-

Mensaje por Dio Brando. el Sáb Sep 02, 2017 1:28 am

  -  Yo me encargare del caballo. –

 
Todas las mañanas, Dio se encargaba personalmente de darle los cuidados necesarios a Silver bullet, su fiel montura. Hoy no había sido la excepción y paso la mitad del día entre la suciedad del establo. Por supuesto, el tenia quien hiciera eso por él, pero se negaba a dejarle este trabajo a otro a pesar de que era tarea de los encargados del centro ecuestre donde estaban inscritos. Todos en el centro tomaban al jinete ingles por arrogante al no dejar que nadie más tocara a su caballo. No era algo nuevo, en Inglaterra también lo hacía. Cuidar caballos, alimentarlos y limpiarlos eran tareas que hacía para ganarse el pan en la etapa más dura de su vida. Ahora que es considerado como el mejor jockey de Inglaterra y tiene trabajadores que se encarguen del correcto cuidado de sus monturas ¿Porque molestarse en hacer todo como si aún fuera aquel niño pobre que cuidaba caballos para recibir unas monedas en una granja? Esta actitud no era simplemente “Arrogancia” o “dedicación”, era más bien una “señal” pero pocos entendían.
 

Lo que no te mata te hace más fuerte.

 
Esta frase es verdadera hasta cierto punto. Usada sin cuidado por personas tontas sin remedio que se creen valientes, y usada también por valientes tontos en momentos de genialidad y osadía. Dio era prueba de la verdad de esta frase; lo que no mato a Dio lo hizo más fuerte en el pasado, pero hizo que viviera malherido. Una persona así, con una evidente “herida”, no tiene miedo de estar al filo de abismo. Es difícil explicar todos los sentimientos que se pueden experimentar cuando se está al borde del precipicio. Todo ello es solo un estado en la mente de los individuos con “heridas del pasado”. Para algunos, el abismo es más oscuro que un agujero negro en el cielo, para otros solo es la senda más brillante que se pueda tomar. Sea como sea, estar al bordo del abismo hacia que Dio le quitara la mortaja a su pasado continuamente. Cada mañana que salía a cuidar a su caballo la magia ocurría; El pasado ha vuelto. Siempre lo hace.
 
Esa misma tarde, molesto por la mortal rutina que llevaba, se puso sus botas de montar, su característico casco ecuestre y se trepo al caballo de un salto casi sobrenatural. Contemplo el lugar desde arriba y miro a los demás del centro como si fuera el "monarca" de aquel lugar. - Llegare tarde. No cierren esto sin mí. - Grito mientras salía a todo galope por la entrada principal. Estas pequeñas carreras que nacían del impulso salvaje de Diego eran todo un espectáculo. Su nivel de equitación era asombroso y dejaba a todos boquiabiertos ante tal muestra de habilidad. Precisamente en ese momento, la siguiente frase cobraba sentido: El hombre y el caballo son uno mismo.
No es evidente que esta frase es más bien una verdad innegable después de ver aquel asombroso dúo? Nadie hubiera podido poner prueba de esto mejor que Dio; Su figura parecía encajar tan bien en su montura y, a su vez, su caballo le obedecía y captaba cada intención de su jinete del mismo modo en que bucéfalo lo hacía con Alejandro Magno.
 
Esa misma tarde llegaron hasta la entrada del bosque, según lo planeado, para hacer un recorrido diferente por los frondosos senderos del vasto y único bosque de todo Eadrom. Esta locación  se había ganado la fama de encerrar misterios y ser protagonista de varias historias interesantes. El plan Consistían en hacer un recorrido a velocidad moderada y practicar la superación de obstáculos en un ambiente natural e impredecible. Un terreno así es todo un reto más que interesante para un Dúo ecuestre de calidad. La visibilidad seria escasa, los obstáculos podrían salir de la nada y las ramas de los arboles podrían dañar tanto al jinete como a su montura. – Hoy saldremos de la rutina. – el rubio estaba decidido a cruzar el bosque y se dentro de manera vertiginosa hasta perderse entre el paisaje verde.
El ambiente natural y el aire fresco del lugar eran sin lugar a dudas, la mejor de las recompensas al dar un paseo entre los árboles. El dúo siguió corriendo por aquí y por allá, saltando los tocones y los riachuelos con la velocidad propia de una competencia. ¡No había tiempo para pensar las cosas dos veces! ¿Cuál camino tomaremos? ¿Es seguro ir por ahí? ¿Es mejor saltar ese obstáculo o rodearlo? Demasiada era la información en el terreno y tan poco margen de error. A esa gran velocidad no se puede dudar ni un segundo. -Una mala decisión y podría salir volando.  -
pero en cierto tramo del recorrido, el dúo se vio inquietado por una gran cantidad de telaraña que les ralentizaba  el paso.
-Esto no es normal. Es demasiada! – Pensó mientras se quitaba toda la telaraña del cuerpo con una sacudida. No se había dado cuenta, pero estaba en una zona donde las arañas son abundantes. – Debo de haberme llevado a muchas arañas de encuentro…- A pesar de que el sonido de los cascos seguía de manera incesante y advertía el paso firme del jinete, este de pronto se vería interrumpido por algo inesperado. No era solo el hecho de que las telarañas se habían vuelto cada vez mas y mas recurrentes.

- *Snif* *snif* ¡Para, Silver! ¡Para! -


Su olfato había detectado algo...algo muy extraño. Desde que entro a la zona de arácnidos, no había dejado de quedar impregnado por el olor que desprendían estos bichos, pero su olfato le decía que había algo que desprendía este olor de manera mas intensa. -  ¿¿Donde esta?? - Busco alarmado lo que sea que fuese esa fuente de olor y potencial amenaza. Siguió avanzando a un paso lento y cuidadoso mirando en todas direcciones hasta que finalmente dio con "eso" que le inquietaba

Spoiler:
- ¿¿Una mujer?? -

Esta ahí, en el mismo lugar que Dio pero a una distancia segura. No parecía haberse dado cuenta de la llegada del jinete al estar absorta haciendo algo que no podía alcanzar a distinguir.
¿Quien es esa mujer? definitivamente hay algo sobrenatural en ella. Era bella y su vestimenta dejaba confundido al rubio e inundaba su cabeza con preguntas ¿Que esta haciendo? ¿Porque viste de ese modo en medio del bosque?...pero no cualquiera pensaría lo mismo; Ni a golpes era esto una escena normal. De pronto Dio se sintió en peligro al no saber que era todo esto, dio un largo suspiro y se limpio el sudor que perlaba su frente. –Desde hace rato que me encuentro con muchas arañas, ¿Ella es un enemigo? Huele como uno de esos bichos – pensó, su naturaleza desconfiada le mantenía en alerta casi todo el tiempo. –Tengo que esconderme. - estaba por dar marcha atrás y rodear la escena para acomodarse mejor, pero el caballo alzó repentinamente las orejas, sacudió las crines, lanzó un poderoso relincho y se alzo de una manera violenta mandando a Dio al suelo y logrando que este se golpeara fuerte en la cabeza y  que causara un gran estruendo al aterrizar en el suelo.

- ¿Que acaba de suceder? -
Pensó mientras estaba en el suelo y sangraba ligeramente de la cabeza. Quedo adolorido y se encontraba medio aturdido. Necesitaba unos momentos para recuperarse de un golpe que fácilmente pudo ser fatal para un ser humano común.


-Hablar-  Narración.

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Tema Privado Re: Las damas no trepan árboles -Dio Brando-

Mensaje por Aranea el Sáb Sep 02, 2017 8:57 pm

Tan frágil era la naturaleza de este planeta, tan hermosa y basta como ninguna, lo más reconfortante era ver algo tan familiar como esa pequeña que capturaba sus pequeños insectos, la perfecta cazadora y sin importarle su tamaño, sabía que sería imposible que llegara a ser como sus antepasados, ocultas en la inmensidad de aquel paisaje silvestre sobreviviendo con sus propios medios, tal como ella lo hacía… Parecía tener cierta simpatía con aquel pequeño ser, puesto cuando estiró su mano la arañita no se inmutó, al ver que esta no la rechazaba ni se asustaba, podía imaginar que capaz por su naturaleza eran iguales, no eran distintas, para nada… salvo en evolución y desarrollo. Se retiró con cuidado los guantes, dejándolos caer sobre sus cosas desde la distancia, esparcidos uno de cada lado mientras volvía a pararse sobre la rama y volver a estirar su mano, esta vez colocando su dedo bajo las dos patas de la pequeña, esta con gusto la recibió y parecía que con sus pequeños colmillos salivara, Ara no pudo evitar sonreír, a diferencia de la mayoría de las veces su sonrisa era genuina y sincera, estaba muy contenta, recordaba a aquella criaturita como uno de sus tantos hijos (no de ella técnicamente) pero la conexión y el vínculo sí. La araña trepó por su dedo y Ara pudo apreciarla de cerca, acobijándola con ambas manos para poder observarla más detenidamente al acercarla a su rostro –Tu si me entiendes ¿No pequeña? Sola en esta inmensidad, sin miedo…- acercó su nariz sintiendo como aquellas patitas rozaban como un cosquilleo apenas leve, tan débil… que hermoso milagro daba estas tierras… Por momento su imaginación seguía fluyendo hasta que se hizo la gran pregunta “¿Ella podrá entenderme?” en tantos años jamás imaginó hacerlo, las tarántulas de su hogar jamás se comunicaron, pero esta pequeña por alguna razón en el poco tiempo se sentía como aquel instinto de madre

-ﺘ ﺙ ﺜ ﺝ ﺠ ﺡ ﺢ ﺤ ﺥ ﺨ- (Hola pequeña)  desde lo más instintivo de su ser su voz natural salió a flote como un extraño sonido que desgarraba la garganta pero con una suavidad única, un sonido inentendible salvo para los oídos más delicados… Como los de un mamífero.
De la nada sintió un sonido, no lo escuchó con claridad ya que estaba distraída, pero sintió una vibración en el radio en el que se encontraba, no fue muy lejos, la alertó abriendo sus parpados de par en par y bajó la vista… 3 curiosas amiguitas más, 3 arañitas oscuras de patas gruesas pero de poco tamaño escapaban espantadas por la vibración también lejos de su zona, llamó poderosamente la atención ¿Qué las perturbaba?¿Un cazador natural?¿Alguna ave?. Colocó a la pequeña sobre su cabello rojizo quedando agusto y sobre la rama que yacía de pie levantó la vista, no lograba ver bien, su vista no funcionaba de lejos, más en la oscuridad de las copas podía ver perfectamente “¿Qué es esa bestia?” divisó una criatura, más bien una mancha alta y corpulenta entre los arbustos seguido de un agudo sonido que emitió, pero más la molesto el ver que muchas de sus queridas amigas escapaban al ser sus nidos destruidos “Maldita bestia” arrugó su nariz y frunció el ceño en completo desagrado, sea lo que sea estaba arruinando su ecosistema, inclusive si la casa de un humano se incendiaba no le preocupaba, la estupidez de la humanidad existía y se lo buscaban ¿Pero molestar a seres más pequeños? Más si se trataban de los arácnidos era algo que ella no toleraba, quizás sus rasgos de veterana de guerra accionaban el pálpito de su corazón, controlaba su cabeza de aquella furia para no exaltarse, pero sus extremidades aullaban por salir y espantar a la criatura que osaba profanar aquel lugar.

“Tranquila, vamos despacio” pensó razonablemente mientras con paso ligero comenzaba a trepar por aquellas ramas, no importasen que tan delicadas sean su peso lo soportaría, además con sus manos descubiertas podía adherirse a cualquier tronco sin problema, la secreción particular de sus pies y dedos estaban completamente entrenados en su forma civil. Con mucho cuidado y sosteniendo parte de su vestido rodeó aquella zona, apreciando la maravillosa escena de arbustos cubiertos por aquella capa de tela de seda fina y muchos arácnidos de la misma especie, hermosa escena corrompida por un caballo sin jinete… Gruñó ante eso cual animal por lo bajo observándolo tras un árbol y moviéndose rápido entre las copas como si fuera un mono más no perdiendo la gracia de su feminidad, algo que adoptó de los humanos a la perfección y le encantó fue las damas londinenses, tan correctas y de finos gustos sean en modales o apariencia, haga lo que haga siempre intentaba tener el vestido bien arreglado. Llegó hasta un árbol alado del corcel y se ocultó detrás del tronco, siempre siendo lo más sigilosa posible y moverse entre las sombras y jugar con las sombras del bosque, se retiró aquel saco de piel dejándolo seguro en una firma rama y aprovechando la parte descubierta de su espalda 4 extremidades se asomaron entre su piel, abrieron la carne y su esqueleto tomaba forma en 4 largas y gigantescas patas arácnidas, escaló con ellas colocando sus puntas muy cuidadosamente sobre el tronco hasta llegar a la rama más alta, un escupitajo siendo lo más discreta posible sobre la superficie y estiró aquella red para tomarla contra las manos, asegurándose de no soltarla, se deslizo muy lentamente, atrapando el vestido en su entrepierna y cabeza abajo mientras descendía lentamente como lo hacían sus pequeñas arácnidas, un tirón más fuerte para descender de golpe y darle un susto a aquella bestia, ya aprendería a no meterse con ellas

-ﺘ ﺙ ﺜ ﺝ ﺠ ﺡ-(Hola) Gritando con aquel distorsionado y horrible chillido que hacia su garganta mientras mostraba sus colmillos blancos de vampiro, abriendo de par en par sus 4 extremidades oscuras temblando como una criatura más grande y aterradora, con aquellos ojos carmines fijos en la criatura amenazado con su furia que se aleje lo más posible del lugar, esta una vez más hizo su relinchido y Aranea enredó la cuerda con su dedo para volver a ascender, lo suficiente para no chocar su cabeza con el del corcel mientras galopaba espantado llevándose más partes de los nidos por delante… Ante esto la pelirroja observó cómo se perdía en el basto bosque y torcía su mueca en desagrado “Pudo haber salido mejor” lentamente hundía sus extremidades nuevamente en su carne humana para volver a aquella pacifica forma, ya estaba satisfecha de darle un buen susto a aquel animal, pero un sonido volvió a tomarla por sorpresa “¿Cómo?” giró gracias a la tela su cuerpo y apreció en el suelo entre los arbustos la espalda de un humano “¡Maldición, un civil!” Cortó rápidamente con sus dedos la cuerda que la suspendía y de un giro en su brusco descenso logró caer con un pie sobre tierra y su rodilla en alto la otra, se aseguró que su Wapen estuviera oculta en la espalda y peinó su cabello improvisadamente con las manos sin dañar a la habitante que había acogido, después de estar de cabeza algunos cabellos se le habían alborotado lo cuál no era propio de una dama. Un leve tocido para que su garganta se acomode a la humana y se acercó sosteniendo su vestido para que no se pegue con la tela del suelo, tanto dolor le causaba sentir que seguro meses de trabajo para sus pequeñas amigas eran destruidas en segundos… por un bruto y su corcel, se colocó enfrente de este y se agachó mientras apoyaba su boca entre sus rodillas y con su vista fría y seria lo observaba desde arriba –Oye ¿Estas bien?- pregunto neutralmente, se trataba de un humano después de todo –Si estás bien lárgate, estas destruyendo un hábitat natural que no te corresponde- Se animó con el dedo índice a tocarle la cabeza, picándolo para asegurarse que respondiera algo más que quejidos -¿Te duele algo?- en parte si nos ponemos a pensar en la naturaleza de "un igual" era su deber ocuparse de que no le pase nada y rezar que no la haya visto, podía llegar a ayudarlo igual ignoraba como llegó allí, como decía: "La estupidez de la humanidad"… si se lograba parar y salir de ahí, las arañas estaban alteradas. No nos olvidemos de nuestra pequeña amiguita que seguía sobre la cabeza se Aranea, apenas oculta en su nuca mientras la cortina de cabello rojo de su carré evitaba que se saliera con facilidad.


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Tema Privado Re: Las damas no trepan árboles -Dio Brando-

Mensaje por Dio Brando. el Sáb Sep 09, 2017 6:58 pm

Derrota. Eso era lo que sentía mientras estaba desplomado en la suciedad del bosque. Ese accidente le sabía a amarga derrota al no poder seguir el paso a la naturaleza salvaje que quedaba intacta en esta pequeña zona de la región. Una reto interesante, pero que nunca pensó que lo dejaría en el suelo como nunca antes. Su cuerpo experimentaba dolores agudos que poco a poco iban desapareciendo. Esto era algo totalmente inesperado y algo que jamas se había visto antes en su vida como jinete. ¿El mejor jockey de Inglaterra caído de su caballo? ¡De locos! Pero era real y ahora un derribado Dio yacía ahí dolido en la tierra mientras gruñía suavemente de dolor y lograba colocarse en posición fetal. ¿Qué es esto? ¿Había fallado? el muchacho se había apuñalado a si mismo con pensamientos negativos, pero al mismo tiempo esta situación le estaba gustando. Era como haber sido golpeado por una realidad diferente a la que estaba acostumbrado. “Salir de la rutina” pensó mientras miraba la poca sangre que había llegado hasta el suelo. Una solitaria derrota en el gran historial de Dio – Esto…esto es interesante… ahora disfrutare más cuando logre dominarte.  
Encontrándose en medio de una zona que desconoce totalmente y con un caballo desbocado…esta excursión se ha vuelto la pesadilla de todo buen jinete en apenas un abrir y cerrar de ojos. Las cosas no pintaban nada bien y su instinto de supervivencia captaba un peligro inminente. El rubio estaba adolorido y con un sentimiento de derrota más que evidente, pero al mismo tiempo todo eso le estaba llenando de una determinación que siempre sale a flote en estas situaciones. Una extraña determinación que le ha valido para salir de los momentos mas pesados y difíciles que ha tenido en la vida. Es complicado describir la subida de adrenalina que estaba sufriendo ahí. No era un simple impulso salvaje lo que estaba sufriendo luego de un derramamiento de sangre, no. Se sentía como una bestia come hombres herida y acorralada. De pronto, ese olor a “insecto” le impregno por completo y ahí en ese instante supo que estaba a pasos de encontrarse con algo desconocido. “Eso” no olía del mismo modo en que las demás arañas lo hacen. Esto era algo diferente.

- ¿Que si me duele algo? – Dijo con una voz tranquila y grave al mismo tiempo mientras se ponía de pie. El muchacho le dio la espalda a la dirección donde venía la voz contraria y comenzó a estirarse y a moverse de manera relajada en su lugar. Se estiraba lentamente, pero había momentos donde hacia movimientos bruscos y estos eran acompañados por el sonido inquietante de sus huesos tronando al ritmo de su suave estiramiento.  – Eso preguntaste ¿no?  ¡En realidad me siento increíble! - Dio comenzó a reír de manera escandalosa y a hacer toda clase de expresiones de júbilo y éxtasis. Era increíble como alguien que se había dado un tremendo golpe en la cabeza podía ponerse de pie y comenzar a estallar de manera tan animada. – El único problema es que me han picado las arañas. Su manos fueron a rascar lentamente los brazos y el cuello donde supuestamente recibió las picaduras. Al principio fueron rascadas normales hasta que poco a poco fueron terminando en agresivos rasguños dignos de un animal – Ah~ Este de verdad es el sentimiento más grande que se puede experimentar. Me siento tan bien. ~
Era evidente que algo estaba fuera de lugar, y eso se confirmaba cuando se le fue notando las garras filosas y los colmillos puntiagudos que adornaban sus agrandadas fauces. Su degeneración en la bestia prehistórica estaba surgiendo y estaba acompañada, como siempre, de un subidón de adrenalina y un instinto salvaje. Realmente daba miedo verlo de ese modo, tensando sus músculos y rascándose como un maniático. Estaba a medio camino de volverse una bestia y en un impulso feroz salto hacia los árboles  y comenzó a escalarlos de manera ágil y bestial, dejando caer ramas y rocas por toda la pequeña zona donde se encontraban. Se sentía tan bien y con tanta energía que ahora experimenta la fuerza suficiente para recorrer todo el bosque a pie y destruir todo a su paso.


- Wryy....- Su característico grito salio calmado y sin mucha fuerza. Aun no sentía el extasis completo para poder soltarlo con la fuerza desgarradora que le caracteriza.


Pero la destrucción total y sin sentido  sería algo que no haría jamás pues no le encuentra la gracia. Una vez arriba en los árboles, se colocó del mismo modo en que lo haría una serpiente en una rama y miro directamente a la persona que lo había encontrado.
-Pareces un Humano…- Un tosido violento interrumpió el dialogo pero fue retomado a penas el muchacho logro tomar de nuevo el control – Pero tu olor te delata. ¿Qué demonios eres?
Desde antes de caerse del caballo lo había captado y ahora estaba en sus narices ¿Quién era ella? Ese olor tan sospechoso que desprendía no era ni el de un humano ni el de un insecto común.
- No sé que seas, pero te sacare del camino si te pones delante mio. Tenia el presentimiento de que se trataba de una amenaza. Incluso sin saber que era, Dio tenia las ganas de dominarle y dejarle en claro que el era mejor. - No importa que seas.


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Tema Privado Re: Las damas no trepan árboles -Dio Brando-

Mensaje por Aranea el Dom Sep 10, 2017 5:47 pm

Ingenua la dama araña que tras picarlo con el dedo al fin recibió respuesta, una no tan cortés como se esperaría tras su forzado acto “bondadoso” más ante la risa arqueó una ceja y volvió a pararse erguida, dando tan solo un par de pasos marcha atrás alejándose un poco de aquel extraño sujeto “Otro chiflado” solo se podía imaginar el coraje de aquel humano al reaccionar ante un golpe de su magnitud, pero no quitemos lo molesta que estaba por perturbar el hogar de sus pequeñas amigas, solo lo pudo observar mientras este se acomodaba y se reincorporaba tras el crujir de sus huesos dando a conocer los marcados músculos tras la tela de su traje, aunque algo parecía andar mal, algo le decía muy dentro de ella que no era algo ordinario o cotidiano “Espera un segundo…” calculaba la estructura anatómica de un ser humano común y corriente, después de golpes o alguna clase de hematoma no era muy común que haga aquellos movimientos, más bien era anormal esa respuesta, estaba relajada por no mostrar su naturaleza pero tampoco podía descifrar el por las acciones tales del ajeno –Si…- solo respondió ahora deformando su gesto en uno un tanto extraño con las cejas fruncidas y la sonrisa torcida, no comprendía simplemente o no estaba al tanto de lo que un humano podía resistir, su sentido empezaba a palpitarle como si un corazón allegara a su inconsciente mente, como si alguna sensación o mimetización muy familiar le avisara que un peligro acechaba a sus alrededores (Dígase sus “sentidos arácnidos”), más no podía aceptar que esa misma sensación latente la desprenda aquel humano, que ahora como si nada hubiera pasado se reponía en su forma ¿Cómo es que Aranea podía llegar a ser intimidada por la presencia de un ser tan frágil como lo era un organismo humano? A menos que a lo largo de su historia sea la excepción, una de aquellas criaturas que allegó en sus oídos los rumores abundantes de lo que habitaba Eadrom, seres “especiales” como lo era ella “Debo estar alucinando, esto es una broma de mal gusto” se limitó a seguir con su mirada sin dirigir otra respuesta, como la agilidad y la destreza de la carne se habituaba en lo alto de sus ramas, su piel se erizó y la sangre corría apresurada por la excitación, la vigilia de su cuerpo reponiéndose y creando una respiración entrecortada y agitada, así es… La Viuda Rubí podía ahora oler el peligro, sintiendo aquella amenaza sobre su peso, era peligroso si su Wapen salía, temía convertirse en aquella primitiva criatura que reacciona ante el peligro con más peligro tanto para los presentes como su cuerpo mismo ante la exigencia física que exigían sus acciones.

La pregunta la ofendió “Esa maldita y sucia bestia… ¿Cómo se atreve a perturbarme en MI calmado hábitat?” la pequeña araña de su cabeza caminó entre los rojizos cabellos, apartándolos con sus largas patitas y posándose arriba de esta, quizás su amiguita había sentido la tensión que ella desprendía, muchas de esas amiguitas ahora estaban saliendo de sus escondites, caminando alrededor sin miedo de la mujer parada sobre ese pequeño espacio de telas destruidas, mirándolo con desprecio desde lo bajo –Soy una corriente humana, 100% de carne, huesos y sangre… Quizás mi colonia te engañe…- no le intimidaba, mirando aquellos dientes afilados, esa piel que optaba un aspecto alternativo de la cotidiana pedicula cutial de una persona común y corriente, como sus primitivos instintos dictaban, algo familiar, como la vieja rivalidad entre dos cazadores de la vieja naturaleza, del prehistórico y hermoso pasado sencillo donde las criaturas dominaban la tierra amenazantes, mostró sus dientes instintivamente mientras cerraba su puño, mostrando aquellos dos colmillos de vampiro, algo de saliva que emanaba un extraño vapor (su ácido) más intentó contenerse -… Escúchame, fenómeno: No te atrevas a amenazarme, ya que estas “excelente” puedes dejar este lugar…- su furia marcaba sus facciones, culpa de la inminente amenaza que este había lanzado ¿Quién se creía? La dama araña jamás se retracta, mucho menos de un ser desconocido, más tenía curiosidad ¿Qué iba a hacerle? Las garras no podrían compararse con el filo de sus patas, sus gruñidos no lastimarían su exoesqueleto sin antes de perforarle el estómago con su ácido “Te verías muy agradable envuelto en blanco y colgado de cabeza” su malicia arácnida afloraba al igual que aquella saliva que se deslizaba en una furiosa gota que marcaba un hilo rojo en su piel, cayendo y disolviendo una porción del telar blanco de sus amiguitas, su imaginación daba oportunidad, estaba segura que si intentaba algo esta “humana” dejaría de serlo, después de todo estaba en su hábitat.

Descalza comenzó a caminar hacia aquel árbol, colocó un pie en el tronco y como si nada empezó a caminar sobre él, parada bajo la rama del contrario -… Y déjalo ahora o esta “humana” te dará una sorpresa si no te disculpas, “bestia”- Su mirada ahora seria y penetrante, estaba claro que su mentira se desplomaba en aquella posición, agresiva pero dibujando ahora con una tétrica sonrisa mientras la saliva seguía cayendo, no le temía, era una criatura nocturna que amaba tranquilamente develar su naturaleza al contrario, además no dejaría que pisotee su orgullo y se mofe de ella, era tranquila más podía inyectar su veneno a quien sea merecedor, sus instintos aullaban, sus latidos se intensificaban sintiendo aquel comienzo de éxtasis, su Wapen rogaba salir al exterior, lo cual trataba de contener más ahora estaba excitada, ese ser era atractivo pero más atractivo el hecho de que esa carne era misteriosa, se relamió gastando aquel labial de su parte superior, como si el hambre la invadiera, tenía ganas de quebrar aquella rama y capturarlo entre sus redes, sería divertido ver el choque de dos criaturas incontenible, más no esperaba que se fuera, buscaba su provocación -… Estoy delante de ti ¿Qué vas a hacer? Te conviene que no sepas quien soy…- “Sucio mamífero o lo que seas, bestia” repetía mientras aquella arañita se posaba sobre sus patas traseras y levantaba las de adelante, signo de amenaza, el más glorioso y peculiar instinto de los pequeños seres.

Las arañas normalmente son agresivas cuando se tratan de territorio o están bajo amenaza, se consideran el ser más poderoso en el mundo de los insectos y las pequeñas criaturas, son muy fácil de irritar y muy fácil que deseen clavar sus hermosos colmillos sobre la amenazante presencia, son frías cuando se destacan en su ambiente, una Xanadia jamás se retractó, era lo que quedaba de su legado y tal como los arácnidos podía burlarse de aquel que crea que tiene oportunidad de ser agresivo con ella –Vete o serás alimento para mis niñas- proclamo ahora su última amenaza mientras sus ojos rojos brillaban con el claro de luna de la noche, que dio su comienzo tras la rama de los árboles, era tarde y refrescaba, el sonido de las patitas arácnidas desplazándose sobre las hojas y las ramas resonaban mientras todas se revelaban haciendo una multitud en el suelo, la dama despertó su duda y no durarían a vencer al temor para acudirla, mucho no servirían por su tamaño y su poca fuerza, pero la voluntad de la araña es “ante el peligro lanzaremos la red”.


"No importa cuantas veces la lluvia se lleve tu tela, solo vuelve a tejerla"

Hablar // Pensar // Actuar // Stalkear (?
ﺘ ﺙ ﺜ ﺝ ﺠ ﺡ ﺢ ﺤ ﺥ ﺨ ﺬ ﺅ ﺆ ﺇ ﺈ ﺉ ﺊ ﺋ ﺌ ﺍ ﺎ ﺏ ﺐ ﺑ ﺒ ﺓ ﺔ ﺕ


~I will not be forgotten
I've got the scars to prove it
Only the strong survive!
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Mensaje por Harry Blume el Mar Dic 05, 2017 11:24 pm

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