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El fortuito sonar de la vida

Mensaje por Satoi Madarame el Sáb Ago 19, 2017 11:42 pm

Moviendo continuamente su pie de arriba hacia abajo, el golpeteo de su zapato era lo único que resonaba, junto a su respiración, en aquel inmenso salón. A su costado derecho se hallaba un gran ventanal donde la luz se filtraba de forma suave y continua. Desde allí, se podían observar los jardines del instituto.

La sensación de aquel sitio, su aroma y apariencia. Pese a ser parte del instituto, era muy distinto a la universidad. Más que nostalgia, sentía interés. En el lugar donde estaba parado, los jóvenes vivían sus primaveras llenas de notas y múltiples emociones tan características de la adolescencia. A esa edad, Satoi se encontraba dentro de las filas de una pequeña fracción del ejército de Tokugawa Ieyasu. Y pensar que ahora todo lo que vivió era parte de los libros de historia que solicitaban leer obligatoriamente a los estudiantes de Takemori. Madarame tuvo que realizar sus estudios secundarios por aparte, junto a más adultos que, en su misma situación, no poseían ningún tipo de educación estatal; por eso, estando allí, se sentía curioso.

Sentado en el taburete que correspondía al piano, Satoi aguardaba con paciencia el arribo de un estudiante de tercer año que le solicitó encarecidamente ayuda para que afinara varios instrumentos. Como dato de interés, aquel pobre alumno era extranjero, por lo cual desconocía el funcionamiento de los instrumentos japoneses. Ante varios anuncios puestos alrededor del instituto y la universidad, él único que acudió a su llamado fue el azabache que, ahora mismo, rozaba las teclas del piano, produciendo así una ''melodía'' para nada agradable.

La puesta se deslizó con mucha prisa, de manera estruendosa, y pronto el menor se adentro al aula. Se notaba agitado, como si hubiese corrido varios kilómetros para llegar hasta ahí. Entre sus brazos, llevaba dos cajas de madera y, a su lado, una señorita cargaba la que vendría siendo la tercera.

— Vamos tarde para las clases de matemáticas, ¡contamos contigo!— dijo apresurado dejando todas las cajas a sus pies. El muchacho salió de allí junto a la dama, sin cerrar la puerta, a lo cual el Norowareta Hone no pudo hacer nada más que suspirar. Al mirar los tamaños de los estuches, casi reconoció de inmediato a cada uno de los instrumentos que portaban dentro.

— Gekkin, Biwa y...— una suave sonrisa se esbozó en sus labios. Tomó el último instrumento entre sus brazos y acarició las cuerdas del mismo— Shamisen— pronunció a lo bajo. Al unísono de la campana que anunciaba el inicio de las lecciones, Satoi se levantó para luego posicionarse frente al ventanal, dándole así la espalda a la puerta.

Se sentó en posición anza, viendo hacia el frente con la espalda recta y se dispuso a frotar el plectro contra las cuerdas para así tocar Kagoshima Hanya Bushi. Aunque estaba desafinado, el sonido se desbordaba con brío de la habitación, inundando así los pasillos. Los cabellos azabaches del joven que reflejaban por momento la claridad del cielo, se mecían enérgicamente al compás de la canción.

Estaba ensimismado, tanto así que olvidó el hecho de que cualquiera podría esta escuchando y observándolo, después de todo, la puerta continuaba abierta...


Gracias, Dante.

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Re: El fortuito sonar de la vida

Mensaje por Ayiw Kryomi el Sáb Sep 02, 2017 10:51 pm

- Clases... ese momento agónico donde suena la campana, tienes historia y en tu mente solo hay una cosa: una melodía con la que venía soñando desde hacía 3 días. Escondida dentro de un armario en el pasillo donde se guardaban los mapas gigantes del mundo y de las regiones, pensaba en cómo hacer para llegar hasta el salón de música. Era una larga travesía desde donde estaba, debía pasar trampas mortales y vigilantes y...


... antes de 2 minutos en los que había sonado la campana, estaba caminando con toda la confianza por el pasillo desierto. No le molestaba cruzarse con alguien, más sí sería molesto admitir que se saltaba clases. Más no quería olvidar esa melodía... temía no volver a soñarla y terminar por perderla definitivamente, como había pasado con varias cuando era niña y estaba castigada, recluída de todo. Cerró los ojos y con suavidad, pero voz lo suficientemente firme y nítida, comenzó a tararear, encontrándola más bella al escucharla con sus propios oídos, quizá por la satisfacción extra que daba el estar interpretando ella misma la pieza. Con velocidad cruzó el colegio completo, para tener que esconderse de unos de... ¿tercero...? Que cruzaron con velocidad el pasillo hacia el salón. Era raro cruzarse con alguien a esa hora. Más incluso antes de retomar su marcha... 


Otra melodía inundó el pasillo. Torció el gesto. El instrumento... estaba algo desafinado. Más no era mucho... eso, o quien tocaba, sabía realmente lo que hacía, minimizando ese tipo de errores, al modificar el lugar donde presionaba los dedos y la forma en la que golpeaba las cuerdas. Se quitó los zapatos y avanzó en el mayor sigilo... asomándose para ver a quien tocaba. Parecía ensimismado y, tal como había previsto, sí que sabía sobre el instrumento, su postura y la canción interpretada se lo decían. Ladeó la cabeza; él se le hacía conocido... quizá... se lo había cruzado por la playa, en alguno de los días que hubo actividades en la misma. No podía asegurarlo. Dejó los zapatos y su bolso en un costadito, mientras terminaba la pieza y quedaba en silencio, de pié a poco más de dos metros de él. 


Era como... presenciar un cuento antiguo que se volvía real. Parpadeó, sintiendo la brisa moverle los cabellos claros y sonrió. Ese ambiente era casi ideal para aquel salón inspirador. Alzó la mirada cuando lo vio moverse para voltear... y no esperó asustarlo, por lo que ella también se asustó, dando un gritito agudo al aire, encogiéndose y alzando las manos, buscando "protegerse"... o bien "defenderse". Vaya a saber con qué instinto de supervivencia saldría de haberlo tenido lo suficientemente cera.- 


¡Lo siento...! No fue mi intención, de verdad... - sonrió suavemente, algo nerviosa, pero terminó  por señalar el instrumento.- No quise interrumpirte, tocas muy bien el Shamisen... - le elogió entusiasmada de haber encontrado compañía "no-histórica" para ese momento. Con tal de no asistir a historia, haría lo que sea... 


... aunque, tampoco le suponía un "sacrificio" conversar con un joven tan guapo como él.-


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Re: El fortuito sonar de la vida

Mensaje por Satoi Madarame el Sáb Oct 07, 2017 10:20 pm

Realmente estaba en su zona. Aunque el instrumento estuviese desafinado, pudo transportarse a aquella época de antaño. De niño, nunca tuvo la oportunidad de tocar aquel instrumento; pero fue en ese entonces que lo conoció y se enamoró de él. Más adelante pudo aprender a tocarlo y, hasta la actualidad, sus años de experiencia con el shamisen superaron la centena. Terminó la nostálgica melodía y se volteó, abrió lentamente sus ojos y estos se encontraron con las pupilas ajenas de una dama. Dio un pequeño brinco sobre sí mismo, siquiera sintió cuando la joven se había adentrado la habitación, ¿acaso había bajado por completo su guardia?

Al parecer, ella se asombró todavía más ya que soltó un corto y agudo grito. Ante sus disculpas, Satoi negó rápido con la cabeza sin poder pronunciar palabra alguna. Al señalar el instrumento, el azabache dirigió, por inercia, su mirada hacia el mismo. En ese instante cayó en cuenta de que sí, tal y como la joven lo dijo, lo escuchó... lo escuchó tocar el shamisen desafinado... Abrió grande los ojos y sus mejillas se coloraron ligeramente— Ah, yo, lo siento mucho. Iba a afinarlo, pero me entusiasmé. No... espera, gracias, aunque... podría sonar mejor— titubeó intentado explicarle.

Colocó el instrumento a un lado suyo y se sentó esta vez procurando quedar frente a ella en una posición menos exigente para con su cuerpo. La señorita portaba el uniforme del instituto, ¿no acaso estaban ya en lecciones? El mismo escuchó la campana poco después que los chicos que lo citaron se fueran corriendo a clases de matemáticas. Para no ser descortés, Madarame le sonrió y luego desvió la vista durante unos segundos—Me impresiona que conozcas el shamisen, no pareces ser asiática; tu apariencia y tu acento— poco a poco, devolvía la mirada hacia el rostro de ella.

— Justamente, un chico extranjero me pidió ayuda para afinar estos instrumentos tradicionales, no creas que solo soy un tipo extraño que se mete a salones ajenos. Bueno... en realidad acudí a la búsqueda que el hizo. Es... un poco raro que un universitario ayude a alguien de instituto, ¿verdad?— explicó mientras se sobaba la nuca, aunque en realidad la señorita no lo había cuestionado.

Satoi solía dar esa apariencia de chico tímido—¡Ah! Perdona la torpeza. No me he presentado. Soy Satoi Madarame, actualmente llevo la carrera Botánica en la Universidad de Takemori. ¿Cuál es tu nombre?— preguntó amable.


Gracias, Dante.

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Re: El fortuito sonar de la vida

Mensaje por Ayiw Kryomi el Sáb Oct 21, 2017 10:53 pm

- Escucharlo disculparse, fue bastante... ¿incómodo? la avergonzó de alguna forma, pues ella se había inmiscuido a aquel salón, en horario en el que obviamente debía estar en clases, para apreciar a un joven tocar desconocido. Negó con la cabeza una vez más, antes de afirmar al escucharlo agradecer y sonreir ante el comentario sobre la mejoría del sonido. Esperó... alguna reacción. Era irresistible ver la reacción de las personas ante su presencia. Algunos preferían pasar, otros sonreían con intenciones turbias, otros y la gran mayoría la observaba con curiosidad teñida de maleducado rechazo, una contradicción en si misma, pero habitual para la castaña. Él la estaba evaluando de algún modo, podía sentirlo, las chispas ligeramente empalagosas del aire con sabor a mar, le decía que aquel joven... sería mucho más de lo que demostraría. - 

¡Oh...! - susurró bajando la mirada a sus ropas cuando dijo lo de las apariencias.- pensé que mi disfraz de alumna sería lo suficientemente bueno... - bromeó antes de buscar asiento... en una silla, prefería pasar de sentarse en lugares altos por vestir falda; además de avergonzarle pedir ayuda al muchacho allí presente. Demasiadas confianzas... no eran buenas, eso lo había aprendido por las malas en el pasado.- ... aciertas, no soy de por aquí... - eso le agradó de alguna forma, más que nada porque le desagradaba que la llamasen... ¿Eadrom...ita? ¿Era ese el término...? No, japonesa. Portaba con orgullo la tradición, idioma y cultura de su amada Rusia.- ... tú tampoco pareces pertenecer aquí... - terminó por decir mientras se sentaba con cuidado en el taburete del piano, avisando sin palabras, que estaba allí para quedarse. - Mi... mi maestro... - cerró los ojos un momento, era doloroso recordarlo.- ... él me tocaba instrumentos. Y... bueno, no conocía su apariencia, sí su sonido y me dijo cómo debía tocarlo. - le contó fijando sus ojos grises en el instrumento a un lado del joven. Sentía la punta de los dedos cosquillear, en obvia tensión por desear tocarlo. -

¿Cómo... "tipo extraño"? - repitió y lo observó de pies a cabeza, alzando una ceja. - He visto peores, créeme... - le guiño el ojo y sonrió, divertida. Acomodó su cabello con un brusco movimiento de su cuello y terminó por negar con la cabeza.- Siempre pido ayuda a los de la universidad. Me dejan... - se frenó, abriendo ligeramente de más los ojos, frenándose a tiempo.- ... irlos a buscar en horarios específicos.- terminó por decir. No era mentira, pero no había sido lo primero que quiso decir.- 

... - negó, sintiendo de alguna forma que estaba en un juego, donde el personaje en frente tuyo, dice solo lo que esperas que diga, como las clases más aburridas a las que asistía ¿Cómo cuál... ? ¡BINGO! Adorada historia. - Satoi... Madarame... - repitió. - ¿Prefieres, Satoi o Madar-...? ¿BOTÁNICA? - se inclinó hacia adelante un poco, apoyando ambas manos sobre el banco, justo en el espacio entre sus rodillas, demostrando todo el interés.- ¿De verdad? Dime ¿Has visitado el Invernadero...? ¡Es súper triste! Lo tienen descuidado y... - lo recordó de súbito, perdiendo la mirada en el suelo un momento, a ceño fruncido, cambiando en cuestión de segundos, no solo su expresión su semblante completo mutaba a velocidades inmensas.- ... no se siente la energía que dan las Pläth en ese lugar... - meditó un momento, antes de negar con la cabeza, sin notar que había usado una palabra que había descubierto en un libro antiguo.- ... Que va, puedes llamarme Ayiw Kryomi... - sonrió una vez más.- ... soy... - pensó en qué decir a ver si no la enviaba a su clase. - ... una chica.... que... - no... no podía mentir, el estómago le dolió de solo imaginarlo.- ... no quiere ir a clases. - terminó por decir con cara de circunstancia.- Y encontró respuesta a una plegaria muda para tener excusa mínima para no asistir a historia con el señor Wallace. - suspiró, desviando la mirada.

Esperaba... sí, esperaba el juicio del músico guapo a sobre su consciencia que, de brazos abiertos, recibiría el regaño a por ser incapaz de mentir. Sintió nuevamente la brisa, que le dejó una caricia de parte de Ventus, así como departe de Sol, que residía en la calidez del suspiro que entraba por la ventana.-


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Re: El fortuito sonar de la vida

Mensaje por Satoi Madarame el Dom Nov 05, 2017 10:23 pm

Levemente, le correspondió con una sonrisa también amable acompañada de una suave risa. No supo si agradecerle nuevamente que soportara el sonido desafinado o si pasar otro tema de conversación, no deseaba ser maleducado.

— Te faltó doblar los pies hacia adentro como las otras chicas “kawaii'', de lo contrario, nunca lo hubiera adivinado— siguió con la broma— Eres europea, ¿cierto?— cuestionó animoso— Mi mejor amigo era francés y tenía un exquisito acento que, combinado al japonés, cautivó a muchas damas desde Hokkaido hasta Kagoshima. Has de tener muchos admiradores, del mismo modo que él... seguramente— la miró a los ojos. Dejó los ojos fijo en los de ella ante su comentario y luego torció un poco la boca luego de haber suspirado— No sé a qué te refieres exactamente a que parece que no pertenezco aquí, aunque me lo han dicho. No es... del todo malo, es solo que los otros no lo han dicho dentro de un contexto agradable— le explicó mientras veía una de sus manos.

— Así que es eso. Él debió haber sido un maestro grandioso como para haberte enseñado el instrumento de una tierra tan lejana— se puso de pie y sacudió sus blancos pantalones. Tomó el shamisen y se lo entregó a la de ojos grises; luego, se sentó donde antes se encontraba— Vaya, gracias por el cumplido— rió— Ya veo, en horarios específicos como cualquier chica responsable, ¿cierto?— tan sólo quería molestarla un poco más con el asunto. Luego de que ella comenzó a platicarle, Satoi pareció tomar confianza pese al momento inicial de timidez.

Ante su asombro sólo por el hecho de escuchar lo que estudiaba, la amigable sonrisa nuevamente se dibujó en sus labios— Ante lo primero, puede ser como prefieras. También puedes llamarme Tetsu. Es otra forma de leer mi nombre, aunque la original es Satoi~— le comentó mientras cruzaba las piernas como indio y apoyaba su codo derecho sobre la pierna del mismo lado para así reposar su rostro la mano correspondiente— He ido, sin embargo, no nos dejan hacer nada al respecto. Sé que algunos profesores se han ido deshaciendo de la maleza; pero desconozco el motivo por el cual no podemos arreglarlo. Muchos de mis compañeros son druidas, elfos, elementales de naturaleza... supongo que también se sienten impotentes por esa situación— bajó la mirada algo incómodo—. Una vez intentamos salvar un cultivo de rosas blancas, pero fue imposible. Estaban literalmente podridas y la tierra no era adecuada para la plantación de nuevas rosas. Inclusive, las semillas guardadas estaban húmedas, dañadas, se estaban llenando de hongo— ese tipo de odiseas daban vergüenza contarlas siendo estudiante de sitio como el que era Takemori.

— ¿Las Pläth?— preguntó a qué se refería, observándola con interés— Lo cierto es que la energía en ese lugar es casi tan lúgubre como la de un sanatorio o cementerio. Seres vivos enfermos y otros muertos— culminó por decir.

El nombre de ella era Ayiw y, según su confesión, en verdad se estaba saltando clases. Por un momento creyó que ella mentiría, claro, él no era tonto como para ignorar que estaba ahí porque se escapó de clasesNada mal, es una chica particular caviló mientras ponía una expresión seria— ¿Sabes que si faltas a clases, aunque sea por el amor al arte, podrías tener que repetir eso que te parece una tortura? Los chicos de ahora son un poco inconscientes— suspiró pesadamente y, una vez más, se levantó, esta vez para sentarse a su lado—. Si quieres permanecer en este salón tendrás recibir de igual forma la clase de historia; pero no sé qué tanto podrías confiar en el testimonio anecdótico de un tipo extraño que no es el peor que has visto.

Por supuesto, siendo su ideal uno tan relacionado a la libertad, él no la regañaría de forma verdadera por saltarse clases, menos cuando no era el mejor ejemplo de responsabilidad académica. Sólo quiso asustarla un poco, mas, lo que quería decirle, era que se quedara a escuchar su versión de la historia y sus historias, a cambio de las de ella.


Gracias, Dante.

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Re: El fortuito sonar de la vida

Mensaje por Ayiw Kryomi el Sáb Nov 25, 2017 12:19 pm

- Le confundió por un momento cuando mencionó lo de los pies... pero recordó a varias de sus compañeras en esa exacta posición, algunas incluso girando en torno a su propio cuerpo. "Desagradable..." casi le corre un escalofrío; esas niñas buscaban cosas luego no podía controlar. - No me llames "kawaii"... - arrugó la naricita en lo que negaba con la cabeza... afirmó... y negó de nuevo. - Bueno, lo que se cuenta hoy en día como "Europa" no... soy del oeste de Asia... colindando los límites europeos. - se balanceó rítmicamente a los costados, marcando un tiempo imaginario, entretenida con todo.- ¿Cómo dice...? ¿Admiradores...? - alzó ambas cejas... miró sobre el hombro, miró por detrás del joven, incluso hizo como que miraba dentro de su propia blusa. Negó con la cabeza, alzando una ceja. - Voy más sola que loca-mala. - admitió pensándolo un poco. No tenía demasiado problema con eso. "Prefería" no lidiar demasiado con las personas. - Tranquilo, hay algunos que en la existencia, solo estamos de paso por estos lares. - dijo a conciencia, cambiando la frase, sonriendo una vez más.- 


Un placer... -  le fue de gracia que agradeciese el "cumplido", antes de... tensarse por lo de "chica responsable".- ... siempre es por las tardes, fuera de mis horarios de clases... - sus mejillas se calentaron, mientras con la mirada baja, pensaba en que estaba hablando de más.- ... solo los profesores pueden ocupar los laboratorios en horarios diurnos. - acabó por soltar encogiéndose de hombros. La verdad adoraba poder pasar las tardes en los laboratorios analizando muestras de... sí misma, comparándolas con tejidos y demás de humanos de la base de datos de la universidad. Ignoró a propósito el tema de su maestro. No quería... incomodar al joven al ponerse a hablar de sentimentalidades.- 


... ¿Entonces...? - si había ido y era estudiante de Botánica ¿Qué le impedía hacer algo al respecto? Pero, a medida que escuchaba sus palabras... algunas piezas cobraban sentido en su mente. Si tuviese sus apuntes sobre Geología... y alguna recopilación acerca de terreno de la cuidad, podría concluir con velocidad pero no dejaría a la única persona con la que estaba dialogando en semanas.- No es culpa de ustedes... tranquilo... - suspiró.- ... no puedo asegurarlo, pero... pueden ser dos cosas. - balanceó los pies un momento.- O las plantas no quieren prosperar aquí... o la tierra no puede dar frutos en ese sitio. - Tenía sentido al menos de acuerdo a sus registros. Afirmó con sus registros. - Es una forma universal de llamar a los quimioautótrofos derivados de carbono. - contó y afirmó con la cabeza.- No habría encontrado una mejor expresión. - Se puso de pié, inquieta, para sentarse un poco más cómoda. Era inquieta y se notaba en su incapacidad de permanecer en la misma posición por más de 5 minutos. - 

¿Eh...? - sus palabras... y que se sentase cerca, la extrañó. - Vengo dando mis exámenes con notas excelentes. Me educaron en casa hasta los 15 años, aprendí muchas cosas que debo repetir de formas aburridas e algunas clases como Historia. - Confesó, mirando sus pies extendidos, apoyándose con las manos hacia atrás en la banca, cómoda.- ... - al escucharlo... una sonrisa fue surgiendo poco a poco de sus labios. - Confío en tí, solo en la medida que tus ojos no me mienten. - volteó el rostro, mirándolo de cerca, fijamente a los ojos, antes de afirmar con la cabeza.- Sé que ocultas algo, pero tienes mucho que decir... bueno, si me dejas buscar algo donde anotar, te escucho... - dejó a un lado el instrumento particular, prometiéndose tocarlo luego de que él lo afinase. Le inquietaba tocar algo desafinado. - Y... ¿sobre qué será la historia...? ¿Será antes o después de Kansei...? Edo es muy conocido... Si pudiese elegir, querría escuchar sobre Muromachi... de ese período datan los primeros registros que hay sobre mi familia, antes de su migración al territorio chino. - le contó, no era indiferente a la historia del lugar, ya que de algún modo, se ligaba a la historia de su propia familia.-


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Re: El fortuito sonar de la vida

Mensaje por Satoi Madarame el Jue Dic 14, 2017 8:04 pm

— No lo haré más, “kawaii'' es adorable, pero algo infantil para una adolescente, ¿no te parece?— cuestionó sin borrar la suave sonrisa de sus labios. Levemente, soltó un ''Oh, ya veo'', cuando ella le comentó de dónde provenía— Entonces, ¿en teoría eres asiática?— estaba algo interesado por el tema. Rápidamente, su expresión de seriedad se convirtió en una sonora carcajada—¡Oh, vamos! ¿Es tan de ese modo?— no podía dejar de reír —En mis tiempos todos los extranjeros eran populares entre tanto asiático— y no, no se refería a tiempos tan lejanos, hablaba de hace quizás unos cinco o diez años. Ante su ingeniosa respuestas, no pudo hacer nada más que darle la razón— No veo nada de malo en estar de paso. El amor... o “el amor'' es un tema bastante complicado— afirmó mirando el techo.

—Si es cuando ellos no están, supongo que está bien. Digo, no creo que sea invasión a la propiedad ni nada así si no estás haciendo nada malo— quería asustarla, aunque dos veces no estaba seguro de que funcionase el mismo truco.

— Gracias por el ánimo. No siendo humanos, teniendo capacidades extras es un tanto frustrante y decepcionante no poder hacer mucho. Tendremos que intentar nuevamente un cambio con la tierra, pero habrá que limpiar todo el invernadero y será un largo trabajo. Hay que descartar la posibilidad de otros factores negativos que estén impidiendo su crecimiento. Si es lo primero, hay que buscar la razón por la cual las plantas se niegan a prosperar. Todas, se supone, son aptas para este clima, incluso altitud. Si no están siendo generosas, debe haber una razón más grande de fondo— eso era lo que podía concluir de acuerdo a lo que Ayiw le decía. Abrió la boca en forma de ''o'' al escuchar la explicación sobre las Pläth. Esa chica de verdad poseía un gran conocimiento, lo cual volvía las cosas aún más interesantes.

La miró ponerse de pie y sentarse. El brillo de los ojos contrarios le indicaban que ella rebosaba de energía, casi como si estuviera a punto de explotar o desbordarla por todos lados. Contrario a la de cabellos claro, Satoi era bastante quieto, como si estuviera constantemente reservando su energía. Los movimientos que realizaba eran algo lentos, pacíficos, simplemente los necesarios.

—Entonces no me equivocaba, eres una chica verdaderamente brillante— comentó, en tanto sus ojos se encontraban entre el mar de palabras. Su mirada, no estaba nublada, pero era profunda, tanto que era difícil llegar al fondo de la misma. Cerró los ojos durante un segundo, mientras se ponía de pie con el instrumento en la mano. Parte de su extraño comportamiento, es que prefería afinar ciertos instrumentos en el suelo. Seguía al lado de ella, sólo que ya no en la banca. Abrió los ojos y alzó la mirada para así clavarla en los ojos contrarios— Hmm, no podría negar que oculto algo o varias cosas, pero no creo que sea tan grande o un secreto revolucionario.—se rascó la nuca— Pienso que todos guardamos asuntos que nos avergüenzan, entristecen, que tememos o que nos incomodan para nosotros mismos, ¿no lo crees?— le mencionó pensativo, casi queriendo decirle que ella, momentos atrás, se guardó algo de lo que no quiso hablar.

Colocó su dedo índice sobre sus labios y el del centro sobre su barbilla, pensativo— Mi especialidad es Edo, lo cual sería antes de Kansei. Hablarte después de Kansei sería complicado para mí, todo sería desde una perspectiva de cambios más que todo personales, no creo que eso sea entretenido. Muromachi... No soy experto en el tema, pero puedo contarte lo que mis padres me transmitieron sobre esa época. Quitando los tiempos hostiles que vivieron los nuestros—murmuró lo último.

— Quizás lo sepas por los libros, pero aquella era estuvo muy marcada por cambios en el poder con respecto a los shōgun y Daimyō. Creo que la gente de ese entonces vivía en la inseguridad porque estos altos comandantes representaban, por decirlo de alguna forma, la esperanza del pueblo. No tener esta figura a quién seguir te volvía algo muy similar a un ronin. No conozco realmente si tus parientes eran nativos de estas tierras o migraron de sus tierras natales a China, lo cual no me extrañaría debido a lo que sucedía acá en ese entonces. Ser acusado de traición era sencillo— suspiró pesadamente.

— Algo bueno fue que el budismo zen creció. Algo me dice que tus antecedentes tuvieron acercamiento con ello, simplemente... un presentimiento que tengo al mirarte. Gracias a esto que te cuento se enriqueció parte de la cultura en esa época que luego se vio tan marcada por guerras. ¿Sabes? Mis padres solían contarme la historia de Sen no Rikyū, ¿la has escuchado? Ese sujeto para mí era como un Dios, quería ser como él. ¡Te juro que si no hubiera tenido tanta habilidad con la espada hubiera seguido el sadō y me habría convertido en monje budista!— mencionó lo último con euforia— Lo siento, me distraigo, relacioné y la ceremonia del té y perdí la cabeza por un segundo, ¿en qué estaba?


Gracias, Dante.

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Re: El fortuito sonar de la vida

Mensaje por Ayiw Kryomi el Sáb Dic 30, 2017 3:13 pm

... Si Rusia es de Asia, entonces sí... soy asiática. - afirmó con la cabeza. Prefería no pensar en las divisiones actuales nacionales o continentales. En su hogar se hablaba ruso, así como varios idiomas del rededor, más en versiones "primitivas" o antiguas. - Pues si tengo admiradores, no les he visto... nunca... - ladeó la cabeza, pensándolo, antes de negar con ganas. El solo hecho de pensar en alguien que le estuviese siguiendo las pisadas, sus acciones o que buscase su compañía le era... ¿molesto...? ¿por qué brotaba aquel sentimiento si la soledad parecía lastimarla cada vez más? Frunció el ceño. Lo peor de ser "adolescente" era la incapacidad que tenía de poder dar una idea sin cambiarla tras 5 minutos. Se frotó los ojos con torpeza antes de negar con la cabeza a lo que decía de que era brillante. - ... - "si lo fuese,podría estar sabiendo qué clase de criatura soy, en vez de mentir a todo y a todos diciéndome humana" - Todos guardamos algo... la cuestión es buscar o no conocer los misterios ajenos... - murmuró sonriente.

Sacó de una morralera, un cuaderno y un lápiz para tomar notas. Se acomodó y terminó por... abrir las páginas en blanco, sosteniendo el lápiz entre el dedo índice y el dedo mayor. Debó la mano floja sobre la hoja, permitiendo que la punta del lápiz mecánico a penas roce la superficie... y esperó. 


A penas él comenzó a hablar, el lápiz comenzó a moverse por sí mismo hacia arriba y hacia abajo, escribiendo cada palabra que el decía, mientras la joven, meditaba en sus palabras. Cerró los ojos un momento, llegando a sentirse en aquella época antigua. Sonrió mientras las palabras de él, dibujaban en su mente un escenario ya conocido... o "imaginado".  La historia de su familia le parecía fabulosa, por lo que más de una noche de insomnio se vio a si misma imaginando cómo sería vivir en aquella época, como sería preparar alimentos, cultivar, luchar... un suspiro enorme escapó de sus labios.

Él... decía algunas cosas extrañas, que esperaba no olvidar preguntar luego de que terminase aquel apasionado monólogo... más aún cuando habló sobre el budismo. Afirmó con la cabeza en calma. - Mi familia hizo una mezcla del budismo que llevó a las tierras del este, con otras... creencias. - cerró los ojos, intentando recordar. - No los llamamos "monjes"... son mas bien... -  parecía reacia a decir la expresión que había encontrado.- ... creo que la palabra es... "oráculos" - acabó por decir. - El budismo es poderoso en extremo... - hizo una ligera mueca, negando igual con la cabeza, encantada de quedarse en el tema que la conversación les llevase.- ... me enseñaron a meditar antes de poder hablar... y hablé antes del año... -  le miró, resaltando la importancia que tenían ciertas tradiciones en su familia.- Ayuda a reconocer fuentes de energía y paz, centros donde el caos reina, y los equilibrios que son necesarios, así como las secuelas naturales... - expuso en alguna medida lo que habían tomado o aprendido del budismo. - Fuimos acusados de traición... pero una acusación fundamentada dependiendo del punto de vista donde se cuente... - meditó un momento, pasando de hoja, para que continúen escribiéndose sus palabras.- 

Para los que creían estar en la cima de la pirámide, fuimos traidores... - sonrió... revelando secretos antiguos de sus ascendientes.- ... pero para los que en verdad estaban a la cabeza, para quienes vigilan aún sobre la misma pirámide... fuimos leales, fieles aún hasta en el exilio... - los ojos se le creistalizaron... emocionada al recordar aquella parte de su investigación en historia familiar.- Entenderás, porqué me parece aburrida... hasta ofensiva, la historia que cuentan los libros sobre estas tierras que podría haber considerado mi hogar... pero que nos rechazó por su propio bien... -  bajó la mirada, frotándose un ojo, antes de suspirar.- ... el peso del saber... es abrumador a veces...


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Re: El fortuito sonar de la vida

Mensaje por Satoi Madarame el Dom Ene 21, 2018 9:02 pm

Satoi también pudo notar que ella guardaba algo. Aquella sonrisa que se dibujó en sus labios mientras murmuraba, ¿no parecía estar ocultando algo que la parecía incomodar? Sus palabras eran ciertas, pero a veces el indagar sobre algo o alguien podía llevar a descubrir cosas no muy agradables.

Al notar que ella sacó un lápiz y un cuaderno para anotar, se quedó algo sorprendido. No creyó que se tomara tan literal sus palabras, aunque en cierta parte le agradaba la actitud de la chica cuando se trataba de aprender. Ella empezó a escribir lo que él le estaba contando y, aunque no comentó nada al respecto de cómo se sentía dándole esa pequeña ''clase'', la sensación que recorría su cuerpo era de satisfacción. Le traía recuerdos de su niñez, tiempos lejanos que no siempre podía recordar con tanta lucidez. Ya que su familia era humilde y la educación se reservaba para los de la clase alta, el escuchar a los mayores se convertía la forma más rápida y valiosa de aprender. Cada historia se guardaba dentro de cuadernillos, los cuales tampoco eran tan sencillos de conseguir.

Sonrió con ligereza cuando Ayiw confirmó que su corazonada era cierta— Así que ''oráculos''. Ciertamente, el budismo tuvo muchas ramificaciones y hay algunas que no son del todo recordadas o son difíciles de describir ya que no tenían una denominación propia, simplemente existían— comentó para luego prestar atención a su anécdota. De manera personal, era consciente de que la meditación era poderosa. En el pasado, incluso le explicaron que ciertas posiciones de manos o piernas al meditar crean efectos diferentes en las personas.

El pasado de los ancestros de la joven de cabellos claros fue trágico. Mejor que nadie, podía comprender lo impotente que podía sentirse una persona al leer la supuesta historia de una tierra. Tomaban una sola verdad en vez de mostrar cada una de ellas, dando mayor importancia a una guerra o disputa en sí y las personas que resaltaron ''heroicamente'' que a la causa de los conflictos en sí y a las personas o pueblos relevantes involucrados. Botó aire por la boca, incluso para él fue duro escuchar a Kryomi contarle esa parte de su historia familiar.

— Fueron casi deidades y luego demonios— soltó a lo bajo— Es una metafora— aclaró en tanto apoyaba su barbilla sobre su mano— El que sabe es quien más goza y sufre; no por nada algunos prefieren vivir en la ignorancia. El saber o no es lo que puede marcar una gran diferencia en una situación de peligro, entre vivir o morir, pero a veces es complicado dilucidar cuál conocimiento es real o es falso. Al final, termina siendo el que uno mismo concluye; sin embargo, ¿no crees que se acercaría más a la realidad si esas conclusiones se basaran en varios hechos? Es decir, si te cuentan varias versiones, poco a poco los cabos se van uniendo, siquiera hay necesidad de señalar a un bueno o a un malo. Creo que así, se está más cercano a un conocimiento certero.— a cada palabra, ajustaba y sonaba las cuerdas del shamisen, el cual soltó al terminar de hablar.

El azabache se puso de pie para luego estirar, en el proceso, su mano para reposarla sobre la cabeza de la joven— Sé que genera rabia que las demás personas no lo comprendan, pero allí es donde entra lo divertido del saber. Tú misma puedes usar ese conocimiento para enseñarlo a otros o simplemente para reafirmar tus creencias. La historia de tu familia es fascinante y, desde un punto histórico, muy intrigante. Ellos poseían muchos conocimientos, ¿no? Puedo ver casi claramente que tal animosidad recorre tu sangre, como si ellos te hubieran heredado tal específica faceta a tu persona— le sonrió y apartó la mano de su cabeza, haciendo que varios cabellos de la corona contraria se le elevasen.

— Ayiw, ¿crees en el destino o las casualidades? Porque me ha parecido curioso que justamente hables del saber con una persona que tiene por significado de su nombre de pila ''sabiduría''. Es, a lo menos, gracioso, ¿no?


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Re: El fortuito sonar de la vida

Mensaje por Ayiw Kryomi el Vie Feb 16, 2018 10:21 pm

Concuerdo totalmente... cada uno de nosotros debía mutar la base que se nos dio... ¿cómo decirlo...? Imagina que la rama del budismo familiar... cayó al suelo... - comenzó una metáfora, esperaba poder hacerla entender.- ... e hizo raíz en un suelo, que la aceptó y prometió hacer brotar cada uno de los ápices. - lo miró a los ojos.- Cada descendiente tiene la responsabilidad de abrir uno - alzó su índice.- de los capullos que prosperaron de esa rama. Debe esparcirlo por granos de polen... y luego dejarlo morir cuando la vida de quien lo abre acaba. - era una buena metáfora... ¿él la entendería?


Por un momento, él pareció perdido en sus pensamientos, por lo que sospechó con pesar que lo había confundido, pero... desprendía un aroma diferente al de la confusión o la intriga. Lo observó fijamente. ¿Qué clase de cosa estaría ocultando? Se mordió el labio inferior. A veces sentía que podía actuar como una mujer adulta, madura y fría ante las cuestiones, cálida y amable cuando la persona lo merecía... y a veces... le daban ganas de saltar encima de las cosas como una niña pequeña y berrinchear a por un dulce, o más bien en ese momento, un dato. Suspiró y bajó la mirada, para escuchar aquella frase tan... - 


... - lo miró y no pudo evitar sonreír, afable y quizá un poco más que eso. ¿Cómo sabía eso él...? - ... - no comentó nada ante sus palabras: no era una metáfora. Meditó sus palabras... estaba y no estaba de acuerdo con él. Separó los labios mientras él se estiraba, dudando en si decir o no... su reciente descubrimiento, cuando... sintió una mano en la cabeza. Cerró los ojos en automático, elevando mínimamente el mentón, como si solo por eso pudiese sentirlo mejor. 


Una caricia. Para ella lo era, y fue la más cálida que recibió, claro... desde hacía varias semanas, en realidad.


Abrió los ojos, intentando que no sea tan notorio lo mucho que había disfrutado aquel simple... toque. Afirmó con la cabeza, ya... sin el ánimo de decir nada, salvo por... la pregunta de él. Le corrió un escalofrío, por aquellos pelitos levantados y... ladeó la cabeza.- ¿Su pregunta es exclusiva... a ambas terminologías? - separó  con las manos dos imaginarios frente a ella. - Porque creo que otras personas tienen destinos, todos tenemos un destino pero incierto, se forja por las consecuencias de nuestras acciones, por lo que descarto la idea de destino finito y único, así como casualidad azarosa y posiblemente improbable... - le sonrió. - 


No es ni destino, ni casualidad... es una causalidad... - le aseguró con calma.- ... debo aprender de tí, como tú de mi... El encuentro se dio y a partir de ahora, debe ser así... - recitó con calma. - ¿Sabes cuál es la ventaja de quitarte de encima esas dos palabras...? No estás obligado a llegar a ningún lado... como tampoco temes a la incertidumbre del azar. ¡Por favor...! - rodó los ojitos grises.- Si tienes capacidad de decidir por tí mismo, lo que se llama albedrío, dominas tu vida con la causalidad. Las otras dos cosas, pueden tener un motivo bueno, pero son mal, absolutamente mal usados como justificación para las malas consecuencias de las acciones de las personas... - bajó la vista y negó con la cabeza.- 


Si tienes el poder en tus manos... úsalo. Hay quienes no pueden y son esclavos... - negó con la cabeza.- ... ¿por que se puede condenar realmente a un vampiro por desear beber sangre...? cuando es su naturaleza la que le impulsa a consumir el alimento que le mantendrá con vida... - habló y habló y... ¿cuándo se había puesto de pié? La joven se tocó la cabeza, justo en el lugar que él había tocado.- ¿Qué... me hiciste? - ella no era tan elocuente al hablar... ¿Qué había sido eso? 


Retrocedió un par de pasos y se sentó en su lugar de nuevo, confundida.-


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Re: El fortuito sonar de la vida

Mensaje por Satoi Madarame el Sáb Abr 14, 2018 6:37 pm

Había empleado una muy buena metáfora, incluso podía referirse a la misma incluyéndola en un contexto cíclico y evolutivo de la cuestión. Como dijo ella al inicio, cada uno debía mutar en base a lo dado, ninguno de los capullos sería exactamente igual al anterior o al que le dio origen al esparcirse, siquiera los capullos que en un inicio brotaron en la rama.

En definitiva, aquella joven aún no terminaba de sacar su arsenal de respuestas ingeniosas. ¿Qué más estaría guardando dentro de aquella jovial y sabia mente?

Los ojos de la contraria reflejaron por un instante su interior, un mínimo instante. Madarame se había quedado observándola directamente, pese a no tener contacto visual entre ambos. El brillo de sus ojos era especial— Tan vivaces— apartó la mirada para no generarle incomodidad.

Entre abrió los labios soltando un muy suave "oh" y sonrió sutilmente en tanto escuchaba la respuesta a su cuestión. No le dio tiempo de especificar, pero ella no lo necesitaba, fácilmente, le dio la respuesta, o una muy similar, a lo que él hubiera respondido en esa misma situación. Y no es que afirmara que ese criterio, tanto el de ella como el propio, fueran correctos nada más por coincidir o por que así lo decidió él; sin embargo, era una respuesta bastante objetiva. Asintió repetidas veces, de manera lenta, cuanta razón salía de la boca de aquella joven. Su discurso era interesante, mas cortó con la fluidez al darse cuenta de algo que al parece fue su culpa— ¿Yo?— se señaló, enderezando un poco su espalda en el proceso y luego negó con la cabeza.

— No te he hecho nada. Todas esas ideas ya estaban en tu cabeza, quizás encerradas en un rincón ya que no tuviste antes la oportunidad de expresarlas o te las negaron. Probablemente, mi pregunta fue el detonante, pero todo lo que has dicho ha sido meramente producto de tu ser— en un respiro, relajó los hombros y dirigió su mirada al techo— No quisiera justificar mis acciones o los de otros dando razón a tus palabras, ¿acaso no sería hacer trampa? Uno acepta lo que más le conviene según la situación y a mí, sinceramente, me gusta creer desde hace muchos años que tengo el control sobre mi vida, esa "libertad" de poder vivir como desee y no apegado a creencias tan arraigadas en esta cultura como lo es un destino o situaciones predestinadas.

Apretó los labios y bajó la mirada, reflejando en la misma cierta nostalgia— Como te conté antes de manera fugaz, tenía habilidad con la espada. Mis padres eran felices creyendo fielmente que mi destino era convertirme en un samurai, no obstante— su mueca se deformó progresivamente hasta que finalmente tuvo que cubrirse la boca para soltar una carcajada, la cual estaba acompañada de una mirada llena de culpabilidad—, detestaba la guerra y el código del guerrero. Ahora estoy aquí, estudiando Botánica y trabajando en una floristería. La única guerra que tengo día tras día, es la de buscar tierras aptas para las plantas.— era un poco irónico, pero Satoi estaba bien con eso, su mirada reflejaba que es lo que el quiso, aunque pareció omitir ciertos aspectos relevantes de aquella historia, como el modo empleado para escapar de ese destino.

— Sabes Ayiw, hay una cosa que dijiste al final que no puedo quitarme de la cabeza, aunque lo dijeras como ejemplo. Los humanos solemos condenar con nuestras leyes y supuesta ética y moral a todas las especies, como si fuesen nuestro calco...—se detuvo un segundo— Solemos... Suelen— masculló para sí— Pero si ellos son quienes desde un inicio saben y marcan las diferencias esenciales para catalogarnos como "diferentes", ¿por qué tienen que incriminarnos por esa naturaleza? No digo que todos sean así, solo generalizo.


Última edición por Satoi Madarame el Sáb Jun 30, 2018 8:23 pm, editado 1 vez


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Re: El fortuito sonar de la vida

Mensaje por Ayiw Kryomi el Jue Mayo 31, 2018 11:02 pm

... Sí, tú. - alzó una ceja, mirando alrededor, como mostrando que nadie más había allí que ambos dos... y quizá dos entes espirituales que les observaban curiosos desde una esquina. Pero no mencionaría aquello, eran pocos los seres corporales que podían sobrellevar la idea que existen cosas que no podemos ver. 


Cinco palabras que la llevaron tanto a la caricia como a la ausencia de la misma en cualquier tarde de sus recuerdos. Siempre estaba sola; siempre. Si bien en el departamento estaba comenzando a recibir "nómades" para darles alimento y a veces alojo, no tenía compañía la mayoría del tiempo; no conversaba con sus compañeros; intercambiaba diálogos cortos con los profesores. No tenía amigos. No tenía... a nadie más que sus pensamientos. Lo escuchaba, deseosa de ver a qué era lo que él atribuía su respuesta; pero cuanto más oía... más recordaba el peso ligero de la mano de él sobre su cabeza. Ladeó suavemente la cabeza pensativa, antes de darse cuenta de qué había sido. 

La pregunta fue la excusa para soltarlo si... ¿pero porqué se animó a responder una pregunta, cuando siempre guardaba las respuestas complejas de forma celosa por temor a lo que las palabras generan? "Tan simple... y tan profundo... la caricia vino de otra persona... de alguien que podía escucharme".





Separó los labios mirándolo cuando se estiró y posó la mirada en le techo; sintió una presión en la garganta y bajó la mirada, inhalando con dificultad. Eso era un maldito golpe bajo para sí misma. Levantó la mirada con sutileza cuando él la bajó en inercia al detectar un movimiento de su parte. El aroma en el salón estaba cambiando, mutaba entre aromas amargos y ácidos. Apretó los labios, intentando serenarse, porque detectar ese tipo de emociones en el aire, no la ayudaba a mantener la compostura. - 

...
- afirmó con la cabeza de forma exagerada, para que sin la necesidad de mirarla, pudiese notar que estaba atenta a sus palabras. Le escocían los ojos y sentía asfixia. Estaba al borde de... 



Resolló con suavidad cuando escuchó su pregunta, volteando a verlo sin recordar su deseo por ocultar sus expresiones en ese momento. - ... - las palabras de él... dolían. De una forma espantosa. Dolían en sus propias memorias por los tormentos en su propia vida, y... por algo que detectaba que provenía de él. ¿O era simplemente ella, sintiendo el aroma amargo de la tristezas de sus recuerdos, creyendo percibirlas de él? ¿Era tan difícil de asimilar que desde siempre había sido diferente, que intentaba "salvatarse" de alguna forma de esa responsabilidad? Separó los labios y recordó en momento exacto en el que sus padres la dejaron sola sola en un cuarto demasiado iluminado, sonriendo con falsedad al despedirse y decir que volverían, que todo estaría bien, y que ella volvería a ser "normal" pronto. 

Su mano derecha presionaba con fuerza su propio pecho, e hipó con fuerza, haciéndose notar a sí misma la... penosa reacción que tenía en frente de casi un completo desconocido. Abrió de forma desmesurada los ojos, cubriéndose con la zurda los labios, para apagar un poco un segundo hipo agudo. Por eso le dolía tanto el pecho, estaba conteniendo el llanto hacía ¿cuánto? Quizá, desde antes de que él comenzase a hablarle eso último. Negó con la cabeza, sin saber dónde colocar los ojos, antes de ponerse de pié con torpeza. - L-lo siento... - masculló, con la mano que intentaba ocultar su expresión, secó sus mejillas en lo que avanzó hacia la puerta, dispuesta a... retirarse ¿qué otra cosa podía hacer que huir de tan vergonzosa situación? ... "¿Y luego te preguntas por qué no tienes amigos?"

Se detuvo en el marco, habiendo encontrado una respuesta clara para la pregunta de él. Volteó, separó los labios, pero un espasmo le sacudió los hombros con fuerza. No podía hablar así... ¿en qué demonios estaba pensando? Volvió a girar 180° intentando pensar en cómo haría para llegar a un baño, o mejor... huir e ir a su hogar, cuando cayó en cuenta de que dejaba sus cosas atrás. Sus pocas y preciosas pertenencias, por lo que volteó para encontrarlo... más cerca de lo que había estado la última vez que lo vio. Se quedó quieta, mirando con ojos desbordantes en lágrimas sus cositas un poco más atrás, antes de volver a quien se interponía entre ella y las cuestiones. Estaba en guardia, cual si fuese a recibir un ataque: totalmente a la defensiva.- 


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Re: El fortuito sonar de la vida

Mensaje por Satoi Madarame el Sáb Jun 30, 2018 9:16 pm

La atmósfera había cambiado, podía saberlo, era parte de su naturaleza. Pese a que Ayiw no se sintiera como la chica más feliz y optimista del mundo, la energía que la empezó a rodear mientras él hablaba era más bien deprimente y solitaria. Él no se quiso detener, esperaba obtener una respuesta; sin embargo, era consciente de que algo dentro de Ayiw estaba a punto de romperse, mas no imaginó que fuera de esa manera.

Ella asentía a sus palabras, ¿de verdad estaría dispuesta a responder? Desde segundos atrás, comenzó a evitar su mirada e, inclusive, dejó de pronunciar palabra alguna. Casi pareció que se volteó hacia él a la fuerza, podía ver esa energía en su delicada mano que ahora apretaba contra su pecho. El sonido emitido por la contraria había sido un sollozo y luego...— ¡Hey, esp...!— tras la disculpa, Ayiw corrió en dirección a la puerta. Madarame se puso de pie en un intento pararla; no obstante, luego de que, por su propia cuenta, la chica se detuviera en medio del marco, el se quedó igual de petrificado que ella durante un instante— ¡Esta niña...!— una vez ella se giró de nuevo, Satoi se acercó al marco de la puerta en tanto ella, nuevamente, se devolvía.

Claramente no se devolvió para seguir la plática. El azabache giró su cabeza por un instante para ver lo que ella estaba observando. Largó un suspiro mientras se apoyaba levemente en el marco de la puerta, para luego mirarla a los ojos, aquellos ojos que comenzaban a enrojecerse por el llanto. Ella parecía tener ahora una barrera invisible protegiéndola; absolutamente todo su lenguaje corporal gritaba "no quiero estar aquí". Suspiró más pesadamente que antes, desviando su mirada y chasquendo la lengua algo inquieto. Estiró su mano izquierda (aquella que, en su caso no era la dominante) para posarla gentilmente sobre el hombro de Ayiw y luego acercarla a él.

— Está bien, está bien, no tienes que contenerte— pronunció en un susurro mientras la rodeaba con sus brazos y le acariciaba con suavidad la parte trasera de su cabeza. Estuvo sosteniéndola de esa forma casi por un minuto, aunque el aquel momento, el tiempo parecía haberse detenido. Con lentitud, soltó el agarre para luego llevar sus manos a las mejillas de la joven y así secar con sus pulgares las lágrimas que seguían brotando. Satoi no le dijo nada, solo sonrió con gentileza y la tomó de la mano para que entrara una vez más al salón. No pensaba que fuese buena idea quedarse delante de la puerta, por ese motivo la invitó una vez más a adentrarse.

— Me sorprendiste un poco— soltó finalmente— Pero no creo que llorar sea algo malo, por favor, no vuelvas a disculparte por algo así; más bien perdona si herí tus sentimientos de alguna forma, ¿sí?— aún sujetaba la mano nívea de ella. Si ella quería seguir llorando, no la detendría. Aquello fue lo único que pronunció tras romper el silencio y no lo hasta que Ayiw fuera la que abriera nuevamente la conversación entre ambos.


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Re: El fortuito sonar de la vida

Mensaje por Ayiw Kryomi el Sáb Jul 28, 2018 9:43 pm

- Solo pensó en aquello que parecía mejor para sí misma, lo que desde siempre había parecido lo mejor de hacer en situaciones como esa: escapar y de nuevo, cual clavado, sumirse en la soledad. Esperar a que pasase el dolor, a que la vergüenza menguara un poco para lograr salir... y evitar cruzarse de ahí en más con la persona ante la cual habría soltado algo como llanto, enojo o lo que sea.

Lo notó, lo percibió por el olfato cada vez más distorcionado que estaba desarrollando, que le había causado ¿molestia...? ¿incomodidad...? ¿fastidio...? A eso iba su disculpa, a las reacciones con emociones de del todo positivas que solía tener la gente cuando hacía aquellos... berrinches. Lo miró con cautela, realmente esperando una mala reacción de su parte, y parecieron verse animados sus fantasmas trágicos al escucharlo chasquear con la lengua. Tragó grueso, en lo que... se encogió cuando notó que alzaba una mano y la acercaba; cual animal herido, solo observó, mirándolo con ojos enormes. - ¿... e-eh? - escapó de sus labios al sentir que debía dar un paso para evitar perder el equilibrio una vez él la acercó. Trastabilló un pasito, terminando por quedar rígida ante el... ¿abrazo?

Quiso apartarlo ¿por qué la abrazaba? Quiso molestarse ¿por qué la abrazaba? Quiso golpearlo y gritarle ¿por qué... la abrazaba? Quiso ofenderse y... quiso, con todo su ser, abrazar a la primera persona en meses que tenía un gesto como ese con ella. Los brazos, tensos a ambos lados, con las manitos en puños, no podían responder a aquello... por lo que, en el intento, en el esfuerzo por disfrutarlo de alguna forma, solo cerró los ojos, escondiendo el rostro contra él. Sollozó con suavidad, pero se contuvo... ante la anormalidad que le suponía el llorar contra otra persona, en presencia de alguien más.

Al sentir que se apartaba, bajó mucho la cabeza; toda su vida, le habían enseñado que era signo de debilidad el dejarse ver al llorar, por lo que no deseaba tenerlo allí, justo allí en frente. Más, no logró evitar el alzar el rostro al sentir cómo le secaba el rostro, notando que aún sus ojos no se cansaban de lagrimear. Apretó de forma sutil los labios y permitió que la guíe adentro una vez más.-

Lo siento, yo... - comenzó pero debió de aclararse la garganta con impuresas, producto del anterior llanto.- ... - negó con la cabeza cuando lo escuchó disculparse. No era su culpa.- No me ofendes, ni... lo has hecho, solo... son mis memorias - quiso aclarar de inmediato, para que él no pensase bajo ningún sentido que era... ¿culpa suya? - Tu pregunta me llevó a situaciones... en las que... tuve que soportar lo que planeteabas - su semblante era diferente. Estaba seria, y se notaba el esfuerzo que hacía por no verse sufrida. Vano esfuerzo. Debió inhalar,alzar los ojos al techo para evitar que se le vuelvan a humedecer. -

La respuesta, es un canon moral... - susurró, respirando de forma lenta y forzada. - Si fuésemos, usted y yo, sin importar lo que seamos - entrecerró los ojos para hacer énfasis en aquella palabra.- fuésemos juzgados por árboles, en base a la capacidad de absorber agua por la cabeza, créame que seríamos adefesios - llegó a sonreír suavemente ante su propio ejemplo.- Se trata del lugar donde se juzga lo que percibimos. Y cuánto nos limita, aquello que se nos ha inculcado como "normalidad", haciéndonos incapaces de aceptar lo que no esté de acuerdo a esa normalidad - acabó por responder... aclarándose al garganta, sintiéndola con molestias constantes.

Volteó el rostro y notó sus pertenencias. Se acercó yal querer tomarla, notó que aún lo sostenía de la mano. Lo soltó sin mucho revuelo, introduciendo la mano... temblorosa dentro del bolsito, donde sacó una pequeñita botella de agua, de la cual bebió un poco. Volviendo a aclarase la garganta.- ¿Por qué... preguntaste algo como eso? - murmuró volteando a verlo, más cortando el contacto visual para frotarse los ojos con algo de torpeza.- ¿Te... te ha pasado...? - inquirió sentándose donde habían estado sus cosas; quería que el sepa que no volvería a huir.

O que por el momento, había decidido quedarse.-
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