Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Diciembre 2018
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Tema Privado An oath by salt and blood [Charlotte]

Mensaje por Akira Tohsaka el Vie Ago 18, 2017 10:00 pm

Ambientación (opciones múltiples):


Una única figura se alzaba en el tope de aquel peñasco, donde el frío helaba los huesos, y el intenso viento ondeaba su saco y sus cabellos. Las olas golpeaban los bordes del risco, varios metros debajo de él, mientras el joven se agachaba sobre la roca húmeda, dibujando un pentáculo con su propia sangre. El cielo estaba poblado de oscuros nubarrones, por lo que la única luz eran las antorchas que él mismo trajo, y los paulatinos relámpagos que iluminaban el cielo, advirtiendo la cercanía de la ominosa tormenta. Aquella no sería una noche tranquila... y es por eso mismo que la eligió, esa sería su primer noche como master. Las energías estaban en su epice en aquel punto, en aquel día, en aquella hora... todos los preparativos se habían llevado a la perfección.

“¿Mmh? Huh... qué mal día que elegiste. No, hoy no podré ir a supervisarte en tu invocación. Sí, sé que es un día importante, bien lo sé… ya te compensaré luego. Pero, hey… más te vale hacerme orgullosa.”

Las palabras de su hermana hacían eco en su memoria. Se reincorporó del rocoso suelo, se corrió los arremolinados rizos del rostro, y dio unos pasos hacia atrás. Una confiada sonrisa le brillaba en el rostro.

- Claro que te haré orgullosa, eso no lo dudes.

Llevó los dedos al bolsillo de su saco, y de allí la retiró: Una brújula, claramente antigua, pero lustrada y en magníficas condiciones. El chico había tenido mucho cuidado en restaurar la reliquia.

- Lamento que hayas pasado por esa traición, Charlotte. Como tu Master, tomaré responsabilidad de que no se repita.

Le murmuró a la brújula, como si aquello fuese a llevar el mensaje a su dueña. Volviéndose hacia el peñasco, con la pieza de metal entre sus dedos, recitó:

Let salt and steel be the essence.
Let the stone and the shores be the foundation.


Mientras Rin era la tradición de la familia, Akira había decidido ser la modernidad. Su ensalmo no era el original; lo había adaptado tanto para su servant como para él mismo; no tenía miedo de romper las tradiciones en pos de mayores resultados. Aunque él no pretendió darle tal ejemplo, eso lo aprendió de su padre...

Let it be declared now;
your flesh shall serve under me, and my fate shall be with your sword.
Answer, if you would submit to this will and this truth.

Las energías en el aire empezaban a aglomerarse a su alrededor, el viento aumentaba en potencia, y los relámpagos se veían cada vez más cercanos.

An oath shall be sworn here
We shall attain all virtues of Heaven;
We shall crush all evils of Hell.


Se cubrió el rostro con el otro brazo cuando los vientos aumentaron en potencia, clavando los pies en el suelo.


From the Seventh Heaven, attended to by three great words of power,
come forth from the ring of restraint, protector of the holy balance!


Y se hizo la luz, intensa y cegadora, que iluminó el cielo nocturno por unos instantes. Él sabía muy bien lo que significaba.


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Tema Privado Re: An oath by salt and blood [Charlotte]

Mensaje por Charlotte Wickham el Jue Ago 24, 2017 1:55 pm

La vida después de la muerte no había sido muy vistosa, de hecho ni siquiera recordaba que paso después de la introducción del nuevo mundo para aquellos que querían pertenecer a una larga tradición entre magos y antiguos héroes.  Recordaba a la perfección todo, incluso hasta el último aliento que había dado en su barco cuando el sol estaba comenzando a aparecer en un cielo rojizo como si se estuviera incendiando.  Sus ojos miraban a la distancia la isla donde después de tantos años se encontraría con su hermano, después de tantos años podría disculparse por todo lo que le había dicho y volver  a pasar tiempo juntos.

Al principio solo creía que con la ayuda de aquellos que se quedaron de su lado podrían controlar el motín que se había formado en el barco. Mataría a esos traidores y a los que habían iniciado todo los colgaría desde el mástil mas alto y navegaría hasta la costa con ellos encima. ¿Cómo se atrevían a traicionar su confianza y aun más complotar con la persona que más detestaba de todas (mas no podía hacer nada contra este porque tenía  el cargo más alto de todo el reino, el rey)? La batalla fue larga y trabajosa, sentía como la sangre de los otros se pegaba en sus ropas y un poco de la propia teñía su saco. No eran graves las heridas, pero aun así le quitaban movilidad cada vez más, sin contar el estrés que sentía de tener que luchar contra sus propios hombres.

Como si el motín no hubiera sido suficiente habían preparado una emboscada de unos piratas mediocres. Charlotte sabía que ni siquiera se habían tomado el trabajo de pagarle a un enemigo decente. Mas el problema todo allí era que los superaban en numero, en ese momento dejo de creer que saldría viva esa noche, pero al menos se desharía de los que la decepcionaron.  Todos quienes la apoyaban lucharon esa noche, eran un poco menos de la mitad de la cantidad total de su barco, pero eran los mejores hombres que un capitán podía tener a su cargo con su ayuda y un poco mas de estrategia poco a poco el numero de enemigos bajaba, mas eso no quería decir que ella no perdía a los suyos.

Ella por su parte entraba en cólera al ver como ellos caían tendidos en el suelo ya sin vida. Se sentía culpable de robarles sus vidas de aquella manera, y aun más se le estrujaba su corazón al pensar que la codicia, el poder, las tradiciones y supersticiones le estaban quitando lo que tanto le habían costado. “Tal vez nunca debí haber pedido demasiado…” eran las únicas palabras que podía escuchar en su cabeza mientras de a poco acaba con los traidores y piratas. Mas en el momento en que su cuerpo ya no quería continuar, probablemente de la extenuación ya que era una batalla de nunca acabar, se pudo ver a si misma huyendo y rescatando a sus amigos en la primera emboscada sangrienta que vivió, no era muy distinta a esta. -Charlotte rescata a esos niños y sálvalos de la muerte- recordó las palabras de su capitán que confió en ella para salvar a 4 de sus amigos que estaban ese mismo día con ella luchando.

Sin saber como, su cuerpo recobro un poco de fuerzas y continuó hasta el final… o lo que creía que era el final. Unos pocos estaban con ella de hecho eran esos mismos niños a los que salvo la vez anterior. Ilhan, su mano derecha se acercó a ella y para felicitarla mientras entre el desastre y el baño de sangre observaban la costa de la isla a donde debían llegar. La albina solo pudo dejar salir una sonrisa a medias, sobrevivieron, pero a cambio mucho de los suyos perdieron la vida, como ella en ese mismo instante. Nunca vio quien había sido el que le había quitado la vida, solo sintió como una daga se clavaba por detrás y pasaba por su cuerpo desde el lado derecho. “Arde” pensó mientras sentía como la sangre comenzaba a salir desde ese lado y corría por su cuerpo a gran velocidad.

Su cuerpo estuvo por desplomarse en el mismo suelo de madera si no fuera porque alguien la había sostenido y recostado en ese instante sobre sus piernas. Ilhan se estaba ocupando de que su ultimo aliento no lo diera sola, si no que fuera viendo al cielo y rodeada de sus amigos. Uno de ellos al ver como el capitán del barco pirata le clavaba la daga a Charlotte lo siguó y lo mató en aquel momento atravesándole su espada sin más y tirando su cuerpo al mar. Ese mismo joven se acercó con lagrimas en los ojos, tal como todos los otros estaban, y le dirigió las últimas palabras -C-comandante, el… desgraciado indigno de su vida pagó ya el precio- el joven estaba tan en shock que le costaba formar la oración, pero como siempre cumplió con su deber sin dudar. Charlotte sonrió lo más que pudo, mientras tocía y sentía como la sangre se acumulaba en sus labios. Del mismo modo las lágrimas se escapaban de sus ojos. No lloraba por su muerte, sino por el dolor de saber que nunca pudo disculparse con su hermano, ni lo haría.

-G-Gracias… por confiar en mi y ser mi familia- fue lo único que con esfuerzo pudo decir mientras no dejaba dé observar el cielo. En verdad era un amanecer muy lindo y para ser el último que vería en su vida no estaba nada mal. Tenía que despedirse o mejor dicho decir lo que casi nunca les demostraba, el afecto que le tenía a ese grupo de sobrevivientes, porque eso eran a pesar de que ella ya no formara parte de ellos.

Así como sus ojos se cerraron, sintió como si se abrieran de inmediato otra vez… ¿Dónde estaba? Bueno ahora le estaban explicando que pasaría después de su muerte ¿Acaso le estaban ofreciendo tener otra oportunidad? Si, eso era pero de una manera diferente. La chica acepto con gusto y después de ellos sintió como si hubiera vuelto a dormir un rato más para poco después despertar en un lugar que parecía su camarote. Estuvo allí por algun tiempo sin mucho que hacer -Que aburrido- murmuraba mientras observaba como el lugar se mantenía estático y había dos puertas para salir de la habitación, por supuesto ninguna se abría por lo que al parecer todavía debía esperar allí ya que no era el momento.

De pronto escucho como el sonido de una flauta comenzó a resonar en el cuarto -…- conocía esa canción, solo alguien tocaba esa canción o mejor dicho dos porque ella también la había aprendido. Se acercó a la puerta de la que provenía el sonido ¿estaría bien abrirla y pasar por ella? Pensó mientras se paraba en frente a esta, Incluso había escuchado una voz que había nombrado su nombre.  Sin tomarse un minuto más su mano tomó el picaporte de esta y abrió la puerta para que un poco de agua entrara por ella al igual que una luz cegadora. Ese era el momento de salir de la oscuridad y lo aprovecharía, ya no quería volver a dormir mucho más. Dio unos pasos y pronto se encontró fuera del camarote en un lugar ventoso. -¿Esta lloviendo?- fue lo primero que preguntó al ver como su ropa se mojaba un poco. Pero mas aun  mas le sorprendió encontrarse con la figura de un joven frente a ella.

No parecía haber nadie más allí por lo que supuso que había sido el quien la había traído a la vida, mas si se había llevado cierta sorpresa para ese momento. La albina tenía una primitiva concepción de los magos, de hecho nunca había visto uno antes, por lo que tendía a imaginarlos como el Merlín de Camelot, un anciano de cabello blanco y barba del mismo color. Se quedó por un momento observándolo, se veía alguien cercano a la edad a la que ella había muerto, un poco más alto, de ojos rojos y cabello castaño.  -Eres mi master, ¿verdad?-  dijo en un tono seco mientras observaba como la intensa luz se disipaba del lugar.  Observó el sitio en el que estaba parada, era el centro de un gran círculo con símbolos y por fuera de éste estaba el otro joven. Dio un par de pasos y estiro su brazo derecho, esperando estrechar la mano con el otro. No reverenciaría a  nadie por un tiempo, no después de lo que le había ocurrido. Aun así,  parte de su respeto se lo había ganado al decidir invocarla entre tantos otros espíritus heroicos, claro a pesar de todo su gran ego no lo perdería -Sera un placer trabajar juntos….- y dejo aquella oración inconclusa puesto que no conocía el nombre del otro. A diferencia de él que seguro hasta  tenía alguna mínima idea de hasta su historia.


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Tema Privado Re: An oath by salt and blood [Charlotte]

Mensaje por Akira Tohsaka el Mar Ago 29, 2017 10:42 pm

Sus largos y pálidos dedos dejaron de ocultar sus ojos, a medida que el fulgor empezó a disiparse. Notando la figura frente a él, juzgó discretamente con la mirada para confirmar que su invocación había sido exitosa. Los registros históricos nunca son totalmente confiables, pero habían dos rasgos inconfundibles que la delataban como Charlotte: Primero, aquel elegante cabello platinado, tan exótico y llamativo como narran las leyendas; y segundo, esa cicatriz en su rostro, si bien los textos la describen más cruenta de presenciar, la posición era exacta. Su invocador soltó una sincera sonrisa, que delataba su gran satisfacción.

- Así es -asintió, estrechando firme su mano- agradezco que correspondiera a mi llamado…

Y tras soltar sus dedos, se llevó una mano a la cien, en saludo bélico.

- ...Capitana.

Concluyó en un tono formal.

- Mi nombre es Akira Tohsaka, y soy el primogénito de la familia Tohsaka.

Un apellido arcaico. El legado de aquella familia era de tantos siglos, que no le habría sorprendido si su propia servant lo hubiese escuchado. Pero de cualquier forma, su razón para presentarse como tal no iba por ese lado, era lo que le correspondía como orgulloso heredero de ese apellido. Un salvaje relámpago surcó el cielo, perdiéndose en el horizonte, y el trueno que lo acompañaba resonó ominosamente.

- Permítamete que nos lleve a casa, antes de que la tormenta se desate. Será un viaje rápido.

Aseguró, extendiendo nuevamente su palma hacia ella.

Tal como prometió, todo transcurrió en unos instantes. Después de haberle sedido su mano, una tenue oscuridad empezó a envolverlos, tiñendo de gris el entorno. Aquel exterior fue volviéndose más borroso e irreal, hasta dejarlos en la más pura oscuridad. E instantes después, en un desarrollo inverso, los colores fueron regresando a su alrededor, hasta que se encontraban en un lugar completamente diferente.

Era una sala de estar, de corte europeo y clásico, donde una elegante mesa de té era circundada por tres sillones de fina costura. Sobre el suelo había un alfombrado de tonos rojizos y negros, y alrededor la mueblería era de caoba, ilustrando numerosas librerías, y estanterías de fina vajilla. Un gran reloj de péndulo soltaba un suave eco con cada movimiento, más este era casi inaudible, pues el eco de la lluvia sobre el techo era cada vez más intenso. A la derecha, una puerta de cristal delataba que el cielo ya era irreconocible en su espesa negrura, y los relámpagos se disparaban con fiereza.

Mientras se secaba los espejuelos, el pelinegro ilustraba una discreta sonrisa de satisfacción. No sólo por sus propios logros, sino por cómo estos lo dejaban encima de su hermana. No sólo invocó el preciso servant que deseaba, sino en las circunstancias idóneas; mientras que ella había sido literalmente aplastada por su propia invocación, ignorante y confundido. Sacudió suavemente la cabeza, evitando regodearse mucho en ese pensamiento.

- Si me reconoce como master, ha de estar mayormente informada de la situación.

Observó, volviéndose hacia ella. El rojo de sus pupilas fue disolviéndose ahora que ya no estaba usando su maná, pasando éstos a un gentil gris claro. Eran grandes, brillantes y muy expresivos, delatores de alguien que no sabía mentir. Mientras se retiraba el saco, exponiendo un suéter gris de cuello alto, prosiguió.

- Pero me restaría explicar mis objetivos, y aclarar cualquier duda que tenga al respecto.

Explicó en un tono formal, con una gentil sonrisa en el rostro.

- ¡Oh! Por cierto…

Añadió, llevándose una mano al bolsillo del pantalón para luego extenderla hacia ella. Antigua, muy antigua, pero en impecables condiciones, lustrosa y brillante: Su vieja brújula.

- ...Creo que esto le pertenece, Capitana -concedió, sus comisuras curvándose nuevamente con gentileza-. Capitana… -repitió en voz alta, meditándolo- creo que ese sería un buen apodo de combate. Me suena mejor que Saber, y añade otra capa de intriga pues ignorarán su clase. Además… -Subió la mirada hacia ella, reflejando un intenso fulgor en sus orbes- ...ostentó ese título con todos los honores. Ni la muerte tiene derecho a quitárselo.

Concluyó con marcada seguridad, orgulloso de su servant.


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Tema Privado Re: An oath by salt and blood [Charlotte]

Mensaje por Charlotte Wickham el Miér Sep 06, 2017 5:00 pm

Sus labios se incurvaron en una sonrisa al oír la forma en la que la llamaba mientras estrechaba su mano. Agradecer el que ella correspondiera el llamado era una muy buena forma de ganarse su confianza puesto que ella tenía uno de los egos mas grandes de la historia posiblemente. Incluso asintió a aquello como aceptándolo, mas por dentro ella también debía agradecerle el llamado puesto que esta era la primera vez que volvía al mundo desde su muerte. Incluso el detalle de haber realizado la invocación en la playa se había tomado, para ella ver el mar (aunque estuviera lejos y oscuro) era de las mejores dichas que podía tener. El sonido de las olas revueltas que golpeaban la superficie era como una canción para ella, de esas que uno vuelve a escuchar una y otra vez.

-Akira…- repitió en un intento por recordar el nombre del mago que tenia al frente suyo. En ese momento pensó que lo mejor seria llamarlo por su nombre, no se trataba de ningún tipo de estrategia, solo era su orgullo que le impediría de momento llamarlo master, ya pronunciar sus primeras palabras al comienzo había sido algo difícil. Luego las próximas palabras que dijo el chico se estancaron en su mente “primogénito” a decir verdad si tenia como conocido ese apellido, pero no recordaba a alguien exactamente, mas lo importante para ella era el hecho que se trataba del primer hijo de la familia. Según las costumbres antiguas un primogénito era el que tenia el mayor derechos sobre su familia, en cuanto a herencias del tipo que sean. Se quedo observándolo un poco más peguntándose que tan buenas serían sus habilidades como mago.

Cambió la dirección de su mirada hacia el mar, poniéndose de frente hacia esa vista. Cerró los ojos y se dejo llevar por el aroma de la sal que tenia el océano y si ruidoso sonido. Se imaginaba como si se encontrase en su barco rumbos a tierras nuevas. En realidad era así pero en este caso usaría sus piernas para explorar el nuevo mundo de esta época tan distinta a la suya. Incluso le bastó darse cuenta de como la vida había cambiado debido a las ropas que vestía el joven. -Por supuesto, te sigo entonces-respondió ante la propuesta de dirigirse a su hogar, en el que probablemente ella viviría también si el objetivo final era cuidarlo de alguna fuerza externa ya que si quería mantenerse en este plano por algún tiempo debía asegurar lo único que la mantenía con vida. Tomó su mano al momento en que se la extendió -Tsk..- tener que tener contacto físico con otra persona no era algo que le agradara, incluso se tardo unos segundos en completar esa acción. Probablemente luego tendría que contarle sobre su gran disgusto  por ello.

En pocos segundos vio como sus cuerpos aparecieron en medio de una casa amueblada y con una decoración dina y delicada, aunque distaba de su hogar en la costa, la madera y la vajilla que se podía observar. Caminó dando unos pasos alrededor de la sala como inspeccionándola mientras cruzaba sus manos detrás de su espalda en una pose muy correcta que solía utilizar a menudo mientras sus pies dejaban un delicado sonido de sus tacones de las botas. -Claro estoy informada del sistema y reglas del acuerdo que hemos sellado- sonrió al repasarlas cada una mentalmente -Pero me sorprende que lo preguntes porque creí tener entendido que todos adquieren estos conocimientos-  se acercó a una estantería y observó los libros que estaba dispuestos sobre ella, para luego tomar uno y darle una ojeada a los mapas que llevaban casi al final.

-ohh bueno en cuanto a ello me gustaría mucho que me expliques cual seria la tarea mas importante a cumplir , y si es de tu seguridad  quisiera saber cuanto posible- aseguró mientras pasaba las ultimas paginas y cerraba el libro de un golpe. Se acercó a el al escuchar que sacaba algo del bolsillo y ver que era un objeto reluciente –eso es…- tomó la brújula con sus dos manos y esta por un momento relució como nunca haciéndole honor a su nombre -Moonlight- dijo y esta desapareció dejando ver a su espada con motivos marcados en su mango. - entonces como la encontraste? – aquello era lo único que le quedaba de su familia, sus ojos se estaban cristalizando al sentir como la nostalgia la invadía -Gracias Akira… sabrás que es algo muy importante para mi- tomó su espada y la levantó en el aire para luego volver a sellar a moonlight en la brújula. -Me parece bien, por supuesto voy a seguir llevando ese nombre con el mismo orgullo que antes- terminó sonriendo mientras guardaba la brújula en su saco – ¿Hay algo importante que tenga que saber sobre ti? O tal vez de la casa misma- y con ello se sentó en uno de los sofás levantando la capa de su saco, cruzó sus piernas y se puso cómoda ya sintiéndose como en su propio hogar


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Tema Privado Re: An oath by salt and blood [Charlotte]

Mensaje por Akira Tohsaka el Vie Sep 08, 2017 7:02 pm

Viendo hacia donde se dirigían sus pasos, avanzó tras su servant, asomándose hacia el borde del risco. Pudo notar la satisfacción de su rostro, y aquello le contagió una sonrisa al rostro. Se alegraba de haber tomado la desición correcta con el punto de invocación. Un relámpago surcó el cielo a gran velocidad, iluminando la inmensa masa oceánica que se extendía hasta el horizonte.

- Es muy imponente…

Confesó el chico, en un tono que no dejaba en claro si hablaba para ella o para sí. Quizás él mismo no estaba seguro de ello. Guardó las manos en sus bolsillos, disfrutando las saladas caricias que ofrecía el océano contra su rostro, hasta que la capitana quedase satisfecha, momento en que hizo la oferta de retirarse. Observó con cierta sorpesa cómo ella dudó con cierto rechazo el contacto hacia su mano.

- Oh, lo siento.

No tuvo que pensarlo demasiado antes de sacar una conclusión al respecto; no era desconfianza, puesto que había accedido al viaje instantes atrás, seguramente era el contacto. Extendió y separó suss dedos, y una estela de humo negro giró alrededor de su mano, acoplándose contra su piel hasta que ésta quedó envuelta en un guante negro.

- ¿Mejor así?

Consultó luego, repitiendo la oferta. Llegados a su hogar, la capitana empezó a analizarlo todo, tal como cabría esperar. La mayoría de los libros correspondían a magia, la mayoría eran teorías y técnicas sobre el flujo de maná, otros tantos eran libros históricos sobre diversos legados de magos. Y entre aquellos, algunos más ‘mundanos’, historia universal, matemáticas, ciencias generales, y por supuesto, geografía. Tras escuchar sus palabras, se llevó un puño cerrado a los labios, ahogando una formal risa por el recuerdo que aquellas palabras traían.

- ¡Yo creía lo mismo! Pero cierto Servant me demostró lo contrario.

Comentó un poco divertido, y entonces notó los mapas que ella había empezado a analizar.

- Eso me recuerda… -se agachó para tomar algo bajo la mesa central, subiéndola a esta- ...Pensé que esto podría interesarle -apoyó sobre la fina madera un grueso libro: Atlas universal-. Supuse que le interesaría saber sobre las nuevas divisiones geográficas y políticas, han habido muchos cambios desde su época. Aunque me temo que de momento, no poseemos embarcación en la cual pueda conocer el nuevo mundo -admitió con una humilde sonrisa-, tendrá que ser por tierra.

El brillo en los ojos de la fémina le dibujó una amplia sonrisa en el rostro; sólo aquello había hecho que el esfuerzo valiese la pena. Asintió a su agradecimiento, remarcando lo importante que era para ella.

- En el océano. No fue una restauración sencilla, pero la capitana Charlotte no merecía menos.

Respondió con una sonrisa gentil, ajustado los espejuelos que resguardaban sus grandes ojos grisáseos, brillantes y expresivos. Se mostró satisfecho al saber que volvería a portar aquel título, y sus labios se separaron suavemente cuando ella consultó sobre qué debería saber.

- Pues… bastante -confesó con una risa algo nerviosa, rascándose la nuca- tanto yo como mi familia estamos en una situación complicada. Pero antes de entrar en detalles, ¿Le ofrezco algo de beber?


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Tema Privado Re: An oath by salt and blood [Charlotte]

Mensaje por Charlotte Wickham el Sáb Oct 14, 2017 12:49 am

Charlotte se le quedo viendo algo extrañada por un momento sin entender de que se tenía que disculpar con ella, ya que en realidad nunca pensó que sacaría una conclusión por si mismo tan rápido. De hecho se encontraba si aquello de que no sabía si eso la sorprendía para bien o como para mal. Bajo su mirada al sentir algo rosar su piel,  había hecho que algo parecido al humo cubriera su mano como para no tener que tomarle de la mano al otro. Asintió lentamente, como dudando de cierto modo, ya que no se esperaba que un master se tomara tales consideraciones con ella, o tal vez incluso no pensó que nadie lo hiciera nunca  debido al tipo de ambiente al que estaba acostumbrada.

“¿Qué clase de idiota no recordaría lo esencial?” se preguntaba mientras una pequeña risa se escapaba de sus labios. Incluso llegaba a sentirse mal por ese master que tenía que explicar todo por si mismo de que se trataba lo que estaba sucediendo. Negaba con su cabeza de solo pensar en la imagen de confusión de ambos en su encuentro.  “Que desastroso….” Y en ese mismo momento hubo algo que la saco de sus pensamientos. Por supuesto ese libre le sería más que útil a ella, si quería volverse a subir a un barco necesitaría nuevos mapas y demás, probablemente había más de una cosa que habrían cambiado.

Tomó el libro y se quedó observando el mapa mundial nuevo, los dibujos se veían más nítidos que los de sus antiguas cartas de navegación y que cualquier mapa antiguo. Estaba claro que en todos estos años hubo demasiados avances. Pronto su mirada se centró en unas pequeñas islas sobre el hemisferio norte. Lucían muy parecidas a como las que se veían en sus mapas, y solo sonrió de recordar su hogar y todo lo demás que eso conllevaba. –Conocer por tierra es una buena idea, al menos por ahora debería saber dónde estoy exactamente si quiero saber a dónde quiero ir- respondió segura de si misma con una frase que su padre le vivía repitiendo en los primeros años de lecciones en el mar. Aunque para ser honestos aquello lo decía con cierto aire nostálgico puesto que ni ellos poseían un barco, ni ella tenía forma de conseguir uno sin Moonlight.

Por ello mismo, en el momento en que recibió su vieja brújula sus ojos se iluminaron tanto, además del valor que tenía para ella, la brújula tenía lo que ella más esperaba conseguir –No debería preocuparte por la embarcación, con Moonlight el medio de transporte lo tenemos asegurado, aunque claro, probablemente sea muy distintos a los de esta época- sonrió recordando su hermoso barco en el mismo que había dejado el mundo. Ahora que se sentía completa, solo le faltaría estudiar un poco esos mapas para volver cuanto antes al mar.

“Entonces… ¿no solo será el?”
se preguntó mientras escuchaba sus palabras. Debería conocer entonces a todo el círculo familiar y obtener información también de ellos… o tal vez no era buena idea conocerlos aun, nadie daba por hecho que también fueran magos. –Hmmm-lo pensó por un momento. Si le dieran a ofrecer tal vez bebería algo fuerte “Ron” en su mente se le escapo la idea de tan solo escuchar beber. Pero era cierto que preferentemente comenzar con algo normal, incluso no sabía si el otro también gustara beber de eso. Además de que el té siempre era una buena opción, y toda esa lluvia le había dejado de la necesidad de algo caliente –Una taza de té estaría muy bien supongo- dijo finalmente volviendo a tomar el atlas entre sus manos para apoyarlo sobre su pierna y verlo con tranquilidad dejando al otro preparar la infusión.

Al pasar las hojas esta vez lo hizo con más cuidado para observar en detalle los mapas. Las hojas eran más suaves y bien finas,  tanto que tal vez se podían ver las letras de las páginas de atrás. Además sobre los mapas podía ver el nombre de los territorios nuevos. Cada cuadradito tenía un nombre, había más de los que recordaba y muchos de esos cuadraditos solía ser territorios que ella misma había conquistado con su voluntad de hierro y sus magníficas estrategias. “Tsk… como era de esperarse perdió todo” esta vez refiriéndose al monarca al que ella servía, al inútil que por gracia de dios le había tocado subirse al trono , que a sus ojos no tenía nada de especial como para convertirse en rey. Mas como siempre eso se decidía por una cuestión de herencia y no por sus habilidades.

Pronto al verlo acercarse a Akira a la mesa, Charlotte cerró el libro, mas aun dejándolo sobre su regazo, prefería tenerlo cerca ya que aún no había visto ni un cuarto de ese gran libro –Entonces… ¿Qué tan mala es la situación? Y antes que eso… ¿Cómo llegaste a ella?- preguntó curiosa. Si bien entendía que había problemas también creía importante saber las razones, quería tener el mayor detalle.


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Tema Privado Re: An oath by salt and blood [Charlotte]

Mensaje por Akira Tohsaka el Dom Dic 03, 2017 10:30 am

- Más tarde puedo ofrecerle algo más... fuerte, pero lo ideal luego de una tormenta es un buen té caliente.

Y sabía que gustaría, estaba bien informado sobre el afecto al alcohol que había tenido en vida. Mientras preparaba las bebidas, sólo separados por el mostrador que dividía la sala y la cocina, observaba de reojo cómo analizaba con cuidado el mapamundi. Aquella sonrisa que se formó en los labios de la fémina se le contagió, sus preparativos habían sido acertados. Estuvo más que atento al escuchar su consulta indirecta sobre la ubicación.

- Éadrom es donde nos encontramos, mi Capitana. Se ubica en Japón, un pequeño archipiélago por el lado oeste de Asia.

Indicó con calma, mientras sus dedos obraban hábilmente en la preparación de las infusiones.

- ¿Cargado, verdad?

Consultó preventivamente. Presumía la respuesta, en base al carácter que había interpretado en ella en sus investigaciones, pero siempre era mejor prevenir. El sincero y expresivo brillo de sus ojos fue otro punto de satisfacción para el Master, viendo que la expedición realizada por aquella brújula había alegado muchas más ventajas que sólo una reliquia.

- Es decir, ¿Su brújula es la llave de su embarcación? Cuán práctico… brújula, vaina y puerto, todo en uno.

Pese a lo… curioso de su análisis, no iba con ningún tono de broma, la exótica conclusión era más que sincera. La cocina no era un territorio habitual para él, casi se diría que prohibido por su extrema ineptitud en las tareas culinarias, pero no había dudas de que el té era su especialidad. En breve se arrimó a la mesa, cargando consigo la bandeja que presentaba tanto la tetera como azúcar, crema, y escones. El brillo de sus ojos fue apagándose gradualmente ante esa pregunta. La había previsto, sabía que aquello debía ser hablado, ya tenía sus respuestas formuladas, pero… nada de ello lo hacía menos agrio. Sin embargo, su sonrisa cargó con el esfuerzo de mantenerse presente mientras se sentaba frente a ella, al otro lado de la mesa.

- Pues… hubieron dos situaciones que nos han llevado a esto. Empezaré por el problema inicial, pero me temo que tendré que explicar cierto contexto primero.

La mirada bajó a la bandeja durante el proseguir de su explicación, tomando con cuidado la tetera mientras cargaba ambas tazas.

- ...Verá. Desde hace muchos siglos, quizás aún antes de su propia era, los magos nos hemos organizado bajo cierto secretismo. Como todo lo ‘sobrenatural’, los arcanistas hemos recibido cierto rechazo por la sociedad, principalmente temor. De ahí que se optó por adoptar el anonimato, siglos y siglos atrás. Así se fundó la Clock Tower, también conocida como la Organización de Magos. Se ha ocupado, entre otras cosas, de preservar el anonimato y bienestar de los arcanistas. Ahora, la Organización tiene cierta escala de jerarquía. Las familias más antiguas y poderosas tienen una influencia directa en las decisiones de la organización, un mayor apoyo en sus estudios… y aún sin contar esos beneficios, es de por sí un envidiado honor el ser un miembro de las familias privilegiadas.

Hizo una breve pausa, apaciguando la tensión personal al darle un trago a su bebida.

- Siendo una familia con casi un milenio de historia, y cuyos estudios han sido aportados directamente a su sede, los Tohsaka tenemos un puesto muy envidiado dentro de la Organización… -mientras su tono terminaba de enseriarse, bajó la taza mientras subía la mirada hacia su capitana-. Y es en esa envidia es donde empieza nuestro peligro actual. Hace ya varios años que nuestros padres están ausentes. Hemos hecho el esfuerzo por mantenerlo en anonimato... pero de alguna forma, los rumores han llegado a las demás familias, y el resultado es exactamente el que esperaba: dos pequeños huérfanos son un mísero pago a cambio de ascender en la Organización... -una risa sutil e irónica escapó de sus labios-...  más de un envidioso ha caído en la tentación. Hasta ahora sólo han tratado de husmear la situación: hechizos de espionaje, familiares, cosas así. Han tratado de pasar nuestras barreras mágicas para estudiar la situación actual, sin éxitos. Sé que es cuestión de tiempo antes de que pierdan la paciencia.

Su voz gentil fue haciendo una transición a un tono mucho más firme y serio, que se reflejaba en la intensidad de aquellos rojizos ojos.

- No hay sentido en adoptar un papel de víctima ante estos peligros. Una vez que quedó claro que nos tenían en la mira, supe que era momento de tomar medidas al respecto… y bueno, aquella en la que he depositado gran parte de mi fe -sus ojos subieron a cruzar miradas con ella, y en complemento a lo firme de sus orbes de rubí, dibujó una agradecida sonrisa- ...es usted, mi Capitana.


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Tema Privado Re: An oath by salt and blood [Charlotte]

Mensaje por Charlotte Wickham el Sáb Dic 09, 2017 6:10 pm

"Eadrom... Japón" repitió en su mente mientras ubicaba en el mapa ese archipielago, ciertamente estaba al otro lado del mapa desde donde ella se encontraba, y por la distancia de ambos lugares estaba segura de que nunca había estado en este lugar antes.

Ciertamente había pequeñas cosas que le llamaban la atención de su nuevo master,  pero era aún más llamativo para la joven ver que tanto sabía de ella, tal vez incluso gustos y preferencias.  En verdad ni siquiera sabía cuánto había escrito sobre su historia o sobre ella misma, aunque imaginaba que debería haber inmensidad de libros e historias que hablaban sobre sus magníficos viajes y conquistas, claro después de todo ella había hecho tanto en su momento, tanto para ser despreciada por una tonta superstición o incluso una venganza…Mas eso no venía al caso, no dejaría eclipsar lo importante de su historia en ese simple hecho, el final es solo el final, la protagonista era ella, y aquel idiota solo un extra. –Por supuesto- asintió delicadamente sin quitar la vista del  entretenido libro. Le gustaba que el té estuviera preparado de esa forma porque podía sentirse el sabor a la perfección o incluso la calidad de la materia con la que se había elaborado la infusión.

-Ciertamente es como una caja de Pandora, muchas cosas se encuentran dentro de ella- sonrió mientras continuaba leyendo, un hábito muy propio de ella. Aun no entendía como 3 cosas tan importantes se encontraban fusionadas en una sola, todos esos objetos que la ataban a lo emocional y que de alguna manera habían marcado su vida.

Mas aquella conversación secundaria pronto llegaría a su fin, ya que lo importante vendría. La razón de su llamado. No importaba que tan larga fuera la historia de todo eso, si algo le gustaba era estar bien informada, siempre pedía un reporte completo de las situaciones lo más detallado posible,  por lo que solo dejó que el otro comenzara a contar para tomar su taza y colocar unas 2 cucharadas de azúcar sobre el té, creyendo que esa sería la cantidad justa para la medida en que se encontraba. Revolvió la infusión sin golpear las paredes de la porcelana y finalmente apoyar la cuchara sobre el plato pequeño que se encontraba debajo de ésta.

Su mirada se posicionó sobre él, las acciones muchas veces dicen más cosas que las palabras, y evidentemente eso pudo notarlo Charlotte. Era bastante observadora y durante su relato pudo sentir una sensación conocida “Ah… el peso de una alta posición en la sociedad” Conocía aquello a la perfección, o mejor dicho podía verlo siempre en su hermano que cargaba con el status de su familia día y noche desde que había sido un pequeño niño. Mas a diferencia de su hermano, no creía que él se lamentara por ello, sino que sabía cómo convivir y sobrellevar ese peso.  Una leve mueca de comprendimiento se escapó de ella, aunque luego creció a una sonrisa en forma de seguridad por lo que había dicho de su persona. Su trabajo nunca había sido proteger a una persona en específico, como un caballero o un soldado lo hubiera hecho en su época, mas aun así siempre confiaba en sus propias habilidades como para cumplir con la tarea.  –Haces muy bien en no confiar en nadie más que tu familia- y aquello lo decía por experiencia propia.

Dio un sorbo a la infusión dejando la taza sobre la mesa e reincorporándose de su cómoda posición. – Supongo que entonces si es mala la situación, hasta cierto punto porque aún tienen cosas a su favor- Su tono no denotaba ninguna emoción, era seco y en un nivel normal de volumen de su voz –¿Saben la identidad de esas personas? ¿Algún dato que fuera importante si llegaran a darles alguna visita? O ¿Alguna forma de reconocerlos? ¿Residentes de esta ciudad?- su mirada por un momento se fijó en la del chico con seriedad, mas serenidad a la vez, para luego ponerse de pie y dirigirse a la ventana.

Estaba bombardeándolo con preguntas, claro, pero ella se estaba tomando esto como si de una misión se tratara, necesitaba estar informada.  Su ojos se mantuvieron en la lejanía del campo visual que daba la ventana mientras mantenía sus brazos cruzados – Voy a darles mi ayuda…- dejo inconcluso su comentario por un momento, para luego darse la vuelta y volver a mirarlo a los ojos – Pero, necesito que se me cuente cada detalle en lo posible- y sus palabras esta vez estaban cargadas de cierta mandatoria. Esa era su condición, no iba a actuar a ciegas, ni tampoco podría ya que le gustaba preveer cosas y poder estar alerta de cierto modo. – ¿Además de esas barreras tienen algún otro plan? Y más importante que eso ¿Hay alguna otra amenaza que estos envidiosos?- Conocía situaciones en las que había más de un frente de batalla, y esas era en las que había que ser aún más cauteloso.


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Tema Privado Re: An oath by salt and blood [Charlotte]

Mensaje por Akira Tohsaka el Vie Dic 29, 2017 1:47 pm

Le dirigió una curiosa mirada ante aquel comentario sobre la familia. Pero no necesitó preguntar, pronto recordó… claro, ella conocía las traiciones mejor que nadie. Bajó la mirada a su té, distraído en las suaves ondulaciones que la cuchara había dejado. Correspondió nuevamente a sus ojos cuando ella retomó la palabra, y negó con la cabeza, dando un suave ondeo a sus marcados rizos por aquel movimiento.

- Hay decenas de sospechosos, pero ninguno es seguro. La única prueba que tenemos han sido sus familiares y encantamientos tratando de sacar información, pero todos han sido muy cuidadosos en cubrir sus pasos, siquiera he podido leer sus flujos de maná. Cualquier miembro de la Organización es un posible sospechoso… -separó los dedos de la taza, llevándoselos al mentón- … realmente, lo frustrante de esta situación es la falta de información. Hay muchos enemigos sin rostro, y desconocemos cuántos. Sólo sabemos que tienen mayor información que nosotros, y aún en ello desconocemos qué tan adelantados están. Lo más importante en éstos momentos es la recolección de información.

Le dio un profundo trago a su taza, antes de proseguir.

- Los encantamientos de espionaje no son de mucho alcance, por lo que al menos puedo afirmar que son de esta ciudad. He hecho una lista de todos los posibles atacantes, pero… -dio un suave suspiro, desviando la mirada momentáneamente- como he dicho, son más de un centenar. Podríamos desconfiar de cualquier mago en la ciudad, y sería prácticamente lo mismo.

Y aunque le pesaba admitirlo en voz alta, aquello era algo con lo que no se sentiría del todo cómodo. Algunas de sus personas de mayor confianza eran magos, después de todo, y no precisamente miembros de la familia.

- Mi hermana ha invocado a su propio Servant, y ha instalado varias alarmas en el perímetro; éstas sonarán si cualquier ser con presencia de maná intenta traspasarlas. Lo que me recuerda, ella ha impuesto cierto toque de queda… aunque lo he roto de tanto en tanto -concluyó eso último con un tono un poco más relajado, asomando la punta de la lengua entre sus labios-. Yo por mi parte he hecho algunos encantamientos para evitar los hechizos espías. He colocado un par de autómatas, tanto a forma de centinelas como medio de protección; las gárgolas del techo, y las estatuas de caballero en las entradas son algunos ejemplos.

Añadió esto último, señalando con la cuchara hacia afuera de la ventana a la que su Capitana se había acercado; efectivamente, el jardín frontal ilustraba algunas figuras de caballeros, ilustradas en entrelazos de mármol, plata y acero. Aquello explicaba por qué se había optado por el blindado metalizado en sus armas y escudos, no siendo sólo un retoque estético.

Ya iba por la mitad del té, cuando dio un par de parpadeos sorprendidos, y tomó con las pinzas un terrón de azúcar para colocarselo, habiendo estado al natural desde que se lo sirvió. Claramente era alguien atento para los asuntos importantes, y fuera de ello, víctima de muy obvios despistes.

- ...Sí. Hay otra amenaza.

Soltó con un notable peso en la voz. Fueron palabras difíciles de pronunciar.


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Tema Privado Re: An oath by salt and blood [Charlotte]

Mensaje por Charlotte Wickham el Mar Ene 16, 2018 10:40 pm

Se mantenía expectante al relato, intentaba prestar atención a cada una de sus palabras, muchas veces si quiera el más mínimo detalle ayuda para idear algún tipo de plan o estrategia, aunque claro esto solo era el comienzo de todo lo que había por detrás por conocer. “Entonces no hay certezas, ni un solo rostro al que apuntar” pensó al oírlo. Aquello si que era malo, estar alerta de una posible amenaza con identidad era fácil, pero ¿una sin rostro? Eso ya se encontraba a otro nivel, prácticamente cualquiera que se acercara sería un posible sospechoso. -Exacto- su voz como en un tono de obviedad y tranquilo respondió ante su comentario de la recolección de información. ¿Cuántas guerras se ganaban con apenas un poco más de información que su enemigo? Miles, ¿Cuántas invasiones suyas se basaron en lo que conocían de los otros? No recordaba con exactitud, pero si la mayoría.

-Entonces debo decirte lo obvio, a estas alturas ya estamos en desventaja- agregó en cuanto a la escasa información que ellos tenían sobre estos magos que los perseguían. Como en primer lugar lo que Charlotte estaba pensando era conseguir información de alguna forma de estas personas, y de al menos ponerse a la corriente sobre esta organización y familias de magos, en su caso sería ponerse a la corriente con el tema y luego reunir información de las posibles amenazas.

El siguiente punto era incluso más interesante, tanto que lo había pensado en un primer momento cuando le dijo que no tenían con exactitud el numero de enemigos que poseían. Suponiendo que solo contábamos aquellos que utilizaban esos hechizos de espionaje que se encontraban dentro el rango de la ciudad, eso al menos reducía el numero un poco, mas seguía sin tener la certeza de cuanta gente o incluso de cuantos magos habitaban allí de momento. Su expresión se puso sería mientras volvía acercarse al sofá donde estuvo sentada, apoyó sus brazos en el respaldo del mismo para dirigirse a él en cuanto al detalle de los habitantes de la ciudad – Es lo que debes hacer, desconfía de todos, no des por hecho algo que no puedes saber por seguro- sonrió segura de sus palabras esta vez usando su mano izquierda como reposo de su rostro. Parecían algo duras las palabras de la inglesa, incluso podría tildarla de extremista, pero ella ya no se atrevería a verse engañada por ninguna persona nuevamente. -No me refiero a ser hostil con alguien, ni nada semejante, solo no bajes la guarida, el mejor ataque viene de donde menos lo esperas- Probablemente eso se lo decía a si misma, o a la Charlotte de su pasado, mas allá de que era demasiado tarde, nunca estaba de más recordar esos buenos dichos.

Lo próximo en su conversación entraba en las preguntas anteriores que había hecho la albina, su master le comentaba sobre su hermana y otro servant, y el tipo de medidas que había llevado a cabo para prevenir ataques, a la cual la chica asentía mostrándose conforme a lo que venia enumerando a pesar de tener poco conocimiento de que se tratara eso mismo, mas de cierta forma lo tomaba como algo natural hasta que llego a la mitad de la lista que algo le había resonado en sus oídos como una molestia. ” ¿Toque de queda? ¿Que tienen 10 años?” Incluso cierta expresión de rareza se mostró en ella. Estaba demás decir que eso ella no aprobaba, el problema no era salir, el problema siempre se trata de no saber defenderse, su disconformidad en cuanto a eso estaba completamente visible. Aun así no pudo evitar soltar una sonrisa con cierta risa silenciosa ante el comentario del otro. Eso le agradaba, había ciertas reglas que estaban destinadas a romperse, y aquella, sobre todo, era completamente irracional para ella. -Tsk... eso ni es necesario, si algo fuera a pasar, sucederá de día, de noche o a media noche también- y con solo un gesto de su mano agitándose le quitó importancia al asunto.

Retomo su compostura y volvió a acercarse a la ventana por la que se había asomado, normalmente podría haberse mantenido quieta en un solo lugar, pero de momento se sentía algo inquieta como si tuviera la necesidad de esta deambulando por el lugar mientras mantenía la charla. Al fijar su mirada en el jardín pudo ver las estatuas de las que Akira hablaba, por lo que estas y los otros objetos fuera serían importantes y de cierta manera podrían obtener alguna pista si algo les sucediera. - ¿Entonces de quien se trata? ¿De quien mas debemos cuidarnos en esta ciudad? - y al decir aquello dejo de lado el jardín y tomo una pose mas erguida, con sus brazos detrás de su espalda, tomando sus manos y dando pequeños pasos por la sala, una costumbre muy suya que solía tomar en su barco. La cosa se ponía cada vez mas difícil, no solo toda una ciudad tenia bajo su sospecha ahora… sino que ¿se agregarían más personas? -Sabes… siendo objetiva esto va de mal en peor- dijo medio a broma y medio a verdad, pero de ninguna forma esto la intimidaba, sino que la hacia interesarse mucho más ¿Qué tan importante era esta persona que tenia frente a ella? ¿o qué tanto había hecho para ser tan seguido?


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Tema Privado Re: An oath by salt and blood [Charlotte]

Mensaje por Akira Tohsaka el Lun Ene 22, 2018 9:28 am


Ambientación:

- Mhm, una grave desventaja.

Lo automático de su respuesta y el asentir de su cabeza, delataban que aquel peligro estaba más que asumido por el chico. Mientras sus dedos circundaban la taza en lentos movimientos, su mirada se había perdido en las suaves ondulaciones que ofrecía el té, ínfimas olas que chocaban con los muros de porcelana… momentáneamente, su mente se había desviado hacia los recuerdos del océano que había observado apenas horas atrás. Por más que ilustrase un rostro sereno y una sonrisa casi permanente, su vida se sentía tan tumultuosa como aquel mar en plena tormenta.

- Desconfiar de todos… sí.

Respondió en un tono ido, en una introspección donde comenzaba a repasar todos los nuevos lazos que había forjado en esa ciudad. Es irónico, siendo que aquello fue todo lo contrario a lo que originariamente pretendía, pero en los breves meses que llevaba en su regreso a Éadrom se había llenado de amistades. Aquel.. peculiar dragón con el que se había enlazado, la amable sacerdotiza que atendió sus heridas, el excéntrico científico y todos sus encantadores miembros del laboratorio, sus amables compañeras de clase… ¿Alguno de ellos sería un enemigo encubierto…? Casi sentía una punzada de culpa sólo por preguntárselo, no se lo esperaría de ninguno de ellos, pero, ¿Realmente podía descartar la posibilidad? Le encantaría creer que sí. Realmente le encantaría. Sus siempre brillantes pupilas adoptaron un tono más opaco y agrio mientras analizaba aquella idea. Lo cierto es que Akira no era ningún bobo. Era inocente y algo despistado, sí, pero muy perceptivo ante las personas… aunque claro, aquello no quitaba que había sido engañado en el pasado, por lo que no podía dar por asumido que la experiencia no se repitiera. Abandonando aquellos agrios pensamientos, regresó la vista hacia su servant, cuando ella expresó su notable descontento hacia el toque de queda.

- … Es verdad que si realmente lo deseasen, podrían atacar a cualquier hora. Pero tratándose de magos que buscan ascender en la escala de la Organización, lo más probable es que apunten a un asesinato de guante blanco. Querrán un registro limpio de su pasado, ya que si se sabe que ellos mismo terminaron con el legado Tohsaka, dejaría una mancha imborrable en sus registros familiares. Por lo que lo más probable es que intenten atacar entre las sombras, cuando hayan tan pocos testigos como sea posible.

Explicó, retomando de a poco aquella analítica frialdad en su voz, hasta que...

- Aunque, en parte me agrada que piense así, pues habrá menos descontento al comentarle que aquel toque no suelo cumplirlo en absoluto.

Añadió con un poco más de humor en su voz, concluyendo con una tímida risa antes de darle otro trago a su bebida. Probablemente había buscado aliviar la agria tensión que había en el ambiente, al menos por unos instantes. Sin embargo, aquella próxima pregunta traía consigo sus propios conflictos. Frunció un poco los labios, organizando las palabras en su cabeza antes de responder.

- Veamos, por dónde puedo empezar… -trompeando los labios, los removió de un lado al otro, reanalizando la situación en su cabeza- … creo que lo más práctico es que primero comprenda esto.

Cerrando los ojos, se llevó la mano derecha al pecho, dejando los dedos entreabiertos. Concentrándose unos segundos, un exótico brillo carmesí refulgió desde el centro de su mano, y para cuando éste se disipó, sus dedos ya no estaban vacíos. Colocó el objeto que ahora sostenía sobre la mesa. Era una pieza completamente dorada, ilustrando un casco medieval, del tamaño de un puño, con un notable tajo que recorría la abertura del ojo izquierdo.

- Una de mis mayores virtudes arcanas es mi sexto sentido, mi percepción espiritual. Tengo mucha afinidad con las almas: sintiéndolas, sanándolas, comprendiéndolas… abriéndolas. Hace varios años descubrí que podía captar ciertos fragmentos del espíritu humano. No tengo la capacidad de comprenderlo al ciento por ciento, pero hay ciertos fragmentos que puedo identificar en cada persona, generalmente los más intensos: Pasiones, traumas, rencores, etc. Piezas como esta… -explicó, girando aquel casco entre sus dedos- … se llaman Tesoros. Son fragmentos del corazón de una persona, que mientras sigan intactos, aquella persona vivirá como si no formasen parte de su espíritu.

Volvió a llevarse la mano al pecho, ilustrando nuevamente el mismo fulgor, y depositó ahora tres nuevos objetos: Una rosa de los vientos, una punta de flecha, y una moneda, con un rostro sin facciones por ambos lados.

- Desorientación, rencor, codicia -Indicó, señalando cada uno de los objetos mientras proseguía su explicación-.He robado varias impurezas a terceros, siempre en personas que no podría haber asistido de otra manera. Y ésta moneda -indicó, girándola en su dedo- es el origen del peligro que corro ahora. Ésta, es la codicia y corrupción de un capo mafia, sin la cual no pudo seguir el mandato de su organización. Lamentablemente, el plan no resultó como era planeado -añadió, con una risa por lo bajo-. El mismo día que realicé el robo, la organización iba a forjar un tratado con otra mafia. Descubriendo a su jefe tan ‘débil de moral’, fue asesinado en el acto. Se desató el caos, y me han rastreado desde ese entonces.

Habiendo terminado el  té, se puso en pie por primera vez, volviéndose hacia la ventana.

- Aprovechando mi percepción espiritual, he realizado muchos exorcismos a lo largo de Éadrom. Hay muchas energías negativas aflorando por la ciudad, y he hecho mi pasatiempo ocuparme de ellas siempre que tengo la oportunidad. Y hace unas semanas, una de estas almas fue una trampa: Un espíritu artificial que dejaron como carnada. No sólo me hicieron saber que me habían encontrado -explicó, con una expresión neutra que observaba fijamente la tormenta en el exterior-. Sino que me conocen, que saben cómo atraerme. Saben lo que hago.


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Tema Privado Re: An oath by salt and blood [Charlotte]

Mensaje por Charlotte Wickham el Dom Feb 04, 2018 9:18 pm

No pudo evitar quedarse observando su respuesta ante la recomendación que le había dado, claramente las  palabras de su master no coincidían con lo que estaba expresando físicamente. Se preguntaba si eso podría presentar algún tipo de peligro esa reacción que había tenido ya que entendía que se la haría algo difícil, más aun si ya había formado algún tipo de lazo con alguien en la ciudad. Dar consejos no era lo suyo, de hecho no recordaba cuando fue la última vez que había tenido una charla normal con alguien que no incluyera su trabajo.  Desvió su mirada por un momento, no sabiendo que mas podría decir para ayudar, después de todo las palabras de reconformación nunca fueron lo suyo.

Pero más que eso, lo próximo que empezó a relatar se le hizo bastante interesante, de lo poco que tenía idea sobre los magos nunca pensó que algo como aquello fuera posible. Cierta expresión de sorpresa y confusión se planteó en su rostro al ver como sacaba de su pecho aquellos objetos que representaban parte de las… ¿almas? ¿Cómo saberlo? apenas tenía idea e intentaba seguir el hilo de todo. El impacto de aquello había sido tal que dejó de deambular por la sala y se paraba con los brazos cruzados. Le resultaba curioso que algo como eso pudiera hacerse, podría ser muy útil y si ella hubiera tenido la oportunidad de usarlo en el pasado, también lo hubiera hecho, aunque eso significara quitarle su diversión del campo de batalla. Entendía el motivo de Akira, hacer el bien probablemente era lo que lo había movilizado a ayudar desde el lugar que podía hacerlo, mas la pregunta que se hacía era si esa gente quería ser ayudada y sanar su alma, si querían cambiar su forma de ser.

No tardó mucho en averiguar la respuesta con lo próximo que siguió en su historia- ¿Entonces estas diciendo que te metiste en este problema por cambiar la forma de ser del sujeto? Ja…- Una mueca de risa escapó de sus labios, era gracioso saber que por meterse en donde no lo llamaban no gano más que acrecentar sus problemas. No era una burla ni una queja, solo era su forma de reaccionar a algo tan irónico como ese resultado final, incluso ahora lo estaban buscando. –Supongo que al menos tendrás más información de esta mafia, si ya empezaron a hacer sus movimientos es porque te están probando antes de hacer otra cosa- comentó volviendo a ponerse un poco más seria en el asunto.

En su mente entonces llevaba la cuenta: familias de magos sin identidad que tendrían sus propios seguidores y aliados a quien pedirle actuar por ellos y una mafia que lo había descubierto recientemente. Debía decir que al menos tenía suerte de no haber sufrido ningún ataque en todo este tiempo. – Eres afortunado de que esta gente se esté tomando su tiempo antes de hacer algo mas-  Se sentó en el sofá mientras jugaba con su brújula, la cual dio un par de vueltas antes de encontrar el norte y señalarlo. Se mantuvo en silencio por un momento intentando pensar en algún tipo de plan aunque en realidad no se encontraba en su área de confort. –Mira… voy a ser racional sobre el asunto- cerró la brújula y se dio la vuelta aun sentada para poder verlo –Sé que no vas a dejar de hacerlo y creo que la manera más fácil de reunir información sobre ellos es mostrarse y no ocultarse, no excesivamente de todos modos, claro- Era algo así como una jugada de ajedrez, dejar algo por otro sin perder en el medio, ser más inteligente que el adversario aun cuando se tiene la desventaja. -De hecho que te lo dejaran  saber fue un acto de arrogancia completamente, además de que esperan que lo sigas haciendo – Sonrió ante la estupidez de esos hombres – ¿Sabes si son todos humanos o hay algún mago entre ellos?- volvió a guardar su brújula en el bolsillo de su saco y tomó uno de los almohadones que se encontraban en el sillón para abrazarlo colocándolo sobre su regazo –Espera, espera, eso es todo verdad?- suspiro de agotamiento incluso antes de comenzar a lidiar con toda esa gente. Las misiones más problemáticas eran las que más estrés le traían, mas no iba a negar que estaba pensando que al menos sería una vida divertida y curiosa.


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Tema Privado Re: An oath by salt and blood [Charlotte]

Mensaje por Demian Serkin el Lun Mayo 14, 2018 5:39 pm



TEMA
CERRADO
Tema cerrado por inactividad.
Este tema lleva inactivo más de dos meses y por tanto, muy a nuestro pesar, debe ser cerrado y enviado a la papelera, pero ¡No temas! Si deseas recuperarlo solo tienes que pedir su apertura aquí.
Lugar: Playa.
Atte: Staff ITR.
RHODES PRINCE PARA ITR



Otras cosillas:

Gracias a la genialosa de Noire por la firma ♡
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Tema Privado Re: An oath by salt and blood [Charlotte]

Mensaje por Akira Tohsaka el Dom Jun 24, 2018 12:51 am

- Pues… sí, ese sería un buen resumen de lo sucedido.

Respondió con cierta vergüenza, soltando una risa por lo bajo mientras se rascaba la nuca.

- Aunque, "cambiar" no sería la palabra adecuada. Jamás he influido en la naturaleza de una persona. No considero a la maldad como un aspecto natural de ellas, sino como una perturbación… como una enfermedad. Por lo que no intervine en su psiquis, sólo los purgué de esas impurezas.

Mientras explicaba su postura, la taza giraba entre sus dedos de un lado al otro, rotándola como un disco. Se alargó a atajarla cuando en uno de sus movimientos ésta saltó de sus dedos, frenándola muy cerca de haber alcanzado el suelo. Se volvió hacia su capitana cuando sus preguntas prosiguieron.

- Se enfocan en el tráfico de ‘criaturas mágicas’. Así mismo es como fui a dar con ellos, caí en uno de sus… “depósitos”. Tienen montones por la ciudad, los han distribuido en pequeños grupos, seguramente para que sus energías sean más difíciles de rastrear. Probablemente deben seguir en conflictos con la reestructura de su jerarquía. Ahora que lo pienso… sus ataques erráticos pueden deberse a eso mismo, a la falta de organización que generó la pérdida de su líder.

Comentó con gesto meditativo, frotándose el mentón mientras fijaba la mirada en el suelo, hasta que la siguiente pregunta de su servant lo devolvió a la actualidad.

- Aquella trampa que me colocaron era un espíritu artificial, por lo que hay al menos un arcanista entre los suyos. Y dado lo variados que son los miembros de esta ciudad, no me sorprendería que no fuese el único. ¡Oh! También tienen…

Y sus palabras se trabaron en el acto. Las pupilas fueron dilatándose a medida que aquel recuerdo era revivido. Sus facciones se quedaron congeladas a la par que su habla se detuvo, sumido en el revivir de aquel incidente. Podía revivir el ardor de su garganta, el aroma del fuego… y ese sonido. El eco de aquel rugido era tan claro en su memoria como la misma noche en que lo experimentó.

Dio un pequeño salto en el lugar cuando un trueno resonó en la cercanía, devolviéndolo al presente. Sacudió rápidamente la cabeza, revolviendo sus rulos en el proceso.

- Además, hay una peligrosa bestia a su servicio -comenzó a explicar, en una voz afectada-. No pude verla con claridad, pero era… descomunal. Saltó del océano como un inmenso monolito verdoso, y se llevó medio barco consigo como si estuviese hecho de papel. Desde entonces tuve cierta incomodidad con el océano profundo, siempre que me encuentro allí, la… escucho. Desde las profundidades, llamándome. Pero ya no permito que me amedrante.

Sus palabras fueron adoptando un timbre cada vez más firme, hasta reincorporarse, dirigiéndole una seria mirada a su Capitana.

- El océano le pertenece a usted, después de todo. Y yo la acompañaré en reclamarlo como tal.


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Tema Privado Re: An oath by salt and blood [Charlotte]

Mensaje por M. Levka Nikoláyevich el Mar Sep 04, 2018 4:47 pm


Φ CERRADO Φ

Debido a la falta de respuestas en éste tema durante dos meses o más, y muy a nuestro pesar, el tema ha sido cerrado y retirado de la zona correspondiente. Sin embargo puedes recuperarlo, pidiendo su reapertura, aquí.
Lugar: Playa
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Tema Privado Re: An oath by salt and blood [Charlotte]

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