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«Into the woods.» || Priv. Lydia

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Tema Privado «Into the woods.» || Priv. Lydia

Mensaje por Lyzander el Mar Ago 15, 2017 11:58 pm

¿Existe el silencio absoluto? A veces es terrorífico pensar que no, y algunas otras prefiero pensar que si. Amo el silencio, la paz, la tranquilidad, mientras se me permita entrar en comunión conmigo mismo, adoraré a cualquier Dios que me regale unos segundos de preciado silencio absoluto. Pero, hasta ahora, no he tenido siquiera un abrebocas de lo que esto puede significar. Incluso el sitio más inhóspito tendrá su dosis de sonidos taladrantes a los oídos de su servidor. Incluso ahora, estando en un sitio tan alejado del escándalo de la sociedad, sigo escuchando todo tipo de ruidos irritantes. ¿Dónde estoy? Buena pregunta. A decir verdad, no sé con exactitud. A mi alrededor crecen infinidad de árboles, algunos muy aburridos y típicos, que no salen de los robles usuales. Otros, que francamente, jamás en mi vida había esperado ver. Estos últimos, especialmente, me mantienen fuertemente alejado. Nada más aterrador que lo desconocido, y dudo querer terminar siendo fertilizante a estas alturas de la vida.

El día está rondando la mitad de su vida, y el sol logra atravesar, luego de una ardua batalla, la densa capa de hojas que se cierne a varios metros sobre mi cabeza. El suelo, irregular por obvias razones, se pinta de pequeños pedazos de luz solar que logran su destino y terminan reposando sobre la superficie, mientras el resto es engullido y termina perdiéndose entre los frondosos árboles. Juraría, a pesar de aún no haber visto más que pequeños zorros y un par de ciervos, que esto se encuentra infestado de vida. El ambiente, el lugar, los sonidos, y los olores lo gritan a todo pulmón. Insectos abundan, también, pero estos más mecánicos que curiosos simplemente continúan existiendo sin buscar algo más que sobrevivir otro día. Curiosamente esa sería una muy buena descripción para mí, de no ser por el inusual sentido de la curiosidad que me impulsa a estos momentos de reflexión.

Ahí me encontraba, analizando cada centímetro de aquel paraíso tenebroso que me rodeaba y me declaraba cautivo, mientras mi verdadera razón para estar allí desaparecía junto con mis ganas de moverme un solo centímetro. Estaba simplemente parado, haciendo suaves movimientos en los músculos de mi cuello para girar mi cabeza en busca de cualquier leve sonido nuevo al que aún no le había dado una explicación. No buscaba ningún sonido en particular, simplemente mapeaba todo el sitio. Una costumbre rara, lo admito, pero en un par de situaciones resultó extremadamente útil.

Vestía una túnica blanca con algunos detalles dorados y purpuras, de tela bastante fina que hacía un muy buen trabajo disimulando el calor. El cabello, recogido en una larga cola como usualmente suelo llevarlo, revoloteaba con el viento. Llevaba conmigo un pequeño bolso cruzado, dentro del cual se refugiaba del calor inclemente un pequeño filtro con agua, y un par de galletas que había tomado prestadas de algún vendedor que encontré por el camino. Adicional a eso, mis raciones de supervivencia estaban acompañadas de una hoja de papel con una especie de mensaje escrito, cuyo contenido lo mantendré aún en secreto.

Me tomó un instante acostumbrarme a los sonidos, pero una vez me sentí cómodo con lo que me rodeaba, solté un largo suspiro mientras mis parpados acompañaban cerrándose al ritmo. Mi postura, de tensa y un poco estirada, pasó a relajarse, dejando caer cada músculo por su propio peso. Levanté la mirada buscando un buen sitio, misión que cumplí al mirar un par de veces en varias direcciones. Caminé sin apenas alterar el suelo por donde pasaba, y me acerqué a un grueso árbol cuya base estaba cubierta por hojas caídas, pero lucía como el sitio perfecto para descansar. Sin pensarlo mucho, apoyé mi espalda contra aquel tronco, y dejé caer mi cuerpo hasta quedar sentado en el suelo. Como pude solté mi bolso de su lugar, y lo coloqué a mi lado mientras mis manos revolvían inconscientemente las hojas sobre las que me encontraba.

No podía decir que estuviese cansado, pero mi mente simplemente quería disfrutar de la calma del sitio por el mayor tiempo posible. La sensación térmica era justa, simplemente ignorar el calor era lo mejor que podía hacer en ese momento. El viento jugaba a placer con el destino de las hojas que decidían desprenderse, y luchaba contra aquellas que se aferraban. El tiempo pasaba a su ritmo, pero; ¿Quién se detendría a mirar el reloj en una situación así? Si una vida no era suficiente para apreciar la tranquilidad, completamente ilusoria, que este sitio prestaba. Claro, tranquilo en contraposición de la ruidosa cuidad, porque como dije al inicio del relato; los ruidos aún seguían siendo molestos.

Mi mente, completamente absorta en un mar blanco que representaba la literal nada en la que pensaba, repentinamente recibió un chispazo desde el subconsciente. Un aviso nada más, que me recordaba algo que no debí dejar de lado; el contrato que llevo en mi mochila tiene fecha de caducidad. Necesitaba cumplir mi tarea pronto, o tendría un leve problema económico que no me permitiría comer por unos días.

Fue imposible no suspirar de nuevo, esta vez con un poco de indignación incluida y envuelta en un fino corte de molestia. Luché con mi propio cuerpo para hacerlo reaccionar, y luego de la batalla conseguí ponerme de pie. Tomé la mochila, que hasta ahora había reposado a mi lado sobre el suelo, y la coloqué justo en la base del árbol. Le di la espalda, y caminé unos cuantos pasos hacia adelante. Luego de cumplir mi cometido, volvería al árbol a descansar un rato más, y darle un dulce añadido de pequeña victoria a mi contienda de hoy. ¿El objetivo? Uno extremadamente sencillo y aburrido, pero para cumplirlo al parecer debía internar mi camino hasta lo profundo del bosque, pues eso hice. Me tomó, a penas, unos cuantos pasos perderme entre la espesura.


– Con un demonio, debo encontrar la forma de que me paguen por existir y no tener que hacer estas tonterías. – Resoplé como un animal irritado, obligado a cumplir con una tarea que no quiere mientras seguía caminando.


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Tema Privado Re: «Into the woods.» || Priv. Lydia

Mensaje por Lydia Fireclaw el Sáb Ago 19, 2017 2:50 pm

Lydia cerró los ojos un momento, tras haber dejado escapar un suspiro de sus labios y también después de haber desvanecido a Kallias, la cual mantenía hasta entonces sujeta en su mano derecha – Por ahora eso está bien... – se aseguró de estar a pocos centímetros del árbol que tenía detrás suyo, para poder apoyar la espalda en el tronco sin necesidad de pensar que podría caerse o algo por calcular mal. Aunque claro, ésta había sido una acción totalmente intencional, pero igualmente esbozó una mueca de clara incomodidad una vez su espalda, efectivamente, impactó contra la madera – Ugh. – Supondré que te estás preguntando el porqué se encontraba "así" y bueno... es algo bastante sencillo: estaba cansada. La noche anterior no había conseguido conciliar el sueño por mucho que lo intentase, debido únicamente a que escuchaba un repiqueteo constante tras alguna de las paredes de su habitación. Eso para cualquiera podría no ser nada, pero el problema es que ella tenía el sueño bastaaante ligero, por lo que ese simpático ruidito no suponía nada más que una inaguantable molestia, además del hecho de que ella solía levantarse temprano para aprovechar el día y tal. Por lo que en resumen había dormido considerablemente mal, cosa que de paso podría explicar el porqué ahora se encontraba con un estado de ánimo tipo: "No quiero ver a nadie." Aunque bueno, de por sí tampoco se debería darle demasiadas vueltas al estado anímico de una mujer, pero bueno... Corre, Lyz~. Con eso en mente, es entonces cuando uno se pregunta: ¿Dónde podrías ir para no toparte con nadie, o al menos con la gran masa de personas, estando en una ciudad?

Se podría pensar en diversas opciones, por supuesto, pero la muchacha tenía cierta predilección de antemano con el bosque, de entre todos los demás lugares. ¿Por qué? Disfrutaba de la calma que había en el sitio en general, del ambiente que uno podía percibir, inclusive el poder vislumbrar sin mayor problema a uno que otro animal curioso que estuviese pululando por allí... Y, principalmente, podría pasar un tiempo consigo misma y era un poco más difícil toparse con algún ocioso que interrumpiera el momento de tranquilidad. Así que podrás deducir que había quedado bastante claro, con todo eso a favor, que ella terminaría decantándose por dirigirse a ese sitio finalmente. Caminaba bastante tranquila, sumida en sus pensamientos, y cuando vio que se encontraba ya al "borde" del bosque, pensó que no habría mayor problema en adentrarse cada vez más -cosa que hizo, claro-. No tenía porqué preocuparse ni nada del estilo, ya que era bastante probable que pudiese recordar el camino de vuelta. Estaba segura de que no se iba a perder por caminar un poco más, vamos.

Volviendo al tema: La pelirroja cruzó los brazos en lo que apretaba sus labios en un gesto totalmente inconsciente, observando detenidamente el árbol que tenía frente a ella, a unos pocos metros de distancia, el cual tenía unos cuantos rasguños visibles. Como había llegado bastante temprano, se dedicó a practicar con la espada para hacer algo que fuese de una u otra manera productivo (sí, por eso mencioné que desvanecía a Kallias hace un rato). Apenas había dejado esas marcas en el árbol, ya que había sido bastante cuidadosa y no pensaba dañar nada sin razón alguna. ¿De que le iba a servir, en cualquier caso? No planeaba marcar territorio ni ninguna estupidez del estilo – Bueno, esto es realmente... – se deslizó por el tronco, con la espalda aún apoyada en éste, hasta terminar sentada sobre el suelo – Penoso. – y rodó los ojos para rematar la frase, acomodando de paso la bufanda que llevaba al cuello – Ni siquiera sé qué hora es. – alzó la vista en dirección al sol, pero la cantidad considerable de hojas que se encontraban sobre ella con suerte permitían dar con la ubicación de la estrella. Aunque en cualquier caso, era difícil que fuera más de mediodía – Genial. En serio. – bufó, para acto seguido negar con la cabeza. Había dejado su móvil bajo la almohada, siendo consciente de que rara vez lo ocupaba y estaba segura de que ese día no sería diferente. Mala suerte.

No iba a dormir, eso estaba claro. Solamente se quedó en dónde estaba, observando todo lo que abarcaba su campo de visión, mientras que su subconsciente comenzaba a cobrar la pérdida de tiempo. Realmente le desesperaba no estar haciendo nada, pero prefería eso a tener que soportar los ruidos de la ciudad a estas horas y a la gente que andaba por allí. Suspiró, echando hacia atrás la cabeza. El día estaba realmente agradable y tranquilo. A lo lejos se escuchaba el cantar de unos cuantos pájaros, mientras que la brisa ahora soplaba en su dirección, acariciando suavemente su rostro y terminando de alborotar unos cuantos mechones de su cabello. Parecía que todo eso estaba terminando de convencerla para quedarse un rato más, hasta que escuchó unos pasos que se parecían acercarse. La pelirroja enarcó una de sus cejas y rodó los ojos – Genial... – tras haber dudado un par de segundos, se puso de pie y dio un par de pasos hacia adelante, cosa de poder ser vista por el desconocido cuando éste estuviera más cerca. ¿Por qué? Porque puede, no hay que buscarle mucho más sentido. 

Se cruzó de brazos al ver a la persona en cuestión. Se trataba de un muchacho, un poco más alto que ella, que traía el cabello largo y de un color violáceo... Cosa que inevitablemente provocó que ella sutilmente se preguntara cuánto tiempo tardaría tiñéndose arreglándose y demás. Su atuendo era llamativo también, pero ella no era nadie para comentar nada al respecto. Así que... esperó a ser vista por el otro antes de hacer cualquier cosa (no estaba oculta ni nada similar, por lo que sería raro que pasara desapercibida), o al menos tenerlo relativamente cerca. Cuando creyó que era prudente, le soltó:

¿Qué estás haciendo aquí? – una manera un tanto extraña para entablar cualquier tipo de conversación, de eso no había duda– Digo... – frunció el ceño, pensando que tampoco era cosa suya el meterse en asuntos ajenos – Bah, da igual. No te estoy forzando a contestar, así que cosa tuya. – y se le quedó mirando tras decir aquello, atenta a cualquier movimiento. Él no era nada más que un desconocido, viéndose ambos en un lugar algo lejos de la ciudad... sí, tenía sus motivos para mantenerse alerta.


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Tema Privado Re: «Into the woods.» || Priv. Lydia

Mensaje por Harry Blume el Dom Oct 29, 2017 9:04 pm

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Tema Privado Re: «Into the woods.» || Priv. Lydia

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