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You're in the wrong place, my friend [Priv. Alex]

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Tema Privado You're in the wrong place, my friend [Priv. Alex]

Mensaje por Lydia Fireclaw el Lun Ago 14, 2017 2:30 pm

La pelirroja acomodó nuevamente la bufanda que llevaba al cuello en lo que caminaba, cosa de así poder cubrir su boca y, obviamente, proteger su cuello del viento que ahora empezaba a soplar en su dirección. Pocas personas se veían dispuestas a salir de la comodidad de sus hogares, tanto por el "frío" que empezaba a hacer -solo estaba algo más fresco, según Lydia, si se ponía como punto de comparación un par de horas atrás-, como por el hecho de que la noche ya se había cernido sobre la ciudad de Éadrom a estas horas (motivo más que razonable para que la mayoría se quedase en casa, teniendo en cuenta lo que podía traer consigo el salir demasiado confiado a estas horas y lo peligroso que podían ser algunos ociosos). Ella, al menos, disfrutaba de los paseos nocturnos y la idea de salir sola no le desagradaba en lo absoluto, ya que de por sí el ambiente cambiaba totalmente una vez el sol se ocultaba: las calles -como dejé claro con anterioridad- se veían mucho más vacías, el silencio parecía querer volverse dueño de todos los rincones y eso facilitaba bastante el simple hecho de poder centrarse en sí mismo, pensar en lo que fuese con tranquilidad y poder apreciar lo que le rodea. Para alguien que disfruta mucho más de la soledad, ¿no supone éste un panorama mucho más cómodo y agradable? Por supuesto. La muchacha posó su mano izquierda en su cintura, mientras que con la derecha acomodaba un poco algunos mechones rebeldes que habían decidido dejarse caer sobre su rostro. ¿Le gustaba llevar, al menos en la apariencia que veían casi todos, el cabello ligeramente desordenado? Por supuesto, pero como podrás suponer, no en exceso. Lo ideal, dentro de todo, era poder mantener su campo de visión lo más despejado posible, junto con mantener su apariencia intacta.

La muchacha no habría caminado por más de quince minutos cuando visualizó un banquito con unas cuantas plantas a los lados y decidió acercarse. No estaba cansada ni nada del estilo, sólo... quería detenerse un momento, queriendo aprovecharse gustosa del silencio que había en esa zona. Tomó asiento y apoyó con suavidad la espalda sobre el respaldo, alzando la vista para poder apreciar mejor las estrellas que habían comenzado a brillar en aquel manto azulado. Y sin previo aviso, un par de recuerdos comenzaron a emerger de lo más profundo de su subconsciente, los cuales lograron arrancarle una levísima sonrisa. Básicamente, pensó en algunas de sus historias sobre héroes preferidas, esas que su madre solía contarle cuando era una niña y tenía que irse a dormir. Le gustaba mucho la emoción que le ponía su madre a cada situación y... "¿No es ridículo pensar en eso ahora? No tiene sentido alguno." Negó con la cabeza, intentando apartar todo eso. No era el momento idóneo como para ponerse sentimental, cualquiera podía verle y no tenía intenciones de comenzar a pensar en cuestiones que no serían útiles en aquel momento y mucho menos a futuro. Solo quería aprovechar del momento, sentir la brisa en su rostro y dejar de preocuparse por todo unos cuantos minutos. Quería descansar. Se había tirado varias horas estudiando para un examen que tendría en unos cuantos días, además de que el entrenamiento con Kallias esa tarde no había sido muy suave que digamos. Al menos había sido productiva, sí, pero ahora... Ahora no tenía porqué mover un solo dedo. Cerró los ojos y se dispuso a quedarse allí unos cuantos minutos.

¡Eh, eh! ¿A dónde crees que vas?

Aunque todo se iría por la borda mucho antes del tiempo en cuestión. Abrió los ojos y alzó una ceja, intentando hacerse una idea del origen de aquella voz. Aunque casi inmediatamente, se escucharon pasos apresurados tras esas palabras y eran relativamente cercanos, por lo que la muchacha se puso de pie y se quedó expectante. "¿Pero qué está...?" Lydia se había instalado frente a un gran edificio con varios faroles cerca pensando que allí no iba a tener mayor inconveniente, viéndose relativamente expuesta... Se equivocó, claro está. Caminó con cuidado por la calle, hacia donde creía que provenían las voces y quedaba más que claro que ella no tenía ni la menor idea de lo que estaba ocurriendo. ¿Tan difícil era mantener esa tranquilidad intacta? Por favor... Tampoco era mucho pedir.

¿Vas a dejarnos tirados así nada más? No puedes ser así, que mala gente~

Los pasos se estaban acercando poco a poco, por lo que Lydia no detuvo tampoco su andar. Casi llegaba a la esquina más cercana, cuando un muchacho -aparentemente poco menor que ella- apareció por allí, corriendo claramente asustado. No le había visto por el apuro, por lo que el muchacho iba a pasar totalmente de largo al haber ignorado la presencia de la pelirroja, razón por la cual ella intentó captar su atención: – ¡O-Oye, espera! – y corrió tras él, posando una mano en su hombro para poder detenerlo. Él se encontraba tenso e histérico a más no poder, por lo que se volteó bruscamente y ella logró darse cuenta de lo magullado que estaba – Tranquilo, tranquilo... ¿Qué está-? ¿Qué ocurre? ¿Puedo ayudarte? – quizá no fue lo ideal haber soltado tantas preguntas de una sola vez, pero aun así, antes de que el muchacho lograse formular una respuesta que tuviese sentido, un pequeño grupo de hombres hizo su aparición por el mismo camino que él. No serían más de cuatro, pero en comparación, parecían unos mastodontes con clara ventaja, que además sonreían socarronamente. En un acto reflejo, Lydia se puso delante del muchacho para servirle como barrera – Descuida, esto ya va a pasar... – y por supuesto, lo mínimo que podía hacer era intentar tranquilizarlo, ¿no es así?

¿Así que has tenido que recurrir a una niñata para defenderte? No seas ridículo... – aquel que acababa de hablar parecía ser quien dirigía a los otros tres y seguía acercándose, motivo más que suficiente para que Lydia mantuviese la mirada firmemente sobre él – Mira, pelirroja. Todo esto no te concierne, ¿acaso no te enseñaron a no meterte en asuntos ajenos? – y tras decir eso último, hizo ademán de querer posar una mano sobre el cabello de ella mientras sonreía burlonamente, a lo cual Lydia le apartó bruscamente de un manotazo. Claramente le ofendió, pero poco le importaba.

No me jodas... ¿Qué ganas tú, imbécil, con todo esto? – dio un par de pasos hacia delante y con un simple ademán hizo aparecer a Kallias en su mano derecha, por lo que acto seguido acercó el filo de la espada al rostro del desconocido – ¿Acaso te faltan tantas neuronas para comprender... lo poco útil que es golpearle sin sentido? – y, como era de esperarse, los otros tres se acercaron igualmente al ver la reacción de ella. Lydia se veía en obvias desventajas en cuanto al número, a pesar de tener el arma y amplios conocimientos sobre el uso de la misma. Maldijo para sus adentros y esperó el movimiento de alguno, antes de hacer el propio.


Última edición por Lydia Fireclaw el Sáb Ago 19, 2017 8:19 pm, editado 1 vez


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Tema Privado Re: You're in the wrong place, my friend [Priv. Alex]

Mensaje por Alex Strike el Miér Ago 16, 2017 8:15 pm

El líder de la pandilla (Aparentemente criminal) estiro los brazos para indicarle a sus acompañantes que el se haría cargo de la situación a la vez que comenzaba a reír como si algo le hiciera gracia—Podrías ser mía, me gusta que se hagan las difíciles—Dijo aquel hombre que al detallarlo se podía apreciar que era mucho mas fornido que los otros tres que ya de por si eran bastante corpulentos—,Te daré una seg...—el hombre dejo hablar y en esos pocos mili segundos abrió los ojos como platos al ver como una figura aparecía frente a él en el espacio que lo separaba de la pelirroja; el hombre no pudo reaccionar sino hasta que se encontró en el aire medio metro sobre el suelo luego de que la extraña figura le golpeara con la palma abierta en la gran quijada que tenia.

Quizás alguno de los presentes había logrado ver que aquella figura era un joven de ojos color café y un cabello negro que no destacaba por esas cosas, sino tal vez por cargar con aquella bata de la cual nunca se desprendía, ni siquiera a esas horas del día. Alex Strike se encontraba en aquellas calles con intenciones de comprar algunos alimentos que le había pedido su master Asuna, no hacia esas compras por que fuera un servant siguiendo ordenes sino por que era su forma de ayudar en la casa en la que se alojaba ¿Que mas podía hacer? 
En el camino Alex había visto al pobre muchacho asustado que corría escapando de los cuatro hombres y decidió seguirlos a los lejos para asegurarse de que no se cometiera una injusticia hasta que una chica pelirroja apareció para plantarle cara a esos hombres. ¿Podría ella contra ellos? Eadrom estaba repleta de diferentes razas e individuos con bastante poder pero Alex no se iba a quedar parado viendo si aquella chica que portaba una espada podía o no. Entro en acción rápidamente concentrando energía en sus piernas para ir a su máxima velocidad hasta el matón. Lo demás ya es historia contada.

Primero contra un chico que claramente no puede enfrentarse a ustedes y luego contra una hermosa dama ¿Están seguros que los ridículos no son ustedes?—Dijo Alex con un tono burlón a los hombres que posiblemente ahora lo veían como a un enemigo mas, mientras Alex intentaba sacar de su cabeza la figura de la chica pelirroja que era bastante atractiva.
El hombre que había volado por los aires ya se encontraba en el suelo boca abajo y para su suerte había logrado amortiguar la caída con sus brazos. Estaba claramente irritado, su cara blanca ahora estaba roja como un tomate—¡Maten a ese cabr*n!—Grito con todas sus fuerzas a sus hombres que parecían que esperar su orden para ponerse en acción. Uno de los hombres, el que estaba mas cercano a Alex, avanzo amenazante con intenciones de golpearlo con sus gigantes manos en la cabeza.
Muy lento amigo—Dijo Alex a la vez que lo esquivaba y lo tomaba del brazo para con su impulso obligarlo a caer al suelo. Realizando estos movimientos Alex quedo dando le la espalda a sus enemigos, aquello le permitió ver la cara de la pelirroja; Realmente era hermosa para sus ojos y no pudo evitar sonrojarse un poco—, Hola—Le dijo a la vez que le regalaba una sonrisa de oreja a oreja.

Los dos hombres restantes no estaban muy contentos y ahora actuarían con mas precaución. El líder que ahora estaba de pie se tronaba los dedos de las manos y avanzaba lentamente y aun rojo con la ira con intenciones de hacer puré a los tres que se le enfrentaban.


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Tema Privado Re: You're in the wrong place, my friend [Priv. Alex]

Mensaje por Lydia Fireclaw el Sáb Ago 19, 2017 11:03 pm

A pesar de ser consciente de que a los ojos de los demás se veía muchísimo más frágil y pequeña en comparación al hombre que tenía frente a ella, se mantuvo en la misma posición: tenía bien sujeta la espada en su mano dominante (aunque la tenía principalmente para amenazar, no deseaba hacer mucho más con ella en cualquier caso) y se encontraba atenta a cualquier movimiento por parte de los hombres que tuviese dentro de su campo de visión, cosa de poder reaccionar lo más rápido posible de ser necesario. Después de haber escuchado la primera frase por parte del "cabeza de músculo principal", una sonrisa se formó en los labios de la pelirroja, cargada de ironía a todas luces – Ya quisieras. – y si no fuera por el simple hecho de que intentaba evitar una posible "reacción en cadena" o lo que fuese por parte de los restantes, acompañaba esa respuesta con una patada en donde no le llegaba el sol. Como toda una damisela en apuros, ya ves.

Como sea... Esperó a que el matón terminase de una vez por todas con las amenazas que tenía en mente para ella, estando bastante segura de que no sería más que una estupidez tras otra. Aunque claro, no pudo terminar siquiera de terminar una frase ya que sin previo aviso, un muchacho había decidido hacer una aparición heroica también. "¿Pero qué...? Lydia no se había percatado de la presencia de este individuo hasta que lo tuvo bastante cerca, aunque aún así se dio cuenta fracciones de segundo antes que el penoso criminal (si así podía llamarse) que tenía en frente. Así que, teniendo eso en cuenta, era totalmente comprensible que la sorpresa se reflejase en su rostro tal y como lo había hecho. Y la sorpresa aumentó cuando el recién llegado golpeó con considerable fuerza al otro individuo – Tsk. – con un simple movimiento de mano hizo que Kallias se desvaneciera, ya que le parecía innecesario tenerla a mano a estas alturas. Además... Si el otro había empezado a puño limpio, ella no pensaba verse como menos en ese sentido. Sí, es una chica competitiva, por si no se había notado.

Por lo que podrá ser fácil deducir que mientras el muchacho le dedicaba unas cuantas palabras al grupo que les rodeaba y demás, la pelirroja le miraba con cara de pocos amigos después de haber bufado, cosas que dejaban sumamente a la vista que se encontraba molesta. No por el gesto de saltar a ayudarle, ya que lo había considerado bastante caballeroso y "simpático" a su manera, sino por el hecho de que le dejaba como una... damisela en apuros. ¿No había dicho eso sarcásticamente? Bueno, digamos que a Lydia no le gustaba que le vieran de esa manera, mucho menos un grupo de decerebrados. "¿En dónde se supone que tengo el letrero de 'sálvame, por favor'? En serio..." Pero de veras... en el fondo apreciaba el gesto, de una u otra manera. Muy en el fondo. "Ugh." Y... ahora el líder, quien ya había terminado de volar por un rato, intentaba que los demás se volviesen en contra del muchacho pelinegro que... traía una bata. Hm, curioso detalle, pero no era el momento idóneo como para dedicarse a prestarle atención a cosas como esa.

Entonces, uno de los que conformaba el séquito del recién golpeado por el de la bata, reaccionó ante la orden que acababan de gritarles y se acercó peligrosamente. Lydia hizo ademán de acercarse para poder echarle una mano al de la bata (sí, ese apodo por el momento se le queda), aunque al darse cuenta de que éste ya manejaba la situación sin necesidad de su ayuda, se detuvo. Resopló, observando de reojo a los otros hombres restantes, esperando a ver algo que le indicase que debía reaccionar igualmente. Aunque bueno, en muy poco tiempo el muchacho de la bata quedó de tal manera que se encontraba observándola con un sutil rubor en las mejillas, cosa que provocó que la muchacha arqueara una de sus cejas. "¿Acaso no recuerda que tenemos compañía o...?" Y, como respuesta al saludo de éste, simplemente señaló algo a sus espaldas con un sutil movimiento de la cabeza, esperando que él reaccionara y volteara también. Ese "algo" era el matón principal, quien no se veía muy contento entonces.

¿Te gustaban las difíciles, no? – esa sonrisa sarcástica volvió a aparecer, y sin pensárselo dos veces, imitó al hombre y avanzó en su dirección. Él se veía cada vez más molesto contra los presentes en general, cosa que solamente hizo que la pelirroja deseara avivar aún más el fuego para molestarle – Veamos si sigues pensando así luego~ – viéndose ambos a tan solo unos escasos metros de distancia, él decidió tomar la delantera, confiando ciegamente en su fuerza y tamaño. Cerró con fuerza su mano dominante, llevando hacia atrás todo el brazo en lo que giraba el torso levemente, mientras seguía acortando la distancia entre ambos torpemente para finalmente dar el puñetazo (idealmente, en el rostro de ella) apenas un par de segundos después.

Lydia le esquivó sin mayor problema, flectando las rodillas mientras cubría su rostro con uno de sus brazos por si él llegaba a cambiar el curso del golpe a último momento. Aunque casi de inmediato, aprovechando el que se encontraba prácticamente a su lado y que esa reacción había logrado desconcertarlo con creces, se dispuso a devolver el gesto. Movió hacia atrás su pierna izquierda cosa de así quedar de lado, en lo que aprovechaba de darse un ligero impulso al apoyar el pie izquierdo para poder golpear con más fuerza el estómago (casi llegando al esternón) de su contrincante, utilizando su codo derecho mientras que su mano izquierda "empujaba" al puño derecho también, cosa de volver el movimiento mucho más firme.

El golpe obviamente le dejaría sin aire, además del hecho de que debía de tenerse en cuenta su fuerza superior al promedio. Por lo que confiando en eso y viendo que la mole llevaba una de sus manos al abdomen con una expresión extraña, creyó que no sería necesario volver a desquitarse. Volteó, buscando al pelinegro de la bata, y cuando le vio solamente dijo: – Hola. – ... y respondió su saludo, un poco tarde, y su expresión se mantenía igual de neutral que antes. Creía que con lo que acababa de hacer, iba a sacarle de encima al muchacho que ella era una de sus tantas princesas a las cuales debía verse forzado a rescatar. Se cruzó de brazos, cargando todo el peso en una pierna y miró de reojo al hombre que seguía mirándole con cara de pocos amigos – Tsk. ¿Crees que "podría ser tuya" aún? – rodó los ojos – Ugh, por favor... – y, nuevamente, se dirigió al de la bata: – ¿Te importaría preguntarle a los otros si aún quieren jugar con nosotros? – alzó una ceja tras decir eso, mirando entonces a los hombres en cuestión – Tengo mejores cosas que hacer.


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Tema Privado Re: You're in the wrong place, my friend [Priv. Alex]

Mensaje por Alex Strike el Miér Ago 23, 2017 10:38 pm

   Alex estaba un poco asombrado por la fuerza de la pelirroja, que era su aliada temporal, hace unos minutos había entrado en acción por que para él existía la duda de si se podía defender sola o no. Ahora aquello no era una duda, ahora estaba casi seguro de que ella podía encargarse de ellos sola.
   Cuando ella termino de castigar a su enemigo (El líder) por sus actos para luego de dirigirse hacia Alex, este no pudo evitar reírse un poco en silencio, claro se había relajado mas al saber que no solo el era capaz de luchar, no por que pensara que no podía contra los matones, sino por el miedo de que ella o el chico salieran heridos de alguna manera impredecible, pero con dos luchando todo se volvía muy sencillo. Lo que le causaba gracia era que aunque ella había decidió interrumpir por voluntad propia la persecución que se llevaba acabo ella parecía irritada y actuaba como que no quiera estar ahí. Obviamente Alex no le comentaría nada sobre aquello, no quería buscar problemas con algún desconocido y menos con una chica bastante fuerte solo por comentarios tontos.

   —Ya la oyeron, creo que no tengo que repetirlo yo ¿O si? Aun hay mas para ustedes si eso quieren— Dijo Alex mientras se sonaba los dedos de las manos y mostraba una sonrisa sombría (Como si él fuera el villano) a los dos maleantes restantes; el líder y otro de sus lacayos yacían a un lado de Alex, estaban casi juntos.
   De parte de sus oyentes no hubo respuesta alguna, incluso parecía que temblaban, no parecían muy seguros sobre lo que debían hacer. Alex incluso imagino lo que ellos estarían pensando "Abandonamos a nuestro jefe o nos vamos corriendo". No a todos le gustaba sacrificar su pellejo por otros si no iban a ganar nada a cambio. Entonces sonaron palabras mágicas para ellos, sin duda no hacían nada por voluntad propia.
   —¿Que esperan?... Mantelos... maten a estos tres ¡Hoy comeremos sus carnes de cena!—El líder parecía aun mas irritado, incluso hablo con dificultad apenas podía hablar debido a los golpes que había recibido.
   Automáticamente y sin pensarlo mucho uno de los enemigos restantes comenzó a avanzar hacia la pelirroja, claramente buscaba al enemigo mas débil o quien suponía él que era el enemigo mas débil, solo por ser mujer; tampoco podía ir a por el chico que perseguían al comienzo por que para llegar a el tenia que superar a los dos luchadores.
  ¿Actuar o dejar que ella se encargara de aquel enemigo? Fue el dilema de Alex por tan solo unos mili segundos antes de saltar y patear la cara del enemigo que avanzaba hacia la pelirroja. Aquella patada había sido con la fuerza suficiente para hacer que el enemigo saliera disparado y chocara contra una pared cercana produciéndose un fuerte sonido que podía escucharse a unos cuantos metros de distancia.
  No la ayudo por que pensara que necesitaba ayuda, él simplemente hubiera ayudado a quien sea, mujer o hombre. Si, no afectaba que su actual aliada era una hermosa dama. Quizás si y por eso no había controlado la fuerza de su patada, pero igual hubiera ayudado a quien fuera. Si preguntan Alex no lo mato, y se dio cuenta cuando vio como intentaba pararse pero el golpe lo había dejado atontado, tardaría un rato en recuperarse.
   Alex giro al enemigo restante, pero este ya había tomado su decisión al ver aquella patada voladora y ahora se encontraba corriendo (se tambaleaba por el miedo mientras corría) en dirección contraria a ellos.

¿Supongo que esto esta por acabar no?—Dijo Alex, suspiro que continuo—. Las presentaciones siempre quedan de ultimo desde que estoy en Eadrom... Que molestia— No le había quitado el ojo de encima al líder que nuevamente se ponía de pie, aun quería mas.


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Tema Privado Re: You're in the wrong place, my friend [Priv. Alex]

Mensaje por Lydia Fireclaw el Sáb Sep 09, 2017 10:00 pm

Lydia, en lo que el pelinegro se disponía a seguirle el juego y dirigirse a los dos restantes del penoso "séquito" que tenían frente a ellos, posó su mano izquierda sobre su cintura y con la mano derecha se acomodó un poco la bufanda que traía consigo. Como podría esperarse de alguien como ella, no apartó la mirada de los dos restantes. No parecían dispuestos a intentar volverse contra ellos nuevamente... "¿Estos actúan por si mismos o son dependientes del otro?" Y tras pensar aquellas palabras, no pudo evitar mirar de reojo al que consideraban como su jefe, el cual se encontraba en el suelo. ¿Con eso no le estaba demostrando, indirectamente, su valía al que se había vuelto su "aliado"? Mira, no hay donde perderse aquí: si, estaba bastante molesta y cansada de la situación en general. Y si, se había molestado de paso también con el muchacho por si no quedaba claro a estas alturas , y no pensaba tomarse la gentileza de disimular todo eso. Es cosa de preguntarse quien, en su sano juicio, estaría contento con la idea de perder el tiempo con un grupo de descerebrados aunque claramente, hubiera sido mucho peor y egoísta el no haber reaccionado y dejarles hacer lo que se les antojara con quien fuese pasando por ahí. Además... aunque no fuera a admitirlo en ningún momento ni hacer algún tipo de referencia a ello, era bastante consciente de que la repentina aparición del pelinegro había supuesto un gran alivio, quitandole de encima el peso que ahora "dividian" entre ambos, por decirlo de alguna manera.

Como sea, volvamos al tema. Tras las palabras del muchacho se había formado aquel silencio (en donde Lydia se preguntó que tipo de secuaces eran los que aún se mantenían en pie) y, de no ser porque el jefe de los simios decidió marcar su presencia justo entonces, posiblemente se hubiese prolongado un poco más – Oh, ¿ahora te las das de caníbal? Pero si serás- – bufó pesadamente, interrumpiendo la oración que estaba siendo dicha entre dientes. De verdad, no hay que ser un genio y mucho menos ser un conocedor de como funciona la mente femenina para darse cuenta de que ella estaba perdiendo la poca paciencia que podía jactarse de tener. Casi de inmediato, obedeciendo la orden de su "superior", uno de los dos maleantes fue más decidido y caminó hacia la pelirroja, quien al darse cuenta adoptó una posición más... ¿adecuada para la ocasión, quizás? Le iba a sentar genial eso de desquitarse contra él, por lo que fue casi inconsciente el soltar: – ¡¿Pero qué haces?! – cuando se dio cuenta de que acababan de "salvarle el pellejo". Si, si, muy heroico y tenía en cuenta la fuerza de su aliado, pero aún así rodó los ojos y no pensaba darle las gracias. El otro maleante se fue corriendo y Lydia frunció el ceño como única reacción a eso.

¿Hm? – al escuchar la voz del que traía una bata, volteó a verle con una ceja alzada. Se encogió de hombros antes de responder como tal – Será porque las presentaciones son consideradas como prescindibles por la mayoría o... no sé cómo conoces usualmente a la gente. – se encogió de hombros nuevamente. Ahora, el líder -carente de séquito, de hecho- ahora se encontraba murmurando algo en lo que se ponía de pie, reacio a zanjar la situación tal y como estaba. Si bien le había golpeado intentando evitar algún punto que fuese relativamente peligroso, era... curioso que su ego le impidiera marcharse sin más.

Ustedes... ¿Creyeron que me rendiría como los otros? Esos... esos no son más que cobardes... – se tronó los dedos, imitando sin darse cuenta el gesto que había hecho el pelinegro anteriormente – Acabaré yo mismo con ustedes, no son más que unos fastidiosos insectos. – su rostro parecía tornarse rojo por la ira, ya que dos aparentes niñatos estaban interfiriendo de esa manera en su rutina o lo que fuese. Se acercó al que aún estaba inconsciente en el suelo y pateó uno de sus costados en lo que exclamaba: – ¡¿Quienes se creen que son?! – entonces, temblando de rabia, caminó hacia ellos. Sin un "blanco" definido, por el simple hecho de que quería golpear a ambos por igual ya que para él habian ensuciado su honor, reputación, y... lo que le quedaba de dignidad, posiblemente. Básicamente: líder muy enojado. No hay tanta ciencia detrás de ello, la verdad.

Lydia, esbozando una sonrisa satisfecha, no esperó mucho más antes de reaccionar – Mi turno. – rápidamente acortó la distancia entre ella y el líder,  cosa de poder girar sobre su propio eje para poder propinarle una patada en el estómago (si, otra vez) al encontrarse a apenas unos pasos de distancia. Él retrocedió, y antes de que pudiese hacer cualquier otra cosa, la pelirroja le dio un puñetazo en la cara. Así de simple. No se excedió como para mandarlo a volar o algo del estilo, simplemente... se aseguró de que fuera algo como para recordarla por unos cuantos días más. El matón se limpio con brusquedad la sangre que ahora brotaba de su nariz, en lo que ella pasaba una mano por su cabello – Por mi, todo esto termina ahora. No me gustan las peleas sinsentido. Pero, si quieres seguir ignorando tu sentido común y eso... – llevó ambas manos tras su espalda tras decir aquello. El matón resopló y dio dos pasos notablemente pesados, para luego volver su mano dominante un puño e intentar golpearle en la cabeza... Cosa que Lydia evito, nuevamente, con suma facilidad. Simplemente flectó un poco las rodillas, en lo que decía: – Ya veo. – dio unos cuantos pasos hacia atrás y volteó a ver a su compañero – Lo dejo a tu elección, Doc. – y dicho eso, esperó la respuesta por parte del aludido. Ella no veía necesario intervenir nuevamente, por lo que la "ronda final" podía ser sin problema del otro. Además... Ahora dejaba en claro que podía cuidarse sola.


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