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Tierra a la vista [Priv. Noir]

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Tema Privado Tierra a la vista [Priv. Noir]

Mensaje por Charlotte Wickham el Dom Ago 13, 2017 8:24 am

[ b]Siglo VXI[/b]

-Comandante- una voz se hacía presente en el puerto mientras ella estaba alistando todo con sus hombres para la próxima expedición.  Claro nadie iba a llamarla capitana fuera del barco, ese era el trato que habían hecho desde el momento en que la habían descubierto. –Tenemos un mensaje del Rey- el joven se disponía a acercase a la albina con un pergamino que tenía el sello real en él. Por su parte ella solo revoleó sus ojos al oírlo. No hacia ni falta decirlo, ella no se llevaba bien con el actual rey, además de que él sabía de su condición de mujer, pero por alguna razón la dejaba continuar en su posición de comandante de la fuerza naval. –Claro, ¿Qué dice nuestro querido rey?- una sonrisa forzada se formaba en su rostro mientras  tomaba el pergamino para abrirlo y leer su contenido e “inspirador” mensaje.

Mi querida Lottie

-….se salva porque es solo el rey- aquellas palabras sonaron casi inaudibles para los pocos presentes que la rodeaban mientras ella misma leía el maldito mensaje.

Debo pedirte que te dirijas a unos cuantos kilómetros al sur, vas a encontrar una pequeña isla que es de nuestra propiedad, es decir, lo será porque esa es tu misión, querida. Envié las cartas de navegación y coordenadas por parte de tu padre. Recuerda que podes dejar tu posición si esta no es de tu agrado ya que la otra oferta sigue en pie.

–Tsk… Tsk- “Este maldito como se le ocurre…” No podía decirlo en voz alta, pero su ira era notable en la forma como arrugaba el papel y lo presionaba en su puño por un momento. –Aghhhh- lo hizo una pelota y lo lanzó al mar descargando su enojo sobre el inocente mensaje, bueno inocente porque no había hecho nada malo, pero lo que decía en él era demasiado molesto para la joven.  –Tu…- señalo a otro joven que venía cargando barriles al barco y pasaba por enfrente de ella. –Ve a buscar ese mensaje, y rápido!- en ese mismo instante lo empujaba para que cayera justo al lado del papel. Apenas podía moverse en la fría agua y como pudo lo devolvió sobre el puente de madera.  Se acercó y tomó el papel para pasárselo a su mano derecha  y que lo guardara con los demás –Ya puedes volver a tus tareas, pero ni se te ocurra subir todo empapado de agua, Tsk..- Se dio la vuelta y observó al pobre mensajero que estaba perplejo ante el actuar del comandante, sabían que tenía  sus malhumores pero no entendía porque tan de repente. Mas eso era sencillo, la habían fastidiado, y de alguna forma iba a desquitarse, aunque claro nadie más había leído el mensaje a excepción de ella.

Tomó las catas de navegación y las coordenadas que el mismo mensajero había traído, por su parte ella no dijo nada y se dio la vuelta haciéndole un gesto con la mano de que podía ya marcharse. Subió al barco y se encerró en su camarote por uno minutos.  Además de la rabia que la estaba consumiendo en ese momento debía cambiar su ropa y volver a ser Charlotte. Cada que tocaban puerto la chica escondía su largo cabello entre su sombrero y usaba el traje de un hombre, pero cuando estaba en la jurisdicción de su propia nave volvía a ponerse cómoda.  Tocaron la puerta y al parecer se trataba de su hombre de más confianza, ella ya estaba cambiada y sentada en su escritorio planeando la invasión y la ruta más segura para llegar a la isla. No entendía cuál era la importancia, ni siquiera se trataba de un lugar estratégico, solo era un capricho más que debía cumplir. – Ilhan, puedes pasar…- su voz resonó en el cuarto, ya estaba más calmada y sus ojos no se quitaban de las cartas. El joven solo pasó y luego de estirar el pergamino mojado sobre las paredes de maderas se acercó al escritorio de la chica. Se trataba de uno de los jóvenes con los que ella había escapado de la peor noche de su vida, y como era de esperarse se habían vuelto buenos amigos.  –Saquen el barco del puerto con dirección al Sureste y bajen las velas,  de momento ese es nuestro rumbo- Solo se dedicó a dar la orden y continuar con lo suyo. Mientras tanto el otro chico en el cuarto sabía y al mismo tiempo no lo que pasaba por la mente de la albina. No era la primera vez que tiraba un pergamino al mar, por lo que sabía de su contenido de casi todos, cuando estaban secos lograba leer un poco de ellos. Ilhan solo asintió y salió del camarote, como siempre ya tendría su oportunidad de hablar con la comandante junto con una buena botella de ron o tal vez un té también.

Algunos días pasaron y ya se encontraban cerca de su destino, ella ya solo se encontraba planeando el ataque. Bajo su mando tenía otras 50 flotas más que venían acompañando su nave, claro todas estaba a su disposición y ella se comunicaba con los capitanes de las demás. –Antes de tocar puerto asegúrense de dividirse en dos grupos, en el norte de la isla está el puerto  por el cual se acercarán y asediaran la zona poblada, los demás iremos por el sur a tomar lo que haya hasta abrirnos paso y tomarla por completo. Tendremos dos frentes y para la cantidad de hombres que llevábamos será más que suficiente- Ese fue el comunicado que Ilhan escribía en los pergaminos mientras la otra dictaba en su camarote. Los pasarían a los otros barcos y pondrían el plan en marcha de inmediato.

Al llegar todo había sucedido como lo tenía pensado, en el norte el asedio estaba ganando, solo ahora invadirían por tierra y esa misión la encabezaría ella misma, pero de ninguna manera cambiaría su ropa, aquellos que la acompañaban la conocían, siempre llevaba a la misma gente con si  misma y esa era su garantía de que la conquista  sería un nuevo logro para ella y una nueva adquisición para el reino y el est#@!* rey. –Muévanse malditos, que a este ritmo solo les estaremos dando más esperanzas de las necesarias- No estaba gritando pero si lo decía en un tono fuerte a viva voz para que todos la oyeran y encontraran su motivación o de otro modo se la verían con ella cuando regresaran. Y por supuesto que regresarían porque la orden era no morir, pero como siempre los débiles no podían cumplir con su promesa y terminaba perdiendo a algunos de sus hombres en el camino.

Tomó su caballo y comenzó a adentrarse por lo caminos sobrepasando a los soldados, ella iría al centro de la isla, mataría al cabecilla importante del lugar y así solo quedaba adueñarse del lugar. Sin líder no hay nada que hacer. Una construcción grande pero normal, de piedra y madera se veía a lo lejos. Ese era el lugar, estaba segura porque era el único que se veía tan importante, las demás dejaban mucho que desear. Sonrió victoriosa y aceleró el paso con su caballo hasta aquel lugar.


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Tema Privado Re: Tierra a la vista [Priv. Noir]

Mensaje por Noir el Dom Ago 13, 2017 11:48 pm

Había que decir que esta vida que Noir vivía, era compartida junto a un Master que nunca le había terminado de agradar del todo. No se llevaban dentro de lo que considerarían "Bien" ni tampoco se agradaban entre ellos los métodos que tal o cual prefería utilizar, más, sin embargo, desde que habían formado aquel pacto se habían comprometido a servir uno fiel al otro. A pesar de que tuviera una forma de actuar, pensar y ejecutar bastante distinta a la que su propio Master tenía, hay que decir que su postura terminaba siendo similar en muchas ocasiones, sin duda una mezcla bastante rara para Master y Servant que no siempre terminaba bien pero cuando así era, de verdad que todo salía a la perfección. Aquel Mago al cual servía había estado desde hace un tiempo tratando de prevenir una tal "Guerra mágica", causada entre distintos clanes de magos debido a la gran tensión que existía entre una cantidad de bandos desconocida. Tanto el cómo Noir llegaban a entender lo delicada de la situación y como el más mínimo error entre cualquiera de los mismos bandos podría desencadenar una serie de acontecimientos que, en el peor de los casos, podría terminar perjudicialmente para una gran parte de la humanidad. 
 
Pero… ¿Como es que podían prevenir aquel catastrófico suceso? 
 
Esta tensa situación era claramente movida por los intereses personales de aquellos en el liderazgo en busca de más recursos o simplemente mayor poder, más concretamente en ciertos objetos con grandes capacidades mágicas...o destructivas. ¿Cuál fue entonces la decisión que tomó para forzar a aquellos bandos a dejar aquellas discusiones y posibles futuros enfrentamientos de peligro? Simplemente, una distracción, un enemigo en común. El mismo, junto a su Lancer Noir, fueron los responsables de ello. Empezaron a moverse en "Secreto", atacando y robando aquellos objetos a todos por igual, causando muertes discretas y aparentemente "Sin rastro", aunque siempre dejaban pistas a propósito...pistas tan mezcladas y variadas que les impedirían empezar a acusarse entre ellos mismos y en vez de eso, obligarlos a empezar a unir fuerzas para descubrir quién es qué estaba tras esos clanes mágicos. Principalmente, se encargaban (O más bien, Noir se encargaba) de asesinar a sangre fría a aquellos que su Master denominaba "Parásitos", quienes vendrían siendo las personas de influencia que más influían a favor de la guerra, aquellos que más la alentaban, focalizándose sobre todo en aquellos seres corruptos al liderazgo que buscaban principalmente una excusa para saquear y obtener ganancias personales. A pesar de que sus fines eran nobles, fue algo que Noir nunca pudo terminar de aceptar y nunca le terminó de agradar de recordar, puesto que no se podría negar que personas inocentes tuvieron que fallecer en el proceso. 
 
Sin embargo…era un Servant, gracias a los hechizos de comando, no tenía opción. 
 
El tiempo había empezado a pasar, cada vez aquellos clanes se unían más entre ellos hasta acabar siendo una alianza a la cual, Noir poco a poco ya simplemente se volvía incapaz de atacarlos. Es claro que una vez sus acciones pararon, aquella alianza se empezó a desvanecer y un leve resentimiento quedó entre ellos, sin embargo, habían evitado aquella posible guerra.... y ahora, en cambio, tanto Noir como su Master, eran buscados por cielo en tierra, aunque afortunadamente todos aquellos objetos de poder habían quedado ya para sus ojos "Perdidos en la nada". Dese ese día ambos tuvieron que adoptar una postura y forma de vivir mucho más nómada, no podían quedarse mucho en un sitio tanto por la exhaustiva búsqueda que tenían detrás, como por la razón de tener que esconder aquellos objetos en su poder. Tardaron unos cuantos meses, más sin embargo llegó el día en el que ellos consideraron, estaban ya a salvo y en buenas manos, sus aliados. Así lo habían creído, hasta que luego de un largo tiempo...un ave entrenada por quienes custodiaba una de esas tantas zonas, llegó a las manos de su Master con un pequeño mensaje atado en su pata.

- ¿Qué sucede, Master? - Preguntó Noir al observar su cara de seriedad producida instantes después de leer aquella simple nota.

- …. Tendremos que ir a uno de los sitios donde dejamos las armas - Repuso con cierto disgusto y volteándose a la ventana- Me informaron que Britania los ha invadido.

- ¿¡EH!? ¿Qué dices? ¿Crees qué el clan que habitaba allí se hayan…?

- No, hasta donde se no tienen nada que ver - Soltó en un profundo suspiro – Por lo que sé, no tuvieron nada que ver. Sin embargo, no podemos permitir que los británicos las obtengan, tarde o temprano caería en manos de "Ellos" y todo volvería a empezar...Iremos de inmediato – Dijo mientras miraba de reojo a Noir, quien asintió con la cabeza afirmativamente - Nos llevaremos esas cosas y ayudaremos a sus guardianes a escapar. Tú los distraerás, ¿entendido?  

- Entendido, Master.

- Solo... recuerda no exagerar. A ojos de todos serás un humano, y es mejor que sigan pensando eso. No utilices a Draktharr de no considerarlo totalmente necesario, ¿Entendido?

- … Entendido, Master - Repitió, no del todo conforme, pero sin elección alguna.

Poco tardó su Master en comenzar a preparar los círculos mágicos y terminar los preparativos para llevar a cabo una teletransportación hacia esa pequeña isla que estaba siendo víctima de la invasión. Una vez estuvieron allí, acordaron su plan. Su Master se encargaría junto a sus aliados de encontrar y tomar cada una de las armas allí escondidas y reunir a cada aliado que pueda llevarse consigo mientras Noir, defendería la zona como si se tratase de otro guerrero más. Su misión aparente sería la de defender las zonas más importantes de aquella isla, donde se deberían de encontrar los principales líderes, mientras que su verdadera misión oculta sería evitar que aquella isla sucumbiera por el momento, mantenerla peleando para hacer tardar más el avance del ejército británico que parecía tener una victoria inminente. Habiendo cada uno alistado sus posiciones, preparando un punto de encuentro y marcando específicamente puntos de los cuales no podrían alejarse demasiado para no interrumpir la transmisión de maná de Master-Servant, ambos se dispusieron a separarse, cada uno por su lado. En el peor de los casos, tendrían que tomar una distancia mucho mayor durante el menor periodo de tiempo posible, o simplemente usar un hechizo de comando, algo que ambos creían y esperaban que no llegase a ser necesario del todo.

Esperó desde las alturas de aquella estructura que su Master le había pedido que vigilara, viendo como el ejército enemigo se acercaba peligrosamente a ella. Pudo distinguir como una figura se acercaba mucho más veloz que el resto de sus compañeros: La figura de una chica bastante joven en comparación, la cual iba a caballo. Se le quedó viendo, observando cómo se acercaba, sin mover el más mínimo músculo. Esperó y esperó hasta que la chica llegase, un poco más apartada del resto, para entonces lanzar su lanza en dirección al caballo, o mejor dicho un poco por delante de él. La lanza se incrustó en el suelo ferozmente a unos pocos centímetros de distancia del caballo, forzando al mismo a detenerse o quizá, incluso a asustarlo u caer – Lo siento, señorita - Dijo el alto hombre de negro y cabellos casi blanquecinos bajando del techo de saltos y saltos, hasta terminar en el suelo, jalando de la cadena que la lanza tenía atada y causando que la misma llegase a sus manos – Pero no puedo permitir que sigas avanzando – Una vez tuvo la lanza sujeta, dio un rápido movimiento con su brazo, causando que la cadena girase y se enrollase de nuevo alrededor de su cuerpo, tanto en brazos como piernas y torso.

"¿Serás una líder, o ....." Pensaba a medida que tensaba su cuerpo y sujetaba firmemente su lanza, analizando las reacciones que su contraria pudiera tener "....¿Una soldado entusiasta?".


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Tema Privado Re: Tierra a la vista [Priv. Noir]

Mensaje por Charlotte Wickham el Sáb Ago 19, 2017 1:20 am

Su carrera era mucho mas apresurada que la de los demás y se mantenía adelante para poder llegar a aquella estructura. Tenía en mente que no sería fácil tomar el lugar por si sola, seguramente iba a haber mas de una persona que estuviera aguardando por la llegada del ejercito. Pero para ella no era problema, los hombres que se ocuparían de aquel sector junto con ella llegarían en algunos minutos mas o menos, nada que ella  no pudiera manejar por si misma. “Veamos que tanto sabían de nuestra visita…” pensaba mientras esbozaba una sonrisa en su rostro. Observaba a sus lados intentando ver que no se tratara de una emboscada a la que se estaba metiendo. Hubiera sido un gran plan el que la estuvieran esperando todos escondidos mientras ella sola se metía en la zona, la rodearían fácilmente, mas a la vista estaba que eso no era así.

Había dos opciones en su mente, o no tenían los suficientes hombres como para distribuirse por toda la isla o en realidad la mayoría de encontraban defendiendo el norte que se encontraba en medio del asedio por los barcos y demás hombres que ella había llevado a escena. La vegetación era  bastante espesa en la isla, pero eso no afectaba al área que se encontraba la construcción, parecía estar escondida por  alguna razón ¿Qué podía haber tan importante allí? ¿Oro, algunos documentos importantes o simplemente alguna reliquia del lugar? De tan solo pensarlo eso le intrigaba  más y sus ganas por averiguarlo crecían a medida que se acercaba. A unos pocos metros de la entrada la albina pudo divisar un joven bajando desde el techo de la antigua construcción a la vez que una lanza caía al suelo y se clavaba justo en frente de su caballo el que asustado por la repentina caida del objeto se había posicionado sobre sus patas traseras levantando las de a delante en el aire. Charlotte hizo que el animal virara a un lado rápidamente, ya que no quería quedarse sin su corcel a tan temprana hora del combate. Tenía que supervisar la invasión y para eso lo necesitaba o solo iría más lento  una vez que terminara con el joven que al parecer defendería ese lugar.

Se deshizo de su montura y bajo de un salto del caballo mientras a este lo dejaba lejos. Su mano derecha se posó en una de sus dos espadas precisamente en la que era más delgada como un sable de esgrima y se encontraba en su lado izquierdo. Su otra mano rápidamente se posaba sobre el arma de fuego que se encontraba en su saco, mas aun no tomaba acción con esta, solo la sostenía a un lado. Vio como una cadena estaba sujeta a su lanza, y esta a su vez la mantenía sobre su cuerpo por el momento. -Deberías huir en cuanto puedas, no hay nada por hacer ya- respondió mientras se acercaba unos pocos pasos más al sujeto hasta guardar una distancia prudencial, aunque sabia que con esa cadena se encontraba dentro de su rango. -Se que este es su hogar, y nadie dice que no puedan vivir en él, solo habrá unos pequeños cambios-sonrió maliciosamente desbordando su característica seguridad que poseía.

Si bien las conquistas eran lo suyo y ya había estado en demasiadas batallas, no le gustaba la idea de masacrar a la gente a la que se enfrentaba, pero claro ¿Quién aceptaría pacíficamente? En verdad no conocía a ninguno, mas por intentarlo no perdería nada, después de todo le gustaba ser generosa en algunas ocasiones y a diferencia del día en que habían partido del puerto eso día se encontraba de bastante buen humor. – El rey de Gran Bretaña ha reclamado esta isla como su territorio, o se rinden o tendrán que sufrir las consecuencias de oponerse- aquellas palabras “Aghh” cuantas veces la había tenido que decir a lo largo de todos estos años. Era prácticamente en automático que esas palabras salían de sus labios a la hora de pasar el mensaje del querido monarca a los habitantes del nuevo territorio, raras eran las ocasiones en las que dejaban a alguno de los habitantes originarios por si acaso se les ocurriera armas algún tipo de revolución y valerse por si mismos, pero bueno a veces hacía un par de excepciones, además de que este lugar no parecía estar muy llena de guerreros.

Tomó de su sacó otro pergamino que mostraba la proclamación del rey, al final del mismo se encontraba la firma y el sello de la marca real como se acostumbraban. Charlotte pensaba que mostrar aquel documento era una pérdida de tiempo ¿A quién le importaría el mensaje que mandaba un tipo que ni siquiera se hacía presente en el lugar? Solo seguía ordenes, y por protocolo era lo primer que debía hacer como un alto rango. Ya le había dado su tiempo de retirarse, si ello no ocurría no le dejaba más opción que abrir fuego –Si no te vas supongo que entonces te vas a oponer- comenzó a caminar camino a él mientras tomaba su pistola y le apuntaba desde una distancia de unos 10 pasos. No estaba tan lejos como para no atinarle, pero le devolvería el favor de lanzarle la lanza cerca suyo. Bajo su pistola a la altura de los pies, y apunto al costado más cercano, allí donde solo había una diferencia de 1 o 2 centímetros. Apretó el gatillo y el proyectil salió dirigido al suelo donde un poco de tierra se levantó del lugar en el momento en que impacto. –Esta es la última oportunidad, la próxima te aseguro que no la voy a fallar- sonrió mirándolo fijamente a los ojos, manteniéndose atenta a cualquier reacción que el pudiera tener para con ella.


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Tema Privado Re: Tierra a la vista [Priv. Noir]

Mensaje por Noir el Dom Ago 20, 2017 1:39 am

Le pareció interesante ver como la joven jinete había logrado evitar que el animal se terminase asustando y, por ende, evitando también que el mismo la arrojara fuera de la montura. Si aquella maniobra habría sido un simple golpe de suerte -Como el haberlo visto lanzar la lanza en el momento justo o habiendo girado por otra razón que terminó coincidiendo con la caída de su ataque- o si, por el contrario, se trataba de una habilidosa jinete a pesar de su aparente muy corta edad. A buenas y primeras no iba a sacar ningún tipo de conclusión ni mucho menos intentar adivinar. Como siempre, se limitaría a pensar actuar como si estuviera en el peor de los casos, los más difíciles y –Porque no decirlo- los más divertidos. Esperó a que aquella chica se bajara del caballo y aguardó en completo silencio a medida que su contraria se acercaba y se preparaba a retirar cada una de sus armas con una mano distinta. "Así que una espada y una pistola..." Pensó al ver claramente esas armas en su poder, siendo estas últimas aún algo "Nuevo" para Noir, más sin embargo algo a lo que con el tiempo se había acostumbrado en cierta forma.

- ¿Huir...? -Pronunció bastante bajo y algo confuso, incluso ladeando la cabeza por esa simple palabra. No, claro que no lo iba a hacer, desde hace mucho tiempo que eso para él no se había convertido en una opción. Claro, ahora la diferencia es que buscaba solo ganar tiempo...pero no iba a retroceder hasta cumplir con su deber. Arqueó su ceja y apoyó la mano izquierda sobre su cintura mientras escuchaba con la más completa atención las palabras de la chica. Era completamente comprensible que lo confundiera con otro habitante de esa zona intentando defender sus tierras, aunque claro, la cosa no era así - E-ehm...Realmente yo... - Intentaba hablar, pero es que literalmente no le daban espacio de tiempo alguno para hacerlo. Le interrumpió casi de inmediato, sacando una especie de papel marcado por su rey, siguiendo hablando en vez de ir directo al punto. Recordaba perfectamente la época en la que él había servido de esa misma forma y con reglas similares, pero...Ahora que estaba del otro lado de la moneda, lo veía tan increíblemente necesario...Pero sin interrumpirle, esperó a que terminara de hablar. Aquellas amenazas y aquel discurso en sí, no acababa siendo para él, puesto que no tenía mucha relación con estas tierras, pero…Ya que.

- ¿Ya terminaste? - Dijo con tanto una expresión como tono de aburrimiento. Sin embargo, esa expresión en su rostro, cambió totalmente y se tornó una más seria en cuanto avanzó aún más hacia el con el arma en mano. Pudo ver que realmente no apuntaba a matar, más que nada por la ligera inclinación del arma, sabía que el tiro no iba para él y por ello no se molestó en moverse. De hecho, tampoco pareció inmutarse en el instante que la bala llegó al suelo. Mantuvo su silencio unos instantes de tiempo antes de bajar la mirada con un profundo suspiro. Miraba a su alrededor, se fijaba en que nadie más sería capaz de interceder en el enfrentamiento por estar ocupados en otros sitios o bien a una buena distancia. Nadie iba a interferir en aquella pelea...mucho mejor – Hace mucho estuve en tu misma posición - Habló, de repente. Su voz no sonaba dura, simplemente seria, aunque...quizá hasta algo "Agradable", independiente de tratar con una enemiga – Se que preferirías que retrocediera, pero... - Una leve y confiada sonrisa se formó en su rostro – creo que sabes perfectamente que no lo haré - Y sin decir mucho más al respecto, fue que Noir decidió entrar en acción.  

Sin pensarlo dos veces, echó a correr directo contra su contrincante. Esperó al instante en el que el cañón de su arma fuese a apuntar de nuevo a su persona y.…en el mismo instante que el gatillo fuese jalado, el chico saltaría con el pie derecho hacia el costado izquierdo, mientras echaba su hombro derecho hacia atrás. De este modo, sería que a una gran velocidad y con un buen tiempo de reacción, sería capaz de evitar que el tiro le diese. ¿Suerte? ¿Excelentes reflejos? ¿Predicción, o algo más? Aquella respuesta no podría ser nada más que una simple suposición para la albina. Con su pie izquierdo, logró mantener el equilibrio y volver a correr contra su oponente, llegando hasta a ella lo suficientemente rápido para no permitirle preparar o siguiera apuntar un segundo disparo – Lo siento, niña - Dijo en un tono burlón mientras se terminaba de abalanzar sobre ella, descargando todo su peso sobre su lanza para atacarla con el extremo inferior de la misma -El que no tenía filo y el que sujetaba la cadena-, a sabiendas de que este posiblemente iría a chocar contra su espada si alcanzaba a reaccionar – Pero una pistola y unas amenazas no bastarán.... - Saltó hacia atrás, dando un fuerte jalón al extremo de la lanza que sujetaba su cadena - … ¡Para quitarme de en medio! - La cadena se deslizó por inercia y la misma pasó a chocar con bastante fuerza, a modo de látigo, contra la mano con la que sujetaba su arma, principalmente en el mango de la misma. Gracias a esto, forzó a que bien soltase el arma, si quería evitar un fuerte golpe y a la vez, un fuerte dolor en la mano producto del latigazo de la cadena.

Una vez terminó de guardar una distancia un poco mayor a la que había guardado la desconocida recientemente, alzó la mirada hacia su oponente con una socarrona sonrisa – Creo que ahora es cuando te arrepientes de haber fallado ese tiro. ¿Me equivoco? - Comentó con cierto sarcasmo, como si se estuviera tomando aquel enfrentamiento como una broma. Movió su lanza entre sus dedos, haciéndola girar varias veces antes de detenerla de golpe sujetándola en una pose que parecía lista para saltar a la acción o bien, para defenderse – O quizá... ¿Es cuando la batalla se vuelve verdaderamente interesante?


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Tema Privado Re: Tierra a la vista [Priv. Noir]

Mensaje por Charlotte Wickham el Sáb Ago 26, 2017 9:17 pm

-¿Hmm?-al joven que tenía en frente suyo no se le inmutaba ni un solo cabello, tal vez no había escuchado de ella, claro aquellas historias rondaban por los mares y era lógico que alguien que no se encontrara en esos territorios de aguas salvajes no la conociera.  Bueno… era lógico en su mente ya que su gran ego no la dejaba pensar con claridad algunas veces y cometía el error de subestimar a los que tenían en frente, y por ello mismo no se había ni detenido para dejarlo comentar algo. “Ah… no, no y  no, a mí nadie me interrumpe mientras estoy hablando” se le cruzo por la cabeza mientras lo veía intentar alzar su voz mientras ella cual loro recitaba lo que el pergamino decía.

“¿Cómo? ¿Qué si ya termine? Pero… que insolente” Ups eso no era bueno, se estaba comenzando a sentir insultada o incluso menospreciada con aquellas palabras que dejo salir apenas termino con el aburrido y “obligatorio” discurso. “Bueno o tal vez en realidad solo tiene problemas para saber cuándo una persona no tiene más para decir….” Y aquel pensamiento solo le había traído gracia en el mismo instante, como si intentara contener la risa en medio de lo que comenzaba a comentarle el otro. Charlotte resopló ante lo último, si no abandonaba su posición eso significaba que solo estaba en contra suyo, no le importaba lo que tuviera que comentarle sobre su vida, de hecho ella no venía a hablar y a hacer amigos. Si eso fuera su intención hubiera sacado una botella de ron de su saco y no una pistola ¿No? En fin si las cosas iban a hacer de ese modo al menos esta conquista le daría un poco de divertimento, o eso esperaba ya que si pensaba enfrentarla esperaba que tuviera las cualidades necesarias.  –No me interesa… solo comienza de una vez- dijo sonriendo engreídamente mientras de cierta forma estaba provocando al otro.

Sabía que sería él en dar el segundo golpe porque ella había comenzado todo con su primer disparo, por lo que alzó una vez más su pistola y esta vez apuntándole directamente a él. Mas en realidad solo llevaría su atención a este foco y cuando fuera el momento justo desenfundaría su espada más gruesa, aquella que tenía el metal mezclado con distintos venenos en su filosa hoja. –Niña? Ja… deberías verte la cara al espejo antes de decir eso- y con tan solo responderle, levanto su espada con su mano derecha y la colocó en frente suyo, como cubriéndose del ataque. Ejerció un poco de fuerza al sentir el golpe y el roce de las dos espadas mientras lo empujaba hacia tras, hasta que lo vio alejarse para volver a arremeter pero esta vez solo con su cadena que golpearía la pistola, a lo que ella instintivamente la dejo caer al césped. No iba a arriesgar su mano por solo ver como caía su pistola.

-Parece que guardar distancia es lo que te favorece no?- refiriéndose al uso de la cadena sin tener que forzar un choque entre sus armas blancas. Y he ahí el problema para la albina. A diferencia de él solo tenía su  pistola con no más de 15 balas, teniendo que reponer una y otra vez luego de cada disparo.  –No te preocupes por mí, no me arrepiento nunca de mis decisiones- dijo comenzando a tomar carrera mientras levantaba la pistola para poder acercarse al otro. Correría en zigzag para asegurarse de que en el camino no la interceptara con la cadena y llegar hasta a el. – Me preocuparía más por no haber tomado mi sugerencia- al terminó de aquellas palabras, casi instantáneamente hizo que con giro de su muñeca balanceo su espada por sobre su lado izquierdo y sabiendo que iba a golpear con la lanza del otro, hizo que la propia se arrastrara de una punta a la otra. De esta manera le daría el espacio para dar un giro sobre su propio eje y dar un golpe en sus piernas para hacerlo caer si no lograba reaccionar antes que ella. –Hmm ¿no estas arrepentido tampoco, entonces?-


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Tema Privado Re: Tierra a la vista [Priv. Noir]

Mensaje por Noir el Dom Ago 27, 2017 12:44 am

Una vez las palabras terminaron, se pudo notar que Noir no era el único confiado o ansioso por librar de una vez aquella batalla. Esa sonrisa que su contraria tenía, ¿Era porque quizá este duelo podría resultarle interesante, o quizá era porque ante sus ojos, Noir no tendría oportunidad alguna de vencer? Sea cual sea la respuesta, el chico se iba a asegurar de no quedar como un guerrero cualquiera. Claro que no iba a ir a atacar con la intención de matar, ya que esto último no suele ser de su agrado y se limita a hacerlo cuando ve que no hay otra opción, sin embargo, esta misión que tiene ahora mismo es simplemente impedir el avance de alguien por tiempo limitado…y se cree capaz de librar una batalla un rato para ganar ese tiempo. Sin embargo, esto no significa que vaya a subestimar a su rival ni mucho menos, solo porque se trate de una chica joven, no se va a reprimir. Será ella quien le tenga que seguir el ritmo, no el quien tenga que regular la fiereza de sus golpes para evitar hacerle pasar un mal rato con alguna que otra herida.

Luego de lanzarse de lleno contra su oponente, logró efectuar aquellos intercambios de golpes del metal de su lanza contra el metal de su espada, además de arrebatar o mejor dicho, forzarle a soltar su pistola. Ya una vez ambos se separaran totalmente y su cadena volviese a caer totalmente al suelo, el chico apoyaría su lanza, la cual sujetaba desde su extremo inferior, por sus dos hombros, con una sonrisa socarrona en el rostro y una mirada en dirección a su oponente – Felicidades, no te tardaste demasiado en percatarte de ello – Confesó con una leve risa en sus palabras aunque, no a modo de burla, sino más bien de…¿Diversión? – Quizá puedas hacer que esto se vuelva divertido, no me decepciones – Bromeó, esperando a que la chica tomase su pistola y posteriormente corriera contra el nuevamente para volverá luego agacharse un poco, tomando de nuevo una posición más ofensiva. Si era lo suficientemente buena como para deducir parte de su estilo de batalla con tan solo un par de movimientos, a lo mejor lograba hacer una batalla que lo mantuviera entretenido. Aunque…solo esperaba que no se confiase, puesto que, aunque guardar distancias se le es fácil y conveniente, el combate cuerpo a cuerpo no se le da precisamente mal.

A medida carrerilla de su oponente, el chico pegaba tirones con la cadena con la intención de darle, más al ver que esta no daba mucho efecto, dio un último tirón con el que hizo a la cadena volver hacia sí mismo y, gracias a la fuerza con la que iba, la misma pasó a enrollarse casi por sí sola en el pecho y brazo del mismo al mismo tiempo que su contrincante se aproximaba contra él, dándole la oportunidad de dar un brusco paso hacia enfrente, mientras impulsaba su lanza contra la espada de la albina, ocasionando un fuerte golpe entre ambos metales. Una pequeña risa se escuchó de su parte en cuando la albina sugirió que quizá hubiera sido mejor rendirse, ¿De verdad le estaba subestimando? La cosa no le iba a resultar tan sencilla…Iba a contratacar, cuando un sorpresivo golpe a las piernas, logró hacerle perder el equilibrio - ¿¡…!? – Más antes de caer al suelo, el chico logró darse un leve impulso, estirando la palma de la mano izquierda contra el suelo antes de que terminase de caer en el mismo, impulsándose con la fuerza de su brazo para así, no llegar a caer del todo e incluso poder terminar con ambos pies en el suelo, ligeramente agachado – ¡Ni un poco! – Su sonrisa se ensanchó y sin dar demasiado tiempo a reaccionar -Sucediendo todo en tan solo un par de cortos segundos-, se impulsó contra su oponente contra la ferocidad que lo caracterizaba en la batalla.

Una vez estuvo a una distancia tan cercana que incluso se podría considerar peligrosa para librar un combate con armas, fue que, a sabiendas de que posiblemente usara su espada para defenderse, llevaría su antebrazo izquierdo contra su contraria, aprovechando la pequeña protección metálica que este poseía...de todas formas, serviría como un mero ataque más si lo esquivaba o intentaba bloquearlo de otra forma – Quien se arrepentirá… - Habiendo llamado su atención con ese golpe, tomó firmemente su lanza y tomando una postura más “Firme”, comenzó a liberar una serie de estocadas rápidas y continuas que delataban no se trataba de un novato con un arma, si no de un verdadero profesional. Los ataques estaban no centrados en zonas vitales como el estómago, el corazón o la cabeza, sino más bien parecían ser dirigidos contra sus brazos, piernas, hombros…etc - ….¡Serás tú! – Finalmente, llevó una estocada un tanto más rápida directo al centro de su cuerpo, deteniéndose antes de que esta colisionara con la defensa de su enemiga para dar un rápido giro de 360 grados, mostrando ser todos los ataques anteriores una simple “Distracción”. Cuando su giro terminó, el largo fierro de su arma se veía dirigido con gran parte de su fuerza física, sumada a la fuerza de inercia del giro, contra el costado derecho de su nueva oponente – No te desharás tan fácil de mí, pequeña.


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Tema Privado Re: Tierra a la vista [Priv. Noir]

Mensaje por Charlotte Wickham el Jue Sep 07, 2017 12:19 am

“Ay por favor…” no podía ser que se estuviera tomándolo a broma o ¿no? Bueno no es que le molestara mucho que digamos que usara ese tono con ella porque era algo a lo que estaba acostumbrada a oír, todos esos que querían imponerse por sobre ella y terminaban caídos en el trayecto, nunca fallaba, mas si había casos en los que se mostraban mas serios en cuanto al asunto “Tal vez no sea un simple soldado o guerrero” claro es que si estaba dentro de algún pelotón o grupo en especifico no se tomaría tales libertades de hablar y desafiar al oponente. “¿Sera un alto rango? Si ese fuera el caso… solo lo hace aun mejor” Probaría sus cualidades con las de ella en un combate. Ahora podría decir que estaba mas interesada en el joven que tenia en frente ¿Quién era para esta insignificante isla?

Al parecer su plan había funcionado muy bien, bueno no es que se sorprendiera de que le hubiera salido casi a la perfección aquel ataque, mas de lo que estaba satisfecha era el acercamiento que había tenido hacia el, era mucho mas fácil mantenerse cerca que alejada. No pudo evitar soltar una risotada al verlo casi caer ante aquel ataque. Charlotte no era alguien que peleara como un caballero, sino que ella lo hacia como los marineros o en una mejor descripción… como los piratas. Miles de veces los había visto usar todo su cuerpo y oportunidad que tuviera para sacar provecho de esto, y como su mentor le había dicho varias veces, lo importante no era el honor y el respeto en un combate, sino vivir y ganar, de eso se trataba todo. Por esa razón utilizaría como en aquel momento movimientos que le facilitaran su victoria.

A pesar de la rapidez con la que pasaban los eventos que envolvían su batalla, la albina no dejaba de observar sus movimientos e intentar sacar algo mas de ellos que lo que ya sabia, mas todavía era muy prematuro para poder sacar conclusiones. En cuanto el choque de sus metales se hizo sintió como si le dieran una inyección de adrenalina, creía que este encuentro podría ser algo bueno por lo que estaba esperando bastante de él. -Espero que entonces lo mantengas hasta el final- respondió ante la afirmación de que no se arrepentía en lo mas mínimo. Pronto se acercó a ella con mucha velocidad con su lanza hacia ella por lo que no tuvo mas opción que levantar su espada y dar golpes esperando frenar su avance por un momento y retomar el ritmo del duelo. El filo de su espada choco con su brazo pudiendo ella ver el metal que lo recubría como una especie de armadura.  -No te confíes que eso te va a volver a salvar- pero al parecer aquello solo había sido una mímica para retomar el camino.

Charlotte veía como la lanza pasaba de lado a lado por su cuerpo, a lo que ella se movía rápidamente para evitar en algún momento ser alcanzada por el arma. Debía romper con aquello o pronto sus reflejos no le ayudarían tanto como ella esperaba. Su espada estaba a una altura baja, casi colgando de su mano derecha mientras se disponía a esquivar. En el momento en que sus ojos vieron que el chico se movió hacia el lado izquierdo ella levantó su espada para interceptarlo…pero algo ocurrió. El ya se había girado y vuelto a atacar su lado derecho, con poco margen para actuar corrió su cuerpo hacia el lado contrario, mas eso no fue lo suficiente y sintió como la lanza había rasgado la manga de su saco azul en ese momento. -¿Perdón?- Sus ojos se clavaron en los de él, como si estuvieran en llamas.

Se hizo a un lado de un saltó para volver a arremeter con su espada. Estaba la había levantado en medio del aire, empuñándola casi a la altura de su rostro para dar con el reversó una fuerte sacudida que chocaría con el filo de su lanza claramente.  -Te dije que no me llames niña, si no quieres ver tu sangre pintar el césped tan rápido- y con aquella amenaza su espada chocaba con la defensa del otro. Anverso y reverso, agitaba la espada con gran velocidad para hacerlo retroceder. Tenía en cuenta que debía encontrar una abertura entre tanto y que sería difícil llegar a la parte superior de su cuerpo con la defensa que tenía así que solo quedaba atacar en la parte inferior. Mientras aplicaba aquellos golpes con su espada mas gruesa y la que mejor sabía utilizar, dio unos pocos pasos hacia la izquierda y con un salto final atacaría por ese flanco con su sable sosteniéndolo en su mano izquierda.

No tenía mucha experiencia todavía usando ambas a la vez, pero podía arreglárselas como en ese instante. Al desenfundar su sable, el cual tenia un 1/8 del grosor de su espada. Era mucho mas liviana y podía hacer movimientos mas ligeros que con la otra y se iba a aprovechar de eso. Una vez en su mano lo llevó rápidamente hacia la zona del lado exterior e interior de su rodilla derecha intentando hacerle un corte, mientras que en su mano derecha todavía tenía su espada. -Veremos cuanto dura el tan rápido…- En ese momento quería ver como se las arreglaría, esperaba haberlo acorralado de cierta forma o si podría escaparse de sus dos armas blancas.


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Mensaje por Noir el Jue Sep 07, 2017 9:20 pm

¿Quién hubiera dicho que una simple recubierta metálica por los antebrazos podría llegar a servir tanto en un combate? No te daba el peso extra que muy usualmente las armaduras dan, te permiten movilidad y también cubrirte de golpes de armas blancas con relativa facilidad, como lo acababa de hacer el propio Noir. Seguido de eso era que calló la lluvia de cortes de la lanza de Noir, siempre intentando incapacitar alguna de sus extremidades, aunque esto pareciera no haber surtido efecto. No podía negar que la chica demostraba habilidad esquivando los golpes seguidos uno tras otro, por más rápidos que fueran, simplemente no llegaba a darle. Tal parece que si quería realmente alcanzarla tendría que valerse más de la cadena para ello...Incluso y con su último golpe, el cual intentó ser lo más sorpresivo posible, no logró hacer más que un rasguño, cosa que en un caso normal seguramente hubiera desgarrado el brazo del oponente en vez de nada más que unas simples prendas de la misma.

Una vez dado el golpe final, retrocedió unos pasos hasta que escuchó a su contraria hablar, clara y notablemente enfadada. Alzó la mirada con una ceja arqueada y luego abrió los ojos, un poco sorprendido por el repentino enojo que le había subido así, de la nada – E-em.... Solo era una b - "Broma", iba a decir antes de ser interrumpido por su contrincante, quien se le había abalanzado sin tapujos en un ataque frontal y directo. Sin darle tiempo si quiera a terminar su oración, Noir se vio forzado a levantar su lanza a la altura de su rostro pues era allí donde veía direccionada el arma de su oponente. El choque de los metales no fue menor y se pudo sentir la vibración del mismo pasar desde su lanza hasta sus manos, más no fue suficiente para hacer que soltase el arma. Tras escuchar sus palabras, lo pudo confirmar del todo. Si, estaba molesta, muy molesta – Pero que enojona - Decía de nuevo con la ceja arqueada y mirándole directamente en una pequeña situación que quitaba un poco de seriedad a la batalla, aunque no dejaba en absoluto de ejercer presión y fuerza sobre su lanza para evitar que su defensa fuese rota.

Tenía poco tiempo para pensar y mucho menos para reaccionar. Ahora bloqueaba una de sus espadas con la lanza, pero la otra se iba dirigida contra sus pies y para su desgracia, no tenía protección en esa zona. Sin ver otra opción, el chico empujó un poco la punta de la lanza hacia enfrente, mientras clavaba la parte posterior de la misma en el suelo - Aún parece... - Dio un pequeño salto apoyando su peso sobre la lanza clavada y arrastrando la cadena que tenía por el suelo con la punta de sus pies hacia la altura de la segunda espada, causando que esta evitara que el filo lograse cortarle a él directamente – que duraré - Otra sonrisa socarrona dio a la par que su cuerpo descendía al suelo – Si quieres jugar sin reglas – Inmediatamente y sin dar mucho tiempo a reaccionar, procedió a avanzar hacia adelante -Cubriéndose con la protección metálica de sus antebrazos- para llegar hacia su contraria y así, chocarle y dar un empujón con todo su cuerpo utilizando su hombro, en busca de derribarle o por lo menos, ganar unos simples segundos. Segundos que utilizó para dar un giro de 360 grados sobre su propio eje mientras retrocedía, con la lanza sujeta en su mano, desenterrándola y terminando de nuevo en una posición de batalla y con su oponente justo enfrente sus ojos, en línea recta – Que así sea.

Inmediatamente y esta vez sin esperar a que se levantara o recuperara del golpe anterior, corrió directamente en su dirección. Tomó el arma firmemente y en plena corrida, movió su lanza esta vez no a modo de estocada como lo había hecho antes, si no como si intentara hacer un corte diagonal con la punta, desde la cadera hasta el hombro...e inmediatamente continuó con la parte posterior del arma, haciendo el mismo trayecto, prácticamente haciendo dos ataques bastante seguidos uno tras del otro con la finalidad de obligarle a utilizar ambas armas para defenderse. Giró sobre su propio eje, posicionando un pie adelante para acercarse más mientras daba otros dos golpes con el arma, dando primero uno vertical con la punta de la lanza, seguido de otro horizontal con el extremo posterior de la misma. Había cambiado el estilo de batalla que seguía, pasando ahora a usar uno que imitaba más el uso de dos armas unidas en una sola y larga. Uno un poco más agotador, pero que le ayudaba a librar mejor una batalla contra un oponente que usaba dos espadas, sin embargo, tampoco debía de abusar de ello puesto que el maniobrar la lanza de esta manera...agotaba mucho más.

- ¡Dos armas no serán suficientes para pararme! - A medida que soltaba cada palabra, la velocidad con la que atacaba, aumentaba. Se le dificultaba hacerlo, pero no parecía importarle, se estaba...divirtiendo. Ya casi había olvidado de que simplemente debía retenerla para ganar tiempo para su Master -A quien, aparentemente no le faltaba mucho- y quienes sea que quisiera llevar consigo. No, el solo atacaba. Sabía que si su Master completaba la misión tendría que irse, y por ello...quería ser capaz de terminar la batalla antes de que eso pasara, no quería dejarla inconclusa - No eres el único con un Az bajo la manga - Comentó mientras daba de nueva cuenta un corte horizontal apuntado hacia el estómago con su lanza. Y para cuando preparaba el golpe vertical con la parte sin filo de la lanza...Elevó su pie con fuerza, pasando a lanzarle la cadena con el fin de distraerla al mismo tiempo que libraba el golpe. Un movimiento un poco más "Sucio", pero que acababa justo si se tomaba en cuenta el como luchaba su contrincante - Un poco de tu propia medicina, ¿No? 


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Mensaje por Charlotte Wickham el Vie Oct 13, 2017 2:26 am

¿Enojona? Lamentablemente eso no era ni la mitad de lo que podía enojarse, claro que le molestaba en demasía que la llamaran así, pero… estaba comprobado (y a decir verdad por muchos de sus hombres) el mal carácter que la albina podía a llegar a tener con solo recibir un mensaje de cierto odioso con poder.  De todos modos en ese momento ni se había fijado en que la había llamado enojona porque ciertamente estaba muy ocupada lanzando golpe tras golpe esperando generar algún tipo de distracción para el movimiento que planeaba hacer con su segunda espada.

Sin embargo, el otro pudo arreglárselas para escapar del filo de su sable haciendo uso de su cadena. Esta golpeo en gran medida la fina hoja de la espada tirándola hacia atrás y de esta forma cambiar el trayecto del corte a la vez que este se alejaba otra vez más de ella. Sobre su rostro había una media sonrisa, estaba interesante el asunto, incluso al parecer ahora que ella estaba haciendo uso de su segunda espada esto se estaba poniendo entretenido, mas en su mente no perdía la noción del tiempo y de su misión principal. Llegar a la construcción y deshacerse de cualquiera que estuviese allí mismo. – ¿Cuánto más?- respondió en un tono burlesco mientras de espaldas aprovecho para cargar su pistola una vez más. Usarla en medio de una batalla no era su mejor opción, pero ahora que le estaba dando unos meros segundos fue lo necesario para cargarla y volverla a guardar en su funda que colgaba en su cadera.

Al parecer, no había sido solo ella la que había utilizado el tiempo sabiamente, si no que el también. Se acercó rápidamente a ella tanto que cuando se daba la vuelta lo  tenía prácticamente a dos pasos. Intentó salirse del trayecto de este pero ya era demasiado tarde puesto que apenas puso un pie al costado y sintió como el peso del cuerpo del otro chocaba con el suyo haciéndola perder la estabilidad por un momento, lo suficiente como para que cayera con una rodilla en el césped y una mano sosteniéndose para que su espalda no siguiera camino a terminar recostada. Una vez más escucho unos pasos acercarse, sabía que esta vez volvería a arremeter, confirmándolo cuanto levanto la vista, mas continuando en esa posición.  En un principio solo alzó su espada colocándola en diagonal para bloquear la punta de la lanza que se le acercaba peligrosamente, mas luego entendió que tenía que hacer uso de su sable para bloquear también la otra punta de la lanza.

Aun con una rodilla casi tocando el suelo y la planta del otro pie sobre este, la chica se encontraba en un forcejeo para alejar la lanza de ella, sentía la exigencia en sus brazos, por lo que con su mismo pie se impulsó para alejarlo de una vez. Se suponía que cuando se usaban dos espadas con una se bloqueaba y la otra debía atacar, pero en momentos en donde se encontraba a la altura del suelo no era demasiado recomendable hasta que se diera la oportunidad, y eso mismo hizo. Cuando el dio aquel giro, ella se puso de pie y reposiciono de una forma que le permitiera  bloquear los ataques que hacía con su lanza. -¿Dos armas? Claro que no… cualquier idiota puede usar dos-  Y de eso estaba segura ¿cuantos había visto sostener una espada en cada mano? Mas eso no significaba ya que todo estaba en la técnica que se utilizara contra el contrincante. En esto mismo era que intentaba buscar la albina, una batalla contra alguien que llevaba una lanza era completamente distinta, cuidar las distancias y el rápido accionar que estaba llevando la hacía casi ni parpadear por mucho.-Pero esta habilidosa mujer no tan pequeña será más que suficiente- y allí estaba Charlotte haciendo uso de su gran ego para imponerse por sobre el otro. Hablar de ella misma le era tan fácil como caminar por el césped.

Bloqueaba y con ello arremetía con su segunda espada para arrinconarlo de alguna forma, pero cada vez que hacia su movimiento sentía como su sable provocaba una vibración al chocar con el otro extremo de la lanza del joven. No obstante, en medio de todo eso la cadena del otro apareció en escena, cambiando su foco sobre esta para evitarla y fue allí mismo que el chico tomó ventaja de eso para atacarla y aunque quiso cambiar el rumbo del filo del arma, en el muslo de su pierna derecha un corte fino y de no mucha profundidad se marcó. Aquello la había sorprendido tanto que incluso la chica sonrió ante el ardor que aparecía sobre la zona herida. –Wow… sé que soy muy genial, pero no tenía idea de que quisieras copiarme-  lanzó un golpe con su espada a sabiendas de que  esta chocaría con la lanza como tantas veces, incluso hizo lo mismo con su segunda espada, para finalmente levantar su pierna derecha y darle un golpe en la cadera. Aquello probablemente hubiera sido solo por orgullo al ver como ya era la primera en mostrar una herida, mas lejos estaba eso de hacerla retirarse ya que un pequeño rasguño no decía nada.

En un nuevo bloqueo de la lanza, que lo hacía con ambas espada como en forma de una “x” empujo fuertemente de esta para tomar unos pocos pasos de distancia sin bajar la guardia –No te preocupes podes usar mi estilo, te doy permiso… es que si no sería muy aburrido- comentó con un tono egocéntrico y burlesco, tomando sus propias palabras como 100% verídicas, como si el otro verdaderamente la “admirara”. Sin tiempo que perder, sus piernas se pusieron en movimiento. En su mente tenía una idea para terminar ya con eso. Cuando estuvo lo suficientemente cerca de él, dio un golpe con su espada en diagonal sin dejar de acortar la distancia sobre el lado derecho del chico.

Cuando vio la lanza suficientemente cerca de chocar con su espada, la albina la soltó inclinándose hacia el otro costado, para evitar el filo y tomarla por el mango finalmente para sostenerla firmemente clavando su sable sobre la tierra justo a su lado. Con su mano izquierda libre tomó su pistola ya cargada apuntándole al pecho directamente –Podría enseñarte, pero…  la gente dentro de ese edificio me está esperando- dijo sonriendo, casi riendo sin bajar el arma, y finalmente apretar el gatillo de esta.


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Mensaje por Noir el Mar Oct 24, 2017 3:38 am

El estridente chirrido del metal contra el metal se hizo sonar una vez la lanza del chico de cabellos blancos chocó contra las espadas de la muchacha, deteniendo su ataque y evitando que este lograse dañarle directamente, o por lo menos impidiendo ello por el momento. Se había logrado reposicionar rápido para bloquearle, sin embargo, no se hallaba en las mejores posiciones y eso le brindaba a Noir la ventaja de poder insistir con sus golpes una y otra vez. Creyó poder aprovechar mucho más la ventaja que poseía, forcejeando ambos, cada cual intentando empujar su arma para lograr sobreponerse ante la defensa del otro. Sin embargo y sorpresivamente, se las arregló para volver a distanciarse incluso en esa desventajosa posición "Que fastidio, es escurridiza" Pensó para sus adentros, sin perder tiempo y apresurándose a correr contra la muchacha, tensando los brazos y apretando los puños con su arma en ellos – Lo de habilidosa te lo cedo - Admitió, mientras volvía a iniciar su ola de golpes con ambos extremos de la lanza, simulando el uso de una espada de doble filo – Lo de no tan pequeña, lo dudo - Concluyó con una socarrona y fastidiosa sonrisa en el rostro junto con unas bajas risas. Típico era cuando el oponente intentaba hacer enfadar o intimidar al oponente para que este actuara sin control y cegado por sus emociones, sin embargo, este no era el caso de Noir en lo absoluto....muy por el contrario, simplemente le agradaba decir bromas incluso en pésimos momentos como lo es el medio de una batalla.

En cuanto efectuó aquel golpe sorpresa, arrastrando con la punta de su pie la cadena de la lanza para dirigirla contra la chica, esta cayó tal cual esperaba. Sin dudar aprovechar esos meros instantes de descuido por parte de su oponente ante su propia táctica, dirigió su lanza contra la misma, direccionando el filo de su arma contra su cintura con la intención de hacer un corte tan profundo como pudiera, más la distracción no fue lo suficientemente exagerada como para hacer que su despiste fuese mayor: Logró recomponerse bastante rápido, lo que evitó que le causara una herida tan grave y todo se redujo a un corte por encima de su pierna, aunque...algo era algo - ¿Ja? ¿Genial? ¿Copiarte? - Dijo con cierta gracia mientras recibía el impacto de la espada con la lanza, por un lado – Pero cuanta autoadulación - Dijo en tono jocoso, viendo cuando la segunda espada se dirigía hacia él, lo que lo llevó a cambiar la posición del arma, de modo que pudiera chocar contra la segunda espada de la chica mientras aún mantenía en su lugar la otra, forcejeando así con las dos al mismo tiempo - ¿Narcisista? - Preguntó mientras arrugaba un poco la cara y su cuerpo se movió instintivamente un poco en cuanto recibió la patada por el costado, debido a que no pudo detenerla tras haber utilizado su lanza para detener las dos espadas anteriores. Más, sin embargo e inmediatamente, tras recibir el golpe, dio un paso hacia atrás para re-posicionar su lanza en las palmas de su mano, sujetándola firmemente para avanzar con un nuevo golpe directo hacia la soldado.

El golpe de su lanza fue retenido, sin embargo, por ambas espadas de la chica – Tsk.... - Y como no, a eso le acompañó más narcisistas palabras acerca de sí misma, a lo que Noir rodó los ojos, soltando un profundo suspiro – En momentos como este te dejaría pegarme el tiro - Soltó, sarcásticamente. Sin inmutarse en lo absoluto ante sus constantes y prepotentes palabras, el chico continuó atacando y defendiendo, o por lo menos fue lo que hizo hasta que luego de una combinación de golpes, lograra acercarse más de la cuenta y desenfundar su pistola - ¡...! ¡Mier...! - Inmediatamente, Noir echó un apresurado paso salto hacia atrás, impulsando todo su cuerpo en esa dirección y despegando ambos pies del suelo mientras deslizaba su brazo por enfrente suyo con la intención de cubrirse. La bala fue disparada directo contra Noir, quien tuvo un leve quejido de dolor antes de caer al suelo de espaldas, deslizándose su cuerpo por la tierra hasta detenerse por la fuerza de inercia de su salto anterior. Terminó tendido en el suelo, con los brazos totalmente extendidos y totalmente inmóvil. A simple vista, parecía que realmente, aquella bala había acabado con él, realmente, aparentaba y parecía estar muerto....hasta que...

Tras unos segundos del más puro silencio, una breve risa empezó a provenir de él - Dios....Te doy puntos por eso, estuvo bastante cerca – Se despegó la espalda del suelo, sentándose sobre el césped en posición india, mostrándole los nudillos de su mano derecha, la cual mantenía con cada dedo extendido – Muy...cerca - Se veía como la armadura que rodeaba su mano tenía una gran abertura, al igual que de su mano, un poco de sangre salía. El chico había logrado ser capaz de interponer su mano en medio de la trayectoria del disparo y la armadura metálica había sido la que hizo rebotar la bala, claro, abriendo ese trozo del guantelete y abriendo una pequeña y menor herida en su mano – Pero lamento decirte que ese truco no funcionará dos veces.... - Hablaba mientras se volvía a poner de pie, apoyándose en su lanza, la cual clavó en el suelo para usar como soporte y luego desenterró - No eres la única que tiene unos cuantos ases bajo la manga... ¿No te lo dije? - Mordió el extremo de los dedos del guantelete para retirarlo y dejarlo caer por ahí, volviéndose a poner en guardia. Ya conseguiría uno nuevo más tarde, ahora....se encargaría de ponerle las cosas mas difíciles a su combatiente.

Corrió directo contra su oponente, casi como si intentase embestirla. Sonrió confiadamente e instantes antes de llegar a ella, pegó un brinco, dirigiendo por el aire antes de caer, ese golpe doble con cada extremo de la lanza a la chica. Con ello, su intención era desviar primero el uso de sus dos espadas, mientras que a medida que caía, dirigía una patada con el empeine en dirección a su hombro o quizá, con algo de suerte, más arriba. Independiente de como resultaran esos ataques, una vez el chico cayera sobre el suelo con una rodilla al suelo, sostendría entre sus manos su lanza con firmeza mientras, esta vez a una velocidad mucho más alta de lo normal –Haciendo trampa durante unos segundos y abusando de su velocidad "Mejorada"-, se levantaría mientras se volteaba, dirigiendo el extremo filoso de la lanza en forma horizontal contra su oponente, por derriba de las costillas y debajo de la frente. Seguido de eso y aprovechando la muy corta distancia que tenían entre ellos, continuó el golpe, dirigiendo el metal del largo de su arma para dirigir un golpe contundente, similar a un batazo, el cual intentó dirigir hacia el estomago o piernas de la chica. Una vez terminó aquel último golpe, dio una maroma en el aire, continuando el movimiento de su golpe para alejarse unos pasos de un salto - ¿Crees poder seguirme el ritmo, enana? - Y alzando la mano desprotegida y sin la coraza metálica en dirección a la chica, hizo la típica mofa moviendo los dedos indicándole que se acercara.


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Tema Privado Re: Tierra a la vista [Priv. Noir]

Mensaje por Charlotte Wickham el Dom Nov 12, 2017 9:28 pm

A pesar de que la palabra enana rebotaba en su mente sin dejarla en paz, por lo otro lado estaba la satisfacción del momento en que su plan le estaba saliendo a la perfección, aunque claro no podría dudar que así fuera porque había sido ella misma la que lo había ideado. Era obvio que iba a salir tal y como lo había pensado en ese momento, tanto que una sonrisa que desbordaba de orgullo se había instalado en su rostro. Incluso en el momento en que apretó el gatillo del arma sintió un shock de felicidad recorrer su cuerpo. “Al fin termine con este maldito” pensó gustosa viéndole su expresión de sorpresa y el intento por esquivarlo, el cual solo termino en una caída en el suelo.

Tranquilamente, como si hubiera terminado de sacar la mala hierba del campo, tomó su pistola y la volvió a recargar aprovechando el momento. Si quería terminar con todo esto rápido debía  a penas disparar un par de veces y terminar con los indeseados. Mas al parecer la albina había pecado, y cuando no, de soberbia. Cuando estaba guardando su pistola en su funda comenzó a escuchar una fuerte risa de una voz que ya se le hacía conocida luego de tanto tiempo estar combatiendo. En un primer momento alzó una ceja observándolo caído en el suelo. “Tsk si quiere pasar sus últimos momentos riéndose de su derrota, porque no dejarlo” pensó recogiendo su espada, hasta que lo escucho hablar y pudo darse cuenta que de alguna forma había sobrevivido.

Charlotte solo se lo quedo viendo por un momento incrédula de que el muchacho se las había arreglado para esquivarla, incluso le sacó una sonrisa aquello puesto que veía lo persistente que podía llegar a ser el otro. Observó detenidamente la armadura que estaba abollada, y de igual forma tenía otra en su otro brazo –Entonces ¿solo me deshago del otro y podré volver a intentarlo- dijo riendo de forma burlona ante la forma en que se ponía de pie con algo de esfuerzo. Entre tanto la albina terminaba de recoger su sable y se ponía en guardia para el próximo round que se avecinaba en pocos segundos, sintiendo la necesidad de apurar las cosas una vez más, estaba ocupando más tiempo de lo normal en cumplir con su misión.- Ohhh espera…- dijo antes de lanzarse al ataque como si algo verdaderamente importante tuviera que decir. -¿Quieres que te preste mi pistola? Es que recordé que te gusta copiarme- rió intentando provocarlo de alguna forma –Solo por si la quieres para algunos de tus ases-

Al ver la manera en la que se acercaba hacia ella posicionó un pie delante del otro como para poder resistir en el lugar si la embestía, mas cuando saltó elevándose por encima de ella, sacó sus dos espadas para poder bloquear ambos lados de la lanza, consecutivamente. Mas el problema lo encontró para poder defenderse totalmente del ataque, pues solo le quedaba moverse de su lugar. Además considerando la posición en que amos se encontraban, lo que pensó en ese mili segundo la albina fue lo mejor.  Luego de bloquear la lanza bajo su cuerpo deslizándose por el césped en oposición al otro, quedando a unos cuantos centímetros alejados que le darían la oportunidad de reincorporarse.  No obstante, Charlotte pudo notar que vagamente esos segundos le alcanzaron. En menos de lo que se hubiera imaginado tenía al muchacho encima suyo, y con la poca distancia que había solo pudo tirar hacia atrás su propia espalda, formando un arco con esta, mas la realidad era que aquello no había sido suficiente. “Tsk... como pudo tan rápido…” se preguntaba reincorporándose rápidamente mientras sentía un líquido caliente bajar por su mejilla, a lo cual no pudo prestar mucha atención puesto que debía arreglárselas para saltar hacia atrás alejándose mientras desvía el curso de la lanza con su espada de un golpe.

Llevó su mano izquierda a su mejilla, y al tocar esta se dio cuenta que le había hecho un corte en su rostro. Por un momento bajó la mirada, no era como si le importase cuidar su estética o algo parecido, pero aquello si la había hecho enfadar. Además pensando en el filo de la lanza, presentía que esa herida era algo profunda, incluso podía sentir el ardor en su piel.  A pesar de su enojo, en ese momento la sonrisa no abandonaba la expresión de la albina, pero esta vez sería algo más “diabólica” que se diversión. Juraba que haría sufrir a ese sujeto – Tanto herí tu orgullo con una sola bala?- dijo guardando su sable y dejando solo su espada  en mano derecha, refiriéndose a la vez en que le disparo a quemarropa.

Sus piernas se echaron a correr con rapidez, si quería ir rápido, también lo haría, y no solo eso, ahora le demostraría que tanto podría hacer con solo su espada. Al acercarse a él chocó metal con metal, moviendo su muñeca con rapidez para hacer girar su espada  a un lado y al otro para cubrir algún espacio que le diera posibilidad alguna a golpearla con las puntas de las lanzas, entre tanto seguía acortando la distancia entre ambos. Una vez lo suficientemente cerca, apoyó su espada presionando la lanza para que no cambiara de posición esta, y aprovechándose de eso arrastro su espada por esta extensión. Al llegar al extremo dio una patada dirigiéndola a la rodilla del contrincante, para dar un salto en diagonal y reposicionarse detrás del chico. Allí mismo simulo un corte en horizontal entre la zona de la espalda y su nuca a la espera de su defensa, y ver qué tan rápido era.

De pronto, ante aquel movimiento la chica se percató que el otro llevaba algo en su cabello, algo así como un ¿adorno? No pudo evitar soltar una carcajada, tal vez era incluso más delicado que ella. –Hey!- grito fuertemente acercándose con su espada al otro.Esta la hizo golpear con la lanza para distraerlo de su objetivo principal, unos cuantos golpes para en cuanto pudo hacerse de su sable con su mano izquierda y esta dirigirla por sobre su cabeza donde estaba el adorno de color negro, esperando con un poco de suerte cortarle el mechón de pelo que lo mantenía en su lugar sin que el otro lo notase. –Asi que… tienes gustos delicados como cualquier dama verdad?- ese era el momento de su revancha por decirle enana, se mofaría del chico por un rato.


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Tema Privado Re: Tierra a la vista [Priv. Noir]

Mensaje por Noir el Vie Nov 17, 2017 9:50 pm

- ¡Si tuviera la pistola... sería demasiado fácil! - Se mofaba segundos antes de impactar el pesado metal de su lanza contra las espadas de la muchacha, antes de lograr manchar con un poco de su sangre el filo de la lanza. Sonrió confiado al ver como ahora un corte se notaba en la mejilla de la chica, obviamente causado por el ataque anterior, aunque hubiera sido quizá mejor haberlo hecho más profundo... - ¿Hm? ¿Tanto herí tu orgullo con un solo rasguño? - Le respondió en una imitación y burla hacia ella, volviendo a flectar sus piernas y a sujetar su lanza por detrás de sus hombros con ambas manos, listo para responder al ataque qué sin dudas, se le iba a avecinar por parte de su oponente más pronto de lo que creería. 
 
No se quedó atrás. Justo cuando la joven empezó a correr, el chico comenzó a correr también en contra de ella. Instantes antes de llegar a la colisión entre ambos, se detuvo de golpe y derrapando ambos pies contra el suelo para dirigir ahora el extremo de su lanza contra ella, al mismo tiempo que cuidaba la distancia entre ambos tras golpear precisamente con el límite del rango de esta. Luego de chocar la primera vez, como no, dirigió el otro extremo en un intento de golpearle, a lo que ella bloqueó y de nuevo, se repitió lo mismo con el otro extremo de la lanza. Así siguieron, más sin embargo la distancia entre ambos se iba recortando y eso era algo que Noir no podía evitar si quería mantener aún ese duelo de choques y no llevarse el filo enemigo por algún extremo de su cuerpo. Más sin embargo y en aquel constante intercambio de golpes, el movimiento de la albina le tomaría totalmente por sorpresa, no pudo evitar tampoco cuando le des-equilibró tras deslizar la espada por su propia lanza - ¡....! - Tras caer con la rodilla al suelo luego de haberse posicionado su oponente justo detrás de él, se levantó a la par que se giraba buscando una defensa con su lanza, más cuando vio como aquel golpe iba hacia un flanco el cual no protegía -Más específicamente, su cráneo- no tuvo ni que pensar dos veces antes de echarse hacia atrás. El filo llegó hasta él, cortando netamente un par de aquellos largos cabellos que poseía, nada que le molestara, pero.....Al ver, de reojo y tan solo por un simple medio-segundo un leve resplandor dirigiéndose hacia el suelo, dio un rápido movimiento con su mano izquierda, sujetándolo a la par que se impulsaba de un salto hacia atrás, guardando distancia de su oponente. Abrió la palma de su mano izquierda, notando entonces aquel simple adorno que su hermana le había regalado hace ya varios –Miles- de años. Suspiro de alivio al notar que lo había agarrado, cerrando los ojos en una expresión relajada. Poco y nada había sido el tiempo que tardó en pensar en aquel simple detalle, y es que es algo a lo que le da tanta o más importancia que a su arma misma....que es mucho decir.

Miró de reojo a la chica, para luego en total silencio quitar los cabellos del adorno, el cual para su suerte estaba totalmente intacto. Se lo volvió a colocar en donde estaba hace poco, para luego tomar su lanza y voltear hacia la joven....Pocas cosas le molestaban, realmente. Y entre esas "Pocas cosas", estaban el tocar aquel preciado adorno....y que le toquen el cabello – Muy bien, niña - Empezó a hacer girar su lanza en la mano derecha, pasando a hacer que la cadena se enrollase alrededor de ese brazo, principalmente para que no fuera un estorbo en lo que haría a continuación - Se acabó la gentileza... - Flectó las piernas, tensó los brazos y alzó la mirada, ya más seria que de como estaba hace tan solo unos segundos atrás... se le notaba lo molesto, aunque también se notaba el autocontrol que tenía para no expresarlo del todo – No te quejes si ya no te lo pongo fácil - Y dicho esto, comenzó apresuradamente a dirigirse hacia su oponente, esta vez moviéndose en zigzag, casi pareciendo estar dando pequeños saltos de lado a lado en vez de moverse corriendo.

Esta vez hizo totalmente lo opuesto a lo que ha estado haciendo todo el combate. ¿Qué siempre aparentaba irse de frente, convirtiéndose en una finta para luego hacer un segundo ataque sorpresa? Nah...esta vez irá de frente...para IR de frente. Corriendo en zigzag, acortó la distancia entre ambos y en cuanto la tuvo relativamente cerca, corrió directamente contra ella, interponiendo su lanza entre ambos –Para detener el filo de la espada enemiga en caso de que contestase-, con la neta intención de derribarla de un placaje y fuerte golpe que dirigió con todo su cuerpo, principalmente su hombro derecho. Ya una vez hiciera aquel ataque, el chico no tardaría nada para dar un paso atrás e inmediatamente, tomar la lanza desde el extremo inferior para dirigir el filo vertiginosamente hacia la chica en una estocada, estuviera o no en el suelo – Puedes comportarte tan arrogante como quieras - Volvió a dar un paso atrás, para volver a recuperar su lanza y tomarla antes de volver a dirigirse hacia ella, esta vez dirigiéndole un golpe lateral por el costado con el extremo inferior de la lanza – Pero lo quieras o no, ¡La victoria de esta batalla siempre ha sido y continúa siendo mía! - En un movimiento inesperado, pasó a sujetar la lanza con ambas manos entre el medio de la lanza y el extremo inferior, sujetándola igual que una espada, aprovechando del largo de esta para dirigir golpes con mayor largo que una espada normal. Claro que el peso le jugaba en contra....pero eso parecía ya no importarle. Era la ventaja del autocontrol que tenía: No perdía los estribos y aún así, podía pelear utilizando la ira y el enojo a su favor - ¡Eso porqué.....tu misión era arrasar con todos....! - Apretó los dientes y aguantó la respiración. En ese breve instante que evitó respirar, fue el que aprovechó para lanzar ataque tras ataque, diagonal, vertical, horizontal, a una velocidad y con una continuidad tal que su cuerpo no se lo hubiera permitido de tener una sola exhalada. Finalmente, respiró, al mismo tiempo que volvía a abalanzarse sobre ella...más volviendo a sus habituales fintas para en el último momento, detenerse, girar con su talón fijo sobre el suelo y así, desplazarse hacia la espalda de su oponente....Si bien pudo aprovechar ese instante para intentar dar una tajada, aprovechó aquel instante para dirigir un corte con su lanza directo a la pluma de su sombrero y luego, retroceder, con la mirada y nuevamente con su sonrisa, sobre su oponente - Y la mía, ganar tiempo.


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Mensaje por Charlotte Wickham el Lun Dic 04, 2017 4:12 am

Supuso que aquello era algo importante debido a la expresión que presentaba y el trabajo que se había tomado para levantar el adorno del suelo. La albina no puedo evitar soltar una carcajada en forma de burla sin quitarle los ojos de encima puesto que tenía ya una demostración de lo rápido que podía actuar si así lo quería. Una demostración que marcaría su rostro de por vida. Mas por el momento parecía querer alejarse para poder arreglar el adorno y volver a colocárselo. Charlotte solo clavó la punta de su larga espada en la tierra para apoyarse sobre el mango de esta y fingir un bostezó – ¿Ya terminaste? O ¿es que necesitas un espejo?- no perdería ocasión para fastidiarle, se lo había buscado y ella podía ser muy ingeniosa a la hora de buscar maneras de echar sal a la herida.

-Tsk…- otra vez la estaba llamando niña, ¿cuantos años mas creía que le llevaba?¿ O en verdad solo la estaba subestimando por ser una mujer? De solo pensarlo la irritación aumentaba en su cuerpo. Si era de esos idiotas que se creía superior por ser un hombre, juraba que lo haría pagar cada una de sus palabras, y esta vez el tercer disparo sería el acertado. Ya no más juegos para ninguna de las dos partes, era momento de ponerse serio. La albina sabía que ya no se trataba de cualquier contrincante por lo que no necesitaba hacer uso de las palabras, el resultado se vería por sus habilidades.

Adelanto un par de pasos y se mantuvo firme en su posición, sería más fácil observar sus oscilaciones de aquella forma y poder reaccionar de la manera más adecuada. En verdad se esperaba algún tipo de truco por parte del otro, por ello mismo se había mantenido con solo su espada sosteniéndola con ambas manos. Recibió el golpe de su lanza tapándolo con la espada, sintió la fuerza del choque y a su vez con la que los cuerpos de ambos chocaron tomándola por desprevenida. Sabía que caería, pero no quería volver a quedar en una posición que fuera desfavorable para ella por lo que rápidamente se hizo con su sable que clavo en la tierra para hacerse de palanca y tan solo quedar inclinada.  Con un corto salto hacia atrás volvió a ponerse en guardia. En ese mismo instante, volvió a recibir un golpe que tapo con ambas espadas en forma de cruz, ayudándose con las mismas a quitarse de encima la lanza.

En verdad no estaba prestando atención a sus palabras, no le molestaba que creyeran que se mostrara arrogante o no. Su forma de ser era esa, les gustara o no, y en ese momento solo estaba pendiente de mantener su postura para no dejar ningún espacio vacío. Con la espada bloqueó la lanza que llegaba por el costado, mientras que delante el sable se encontraba en una forma defensiva, de la misma forma que cubría un escudo.  Mas de repente las palabras empezaron a resonar en sus oídos “¿De qué está hablando este idiota?” Era imposible que supiera desde el comienzo el resultado de su encuentro. En lo que se encontraba bloqueando cada golpe el suspenso de la frase se hacía presente.

Tuvo que tomar más distancia de un momento a otro, al parecer ahora estaba manejando su lanza de una forma no tan convencional. –Agh- eso solo le daba más problemas como para poder hacer una ofensiva, el largo de la lanza la alejaba tanto que no había rango posible más que para defender.  Sus ojos mantenían una visión general de lo que  pasaba, y al ritmos de sus ojos sus manos se movían con las espadas bloqueando uno a uno sus intentos.  La lanza iba en diagonal, Charlotte colocaba su espada en diagonal y su sable por debajo cubriendo su cuerpo, vertical esta vez y la espada se levantaba por encima en forma horizontal, horizontal su lanza y ella colocaba la espada en vertical. Eran movimientos repetitivos y cíclicos para la chica que intentaba no hacerlos automáticamente para no olvidarse del factor sorpresa, que en realidad tarde o temprano fue utilizado.


Sin darse cuenta en que momento, la hoja de la lanza pasó por encima de su cabeza a lo que solo reaccionó saltando a un lado. Tenía su cuerpo intacto si, pero al notar eso vio una pluma caer por frente a sus ojos. Una sonrisa se dibujó, no era lo que más le preocupaba perder una pluma, era tan sencillo como reponerlo. –Hey si quieres devolverme lo de tu adorable prendedor  femenino deberías buscar otra forma-  mas sintió opacadas sus palabras por la verdad en todo aquello. El objetivo de cada uno estaba claro desde el comienzo y allí mismo entendió la joven a que se refería con su victoria.

Tenía razón, odiaba admitir que el idiota tenía razón, de hecho no lo haría, pero en su rostro se veía la marca del enfado. Solo ella tenía la misión de matar a los puestos más altos de la isla y así era como había fallado. Frunció el ceño presionando sus puños, acompañando todo ellos de una pesada exhalación –tsk.. este maldito- murmuró para sí misma mientras tomaba con fuerza sus dos armas  y comenzaba a correr hacia él, dándole igual si este se acercaba o se mantenía con su lanza. Tenía que llevarse algo de todo esto.

Rápidamente se acercó hasta el para asegurar el contacto entre ambos metales. Iría completamente a la ofensiva. Con su espada golpeó primero dando media vuelta, levantando el sable para repetir los mismo a la vez que su espada cubría la zona baja.  Cada impacto iba dirigido a las puntas de las lanzas de modo de generar algún espacio entre tanto, mas sabía que aquello sería difícil aun dando tantos golpes seguidos. Por lo que comenzó a utilizar sus espadas a la misma vez en un solo golpe para intentar bajar la altitud de la lanza. Independientemente de si su plan hubiera resultado, se encontró dando un salto para ejercer más presión con las espadas, pero al impactar con los metales sumó el peso de su pierna derecha por unos segundos para saltar por encima suyo y quedar de su espalda. Allí, dio un giro sobre su propio eje para poder apuntarle con la espada. –Podrás ganar la misión pero esto se termina acá-  y en ese mismo instante tomó su pistola.

Lo justo de aquel momento, fue que sus palabras se hicieron verdad. –Capitana-Sus hombres comenzaron a llegar por detrás suyo llamándola para unirse a ella –Charlotte…- Ilhan estaba haciendo uso de su nombre en ese momento “este maldito le dije que no me llamara por mi nombre” pero dejando aquello de lado, los hombres estaban asombrados de las heridas que llevaba la albina  que de lejos podían ver sus ropas teñidas de rojo. Aún estaban lejos, pero ella no dejaría que nadie se metiera en su batalla – Esto no es asunto de ustedes, fuera-


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Tema Privado Re: Tierra a la vista [Priv. Noir]

Mensaje por Noir el Miér Dic 06, 2017 8:30 pm

Una pequeña mueca en forma de una victoriosa sonrisa se comenzó a forjar en su rostro tras ver como la chica iba enfadándose gradual y notablemente tras enterarse de que, realmente, había perdido aquel enfrentamiento desde el instante mismo en el que decidió si quiera comenzar a batallar contra él. Gracias al largo tiempo que le había tomado aquel enfrentamiento, el albino había conseguido ganar una buena cantidad de tiempo para su Master y sus aliados, quienes ya estaban tan solo a unos instantes de acudir a la retirada. Y adicionalmente, incluso había conseguido un pequeño "Premio" personal, el cuál era poder hacer irritar a su oponente, algo que nunca le cansa hacer.

Ya estaba tan solo a unos cuantos minutos de poder cantar victoria oficialmente y, el único obstáculo que tenía por delante, era ella. Aparentemente, aquello de que le había estado haciendo perder el tiempo se lo tomó bastante a pecho o por lo menos fue lo que reflejó en su drástico y agresivo actuar con la espada – Parece que alguien se molestó - Como siempre, habló con su tono sarcástico y bromista que parecía quitar algo de seriedad a la situación, aunque su mirada estuviese totalmente concentrada en los movimientos de los filos de las dos armas contrarias y su mente totalmente enfocada en la constante defensa a sus ataques. El que sus ataques estuvieran dirigidos hacia las puntas de su arma hacía que el atacar fuese un tanto "Incómodo", por el mero hecho de tener qué en un desliz por su parte, esto podría hacer que el arma enemiga se deslizara por el filo de la lanza hasta él, algo que obviamente, buscaba evitar. Y aunque la "Cantidad" de ataques simultáneos que la chica daba se redujo una vez comenzó a atacar con ambas armas al mismo tiempo, había que decir que los ataques que ahora daba si eran de mayor potencia y molestia, aunque no llegaban a ser lo suficiente como para "Romper" del todo la defensa del chico, por lo menos por ahora.

Lo que realmente le tomaría por sorpresa, sería cuando esta se le abalanzaría con sus dos armas para luego, aprovechando del impulso que causó el choque de los metales contra su lanza negra, saltara por encima de él hacia sus espaldas. Sin embargo, aquel movimiento ya lo había hecho antes, ya tenía un presentimiento sobre qué era lo que haría ahora y por ende, el chico supo cómo reaccionar. "Con que te gusta el disparo a quemarropa...." Murmuró en lo que mientras la joven albina caía a sus espaldas y viendo qué no podría ni moverse de esa posición ni voltearse antes de que la chica decidiese disparar, haría girar su lanza entre los dedos de sus manos para luego sujetarla y detenerla de golpe en la palma de su mano por la mitad y por el revés, con la punta de la misma apuntando hacia atrás, más concretamente a su contraria – Lo mismo digo... - Pronunció con una leve y arrogante sonrisa en el rostro, pues probablemente no notó ese movimiento de lo vago y sutil que fue. Sin embargo, allí estaba el filo de su arma, a tan solo unos centímetros de distancia del contacto con el torso de la muchacha. Si bien no le agradaba mucho la idea de haber llegado al punto de verse acorralado ante un disparo a quemarropa, se negaba a quedarse de brazos cruzados. Le dejaba a ella acorralada también....En otras palabras, se la llevaba con él.

Poco antes de que cualquiera de los dos decidiera dar el golpe de gracia sobre el otro, la interrupción de unos soldados hizo aparición. Aquella distracción, aquella muy simple distracción de tan solo unos simples segundos, fue más que suficiente para Noir. En ese instante, dio un rápido paso hacia atrás, extendiendo su brazo derecho y, por ende, el filo de la lanza que apuntaba hacia la chica, hacia atrás también. Más en el último momento, aprovecharía de desviar el filo del arma un poco más hacia arriba, chocando el filo de su arma contra el extremo inferior del arma, con tal de desviarlo hacia arriba durante unos breves instantes. Inmediatamente, el chico volvió a bajar el arma para volver a subirla contra la pistola, enganchando el cañón de esta con los demás filos laterales que la lanza poseía. Así, el chico giraría sobre su propio eje, lanzando con relativa fuerza la pistola hacia un costado y aprovechando aquel giro para dirigir una patada de costado sobre la chica – La atención en el combate, niña - Repuso con una leve risa en lo que daba un par de saltos hacia atrás, buscando distanciarse de su oponente y los demás potenciales enemigos que se acercaban a sus espaldas cuando una voz lo contactó.


"Noir, escucha. Ya hemos terminado la evacuación. Necesitamos irnos de aquí, ahora. Apresúrate" La irreconocible voz de su maestro sonó en su mente, a lo que el chico soltó un muy profundo suspiro. Había supuesto que el final de la batalla se acercaba desde un rato debido a como sentía que las energías que su Master le proveían le eran cada vez más débiles por la distancia, aunque bueno, al estar peleando de igual a igual....hubiera considerado como "Trampa" usar las cualidades que poseía como Servant "Joder. Justo ahora que se pone interesante...." Maldijo internamente aunque con alivio también por haber terminado con aquel extenuante enfrentamiento "No empieces. Cállate y ven al punto de encuentro" Soltó su Master antes de romper la comunicación.

El chico soltó un profundo suspiro, estirándose y pasando su lanza entre sus hombros y por detrás de la nuca, ya aparente y repentinamente más relajado – Como sea..... Así que....¿Charlotte, verdad? - Preguntó, ladeando la cabeza y mirando fijamente a la chica, refiriéndose a como la llamó aquel hombre hace unos instantes atrás - Lamento dejarte plantada, pero tal parece que mi misión ya se ha cumplido y no me queda nada por hacer … ~ - Poco a poco se volvió a poner erguido y con la lanza en mano, la cual luego enrollaría en su espalda con ayuda de sus cadenas - Quizá nos volvamos a ver en un futuro, quien sabe....intentaré no olvidar tu nombre por si las dudas - Bromeó, en lo que empezaba a avanzar, aunque esta vez simplemente caminando. Si lo de antes le había enfadado, el que se quisiera retirar así como así....seguramente la haría explotar, y como no, no quería perderse de ello....pero no tenía elección, su Master le llamaba y era su obligación acudir. Poco a poco, mientras se dirigía hacia la dirección de su contraria, iba dejando de caminar y empezando a correr, aunque aparentemente sin la necesidad de "Defenderse". Finalmente y cuando ya poco faltaba para el impacto, el chico pasaría a usar aquellas cualidades sobrehumanas que la magia de su Master le permitía, pasando a aumentar drásticamente su velocidad con tal de pasar de largo de la chica, dirigiéndose ahora de cara contra los demás hombres que iban tras suyo - … Hubiera sido divertido un 1 vs muchos – Murmuró en voz baja cuando, poco antes de llegar hasta ellos, pegase un poderoso salto con el que lograría girar por el aire y caer sobre el tejado de una de las tantas casas de dos pisos. El chico se detendría unos segundos, volteando entonces de reojo a ver a la albina, que ya estaba a una cierta distancia aunque no una "exagerada" - … Me conocen como Noir. Aunque.....Bah - Soltó una risa – Me llamo Byakuren - Admitió, mientras pegaba el dedo índice y medio de la mano derecha a su frente para luego hacer el típico gesto de despedida con ellos – Saaayonara – Y sin dar alguna explicación sobre aquellos sucesos simplemente sobrehumanos que había hecho hace unos instantes y dejando a cada uno de los soldados con sus propias suposiciones al respecto, comenzó a correr de tejado en tejado a la misma velocidad, perdiéndose de vista a los pocos segundos.


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