Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Diciembre 2018
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Finalizada Shall I keep going? || Lyzander's ID

Mensaje por Invitado el Lun Ago 07, 2017 11:41 pm

Datos personales
Nombre: Lyzander.
Apellidos: Phyrrus.
Apodos: Lyz, ocasionalmente.
Fecha de nacimiento: 3 de Abril.
Edad: 21, aparentemente. Unos cuantos cientos, en realidad.
Sexo: Hombre.
Orientación sexual: Heterosexual.
Ocupación: Una suerte de caza recompensas moderno. Recibe cualquier tipo de tareas por dinero.
Raza: Híbrido entre humano y demonio balrog.
Residencia: Eadrom, residencia rentada.

Descripciones

Descripción física: Una descripción, heh? Bueno, intentémoslo. Tenemos entre nosotros un chico -o al menos eso dicta su apariencia- con un par de décadas encima. Alto, de unos 182 centímetros al menos. Su aspecto físico se engalana de tener un par de ojos color ámbar que, a veces dependiendo del humor, se saturan un poco llegando a ser rojos. Cabello color Azul púrpura, largo y usualmente sujeto por una cinta debajo de los hombros. Su complexión es atlética, poco musculada pero extremadamente marcado. Rasgos perfilados, sonrisa cínica y tez bronceada. Su aspecto en general le da un aire extranjero, pero curiosamente no se asocia con ningún fenotipo característico de países actuales. Suele vestir con ropa holgada, y algunas veces despierta con la necedad de utilizar un turbante decorado con joyas muy peculiar.

Descripción psicológica: Vamos a ver, querido lector. ¿Conoces ese tipo de personas que no sabes que están allí hasta que hablan, o hacen algún tipo de sonido? Que pasan completamente desapercibidos, que no notas siquiera sus pasos. Ese justamente es el tipo de personas que nuestro muchacho anhela y desea ser, pero nada más alejado de su suerte. Es una persona callada, eso si. Pero dista mucho de no resaltar, bien sea por su aspecto físico peculiarmente resaltante, o su maldición de siempre tomar el turno para hablar sin siquiera quererlo. ¡Es como si siempre tuviera la mano alzada! Ha sobrevivido hasta ahora por pura fortuna, o quizás sea el destino, pero ha forjado una política personal que le permite salir ileso de cualquier situación; “Evita los problemas a toda costa”. Es extremadamente destructivo con sus opiniones, y suele herir las susceptibilidades de quien las escuche, pero su franqueza es admirable. Deshonesto y mentiroso como el demonio -Pun intended-. Su punto de vista político y económico se ha moldeado con el paso de los muchos años que lleva rondando, llegando al punto de creer poseer una verdad absoluta; “Todos son egoístas en cierta medida”. Severo para con él mismo, aun cuando no posee aspiración alguna más que sobrevivir otro día. Posee y practica los valores necesarios para vivir en sociedad, para no ser blanco del spotlight, pero no mucho más allá. Sus relaciones humanas siempre son básicas; seduce a quien le parezca atractivo, y luego desaparece de sus vidas. Digamos que esto último es más un entretenimiento que una necesidad.

Gustos:
- Comidas exóticas.
- Historias de cualquier tipo, escucharlas y contarlas.
- Té frío.
- Silencio.
- Y las pelirrojas, sobre todo.

Disgustos:
- Personas demasiado enérgicas.
- Deseos y aspiraciones estúpidas.
- Arañas.
- Agua.
- Magos, y magia.

Aficciones/Hobbies:
- Lyz es de esas personas que gustan de las historias. Ama escuchar historias de los más sabios, y contar las suyas a quien le interese.
- Un pequeño placer culposo; le encanta probar los límites de tolerancia de la gente en cuanto a las críticas y el cinismo. No te lo tomes a mal, suele estar probándote.

Poderes
Habilidades:
-Gran luchador, posee el cuerpo, los conocimientos y las habilidades necesarias para unas cuantas disciplinas marciales, con o sin armas.
-Capacidad física excepcional, permitiéndole recorrer grandes distancias a pie a un ritmo constante realizando un esfuerzo muchísimo menor al de cualquiera.
-Su fuerza, velocidad y resistencias son completamente humanas, pero la técnica y entrenamiento le permiten ir un poco más allá de ser necesario.
-Reflejos entrenados, logrando incluso esquivar proyectiles no muy veloces (Nada de flechas, o balas) con facilidad.
-Experto en elocuencia, la cual es su principal arma para salir de los conflictos sin ser dañado.
-Control mínimo del fuego y la oscuridad, pudiendo generar calor solo sobre si mismo y oscurecer su entorno por un breve periodo de tiempo para dificultar la visión de todos los presentes.
-Está acostumbrado a moverse por la oscuridad de la noche, y sus ojos pueden ver más allá de ella hasta cierto límite.
-Puede entender muchos idiomas, pero solo habla fluidamente unos pocos.
-Asombrosa capacidad de aprendizaje y adquisición de conocimientos.
-Recuerda muy fácilmente cosas no relacionadas con su vida y su pasado, pues inconscientemente considera estos como datos inútiles.  

Debilidades:
-Débil a lo sagrado. Siente aberración y nauseas al estar en el mismo sitio que algo proveniente del cielo o bendecido.
-El agua lo entorpece, e incluso afecta sus sentidos.
-Un completo ignorante de las artes mágicas, por lo que es especialmente débil a todo lo mágico y magos en general. Los odia.
-Algunos sellos para demonios funcionan contra él.

Poderes de trama:
-Generación de calor: Lyz puede generar calor a placer desde su cuerpo. Esta habilidad es especialmente útil al enfrentarse a climas despiadados en los que se necesita mantenerse caliente. Como curiosidad, Lyz ha intentado llevar al límite la generación de calor, y no ha logrado más que hervir agua estando en contacto con ella, unos 30 litros.
-Contra: Es una habilidad inútil si hace calor. El cuerpo entero se calienta, y la anatomía humana empieza a fallar con facilidad.

- Dark mass: Lyz es capaz de intensificar la oscuridad que se encuentra alrededor del campo de batalla, unos 20 metros a la redonda, provocando dificultad para ver a todos los que se encuentren dentro. Disminuye, en personas completamente normales, el rango de visión y la capacidad de reacción.
-Contra: Depende en extremo de la luz del lugar. Mientras más luz, más complicado es realizar la técnica, y su efecto dura menos.  

- Deep focus: Luego de sumirse en una profunda meditación por un periodo de tiempo establecido, Lyz consigue enfocarse en una tarea específica dejando de lado completamente todo lo demás. Esto es especialmente útil a la hora de luchar, pues le permite dejar toda clase de miedo y duda detrás y volverse un despiadado guerrero que hará todo lo posible para cumplir su objetivo. Es parecido a un modo "berserker" pero con capacidad de razonamiento y estratégica intacta.
-Contra: El modo focus lo vuelve insensible al dolor de heridas leves, por lo que pueden herirle sin que Lyz se entere de ello, llegando al punto de sufrir efectos colaterales por heridas no tratadas. Ignora completamente todo el entorno y lo que sucede a su alrededor, enfocado simplemente en algo o alguien. Si se enfoca en defender, no atacará, y viceversa. Además, el agotamiento mental post-focus es notable.  

Objetos:
Pendientes: Un par de pendientes llevados por Lyz a donde vaya. Fueron obtenidos como recompensa a una de sus tareas, por una anciana que prometía que iban a ser útiles. Los pendientes tienen la cualidad de detectar rastros de magia en el aire, y son especialmente útiles para detectar la existencia de trampas mágicas o sellos cerca del portador. No indican donde se encuentra la magia o el sello ni lo desactivan, pero permiten a Lyz ser un poco más cauteloso.

Historia
Una larga historia.:
Hey, muchacho, ¿Deseas algo o solo estarás allí con esa cara de pena? – Una voz ronca, tranquila, pero muy molesta resoplaba.

El ambiente estaba infestado de ruidos estúpidos y banales. Desde sillas crujiendo bajo el peso de unos cuantos hombres ya adelantados en edad meciéndose mientras reían a carcajadas ensordecedoras a causa de aquellas historias que ellos mismos juraban reales y contaban a sus compatriotas, hasta el chirriante cantar de las copas de cristal barato que el cantinero limpiaba con ahínco. La taberna, que parecía un festival de mal gusto, estaba llena de todo tipo de malos olores y malos modales. Tampoco es que me importase demasiado, después de todo un techo bajo el que estar seco y poder comer algo inclina la balanza hacia este peculiar sitio. Ya estaba avanzada la noche, podía decirlo sin necesidad de mirar afuera, pues la noche ha sido mi compañera desde que recuerdo. Claro que, nadie ama caminar bajo la lluvia torrencial, por lo que necesitaba buscar refugio cuanto antes. Para fortuna, o desgracia, aquí me encuentro.

¿Qué puedo desear sin siquiera una moneda en los bolsillos, amigo? – Respondí, sin levantar mi mirada hasta el hombre cuya pregunta me había taladrado los oídos hace poco. Su voz, como dije, era calmada pero molesta. Era una especie de tono usado para torturar a cualquiera que quisiera causar problemas en sus dominios.

Más importante aún, ¿Todos los cantineros tienen que limpiar las copas tan fervientemente todo el tiempo? – Esta vez levanté la mirada, intentando ver su expresión, tanteando el terreno en busca de un gesto de amabilidad ante un personaje hambriento y sediento. Varios mechones de mi cabello ocultaban uno de mis ojos, pero pude encontrar la mirada del cantinero con el otro. Simplemente me miró con desprecio y siguió con su ardua labor de limpiar copas. “Misión fallida” pensé.

Volví a mi peculiar y penosa postura, con mi cabeza reposada sobre mis brazos y mis ojos cerrados. Para mi sorpresa, sentí el placentero golpe de una jarra llena sobre la barra en la que me encontraba. Levanté los ánimos, y mi rostro, en busca de la felicidad. Aquel hombre de ceño fruncido que había limpiado copas desde que llegué y probablemente siga haciéndolo hasta el fin de los tiempos, había puesto frente a mí una jarra de cerveza llena hasta rebosar.

Va por la casa, muchacho. Esta noche es demasiado tétrica allá afuera como para permitir que un estómago vacío arruine el ambiente aquí dentro. – Dijo él, cuyas palabras ahora parecían una orquesta celestial.

No eres de por aquí, ¿No? ¿De dónde vienes? – El sonido de la cantina iba disminuyendo paulatinamente mientras los comensales caían rendidos por el alcohol, al menos los que no se atrevían a irse bajo la lluvia. La pregunta del cantinero fue una especie de conjuro, puedo asegurarlo, porque el resto del lugar quedó completamente en silencio salvo por una especie de música de ambiente que solo Dios sabe de dónde venía.

No, la verdad. No soy de por aquí, ni de ningún sitio. Simplemente voy andando, en busca de algo que aún no sé qué es. - Dije, mientras sorbía un poco de mi gloriosa bebida. Podía notar el aura de disgusto del hombre frente a mí. Quizás no le gustaban los extranjeros, o simplemente desconfiaba de mí.

Si te interesa, puedo contarte mi historia. Al menos una parte de ella, para que entremos en contexto. Después de todo, no creo que el clima vaya a dejarme ir pronto. – Mis esperanzas estaban en mis palabras. Por una parte, quería ser un buen vagabundo y recibir a cambio de mis historias un par de jarras más y quizás algo de comer. Por otra parte, no quería ser desterrado de los aposentos de este hombre, pues odio mojarme, y la lluvia haría más que eso. El cantinero simplemente dejó escapar un resoplido, mientras apartaba las copas que ya había limpiado.

Bien, me parece justo, si vas a ocupar un lugar en mi barra al menos espero seas bueno con las historias. Adelante, muchacho, dime por dónde has pasado, y quizás te ganes a un buen anfitrión. – Oh, las palabras que quería escuchar. Estoy seguro, por lo que confío en mi historia, que la considerará fascinante.

La noche se cobraba la vida de varias horas que ya habían pasado. El sonido de la lluvia aún no cesaba, y el fuego disparaba trozos de leña quemada. La ambientación perfecta, si me permiten decirlo.

Soy, desde que tengo memoria, un aventurero con muy pocos dotes de aventurero. Voy por el mundo simplemente andando porque si. De los pocos recuerdos que tengo de mis padres, recuerdo a mi madre como una dulce mujer cuyo aroma sigo persiguiendo y buscando. A mi padre, francamente, no lo recuerdo para nada y no gasto energía en intentarlo. Soy un muchacho peculiar, eso si. Mis recuerdos más antiguos, en los que estoy empezando a aprender sobre el mundo, están muy borrosos. No sé siquiera la edad que tengo ahora mismo, ni cuanto he caminado. He aprendido mucho, de todo tipo de cosas. Idiomas ya extintos, recetas de cocina increíbles (Aun cuando se me dé terriblemente mal cocinar), incluso formas de luchar de todo tipo. He conocido gente maravillosa, que curiosamente todos terminaron muertos. He conocido, también, gente patética y detestable que también terminan muertos.

Aquel hombre frente a mí me miraba con curiosidad. Estoy seguro que no sabía si era muy bueno mintiendo o estaba frente a alguien muy particular. No pude evitar detenerme para observar si había alguna objeción, y al notar que no era el caso, aclaré mi garganta con un trago de cerveza y continué.

Te contaré, específicamente 4 historias distintas, cantinero. Una de ellas será completamente inventada, y el resto serán reales. Jamás te diré cuál fue la mentira, serás tú quien lo decidirá. - Terminando mi cerveza, sonreí maliciosamente mientras le miraba a los ojos.

Hace un par de años, creo, ¿O era un par de décadas? Ni idea, francamente dejé de contar hace mucho. El caso es que, hace algo de tiempo, estaba caminando sin rumbo alguno como usualmente suelo hacer. El clima era particularmente desolador, el sol era despiadado como si de un asesino en serie se tratase. Me encontraba allí, en medio de lo que parecía un paraje desolado, abandonado incluso por el tiempo y el viento. ¿Qué hacía allí? Se me había dicho, en un chisme de taberna bastante parecida a esta, que había una especie de tesoro escondido en algún sitio. Si, sé que no parezco una persona ambiciosa, pero de algo tengo que vivir, ¿No?

Con muchísimo ahínco decidí buscar algo que me ayudase a llenar mi panza por los momentos, y un trabajo cualquiera no era para mí. No por altos estándares, sino por lo aburridizo que puedo ser. En fin, pasé unas cuantas horas repitiendo la leyenda en mi cabeza, buscando aquella “Roca de tres cabezas” en un sitio donde ni siquiera rocas había. Luego de un determinado tiempo, que admito no recordar exactamente, allí me hallaba yo; justo en frente de una cabaña en el medio del desierto. Bastante lúgubre, y deteriorada, pero habitada. Al entrar, más por curiosidad que cualquier cosa, me encontré con algo que definitivamente cambiaría mi vida; Absolutamente nada. Cambió mi vida, te lo aseguro, ahora soy mucho menos positivo y esperanzador. Decidí pasar la noche allí, pues el camino de regreso era tortuoso y no tenía un mapa, con seguridad me habría perdido.


Pufff, estoy a punto de sacarte a patadas de acá. ¿Pasa algo interesante en tus historias? Vamos, no quiero morir de aburrimiento, ya estoy lo suficientemente viejo. – Replicó aquel hombre provocando una pausa en seco a mi narración. Esto me disgustó, porque francamente me estaba divirtiendo rememorando las pocas cosas de mi pasado que puedo recordar.

No seas malagradecido, estoy contándote algo a alguien que nadie más sabe, y probablemente mañana yo mismo olvide. – Dije con tono despreocupado. Para mi sorpresa, se acercó a mi costado una chica con aroma muy particular; olía a especias y pan. No pude evitar imaginar lo oportuno que sería comer algo. No, no a ella, solo algo de comer. Luego a ella, quizás.

Bueno, te haré un favor y dejaré de lado todos los detalles. ¿Quieres saber de dónde vengo? ¿Qué es lo que he hecho? Bien. Pero antes, ¿Tendrás algo de comer para este pobre nómada? – Puse la cara más penosa y digna de repugnancia que pude haber puesto en toda mi vida. El hombre simplemente chisteó los dientes, miró a la chica de aroma delicioso, y sin decir una palabra la chica entró a lo que espero sea la cocina. Ese gesto, considerado como un “si” a mi oferta de un resumen, me dio energía para continuar.

Pues bien, mi nombre es Lyzander Phyrrus. Sé que mi nombre, en una lengua que probablemente no conozcas, significa “Libertador proveniente del fuego”. No conocí a mi padre, como pude mencionar, pero los relatos lo nombran como alguien despiadado, una persona cínica y sin escrúpulos cuya única debilidad fue la mujer que me dio vida.  Mi madre, al contrario de él, era la persona más humana que pudieses imaginar alguna vez, su gentileza y piedad me empuja a odiar a la gente día a día. Ella fue torturada, y quemada, por supuestamente tener una relación poco usual con mi padre, a quien llamaban demonio. ¿Cuál es la verdad allí? No lo sé, pero este mundo es mucho más grande de lo que podrías imaginar, querido amigo. Debo admitir, ahora que siento que somos como hermanos, que he visto y hecho cosas antinaturales. He visto bestias cuyo nombre da nauseas, y otras cuyo olor aterroriza. He asesinado, he robado y saqueado.

El ambiente se tornó extremadamente tenso, luego de mis palabras. No soy de los que hablan directamente de si mismo, y mucho menos de los que cuentan todo, pero lo sentía una deuda. En eso, el plato de comida fue colocado frente a mí. Y, para ser honestos, los modales son una completa estupidez cuando sientes que no has comido en días. Empecé a devorar mi plato, sin siquiera preguntar qué era o qué contenía. Créanme, estaba delicioso. El hombre sirvió otra jarra de cerveza para mí, esta vez acompañada por una copa de un licor color ámbar para él. Proseguí con mi historia, engullendo rápidamente lo que había en mi boca. Ah, para este punto, la lluvia había parado y el lugar estaba desierto. Pero ni el hombre se había percatado de ello, quizás atemorizado por la posibilidad de tener un asesino en serie justo en frente.

Como decía; me he visto atrapado en muchas situaciones de las que he salido muy lastimado. Otras, me he escapado por suerte. Y otras, he tenido que luchar. Tengo varias habilidades curiosas que espero nunca tener que mostrarte, y para ser francos, creo que confirman aquello de “Demonio” que le decían a mi padre. Eso, o mi madre era una bruja. O qué se yo, la verdad. Mis caminos me han llevado a muchos países diferentes. Por fortuna me he encontrado con personas, como tú, dispuestas a escuchar y ayudar a un extraño. No tengo familia, no tengo amistades, mis relaciones duran un par de noches como mucho, y bueno; no tengo deseos ni aspiraciones. Camino desarmado, sin armaduras, con la simple convicción de colocar un pie delante del otro. Eso si, si hay algo que debo resaltar, es que soy la persona más curiosa y observadora que alguna vez conocerás. Y me gano la vida haciendo unas que otras tareas sencillas y bien pagadas. Como verás, estoy en una mala racha.

Terminado mi plato, el cual devoraba en medio de pausas, tomé como un desesperado de aquella jarra de cerveza que probablemente fuese la última.


¿Cuáles eran esas cuatro historias que ibas a contarme? No te extiendas, muchacho. Solo quiero saber cuál era la falsa. – Dijo mi compañero, esta vez recogiendo las jarras vacías que había en la barra y colocándolas aparte.

En realidad, iba a inventar las cuatro, supongo que me gustan los juegos de ganar y ganar. Pero, algo de verdad habría en la mayoría, la verdad. – Admití, no sé por qué. Se notaba que este hombre no era de aquellos a los que le gustan las bromas. Se notaba, lo digo, por su ceño fruncido y esa vena a punto de estallar al escuchar mis palabras.

El frío minuto de silencio que pareció una eternidad fue interrumpido por una carcajada fuerte y cálida. Provenía de él, para mi sorpresa.


Muchacho, se nota a leguas que eres un completo mentiroso. No voy a culparte, porque puedo decir que llevas andando un buen camino y a veces para sobrevivir se tiene que usar el arma en la que eres experto; la mentira. De resto, llamo falso a todo lo que has profesado hasta ahora. – Vaya, curiosos giros dieron las cosas, a mi favor la verdad. El hombre luego de refunfuñar un poco más y reírse entre dientes de lo que parecía para él una comedia, me dio la espalda y colocó su pañuelo sobre la barra.

Puedes quedarte cuanto más quieras, pero te recomiendo irte antes del amanecer. A los pocos lugareños que vienen del pueblo más cercano a beber por la mañana, no le gustan los extraños. Y no quiero que tengas que mostrar tus asombrosos poderes, o gran demonio. – Con una pequeña carcajada, el hombre salió airoso por la puerta del fondo. No pude evitar sonreír, con los ojos cerrados, ante tal escena. Me sentía un completo tonto, pero como siempre; afortunado. Bajé la cabeza un poco, reposándola sobre mis brazos cruzados y me resigné a descansar un rato antes de partir.



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Los sonidos infestaban, de nuevo, el lugar. Esta vez un poco distinto, pues lo que llegaba a mis oídos era un ruido civilizado. Vías de tren, murmullos en idiomas modernos, y tecnología funcionando por doquier. Abrí mis ojos, lentamente para no quedar ciego ante el resplandor. Allí estaba, sentado en un vagón de tren con destino incierto. O bueno, ahora que hago memoria, me dirigía a una especie de ciudad llena de vidas “especiales”.

Heh, ese sueño, qué curioso. No recordaba tanto de mi hace bastante tiempo.Dije entre dientes, mientras me levantaba de mi asiento dada la proximidad de mi parada destino.
Mi destino, aunque no creyente de esos temas, al parecer se encontraba dentro de aquella famosa y moderna ciudad Éadrom. Un paraíso para quienes buscan una vida tranquila, en paz. Allí había incluso un instituto para seres de todo tipo, cuyo nombre nunca puedo recordar. Algo así como Takurami, pero su fama hablaba por él.

Al llegar a la parada, las puertas se abrieron de par en par, y el primer paso; el más difícil, tuvo lugar para salir de vagón. Es hora de ver si debo seguir andando sin rumbo, o este será mi lugar.


Otros datos:
- Se gana la vida realizando todo tipo de tareas a todo tipo de personas. Desde rescatar un gato, hasta buscar personas perdidas. Sus empleadores lo buscan por medio de recomendaciones, o pequeños posters que suele repartir en sitios concurridos.
- Es especialmente cuidadoso con las mujeres, pues intenta no caer enamorado de ninguna. Más que por otra razón, por egoísmo. Su vida, según él, solo le pertenece a él.
- Suele tener el sueño extremadamente ligero por las noches, pero es usual verlo dormido en medio del día.

Apariencia humana:: Imagen 1.
Apariencia verdadera: La misma apariencia.
Nombre del físico: Sinbad.
Anime/Manga/videojuego: MAGI: The Labyrinth of Magic.

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Finalizada Re: Shall I keep going? || Lyzander's ID

Mensaje por Tamamo no mae el Mar Ago 08, 2017 11:32 pm



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