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Muchas gracias!
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CAPITULO III: Al rescate (Calles)

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Trama CAPITULO III: Al rescate (Calles)

Mensaje por Ambientacion el Sáb Jul 22, 2017 6:07 pm



CALLES
CAPITULO III

• AL RESCATE  •

Una vez que tomaron la decisión que creyeron era la correcta, Lucille, Kaylee y Gabriel inician su travesía por las desoladas calles de la ciudad, directo hacia Takemori. EL instituto estaba bajo el dominio de la Secta, pero ellos se encargarían de liberarlo de su tiranía y traer una vez más la paz y el orden. Los tres jóvenes decidieron emprender su largo camino cuando el sol se ocultó. Sus compañeros le llevan ventaja, pero su misión era la misma y sabían que, tarde o temprano, sus caminos volverían a cruzarse.

El sonido de la lluvia y el soplar del viento era todo lo que podía escucharse en los alrededores. La ciudad, deteriorada por el temblor de la guerra, estaba sumida en un absoluto silencio, un silencio que engullía todo ruido posible hasta hacerlo desaparecer. Las oscuras calles se tornaban peligrosas, no por un posible ataque de la Secta, no parecían estar merodeando por la zona; sino más bien por las secuelas que quedaron luego de su avanzar. Los escombros, las superficies inestables y ahora la propia lluvia hacía que esa zona fuera una caja de sorpresas. No podía preverse lo que ocurriría, el viento comenzó a soplar con más intensidad y los muros, debilitados por múltiples ataques, se agitaban con fuerza. No tardarían en ceder.

La única luz que se hace presente es la de un fuego que aún seguía ardiendo gracias al cobijo de un trozo de pared que lo protegía de la lluvia, algunas farolas intermitentes que brillaban de forma débil e iluminaban pequeñas zonas y el destello de los rayos momentos antes de producir un gran estruendo.

Tal vez no era una buena idea movilizarse por aquel camino, pero su misión era llegar hasta Takemori sin ser vistos e infiltrarse en el instituto a través de las alcantarillas o ducto de ventilación, evitando así las murallas. No quedaban muchos caminos libres de la vigilancia de la Secta y la noche, en ese momento, era su único aliado. Cerca de la posición de los tres jóvenes se encontraba un edificio aparentemente abandonado y en un estado aceptable.  No les proporcionaría una gran defensa en caso de un ataque inminente, pero al menos los resguardaría de la lluvia y el viento. Esperar allí hasta que el clima mejorara no parecía una mala opción.

La casa abandonada tiene las ventanas de la parte frontal bloqueadas con lo que parecen ser tablas de madera, pero en su interior no puede verse movimiento ni luz alguna. El tejado tiene algunos huecos, por lo que el agua no se quedara del todo afuera, pero los muros parecen resistir la fuerza del viento, también podría albergar suministros que pueden resultarles útiles a los aventureros en un futuro.




SISTEMA

•Ambientación•

Los turnos son los siguientes:
-Gabriel Martizer
-Lucille Dawletern
-Kaylee Stoessel

El objetivo que tendrán es el de atravesar las calles y llegar hasta Takemori sin ser vistos. Pueden refugiarse en el edificio abandonado y esperar algunos post hasta que la tormenta pase. De hacerlo, utilizarán estos turnos para trazar un plan y profundizar las relaciones entre sus personajes, después de todo el trabajo en equipo y la perfecta sincronizacion les servirá para afrontar los futuros enfrentamientos. La lluvia no es un impedimento para seguir avanzando, es solo parte del escenario.

Se utilizará el sistema de Aventura para sus roles, lo que significa que deberán rolear lo mejor que puedan, narrando las acciones que sus personajes harán y lanzando los dados de “Aventura” siempre que sea necesario (si deciden abrir alguna puerta, romper una pared, abrir un cofre, etc). No es necesario utilizarlo en cada post, eso dependerá de lo que ustedes hagan en sus roles. Ambientación podrá intervenir para indicarles momentos concretos donde utilizar los propios dados.

Turnos: Máximo de 5 días por usuario para contestar, de no emitir respuesta, se saltea. A la 3ra falta de respuesta, su personaje sera levemente manipulado por Ambientación para dejarlo fuera del tema.



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Trama Re: CAPITULO III: Al rescate (Calles)

Mensaje por Gabriel Martizer el Sáb Jul 22, 2017 9:53 pm

Takemori, un camino distinto y sus compañeras de antes, siendo completamente honestos y sinceros, a Gabriel no le gusta la idea de estar con ellas de nuevo. Las ve inútiles ante un enfrentamiento, respeta la valentía de Kaylee y que Lucille no haya quedado traumada después de disparar contra la chica de hielo en las montañas. Pero mas allá de ello, el se ve como el único apto para el combate, ¿Que armas hay disponibles? Mas allá de los bisturíes u otras cosas, solo están su espada y las armas Xen, no les han dado nada en el templo. Y aunque le duela quedarse con menos opciones de batalla, se vio en la auto-obligación de darle sus armas Xen a las chicas.

Sacrificando el poder y alcance del rifle, lo desarmo para adquirir dos pistolas Xen, sin embargo, a Oka no se le ocurrió hacerlas "mejorables", así que solo son dos pistolas Xen, ni mas ni menos. Quedándose el únicamente con la espada Xen, ademas del traje, aquel que aun no se ha sacado, pero de todas formas, no ha sudado y mucho menos ensuciado, agregando que el aveces no es el mas higiénico de todos. Camina principalmente al frente de sus compañeras, pedido directamente por el, para poder funcionar como escudo en caso de que ataquen de lejos. Aunque no conoce del todo la resistencia del traje Xen, prefiere que este se encargue de recibir los golpes, aun a costa de ser lastimado el mismo.

Camina en silencio, atento al sonido, lleva su abrigo de las montañas, aunque es un poco pesado a causa del agua, el lo aguante, mas por "entrenamiento" que por otra cosa. Tiene ambas manos en su espalda, su mano derecha metida dentro de la manga de su abrigo para protegerla del agua y el frió. Bajo esta, su mano izquierda, que esta fuera ya que es con esa que sostiene su espada, sosteniéndola de la vaina cerca del mango. Ya ha practicado, apenas dos segundos serian suficientes para desenvainar su espada y poder atacar si algo llegara de frente.

El viento, los truenos, el agua, sus compañeras, todo resulta una molestia para el, antes el pensó que llegaría un momento donde se arrepentiría de esta decisión. Y paso, dos veces, primero cuando le dijeron con quien iría, y luego al ver la lluvia, sin embargo, no quiere que ellas noten el enojo en su rostro. No quiere que ellas se den cuenta de lo que piensa, prefiere que aquello se quede en silencio y solo para el, sin problemas, sin nada. -A este paso no creo que podamos conseguir algo si vamos contra la Secta, opino que, en caso de que los demás ataquen ahora lleguemos como refuerzo sorpresa que formar parte del frente, esa es mi opinión- Su tono de voz, tan frió como el ambiente que los rodea irrumpe en el silencio de la noche, en su propia estrategia, para un mejor ataque coordinado lo mejor es esperar a que la tormenta cese.

Para Kaylee y Lucille:
Gabriel explico vagamente como funcionan las pistolas Xen, literalmente, "Tienen un alcance de 6 metros, sin retroceso y un efecto peor o menos como una bala, tienen 20 disparos", eso es lo que dijo y nada mas. Si entramos en la casa haré un dialogo explicando mejor como funcionan y todo.


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Trama Re: CAPITULO III: Al rescate (Calles)

Mensaje por Lucille Dawletern el Jue Jul 27, 2017 11:47 am

Conforme avanzaban y el agua de lluvia cubría su cuerpo, sus ojos no daban crédito a la escena que se presentaba ante ellos, la desolación, el caos…la desesperanza, algo que sin duda para alguien como ella resultaba ser un escenario terrible, pero no estaba dispuesta a permitir que su extrema sensibilidad a esos casos le afectara a tal punto de nublar su juicio y determinación, no, aquel ambiente solo hacia crecer ese deseo por ayudar, no podía perder la esperanza en ese instante pues ese ¨estado de ánimo¨ era su más grande virtud.

Pero no podía pasar inadvertido la situación del ambiente, si bien aquello resultaba triste de ver, centrarse solo en la emoción que la escena le causaba hubiese sido demasiado imprudente, las paredes como los cimientos de cada lugar le resultaron extraños a la vista, considerando las grietas y el deterioro era de suponer que habían entrado en ¨campo minado¨ y no en el sentido literal de la palabra, la zona a todas luces resultaba peligrosa y un paso en falso podía llegar a ser el último, no podía distraerse pues debido a la escasa iluminación apenas pudo notar ciertos detalles de la condición y peligro del lugar.

De alguna forma se sentía aliviada de estar en el mismo equipo con los cuales inicio aquella travesía pese a que les faltaba Killua, de alguna forma para Lucille se le hacía más sencillo confiar en personas con las cuales interactuó previamente aunque fuera en una situación tan catastrófica como la que pasaron en la montaña. El simple hecho de recordar las veces que disparo contra la mujer de hielo la hacía sentir escalofríos los cuales se veían potenciados por el frio y su cuerpo húmedo ante la lluvia, más aun al recibir aquella pistola por parte de Gabriel, la cual dudo en tomar por al menos unos segundos aunque termino por aceptarla, sabía que en cualquier momento podían ser atacados y no había otra opción más que defenderse, ella sabía usar armas de fuego gracias a su padre y aunque no quisiera admitirlo Vincent –el mafioso que la busca y el demonio del cual ella estuvo enamorada- también le había enseñado a usarlas aunque de una forma algo ¨inusual¨, su desagrado por la violencia no era injustificado, menos aún su renuencia a las armas de fuego pues la cicatriz de la bala que tenía entre la ingle y su cadera era un constante recordatorio de aquello que vivió y provoco antes de ¨huir¨ de Seattle para llegar a la supuesta seguridad de Éadrom.

Lucille solo asintió a las palabras de Gabriel, sabía que aunque tuvieran la misión de infiltrarse no estaban exentos a un enfrentamiento por lo que debían pensar bien lo que harían —La naturaleza no parece estar de nuestro lado— Comento la joven de pronto manteniéndose detrás de Gabriel quien había decidido tomar la delantera al parecer, algo que a ella no le incomodaba en realidad, ante sus ojos lo más aptos para tomar liderazgo eran él y Kaylee por su personalidad fuerte en comparación a ella que todo lo que hacía lo efectuaba en base a emociones y la desesperación del momento.

—Deberíamos resguardarnos del frio y la lluvia…no tendría sentido seguir avanzando y llegar afectados por el clima o ser sorprendidos en el peor de los casos— Se aventuró a decir aunque eso lo decía desde un punto humanamente hablando, al menos el frio en algún punto le pasaría factura a ella aunque no conocía nada de la resistencia ni si eran humanos o no sus compañeros, desde su estanca en la ciudad había aprendido a no dejarse llevar solo por la apariencia de las personas pues por muy humanos que parecieran no todos resultaban serlo.
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Mensaje por Ambientacion el Sáb Ago 05, 2017 3:24 pm

Ambientación.

El clima empeora para nuestros protagonistas, los cuales parecieran estar totalmente expuestos ante un ataque sorpresa o de alguna patrulla. Sorpresivamente, todo esta en silencio, siendo lo único que puede escucharse el sonido de las gotas golpeando el pavimento y las casas de los alrededores. Ya era sabido que las patrullas de la vil organización estaban siempre merodeando en todo rincón de Éadrom, pero su actividad se vio reducida. Todo esto se explica porque están usando la mayoría de sus fuerzas en una explosiva guerra, lejos de la ubicación de los 3 alumnos. Por otro lado, la base de La Secta esta siendo atacada. Una suma de factores es lo que afecta por igual a las personas en toda la ciudad. Todos están conectados en cierto punto.

La lluvia se vuelve mas turbulenta. Ya no son simples gotas que mojan, son gotas que pesan y no reducen la visibilidad alrededor. Los truenos azotan por igual en el aire. Seria decisión de ellos si seguir caminando o refugiarse por unos instantes en alguna de las casas abandonadas que están cerca.

Off-rol:
El turno de Kaylee es salteado por inactividad. Es el turno de Gabriel.

Tienen la opción de seguir en aquella lluvia o refugiarse en alguna casa, hasta que la tormenta termine.

¡Buena suerte!
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Mensaje por Gabriel Martizer el Mar Ago 08, 2017 7:02 pm

-Refugiemonos entonces, al menos un poco si es que la tormenta tarda en irse- Son sus ultimas palabras antes de volver al silencio anterior, nota como las gotas se hacen ahora mas pesadas, no solo ellas, si no también su abrigo. Aumenta la velocidad de sus pasos hasta llegar a una casa abandonada, la que en mejor estado pudo vislumbrar entre la lluvia. Una vez adentro observa el lugar, un living destrozado, apenas puede verse algo adentro, pero cada rayo que cae deja ver el interior mas claramente por unos segundos, o lo que pueda verse a través de las tablas. Aprovecha uno de esos segundos para ver una silla, la pone de pie y sobre el respaldar de esta deja su abrigo, luego se sienta en el suelo, dejando su espalda contra la pared.

Debería decir algo, no solo estar en silencio, pero el es malo, aun ahora es malo para las conversaciones, sobretodo en esta situación. Sus pies están estirados por el suelo, su espada la dejo reposando sobre sus piernas, y su mirada se queda en la ventana entrablonada. Las gotas de agua caen por los agujeros del tejado, mojando algunas partes de la casa, pero el se sentó lo mas lejos que pudo de ellas, y evito poner su silla con el abrigo bajo una de esas goteras. Guarda silencio, sin pensar en nada, pero aun así, al decidir aquello, el mismo seria capaz de dormirse en unos segundos si nadie habla, o sucede algo interesante.


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Mensaje por Lucille Dawletern el Dom Ago 13, 2017 10:03 pm

Creyó que la lluvia iba a amainar en algún momento sin embargo eso no sucedió pues la lluvia arrecio de un momento a otro provocando que se volviera más difícil avanzar, la poca visibilidad se encontró reducida considerablemente y ante cada sonido de truenos, Lucille se sobresaltaba, no era que les tuviera miedo pero en ese instante cualquier sonido resultaba ser motivo de alerta.

Ante las palabras de Gabrielle, ella solo opto por asentir y seguirlo hasta que se encontraron dentro de aquella casa abandonada a lo cual Lucille solo opto exprimir su cabello seguido de sus ropas para quitar el exceso de agua y aprovecho los fugaces momentos de luz para buscar cosas que pudiesen servirles en ese instante —Tal vez haya velas o alguna lámpara en algún lugar, incluso comida o algo con lo cual podamos esperar que pase la tormenta— Comento intentando justificar por qué no se quedaba quieta pues a esas alturas ya había tropezado con algunas tablas aunque sin llegar a caer.

—Esta pistola…nunca había visto alguna así— Comento intentando saber más al respecto, como usarla en caso de que se necesitara aunque realmente esperaba no llegar a ese punto, debían pensar lo que harían después, plantear los diferentes escenarios y al menos ella se estaba mentalizando con la peor de las situaciones para que no la agarraran con la guardia baja aun si eso la abrumaba de igual manera.

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