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Hace 6 años se creó esta comunidad con la intención de unir a los roleros y crear una familia. Hoy me es grato decir que se ha cumplido desde el inicio. Bienvenidos a Éadrom, bienvenidos a Takemori.

Muchísimas gracias a todos nuestros usuarios. Este es un triunfo que compartimos no solo con los registrados actuales, si no también con aquellos que se fueron.
Muchas gracias!
6 AÑOS
Instituto Takemori Rol [ITR] es un foro de rol libre basado en una escuela que acepta seres sobrenaturales y humanos para que estos interactuen y se vea así que la paz es posible. Sin embargo nada puede ser utópico. No existe la paz eterna. Takemori se encuentra en una ciudad 'mágica' llamada Éadrom, la ciudad de la luz, creada por un ángel para que todo aquel que habite allí esté protegido. El ambiente es siempre agradable y puedes encontrar diversos secretos en este. Atrévete a interactuar con nosotros en un foro donde todo es posible.
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The Doll, the Knight and the blond one [Priv. Saori/Yuki]

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Tema Privado The Doll, the Knight and the blond one [Priv. Saori/Yuki]

Mensaje por Cloud el Lun Jul 17, 2017 8:09 am

Aquella mañana era como si el cuerpo de Cloud pesara unos quintales más de la cuenta, o que las sábanas lo estuvieran reteniendo en la cama hasta mediodía. Ese día realmente se encontraba algo más fatigado y cansado de lo normal, necesitaba reunir tantas energías que eran las 12 AM y aún se encontraba en cama. Aquel apartamento en el que vivía, situado por el centro de la ciudad de Éadrom, se trataba de un estudio de unos 20 metros cuadrados. Era un espacio algo pequeño en comparación con otros apartamentos y casas, teniendo incluso que ahorrar sitio con una de esas camas que se guardan en la pared en forma de armario, con aquel sistema que con elevar simplemente el somier ya poco a poco cedía y se cerraba junto a la pared, como si fuera un "armario cama". El apartamento se encontraba limpio casi siempre, no le gustaba al chico vivir en una pocilga y se esforzaba por mantener su hogar reluciente. Era para satisfacción propia, al fin y al cabo no recibía visitas... La luz intensa del mediodía ya entrado se filtraba por las rendijas de las persianas echadas justo al lado de la cama de Cloud, algunos rayos de luz del Sol dirigiéndose de forma molesta a los orbes azules del chico, llegando a irritarlo a tal punto que se vio obligado a levantarse y espabilar de una vez, aún con el cuerpo algo adolorido y exhausto.

"¿De dónde viene todo este cansancio...?", se preguntaba el rubio mientras se encaminaba de forma algo pesada y lenta en dirección al frigorífico, echando el guante una vez a su altura a un pequeño cartón de leche para llenarse con ella un vaso pequeño y dar lentos y pausados sorbos en él, echando un vistazo mientras subía lentamente las persianas al exterior. La luz del Sol era casi tan radiante como siempre, lo cual en parte molestaba al chico ya que le era dañino a los ojos tal brillo.
"Hoy... Es el día. Debo estar preparado...", pensó en el momento que vio familias y demás transeúntes habitar las calles que se extendían bajo sus ventanas, continuando con los sorbos fugaces y lentos al vaso de leche.

Aquel día debía estar centrado. No siempre recibía encargos de secuestro, por lo que debía centrarse al máximo aquella vez... Acostumbrado a matar, le resultaba en parte más peliagudo capturar con vida. Pero como ese era el caso, debía de tenerlo todo bien organizado y planeado.


[Hace un par de días, por la noche. En un callejón de los barrios bajos de Éadrom]


Música Ambiental 1:


-... ¿Esta chica de pelo azul es mi objetivo...?- Preguntó Cloud mientras sostenía una foto sacada en la lejanía de una chica aparentemente joven enfundada en un traje de maid, acompañada por otra chica con apariencia felina y ataviada en trajes... ¿De caballero...? Quizás fuera uno de esos disfraces tan extraños que eran populares hoy en día. El rubio ignoraba dichas modas de todas formas.

-Exacto. Nos han llegado rumores de que esa chica es una muñeca...- Respondió un hombre de unos cuarenta años que se situaba frente al chico, con un rostro desaliñado, intimidante y lleno de cicatrices, de pelo negro revuelto e incluso con un ojo parchado, concretamente el derecho. Iba enfundado como solía ser habitual en las mafias yakuza con un traje de un color rojo oscuro liso -... En nuestra "Familia", las sirvientas nos son muy útiles. Tener a una muñeca como una... Realmente nos haría ganar prestigio entre las demás Familias.

-... Entiendo... ¿Tiene alguna información sobre dónde podría encontrarla?- Saltó el chico a una nueva pregunta mientras guardaba en el bolsillo derecho de su pantalón la foto de su objetivo, volviendo sus orbes azulados a los avellana de aquel hombre, interrogativo.

-Tenemos la dirección de la casa en la que sirve- Respondió el hombre trajeado, buscando en el momento que decía aquello en el bolsillo izquierdo de su pantalón para entonces darle una vez encontrado un papel casi en blanco al rubio, con únicamente una dirección escrita en él -Podríamos hacernos cargos nosotros mismos de la chica, pero es posible que dejemos evidencia de nuestra presencia en el lugar del secuestro, o incluso que debamos aniquilar a sus amos llegado el caso...

-No se moleste... Conmigo la tendrán aquí sin evidencia alguna, asegurado- Asintió un par de veces el chico ante las palabras del contrario, tomando el papel y volteándose con ello en dirección a la salida de aquel callejón, caminando hacia él lentamente.

-La queremos en nuestra mansión en un máximo de 4 días, chico...- Comentó a últimas el mafioso, mirando de reojo al rubio con cierto brillo asesino en sus ojos -... Espero sepas lo que haces...

-... Hai, hai...- Respondió vagamente Cloud, alzando un poco su brazo izquierdo y meneando de un lado a otro la mano en señal de despreocupación y de restar importancia al asunto, desapareciendo finalmente al cabo de unos segundos tras la esquina del callejón.

Aquel encargo se lo pagaban con una gran cantidad de dinero... Era bastante atractivo a los ojos del rubio, por lo que se dispuso a planear el secuestro de la chica peliazul en el mismo momento en el que estuvo de vuelta en su apartamento.


[Más tarde en la actualidad. 7 PM]


Música Ambiental 2:


Se encontraba en lo alto de los tejados de aquellos edificios que se situaban en las calles de aquella zona de Éadrom, haciendo una especie de guardia constante, a la espera de encontrar alguna pista o figura que fuera semejante a su objetivo y poder de esa forma seguirle el rastro. Al fin y al cabo, aquella zona se encontraba aún transitada por el momento... Y debía de encontrar la forma de atrapar a su objetivo en un lugar menos habitado, para así no llamar la atención.

Observando nuevamente la foto mientras se asoma constantemente por la cornisa del tejado del edificio, aguarda la aparición de la peliazul de la foto que sostiene en la mano izquierda. La luz del Sol se había teñido de un anaranjado propio del atardecer ya cercano de aquel día, las sombras tanto de los edificios, transeúntes como del propio chico se habían vuelto largas y extensas, y pronto llegaría el momento del día que más le gustaba a Cloud: La noche. Si la operación se alargaba hasta tal punto de que finalmente el manto de estrellas hubiese caído antes de secuestrar a la muñeca, lo tendría incluso más fácil teniendo en cuenta que habría más oscuridad en el ambiente. Más oscuridad que aprovechar para escurrirse entre las sombras y asaltar a la chica cuando menos se lo esperara.

"... Me pregunto... Si una muñeca es capaz de sentir...", pensaba con cierta curiosidad el rubio, sin apartar casi por ningún momento la mirada de la entrada a la supuesta casa en la que sirve el objetivo. "Quizás... Pudiera comprobarlo antes de entregarla...". Una intensa curiosidad e interés comenzaron a invadir al joven incluso antes de hacer contacto con su víctima. Pero no era momento para pensar y reflexionar sobre tales trivialidades. Debía concentrarse al máximo.

Debía secuestrar a la chica.


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Tema Privado Re: The Doll, the Knight and the blond one [Priv. Saori/Yuki]

Mensaje por Saori & Yuki el Lun Jul 17, 2017 10:11 pm

Desde temprano Saori se había levantado para hacer el aseo del hogar, era costumbre que siempre se levantara antes que los demás, pero en esta ocasión era distinta, se había levantado aun mas temprano  y la razón era porque según le habían informado en la noche abría una cena especial. Lavo la ropa y plancho la que con anterioridad se había encargado de que estuviera en perfectas condiciones al ser las que sus señores ocuparían esa misma noche. Una vez teniendo todo aquello preparado se dirigió a la cocina para hacer el desayuno.

— Saori—Escucho una voz media adormilada dentro de la cocina acompañado de lo que parecía ser una caída junto con algún objeto. La chica suspiro y entro al lugar para fijar inmediatamente su vista al suelo, donde se encontraba un semi-felino sentado, sobándose la cabeza—Lo siento nyan~ Estaba buscando un vaso—Decía esto para luego mostrar parte de su lengua y guiñarle un ojo a la contraria—En mueble que esta arriba de su cabeza joven Felix—Le contesto sonriendo ligeramente, algo que no era habitual en la muñeca era que su rostro mostrará emoción alguna, sin embargo solía hacerlo cuando estaba a solas con el felino que siempre decía de manera orgullosa que era un caballero— ¡Oh! ¡Cierto Nya~! —Respondió con gran sorpresa en lo que se reincorporaba rapidamente, levantaba la silla que había botado de paso para finalmente buscar el vaso.

La cocina era un lugar bastante amplio al igual que la casa por completo, por lo que cualquiera que entrara se demoraría un par de minuto en encontrar lo que buscase al menos que tuviera la buena suerte de encontrarlo a la primera. Había varios muebles, cajones y mas de una cocina. El fregadero que también era bastante amplio se notaba limpio y reluciente, mientras que al lado estaban las típicas rejillas donde se pondría los trastes limpios, pero que estaban vacías. Todo estaba guardado en su lugar, de manera que el chico al entrar solo tuvo que arrojarse a la búsqueda del tesoro perdido (que realmente era un vaso) antes de que si quiera escuchara los pasos de la sirvienta acercarse.

—No me digas joven Felix, suena extraño—Se volvió a escuchar la voz del felino que parecía algo molesto mientras se servia el agua— ¿Debería decirle jovencita?—Pregunto la contraria con un rostro de estar algo extrañada por la molestia del contrario—Nononono, solo Felix. ¿No hay nadie cerca y somos amigos, no? Deja las formalidades entonces, ¡tu lo prometiste! No hay personas, no hay problemas— Dijo esto último mientras alzaba el vaso con agua en la dirección donde se encontraba la chica. Saori tenia ganas de discutirle aquello de que eran amigos, pero conocía tan bien al felino que sabia como terminaría la discusión sin importar que le dijera—Felix...—Pauso un momento antes de volver hablar en lo que veía a su compañero tomarse el agua con una sonrisa y moviendo la cola de un lado a otro— ¿Que le gustaria desayunar?—El felino le quedo mirando seriamente e incluso parecía estar pensando por un momento hasta que hablo—¡Un pájaro asado!—La contraria solo pestañeo un par de veces mostrando su total sorpresa antes de que escuchara hablar nuevamente al gato que le estaba gastando una broma—No es en serio, ¡no pongas esa cara! Cualquier cosa que prepares estará bien—Apenas termino esa frase, vio como dejaba el vaso en el fregadero y luego se acercaba a ella para acariciarle la cabeza— ¡Iré a cambiarme nyan~! ¡Hoy día saldremos de paseo cha chan~!—Solo fue un momento, su caricia en conjunto con esas palabras algo melódicas, la muñeca no había tenido ni tiempo para decirle que ese día no podría jugar con él, o si quiera cumplir sus caprichos— ¡Fe-Felix!— Intento no gritar muy fuerte para atraer su atención, sin embargo el semi animal ni se molesto en parar, solo seguía su camino por el pasillo moviendo la cola de un lado a otro— ¡Te ayudare con las bolsas Saori~!— Se le alcanzo a escuchar antes de que desapareciera, indicándole que realmente la acompañaría en las compras que debía hacer en la tarde luego del almuerzo.

2:00 PM
Hora del Almuerzo, en la mesa.

El silencio parecía estar reinando en el comedor, a penas y los ruidos que se escuchaban eran el de los cubiertos al cortar la carne o cuando tomaban algunos de los bol que estaban en el centro de la mesa con algunos agregados. Saori se encontraba sentada en aquella mesa con su típico traje de sirviente como de costumbre en compañía de los que en este momento debía llamar como padre y madre, ademas de Yuki y su hermana. En su mente, pasaban varios recuerdos mientras comía, estaba desconcentrada realmente, ni siquiera sentía el sabor de lo que ella misma había preparado, solo se llevaba algo a la boca y luego lo masticaba sin pensar si quiera en que podría haber fallado esta vez en el almuerzo como solía hacerlo a diario. Una critica de su misma limpieza, cocina u otras cosas con tal de mejorar para poder sentirse conforme con su propia persona.

Fragmentos de
 Recuerdos.


—¡Kaori! ¡Kaori! ¡Kaaaori! ¡Despierta por favor Kaori! —

Aun recordaba esos gritos, no eran suyos, eran de alguien mas, de la persona que estaba al otro lado de la cama tomando la mano de su hermana que estaba para su lado. Ella no gritaba, solo lloraba, no le salia la voz para gritar, ni quería perturbar el sueño de su hermana que estaba enferma, ¿Había caído en un coma? ¿O solamente estaba muy cansada por culpa de su enfermedad? No era algo que quería recordar exactamente, sin embargo ahí estaba recordándolo, otra vez. Había sido envenenada por el sustituto del cocinero de la casa, y eso lo supieron tiempo después, cuando su gemela se recupero. Según los hechos que ella había relatado, daban los indicios de que había sido aquello y al investigar mas a fondo, descubrieron que era verdad.

—Saori cocina delicioso, ¿Por qué no la dejan hacerse cargo de aquello? Ella nunca nos haría daño, al menos hasta que regrese su viejo amigo—

La gemela de la muñeca al decir aquellas palabras no tenia ni idea de que provocaría...

—Saori, ya que estas limpiando la cocina, ¿Qué tal si aprovechas de limpiar mi cuarto? Hoy con tu padre saldremos y llegaremos algo tarde, por favor—

Ni que ella misma al aceptar ese tipo de peticiones se perjudicaría, solo quería tener el cariño de nuevos padres, ser...una buen hija.

—Madre, ¿Por qué están despidiendo casi todos los sirvientes de la casa?—.

—¿Hm? Solo para evitar traiciones, ademas, mientras estés tu, no lo veo necesario, después de todo eres una doll, eres perfecta para encargarte de la casa y que a tu hermana no le pase nada—.

—...pero—.

—¿Hm..? ¿Te vas a quejar? Kaori se la pasa estudiando, esforzándose para ser la mejor, claro tu también estudias pero no tienes las habilidades como ella, ademas como ahora eres una doll, obviamente seras mas débil de lo que ya eras antes...Piénsalo, tu hermana estudia y mi marido junto a mi trabajamos para que puedan vivir plácidamente ambas, ¿No seria bueno que ayudaras en algo?—.

Tal vez si en ese momento hubiera contestado...lo que era en la actualidad seria diferente...

—¿Ves..? Tu también piensas que es una buena idea—.

Aquello, aquello lo había dicho mientras le acariciaba la cabeza a la chica. Ella no le miraba, solo miraba el suelo, y empezaba a preguntarse...

"¿Si hago esto? ¿Si ayudo como ella dice? ¿Seré parte de la familia?".

Solo le quedo averiguarlo, y este era el resultado después de tanto tiempo.

Alguien la llamaba, una voz que le parecía conocida y hace poco había escuchado en sus propios recuerdos.

Cierre de
fragmentos
.


— Saori-chan, ¿intenta llegar lo mas antes posible cuando vuelvas de las compras esta bien? Necesitamos que esta cena sea perfecta —Se escucho hablar a su madre, en lo que la peliazul solo levantaba la mirada para a sentirle con la cabeza en el momento que la mujer la mirara.

— No te preocupes madre, solo con que ella haga la cena todo sera perfecto—Aquella era la voz de su hermana que en aquel momento le estaba sonriendo— ¿Segura no quieres que te ayude a cocinar para que no estés tan presionada? —.

— Estaré bien, Onee-sama. Preocúpate de estar bien arreglada para cena— Contesto con una sonrisa, mirando de reojo a sus padres que ya habían alzado la mirada con algo de desagrado. Esto era algo de las tantas cosas que su hermana nunca se percataba, y para Saori aquello estaba bien. En su mente prefería aguantar todo eso sola, sin la necesidad de tener que recibir la ayuda de nadie, así todo estaría perfecto.

— ...pero tu también también debes estar ahí aunque te encargues de la cena, no te vayas a ocultar entre las sirvientas como la última vez—La voz de su hermana parecía algo molesta, y ella lo único que podía hacer era sonreírle ligeramente— Esta vez no va faltar sirvientes como en aquella ocasión...—Su voz se oía amenazante, por lo que la chica no pudo hacer nada mas que a sentirle con la cabeza para que la semblante de su hermana dejara también de verse tan amenazadora.

Yuki solo estaba en silencio, moviendo su cabeza de un lado a otro mientras comía, fingiendo que estaba ignorando la conversación y no estaba viendo a sus señores. El felino detestaba esa conducta, pero mas detectaba no poder hacer nada al respecto cada vez que sucedía en la mesa.

Una voz mas grave y ronca empezó hablar, aquel como era de suponer era el padre de las chicas— El señor Yuki te acompañara para que no tengas problemas con las bolsas, y si necesitas mas ayuda podemos enviarte a otro guardia solo intenta no tardar. No sabemos como es la gente de esta ciudad y...—No quiso terminar de hablar, con solo eso bastaba para que Saori entendiera la idea de que no tenia problemas de prestarle mas ayuda mientras no fuera por mucho tiempo, pues ellos necesitaban mas la protección que ella, y para que su otra hija no lo comprendiera empezó toser como si se hubiera ahogado con algo—Cuidado padre..— Se escucho proveniente de la gemela—Bueno, lo que quiero decir es que...ten cuidado hi...— Esta vez si fue interrumpido— ¡Nyan~!  ¡No se preocupe señor, conmigo bastara para ir de compras y volver!—El hombre no dijo nada, solo rió un poco para luego a sentir con la cabeza, indicándole que aquello estaba bien, mientras que Yuki a pesar de que sonreía, por dentro sentía ganas de golpear a algo. Odiaba la hipocresía y la injusticia que había contra la peliazul porque ni siquiera la consideraban un ser vivo.

¿? PM
Después de las compras, fuera de la casa.

El sol parecía estar ocultándose, la sirvienta de la casa ya había llegado a su hogar hace un par de horas con todo lo que necesitaba para la cena o eso pensaba, entre platillo y platillo que cocinaba se percato de algo, había olvidado los ingredientes para el postre y otro para el plato fuerte, por lo que a penas lo noto salio corriendo de la cocina, claro, dejando con antelación las instrucciones a los otros sirvientes que habían llegado para ayudar.

Por otro lado, Yuki se encontraba en la puerta de la cocina, viendo correr a las personas que estaban dentro de un lado para otro, y de paso estaba riéndose como en cada mueble tenia un papel pegado con un inscrito para decir que contenía este—¿Qué tal si luego dejas los papelitos ahí Saori?—Comento antes de soltar unas carcajadas para luego ver a la chica saliendo. No se había percatado de que se había puesto a dar mas ordenes, y aun si lo hubiera visto no le extrañaría porque parecía la chef de un local de alta clase con la diferencia de que ella iba poniendo sus toques en cada platillo que cocinaban.

—¿Eh? ¿Saori? ¿A donde vas? ¿Te enojaste? ¿Y la ce..?—La peliazul ya le estaba tapando la boca y haciendo un sonido de silencio, acto seguido prosiguió su camino, claro con el gato siguiéndola por la curiosidad— ¿A donde vamos?—Murmuro con aire de misterio, parecía fascinado por la situacion—No puedo creerlo, Saori rompiendo las reglas—Seguía hablando bajo a la vez que intentaba no reírse—Shh.. Señor Felix cállese por favor, se me olvido comprar algo y si usted se va, sera aun mas sospechoso—El semi animal abrió los ojos de la sorpresa, no esperaba esa respuesta ni que le dijera señor, y solo por eso frunció el ceño—No estoy tan viejo—Le discutió, como si no le hubiera prestado atención a lo que la muchacha acababa de decirle—Señorita Felix, no es el momento por favor—Suplicaba en lo que seguía caminando por el pasillo con cuidado de que los señores de la casa no la fueran a pillar—¡SIEMPRE ES EL MOMENTO!—Llego a gritar el contrario, solo para decir aquella frase mientras levantaba su brazo y apuntaba hacia arriba con su dedo indice—¡Felix! En serio, por favor.. necesito terminar esa cena sin problemas y los invitados no tardan en llegar—La forma en que alzo la voz la muñeca hizo que el felino quedara mas sorprendido que nunca, e incluso se sentía algo culpable por haber gritado—Lo siento, solo tenia ganas de decir la frase. No te alteres, te acompañare para que no te pase nada, ya es algo tarde—La contraria le miro de pies a cabeza e hizo un gesto de no muy claro, hasta su enojo aun parecía notarse en su rostro—Dudo que pueda defenderme si esta vestida así señorita—Comento, deteniéndose un momento frente a la puerta principal después de haberle observado. Aquel felino estaba vestida como una dama perfecta para estar en una fiesta de gala, o mejor dicho para la cena de esta noche.

—¡Dije que iré y es porque lo haré, te guste o no nyan~! —Insistió luego de un minuto meditándolo, sin embargo para cuando hablo nuevamente Saori ya había salido por la puerta dejándolo solo—¡No me dejes hablando sola nyan~! ¡Eso es cruel!—Le siguió, cerrando la puerta al salir e intentando no hablar tan alto al no querer llamar la atención—Saori, ¡No me dejes sola nyan~!¡Se que los mejores amigos se tratan mal, pero tu forma de tratarme me hace daño nyan nyan~!—El caballero, ahora disfrazado vestido de mujer que incluso llevaba una pequeña cartera entre sus manos ya estaba empezando a dramatizar como cada vez que quería hacer reír a la contraria. Movía su cola en incluso se meneaba así mismo mientras exclamaba cosas poco coherentes en lo que la muñeca solo daba un suspiro, no de cansancio si no de alivio en lo que ambas caminaban hacia un lugar donde transitara algún transporte publico que podría llevarlas al supermercado mas cercano.

—No fueron mis intenciones señorita, pero tengo algo de prisa para sus juegos—Respondió en lo que una pequeña sonrisa aparecía en su rostro, realmente le hacia gracia que se comportara así, sin embargo nunca reía—¿Juegos? ¿Llamas a nuestra amistad juego? ¡Nyan! ¡Eso es doloroso!—El chico se tapo la cara disimulando cubrir sus lagrimas—¡Hieres mis sentimientos!—Y siguió dramatizando su propio espectáculo a la vez que caminaba, dejando ver sus ojos nuevamente pero que estaba cubierto de lagrimas—Señorita, se le arruinara el maquillaje..—Comento en lo que sacaba un pañuelo de sus bolsillos y se lo pasaba.

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Ese mismo vestido, pero lo que es esta de negro seria de color azul, a excepción de las panti/medias que seria de color blanco.
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Tema Privado Re: The Doll, the Knight and the blond one [Priv. Saori/Yuki]

Mensaje por Cloud el Mar Jul 18, 2017 8:59 am

Los minutos pasaban... Y Cloud se encontraba pacientemente aguardando en el tejado de aquel edificio. Su mirada se posaba una y otra vez a través de unos edificios, los cuales dejaban a ver entre sus separaciones casas lujosas, propias de gente rica. "... Esa zona debe ser de la gente adinerada...", intuyó el rubio, mientras sus orbes azules destellaban un brillo ciertamente rencoroso y molesto. Como alguien el cual vivió entre la pobreza y vivió una mala vida durante gran parte de su existencia, no podía evitar guardar en su interior algo de... "Desconcierto", hacia tales personas adineradas. ¿De dónde sacaron el dinero...? ¿Se lo merecen? ¿Hacen buen uso de él, o sólo se lo gastan en tonterías caprichosas? Aunque realmente no le incumbía, aquellos pensamientos varias veces acudían a su mente, perturbándola por unos minutos hasta que siempre decidía dejar el tema de lado al ver que no llegaba a ninguna conclusión clara. Lo mismo ocurrió en ese momento: Meneando levemente su cabeza de un lado a otro, apartó de esa forma sus pensamientos a un lado para volver a centrarse en vigilar la entrada a la especie de "mansión" que era donde según aseguraba la dirección que le dio el papel del mafioso, servía la muñeca objetivo del encargo.

Esperó, y esperó... Hasta que, de pronto, su mirada se entrecerró y su ceño se veía fruncido ligeramente, agudizando de esta forma su vista mientras, con un tono frío, comenzó a hablar consigo mismo en murmullos.


Música Ambiental 1:


-... Te encontré- Soltó el chico nada más ver la chica a la cual debía secuestrar ataviada en su traje de maid, como el de la foto, junto a la acompañante que la foto misma mostraba a su vez. Sólo que aquella vez no iba enfundada en un traje caballeresco, sino en uno algo más femenino: Un traje para una fiesta. "... Están por el momento muy lejos... Además de que esta zona se encuentra muy transitada... Les seguiré el rastro...", pensó Cloud, mientras se sacudía un poco los hombros para entrar en calor y comenzar a correr por el tejado en el mismo sentido en el que caminaba la pareja en la lejanía, saltando entre los huecos que dejaban entre sí los edificios en forma de callejones estrechos de forma ágil y rápida. "No puedo seguirles así... Estoy lo suficiente alejado para hacerlo por tierra...". Al reflexionar sobre aquello, el rubio usó una de las separaciones de los edificios para bajar saltando de ventana en ventana y aferrándose a los alféizar de cada una para luego impulsarse con las piernas en la pared a otras del edificio opuesto, finalmente tocando sus pies el suelo tras un minuto de descenso.

Se sacudió un poco el polvo que había acumulado con ello sus prendas y, apresurándose para salir del callejón, comenzó a dar un severo esprint, cruzando la carretera que le separaba de la acera contraria, sorteando hábil los coches que podrían haber llegado a atropellarlo en más de una vez si no hiciera uso de movimientos, fintas y demás saltos en su carrera. Finalmente llegó a la acera a la cual se dirigía y, manteniendo el esprint vigente, recorrió con velocidad uno de los callejones, el cual separaba a dicho chico de la zona lujosa de Éadrom por un muro alto de hormigón, de unos 2.5 metros. Como era capaz de usar el entorno para su propia ventaja gracias al tiempo que vivió en el pasado en las calles, tomando impulso con si pierna izquierda en la pared del mismo lado en medio de un salto, consiguió dar un "doble salto" a tal altura que consiguió aferrar sus manos en la cima de dicho muro, impulsándose con sus brazos para poder sobrepasarlo y hacer que cayera al otro lado del muro en un abrir y cerrar de ojos. Al fin, ante los ojos del chico, justo después de la salida del callejón, una urbanización dedicada a mansiones lujosas y casas con un estilo extravagante se abrió ante él.

Con discreción y cautela, comenzó a andar en el sentido que vio antes caminar a la pareja a la cual pensaba seguir el rastro, buscándola mientras tanto con la mirada en la acera opuesta a la que él mismo se encontraba, llegando a observarla en la lejanía, aguardando en una de esas paradas de autobús de la ciudad... "¿Van a tomarlo...? ¿A dónde se...?", se preguntaba el chico, para entonces ver un bus con un número señalado en la parte superior del cristal delantero pasar por el lugar en el que se encontraba el objetivo... Y en ese mismo momento vio estupefacto cómo la pareja se internaba en aquel vehículo, abriendo levemente la boca de la impresión.


Música Ambiental 2:


-¡¡O-Oe...!!- Vociferó inconscientemente mientras alzaba su brazo derecho en la dirección en la que se encontraba aquel bus, el cual comenzó a moverse con lentitud y velocidad gradual, haciendo que en parte se desesperara Cloud al ver cómo su objetivo se esfumaba ante sus ojos. La gente que transitaba la calle a los lados del rubio lo observaba algo curiosa y extrañada, apartándose un par de pasos de él por precaución a lo que hiciera aquel extraño, mientras se disponía en ese mismo momento a correr con todas sus fuerzas, no en dirección a la que se iba el transporte público que recogió a su víctima, sino a la parada en la cual la recogió. Una vez allí, con una respiración algo agitada por la de tiempo que se pasó hasta entonces corriendo a gran velocidad, inspeccionó el mapa de la ciudad en el cual se encontraban marcadas las rutas de cada número del autobús.


"... ¿Va a parar al mercado de la ciudad...?"


[Una hora después, con la noche ya recién llegada. Cerca del mercado]


- ... -

Cloud se encontraba aguardando pacientemente en los alrededores del mercado, en el cual supuso que se encontraría la pareja a la cual pretendía perseguir. La noche ya había caído apenas unos minutos, el cielo aún mantenía a lo lejos de éste el poco brillo que quedaba del Sol ya oculto tras el horizonte, con una Luna llena reinando en el cielo como bella sustitución. El chico realmente no tenía mucha idea si su certeza era cierta. Aquella línea de transporte público que cogió su objetivo junto a su acompañante tenía como destino principal el mercado de la ciudad... Por lo que supuso que era el lugar donde se dirigían. Como tal, no quería internarse en tal lugar por completo ya que, en parte porque no le agradaban los lugares con mucha gente a su alrededor, era más seguro esperar al regreso de la pareja en cuestión a las afueras de la zona. Conocía qué parada y línea deberían de tomar de vuelta en ese caso, por lo que se encontraba al acecho... Además, las calles por las que debían pasar antes de llegar a tal parada se encontraban a aquellas horas muy poco transitadas, a tal punto que parecían más que nada calles secundarias, propias de zonas residenciales.

Cuando regresara el objetivo y su acompañante de vuelta... Podría aprovechar en uno de esos desvíos solitarios, ¡y asaltarlas!


...


-Al fin...- Murmuró el chico para sí mismo al ver a la pareja salir de la zona del mercado, al parecer cargada de bolsas de la compra. Comenzó a seguirles el paso a una distancia de 7 metros prudentes, para entonces poco a poco notar cómo los transeúntes de las calles y la anchura de dichas vías van aminorando tanto en número como envergadura... Los faroles iluminaban con su luz blanquecina las calles por las que caminaban... Para de pronto, encontrarse él solo acechando a ambas chicas, sin apenas nadie alrededor. Lo había decidido.

Aquel era el momento del asalto. Era ahora o nunca.


Haciendo uso de la red de callejones de la zona a la cual ya se había habituado el chico de las veces que exploró y recorrió la ciudad de Éadrom para memorizarse la distribución de sus calles y demás, consiguió ganarle terreno a la pareja y adelantarse a sus pasos.


Música Ambiental 3:


Emergió al ver con discreción tras la esquina de la salida de un callejón justo cuando las chicas se encontraban a 3 metros de él. Con paso lento salió de la oscuridad de dicho callejón, cortándoles el paso con ello mientras les dedicaba una mirada fría acompañada de su rostro inexpresivo.

- ... - Se quedó observándolas unos segundos en silencio, con su cuerpo girado en dirección a la acera opuesta, siendo necesario que mantuviera su cabeza volteada en la dirección de ambas para observarlas de reojo -... Perdone...- Comenzó a hablar en un tono sereno e imperturbable, mientras poco a poco alzaba su brazo izquierdo en dirección a la peliazul vestida de maid que se encontraba justo al lado de la chica con disfraz de felino, enfundada en aquel vestido de fiesta -... Pero usted debe venir conmigo...

Tras decir aquello, giró su cuerpo para dar la cara por completo a ambas chicas, sin siquiera llevar por el momento sus manos a la empuñadura de la enorme espada que se encontraba envainada a su espalda. Aquel par no le hacía sentir la suficiente amenaza como para plantearse siquiera en un principio hacer uso de su espada... Por lo que se dispuso a dar un par de pasos lentamente hacia éstas, acortando un poco de distancia antes de proseguir -Quisiera que cooperaran... De esta forma no correrán peligro.

Tenía la certeza de que su objetivo, la muñeca de pelo azul, se iría con él por las buenas, o por las malas.


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Tema Privado Re: The Doll, the Knight and the blond one [Priv. Saori/Yuki]

Mensaje por Saori & Yuki el Mar Jul 18, 2017 6:49 pm

Se había subido ambas al primer autobús que paso en aquella parada mas cercana, agradeciendo que el primero que lo hizo si las llevaría al supermercado y era una de sus paradas principales, por lo que al subir, la tensión que sentía en un inicio se notaba en decadencia e incluso el gato aseguro verla con una pequeña sonrisa aunque fuera solo unos instantes.

En el autobús, asientos traseros.

—¿Ves Saori? No hay que preocuparse, llegaremos antes de que si quiera se aparezcan en la casa—Hablaba el felino con una sonrisa de oreja a oreja mientra se limpiaba con el pañuelo la pintura que se había corrido por sus tonterías—Lamento haber arruinado su maquillaje—Se disculpo la doll desviando un poco la mirada mientras sujetaba un pequeño espejo para que el contrario se fuera mirando a medida que se limpiaba. Esta sentía que debía disculparse, porque a pesar de que estaba en todo un aprieto, como de costumbre también estaba Felix detrás de ella intentando relajarla para que no se nublara su mente y pensara todo con calma gracias a sus acciones tan chistosas—¡Ay que cosas dices niña~! YO arruine mi pintura porque quise, ademas ¡miramiramira!—Agito su cartera de mano para después mostrar su interior—¿Ves? Pintura y algún que otro desmaquillante, soy precavida~ Pensé que algo como esto podría pasar, me conozco así que no te preocupes—Termino de decir en lo que empezaba a pintarse de nuevo. Felix siempre se sentía extraño cuando debía pintarse, pero aun así le parecía algo nuevo y divertido colorear su cara solo para engañar a gente, por lo que tomaba aquel acto como un juego que hacia con gusto, claro sin exagerar nada, toda la pintura que siempre traía encima era suavecita y poco notoria hasta que lloraba.

—Lamento ser una carga para usted señorita Yuki—A penas el semi animal escucho eso, dejo su mini diversión de lado y la miro algo seria unos segundos antes de sonreírle amablemente—¡Baaasta~! No eres una carga, vamos, quita esa cara. Prefiero que se arruine mi maquillaje diez veces seguidas antes de ver ese rostro arruinado en feos gestos como esto—Le apuntaba el ceño de la contraria que parecía algo fruncido por la preocupación, ademas de tener una mirada triste—Ver tu rostro sonriendo porque te sientes así, es mas bonito que ahora. Entiéndelo, NO E-RES U-NA CAR-GA PA-RA MI—Volvió a repetir lo mismo pero silaba por silaba intentando que a la sirvienta le entrara en la cabeza la idea. No necesito que su compañera el contestará, una diminuta sonrisa suya fue suficiente como respuesta para que Yuki pudiera seguir con lo suyo sin preocupaciones.

Supermercado.

El resto del viaje la pasaron en silencio aun cuando el gato ya había dejado de pintarse, estaba animado como de costumbre, moviendo la cola o la cabeza de un lado a otro y cuando bajo del transporte lo primero que hizo fue elevar la manos y alzar un poco la voz—¡Llegamos!—No había necesidad de hacerlo que el chico hiciera eso realmente, sin embargo lo hizo solo porque quería estirarse de una manera disimulada—Señorita Yuki, creo que...de esa manera llama bastante la atención—Hablo la peli azul refiriéndose a la cola y orejas que no dejaba de mover, en especial la primera—Oh, cierto. No gritare—Bajo sus manos y puso una a la altura del pecho como si fuera hacer un juramento—Hablaba de su...ejem, disfraz—Intento disimular el tema ya había personas mirándolas como de costumbre—Oh, no te preocupes nyehehe. Son parte de mi cosplay—Saori le quedo mirando con una cara de no lo creo por unos segundos a la vez que apartaba la mirada.

—No parece un cosplay si va vestida de una manera tan elegante—
Comento cuando ya estaban entrando al local y caminando hacia uno de los pasillo—¡Es un cosplay elegante y sexy para atraer hombres embobados nyan ♥~!—En la mente de la peliazul no podía entrar como la persona que estaba a su lado era un respetado caballero que hacia gestos tan femeninos a pesar de su genero y ahora le estaba pestañeando como si buscara seducirla frente a tanta gente, por lo que prefirió guardar silencio, dejarla sola haciendo su escenita, y buscar las pocas cosas que necesitaba, también, aprovecho para traer otras que tal vez necesitaría al estar mas desocupada trajo una que otra cosa que al llegar seguramente se vería como innecesario, sobre todo los que su compañero había tomado sin que ella se percatara.

Intento andar de pasillo en pasillo con rapidez buscando algo que le hacia falta, sin embargo no lo encontraba por ningún sitio. Era día de pago y había demasiada gente en el local, por lo que su búsqueda cada segundo sentía que se hacia mas fastidiosa aun cuando se suponía que a mas tarde menos gente abría.

—Señorita, en vez de estar llamando la atención con su actitud algo extraña para la gente, ¿puede buscarme esto?—Pregunto pasándole un papelito con las cosas que le faltaban, y sobre todo con algo subrayado que parecía lo importante pero al mismo tiempo que no estaba en la canasta—¡Claro nyan~! Lo tendrá en poco tiempo—Aseguro antes de desaparecer como si nada en lo que Saori daba un pequeño suspiro de alivio. Camino con la canasta hacia algunas de las cajas donde había menos fila y se quedo esperando a que regresara su revoltosa compañía que apareció en el ultimo momento cuando ya estaba pasando las cosas—¡Una señora de contextura sobrada me ataco Saori-chan, y ...y me pego en la cabeza con su bolso porque creyó que le estaba mirando bajo la falda cuando soy toda una dama y lo único que quería era la caja faltante de..—Le taparon la boca—Luego me cuenta su emocionante aventura por los polvos para hornear y las 3 cajas de pudin que le pedí señorita. Hay toda una fila que esta esperando detrás suyo—Dijo esto con un poco de vergüenza al ver que hasta el cajero había parado de pasar los productos y miraba con gran sorpresa al chico, que ademas de que destacara por su actitud, sus orejas y cola llamaban bastante la atención de todos.

Calles, después de
las compras
.

En la salida del supermercado, caminando nuevamente a la parada mas cercana pero esta vez de un taxi que las llevara mas rápido que el anterior transporte y con montón de bolsas, Saori comenzó a registrar las bolsas con cuidado—Señorita, ¿Por qué compro comida para gatos si en casa no hay...?—Hablo en voz bajo hasta que la interrumpieron—¡YO! Soy su gato, y ese es mi aperitivo para la guardia de las 4 Am, no lo mires feo—La peliazul solo desvió ligeramente la mirada con una pequeña sonrisa—Puedo dejarle preparado algo si quiere...—Comento de nuevo sin poder terminar lo que iba a decir—Nononono, absolutamente no, YO quiero ese aperitivo y no quiero que te estés desvelando para prepararme algo porque te conozco señorita, dejaras algo semi-preparado y me harás ir a buscarte para que me lo prepares—La sirvienta seguía registrando las bolsas mientras parecía que no le prestaba atención a su compañero—Es mi trabajo cocinar y hacer el aseo de toda la casa, no veo el problema. Ademas, seguro le dará mas hambre y así no podrá...—Interrupción nuevamente—Tu, eres una hija del marques no la sirvienta de la casa. Deberías estar estudiando, no cocinando y...—Hablo de manera seria para luego darse cuenta que dijo algo que no debía. La muchacha bajo la mirada, viendo una cajita de leche que había en el interior de la bolsa, seguramente para su compañera también y negó con la cabeza para hacerle entender que no importaba lo que acababa de decirle—No se preocupe—Murmuro, dejando de revisar las bolsas y sin detener su paso—Si tiene hambre despiérteme, cocinare algo rápido para no molestarle—Termino por decir en un tono mas normal.

—Sa-Saori...—Yuki no sabia que decir realmente, sabia por dentro que lo había arruinado, aquello eran como las palabras innombrables ante la muñeca. No le gustaba que le dijeran su realidad, no le gustaba que dijeran algo al respecto pero ella...tampoco podía quejarse si le decían algo—¡E-eh! Sa-Saori—Intento llamar su atención al recordar algo—¿Te acuerdas lo de la señora con contextura sobrante de la que te hable? ¡En serio paso! Me pego con su bolsa y por suerte la pude esquivar, este vestido no me da tanta movilidad...menos mal no lo rompí, la cosa es que.. ¿Quieres oír la historia ahora?—Entre tantos enredos y algo de nerviosismo intento arreglar el asunto con dicho relato que tal vez podría animarla un poco. El seguir con el tema para decirle lo siento solo lo empeoraría mas, y como ambas se conocían bastante bien, el felino estaba seguro de que si ella decía que si estaría mejor, era como su oportunidad para que lo perdonara por su descuido—Esta bien..—Murmuro.

El muchacho en su interior se emociono lo bastante como para adelantarse unos pasos y caminar de espaldas solo para mirar a su compañera mientras el contaba la historia—Oh bueno, estaba buscando lo que me pediste y...—Fue interrumpido por una voz ajena a las dos chica—¿Eh?—Se dio la media vuelta para observar a un muchacho rubio. Lo que le escucho decir no le vio sentido alguno, pero aun así sintió las ganas de abrazar a Saori aun con las bolsas que este traía y mirar hacia atrás como una inocente damisela asustada—¡Te dije que atraigo hombres Saori, pero como ven que no tengo bum bum's me discrimina y te quiere a ti—La peliazul se quedo perpleja sin entender la situación mas que la actuación de su compañera que le hacia asegurarse de que no era esa la razón por la que la querían—Señorita no creo..—La interrumpieron. Su compañero que se había despegado un poco solo para apuntarle con el dedo para al poco tiempo parecer estar espantandolo con la mano al mismo tiempo que hablaba—¡Oh! ¡Ya se! ¡Chico precoz ella es mi sirvienta! ¡No esta aqui para saciar tus deseos lujuriosos! ¡Shoo! ¡Shoo!—No estaba alzando la voz muy alto, pero aun así con aquel pequeño escándalo que solía hacer siempre no era de sorprender que por los alrededores se viera algún mirón, que era realmente las intenciones del felino porque al estar vestido de una manera un poco absurda a juzgar por su genero y la falta de su arma, sentía que lo único que podía hacer era atraer gente por si el chico enfrente intentaba hacer algo raro.

Por otro lado Saori espero a que el felino dejara de hacer tanta drama para recién hablar—¿Necesita que le ayude en algo señor?—Pregunto por simple curiosidad y de forma respetuosa mientras le miraba, claro que al mismo tiempo que Yuki quedaran algo sorprendidas al escucharle decir que no pasarían peligro si lo acompañaban—Disculpe, pero...creo que a ambas nos gustaria que se explicara mas por favor—Intento mantenerse lo mas tranquila posible y sin querer agobiarlo de preguntas, tanto Saori como Yuki tenían la impresión de que algo había pasado en su hogar y que incluso habían mandado a alguien para protegerlas, ¿Su hermana tal vez?.
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Tema Privado Re: The Doll, the Knight and the blond one [Priv. Saori/Yuki]

Mensaje por Cloud el Miér Jul 19, 2017 7:16 am

Música Ambiental 1:


Los orbes azules del chico se encontraban escrutando las figuras de ambas individuas frente a él. Realmente el aspecto de éstas era de lo más extravagante... No acostumbraba a ver personas enfundadas en trajes de maid, ni siquiera disfrazadas de felinos y que fueran por la calle así como así. Debía admitir que ya con sólo las apariencias, aquel par llamó algo de la atención de Cloud, de su curiosidad. Pero no permitiría que aquello lo retuviese. Debía secuestrar a la peliazul que tenía frente a sus ojos al fin y al cabo... La acompañante de su objetivo no se veía muy peligrosa, tan sólo se veía como otra joven normal y corriente... En la cabida de lo "normal".

Su rostro sin embargo pasó de uno inexpresivo a otro algo más... "Sorprendido", alzando levemente sus cejas ante el actuar extravagante de la chica de apariencia felina. "... ¿Pero qué...?". Se encontraba algo desconcertado. De todas las reacciones posibles, el rubio seguramente no se esperaba aquella ni de lejos. Acababa de interrumpir sus pasos un completo extraño, armado con una enorme espada a su espalda, de rostro serio y una voz fría, el cual le estaba diciendo a la chica vestida de maid de acompañarlo. ¿No tenían acaso miedo? Era como si todo lo que estuviera ocurriendo, la felina se lo estuviera tomando a broma. Incluso se sintió algo ofendido el chico en su interior... Pero no podía perder la calma. "Ahora que me ha visto la felina... Debería dejarla inconsciente antes de llevarme a la muñeca...", se planteaba el joven mientras escuchaba de fondo y observando con ojos algo incómodos pero manteniendo su inexpresividad vigente a la chica de apariencia felina actuar de forma tan extraña.

-Me temo que no es el caso... No busco eso exactamente...- Respondió en un tono bajo y sereno Cloud ante lo primero que dijo aquella felina, sin entender bien del todo la expresión "bum bum's" y algo confuso en su interior, mientras meneaba levemente de un lado a otro la mano izquierda con la que señaló antes a la peliazul mientras le decía de acompañarlo y desviaba su mirada algo incómodo por las palabras de aquella chica. Realmente, la joven enfundada en el traje de noche debía de tener algún problema de hiperactividad, era tan enérgica que llegó en un momento a cansar incluso la mente del rubio. Observaba en ese momento de reojo a la supuesta objetivo de la misión, percatándose del tono relajado que mantenía o al menos se esforzaba por mantener en ese instante... "Al menos no soy el único normal aquí...". De pronto, en aquel momento dejó de lado inconscientemente su cometido principal, eclipsado por la curiosidad que aquella felina despertó en él junto a la muñeca. ¿No eran algo extrañas? Un extraño acababa de impedirles el paso en medio de la noche. ¿Acaso no sospechaban de un posible secuestro o...? ¿Tan seguras estaban de sí mismas?

"Sea como sea... Hiperactiva o no, esta chica es astuta...", pensó a sus adentros Cloud, percatándose de la presencia puntual de algunos mirones en la lejanía, atraídos por el actuar tan extravagante y extraño de la felina. Quizás aquel fuera realmente su plan, llamar la atención de la escena y de dicha forma evitarse problemas con el rubio. Si realmente aquel fuera su plan, sería un estorbo en su encargo cada vez mayor... Meneó apesadumbrado su cabeza ante las últimas palabras que escuchó provenir de la muñeca peliazul, dirigiendo en ese momento una fría mirada a ésta, ignorando como podía la figura de su compañera para que ésta no lo distrajera más de la cuenta.


Música Ambiental 2:


—Disculpe, pero...creo que a ambas nos gustaría que se explicara mas por favor—


- ... - Mantuvo un silencio sepulcral ante dicha petición de la contraria, analizando con la mirada de arriba a abajo a ambas chicas mientras respondía en un tono frío y en calma -... Me temo que no es posible... Tan sólo debe saber que vendrá conmigo, "Doll"...- Se dirigió con aquel nombre a la peliazul, el cual era el que tenía el chico entendido que era con el que se les solía llamar a dichas muñecas con vida propia. Manteniendo en ese instante el rostro inexpresivo y la mirada perdida en el suelo, llevó lentamente su mano derecha a la empuñadura de su espada envainada a su espalda, aferrándola sin llegar a desenvainarla, tan sólo como una especie de "muestra" de intenciones -... Tan sólo debe acompañarme usted... La felina debe quedarse atrás.

Dio en ese momento otro par de pasos, llegando al punto en el que sólo 2 metros separaban a la pareja de Cloud. Éste se esforzaba por mantener un semblante sereno e imperturbable, pero debía admitir que la curiosidad lo estaba corroyendo por dentro. Tantas preguntas pasaban por su cabeza, ya que al fin y al cabo jamás vio una muñeca con vida propia antes, y mucho menos llegó a hablar con una. ¿Aquella peliazul realmente era un Ser Artificial? Sus ojos se encontraban completamente posados en ella, dejando de lado como podía la presencia de la chica felina, de la cual por alguna razón el rubio mismo se esperaba nuevamente una reacción algo exagerada y extraña. "... Sin embargo... Si muestro demasiada hostilidad... Es posible que huyan, podrían llamar la atención...", reflexionó para sí mismo el chico, para entonces ante aquella posibilidad de la huida soltar la empuñadura de su espada y bajar lentamente su brazo derecho, volviendo a su postura normal y en calma de antes -Hay una familia...- Murmuró dirigiéndose a la pareja en ese entonces, mientras ponía con lentitud y tranquilidad sus brazos cruzados, sin apartar sus orbes azulados de la chica vestida de maid -... Que ha mostrado interés por usted. Me han contratado para llevarla con ellos... Si coopera, lo haría todo más fácil...


"Sin embargo... ¿Realmente es una Doll...? Parece una chica normal y corriente..."


La mente de Cloud se encontraba algo agitada y confusa en ese momento, pero era bueno ocultando dichas incertidumbre y podía mantener constante una apariencia serena. Su mente no podía parar de cuestionarse una y otra vez la condición de Doll de aquella peliazul vestida de maid. ¿En verdad era una muñeca? Su apariencia no era la de una ni de lejos, aparentaba ser una humana realmente... ¿Quizás se hubiese equivocado de objetivo? Era imposible, en la foto que le dieron como pista para localizar su víctima entraba también una chica de apariencia felina y vestida de caballero, y aquella chica era la misma a la que trataba de ignorar en ese mismo momento, torciendo al máximo su mirada para evitarla, dedicando contacto visual únicamente a la peliazul.

Lo que sí tenía en claro, era que no podía demorarse mucho más... Debía llevarse de una vez a la chica vestida de maid, y si no era por métodos pacíficos, se vería obligado a usar la fuerza para ello. No pensaba dejarle opción... No podía permitir que más mirones aparecieran por la lejanía, si atraía más atención de la cuenta aquella escena entonces sí que no podría llevar a cabo su encargo sin dejar evidencia alguna a su paso. "... Aunque quizás no deba ser muy brusco al secuestrarla... Quizás la 'desmonte' incluso... Debería andarme con cuidado...", reflexionaba el mercenario para sí mismo en su mente, sin tener mucha idea de cómo "funcionaba" la existencia de aquellos "Doll", mientras aguardaba una respuesta por parte de la maid, manteniendo su semblante sereno y su expresión seria, ladeando la mirada cada vez que se topaba con el rostro de la felina inconscientemente.

"Aun con lo fácil que debería ser este encargo... Mi curiosidad siempre acaba entorpeciendo..."


Música Ambiental 3:


Suspiró levemente el rubio en ese momento. ¿A qué esperaba? ¿A que la peliazul lo acompañara a cualquier lugar extraño...? Sólo había una forma para llevar acabo aquel encargo.


¡¡Alle-Hop!!


Con un par de zancadas grandes y rápidas, Cloud se puso en un abrir y cerrar de ojos a la altura de ambas chicas sin previo aviso, tomándolas por sorpresa con aquel movimiento. Al ver que se encontraba realmente cerca de la peliazul, agachó su cuerpo y lo inclinó lo suficiente de forma que su hombro izquierdo se pegó al estómago de la maid, y con cuidado de no hacerle daño hizo fuerza para elevar con ello su cuerpo, llegado a tomar por sorpresa a la pareja y a llevar en su hombro izquierdo a la chica de pelo azul. Se dirigió en ese instante a la felina, con una expresión serena como si lo que acababa de hacer fuera lo más normal del mundo, para comenzar a hablar nuevamente en aquel tono frío que solía caracterizarlo -Ahora, si nos disculpa... He de llevarla conmigo.

Notaba el tacto del cuerpo de la Doll reposar sobre su hombro como si fuera algo artificial, debía admitir. Algo en todo aquello no le encajaba al rubio. ¿Cómo podía parecer tan humana y acabar siendo una muñeca con vida propia? Además, el peso de aquella chica no era mucho apenas, o al menos así le resultaba al joven. Era como si llevara una muñeca de tamaño real a su hombro, mientras que con el brazo izquierdo la sujetaba de forma que no se cayera de él, notando con mayor intensidad el tacto artificial de aquel ser...

"... Extraño...", pensaba en ese instante el chico. Aun cuando fuera él el que se encontraba llevando en su hombro a una desconocida así como así.


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Tema Privado Re: The Doll, the Knight and the blond one [Priv. Saori/Yuki]

Mensaje por Saori & Yuki Ayer a las 5:47 am

Al escuchar su respuesta el felino no tuvo mas que dar un pequeño suspiro para demostrar su alivio—Fius..—Hizo aquel gesto tan típico solo para demostrar algo que realmente no le preocupaba, pero si calmaba las tensiones y de paso, como se había dicho antes, atraía la atención de personas cercanas del lugar con tal de sentirse en zona segura—Al menos ya sabemos que no es un violador Saori, tenia miedo de que nos ocuparan como trinchera—Le comento a su compañera en voz baja en lo que la chica intentaba no perder su neutralidad del momento por lo que llevo su mano hacia a la boca para taparla y fingir que se aclaraba la garganta—Señorita, su lenguaje—Dijo de manera respetuosa—Oh, si, cierto. Lo siento, ¡pero sabes que puede pasar!—Le continuo comentando a la vez que la contraria desviaba un poco su mirada de su compañero para fijarla en el chico rubio que hace poco había dicho cosas bastante preocupantes, ¿ Debía ella preocuparse por su hermana? ¿Realmente había pasado algo en casa? Tenia tantas cosas en mente que realmente no sabia que pensar, y por suerte gracias a las acciones de su compañero no se sentía tan tensa, sin embargo eso no hacia que sus pensamiento se despejaran del todo y menos con lo la siguiente respuesta que escucho del desconocido.

—¡SAORI!—Grito Yuki, no de forma alterada mas bien demostraba un poco de molestia en lo que fruncía el ceño y le apuntaba— Llámala por su nombre, no por su raza por favor, chico extraño—Continuo hablando en lo que cruzaba sus brazos e intentaba verse un poco mas autoritario frente al rubio. El felino parecía demostrar poco interés por la petición que pedía el desconocido al estar corrigiendo lo que al menos ambas aparentes chicas llamarían como error, mientras que Saori se preocupaba en el profundo de su corazón por el estado de su hermana, eso hasta que escucho que le llamo doll. Tal vez en el exterior no se noto como le afecto ser nombrada de esa manera, pero en su interior había surgido un dolor agudo en su pecho acompañado de un sentimiento que conocía muy bien, la tristeza, a la vez que en su garganta sentía que había un nudo que no le permitiría seguir hablando y en su rostro una neutralidad tan típica de ella y diaria escondiendo todo lo que se sentía. Felix conocía bastante bien a su compañera para saber que causarían esas palabras, por lo que apenas las escucho intento arreglar el asunto y que no se volviera a repetir nuevamente.

Las siguientes palabras que dijo también fueron algo fuertes para la chica de cabellos azules, "¿Por qué no puede venir conmigo?" se pregunto. No quería estar sola, no quería estar sin su apoyo moral en ese momento, aquel ser que la alegraba, sin embargo en el fondo volvía a su cabeza la memoria de aquella voz que despreciaba solo por las cosas que solía decirle casi todo el tiempo.

Fragmento de
recuerdos.

—Después de todo eres una doll, ¿No?—

.     .    .    .

—TÚ, eres la sirviente juguete de mi adorada hija, no otra hija mas aun si eres su gemela, así que te pediré por favor que te dirigías a mi como Señora Mathers y cuando este Kaori madre o mamá, ¿Entendiste?—


—Si...señora...—

.    .    .    .   .

—Saori, ¿Qué hace el señor Yuki siguiéndote todo el tiempo? Debería estar cuidando de la casa, de Kaori. Espero que entiendas que la protección a tu persona es lo de menos y nosotros vamos primero, así que..por favor, si lo ves fuera de su puesto...—

Ella no hacía nada. El felino la seguía siempre porque él quería y aunque nunca le decía que gracias a eso la regañaban, cuando llegaba el momento sentía un dolor en el pecho.

"Al menos...al menos déjeme estar con mi único....¿amigo?"

Ese, ese era el pensamiento de la chica, uno que se había guardado en aquella ocasión y que siempre lo haría con tal de no darle problemas a nadie, ni ella meterse uno. Eso, era lo que estaba bien.

Cierre de
fragmentos.

La peliazul estaba tan metida en sus pensamientos que no se percato de lo que hablo su compañero hasta después de unos segundos—Yo voy donde Saori vaya, ¡Como su creadora...!—No termino de hablar porque el rubio murmuro algo que le llamo la atención—¿Eh?—Se quedo en silencio para escucharle atentamente, hasta que lo dijo. La sincronización de ambas chicas en su pensamiento en algunas ocasiones llego a tal punto donde ambas mostraban cierta impresión que era similar, siendo la muñeca la menos expresiva como era de esperarse. Este, era una de esas ocasiones.

Por un lado estaba el felino que tenia una cara de no comprender la situación y que obviamente no iba a ocultarlo—¿Qué..dijiste?—Fueron una de sus palabras en voz baja, a la vez que la peliazul solo miraba el suelo con cierta decepción. En el pensamiento de ambas solo había venido una idea "Los señores Mathers habían vendido a Saori para otra familia, y aquel chico solo era un mensajero, el encargado de llevársela sin que Kaori lo supiera".

No paso ni menos de un minuto para que el felino se percatara rápidamente de que debía animar a su compañera. Si había tenido el mismo pensamiento que él, sabia que debia estar destrozada por dentro aun si no lo aparentara, después de todo así era ella—¡Sa-Saori!—Pronuncio su nombre con cierto nerviosismo en lo que comenzaba a ignorar la presencia de extraño—No es lo que tu crees, vamos no pongas esa cara—Continuo hablando—No pongo ninguna cara señorita—Se atrevió a contestar la doll en voz baja mientras levantaba su mirada y mantenía su rostro de siempre solo que de una manera mas fría a lo acostumbrado, cosa que obviamente el gato noto de inmediato—Mira, vamos a casa ¿Y consultamos todo si? ¿Sabes que no te dejaría ir sin una explicación razonable verdad? Los señores de la casa no son de tomar ese tipo de decisiones así como así sin informarme, piénsalo..seguro hay alguna confusión en todo el asunto—El nerviosismo que no hace mucho era muy visible en las palabras del semi animal se acababa de desaparecer, ya había dejado de tener una voz tan amigable y se notaba cierta seriedad en sus palabras al mismo tiempo que acariciaba los brazos de la chica constantemente para intentar hacerle entender que todo estaba bien.

Saori no contesto ni por si acaso a las palabras de aquel ser que había sido su compañero por tanto tiempo, ni un gesto, ni siquiera un pestañeo que indicara que ella se sentía mejor, en su mente veía que todo por lo que había trabajado para ser aceptada se iba a la basura mientras que en su cabeza rondaban todo el tiempo las palabras de "¿Qué hice mal?".

No noto cuando el rubio la tomo en brazos y la alzo hasta que estuvo prácticamente de cabeza mirando al suelo—¿Eh?—Fue la única exclamación que soltaba de sorpresa a la vez que con la mirada intentaba buscar a aquel caballero extraño que ya conocía hace un buen tiempo ¿Acaso ni despedirse de él le permitirían? Para ese momento, la doll se había resignado a que tendría que irse porque la había botado, vendido, y posiblemente ya no les servia mas en aquella casa que llamaba hogar—Ni siquiera pude terminar la cena—Murmuro muy bajo sin pensarlo.

—¡ESPERA!—Se volvió a escuchar el grito del felino—No te la lleves, ¡Te pagare el doble! —Aun cuando parecía estar llamando la atención nuevamente a la gente de alrededor, el gato estaba hablando muy en serio, incluso se estaba aferrando al chico rubio de la manera que podía con tal de que no se escapara sin él—Dijiste que te contrataron ¿No? ¡Pues entonces te pagare el doble de lo que ellos te darán si la dejas conmigo—Aquellas palabras no eran mentira, eran solamente la verdad un tanto desesperada de un caballero que no podía hacer nada por no estar con su uniforme, ni su arma, ¿Y si lo paralizaba? No, no serviría de nada, su compañera estaba en un trance que ya conocía bastante bien y aun si la llevaba encima a juzgar por la velocidad que se le había acercado, seguramente las atraparían fácilmente.

Se despreciaba a si mismo por tener que recurrir a ese método con tal de defender a su preciada muñeca, amiga e incluso se atrevería a decir que hija. Es cierto que le había jurado lealtad a la familia Mathew, pero él, él lo había hecho por las gemelas, tal vez en un inicio lo había hecho por los marqueses sin embargo con el tiempo, al ver su hipocresía, su maldad, sus ideales le impedían serle fieles a aquellas personas. Su mente ya estaba preparada para un castigo, incluso un bote de su propio cargo por haber desobedecido las ordenes de sus señores al no dejar que Saori se fuera, pero en su mente lo mas importante era una explicación del por qué hacer algo tan cruel en un día que hasta ellos mismo encontraban especial.
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Tema Privado Re: The Doll, the Knight and the blond one [Priv. Saori/Yuki]

Mensaje por Cloud Ayer a las 3:37 pm

Música Ambiental 1:

Aun con el peso leve de la muñeca en su hombro izquierdo, cuyo tacto era de lo más artificial para el rubio, Cloud seguía preguntándose cómo podría llevarla de vuelta a su apartamento sin que nadie se percatara de lo "raro" de la escena que daban... Planeaba una vez la hubiese secuestrado llevarla a su casa, de tal forma que la retuviera en tal lugar hasta el siguiente día, en el que la entregaría finalmente a la mafia yakuza que lo había contratado y de esta forma recibir su merecida gratificación. Aun con ello... Debía buscar la forma de pasar desapercibido por las calles... "... La noche ha caído... Podría aprovechar los callejones y la oscuridad para avanzar... Pero si me topo con algún testigo, tendría que acabar con él...". En ese momento, sus orbes azulados se posaron con mayor frialdad sobre la felina a la cual acababa de dirigir aquellas pocas palabras de antes. Seguía siendo un testigo, al fin y al cabo... ¡Por lo que quizás se viera obligado a acabar con ella...!

Sin embargo, su mente no llegó a tales extremos. Su curiosidad se vio en ese mismo momento nuevamente atraída hacia la pareja. En primera estancia, se esperaba un mínimo pataleo y resistencia por parte de la peliazul a la que acababa de cargar en su hombro sin previo aviso. Pero dicha chica vestida de maid se veía de lo más mansa y cooperativa, como si no le molestara el hecho de que la llevara en volandas un completo desconocido. "... ¿Acaso no siente 'miedo'?", se preguntó Cloud a sí mismo mentalmente, mirando de reojo las piernas de la joven que colgaban de su hombro para en ese momento volver su mirada de vuelta a la chica de apariencia felina, la cual inesperadamente era la que mostraba una reacción más usual en aquel tipo de situación. Notaba cómo se aferraba a su cuerpo a la desesperada, mostrando un rostro algo descompuesto y nervioso... Segundos antes, cuando explicó el por qué se encontraba frente a ellas, el rubio notó un pequeño cuchicheo que ambas mantuvieron en ese instante. Pudo apreciar una escena extraña, con la peliazul vestida de maid manteniendo una expresión serena, una tan fría que incluso Cloud llegó a sentirse él mismo en paz al mirarla de reojo, y con la felina... ¿"Animándola"? ¿Ofreciéndole apoyo...? Al menos, las expresiones faciales que ésta hacía y sus gestos estaban todos encaminados a dichas intenciones.

El mercenario pudo ver todo aquello en esa escena protagonizada por ambas chicas gracias al buen análisis rápido que posee éste de la situación, pulido y mejorado a lo largo de su vida gracias a las situaciones críticas en las que se encontraba una y otra vez, viéndose obligado a hacer buen provecho de cada uno de sus sentidos y de su mente para salir con vida... Y si en verdad sus palabras llegaron de una u otra forma a afectar tanto a la pareja... ¿Quizás gracias a aquello mismo, la peliazul se encontraba tan mansa? La mente misma del rubio se encontraba hecha un completo lío, muchas dudas ajenas al contrato siquiera acudían a sus pensamientos, su tremenda curiosidad casi infantil le era en muchas ocasiones un estorbo en sus encargos, y aquella ocasión era una de ellas. Pero, de pronto, cuando se estaba planteando huir de inmediato al ver que ni siquiera estaba lo suficiente concentrado como para acabar con la vida de esa chica felina, su mente se puso completamente en blanco al escuchar levemente... "Las palabras mágicas".


Música Ambiental 2:


-... ¿El doble...?- Soltó el chico justo cuando se había volteado para echar a andar a uno de los callejones circundantes con la peliazul en el hombro, volviendo a girarse sobre sí mismo y dirigir sus orbes a los de la chica felina, entrecerrándolos levemente en señal de cierto interés. Realmente habían hecho hincapié en el punto débil de Cloud... Pero había un problema -... ¿Está segura que puede pagar por ello...? Me pagan una buena cantidad por la chica...- Le responde a la felina con un tono serio, frío pero neutro. Cierto era que el chico seguía siendo un mercenario, todo lo que movía sus acciones era no más simple que el dinero. Si aquella chica le estaba ofreciendo en ese mismo instante el doble de la cantidad que le garantizó la mafia por tan sólo permitir que aquella muñeca siguiera a su lado y hacer el visto alto... Era realmente una propuesta interesante para el rubio.

-... Es una cantidad de 100.000 dromes lo que me pagan... Si es capaz de pagarme el doble...- Al decir aquello, Cloud se separó un par de pasos sin parar de dar en ese momento la cara a la felina, para una vez tomada algo más de distancia hincar lentamente una de sus rodillas en el suelo mientras flexionaba la otra pierna levemente con aquel movimiento, dejando nuevamente en tierra los pies de la chica vestida de maid. Una vez liberado de su pequeña carga de tacto artificial, el chico volvió a erguirse y a mirar con inexpresividad constante los rostros ajenos, asintiendo un par de veces al percatarse de que la muñeca "no se había desarmado con todo aquello" y comenzando nuevamente a hablar, adoptando un tono algo más cooperativo y menos frío que el anterior. No quería incomodar a los nuevos clientes con los que se acababa de topar. Aquel sí que se trataba de un gratificante encuentro.

-Siento las molestias...- Su semblante se veía algo más relajada. Al fin y al cabo, acababa de dejar atrás en sus pensamientos a la yakuza con la que había acordado secuestrar a la peliazul frente a la que se encontraba. Todo aquel contrato y suma de dinero eclipsados por la repentina propuesta de la joven felina. La cantidad que le estaba ofreciendo así como así era bastante grande como para dejarla pasar por alto, si era necesario traicionaría a su propio encargo si una oferta tan atractiva se postraba ante sus ojos de tal forma. ¿Conseguir el doble de la cantidad acordada con la mafia, y con sólo dejar a su objetivo libre...? Aun cuando poseía un mínimo de honor aquel rubio y se solía mantener fiel a sus contratos, aquella oportunidad le era tan bella que estaba seguro que se arrepentiría en el futuro si no sacaba provecho de ella. Y en verdad, no le resultaba tan difícil dejar de lado el contrato que hizo, siendo una mafia su contratista... Se mantenía siempre lo más imparcial y neutro con sus clientes, sin hacer distinciones ni permitir prejuicios de por medio cuando trata con ellos, pero él mismo debía admitir que un cierto rencor hacia las mafias del mundo en general poseía en lo más profundo de su ser... Por lo que no le resultaba un mal sabor de boca el dar la espalda a su encargo.

Los orbes azulados de Cloud se posaron en ese mismo momento en los de la chica. Se fijó con una mirada serena y analítica en su apariencia, aprovechando la cercanía de tan sólo un paso que había entre ambos para sacar a relucir mejor tanto las facciones del rostro ajeno como los rasgos de su figura en sí.

Pequeña estatura. Rostro sereno, frío. Mostraba una actitud taciturna, manteniéndose en silencio gran parte del tiempo, lo cual en parte hacía que el mismo Cloud se sintiera cómodo. Le agradaban en demasía aquel tipo de personas. Encontrándose harto de mafiosos arrogantes, civiles inseguros o incluso algunos que se tomaban su trabajo como una broma digna para unos niños queriendo pasar el rato, burlándose del rubio... Que lo irritaran una y otra vez era una buena forma de sacar de quicio a aquel sujeto. Y no podía evitar elevar un poco la comisura derecha de sus labios al observar con mirada seria y entrecerrada la expresión imperturbable ajena. "... Al menos, la chica es decente...", pasaba dicho pensamiento por la mente del rubio como un rayo, mientras volteaba en ese mismo su mirada en dirección a la felina la cual se encontraba junto a ellos pero algo más alejada, un par de pasos de la escena -... No pensé que una niña mimada como usted fuera capaz de igualar en fortuna a una familia Yakuza...- Soltó en ese momento el rubio mientras alzaba levemente sus cejas, mostrando cierta sorpresa pesada al mantener mientras hacía aquello su rostro sereno, como si se estuviese esforzando en todo momento a mantenerlo así de inexpresivo. Aun cuando era el rostro que acababa reinando en su día a día, era su naturaleza.


Música Ambiental 3:


-... Si me pagara algo más... Podría...- Pensaba continuar hablando Cloud en aquel tono frío y distante, pensando ofrecer él mismo sus servicios como guardaespaldas en caso de que quisieran ayuda para mantenerse a salvo de la familia yakuza a la que seguramente enfurecerían con lo que acababan de hacer. Al fin y al cabo, hicieron que el mismo mercenario al que contrataron se retractara de su encargo, engatusado por una cantidad mucho mayor a la acordada.

Pero en ese instante, se vio interrumpido por un sonido en la lejanía de la calle. Su semblante había cambiado a una mucho más hostil, sed de sangre irradiaba su ser. Aquella escena era como cuando un gato se ve venir el peligro a la vuelta de la esquina, y se muestra cauteloso a la vez que atento, con su pelaje algo erizado... La guardia de Cloud se veía alerta, llevando éste como acto reflejo su mano derecha a la empuñadura de la espada enfundada a su espalda. Los orbes azulados del chico escrutaban en la lejanía, observando cómo una sombra emergía de la oscuridad de la boca de un callejón situado a unos 7 metros de la pareja. Un intruso.


- ... -

Una respiración pesada y tensa dominó en el rubio, el cual se volteó en ese mismo instante, dando la cara al peligro inminente que se acababa de presentar ante sus ojos.

-... Tenemos compañía.


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