Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Octubre 2018
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Tema Privado Ⅱ | Secreto tras la máscara ⍫ {PRIV}

Mensaje por Caesar Black el Sáb Jul 08, 2017 9:05 am


E
l inconfundible vals de Johan Strauss inundaba, con su fina melodía  de mediados del siglo XIX, el inmenso salón principal. Aquello definitivamente era un palacio, no una mansión. Miró a un lado y luego a otro, tamborileando sus dedos sobre una fina copa de lo que parecía vino. Las parejas danzaban de un lado a otro. Los caballeros sujetaban grácilmente a las damas que con maestría giraban como trompos junto a sus parejas sujetando con gran estilo sus largos y costosos vestidos. Emitió un pequeño suspiro de amargura. Su objetivo se encontraba al otro lado de la pista de baile y no podía llegar de no ser que se uniera a la armoniosa coreografía ─ Cosa que no haría─ ¿En qué momento se había metido en semejante berenjenal? Ah, sí, había sido la gran idea de Doc el aceptar la petición al baile del vampiro más famoso hasta la fecha. Alucard, ese arrogante chupasangre que se había proclamado rey de los vampiros. Bueno, al menos la comida no estaba tan mal como esperaba. Se hubiera muerto si hubiera tenido que probar esos asquerosos huevos negros que según el mundo pijotero era una exquisitez.  

Dejó la copa a un lado y se dispuso a pasar entre la multitud. Mala idea. lo único que logró fueron un par de choques premeditados y un tres fuertes pisotones. Meterse en aquella jauría, era como intentar ir en contracorriente por medio de una estampida. Suerte que al menos no podían verle la cara con la máscara que llevaba, pero no hacía falta, probablemente todos ya sabían quién era. Su aroma a demonio apestaba el ambiente, lo más seguro. No podía saberlo, pues no se olía en aquel momento gracias a un pequeño accidente en el laboratorio, ahora su nariz estaba completamente inutilizada, aunque tampoco es que lo notase habitualmente de no ser porque sus hermanos se quejaban de ello. Todos le miraban, era difícil, ver a un Damphir entre tanto puro y más a uno conocido por intentar llevar una orgullosa revolución. No sabía lo que ea la incomodidad hasta que se presentó en aquel baile. Suerte que la máscara cubría parte de su rostro. No sabía el motivo real por lo que el líder de su clan rival le había invitado, pero no se fiaba. Aunque ahora el motivo no importaba, lo que sí necesitaba ¡era salir de allí! No podía soportar tanta mirada y murmullo sobre su persona, ya llegaba a rozar lo obsesivo y realmente deseaba que fueran ilusiones suyas.

Céntrate, ya sabes lo que has venido a buscar... ─ farfulló, alzando su vista hacia la gran y luminosa lámpara de cristal en la cúpula del techo.

─ Disculpa ─ Sonó una voz suave al lado suyo, que le alertó y obligándole a girarse bruscamente, ¿Le estaba hablando a él?

Era una muchacha, muy delicada y de indiscutible belleza ─ Al menos eso le pareció bajo esa máscara ─ En sus manos poseía una copa, sujetada con dos de sus dedos. Su traje era de un tono azul, casi celeste y su recogido era casi suelto, pero le daba un aspecto muy primaveral. No pudo evitar tragar saliva, no era muy dado a hablar con mujeres. Por lo general, le ponían muy nervioso. Se apartó pensando que tal vez quería echarle mano al caviar ese o a los entrantes de la mesa. Sí, se había puesto ahí en una posición estratégica, como el gran hombretón que no paraba de tomar uno tras otro, pensando que probablemente nadie se daría cuenta de la hartada a canapés que se estaba tomando.  Lo cierto es que ella no deseaba comer.

─ ¿Es tu primer baile del señor Alucard? ─ cuestionó con una agradable sonrisa impoluta. Que mantuvo a raya al irritante vampiro, que asintió taciturno, concentrado en mantener la mirada puesta en el rostro de la joven. Ella rió ─ Cuéntame, ¿Qué tendría que hacer para que me saques a bailar? ─ Realmente era directa y a su vez divertida. A juzgar por el caché que había allí, ella era muy natural.

Tenía la oportunidad de oro, cruzar la violenta marejada de parejas danzantes, pero ¿él, bailar? casi que mejor prefería seguir armando algún plan para rodearlos sin llegar a salir malherido.

Yo...─ apartó su vista. Por alguna razón no se sentía cómodo rechazandola. Debía pensar rápido.
Observó una pequeña apertura entre varios grupos masculinos que daba a un amplio pasillo por el que podría rodear el centro de aquel amplio salón, claro ¿Cómo no se dió cuenta? aquellas amplias columnas de mármol adornadas con relucientes toques dorados, no pasaban desapercibidas ─ Disculpame, he de irme...─ murmuró. La joven lo miró, no muy convencida de su excusa. Él también se sintió mal por ello, pero era mejor que destrozarle los pies y la reputación.

Atajó, por el pasillo rápidamente y abrió una de las amplias puertas dobles que se encontraban a su disposición, dando con un salón muy señorial,  perfectamente adornado y en apariencia vacío. Era como volver atrás en el tiempo, al siglo XIX, aunque bueno, él solo sabía de ese tipo de decoración por las películas y, por suerte, también se había librado de tanto marujo. Vaya...como echaba de menos la grata sensación que se siente cuando tienes tu propio espacio personal.






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Tema Privado Re: Ⅱ | Secreto tras la máscara ⍫ {PRIV}

Mensaje por Luka Crosszeria el Sáb Jul 08, 2017 9:46 am

-
Baile de Mascaras

Day/Night 00:15 am



Luka Crosszeria ─ Secreto tras la máscara ─ Éadrom: Otros

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D

etestaba aquellos bailes, su señor era un gran amante del lujo y de ir mostrando su poder, acostumbraba a hacer fiestas como aquellas muy amenudo y siempre con gran cantidad de personas y musica, Luka no era dado a la multitud menos a disfrutar de semejantes actos, le parecian frívolos y sumamente aburridos, no había más quehacer que comer o quizás bailar, pero él no bailaría con nadie ni aunque se lo ordenan, recordaba algunas situaciones en su juventud donde fue invitado a grandes fiestas , rodeado de demonios igual de frívolos que los vampiros , casi parecía una repetición de su pasado e incluso el estilo los trajes y la música, parecía que su señor se encontraba cómodo en aquel estilo de vida a pesar de que habían pasado ya varias décadas desde aquella moda.

Lamentablemente tenía que asistir, pues tenía que asegurarse de su seguridad o eso creía, aunque siempre terminaba perdiendole de vista pues no le interesaba tenerlo ahí mientras se divertía, casi era como un pequeño castigo hacía el moreno, vestirlo de gala colocarle una máscara y obligarlo asistir a aquel baile, sabía que conocía sus gustos , estaba claro que lo hacía simplemente por molestarle.

Ya era costumbre colocarse en una zona relativamente elevada mientras se quedaba de pie simplemente observando a la gente bailar, solo se mantenía allí en silencio mientras alguna vez rechazaba alguna invitación de baile. Aquella noche no era distinta a las demás todos divirtiéndose mientras Luka observaba cual halcón en un árbol a la espera de que algo ocurriese , pero nunca imaginó que aquella noche no fuera algo malo o peligroso lo que entraría por aquella puerta, un olor familiar inundó la zona mientras el moreno aun no conseguía avistarlo con su mirada hasta que al fin pudo encontrarle entre las mesas.

Con claridad pudo distinguir sus cabellos plateados asomarse entre la gente, aunque llevara aquella máscara estaba claro que era el,no se olvidaría tan fácilmente de su olor, tras haberla saboreado en sus propios labios. Sin darse cuenta su mirada se mantuvo sobre el joven, cada movimiento cada gesto que hacía lo seguía con suma atención , no se había movido de su lugar aunque algo dentro de él le dijera que debía acercarse, dudo por un instante hasta que se dio cuenta a dónde se dirigía, ningún invitado tenía permiso para entrar en el resto del lugar eso estaba claro, pero aquel chico no había dudado ni por un instante, no presagiaba nada bueno.

Camino entre el gentío mientras se hacía paso con cautela hasta al fin salir y encontrarse frente la salida, con paso ligero se adentro por los pasillos siguiendo el olor que desprendía el menor hasta llegar al salón entrando con sigilo mirando al albino -No deberías estar aquí -comentó con suavidad , no sabía si iba a atacarle al darse cuenta que era el demonio que se había encontrado en el cementerio, tras haberle dejado allí quizás se había molestado al despertar y darse cuenta de que le había ayudado contra su voluntad, no sabía como se lo tomaría, pero no podía permitir que estuviera rondando por la mansión de Alucard -Deberías regresar al baile-no supo porque pero por un instante pensó en que no le importaría que se quedara allí con él , de alguna manera estaba feliz de verle bien, aunque no podía decirle nada respecto a eso ya que seguro que al otro no le haría ninguna gracia.

Se aproximo hasta el menor observandole, -No pensé que existiera alguien que fuera adentrarse aquí con tanta facilidad- claramente todos tenían respeto a Alucard y hasta el día de hoy jamás tuvo que mover un dedo en uno de sus bailes para evitar ningún problema, por lo general todos se mantenían en la sala de baile hasta el final, sin duda aquel vampiro no era como los demás en ningún sentido.

 







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Tema Privado Re: Ⅱ | Secreto tras la máscara ⍫ {PRIV}

Mensaje por Caesar Black el Jue Ago 17, 2017 4:39 pm

C
erró el pestillo de la puerta, emitiendo un suspiro de alivio mientras apoyaba la frente en la madera tallada. Le incomodaba mucho y no estaba acostumbrado a tener que lidiar con fiestas de esa temática. Creía que estaba solo y eso le gustaba, podría tener tiempo para calmar sus nervios. Ahora debía ponerse en contacto con doc.
Doc… ─ Dijo presionando su dedo contra el pequeño pinganillo, oculto en su oreja. ─ ¡Doc!─ Insistió, pero al no responder dedujo que esa idea no había servido de nada. Vaya ayuda…
Lo extraño y lo sujetó mientras le echaba una mirada carcajada de resentimiento, ya podría ser que el dichoso trasto pudiese funcionar, para variar  »Puedo arreglármelas solo igualmente«

Se giró rápidamente, sorprendido, no esperaba que hubiera nadie allí ¿Por dónde había entrado? Rápidamente revisó la habitación en busca de una segunda entrada. Maldita sea, estaba allí, al fondo; guardó rápidamente el micro tras su espalda, manteniéndose firme, con la mirada fija en la silueta que le hablaba. Para estarlo echando, su tono parecía muy gentil y su voz...extrañamente conocida. Se podría decir que tras su despertar en aquella cripta apenas recordaba lo que había pasado. El veneno le había borrado gran parte de lo que había sucedido, solo recordaba una melena borrosa, negra, dos luceros plateados que resplandecían en la oscuridad y una voz suave, pero distorsionada, casi como la de aquel extraño…

Ante sus aclaraciones, no dijo nada, prefirió mantenerse en silencio, no sabía si quien tenía delante era algún aristócrata o alguien importante de la corte de Alucard. No podía identificar su origen ni tampoco su tipo de sangre, así que prefirió no fastidiar la situación. Ya le habían aclarado que el mínimo descuido o un intercambio de palabras inadecuado con los consentidos del rey vampiro, traían graves consecuencias.

Ante la cercanía que mostraba hacia él, no movió ni un solo músculo, se mantuvo firme en su lugar, manteniendo su mirada desafiante puesta en él y la forma en la que se acercara. No parecía estar siendo sarcástico, ni irónico y mucho menos aquello parecía una amenaza, pero se mantuvo desconfiado, frunciendo el ceño, si había algo que le era imposible controlar era su mirada salvaje, como su espíritu. Apretó su mano sobre el auricular, de forma instintiva, intentando ocultarlo tras la máscara que también ocultó tras su cuerpo. Debía pensar qué responder ante esta situación, debía ser algo que no le trajera mucho problema y que le permitiera librarse de él.

Solo quería descansar...La muchedumbre no es lo mío─ indicó desplazándose un poco por la habitación, inspéccionándola mientras con la mirada. Necesitaba distanciarse un poco de él ─ ¿Hay algún motivo por el que...el señor Alucard no desea que entremos a reposar en habitaciones vacías? ─ Dijo  Le había costado horrores dirigirse a Alucard como su señor, pero necesitaba averiguar qué tanto escondía y porqué prohibía el acceso a las demás instalaciones.  ─ ¿Le preocupa algo?─ cuestionó, paseando sus dedos por un jarrón en apariencia de porcelana, grande y con un horroroso estampado floral. Intentaba buscar un lugar donde esconder aquello que más le podía delatar en aquel instante…






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Tema Privado Re: Ⅱ | Secreto tras la máscara ⍫ {PRIV}

Mensaje por Luka Crosszeria el Jue Ago 17, 2017 7:27 pm

Baile de Mascaras

Day/Night 00:15 am



Luka Crosszeria ─ Secreto tras la máscara ─ Éadrom: Otros

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I

rónicamente podría creerse aquellas palabras, en el momento en que le había conocido tuvo una gran impresión, quizás ni mala ni buena pero sin duda una de esas que no se olvidan fácilmente por su fuerza y obstinación. Ladeo con suavidad su cabeza planteándose que podría pasar por su cabeza, qué había venido hacer en un lugar así y más en mitad de una fiesta de Alucard si no le gustaban las multitudes, a el tampoco le gustaban, pero estaba obligado a asistir a diferencia de los invitados que en teoría iban por mero placer, aunque no le extrañaría que aquel sujeto fuera por otros motivos.

Le contemplo con serenidad mientras iba paseando por la instancia -Comprendo, el gentío puede ser agobiante muchas veces -de algún modo quería llegar a saber un poco de él, no parecía que le hubiera reconocido, de momento, quizás por la distancia o por el mero hecho de tener aquella mascara , de cualquier forma no iba a bajar la guardia por si trataba de atacarle. En aquel lugar todos eran vampiros menos él y aunque no temía pelear, no quería montar un alboroto en mitad de una de las fiestas de alucard.

Aquella pregunta le dejo algo confuso, pues aunque Alucard tuviera cosas que ocultar no era tan obvio como para dejarlas a la vista aunque a veces mostrara ciertas cosas para provocar, tenía sus secretos  bien guardados y para su gran fortuna el no los conocía todos -Creo que simplemente pretende mantener la privacidad de su casa a los invitados -para Luka la privacidad era algo preciado sabía que para Alucard realmente no, aunque tampoco sabía con certeza el porque no quería que nadie traspasara aquellas puertas lo mas facil y comun era imaginarse lo que todos esperarían, simple privacidad, que el supiera en aquel piso no había nada que pudiera ser “perjudicial” para nadie.

Se aproximo lentamente hacia el albino aun atento a sus reacciones por si de repente sabía quién era o por el contrario sabía quién era y decidiera defenderse-Al señor Alucard...no diría que algo le preocupe -dijo sincero pues desde fuera por lo menos lo veía muy seguro de sí mismo hasta tal punto de que jamas lo habia visto nervioso o fuera de sus cabales- Igualmente debo asegurarme de que nadie acceda a ninguna zona fuera del salón de baile -comentó con un tono bajo mientras se quedó a escasos centímetros del albino extendiendo su mano hacia el- si me dejas acompañarte hasta un lugar más apropiado-refiriéndose con esto a que no le llevaría de vuelta al baile pero si a un lugar donde su presencia no daría problema, no estaba seguro de que fuera a hacerle caso con facilidad pues ya había descubierto muy fácilmente que era un testarudo y un cabezón aun frente a las puertas de la misma muerte por lo cual no tenía mucha fe en que quisiera ir con el a ningun lado, aun asi algo de el le empujó a ello, quería poder estar a solas con el.

-Se que no querrás ir conmigo pero te aseguro que estarás tranquilo al menos durante un rato-aseguro, no es que le importara que husmeara por ahí no encontraría nada pero no quería escuchar quejas de Alucard ni tampoco incomodar al albino al llevarle a una sala repleta de gente molesta y ruidosa así que con la oportunidad sobre sus manos la tomó con fuerza esperando que surtiera efecto en aquella ocasión- No puedo permitir que vagues por ahí solo, pero puedo acompañarte a un lugar al aire libre -en eso era completamente sincero, además no pasaría nada si el tambien se alejaba del epicentro de la fiesta después de todo era la primera vez que ocurría un incidente y hasta el propio Alucard le decía que tratara de divertirse, quizás aquello fuese una señal.


 







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Tema Privado Re: Ⅱ | Secreto tras la máscara ⍫ {PRIV}

Mensaje por Caesar Black el Jue Oct 19, 2017 4:08 pm

I
gnoró su respuesta. No había ido allí a entablar una conversación y mucho menos con un siervo de un clan enemigo. Su mirada deambuló por la habitación, parándose en una de las dos puertas laterales que conectaban con otras habitaciones »¿Cómo puedo librarme de él?« Ese era su principal pensamiento. No se creía que Alucard solo quisiera esconder aquel jarrón horrendo que se encontraba a su lado. La privacidad no existía, los secretos, sí.

Parece que usted está muy familiarizado con eso, ¿No? ─ Cuestionó, con una genuina sonrisa, se sentía muy confiado con sus palabras, y mientras metía el pinganillo en su bolsillo izquierdo. La idea era entrar más en la casa y conseguir información o al menos alguna de las dos cosas, pero con aquel percance de largas piernas y amplia espalda, era muy difícil lograr nada. ─ Válgame Dios ─ masculló en voz baja exhalando un profundo suspiro.

Su labio superior se alzó, disgustado y dolido o puede que aquello fuera más su orgullo que él mismo. Claro que el vampiro, en la actualidad, con más poder no tendría ninguna preocupación. Conocía su alianza con los demonios y su usual prepotencia, era de esperar.

Si no tiene preocupaciones ¿Para qué coloca a un guardia de dos metros a vigilar su casa? Solo cuando alguien se siente inseguro, necesita protección ─ Cuestionó, fijando su mirada en él. Tanta era su ambición y ganas por obtener, una pista, por mínima que era que hasta se dió cuenta de que debía regular la intensidad ─ Como sea ─ aclaró, apartando la mirada ─ Solo he venido a descansar un poco y no veo lugar más apropiado que ese sofá ─ dijo señalando un sofá de terciopelo rojo que ocupó tras mencionarlo ─  ¿Acaso el señor Alucard no puede comprender eso? ─  Luego de eso observó detenidamente la figura del moreno, en especial, sus ojos. Algo había en ellos que le resultaba extrañamente familiar e insultantemente reconfortante. Prefirió no decir nada, al menos no por el momento. Su ofrecimiento de ir hacia otro lugar más accesible no le tentaba en lo más mínimo. ─ No deseo ir contigo, has intuido bien ─ afirmó con su usual orgullo ─ ¿Acaso te despedirá si…? ─ Cortó, elevando una ceja, pensativo. No quería discutir, era probable que acabara expulsado por insultar al anfitrión. Se acercó a él manteniendo la mirada fija y desafiante de siempre. Al pasar por al lado, le golpeó con su hombro, aunque más suave que usualmente. Quería dejar claro que estaba molesto.

Abrió la puerta y salió, frunciendo el ceño ante el bullicio, que antes se encontraba de fondo como un pequeño murmullo y ahora volvía a taladrar sus orejas. Bueno, podía aguantarlo, al menos de momento. Tenía un plan e iba a ejecutarlo hasta el final.  







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Tema Privado Re: Ⅱ | Secreto tras la máscara ⍫ {PRIV}

Mensaje por Luka Crosszeria el Miér Oct 25, 2017 4:35 pm

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M

ovió un poco su cabeza inclinándose hacia un lado -No más que cualquier otro-su vista no se despegaba del albino mientras deambulaba libremente por la estancia, en cualquier otro caso hubiera tomado por el brazo a cualquier intruso y lo hubiera devuelto a la fiesta sin decir una sola palabra , pero sabía que su comportamiento se debía a su primer encuentro y la empatía en que cierta manera le había causado por culpa de su dolor y odio a los de su raza.Notaba su molestia sabía que quería buscar algo, no sabía bien que pero no era estúpido y sabía que él era un estorbo para lo que fuera que estuviese haciendo, aun así no podía irse no tenía nada en contra del chico pero tampoco ningún motivo para dejarle estar allí por lo cual se mantuvo consciente de su posición actual, vigilar el lugar.
 
No podía confirmar nada de ello, pasaba mucho tiempo al lado de Alucard aunque por suerte también disfrutaba de suficiente tiempo alejado como para no saber al detalle su vida,  si era verdad que sabía lo suficiente y tenía idea de muchas otras cosas, al estar tiempo con él conseguía averiguar sus gustos, pasiones algún que otro hobby e incluso su forma de ser , pero ciertamente aún no comprendía para que necesitaba su “protección” tampoco es que el le preguntara nunca, simplemente apareció la oportunidad de hacer algo, fuera bueno o malo el lo aceptó sin miramientos, nunca había importado nada de eso e incluso después de la muerte de su amada seguía sin importar, no porque ella fuera buena el iba a hacer favores solo a personas buenas, eso estaba totalmente fuera de su alcance, así que se limitaba a seguir la corriente  que el destino le dejaba.
 
-Te confundes con esa última parte, no protejo su casa sino a el y aun así esta noche me ha ordenador “divertirme”-la palabra diversión era un tanto desconocida para él, ¿Había disfrutado alguna vez de esa clase de cosas? No lo sabía, simplemente había experimentado la felicidad, pero la diversión, la risa  eran otro tema a parte.
 
Entrecerró sus ojos siguiendole observando cómo se sentaba sobre el sofá  sin moverse de donde se encontraba, no se creía una sola palabra pero no iba  discutirle aquel tema era mejor así, además que por experiencia ya se intuía que el albino no solo era cabezón cuando se trataba de vivir -No esta a mi alcance entender las acciones o decisiones del señor Alucard, yo solo protejo todo lo que influya a su alrededor -no había más verdad que esa.
 
Una sonrisa brotó de sus labios casi sin quererlo al saber de sobra que no iría con él, como si fuera una pequeña brom o algún tipo de reto no sabía porque pero no le molestaba en absoluto, después de su primer encuentro difícilmente podría sentirse mal o rechazado por el joven -Me lo intui -negó con su cabeza- No, simplemente no quiero faltar a mi deber -se quedo en silencio mirandole fijamente a los ojos, aquellos ojos que habían reflejado tanto odio, rencor y miedo en un solo momento, en los que se vio reflejado y quiso proteger como lomas delicado que existía sobre este mundo, no sabía nada de él salvo su enorme odio a los de su raza y aun así su mirada le hacía sentir una incómoda sensación en lo más profundo de su pecho .
 
Lo miró de soslayo al sentir aquel pequeño golpe, estaba molesto sin duda, era un pequeño cabezota con demasiado orgullo, aunque ahora casi podía confirmar por completo que no tenía ni idea de quién era el pues, sentía que ya había dicho algo al respecto incluso después de mirar sus ojos no dio señala alguna de recordarle, sentimiento que le incomodo por un instante.
 
Salió un poco después que él cerrando las puertas tras de sí dando un suave suspiro, al menos no hubo enfrentamiento alguno, sabía que podría haber ido mucho peor. Se dirigió nuevamente al salón encontrandole casi de inmediato con la mirada , no iba a quitarle los ojos de encima, aunque no tenía claro si su intención era evitar que volviera a colarse en alguna habitación o contemplarlo por mera curiosidad. Sin contenerse sus pasos le dirigieron a e nuevamente tomándole la cintura con una de sus manos con suavidad quedándose pegado a su espalda por un instante - No haga nada imprudente , no me gustaría tener que estropearle la noche -susurro para que nadie prestara atención a sus palabras -Mi oferta sigue en pie si desea salir fuera del salón de baile -sus ojos se centraron en la figura que sostenía aspirando por un instante su aroma , como quien olía un ramo de rosas para captar toda su belleza dándose cuenta al instante de que su atención iba más allá de la simple curiosidad.

-Venga conmigo se lo ruego -le extendió su mano  apartando la otra de su cuerpo no quería volver a verle implicado en algún asunto turbio y si buscaba algo raro sobre Alucard aquello solo podía ser algo muy peligroso.

 







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Tema Privado Re: Ⅱ | Secreto tras la máscara ⍫ {PRIV}

Mensaje por Caesar Black el Lun Nov 13, 2017 4:46 pm

N
o entendió bien la finalidad de echarle de allí igualmente si el propio Alucard le había dado órdenes para ello. Realmente podía haber seguido discutiendo, tenía mil y un cuestiones como para hacerle cuestionar de su propio juicio, pero si lo hacía, no saldría de allí nunca y perdería un tiempo valioso hablando más de la cuenta con el azabache.

Si tú lo dices ─ sentenció por último, dando un suave chasquido con su lengua. » Vamos que solo es una triste marioneta de Alucard« Comentó alzando sus orbes hasta dejar sus cuencas en blanco. Incluso hablando parecía más un robot que un ser vivo, o al menos eso era lo que al vampiro le parecía.

Igualmente tuvo que ceder y salir de aquella habitación, aunque su motivación no menguó, pensaba acceder a esas habitaciones y obtener la información que deseaba pasase lo que pasase. Mientras tanto su intención era perderse entre la multitud para no tener que volver a toparse con él, o al menos que le perdiera de vista por un momento. No obstante se topó con el borde del corro que rodeaba la pista de baile. Maldición, miró hacia atrás por un momento, buscando con la mirada a aquel tipo, no era muy difícil de ver, su altura destacaba entre el resto y para colmo se dirigía hacia él. Aunque aquello no era lo peor, desde el día en el que se encontró con aquel demonio y bebió su sangre, su hambre había aumentado y cada vez su cuerpo se volvía más exigente, dándole menos margen de tiempo en la ingesta, por suerte, Doc le había previsto de varias inyecciones con sangre suficiente para que aguantarse por toda la velada. Aunque no podía chutarse allí mismo, necesitaba un lugar más íntimo. Buscó con su mirada, algún aseo o sitio donde pudiera acceder y que nadie le molestara. Lo vió, y nada más hacer el ademán de avanzar, la amplia mano del azabache le sostuvo de la cintura. ─ ¿¡Q!? ─ se tensó, mirando al frente a pesar de que este estaba detrás suyo. Su corazón latía o al menos eso sintió en su pecho, estaba nervioso. Era la primera vez que alguien se atrevía a sostenerle de aquella manera, pero en cierto modo su tacto le resultó increíblemente familiar. Fue en ese momento que le vinieron las imágenes de un joven de tez blanca, cabellos oscuros y ojos plateados, eso era lo único que recordaba del demonio que le libró de una muerte agonizante. Más no lo relacionó no él, aún no, solo la calidez de su abrazo en su cintura le hicieron recordar una de las pocas veces que alguien había sido gentil, irónicamente siempre se trataban de enemigos. Le temblaron las manos, tras apretar los puños conteniendo el impulso de golpearle en un costado, por atreverse a tocarle. Se mantuvo en silencio, escuchándole ¿Le estaba amenazando? frunció el ceño y apretó su mandíbula, alzando el labio superior como muestra de desagrado. En cuanto se separó, le golpeó la mano.

No vuelvas a tocarme ─ advirtió con una mirada fiera y decidida, empujándolo a un lado para avanzar hacia el exterior. No solo era el hecho de lo mucho que le sorprendieron la emociones que se apoderaron de su cuerpo en tan poco tiempo, el hambre también le volvía muy irascible, aun así, cedió a la petición del moreno, era mucho mejor hacerlo fuera.

Respiró hondo, una vez fuera, el aire libre y la brisa de la noche eran muy agradables, aunque apenas podía oler nada. Debía reconocer al menos una cosa de Alucard, tenía buen gusto y una buena mano de obra en sus jardines. ─ uh..─ se sostuvo el cuello por un instante, mirando muy interesado un seto podado con una forma no muy convincente, pero con el tamaño justo donde poder esconderse.






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Tema Privado Re: Ⅱ | Secreto tras la máscara ⍫ {PRIV}

Mensaje por Luka Crosszeria el Lun Nov 13, 2017 5:16 pm

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S

abía la hostilidad que el vampiro profesaba hacia el mundo en general, se la había mostrado con gran libertad el día que se conocieron, aun así sentía la imperiosa necesidad de estar cerca suya, tal vez porque casi había muerto entre sus brazos o porque le recordaba a el en su peor epoca, una epoca de la que quizás nunca hubiera llegado a salir sino fuera por la ayuda de quien sostuvo su mano a pesar de todo. Aun podía recordar la figura de su cuerpo pegada a la suya mientras su vida iba apagándose , casi parecía un milagro que sobreviviera aquel incidente , era consciente del desagrado que le producía su presencia y aunque él siempre trataba de r por su camino con libertad en aquella ocasión estaba siendo insistente incluso para él era raro.

Se quedó impasible tras el golpe sobre su mano , no le dolió ni tampoco fue algo que no tuviera al menos planteado, quizás su odio y hastío no iban solo hacía los demonios, si no sabía quién era eso significaba que también guardaba malos sentimientos hacia cualquier persona, incluso si está solo trataba de hacer lo que creía mejor de buenas maneras - No era mi intención ofenderte, todo lo contrario - era difícil acercarse a los demás, siempre lo había sido para él, pero con personas como el albino era el doble pues era esa clase de gente que se mantenía al margen, al igual que el.

Miró con insistencia hacia el lugar donde se dirigía  siguiéndole pocos pasos atrás , no iba a quitarle la vista de encima ni por un instante, eso por lo menos lo tenía claro. Siguió sus pasos hasta la salida al jardín observandolo desde la puerta, no sabía que era lo que le había llevado allí pero no creía que fuera su “persuasión” sabía que no tenía ninguna, siempre había sido el esclavo , el siervo en silencio que obedecía sin pedir explicaciones.

Alzó suavemente su ceja dirigiendo su mirada al seto que observaba el menor algo confuso y sin ver que e slo que tanto podía interesarle, tomó aire antes de tratar de relajar sus hombros aproximándose a él tras haber cerrado la puerta que comunicaba con la casa para que no se oyera de más la música - ¿Buscas algo en particular? -sabía que en el interior de la mansión había estado buscando algo y que no había querido salir allí fuera hasta el momento - Veo que sientes gran incomodidad ante mi presencia pero, veo necesario el estar pendiente de ti -es cierto modo era así pero algo dentro de él le decía que se estaba engañando a sí mismo, pero hizo oídos sordos y continuó - Te hare compañia esta noche, aunque no te agrade mi presencia, creo que es más factible así - normalmente no hablaba tanto , pero el albino le obligaba a expresarse más de lo que le gustaba y aun así no se sentía incómodo ni molesto, e incluso si el menor lo hubiera querido entablar una conversación.

Se aproximo a uno de los asientos que se encontraba en el jardín sentándose sin apartar su mirada de él , debía ser cauteloso si quería que se mantuviera tranquilo, conocía su mal carácter de primera mano, no veía necesidad de molestarlo hasta tal grado aquella noche , más bien quería poder obtener algo de el que no fueran malas palabras o despercios, al fin y al cabo incluso cuando trato de salvarle la vida se había quejado- Hn-una leve sonrisa cruzó sus labios sin poder evitarlo al pensar en lo cabezota y luchador que era el contrario.

 







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Tema Privado Re: Ⅱ | Secreto tras la máscara ⍫ {PRIV}

Mensaje por Caesar Black el Lun Nov 13, 2017 5:57 pm

L
e sorprendió que el otro pudiera ver a través de su gran muro. No le respondió, tampoco le importaba mucho, le ofendiera o no, su trato no iba a variar con él. Ya de por sí, el que le impidiera investigar por su cuenta le había fastidiado lo suficiente como para tenerle en su punto de mira. Esperaba que no hubiera sido muy descarado con sus intenciones al menos las referentes a conseguir la información que necesitaba. En lo que respectaba a su desagrado por el contacto con otros, sean de la especie que sean, sí que le daba absolutamente igual. Es más, si todos en aquella sala captaban el mensaje se sentiría mucho más cómodo, aunque aquello era mucho pedir y más para el moreno que parecía no querer dejarle en paz »Mierda, lo sabe « pensó, gruñendo para sus adentros. Si era cierto que se había percatado de sus intenciones, iba a tener una noche muy larga.


Una vez fuera, se acercó al muro apoyándose con ambas manos. Emitió un pequeño jadeo pues sentía su garganta seca y ardiente, como su tuviera una plancha a la más alta temperatura atragantada. De pronto, el bullicio de fondo, volvió a menguar acompañada de un suave “clack” que indicaba que las puertas que daban al jardín se habían cerrado.

No fastidies… ─ masculló, frunciendo el ceño, masajeando su nuca al mismo tiempo que sus ojos se tornaban de un pequeño color carmesí. No lo miró a la cara, más bien lo mantuvo a su espalda todo el rato, conteniendo el instinto con todas sus fuerzas ─ ¿Por qué? ¿Acaso no encuentras a nadie mejor entre esos paletos para darle la lata?  tsk, ya estoy afuera, dejame en paz ─ gruñó, apretando sus manos sobre el cemento. ─ ¿Tiene que ser justo ahora? No deseo tener compañía ─ insistió, paseando la mano por su cara, a la vez que tragaba saliva. Por un insntante le miró de reojo ─ ¿Y tú de qué te ríes? ─ cuestionó, en cierto modo, molesto.

Su cuerpo no lo resistía, era un cúmulo de sensaciones, un amasijo de carne hambrienta. Desde allí, podía escuchar el latir de sus venas. No aguantaría mucho guardando la compostura, sus manos comenzaron a temblar ¿Qué le había hecho aquel demonio? Ahora parecía un jonquie dependiente de un excesivo y constante consumo de sangre. Eso le estaba pesando por ceder a su instinto primario y beber la sangre directamente de otro ser. Sus piernas se aflojaron y cayó de rodillas, sosteniéndose del muro rápidamente, por suerte conservaba los reflejos.

Joder... ─ se quejó con un siseo, sus colmillos estaba fuera. Lo único que podía escuchar era el bombeo del corazón ajeno. Era raro que los vampiros consumieran de otros vampiros, pero lo cierto es que en ese momento no se planteó nada de eso.

Se dió la vuelta y se sentó, apoyando la espalda en el cemento. Sacó una de las 4 jeringas que tenía en el interior del bolsillo de su chaqueta, luego, se la quitó, se remangó la manga de la camisa por el brazo izquierdo; Allí palpó con sus dedos hasta hallar la vena y seguidamente perforó la piel para inyectarse la sangre. Ahora vivía así, del otro modo, trataba más en asimilarse y el efecto era más lento. En cuanto toda la sangre entró en su cuerpo, se calmó. Ya no temblaba, sus ojos volvieron a la normalidad y hasta su humor mejoró, aunque fuera solo un poco. Luego miró al azabache, agudizando su mirada, para mandar un claro mensaje  “Como le digas esto a alguien, acabaré contigo” . Aquello era muy penoso de ver, para cualquier vampiro...






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Tema Privado Re: Ⅱ | Secreto tras la máscara ⍫ {PRIV}

Mensaje por Luka Crosszeria el Lun Nov 13, 2017 6:22 pm

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Day/Night 00:15 am



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E

ntrecerró sus ojos al escuchar aquellas palabras llenas de molestia ya sabía lo que habia- Ninguno de los otros invitados se a adentrado donde no debía- la excusa era perfecta al menos así no le negaría que tenía el derecho a estar encima de él - Ahora mismo no interfiero  en lo que hagas solo te mantengo bajo mi  vista -le observó de reojo lo notaba bastante alterado aunque no lo conocía de otra forma como para comparar con una situación “mejor” o más calmada del mismo - Si, tienes que ser ahora -inquieto pues por mucho que tratara de darle largas no iba a irs solo porque le molestara .

Abrió un poco sorprendio por haberse reído al pensar en aquello moviendo ligeramente su cabeza- Nada, solo, pensé que tenías mucho caracter -en cierto modo era así pero no quería mencionarlo del cementerio , estaba casi cine por ciento seguro de que el peliblanco no tenía ni la menor idea de que era el demonio del que le había obligado a salvarse, sus palabras en aquel momento no fueron muy amigables, dudaba que le diera las gracias o su actitud con él cambiará por mucho que siguiera vivo, incluso estaba planteandose si era capaz de echarle en cara quele tocara en aquellos momentos, cualquier cosa sería posible con el odio que sentía, eso sí lo comprendia totalmente, pero no quería que le repudiara  más de lo necesario, en aquel momento no.

Se quedó en silencio por unos instantes mientras observaba al menor caer al suelo, percatandose ahora de su mirada rojiza entendiendo al instante que ansiaba sangre, lo había visto en vampiros  muchas veces y obvio en los ojos dorados que ahora le miraba con molestia  en un tono casi indescriptible de carmesí. Hizo un ademán de levantarse antes de ver las jeringuillas con la sangre, algo le impulsó a querer ofrecerle su sangre pero estaba claro que el vampiro estaba bien preparado para ese incidente.

No dijo nada mientras este se inyectaba  la sangre , sabía que para los vampiros era difícil contener su sed de sangre, aunque le extraña pues cuando lo conoció resistió hasta el último instante, solo su instinto al borde del abismo le hizo beber su sangre con aquellas necesidad propia de un animal siguiendo sus instintos.

Finalmente se levantó acercándose al albino inclinándose hacia él colocando una rodillas sobre el suelo, observando su rostro cubierto por aquella máscara alzando su mano hasta ella rozandola con sus dedos, queriendo ver su rostro por completo otra vez - No hay necesidad de que me mires así, nunca diría nada - soltó sincero en un tono de comprensión y extrañamente de anhelo - Si te sientes mal, puedo llevarte a descansar - no podía dejarle pulular por la mansión  solo , pero no creía que fueran a decirle nada si lo llevaba hasta una de las tantas habitaciones que tenía su señor , después de todo muchas de ellas ni se usaban y tampoco tenía que enterarse, después de todo sino le preguntaba no tenía porqué decir nada.

-Aunque entenderé si no quieres -era la segunda vez que quería ayudar sin ningún tipo de reparo al otro, tenía la ligera sensación del porqué era, aun si era extraño para el, pues aunque se sintiera apresado por aquellas orbes doradas hacía tanto tiempo que no prestaba atención a nadie, en ese mundo vacío y triste solo existía el y Sodom y ahora que alguien había logrado captar su atención parecía un pobre perro famélico en busca de alimento que llevarse a la boca, solo que tropezaba cada vez que se acercaba a lo que le tenía engatusado.

 







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Tema Privado Re: Ⅱ | Secreto tras la máscara ⍫ {PRIV}

Mensaje por Caesar Black el Sáb Ene 13, 2018 9:28 pm

A
pesar de su insistencia, logró comprender que el demonio no entraría en conflicto y al mismo tiempo no le dejaría pulular por el entorno tan libre como le hubiera gustado. Entendió que lo tendría aferrado a él, como una garrapata se aferraba a la piel, robándole el tiempo finito de su disciplinada y amarga vida. Era por eso que decidía apartar por un momento sus ansias de combate y ceder ante el hecho de que estaba solo rodeado del enemigo: Una muerte segura y una guerra innecesaria; Todo, por querer entrar a cotillear los trastos de Alucard.
Solo con un chasquido de su lengua dejó claro que no entablaría amistad, pero que cedería por esta vez. Apartó su rostro de él, dejando ver un lado más voluble, al fin y al cabo seguía siendo un niño y aunque intentara disimularlo, a veces, no podía. Detestaba no tener lo que se le antojaba y al no lograr tener la suficiente influencia como para conseguirlo, no tenía más que su recurrente berrinche para expresar su más pura frustración, culminando con un pequeño relincho. A pesar de todo, la situación acabó bien…
Alzó una ceja, mostrando lo poco, o nada, que le gustaba el que se riera, ¿Se estaba riendo de él? En ese momento poco le faltó para agarrarle del cuello y golpearle hasta que las manos le sangraran. No obstante apartó la mirada, metió las manos en los bolsillos y comenzó una caminata alejada de él y su pésimo gusto por el humor. Debía reconocer que él tenía la capacidad de hacerle cabrear más de la cuenta. Bastaba una sola palabra para que su cuerpo comenzara a hacer y su estómago se convirtiese de una turbina inconsumible, no sabía qué poder ejercía, pero hacía tiempo que su sangre no le hervía tanto, ¿O tal vez era porque no le permitió avanzar más en su propósito? Eso tendría lógica…
Finalmente él tuvo que ver cómo su nobleza se deslizaba hacia el sumidero al verse condenado a depender de la sangre de otros demonios para sobrevivir. Casi parecía un todoterreno alimentado con energía eólica, podía llegar a moverlo, pero no le daba la suficiente potencia como el demonio al que mordió. Su cuerpo se había vuelto adicto a su sangrem tanta era su exigencia que la ingesta diaria de sangre habría un hueco en su expediente y en su propia vida. Desafortunadamente, ahora ese era el menor de sus problemas. Él, su enemigo, había estado contemplando todo el tiempo como su hipocresía crecía por momentos; una debilidad como la suya no debía ser descubierta, apenas Doc sabía el secreto, es por ello que le había ayudado, pero si se tenía un mínimo de agudeza y lo observaba de cerca, podía saber el motivo por el que su cuerpo le exigía tanta toma de sangre.
Le observó,desconfiado, porque llegara a cumplir su promesa, pero toda aquella sobrecarga de  inseguridades se vió asaltada por la impredecible muestra de afecto que pareció mostrar hacia él, era como si ya le conociera y quisiera proteger una parte que ni él sabía el porqué o cuál sería. Durante un instante se quedó petrificado, como si su cerebro olvidase activar su defensa habitual. Lo más lógico y usual en él hubiera sido que le apartase la mano de un golpe, pero hasta las palabras se enredaban en su lengua y no salía por si solas, podía sentir la sangre recorriendo por sus venas con el fuerte latir de su corazón, el pulso era tanto que sus oídos percibían su murmullo como un eco lejano de lo que estaba pasando. Fue poco el tiempo, aunque pareció eterno, en que tardó en sostenerle de la muñeca, con la suficiente fuerza como para alertarle.

Demuéstramelo ─ Ordenó, cargado de orgullo, referente al hecho de que desconfiaba de él. Le observó fijamente a la cara para ver en verdad cuáles eran sus intenciones ─ Esos ojos... ─ Susurró, pensando realmente en alto. Esos ojos revosantes de plata lunar, que brillaban aun cuando la luz perecía. Recordaba haber visto esa mirada llena de calidez, pero no sabía ubicarlos en sus recuerdos. ─ Nada olvídalo ─ dijo, soltándole antes de guardar silencio y quedarse pensativo ─ ¿Por qué insistes tanto en ayudarme? ─ cuestionó frunciendo el ceño, al mismo tiempo que se iba incorporando, no sin antes dar un pequeño tropiezo, más por torpeza que por sentirse mal en sí. Quedarse con él a solas era un arma de doble filo, tanto podría ser una treta de su enemigo como una oportunidad para distraerle adentrarse más en la boca del lobo.

Caminó hasta el jardín, bajando por las escaleras del pequeño altillo para ir a la parte más oscura, estaba rodeada de matorrales, flores y hasta árboles. Los pequeños farolillos que decoraban y alumbraban por el camino de piedra no lograban alcanzar la espesa pelumbra que formaban las plantas.
Esperaba que le siguiera de nuevo, ya que lo había tenido pegado a él durante horas. Lo que planeaba hacer era mejor que no lo viese nadie.






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Tema Privado Re: Ⅱ | Secreto tras la máscara ⍫ {PRIV}

Mensaje por Luka Crosszeria el Dom Ene 14, 2018 4:52 am

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Day/Night 00:15 am



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antuvo su mano quieta mientras dejaba que la apartara de su rostro, por lo menos había sido más liviano que cargar con aquella brusquedad que solía perfilar el menor  hacía todo lo que se acercarse. Sus ojos se quedaron fijos sobre  él albino  algo intrigado por aquella peticion, pues no esperaba que en aquel lugar pidiera una muestra de confianza -Nada me gustaría más que confiaras en mí - sus palabras eran sinceras , además de que detrás de ellas estaban los recuerdos de la primera noche que le vio , aun así y aunque ya le había salvado la vida anteriormente sabía que era mejor que el otro no supiera su identidad, quizás así simplemente le tomaria por vampiro pesado y no se molestia más de lo necesario - Pero entiendo que buscas algo aquí y no puedo faltar a mi deber por mucho que desee que me des tu mano - susurro lo ultimo, queria acercarse al pero si eso iba a ser a costa de su honor y su palabra no podía hacer más que esperar a que el otro desistiera, despues de todo no creía que fuera a ganarse su confianza con un simple acto.

Por un instante preciso reconocer su mirada , su corazón se encogió, no por miedo o temor a su reacción sino de emoción, quizás porque así no tendría que decir quién era realmente , también significaria que recordaba su rostro de aquella noche , aunque aquel nerviosismo murió casi al instante al ver que no podía identificarle finalmente, una pequeña desilusión al fin y al cabo , otro en su lugar habría agradecido que no recordase su rostro pues eso indicaria pelear o una peor actitud a la actual pero Luka quería que le recordase de algun modo, quizás sus recuerdos estaban nublados, eso seria lo normal a fin de cuentas estuvo al borde de la muerte .

Aparto su mano lentamente mientras volvía a colocarse de pie con calma - No hay un motivo -se acerco al ver que tropezaba como un ademan en ayudarle por un instante pro luego pensó que quizás se molestaria por cree que necesitaba su ayuda  -Solo quiero evitar que te metas en un problema innecesario -aquellos por lo menos era verdad, lo ultimo que queria era problemas con su señor y menos con ese joven que había captado tan descaradamente su atención, no quería imaginarse lo que ocurriria si se metia en problemas, conocía de sobra los metodos de aquel lugar y no podía asegurar que se quedaria a un lado si le ocurría algo al menor. Quizás por su valor su coraje o por que veia algo de su yo pasado en el, pero sin duda le tenía engatusado, irónicamente era totalmente opuesto a lo que esperaría, pues sino mal recordaba sus gustos tiraban justo hacía otro lado, pero no importaba.

Dejo que se pudiera separar un poco de él antes de seguir tras sus pasos , caminaba tranquilo pero con paso firme, allí por lo menos podía estar más relajado, en el jardín no había nada que no fueran flores y decoraciones . Sus ojos se entrecerraron mientras seguían con atención la figura ajena , no sabía si se había rendido -No creo -susurro enseguida en cuanto el pensamiento se cruzó por su cabeza, ¿Rendirse? No creía que esa palabra estuviera dentro de sus espectativas  -¿Quieres ir a algun sitio en concreto? -su tono no revelaba nada de su actual estado de ánimo pero realmente preguntaba con curiosidad, ahora que le había vetado la entrada a ciertas zonas y que le seguía allá donde fuera  no sabía que es lo que tenía en mente  - No me perderás si tu intención es despistarme entre matorrales -aquellos era algo así como una “broma” pero lo decía enserio - Puedo percibirte donde estés - “más ahora que me he centrado en ti” pensó para sus adentros, ahora que su atención estaba centrada no iba a dejar pasar por alto ni un solo movimiento y eso lo sabía. 







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Tema Privado Re: Ⅱ | Secreto tras la máscara ⍫ {PRIV}

Mensaje por Caesar Black el Mar Feb 13, 2018 9:33 pm

E
ntrecerró su mirada desconfiado e indeciso. Era estúpido pensar que se fiaría de él tan rápido cuando no lo conocía de nada. De algún modo sentía que podía hacerlo, pero ya no sabía si era efecto de la sangre que había tomado o simplemente que necesitaba aferrarse a alguien. Últimamente tenía ciertas dudas sobre su cometido, realmente solo era un crío incapaz de liderar, pero que sin embargo tenía tras de sí a hombres que luchaban por él y su causa. Ya no podía dar marcha atrás y eso era lo que más le perturbaba, que en el fondo de su corazón solo quería hallar la paz. Se echó hacia atrás, al mismo tiempo que negaba con su cabeza.

No...─ susurró, primero mirando al suelo, pareciendo que su mirada se había perdido en el avismo, para luego alzar su vista hasta toparse con su mirada ─ No puedo fiarme de tí ─ frunció el ceño ─ Las palabras no son más que eso. Se evaporan de este mundo fácilmente y lo que se acuerda entre ambos lados no son más que mentiras sin sentido. La confianza no es un regalo, es algo que se debe ganar. Demuéstrame que puedo hacerlo ─ Dijo fijando su mirada en él, esperando alguna muestra. No esperaba que fuera a dejarle pasar, de lo contrario no sería de fiar para él, pero un contrato no Alucard era peligroso, sea para quien fuese estar en su bando no era bueno.

Se acercó hasta él, desafiante, volviendo a cobrar su postura anterior. Tuvo que impulsarse cuando quiso acercar su cara a él, pues era un poco más bajo, pero le dió lo justo para rostro con rostro se encontrasen.

Eso ya lo veremos ─ aseguró, confiado de su palabra. Ahora que le habían descubierto no pretendía tampoco ocultarlo.─ Pero no pienses que voy a confiar en tí. Ni una pizca de mi devastado corazón será capaz de confiar en una persona como tú ─ aseguró, apartándose ─ Eres tan despreciable como al ser que cuidas, cuidarlo, te convierte en alguien como él ─ aseguró, aunque sabía que su impulso podría llegar a complicar las cosas en su falsa tregua con Alucard. A veces las formas le perdían y más aún sus actos impulsivos.

Tras eso, se quedó callado y prefirió no seguir su juego » Exactamente, ¿A qué se refiere con “Problema innecesario”?  Este tipo me está cabreando, pero no encuentro el motivo por el que me quiera proteger y al mismo tiempo desee ocultar los secretos de Alucard, ¿Eso significa que tiene algo en nuestra contra planeado? ¿Cuan cercano será este individuo a él? « Cuestionó con una mueca, mientras avanzaba con rapidez hasta un arbusto, donde se ocultó esperando a tenerlo más cerca de él. Conforme el azabache se acercaba, fue sacando una pequeña daga, cuya hoja estaba impregnada en agua bendita. Con la última de sus palabras respiró hondo, mirando hacia un lado, donde él se acercaba. Aquella no era más que una estrategia para que, cuchillo en mano, pudiera sacarle la información o al menos dejar clara su posición.

Asomó la daga antes, revelando la extensión de su brazo mas no su cuerpo en primer lugar. Trató de apuntar a su cuello, dónde sabría que si le llegase a perforar, la ponzoña llegaría a su corazón más rápido.

No pretendía huir, eso sería muy cobarde de mi parte y no es mi estilo, pero quería un lugar íntimo donde poner a prueba todo lo que llevas resumiendo desde que has aparecido para incordiarme ─ señaló, saliendo de su escondite del todo, insistiendo en sus pasos para obligarle a retroceder. Su tono más serio, seco y distante. Había decidido adoptar una postura más autoritaria, si era que su clan estaba amenazado, no podía dar pasos en falso. ─ Habla ─ ordenó.







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Tema Privado Re: Ⅱ | Secreto tras la máscara ⍫ {PRIV}

Mensaje por Luka Crosszeria el Mar Feb 13, 2018 10:33 pm

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abía a la perfección que aquel vampiro testarudo y cabezota jamás confiaría en él, menos si sabía que era un demonio, aunque de momento todo parecía indicar que no era así. Sus palabras eran serias y claras, eso de alguna forma le gustaba la sinceridad con la que hablaba, transmitía tanta calma  aunque sus palabras fueran de rechazo absoluto demostraban a una persona sincera -Lo se -si cuando sabía quién estaba tras la máscara había intentado atacarle no quería saber cuando ni siquiera veía el rostro de otra persona-  No puedo demostrartelo pues lo que dices es verdad, por mucho que mis palabras fueran sinceras tu no lo sabras, pues ni puedo mostrarlo con hechos ni es conveniente que te fíes de nadie que esté presente en esta fiesta -comenzaba a ser consciente de que el albino profesaba alguna tipo de deseo contra Alucard y de ser así, su vida estaría en una mala postura si le descubrian.

Se quedó estático  mirando aquello s ojos llenos de desafío como los que había visto aquella noche, aquellas orbes doradas que le tenían tan entregado a una persecución quizás absurda - No hace falta que lo hagas -comento sin querer reclamar su confianza - Di mi palabras de proteger a alguien, pero ello no conlleva que esté de acuerdo con todo lo que hace- ladeo su cabeza pensando en aquellas palabras- Comprendo en cierta manera el desprecio hacía él, pero eso no es un problema mio, al igual que nada de esto lo es, me limito a cumplir lo que prometí -aquella palabras aunque ciertas eran un tanto dolorosas, pues si era cierto que el mismo accedió a aquel trato, pero había momentos en que se arrepentía de ello como en aquel instante.

Camino entre los arbustos sabiendo donde estaba a la perfección el menor quedándose quieto en cuanto salió de entre los arbustos con aquella daga, sin cambiar de expresión en su rostro, hasta echaba en falta que el albino le apuntara con un arma - A veces huir no es una mala opción, más si que lo querias era colarte en la mansión -comentó con total naturalidad. Vio que se acercaba a él amenazante pero no se movió ni un paso hacía atrás, no iba a darle el gusto . Negó levemente con su cabeza - Te equivocas de persona si crees que yo se algo más allá de sus horarios de fiesta - podría saber mucho más de lo que sabía pero jamás le intereso, no quería tener nada que ver con ello y cuanto menos supiera más fácil era sobrellevar su protección- Se lo mismo que tu tras entrar en esta fiesta, nada - dio punto final a aquel interrogatorio que pocos frutos daria.

Alzó su mano sin dudarlo un instante tomando la daga con su mano apretandola con fuerza cortandose al momento pudiendo percibir con claridad que estaba bendecida - No hagas eso, no hace falta -susurro tratando de bajar su mano, sin intenciones  de “resistirse” o de luchar - Se ve que te encuentras solo y no sabes que buscas , lo mejor seria que regreses o descanses un poco -notaba su mano arder  con claridad pero aquello no era nada comparado con otros dolores que había sufrido, además de que un simple corte en la mano no le mataría - Te lo pido como un favor, desiste -sentía una inquietud dentro de su pecho, el que estuviera tan empeñado en buscar algo contra Alucard el arma que llevaba que podría haber acabado con cualquier vampiro y esos ojos llenos de decisión le perturbaron y una enorme sensación de protegerlo se apoderó de él, como necesitando resguardarlo  entre sus brazos, pues tras todas esas palabras y actos había visto una persona frágil al mismo tiempo que hermosa , algo dentro de él quería evitar a toca costa que se enfrentara a Alucard - Permiteme ayudarte  al menos esta noche -aunque el menor no lo supiera aquella frase tenía un doble significado pues, ya le había ayudado antes y en la anterior ocasión también había rechazado su mano, pero esta vez deseaba que no fuera tan terco pue sno sabía hasta donde podía ayudarle en la boca del lobo.

Soltó la daga lentamente observando por un leve instante el corte cerrando su puño lentamente sin mostrar queja alguna  tratando de ocultar de alguna forma la  marca sintiendo el ambiente pesado con el olor de su propia sangre -Déjame llevarte a la habitación hasta que por lo menos todo esto concluya, después te dejare tranquilo-confirmo, aunque sus palabras tenian la seria intención de pasar un rato solas con él, más que fuera contemplandolo y aunque el seguía refiriéndose a la protección de Alucard y su intimidad él sabía muy bien que sus intenciones no iban del todo a ello.







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Tema Privado Re: Ⅱ | Secreto tras la máscara ⍫ {PRIV}

Mensaje por Caesar Black el Miér Mar 14, 2018 12:30 pm

E
l repentino interés que mostraba en él le estaba dejando muy confuso, al mismo tiempo que le hacía desconfiar de su postura. En su cabeza merodeaban un sin fin de preguntas a las cuales ninguna tenía la respuesta que le convenciera y cuanto más lo miraba, más se daba cuenta cuenta de que había algo que lo impulsaba a quedarse a su lado, al mismo tiempo que gritaba que huyera, lo peor, es que no sabía  cuál de las dos escuchar. Para él, la confianza era un riesgo y en su mundo no existía la compasión o la piedad.  

¿Entonces para qué intentas convencerme de lo contrario? ─ Contestó, sin saber bien qué decir.

Debía admitir que se sentía vagamente desconcertado. A pesar de no saber sus intenciones, de algún modo le creía, aunque eso no era suficiente para traspasar su coraza. Aún así se quedó en silencio, prefiriendo obviar sus advertencias.  Lo observó, cerrando sus ojos hacer apreciarse apenas una ranura dorada entre sus largas pestañas.

¿Pretendes excusarte tras una promesa? ─ comentó irritado ─ Tenemos derecho a escoger caminos y a renunciar a problemas en pos de algo mejor. Si lo que está haciendo “esa persona” es el mal, no tienes porqué cumplirlo ─ contestó bajo una fulminante mirada incendiaria. ─ ¿Qué es lo que le debes? ¿Qué hizo para que le debas tal fidelidad?

El reclamo por saber qué era lo que tramaba ¿Por qué le insistía de los contrario? Desde hacía mucho tiempo, sabía que no era rival para él ─ No aún─ pero en su corazón latía el deseo por hallar su venganza. Él qué iba a saber, no sabía lo que era perderlo todo, hasta que lo único que te quedase solo fueran los resquicios de lo que una vez fue tu felicidad y el odio que sientes hacia los que causaron todo aquello. Desde hacía un tiempo había investigado, día y noche sin descanso para averiguar que el culpable de todo aquello había sido Alucard. No le extrañaba, la verdad, pero también sabía que escondía algo y era referente a los demonios, su sospechosa amistad con ellos no hacía más que encender las llamas del desprecio.  

Se negaba a admitir el hecho de que su última opción fuera huir como un cobarde. No, antes prefería morir que verse como un cobarde, que tan siquiera intentó de verdad cumplir su objetivo.

¡Deja de decirme eso! ─ ladró, furioso. ─ No sabes siquiera lo que esto significa, como bien has dicho, no sabes absolutamente nada. No pienso retroceder ¿Me oyes? ─ Su mirada cegada por el odio se posó en él, al mismo tiempo que le tomaba por el cuello de la camisa ─ Y ni pienses que así vas a protegerme, no sabes una mierda de mi y no pienses que podrás llegar a conocerme. Nunca ─ sentenció, dándole la espalda.

Sabía que sus palabras cada vez se endurecían más, pero de alguna forma su compasión le estaba haciendo dudar de sus actos, obligándole a retroceder, a convertirse en el pequeño cobarde que lloraba a su madre por temor a que le hicieran daño, peor, a confiar en él. Por haber sido débil había perdido mucho, no podía permitirse tal lujo, mas sentía que con mirada apacible y su profunda voz ─ Que podía estar escuchando todo el día sin cansarse ─ El misterioso hombre azabache podía ser capaz de venderle un vaso de agua al mar.

La sorpresa llegó a él, cuando tomó la daga con su mano y por consecuencia de ello, no le había pasado absolutamente nada. Podía ver la sangre que apenas emergía de su herida, cauterizándola ante el ardor del acero bendecido. Observó fijamente al desconocido al mismo tiempo que no dejó de ejercer fuerza, hasta que poco a poco fue cediendo; Dejó caer la daga en manos del extraño, intimidado por su ausencia de dolor y más sorprendente aún, de su muerte.

Ya deberías estar muerto ─ murmuró, dando unos pasos hacia atrás ─ ¿Cómo? ─ cuestionó, alzando su mirada incrédulo.

Su frustración creció a medida que él le insistía en abandonar. Se jaló del cabello hacia atrás y alzó su mirada, dándose la vuelta para exhalar con profundidad. Luego, miró a su alrededor, el ambiente estaba tranquilo y las pocas parejas que se aventuraban a caminar por el camino de los rosales apenas prestaba atención a lo que allí sucedía. Se notaba que el temor porque Alucard interviniese y acabase con todo les hacía ignorar el fuerte aroma a sangre.

¡¿Por qué te esfuerzas en que abandone!? ─ Exclamó al fin, golpeando el mismo matorral en el que se escondió ─ ¿Por qué finges preocupación por mi? ─ se acercó nuevamente ─ No creo que tus intenciones vayan más allá de cumplir tu estúpida promesa con Alucard, ¿Por qué debería creer que lo que quieres es ayudarme? ─ Dijo, acortando la cercanía entre ellos ─ Si lo que quieres es matarme, o tenderme una trampa ahórrate el teatro, porque no pienso bajar la guardia. Mátame ahora o déjame seguir con mi causa, porque confieso que no tengo intenciones de abandonar

Durante un momento pudo notar casi su aliento cerca de él, su respiración, a través de su pecho. Lo poco que podía ver de su rostro le resultaba extrañamente familiar. Ahora que lo veía de cerca, podía apreciar la familiaridad de sus labios, su mentón y la claridad de sus ojos. Fue cuando su mente se bloqueó y su corazón pareció pararse; alzó ambas manos para rozar el límite de su máscara, empujándola un poco con la intención de descubrir su rostro.

Me resultas extrañamente…


Se quedó callado un momento, como si estuviera buscando entre sus recuerdos, forzando a aparecer el que deseaba. Fue cuando su mente se inundó de varias escenas que vagamente le resultaron familiares: Él herido, el demonio que le ayudó, el aroma de su sangre. Todo lo revivió como si hubiera pasado hace escasos segundos. Tal sobrecarga de sensaciones y momentos pasando a gran velocidad, llegarona desorientarle. Dió un par de pasos hacia atrás, presionando la mano contra su frente, tras emitir un leve quejido. Desgraciadamente, el veneno le había hecho olvidar gran parte de ese día y ese momento de lucidez no le esclareció nada. A pesar de que Doc se lo confirmó, para él, no había sido más que un sueño o… una pesadilla.

Se aferró a una pequeña rama de un árbol cercano.

Voy a ir...

No le gustaba admitir que al final tenía razón y tal vez necesitaba descanso, igualmente aquel tipo era peligrosamente extraño y si tenía que enfrentarse a él, era cierto que necesitaba un breve descanso. Debía aprovechar las ansias que tenía por “protegerle”.








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Tema Privado Re: Ⅱ | Secreto tras la máscara ⍫ {PRIV}

Mensaje por Luka Crosszeria el Miér Mar 14, 2018 3:15 pm

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A

lzó levemente su rostro - Porque confío en que no hagas nada imprudente, si quisiera que dieran contigo hubiera dejado que continuaras husmeando por la casa o más fácil, ya habría llamado a más guardias, solo quiero evitar que hagas algo de lo que puedes salir mal parado-realmente era así y esa era la única “prueba” palpable que tenía sobre sus buenas intenciones, con la cantidad de personas que estaban al servicio de Alucard si realmente quisiera apresarlo o condenarlo a algo peor hacía rato que podría dar la voz para que vinieran, pero no era así.

Se quedó unos momento en silencio tras su reclamo, era cierto que tenía elección a elegir pro para él su palabra era algo más que una simple oración recitada, vacía y carente de sentido, era dar su honor a otra persona hasta que fuera preciso y desgraciadamente se la dio a alguien que si bien no se la merecía no tenía intenciones de romperla, al menos no aun - Me dio un motivo para vivir - aquello quizás sonaba un tanto exagerado o quizás fuera de contexto, antes de encontrarse a Alucard se limitaba a vagar por el mundo sin rumbo sin ningún tipo de objetivo dejándose arrastrar por el tiempo, de alguna manera Alucard le ofreció algo a lo que aferrarse por muy indigno o rastrero que fuera  gracias a él sentía que podía hacer algo por otra persona, por mucho que no fuera de su agrado. Su alma había estado vacía tanto tiempo que cuando surgió la oportunidad se limitó a cogerla aferrándose a la sensación de ser útil otra vez, pues sin su amada ya no había motivos para luchar, sonreír o para vivir el fino hilo que le unió al mundo fue Sodom y cuando creyó que siempre estaría así apareció lo que sería su guía para tener sentido de ser otra vez -Puede que no sea digno de mi palabra, pero se la di cuando más necesitaba un motivo para seguir - para él ese tema era muy personal más cuando se trataba de algo tan arraigado pero con el albino no le importaba decirlo.

-Tu valor es grande pero de poco te servirá si te descubren -le preocupaba demasiado lo lanzado que era ya había visto su cabezonería actuar de frente, lo volvió imprudente e insensato - A veces para ganar una guerra hay que saber elegir las batallas -le miró sabiendo a la perfección sus sentimientos pero sin querer ir más allá de lo dicho. Sabía que sus palabras eran guiadas por su lucha contra Alucard y contra lo que fuera que le habían hecho, sin embargo sus últimas palabras hicieron que se sintiera algo intranquilo - Esta bien si no quieres que te proteja pero acepta mi consejo, nada más - tal vez si no lo veía como un favor o una ayuda sería más fácil convencerle de que aquello era un mal plan desde cualquier punto.

Pudo ver con claridad su desconcierto ante su acto, pues seguramente pensaba que era un vampiro como todos los demas, secreto que no diría pues si reaccionaba como la última vez no quería imaginarse que sucedería en aquel momento - Soy algo diferente -no iba a detallar más pero al menos dejaba claro que con una daga bendecida no le haría nada salvo ciertos cortes, agradeció que nadie que estuviera cerca le prestara atención al olor a sangre, quizás por el mismo hecho que el intentaba retener al albino, mantener todo en paz por esa noche.

Sus palabras le recordaban al día que se encontraron por primera vez, se notaba su desconfianza hacía los demás y la falta de buenas intenciones en su vida, estaba claro que había sufrido bastantes decepciones  a lo largo del tiempo -No finjo nada solo trato de evitar una pelea -no iba a decirle que realmente estaba preocupado por el, que anhelaba protegerlo, estara su lado , pero si incluso eso era lo que quería no pensaba que fuera a creérselo -Por que si quisiera hacerte algún mal ya lo habría hecho -le miro fijamente en cuanto se aproximó a él dejándole desahogarse aunque sabía que dadas las circunstancias eso no ayudaría demasiado.

 - No voy a dañarte-aclaró serio pues al contrario de lo que decias sus palabras estaba loco por estrecharle entre sus brazos - Estás muy lejos de mis intenciones, creeme -abrió levemente sus labios dejando escapar un leve suspiro por no saber convencer al menor -No voy a hacer ninguna de las dos pues una va encontra de los deseos de Alucard y la otra en contra de mis sentimientos -confesó sin apartarse.

Se quedó quieto al ver que intentaba acercarse dejando que acercará sus manos a su máscara, era una pésima idea, pues estaba seguro de que si descubria quién era se enfadara aún más, pero queria ser reconocido a través de sus ojos, deseaba ver su reflejo sobre sus orbes doradas, queria  tocar su rostro , de repente se dio cuenta de que contemplaba sus labios desde aquella noche había pensado en ellos, primero sobre su cuello y después cubiertos por su sangre, enseguida noto su corazón latir con insistencia emocionado con la sola idea de rozar aquellos sonrosados labios que no hacían más que dudar y gritar y aun así se le hacía tan apetecibles como el fruto más dulce sobre la tierra-...-trago saliva intentando deshacerse de aquellos pensamientos,   no movió ni un músculo esperando a ver sus acciones aunque las suyas las tenía bien presentes, si el quería verle el rostro no se negaría-...-por lo menos le resultaba familiar o eso creía que iba a decir , espero a ver si decía algo más viendo enseguida que no se encontraba tan bien como podría presumir el albino -¿Te encuentras bien?-su voz era tranquila pero sintió unos nervios insanos que iban hasta la boca del estomago.

Se sorprendió por que al fin aceptara de alguna manera su ayuda, pero no iba a comentar ni decir nada más allá, pues si le había costado asumir que no estaba bien ya se imaginaba la reacción si se lo “echaba en cara” aunque simplemente fuera nombrarlo - Vamos -susurro tomándole por la cintura antes de caminar hacía uno de los rincones del jardín- Por aquí hay otra entrada-aclaro por si este pensaba que le llevaba algún lugar a oscuras para hacerle a saber que pues ya le había acusado un par de veces de que quería matarle.

Miro un par de veces hacia atrás mientras le indicaba el camino, aunque sintiera su presencia quería asegurarse con sus propios ojos que seguía tras suya , sabía que esa necesidad de comprobarlo constantemente demostraba inseguridad, aunque no tuviera sentido y supiera de sobra que le encontraría con tan solo un parpadeó - Aquí es -coloco su mano sobre una pared buscando un encaje empujando un mecanismo para abrir la puerta donde se podía contemplar un pasillo- nos llevará al otro lado del recinto -le explicaba bien pero sabía de sobra que podría estar pensando mil cosas distintas y casi seguro que ninguna era favorecedora.

Se adentro esperando que este pasara antes de cerrar la puerta asegurándose de que quedara como estaba antes de que el la abriera. Tomó aire antes de caminar hacía la estancia más cercana que por suerte no se encontraba muy lejos.  







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Tema Privado Re: Ⅱ | Secreto tras la máscara ⍫ {PRIV}

Mensaje por Caesar Black el Lun Abr 16, 2018 7:24 pm

A
pesar de saber que lo que decía tenía razón, la sensación de que en algún momento sería traicionado seguía ahí. No podía evitarlo. Su mente gritaba ya atormentada que se guardara las espaldas en aquel mundo de falsa y fría porcelana. Su atormentado corazón jamás pensaría que un enemigo pudiera tener misericordia de su persona, pero cuanto más dudaba, más llegaba a confiar en él y eso le hacía pensar que la locura o la desesperación comenzaban a arrebatarle el poco juicio en el que sus más fieles allegados llegaron a confiar. Quizás el deseo por pensar que alguien realmente llegase a sentir esa pequeña y gradual atención hacia el niño asustado que realmente era, le indicaba a actuar de manera irracional y, por mucho que se resistía, él sabía que estaba alargando aquello más de lo debido y por eso mismo debía protegerse, aunque empezase a quedarse sin recursos suficientes.

¿Eso es una amenaza?─ cuestionó con prudencia.

Lo miró a los ojos una vez más, resistiendo el endulzado encanto de la compasión ajena, viendo aquella profundidad y confianza, pero al mismo tiempo empezaba a ver un reflejo de similitud entre ambos que poco después se vió confirmado. En su mirada estaba el resquicio de un alma partida, que a poco estuvo de alejarse de lo que realmente importaba, aunque fuese una locura mayor que dejar la vida y acabar con el sufrimiento de una manera más rápida y cobarde. Sí, aquello lo había planteado tantas veces que llegó a asimilarlo de una manera casi natural y más conveniente. Aquel hombre, de tez pálida como la nieve y brillantes luceros como la luna no era muy distinto a él. A pesar de que su rostro seguía permaneciendo oculto tras aquella máscara de la que parecía no querer desprenderse. Sabía que estaba cometiendo un error al simplemente encogerse como un niño. A pesar de que su orgullo se lo impedía era imposible que él le dejase sin palabras. Al menos sin las suficientes para establecer un contra ataque.

Comprendo ─ indicó, humedeciendo sus labios al mismo tiempo que desviaba su mirada como un símbolo de rendición.

Su ceño se mantuvo fruncido igualmente, aunque confiara en su palabra, no podía ignorar el hecho de que a quien servía no era de su total agrado.

¿Cómo puedes siquiera pensar que voy a confiar en tus consejos? No eres más que un siervo con un sucio propósito de vivir. Tal vez él te diera eso y estés agradecido ─ Agregó, engullendo consigo el temor a confiar, que nuevamente se apoderaba de su cuerpo ─  No sé qué estás buscando en mi. Hablas como si realmente me conocieras pero lo cierto es que no sabes una mierda ─ dijo elevando un poco la voz. Luego, se giró golpeando al primer y desgraciado arbusto que se encontraba cerca suyo ─ Escucha, no soy tu maldita redención. Si estás buscando una forma de curarte de los males busca a otro que te ayude. Igualmente no pienso aceptar tu propósito, no estando tan cerca ─ indicó decidido.

Su ímpetu llegó a impulsarlo a  acercarse a él para recuperar su daga; aprovechando su cercanía, se alzó todo lo que pudo para que su mirada pudiera cruzarse fijamente con la del zaino. Por un momento pudo sentirlo, el fuego en su pecho, los calambres en la punta de sus dedos, el frío que acariciaba su piel tras su nuca por aquel pequeño hueco en el jardín que acogía la humedad de la noche. Su fría hacía que su piel se estremeciera, a pesar de lo que decían los humanos, lo cierto es que los vampiros sí que podían sentir más de lo que imaginaban. Su piel era resistente, pero sensitiva y también, gracias a ello, podía sentir su calidez de cerca.

Si quieres detenerme vas a tener que delatarme. Solo si no lo haces confiaré en tí, o luchas o traicionas, pero no pienso complacerte.

Lo había dicho con la firmeza suficiente a pesar de que su mano aún seguía sujeta a la contraria, de la cual aguardó durante un breve instante antes de apartarla del todo, para sujetar solamente el mango del puñal.

El lapsus de memoría había franqueado toda barrera,desgraciadamente obligándole a mostrar su debilidad una vez más. El simple hecho de depender de otra persona solo le recordaba lo débil que era frente al enemigo. Si no podía ni mantener su estabilidad frente a un simple guardaespaldas, no podría asegurar la victoria y paz de sus seguidores más fieles. Siempre estaba a una fina línea de perderlo todo y odiaba admitir que la mayoría del tiempo estaba asustado. Ahora, agregando mayor humillación se encontraba frente a otro desconocido, que conocía sus condiciones o le estaba viendo en un momento de debilidad. A pesar de no acordarse de la apariencia de aquel demonio, no podía olvidar el hecho de que su vida estuvo una vez en sus manos y ahora volvía a repetirse, esta vez con un discípulo del clan enemigo. Agradecía que a ninguno de los dos pudiese verle el rostro, así durante la batalla no los reconocería y sería más fácil poder terminar con sus vidas. Aunque era un pensamiento extremadamente desleal a lo que realmente quería, era lo mejor para él y los suyos, mas cada vez le costaba más pensarlo con aquel desconocido. Aunque su presencia le resultaba vomitiva ─ cosa que demostró en varias ocasiones ─ al final acababa satisfaciendo sus deseos de sosegarle.

El albino se tensó en cuanto le sostuvo de la cintura, muy pocas personas se habían acercado a él con el propósito de ser su apoyo. Su suficiencia siempre lograba mantenerle en pie aunque por dentro estuviera completamente roto. Realmente esa ayuda duró poco.

No me toques ─ Logró advertirle después de que justamente pudiera salir del jardín ─ A partir de aquí ya puedo ir solo.

Tras frotarse la sien una vez, se irguió y caminó con él hasta aquella mencionada puerta. Quiso aprovechar para inspeccionar bien la zona, al menos buscar algún tipo de truco barato que contuviera aquella mansión. No sabía que Alucard fuera de gustos tan ridículos como el de mantener varias entradas secretas ─o tal vez salidas─. Daba igual. Su propósito no estaba centrado pues su mirada se perdió en la espalda “del oculto” así lo había denominado de momento. Le llegó asombrar su vertiginosa altura y su amplia espalda, con aquella complexión y su capacidad por asimilar lo bendito, le convertía en un poderoso guerrero. No le extrañó que fuese reclutado, pero más allá de eso, lo que realmente ocupaba sus pensamientos era el por qué quería cuidarle y ayudarle sin un motivo, sin conocerlo siquiera. Era inquietante y aterrador, pero al mismo tiempo embaucador porque a pesar de entender el peligro que suponía acompañarle, ahí estaba, siguiéndole como una polilla que merodea alrededor de la trampa; sabe que comete un error al revolotear a su alrededor, por el encanto de la luz es demasiado fuerte como para resistir la tentación de comprobar si ella es la elegida para salir ilesa y victoriosa.

El trayecto por aquel pasillo solo le hizo pensar si realmente le estaba llevando hacia un lugar seguro. Después de aquella advertencia no sería de extrañar que le tendiense una trampa. Había sido muy estúpido de su parte y ahora se daba cuenta.

¿Dónde está esa habitación? ¿Creí que no podía adentrarme en otra zona que no fuese el salón de baile? ─ cuestionó desconfiado.

Por si acaso, tenía preparada una pequeña sorpresa. Ya que había recuperado su arma, no dudó en empuñarla de nuevo, esforzándose por mantenerse alerta y atacar si fuera realmente preciso.




Última edición por Caesar Black el Mar Mayo 15, 2018 11:48 pm, editado 2 veces




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Mensaje por Luka Crosszeria el Mar Abr 17, 2018 4:05 pm

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arecía que todas sus palabras se las tomaba como un ataque o como una advertencia poco amistosa, realmente dentro de él comenzaba a formarse una impaciencia que pocas veces experimentaba, ¿Era tan difícil creer que no quería ningún conflicto? Al parecer para el albino si y eso en parte le entristecía porque significaba que era incapaz de creer que nadie quisiera ayudarle o al menos aconsejarle para que no saliera mal parado, se veía tan reflejado en aquellos ojos, el odio el rencor y sobretodo el temor a confiar en otro que no fueras tu mismo. Su cabeza se movió apenas a modo de negación - Solo te digo que si de verdad quisiera hacerte algún mal, solo tendría que avisar y como puedes ver no hay nadie aquí a parte de mi pidiéndote que por favor no hagas nada imprudente - insistió por última vez - No tienes que tomartelo como una amenaza  es solo la verdad y creí que una prueba de que mis intenciones no son malas -aclaro como pudo pues no estaba tan acostumbrado a explicar las pocas palabras que salían de si.

Sus ojos no se apartaban de los ajenos pues no tenía nada que esconder, si algo de lo que podía enorgullecerse existia era de su sinceridad, jamás decía algo que no pensara, por eso no solía hablar demasiado, la sinceridad abrumaba a las personas e incomodaba, aunque sentía que con el albino podía ser claro. No sabía si sus palabras le habían hecho entender que solo seguía aquellas promesa por sus convicciones no porque pensara que las acciones de quien protegía le pareciese correcto. Por un momento se quedó en silencio esperando alguna respuesta o amago de queja que efectivamente no tardó en llegar casó siendole natural, lo poco que había conocido del menor comprendió que no se le podía convencer con palabras y quizás siquiera con actos pues su cabezonería llegaba a unos niveles asombrosamente altos pero que a su vez le reflejaban la gran lucha que llevaba dentro de sí y sus fuertes convicciones que aunque no estuviera de acuerdo con la venganza o el odio pues en su época ya aprendió de ellos si que las respetaba pues eso significaba que al igual que el luchaba por lo que creía.

-No lo se -comentó con la mayor sinceridad que pudo- pero creo que a pesar de ser un “esclavo” tengo mis propios pensamientos y aunque en parte es verdad, le estoy agradecido, no le debo nada más allá de su protección y yo no veo que estés atacandole -omitió el tema de que sabi que sus intenciones era buscar algo con lo que ir contra él pues no tenía porqué ser así ¿No? Las suposiciones no entraban dentro de sus obligaciones, solo protegerlo de un ataque físico - Si quisiera algo de ti, ya lo sabrías -atajo con simpleza aunque si era cierto que algo si deseaba pro algo que aún no tenía muy claro y aunque estuviese presente en su interior estaba claro que era algo que no debía pedir -Hablo de lo que veo, pues no puedo saber más alla de tus actos y ellos me dicen cosas claras que a mi ver son peligrosas e imprudentes -su tono se mantuvo intacto y aunque el otro se notara alterado supo que intentaba luchar contra sus palabras, casi era como transportarse a la noche en que le vio por primera vez, cuando no sabía a que aferrarse se enfadaba y lo comprendía a veces era más fácil ignorar ciertas cosas y sobretodo a las personas que intentan guiarte por un lugar a donde no quieres ir -Ni lo más mínimo he pensado en eso - se apartó un poco tras escuchar que le molestaba su cercanía- Solo quiero que nadie salga malherido como bien dije antes nada mas -sabiendo que en este caso el albino tenía todas las papeletas para ello.

Se quedo estatico mientras este se acercaba a el mirandole directamente a los ojos con aquella decisión sin poder evitar sentir cierta emoción al tenerlo tan cerca , casi podía sentir un leve calor en su pecho y en su cabeza no dejaba de pensar en lo mucho que le gustaría poder tocarle tanto era así que ni se dio cuenta de sus gestos en el momento ue tomó el arma, cosa que en una situación normal o mejor dicho con otra persona no lo hubiera dejado pasar con esa facilidad, pero sin duda el menor le tenía completamente aturdido - También puedo dejarte inconsciente y llevarte lejos de aquí, pero creo que prefiero evitar la agresión y ser más diplomático - realmente no era una broma y tampoco una amenaza pero no se veía con tan pocas opciones como decía el otro.

Aunque no quisiera apartó su mano de su cuerpo evidentemente este no quería ni que se le acercarse mucho menos le tocase lo veía normal y aun así dentro de él no podía evitar sentirse mal consigo mismo, aunque supiera todo los motivos por el cual le rechazaba seguir esa sensación interior cosa que en parte le molesto pues normalmente se guiaba por la lógica de la situación, quizás sus deseos de acercarse le estaban cegando en aquel instante pero no tardó en volver a su estado anímico habitual, al menos eso tenía  su favor la facilidad de estar tranquilo  - Lo lamento- solo alcanzó a decir eso aunque realmente no lamentaba tocarle sino desagradable hasta tal punto, aunque mirado desde otro lado a quien rechazaba era a todo el lan de Alucard aunque no hubiera sido distinto tratándose de él pues era un demonio y tampoco le agradaban, fuera por donde fuera le evitaria como si se tratara de cualquier bicho infecto, sucio y nauseabundo, lo podía ver en sus ojos, aquel odio que destilaba por todo su cuerpo y que tan cerca había sentido cuando lo tuvo entre sus brazos, sabía que ser un demonio mucha veces atraía esas reacciones pues era normal muchos no eran lo que se podría decir buenos conviviendo, había deseado muchas veces ser otra cosa pero en aquel momento aunque supiera que ese hecho le mantenía en una línea divisoria con el albino no quería cambiar su ser pues era lo que le había vuelto a llevar hasta el menor y lo que le había permitido ayudarle hasta el momento.

Camino hasta una puerta al final de uno de los pasillos tomando el pomo con su diestra girándose levemente al escuchar su pregunta - No pasara nada si estas aquí, nadie suele pasar por esta zona - normalmente solo caminaba el por ahi y alguna que otra criada que limpiaba, eran una de esas tantas habitaciones que no tenían casi uso , lo bueno de las casa grandes era mucho espacio aunque este no se llegara a utilizar del todo- es una de las muchas habitaciones de invitados, no ocurrirá nada pues apenas se usa - de cierto modo era verdad conocía bien su uso por que alguna vez se había quedado allí para intentar estar solo un buen rato, a veces necesitaba estar en paz y era difícil con tanta gente cerca de Alucard e incluso del mismo Alucard había tenido que huir en más de una ocasión, así que lo ideal era apartarse y meterse en cualquier sitio donde no iría nadie y pasaría desapercibido a menos que utilizaran el olfato para encontrarlo cosa que por el momento no había ocurrido.

Se adentro en la habitación acercándose hasta donde había una ventana que daba hacía la parte trasera de la casa  apoyando una mano sobre el marco antes de darse la vuelta para contemplar al otro- nadie vendrá puedes estar tranquilo aunque se que no lo estaras -dijo con evidencia- No eres capaz de fiarse siquiera un poco de mi pero, lo entiendo - se sentó en el marco de la ventana mirandole fijamente sin tener intenciones de perderle de vista al menos de momento- Se ve que tienes algo personal contra Alucard , me gustaria saber que es, pero no te preguntare -queria saber que tan grave podría llegar a ser la situación para poder comprender del todo hasta donde alcanzaba todo aquello, era consciente de que el otro seguramente no diría nada y menos a él quien dijo abiertamente que protege a quien intentaba atacar- pero si quieres decirmelo te escuchare- al emnso queria que supiera que le interesaba el motivo.

Sus ojos se centraron en el mientras por un instante se perdía en sus propios deseos , algo en él sabía que dentro de sus “buenas” intenciones había algo más allá y no era precisamente llamar a nadie atraparle, el tenerlo a solas en una habitación era sofocante y al mismo tiempo tentador, si fuera en otro lugar con otra personas cualquiera habría deducido que pasaria o al menos eso pensó, pero tenía en frente a alguien que le detestaba en todo ámbito y quien no bajaría la guardia ni aun le mostrará que no deseaba más que protegerlo de sí mismo. Aun así debía mantener los pies sobre la tierra y por mucho que deseara rozar con sus manos aquel rostro y besarle debía ser consciente de que aquellos seguramente eran solo delirios por la atracción que le provocaba su temperamento o eso o que el echo de haberle dado su sangre le había afectado más de lo que creía. Fuera cual fuera el motivo de su atracción debía pararlo y centrarse en lo que realmente importaba en ese momento, sacarle de allí de una pieza y sin ningún percance.

-Puedes sentarte, si quieres  - señaló la ama con una mano mientras cruzaba sus brazos y desviaba finalmente su mirada hacía fuera - después te acompañare afuera y podrás irte sin ningún percance - no iba a decir más que eso, pues eran sus intenciones si no le gustaban tendría que saber sobreponerse por mucho que quisiera husmear no iba a poder, no con él allí por lo menos.  







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Mensaje por Caesar Black el Mar Mayo 15, 2018 11:50 pm

N
o se iban a entender ─ en la vida ─ Él tenía unas ideas muy diferentes a las suyas. Era como si dos mundos totalmente distintos colisionan en un espacio, ridículamente pequeño. A pesar de la pasividad del extraño del antifaz, no dudaría en atacarle si se pasaba de la raya. No podía evitarlo, daba igual lo que dijera, pues lograba irritarle una y otra vez: Todas sus palabras eran erroneas, sus decisiones equívocas. Obviamente, desde el momento en el que opuso resistencia a sus intenciones se había convertido en un enemigo. Más allá de la verdad y de la forma en la que le miraba, su ceguera le impedía ver que lo que este decía era una verdad absolutamente aplastante y eso también lo detestaba, no, lo odiaba. Con todas sus fuerzas se negaba a aceptar que lo habían atrapado y que era obvio que Alucard le tendería una trampa como se le ocurriera pisar en la zonas que bien se había molestado en proteger.

Alzó su mirada, cargada de resentimiento hacia “Tsukinome” Ese era el nombre le había puesto al desconocido, dado que no conocía su nombre; Ese apodo era conocido como “Ojos de Luna” apropiado para alguien que poseía unas pupilas plateadas que destacaban aún así en el blanco de sus ojos y relucían en la noche con su propia luz.

Había decidido mantener el silencio ante la aplastante derrota por la propia lógica. Era cierto que si él hubiera querido, ya estaría encerrado y probablemente decapitado, así que no pudo más que fruncir el ceño y callar. No era muy común, siempre solía responder a todo o a la gran mayoría, sobre todo si estaba en una postura defensiva, pero discutir con la figura ennegrecida lograba agotarle.

Si solo le debes protección, ¿Por qué te metes en mi camino? Sabes que mis intenciones nunca han sido atacarle, entonces ¿Por qué me impides avanzar? ─ dijo por fin con un gruñido ─ ¿Sabes? ─ continuó, golpeando su frente con la punta de sus dedos ─ Si solo velas por su protección, no tendrías por qué haberte metido en medio ─ atajó ─ es más, ahora que lo pienso, ni siquiera deberías estar amenazándome con noquearme y alejarme  ─ continuó, empezando un pequeño compás de pies, de un lado a otro, dejándose llevar por los nervios ─ Puede que no le debas devoción y adoración, pero a mi tampoco me debes nada y yo no te he pedido tu protección.

No era consciente de la gravedad de sus palabras. La mayoría del tiempo no lo era.




Cuando la noche comenzó a rodear el jardín y el sereno helaba sus cuerpos, fue cuando decidió adentrarse en por un pasadizo de procedencia desconocida para él. Cuando pasaba por allí, no pudo evitar sentir la humedad en el ambiente que poco a poco iba menguando conforme se acercaba a la puerta del otro extremo. Lo cierto es que no había llegado hasta allí para quedarse al margen de todo, incluso la fiesta, aunque eso no era el mayor de sus problemas y mucho menos con un baile.

Mientras caminaba sus ojos se posaron en la amplia espalda de Tsukinome, era demasiado alto para ser de naturaleza nipona. Muy poco solían serlo, sus ojos, que se adaptaban perfectamente a la oscuridad, distinguían a la perfección su figura y, mientras más lo miraba, más pensaba que de alguna forma sus camino se habían encontrado al menos una vez. Aunque también esa idea se volvía más estúpida por momento. »No debes encariñarte. No bajes la guarida, Caesar « Pensó al mismo tiempo que negaba, sumergiéndose en sus propios pensamientos.

No tardó poco en despertar, con el primer haz de luz artificial que asomó por la rendija de la puerta que recientemente había abierto. Luego, escuchó su voz y seguidamente escondió la daga tras su espalda, para disimuladamente, deslizarla por la manga de su chaqueta hasta volver a guardarla.

¿Cómo estás seguro que no va a venir nadie?  ¿No dijiste que Alucard tenía guardias en todos lados? ¿Que estaría en un grave problema si indagaba por ahí? ─ Dijo entono un poco socarrón.

Observó la habitación, mientras se adentraba. No era muy diferente al resto: cortinas carmesí bien tupidas para que el sol no entrara en el día, columnas vintage con grabados de motivo greco romano, una cómoda de madera de contrachapado blanco que conservaba la estética de la habitación y colmando en el centro una amplia cama con sábanas y edredones probablemente más caros que el cuchitril en el que vivía. Ser un vampiro, según la visión de Alucard, era ser un tópico lleno de lujos. Se acercó a la cama y la observó desde arriba con un pequeño gesto de repulsión, a saber si “su majestad” lo habría tocado con alguna de lo que denominaba sus juguetes temporales. Era obvio lo que harían y por mucho detergente que le echara no habría producto que borrase su impronta de ahí, al menos en su mente.

¿Qué? ─ respondió en cuanto lo escuchó, un poco perdido. ─ No me fío de nadie ─ repuso, con cierto desdén ─ y sigo sin entender porqué te esfuerzas tanto por tener mi confianza ─ aclaró mientras  debatía en su mente si debía sentarse en la cama o en el suelo ─ No es algo personal ─ reprochó al mirarlesiguiéndole con la mirada hasta la ventana ─ como vampiro deberías saber la discordia que se ha generado durante siglos. ¿Acaso no sabes lo de la guerra contra los demonios? ¿Lo que le pasó al clan Yodiri? Solo con eso deberías saber lo que pasa entre nosotros y… ─ Frunció el ceño ─ Ni torturándome te diría el motivo de mi guerra contra Alucard.

Luego de esas palabras se produjo un silencio extrañamente incómodo para él. Pudo llegar a verle, por un momento, tenía su vista puesta en él y viceversa, ambas se cruzaban y no parecían haber ni un atisbo de responder de ninguna forma. Se había perdido por un momento en él ¿Qué escondía? ¿Por qué insistía? ¿Por qué le ayudaba? cuanto más preguntaba no surgía ni una respuesta, pero sí más preguntas. Eso le hacía desconfiar, pero al mismo tiempo no podía evitar sentirse de alguna forma protegido, como si un manto negro le rodease y a pesar de saber que se sumía en la más profunda oscuridad esta solo servía para cubrirle y guardarle del peligro. Eso si que era temerario, pero irremediable. Sabía que de alguna forma Tsukinome acabaría por llegar a su epicentro. No era tan fuerte como muchos creía y al fin y al cabo, lo único que siempre quiso era poder esconder la cabeza entre los brazos de quien le quisiera. ¿Él podría dárselo? Aún lo dudaba enormemente, pero al fin y al cabo, solo era un crío, ingenuo y desorientado.  

No quiero sentarme ─ respondió apartando su mirada seguidamente de su rostro y su mirada

Me gustaría quedarme ─ insistió, ahora sentándose en el borde de la cama.

Solo se acopló en una esquina, a los pies, donde pudiera asegurarse que allí no habría llegado. Aún así la mueca de asco en su rostro no pudo siquiera disimularla y de nuevo aquel silencio volvía, le ponía muy nervioso el tener tanto a su alrededor que no pudiera siquiera tocar para calmar los nervios. En ese momento, se masajeó la nuca y disimuladamente volvió a contemplarle. Su rostro parecía ser de una belleza hipnotizante, aunque así podría ser cualquier vampiro, él era diferente o al menos para el albino. Poco a poco analizaba las pocas partes visibles de sus facciones, en especial sus labios que parecían verse de un blanco pálido, pero aún así resaltaban en su rostro como un rasgo muy hermoso de su ser. No podía dejar de mirarlos hasta que se fue sumiendo en sus pensamientos y todo a su alrededor se sumía en una inquietante tranquilidad; hasta que solo escuchaba el latido de su corazón y su pulso, con cada latido comenzaba a sentir su boca cada vez más seca hasta que tuvo que relamer sus labios.

Cayó en la cuenta que lo que comenzaba a tener era hambre de nuevo pues seguidamente centró su mirada en la herida que hacía escasos minutos le había hecho con la daga.

¡Tu mano! ─ exclamó, rompiendo su propio trance y negándose a ceder a sus instintos ─ ¿Esta bien? ─ cuestionó señalando la herida ─ Parece que se está curando ─ comentó, empezando a desatarse la pajarita.

Sentía el ardor en su garganta como el desierto se hubiera trasladado a su boca nuevamente. Si pudiera sudar, probablemente estaría ya con la cara empapada.





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Tema Privado Re: Ⅱ | Secreto tras la máscara ⍫ {PRIV}

Mensaje por Luka Crosszeria el Miér Mayo 16, 2018 5:09 pm

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El silencio se apoderó de ambos por un instante, casi parecía que el albino había aceptado que sus intenciones no eran dañarlo de ninguna forma, si era así agradeció el poder convencerle aunque tardará algo más de lo habitual que con cualquier otra persona, irónicamente eso no le disgustaba incluso podría jurar que era parte del encanto de él mantener una postura contra viento y marea tenía su mérito y más en alguien con aquel temperamento

Desvió su mirada hasta el rostro ajeno, parecia que queria conocer bien sus intenciones o al menos el motivo por el cual de sus actos- Puede que solo deba su protección, pero no soy tan ingenuo para dejar a cualquiera indagar en su casa -Sin querer casi se le escapó una sonrisa antes de poder contestarle manteniendo su seriedad por los pelos - Sigo mi instinto y este me dice que debo evitar que nadie te vea ahí dentro -recordó bien sus palabras pensando,más que proteger a Alucard en realidad estaba protegiendo al muchacho, podría avisar simplemente a seguridad y ellos se  encargarían de todo , pero sabía que a su señor no le haría gracia aquella intromisión , no quería pensar en los posible escarmientos que tomaría en contra de él - Eso es cierto  -afirmo sin tener nada que rebatir con respecto a su protección, no le debía nada a él y aun así deseaba hacerlo-Tómalo como un acto desinteresado -aquello le había abierto por un instante los ojos, había estado protegiendo  al menor desde el principio, no cumplia con su palabra sino se guiaba por sus sentimientos.




Una vez se adentro en la habitación se sintió un poco más sereno, cuando Alucard montaba sus fiestas era raro que nadie saliera del salón de baile, allí de momento estaban seguros. Giró su cuerpo hacía él asintiendo ante la primera pregunta - Porque normalmente nadie se pasea por aquí -desabrocho  su camisa por las muñecas un tanto cansado de aquel atuendo estrafalario para fiestas mirando su mano por un instante antes de volverse a contestar - Los tiene, sobre todo fuera y a los alrededores de sus aposentos, aquí solo vienen personas invitadas o sirvientes, nadie quien merezca la pena a los ojos de Alucard guardar -la sinceridad a veces sonaba muy mal, pero no iba a decir algo que no era y que seguramente el otro ya conocía de sobra - No hay nada que indagar aquí más que dormitorios  vacíos, si alguien te ve aquí simplemente creerán que …-su voz cortó un momento sin querer ofenderle - Has venido a tener relaciones con algún invitado, no pensaran que estuvieras buscando nada-no sabía si con eso le dejaba más tranquilo o quizás le tensaria al estar ambos solos.

Una sonrisa apareció en su rostro, sus expresiones casi eran una ventana abierta a sus pensamientos, por algún motivo le daba asco la cama, no era difícil deducir por los posibles usos de esta o los culpables de dichos usos, sea cual fuere el motivo su cara demostraba un verdadero disgusto y el moreno no podía hacer más que contener la sonrisa causada por ello, aun así trato de mantener la compostura pue sno era una situación relajada ni tampoco cordial entre dos conocidos, sino una de expectativa donde ambos intentaban sobrellevar las cosas, claramente desde puntos muy diferentes.

Colocó la mano que aún tenía intacta sobre el borde de la ventana mirandole mientras sus ojos se afilaban sobre su cuerpo -No te estoy pidiendo eso -parecía que el mero hecho de preguntarle era algún tipo de estratagema astuta para que confiara en él, pero nada más lejos, solo queria saber los motivos que le llevaban a sus acciones al igual que el albino preguntaba por los suyos - Me esfuerzo por entender -Un silencio se apoderó de él, ahora sí estaba convencido de que no le reconocía en lo absoluto ¿Vampiro? Al parecer no podía usar su olfato o el estar tanto rato pegado a estos evitaba que el olor a demonio fuera más notorio -Lo lamento no conozco nada de ese conflicto -no iba a mentirle y menos sobre algo que desconocía por completo, aunque no le diría que no era un vampiro pues eso supondría delatarse a sí mismo - No pretendo obligarte, solo era por si querías decirme -alzó suavemente una mano como gesto de “rendición” - Mis intenciones eran solo conocer la causa -Estaba perdido en aquella raza, no comprendía del todo que ocurría, sabía que al igual que los demonios tenían jerarquías y sus propios problemas entre clanes , pero nunca se había interesado por preguntar a nadie, aunque lo más probable es que nadie se hubiera atrevido a contar nada delatador pues temían demasiado a su lider, cosa que parecía que el albino no.

Sus ojos no se apartaron durante aquellos instantes que casi parecieron eternos, sus ojos dorados llenos de preguntas y dudas parecían estar buscando una respuesta que no encontraría y Luka lo sabía bien, tras su máscara escondía más que solo su rostro, durante tanto tiempo había sido tan abierto con sus pensamientos que era difícil creer que esa era la pura verdad, la ironía de la vida era que cuanto más sincero era uno más dudaban de tus intenciones al contrario que cualquier mentiroso de el ponian más en duda sus palabra su acciones, aunque comprendía que si él tenía a Alucard como enemigo el solo era un impedimento y por lo cual otro enemigo más al que derribar en su camino.

Las acciones del contrario le confundian, si le decía que no deseaba sentarse antes lo hacía confundiendole lo suficiente como para no saber cómo se tomaría cada una de sus palabras dejandole siempre expectante - Si es por ese motivo que te ha traído hasta aquí, lamento decirte que no puedes -su tono era suave trataba de hacerle entender que solo hacía las cosas para que saliera de allí de una pieza y el que ahora quisiera quedarse en la mansión era un problemas- Lo mejor seria que te fueras sin que sepan que has venido siquiera a esta zona será más fácil para ti -”o quizás para mí” pensó con cierta duda.

Sus ojos fueron hasta el cielo observando apenas la Luna a través de la ventana tratando de desviar sus pensamientos, la noche había sido algo extraña hasta el momento, lo que parecía un día común se había vuelto una extraña misión de velar por un vampiro, sabía sus propias intenciones y el ganarse el favor de este iba implícito en sus acciones, estupido de el sabía que no lo conseguiría por su naturaleza o por el mero hecho de servir a Alucard,la simple ilusión de ser visto sin aquel desprecio era una posibilidad muy lejana que no lograba siquiera imaginar aun así no permitiría que le ocurriese nada, no después de haberle tenía una vez entre sus brazos y aunque eso no les ataba de ninguna forma para él era motivo suficiente para no querer verle en peligro y mucho menos al filo de la muerte.

Su voz le sacó de sus pensamientos mirando su mano al escucharle sin tan siquiera acordarse de aquel corte , su expresión se volvió una claramente confusa por la repentina pregunta a su bienestar  y aunque no sabía bien si era real aquella preocupación  sintió un leve calor en su interior - No es nada  me he hecho heridas peores -abrió la palma de su mano mostrandosela levemente - mañana ni estará aquí no pasa nada -sus labios mostraron una débil sonrisa, aunque era un cabezota que peleaba por todo tenía aquella parte tan inocente e ingenua que desconcertaba a cualquiera- No deberías preocuparte por mi, seria mejor si hubiera funcionado ¿cierto? -su tono no era de reproche sino de obviedad, si hubiera sido un vampiro no estarían allí y no le habría detenido el paso por lo que sería mucho más fácil para él - aun así te agradezco el gesto -  no quería que tomara su comentario como algo fuera de lugar o un reproche.

Observó su gesto separándose de la ventana solo aproximándose un poco hacía el -¿Te encuentras bien? Puedes recostarte aunque , creo que tras ver antes tu gesto de disgusto no te veo cómodo con la idea -se quedó un momento pensativo ante de ver una solución, se quitó el abrigo que traía puesto entregandoselo con una mano - Puedes usarlo si no quieres tocar las sábanas o la cama en general , no es mucho pero al menos podrás descansar - estaba preocupado , pero no podía hacer mucho más sino le decía o si no queria salir de allí - Podría llevarte a otro lugar si quieres , cargare contigo hasta donde sea si podemos hacer que te sientas mejor - sus palabras eran muy claras pues si debía llevarlo a algun lugar en especifico no dudaría en ir hasta saber que se repondría, no podía comprender la fisonomía de un vampiro pero algo le decía que podría estar relacionado con el ataque de la noche en que se conocieron, sino no comprendía el malestar que parecía estar padeciendo de aquella forma.







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Tema Privado Re: Ⅱ | Secreto tras la máscara ⍫ {PRIV}

Mensaje por Caesar Black el Lun Ago 06, 2018 5:05 pm

E
mpezó a darse por vencido en cuanto escuchó que ya no había nada que hacer. Su cara expresaba justamente lo que sentía en aquel momento: Confusión, paranoia, frustración. Obviamente ninguna de de ellas favorecedora para su futura velada con Tsukinome.

¿Por qué nadie se pasea por aquí? ─ cuestionó como si algo casual fuera, analizándole con la mirada en un exhaustivo examen de su figura completa. ─ No entiendo porqué seguir tu instinto te lleve a una respuesta acertada y porqué si estás del lado de Alucard te preocupas tanto por una vida de alguien que acabas de conocer? Por mucho que lo piense no solo hallarle el motivo, por mucho que digas que te sale de dentro. ¿Tan feo es lo que tiene Alucard escondido que hasta tú le temes?─ Dió por supuesto.

Cuanto más escondía Tsukinome, más se cuestionaba una situación peor que la anterior y su hambrienta ansiedad por saber le devoraba por dentro. No llegaba a imaginar jamás que hubiera cualquier otra posibilidad más que la de un férreo complot entre clanes. Como cualquier otro tópico, en una guerra no cabía la posibilidad de empatizar con nadie y menos con el enemigo. Eso solo pasaba en los libros de ficción.

No puedo tomármelo como tal, ya te lo he dicho, no cabe en mi cabeza que haya nada desinteresado. El mundo no funciona así, siempre vas a querer algo a cambio. Lo que aún no hallo y es lo que me queda por dentro, es el motivo de tu protección tanto a Alucard como a mi. Es evidente que Alucard sabe a lo que vine, él mismo me invitó como una incitación a que intentase descubrir sus actos. No soy idiota, pero tú has interrumpido su juego ¿Qué crees que te hará a tí también? No eres más que un daño colateral, no entiendo por qué te expones tanto contra él ─ Alegó, frotando su mano contra su frente ─ Si crees que no sabe de esto, estás muy equivocado. Como has dicho, es su casa, su territorio.

Él mencionó de pronto algo que parecía una insinuación. Tardó un poco en captar la esencia a pesar de luego aclarar exactamente a qué se refería. En su cabeza no cabía tal posibilidad, jamás lo habría planteado de esa forma. Cualquier otra persona podría haberse reído o intimidado, mostrando algún pequeño rubor o muestra de disponibilidad ante la evidencia de que Tsukinome era atractivo. Él no era cualquier persona.

¿Por qué demonios nadie iba a pensar que estamos haciendo eso? ─ empezó con inocencia ─ ¿Es que todo el que se ausenta en una fiesta es para irse a fornicar como perros? ─ Volvió a preguntar algo más alterado, incluso ofendido. ─ Es evidente que también hay personas que necesitan descanso o reposar porque se encuentran mal. No todo tiene que rondar en base a las primeras necesidades.

Pareció que ambos habían llegado a lo que en términos de ajedrez se decía “quedar en tablas”. Él no iba a contarle su motivo de odio a Alucard, aparte del gran tópico de enemigos por historia y Tsukinome aún no le respondía al porqué de su insistencia en proteger a su amo y a él. El albino se cruzó de piernas o al menos intentó el gesto. Nada más sentir lo ridículo que era el gesto volvió a su postura normal. Era difícil acomodarse en una cama cuyo historial estaba claro, frente a un desconocido cuyo interés en mantener un supuesto bienestar le estaba empezando a perturbar.

Yo también me esfuerzo por entender cuál es tu verdadera esencia para querer ayudarme a mi. A alguien que acabas de conocer, teniendo en cuenta que tu objetivo es otro ser ¿No crees que es un poco hipócrita preguntar e intentar entender algo personal si tú no has sido sincero con respecto a tus intenciones? ─ cuestionó, apoyando sin querer la mano en el centro de la cama. Luego de darse cuenta la frotó contra su chaqueta prestada ─ Si coincidimos en eso no tengo por qué contarte la razón de nada.  

Luego, tras un rato de silencio en el que su sufrimiento por no suvumbir a su necesidad de tomar sangre, se dió cuenta que había mostrado algo que en toda la velada le había negado. Empatía. Aunque fuera una forma de escape, una vez lo había pensado mejor podría haber dicho otra cosa. No debió o debería importarle qué le pasaba a esa herida, causada por él mismo, pero durante un microsegundo pudo llegar a experimentar pena y compasión por haberle herido.

Qué más da, solo era una pregunta trivial, odio el silencio, pero parece que a ti te encanta

No era del todo cierto que lo odiara, pero en este momento cualquier forma de silencio le ponía muy tenso. No sería peor que el que la alta figura ennegrecida se acercase a él con ánimo de querer seguir con ese juego de “preocuparse por los demás”. Sus palabras le descolocaron y por un instante se perdió en lo que decía, hasta darse cuenta que tal vez su expresión de asco había sido tan evidente. Hizo un pequeño gesto de resignación. Sabía que debía moderarse, pero que al mismo tiempo era un libro con las solapas transparentes, ni hacía falta abrirlo para saber su contenido. Así que ante la situación, prefirió no decir nada.

Sabía que quería ayudarle, pero no esperó que fuese a tanto como para entregarle su abrigo. Su primer gesto iba a ser el de apartarle la mano con claro despecho, pero dada como iba la velada casi que mejor era aceptar la ofrenda. No había parado de rechazarle y más aún de intentar herirle, física y emocionalmente. Había sido tanta su explotación de recursos que comenzaba a cansarse de golpear tantas veces aquel muro.

Me encuentro perfectamente, no hace falta que estés pegándome a cada cosa que hago ─ Dijo tomando el abrigo con desdén un poco fingido, lo extendió en la cama y se se sentó sobre él primeramente. ─ Supongo que esperas que te dé las gracias ─ dijo en un tono condescendiente, alzando su mirada hacia él.

Mientras, se remangó las mangas, se quitó la pajarita, tirándola a la esquina de la cama y se desabrochó los primeros botones de la camisa. Cabía decir que era un gusto el poder estar en la fiesta sin la necesidad de sentirse agobiado con el estrecho esmoquin de alquiler.

Suspiró en cuanto volvió a escucharle, empezando a despeinar su cabello.

Si soy una carga para tí haberme despachado desde antes. Estoy bien, no hace falta que insistas más en ello ─ dijo apartándole la cara, el hecho de que se acercase con aquella herida aún abierta le ponía de los nervios.

A veces, no podía evitar quedarse pasmado, mirándolo fijamente. Se centraba en averiguar quién se escondía tras la máscara y qué era lo que realmente pensaba. Le intrigaba el hecho de que conservase la máscara aún estando en privado, aún pareciendo mostrar confianza hacia él. ¿Por qué ocultar su identidad?

¿Por qué no te quitas la máscara? Ya no estamos en la fiesta.

No es que fuera especialmente bueno guardando lo que pensaba por mucho tiempo y menos cuando su tormentosa cabeza, llena de preguntas, ansiaba hallar las respuestas






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Mensaje por Luka Crosszeria el Lun Ago 06, 2018 6:04 pm

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u expresión se mantuvo serena - Porque no es de uso cotidiano solo eso - refiriéndose a que lo que se usaba diariamente estaba en otra zona, nunca había comprendido la necesidad de la gente rica en gastarse millones en una gran casa que en su gran parte no era utilizada, mucho espacio y pocas personas - Es lo malo de los lugares demasiado amplios , sobra espacio - afirmó finalmente en voz alta para que no pensara que había algún motivo oculto o secreto ante el poco uso de la zona , aquella saturación de preguntas que no tenían una respuesta clara comenzaba a atosigarlo un poco- Mi intuición nunca falla -de eso podía estar seguro al ciento por ciento jamás le había fallado quizás por ser un demonio o por las experiencias pasada pero es por lo que se guiaba y nunca le habían fallado- No he dicho que tan siquiera haya algo malo en este lugar , solo cumplo con mi deber de resguardar su casa , no pienses que por ello estoy comprometido a algo más allá, eso es todo - Le era extraño dar tanta explicaciones a otra persona, por lo general era callado y simplemente ignoraba cuál pared, la vida era más sencilla en pocas palabras.

Rodo sus ojos por un instante - Entonces me gustaria saber que crees que gano yo evitando que montes un conflicto esta noche, porque ni yo mismo veo en que me puede beneficiar este acto - Le miró de reojo elevando mínimamente una ceja- Creí que pensabas que sacaba algún beneficio no un castigo, e igualmente yo no temo a Alucard en absoluto, si sus planes eran dejarte pulular por su mansion debió comunicarlo antes , sabe como actuo ante un intruso - negó suavemente con su cabeza- si está tan pendiente de todo esto y no ha venido entonces dra igual -realmente sin preocuparse - en todo caso la culpa será mía por evitar que estés mirando -creyendo que era un engaño para que le dejara ir - Y en ese caso a ti te da igual lo que me ocurra así que no hay que darle más vueltas - su solución parecía  sencilla en su cabeza.

Una sonrisa brotó de sus labios al escuchar tales conclusiones tan inocentes y alejadas de los pensamientos comunes hasta tal punto que era enternecedor - Lo lamento si te he ofendido, pero es que la mayoría si desaparecen en pareja es por ese único motivo, son vampiros si se ausentan a solas en una habitación no será por encontrarse mal creeme - en este caso el no era un vampiro pero los demonios eran incluso peores en ese ámbito cosa que no iba a resaltar - Normalmente es así no es nada extraño y más en la zona en la que nos encontramos ahora mismo, de igual modo no importa no creo que nadie nos haya visto llegar -eso era en lo único que quería concentrarse, pues aunque la idea de lanzarse al los labios  del albino era sumamente tentadora , era consciente de que en su imaginación había algo que no funcionaba bien pues el albino le había rechazado tanto como demonio como vampiro , no sabía si era iluso o empleaba demasiado su imaginación pero aquel objetivo no estaba entre sus posibilidades.

Un suspiro brotó de sus labios echando un mechón de pelo hacia detrás con su mano - No he mentido ni te he engañado si eso es lo que crees , no tengo ninguna intencion, no puedo darte ninguna porque simplemente no existe , no hay un objetivo o algo que ganar o perder - aunque en el fondo sabía que si había algo más allá  de ayudarle tampoco se podría decir que era un mal motivo - Está bien entonces, solo intentaba saber - conocer los hechos no era nada malo por supuesto a Alucard ni se le ocurriría preguntarle por que había vampiros que querían acabar con él pero con el albino había una insima oportunidad que acababa de irse por la ventana.

Una mueca de incredulidad no tardó en surcar su rostro pero no iba a incomodar insistiendo con el tema, en el fondo seguramente era más blando de lo que intentaba exponer por fuera - Igualmente se agradece el gesto - no iba a insistir pero estaba claro que el otro no era ni mucho menos una mala persona y ya lo había comprobado en dos ocasiones, quizás algo cabezota y testarudo pero con buen corazón .

En cuanto tomó su abrigo negó levemente con su cabeza- no creo que con las muestras de antes no las espero en absoluto, ya te he dicho que no espero nada por lo que hago - le observo un poco preocupado por su condición ya que no tenía buen aspecto y la escen en el jardín le había dejado un tanto pendiente de la situación - sólo intento mantenerte lo mínimamente cómodo  ya que se nota el desagrado - no iba a negar que había visto aquellas muecas tan descaradas.

Su mirada se clavó al instante sobre la mano ajeno mientras desabrochaba su traje quedándose por un momento ensimismado hasta ver una clara marca en su cuello , abriendo sus ojos por un momento estático -...-estiró su mano hasta el cuello de su camisa apartando con levedad el trozo de tela confirmando que lo que había visto no era confusión , de repente sintió un fuerte nudo en el estómago mientras apartaba su mano del mismo modo en que la había acercado.

-No me eres una carga- simplificó aún sin saber muy bien cómo reaccionar a lo que había visto empezando a enlazar algunos hilos apartándose hasta sentarse en el primer lugar que encontró agachando su mirada al suelo quedándose en silencio indagando en sus memorias sus recuerdos más lejanos lo que conocía de los demonios y todo aquella que le perturbaba de su naturaleza, lo que le hacía distinto y el porque nunca había comprendió del todo a su raza y uno de los motivos eran casos como el albino.

Su voz hizo que alzara su mirada hasta donde se encontraba llevando su mano como acto reflejo hasta su máscara esta vez convencido de que lo peor que podía hacer era quitársela - Sera mejor que nos quedemos así , es mejor que no sepas algunas cosas - confirmó convencido de que le odiaría el triple ahora que conocía algo que seguramente no debió saber .

-Creeme es mejor que no sepas nada de mí - no sabía si aquello era un chiste o una mala broma, la primera persona por la que sentía empatía en años y debía ser un vampiro maltratado por los demonios esclavizado y marcado-...-su mano fue hasta su brazo en ese momento oculto tras su ropa “como yo”. No sabía hasta que punto podrián compartir el desdén hacía una raza como la suya pero sin duda el albino no creería ni una sola palabra que saliera de sus labios mucho menos como demonio, si como vampiro le aborrecía entendía el porque su acercamiento en el cementerio fue tan espantoso para el otro - lo lamento -comentó en un tono bajo sin poder evitarlo, había hecho bastante mal sin darse siquiera cuenta.

-Tal vez me he excedido al traerte aquí - ahora se arrepentía profundamente no solo por tenerle allí junto a él sino por exponerse a algo que tanto le llamaba, no entendía muy bien cómo funcionaban las ocss pero a lo largo de su vida había perdido mucho y tenido muy pocas alegrías y evidentemente el evitar cualquier contacto había hecho que se olvidara de que él nunca tenía nada valioso o cercano, esa era su carga y la conocía desde el momento en que perdió para siempre lo único que aprecio realmente en su vida.







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Mensaje por Caesar Black el Dom Ago 12, 2018 6:44 pm

G
olpeaba el suelo con el pie de una forma desquiciantemente nerviosa. El tacón resonaba en el lujoso parket tan rápido que a poco estaba de agujerear la madera con el tacón de su zapato gastado. Se sentía frustrado o peor, atrapado. Se podía apreciar como el pecho se le hinchaba por un largo segundo y luego a derrumbar todas sus murallas defensivas, con su abrupta sinceridad y su falta de molestia.

Asintió con un claro gesto de resignación, extendiendo la manga de la chaqueta en la cama, como si de alguna forma ese pequeño espacio cubierto por la tela fuese la solución a su problema con la suciedad inexistente de la cama. Había preferido dejar la conversación en ese punto a seguir debatiendo puntos de vista diferentes. Él había conseguido lo que muy pocos en los años que llevaba liderando: que se callase por cansancio a seguir. A diferencia del tiempo, la conversación entre ambos no parecía avanzar hacia ningún sitio. Ambos se repetían en un bucle infinito en el que no lograban entenderse mutuamente.

El albino resopló con fuerza, agotado al mismo tiempo que irritado.

Está claro que no entiendes el problema de esta situación ─ interrumpió, masajeando el entrecejo ─ No está claro lo que ganas, no sé ni siquiera qué pretendes trayéndome aquí. Vamos a ser claros entonces ─ dijo haciendo una breve pausa ─  ¿Qué razón es la que tienes trayéndome aquí? Si tus únicas intenciones son las de alejarme para cumplir con Alucard, entonces, ¿Qué hago yo aquí? más bien ¿Para qué me quieres aquí? ─ Cuestionaba, intentando mirarle a los ojos, ocultos tras la máscara ─ Si lo que no quieres es que merodee, bien, lo has logrado, pero para acabar con todo esto ¿Por qué no me llevas con Alucard? ¿Por qué quieres “protegerme”? Está bien, supondré que me creo eso ─ razonó ─ Pero, ¿Por qué? ¿Exactamente cuáles son tus razones? En cuyo caso de retenerme aquí. Si tus intenciones son las de no hacer nada más que “vigilarme” ¿por qué no simplemente echarme?  ─ preguntó cada vez más intrigado ─ Cuando me encontraba mal, pudiste haber buscado mi transporte, sin embargo has aprovechado para meterme aquí y aunque yo haya permitido esto, no hago más que preguntarme por qué la insistencia de cuidar de mi.


El mundo del vampiro era tan nocivo que al plantearse cada pregunta, las respuestas eran cada vez más retorcidas. No podía culparle de temer que en cualquier momento Alucard entraría por el amplio marco de dos puertas para empezar la guerra. Aunque, no sería ni de lejos más incómodo que mantener una conversación sobre el hipotético caso de estar haciéndolo con Tsukinome.

¿Qué? ─ exclamó asqueado.

Nada más decirlo, se levantó de la cama como acto reflejo, frotándose las manos meticulosamente para tratar de limpiarlas de alguna forma. En ese momento se sintió un poco sucio y aunque sabía que estaba exagerando, para él todo aquel tema no era más que un abismo desconocido del que tampoco tenía intenciones de explorar.

Aunque tenga sentido, no tiene porqué ser el caso. No te ofendas, pero ni muerto tendría sexo contigo, ni con nadie. Además este es el caso real, no estamos haciendo nada y… eso se huele, se notaría y si nadie nos ha visto llegar ¿Por qué planteas estupideces? Pudiste haber empezado por ahí.

Volvió a sentarse, exasperado, manteniendo el silencio por un rato excesivamente largo. Tal vez se excedió al decirlo de aquella forma tan infantil, pero ya no había espacio para arrepentirse. Se había decidido por el pequeño espacio para el silencio incómodo y solo se decidió a hablar cuando logró asumir parte las palabras de Tsukinome.

Pues no logro entenderlo ─ dijo con absoluta sinceridad. ─ No logro entender por qué estoy aquí si no tienes ninguna intención, si… supuestamente haces esto porque quieres. No encaja con nada, no logro comprender el gran enigma que genera el que digas que no tienes nada más allá de simplemente quedarte aquí…¿Mirándome? ─ confesó angustiado, empezando a jugar con sus dedos. Luego, alzó la mirada hacia el pálido sujeto ─ ¿Solo quieres saber algo que deberías conocer? Eso tampoco tiene sentido. Si pretendes sonsacarme en base a tu amabilidad, estás equivocado─ Supuso.

De alguna forma, a pesar de su desconfianza se mostraba más tranquilo ante la presencia del desconocido. Muchas veces se decía en la mente que lo mejor era mantener el silencio y no responder absolutamente a nada, pero en él era completamente difícil, al fin y al cabo seguía siendo solo un crío con poca educación.

El gesto del abrigo realmente lo había agradecido: El de Tsukinome era el doble de grande y amplio, cubría gran parte, a pesar de que igualmente era la prenda del que consideraba "el enemigo". No sería peor que tocar las sábanas de algodón egipcio corrompidas con fluidos de, literalmente, cualquiera. Ahora que también no tenía ni la pajarita ni todos esos botones presionándole el cuello, se sentía aliviado.

Veo que eres un alma caritativa, que considerado─ agregó en un tono condescendiente.

La habitación se había llenado de un inquietante silencio, otras vez. Aunque en esta ocasión se sintió observado de una forma algo inquietante para su gusto. No escuchó ni una sola palabra de su extraño acompañante. Por un segundo creyó que tal vez se había ofendido lo suficiente como para retirarle la palabra y simplemente dedicarle una efusiva mirada tal vez intimidatoria, era un poco confuso distinguir sus expresiones tras aquel pedazo de plástico que cubría parte de su rostro. No llegó a desagradarle, aquel momento no había sido el más tenso de toda la velada, pero este de pronto se acercó aún más a él, invadiendo su espacio personal al tomar la solapa del cuello de su camisa para mirarle más de cerca. Sabía lo que había visto y no le avergonzaba. Su fama se debía en gran parte a la marca de su cuello. En ese momento se quedó quieto y mantuvo el silencio hasta que consideró que ya había sujetado su camisa el tiempo suficiente, apartándole la mano. Luego, pudo captar la atención de Tsukinome al preguntar por su máscara. Este pareció mostrarse reacio a quitársela y de nuevo sus sospechas y desconfianza mascaban su cabeza con paranoias innecesarias.

¿Por qué es mejor así?

Se levantó y se acercó con la intención de parecer más autoritario. Quería quitarle la máscara y ver aún más quién se escondía debajo. Ahora que él se había negado.

¿Por qué? cuando intenté quitártela en el jardín me causó malestar, pero ahí pareció no importarte, ¿por qué ahora sí? ¿Y ni siquiera  puedo saber tu nombre? ─ insistió─ ¿Qué hay de malo en que pueda ver tu cara?

Cuánto más se molestaba en ocultarlo, más inquieto se sentía. Aquello parecía una prisión de lujo y simplemente Tsukinome era el misterioso carcelero, que tal vez se convirtiese en el verdugo. En el albino comenzó a crecer el deseo de saber quién se escondía, fuese lo que fuera a pasar quería mirarle a la cara antes. Ansiaba ver su la cara, saber quién era: la figura "justiciera" o "el villano oculto" que se escondía detrás de una careta.

¿Acaso vas de justiciero, como esos personajes que inventan los humanos? Eres un cobarde. Aunque, ¿Sabes qué?─ repuso, alzando las manos a modo de rendición ─ Mejor me voy. Si no vas a retenerme no tengo porqué quedarme, ¿Cierto?

Ninguno iba a llegar a ningún puerto y desde hacía un momento había aceptado el fracaso de la misión. Ahora que se encontraba mejor no hallaba el motivo por el que quedarse más tiempo.

Justo cuando ya su mano había envuelto el pomo de la puerta, Tsukinome interrumpió con unas palabras que no esperaría jamás de nadie que sirviera a Alucard: “Lo lamento”. Durante un segundo, no supo exactamente a qué se refería, hasta que inconscientemente acarició su cuello y recordó que había durante un momento había visto su marca. Tomó un tiempo meditar esas palabras. Miraba fijamente la salida, con la mirada perdida. No sabía si sospechar de ello, si enfadarse o mantener su postura defensiva. Suspiró profundamente y se giró, para mirarle directamente.  

¿Por qué? ─ cuestionó rompiendo el silencio. Luego, creó otra pausa antes de volver a hablar ─ No me avergüenzo de tenerla, tampoco pienso que es una debilidad que deba ocultar. Yo no escogí ese camino, no tuve opción. Pasar por ese infierno, por ese dolor es lo que ha hecho de mi lo que soy actualmente y se ha convertido en mi orgullo. Jamás lo oculté, ni pienso hacerlo. Los demonios se llevaron todo cuanto yo quería y yo pienso arrebatarles todo cuanto aprecian, aunque solo sean sus míseras y patéticas vidas. Por eso en cada muerte, en cada vida extinguida quiero lo que lo último que vean, cuando suspiren su último aliento, sea esta marca ─ dijo acariciando su cuello ─ quiero que sepan lo que fui y en lo que me he convertido. Aunque me vaya corrompiendo, no temo pagar el precio necesario para cumplir mis promesas. No tengo miedo de asumir los riesgos, porque hace tiempo que sé que este no es lugar para mi. La paz no existe en mi mundo  ─ dijo ─ No te disculpes. La redención solo es otra forma de seguir auto-compadeciéndote. No sirve de nada ─ dijo orgulloso. De alguna forma intentó decirle que no tenía por qué disculparse por algo de lo que él no le culpaba.  Un intento inútil por simpatizar, aunque fuera por un pequeño lapsus sentimental.

Había meditado aquellas palabras lo suficiente como para que fueran su motivación a seguir con su propósito. Era lo que le hacía querer levantarse cada vez que caía, porque el dolor sería compensado algún día.

Tsukinome pareció mostrarse ahora más distante e insistente en complacer sus deseos, pero aunque esa hubiera sido su intención en todo momento, ahora que se lo había concedido no estaba de acuerdo con ello.

¿Ahora quieres que me vaya? ¿Por qué? No quiero que sientas compasión de mí. No quiero que nadie sienta ese...repulsivo sentimiento hacia mi. No te atrevas ─ alertó, apretando ambos puños. Luego, alzó su mirada decidido ─ Muéstrame tu cara.

Su exigencia fue bastante clara. Aunque era más bien una orden. Empezaba a sospechar que tras todas sus acciones realmente había un secreto oculto tras esa máscara que le vinculaba a él, un motivo real para que se comportara así con él e iba a averiguarlo. 

Se acercó rápidamente hacia el azabache, extendiendo su mano con intenciones de despojarle la máscara.







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Tema Privado Re: Ⅱ | Secreto tras la máscara ⍫ {PRIV}

Mensaje por Luka Crosszeria el Vie Ago 31, 2018 11:22 am

Baile de Mascaras

Day/Night 00:15 am



Luka Crosszeria ─ Secreto tras la máscara ─ Éadrom: Otros

Love unites you to me

E

l menor había acertado no comprendía la situación, le faltaban datos otra perspectiva y sin duda el motivo por el cual se comportaba así , no sabía cómo aclararale definitivamente que el no ganaba nada pero parecía que era tan desconfiado como cabezota - Realmente no puedes simplemente creer lo que te he repetido desde que encontre ¿no? -sus ojos no se apartaban del rostro ajeno, no mentía ni dudaba por lo cual si buscaba algún atisbo de mentira no lo iba a encontrar . Iba a contestar a alguna de sus preguntas pero él mismo contestaba con lo que anteriormente ya le había respondido como si se tratara de un monólogo interno pero echándole en cara . Su cabeza se ladeó suavemente mientras le contemplaba con cierta melancolía, no podía decirle que ya lo había visto vulnerable antes y que su instinto de protegerlo iba más allá de la lógica o razón , pero era así y no podía evitar querer asegurarse de su bienestar - Tómalo como un gesto de  amabilidad, no te preocupes no quiero, ni busco nada de ti, es más siquiera hace falta que recuerdes lo que ha ocurrido -pensando que lo que le preocupaba es que le debiera después algo o le supusiera algo a un futuro no muy lejano.

Aguanto una leve risa ante aquella reacción mientras apoyaba su cabeza hacía atrás - Estaba claro para que son estas habitaciones, pense que por eso te daba cosa sentarte en la cama-sorprendiendose en cierto modo su ingenuidad.

Apretó sus labios durante un instante mientras el claro rechazo del albino le molestaba en cierto modo, ya sabía que no era de su agrado pero el que fuera tan concreto con aquel tema le había dolido más de lo que se supuso en  primer instancia - No he planteo nada, solo digo lo que cualquiera pensarían, no tiene porque venir nadie a esta zona, pero por lo menos es una coartada de porque no estabas en el baile, lamento si te resulta tan desagradable la idea -suspiró tratando de no tomárselo como algo personal pues rechazaba a todo en general- solo es la situación que suele ser nada más.

El silencio se mantuvo en la habitación, a el no le molestaba y le era más sencillo lidiar con la situación de aquel modo pero parecía que el vampiro no soportaba aquel ambiente pesado y seco por que no tardó en volver a plantear sus  motivos, Luka se planteó seriamente en decirle sus ansias por besarle y tocarle para que dejara de preguntar tan insistentemente, ya que aunque si tenía esos pensamientos en mente no se le habría ocurrido siquiera intentarlo, pero de alguna forma el albino buscaba un mal motivo de fondo y quizás eso saciará todas aquellas preguntas, aunque eso acabara en malos términos por lo menos no seguiría insistiendo en algo que ya no sabía como explicar o transmitir.

-Me da igual si no lo entiendes, no puedo obligarte a comprender y yo no soy capaz de transmitir de otra forma mis intenciones, lamento si eso te confunde o te frustra , yo solo actuo como creo que debo hacerlo , las palabras no son mi fuerte - finalmente prefirió que el otro supusiera lo que quisiera de él, no sabía cual de todas sería peor, por lo menos así solo sería otro eslabón en la cadena y no el demonio que encontró en un cementerio que no podía evitar poner sus ojos sobre él- ¿Debería conocerlo? Bueno, nadie me ha contado nada, solo me limito a seguir órdenes, por lo cual no suelen darme explicación alguna , tampoco deberían solo soy un lacayo -esa era la vida que escogió, no hacía falta que le contaran nada él debía hacer caso y ya está , los sentimentalismos nublaba el juicio te hacían pensar y actuar bajo unos criterios, si  no conocías la historia ni los sucesos no hay probabilidad de traición , dudas o preguntas innecesarias y el eso lo sabía de sobra.

No hizo caso a aquel tono, sabía que estaba así por lo que pensaba de el y las muchas posibilidades de que aquello fuera una artimaña.

Aquella amarga sensación invadía su cuerpo de pies a cabeza, era normal que odiara a su especie y aunque aun no supiera el motivo por el odio a hacia los vampiros comprendía que no podía ser una nimiedad viendo la situación- No es necesario que sepas quien soy, así tampoco tendrás que tener presente mi cara -aclaro aunque en el fondo solo escondía que el era un demonio y no un demonio cualquiera, sino uno que le había obligado a beber su sangre.

Alzó su mirada en cuanto noto que se aproximaba hasta el - Las cosas son diferentes ahora que cuando estábamos en el jardín -una leve sonrisa cínica atravesó su rostro- ¿Mi nombre? No es conveniencia de nadie, siquiera Alucard lo sabe y con respecto a mis rostro, prefiero que no sepas quien soy - la verdad sería peor para ambos, Luka prefería ser rechazado por ser simplemente el guardaespaldas de Alucard y no creía que fuera nada bueno que se encontrara con el mismo demonio que ya lo había ayudado en contra de su voluntad.

Se quedó en silencio, era cierto era un cobarde, no necesitaba enfrentarse a esa clase de emociones o más bien no lo deseaba, había pasado por muchas cosas pero su atención amas había regresado a nadie salvo ahora, se maldijo a sí mismo por el hecho de que por una vez su atención fuera más allá con quien no debia, con alguien que no lo aceptaría que le odiaría por el mismo motivo por el cual fue desterrado, era una cruel ironía o un mal chiste que no terminaba de ser contado y aunque deseaba serle sincero era lo mejor, que se fuera y que no supiera más de él.

Su intención era dejar que se fuera, ya no había motivo para retener y parecía que las palabras sobraban, casi era mejor así, no quería meterse en otro entuerto del que no pudiera escapar.

Su mirada fue hacia el albino, no esperaba que parara por sus disculpa sy mucho menos aquella confesión de intenciones, comprendía en gran medida sus acciones y lo que decía después de todo él había sido marcado del mismo modo, para el era algo humillante a la par que doloroso , no solo por el hecho de que su propia razón lo había marcado sino porque le había repudiado hasta tal punto que ya no pertenecía a ningún lugar, en su día no le había importado pero ahora que estaba solo era dificil - Te entiendo, el querer demostrar que nada va a impedirte ser quien eres o lo que quieres ser -alguna vez había estado sumido en la oscuridad pero incluso siendo un paria había sido uno de los demonios más poderosos de su rama, antiguamente era bastante conocido y aunque no tuviera permitido volver al infierno muchos le habían temido hasta que le dieron por muerto- La paz …-susurro suspirando levemente- tu camino es similar al mío, quizás no por los mismos motivos o por las mismas convicciones, pero para mi eres el reflejo de mi pasado - no podía evitar sentir una conexión entre su yo pasado y el albino -...-no podía decirle que lo sentía porque formaba parte de quienes le habían hecho eso, aunque él dijera aquellas palabras su culpabilidad le mataba por sus actos por lo que había hecho y por aparecer en su camino, solo era un amargo recuerdo del pasado.

Sus ojos se clavaron en su expresión, estaba confuso ¿por que debía hacer las cosa están complicadas? al fin dejaba que se fuera y aun así encontraba impedimento para ello, parecía que todas sus acciones le producian malestar y ya no sabía que hacer - No siento compasión, sino todo lo contrario, lo entiendo mejor de lo que tu te crees -hecho un paso hacía atrás - No insistas por favor.

Vio que se aproximaba a el tomando su brazo al instante por su muñeca rodeandole con su otra mano por la cintura pegandole a el, si no entendía a razones no sabía como hacer para que se rindiera y se fuera por las buenas sin hacer más por perturbarlo - No quieres saberlo-insistió mientras el aroma del menor llegaba a sus fosas nasales recordando la velada en la que lo tuvo entre sus brazos tan cerca tan vulnerable, ahora desearía haber rozado más que fuera aquellos labios mientras estuvo inconsciente - no te servirá de nada , no averiguaras nada con ellos lo único que causará será el malestar de ambos, asique te pido por las buenas que dejes de insistir -soltó su agarre apartándose de este - Luka…-susurro antes de mirarle con seriedad- mi nombre … espero que con eso te baste no puedo darte más que eso …-sentenció, sabiendo que con ello no lograría nada pues nadie le llamaba así pue sno decía su nombre a nadie, pero por lo menos saciaria su curiosidad o eso esperaba.







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Mensaje por Caesar Black el Mar Oct 30, 2018 6:48 pm

P
arar un camión con las manos atadas a la espalda era más sencillo que convencer al vampiro de que las intenciones que tenía eran honestas. A pesar de todo, incluso para él se había convertido en un bucle infinito que se dirigía a ninguna parte. Es por eso, que guardó silencio y sólo mostró un pequeño gesto de desconfianza, tras fruncir el ceño. Al menos por el momento le concedería el beneficio de la duda, reconocía que incluso para él mismo había resultado extremadamente pesado y si no le había roto el cuello en aquel momento, tendría que ser cierto que, por el momento, no albergaba ningún mal.

Está bien, pero no pienso abrir la boca, ¿Queda claro? ─ agregó en un tono firme. ─ No vas a averiguar nada de mí ─ sentenció. ─ Así que deja de preguntar sobre qué es lo que me pasa con Alucard  y, sobre todo, no vuelvas a repetir o insinuar que aquí venimos a hacer nada─ mencionó con un semblante endurecido y una mirada recurrente. A pesar de sonar tan autoritario aquello era más un ruego.

No podría llegar a comprender qué clase de conclusiones sacaba Tsukinome para llegar a actuar de una forma tan noble. Era extraño, pero su mente se llenaba de lagunas cuando le miraba. Eso era, sí. Por un momento la oscuridad que nublaba su mente esclareció cuando recordó al demonio que a voluntad y valentía no solo plantó cara a la katana sagrada que amenazó su vida, sino que salvó a su portador, a él. Qué lástima no recordar bien como era, el veneno que casi le mató había servido para cubrir esos recuerdos con un tupido velo. Frunció el ceño, confuso y desorientado, no podía ser él, aunque sus palabras le resultaron familiares por un momento, pero no, un demonio jamás serviría a un vampiro. Alzó su vista hacia él, una vez más. Por el amor de su propia madre, era realmente hermoso a pesar de tener la máscara y sus ojos siempre era lo que más le llamaba la atención, se parecían demasiado. Era extraño, pero no pudo callar sus pensamientos mucho más.

Esas palabras ─ murmuró primero, llevando su mano a su hombro que a pesar del tiempo aún conservaba la cicatriz de aquel encuentro ─ Me suenan ─ completó, alzando su vista envuelto en dudas ─ Es extraño, pero por eso que has dicho me resulta familiar ─ aclaró, masajeando su sien ─ Olvídalo, dudo que sea así, supongo que hay gente parecida en el mundo, ¿No? ─ Negó con su cabeza ─ Déjalo así y lee un libro. El motivo de nuestras guerras están plasmadas en páginas y páginas de historia. ─ Aclaró en un murmullo.  

No sabía si había zanjado el tema porque realmente lo pensaba o por temor a averiguar que quien estaba delante suyo era el mismo ser con el que prácticamente estaba en deuda. Fuera como fuese estaba mejor pensando que Tsukinome era un simple vampiro al servicio de Alucard, tal y como había reiterado en más de una ocasión.  

 



 
El ambiente cambió radicalmente. No lo entendía. De pronto él se había puesto tenso y distante. Era extraño que le molestase y ahora que le había negado la oportunidad de ver su rostro más se revolvían sus entrañas exigiendo saber quién se escondía tras la máscara. Ahí dió un paso atrás, ¿Quién era exactamente? ¿Por qué se escondía de él? ¿Qué había cambiado? Su mente volvió a nublarse y con cada pregunta crecía el muro de las inseguridades.

Esto solo hace que sospeche más de ti ─ interrumpió, dando un paso hacia adelante ─ Con todo lo que te has esforzado porque confiase en ti, quisiste dejar que te la quitase en el jardín y ahora todo ha cambiado, ¿Por qué? ¿Qué te ha hecho cambiar de parecer, uh? ─ cuestionó un poco irritado.

Cuando se disponía a irse algo en su interior le obligó a parar. No conocía el origen, pero se había sentido obligado a ser amable en cierta medida con él, como si tuviera que devolver el favor. Ni siquiera él lograba entenderse hoy a día. Suspiró profundamente, pensando que tal vez no entendía lo que le había dicho. No todo el mundo llegaba a comprender su lenguaje. Fue sorprendido. No esperó que Tsukinome fuera a citar lo que había dicho con tanta comprensión. Casi parecía que realmente había conectado con él de alguna manera. En él, nació una pequeña mueca, no apreciable a simple vista que se parecía a una sonrisa. Ahí, no tuvo nada que decir, ni nada que discutir. Había visto en él y sus palabras el conocimiento del dolor, el haber presenciado la espina de la desgracia, su mirada escondía una agonía sufrida  en silencio.

Ya veo ─ Susurró.

Apenas logró aguantar el momento en el que se quedó callado, la incógnita le perturbaba por dentro. En su pecho crecía el ansia por saber. Era como un ardor que se expandía por todo su cuerpo como un impulso incontrolable, más aún que su propia sed. Necesitaba resolverlo en el momento o no podría salir de aquella habitación con la tranquilidad suficiente como para aguantar el resto de la noche en calma.  Dio un paso hacia adelante, cuando él lo dió hacia atrás. Si cedía terreno, lo tomaría, estaba dispuesto a invadir su espacio personal con tal de averiguar la identidad oculta tras la máscara. ¿Qué secreto escondería tras ella?

Eso no lo sabes, pero me has estado diciendo que no sé nada de tí y que no comprendo lo que pasa ─ Dijo acortando la distancia entre ellos ─ Ahora que quiero atar cabos, tú no cedes terreno, ¿Qué es lo que pasa contigo? ¿Qué tanto ocultas tras ese pedazo de plástico?

Durante un instante, su mirada bajó a sus labios, parecía que ambos coincidieron en aquello que deseaban contemplar. Eran muy atractivos: Finos y, a pesar de ser inusualmente pálidos, estos se fusionban perfectamente con la tonalidad de su piel en un tono un poco más oscuro. Para cuando apenas logró rozar la máscara con la yema de sus dedos, él le interrumpió. En ese momento contuvo el aire, él lo había cortado con aquel agarre que, para su sorpresa, fue bastante firme. Eso le desconcertó y le estremeció. Nadie había conseguido agarrarle así o al menos no le había encontrado desprevenido, pero él logró vencer gran parte de sus defensas.

Qu-...

Su mirada sorpresiva se cruzó con la suya. Desde tan cerca, en aquel momento, apreció realmente la altura que tenía. Era bastante alto, al menos más que él. Apretó el puño, al igual que sus labios. No supo qué decir en el momento en el que susurró su nombre. ¿Por qué lo decía así? ¿Había descubierto que le estaba mirando? Guardó silencio y solo dirigió su mirada hacia él, intentando parecer lo más tranquilo que podía, aunque la verdad había sido que un fuerte escalofrío recorrió su cuerpo tras conocer su nombre.

...No te creas, los nombres ejercen un poder muy fuerte sobre nosotros ─ Advirtió. No como una amenaza, sino como una excusa por la cual no le diría su nombre en respuesta. ─ Me...mejor me voy.

Tras el resbalón que había tenido, no se sentía cómodo con su mirada puesta en él. Ahora que tenía parte de lo que deseaba era mejor irse con una media victoria. Era ridículo pensarlo, pero se sintió estúpido al no haber podido hacer nada delante de él. Le había dejado completamente paralizado, tanto que ni siquiera se acordó de volver a amenazarle con que no le tocase. Lo cierto es que le dió igual.

Ya no hará falta que me sigas, sé donde está la salida ─ comentó, como una señal de que prefería estar solo, cerrando la puerta tras de sí.

Retomó su andar hacia la salida de la enorme finca de aquel palacio. En la salida, el viejo doc esperaba ansioso su llegada, con una mirada más relajada al ver que salía prácticamente intacto de aquella fiesta.

─ ¿Lograste averiguar algo? ¿Qué quería él de ti? ─ Preguntó con aparente calma.

Nada, ni siquiera logré verle─ aseguró. Observando la expresión de desilusión y preocupación del viejo vampiro.

Durante un instante, se miró la mano que él había tocado. Aún pudo sentir su tacto latente en su piel que parecía haberse escondido debajo de la superficie como si su tez no quisiera olvidar ese momento nuevamente.

─ ¿Ocurre algo? ─ dijo Doc preocupado, al ver que se miraba tanto la muñeca.

No, no es nada. Solo quiero irme a casa.

Era una estupidez. Sí, debía serlo. No podría ser otra cosa que la impresión y el malestar lo que lo ocasionaba, Si no ¿Qué otra cosa podría ser?




E
ra raro que el mismo proclamado “rey” de los vampiros se interesarse por la vida de ninguno de sus invitados y menos de sus siervos, pero la vida de Zess le resultaba harto seductora y más aún desde que en plena velada observó de cerca la cercanía del demonio con ese vampiro, Caesar. Lo conocía muy bien y aún más sus intenciones. No es que fuera un joven muy discreto, su inocencia e impulsividad eran bastante atrayentes y apreció que él no era el único que se había fijado. Desde su trono sostuvo su copa de vino, no sin perder en ningún momento la localización de ambos.

Tras aquella puerta se escondían muchos secretos, muchas revelaciones. Parecía que no, pero cada gesto, cada mirada que se echaban. Todo era importante y para un depredador como él, era un juego más que jugoso, era excitante, cautivador. Y allí estaba él, escondido en los cimientos de su propia mansión observandolos. Se podría decir que él mismo hacía de su propio espía, pero realmente lo hacía por placer. El mundo tras tantos años le resultaba extraordinariamente podrido y en medio de tantas ramas resecas nacían brotes de lo que parecía ser una conexión vampiro-demonio. Una conexión que de la que sin ningún pudor podía reconocer que envidiaba. Aquel joven vampiro le obsesionaba, cada vez que lo olía, que lo sentía cerca. Cada vez que le apuñalaba con la mirada, sentía su pasión, el ardor de su furia arremetiendo contra su ser, queriendo degollarle allí mismo y él lo sabía, él le devolvía era ira con arrogancia como un juego en el que obviamente iba ganando. Lo tenía controlado y completamente a su merced. Eso le encantaba, le excitaba, le hacía sentirse vivo una vez más y ahora que había averiguado esta pequeña curiosidad no solo de Caesar, sino también de Zess. tan callado, tan inusualmente sereno…  Verlo en esas condiciones. atrapado en su propio deseo, en su lujuria. Podía olerlo desde allí, el frenesí por querer tocarle y a pesar de tenerlo tan cerca solo podía consolarse con roces casuales. Eso es, parecía un lobo hambriento. Le habían colocado la carne delante y no podía tan siquiera lamerla. Esa era la pasión que quería, el sufrimiento que necesitaba saborear y más aún deseaba plasmarlo.

Clavó sus uñas en la pared, su respiración se agitaba tanto que sentía que no cabría en él. Casi, por muy poco el momento que esperaba se desarrollaba antes de lo que pensaba. No obstante sabía que el demonio no sería capaz de desbordarse y que Caesar no sería capaz de aceptarle. Allí acabó, dejando tras de sí la decepción.

Esperó a que el albino se fuese y antes de que el demonio fuese a salir, se aproximó a la puerta, como si realmente acabase de llegar.

Cuán interesante, ¿Quién es tu amigo? Dudaba que tuvieras esa capacidad ─ preguntó con una genuina sonrisa. Luego, hizo un gesto con su dedo índice para que le acompañase. ─ Ven, tengo algo que pedirte.



Alucard─NPC




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