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Hace 6 años se creó esta comunidad con la intención de unir a los roleros y crear una familia. Hoy me es grato decir que se ha cumplido desde el inicio. Bienvenidos a Éadrom, bienvenidos a Takemori.

Muchísimas gracias a todos nuestros usuarios. Este es un triunfo que compartimos no solo con los registrados actuales, si no también con aquellos que se fueron.
Muchas gracias!
6 AÑOS
Instituto Takemori Rol [ITR] es un foro de rol libre basado en una escuela que acepta seres sobrenaturales y humanos para que estos interactuen y se vea así que la paz es posible. Sin embargo nada puede ser utópico. No existe la paz eterna. Takemori se encuentra en una ciudad 'mágica' llamada Éadrom, la ciudad de la luz, creada por un ángel para que todo aquel que habite allí esté protegido. El ambiente es siempre agradable y puedes encontrar diversos secretos en este. Atrévete a interactuar con nosotros en un foro donde todo es posible.
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The boring streets.

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Tema Privado The boring streets.

Mensaje por Denki Kaminari el Vie Jul 07, 2017 1:24 am

Los faroles iluminaban las calles de Éadrom, prácticamente desiertas debido a la hora que marcaban los relojes. La noche era ese momento de —irónicamente— el día en el cual muchos preferirían mantenerse en la comodidad de sus hogares, ajenos a lo que ocurría en el exterior. Uno podría preguntarse la razón por la cual lo hacían y era comprensible, dado que en el anochecer encontrabas cosas que en las mañanas no, siendo lo más típico los conocidos establecimientos nocturnos, aunque muchos de estos podrían resultar repugnantes o poco atractivos para más de uno.

El punto era que la noche presentaba tanto o más diversión que las mañanas e inclusive las tardes. Entonces, ¿Por qué las personas continuaban huyendo de la misma? La respuesta era fácil: estaba plagada de peligros. Y no hablábamos de ser asaltado por algún criminal simplón. De hecho, si encontrabas a uno de estos podrías decir que habías tenido suerte y pocos se atreverían a cuestionarte.

Como muchos sabían, Éadrom no era una ciudad común y corriente, puesto que la misma acostumbraba a albergar miles de criaturas de todos los tipos que uno podría o no imaginarse. Si bien, muchos de ellos vivían ocultos entre los humanos, buscando no herir a nadie y vivir en paz, había otros que pensaban totalmente lo opuesto y lo único que querían era lastimar a la mayor cantidad de inocentes posibles o bien, matarlos sin razón alguna. En ese sentido, la ciudad estaba algo podrida.

Denki no era el tipo de persona que acostumbrara a buscar pleito con alguien porque él lo quisiera, pero tampoco se trataba de alguien que se quedara con los brazos cruzados si veía a un inocente en potencial peligro. Desde que descubrió sus orígenes, así como sus poderes, él se había empeñado en vigilar las calles de Tokio (lugar donde residió casi toda su vida) para evitar que los criminales se salieran con la suya. Y en muchas ocasiones lo había logrado, aunque casi nunca salía ileso de aquellos enfrentamientos debido a su juventud e inexperiencia.

En esta ciudad las cosas habían cambiado un poco. Los crímenes eran constantes, como en cualquier parte del mundo, pero el rubio no era el único que se encargaba de cuidar a las personas indefensas. No exageraría al decir que en poco más de un año que llevaba en la ciudad sólo había enfrentado a alrededor de 10 criminales, lo cual era prácticamente nada para lo que estaba acostumbrado. En parte, eso le hacía extrañar su antiguo hogar.

—Dos horas y nada interesante. Vaya ciudad tan aburrida.

Susurró para sí mismo, soltando después un muy largo suspiro. Se encontraba sobre una casa, estando de cuclillas, con aquel visor parecido a unos lentes, de color ámbar que cubría sus ojos y con su disparador en su brazo derecho, además de portar sus ya características ropas negras con aquellos estampados en forma de truenos, lo único que tenía proveniente del que fue el hogar de sus antepasados.

¿Qué es lo que hacía en este momento? Buscar alguna señal de la mencionada actividad criminal, con el objetivo de intentar encargarse de la misma. Necesitaba algo para entretenerse y despejar su mente debido a que últimamente se sentía demasiado aburrido por diversos factores, entre ellos las clases las cuales de por sí ya odiaba, pero últimamente se le hacían muchísimo más insoportables, tanto que ni siquiera podía dormir a gusto a mitad de las mismas.

—Quizá debería estudiar —soltó una carcajada a los pocos segundos, negando—. ¡Vaya que estoy desesperado para pensar siquiera en esa idea!

Sus orbes dorados miraron una vez más sus alrededores, totalmente esperanzado de alguna señal que le indicara que no había estado ahí desde las 8 en vano. Quería escuchar un ruido, ver algún movimiento sospechoso, inclusive se conformaba con ver a un perro paseándose o persiguiendo a un mísero gato. Sin embargo, parecía que esta noche sería exactamente igual que las anteriores: cero productiva.

—Supongo que es mejor ir a dormir, o perder el tiempo en cualquier otra cosa.

Bajó, se quitó los lentes manteniéndolos en una de sus manos, posteriormente empezó a caminar en dirección a Takemori, ya sin la esperanza de encontrarse con algo interesante.


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Tema Privado Re: The boring streets.

Mensaje por Kyouka Jirou el Sáb Jul 15, 2017 11:24 pm


H

No había pasado más de un mes desde que había llegado a la tierra, el planeta en el cual había nacido, pero que por cosas del destino fui obligada a dejar… Tenía tan solo seis años cuando fui secuestrada por seres alienígenas; para algunos esto puede sonar como una historia de ciencia ficción, pero el mundo no es como lo pintan, hay demasiados secretos escondidos y bien guardados que generalmente no son, ni traen nada bueno para este mundo. “Sobrevivir y dar un paso adelante, ya no hay nada que perder”, se convirtió en mi lema durante muchos años, el único capaz de aliviar mi frustración y dolor en los peores momentos, sabía que si me dejaba caer en la desesperación moriría tarde o temprano. Es así como fui secuestrada, usada como esclava, vendida como conejillo de indias para sufrir múltiples experimentos y terminar convertida en algo que nadie desearía.

El centro de la ciudad solía ser ruidosa por la noche, sin embargo, mientras uno se acercaba más a los suburbios, menos gente se podía encontrar caminando por las calles y la actividad disminuía. Últimamente era normal y cosa de todos los días, escuchar sobre crímenes en las calles de Eadrom, sobre todo por la noche, pasadas las 19:00 hrs, donde el nivel de delincuencia ascendía estrepitosamente.

Me encontraba en la recepción de un hotel entre la zona de la ciudad y los suburbios, presentando mi supuesto documento de identidad, el cual contenía información falsa excepto por la foto; parecía que la recepcionista dudaba un poco debido a que aún me veía joven, sin embargo luego de cruzar varias miradas, logré convencerla y cubrir mis diecisiete años bajo un semblante serio e inexpresivo. Me dio las llaves de la habitación 308 y me dirigí al tercer piso, tomando mi maleta negra de ruedas.

La habitación era simple y sin lujos al igual que el hotel, las paredes eran anaranjadas y el piso de cerámica, tenía una cama, un velador al lado y frente a estos se hallaba incrustado un gran espejo. Al ingresar, cerré la puerta y miré el reloj de mi muñeca –Aun estoy a tiempo- me senté en el suelo, colocando la maleta frente a mí y abriéndola para sacar su contenido, el cual constaba de una pequeña caja de unos 25 c.m de ancho x 14 c.m de alto y 10 c.m de profundidad.  Dentro de la caja había una especie de computador matriz, que se asemejaba a los cubos rubik de la tierra y al lado un tipo de aparato pequeño de 2 c.m de diámetro, metálico. –Bien, ya no falta mucho- Me levante del suelo y comencé a caminar alrededor de la habitación, buscando un punto perfecto para hacer mi trabajo.

Instituto Takemori - 10 horas antes…


No había trascurrido mucho tiempo desde que había llegado al Instituto Takemori, apenas unos 8 días, sin embargo llevaba en la ciudad de Eadrom alrededor de un mes, el cual utilicé para adaptarme a la ciudad e investigar algunas cosas para la organización con la que trabajaba. En los pocos días que tenía en los dormitorios de la casa Ámbar, me encerré en mi habitación intentando estudiar por mi cuenta para poder ingresar con normalidad al curso que me correspondía. La verdad era que no me gustaba mucho estudiar, pero no era tan complicado y tenía que al menos pasar como una estudiante para mantenerme en guardia y cumplir mi misión para con el RARKPH, aquella organización mafiosa intergaláctica.

Mientras estaba leyendo un libro de historia y tratando de memorizar algunas fechas y nombres, una luz azul como un puntero laser atravesó la ventana buscando algo, inmediatamente me levante de mi asiento y me puse de espaldas a la ventana, alzando un poco mi cabello, esperando que aquella luz leyera el código alienígeno que estaba en mi nuca, una vez hecho, me enviaron un mensaje que se mostró solo en mi mente como si fuera un recuerdo o un conocimiento insertado.

Mensaje: -Agente especial Jirou, te vamos a designar una  misión en la tierra. Necesitamos encontrar a un alienígena apodado “Kill Amus” el cual adquirió de nosotros una tecnología para acumular energía y condensarla hasta tal punto de que podría caber en una mano algo que podría destruir toda una ciudad. Pero eso no es lo importante, él aún debe pagar el valor de esta tecnología sin embargo se está escondiendo de nosotros y escabulléndose por toda la ciudad. No podemos rastrearlo, pero si a las personas que trabajan para él, uno de ellos es un nigromante que está causando revuelos en los suburbios de Eadrom alimentándose de la energía mágica de las personas. Necesitamos que con tus capacidades, espíes las conversaciones entre él y Kill Amus para ubicar su nueva posición y nos mandes la grabación con la matriz, luego de eso debes dirigirte al lugar y confirmar con certeza de que el sujeto que buscamos se encuentra en ese lugar, salir de allí y mandarnos la ubicación para lanzar un ataque al lugar y destruirlo por infracción del contrato. Eso es todo, te mandaremos la información y en lugar donde debes estar.

Volviendo al presente


Al encontrar un punto perfecto, tomé el aparato que se encontraba al lado de la matriz y conecté uno de mis Earphone Jack en él y el otro en la pared de la habitación –Bien… es hora- dije y a la par cerré los ojos para concentrarme en rastrear la voz del nigromante… Al ser un hotel era algo complicado, puesto que había muchas habitaciones ocupadas y mucha gente haciendo ruido, conversando, entre otras cosas. En una de ellas escuché como una pareja discutía, en otra el televisor encendido en un canal de acción, en otra un niño lloraba y la madre le gritaba para que se callara –Qué rayos…- en otra habitación oí los gemidos de una mujer y me sonrojé levemente –Demonios… ¿Dónde estás?- comenzaba a impacientarme un poco porque habían cosas que no quería oír, sin embargo logré encontrar al sujeto que buscaba –Bingo- Su posición era… dos pisos arriba del mío.

El nigromante parecía estar hablando con alguien en el teléfono, por lo que comencé a grabar en el aparato que tenía en uno de mis Jack.

????: -Debes de dejar de llamar tanto la atención…-

Nigromante: -Sabes que vivo de alimentarme de la masa, si no absorbo energía me debilito.-

????: -Lo sé, pero hay personas que ya se han dado cuenta de lo que estás haciendo, tarde o temprano te encontraran y eso no me conviene…-

Nigromante: -Tranquilo, nunca dejo pistas sobre mí a donde vaya- Risa malvada.

????: -Bien, pero recuerda que si te encuentran, yo mismo me encargaré de eliminarte.-

Nigromante: Eres malvado hasta con tus subordinados Amus, por eso te sigo- Risa de nuevo.

Kill Amus: -Malvado es una palabra que no me llega ni a los talones…- pausa. -Tenemos una
reunión dentro de una hora, si faltas también eres hombre muerto, así que termina con lo que sea que estés haciendo y ven aquí…-


Nigromante: Risa -Bien, ¿A dónde te has movido ahora? Deberías dejar de huir de la RARKPH.-

Kill Amus: -Realmente te mataré cuando llegues aquí si sigues provocándome…, solo un poco más y tendré la energía suficiente para destruir la nave principal de esos bastardos. Bien, muévete y ven aquí, estoy en el muelle, en el almacén Aventus, los demás ya están llegando.-

Nigromante: -Ya he terminado de alimentarme aquí, así que explotaré este lugar e iré allá.-

Kill Amus: -Tus métodos son demasiado anticuados, te esperamos entonces.-

Al acabar la conversación, tomé el aparato y lo coloqué sobre la computadora matriz para que se enviara la información a la base –Que ilusos, si creen que pueden destruir algo tan grande como la RARKPH- Al terminar de enviar la información, una fuerte explosión retumbó y sacudió todo el edificio –¿Qué demonios? ¡Ya explotó!- Habían gritos por todos lados, tanto de afuera como de adentro, el edificio estaba en llamas. Miré por la ventana y vi al sujeto escabulléndose entre las sombras –Tsk… - No tenía tiempo que perder, debía seguirlo, aproveché que las personas estaban en pánico, salí por el corredor y salté por la ventana que daba hacia un callejón, y usando las botas con mis Earphone Jack, evité caer de lleno hacia el suelo, usando el sonido de las ondas como amortiguador. Luego de eso, corrí hacia la calle, chocando con algunas personas que se comenzaban a acumular para perseguir al Nigromante.


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Tema Privado Re: The boring streets.

Mensaje por Denki Kaminari el Jue Jul 20, 2017 3:23 am

Su caminar era extrañamente tranquilo. Sus brazos ubicados detrás de su nuca, con las gafas aun siendo sostenidas por sus manos. Un sonoro silbido salía de sus labios, indiferente de si era o no escuchado. De hecho, lo hacía a propósito, para ver si alguien le plantaba cara por el hecho de estar caminando sólo en las tétricas calles de la ciudad. Tampoco le molestaría que algún intento de criminal saltara frente suyo para hacer tratar de robar alguno de los artefactos que portaba. Inclusive por su mente se cruzó la idea de que una persona quisiera golpearlo por alguna razón que no tuviera sentido alguno.

Se imaginó la última situación, soltando una ligera carcajada. Un sujeto musculoso apareciéndose de la nada y gritándole: “¡Oye niño! ¡Odio a las personas rubias! ¡También a las que silban en la calle! ¡Además estás usando maldita ropa negra! ¡Y dime! ¿Qué carajo es eso?... Es, es… ¿Tienes marcas de relámpagos en tu ropa?, ¿Acaso estás demente?... ¡¿Tienes idea de lo que te pasará ahora?! ¡Así es! ¡Te romperé toda tu cara!”. Y ahí empezaría un combate por una situación de lo más estúpida.

—Eso sería tan divertido, pero a la vez un poco… No, demasiado extraño —se dijo—. Me pregunto por qué pienso en esa clase de cosas —negó con la cabeza en repetidas ocasiones. Decepcionado de sí mismo.

La respuesta era obvia: su vida ya no era la misma de antes e imaginaba situaciones bastante patéticas para divertirse unos segundos. De nuevo se cruzó la idea de imitar a sus compañeros de clase y pasársela estudiando todo el día, hasta recordó a sus padres adoptivos pidiéndole que mejorara sus notas —o al menos aprobara sus materias— como parte del trato para que él pudiera quedarse aquí, en Éadrom. ¿De verdad quería hacerlo?

—Esta ciudad es tan aburrida como aquella película… —hizo una pausa, recordando—. ¡Ah sí! ¡Batman v Superman! Joder… No fue tan mala, pero qué pesada que fue… —chasqueó los dedos—. ¿Por qué no puede ser más del tipo de Avengers? ¡Todos estaríamos por aquí y por allá evitando que la ciudad sea destruida! ¡Inclusive yo podría tener el papel de Thor! Sólo me faltaría un martillo, claro… ¡Pero soy igual que él!

En su mente analizaba la posibilidad de pasar a ser un héroe del cine, aunque lo descartó rápidamente, ya que él consideraba que era mejor ser un verdadero combatiente del crimen antes de ser un actor. Aunque claro, en estos momentos cualquiera que lo viera diría que era un idiota rubio que parecía una copia barata de “Megaman”, con una especie de “Buster” en su brazo derecho, como la de dicha saga de videojuegos. Le hubiera gustado el haber usado su propio “juguete”, pero ya se había resignado casi completamente. Pero aún tenía una ligera esperanza de que ahora mismo ocurriera algo que le permitiera saciar su necesidad de tener algo de acción como en los “viejos tiempos”.

—Creo que mañana iré al cine. Estoy completamente seguro que será más entretenido… —habló como si alguien lo escuchara— ¡Veré una película de aquellas con balas, golpes y explosiones…!

Y como si del destino se tratase, se escuchó un sonido ensordecedor. Denki no era tan estúpido como para no percatarse de lo que había ocurrido: se trataba de una explosión, la cual tuvo lugar en un sitio bastante cercano a su ubicación. ¿Cómo lo sabía? Por el hecho de haber sentido la onda expansiva, que ocasionó que fuera lanzado, impactando contra el piso de la calle. Sabía que si hubiera estado preparado, hubiera evitado el golpe sin mucho problema.

—¡De haber sabido que sólo debía de decir “explosión” para que una ocurriese lo hubiera hecho hace un par horas!

Exclamó molesto y se levantó, soltando un ligero quejido por el dolor en la zona donde recibió aquel choque. Tomó sus lentes, que habían caído a unos pocos metros de él, alegrándose de que no habían recibido alguna clase de daño grave, sólo un par de raspones. Los ubicó en su rostro y posteriormente empezó a correr en dirección hacia donde creía que había supuso que ocurrió la catástrofe, basándose en los gritos llenos de pavor de varias personas, quienes corrían en dirección contraria a la suya.

—¡Abran paso! —exclamó—. ¡Cúbranse! ¡Y vayan a algún lugar seguro! ¡Dejen esto a un profesional!

Indicó como si de un agente policial se tratase y peor aún, asumiendo que era un experto en esta clase de situaciones. Siendo sinceros lo único que quería era que los civiles no estorbaran su camino para llegar rápidamente al lugar de los hechos. Desgraciadamente parecía que el terror era tan grande en ellos que ni siquiera le prestaron atención, dificultándole más la tarea de avanzar. Tenía que salir de toda esa avalancha o perdería tiempo valioso.

Sin saber cómo ni cuándo, logró salir llegar a un callejón. Hizo uso de sus capacidades atléticas para escalar hasta lo más alto de uno de los edificios y desde ahí corrió rápidamente hasta que sus ojos divisaron “la escena del crimen”, como ahora mismo Kaminari lo llamaría. Corrió lo más rápido que sus pies le permitieron para acercarse al edificio en llamas. Buscó algo o alguien que pareciera ser el artífice de toda esta destrucción.

Logró distinguir a dos personas que corrían en dirección opuesta al de la multitud. Al instante los tachó como sospechosos en el caso. No pudo evitar el imaginarse a sí mismo en la televisión dentro de un programa como CSI. Lógicamente él era el protagonista, quien se encargaba de perseguir a aquellos prófugos de la justicia y de encerrarlos tras las rejas. Saltó de edificio en edificio, cuidándose de no caer y perderles la pista.

Tras varios minutos de persecución, Kaminari estaba lo suficientemente de las mentes maestras detrás del atentado. No dejaría que escaparan y se libraran de las garras de la ley, así que aceleró, sacó de su cinturón uno de sus discos localizadores para después ubicarlo en su Lek-Shooter y, haciendo uso de la precisión que le proporcionaba su visor lo lanzó en dirección hacia el que estaba más alejado, logrando acertar. De esta forma no le perdería el rastro al menos en un amplio rango. Ahora sólo tenía que preocuparse por atrapar a quien estaba más cercano a él.

Estando de nuevo en tierra, corrió por detrás de los edificios persiguiendo al sujeto número dos, cuidando que no se percatara de su presencia. Aumentó la velocidad, estando algunos pasos por delante, metiéndose a uno de los callejones. Cuando vio la oportunidad, dio un salto en dirección hacia el delincuente sin vacilar. Logró hacer que él o mejor dicho, ella cayera pues se trataba de una chica.

Cabello púrpura y corto, piel blanquecina de un tono más pálido que el de los orbes dorados poseía, con unos peculiares lóbulos más extensos que los de un humano común y corriente. Sus dos manos estaban aprisionando cada una de las muñecas de la fémina contra el frío pavimento, evitando que tratara de huir. La miró con una sonrisa presumida plasmada en su rostro.

—Te atrapé, criminal —declaró—. No te muevas a menos que quieras sentir una dolorosa descarga eléctrica en tu cuerpo —advirtió—. Y explícame el motivo por el cual causaron tanto alboroto tú y tu compañero.

En su mente todo era felicidad, pues creía que había atrapado un criminal justo cuando sus esperanzas se habían esfumado. Sí, estaba orgulloso de sí mismo.


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Tema Privado Re: The boring streets.

Mensaje por Kyouka Jirou el Vie Jul 21, 2017 12:34 am


L

os gritos de las personas aterradas, del incendio quemando parte del edificio, de los bomberos y ambulancias llegando a la escena y de los flashes de las cámaras de los periodistas, se fueron quedando atrás junto con un gran rastro de humo de un intenso color gris saliendo de las ventanas y dirigiéndose al cielo. De cierta manera mientras me iba alejando sentía algo de culpa por no poder ayudarlos, podría haber sacado a las personas o avisado a recepción antes de que la catástrofe sucediera, pero no podía hacer ni uno ni lo otro, porque ambos necesitaban de tiempo y el tiempo era lo que menos tenía en aquella situación. Quizás si hubiera sido algún tipo de héroe de esos que aparecían en los comics o en películas de acción hubiera podido lograr algo más, pero mi vida apestaba, mi vida estaba en manos de villanos y si no cumplía con ciertos objetivos que me imponían, quizás no sobreviviría mucho tiempo.

 
Mientras íbamos dejando el gran tumulto de gente atrás, comenzaba a ser más evidente que estaba persiguiendo al sujeto cubierto en una capa negra y una caperuza sobre la cabeza, no temía porque me descubrieran las personas, ellas estaban más atentas al siniestro que a lo que sucedía alrededor, pero el nigromante sí que estaría atento, después de todo estaba huyendo, y no a cualquier lugar, sino a encontrarse con la persona que era objetivo de la organización para la que trabajaba, por ese motivo no podía bajar la guardia.
 
Para ese tipo de casos me enviaban a mí, ya que a pesar de que no contaba con una gran fuerza física como otros agentes de la organización, tenía otras habilidades muy propias de un espía, como poder escuchar a través de paredes como lo había hecho anteriormente, localizar gente en un área determinada e incluso silenciar lo que quisiese en un rango de 10 metros.
 
Conforme íbamos escapando del ruido, activé ambas botas que llevaba y usando su magia me silencie a mí misma en una pequeña área, de esta manera todo sonido que yo provocara, como las pisadas al correr, mi respiración agitada o las palabras que soltara eran amortiguadas y absorbidas por las botas, una manera eficaz de pasar desapercibida por cualquier enemigo, de lo único que tenía que tener cuidado, era de que el sujeto volteara y me viera.
 
Me sorprendía la resistencia física del nigromante, quien parecía correr manteniendo el mismo ritmo del comienzo, mientras que por mi parte ya comenzaba a agotarme, mis piernas se me entumecía, mi respiración se entrecortaba y gotas de sudor caían por mi rostro “Si, sigo así… lo perderé de vista en breve, demonios… ¿Por qué soy tan lenta?” pensaba sin dejar de correr, mientras observaba con detenimiento al sujeto – ¿Uhmmm?- Sin querer mi vista se desvió al suelo, notando que el sujeto no tenía pies, o al menos la capa lo estaba cubriendo “Un momento… ¿Está flotando?” Cuando una persona corre generalmente su cuerpo tiene un tipo de rebote por el impulso, pero él parecía ir a un mismo ritmo “¡Mierda, no es justo! Piensa Kyouka, piensa… ”
 
Una buena estrategia era lo que necesitaba, estaba concentrada persiguiendo al sujeto, pero a la vez revisando los alrededores para poder utilizar el ambiente a mi favor “La idea es retardarlo un poco para que desacelere… entonces…” Sin embargo en mi proceso de análisis, visualice un pequeño objeto cayendo directamente al traje del nigromante sin que este se haya percatado -¿Qué?... ¿otro enemigo?- Si iba tras el nigromante iba a ser un gran problema pues necesitaba llegar hasta la base de ellos para poder cumplir la misión, giré mi vista rápidamente hacia el punto desde donde había venido el objeto, pero no vi a nadie “Joder… ¿Dónde se metió?” La manera más rápida de rastrear a alguien era enchufando mis Earphone Jack al suelo, pero si hacía eso estaba obligada a detenerme al menos un par de minutos y de todas maneras perdería de vista al sujeto.
 
A pesar del peligro que representaba seguir corriendo tras el enemigo, sin saber qué era lo que se avecinaba por detrás, seguí haciéndolo, pues no tenía muchas alternativas, ni tampoco tiempo que desperdiciar, solo lidiaría directamente con el problema de frente, sin embargo quizás me arrepentiría de ello más tarde.
 
Minutos más tarde para mi desgracia, aquella amenaza apareció saltando desde un callejón por el que pasaba, tomándome por sorpresa –Gek…- Fue lo único que pude decir, mientras caía, rodaba al frío asfalto, mis muñecas eran apresadas con fuerza y mi poder se cancelaba de inmediato. Lo observé con algo de sorpresa y fastidio por lo que acababa de suceder. Era un chico de una edad similar a la mía, de cabellos rubios, flequillos largos, orbes doradas, piel clara, un traje anticuado y una mirada egocéntrica que me molestaba.
 
Antes que nada, busqué con la mirada al nigromante, pero ya no se encontraba a la vista, quizás se había percatado de nuestra presencia por tanto escándalo y habladuría del rubio –Tsk… ¡Se escapó!- me quejé, levantado la cabeza ligeramente para golpearme contra el suelo por lo frustrada que me sentía en ese momento.
 
-¿Criminal?...- Al no tener un traje de policía y haber actuado de esa manera, asumí que era un tipo que estaba jugando a ser héroe –Vaya idiota…- Lo miré enfadada con el ceño fruncido -¿Es que no sabes diferenciar a un persecutor de un secuaz?- No pude soportar más la situación en la que me encontraba así que llevé mis Earphone Jack a sus oídos y le envíe ondas sonoras suficientemente fuertes para aturdirlo y zafarme de su agarre, levantándome así del suelo y sacudiéndome el traje… di un suspiro y llevé mi mano izquierda a la frente mientras pensaba en alguna manera de rastrear al sujeto. Algo que difícil de lograr ya que el nigromante era bastante silencioso y prácticamente levitaba ¿Cómo iba a hacerlo entonces?
 
“Bien, lo único que sé es que se dirige al muelle, quizás pueda encontrar alguna pista allá” Mientras pensaba ignoraba al rubio, porque era por su culpa que me encontraba entre la espada y la pared. Dirigí mi mirada una vez más hacia él – ¡Hey! deberías volver, aquí solo me estás estorbando- Resoplé –Mira que incluso me hiciste perder el rastro de ese tipo- Dicho aquello miré mi reloj, no tenía mucho tiempo que perder.


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Tema Privado Re: The boring streets.

Mensaje por Denki Kaminari el Mar Jul 25, 2017 1:51 am

En estos momentos la situación lo tenía eufórico, tanto que, inevitablemente, en su mente se formó una imagen o, mejor dicho, una cinemática del videojuego “GTA: San Andreas” en la cual eras arrestado por haber hecho de las tuyas. ¿En qué consistía? ¡Bastante sencillo! Se acercaban a ti los oficiales, te apuntaban con la pistola estando tú ya prácticamente muerto o sin posibilidad de escapar y la palabra “Busted” se mostraba en la pantalla, que significaba que habías caído en las garras de la autoridad. Y en estos momentos él era la autoridad, aunque no tenía nada de autorización de hacer todo esto, mientras que la chica que aún aprisionaba era “C.J.”, aunque con otras ropas y en versión femenina, a diferencia del protagonista de ese increíble videojuego.

Ahora, regresando a la comparación anterior, según el rubio la terrorista de cabello púrpura no tenía una simple estrella en el indicador por haber golpeado a una persona o haberse robado un automóvil, no, ella tenía cuatro a lo mínimo, después de todo una explosión no era un crimen tan infantil como los ya mencionados, pero tampoco se acercaría a la gravedad de no hacer su tarea de matemáticas. ¡Eso sí que era imperdonable! O bueno, lo era para el profesor de Denki encargado de impartir la mencionada materia. Inclusive llegó un momento en el cual él se había planteado que era muy probable que pasara varias vidas en una prisión de máxima seguridad porque nunca había hecho los mencionados deberes escolares.

Por suerte tenía un plan que estaba efectuando ahora mismo: asegurar su libertad y limpiar su nombre al atrapar a todo malo del cuento que se le apareciera en frente. ¡Ja! ¡Sería perdonado e inclusive reconocido por todos! ¡Tomen eso matemáticas! ¡¿Quiénes te necesitan?!

—Estoy esperando que me cuentes todo tu plan, querida.

Su tono de voz seguía lleno de confianza, combinando con su sonrisa presuntuosa, tan poco característica de él, pero justificada por sus heroicos actos recientes. Además, estos los había hecho sin complicarse demasiado, no llamando la atención y casi sin quedar en ridículo, y decía casi porque cuando corría por encima de los edificios estuvo a nada de resbalarse, pero eran detalles que obviamente se le olvidarían cuando contara esta historia y quizá agregaría una que otra cosa para darle más emoción, ya saben, lo que muchos llamaban la vendería lo mejor posible para que en un futuro fuera llevada a la gran pantalla. No sé quería imaginar qué pasaría cuando capturara al otro tipo, sería una leyenda… No. Sería la leyenda.

Volvió a la realidad, mirando a quien había capturado. Estaba visiblemente molesta y eso hacía que su sonrisa se ensanchara. Intentaba imaginar lo que pasaba por la mente de ella, quien probablemente no esperaba que, tras realizar aquella detonación junto a su aliado, un tipo apareciera de la nada, atrapándola tan rápido como un relámpago. No pudo evitar soltar una risa pequeña, además de percatarse como la cabeza de la fémina se levantaba ligeramente, ocasionando que el de orbes dorados se pusiera alerta, pero ella después la bajó golpeándose. Por algún motivo sus palabras lo sorprendieron.

—¿A qué te refieres con “se escapó”? —cuestionó suavizando ligeramente su agarre y haciendo contacto directo con sus negros ojos, con la mirada entrecerrada—. ¿Acaso tú… —se detuvo—… no estás detrás de esto…?

Las últimas palabras que salidas de sus labios denotaban su duda hacia sí mismo, sobre si se había o no equivocado, y la desconfianza aumentó al escuchar a la que hace unos momentos creía una de las causantes del incendio producido por aquella explosión. Inevitablemente empezó a analizar todo con detenimiento y vaya que había cosas que no cuadraban, como el hecho de que ella y el que supuso era su compañero no escaparan juntos, apoyándose, ya que en el caso de que se diera un encuentro que derivase en un posible combate les tendrían ventaja numérica al ser dos contra uno. ¿Por qué no había usado su cerebro antes de lanzarse a la acción?

—No me llames idiota, idiota —chasqueó la lengua—. ¿Por qué habría de confiar en tu palabra? No tengo la certeza de que no eres su secuaz, aunque tú digas lo contrario… —afirmó.

Pensó —sí, pensó— por unos instantes, sin quitarle la mirada de encima, como si tratara de analizar si mentía o no, sabiendo que muchos villanos eran expertos en el arte de la mentira y si ella pertenecía a ese grupo significaría que una vez puesta en libertad podría atacarlo a traición. Aprovechó que no lo miraba para acercarse un poco a su rostro, intentando leerla, que su expresión la delatara, que le dijera que ella lo estaba engañando. Y entonces volvió a mirarlo, alejándose él un poco, escuchando cómo resoplaba, sacándolo de concentración con sus palabras.

¡Era cierto! ¡Se le estaba olvidando el otro sujeto! Independientemente de que ella fuera o no parte de todo el atentado no podía dedicarle toda su atención. Se levantó, dejándola libre, limpiando sus ropas al mismo tiempo que miraba hacia la dirección donde el otro sujeto había avanzado, dándose cuenta que ya no estaba dentro de su rango de visión. Miró a su alrededor para intentar hallar alguna pista, o escuchar pasos si quiera, sin éxito. Recordó entonces que aquella desconocida había mencionado que había huido. Por suerte él había hecho algo al respecto, sabiendo que esto podría darse.

—No sé si deba hacerlo, pero te dejaré libre… Aunque aún tengo mis dudas con respecto a ti —aclaró, mirándola de nuevo—. ¿Por qué no cada uno regresa a su hogar? Después de todo no tenemos cómo seguirle el rastro, ¿Cierto?

Le preguntó. Posteriormente soltó una muy sonora carcajada, negó con la cabeza y finalmente se dio un pequeño golpe en la frente.

—¡Oh! ¡Espera! —chasqueó los dedos—. ¡Yo sí tengo cómo! —fingió que recién lo recordaba—. ¿Y sabes? Se me acaba de ocurrir una idea: actuemos en conjunto para atraparlo.

Le ofreció, cambiando su mirada a una de seriedad. Si bien este era un plan arriesgado dado que no la conocía y mucho menos confiaba en ella, posiblemente era la mejor manera para no perderla de vista y que lograra su objetivo de atrapar al idiota que se les había escapado. Pensaba en que en estos momentos aplicaba aquella frase que decía que “El enemigo de mi enemigo es mi amigo” pero después recordó que ella no era ni de cerca su amiga, pero estaba casi seguro de que ambos tenían un objetivo en común.

—Bueno, si aceptas mi propuesta, sígueme —le indicó. Apretó un botón en uno de los lados de las gafas para saber la ubicación de aquel rastreador, confirmando que aún estaba dentro del rango—. Y si no quieres hacerlo te deseo suerte y espero que no te pierdas.

Dijo eso último con burla a la vez que empezaba a seguir el punto que le indicaban su visor. No podía perder más tiempo.


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