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The boring streets.

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Tema Privado The boring streets.

Mensaje por Denki Kaminari el Vie Jul 07, 2017 1:24 am

Los faroles iluminaban las calles de Éadrom, prácticamente desiertas debido a la hora que marcaban los relojes. La noche era ese momento de —irónicamente— el día en el cual muchos preferirían mantenerse en la comodidad de sus hogares, ajenos a lo que ocurría en el exterior. Uno podría preguntarse la razón por la cual lo hacían y era comprensible, dado que en el anochecer encontrabas cosas que en las mañanas no, siendo lo más típico los conocidos establecimientos nocturnos, aunque muchos de estos podrían resultar repugnantes o poco atractivos para más de uno.

El punto era que la noche presentaba tanto o más diversión que las mañanas e inclusive las tardes. Entonces, ¿Por qué las personas continuaban huyendo de la misma? La respuesta era fácil: estaba plagada de peligros. Y no hablábamos de ser asaltado por algún criminal simplón. De hecho, si encontrabas a uno de estos podrías decir que habías tenido suerte y pocos se atreverían a cuestionarte.

Como muchos sabían, Éadrom no era una ciudad común y corriente, puesto que la misma acostumbraba a albergar miles de criaturas de todos los tipos que uno podría o no imaginarse. Si bien, muchos de ellos vivían ocultos entre los humanos, buscando no herir a nadie y vivir en paz, había otros que pensaban totalmente lo opuesto y lo único que querían era lastimar a la mayor cantidad de inocentes posibles o bien, matarlos sin razón alguna. En ese sentido, la ciudad estaba algo podrida.

Denki no era el tipo de persona que acostumbrara a buscar pleito con alguien porque él lo quisiera, pero tampoco se trataba de alguien que se quedara con los brazos cruzados si veía a un inocente en potencial peligro. Desde que descubrió sus orígenes, así como sus poderes, él se había empeñado en vigilar las calles de Tokio (lugar donde residió casi toda su vida) para evitar que los criminales se salieran con la suya. Y en muchas ocasiones lo había logrado, aunque casi nunca salía ileso de aquellos enfrentamientos debido a su juventud e inexperiencia.

En esta ciudad las cosas habían cambiado un poco. Los crímenes eran constantes, como en cualquier parte del mundo, pero el rubio no era el único que se encargaba de cuidar a las personas indefensas. No exageraría al decir que en poco más de un año que llevaba en la ciudad sólo había enfrentado a alrededor de 10 criminales, lo cual era prácticamente nada para lo que estaba acostumbrado. En parte, eso le hacía extrañar su antiguo hogar.

—Dos horas y nada interesante. Vaya ciudad tan aburrida.

Susurró para sí mismo, soltando después un muy largo suspiro. Se encontraba sobre una casa, estando de cuclillas, con aquel visor parecido a unos lentes, de color ámbar que cubría sus ojos y con su disparador en su brazo derecho, además de portar sus ya características ropas negras con aquellos estampados en forma de truenos, lo único que tenía proveniente del que fue el hogar de sus antepasados.

¿Qué es lo que hacía en este momento? Buscar alguna señal de la mencionada actividad criminal, con el objetivo de intentar encargarse de la misma. Necesitaba algo para entretenerse y despejar su mente debido a que últimamente se sentía demasiado aburrido por diversos factores, entre ellos las clases las cuales de por sí ya odiaba, pero últimamente se le hacían muchísimo más insoportables, tanto que ni siquiera podía dormir a gusto a mitad de las mismas.

—Quizá debería estudiar —soltó una carcajada a los pocos segundos, negando—. ¡Vaya que estoy desesperado para pensar siquiera en esa idea!

Sus orbes dorados miraron una vez más sus alrededores, totalmente esperanzado de alguna señal que le indicara que no había estado ahí desde las 8 en vano. Quería escuchar un ruido, ver algún movimiento sospechoso, inclusive se conformaba con ver a un perro paseándose o persiguiendo a un mísero gato. Sin embargo, parecía que esta noche sería exactamente igual que las anteriores: cero productiva.

—Supongo que es mejor ir a dormir, o perder el tiempo en cualquier otra cosa.

Bajó, se quitó los lentes manteniéndolos en una de sus manos, posteriormente empezó a caminar en dirección a Takemori, ya sin la esperanza de encontrarse con algo interesante.


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Tema Privado Re: The boring streets.

Mensaje por Kyouka Jirou el Sáb Jul 15, 2017 11:24 pm


H

No había pasado más de un mes desde que había llegado a la tierra, el planeta en el cual había nacido, pero que por cosas del destino fui obligada a dejar… Tenía tan solo seis años cuando fui secuestrada por seres alienígenas; para algunos esto puede sonar como una historia de ciencia ficción, pero el mundo no es como lo pintan, hay demasiados secretos escondidos y bien guardados que generalmente no son, ni traen nada bueno para este mundo. “Sobrevivir y dar un paso adelante, ya no hay nada que perder”, se convirtió en mi lema durante muchos años, el único capaz de aliviar mi frustración y dolor en los peores momentos, sabía que si me dejaba caer en la desesperación moriría tarde o temprano. Es así como fui secuestrada, usada como esclava, vendida como conejillo de indias para sufrir múltiples experimentos y terminar convertida en algo que nadie desearía.

El centro de la ciudad solía ser ruidosa por la noche, sin embargo, mientras uno se acercaba más a los suburbios, menos gente se podía encontrar caminando por las calles y la actividad disminuía. Últimamente era normal y cosa de todos los días, escuchar sobre crímenes en las calles de Eadrom, sobre todo por la noche, pasadas las 19:00 hrs, donde el nivel de delincuencia ascendía estrepitosamente.

Me encontraba en la recepción de un hotel entre la zona de la ciudad y los suburbios, presentando mi supuesto documento de identidad, el cual contenía información falsa excepto por la foto; parecía que la recepcionista dudaba un poco debido a que aún me veía joven, sin embargo luego de cruzar varias miradas, logré convencerla y cubrir mis diecisiete años bajo un semblante serio e inexpresivo. Me dio las llaves de la habitación 308 y me dirigí al tercer piso, tomando mi maleta negra de ruedas.

La habitación era simple y sin lujos al igual que el hotel, las paredes eran anaranjadas y el piso de cerámica, tenía una cama, un velador al lado y frente a estos se hallaba incrustado un gran espejo. Al ingresar, cerré la puerta y miré el reloj de mi muñeca –Aun estoy a tiempo- me senté en el suelo, colocando la maleta frente a mí y abriéndola para sacar su contenido, el cual constaba de una pequeña caja de unos 25 c.m de ancho x 14 c.m de alto y 10 c.m de profundidad.  Dentro de la caja había una especie de computador matriz, que se asemejaba a los cubos rubik de la tierra y al lado un tipo de aparato pequeño de 2 c.m de diámetro, metálico. –Bien, ya no falta mucho- Me levante del suelo y comencé a caminar alrededor de la habitación, buscando un punto perfecto para hacer mi trabajo.

Instituto Takemori - 10 horas antes…


No había trascurrido mucho tiempo desde que había llegado al Instituto Takemori, apenas unos 8 días, sin embargo llevaba en la ciudad de Eadrom alrededor de un mes, el cual utilicé para adaptarme a la ciudad e investigar algunas cosas para la organización con la que trabajaba. En los pocos días que tenía en los dormitorios de la casa Ámbar, me encerré en mi habitación intentando estudiar por mi cuenta para poder ingresar con normalidad al curso que me correspondía. La verdad era que no me gustaba mucho estudiar, pero no era tan complicado y tenía que al menos pasar como una estudiante para mantenerme en guardia y cumplir mi misión para con el RARKPH, aquella organización mafiosa intergaláctica.

Mientras estaba leyendo un libro de historia y tratando de memorizar algunas fechas y nombres, una luz azul como un puntero laser atravesó la ventana buscando algo, inmediatamente me levante de mi asiento y me puse de espaldas a la ventana, alzando un poco mi cabello, esperando que aquella luz leyera el código alienígeno que estaba en mi nuca, una vez hecho, me enviaron un mensaje que se mostró solo en mi mente como si fuera un recuerdo o un conocimiento insertado.

Mensaje: -Agente especial Jirou, te vamos a designar una  misión en la tierra. Necesitamos encontrar a un alienígena apodado “Kill Amus” el cual adquirió de nosotros una tecnología para acumular energía y condensarla hasta tal punto de que podría caber en una mano algo que podría destruir toda una ciudad. Pero eso no es lo importante, él aún debe pagar el valor de esta tecnología sin embargo se está escondiendo de nosotros y escabulléndose por toda la ciudad. No podemos rastrearlo, pero si a las personas que trabajan para él, uno de ellos es un nigromante que está causando revuelos en los suburbios de Eadrom alimentándose de la energía mágica de las personas. Necesitamos que con tus capacidades, espíes las conversaciones entre él y Kill Amus para ubicar su nueva posición y nos mandes la grabación con la matriz, luego de eso debes dirigirte al lugar y confirmar con certeza de que el sujeto que buscamos se encuentra en ese lugar, salir de allí y mandarnos la ubicación para lanzar un ataque al lugar y destruirlo por infracción del contrato. Eso es todo, te mandaremos la información y en lugar donde debes estar.

Volviendo al presente


Al encontrar un punto perfecto, tomé el aparato que se encontraba al lado de la matriz y conecté uno de mis Earphone Jack en él y el otro en la pared de la habitación –Bien… es hora- dije y a la par cerré los ojos para concentrarme en rastrear la voz del nigromante… Al ser un hotel era algo complicado, puesto que había muchas habitaciones ocupadas y mucha gente haciendo ruido, conversando, entre otras cosas. En una de ellas escuché como una pareja discutía, en otra el televisor encendido en un canal de acción, en otra un niño lloraba y la madre le gritaba para que se callara –Qué rayos…- en otra habitación oí los gemidos de una mujer y me sonrojé levemente –Demonios… ¿Dónde estás?- comenzaba a impacientarme un poco porque habían cosas que no quería oír, sin embargo logré encontrar al sujeto que buscaba –Bingo- Su posición era… dos pisos arriba del mío.

El nigromante parecía estar hablando con alguien en el teléfono, por lo que comencé a grabar en el aparato que tenía en uno de mis Jack.

????: -Debes de dejar de llamar tanto la atención…-

Nigromante: -Sabes que vivo de alimentarme de la masa, si no absorbo energía me debilito.-

????: -Lo sé, pero hay personas que ya se han dado cuenta de lo que estás haciendo, tarde o temprano te encontraran y eso no me conviene…-

Nigromante: -Tranquilo, nunca dejo pistas sobre mí a donde vaya- Risa malvada.

????: -Bien, pero recuerda que si te encuentran, yo mismo me encargaré de eliminarte.-

Nigromante: Eres malvado hasta con tus subordinados Amus, por eso te sigo- Risa de nuevo.

Kill Amus: -Malvado es una palabra que no me llega ni a los talones…- pausa. -Tenemos una
reunión dentro de una hora, si faltas también eres hombre muerto, así que termina con lo que sea que estés haciendo y ven aquí…-


Nigromante: Risa -Bien, ¿A dónde te has movido ahora? Deberías dejar de huir de la RARKPH.-

Kill Amus: -Realmente te mataré cuando llegues aquí si sigues provocándome…, solo un poco más y tendré la energía suficiente para destruir la nave principal de esos bastardos. Bien, muévete y ven aquí, estoy en el muelle, en el almacén Aventus, los demás ya están llegando.-

Nigromante: -Ya he terminado de alimentarme aquí, así que explotaré este lugar e iré allá.-

Kill Amus: -Tus métodos son demasiado anticuados, te esperamos entonces.-

Al acabar la conversación, tomé el aparato y lo coloqué sobre la computadora matriz para que se enviara la información a la base –Que ilusos, si creen que pueden destruir algo tan grande como la RARKPH- Al terminar de enviar la información, una fuerte explosión retumbó y sacudió todo el edificio –¿Qué demonios? ¡Ya explotó!- Habían gritos por todos lados, tanto de afuera como de adentro, el edificio estaba en llamas. Miré por la ventana y vi al sujeto escabulléndose entre las sombras –Tsk… - No tenía tiempo que perder, debía seguirlo, aproveché que las personas estaban en pánico, salí por el corredor y salté por la ventana que daba hacia un callejón, y usando las botas con mis Earphone Jack, evité caer de lleno hacia el suelo, usando el sonido de las ondas como amortiguador. Luego de eso, corrí hacia la calle, chocando con algunas personas que se comenzaban a acumular para perseguir al Nigromante.


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Última edición por Kyouka Jirou el Miér Ago 23, 2017 11:26 am, editado 1 vez


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Tema Privado Re: The boring streets.

Mensaje por Denki Kaminari el Jue Jul 20, 2017 3:23 am

Su caminar era extrañamente tranquilo. Sus brazos ubicados detrás de su nuca, con las gafas aun siendo sostenidas por sus manos. Un sonoro silbido salía de sus labios, indiferente de si era o no escuchado. De hecho, lo hacía a propósito, para ver si alguien le plantaba cara por el hecho de estar caminando sólo en las tétricas calles de la ciudad. Tampoco le molestaría que algún intento de criminal saltara frente suyo para hacer tratar de robar alguno de los artefactos que portaba. Inclusive por su mente se cruzó la idea de que una persona quisiera golpearlo por alguna razón que no tuviera sentido alguno.

Se imaginó la última situación, soltando una ligera carcajada. Un sujeto musculoso apareciéndose de la nada y gritándole: “¡Oye niño! ¡Odio a las personas rubias! ¡También a las que silban en la calle! ¡Además estás usando maldita ropa negra! ¡Y dime! ¿Qué carajo es eso?... Es, es… ¿Tienes marcas de relámpagos en tu ropa?, ¿Acaso estás demente?... ¡¿Tienes idea de lo que te pasará ahora?! ¡Así es! ¡Te romperé toda tu cara!”. Y ahí empezaría un combate por una situación de lo más estúpida.

—Eso sería tan divertido, pero a la vez un poco… No, demasiado extraño —se dijo—. Me pregunto por qué pienso en esa clase de cosas —negó con la cabeza en repetidas ocasiones. Decepcionado de sí mismo.

La respuesta era obvia: su vida ya no era la misma de antes e imaginaba situaciones bastante patéticas para divertirse unos segundos. De nuevo se cruzó la idea de imitar a sus compañeros de clase y pasársela estudiando todo el día, hasta recordó a sus padres adoptivos pidiéndole que mejorara sus notas —o al menos aprobara sus materias— como parte del trato para que él pudiera quedarse aquí, en Éadrom. ¿De verdad quería hacerlo?

—Esta ciudad es tan aburrida como aquella película… —hizo una pausa, recordando—. ¡Ah sí! ¡Batman v Superman! Joder… No fue tan mala, pero qué pesada que fue… —chasqueó los dedos—. ¿Por qué no puede ser más del tipo de Avengers? ¡Todos estaríamos por aquí y por allá evitando que la ciudad sea destruida! ¡Inclusive yo podría tener el papel de Thor! Sólo me faltaría un martillo, claro… ¡Pero soy igual que él!

En su mente analizaba la posibilidad de pasar a ser un héroe del cine, aunque lo descartó rápidamente, ya que él consideraba que era mejor ser un verdadero combatiente del crimen antes de ser un actor. Aunque claro, en estos momentos cualquiera que lo viera diría que era un idiota rubio que parecía una copia barata de “Megaman”, con una especie de “Buster” en su brazo derecho, como la de dicha saga de videojuegos. Le hubiera gustado el haber usado su propio “juguete”, pero ya se había resignado casi completamente. Pero aún tenía una ligera esperanza de que ahora mismo ocurriera algo que le permitiera saciar su necesidad de tener algo de acción como en los “viejos tiempos”.

—Creo que mañana iré al cine. Estoy completamente seguro que será más entretenido… —habló como si alguien lo escuchara— ¡Veré una película de aquellas con balas, golpes y explosiones…!

Y como si del destino se tratase, se escuchó un sonido ensordecedor. Denki no era tan estúpido como para no percatarse de lo que había ocurrido: se trataba de una explosión, la cual tuvo lugar en un sitio bastante cercano a su ubicación. ¿Cómo lo sabía? Por el hecho de haber sentido la onda expansiva, que ocasionó que fuera lanzado, impactando contra el piso de la calle. Sabía que si hubiera estado preparado, hubiera evitado el golpe sin mucho problema.

—¡De haber sabido que sólo debía de decir “explosión” para que una ocurriese lo hubiera hecho hace un par horas!

Exclamó molesto y se levantó, soltando un ligero quejido por el dolor en la zona donde recibió aquel choque. Tomó sus lentes, que habían caído a unos pocos metros de él, alegrándose de que no habían recibido alguna clase de daño grave, sólo un par de raspones. Los ubicó en su rostro y posteriormente empezó a correr en dirección hacia donde creía que había supuso que ocurrió la catástrofe, basándose en los gritos llenos de pavor de varias personas, quienes corrían en dirección contraria a la suya.

—¡Abran paso! —exclamó—. ¡Cúbranse! ¡Y vayan a algún lugar seguro! ¡Dejen esto a un profesional!

Indicó como si de un agente policial se tratase y peor aún, asumiendo que era un experto en esta clase de situaciones. Siendo sinceros lo único que quería era que los civiles no estorbaran su camino para llegar rápidamente al lugar de los hechos. Desgraciadamente parecía que el terror era tan grande en ellos que ni siquiera le prestaron atención, dificultándole más la tarea de avanzar. Tenía que salir de toda esa avalancha o perdería tiempo valioso.

Sin saber cómo ni cuándo, logró salir llegar a un callejón. Hizo uso de sus capacidades atléticas para escalar hasta lo más alto de uno de los edificios y desde ahí corrió rápidamente hasta que sus ojos divisaron “la escena del crimen”, como ahora mismo Kaminari lo llamaría. Corrió lo más rápido que sus pies le permitieron para acercarse al edificio en llamas. Buscó algo o alguien que pareciera ser el artífice de toda esta destrucción.

Logró distinguir a dos personas que corrían en dirección opuesta al de la multitud. Al instante los tachó como sospechosos en el caso. No pudo evitar el imaginarse a sí mismo en la televisión dentro de un programa como CSI. Lógicamente él era el protagonista, quien se encargaba de perseguir a aquellos prófugos de la justicia y de encerrarlos tras las rejas. Saltó de edificio en edificio, cuidándose de no caer y perderles la pista.

Tras varios minutos de persecución, Kaminari estaba lo suficientemente de las mentes maestras detrás del atentado. No dejaría que escaparan y se libraran de las garras de la ley, así que aceleró, sacó de su cinturón uno de sus discos localizadores para después ubicarlo en su Lek-Shooter y, haciendo uso de la precisión que le proporcionaba su visor lo lanzó en dirección hacia el que estaba más alejado, logrando acertar. De esta forma no le perdería el rastro al menos en un amplio rango. Ahora sólo tenía que preocuparse por atrapar a quien estaba más cercano a él.

Estando de nuevo en tierra, corrió por detrás de los edificios persiguiendo al sujeto número dos, cuidando que no se percatara de su presencia. Aumentó la velocidad, estando algunos pasos por delante, metiéndose a uno de los callejones. Cuando vio la oportunidad, dio un salto en dirección hacia el delincuente sin vacilar. Logró hacer que él o mejor dicho, ella cayera pues se trataba de una chica.

Cabello púrpura y corto, piel blanquecina de un tono más pálido que el de los orbes dorados poseía, con unos peculiares lóbulos más extensos que los de un humano común y corriente. Sus dos manos estaban aprisionando cada una de las muñecas de la fémina contra el frío pavimento, evitando que tratara de huir. La miró con una sonrisa presumida plasmada en su rostro.

—Te atrapé, criminal —declaró—. No te muevas a menos que quieras sentir una dolorosa descarga eléctrica en tu cuerpo —advirtió—. Y explícame el motivo por el cual causaron tanto alboroto tú y tu compañero.

En su mente todo era felicidad, pues creía que había atrapado un criminal justo cuando sus esperanzas se habían esfumado. Sí, estaba orgulloso de sí mismo.


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Tema Privado Re: The boring streets.

Mensaje por Kyouka Jirou el Vie Jul 21, 2017 12:34 am


L

os gritos de las personas aterradas, del incendio quemando parte del edificio, de los bomberos y ambulancias llegando a la escena y de los flashes de las cámaras de los periodistas, se fueron quedando atrás junto con un gran rastro de humo de un intenso color gris saliendo de las ventanas y dirigiéndose al cielo. De cierta manera mientras me iba alejando sentía algo de culpa por no poder ayudarlos, podría haber sacado a las personas o avisado a recepción antes de que la catástrofe sucediera, pero no podía hacer ni uno ni lo otro, porque ambos necesitaban de tiempo y el tiempo era lo que menos tenía en aquella situación. Quizás si hubiera sido algún tipo de héroe de esos que aparecían en los comics o en películas de acción hubiera podido lograr algo más, pero mi vida apestaba, mi vida estaba en manos de villanos y si no cumplía con ciertos objetivos que me imponían, quizás no sobreviviría mucho tiempo.

 
Mientras íbamos dejando el gran tumulto de gente atrás, comenzaba a ser más evidente que estaba persiguiendo al sujeto cubierto en una capa negra y una caperuza sobre la cabeza, no temía porque me descubrieran las personas, ellas estaban más atentas al siniestro que a lo que sucedía alrededor, pero el nigromante sí que estaría atento, después de todo estaba huyendo, y no a cualquier lugar, sino a encontrarse con la persona que era objetivo de la organización para la que trabajaba, por ese motivo no podía bajar la guardia.
 
Para ese tipo de casos me enviaban a mí, ya que a pesar de que no contaba con una gran fuerza física como otros agentes de la organización, tenía otras habilidades muy propias de un espía, como poder escuchar a través de paredes como lo había hecho anteriormente, localizar gente en un área determinada e incluso silenciar lo que quisiese en un rango de 10 metros.
 
Conforme íbamos escapando del ruido, activé ambas botas que llevaba y usando su magia me silencie a mí misma en una pequeña área, de esta manera todo sonido que yo provocara, como las pisadas al correr, mi respiración agitada o las palabras que soltara eran amortiguadas y absorbidas por las botas, una manera eficaz de pasar desapercibida por cualquier enemigo, de lo único que tenía que tener cuidado, era de que el sujeto volteara y me viera.
 
Me sorprendía la resistencia física del nigromante, quien parecía correr manteniendo el mismo ritmo del comienzo, mientras que por mi parte ya comenzaba a agotarme, mis piernas se me entumecía, mi respiración se entrecortaba y gotas de sudor caían por mi rostro “Si, sigo así… lo perderé de vista en breve, demonios… ¿Por qué soy tan lenta?” pensaba sin dejar de correr, mientras observaba con detenimiento al sujeto – ¿Uhmmm?- Sin querer mi vista se desvió al suelo, notando que el sujeto no tenía pies, o al menos la capa lo estaba cubriendo “Un momento… ¿Está flotando?” Cuando una persona corre generalmente su cuerpo tiene un tipo de rebote por el impulso, pero él parecía ir a un mismo ritmo “¡Mierda, no es justo! Piensa Kyouka, piensa… ”
 
Una buena estrategia era lo que necesitaba, estaba concentrada persiguiendo al sujeto, pero a la vez revisando los alrededores para poder utilizar el ambiente a mi favor “La idea es retardarlo un poco para que desacelere… entonces…” Sin embargo en mi proceso de análisis, visualice un pequeño objeto cayendo directamente al traje del nigromante sin que este se haya percatado -¿Qué?... ¿otro enemigo?- Si iba tras el nigromante iba a ser un gran problema pues necesitaba llegar hasta la base de ellos para poder cumplir la misión, giré mi vista rápidamente hacia el punto desde donde había venido el objeto, pero no vi a nadie “Joder… ¿Dónde se metió?” La manera más rápida de rastrear a alguien era enchufando mis Earphone Jack al suelo, pero si hacía eso estaba obligada a detenerme al menos un par de minutos y de todas maneras perdería de vista al sujeto.
 
A pesar del peligro que representaba seguir corriendo tras el enemigo, sin saber qué era lo que se avecinaba por detrás, seguí haciéndolo, pues no tenía muchas alternativas, ni tampoco tiempo que desperdiciar, solo lidiaría directamente con el problema de frente, sin embargo quizás me arrepentiría de ello más tarde.
 
Minutos más tarde para mi desgracia, aquella amenaza apareció saltando desde un callejón por el que pasaba, tomándome por sorpresa –Gek…- Fue lo único que pude decir, mientras caía, rodaba al frío asfalto, mis muñecas eran apresadas con fuerza y mi poder se cancelaba de inmediato. Lo observé con algo de sorpresa y fastidio por lo que acababa de suceder. Era un chico de una edad similar a la mía, de cabellos rubios, flequillos largos, orbes doradas, piel clara, un traje anticuado y una mirada egocéntrica que me molestaba.
 
Antes que nada, busqué con la mirada al nigromante, pero ya no se encontraba a la vista, quizás se había percatado de nuestra presencia por tanto escándalo y habladuría del rubio –Tsk… ¡Se escapó!- me quejé, levantado la cabeza ligeramente para golpearme contra el suelo por lo frustrada que me sentía en ese momento.
 
-¿Criminal?...- Al no tener un traje de policía y haber actuado de esa manera, asumí que era un tipo que estaba jugando a ser héroe –Vaya idiota…- Lo miré enfadada con el ceño fruncido -¿Es que no sabes diferenciar a un persecutor de un secuaz?- No pude soportar más la situación en la que me encontraba así que llevé mis Earphone Jack a sus oídos y le envíe ondas sonoras suficientemente fuertes para aturdirlo y zafarme de su agarre, levantándome así del suelo y sacudiéndome el traje… di un suspiro y llevé mi mano izquierda a la frente mientras pensaba en alguna manera de rastrear al sujeto. Algo que difícil de lograr ya que el nigromante era bastante silencioso y prácticamente levitaba ¿Cómo iba a hacerlo entonces?
 
“Bien, lo único que sé es que se dirige al muelle, quizás pueda encontrar alguna pista allá” Mientras pensaba ignoraba al rubio, porque era por su culpa que me encontraba entre la espada y la pared. Dirigí mi mirada una vez más hacia él – ¡Hey! deberías volver, aquí solo me estás estorbando- Resoplé –Mira que incluso me hiciste perder el rastro de ese tipo- Dicho aquello miré mi reloj, no tenía mucho tiempo que perder.


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Última edición por Kyouka Jirou el Miér Ago 23, 2017 11:27 am, editado 1 vez


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Tema Privado Re: The boring streets.

Mensaje por Denki Kaminari el Mar Jul 25, 2017 1:51 am

En estos momentos la situación lo tenía eufórico, tanto que, inevitablemente, en su mente se formó una imagen o, mejor dicho, una cinemática del videojuego “GTA: San Andreas” en la cual eras arrestado por haber hecho de las tuyas. ¿En qué consistía? ¡Bastante sencillo! Se acercaban a ti los oficiales, te apuntaban con la pistola estando tú ya prácticamente muerto o sin posibilidad de escapar y la palabra “Busted” se mostraba en la pantalla, que significaba que habías caído en las garras de la autoridad. Y en estos momentos él era la autoridad, aunque no tenía nada de autorización de hacer todo esto, mientras que la chica que aún aprisionaba era “C.J.”, aunque con otras ropas y en versión femenina, a diferencia del protagonista de ese increíble videojuego.

Ahora, regresando a la comparación anterior, según el rubio la terrorista de cabello púrpura no tenía una simple estrella en el indicador por haber golpeado a una persona o haberse robado un automóvil, no, ella tenía cuatro a lo mínimo, después de todo una explosión no era un crimen tan infantil como los ya mencionados, pero tampoco se acercaría a la gravedad de no hacer su tarea de matemáticas. ¡Eso sí que era imperdonable! O bueno, lo era para el profesor de Denki encargado de impartir la mencionada materia. Inclusive llegó un momento en el cual él se había planteado que era muy probable que pasara varias vidas en una prisión de máxima seguridad porque nunca había hecho los mencionados deberes escolares.

Por suerte tenía un plan que estaba efectuando ahora mismo: asegurar su libertad y limpiar su nombre al atrapar a todo malo del cuento que se le apareciera en frente. ¡Ja! ¡Sería perdonado e inclusive reconocido por todos! ¡Tomen eso matemáticas! ¡¿Quiénes te necesitan?!

—Estoy esperando que me cuentes todo tu plan, querida.

Su tono de voz seguía lleno de confianza, combinando con su sonrisa presuntuosa, tan poco característica de él, pero justificada por sus heroicos actos recientes. Además, estos los había hecho sin complicarse demasiado, no llamando la atención y casi sin quedar en ridículo, y decía casi porque cuando corría por encima de los edificios estuvo a nada de resbalarse, pero eran detalles que obviamente se le olvidarían cuando contara esta historia y quizá agregaría una que otra cosa para darle más emoción, ya saben, lo que muchos llamaban la vendería lo mejor posible para que en un futuro fuera llevada a la gran pantalla. No sé quería imaginar qué pasaría cuando capturara al otro tipo, sería una leyenda… No. Sería la leyenda.

Volvió a la realidad, mirando a quien había capturado. Estaba visiblemente molesta y eso hacía que su sonrisa se ensanchara. Intentaba imaginar lo que pasaba por la mente de ella, quien probablemente no esperaba que, tras realizar aquella detonación junto a su aliado, un tipo apareciera de la nada, atrapándola tan rápido como un relámpago. No pudo evitar soltar una risa pequeña, además de percatarse como la cabeza de la fémina se levantaba ligeramente, ocasionando que el de orbes dorados se pusiera alerta, pero ella después la bajó golpeándose. Por algún motivo sus palabras lo sorprendieron.

—¿A qué te refieres con “se escapó”? —cuestionó suavizando ligeramente su agarre y haciendo contacto directo con sus negros ojos, con la mirada entrecerrada—. ¿Acaso tú… —se detuvo—… no estás detrás de esto…?

Las últimas palabras que salidas de sus labios denotaban su duda hacia sí mismo, sobre si se había o no equivocado, y la desconfianza aumentó al escuchar a la que hace unos momentos creía una de las causantes del incendio producido por aquella explosión. Inevitablemente empezó a analizar todo con detenimiento y vaya que había cosas que no cuadraban, como el hecho de que ella y el que supuso era su compañero no escaparan juntos, apoyándose, ya que en el caso de que se diera un encuentro que derivase en un posible combate les tendrían ventaja numérica al ser dos contra uno. ¿Por qué no había usado su cerebro antes de lanzarse a la acción?

—No me llames idiota, idiota —chasqueó la lengua—. ¿Por qué habría de confiar en tu palabra? No tengo la certeza de que no eres su secuaz, aunque tú digas lo contrario… —afirmó.

Pensó —sí, pensó— por unos instantes, sin quitarle la mirada de encima, como si tratara de analizar si mentía o no, sabiendo que muchos villanos eran expertos en el arte de la mentira y si ella pertenecía a ese grupo significaría que una vez puesta en libertad podría atacarlo a traición. Aprovechó que no lo miraba para acercarse un poco a su rostro, intentando leerla, que su expresión la delatara, que le dijera que ella lo estaba engañando. Y entonces volvió a mirarlo, alejándose él un poco, escuchando cómo resoplaba, sacándolo de concentración con sus palabras.

¡Era cierto! ¡Se le estaba olvidando el otro sujeto! Independientemente de que ella fuera o no parte de todo el atentado no podía dedicarle toda su atención. Se levantó, dejándola libre, limpiando sus ropas al mismo tiempo que miraba hacia la dirección donde el otro sujeto había avanzado, dándose cuenta que ya no estaba dentro de su rango de visión. Miró a su alrededor para intentar hallar alguna pista, o escuchar pasos si quiera, sin éxito. Recordó entonces que aquella desconocida había mencionado que había huido. Por suerte él había hecho algo al respecto, sabiendo que esto podría darse.

—No sé si deba hacerlo, pero te dejaré libre… Aunque aún tengo mis dudas con respecto a ti —aclaró, mirándola de nuevo—. ¿Por qué no cada uno regresa a su hogar? Después de todo no tenemos cómo seguirle el rastro, ¿Cierto?

Le preguntó. Posteriormente soltó una muy sonora carcajada, negó con la cabeza y finalmente se dio un pequeño golpe en la frente.

—¡Oh! ¡Espera! —chasqueó los dedos—. ¡Yo sí tengo cómo! —fingió que recién lo recordaba—. ¿Y sabes? Se me acaba de ocurrir una idea: actuemos en conjunto para atraparlo.

Le ofreció, cambiando su mirada a una de seriedad. Si bien este era un plan arriesgado dado que no la conocía y mucho menos confiaba en ella, posiblemente era la mejor manera para no perderla de vista y que lograra su objetivo de atrapar al idiota que se les había escapado. Pensaba en que en estos momentos aplicaba aquella frase que decía que “El enemigo de mi enemigo es mi amigo” pero después recordó que ella no era ni de cerca su amiga, pero estaba casi seguro de que ambos tenían un objetivo en común.

—Bueno, si aceptas mi propuesta, sígueme —le indicó. Apretó un botón en uno de los lados de las gafas para saber la ubicación de aquel rastreador, confirmando que aún estaba dentro del rango—. Y si no quieres hacerlo te deseo suerte y espero que no te pierdas.

Dijo eso último con burla a la vez que empezaba a seguir el punto que le indicaban su visor. No podía perder más tiempo.


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Tema Privado Re: The boring streets.

Mensaje por Kyouka Jirou el Dom Jul 30, 2017 8:12 pm


M

e molestaba la actitud del rubio, pero intentaba guardar la calma, ya que perder el control solo me traería más problemas de los que ya tenía y cuando me enojaba me podía volver insoportable, el pensar con la cabeza caliente solo me haría tomar malas decisiones y finalmente toda la misión terminaría en un fracaso total “Tranquila Kyouka es solo un idiota que se ha cruzado en tu camino, cosas como estas ya han sucedido antes, solo debes afrontarlo como un reto sobre otro reto y ya” resoplé.

-Ya te dije que no tengo nada que ver con esa persona, si no me crees ya es tu problema- Guardé la calma lo más qué pude, pero era inevitable sacar en evidencia que me molestaba la situación, aquel chico era de los que hacían lo que se les venía en gana sin una estrategia, lanzándose al enemigo de la manera más estúpida, suspiré recordando rápidamente una de las tantas misiones que había tenido y la cual fue arruinada por alguien…

*Flashback*
Entramos secretamente por el ducto de ventilación a la base de alguien que planeaba destruir a la RALKPH, el Agente J2 y yo, además de dos soldados que nos acompañaban, teníamos la misión de entrar los más discretamente posible y destruir el núcleo que daba energía a su base, de esa manera retrasaríamos sus planes. Sin embargo mientras avanzábamos escondiéndonos lo mejor posible del enemigo el Agente J2 desapareció –Mierda… ¿dónde se metió ese tipo?- le pregunté a los dos soldados que me acompañaban, pero ellos solo negaban con la cabeza tan perdidos como yo “Conociéndolo seguramente quiere hacerse el héroe y se ha ido por su cuenta” Suspiré pesadamente – ¿Es que ese sujeto no aprende?-  Antes ya había echado a perder otras dos misiones y nuestros superiores le habían advertido de que si hacia fallar esta también, sería expulsado de la RALKPH o degradado a un simple sujeto de limpieza. A veces me preguntaba como el Agente J2 había llegado a ese puesto con esa actitud.

No habían pasado ni cinco minutos desde que nos habíamos dado cuenta de su ausencia, cuando la alarma de la base comenzó a sonar, advirtiéndolos de un intruso –Mierda, ya la jodió otra vez- dije golpeando la pared con la mano, bastante enojada –Bien, plan B, nos vamos de este lugar. Coloquen las bombas en cada lugar que puedan mientras vamos de salida, explotaremos la base- No era el plan original, pero mi superior me había advertido ya, que si algo como esto sucedía, simplemente provocara una explosión y abandonara al Agente J2.

Se nos hizo un poco complicado salir del lugar, pues habían cerrado niveles y puertas, además de que nos perseguían los guardias, sin embargo salimos vivos y con algunas leves heridas. Después de eso un 80% de la base explotó y no volvimos a saber del Agente J2.

Volviendo al presente

¿Por qué tendría que regresar a mi hogar? Negué con la cabeza y los ojos entrecerrados, el rubio estaba totalmente fuera de lugar, pero no lo culpaba después de todo él no sabía que esta era una misión que me habían encomendado, suspiré e intenté darle la razón, quizás así se retiraría a su casa y yo seguiría tranquilamente con la persecución –Claro, es mejor que vue…- sin embargo una carcajada suya bastó para cortar la ilación de mis palabras “Gek… ¿Ahora qué mosco le picó a este?” pensé inmediatamente con una expresión como si estuviera viendo algún tipo de payaso intentando verse gracioso, suspiré. ¿Ya cuantas veces había suspirada por lo decepcionada que me encontraba? Ni los había contado, pero tenía la sensación de que eran muchas ya -¿Por qué debería confiar en ti? Apuesto que me llevarás por el lado opuesto, además ¿Que te hace pensar que cooperaré con un idiota que se lanza contra la persona equivocada?- Sin embargo no tenía como rastrear al nigromante, así que no me quedaba de otra “Vale me iré a la mierda si estás equivocado” resoplé –Bien, bien te sigo- dije mientras corría a su paso, más bien “intentaba” correr a su paso.

Mientras nos dirigíamos hacia el muelle, una no tan espesa y húmeda neblina comenzaba a dificultarnos la visión y el olor a mar se hacía más presente “Tch… esto no es nada bueno si saben que los seguimos…, espero que ese sujeto no nos haya notado antes” Si bien estábamos en desventaja, también podíamos usar los recursos a nuestro favor si teníamos cuidado –Oye… desde ya te digo que no actúes precipitadamente, el sujeto de antes no está solo y no eres rival para ellos, ni yo tampoco, así que no se te ocurra hacer alguna estupidez como antes, si es que tienes neuronas claro está- Lo provoqué un poco para que tuviera más cuidado, después de todo parecía ser del tipo de persona orgullosa que preferiría lucir genial en lugar de joderla, aunque de todos modos seguro lo haría, “Aahhh da igual, si hace algo imprudente será su culpa, le estaré haciendo un favor a la humanidad al desaparecerlo también” Asentí con una leve sonrisa sarcástica en el rostro. Después de todo solo debía mandar las coordenadas a la RALKPH y una nave ya posicionada en la órbita terrestre dispararía un láser al lugar.

Ya muy cerca del muelle, se podían divisar los grandes almacenes, no era solo uno, por lo menos había cinco de ellos hasta donde la neblina me permitía ver. El rubio estaba haciendo un buen trabajo tenía que aceptarlo “Veremos cómo se desenvuelve esto.” seguimos corriendo hasta ingresar al muelle donde grandes barcos solían hacer descargas de todo tipo de productos.

Ahora nos encontrábamos en una zona peligrosa, seguramente habría gente de Kill Amus patrullando el lugar de gente como nosotros –Espera- le indiqué dándole un ligero golpe en el brazo para que se detuviera, me apoyé contra uno de los containers y le hice una señal para que se acercara –Deberíamos ser cuidadosos desde ahora, podrían estar vigilando la zona y esta neblina no ayuda mucho- dije casi en un susurro mientras conectaba mis Earphone Jack al suelo para guiarme de los sonidos como un radar, cerré los ojos e intenté concentrarme “Bien… una… dos… tres personas… listo” abrí los ojos y miré al rubio, -Hay una persona caminando en dirección opuesta a nosotros así que no será un problema, sin embargo dos se acercan a nuestra posición, si pasamos corriendo nos verán…- Como era costumbre mía comencé a idear un plan, hacer demasiado ruido atraería a más personas, así que de todas maneras tenía que aplacarlos con mi poder, además aún no conocía los poderes de mi compañero, ¿tendría poderes para empezar? –Oye… ¿tienes algún poder que pueda dejarlos inconscientes sin que sea demasiado escandaloso?- pregunté algo curiosa pues recordaba que había dicho que me electrocutaría antes –Puedes hacer tanto ruido como quieras, pero intenta no hacer volar cosas o crear una gran explosión- dije haciendo mímicas –Yo te ayudaré a mitigar todo ruido que hagas, esa es mi especialidad- recalqué, esperando que el rubio me hubiera entendido, al menos eso esperaba.


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Última edición por Kyouka Jirou el Miér Ago 23, 2017 11:27 am, editado 1 vez


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Tema Privado Re: The boring streets.

Mensaje por Denki Kaminari el Jue Ago 03, 2017 8:26 pm

—Ya te dije, sígueme si lo deseas, no te estaré rogando por tu ayuda ni mucho menos tu compañía en esto. —volvió a hablar, aún con aquel tono confiado.

Siguió caminando con cierta lentitud, esperando a que ella le siguiera el paso o al menos se pudiera percatar hacia donde iba. Sonrió ligeramente para sí mismo, aprovechándose que le daba la espalda y así no podría ver su expresión marcada en el rostro. En su mente sentía que, a pesar del “error” que había cometido le estaban saliendo bien las cosas hasta el momento. Se detuvo un instante y volteó la cabeza, para mirarla y sólo asentir, indicando que la había escuchado. Posteriormente empezó a correr.

El ritmo que el rubio llevaba era un poco rápido, pero ideal para que una persona común y corriente pudiera seguirle sin mucho problema, aunque no sabía con certeza si ella era alguien a quien se le pudiera considerar así. No le prestó mucha atención a lo que su acompañante hacía en esos momentos, ya que sólo se preocupaba por seguir el punto que marcaba su localizador, cuidando de que este no saliera del rango de visión de su —valga la redundancia— visor.

De vez en cuando echaba un vistazo hacia abajo, intentando ver alguna huella o marca de suciedad, sorprendiéndose al no encontrar nada. No pudo evitar levantar una ceja debido a que no se percataba de algo que le diera una pista sobre a qué se enfrentarían, por lo que tendría que estar mucho más alerta. Se detuvo al escucharla, sin poder evitar soltar una pequeña risa al darse cuenta de que le pesaba un poco el haber corrido. En cualquier otra situación, hubiera bromeado al respecto.

—Claro que tengo neuronas —hizo una mueca dejando ver su molestia ante la provocación—. No asumas que no puedo con ellos antes de tiempo —rodó los ojos—. ¿Sabes? Me sorprende que sepas tanto.

Algo en él le decía que no podía confiar totalmente en la fémina, pues el hecho de que asegurara que no eran rivales para ellos le hacía sospechar sobre la posibilidad de que todo fuera una trampa por si alguien, en este caso Denki, se le ocurriera seguirlos para averiguar el origen del crimen cometido. Ahora mismo tendría que estar más atento a ella y lo que hiciera.

Le indicó que volviera a seguirlo y procuró reducir un poco su velocidad para que ella no tuviera problemas y que no tuviera que cargarla a medio camino. Soltó una ligera risa al recordar la imagen en su cabeza, ya cuando todo esto terminara se dedicaría a burlarse, pues después de todo ella lo estaba provocando a que lo hiciera.

—¿El muelle? —se preguntó, enfocándose ahora en lo que veía frente suyo—. Hemos llegado según lo que me indican mis gafas. —informó.

Música ambiental (?):

Pudo divisar varios almacenes a la distancia, intentando saber cuántos habían, pero la neblina del lugar se lo dificultaba. Dada la situación decidió hacer de nuevo lo que su instinto le indicaba, disponiéndose a correr de nuevo en dirección al objetivo, ya que su visor le indicaba que estaba muy cerca. Y entonces, justo un segundo antes, sintió un pequeño golpe en uno de sus brazos, que logró desconcertarlo y olvidar, por un momento, lo que estaba a punto de hacer. La siguió, escondiéndose a su lado.

—¿Ser cuidadoso? No es mi especialidad.

Hablo algo molesto, dispuesto a regresar a su plan anterior: saltar frente a los criminales y decir una frase digna de un héroe como: “¡Ya llegué infelices!” junto con una explosión detrás, como en esas películas de acción que tanto le gustaban. Sería demasiado épico.

Entonces se pudo percatar de que los extraños lóbulos de las orejas de ella se extendían hasta clavarse con el suelo mismo y cerró los ojos al mismo tiempo. Se extrañó, ya que era la primera vez que veía algo como esto, pero la dejó sin interrumpirla. Cuando terminó le indicó sobre la existencia de tres enemigos además de aquel que perseguían. “Secuaces” pensó, asintiendo ante lo que ella le decía: dos en dirección hacia ellos y tenían que actuar rápido.

—No sé si se pueda considerar como poder, al menos no lo que haré —admitió—. Pero creo que sé cómo deshacernos de ellos rápidamente. —afirmó—. No haré ninguna explosión, supongo que esa es la especialidad del tipo que perseguimos.

Recordó intentando destensar el ambiente. Su mano izquierda al instante se dirigió hacia su cinturón, tomando dos discos, de aquellos que poseían carga eléctrica, para después introducirlos en su Shooter, estando ya listo para realizar aquello que se le había indicado. Agradecía, en parte, que no tuviera que idear una estrategia, no era su especialidad.

—Bien, esperaré a que uno pase y dispararé al que venga detrás.

Anunció su plan. Posteriormente se escondió mejor, para que no pudieran ser vistos cuando aquel par de sujetos pasara al lado de su escondite. Vio pasar a uno y después apuntó rápidamente, esperando al que le seguía. Se puso ligeramente nervioso ante esta situación, ya que si fallaba cualquiera de los tiros ambos podrían verse en serios problemas. Cuando lo logró divisar, sin dudar y, para su desgracia, sin apuntar correctamente, lanzó, fallando el primero de sus tiros de manera lamentable.

“¡Mierda!” se recriminó internamente, pero rápidamente lanzó el otro proyectil, que a diferencia del otro logró acertar, soltando una descarga eléctrica que dejó ligeramente dañado y aturdido al sujeto que lo había recibido.

—Saldré rápido, cúbreme. —le pidió.

Salió con un salto, golpeando el rostro del que había sido alcanzado por la descarga, dejándolo inconsciente. Aprovechó que el otro de ellos no se daba cuenta de lo que ocurría a sus espaldas y de forma rápida lo tomó de uno de sus brazos, aprovechando su capacidad de generar electricidad logrando paralizarlo ligeramente. Soltó otro puñetazo y lo dejó fuera de combate.

—Los esconderé, o si no se darán cuenta de que algo está pasando.

Sin esperar a que respondiera, llevó ambos cuerpos hacia donde ambos se escondían, cerciorándose de que en verdad estuvieran desmayados.

—Bien, espero que así tengamos otro poco de tiempo —habló, con un ligero deje de nerviosismo—. Dime, tú —llamó su atención—. ¿Qué sugieres ahora?... Aún nos queda uno, ¿No? Sin contar al otro tipo.

De repente, cayó en la cuenta que él no le había dicho nada acerca de sus propias habilidades, mientras que ella sí. ¿Sería buena idea? Supuso que sí y, además sería justo.

—Por si te interesa… —empezó—. Además del arma que tengo, también puedo emanar electricidad hacia el exterior para combatir —informó—. Es en lo que me especializo… —asintió—. ¿Necesitas saber algo más?

Preguntó, mirándola expectante. Él olvidó mencionar quizá un par de detalles, pero posiblemente para la situación servirían. Esperó con ansias a que ella le diera las próximas indicaciones, en verdad deseaba saltar a la acción y actuar como un verdadero héroe.


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Tema Privado Re: The boring streets.

Mensaje por Kyouka Jirou el Dom Ago 13, 2017 7:46 pm


C

laro, claro…- Asentí mientras resoplaba, quizás si lo estaba juzgando antes de tiempo, pero es que todas las acciones que el rubio hacía me parecían poco pensadas, típicas de alguien que solo se lanza a la acción. –Sé sobre ellos porque los llevo siguiendo hace un buen rato- no iba a decir nada más, ya que recién acababa de conocerlo y sentía que no era de fiar, no porque sospechara de él, sino porque simplemente la vida me había enseñado a no confiar en nadie, ni en mi propia sombra y menos en alguien que podría ponerme las cosas en contra por su manera de ser.  

 
Durante el camino, noté que el rubio redujo la velocidad en la que corría, por lo que me permitió recuperar el aliento mientras lo seguía, ¿Se habría dado cuenta de que tenía poca resistencia física?, se me cruzó por la mente de que quizás sí, pero eso no era importante en ese momento, tenía que concentrarme en la misión pues un paso en falso y podría salir todo mal.
 
Entrecerré y luego rodee los ojos, mientras negaba con la cabeza ante el comentario del rubio, preguntándome a mí misma porque tenía que hacer este trabajo con él de por medio, quizás sería una buena idea noquearlo y dejarlo por aquí antes de que hiciera alguna de sus hazañas lanzándose nuevamente a ciegas al enemigo, pero luego recordaba que él era el único que me podría llevar hasta el nigromante y se me pasaba. Suspiré —Me pregunto ¿Cuántas veces has fallado por no ser cuidadoso?- Murmuré burlándome un poco, no era momento, pero sentía que debía decirlo.
 
—Bien, por ahora confiaré en ti…- dije algo dudosa, ideando un plan de contingencia por si el rubio fallaba o hacía algo tonto “Lo que me faltaba… doble trabajo por andar con este.” Ambos enemigos comenzaban a acercarse cada vez más a nuestra posición —Las explosiones no son su especialidad… ahora mismo no es el momento, luego te diré un poco más- susurré para luego dejarlo concentrarse en lo que fuera a hacer.
 
Estaba en una perfecta posición para ver todo lo que pasaba, ¿Acaso el rubio podría dispararle sin fallar? Si lo hacía retiraría lo dicho de que era un estúpido, pero no… de todas maneras falló. —Tsk…- Me preparé para sacar mi espada corta al momento en el que el chico salió, pero no fue necesario, ¿Parecía que tenía todo bajo control? —Vaya, vaya… tienes una pésima puntería, pero al menos tienes buenos reflejos- Asentí con una sonrisa de lado, dándole crédito a su “Hazaña”, pero solo por eso no iba a dejar de verlo como el idiota que era.
 
Mientras el rubio escondía los cuerpos, me cercioraba por si había más enemigos cerca con mis earphone jack, pero dentro del radio que me permitía rastrear, no había nadie más, eso era una buena señal —Bien.-
 
Miré al rubio con algo fastidio —No me llames tú… tsk… de momento llámame Jirou- Me crucé de brazos, odiaba que me trataran como “tú”, además de que no era perjudicial para mi darle solo mi apellido, ni que fuera la única en tenerlo en un mundo tan grande.
 
—En fin…- Me relajé un poco —No tenemos que preocuparnos por el tercero, hace un momento iba caminando en dirección contraria a la nuestra y ya salió de mi rango de rastreo, podemos continuar- dije mientras me disponía a caminar.
 
Me detuve un momento al escuchar de las capacidades de combate del rubio, aunque no me sorprendió mucho —Tu poder nos ayudará entonces… aunque ya lo suponía- dije, recordando algo que él había dicho antes —Cuando nos cruzamos lo primero que dijiste, fue que me ibas a dar una descarga eléctrica, así que supuse que manejabas el elemento o tenías armas que usaban electricidad- rodee los ojos e hice una breve pausa —No deberías darle pistas de tu poder a un enemigo antes de usarlo- Una vez más pensaba que el chico era un idiota, pero comenzaba a acostumbrarse a que lo fuera. Aunque a veces no sabía que pensar, pues lo había visto hacer cosas bastante lógicas como esconder los cuerpos de los enemigos “Quizás solo es alguien atolondrado, que no mide las cosas antes de hacerlas.”
 
—Creo que es suficiente con lo que me has dicho- Aun debía contarle un poco del nigromante, pero no teníamos mucho tiempo, así que solo diría lo esencial  —El sujeto al que perseguimos no se especializa en explosiones, él solo colocó bombas. Su especialidad es robar poder mágico de cualquier persona, así que ten cuidado…, con ello puede hacer invocaciones, por eso es importante que no nos note o será complicado acabar con él- Hice una pausa —Lo único que necesitamos hacer es encontrar su guarida ¿Vale?- Esperaba que me hubiese entendido bien o sería nuestra perdición.
 
Señalé el camino —Deberíamos apresurarnos antes de que se nos acabe el tiempo, ¿Aún puedes rastrear al sujeto?- pregunté mientras corría con él –Debería dirigirse a alguno de los almacenes, las cuestión es saber a cuál- Dije intentando mirar más allá de los dos almacenes, mientras más nos acercábamos un tercero se dejaba observar ante la espesa neblina.
 
Al acercarnos más, oí aullidos de perro no demasiado lejos “Mierda…” una cosa era lidiar con personas, pero los perros tenían un buen olfato y en poco se darían cuenta de nuestra presencia — ¡Espera!- dije deteniéndome en seco para conectar rápidamente por tercera vez mis earphone jack —Rayos… esta vez es más complicado…, hay tres enemigos en total… o podría decir cinco si contamos a los perros…- A lo lejos, a pesar de la neblina, se podían notar las luces de dos linternas, tomé al rubio de la muñeca y lo lleve nuevamente detrás de unos contenedores —Por ahí se acercan dos personas y dos perros- Señalé las luces —Dijiste que no te gustaba ser cuidadoso ¿verdad?- Usaría su ansias de saltar a la acción a nuestro favor —Bien, espera a que los perros te detecten y cuando lo hagan vas por ellos, te lo encargo- Dije dándole un par de palmadas en el hombro. Podía sonar bastante contradictorio a todo lo que había dicho antes, pero había una buena estrategia de por medio —Yo me encargaré del francotirador que se encuentra arriba de todos estos contenedores, sería un problema si te dispara mientras lidias con los otros tipos- apenas dije lo último ya me estaba alejando del lugar.
 
Ahora el problema era subir la columna de seis contenedores que había, felizmente hacia el lado del mar habían puesto escaleras metálicas —Bien, debo apresurarme- activé primero mi poder que silenciaba mis movimientos y comencé a subir, sin embargo apenas alcancé el quinto contenedor ya me había cansado… “Ya falta solo uno Kyouka” hubiera deseado mandar al rubio en mi lugar por sus reflejos y destreza física, pero seguramente hubiera salido todo mal.
 
Al llegar, me asomé discretamente para buscar con la mirada al enemigo, el viento soplaba más fuerte allá arriba y el aire estaba gélido por la neblina, temblé ligeramente “Debería pedir un traje que se adapte a las temperaturas” pensé mientras ubicaba al enemigo —Ahí estás- dije, acercándome poco a poco aprovechando que se encontraba de espaldas, parecía concentrado en apuntarle a alguien, ¿Es que ya había localizado al rubio? “Mierda” me acerqué lo más rápido que pude y cuando se encontraba en mi rango coloqué mis earphone jack en sus oídos y le mande las ondas más poderosas que tenía, dejándolo abrumado e inconsciente, mientras yo suspiraba de alivio “Justo a tiempo.”
 
Tomé el arma y busqué con la mira al rubio, parecía que ya estaba peleando con aquellos sujetos, así que aprovechando que tenía el arma y regulando la distancia, los movimientos de los enemigos y la dirección del viento le disparé a un par para liberarle la carga al rubio. Había dado justo en el blanco. Era en esos momentos que agradecía el estricto entrenamiento que había llevado en la agencia.
 
Tomé el arma y lo coloqué colgado en mi espalda, quizás me serviría para más adelante, luego cogí la radio del sujeto y lo rompí por si despertaba, no sería bueno para nosotros si le avisara a los demás mientras estábamos en camino. Bajé por fin de los contenedores, lo cual me resultó más sencillo que subir y me dispuse a encontrarme con el rubio de nuevo.


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Tema Privado Re: The boring streets.

Mensaje por Denki Kaminari el Sáb Sep 02, 2017 1:13 am

Mi puntería es tan buena como tu condición física.

Se burló, escapándose después una suave risa de sus labios. Como era costumbre en él, había dicho aquello sin pensar en consecuencias que podrían traerle, como la posible molestia de su “compañera”, ¡Pero vamos! ¡Ella había comenzado! Y él se estaba guardando para burlarse después de ella con respecto a cuando la vio cansada, pero no pudo soportarlo más tiempo. Sabía que esa actitud “vengativa” que había tomado, no era propia para un héroe, pero le daba un poco de igual ahora mismo.

“Yo diría que mis reflejos son excelentes, tan increíbles como yo” pensó, con una sonrisa, satisfecho por la especie de cumplido que le había dado la chica, quien, por cierto, pidió ser llamada ‘Jirou’. No recordaba haber escuchado ese nombre o apellido en su vida, por lo cual cabía la posibilidad de que este se tratara de un apodo o nombre clave para su misión, o lo que sea que esto fuera para ella.

De acuerdo, tú… —dijo—… Es decir, Jirou —corrigió—. A mí llámame Ka… —se calló de forma abrupta.

Se mantuvo en silencio mientras se planteaba si sería conveniente darle un dato valioso como su apellido, conociendo de antemano que este podría ser usado en su contra. ¿Cómo lo sabía? ¡Fácil! ¡Todas las series que había visto lo decían! Sin embargo, tenía que hacer que ella confiara, al menos un poco, en él, por lo menos mientras ambos trabajaban juntos.

Llámame Kaminari —pidió—. ¡Aunque algunos me conocen como Chargebolt!

Aseguró, estando orgulloso de mencionar su nombre de héroe, el nombre de la próxima leyenda de la ciudad. Si éramos precisos, sólo una persona lo llamaba de esa forma cuando se dedicaba a patrullar las calles: él mismo. ¡Pero es que jamás había trabajado con alguien más! ¡Nunca había tenido un aliado! Cosa que, tenía que admitir, le había cobrado factura en más de una ocasión, saliendo con heridas de los combates que había tenido, aunque por suerte nunca fueron graves. Si todo salía bien quizá la pelipúrpura podría convertirse en su aliada o compañera.

Pero, viendo bien la situación, él sería el ayudante de ella, pues sólo se dedicaba a escuchar órdenes y seguirlas, como si se tratara de un simple aprendiz. Él sería en estos momentos un Robin, cuando lo que quería era ser Batman o, en su defecto, Nightwing.

¡Espera, espera! ¡¿Qué rayos estás diciendo?! —exclamó sorprendido—. ¿Cómo seremos capaces de derrotarlo si puede robar nuestros poderes? —preguntó, pero después asintió—. Bien, una vez que encontremos su guarida lo acabaremos, perfecto.

Sí, no era exactamente lo que ella le dijo, pero era inútil tratar de hacérselo saber. Presionó un botón en su visor, para que este le indicara sobre la posición del rastreador. Suspiró con alivio cuando se percató de que seguía dentro del rango el sujeto que amaba el color negro… ¿O cómo era? ¡Da igual! El punto es que, de momento, no tendrían problemas en cuanto a hallarlo.

Sí, aún se encuentra bajo mi rango… Debe de estar a unos 40 metros, según esta cosa.

Informó corriendo junto a ella, hasta que lo hizo detenerse. Chasqueó la lengua, molesto de seguir siendo cauteloso, pero no reclamó en esta oportunidad. En esta ocasión se le dijo sobre la presencia de caninos, ¿Qué significaba eso? ¡Nuevos enemigos! Cosa que complicaría más las cosas. Era tal y como ocurría en los videojuegos: mientras más te acercabas al enemigo de la zona, más complicado se ponía el nivel. La diferencia era que aquí no tenías vidas o respawn, una razón para ser más cuidadoso.

Lástima que esa palabra no está en su vocabulario.

¡Finalmente me entiendes! ¡No sé cuánto más habría soportado!

Estuvo a punto de lanzarse, hasta que recordó que no sólo tendría en frente a seres humanos o alguna raza similar a ellos, sino también se las vería con los perros. No quería lastimarlos para que no interfiriesen en el combate, pero quizá era la única de las opciones que tenía. La intensidad de la luz aumentaba, acercándose más a él, pronto los animales lo detectarían. Estaba aún nervioso, pero emocionado, ¡Finalmente tendría la oportunidad de actuar como un verdadero héroe!

Es ahora o nunca…

Música ambiental ¡Escúchala! (??):

Salió de su escondite con un salto al escuchar los ladridos. Uno de los perros corrió hacia él, esquivándolo con facilidad, situando su mano en su cuerpo y soltando una pequeña descarga eléctrica que lo dejó fuera de combate con facilidad. El siguiente se abalanzó, tomándolo por sorpresa y haciéndolo caer al piso, dándose un duro golpe en la espalda.

El canino ladró varias veces buscando morder su rostro, alertando a los otros dos sujetos. Escuchó cómo corrían en su dirección, cosa que lo hizo alarmarse. Podría enfrentarse a uno sin problemas, a dos con algo más de complicación, pero el factor de aquel animal tratando de arrancar su cabeza hacía todo se viera más jodido. Tenía que dejarlo fuera de combate lo más rápido posible, pero aún seguía reacio a lastimarlo, aunque quizá era su única opción.

Lo soltó, recibiendo un mordisco en sus brazos que lo hizo soltar un quejido. Pero esto lo aprovechó para sostenerlo de los costados y mandarlo contra el piso, para después electrificándolo, dejándolo de esa forma inconsciente. Se puso de pie, viendo en frente a los enemigos restantes apuntándolo cada uno con sus armas. Bien, esto se había puesto muy mal para él.

Dudaba que no lo vieran, pero aun así se decidió a levantar su shooter para disparar, cosa que los puso alerta, pudiendo escuchar cómo liberaban el seguro de sus pistolas. Supo que lo que seguía era que abrirían fuego en su contra.

Entonces escuchó una bala, cerrando sus ojos, pero no sintió dolor. Uno de los sujetos gritó del dolor, cosa que distrajo al otro. Denki abrió los ojos, aprovechó y lanzó un disco, paralizándolo con su electricidad por un instante, que fue aprovechado para que este también recibiera el impacto de una bala. Se acercó rápidamente para dejarlos completamente inconscientes. 

Suspiró aliviado, estuvo muy cerca.

Buscó a Jirou, encontrándola con un rifle de francotirador en su espalda, cosa que confirmó las sospechas que tenía.

Gracias, casi me matan de no haber sido por ti. Te debo una —murmuró—. Bien… —se enfocó de nuevo en su visor—… El hombre de negro se encuentra a mi izquierda, a 20 metros. Si me preguntaras diría que estamos muy cerca de su guarida —habló—. ¿Hay más enemigos cerca? Yo lo dudo, después de tanto alboroto ya se hubieran aparecido… Dime, ¿Cuál es el próximo movimiento?

Esperó a que hablara, sin apartar la vista de sus lentes, estando alerta. No quería que el boss los tomara por sorpresa.


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Tema Privado Re: The boring streets.

Mensaje por Kyouka Jirou el Vie Sep 29, 2017 1:40 am


C

aminé hacia el lugar donde nos habíamos separado antes del ataque, la neblina comenzaba a disiparse un poco, de cierta manera esas no eran buenas noticias para nosotros, ya que estábamos más propensos a que nos pillara el enemigo. Debíamos actuar con mayor cautela desde ese momento, aunque seguramente el rubio por su forma de actuar impulsiva no estaría de acuerdo con ello.

Antes de llegar al lugar, note la silueta de alguien acercándose a mi, supe inmediatamente que se trataba del rubio por su estatura y cabello semi puntiagudo hacia los lados. Al encontrarnos lo primero que hizo fue agradecerme, algo por lo cual yo no estaba acostumbrada, después de todo lo había ayudado bajo mi propia conveniencia —Tsk… no me agradezcas, solo te ayudé porque sería molesto tener que ver un cadáver extra o cargar con un herido, así que… no me debes nada. —Pese haber dicho aquello, note una herida en su brazo que me preocupó un poco, sin embargo lo dejé pasar, después de todo no era de mi incumbencia o al menos eso pensaba.

Me sorprendió saber sobre la nueva posición del nigromante, no andaba muy lejos de donde nos encontrábamos y eso me preocupaba un poco ya que parecía que se había quedado en un punto fijo “¿Podría ser?” —Oye… ¿Estás seguro que su posición es de 20 metros? Eso… es demasiado cerca. —Apoyé la espalda sobre uno de los contenedores y me llevé una mano a la barbilla para analizar un poco la situación, la cual no parecía ser nada bueno. Dadas las circunstancias y la corta distancia con el enemigo, seguramente nos haya escuchado cuando atacamos a sus últimos compañeros. Si era así, él nos estaba esperando.

Tomé nuevamente el arma y revisé las balas, tenía tan solo 3 de ellas. —Bien… Kaminari, parece ser que el nigromante ya se dio cuenta de nuestra presencia y está esperando que aparezcamos ante él, lo mejor será que le disparemos a distancia para evitar que nos robe energía mágica, debemos evitar confrontarlo a distancias cortas, sígueme. —Caminé en dirección a donde se encontraba el enemigo, pero antes de doblar la esquina, me asomé un poco para observar si realmente estaba allí o no. Confirmando que realmente si era él “Qué extraño ¿No debería haber sido mejor para él atacarnos desprevenidos en lugar de esperarnos?” Algo me preocupaba de todo el rollo o quizás estaba pensando de más y simplemente el tipo era soberbio.

Miré hacia arriba, sobre los contenedores y luego regresé la vista hacia el rubio —Hay que subir otra vez, pero con uno será suficiente, desde ahí voy a dispararle con el rifle. —Caminé hacia las escaleras y comencé a subir, mientras continuaba hablándole a mi compañero. —Tengo tres balas, pero dudo que mi puntería falle al menos que se de cuenta de nuestra presencia y lo esquive... esperemos que no.

Al llegar arriba, me agaché y comencé a moverme arrastrándome hacia adelante, hasta llegar a una zona adecuada en donde pudiera tener en la mira al sujeto que aún estaba estático en el mismo punto. —No vayas a hacer ruido Kaminari. —Dije sin mirarlo, concentrada en apuntar al nigromante, estaba algo nerviosa ya que si fallaba tendríamos que pelear contra él y seguramente no sería nada fácil, sin mencionar que si nos tocaba nos drenaría la energía mágica. Una gota de sudor resbalo por mi sien mientras me preparaba para apuntar con el gatillo y al estar más segura y centrada, disparé.

La bala siguió perfectamente su trayectoria, estampandose contra el sujeto, sin embargo cuando atravesó su larga capa negra, esta cayó al suelo sin mostrar a nadie bajo ella, como si se hubiera esfumado o nunca hubiera estado allí para empezar. ¿Una trampa? —Mierda… —Busqué con la mirada hacia todos lados, ya que al haber disparado le había regalado nuestra posición al nigromante. —Kaminari ¿Ves al sujeto?... esto no es bueno maldita sea, hay que salir de aquí.

—¿A quién están buscando pequeñas ratas?. —Un susurro se escuchó a nuestras espaldas, un escalofrío recorrió mi cuerpo, no tenía el valor de mirar hacia atrás. Sin embargo luego de tantos años huyendo de enemigos, enfrentándome a otros y entrenando duro, mis reflejos estaban bastante desarrollados. Tomé al rubio de donde pudiera, nos lanzamos al vacío y tal como había hecho al escapar del edificio unas horas antes, conecté mis earphone jack a las botas y expulsé hondas para amortiguar la caída, solté al chico y rodee en el suelo, levantándome en el acto para mirar hacia arriba, encontrando así a nuestro enemigo quien nos observaba bajo la luz de la luna. —Kaminari, corre, hay que ir a un lugar más abierto. —Si bien nos había encontrado, la única manera de hacerle frente era yendo a un lugar con más campo para correr y moverse, pues los lugares estrechos solo le darían ventaja al enemigo.


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Tema Privado Re: The boring streets.

Mensaje por Denki Kaminari el Miér Oct 11, 2017 9:24 pm

Sí, 20 metros… Esta cosa nunca ha fallado, dudo que lo haga ahora.

Repitió, sin dejar de revisar los datos que sus gafas marcaban. Tenía mucha confianza en sus artefactos, después de todo estos siempre le habían servido a la hora de realizar sus “misiones”. Inclusive, tenía que admitirlo, había usado sus localizadores en varios objetos personales, como el teléfono celular o el control remoto de su T.V. ¡Venga! ¡Cualquiera en su lugar lo haría! Pues nunca faltaba la ocasión en que perdías los mencionados artefactos y te pasabas horas buscándolos. Gracias a su ingeniosa idea, no sufría ese problema.

Pero cuando perdía su visor sí que se encontraba en serios aprietos.

Asintió ante sus palabras. Se encontraba un poco preocupado por la presencia del nigromante —o como él lo llamaba: hombre de negro— debido a las descripciones que le había dado la chica y por su tono de voz, cosa que lo hacía asumir que se trataba de alguien muy fuerte. Sin embargo, ella se notaba muy confiada en su puntería, cosa que de cierta forma le agrada al joven rubio.

De acuerdo. —fue lo único que dijo.

Optó por esconderse, pensando sería la mejor opción. Si las cosas se ponían feas o había algún error, él podría actuar de forma más efectiva desde abajo y, al mismo tiempo, evitaría lastimarla a ella con sus poderes. De nuevo se enfocó en la ubicación del criminal, confirmando que no se había movido. Desvió su mirada hacia Jirou, quien apretó el gatillo, escuchando a la bala salir disparada. Esperó a que se le confirmara que esta había dado en el blanco, pero nunca pasó, cosa que le hizo preocuparse.

Instintivamente regresó a donde se encontraba su compañera, percatándose de lo ocurrido. Hizo una mueca, sin comprender del todo en dónde hubo un error, aunque fue cuestión de segundos para que la única explicación lógica llegara a su mente: su enemigo se había percatado del dispositivo y les había tendido una trampa, en la cual ellos cayeron.

Una gota de sudor resbaló desde su frente al escuchar una voz detrás de los dos. Se trataba del sujeto que estaban buscando, del mismísimo jefe final de la zona: el tipo obsesionado con el color negro.

En ese momento circularon varias preguntas por su cabeza, pero había una en específico que le generaba mucha intriga: ¿Cómo sabía Jirou que aquel sujeto tenía una manía con ese color? ¡Es decir! Su nombre de villano lo delataba, ¿Quién en su sano juicio se hacía llamar negro amante? Sólo un idiota con algo enfermizo. Era sencillamente estúpido. Cuando lo atrapara, él mismo le obsequiaría un mejor nombre. Aunque claro, de poco le serviría una vez estando detrás de las rejas.

Sus pensamientos se vieron interrumpidos cuando la chica lo obligó a seguirla. Cuando fue totalmente consciente, ambos se habían lanzado al vacío. El de orbes dorados esperó el doloroso impacto, pero la de cabellos púrpuras utilizó sus habilidades para amortiguar la caída. Aunque no se libró del impacto, pues después fue soltado, azotando con el piso.

Bien, dos heridas en una noche y las que faltaban.

Se levantó rápidamente, ignorando el dolor que sentía. Acató la nueva indicación, empezando a correr, dispuesto a dirigirlos a un lugar donde les fuera muchísimo más conveniente hacerle frente al sujeto, siguiendo varias rutas, doblando en diversas ocasiones esperando que esto le sirviera para perder a su oponente al menos por unos segundos. No pudo evitar pensar en que era gracioso que los papeles se habían invertido, siendo ahora ellos los que huían.

Conforme seguían avanzando, se pudo percatar de que el villano estaba más cerca de ellos, cosa que lo hizo alarmarse. Faltaban más metros para llegar a un lugar ideal para combatir, pero al ritmo que iban serían alcanzados antes. Por suerte, se le ocurrió un pequeño plan que podría servirles. Se detuvo al girar una de las esquinas.

¡Jirou! —llamó—. Escúchame: sigue corriendo hacia el frente, cuando veas una pared, gira a la izquierda y sigues corriendo. Detendré a este sujeto para darnos más tiempo —indicó—. Ahora te alcanzo, ¡Sólo corre! ¡Confía en mí!

Empezó a concentrar la energía eléctrica que generaba su cuerpo, después emanándola al exterior, específicamente hacia sus manos. Por suerte no tardó mucho, justo a tiempo cuando vio al nigromante frente de sí mismo. Dirigió sus manos a sus lados, con una sonrisa llena de confianza. Estaba listo para hacer esto.

¡Electric… —hizo una forma de “x” con sus brazos, después haciendo un movimiento hacia el frente, expulsando la electricidad contenida—… Wave!

Al decir el nombre de aquel poder, no pudo evitar sentirse más genial que nunca. Había actuado como todo un héroe, dándole tiempo a Jirou para que se alejara y llegara a un lugar más seguro, además de que había logrado ponerle un alto momentáneo a aquel idiota.

Sin embargo, eso sería poco para derrotarlo definitivamente. En realidad, podría que ni siquiera resultara dañado, sólo se volvería un poco más lento y torpe, pero con eso tendría el suficiente tiempo para alcanzar a su compañera y de ahí, darle frente al criminal para acabar con él.

Corrió, siguiendo el trayecto que había indicado. Sintió la electricidad en su cuerpo junto a un pequeño dolor por la misma, pero hizo lo posible por ignorarla. Para su suerte, no tardó demasiado en llegar, encontrando rápidamente a Jirou.

¡Hey! Logré detenerlo un momento —indicó—. Está algo más lento de lo normal, le di una descarga eléctrica… ¡Fue genial! ¡No sé por qué te dije que corrieras! ¡Lo hubieras visto!

Estaba completamente animado, olvidándose por completo de que él no se encontraba acabado del todo. Aprovechó el tiempo para recuperar el aliento, notando al mismo tiempo cómo el dolor desaparecía lentamente de su cuerpo. Entonces, puso su vista hacia el frente, esperando que su oponente apareciera de nuevo.

No creo que tarde mucho en regresar, dudo que tengamos otra opción además de pelear —reconoció—. No podremos seguir corriendo toda la noche, entonces… ¿Tienes algún plan en mente?

“Los héroes enfrentan los problemas, salvan gente y derrotan a los villanos” se recordó, con sus manos soltando pequeñas chispas. Estaba nervioso, pero al mismo tiempo emocionado.


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