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CAPITULO III: EN MEDIO DEL MAL II (BASE DE LA SECTA)

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Trama CAPITULO III: EN MEDIO DEL MAL II (BASE DE LA SECTA)

Mensaje por Ambientacion el Miér Jul 05, 2017 1:17 pm



BASE DE LA SECTA
CAPITULO III

• EN MEDIO DEL MAL II •

Este tema esta directamente vinculado a lo que sucede aquí

Alex Strike, servant de Rebecca, se encuentra en la entrada de la base secreta de La Secta, donde adentro se encuentra su master. El no pudo ser invocado ni ingresar dentro de la edificación subterránea, ya que un escudo mágico hecho por la organización le prohíbe el paso. Tuvo suerte de encontrar esta base secreta, pues La Secta no contaba con que una de las rehen fuera una master con un servant a su disposición.

Alex es invocado en las afueras, muy cerca de la entrada, la cual es una puerta que va en dirección hacia la tierra, fortificada de acero y bastante camuflada, si no se esta lo suficientemente cerca, no se podría notar. El servant se haya en el piso, con un poco de desorientación en su cabeza, el escudo maligno de La Secta le ha bloqueado el paso al interior y esto le causo un "golpe" mental. Los soldados escondidos y armados no tardan en verlo, se acercan lo mas rápido posible y alertando a los demás empieza a disparar (esta alerta llegaría a oído de Johan).

Una situación muy confusa y algo preocupante para el servant.




SISTEMA

•Ambientación•

Los turnos son los siguientes:
-Alex Strike
-Johan Drakengard

En las primeras respuestas, Alex puede deshacerse con cierta facilidad de los soldados, son NPCs para rellenar un poco el tema. Johan es alertado por un comunicador que se le da a los miembros de la base secreta y deberá ir a confrontar a Alex y no dejar ni un testigo vivo. Se recomienda que en estas primeras respuestas se ambienten un poco a la situación hasta llegar al punto del combate.

Sistema: El sistema de batalla sera totalmente narrativo, solo haciendo el uso del dado de ataque o defensa en poderes "definitivos" o de importancia. Se recomienda que sean lo mas específicos posibles en sus respuestas para hacer del tema lo mas coherente posible. La vitalidad sera llevaba a cabo por Ambientación y esta misma hará las intervenciones necesarias para guiar y explicar las situaciones actuales.

Turnos: Un limite de 7 días para contestar. De no responder un total de 2 veces, entonces Ambientación manipulara un poco la situación y dará por desmayado/secuestrado al inactivo.


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Mensaje por Alex Strike el Sáb Jul 08, 2017 1:36 am

Sucesos dados alrededor de la mañana. Ciudad de Eadrom.
La ciudad, las personas, los edificios, todo estaba patas arriba, esa Eadrom no fue la que vio aquel servant al ser invocado por primera vez por su master; El  grupo “La secta” no jugaba con sus palabras y ahora la ciudad estaba envuelta en una guerra por razones y causas que Alex no comprendía muy bien, pero algo estaba claro entre tanta confusión, lo que hacia aquel grupo terrorista estaba mal y si en realidad tenían razón sus métodos estaban mal. Una guerra era sin duda la peor solución que una persona razonable pueda pensar ¿Destruir todo? ¿Solo por poder? La historia siempre se repite.
 
Al inicio de la confusión Alex había perdido de vista a Asuna, poco después de encontrarla le prometió protegerla y mientras él luchaba contra los “soldados” de la secta no le quito un ojo de encima. Para Alex aquellos lacayos no eran más que peones manipulados por el miedo y utilizados a favor del líder de la secta, por esta razón había tomado la decisión de no asesinarlos sino dejarlos inconscientes para que otros ciudadanos de Eadrom se encargaran de ellos. Nunca imagino que su decisión de dejarlos vivos terminara siendo el detonante de problemas mayores, pues en uno de sus rescates a una pequeña niña en peligro, dos de los soldados a los cuales había perdonado la vida habían tomado de rehén a Asuna, dejándole una decisión difícil, rescatar a su master o salvar la vida de una niña. ¿Alguna vida valía más? Ambas eran seres vivos, los sentimientos de Alex le decían que salvara a su chica. Al analizar la situación entendió que si quisieran eliminarla ya la hubieran matado, la querían viva por alguna razón; Por otra parte la vida de la pequeña niña estaba en juego. Alex miro fijamente a los ojos Asuna, hermosos como siempre pero con una gran tristeza en ellos, y le recordó la promesa que le había hecho hace no mucho. –Te protegeré- Cerro los ojos y dio media vuelta para salvar a la niña. ¿Habría hecho lo mejor? Esperaba que sí. Al acabar con los guardias que amenazaban a la chica busco a su master, no esperaba menos, ella ya no estaba y sus secuestradores tampoco. Otro grito de auxilio interrumpió sus pensamientos, sentía una responsabilidad con todos así que decidió ir al rescate del nuevo grito. Rebeca estará bien se repetía, en algún momento me invocara y apareceré junto a ella.

11:30AM. En la entrada de la base secreta de la secta, en las afueras de Eadrom.

Aquel momento que Alex esperaba con ansias por el bien de Asuna ocurrió, había sido invocado pero no todo era como él esperaba, ella no estaba ahí a su lado y a cambio obtuvo un dolor de cabeza que lo mantuvo atontado y desorientado por un tiempo, tirado sobre un suelo rocoso. –¿Dónde estoy?- Se preguntó a sí mismo, al observar el lugar donde había aparecido se dio cuenta que no estaba en Eadrom, o si estaba en la ciudad no conocía aquel lugar desolado, donde no había ningún tipo de edificación cerca, solo vacío. Su visión aún era confusa pero a dos metros y frente a él había una puerta metálica que daba hacia la tierra ¿Qué es esto?. Seguramente debió registrar su alrededor antes de intentar ir hacia aquella puerta.
 
El grito de un hombre a sus espaldas fue el que le ayudo a centrar su mente y a darse cuenta de su error “Eliminen al objetivo”. El sonido de las balas resonó sin fin en la cabeza de Alex, en Eadrom pocas personas usaban armas de fuego para batallar, era un mundo mayoritariamente controlado por la magia. Para su suerte aquel guardia no era hábil, su puntería con el fusil que poseía era pésima y no había acertado un solo disparo cuando su arma se quedó sin munición. Su cuerpo le temblaba, no era la primera vez por la que pasaba por aquella situación, pero al estar desprevenido no pudo hacer nada, solo tuvo suerte de no morir en aquel momento. Alex volteo a ver a su atacante, estaba preparándose para una segunda ráfaga y a la vez se acercaba para evitar volver a fallar. Con el cuerpo temblando, Alex busco una solución rápida, tomo una piedra entre tantas a su disposición y la arrojo con bastante fuerza a la cabeza del guardia, quien cayó al suelo muerto para su propia mala suerte. El temblor de Alex seso, el sonido de las balas que hasta ese momento resoban en su cabeza se intercambiaron con el pitido atorrante de una alarma, tres guardias más lo rodeaban y para suerte de Alex ninguno poseía armas de fuego. La batalla era inevitable y por el sonido de la alarma supuso que llegarían más refuerzos de la secta ¿Estoy en algún lugar importante para la secta?
 

El primer movimiento de Alex ante aquella situación fue destruir con su fuerza aquel arma de fuego para asegurarse que no fuera usada por otro guardia, miro al cielo y supuso por la posición del sol que era aproximadamente mediodía, el sol daba fuertemente sobre sus antebrazos desnudos y le calentaba la cabeza, aquel calor podría llegar a ser abrumador para aquellas personas que no estuvieran acostumbradas, pero para alguien proveniente de un pueblo pobre el calor era uno de sus menores problemas. ¿Tres guardias? Tomo nuevamente tres rocas del suelo, no podía desperdiciar energía y si podía eliminarlos de la manera más fácil ¿Por qué no? El primero comenzó atacando con magia de fuego, fuego que la piedra logro atravesar y acercar un tiro en el pecho que incapacito respiratoriamente al enemigo; El segundo guardia avanzo rápidamente con una espada hacia Alex, quien espero que el guardia se acercara lo suficiente para esquivar su ataque, desarmar al guardia con u golpe a su muñeca para luego golpearlo en la cara y dejarlo fuera de juego; finalmente el tercer guardia que para ojos de Alex estaba asustado comenzó a hacer una especie de “ritual” el cual se detuvo cuando el guardia recibió una pedrada en la cabeza. 

Una piedra le había sobrado y una piedra dejo caer al suelo antes de correr rápidamente hacia la puerta, pero algo invisible lo detuvo, no sabía que era pero no podía acercarse más de un metro a aquella puerta. Alex sabía que la guerra apenas comenzaba, la historia siempre se repite se volvió a decir mentalmente, mi historia también se repite. Ahí estaba de nuevo contra todo un ejército, la última vez había muerto. Pero vamos dicen que de la historia se aprende.
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Mensaje por Johan Drakengard el Miér Jul 12, 2017 11:28 pm

Luego de haber recorrido las calles de Eadrom y encontrarse con miembros de la secta, logro hacer un trato con quien se identificó como uno de las cabezas de dicho grupo, no supo bien quien era pues en estos momentos de agitación, solo se lograron comunicar por teléfono. Dicha persona le ofreció una misión por la duración del sitio del ataque a la ciudad, pero para su mala suerte esta no sería en la misma, sino en un lugar distinto. Johan acepto siempre y cuando su pago contuviese algo de valor a cambio.  Fue enviado en uno de los vehículos donde parecían llevar civiles. Debido a su desconocimiento de la zona, no supo ubicar la ruta que siguió, mas termino en medio de algún sitio rocoso con grandes espacios, agujeros en la tierra y cuevas formadas en forma natural. Aquí era donde se encontraban pequeños puestos con guardias y soldados, su ubicación parecía variada y siguiendo un camino por donde pasaban los vehículos hacia lo que debía de ser la base de dicha secta.

Si bien era una ubicación alejada, lo único que parecía que podría acercarse a husmear seria algún animal perdido, pues en caso de que alguien tratara de llegar por el camino principal, seria fácilmente descubierto y se lidiaría con ellos de inmediato. Por desgracia hasta entonces todo habia sido un absoluto aburrimiento, pues su labor como asesino no se llevaba a cabo y en lugar de encontrarse matando personas, se hallaba lejos de la acción como un simple guardián de dicha base. Era fácil de imaginar que su presencia no era realmente necesaria, un lugar tan alejado sería muy difícil de encontrar y con la vigilancia a los alrededores, muy difícil de infiltrar.

-¡Me aburro!- Iname fue la primera en romper el silencio. Ella y Johan se encontraban en uno de estos puestos de guardia, no demasiado lejos de donde se encontraba la entrada a la supuesta base subterránea. Ella habia pasado del modo de espera vigilante al modo irritante e inquieto que solía tener en menos de diez minutos tras haber aparecido por la sombra. Por su parte el asesino se encontraba sentado contra la pared de roca, ya que por lo menos, dicho sitio estaba semioculto a la vista y junto a el habia otros dos soldados más quienes cumplían con su labor como vigías sin decir demasiado, solo comunicándose de vez en cuando por comunicador y cuando llegaba uno de los vehículos.

-Dame tu sangre ahora- la pequeña, quien habia asustado a los soldados con su repentina aparición, ahora se acercaba al hombre con la siempre intención de probar sangre. -No piensas en otra cosa- Johan respondió sin mucho énfasis y giro levemente la cabeza, exponiendo su cuello al siempre voraz apetito de su espada.  La pequeña Iname entonces clavo sus colmillos en la piel de Johan, como si de un vampiro se tratara y comenzó a succionar lentamente dicho líquido vital, el cual acostumbraba usar como sustento.

El hombre sabia de esta costumbre molesta, pero entendia que debía de aceptar o sino, ella se pondría más irritable y eso era lo que menos deseaba en ese momento de fastidio. Fue en aquellos minutos que el pequeño comunicador que le habían entregado con anterioridad comenzó a producir ruido, esto se repitió con los dos soldados que estaban al frente. Este era un aviso de que alguien habia invadido el perímetro de algún modo, lo cual realmente le pareció extraño, pues a cualquiera le sería difícil el acceso sin ser visto.  Ambos soldados se giraron hacia el al tiempo que un tercero aparecía por el frente repitiendo la alarma sobre un intruso. Al ser interrumpida Iname se levantó de mala gana, para que luego Johan hiciera lo mismo.

-Esperen- el pelinegro levanto la mano para que los soldados no salieran aun, pues el asesino deseaba divertirse un poco al menos, si bien no sabía cómo habia ocurrido, podría entretenerse con este intruso por un momento. Tal parecía que toda la situación que existía en la ciudad habia causado que existieran pocos efectivos en dicho lugar, por lo que de inmediato Johan chasqueo los dedos y las sombras del trio soldados se levantaron desde la tierra, duplicando la cantidad disponible para lidiar con dicho infiltrado. Los tres soldados “reales” se asustaron de inmediato al sentir la presencia a sus espaldas, pero al menos se contuvieron lo suficiente para seguir actuando de manera lógica y no perder el control al verse a sí mismos lanzándoles una mirada tan seria.

Johan se impuso de inmediato ante ellos, con su vasta experiencia podía mantener la calma con facilidad y planear la mejor forma de enfrentar a alguien así con los recursos que tenía a la mano y aun así entretenerse un rato. Miro a los soldados, dos armados con rifles de asalto, estándar clásico en la mayoría de los ejércitos y el otro quien parecía más joven llevaba a la cintura una espada larga, similar a un sable, a la par que sus copias llevaban exactamente el mismo equipo listo. Johan entonces se acercó a una pequeña caja a los pies de uno de los vigías, la abrió y miro que en su interior habia munición y un par de explosivos de mano, por lo que el pelinegro tomo uno de estos últimos mirándolo con una sonrisa.

Adelantándose a su pensamiento, las sombras cortaron cartucho y liberaron el seguro de sus armas, pues estos seguían ordenes de Johan, esto alerto a los soldados e hicieron lo mismo. Todos salieron juntos ahora, en lugar de ir uno por uno, formando una escuadra de dos combatientes cuerpo a cuerpo y cuatro a distancia. La distancia no era mucha, se escucharon entonces disparos, lo que alerto a todos que ahora marchaban rápidamente por el camino que hacia un rato habían traído otra carga de civiles.

-Armas listas y cargadas- dijo el hombre con seriedad. Johan conocía bien de tácticas y estrategias, pues en su pasado habia liderado hombres en campos de batalla, por lo que esa actitud siempre la tenía cuando trataba con sujetos así. En aquel momento el joven soldado que llevaba la espada comenzó a dudar un momento, se le veía nervioso y aun no estaba listo. -Desenfunda niño o… ¿acaso quieres morir? – la niña interrumpió sus pensamientos, ella iba caminando siguiendo de cerca a Johan -Ella no bromea, hay olor a sangre en el aire así que ten lista tu espada- el asesino le clavo sus profundos ojos rojos en el joven soldado, quien sintió un inmediato escalofrió y desenvaino su arma de golpe, se podía notar que no era demasiado experimentado, a diferencia de su sombra, quien parecía no parpadear de la concentración que llevaba.-Apunten antes y a mi señal disparen- dijo rápidamente el hombre al notar a un individuo desconocido cerca de la puerta.

Sus ojos se cruzan con ese hombre y nota que no parece demasiado llamativo o extravagante por la forma en la que vestía. Justo miró como habia terminado con otros tres guardias por lo que los soldados avanzaron por delante de él mientras escondía la mano que llevaba el explosivo detrás de su espalda.

-Oye muchacho- exclamo llamando la atención de aquel desconocido, tras hablar sujeta el explosivo con una mano, presiona el gatillo y suelta el seguro de la granada. El buen hombre se divertiría al menos un momento viendo a alguien ser acribillado, al menos con eso mataría un poco su frustración y de paso lo mataría a él. Iname se asomaba por detras de Johan, mientras que a ambos lados suyos se posaron los dos jóvenes soldados con espadas, quienes permanecían con el arma al frente y en caso que el intruso intentara lanzarse en su contra, le recibirían con su contraataque. A izquierda y derecha se encontraban cuatro soldados con armas de fuego, dos originales y dos sombras, los cuales levantaron y apuntaron con sus rifles esperando la orden en silencio.

-Siento mucho que tengas que pasar por esto, no sé quién eres o porque estás aquí, pero debes morir-  a mitad de estar hablando libera el gatillo sabiendo la duración de dicha granada de fragmentación, la cual es aproximadamente cuatro segundos...

-Ahora…- Johan arrojo la granada hacia el chico, pero no en dirección a sus pies sino apuntando por encima de su cabeza por al menos un metro de distancia. Bien sabía que cuando llegara a dicho sitio esta explotaría disparando las esquirlas en toda dirección hacia el joven y al mismo tiempo una ráfaga de balas le recibirían por el frente, dejandole pocas opciones al intruso.
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Trama Re: CAPITULO III: EN MEDIO DEL MAL II (BASE DE LA SECTA)

Mensaje por Alex Strike el Lun Jul 17, 2017 4:50 pm

El corazón le latía con fuerza al ver el pequeño ejército que había aparecido en su contra pocos segundos después de derrotar  la primera ronda de ellos. Alex sabía bien que el tamaño de un ejército no lo era todo, lo realmente importante era la calidad de los soldados que integraban aquel equipo, el cual no estaba a muchos metros de distancia, quizás unos diez metros, y estaba conformado por ocho personas ubicadas muy bien estratégicamente hablando. Tanto el líder de aquel escuadrón como sus integrantes estaban mejor formados militarmente que los soldados que Alex acababa de derrotar, un humano normal ante el actual equipo moriría con total seguridad. Aparte del líder, lo más curioso  y  llamativo era la pequeña niña que se asomaba detrás de él, parecía alrededor de los diez años, pero Alex no estaba muy seguro de aquella edad de todas formas… ¿Qué hacia una niña e aquel lugar? La pequeña no era un rehén y por la circunstancias estaba claro que estaba voluntariamente con aquellos soldados. Fue un error de Alex no contarla como un enemigo luego de analizar la situación en ese momento.

Volviendo al comienzo, el corazón le latía con fuerza, las piernas le temblaban levemente y si no fuera por la forma de sus pantalones sus enemigos se hubieran dado cuenta de aquel temblor, le temblaban por ver las armas de fuego que portaban cuatro de los ocho soldados. Traumas son traumas, pero debía afrontarlo; Por otra parte sentía emoción ¿Por qué emoción?  Había encontrado un pez gordo, el líder de aquel ejército no tenía por qué ser el líder de la secta, pero esa estrategia indicaba que no era un peón cualquiera. Alex sabía que se encontraba en medio de una guerra y ahora afrontaba una batalla donde él y su master Asuna eran el rey y la reina en contra de todo un ejército, siendo el líder  enemigo que tenía enfrente el rey.

Su principal enemigo había terminado de hablar, lo que más resaltaba en él eran sus ojos rojos oscuros, del resto parecía un chico normal, menor que él, con vestimentas de colores oscuros. Su tono de voz era hostil, incluso había amenazado de muerte a Alex, la muerte no le había vuelto a preocupar luego de haber sido invocado, después de todo ya había muerto y no pertenecía a aquel lugar. Alex estaba a punto de responderle, cuando su enemigo índico que debía morir “Ahora” a la vez que arrojaba hacia él lo que era muy posiblemente una granada, pero granada o no debía hacer algo con los soldados que le rodeaban.

No había más opciones que izquierda o derecha, si avanzaba, retrocedía o se quedaba en el lugar podría sufrir graves daños o incluso la muerte y sabía que tratar de regresar la granada siempre era peligroso debido a que no era la primera vez que lidiaba con una de esas. Sin pensarlo mucho Alex comenzó a correr hacia la derecha a la velocidad sobre humana que le permitían sus piernas y en menos de dos segundos logro posicionarse prácticamente a la misma distancia que sus enemigos del área de la explosión. El aturdidor sonido de la exposición fue acompañado al de una ráfaga de balas que se perderían en el aire, posiblemente ninguno de sus enemigos habría podido anticipar la velocidad de movimiento de Alex, quien ahora tomaba aliento para continuar mientras cubría su rostro de las posibles esquilas que podrían dañarle, aunque ya de por si su cuerpo era bastante resistente no podía arriesgarse a sufrir daños graves.

Por la duración de las ráfagas Alex pudo suponer que sus enemigos aún podrían seguir disparando antes de tener que recargar y dispararían nuevamente al tenerlo en la mira; No podía dejar que las balas le alcanzaran, para él correr era lo mejor que podía seguir haciendo, rápidamente tomo un par de piedras con cada una de sus manos, para su suerte el suelo estaba repleto de pequeños proyectiles con los cuales podía  encargarse rápidamente de los soldados con armas de fuego. Se preparó para correr y  posicionarse a la izquierda del enemigo, mientras en el trayecto arrojaría las piedras una por una a sus enemigos. El primer proyectil fue dirigido a los soldados ubicados en el extremo derecho de la formación enemiga, al comenzar a correr los perdió de vista sin saber si había atinado alguno de los tres soldados o no; para el segundo proyectil espero a llegar a la zona en la cual la trayectoria de la piedra que sería dirigida al soldado con arma de fuego más cercano a su líder fuera casi perpendicular a la trayectoria que recorría Alex en línea recta (Las distancias más cortas), aun Alex tuvo que gastar otra piedra en el mismo para derribarle, por ultimo apunto para lanzar la última piedra al soldado que se ubicaba en el extremo izquierdo del grupo enemigo justo cuando se detuvo estando muy cerca del objetivo, por lo que el tiro fue fácil y el soldado cayo derribado.

Alex logro posicionarse a la izquierda del enemigo, sabía que aunque quedaran soldados con armas de fuego, con munición o no, estos tendrían que posicionarse en un nuevo orden para seguir disparando.

La  forma en la que actúa el grupo “la secta”… está mal- Grito Alex con un tono que indicaba que estaba molesto al líder enemigo que no le había quitado los ojos encima en ningún momento. –No tengo nada en contra de ustedes, si dejan libres a todas que puedan tener ahí abajo me iré sin pelear, no me interesa que otras cosas puedan esconder o… ¿Acaso quieren ser ustedes los que mueran hoy?- Cada segundo cierta ira se iba apoderando de su cuerpo. –Traer una niña al campo de batalla ¿Qué estás pensando? No… ¿Qué estoy pensando yo?  En este mundo lleno de magia ella debe significar algo o solo serias un demente- Alex ahora hablaba con un tono un poco más macabro con respecto a su forma natural de hablar. Había aprendido a esperar de todo de la nueva era en la que vivía donde casi todos tenían habilidades mágicas, pero aun así esperaba que esa niña no fuera su enemigo. – ¿Qué dices, Podremos hablar un poco o habrá que resolver esto por las malas? - No la atacaría, Alex pensaba que podría vencer a los enemigos sin tocarla a ella o en el mejor caso no necesitar luchar. —¿En realidad apoyan la causa de la secta?.


Primera respuesta:

El corazón le latía con fuerza al ver el pequeño ejército que había aparecido en su contra pocos segundos después de derrotar  la primera ronda de ellos. Alex sabía bien que el tamaño de un ejército no lo era todo, de hecho no podía pensar que un ejército más grande significaba más poder por que después de todo él era un ejército de una sola persona. El ejército que no estaba a muchos metros de distancia, quizás unos diez metros, era algo curioso y estaba conformado por ocho personas ubicadas muy bien estratégicamente hablando. Sin duda un ser humano no podría hacer nada en contra de aquel ejército, solo esperar su muerte. Dos cosas llamaban la atención sin contar al líder, primero el hecho de que los soldados a la derecha del líder eran unas copias “oscuras” de los soldados a la izquierda, parecía que ni siquiera respiraran mientras que los reales poseían todos sus rasgos humanos; Lo segundo más llamativo sin contar al líder era la pequeña niña que se asomaba detrás de él, parecía alrededor de los diez años, pero Alex no estaba muy seguro de aquella edad de todas formas… ¿Qué hacia una niña e aquel lugar? La pequeña no era un rehén y por la circunstancias estaba claro que estaba voluntariamente con aquellos soldados. Fue un error de Alex no contarla como un enemigo luego de analizar la situación en ese momento.
 
Volviendo al comienzo, el corazón le latía con fuerza, las piernas le temblaban levemente y si no fuera por la forma de sus pantalones sus enemigos se hubieran dado cuenta de aquel temblor, le temblaban por ver las armas de fuego que portaban cuatro de los ocho soldados. Traumas son traumas, pero debía afrontarlo; Por otra parte sentía emoción ¿Por qué emoción?  Había encontrado un pez gordo, el líder de aquel ejército no tenía por qué ser el líder de la secta, pero esa estrategia indicaba que no era un peón cualquiera. Alex sabía que se encontraba en medio de una guerra y ahora afrontaba una batalla donde él y su master Asuna eran el rey y la reina en contra de todo un ejército, siendo el líder  enemigo que tenía enfrente el rey.
 
Su principal enemigo había terminado de hablar, lo que más resaltaba en él eran sus ojos rojos oscuros, del resto parecía un chico normal, menor que él, con vestimentas de colores oscuros. Su tono de voz era hostil, incluso había amenazado de muerte a Alex, la muerte no le había vuelto a preocupar luego de haber sido invocado, después de todo ya había muerto y no pertenecía a aquel lugar. Alex estaba a punto de responderle, cuando su enemigo índico que debía morir “Ahora” a la vez que arrojaba lo que muy posiblemente era una granada hacia él, granada o no debía hacer algo con los soldados que le rodeaban.
 
No había más opciones que izquierda o derecha, si avanzaba, retrocedía o se quedaba en el lugar podría sufrir graves daños o incluso la muerte y sabía que tratar de regresar la granada siempre era peligroso debido a que no era la primera vez que lidiaba con una de esas. Sin pensarlo mucho Alex comenzó a correr hacia la derecha a la velocidad sobre humana que le permitían sus piernas y en menos de dos segundos logro posicionarse prácticamente a la misma distancia que sus enemigos del área de la explosión. El aturdidor sonido de la exposición fue acompañado al de una ráfaga de balas que se perderían en el aire, posiblemente ninguno de sus enemigos habría podido anticipar la velocidad de movimiento de Alex, quien ahora tomaba aliento para continuar mientras cubría su rostro de las posibles esquilas que podrían dañarle, aunque ya de por si su cuerpo era bastante resistente no podía arriesgarse a sufrir daños graves.
Por la duración de las ráfagas Alex pudo suponer que sus enemigos aún podrían seguir disparando antes de tener que recargar y dispararían nuevamente al tenerlo en la mira; No podía dejar que las balas le alcanzaran, para él correr era lo mejor que podía seguir haciendo, rápidamente tomo un par de piedras con cada una de sus manos, para su suerte el suelo estaba repleto de pequeños proyectiles con los cuales podía  encargarse rápidamente de los soldados con armas de fuego. Comenzó a correr para posicionarse a la izquierda del enemigo mientras iba arrojando las piedras una por una a sus enemigos. El primer proyectil fue dirigido al soldado “sombra” ubicado al extremo derecho del enemigo, al comenzar a correr perdió de vista a su primer objetivo sin saber si le había atinado o no, el segundo proyectil iba dirigido al soldado real con arma de fuego más cercano a su líder, pero este apenas fue rozado por lo que Alex tuvo que gastar otra piedra en él para derribarle, por ultimo apunto para lanzar la última piedra al soldado que se ubicaba en el extremo izquierdo del grupo enemigo, por estar más cerca del objetivo, el tiro fue fácil y el soldado cayo derribado.
 
Alex  habiendo  esquivado la segunda ráfaga de balas logro posicionarse a la izquierda del enemigo, sabía que aunque quedaran uno o dos soldados con armas de fuego, con munición o no, estos tendrían que posicionarse en un nuevo orden para volver a disparar.
 

-–La  forma en la que actúa el grupo “la secta”… está mal- Grito Alex con un tono que indicaba que estaba molesto al líder enemigo que no le había quitado los ojos encima en ningún momento. –No tengo nada en contra de ustedes, si dejan libres a todas que puedan tener ahí abajo me iré sin pelear, no me interesa que otras cosas puedan esconder o… ¿Acaso quieren ser ustedes los que mueran hoy?- Cada segundo cierta ira se iba apoderando de su cuerpo. –Traer una niña al campo de batalla ¿Qué estás pensando? No… ¿Qué estoy pensando yo?  En este mundo lleno de magia ella debe significar algo o solo serias un demente- Alex ahora hablaba con un tono un poco más macabro con respecto a su forma natural de hablar. Había aprendido a esperar de todo de la nueva era en la que vivía donde casi todos tenían habilidades mágicas, pero aun así esperaba que esa niña no fuera su enemigo. –¿Qué dices, Podremos hablar un poco o habrá que resolver esto por las malas?

Off-rol:
Aqui mas o menos un mapa con mis movimientos xD
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Trama Re: CAPITULO III: EN MEDIO DEL MAL II (BASE DE LA SECTA)

Mensaje por Ambientacion el Dom Ago 06, 2017 10:39 am

Ambientación.

Con su master dentro de esa base, Alex se encuentra en una situación de aprietos al no poder pasar a la base de La Secta, la cual se encuentra rodeada por un escudo anti-magia que anula los poderes de los secuestrados, en este caso, Rebeca y su conexión con su servant.. Los soldados, la aparición de un desconocido (Johan) mas el escudo, serian todos los retos que el Berserker debe superar.

Si bien los soldados no fueron mucho problema en un comienzo, lo extraño ha sucedido con Johan dejandole paso a Alex a la base, como si no le importara en lo absoluto. De ahí en mas, se desconoce el paradero de Drakengard. Con su oponente apartados y los soldados abatidos, solo queda la barrera maligna. Esta barrera solo anula los poderes dentro de la base, por lo cual, podría ser destruida desde afuera. Pero para eso se necesitaría un golpe o ataque ofensivo de gran poder. ¿Sera posible que Alex logre abrir una brecha en aquel escudo? Solo es eso lo que le impide llegar hasta Rebeca.


Off-rol:
Off-rol: Johan ha anunciado que deja pasar a Alex y que se retira del tema, por lo tanto queda fuera del tema y Alex tiene paso a la base. Para abrir una brecha en aquel escudo, mas específicamente en la parte de la entrada, es sugerible que Alex haga uso de  su poder de ataque/ofensivo mas fuerte que tenga. De esta manera ya queda el paso libre para conectar este tema con el tema "En medio del Mal".

¡Suerte!
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Trama Re: CAPITULO III: EN MEDIO DEL MAL II (BASE DE LA SECTA)

Mensaje por Alex Strike el Dom Ago 06, 2017 3:56 pm

El silencio reino varios segundos, no hubo respuesta alguna del capitán o de alguno de los soldados, solo el sonido de la brisa estaba presente; ¿Que habría pasado para que los enemigos cambiaran de opinión? No era el miedo sin duda; El líder enemigo simplemente dio media vuelta y se fue caminando en dirección opuesta, en ningún momento (Al menos mientras Alex le podía ver) aquel líder había cambiado su expresión tranquila, junto a su retirada se desvanecieron tres de los soldados como si fueran nada, Alex jamas comprendería la razón ¿Eran unos clones? Lo único que dejo atrás aquel líder fue a dos soldados heridos en el piso y a otro temblando mientras empuñaba su espada. En unos segundos este único soldado comprendió la situación y se fue corriendo.

¿Ok? Chao...—Dijo Alex a la nada, giro en todas las direcciones y finalmente parecía no haber mas enemigos—¿Una barrera eh? veamos que tan buenos son estos de la secta.—bufó Alex antes de comenzar a abrir y cerrar las manos para concentrar energía mágica en sus brazos, poco a poco se iba formando una nube azul de energía al rededor de sus puños—¡Asuna Espérame un poco mas, voy por ti!—Alex Gritó lo mas fuerte que pudo con esperanzas de que ella lo escuchara, por alguna razón el lazo que los unía se sentía debilitado; Sin mas Alex dio un salto con todas sus fuerzas para caer con el mayor impulso posible y golpear con el brazo derecho aquella barrera invisible.

Lo siguiente que se escucho fue un fuerte estruendo, toda la tierra tembló ¿Escuchas Asuna? Una sonrisa se dibujo en el rostro de Alex. No había que ser un mago para ver lo que sucedió cuando el golpe de Alex impacto sobre la barrera mágica, luego de estallar como un cristal al golpearlo está se desvaneció en el aire. No solo la barrera fue destruida, la puerta de metal que daba hacia el suelo se desprendió de las bisagras y cayo sobre unas escaleras que daban a un ascensor. Su accionamiento no era complicado, solo constaba de dos botones (Arriba y abajo) y de un agujero para insertar una llave redonda. La llave la consiguió Alex regresando afuera y buscando en los cuerpos de los soldados, uno tenia un juego de llaves, una de estas, claro, las del ascensor.

En el descenso Alex habrá esperado unos cinco minutos para luego estar verdaderamente dentro de las instalaciones de la secta. Para cualquiera estas podían ser un laberinto con un sin fin de callejones sin salida, para Alex lo seria si no fuera por que algo lo guiaba directo hacia donde estaba Asuna. Aquella corrida que parecía no tener fin, termino siendo inútil al final pues Asuna le había vuelto a invocar y ahora no había barrera que lo detuviera.

Lo primero que vio fue a Kaiser y luego a Asuna gravemente herida—¡Quien demonios te crees!—Grito Alex, también salto sin pensarlo hacia Kaiser. Un aura (Que de ser visible seria de un color rojo intenso y si se pudiera tocar quemaría como nada en el mundo, lastima no) arropo a Alex, estaba furioso, muy furioso, aun podía controlarse pero su principal instinto era aplastar a Kaiser de una vez, con el impulso que había tomado le daría un golpe con mucha fuerza en la cara a Kaiser—¡¡¡AAASSUUUNNAA!!!
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Bueno, seria una entrada epica si llegara dandole un golpe sin que pueda esquivarlo, también estoy dispuesto a que este golpe no le baje vida ni le provoque alguna desventaja
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Trama Re: CAPITULO III: EN MEDIO DEL MAL II (BASE DE LA SECTA)

Mensaje por Ambientacion el Dom Ago 06, 2017 4:39 pm

Ambientación

La fuerza del impacto de Alex fue la suficiente para abrir una brecha en la barrera mágica, para ser mas exactos en el lugar donde se encontraba la entrada. Esta brecha fue suficiente para que el Servant pueda sentir a su Master, así conectándose con ella nuevamente y poder adivinar su ubicación dentro de aquella inmensa base, o la otra opción, que Asuna vuelva a invocarle para que aparezca a su lado.

Off-rol:
Saludos. Como se dijo en el anterior mensaje, lo que Alex debe hacer es solo efectuar un ataque para poder abrir aquella barrera mágica que le impide el paso a la base. Lo otro de la respuesta lamentablemente va a tener que ignorarse, ya que para que haya una interacción con Kaiser y Rebeca, deben estar en un mismo tema. Se le enviara un MP a Alex notificando de su turno en el siguiente tema. ¡Suerte!

Tema cerrado.
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