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Instituto Takemori Rol [ITR] es un foro de rol libre basado en una escuela que acepta seres sobrenaturales y humanos para que estos interactuen y se vea así que la paz es posible. Sin embargo nada puede ser utópico. No existe la paz eterna. Takemori se encuentra en una ciudad 'mágica' llamada Éadrom, la ciudad de la luz, creada por un ángel para que todo aquel que habite allí esté protegido. El ambiente es siempre agradable y puedes encontrar diversos secretos en este. Atrévete a interactuar con nosotros en un foro donde todo es posible.
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Cambios leves e imágenes.

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Cambios leves e imágenes.

Mensaje por Ichi el Dom Jul 02, 2017 4:54 pm

Ficha: http://www.institutoroltakemori.com/t18565-dai-gokuten-maou-ficha-de-oichi
Campo: Descripción psicológica
Cambio: Reemplazar la última frase: "Cuando no lleva su antigua ropa, gusta de vestir con largos vestidos. No le gustan mucho los kimonos, prefiere las prendas occidentales, en especial las de falda larga." por "Cuando no viste con su armadura, usa vestidos largos y kimonos antiguos. Gusta de las prendas de falda larga, de colores claros."


Ficha: http://www.institutoroltakemori.com/t18565-dai-gokuten-maou-ficha-de-oichi
Campo: Imágenes varias
Cambio: Cambiar las URLs de las imágenes debido al cierre de IMGBOX.
Imagen de Kitare Ne no Yami: http://illiweb.com/fa/pbucket.gif
Imagen de apariencia humana: http://illiweb.com/fa/pbucket.gif
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Re: Cambios leves e imágenes.

Mensaje por Alice Sadao R. el Dom Jul 02, 2017 5:41 pm




¡Tú ficha ya está editada!
Disfruta de tu cambio.
<3
¡Gracias!
Buen día~





Spoiler:

Datos personales
Nombre: Oichi
Apellidos: Oda (de nacimiento), Azai (de casada).
Apodos: Ichi, Dai Gokuten Maou (Reina Demonio del Quinto Cielo)
Fecha de nacimiento: 4 de mayo de 1547
Edad: 22 Aparente, 470 Reales
Sexo: Mujer
Orientación sexual: Demisexual
Ocupación: No tiene empleo fijo, trabaja ocasionalmente
Raza: Híbrido ~ Demonio/Humano
Residencia: En la ciudad

Descripciones
Descripción física: Oichi es una mujer con una altura promedio de 1.62. Sus cabellos son largos y sedosos, llegando hasta pasado de la parte baja de su espalda. El color negro azabache de su melena es del mismo tono que sus ojos, cuyos Iris parecen los de un muerto, sin brillo alguno, aunque en ocasiones brillen de tono púrpura cuando su poder se sale de control. Su piel es clara y tersa, además de que posee unas curvas de cintura que la hacen lucir atractiva. No hay señales de cicatrices ni de lunares en su cuerpo, es tan pura como la nieve del invierno.

Suele conservar aún sus vestimentas antiguas, las cuales consisten en distintas piezas de una armadura samurai. Posee placas que cubren desde su busto hasta sus caderas, demás de protección en ambas piernas, también así como en el hombro y antebrazo izquierdos. Siendo que estas protecciones están camuflajeadas por tela de fieltro y adornadas con pequeños pompones negros. Así mismo, posee una blusa de sólo una manga bajo la armadura del torso, la cual recubre su brazo derecho. Varios listones de color rosa en el anverso y negro en el reverso caen a manera de falda desde la parte trasera de las placas de armadura de la cadera, como una cascada.

"Cuando no lleva su antigua ropa, gusta de vestir con largos vestidos. No le gustan mucho los kimonos, prefiere las prendas occidentales, en especial las de falda larga." por "Cuando no viste con su armadura, usa vestidos largos y kimonos antiguos. Gusta de las prendas de falda larga, de colores claros."


Descripción psicológica: Esta tímida híbrida parecería alguien fácil de describir. A simple vista puede que no parezca nada más que una muchacha que se lamenta por todo, dependiente de los demás y sobre todo cándida. Ella pedirá disculpas a cada rato cuando crea que ha cometido un fallo y se entristecerá si se lo recalcan. Puede encasillársele fácilmente en el estereotipo de niña llorona, pero, hay algo en su mirada que rápidamente hace ver que algo anda mal con ella.

Cosas que podrían ser consideradas importantes por muchos pueden pasar desapercibidas para Oichi, como las enfermedades y las heridas. No quiere decir que no le importe y no quiera a ayudar a alguien en aprietos, al contrario, siempre tratará de auxiliar en la medida de lo posible si ve a una persona en problemas.

Su familia y personas cercanas han muerto y ella no sabe porque, se mantiene la mayor parte del tiempo en soledad, intentando buscar personas que puedan quedarse a su lado, que no la abandonen. Es asustadiza e insegura. La muerte es algo que le agrada, pero no lo demuestra, simplemente la aprecia en silencio y no sabe porque lo disfruta, simplemente lo hace. No le desea la muerte a nadie, pero cuando le llega la hora a una persona, el siempre quiere mirar a ver como el alma se despide de su cuerpo, como si fuera un niño curioso.

Tiene la peculiaridad de referirse a sí misma en tercera persona, usando el apodo de Ichi, que era cómo le decía de cariño su esposo.

Gustos:
Las azucenas y demás flores
Cantar
Los colores rosa y negro
Las noches de luna nueva
Probarse vestidos occidentales
Que la feliciten por hacer algo bien
La muerte, aunque no lo quiera admitir
Disgustos:
Que la regañen
Los días soleados
Sentirse inútil por no poder ayudar en algo
Los demonios puros

Aficciones/Hobbies:
Hacer muñecos de las personas que conoce
Practicar cocina, pues aún está aprendiendo a hacerlo
Limpiar
Dar paseos nocturnos

Poderes
Habilidades:
Sabe hacer muñecas de trapo.
Tiene una dulce voz para cantar.
Es muy buena con la costura y el bordado.
Es más resistente a lo sagrado que un demonio común.
Es el triple de rápida y resistente que un humano normal.
Posee el elemento oscuro, pero no lo puede controlar totalmente a voluntad.
Su energía demoníaca provoca que las demás personas a su alrededor enfermen, pero tarda de 2 a 7 años en hacer efecto según la raza del afectado. (Únicamente en trama y con consentimiento del usuario)
Poderes:
Kitare Ne no Yami:
Kitare Ne no Yami (Ven, Oscuridad del Inframundo): Gracias al elemento oscuridad producto de su parte demoníaca, Oichi puede crear brazos gigantes de hasta 10 metros de largo con manos que terminan en garras. Estos tienen un nacimiento aparente desde un charco de oscuridad que surge bajo los pies de Oichi al activarse este poder. Estas manos pueden ejercer una fuerza de hasta 400KG, causando un daño del 35% además de resistir impactos físicos de hasta un 80%, por lo que puede moverlos tanto para atacar como para cubrirse. No puede crear más de 10 brazos a la vez.
Si uno de los brazos toca en el pecho a alguien, puede arrebatar su alma (Sólo podrá arrebatarla con consentimiento del otro usuario)
Duración: Máximo 4 post
Recarga: 1 turno por cada dos brazos utilizados
Contra: Si un brazo recibe un ataque de luz se deshace al instante. Además, debido a que no controla totalmente sus propios poderes por ser híbrida, si llega a situaciones de estrés o miedo extremos puede que los brazos ataquen sin control.


Debilidades:
Pese a resistir lo sagrado, sigue siendo débil a la luz.
Pese a tener gran velocidad y resistencia, su fuerza sigue siendo lo máximo alcanzable para un humano.
No posee una forma demoníaca total ni parcial.
No posee las armas naturales de los demonios tales como garras o colmillos. Tampoco alas.
Llega a ser muy inocente en ocasiones.

Armas:
(Ninguna)

Historia
Princesa de la Desgracia, dime, ¿no recuerdas a tu amado? Hace ya más de quinientos años que vagas sin rumbo. ¿No recuerdas cómo terminaste aquí?

Hace siglos naciste de la unión más profana e inmunda que podría existir, hija de una estirpe de Señores Feudales que mantenían en secreto una comunión con los demonios. Fuiste despreciada por tu pueblo desde el día de tu concepción. Te dijeron que no escuchases las habladurías de los ignorantes, pero sabías que el odio existía en los corazones de todos aquellos que de niña te veían andar. No importaba que vistieras los kimonos de la seda más fina, no importaba el dulzor del rosa que hacía juego con tus mejillas. Eras la encarnación de la Reina Demonio del Quinto Cielo, aunque tu nunca supiste porque te decían así.

Te dieron un arma para cortar gargantas, pues las hijas del Clan Oda debían ser guerreras capaces de igualarse a los hombres. Más tú, pese a ser considerada como onna bugeisha, nunca te atreviste a alzar tu alabarda para arrebatar una vida.

Las batallas entre los Señores de las Guerra eran algo que ocurría en las tierras lejanas, aquellas que estaban más allá del horizonte que observabas desde el balcón de tu castillo. Esperabas el día para cumplir el destino que te fue asignado como hembra: Ser una esposa fiel y continuar el linaje oscuro de tu familia de déspotas tiranos. Tú no debías hablar, tú debías estar callada, debías sonreír para complacer a los visitantes y si querías llorar tenía que ser donde nadie te viese para no ser castigada.

Y sin embargo, tu belleza era tan solemne que las flores de los cerezos morían ante tu repulsiva presencia. Las aves no trinaban, se ahogaban en gorjeos pues sus cantos no podían compararse a tu dulce voz. Los mortales enfermaban y vomitaban al oler el candor de tu perfume. Los propios hijos de los demonios te confinaron a un calabozo lleno de lujos, pues tu sóla existencia les habría de nuevo las puertas de regreso a los infiernos. Tenías todo lo que pidieras, menos a alguien que quisiese estar a tu lado. Los años pasaron dentro de aquel calabozo de piedras preciosas, hasta que un día aquel carcelero que te llevaba los finos manjares ya nunca apareció.

¿Cómo te sentiste al ser libre? ¿Cómo fue que abriste la reja oxidada para salir del castillo? Afuera ya no había nadie. Ya no estaba tu padre; él volvió a los infiernos pues aquella que le había invocado para procrear ya no estaba en el mundo. Ya no estaba tu madre, sólo quedaban los huesos secos en aquella alcoba de lino púrpura. Los cuencas vacías de los siervos ya no podían saludarte al pasar por los pasillos. ¿Por qué saliste del castillo? ¿Por qué deseabas ver el paraje de la tierra abandonada? Ahí sólo había cuerpos dentro de las casas, sólo había peste y moscas por doquier. Los pocos que aún podían arrastrarse venían a tí rogando clemencia, rogaban tu perdón por haberte despreciado. Pero tú no habías hecho nada, tu nunca deseaste que eso pasara.

Desde que te fuiste, yo fui a buscarte. ¿No me recuerdas? Soy yo! El hijo de los Azai! Aún recuerdo tu belleza, tu voz, tu perfume. Aquello que me decían me traería la ruina, pero eso no me importaba. Desde niño quise tomar tu mano y llevarte a mis dominios, aunque aquellos que decían tener lazos de sangre conmigo vaticinaron mi ruina. Sus gargantas fueron cortadas, los.mortales no podían juzgar la voluntad de un ángel.

Fui feliz los días que salíamos a ver florecer los lirios. Perdóname si fui rudo contigo, es que, a veces eras tontita y te disculpabas mucho aún cuando te decía que todo estaba bien. Cada que yo salía a una batalla me dolía saber que me extrañarías, pero que sepas que todo ente demoníaco que exorcisaba era en tu nombre. Ciego aquel que te confundía con un ser del averno, tú eras mi esposa y nada más.

Siempre quise estar a tu lado, y sin embargo, fui incapaz de cumplir mi promesa. Quise resistir para no dejarte sola, te lo prometí. El tiempo en la Tierra se me estaba agotando, pero no quise regresar pues no podría soportar la ausencia de tu sonrisa… Y así… Así llegó mi fin, junto a todos los del pueblo de Azai. Todos se convirtieron en el polvo del cual fueron creados.

Ichi, no llores Ichi.

Fue mi culpa, por no ser lo suficientemente fuerte para soportar la carga de tu soledad. Mi escencia transmite esta última voluntad. Cuando despiertes, quiero que no vuelvas a llorar. Tú no lo sabes, pero tienes un propósito que cumplir, aún si nunca lo descubres cumpliras con él. Esta es mi despedida final, adiós, Ichi.

"Esa fue la última vez que Ichi soñó con Nagamasa-sama. A pesar de sus palabras, Ichi aún lo extraña. Ichi sabe que todos los que están a su alrededor algún día morirán, pero aún así desea poder estar junto a alguien con quién reir y compartir. Ichi se dirigió a una hermosa ciudad, Éadrom prometía la tranquilidad que Ichi tanto buscaba.

Así fue como llegó a este sitio, esperando que los recuerdos trágicos quedasen enterrados juntos a los cadáveres de aquellos que perecieron enfermos en las pestes. Ichi fue tratada como una reina, así que Ichi no sabe hacer muchos trabajos con los cuales colaborar en Éadrom. Sólo espera poder ayudar, Ichi dará lo mejor de sí"


Otros datos: Cerca de ella, en ocasiones, se ve un extraño gato negro que la sigue y observa desde la lejanía. Oichi lo ha llamado Kuga, y aunque a veces le da comida el gato sólo suele ir a verla a medianoche.

Apariencia humana:
Imágenes:


Apariencia verdadera: La misma
Nombre del físico: Oichi
Anime/Manga/videojuego: Sengoku Basara


Mamiko y Alice:


No Mires(?):

Moderadora desu(?):



Hey we acércate (?):


Gracias Anja <3

~Reilice~ <3



Gracias mi bella Daia <3

Gracias Lunaris <3:


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