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Pasados que no perdonan [Priv. Skye]

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Pasados que no perdonan [Priv. Skye]

Mensaje por Akira Tohsaka el Dom Jun 25, 2017 8:37 am



Corría una ominosa noche de invierno, de viento estancado y cielo sin estrellas. Akira podía sentir las perturbaciones en el otro lado tan claro como sentía el aire helándole la nuca, no era un día normal. Una gruesa capa de oscuros nubarrones ocultaba el cielo, por lo que de no estar valiéndose de un par de wisps de luz (pequeñas criaturas espirituales de pura luz, semejantes a luciérnagas) estaría tanteando en la pura oscuridad.

Desde su llegada a Eadrom pudo reconocer que había algo mal en esa estructura abandonada. Había una densidad espiritual tan fuerte que era casi palpable, o por lo menos así llegaba hacia aquel joven con tal afinidad por los espíritus. Desconocía las tragedias que allí habrían acontecido en el pasado, sólo podía saber lo que sus pruebas actuales demostraban. Muchas de sus presencias estaban ligadas de manera extremadamente profunda; ya casi no eran espíritus, eran rencores y deudas en un estado prácticamente puro. Tomaría un largo tiempo poder darles la paz que necesitaban, por lo que en esta ocasión se dirigía la perturbación más pura que había en el lugar: Un espíritu rencoroso, de una presencia agria, más sofocante con cada paso que daba en su dirección.

Los vidrios rotos y la madera podrida crujían bajo sus pies, tantos escombros llenaban los pasillos que era imposible cruzar en silencio. Aún así, no sentía temor, no habían espíritus vivos en aquel terreno abandonado.

Finalmente llegó a su objetivo. En antaño, aquella habitación habría sido un salón de clases, más hoy día no era más que una habitación derruida, repleta de bancos y sillas oxidadas. La pared izquierda se había caído por completo, dando una vista directa al cielo nocturno, y el descampado que otrora fue un jardín. La densidad del rencor en el aire es tan pesada que casi le dificultaba respirar, ¿Qué males habría acontecido aquel trág-?

- Saludos, Akira.

"¿¡!?"

El desconcierto le invadió el rostro, e instintivamente dio un paso hacia atrás.

- Sabía que pasarías a atender otra trágica alma en pena. Pues no puedes resistir ser el héroe, ¿Verdad?

Aquella voz de hombre llegaba distorsionada; como la versión corrupta de una estática de radio. Sus ojos buscaron nerviosos en todos sus alrededores, pero lo único que podía ver eran sombras y escombros.

- ¿Quién eres?

Los nervios y la incomodidad eran más que obvios en su voz, mientras sus ojos recorrían frenéticamente su entorno. Ante la duda, siempre recurría a los susurros de los espíritus para ambientarse en situaciones así, pero eran tantos los lamentos de las almas arraigadas que nada podía oír con su percepción espiritual. Y fue por eso que no lo vio venir.

- ¡Gah!

Saltó al frente apenas escuchó el ruido a sus espaldas, pero no fue suficiente. Un profundo corte en su abdomen izquierdo, la sangre fluyó en abundancia y el aroma metálico llenó el aire. Se llevó los dedos a la herida mientras se incorporaba, y allí lo vio finalmente:

- Uno de los tantos perjudicados por tus intervenciones.

Spoiler:


No era la primera vez que se cruzaba con semejante cosa. No era un espíritu real, aquello era una burda creación. Un rencor artificial.

- Alguien que perdió uno de sus mejores clientes, por tu culpa.

La criatura se abalanzó sobre el pelinegro, y en su velocidad quedó en claro que no tendría tiempo de reaccionar.

Time Alter: Accel!

Todo su entorno se ralentizó numerosas veces, asemejándose al efecto cinematográfico conocido como el slow-motion. Rápidamente empezó a sacar cálculos y análisis de su entorno, sabía que no era lo bastante rápido para esquivarlo a tiempo. Abruptamente, enredó uno de los bancos con su pie y lo arrojó al frente, entorpeciendo su asalto y casi tropezando. Akira aprovechó a retroceder contra la pared contraria, sin perder la vista de la criatura.

- ¿Cliente? ¿De qué hablas?

Su voz se volvió más firme y monótona, efecto resultante del time Alter. Interrogó, con los ojos atentos a cada uno de los apéndices del monstruo.

- ¿Te acuerdas de Ero Kawamori? Fue una pérdida terrible para nuestros ingresos.

Kawamori... su cerebro acelerado por aquella técnica revisó sus recuerdos a increíbles velocidades, hasta dar con el correspondiente. El único Kawamori que recordaba había sido un golpeador y drogadicto, sumido en la miseria por sus propias adicciones.

- Y en mi negocio tenemos la ley de siempre cobrar las deudas.

La voz que salía de la criatura fue amenazante, al tiempo que golpeaba el suelo con ambas garras posteriores, abalanzándose directamente hacia el cuello del joven.





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Re: Pasados que no perdonan [Priv. Skye]

Mensaje por Skye D. el Dom Jun 25, 2017 2:19 pm

Skye suspiró aliviado una vez más, la noche era relativamente fresca para aquella altura del verano y se encontraba relativamente calmado después de una larga sesión de nado y de asearse… de manera muy concienzuda. Se ruborizó por si solo ante el recuerdo y lanzó un gruñido molesto, mientras alzaba la cabeza y miraba al cielo nocturno. Estaba tumbado sobre la hierba del lago, sobre el vientre y las patas delanteras cruzadas, su cola barría la hierba tras él. Era una noche hermosa, pero también era tarde y creía que ya podría dormir durante unas horas sin empezar a soñar con dragonas y cosas por el estilo que lo que conseguirían era agotarlo y levantarse más cansado que si no hubiera dormido nada. Se incorporó con un gruñido, se sacudió un poco y extendió las alas, batiéndolas un poco para estirar los músculos y los tendones. Una vez calentado, flexionó las patas y se impulsó hacia el cielo con ayuda también de las alas. Ganó altura durante unos segundos y luego giró rumbo a Takemori, usando su cola como timón para facilitar el giro.

Mientras volaba hacia Takemori vio que venía un frente nuboso que ocultaba las estrellas, al fondo se vio el resplandor de un relámpago, lo que indicaba que habría tormenta aquella noche, aquello sería un alivio pues ayudaría a pasar el calor del verano y por lo tanto lo harían sentir más cómodo. Entonces hasta su olfato llegó un olor extraño y desconocido, lanzó un leve gruñido y sus ojos comenzaron a brillar con luz propia, viéndose muy azules mientras escrutaba la oscuridad frente a él. En aquel momento volaba por una zona en ruinas, donde viejos edificios del instituto se seguían manteniendo en pie. Mientras se acercaba empezó a darse cuenta que más que un olor era una sensación, era como si estuviera volando a través de unas finas telarañas que se pegaban a sus escamas, haciendo que se le pusieran de “punta” por la extraña sensación. Skye vio luces o movimientos en uno de los edificios en ruinas, al cual le faltaba una pared y parte del techo. El dragón aterrizó sobre una columna cuadrada que quedaba justo frente a aquel enorme brecha y espió el interior con sus ojos de dragón, que podían ver casi tan bien de noche como de día. Estrechó la mirada al ver dos figuras en el interior en penumbra, hasta él llegó el olor a hierro de la sangre y como una especie de sombra espeluznante con ojos amarillos se abalanzaba sobre un muchacho de aspecto humano. Parecían estar charlando sobre algo, entonces la criatura de sombra golpeó el suelo con una especie de garras y se lanzó a por el joven. Skye reaccionó por instinto, inspiró profundamente y lanzó un chorro de fuego azul que cruzó toda la estancia y que se interpuso entre ambos combatientes. Todo lo que aquellas llamas azules alcanzaba, empezaba a arder con llamas azules, pero en vez de convertir en cenizas o dejas marcas negruzcas, todo se convertía en hielo o dejaba escarcha sobre las rocas. Skye alzó el vuelo he inspiró para lanzar otro ataque. Entonces algo, no sabía si era aquella sombre o que, lo atacó a él y notó que algo afilado y muy frío le pasaba por un costado, provocándole un corte en el costado, en la zona de las costillas, giró sobre si mismo en horizontal al suelo mientras lanzaba en aquella ocasión una esfera de fuego que estallaría al alcanzar su objetivo, quemándolo con un fuego helado como el nitrógeno líquido. Era extraño, pero en aquel lugar hacía tanto frío como en una nevera y no era por el aliento del dragón o así lo sintió Skye. Entonces algo le pasó por delante del hocico, como si le atacaran desde abajo y le rozó el morro, provocándole otro corte arrancándole un quejido de dolor al dragón, que sintió que la sangre le salpicaba los ojos y terminó por rozar con una de las alas un tapiz o cortina de plantas, no lo supo pues no podía ver, pero aquello fue suficiente para hacerle caer y aterrizó bruscamente sobre viejos muebles que se hicieron pedazos al choque del cuerpo del dragón, que cayó sobre el pecho y se llevó por delante varios muebles, pues se deslizó varios metros hasta detenerse entre una nube de polvo y copos de nieve. El dragón se incorporó de golpe, dispuesto a luchar o defenderse de cualquier otro posible ataque enemigo, aquella cosa de sombras le había puesto las escamas de punta y no estaba dispuesto a darle el beneficio de la duda ante si sería enemigo o amigo. Esperaba ver algo, ya fuer a aquel enemigo o al chico que había visto en apuros, el cual le pareció un alumno, al menos en principio.


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Re: Pasados que no perdonan [Priv. Skye]

Mensaje por Akira Tohsaka el Mar Jun 27, 2017 12:34 pm

“...!?”

El pelinegro retrocedió por reflejo cuando aquella oleada azul voló en dirección hacia la criatura. El frío empeoró aún más en el ambiente, pudo ver el suspiro escapar de sus labios mientras observaba lo ocurrido. Aquella ‘llamarada’ envolvió por completo a la ominosa criatura, y-

¡¡AAAAaAAAAaaAAAAHHhHHHhH!!

Aquel ser rugió en una voz inhumana y errática, un timbre imposible de producir por labios humanos. Akira retrocedió, inevitablemente víctima del temor ante la ignorancia. ¿Qué estaría ocurriendo entre esas llamas azules?

Pero la criatura no reaccionó hacia él. Salió despedida por los aires en dirección a su atacante. La sombra saltó con una fuerza increíble, profinándole un corte con sus garras en la altura de las costillas al dragón. Éste giró hábilmente sobre sí mismo y le apuntó con sus fauces, envolviéndolo de lleno en su llamarada de nitrógeno líquido. La criatura volvió a rugir ante las heridas, pero ésta vez no fue un grito de dolor, sino de cólera. Mientras caía de regreso al suelo, dirigió dos zarpazos en dirección al dragón, indiferente a la distancia que ahora los separaba. Una hoja negra como el ónice salió disparada hacia la criatura, desgarrándole el morro y produciendo la consecuente caída.

Una densa capa de polvo se alzó ante el impacto de ambos contra el suelo, y el silencio hizo acto de presencia.

- ¿Se encuentra bien?

Susurró el pelinegro, quien había surgido desde las espaldas del dragón. Lucía una gabardina negra, larga hasta las rodillas, unos ropajes bastante particulares.

Spoiler:

- Permítame…

Lentamente, asegurándose de tener su consenso, acercó una de sus manos hacia su costilla. Un fulgor negruzco surgió de sus dedos, un ardor que rápidamente se robaba el dolor de aquel agrio corte, a la par que los tejidos comenzaban a recuperarse a gran velocidad.

- Creo que activó alguna especie de mecanismo de defensa. Ante tanto daño, creo que perdió el contacto con su creador… ahora actúa meramente como una fiera rabiosa.

Sus palabras eran discretas, abusando de la neblina de polvo que les concedía unos segundos de paz. A la distancia podía oírse el metal volando por los aires, mientras la bestia encolerizada corría entre los escombros a gran velocidad, buscando embravecida. Hasta que…

¡Achús!

El polvo en el aire hizo su mala jugada, y los movimientos de la criatura se detuvieron en seco, para luego salir despedida como una bala en dirección a ellos. De entre la cortina de polvo salió disparada aquella figura negruzca, empalando al pelinegro en el abdomen y dejándolo de espaldas contra una pila de escombros. El dolor se veía en sus ojos grisáseos y en el crujir de sus dientes, pero no se perdió la determinación de su mirada.

- ¡ARSENE!

Por detrás del joven hizo presencia una figura masiva, de casi 3 metros de alto, una criatura tan elegante como imponente que propinó un terrible golpe al cráneo de la criatura, haciéndola retroceder varios metros.

Spoiler:

El joven jadeó, llevándose las manos al abdomen. Los ojos eran vidriosos y estaba sudando, había recibido un daño interno bastante grave.

- Tengo una idea…

Habló en una voz grave, perturbada por la tos. No sabía si aquella criatura lo comprendía, pero era su última oportunidad..

- Voy a detenerlo unos segundos. Envuélvalo de lleno en sus llamas… o lo más fuerte que teng-.

Le escurrió sangre por la boca, ahogándose un poco en el proceso. A la par, la criatura ya estaba reincorporándose, y soltando un aullido ominoso y colérico, salió despedido nuevamente hacia el joven. Este no se apartó ni un centímetro, con el ceño fruncido por el dolor esperó a la criatura, y al momento de tenerla en frente extendió su brazo velozmente en su dirección. Le aferró el cráneo, y unos rayos negruzcos volaron alrededor de su mano. Todo el dolor de sus heridas, y aquel que robó del dragón, lo retransmitió hacia la criatura. La voz del ser se deformó más aún, si acaso era posible, y se retorció en el lugar mientras el pelinegro retrocedía, dejándose caer contra una pila de escombros.


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Re: Pasados que no perdonan [Priv. Skye]

Mensaje por Skye D. el Mar Jun 27, 2017 5:45 pm

Skye no se esperaba aquel grito espeluznante que lanzó aquella criatura de sombras ante el contacto de su fuego helado, al parecer las llamas azules causaban más daño del que había pensado a aquella cosa. Tras su aparatoso aterrizaje el dragón se levantó algo dolorido, con el sabor de la sangre en la boca. Escupió a un lado un montón de sangre, mientras se incorporaba, lleno de polvo y sangre, lanzando un gruñido de dolor al notar una fuerte punzada en un costado, pues era donde tenía la herida más grande, pues la del hocico era poca cosa en comparación con aquella. Entonces el chico que había visto en apuros apareció a su lado, Skye aún estaba parpadeando, para tratar de enfocar la vista y agitó un poco las alas para eliminar el polvo que aún flotaba en torno a él. El chico se acercó a su costado herido y aunque con algo de desconfianza el dragón turquesa alzó su ala púrpura y le permitió acercar una de sus manos a sus escamas.

-¿Qué diablos es esa cosa? -Preguntó con voz algo rasposa por la cantidad de polvo que había respirado y tragado, tosiendo un poco, dolorido.

Cuando Skye sintió aquella sensación de ardor, lanzó un siseo, apretando los dientes y lanzando un resoplido de vapor helado, cerrando los ojos por un momento y volviéndolo a abrir cuando el dolor empezó a cesar, mientras con la respiración aún algo agitada, miraba hacia la herida de su costado, que parecía haber desaparecido. Entonces el chico empezó a hablar, pero no entendió nada de lo que dijo, se lo quedó parpadeando desconcertado, mientras aún estaba asombrado por el don curativo de aquel joven.

-Y-yo… gracias, pero no entiendo nada de lo que dices...- Se disculpó mientras sacudía la cola y se incorporaba.

No fue hasta aquel momento en que Skye no fue consciente que estaban siendo protegidos por la furiosa criatura de sombras de algún modo, entonces un estornudo del chico puso sobre aviso a la criatura de sombras que de nuevo se lanzó a por ellos. Skye se puso en posición, clavando con firmeza las garras en el suelo, rugiendo desafiante, con las escamas del lomo erizadas y con pequeñas lenguas de fuego lamiendo sus colmillos blancos. Pero él no era el objetivo de aquella sombra, si no el joven que estaba a su lado que fue empalado por algún tipo de apéndice oscuro y arrastrado hasta impactar contra un montón de escombros, quizás una pared. Skye se volvió rápidamente, rugiendo a aquella cosa terrorífica que se movía a una velocidad pasmosa. Entonces el chico gritó algo, como una orden y otra criatura se materializó, asustando al dragón turquesa, que miró a aquella cosa enorme golpear a la criatura de sombras, que salió lanzada varios metros. Al menos aquella nueva criatura parecía estar de su parte. Entonces el joven le habló, llevándose las manos a la terrible herida del estómago, Skye solo quería coger a aquel chico y sacarlo de allí, era una locura seguir con aquello con las heridas que había sufrido, pues su herida más grave ya había sido curada. El chico parecía tener un plan, Skye no estaba seguro de que fuera a funcionar, pero asintió con un gruñido y se impulsó con las patas y las alas hacia arriba, pues su ataque de llamas tendría mucho más efecto su lo lanzaba desde el aire que a ras de suelo. Skye voló hasta el techo y se enganchó con las garras delanteras y traseras a una viga, quedando cabeza abajo, mirando hacia donde se encontraba el chico, que encaraba a la criatura de sombras. El joven se veía realmente mal, echando sangre por la boca, pero parecía resoluto en enfrentarse a aquella cosa. Entonces el chico bloqueó a la criatura, usando algo que le provocaba al otro un gran dolor, dejándolo paralizado. Skye no se hizo esperar e impulsándose con las cuatro patas contra al viga, se lanzó de nuevo contra la criatura, con un rugido abrió un poco las alas, una hacia arriba y la otra hacia abajo y empezó a girar sobre sí mismo como un destornillador. Abrió las fauces y una gran ráfaga de fuego azul brotó girando de ellas, formando una especie de “pico” que fue lo primero en impactar contra la criatura. El fuego azul fue lanzado con tanta fuerza que este no tendría problemas en empotrar a la criatura de sombras contra el suelo, formando un cráter. Luego el fuego se acumularía en el cráter que haría temblar todo el edificio y se alzaría de nuevo hacia arriba. Skye cerró las fauces y atravesó el “pequeño hongo” de fuego azul, desapareciendo por un momento, saliendo poco después cubierto de escarcha, batiendo las alas para no chocar de nuevo contra el suelo. El fuego ardió varios segundos en aquella gran esfera u hongo de fuego azul, empezando a disiparse poco a poco, todo lo que había tocado lo había quemado por frío, dejando marchas de hielo y escarcha, incluso formando estalagmitas en el suelo del cráter, de modo que parecía una especie de semi esfera hundida con cientos o miles de estalagmitas. Una visión muy hermosa, pero Skye no pensaba en aquello, solo esperaba que su ataque hubiera sido suficiente para acabar con la criatura de sombras. Terminó por aterrizar cerca de donde se encontraba el otro chico.

-Tenemos que salir, y buscarte ayuda...¿No puedes curarte como hiciste conmigo? Mi saliva solo cura heridas leves, no algo tan grave.- Dijo mirando la sangrante herida del abdomen del chico.- Si montas puedo llevarte.- Se ofreció el dragón, que ya estaba haciendo una ruta mental para llevar al joven al lugar de ayuda médica más cercano.

Mientras tanto el corte del hocico del dragón seguía sangrando, pero no era una herida grave. Skye miraba nervioso hacia el cráter de hielo, donde aún algunas llamas azules lamían la roca y los escombros. Creía que aquel joven estaba en serio peligro de muerte y la única idea para salvarlo era llevarlo a un hospital cercano, pues él no podría ayudar con su saliva al joven, o eso creía. Sabía que otros fluidos de su cuerpo, como la sangre, podría tener poderes curativos, quizás más fuerte que su saliva, pero nunca lo había puesto a prueba y no creía que aquel fuera el momento más oportuno para ponerse a prueba.


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Re: Pasados que no perdonan [Priv. Skye]

Mensaje por Akira Tohsaka el Sáb Jul 01, 2017 1:30 pm

El dragón accedió y respondió a su petición, confirmándole que efectivamente era un sentiente, y con ello salvando futuras incomodidades que habrían surgido si lo tomase como solo una bestia. Después de todo, era la primera vez que trataba con una criatura así.

-¿Qué diablos es esa cosa?

- Es un… digamos, un espíritu artificial, una trampa que me dejaron. Le explicaré mejor cuando todo termine.

Resumió el joven en voz entrecortada. Aún respiraba profundo por el corte en su lado, no era particularmente grave, pero el dolor era algo a lo que nunca se habituaría. Tras explicarle lo que había ocurrido al dragón...  

-Y-yo… gracias, pero no entiendo nada de lo  que dices...

- Ha, claro. Lo siento.

Había comprendido que fue demasiado técnico. Hacía tanto tiempo que no hablaba con alguien aparte de su hermana, así que estaba un poco desacostumbrado del contacto con personas no tan habituadas a la magia. Sin embargo, su plan fue captado a la perfección, por lo que desde el momento en que se desprendió del suelo, el joven lo puso en marcha. Estaba pálido, con la piel brillante por el frío, pero su mirada era firme y determinada, con el ceño fruncido. Mantener la compostura era una de sus especialidades.

Apenas retransmitió su dolor hacia la criatura, retrocedió unos pasos hacia atrás, dándole margen al dragón para poder agredir la bestia a gusto. Quedó boquiabierto con el resultado: No se esperaba un impacto de tal magnitud, ni mucho menos esperaba que produjera semejante espectáculo tras impactar. Se distrajo unos momentos ante el brillo de los cristales, con la luz fragmentándose de unos a otros. En ese instante, sólo un pensamiento le cruzaba por la cabeza:

“Los dragones son asombrosos…”

La densidad de la oscuridad fue difuminándose entre los cristales, confirmando que aquella criatura había desaparecido. En ese mismo instante, el dolor que le había redirigido volvió hacia él, y las piernas le cedieron mientras se dejaba caer contra la pila de escombros.

-Tenemos que salir, y buscarte ayuda...¿No puedes curarte como hiciste conmigo? Mi saliva solo cura heridas leves, no algo tan grave. Si montas puedo llevarte.

- G-gracias -tosió-, pero el viaje puede empeorarlo. C-creo que puedo. Tampoco he atendido nunca algo tan grave, y mis rituales pierden efecto cuando los uso muy seguido. No creí que luego de atenderle sería empalado de par en par.

Comentó con una sonrisa de lado, apretando un ojo por el dolor… aún en situaciones críticas trataba de mantener el humor, esa era la clase de tonto que era. Pero sus facciones se endurecieron, cuando ya no pudo ignorar lo que venía evitando comprender. La calidez en sus dedos no era sólo la sangre, ni la piel abierta. Su palma estaba manteniendo contacto con sus propias entrañas, dentro de su abdomen. Aquel horrendo tacto -pero aún peor el pensamiento- le erizó los pelos de la nuca. Su respiración se hizo profunda, y por primera vez desde que tenía memoria, tuvo miedo.

“Cómo fue que todo llegó a esto…?”

Pero en el acto, recapacitó. Sacudió la cabeza, revolviéndose los pensamientos y las prioridades en la cabeza. Su hermana era siempre un baluarte de confianza y seguridad, un ejemplo a seguir. En momentos de dificultad sólo necesitaba pensar “¿Qué haría Rin en estos momentos?”.

- Al menos detendré la hemorragia.

Explicó, en un tono mucho más firme. Dio una profunda respiración, ignorando la sangre que le escurría por la comisura, un esfuerzo inhumano por despejar la mente, y llevó ambas palmas a la cruenta herida. Concentró el maná en su piel, cerró los párpados mientras armonizaba su dificultosa respiración, y la piel empezó a cerrarse poco a poco. Sin embargo… sus daños internos eran otro tema. El viaje sobre el dragón, por más armonioso que aquel ser pudiese volar, podía empeorar los daños a puntos irreparables. Intentó aclarar la mente tanto como pudiese, en busca de una solución.





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Re: Pasados que no perdonan [Priv. Skye]

Mensaje por Skye D. el Miér Jul 05, 2017 6:29 am

Skye no había entendido mucho sobre aquello de un espíritu artificial, los dragones no creían en dioses, pero sí respetaban a sus antepasados, por lo que en cierto modo creían en espíritus y no sabía que uno pudiera crearse de manera artificial. Después de aquello vino todo el jaleo de atacar a la criatura, Skye se sorprendió a sí mismo de lo bien que había salido todo, habían estado muy coordinados los dos. Después de aterrizar junto al chico observó que este estaba mucho peor de lo que esperaba, y es que después de que a uno le atravesaran el abdomen con algo parecido a una lanza, él tampoco estaría como para partirse de risa. El cráter de hielo parecía reflejar la luz de las estrellas y la luna que se colaban en el lugar, las estalagmitas eran como cuchillas, planas y onduladas, acabadas en punta y como el hielo del que estaban formadas era de un tono transparente azulado, el lugar era iluminado por aquel color que difuminaba la luz pálida de la luna. Skye hizo una mueca preocupado y de fastidio cuando el joven le dijo que el viaje podría empeorar la herida, él ya se imaginaba algo así, pero si no iban a un hospital, ¿que se suponían que iban a hacer?

-Lo siento...- Respondió el otro con una mueca preocupado, cuando el joven le dijo que no tenía pensado de ser empalado luego de ayudarlo a él, aquello lo hizo sentir culpable, pues suponía que había gastado sus energías en curarlo a él.- Deja que te ayude con las heridas menos graves...- Se acercó al joven buscando cortes y heridas, acercó su hocico y el olor picante y metálico de la sangre llenó sus sentidos, probocándole un leve gruñido antes de sacar su lengua y pasarla por las heridas.

La lengua de Skye estaba húmeda y caliente, además, era rasposa y producía una sensación intensa de cosquilleo, un cosquilleo igual o similar producía la saliva sobre las heridas, que dejaban de sangrar y comenzaban a cicatrizar, lentamente, pero más rápido de lo que harían de manera natural. Una idea estaba dando vueltas en la mente del dragón, pero se negaba rotundamente a ella, una y otra vez emitía un leve gruñido, como queriendo espantar la idea, pero de nuevo volvía una y otra vez a él. Entonces le indicó que detendría la hemorragia de aquella terrible herida del abdomen, se retiró mientras se frotaba el hocico en el cual tenía un corte pequeño pero profundo que no dejaba de sangrar y la sangre roja del dragón goteaba hasta el suelo, delante del joven.

-”Está muy mal…”
-Pensó el dragón con un gruñido de preocupación. Finalmente azotó el aire con su musculosa cola, golpeando una vieja y destartalada mesa de estudiante, mandándola volando a unos metros, encogiéndose por el ruido.- Lo siento...- Se disculpó, alzando luego el hocico.- Está claro que si trato de moverte en tu estado no lleguemos al hospital… De modo que te ofrezco una solución...- Dijo con un leve gruñido.- Mi nombre es Skye, hijo de Spyro. Vengo del reino de los dragones de Avalar y te ofrezco que creemos un vínculo, un pacto si quieres llamarlo de otro modo. -El dragón inspiró profundamente y luego soltó el aire.- Con el vínculo deberías ser capaz de usar mi energía para coger fuerza y curar tus heridas, compartiremos el dolor, pensamientos y sentimientos...- Advirtió el otro.- No te preocupes, el vínculo puede romperse, siempre y cuando ambos estemos de acuerdo en hacerlo.- El dragón lo miró con seriedad.- Solo quiero que cuando estés bien, totalmente recuperado, estarás conforme en romper el vínculo… Claro que para eso tendremos que esperar unos tres meses, no es prudente crear y romper un vínculo sin dejar pasar un tiempo razonable, podría resultar peligroso.- El dragón hablaba esperando que el otro fuera comprendiendo lo que le estaba ofreciendo.- El vínculo debe crearse con sangre… tenemos que unir dos heridas, como un corte en las palmas…Al menos uno de los dos debe desear que el vínculo se establezca, si sale bien enseguida recibirás una corriente de energía, mi energía y yo recibiré la tuya, además de todo lo demás que he dicho...-Dijo alzando una de sus garras, mirándose la palma, luego se ruborizó un poco.- Se supone que después de unir las heridas debemos besarnos… Se supone que el vínculo de sangre es como un sello que nos une, quiera o no una de los dos implicados y la unión de otro fluido, como la saliva, es algo así como un contrato de conformidad de ambas partes. Dicen que eso fortalece el lazo, al haberse producido de mutuo acuerdo, pero yo creo que solo es una especie de formalidad.- Comentó el otro, encogiendo las alas, como quien se encoge de hombros.- ¿Y bien, aceptas? Aún no conozco tu nombre… -Dijo esperando a que el otro se pensara su ofrecimiento y le dijera su nombre.

Mientras tanto el lugar seguía siendo iluminado con la luz difusa azulada de las estalagmitas de hielo, con miles de pequeñas partículas de hielo azul flotando en el ambiente, haciendo que aquello fuera como una nevera aunque estuvieran en pleno verano. El dragón parecía tenso e inquieto, como si lo que acabara de ofrecerle fuera su virginidad o algo así y estuviera esperando ser evaluado por el otro. Era lo único que se le había ocurrido para salvar el chico. De haber ocurrido aquello recién llegado a Takemori, a Skye nunca se le hubiera ocurrido aquella solución, ni si quiera se le habría pasado por la cabeza. Pero después de un año o más viviendo allí, su mentalidad sobre los “bípedos” había cambiado y estaba dispuesto a sacrificarse por uno de ellos tal y como haría por un dragón.


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Re: Pasados que no perdonan [Priv. Skye]

Mensaje por Akira Tohsaka el Dom Jul 16, 2017 1:04 pm

El pelinegro empezó a armonizar su respiración, a hacerla lenta y profunda. Había perdido el control de sus emociones frente a ese agrio tacto, pero la idea de la muerte pronto abandonó sus pensamentos. O mejor dicho, él la hizo abandonarlo. No iba a perecer ahora, no a tan poco tiempo de ese reencuentro que tanto añoró. Había prometido permanecer presente, y él nunca rompía sus promesas. Bueno… una vez.

- No… se disculpe.

Respondió firme, negando la culpa del dragón.

- No me arrepiento de lo que he hecho.

Akira sería un joven víctima de su nobleza, pero incluso él tenía sus límites. Tampoco era la peor situación en la que su altruismo lo había dejado, y de seguro que no sería la última. Se movió lentamente, dejando apoyar su espalda contra un pupitre que estaba apoyado casi en vertical.

- ¿Ayudarme? ¿Sabe sanar también?

No quiso sonar maleducado al cuestionar sus capacidades, pero después de todo, es la primera vez que veía un dragón como él. Había supuesto magia curativa, por lo que las actitudes de aquel ser lo tomaron completamente desprevenido. Akira había cerrado la herida en forma bastante precaria por su falta de maná, los tejidos sostenían sangre y órganos dentro, pero la piel era claramente frágil, se traslucía la densidad de sus músculos. Los cuales, por cierto, eran de elegantes relieves alrededor de aquella herida, su ropa lo disimulaba pero el pelinegro tenía un porte bastante trabajado, en particular su abdomen. Su rostro se puso pálido cuando sintió aquella lengua recorrerle la precaria cicatriz, y pese a que podía sentir el dolor apaciguándose, en pocos instantes se estremeció de la risa. Los nervios y el tacto de un desconocido le causaban demasiadas cosquillas, y en el acto soltó un agrio gruñido de dolor por el brusco movimiento.

- C-creo que sería mejor si me lame los dedos, y yo paso la saliva. Agradezco el gesto, pero no voy a poder quedarme quieto así.

Dio un leve sobresalto ante aquel impacto que el dragón causó al golpear el suelo con su cola, parecía muy frustrado por algo. Escuchó atentamente su particular ofrecimiento. Era un dragón muy diferente al que había conocido, pero todo quedaba claro al explicar que venía de un reino del que jamás había oído nombrar. A medida que explicaba sobre aquel vínculo, las facciones del chico delataban sin disimulo cómo su intriga y curiosidad crecían con cada palabra. Lo que sí transcurría en un segundo plano, era cómo analizaba todo aquello que expresaba, pues debía tener un significado muy distinto del que tenía para el joven, de una cultura tan distinta a la suya. Arqueó una ceja a la par que palidecía un poco, cuando mencionó el beso, el épice de su incomodidad había llegado en ese instante, pero aquello era lo menos importante en esos momentos.

- ...Entiendo. O más bien, creo que entiendo.

Expresó al bajar la mirada a su palma. Allí debería realizar el corte. Comprendía el intercambio de energías, en su familia había un pacto implícito entre sus miembros donde la maná podía ser intercambiada por métodos semejantes. De hecho, si pudiese ir a casa quizás su hermana podría transmitirle en maná que necesitaba... después de apalearlo en castigo por sus descuidos. Pero no tenía el maná suficiente para llegar allí desde la umbra, apenas tenía lo suficiente para calmar el dolor a un punto controlable. No estaba en un peligro mortal… pero si acaso lo buscaban esa misma noche, no tendría la mínima oportunidad de supervivencia. Peor aún… lo dejarían vivo, y se volvería un vínculo para que llegasen a su hermana. Aquel pensamiento bastó para empezar a considerarlo.

- Pero, tengo algunas preguntas muy importantes antes de poder aceptar.

Subió la vista hacia el dragón, su mirada era seria.

- Primero que nada, la más importante… ¿Este vínculo es algo serio para ti, verdad? No quiero que por un sentimiento de culpa se lo ofrezcas a un desconocido, más si no estoy en una seguridad mortal.

Aunque era algo que prefería evitar la mayor parte de su vida, en parte, mintió. No moriría por cuenta propia si esperaba allí, hasta reunir el maná suficiente para poder retirarse a su hogar. Pero claro, en caso de un segundo ataque (y conociendo a quien estaba detrás de ello, era más que probable), sería su fin. Y guardando su maná y por ende no conteniendo su dolor en el proceso, sería la noche más agria que habría experimentado. Bueno, la segunda.

- Segundo, y esto ya es egoísmo de mi parte, pero… ¿El vínculo, particularmente la parte de información es total, y constante? C-creo que no me incomoda del todo la parte de emociones y dolor, pero tengo pensamientos que quiero… no, que necesito guardar para mi. Tengo un estilo de vida peligroso, y hay cosas que necesito en el anonimato, también por tu propia seguridad.

La sinceridad refulgía pura en sus orbes grisáseos, que lo observaban seriamente. Habían aspectos de su pasado que venían al presente, y era su obligación que aquella carga fuese sólo suya. Aflojando un poco lo pesado de su semblante, completó.

- Yo soy Akira Tohsaka, el primogénito de la familia Tohsaka.


No estaba seguro de que conociera aquel apellido, pero en sus palabras se notaba el orgullo al pronunciar ese apellido. Era una familia de más de un milenio de antigüedad, y en los últimos años poblaron por las familias de magos, los rumores sobre cómo la última generación había quedado huérfana.


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Re: Pasados que no perdonan [Priv. Skye]

Mensaje por Skye D. el Jue Jul 27, 2017 3:19 pm

El dragón lanzó un leve gruñido cuando empezó a pasar su lengua por la zona de la herida del joven, el gruñido fue por el sabor metálico y salado de la sangre, aquello le despertaba ciertos instintos, sus ojos parecieron brillar con intensidad por un momento, con luz propia y las escamas del lomo se le erizaron por un segundo, produciendo un chasquido, como el de hojas secas arrastradas por el viento cuando volvieron a su posición original.

-No creo que esto te sane por completo, mi saliva no es milagrosa, solo sirve para curar heridas más leves, infecciones y cosas así, no te restaurará los daños internos de los órganos.- Respondió el dragón turquesa a la pregunta del joven, mientras alzaba la vista al techo cuando el otro empezó a reírse por las cosquillas que su lengua rasposa le hacía.- No seas niño… y no, prefiero aplicarla directamente.- Le dijo sobre lo de lamerle los dedos.

Tras hacerle aquel ofrecimiento y explicarlo lo mejor que pudo el dragón esperó la reacción del chico, parecía algo escéptico y al parecer lo que más le afectó fue aquello del beso, cosa que a Skye le hizo mucha gracia, pues él estaría más preocupado por compartir la sangre con el miembro que otra raza que un inocente beso. El joven pelinegro parecía tener dudas, era del todo comprensible. Tras terminar de lamer las heridas del otro, el dragón turquesa se pasó la lengua por el hocico, lanzando un leve resoplido, expulsando vapor helado por los hollares del hocico, escuchando al joven, si tan mal estaba no debería tener tantas dudas, además de que le había explicado sobre que el vínculo podía romperse.

-Claro, adelante. -Dijo mientras el dragón asentía con firmeza, escuchando al otro.- Sí, lo es.- Dijo afirmando las palabras del chico.- Es una unión íntima y personal… No como el sexo, pues eso solo es físico, yo te hablo de algo más profundo...Compartiremos pensamientos y sentimientos, al principio según tengo entendido resultará confuso, pero a medida que el vínculo se vaya consolidando, nos será más fácil compartir ese tipo de unión “íntima”. A mí no me importa compartir ese tipo de cosas, los dragones de Avalar compartimos prácticamente todo, no tenemos la misma idea de intimidad o recatos que la mayoría de las razas de bípedos.- Dijo con una media sonrisa.- Y no es un sentimiento de culpa, es la responsabilidad que todo dragón debe tener con aquellos que se enfrentan a la Oscuridad. Avalar no siempre fue un reino próspero y bueno, antes era gobernado por dragones oscuros que hicieron de él y de otros países infiernos de polvo y ceniza. No te preocupes, el vínculo no es definitivo, si ambas partes están de acuerdo, puede romperse, aunque lo prudente es esperar unos meses después de crearlo, puede que un año. -Dijo encogiendo las alas, después de todo, un año no es nada para un dragón. Cuando le expuso el segundo punto, Skye ya había respondido a medias a él.- Bueno, al principio como he dicho será imprecisa y fragmentada… no la podremos controlar, pero se que con la práctica podremos controlar los sentimientos o pensamientos que queremos transmitir al otro, excepto los más intensos y que podremos mantener guardados nuestros secretos. Además, no ahondaré en la conexión, no debes preocuparte por eso, pues si yo profundizo para conocer tus pensamientos tu sabrías los mismos y tengo cosas que también prefiero que sigan siendo personales...- Dijo algo ruborizado, ahuecando las alas algo avergonzado. Se rascó el morro, prefiriendo guardarse lo del celo… pues daba de echo que si al chico le afectaba aquello también él tendría una novia o novio con el que poder aliviar aquello.- Bien, Akira...- El dragón se sentó con firmeza sobre el trasero, haciendo palanca con la base de la cola y se cortó la palma de su garra derecha con una uña de la izquierda, mostrándole la palma con el corte hacia el otro, los ojos azules del dragón comenzó a brillar.- Tu decides, podemos hacer estoy salir vivo de aquí, o podemos probar suerte y morir de camino al hospital o a donde sea que quieras ir.- Expuso el dragón tranquilo, el cual parecía tremendamente tranquilo ante la idea de que el otro pudiera morir, pues al menos su conciencia estaría muy tranquila sabiendo que había echo todo lo posible por salvar al joven pelinegro.


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Re: Pasados que no perdonan [Priv. Skye]

Mensaje por Akira Tohsaka el Vie Ago 18, 2017 4:15 pm

Al menos en sus capas superficiales, su piel fue cerrándose gracias a las atenciones del dragón. Aún estaba lejos de encontrarse estable, pero al menos había dejado de sentir el horrendo tacto de sus interiores contra sus dedos. Apoyando la espalda sobre aquel banco abandonado, escuchó atento las explicaciones del dragón. Un par de gotas de sudor frío le recorrieron la frente, resultado del esfuerzo que estaba causándole apaciguar el dolor de aquella agria herida… y aún así, le quedaban dudas. Era un joven de extrañas prioridades

- Así que comparten todo, huh -exclamó con cierta curiosidad, y una mirada perdida en la distancia-. Los humanos hemos de resultarte muy fríos entonces, excesivamente recatados, reservados… resguardándonos entre nuestros secretos e intimidades.

Había cierto tono irónico y nostálgico en sus palabras. Escuchando aquella marcada diferencia cultural, es que caía en cuenta lo distantes que estaban las personas entre sí.

- Aunque, al menos para mi, creo que eso es parte de nuestro encanto. En lo personal, el poder descubrirnos poco a poco es lo que realmente me gusta de los humanos.

Concluyó luego, con una discreta sonrisa marcándole el rostro, era alguien que disfrutaba de develar los misterios capa por capa. Se secó la frente, y volvió a esconder su abdomen tras su camisa, con más intenciones de ocultar su piel que su herida. Él en particular se consideraba muy recatado, incluso para los estándares de los humanos. Abrió su palma, y se quedó viendo su pálida piel por unos momentos, removiendo los dedos lentamente.

- … Eres un ser noble, Skye. Aunque digas que no te importa, creo que debes estar pasando por cierto sacrificio al ofrecerle esto a un humano. Y lo agradezco.

Concluyó luego, son una serena sonrisa en el rostro. Se llevó las manos a uno de los pliegues de su saco, y retiró de allí un naipe. Parecía una carta corriente, algo brillante ante la luz, como si estuviese platinada, pero al recorrer su palma con una de sus esquinas, ésta se abrió con la misma facilidad que lo haría ante un bisturí. Se quedó unos instantes observando la herida, con la sangre fluyendo desde aquel corte, causando tal contraste con su piel blanquecina. Se tomaba unos segundos para prepararse mentalmente; el dragón dijo que ambas partes debían estar dispuestas, por lo que se estaba ocupando de disipar cada una de sus dudas, sólo por si acaso. Con una mirada determinada, le ofreció su corte, arrimándolo hacia aquella garra.


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Re: Pasados que no perdonan [Priv. Skye]

Mensaje por Skye D. el Jue Ago 24, 2017 5:52 am

Skye tenía el sabor a sangre y sudor en la boca, no era un sabor que le agradara especialmente y más sabiendo que aquella sangre provenía de un bípedo, de haber sido una presa podría hasta gustarle, no le desagradaba comer carne o pescado crudos pero viniendo de una criatura inteligente, con consciencia como eran los humanos y demás razas similares, resultaba un tanto desagradable. Empezó a lamerse una de sus garras delanteras, pasándose la lengua rasposa por las escamas, produciendo un sonido rasposo. Escuchó las palabras del otro, mirándole con sus intensos ojos azules mientras continuaba lamiéndose la garra delantera.

-Sí, así es, pero después de un año de estar viviendo con ellos y otras razas similares, más o menos he aprendido a respetar sus espacios personales y a seguir sus normas. Reconozco que aún me cuesta mucho, pero al menos lo consigo la mayoría de las veces...- Dijo encogiendo las alas, respondiendo después de lo que dijo Akira sobre que los humanos debían parecer fríos, reservados y demás. -Supongo...- Respondió dubitativo cuando el chico siguió hablando, diciendo que para él aquello de ser distantes y fríos era parte del encanto de ser humano, de irse descubriendo poco a poco.

Skye comenzaba a sentirse algo acalambrado, le pasaba siempre después de hacer ejercicio intenso o como en aquella ocasión una batalla, el uso de su aliento y el gasto de energía siempre solían afectarlo en época de celo. Con un leve gruñido sacudió la cabeza y abrió las alas, estirándolas y recogiéndolas varias veces, si se le enfriaban los músculos luego le costaría horrores poder alzar el vuelo. Vio como tras unos segundos Akira sacaba algo y se cortaba la palma de la mano, Skye no pudo evitar dar un pequeño respingo y lanzar un gruñidito de dolor, aunque hacía un momento él había echo lo mismo. Tras unos segundos, el joven pelinegro parecía dispuesto y preparado para seguir con aquello.

-Pon tu palma hacia arriba...- Pidió el dragón mientras él mostraba también el corte de su palma escamosa. Cuando Akira pusiera su palma hacia arriba el dragón posaría su garra con cuidado, de un tamaño similar a la mano del otro y sus heridas sangrantes quedarían juntas.- Bien, ahora seremos uno, en pensamiento y conciencia.- Dijo el dragón mirando a los ojos a Akira.

Un cosquilleo debería comenzar a recorrer la palma de Akira, aquel cosquilleo debía empezar a extenderse lentamente desde la mano al resto del brazo y de allí al cuerpo del pelinegro. Mientras tanto los increíbles ojos de Skye comenzarían a brillar con un color azul eléctrico. Aquel mismo color azul empezaría a surgir de la palma del dragón en cuyas escamas empezaría a dibujarse una serie de símbolos rúnicos, una especie de tatuaje que comenzaba a extenderse también por todo el cuerpo del dragón. El tatuaje se extendió por todo el cuerpo del dragón, en donde sus escamas eran turquesas el tatuaje era de aquel azul eléctrico, mientras que en las zonas púrpuras de su cuerpo, como las alas o el vientre, el color pasaba del azul al violeta, con una pequeña transición rosada. El tatuaje rúnico cubría todo el cuerpo del dragón, no iluminándolo como una bombilla, sino que más bien parecía remarcar sus músculos y formas. El tatuaje era ininterrumpido, excepto en una zona entre sus patas traseras, donde parecía cortarse o perderse en una hendidura disimulada, por donde debería estar el sexo del dragón. Posiblemente el tatuaje siguiera por allí y quedaría completo y cerrado. Tras unos segundos de aquel espectáculo luminoso, la sensación de calidez y cosquilleo que recorría el cuerpo de Akira se debía ir atenuando, pero de golpe debían de llegarle un montón de pensamientos y sensaciones, como la del suelo frío contra el trasero, pues Skye estaba sentado en el frío suelo. La de los músculos cansados, la de un calor y un mal estar producido por el celo que le causaba mareo, dolor de cabeza, nauseas y el calor centrado en cierta parte del cuerpo. Pensamientos incompletos y confusos, fragmentos de recuerdos y sensaciones, olores, sonidos que antes quizás no captaba. Skye parecía pasar por lo mismo, el contacto de las palmas de sus manos se rompió cuando el dragón retrocedió unos pasos, apoyándose en la palma herida lo que provocó una punzada de dolor que quizás ambos pudieran sentir. Skye se tambaleó como borracho por un momento, sacudiendo la cabeza y gruñendo para sí mismo, como si quisiera espantar algún pensamiento o sensación desconocido o desconcertante. Tras unos minutos pudo estabilizarse y permaneció inmóvil en el sitio, apoyado sobre las cuatro patas que mantenía separadas como si tratara de aguantar el equilibrio en un barco.

Junto a todas aquellas sensaciones, Akira debió haber recibido un gran chute de energía, más que suficiente para poder terminar de curar sus heridas y abandonar aquel lugar polvoriento y helado. Skye jadeaba un poco, entrecortada con la cabeza gacha, mientras sus patas y músculos temblaban un poco. Parpadeaba con la vista clavada en el suelo, tras unos segundos más, alzó la mirada y la clavó en su compañero de vínculo.

-Bien, tenemos que marcharnos… nos llevará unas horas o puede que días a acostumbrarnos a este estado... Con el tiempo aprenderemos a cortar el flujo de pensamientos y solo compartiremos lo que queramos.- Se pasó la lengua rosada por el borde del hocico.- Si quieres puedo llevarte un trecho, al menos para alejarnos...- Ofreció el dragón turquesa.


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Re: Pasados que no perdonan [Priv. Skye]

Mensaje por Akira Tohsaka el Mar Sep 05, 2017 9:40 pm

Al momento que aquel vínculo se formó, tuvo lugar precisamente lo que Akira quería evitar. El constante flujo de información intercambiada no sólo sobrecargó al joven, sino que abrió algunas puertas de la psiquis que él mismo había pretendido sellar. El pelinegro era una persona muy poco física, él era un ser emocional, espiritual; por lo que la información que compartió con el dragón se relacionaba mucho menos con su cuerpo, y más con su espíritu, sus memorias. Conceptos erráticos y abstractos, pero muy intensos, un gran vendaval.

Había un sentimiento primordial de donde el resto desembocaban, como si fuese el mismo eje bajo el cual el joven se sostenía: Responsabilidad, compromiso. Habían lazos fuertes que lo ataban a otras personas, había una carga muy pesada en sus hombros, pero también había entrelazado un agrio sentimiento. Culpa. No arrepentimiento, sólo una carga aceptada casi con resignación. Poco a poco, aquellas emociones empezaron a presentar una concepción más tangible: fugaces recuerdos se intercalaban entre sí, fluyendo unos sobre otros como una amalgama de colores difícil de separar.

“Es lo justo, Akira… ese título ya no te pertenece.”

Declara un tono firme y frío, surgiendo de una figura alta y recta.


“¡ENTONCES ME HUBIERAS DEJADO MORIR!”


Grita una fémina figura, roja y ondulante como un fuego descontrolado.


“¡Tranquilo, jefe! Ya nos reunirá el destino algún día.”


Exclama una voz tan alegre como nostálgica, mientras seis sinceras sonrisas se disuelven entre las sombras.

“Akira… ah.”

Suspira una voz de mujer, soltando gemidos que al tiempo se convierten en gritos. Luego un llanto, que concluye en un aullido agudo y poderoso. La última escena es una joven pálida, de inmensa melena rubia que cae sobre su cuerpo desnudo. Se encuentr aferrada al marco de una puerta, con un rostro apagado e inexpresivo, y el delineador goteando entre lágrimas sobre sus mejillas.

- Hoy decides, Akira -exclama en una voz ronca y quebrada-... No podrás a ser el héroe de todos.

Y mientras aquello acontencía en la psiquis del dragón, el pelinegro aferraba su cabeza con desesperación, brazos temblando y arqueado hacia el frente, tratando de cerrar esas puertas con todas sus fuerzas. No tanto por vergüenza, sino porque él mismo no podría soportarlo mucho más. Una vez que todo terminó, el chico se retiró sus lentes y llevó ambas palmas al rostro, soltando un largo suspiro.

- ...Woh.

Fue lo único que exclamó. Se retiró sus guantes, y observó por unos momentos sus palmas desnudas, guardando completo silencio, abriendo y cerrando lentamente sus dedos. Llevó la palma desnuda a su abdomen, cerrando los ojos, y el relajante frío apacigua las heridas. Los tejidos se cierran y lentamente, todo empieza a regresar a su lugar. El dragón podía sentir que parte del dolor seguía presente, pero ahora era muchísimo menor, podría moverse sin mucha dificultad. El antifaz se disolvió de su rostro, donde sus brillantes ojos carmesí se volvían de un gentil gris claro, sobre los cuales colocó sus lentes.

- Gracias, en serio.

Exclamó brevemente, con un rostro sereno y muy poco expresivo, hasta que sus orbes se abrieron cuando escuchó aquella oferta. Pensó unos breves instantes antes de responder.

- Bueno, no podría negarme a la oportunidad de volar -confesó con una leve sonrisa-. Agradecería si me alcanzas hasta la ciudad. Por cierto…

Pensó un momento cómo expresar su oferta, siendo un concepto bastante complejo. Aunque aquel lazo que ahora compartían no era poca cosa, por lo que había posibilidad de que él lo comprendiese.

- ¿Tienes…? Mmh, cómo decirlo… ¿Tienes algún temor, adicción, fobia, que quieras dispensar? No es fácil de explicar pero, ‘robar’ defectos de las personas es una de mis especialidades. Creo que sería una buena forma de devolverte este favor.


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