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Saltos Oniricos ~

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Tema Privado Re: Saltos Oniricos ~

Mensaje por Chrom el Vie Jun 09, 2017 11:37 am

-Vamos... ¿Acaso me he oxidado...? ¡¡Estoy para el arrastre...!!- Suspiró el peliazul mientras se dejaba caer de forma pesada sobre su cama, en el hogar Tohsaka. Se encontraba de lo más exhausto, gotas de sudor eran visibles en su rostro, deslizándose de forma sutil por sus mejillas y sien. Una mueca molesta se encontraba dibujada en su rostro mientras reposaba su cuerpo cansado sobre la suave colcha, mientras chasqueaba una y otra vez la lengua con resignación -Ni aun entrenando toda la noche soy capaz de mantener mi ritmo de antes... Me he ablandado...- Decía a regañadientes para sí mismo, molesto y con un tono de voz ciertamente lleno de pesar. El constante Tic Tac del reloj que tenía a su lado, situado sobre la mesita de noche que tenía justo a un costado de la cama, pegada a la pared, lo ayudó a mantener su frustración alejada para centrarse en otra cosa al llamar su atención. Ojeó con curiosidad dicho reloj, el cual marcaba una temprana hora en la mañana, esa hora en la que la noche comienza a esfumarse y a dejar entrar por la ventana los tenues rayos de luz del sol que caracterizaban al amanecer -Quizás... Me sobrepasé entrenando. Claro, ya no tengo a nadie a mi lado que me controle el horario... ¿Cierto, Lissa?- Balbuceaba en susurros apenados, mientras alzaba hacia el techo su brazo derecho a la vez que extendía la mano, como si quisiera hacer llegar de dicha forma aquellas palabras a su hermana pequeña, la cual se encontraba en el Más Allá lo más seguro...


-Pero no os preocupéis. Me cuidan muy bien en este lugar... Además...- Continuaba hablando para sí mismo, pero con la intención de mantener una conversación unilateral con ambas de sus hermanas en el cielo, como si de veras creyera firmemente que aquellas palabras estaban siendo escuchadas por ellas -... Jamás olvidaré esos momentos que pasé con ustedes... Daré mi mejor esfuerzo para volver a... *Yawn*... Encontrar nuestro preciado emblema... Ya verán... Así que descansen en...


Segundos después, el peliazul se encontraba sumido en un profundo sueño, uno bien profundo gracias al cansancio acumulado del chico... Y, de alguna forma, coincidiendo con el sueño de otro individuo en el mundo... Conectando sus mentes por aquel instante.


Viviendo la misma fantasía, el mismo sueño, las mismas experiencias. Ambos


Música Ambiental (Emotiva QwQ (?)):


1º Sueño Enlazado


Chrom se encontraba a la tierna edad de 10 años, disfrutando aquel soleado día de la compañia de su hermana mayor Emmeryn y de su hermana menor Lissa. En aquel entonces, el chico se trataba de un niño algo travieso y juguetón, aunque a su vez algo llorón. Desarrolló algo de dependecia hacia su hermana mayor, la cual lo mimaba y jugaba con él a todas horas. Amaba tanto a sus hermanas que haría cualquier cosa por ellas... Desde la muerte de sus padres, dichos hermanos comenzaron a apoyarse los unos en los otros, formando aquel íntimo y fuerte vínculo que los unía de forma inquebrantable. Chrom ayudaba en ocasiones a Lissa cuando ésta sufría acoso por parte de otros niños, metiéndose él a su vez en problemas con ellos y desencandenando una pequeña pelea de niños. Amaba en aquel entonces la Paz con la misma intensidad que lo hacía hoy en día, pero no podía permitir que otros chavales abusaran de su paciencia y de la de su hermana así como así... Aunque todo acababa en un desenlace neutro, con Chrom algo magullado por la paliza que solía recibir en esas situaciones, y con su hermana mayor Emmeryn interfiriendo y zanjando la pelea con palabras autoritarias. Los otros niños huían llegados ese punto, y todo concluía con la hermana mayor reprendiendo al mediano, el cual se disculpaba mientras lidiaba disimuladamente con el agradecimiento de la menor... Pero vivían una vida feliz en aquel entonces. Una la cual el chico no quería perder en ningún momento...

Y aquel día, como había dicho, el peliazul se encontraba pasando el rato con sus hermanas en un parque popular del lugar, al cual acudieron para pasar un buen rato juntos. No sin antes Emmeryn habiéndoles contado uno de esos cuentos de los que tanto les gustaba escuchar a los críos, uno que relataba las andanzas de Marth, el héroe del cual se dice que, junto a sus preciados amigos los cuales conoció durante su largo viaje, salvó el mundo de la tiranía y poder de un demonio recién surgido: Grima. Dichas historias que aparentaban ser de fantasía, aún así, fascinaban en demasía a los dos niños a los que las relataba con frecuencia. Y minutos después de haber contado una de esas historias a sus hermanos, Emmeryn se encontraba llevándolos a que se divirtieran a aquella especie de parque temático.

-¡Hermana! ¡Hermana! ¡Mira! ¡¿No son eso, "caballos"?!- Exclamaba el joven Chrom unos pasos más avanzados de las hermanas, las cuales se encontraban en medio de una conversación algo afable y fuera de contexto en aquel instante, mientras éste señalaba con cierta energía y con el dedo índice de la mano derecha una especie de atracción, la cual giraba sin cesar con niños montados sobre lo que parecían ser "mini-carruajes" llevados por caballos.

-Claro, Chrom. ¿Acaso quieres montarte en uno?- Respondió ante aquello la hermana mayor con una sonrisa serena y paciente, con aquel tono de voz tranquilo y maternal que tanto la caracterizaba en aquel entonces, mientras llevaba a Lissa de la mano, la cual parecía haberse contagiado del brillo en los ojos que se podía vislumbrar en los del peliazul al decir aquello.

-¡Sí, sí, por favor! ¡Quiero montar! ¡Quiero montar!

Un par de minutos después se encontraba lleno de felicidad y diversión, esbozando una sonrisa de oreja a oreja mientras daba vueltas montado en uno de esos pequeños carruajes a la atracción una y otra vez. Saludaba de forma alegre con la mano a sus hermanas cuando circulaba por donde éstas se situaban, mientras hacía gestos torpes pero enérgicos con las riendas que tomó durante ese trayecto entre sus zarpas, como si tratara de simular que era él quien giraba alrededor de la atracción por propia voluntad, dirigiendo a los caballos para que ello ocurriese... Hasta que finalmente, el traqueteo cesó. Finalizó aquel lapso de la atracción, por lo que era el turno del peliazul para bajar de ella y dejar sitio a otro niño más que quisiera disfrutarla. Pero se topó en ese entonces con un problema, algo frustrante...


Sus hermanas habían desaparecido.


-E-Emmeryn... Lissa... ¡¿Dónde estáis...?! ¡Quiero bajar!-
Se aquejaba con pesar y ciertamente desesperado el chico, mientras se podía ver cómo los ojos comenzaron a cristalizarse, bañados en lágrimas que clamaban por salir por el terror que sentía en ese momento. Hasta que, aparentemente, su salvadora había llegado. Pero no se trataba de Emmeryn.

-¿No sabes bajar solo?

-¡C-Claro que sé! Pero...

-
Yo siempre bajo sola- Comentaba aquella misteriosa chica que acababa de aparecer frente a sus ojos, aparentemente orgullosa mientras pronunciaba dichas palabras, haciendo que el pequeño Chrom adoptara una expresión en ese instante, en vez de triste y aterrada, una más molesta y desafiante, secándose con el dorso de sus manos los lagrimales húmedos mientras hablaba la chica, con el párpado y lo que rodeaba en sí sus azulados ojos levemente rojos -
Si no sabes... ¡Puedo enseñarte!

-¡N-No necesito tu ayuda! ¡Puedo valerme por mí mismo!- Vociferó el peliazul en ese instante de forma algo infantil pero molesta, mientras se mentalizaba discretamente, tomaba un par de bocanadas enormes de aire reuniendo con ello valor, y se disponía a pegar un gran salto fuera de aquel pequeño carruaje. Sin embargo, en aquel acto la punta de su pie izquierdo chocó con el filo de la puertecita de dicho carruaje, desestabilizándolo en el aire y haciendo que cayera de bruces contra el suelo, situándose a los pies de la misteriosa chica, de la cual le era imposible al niño divisar su mirada, como si aquella zona de su rostro estuviese eternamente borrosa, sin poder identificarla como era debido... -... No es... Justo... ¡Meryn...!- Sollozaba el chico, visiblemente dolorido por haberse golpeado en la caída el codo izquierdo y la rodilla derecha, los cuales se encontraban al rojo vivo. Fue entonces cuando resoplando levemente, el pequeño Chrom se sentó con las piernas y brazos cruzados, alzando el rostro hasta observar el de la chica aún ciertamente molesto, y comenzando a dirigirse a ella entre pequeños refunfuños mientras retenía con cierta dificultad las lágrimas de dolor que deseaban resbalar desde sus ojos por sus mejillas -¿Ves...? ¡T-Te dije que... arreglármelas yo solo...!

Aunque lo que el chico no sabía en aquel instante era que... "Aquel día, bajo aquel esplendido sol… podría ser el comienzo de una nueva relación".



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Tema Privado Re: Saltos Oniricos ~

Mensaje por Chrom el Sáb Jun 10, 2017 10:56 am

Música Ambiental <3:


1º Sueño Enlazado


El pequeño Chrom se encontraba al borde del llanto de nuevo, en aquel instante no por la falta de sus hermanas, sino por el dolor que estaba sintiendo en su codo y rodilla... Pero trataba con todas sus fuerzas retener las lágrimas, al fin y al cabo no quería parecer un llorón frente a una niña. Al ser niño, debía mostrarse siempre fuerte y valiente frente a las damas, o al menos así lo educaron en el palacio... Pero con sus hermanas aquel hecho cambiaba: Podía llorar a su lado tranquilo, desahogarse en Paz de alguna forma, no sentía esa "obligación" de mantenerse fuerte mentalmente con ellas como lo sentía con las demás niñas con las que se topaba... Sin embargo, aquella embarazosa situación que estaba viviendo el peliazul al tratar de no romper a llorar por el dolor se vio interrumpida por aquella chica misteriosa, la cual de rodillas se dispuso a... Usar su saliva para curar las heridas del niño, esparciéndola por las zonas dañadas y formando con ello una especie de "capa salival", la cual de alguna forma hizo que cesara en parte el dolor punzante que sentía en esos lugares el chico. Aun así, la sorpresa que éste sintió al verlo seguía siendo notoria -¡Q-Qué haces! No necesito... Tu ayuda...- Susurró con lo último, observando ya en ese entonces curioso a la extraña, la cual de pronto se encontraba ayudándolo de la nada... Su expresión tornó a ser de una molesta y desafiante a una más sorprendida, inexpresiva, ya con su curiosidad puesta sobre la chica. ¿Qué hacía en aquel lugar, y quién era...?

-Ashia, Ashia...¡Ashia!- Se escuchó en ese entonces a lo lejos una voz madura femenina reinar en el ambiente, clamando un nombre por el cual parecía responder la chica misteriosa. "Ashia... Jamás escuché un nombre tan raro antes", pensó el pequeño peliazul para sí mismo, mientras observaba cómo la chica dirigía su atención en ese instante a una mujer, la cual supuso el chico que sería su madre. Comenzaron a tener una conversación sobre crepés y dulces algo afable, a la vez que confusa para el chico. Pero tal imagen maternal-filial le trajo de nuevo aquel hecho doloroso, el cual había olvidado parcialmente por la entrada en escena de aquella niña misteriosa: La ausencia de sus hermanas. Se puso finalmente de pie al ver que se percató aquel par de su presencia, haciendo en ese instante una leve reverencia hacia ella como señal de respeto, para entonces una vez haberlo hecho comenzar a girar sobre sí mismo y a dar pasos lentos a su alrededor, en una busca algo perezosa pero frustrante de Emmeryn y Lissa -¿Dónde os encontráis...? ¿Dónde os habéis ido?- Balbuceaba para sí mismo Chrom, buscando con la mirada por todas partes, ignorando con cierta sutileza a madre e hija mientras mantenían una conversación ambas... Hasta que se vio interrumpido por la intrusión de nuevo de aquella chica, la cual le estaba ofreciendo un cacho, aunque pequeño, del crepé de chocolate blanco que le dio su aparente madre.

-¿E-Eh...? ¿Esto es para mí?- Balbuceó el peliazul al ver cómo ponía frente a sus ojos aquel trocito de pastel. Aunque pequeño, se veía de lo más delicioso, y debía admitir el chico que en aquel instante se le estaba haciendo la boca agua -Bueno, si quieres... ¡Lo probaré!- Exclamó, tomando aquel trozo y comenzando a saborearlo lentamente, pringándose las comisuras de la boca y las yemas de los dedos de aquel chocolate blanco -... Me encantan los premios~~...- Dijo el chico para sí mismo en voz baja, con la boca llena y embelesado del increíble sabor de aquel pastel. En parte, quería imitar la reacción divertida que la chica estaba haciendo hacía segundos mientras saboreaba ella de su trozo de crepé... Una media sonrisa se dibujó en el rostro del pequeño Chrom, con la imagen de sus hermanas aún presente en su mente, pero siendo poco a poco ensombrecida por el buen sabor de aquel crepé y por la energía que irradiaba en todo momento aquella misteriosa niña de pelo azul... "¡Oh, pelo azul!", se percató finalmente el chico de aquello, lo cual había ignorado hasta entonces por la constante preocupación que sentía gracias a la desaparición de sus hermanas. De pronto, una comodidad creciente creció en su interior. ¿Por qué? Pues se trataba de una manía que tuvo desde bebé: Siempre se llevaba bien con las personas que tenía su mismo color exótico de pelo, ya que en parte se sentía más unidas a ellas por aquel rasgo, por infantil y extraño que aquello sonara.

Una sonrisa cada vez más grande y en crecimiento se atisbaba en el rostro del chico, mientras observaba con cada vez mayor seguridad y curiosidad el de la chica, en el cual seguía sin distinguir bien los ojos... Como si no los tuviera, y aquello le estaba incomodando ya que le estaba resultando imposible hacerse una idea clara de cómo se veía y cómo la identificaría de ahora en adelante al no conocer cómo eran sus ojos... Pero acabó por apenas darle importancia, dichas dudas siendo apartadas a un lado por la increíble fuerza y rapidez con la que la chica lo tomó de la muñeca, llevándolo en dirección a un banco vacío para sentarse en él a disfrutar de sus crepés
.

Casi se le cae al niño el suyo propio con aquello, pero por suerte tuvo los suficientes reflejos para atraparlo en el aire antes de que cayera al suelo, aferrándose a él mientras corría tras la chica sujeto a ella, y con la mano que sujetaba el crepé llena de chocolate por haberlo estrujado en ese esfuerzo porque no tocara el suelo -¡Eh, tranquila! ¡Ya voy, ya voy...!- Balbuceaba en voz alta el peliazul, algo rojo por aquel acto tan sorprendente de la peliazul. No sabía actuar en esas situaciones tan extrañas y extravagantes, ya que no solía toparse con muchas niñas que tuviesen tanta energía al fin y al cabo. Al pertenecer a la "realeza" de su país, vivió codeándose hasta entonces de damas que sabían en mayor o menor medida mantener la compostura y el temple... Pero aquella no se cortaba en nada, tenía tanta energía al parecer que no podía hacerlo... Lo cual, de alguna forma, agradaba y llamaba bastante la atención a Chrom, quien se encontraba manteniendo el ritmo a duras penas de aquella enérgica chica.

.....


-Entonshes, ¿fte shamas "Ashia"? Qué nombfe máf... "rarof"...- Comentaba el peliazul ua vez ya sentados en aquel banco juntos, con la boca llena de aquel último trozo que disfrutó de crepé, saboreándolo mientras conversaba, tragándolo finalmente para continuar como era debido con la charla -Mi nombre es Chrom, g-gracias por haberme ayudado antes con las heridas, y por el crepé- Agradecía en ese instante el peliazul algo avergonzado, ya que no le gustaba deber favores a nadie ni tener que agradecerles nada, al fin y al cabo quería ser siempre él el que ayudaba a los demás, no al revés. ¡O al menos aquella era su mentalidad en aquel entonces! -... ¿Y la de antes era tu madre? Se ve muy buena contigo, ¿a dónde fue?- Prosiguió, en ese entonces con un tono algo lleno de admiración y cierta envidia, ya que claro, él no tenía madre, tan sólo tenía a...

-¡Oh, claro! ¿Viste a mis hermanas?- Preguntó con un tono de lo más preocupado y algo nervioso, cambiando la expresión ociosa que llevaba en ese momento a una algo más seria y levemente preocupada -Las he perdido... No sé dónde pueden estar. Ambas son rubias, una me supera algo más de medio metro y se ve más mayor de lo que en verdad es, la otra parece una bebé que acaba de aprender a caminar de lo infantil que es...- Comenzó a describir a sus hermanas, con la descripción de Lissa algo alterada por sus propios pensamientos burlones, tachándola de bebé con cierta picardía juvenil -... No sé donde han podido irse...





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Tema Privado Re: Saltos Oniricos ~

Mensaje por Chrom el Lun Jun 12, 2017 3:34 pm

El niño comenzó a poner una serie de muecas extrañadas y confusas ante la curiosa historia que le comenzó a relatar de aquella forma tan extravagante Ashia, explicando el origen de su nombre, el cual aparentemente significaba "Esperanza" en una lengua desconocida para el chico, y además de eso resaltando la rareza del propio nombre del peliazul -¡E-Eh, no quise decir que no me gustara el nombre sólo porque sea raro! Es simple, se ve raro y ya está...- Balbuceó algo cortado el niño al ver que la chica se molestó algo con aquel comentario que hizo hacía unos segundos, para entonces adoptar él mismo una actitud agresiva, poniéndose a la defensiva de forma algo brusca ante lo que dijo la chica de su nombreChrom es un nombre normal, no como el tuyo! ¡¡Hmpf!!- Exclamó visiblemente molesto y enfurruñado el niño a Ashia, mientras se cruzaba de brazos mientras decía aquello y tornaba su rostro al lado contrario al que se encontraba la chica con la que conversaba. Quizás estaba exagerando un poco en aquel instante con tanto enfado, pero era una pequeña estrategia infantil del niño para ponerse en igualdad de condiciones que la chica a la que molestó hacía nada y, quién sabe, ¡lograr que incluso fuera ella quien se disculpara en todo aquel asunto...!


Pero no tenía tiempo para esos juegos de niños. Nada más escuchar cómo la misteriosa chica retomaba el tema de sus hermanas desaparecidas, la actitud a la defensiva de Chrom cambió a una mucho más consecuente y cooperativa con la niña, dirigiendo de nuevo en el instante que la escucha hablar de sus hermanas la mirada a la suya, la cual seguía siendo invisible para el chico, como si los ojos de aquella niña fueran demasiado borrosos para diferenciarlos del resto del rostro, con una expresión notoriamente preocupada e intranquila. Se preocupaba mucho por sus hermanas, al fin y al cabo las había perdido en circunstancias de lo más extrañas y desconocidas: En una sola vuelta de aquella extravagante atracción llena de carruajes y demás, había pasado de disfrutar de un rato agradable en compañía de sus seres más queridos a encontrarse sumergido en una soledad casi aplastante... O al menos una breve, ya que se disipó aquella carga sobre los hombros que era aquella soledad para él cuando apareció rápidamente en escena Ashia con su energía y alegría constantes. En parte, debía agradecerle aquel hecho. Aunque fuera mentalmente. "... Gracias por no haberme dejado solo ahí, Ashia..."


Pero en ese mismo momento, cuando el pequeño Chrom ya estaba dando por perdida la posibilidad de que aquella chica pudiera saber algo sobre el paradero de ambas de sus hermanas, el interés repentino que mostró tener ésta por la descripción que le dio en ese mismo instante de Lissa hizo que sobresaltara levemente al peliazul, sorprendiéndose por la energía y rapidez con la que hablaba aquella chica, pero cambiando sin demora su expresión a una mucho más alegre y motivada gradualmente. Al fin podría seguir el rastro de sus hermanas. Y cómo no hacerlo, después de la increíble descripción física que le hizo a aquella niña de cada una de ellas, ¿cierto? Ignoró el hecho de que todo el rato la chica estuviese intentando medirse con su propia altura situándose a su lado, para entonces seguirle el paso y averiguar dónde podrían encontrarse sus preciadas hermanas.


Siguió el paso de la chica al ver cómo le indicaba ésta misma de hacerlo, atravesando parte del parque temático, observando de reojo las diferentes tiendas que poblaban el lugar y el buen ambiente que había en general.


Oye ¿Y porque no estas con ellas?


-¿Eh...? O-Oh... Desaparecieron de la nada. Las perdí de vista mientras me montaba en esa atracción de la que no me pod--- ¡E-En la que nos conocimos!- Se cortó a sí mismo el peliazul mientras respondía a dicha pregunta de la niña, ruborizándose de forma leve pero aún así algo notoria por la vergüenza de casi haber admitido que no podía bajar por sí mismo de aquella máquina giratoria tan extravagante de antes -Bueno... Viniendo de Lissa, podrías tener razón y quería llevarse toda la diversión para ella sola... ¡Pero no creo que Emmeryn me hubiese dejado solo para llevarla al circo...! Es mi... Hermana mayor, y es muy responsable. Por eso me suena muy raro lo que dices... No creo que...- Dudaba seriamente el pequeño Chrom, adoptando una postura exageradamente reflexiva al cruzarse medianamente de brazos y tomar su propia barbilla entre los dedos índice y pulgar derechos, todo aquello mientras seguía el paso de Ashia y se esforzaba por pensar sobre aquel asunto. No podía ser verdad, Lissa podría ser algo pícara, pero jamás lo dejarían solo a su suerte sólo para asistir a una actuación de circo ambas...


-Oh, mi nombre no significa nada. Tan sólo es "Chrom", simple y a secas- Respondía a la duda que se le pasó a la niña por la mente mientras se dirigían ya más cerca al circo y su cola, para entonces notar cómo el paso de la misma chica que lo acompañaba aminoraba bruscamente el ritmo hasta notar como... Como si estuviese paralizada. Tocándole con cierta curiosidad el hombro con su dedo índice repetidas veces, comenzó a llamarla por su nombre visiblemente confuso.



Música Ambiental <3 (opcional):





-¿A-Ashia?

-Chrom...

-¡Ashia! ¿Te ocurre algo?

-¡¡CHROM!!

-¡¡ASHIA!!


Le grita en ese momento al oído, tratando de traerle de vuelta al mundo real, ya que parecía como si aquella chica hubiese entrado en una especie de trance en ese mismo momento. Por suerte, al hacer aquello y zarandearla una y otra vez tomándola de ambos hombros notó cómo volvía al parecer su consciencia al fin a la normalidad, tardando unos segundos en establecerse de nuevo, como si estuviese en un micro-shock por lo que le acababa de ocurrir, hasta de pronto volver a adoptar aquella actitud enérgica y alegre de antes, como si no hubiese ocurrido absolutamente nada, y llevarlo casi por la fuerza hacia una especie de tienda extraña y misteriosa. Observó que se dirigían con rapidez hacia una en la cual residían pilares y pilares de libros diferentes, como si los estuviera vendiendo aquella anciana que se encargaba de llevar seguramente la tienda.


Ashia tomó la iniciativa de hablar con la anciana ella mientras Chrom se limitaba a observar a la niña aún confuso y algo sorprendido, ya que acababa de vivir una situación, de nuevo, de lo más extraña. Aparte que seguía sin poder verle los ojos en el rostro, como si la chica pudiera ver perfectamente sin ellos y de dicha forma no pudiera el peliazul identificar su expresión por completo, también ésta misma chica entraba en... ¿Trances momentáneos...? De los cuales salía a los segundos o al par de minutos para luego seguir actuando como siempre... Todo aquel asunto comenzaba a resultarle de lo más extraño al chico, al cual en ese mismo instante de reflexión interna lo invitaba la anciana dependienta a sentarse junto a la niña, ambos con libre elección de la historia que preferían escuchar. La mayoría de la conversación que mantuvo aquella niña con la dependienta la ignoró el peliazul, ya que estaba más centrado en buscarle un por qué a lo que ocurrió apenas un par de minutos atrás... Y de repente, ambas se encontraban atentas a él mismo, a la espera de alguna idea por la cual se base aquella anciana para que les contara a ambos una historia de entre toda su colección.



-¡O-Oh! Ahm... ¿Qué tal una historia mítica? De algún monstruo fantástico de esos...


-Así sea, pues. Hace mucho tiempo, en un reino muy, muy escondido en los bosques del norte, muy pequeño pero a la vez de gente muy noble de corazón, su reina cayó enferma...


Historia:
Un principito de 10 años, de cabellos igual de azulados que sus ojos y muy pero que muy parecido a ti, jovencito, se aventuró en el espeso bosque en el que se situaba el pequeño reino en el que vivía. Su hermana mayor, la reina de dicho reino, cayó muy, muy enferma... Todos los doctores de mayor de renombre tanto de la zona como de otros países lejanos acudieron en la ayuda de la pobre mujer, pero todos se temían que la enfermedad que la atormentaba día tras día era totalmente desconocida para ellos, por lo que no conocían realmente una cura para su desdicha.


Sin embargo, un día, cediendo a la desesperación, la corte real decidió contratar a un chamán famoso en el lugar por ser de lo más misterioso a la vez que... "único", se podría decir. Ese mismo chamán acudió a palacio, observó a la hermana mayor del principito de cabello y ojos azulados, le tomó la temperatura, le hizo tomar unos brebajes y observar cómo reaccionaba a ellos... Hasta que, tras una tarde de llena de pruebas sin sentido para los ojos de la corte real, la cual se arrepentía cada vez en mayor grado de tal decisión que tomó, el chamán apareció ante el principito y su hermana pequeña.


"Sólo hay una cosa en este mundo que puede salvar a vuestra hermana", le comentó en ese instante el misterioso chamán, acercando su maloliente rostro a los de los niños, "... Y esa cosa se trata de la Flor de la Vida, de la cual sólo se escucha en leyendas las cuales aseguran se ve custodiada por un temible lobo de fuego, el cual no dudará en acabar con los que traten de arrancar dicha hermosa flor de la tierra en la que florece cada amanecer"


"¿Y cómo podemos dar con ella?", preguntó en ese instante el principito, sacando pecho y adoptando una voz tercamente valiente.


"... En lo profundo de vuestro característico bosque se halla una de esas Flores de la Vida. Pero ten cuidado, joven, ya que un lobo de fuego se encuentra custodiándola a todas horas", le avisó en ese instante el chamán, mientras se encaminaba fuera del palacio al pronunciar dichas palabras con cierto misterio en su tono de voz.


"¡¡No temas, Lissa!! Me haré con la Flor de la Vida en un santiamén. Aguarda con nuestra hermana hasta que regrese", tranquilizó aquella noche el peliazul a su hermana pequeña, mientras se escabullía de la guardia real como podía y se adentraba equipado únicamente con una pequeña espadita y su traje de noble con capa azul en aquel siniestro y peligroso bosque.


Pasó por mucho, sí, por mucha hambre, mucho miedo, mucho recorrido que torturaba con cada vez más insistencia sus ya de por sí doloridos pies... Pero finalmente, tras un par de horas de expedición, consiguió toparse con un enorme río, uno de lo más ancho, profundo y de caudal más fuerte de lo que te puedas imaginar. Daba miedo el sólo observar cómo sus aguas lo transitaban con tanta agresividad. Pero, oh... Si viérais la sonrisa llena de felicidad de aquel renacuajo al presenciar con sus ojos azules una pequeña flor de color blanca por completo erguirse sobre un pequeño montículo de piedra situado en medio de ese enorme río... Efectivamente, era tal y como describían todas y cada una de las leyendas que hablaban de esa flor: Blanca por completo, con un brillo propio que incluso destacaba por la noche, y aquello podía notarse ya que en efecto, el chico se topó con aquella flor de noche, a oscuras y con la luz de la Luna llena como única fuente de iluminación; Y con rayas marrones cortar simétricamente cada pétalo de aquella flor, que en total se contaban de 7 pétalos geométricamente bien repartidos.


Estaba decidido. El principito se haría con aquella flor cueste lo que cueste, y su hermana mayor se pondría bien de nuevo. De todas las formas que pensó para poder llegar hasta ese montículo de rocas, el cual se encontraba perfectamente situado en el medio de aquel río, decidió optar por la que más loca parecía ser: Zambullirse pasos más allá del montículo en el río, y nadar con todas sus fuerzas hacia la otra orilla, dejando que la inercia del río lo arrastrara hacia dicho montículo y pudiera aferrarse a él y tomar la flor. Como se encontraba justo en medio de aquel río, podría hacer lo mismo de camino de vuelta, antes de que cayera en los rápidos que continuaban aquel tramo del río... Como si fuera aquello una especie de "línea límite", que si la traspasaba... El niño no lo contaría.


Si supiérais el coraje que tuvo el principito en ese instante. No dudó un segundo, se adelantó corriendo por la orilla del río hasta creer ya encontrarse en el punto correcto por el que zambullirse en él y poder dejarse medio llevar por la corriente mientras nada hacia delante, topándose de dicha forma con aquel montículo sobre el que se hallaba la Flor de la Vida... Y lo hizo, se topó con él. Pero con más fuerza de la que pensó, me temo...


Consiguió aferrarse a la flor y arrancarla de aquellas rocas, pero no se pudo aferrar a éstas también a tiempo, por lo que su torso chocó con ellas, alejándolo del montículo con flor en mano y observando con cierto pavor cómo las aguas gélidas de aquel violento río lo arrastraban a... ¿Su perdición? Los rápidos lo aguardaban cada vez más cerca... Y su fin ya se veía próximo. El fin del principito...


¿O cómo seguiría la historia...? Os recuerdo, niños... ¡¡Esta historia se trata de seres mágicos!!


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Tema Privado Re: Saltos Oniricos ~

Mensaje por Chrom el Jue Jun 29, 2017 2:34 pm



El pequeño Chrom se encontraba sumerso en la historia que les estaba contando a Ashia y a él aquella anciana de apariencia amable. Había captado desde el principio de la historia la atención de ambos niños, sobretodo la del peliazul al decirle que el principito realmente se parecía a éste. Puede que fuera una simple estratagema para captar el interés del chico, o si en verdad la historia compartía sus rasgos faciales... Pero el niño no se planteaba tales trivialidades en aquel momento, su atención estaba completamente dirigida a la historia que ambos estaban escuchando. Un cúmulo de emociones y opiniones contrariándose a sí mismas tomaban lugar en su interior a medida que avanzaba el relato, sintiendo en un principio pena y admiración por aquel pequeño príncipe para luego dicha empatía pasar a manos de la loba, la cual acababa de perder al ser que más amaba en el mundo por los actos ignorantes del chico... No sabía de qué lado ponerse en aquella historia. Ambos tenían motivos por los que luchar, ambos tenían remordimientos internos, ambos tenían una necesidad insana hacia la Flor de la Vida...


Sin embargo, había algo crucial que Chrom observó que diferenciaba a ambos casos, tan semejantes entre sí: Se trataba de la pérdida del ser amado por la loba de fuego. Su pareja ya había perecido en el momento en el que el principito se llevó consigo la flor, y realmente lo que le movía era un sentimiento de venganza inquebrantable. Y sin embargo, el príncipe hacía todo aquello para salvar a sus seres más queridos, concretamente a su hermana mayor... La empatía que sentía el peliazul en ese instante por la loba de la historia era incomparable, podía sentir su impotencia y rencor hacia el causante de la muerte de su amado a medida que la anciana avanzaba con la historia. Sentía su furia, pero aun así también sentía la desesperación que movía en todo momento al pobre principito. Sus motivos eran nobles, quería salvar a su hermana mayor de la posible muerte con aquella Flor de la Vida, acabando con la del ser querido de la loba sin querer, sin tener conocimiento de ello...



Oye pequeños, debo atender a este señor, que estaba esperándole desde antes de que vosotros llegaseis…


-¡¡Joooh!!- Se aquejó en ese instante el pequeño Chrom de forma infantil y algo inocente, visiblemente molesto y refunfuñando sin parar, mientras miraba con ojos de cachorrito a la anciana de forma suplicante viendo si de esta forma conseguía convencerla para continuar con el relato, ya que en ese mismo momento los estaba dejando tanto a él como a Ashia en vilo, sin saber la continuación de la historia en el momento de la verdad. Una mueca de fastidio infantil se dibujó en el rostro del peliazul al ver que la anciana insistía en no poder continuar con la historia, sino que volvieran más tarde, cuando ya hubiese atendido al cliente del que hablaba -Joh... Supongo que volveremos después...- Asintió ante lo que dijo su compañera de relato ante la proposición de ir a por una especie de "granizado", una bebida que seguía sin sonarle mucho al chico en ese instante, levantándose pesadamente del asiento y caminando lentamente junto a ella hasta la salida -Volveremos luego, señora. ¡T-Téngalo por seguro!- Dijo a últimas como despedida antes de abandonar por completo la tienda, volteando un poco su rostro y mirada de forma que observaba de nuevo a la dependienta de reojo, para entonces continuar con su caminata junto a Ashia por el parque temático.


Escuchó entonces las palabras de la chica en ese momento, mientras se encontraban caminando el uno al lado del otro y con el peliazul perdido en los pensamientos de su mente, sumergidos nuevamente en el relato que les contó a medias la anciana anteriormente, reflexionando sobre éste y tratando de determinar ambos bandos, cuál era más bueno y cuál tenía menos razones por las que querer la Flor de la Vida, etc... La pregunta de su nueva amiga lo sacaron de aquel breve trance interno en el que se había sumergido desde que abandonaron la tienda, asintiendo de forma enérgica ante ésta -¡C-Claro, me estoy divirtiendo mucho!- Respondió con cierta emoción, dejando ver un poco de alegría renovada a través de sus orbes azules, los cuales la miraban, aun sin poder identificar sus ojos por extraño que le pareciera al chico, con agradecimiento por haber hecho que se olvidara por un momento de... "M-Mis hermanas... Aún no las hemos encontrado...", la expresión alegre y enérgica del pequeño se tornó en ese mismo momento a una más sombría al recordar la desaparición repentina de sus hermanas, torciendo su propia mirada para dirigirla en ese breve momento al suelo, algo decaído por no saber dónde se encontraban y por qué lo dejaron sólo. Un vacío se hacía notar en su interior, en su pecho más exactamente... Pero no iba a permitir que la tristeza volviera a invadirlo, que la incertidumbre volviera a reinar en él.


-... ¿Dónde vivo...? ¿Cuantos años...?- Balbuceó para sí mismo mientras continuaba caminando al lado de Ashia cabizbajo, meneando la cabeza de forma brusca al darse cuenta de ello para entonces volver su rostro al de la chica, fingiendo una sonrisa leve y una mirada algo más iluminada -¡O-Oh! Pues...- Comenzó a sacudirse el cabello con la mano izquierda por la parte de su nuca en señal de torpeza y duda, mientras su expresión se tornaba a una más torpe aunque alegre -... Mis hermanas y yo... Vivimos en un palacio enorme. ¡Será porque ella es alguien muy importante en nuestro país! Estás ante alguien de la realeza, ¡hmpf!- Dijo en ese instante fingiendo altanería infantil, mientras se cruzaba de brazos e hinchaba el pecho adoptando una pose orgullosa y sobervia -Aunque mi país es algo pequeño... ¡O-Oh! Veamos... Tengo...- Comenzó a contar con los dedos mientras calculaba su edad exacta, para entonces llegar a una conclusión y alzar sus palmas en dirección a la chica, mostrando todos sus dedos extendidos de forma que parecía que quería chocar con ambas manos las palmas de ésta -¡Diez! Tengo diez años- Respondió mientras comenzaba a esbozar una sonrisa más sincera ante su compañera, para entonces volver a bajar sus brazos a su posición normal y adoptar una expresión curiosa -... ¿Y tú, Ashia?




Se dio cuenta en ese mismo momento que su tono de voz había cambiado. La perspectiva con la que veía todo a su alrededor había cobrado más altura, como si de pronto hubiese crecido medio metro. Todo lo que lo rodeaba parecía verse borroso en aquellos segundos de confusión completa en los que se encontraba el peliazul, cuyo tono de voz propio había pasado a ser uno más maduro y grave. Un gran dolor de cabeza lo inundó durante ese lapso misterioso, llegando a llevar su mano a su frente para masajearla en señal de molestia mientras cerraba sus propios ojos para sobrellevar mejor de esta forma el dolor punzante que asaltaba a su cabeza. Entonces, una vez vio que el dolor ya aminoró y se hizo más soportable, desvió su mirada hacia la chica que lo acompañaba en busca de respuestas, vislumbrándose gran confusión y asombro a través de sus orbes azules, para en ese instante toparse conque era una mujer hecha y derecha. Se veía sin embargo muy familiar, demasiado, como si ya la conociera de siempre, aun teniendo la certeza que era la primera vez que la veía. Pero además de aquel cambio exterior extraño y tan misterioso, su interior también había cambiado drásticamente: Su forma de pensar, de infantil a una más madura; Sus metas, de querer encontrar a sus hermanas a simplemente pasar una tarde de relajación junto a... ¿Aquella chica? Trató entonces de recordar los momentos que vivieron anteriormente Ashia y éste, pero no podía hacerlo sin visualizar todo desde dicha altura, como si realmente hubiese crecido en un momento, y de imaginarse a Ashia como aquella chica que se encontraba a su lado... La cual tenía mucho parecido con la niña.


Trató de revivir en su mente el momento en el que él y la niña se conocieron, pero no sabía cuando lo hicieron ni cómo... Su mente era una nublina de recuerdos misteriosos... Tan sólo tenía un par de cosas realmente claras en ese instante: Que acudió a dicho parque temático para pasar un buen rato al lado de aquella chica misteriosa, y que se encontraban ambos de camino al puesto de granizados que se situaba a no más de 20 pasos de la pareja.


-A-Ashia... ¿Qué... Ha ocurrido...?- Balbuceó dirigiéndose a la chica que lo acompañaba, extrañándose en demasía al percatarse de aquello, ya que en un principio no la reconocía, pero en el instante en el que sus labios pronunciaron dicho nombre, la identificó como la niña... Sólo que con una apariencia más adulta. Sacudió de lado a lado un poco su cabeza, tratando de esta forma "espantar" la confusión que reinaba en su ser en aquel momento, para tomar todo aquello como una vivencia extraña y curiosa y, mientras adoptaba una expresión algo incómoda y confundida, se volvió a dirigir a la chica que se situaba a su lado con un tono de voz ciertamente inseguro pero paciente -... ¿No íbamos a... Tomar un granizado?- Comentó en ese momento, mientras alzaba su brazo derecho y señalaba con un gesto de la mano el puesto de granizados, cabeceando levemente en dicha dirección mientras reanudaba el paso lentamente, asegurándose que aquella chica que tan familiar le era y tanto le recorsaba a Ashia lo siguiera. De todas formas, su mente seguía insistiendo en era ella, era la chica alegre que conocía y sabía que era Ashia...



Pero sus cuerpos habían adoptado una apariencia más madura y adulta en un abrir y cerrar de ojos, sus recuerdos se vieron trastornados ligeramente dejando tras de sí un montón de recuerdos misteriosos, ocultos tras una neblina de aparente amnesia...



Se encaminaron de forma algo confusa pero recobrando poco a poco la viveza de sus andares hacia el puesto al que se dirigían anteriormente, viendo una pequeña cola en éste de personas a la espera de su turno para elegir el sabor de granizado que más los endandilaba. Chrom se situó entonces en ella mientras observaba de reojo a su acompañante. "Sí... Realmente se parece mucho a 'ella', comparte sus rasgos...", pensaba para sí mismo. Verdaderamente se parecían la Ashia que creía recordar y la chica que lo acompañaba. Pero si había algo que lo confundía en demasía en todo aquello, por raro que sonara... Era el hecho de que podía ver los ojos de la contraria de forma nítida y clara. Eran unos orbes color avellana, que parecían transmitir una gran energía en todo momento a través de ellos, y de alguna forma llegaban incluso a contagiársela al peliazul, quien sonreía levemente sin darse cuenta ante aquel hecho, observándola de reojo mientras aguardaban su turno para el granizado.

Finalmente, el turno de ambos llegó, y un dependiente masculino de una panza algo considerable pero de un rostro simpático y sonriente, adornado de un mostacho algo divertido, los atendió en ese mismo instante, ataviado con un uniforme de un blanco impoluto parecido al de los heladeros, incluso portando el mismo gorrito en forma de barco de papel en su coronilla calva.

-¡Qué se les ofrece, chicos!- Preguntó en ese mismo instante con energía desorbitada y alegría al par de jóvenes que acababan de presentarse frente al mostrador, mientras señalaba con una abertura de ambos de sus brazos toda la gama de máquinas de granizado que se extendían frente a sus ojos -¡Tenemos todo tipo de sabores! ¡200 Yenes el vaso pequeño, 250 el mediano y 300 el grande, para las parejitas de enamorados!- Exclamó con un tono de lo más risueño mientras guiñaba de forma cómplice y pícara a ambos chicos, a la espera de la respuesta de ambos.

-¡V-Veamos...!- Balbuceó el peliazul, algo intimidado por la energía insana de aquel hombre que los atendía mientras pasaba de forma fugaz y rápida su mirada por cada uno de los sabores de granizado que se repartían a lo largo de aquel puesto. Había sabores de fresa, de uva, de sandía, de pera, de manzana, de plátano... -¡Q-Quisiera el de sandía, un vaso...¡- Se puso entonces pensativo, llevando sus índice y pulgar derecho a la barbilla mientras su mano izquierda se posaba en su cintura, posicionando su brazo izquierdo en jarras -¡Grande!- Exclamó al ver el tamaño para sus ojos diminuto de los vasos medianos, señalando con el mismo índice derecho tal enorme vaso con rapidez, para entonces voltear sus orbes azules a los de color avellana de la chica que lo acompañaba, "Ashia", adoptando un tono algo más relajado -¿Y tú...? ¿Qué sabor quieres?



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Tema Privado Re: Saltos Oniricos ~

Mensaje por Chrom el Vie Jul 14, 2017 10:58 am

Lazy Afternoons...:

Al parecer, a la chica le había entusiasmado la idea de que fuera de la realeza. Sin embargo, aquello no era mucho para el peliazul, al fin y al cabo estaba acostumbrado a dicha vida y, en ocasiones que revelaba su condición de príncipe, la gente solía actuar de tal enérgica y emocionada forma. Aunque el pequeño Chrom no pudo reprimir una leve sonrisa de medio lado mientras observaba curioso de reojo la reacción alegre de Ashia -No todos los príncipes llevamos... "Caballos" y "espadas" con nosotros...- Explicaba con un tono algo sorprendido mientras sacudía suavemente su cabello con una mano en señal de torpeza. Aquella chica realmente se dejó llevar por los tópicos que habrá recogido en los cuentos para niños que escuchó a lo largo de su vida... ¡No todo era color de rosa, ni mucho menos! Aún no era lo suficientemente mayor como para que le confiaran una espada, aunque sea una versión diminuta de una. Menos siendo su hermana mayor la reina... -¡¿Q-Que lo demuestre?! Am...- Se puso en ese momento el niño pensativo. ¿Cómo podría demostrar su condición de príncipe ante su compañera? Tras unos segundos de reflexión, un rayo de inspiración azotó su mente -¡Oh! Observa...- Dijo en ese entonces el peliazul mientras se remangaba más aún de lo que ya estaba de por sí su manga derecha, la cual ya lo estaba hasta la altura de su codo, para entonces mostrar abiertamente su hombro. En ese hombro se situaba, en efecto, la Marca del Venerable. La distinción fidedigna de los miembros de la realeza de su país.

-¡Mola! ¿Cierto? Es la marca de mi familia real- Comentó el chico mientras volvía poner su manga como estaba, cubriendo el brazo derecho hasta su codo, mientras le guiñaba un ojo de forma divertida a la contraria -... Bueno... Ir de ir... ¡Debería preguntar a Emmy!- Exclamó como respuesta a la pregunta de la chica, asintiendo un par de veces de forma enérgica, refiriéndose a su hermana mayor -Pero conociéndola, seguro podrías venir a visitarnos...- Prosiguió con un tono algo más emocionado y amistoso. Ya le había cogido suficiente confianza a aquella niña como para comenzar a tratarla con menos distanciamiento -¡El palacio es increíble! Tiene como... Dos lugares, uno resguardado por un "castillo", y luego está los patios que lo rodean. ¡Esos son mis lugares favoritos para jugar!- Explicaba con una voz llena de energía renovada y alegría, gesticulando de forma exagerada con sus brazos para acabar cruzándolos orgullosamente al decir lo último -Hay estanques, jardines, laberintos de arbustos... ¡De todo!

En ese instante, el pequeño Chrom había dejado finalmente a un lado la ausencia repentina de sus hermanas, demasiado inmerso en su conversación con Ashia... Para entonces responder luego a su pregunta de la edad, la cual había dejado por un momento apartada...



[Edad adulta]



-Siempre diciendo lo mismo...- Cabeceaba de un lado a otro el peliazul ante la respuesta de Ashia, sonriendo de forma leve -Tengo 19 años, que sea más alto que tú no quiere decir que sea mayor... ¡"Enana"!- Respondió con un tono burlón y divertido, mientras se percataba la familiaridad con la que estaba tratando a la chica de su lado inconscientemente. Tenía la sensación de que le recordaba a alguien, y encima ahora, miles de recuerdos parecían acudir a su mente, todos vividos con aquella chica... ¡¡Era Ashia!! De alguna forma, seguramente los recuerdos de cuando eran niños acudieron a su mente y llegaron a eclipsar todos los demás... ¡Eran buenos amigos!

"Cómo pude olvidarme..."
. Meneó de un lado a otro la cabeza, decepcionado y enfadado consigo mismo. ¡¿Cómo pudo olvidarse de los momentos que pasaron juntos de esa forma, y tratarla como una desconocida que la sonaba?! Observó que la chica se mostraba confundida ante la pregunta que balbuceó hacía unos segundos, tras aquella experiencia extraña que acababa de vivir -Oh, no es nada...- Sacudía mientras decía aquello con un tono algo avergonzado la mano en señal de negación. No quería admitir abiertamente que se acababa de olvidar de ella...

-¡O-Oe!- Soltó al notar el paso ligero de la chica y ver cómo se quedaba atrás, observando de reojo el grupo de niños que acababa de señalar la contraria, finalmente ambos pidiendo sus granizados tras esperar un rato en la cola. Como había pedido, Chrom ya tenía un vaso enorme de granizado de sandía en sus manos, a la espera del pedido de su compañera a su lado, cuya reacción a lo que dijo antes el dependiente de "parejitas de enamorados", tan cortada, hizo que el rostro del chico se ruborizara levemente. "V-Vamos, no te lo tomes así, ya sabes que lo dice para molestar...".

-Vaya... Ninguno de los dos cambiamos de sabor-
Murmuró casi para sí mismo el peliazul mientras observaba a la chica ordenar lo mismo que hacía siempre: Un granizado de melón y fresa. Recordó que ambos acababan acudiendo al mismo puesto de granizados casi siempre que querían, cada año... Y eran los mismos pedidos una y otra vez. El dependiente asentía de forma paciente ante sus pedidos, con una sonrisa de media luna. Aquel hombre se acordaba de ellos... ¡Por eso dijo lo de antes, lo de las parejitas!



[Un par de minutos después...]



-A-A ver...- Balbuceó levemente Chrom ante la pajita del granizado de Ashia, la cual lo posó casi pegada a sus labios, dando una pequeña y rápida probada a éste, notando de pronto la fusión de sabores que se mezclaban en su boca. Sí, tal y como recordaba, aquel conjunto de sabores pegaba muy bien tanto con sus gustos como con los de la chica. Sobretodo con los de ella. ¡De lo más dulce! -¿Hm...?- Soltó el chico al escuchar cómo lo llamaba en voz baja la contraria, adoptando de pronto una expresión algo más sombría y fría, mientras respondía a lo que le preguntó en ese momento con un tono de voz algo pesado e incómodo -... Sí, sigue en pie- Contestó, notando cómo de pronto se le secaba la garganta al pronunciar aquellas palabras, comenzando a tragar saliva con dificultad para remediar aquello -... Es necesario. Debo ayudar a mi familia...- Continuaba en un tono aún más pesado, bajando su mirada algo apesadumbrado y evitando con cierta incomodidad la ajena.



"O acudo en ayuda de mi gente... O aquello será un caos"



¿Por qué eran tan difíciles las despedidas?
Debía acudir a su país, debía liderar un grupo de defensa interna para mantener a los ciudadanos a salvo. Incluso tenía el nombre que le iba a dar y todo... Pero todos los recuerdos que lo ataban a aquel lugar, de alguna forma, ejercían de cadena a sus tobillos, reteniéndolo al menos mentalmente en éste. Pero debía liberarse... Debía acudir en la ayuda de su gente. Observó cómo Ashia le señalaba con un gesto de su mano el hueco de césped en el que descansar que había ante sus ojos, rodeado por parejas y algunas que otras familias haciendo un picnic y descansando... Aunque las parejas de enamorados eran las que atraían inconscientemente los orbes azulados del chico,sonrojándolo levemente ante la escena tan romántica que daban sin vergüenza de por medio.

-... Bueno... Ya soy lo suficiente mayor como para ayudar a mi país... Protegiéndolo- Respondió a la incómoda pregunta que le acababa de hacer la contraria una vez sentados a la sombra de uno de los árboles de la zona, tomando en rápidos y algo más pausados que antes sorbos su granizado de sandía, evitando en un principio los orbes avellana de la chica pero finalmente correspondiendo su mirada de reojo -Iré a... Iré a la capital de mi país y ejerceré al fin como un verdadero... Venerable... Formaré mi grupo de élite y defenderé mi reino de problemas internos que tenga... Es la forma que se me ocurrió de ayudar a mi hermana Emmeryn para compartir carga- Por un momento, mientras explicaba algo cabizbajo todo aquello a la chica, se le ocurrió una idea. "¿Y si te vienes conmigo...?", preguntó mentalmente a Ashia, sin llegar a proponérselo en voz alta al darse cuenta de lo surrealista de su propuesta. No era una guerrera, o al menos eso pensaba el peliazul... Y no quería ponerla en peligro al fin y al cabo. Se encontraba más segura aquí... ¡Ademas...! -... Tú también tienes tus... planes, ¿cierto?- Continuó con un tono de voz algo más alzado y curioso, dirigiendo su completa atención y mirada a su compañera sentada a su lado, esbozando una pesada sonrisa de medio lado -Ya sabes... Ambos tenemos asuntos de los que ocuparnos...- En ese entonces, para tratar de calmar los nervios ajenos y usando el coraje que le quedaba en ese instante, posó una mano en el hombro de la chica mientras alzaba levemente la otra mano, la cual sujetaba con cierta dificultad el vaso enorme de granizado, y le guiñaba el ojo esforzándose por esbozar una sonrisa más brillante y alegre -¡Pero estoy seguro que cuando ambos hayamos conseguido lo que planeamos... Nos tomaremos un pequeño descanso para reunirnos aquí otra vez...!- Le dio unas fugaces palmadas en la espalda llenas de cariño, tratando con ello contagiar la seguridad con la que hablaba el peliazul a la contraria, por superficial que fuera -... Así que... Este no será ni el último granizado que tomemos juntos, ni será un Adiós cuando marche. Quiero que tengas claro eso, ¡¿está bien?!

Sus palabras eran sinceras y confiadas en ese momento. Chrom estaba seguro que sus caminos se cruzarían nuevamente en el futuro. Puede que no fuera pronto ni mucho menos... Pero lo harían. Sólo tendrían que ser pacientes... ¡Aquella no era una despedida, el chico estaba equivocado!


Era un "Nos vemos luego".


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