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Muchas gracias!
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Cuentos entre paredes de arcilla ~ [Priv.Adelstain]

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Tema Privado Cuentos entre paredes de arcilla ~ [Priv.Adelstain]

Mensaje por Ashia C. el Jue Jun 08, 2017 4:13 pm



Unos salmos inundaban el lugar aquel lleno de personas con la esperanza de que sus rezos fueran considerados, pedían clemencia, esperanza y protección ante muchos de sus seres queridos. Aquel panorama tan extravagante e impactante para mí, era como el pan de cada día. Escuché con atención sintiendo como mi corazón bailaba más rápido ante aquellos cantos serenos… que parecían calmar el corazón de cualquiera, pero el mío… no actuaba igual. Aquello era demasiado grande para ella, una fé que no tenía.

Ofrecían un objeto suyo cada uno se iba acercando poco a poco al pilar, dónde dejaban cualquier cosa… fuese del valor que fuese, simplemente una ofrenda inofensiva, después de todo podía respirar tranquila al ver que no se trataba de ningún acto inhumano… como años atrás dónde se sacrificaban personas.

-…..- Observé las personas, escuché alrededor mía sus plegarias… yo no tenía nada por lo que rezar o pedir perdón… ¿No? Apenas recordaba cosas de mi vida… desde que desperté de aquella enfermedad, como voy a saber si he hecho algo que deba ser perdonado. -……- Miré a mi lado, un pequeño de no más de 7 años rezaba por su hermanita. Parpadeé varias veces sorprendida y no pude evitar salir de aquel lugar agobiada ante tanta información y tanto pesar… -Uf… - Suspiré alzando los ojos al cielo nada más salir de aquel templo y caminé.


Tras un largo lapso de tiempo, caminando por aquel “poblado” que sería mi nuevo hogar por un periodo considerable y el de muchos compañeros de la escuela. Allí eran baratas las residencias. Aunque por suerte para nosotros, los estudiantes, los de la escuela se habían hecho cargo de los gastos de la vivienda… puesto que nosotros viviéramos aquí durante un tiempo, era idea de ellos. ¡Alejados de tanta tecnología, Arqueólogos! Por supuesto no todos los estudiantes estábamos en este poblado, habíamos sido repartidos entre varios.

También me llamó la atención del lugar… que a pesar de lo chicas que eran algunas casas, se alquilaban muchas habitaciones sueltas, compartiendo así con los dueños de la casa… ¿Cómo podrían tantas personas convivir en una misma vivienda? -Bueno... – Susurré cambiando de tema, yo por suerte tenía mi propia residencia pequeñita y acogedora.

La verdad es que se estaba muy tranquila allí, pocas personas habían tenido problemas con los habitantes, pero siempre había alguna oveja negra, alguna excepción. -Mi primera semana … - Murmuré con las manos metidas en los bolsillos de mi pantalón. -La verdad es que este pueblo, no deja de sorprenderme… parecen menos avanzados, en todo – Miró alrededor suyo, a los niños que corrían de un lado a otro riendo a carcajadas mientras perseguían a un gato. A las mujeres que tendían la ropa en unas especies de cuerdas que se enganchaban de un árbol a otro, o sitios sobresalientes improvisando tenderetes y los hombres que parecían en su mayoría rudos de cuerpos trabajados y morenos. Agricultores, leñadores... pescadores. De todo un poco había visto en estos días. Pero aún le quedaba mucho por descubrir.

-Hey Ashia – Una voz conocida llegó desde mi espalda, era un muchacho de clase, giré sobre mis pies para quedar de frente a él. - ¡Heey! – Dije con una leve sonrisa mientras seguía medio sumida en mis pensamientos - ¿Qué tal con tu nueva familia? – Mi sonrisa se hizo algo más amplia, sabía que le daba rabia que no le hubiese tocado un apartamento o algo así solamente para él, como a mí. Pero bueno no era el único que sufría aquello… muchos otros también compartían casa y … me miró con mala cara, aunque divertido, ya se había acostumbrado - Bueno ¡Al menos te cocinan, no te quejes! Jum – Le hice un mohín alzando mi cabeza hacia el cielo con el ceño fruncido, los ojos cerrados y la barbilla estirada hacia arriba.

Abrí uno de mis ojos para observar su rostro moreno. -Jajaja, la verdad es que al final me ha gustado y todo ¡Oye deberías venir un día! Estará encantada de que te nos unas a la mesa…. – Dejó un pequeño espacio antes de añadir – Hace una comida……. – Los ojos le brillaban al decirlo, aquello era tentador, y acepté. Tenía ganas de probar comidas típicas de aquí. Es como si tuvieran su propia dieta incluso. Independientes del mundo. - ¡Claro! ¡Nos vemos otro día! – Aquel chico me caía super bien y la verdad es que era un tío bastante inteligente… mucho más que yo.

Cada uno siguió su camino, y yo en silencio caminaba observando los colores de las casas… en su mayoría eran rojizos o anaranjados. - ¿De qué estarán hechas? – Me pregunté a mi misma con curiosidad, no parecía ladrillo… me acerqué a una de las casas y rocé mi dedo por su pared. Era suave, lisa sin irregularidades – Que fresquita… ^3^ - Mis ojos se achicaron cuando en mi cara se esbozó una sonrisa y unos ojos de un muchacho, se clavaron en mí… – Ejem -///- ... – Sentí un calorcito por mis mejillas y me aparté de allí , de su casa, parecía una loca tocando la pared como si disfrutase con ello.. Seguí mi camino. ~ A ver si encuentro algo para ellos ~ Pensaba en los amigos que había dejado en su Poblado Natal, muy diferente a este. Era todo más verde.










-¡Waaaalaaa que grande! ¡¡No había imaginado esto así!! – Emocionada por cómo se veía todo el colorido de los puestos y la gran cantidad de personas, ni de broma serian solamente las del poblado las que se encontraban allí… eso estaba lleno de turistas, eran el triple o quíntuple a los que solía haber en el poblado. - ¡Que chulada! *o* – Dije con las manitas en puños a la altura de mi pecho, emocionada ante aquello. Aceleré mi paso hacia los tenderetes. Los diferentes tonos de piel, acentos y lenguas se mezclaban como el agua y el aceite… estaban juntos, pero se diferenciaban unos de otros con claridad.







El sonido de un barco de vapor, su “sirena o pitido” como quieran llamarlo cada uno, hizo que me diese un sobresalto el corazón. Me había asustado, demasiado cerca había sonado y no me lo esperaba. - ¡Pedazo de barco! – Grité por encima del fuerte murmullo de la gente. Parecían que iba a desembarcar más personas de aquel barco con grandes velas de un color rojizo como el atardecer.  

Vi entre las personas el cabello de mi amigo ¡¿Qué hacía el aquí?!, sentía una felicidad apropiarse de mi cuerpo, mientras daba saltitos avanzando entre la multitud que me estrujaba en ocasiones de tantas personas que eran -  ¡¡Eh!! - Grité alzando la mano por encima de todos agitándola, dándole sin querer a veces a alguna persona con mi codo en la cabeza - Ups, perdón, perdón es que… ¡Está allí mi amigo!..Y... y … -  Escuchaba protestas en otro idioma – Y.. bueno… - Terminé con una voz más indiferente al ver que no estaba entendiendo nada. - ¡Olvídelo! – Le sonreí de oreja a oreja y como respuesta recibí otra … - ¡Buen chico! – Añadí mientras volvía a agitar la mano con fuerzas en el aire corriendo en dirección del que parecía ser mi queridísimo amigo y compañero de aventuras.

El sol estaba en lo más alto del cielo, dando colores más vividos a todo lo que sus rallos alcanzaban, algunas cometas volaban con el suave viento… unas cometas que acababan de adquirir algunos pequeñajos y otros… no tanto. Hoy parecía ser un gran día o serían unos grandes días para el puerto de nuestro poblado. Dinero y cambios culturales.


Última edición por Ashia C. el Vie Jun 30, 2017 6:09 pm, editado 1 vez



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Tema Privado Re: Cuentos entre paredes de arcilla ~ [Priv.Adelstain]

Mensaje por adelstain el Jue Jun 08, 2017 5:18 pm

El viaje desde las montañas había durado mas de lo que esperaba. Le gustaba el frió, y por eso vivía alli, siempre había vivido en zonas frías, ya en Noruega o en Inglaterra, esta ultima mucho menos claro,pero seguía siendo un lugar frió. Tras comprar comida tras su ultimo encargo, y llevárselos a su hermana e hijo, había vuelto a Takemori demasiado pronto, y le apetecía darse un respiro.

Se había propuesto darle una sorpresa a su amiga Ashia, que vivía en una zona mas cálida. Según una de las ultimas conversaciones con ella, por carta, sí, nos gustaba comunicarnos a la antigua usanza, se encontraba en un pueblo a las a fueras de Takemori.
Rara amistad había entablado con Ashia, teniendo en cuenta la gran diferencia de edad. Se habian conocido de casualidad en uno de sus "respiros" visitando un lugar histórico en Japon. Almenos a los dos los unía el gusto de la historia y el afán explorador. - Un gusto infantil por mi parte - pensó Adelstain - que mas da, para una vez que se vive...- Ashia le recordaba mucho a su hermana cuando eran pequeños. Le unía también un afán protector hacia ella, aun tan inocente, o eso aparentaba claro, cuando la conocías mejor te dabas cuenta de su madurez, pero aun así, ese sentimiento le embriagaba cuando quedaba con ella. Ashia sabia a que se dedicaba, aunque nunca hablaban de trabajo. También conocía su delicada situación, confiaba en ella como para contarle toda su historia. Él también conocía su ocupación, y por ello le acompañaba siempre que podía. Le gustaba aprender todo lo que pudiese sobre historia, en este caso de todo lo referente al Instituto.

Sin previo aviso se presento en aquel pueblo donde estaba Ashia, pero para su sorpresa ella le vio antes que él. Se le iluminó el rostro de felicidad como una niña pequeña y fue corriendo hacia él. Adelstain también sonrió, con poca gente se comportaba así, tan natural.
-¿Que tal estas Ashia? !Esperaba ser yo quien te diese la sorpresa a ti y mira como me ha salido!- se agachó aun sonriendo felizmente, y la rodeó con los brazos.
- Bueno cuéntame que tal te ha ido estas semanas! ¡¿te han suspendido ya muchos exámenes?!- rió cuando le hizo aquella pregunta, el sabia que ella no era mala estudiante, pero quizás le sorprendía con su respuesta.
-¡Escúchame, te voy a decir que vamos hacer antes de que empieces a embotarme la cabeza con las tonterías de una adolescente!- le gustaba picarla y que le respondiera "malhumorada"- ¡te voy a llevar a ver un sitio que esta cerca de aquí y que seguro que ni has oído ni hablar! ¡sígueme!
El lugar era poco frecuentado por personas, como ya había dicho antes, era un sitio que poca gente había oído hablar de el, pero era bastante curioso históricamente hablando. Lo único que le preocupaba es que también estaba poco vigilado ese camino - No creo que pase nada, no la llevaría si el riesgo estuviera dentro de unos limites, aun así, no estoy solo.

Se adelantó y cogió la primera desviación a la salida del poblado. Ya se habían alejado del bullicio. La cabeza había empezado a embotarsele  de todas las cosas, que, según ella, "eran de suma importancia". No paraba de charlar, parecía casi un monologo, no le daba tiempo ni a responder a una cosa cuando ya había cambiado de tema y hablaba ahora de ello con renovadas energías.
-Mi hermana está mejor la verdad, creo que esta conociendo a alguien, suerte que él ha aceptado su pasado. Ya sabes como son los ingleses...ah bueno tu no lo sabes- y se rió de ella de forma cariñosa, no se perdía nada fuera de aquí. Aunque Japon hubiera monstruos literalmente halando, no se podía comparar con los auténticos monstruos que encerraban muchos hombres y mujeres.
-En cuanto al niño, esta mayor y se esta volviendo listo, me empieza a preguntar de donde saco el dinero para hacerle tantos regalitos, y el por qué no puede decir nada a nadie...ya no se traga mis mentiras! jajajajaja - ese chico pronto averiguara algo y tendrá que ponerle solución. Talia (su hermana) se lo huele, pero sabe que no tiene que preguntar ni contar nada. - Ella si que es una chica lista...- el corazón le da una fuerte punzada cuando recuerda por lo que ha tenido que pasar y soportar Talia. Mira hacia Ashia que sigue sin parar de hablar tan feliz y piensa que haría lo que fuera por que ella no pasara por lo mismo- Llegado el momento...ya he burlado demasiado a la muerte...
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Tema Privado Re: Cuentos entre paredes de arcilla ~ [Priv.Adelstain]

Mensaje por Ashia C. el Jue Jun 08, 2017 6:56 pm


Se dio un capricho… levantó sus brazos rodeando el torso aunque no podía abarcarlo entero, su cuerpo era más ancho que el de ella, bastante más. Sentir el abrazo de su amigo le reconfortaba y así se quedó unos largos segundos… que de haberse alargado un poco más, podría haber resultado un tanto incómodo. Hacia muchos meses que no veía a nadie de la familia, sí, así consideraba a Adelstain… no tenía su misma sangre, pero lo consideraba como tal. No recordaba el punto exacto en el que se había convertido así nuestra relación, hacía ya mucho.

Le miró el rostro, observando sus ojos, sonrisa y barba … seguía igual que la última vez que lo vio, en aquellas ruinas, me ayudó a realizar el trabajo de clase, en la que exigían que descifrásemos el jeroglífico … si no estábamos suspensos. Según la señorita Ana, ¡Era algo primordial! …de primer año y sin eso no podríamos aprobar la asignatura. Aquella semana la pasé bastante mal, sentía una presión que la verdad es que esperaba no tener que volver a enfrentarme a ella… aunque suponía que, con esta profesora, aun me quedaban meses y meses de sufrimiento, pronto nos mandaría otro trabajito de los suyos.

¿Cómo estaba?, a aquella pregunta tenía una rápida respuesta - ¡Stain! – Ella tenía la costumbre de acortar su nombre, no le gustaba llamarle por el principio de este, sonaba a mujer… así que usaba el final. - ¡Tengo hasta mi propia casa! – Hizo un movimiento con sus brazos, como si fuese a mostrar un abanico de productos, hacia los laterales … todo cuanto los cuerpos de los demás le dejaban.  -No te preocupes, a mí me va muy bien – Aclaró al muchacho … que como ella esperaba de nuevo le preguntaba por sus exámenes, ¡Siempre tan interesado en cómo le iba con sus estudios! … Recordó por qué él siempre era algo “serio y tajante” en este tema,… en su familia, los estudios escaseaban y probablemente era uno de las principales razones por las que su trabajo en el mundo humano era bastante limitado. Nunca le comenté directamente nada sobre este tema... así que eran suposiciones mías… pero estaba casi segura que no estaba muy alejada de la verdad.

-¿Recuerdas el empollón de clase del que te hable?… ¿El arrogante?, No voy a dejar que crea que es mejor que yo, así que me dejo la piel ¡A diario! ò.o – La verdad es que era una lucha continua entre ambos, aunque no de forma directa... pero se palpaba. Aquello le motivaba a Ashia a no saltarse ninguna clase, y tomarse muy en serio sus estudios… hasta tal punto de enfermarse en ocasiones con tanta presión que se autometia.  

Ashia se encontraba atenta a lo que el moreno le proponía - …. - Un lugar poco frecuentado… con solo ese detalle ya sabía más o menos lo que se traería entre manos… Un sitio nuevo que explorar. Alcé mi brazo derecho enseñándole la palma de mi mano, una nueva cicatriz se dejaba ver allí, rosada, no había sido hace mucho ... pero no era que se lo quisiese mostrar, simplemente  era una forma de decirle “¡Eh campeón para el carro!" …   –¡Stain! – Dijo a la vez que agarraba del chaleco al chico dándole un tironcito para pararle - ¡Vas muy acelerado! – Dijo entre molesta y preocupada, nunca le había visto disfrutar en sí... de los pequeños detalles de la vida, las cosas que teníamos frente a nosotros. Claro, a no ser que eso se lo guardase para cuando estaba con su familia.

- Yo también tengo que enseñarte unas cuantas cosas de las que he estado investigando – Sonreí, estaba casi segura de que aquello le interesaría al chico... - Pero… ya te las enseñare una vez estemos en casa – Fruncí el ceño mirando alrededor nuestra, a pesar de que había mucho ruido... podrían estar escuchando cerca de nosotros… - Creo que te podría interesar, pero ya tendremos tiempo de hablarlo – Zanjó el tema tras comentar aquello como quien habla de que hace un buen día… sin dar mucha más información, ni ninguna emoción aparente sobre el tema. Colocó una mano en el hombro del chico, se tuvo que poner un poco de puntillas. – Estamos en un mercado lleno de cosas … ¡Cotilleemos un poco hombre! - La altura, era algo que hacía atractivo al hombre que tenía frente a ella, claro que no era todo eso... también su rostro… bastaba con prestar atención durante un rato a nuestro alrededor y más de una mirada caía sobre él... ¿Se daría cuenta de aquello?
Una pena que su buen amigo tuviera tanta edad y no cupiera en la cabeza de la jovencita la idea de que pudieran llegar a ser algo más en algún momento. Jamás.

Comenzamos a andar entre las tiendas improvisadas en el puerto, mientras le comentaba algunas de las cosas que me gustaría llevarle a mis amigos, el
opinaba, pero no se mojaba mucho … como de costumbre. – También pensé que quizás a la abuelita podría…. y blablablabla
por
que si te fijas blablabla~
– La chica hablaba y hablaba durante unos largos minutos contándoles cosas de estos días en general – Bueno paro de hablar ¡Que te estaré mareando!, Cuéntame tu… ¿Cómo anda todo en el otro lado?, ¿Con tu familia? -  A veces se paraba frente a uno de los tenderetes y cogía unas especies de hiervas que servían para hacer infusiones, las volvía a dejar en su sitio … no le convencía.

Ashia miró de reojo escuchando las palabras del chico y viendo sus expresiones, siempre le gustaba analizarlas, a veces conseguía averiguar cosas que él intentaba ocultar… le conocía demasiado bien. Sonrió ante lo que contaba sobre el niño... – Oye Adelstain …- Susurró el nombre completo, sumida en sus pensamientos… - ….. – Guardó silencio e hizo un gesto para salir de aquella calle, a un lado un poco más tranquilo y apartado del puerto. Pero sin irnos de aquel “festival” o “mercado”.

Se metió las manos en los bolsillos …- No entiendo porque… aún no te los has traído, sabes que vivirían mejor aquí ... – Dejó un pequeño silencio quizás dandole tiempo a asimilarlo - ¿No has pensado en ello? – Tras preguntar aquello una vocecita apareció en la cabeza de Ashia ~ Logicamente, si Ashia...  ~ … Recordé la última vez que mencione algo sobre aquello, ignoró la pregunta … cambiando de tema, lo dejé pasar como si no me hubiera dado cuenta... pero esta vez sería más directa … - Tu entras y sales cuando quieres, podrías… hacerlo con ellos– Finalizó con sus ojos clavados en los de él. La verdad es que no entendía porque se dejaba la piel en conseguir que ellos estuviesen bien, pero no se los traía aquí…

El sonido de una música alegre inundó el mercado y muchas personas cantaban al son de esta… parecía una “fiestecilla privada” en medio de todo el gentío. – ¡Me gusta este lugar …! -  La línea de mis labios se curvó mostrando cada uno de mis dientes… en uno de ellos se podía ver un poco de chocolate, había merendado por el camino un pastelito que le había dado una de las vecinas. Muy maja ella.

Por fin, llegó a una tienda dónde estaba lo que buscaba, unas hierbas de las que había oído hablar… actuaban como una “tila” pero eran mucho más fuertes … Las necesitaba, los remedios naturales que todo el mundo usaba, a ella solo le habían ayudado un par de días. - …. – Se quedó mirándola fijamente por unos segundos... perdida en sus recuerdos... Lanzó un suspiro y desvío la mirada como cuando te da la luz del sol en los ojos directamente, como si te dañase. – Bonita ponme una bolsita de estas ^^ – Dijo sonriendo mientras hurgaba en su bolsillo en busca de dos monedas de estaño , de diferentes tamaño para pagarle justo lo que ponía en el cartel. – ¡Gracias! – Dijo la vendedora con una voz dulce e infantil y es que… no tendría más de 11 años. Pero parecía bastante espabilada. Supongo que sus padres habrían ido a algún sitio.

Había comprado aquello con la esperanza de poder descansar, últimamente no lo hacia lo suficiente y habían aparecido unas pequeñas ojeras en su rostro. Pocas veces había tenido, en épocas de exámenes y poco más… pero esta vez no era por los estudios.

Miró a Adelstain cuando la idea de comentarle lo que últimamente atormentaba sus sueños… que ahora le daba más importancia que en un principio… se habían vuelto recurrentes y más vividos de lo que le gustaría… la marca de su mano, había aparecido después de una de las noches. ¡No es que quisiera decir que es como en las típicas películas de Freddy Krueger, no…! Agitó su cabeza olvidándose de aquella idea - ¿Qué era eso que me querías enseñar? – Comentó en un susurro disimulando, no quería que se percatase ~ …. No más preocupaciones para él ~ Pensó la chica… intentaría apañárselas sola por ahora… digo yo que en algún momento no tendrá más historias que soñar… después de todo los sueños ... sueños son y en algún momento dejan de aparecer… no siempre se sueña sobre lo mismo, ¿No?.



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Tema Privado Re: Cuentos entre paredes de arcilla ~ [Priv.Adelstain]

Mensaje por adelstain el Vie Jun 09, 2017 5:18 pm

No le dejo seguir hacia aquel lugar como él tenía planeado. Le hizo volver al mercado mientras seguían hablando. Caminaron entre los tenderetes de la calle del mercado que se abalanzaban sobre los vía-andantes a ambos lados de la calle. Era una zona muy bulliciosa, la parte del poblado que más vida tenía.
Ashia quería contarle algo que había estado investigando. Les gustaba a los dos compartir aquellas cosas. Les unía mucho más. Cuando uno investigaba sobre un tema y llegaba a algo sorprendente e interesante, se lo guardaban para la próxima vez que se vieran, contárselo. Era un pequeño juego que tenían entre los dos. Les hacía estar continuamente leyendo sobre varios temas, y a Ashia le venía muy bien para sus estudios.
Esta vez Adelstain no tenía nada que contar, estas semanas habían sido inusualmente duras, y no había encontrado el momento, pero parecía que Ashia sí, y eso le alegraba.
- Vale, pero espero que me invites pronto a tu casa y te comportes como una autentica anfitriona, ¡soy muy exigente! - dijo con una sonrisa cálida.
Ashia sacó el tema de su familia. No le importaba. Con ella tenía suficiente confianza para aquello, y no le importo responder a sus preguntas.
-Ashia, es muy peligroso. Ser un cazarrecompensas implica que te pueden buscar para vengarse en algún momento. No voy a permitir que ellos sufran por mi culpa.
Pensó en como vivían en Inglaterra. Gracias a él tenían una vida tranquila y relajada. Ya habían echado raíces donde se encontraban, y tampoco es que Eadrom cambiara drásticamente sus vidas. ¿Estarían más seguros? En todos lados hay peligros, pero quizás sí estuvieran un poco mas, aunque la diferencia fuera mínima en estos momentos. ¿Serían más felices? No se puede saber. Había muy pocas garantías de que aquí estuviesen mejor, y mucho, demasiado, riesgo que correr. Así pues, la respuesta seria, no.
-Ashia, allí tienen ya una vida. Si me pasara algo a mí y me pillaran…bueno solo me matarían a mi ¿entiendes? Ellos seguirían a salvo. Eso es lo que importa.
La conversación cambió. Ashia, que sabía que estos temas, para Adelstain eran “sensibles” y era verdad, pronto sonrió diciendo que le encantaba este lugar. Al decirlo, Adelstain pudo ver una mancha de chocolate en uno de sus dientes. A ella le encantaba los dulces, y sobretodo el chocolate. No pudo remediar empezar a reírse.
-¡Jajajajajaja! Ashia, querida, ¡quítate eso de ahí! Jajajaajaj tú siempre igual con el chocolate jajajajaj- Lo relajó, se le olvidó todos los problemas cuando estaba con ella y se reía así. Solo ella lo conseguía.
Se acercaron a un tenderete especifico. Vendían hierbas naturales. Ashia le había contado que le gustaba comprar “tilas”, y justamente eso estaba haciendo. Adelstain estaba pasando la mirada sin mucha atención hacia los diferentes tipos de hierbas que vendía la tendera. Cuando se percató de que había una bastante rara, que él utilizaba como un ingrediente para un fuerte veneno…
- Señorita, ponme a mi esta de aquí- No le insinuó nada a Ashia, pues no quería que supiera para que “oscuros” propósitos iba a utilizar eso. Quería alejarla de toda esa mierda.
Luego Ashia le comentó que era lo que él quería enseñarle, pero encontró algo más interesante en otra tienda. También de hierbas. Estaba justamente al lado de la anterior.
-Un momento Ashia, necesito comprar unos ingredientes- así era, esta vez no era un veneno. Compró todos los ingredientes en aquella tienda. Era raro que todos estuvieran en la misma. El tendero se percató y le miró directamente. Sabía que se proponía, y por ende sabía qué era él. Los dos se miraron en silencio fijamente. Adelstain puso su mano derecha en la empuñadura de su espada y el tendero se dio cuenta. No hizo nada más y siguió a lo suyo. Adelstain se relajó y se fue.
- ¡Ya he acabado! ¡Ahora déjame enseñarte aquel lugar que te dije antes! - Alargó la mano para cogerle la suya y fue rápido a salir de aquel bullicio y tomar la primera desviación.
-Es un sitio hermoso, aunque no por la noche…por eso démonos prisa- no quería asustarla…aunque quizás sí un poco. Se le dibujo una sonrisa.
Al cabo de un rato caminando por un trayecto que muy poca gente tomaba. Llegaron al lugar que quería. Era un cementerio. Un cementerio con una ermita en el centro. Se encontraba situado en un valle, y rodeado de montañas escarpadas. Era ya el atardecer, y pronto el sol se iba a ocultar entre las montañas. Quería darse prisa en visitar aquel lugar, y volver al poblado antes de que llegara la noche. Si eso ya lo visitarían más detenidamente mañana, u otro día.
Encontró el lugar a decir verdad en un libro. Decían que se habían enterrado muchos cuerpos de soldados y magos que defendieron su reino contra un imperio ya desaparecido. El lugar guarda un gran significado de autodeterminación para las personas de por aquí.
La ermita construida con bloque de piedra anaranjada era de un tamaño mediano. Allí dentro, según decían, se encontraba la tumba del gran rey, que defendió con su ejército su nación.
- Mira Ashia, según cuenta la leyenda, aquel rey se enterró con las armas y la cabeza del emperador que osó atacar su reino. También se enterró con su armadura personal que según dicen ¡está hecha de diamantes! -claro que no se creía aquello, pero eran leyendas y le encantaba.
-Vamos a entrar. Nos registraran seguramente, puesto que hay soldados que aun hoy en día custodian la tumba.


Última edición por adelstain el Lun Jun 12, 2017 3:14 am, editado 1 vez
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Tema Privado Re: Cuentos entre paredes de arcilla ~ [Priv.Adelstain]

Mensaje por Ashia C. el Vie Jun 09, 2017 5:25 pm

Me sentí un poco tonta después de las palabras del no tan muchacho, tenía razón… ellos ya tenían una vida , unos amigos, una rutina … seria arrebatarles todo eso, para darles algo quizás mejor en algunas condiciones como comida, ropa, vivienda… pero a cambio tendrían que estar ocultándose y viviendo en un constante peligro. Una vez más Adelstain me “callaba” la boca con un poco de lógica… había hablado demasiado rápido sin pensar, como de costumbre.

- …. – Sumida en sus pensamientos se pellizcaba el labio inferior una y otra vez con su dedo índice y pulgar… una pequeña costumbre.

Una carcajada salió de los labios del muchacho a lo que no pude evitar medio sonreir también… ¿Pero de qué? - ¡Jajajajajaja! Ashia, querida, ¡quítate eso de ahí! // ¿Qué? El que - Pregunté sintiendo un poco de vergüenza al ver que partía el culo de mi , me llevé las manos a las mejillas y frente restregándome las palmas contra esta para quitarme lo que fuese -Jajajaajaj//¿¡De dónde!? ¡No te rías Stain y dime! – Mi voz se mezclaba con la suya en un intercambio de preguntas a la vez que él hablaba - Tú siempre igual con el chocolate jajajajaj// ¡Ahh!- Comprendí todo - Es culpa de mi vecina , me dio un pastel super bueno y era imposible negarse ¡Estaba muerta de hambre y su pinta me incitaba a zampármelo! >.<" – Me pasé la lengua por todos los dientes concienzudamente  y sentí el leve sabor dulce del chocolate, ¡Listo, dientes limpios!  -¿Ya? – Con los dientes apretados, hice una mueca “agresiva” para dejarle ver mis dientecitos, la misma que hacen los perros al gruñir

Seguia sus pasos, yendo justo detrás de él siguiéndole a comprar algunas hierbas que necesitaba… miraba su espalda ancha, mientras se habría paso por el gentío - ¿…..? – Me vino la curiosidad. - ¿Qué vas a hacer? – Con Ashia lo que todo el mundo tendría que tener claro si la conociese lo suficiente seria… que preguntaba por casi todo, lo que le diera curiosidad y que el muchacho comprase unos ingredientes... pues le hacía pensar, en que sería lo que quería preparar y le preguntó por supuesto. Ashia mientras esperaba que terminase de comprar, cogió su teléfono y miró un mensaje en su pantalla, era de su nuevo amigo. Arrugó el ceño levantando un momento la vista hacia Adelstain.. ~ Con el aquí… ~ Volvió a bajarla para contestar en un mensaje de texto… mientras lo hacía en ocasiones movía sus labios a la vez que escribía con fluidez, la costumbre. – Bueno… - Susurró para si misma suspirando mientras se colocaba las manos en la cintura, y se estiraba un poco hacia atrás sintiendo el sol en su rostro al alzar la mirada al cielo.


Se escuchaba el crujir de algunas ramitas bajo nuestros pies, las voces de las personas comenzaban a disminuir ocultándose en un ruido ya casi sordo… y solo quedaban nuestras voces y la historia que Stain me contaba. - ¡Venga ya! – Se estaba emocionando conforme Adelstain le comentaba más detalles de aquella historia - ¿Diamantes? – Arqueó una de sus cejas ladeando su cabeza hacia un lado poniendo morritos – Eso no creo que sea verdad – Me encogí de hombros.. dudo que entierren a alguien con todos sus diamantes y no hayan profanado la tumba a dia de hoy… por muy custodiada que esté. – Pero lo de las armas… - Sentí un zumbido cerca de mi oreja de forma repentina y me llevé la mano dándome un manotazo – ¡Un bicho joder! – Me sacudi moviendo la cabeza durante unos segundos hacia los lados, haciendo que mi cabello siguiese el movimiento. – ¿Hay es, no? – Apunté con el dedo un lugar en el que tan solo había un par de guardias… no parecía tener mucha seguridad… no parecía.

Miré mi alrededor mientras nos acercábamos a paso firme y seguro, no sabía por qué... pero me imaginaba aquel lugar solitario y descuidado… pero, todo lo contrario. Había algunas personas que caminaban entre las tumbas, las flores algunas de vividos colores, aunque en su mayoría eran Lirios, de color blanco… adornaban mucha de las tumbas.  - ….. Parece un cementerio, algo más privado… – Hice un gesto señalando la extensión que abarcaba el lugar … no era muy grande, y además en la capital tenían su propio cementerio... no creo que nadie de allí cuando muriese lo trajesen a este lugar precisamente…  Además de que la estética mantenía el parecido con el lugar dónde yo residía actualmente. Tumbas de Arcilla.

- Recuerdo que … una mujer comentó que una vez cada … - Hice una pausa intentando hacer memoria – Cada… - Hice un sonido de disgusto al no recordarlo – Bueno, cada cierto tiempo… se hacía una especie de misa o cántico en honor a todos aquellos que nos habían abandonado para enfrentarse al rio ascendente, creo que... - Un sentimiento de angustia se instaló en su pecho e intentó borrar de su mente la imagen de la catarata… las cataratas de la Resurrección - Creo que van en barcas … - Añadió no muy segura, mirándose las uñas en su rostro se podría ver la preocupación que en ese momento le atenazaba su corazón…  no sabía si en algún libro hablarían acerca de ese momento, pero le daba miedo investigar sobre ello… y comprobar si sus sueños acertaban más de lo que le gustaría.

- No está autorizado el paso a visitantes -  Informó en un tono cortante, era claro y conciso… Comencé a rebuscar entre mis cosas – Verás… somos estudiantes de Arqueología -  Lo encontré, levantando la palma de mi mano extendida dejando ver el carnet de estudiante – Es para un trabajo … tan solo será unos minutos ~  – Comenté en un tono suave casi llegaba a ser de súplica, esperando que nos dejaran… ya que habíamos llegado hasta aquí , no quería marcharme a casa sin haber entrado al menos… aunque fuese poco tiempo. - …. - Miré de reojo a Adelstain, quizás él tenía una idea, si no nos dejaban entrar por las buenas… o quizás nos tendríamos que aguantar e imaginar lo que habría dentro.

Observé que el primer guardia al que me había dirigido echó un vistazo al otro de reojo que asintió, paseé mis ojos de uno a otro… en silencio – Venga está bien, 10 minutos y no más… las visitas podéis hacerla los Miércoles... – Con un gesto nos invitaron a acercarnos a ellos, y entonces el menor se puso con Stain y el mayor … paseó mis manos por las piernas y luego brazos en busca de algo que tuviera que requisar durante la visita, pero no encontró nada… salvo un paquete de tabaco. -Nada de fumar dentro… - Su tono de advertencia me hizo tornar mi rostro a uno horrorizada – Noooo ~ … ¡Estudio Arqueología! – Comenté como si aquello respondiese al comentario del guardia que… volvió a dejar el paquete en el bolsillo de mi chaleco dónde lo había encontrado – Respeto los lugares, tranquilo ~ … - Finalicé poniendo mis ojos en blanco... ~ Más que ustedes seguro, que ni os habréis parado a echar un vistazo al interior de lo que vigiláis… ~ Interrumpí el pensamiento mordaz que acaparaba mi cabeza, para darlas las…  – ¡Gracias! – Saqué mi lengüita, contenta y puse marcha para sumergirme en aquel “templo” … dónde la historia aún seguía viva.








-Wao… es más grande dentro, de lo que parecía… - Asombrada miraba a todo mi alrededor … -Cuéntame Stain más sobre esta historia… ¿Tenía hijos? ¿Qué paso con su esposa? – Preguntó interesada – Y murió mientras defendía su reino, ¿No?... porque si mató al emperador y se enterró con su cabeza… imagino que no murió muchos años después de matar al que lo retó… Fallecerían juntos, quizás horas después … - Hablaba ya casi por inercia y quizás no tenía mucho sentido lo que decía la chica… ahora mismo sus ojos estaban disfrutando… del regalo que le había hecho su amigo.

La luz allí era tenue y una leve brisa refrescaba el lugar… dándole una temperatura ideal, que ayudaría a conservar durante más años aquello. Allí un libro cerrado envuelto en una leve capa de ¿arena? … descansando encima de lo que parecía un pilar de piedra perlada.


Última edición por Ashia C. el Vie Jun 30, 2017 6:14 pm, editado 3 veces



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Tema Privado Re: Cuentos entre paredes de arcilla ~ [Priv.Adelstain]

Mensaje por adelstain el Sáb Jun 10, 2017 5:35 am

Recordó como Ashia se limpió los dientes luego de que Adelstain se riera de ella por tenerlos manchado de chocolate. Dijo que era de un pastel “super bueno” y era culpa de su vecina, por dárselo. Le gustaba las bromas que se gastaban y el ambiente tan distendido en el que charlaban. Los dos tenían sus problemas, que contaban o no, pero normalmente el otro se hacía una vaga idea de cuales eran.

No era una amistad de sinceridad pura, no se contaban absolutamente todo, ni eran el pañuelo de lágrimas del otro. Eran mejor que eso. Eran amigos que, pese a sus defectos y problemas, que contaban o no, se encontraban a gusto el uno y el otro. Además de que podían contar con el otro cuando se le necesitara, sin dudarlo. Era una amistad muy fuerte y sana.
Ashia no se creyó lo de armaduras de diamantes, él tampoco, aunque siempre pensaba que las leyendas no se las inventaba nadie. Todas nacían de una verdad, que se exageraba y adornaba, pero en base a algo real.

-Sí querida, armadura de diamantes. Según cuentan era la armadura de toda una generación de reyes que gobernaron el reino, y tenían la costumbre, de cuando el rey moría en batalla con dicha armadura, se enterraba con ella- era una leyenda bastante curiosa, solo las gentes locales recordaban aun aquella historia. Esperaba que ha Ashia disfrutara tanto de lo que él le contaba y con la visita.
- Y ¿a que no sabes lo mejor? - dejo de hablar durante unos segundos para que se impacientara mas- La armadura no puede ser desenterrada hasta dentro de 500 años…y…- si no se adornaba la historia y la hacía interesante, no merecía ni contarla- ¡Hoy justamente se cumplen estos años! - Así era, según la leyenda claro. Se aseguró bien de que concordaban las fechas, y hoy era el día que supuestamente se desenterrara aquella armadura. Bueno se desenterraba la tumba entera claro.

Lo más extraño del asunto, que el suponía, que, aun siendo una leyenda, las gentes de aquel lugar, harían una fiesta en honor a esta leyenda para atraer más turistas y beneficiar a la localidad, sin embargo, no vio nada al respecto.

Ashia menciono algo de una anciana, sobre un cantico o misa en honor a los muertos…o eso suponía él. Pero se quedó a medias en la frase y momentos después pareció sumida en sus pensamientos. Estaba claro que era algo que no quería contar, así que no preguntó por el asunto. Aunque le hubiese gustado que le explicara que había querido decir, y si le preocupaba algo en especial.

Gracias a la cara infantil de Ashia, y su amabilidad, logró convencer a los guardias de dejarnos unos minutos dentro de aquella ermita.
Era sumamente espaciosa por dentro para su asombro. Era una única nave de piedra con grandes columnas en dos filas longitudinales a cada lado. El techo tenía una única y enorme cúpula de cristal por el que se filtraba la luz. Además, en la propia cúpula y debajo de ella, se encontraban pequeños espejos que reflejaban la luz y la repartían por toda la estancia.

Nada más entrar te encontrabas con dos zonas idénticas para sentarte a rezar. Uno a la derecha y otro a la izquierda. Eran sillas de madera, a diferentes alturas, como una grada, y enfrentadas hacia el lado opuesto. No miraban a la capilla propia de la ermita, sino que miraban en dirección a las sillas opuestas y al largo pasillo de la ermita.
Finalmente, el altar con estandartes carmesí se alzaba ante ellos. Era una balanza. Las manos eran de metal reluciente, y el centro era una columna de mármol con una inscripción. Dorian. El rey muerto.

-Vaya vaya vaya…así que esta ermita se levantó en la tumba del rey Dorian. El de la armadura Ashia…-se lo aclaro porque seguramente no sabía a qué se refería.
- Pues ahora que preguntas por lo que le pasó...veras fue heroico y trágico...las dos cosas a la vez- iba a empezar a contárselo cuando se percató de un libro situado en un pilón de mármol justamente delante de la balanza. Y para su asombro de Adelstain, debajo de aquel pilón, se encontraba una gran losa de Mármol. Era una tumba, y se podía leer el nombre de Dorian.
-Mira Ashia…me gustaría leer a ver que pone…pss- le intrigaba mucho aquello. Era raro ver un libro a la vista de todos en aquel lugar, normalmente aquellas cosas estaban custodiadas y guardadas a buen recaudo para uso de los sacerdotes.
Justamente en ese momento un gran temblor recorrió todo el valle. Adelstain se tambaleo. Las paredes resonaron, las sillas crujieron, la balanza se movió. Los espejos giraron sin orden.
- ¡Cuidado Ashia! - fue a sostenerla y dirigió su brazo para sostenerla por el hombro.
Los guardias salieron disparados hacia el exterior, pues alguien les había gritado unas órdenes.
- ¿¡Estas bien!? ¡¿Que carajos ha sido eso?!- se encontraban solos en la estancia. Se escuchaban un par de gritos y de ordenes afuera. La ermita se apagó, el movimiento de los espejos había dejado muchas zonas de la ermita ahora a oscuras. Todo estaba en calma de nuevo…aunque una gran grieta se abría en la tumba del rey Dorian. Una grita demasiado grande para haberla provocado este temblor…
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Tema Privado Re: Cuentos entre paredes de arcilla ~ [Priv.Adelstain]

Mensaje por Ashia C. el Sáb Jun 10, 2017 5:47 am

Una armadura que portaba los reyes durante generaciones y generaciones... aquello no tenía sentido del todo, no para Ashia… que siempre le buscaba los cinco pies al gato. Había estado dándole vueltas en su cabeza a todo lo que le comentó Adelstain, mientras íbamos en dirección de aquella mezquita. Era bastante impresionante por dentro… jamás podría haberla imaginado así con tal solo ver su exterior, nada que ver.

Paseó por aquella estancia, mirándose de vez en cuando en el reflejo de los cristales, a momentos uno de los rayos del sol reflejados le daba directo en la cara y tenia que apartar los ojos. ¡Molestaba mucho! - … Y bueno digo yo… - Me pasé una mano por la nariz tocándola desde el ceño hasta la punta, una y otra vez. – Se supone que era una armadura que se portaba de generación, en generación todos los reyes… ¿Qué pasa? – Se giró para mirar al hombre – Enterraban al rey con la armadura, supuestamente… pero luego da a entender que la usaban cada rey, toda la generación de reyes y eran enterrados con ella – Se llevó la mano a la nuca, mirando por un momento al cielo como si buscase un sentido a aquello – Entonces ¿Lo enterraban y al poco tiempo, o cuando iba a haber otra guerra lo desenterraban para darle la armadura del rey muerto al siguiente? ¡Pero según tú solo puede desenterrarse cada 500 años! – Aquello le parecía un poco surrealista y la historia parecía echar aguas, ella siempre buscando algo que no cuadrase.  – Bah qué más da – Ashia le gustaba siempre saber todo con lujo de detalles y que cuadrara todo, pero esta vez … haría una excepción, por el momento - ¡La verdad es que hubiera sido genial que de verdad fuese de diamantes! – Finalizó su teoría con una sonrisa acercándose a él… siguiendo la mirada de Adelstain y observando lo que él observaba.

-Dorian… - Susurré caminando hacia dónde estaba la balanza, pasó la punta de su dedo índice con suma suavidad… y aun así esta se tambaleo ligeramente en un vaivén. Algo llamó la atención de Ashia en aquel objeto… unas letras, una inscripción- Dorian, el rey que gobernó con justicia hasta el final de sus días – Leyó poniendo un tono neutral… haciendo un poco de teatro al leerla en voz alta para que se enterase su acompañante. - ¿Qué pasaría con él? – Me pregunté a mi misma pasando la palma de la mano por encima de la portada haciendo que unas volutas de polvo saliesen volando… A mí no era la única que le daba curiosidad que sucedería en la historia que aquel libro contenía, Adelstain también estaba al lado mía… con ganas de saber más. ¿Y por qué no?... ¡Nadie dice que no podamos leerlo!  - …. - Arrugué mi naricita… un cosquilleo se hizo muy intenso en tan solo una milésima de segundo y entonces volví la cara hacia un lado - ¡¡Achuss!! – Estornudé en dirección a Adelstain, sin querer - ¡Ostias! Perdón, perdón D: ...  – Mi cara había cambiado completamente, no me lo había esperado ni yo, una sonrisa se podía ver asomar un poco en mi rostro… – No me ha dado tiempo a reaccionar y.. -  Y bueno… era él o el libro… la verdad que en ese momento tenía claro dónde prefería estornudar. - ¡Lo sient… puaf jajaj – Intenté aguantar la risa… me mordí el labio con fuerza – Lo sien… - De repente Ashia sintió como si sus piernas temblasen, miró hacia el suelo... era un temblor casi imperceptible.

Estaba a punto de contarme más Adelstain sobre el tema pero no dió tiempo a nada ~ ¿…….? ~ En tan solo un par de segundos después, parecía haber en la sala un poltergeist, los espejos empezaron a dar vueltas como la cabeza de la exorcista en las películas… y yo la verdad es que me acojoné un poco. -¡¡¡……..!!! – Me dio un vuelco el corazón y sentí la adrenalina por un instante inundar todo mi cuerpo - ¿¡Se va a derrumbar!? >.< – Exclamó aferrándose al pecho de Stain cerrando los ojos fuertemente, de fondo se escuchaba como algunas piedras y arena caían desde las paredes. – ¡Los cristales! – Dije con temor, ante un terremoto... a saber si aquello no se derrumbaría contra nosotros y era lo que más me aterraba, ¡No quería morir tan Jovén! Me quedaba mucho que disfrutar aún.  -…. – Observé por el rabillo del ojo como los guardias que habían estado con ellos hasta hacia un momento se marchaban rápidamente del lugar, saliendo por dónde habíamos entrado. Tendría que pasar algo malo fuera o de verdad es que ellos quedándose dentro corrían peligro por derrumbo. – Sí, sí, estoy bien – Contesté a la pregunta alzando el mentón para mirarle a la cara, sin dejar de estar agarrada a Adelstain que le sacaba una cabeza según ella. – ¿Vámonos? - Preguntó separándose de Stain …- No me gustaría que me pillase otro temblor y estar de nuevo dentro, no quiero tentar a la suerte y que eso – Señaló la cúpula de cristal – Recaiga sobre nosotros – Sentía como el galopar de mi corazón se iba relajando poco a poco, se le habían quitado las ganas de seguir estando dentro… ¡Menudo susto!... además, algo no marchaba bien, fuera se escuchaba un murmullo más alto de lo normal…. Y quería saber que estaba pasando.

-……-  Me dije a mi misma mirando de reojo al pilar, Ashia con el susto dentro y las ganas de salir no se había percatado de la gran brecha que se había formado en la tumba del Rey Dorian… principalmente porque después de los movimientos de los cristales algunas zonas se habían quedado en penumbras y exactamente esta era una de ellas.

- ¡Que salgan! – Se escuchó fuera cerca de la entrada y entonces unos pasos fue lo siguiente que se escuchó – Mierda – Tuve la tentación de agarrar el libro y escondérmelo… pero se darían cuenta, y no quería problemas que manchasen mi expediente a la hora de trabajar o que me metiesen entre rejas, por tocar algo tan “sagrado”.  -Vamos… piensa – Susurré muy bajito y entonces decidí – No sé si te volveré a ver… así que …Lo siento – Murmuré sabiendo el sacrilegio que estaba a punto de cometer, pero quería saber algo más– Es por una buena causa - Abrí el libro al azar, arranqué varias páginas, después avancé a otra parte del libro y arranqué presurosamente otras páginas. En definitiva, de todo un poco. No mucho, pero algo. – Ya está – Dije sonriendo mientras me metía las paginas dobladas por la mitad como podía entre mi escaso pecho. Hay no tocarían los guardias, una sonrisa picaresca se dibujó en mi rostro mirando a mi compañero de aventuras.

Tres guardias, uno de ellos el que ya nos había inspeccionado antes de entrar, se quedó mirándonos extrañados puesto que me pillaron justamente cuando le sonreía a Adelstain – Vosotros dos… - Susurró serio con los ojos entrecerrados echando un rápido vistazo a lo que sus ojos alcanzaban a ver en aquella sala ahora no tan alumbrada. - Salid, deprisa – Dijo acompañando sus palabras con un gesto de mano. No me lo pensé dos veces y puse marcha al exterior… dónde se encontraban más gente de la que me cabía esperar.

Aproximadamente unas 7 personas se encontraban alrededor de aquel lugar, varios de ellos hablaban con otros por el micrófono que portaban camuflado. – Vienen, por … tenemos que … libro… y por... armadura… no será suficiente ¡Joder! – Aquella última palabra fue la que pude escuchar con claridad, lo demás solo conseguía enterarme de algunas palabras. – Asegúrate de que vuelven – Dijo uno de los guardias que parecía tener más edad que la media, su piel cenicienta y arrugada le daba un aspecto duro junto a su voz grave.

El guardia sin rechistar nos dirigía por un sendero alejándonos de allí, estaba claro que nuestra visita... terminaba en ese momento. – ¿Qué pasara?– Pregunté en silencio sin emitir sonido alguno, solo moviendo los labios de manera clara para que Adelstain me entendiese, aprovechando que el guardia estaba delante de nosotros dándonos la espalda y dirigiéndonos a la “salida”.



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Tema Privado Re: Cuentos entre paredes de arcilla ~ [Priv.Adelstain]

Mensaje por adelstain el Sáb Jun 10, 2017 7:21 am

- A ver Ashia, es muy sencillo- dijo Adelstain con una sonrisa en el rostro. Quizás se había explicado mal- Solo los reyes que morían en batalla con la armadura puesta, eran enterrados con ella. Por lo que, si eso pasaba, como es el caso, unas cuantas generaciones de reyes posteriores no heredaban semejante objeto. Hasta, como ya sabes, transcurridos 500 años- Creo que ya le habrá quedado claro- Pero claro, todo esto es una leyenda local, o eso se supone- Se quedó pensativo Adelstain unos instantes. Sería bastante curioso que fuera todo esto real. Había visto muchas cosas a lo largo de su vida, y en no pocas ocasiones, las leyendas eran ciertas.

Los espejos iluminaban toda la estancia, y vio, como Ashia se quedaba observando con interés la tumba de Dorian. Leyó su Epitafio en voz alta. El lugar era un hermoso sitio donde descansar por siempre…
De repente, cuando Adelstain se encontraba sumido en sus pensamientos, Ashia arrancó una hoja de aquel libro sagrado. No lo podría asegurar ciertamente, pero una punzada de dolor se originó en su estómago. ¡Es sagrado!, por dios, tenía que detenerla y hacer que devolviera la hoja sin que se diesen cuenta. Vaya lio iba a ser, para los dos, tener que…

El terremoto, o, mejor dicho, aquel fuerte temblor de la tierra se produjo. Los guardias lo sacaron. Ni cuenta se dieron de lo del libro. Una vez fuera, se escucharon sonidos gritos provenientes de la otra parte de la ermita.
Adelstain nunca había sido especialmente curioso sobre temas que no le incumbían, pero aquella vez, la curiosidad pudo más que el peligro. Quería echar un vistazo rápido por lo que estaba pasando, pero, por supuesto, sin que Ashia corriera peligro alguno, aunque no sabía cómo conseguirlo. Sabía perfectamente como era ella. Era la curiosidad personificada, y no dejaría que él fuera solo.

Pensó rápido. Los gritos aumentaron. No eran gritos ya de atención, sino de dolor. Ashia seguramente también los estaría escuchando. Pero eso no fue todo.

- ¡Aghhhh!

Volvió la vista hasta a ermita, pero no se fijó en ella, sino en un soldado que corría hacia ellos…o eso intentaba. Estaba desarmado. La armadura empapada en sangre, y la cara…desfigurada. Calló agonizando al suelo, a no menos de 5 metros de ellos. Bocabajo yació y no volvió a levantarse.
Esto se estaba tornado muy muy feo, lo que había empezado como una visita, se estaba convirtiendo en… ¿en qué? Tenía que enterarse de que es lo que ocurría…no por ninguna razón referente a su trabajo, por supuesto, sino porque se sentía obligado a ayudar a aquellos guardias…que en otras circunstancias lo llevarían a la horca…

- ¡Ashia, quédate, confía en mí! ¡No te muevas de aquí! Vuelvo enseguida- y salió corriendo, aunque no dio más de tres pasos cuando paró y se giró de nuevo- Enserio Ashia, no te muevas de aquí, si no vuelvo en 5 minutos vete. ¡Confía en mi por favor! - y esta vez sí salió corriendo y no volvió el rostro ni espero respuesta de ella. Se lo había dicho muy serio, mirándola fijamente sin atisbo de broma o algo que se pudiera malinterpretar. Quería ser claro y lo había sido, claro y serio. Había alzado la voz para dar más peso a sus palabras. Corrían peligro, él se lo podía permitir, ella no.
Esperaba desde lo profundo de su corazón que le hiciera caso. No podría aguantar que le pasara nada, y esto no era lugar para una jovencita como Ashia.

El cuerpo del guardia, a pocos metros ya de la puerta, descansaba sobre la verde hierba del valle. También es un lugar bonito donde morir. Un gran boquete, por así decirlo, se vislumbraba en su espalda. Sabe dios quien o qué le habrá hecho aquello…ya no se escuchaban gritos.

Entró en la ermita, puesto que no le habían dado tiempo a alejarse más desde aquellos temblores. Todo se encontraba en un silencio absoluto. Parecía que incluso las aves de afuera, habían callado. Tenia que cruzar toda la estancia, puesto que para llegar a la otra zona donde se habían ido los guardias, había que pasar por allí. Gotas de sangre guiaban a Adelstain. Era el mismo camino que había recorrido el guardia de antes. Adelstain no llego a cruzar la puerta para salir a la otra zona. Se quedó a la mitad, observando la tumba de Dorian.

La pequeña grieta que antes había visto, era ahora una gran abertura, se podía ver el interior de la tumba…pero estaba a oscuras, eso es decir poco, parecía que existía una especia de neblina negra que ocultaba todo su interior.
Las prisas se le fueron. Tenía que mirar allí dentro. No le preguntéis por qué, creo que él tampoco sabría responderos, pero así se dispuso a hacerlo. Se limpió el sudor de su frente. Hincó sus rodillas en la loseta de su tumba, o lo que quedaba de ella, y sumergió su rostro. No se veía nada.

-Mierda-sentía...¿temor? ¿miedo? Se había enfrentado a muchas bestias y monstruos, tanto humanos como no, y se había acostumbrado a ellos. No sentía miedo por personas o criaturas que a otras muchas se les pararía el corazón de horror, pero aquello...era diferente...o eso se decía a si mismo para justificar su miedo.
Introdujo una mano para disipar aquella ¿niebla? Y acercó más la cabeza. Una mano, o eso creía, se agarró a su hombro y lo tiro hacia la tumba con una fuerza fuera de lo normal. La niebla, densa y oscura, lo engulló en el mas completo silencio.
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Tema Privado Re: Cuentos entre paredes de arcilla ~ [Priv.Adelstain]

Mensaje por Ashia C. el Sáb Jun 10, 2017 12:25 pm

El día había comenzado con alegría, calor y sorpresa, pero… lo único que se mantuvo fue la sorpresa, no precisamente como algo bueno. Un grito desgarrador se había escuchado por toda la zona y no dudamos en darnos la vuelta … y ¿Para qué?. Fue la peor elección que había tomado. Un escalofrió recorrió todo mi cuerpo poniéndome la carne de gallina, lo que estaba viendo en aquel momento … sabía que jamás se me borraría. -…….. – Abrí los ojos como platos, procesando aquella imagen… la de un soldado, más bien el mismo que antes nos habia dejado pasar… corría hacia nosotros con la cara desfigurada, un ojo colgaba de su cuenca. Quizás ni el se había dado cuenta aún de ello. Gritaba y corría tambaleante hacia nosotros. -……. – Di varios pasos hacia atrás sintiendo como se me escapaba algo de orina sin poder evitarlo. Mi instinto me instaba que me fuese … ~ ¡Corre! ~ Me espetó mi voz interna, aquella que a veces me hacía reaccionar, pero esta vez no, no era capaz. Lo vi caer.

La situación me sobrepasaba, jamás había visto algo parecido... ni de lejos… a diferencia de Adelstain que habia reaccionado desde el primer momento..  -¡Ashia, quédate, confía en mí! ¡No te muevas de aquí! Vuelvo enseguida … // ….. -  Mis ojos temblaban del miedo, sentía mi corazón desbocado ... ~ ¿De nuevo te quedarás quieta? ¡Morirá si le dejas ir! ~ Aquel pensamiento fue como un pinchazo en lo más profundo de mi corazón ¿De nuevo? … ¿A que me refería, exactamente?. Parpadeé varias veces saliendo de mi estado de Shock, escuchando las palabras de Adelstain ahora con más claridad. - ¡No! – Exclamé asustada agarrándole del chaleco con fuerzas - ¡Dónde vas! – Lo miré a los ojos directamente, no entendí que es lo que pretendía - ¿Qué confíe en ti? ¿¡¡Estás loco!!? – Apreté más mi puño alrededor de la tela de su chaleco  - ¡¡Vámonos, joder!! … no entiendes que están muertos ¡Vámonos, quiero irme! – Repetí con urgencia, angustiada ante la reacción del chico. ¿Era tonto? ¿Pretendía acercarse allí dónde habían muerto todos? …. Y sí, eso pretendía y así fue, de un tirón mi mano se soltó de su tela.

-¡…. ADELSTAIN! – Gritó apretando los puños con fuerzas al igual que los dientes dando varios pasos detrás de él, pero paró. El cuerpo allí aún caliente de aquel soldado descansaba, ensangrentado…  ¡No, no podía!…  Sentía las piernas temblarle y que en cualquier momento sería capaz de caer… - ¿¡Vas a dejar a tu familia sola!? ¡¡Acaso no te importan!! – Le gritó aquello intentando hacerle reaccionar y que diese la vuelta. Pero no… se fue… se fue sin mirar atrás con aquellas últimas palabras por mi parte. – Hijo de… - Susurré llena de rabia, miedo y desesperación. Escuché el sonido de la brisa y algunas hojas se agitaron de los árboles de alrededor. - ¡¡….!! – Me giré sobre mí misma mirando a todos lados, sintiendo la respiración agitada… como si me faltase el oxígeno y entonces …  ~ De nuevo lo dejas solo // Yo no lo he dejado – Contesté a mi propio pensamiento en un grito que me sorprendió a mí misma. - ….. – El cansancio que llevaba acumulando todo este tiempo atrás cada vez me pasaba más factura. Mi propia conciencia me reprendía … ¿Acaso me estaba volviendo loca?.

Tenía ganas de llorar, pero era tanto el miedo que ni de eso tenía tiempo - ¡….! – Me di la vuelta rápido, creía haber escuchado un sonido … pero ya era producto de mi imaginación… el miedo, más miedo trae… miré hacia delante y creí ver algo moverse entre los árboles frente a mi … - ¡¡…..!! – Sin decir ni una sola palabra corrí, corrí alejándome del lugar… perdiendo de vista, los cadáveres, - Afgg afggg ~ – Me dolía el pecho, me faltaba el aliento - ¡Que hago, que hago! – Me decía a mí misma sintiendo como los ojos a momentos se me nublaban por una capa húmeda … No había pasado ni un minuto desde que Adelstain me había dejado sola, todo había ocurrido con rapidez… demasiada rapidez. Y yo no había tardado nada en marcharme del lugar, escapar… muerta de miedo y sola.

Sentía el corte de algunas ramas arañándome los brazos y rostro conforme avanzaba a toda velocidad… hasta que tuve que parar, necesitaba aire … - No … asf , asf .. no puedo más… - Apoyé mis manos en la rodilla, sintiendo ganas de vomitar … respiré hondo y cerré los ojos un segundo. – Ayuda -  Susurré girando mi rostro un poco para ver que había corrido lo suficiente como para perder de vista la zona. – Tengo que llamar a alguien, tengo que - Metí la mano en mi bolsillo en busca del holograma-movil y se me resbaló de los dedos – Mierda – Me agaché rápidamente quedando en cuclillas mientras con unos dedos torpes hacia unos símbolos en la “pantalla” que me derivarían a urgencias.

Alcé la mirada observando el camino por dónde había venido corriendo… la adrenalina se mantenía aún en mi cuerpo como la fuente que hacía que tomase decisiones. Esperé ... -La línea está saturada// ¿En serio? // inténtelo de nuevo en unos minutos // Esto es una ¡Mierda! – Dije colgando y volviendo a llamar, así durante un par de veces… No había forma de contactar. -…… - Me llevé las manos a mi rostro, secándome algunas lágrimas que se habían deslizado por mis mejillas sin darme cuenta.  – No viene… - Habían pasado unos minutos y no había rastro de Adelstain y cada vez la idea de que no volvería a verlo se me instalaba más en la cabeza y pecho… ~ Lo has dejado solo… ~ Pensé sintiendo una punzada … al saber que era verdad. Cobarte seria la palabra que me definiría ... ni siquiera había esperado dónde me dijo. – Tenía miedo… - Me excusé poniéndome en pie, guardando aquel holograma-movil en mi bolsillo de nuevo.

Me restregué los ojos con ambos puños, no estaba tranquila… a pesar del miedo, no podía quedarme allí… ahora que había pasado la situación… ahora que estaba alejada podía pensar un poco más. – Tengo que ir… - No podía quedarme allí, era como cuando tienes miedo a algo pero debes hacerle frente por un ser querido… ese cariño, es más fuerte que cualquier otro sentimiento… y puede superar el más fuerte temor. Varios ideas fueron apareciendo por la mente de Ashia, ¿Y si los inmiscuían en aquel asunto y les echaban la culpa?... quizás seria el mejor de los casos... antes de acabar como aquellos soldados. Apreté los dientes y con el miedo dentro del cuerpo, corrí hacia aquella mezquita intentando por el camino contactar con urgencias de nuevo.

- ¿Adelstain? – Susurré tan bajo… que si estuviera allí probablemente ni él se habría enterado de su nombre … Me adentré un poco más en la puerta de la mezquita... su interior estaba como antes. - ¿Stain? – Esta vez más claro, me apoyé con la mano en la pared y me armé de valor… Los sonidos de mis pasos hicieron eco en la instancia… me adentré, pero no me aleje mucho de la puerta. - Stain… dónde estás… Por favor - La voz se me quebraba – Contesta… - Paseaba la vista por todo el lugar… no veía ninguna silueta, pero la oscuridad de algunas zonas fácilmente podría ocultar a cualquiera… - Aparece… por favor Stain – Suplicaba caminando un poco más hacia el interior… mientras por su cabeza aparecían las imágenes que acababa de ver hacia tan solo unos segundos antes de entrar. Gente muerta, cuerpos desangrados… jóvenes, casi tanto como ella. ¿Quién o que había hecho aquello? Aún no se había parado a pensar en eso de manera directa … Tan solo quería encontrar a su amigo y marcharse del lugar…  - ….. – En silencio avanzó un poco más y levantó la ametralladora que llevaba de uno de los soldados que había muerto, avanzó en silencio hacia el centro de la mezquita… dónde antes se encontraba el libro. El libro que ya no estaba.



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Tema Privado Re: Cuentos entre paredes de arcilla ~ [Priv.Adelstain]

Mensaje por adelstain el Dom Jun 11, 2017 6:04 pm

Me encontraba a oscuras en un silencio sepulcral. Mi hombro, donde se había agarrado aquella mano, estaba entumecido. La estancia de la tumba era pequeña, claramente para que cupiera el ataúd real, y nadie más. Por ello me encontraba encima de este. No podía ver ni su decoración ni los colores, tampoco es que quisiera en ese momento. Solo note que, en el centro, había una gran brecha, por donde cabria perfectamente un hombre.
Después de la experiencia de la misteriosa mano, no quería arriesgarme e introducir de nuevo alguna extremidad para comprobar si los huesos de aquel rey, o la armadura, se encontraban allí. Solo quería salir. Y por fortuna, no tarde mucho.

La tumba se encontraba a un par de metros solamente del suelo de la ermita. Con lo que, tras unos segundos y un pequeño salto, logre salir de él. Ya no estaba en total oscuridad, había, pero ni por asomo tanta, aunque aquel silencio seguía estando.
Oí unos pasos por donde yo, minutos antes, había entrado. Entonces vislumbre el rostro de Ashia. Se me rompió el corazón. En ese momento fui consciente de toda la situación, y el gran peligro que corríamos…por mi culpa.

Ashia estaba asustada, bueno, es decir poco, aterrada. Su rostro era un claro espejo de sus sentimientos, demacrado por el miedo. Y yo era la causa de todo eso. No es que fuera un dramático. Era la realidad. La había puesto en peligro, por la estúpida idea de ver qué pasaba. ¿Qué le había pasado por la cabeza para atreverse a poner en riesgo su vida, y, sobre todo, la de Ashia para ver que carajos pasaba en este puñetero lugar? ¡Por mi como si se desintegra y desaparece del puto mapa joder! ¡¿Pero qué coño?! No entendía del por qué de su decisión.
Ya era tarde para lamentarse. Ahora solo quería que salieran sanos y salvo del lugar, al menos, y por encima de todo, ella.

- ¡Ashia! ¡Vámonos corre! ¡Sal de aquí yo te sigo! No importa qué haya pasado aquí ¡vámonos! ¡¡YA!!- quiera sonar apremiante, y se asustaba, bueno, sería la última vez si salían vivos.

Se frotó los miembros, los tenía entumecidos, del hombro le había pasado a todas sus extremidades, pero no por eso se iba a detener. Sacó su espada. Esta, era para cojerla a dos manos. Era de plata. Sin adornos, sin inscripciones, sencilla. Era una herramienta, para matar, no un trofeo. Así lo veia Adelstain. No le supondría ningún atraso en cuanto a la velocidad, pero si surgía alguien, quien fuera, no preguntaría…ya no.
Y bueno, todo paso muy lento y ya era demasiado tarde para escapar, aunque no lo sabía aun.

El primer indicio fue que tras las primeras zancadas en dirección a Ashia, unas voces empezaron a surgir de algún lugar e inundaban toda la ermita. Esas voces cantaban una canción o un rezo. A decir verdad, eran hermosas y la canción era relajante. Pero claro, en aquel momento, sin nadie a quien atribuir las voces, el corazón empezó a palpitarme a una gran velocidad. La adrenalina me empezó a correr por todo el cuerpo, y me puse en tensión preparado para todo.
¡Joder! Me había quedado quieto cuando surgieron las voces. De nuevo me encamine hacia la puerta, esta vez más lento, sí, pero estaba muy tenso y alerta. Mis ojos recorrían cada recoveco de la instancia a cada segundo. No podía correr más deprisa.

Y entonces, lo siguiente que paso, fue que la puerta que daba al patio, donde por primera vez quería haber llegado e investigado que era lo que ocurría, surgió el sonido de unos pasos. En plural. No eran los de una persona, sino los de varias. Como cazarrecompensas, había tenido que fijarse en esos pequeños detalles, para descubrir cuantas personas se encontraban tras una puerta, antes de abrirla y enfrentarse a todos.
Pero no le hacía falta imaginárselo, porque al momento aparecieron.
Para una persona que estuviera allí pero no supiera que pasaba, no le habría aparecido amenazante ni peligroso, puesto que parecía una procesión religiosa. Alguien, con el rostro al descubierto, encabezaba el grupo. Vestía una túnica de una pieza, de color morado. Llevaba una especia de bastón, que presumiblemente no era solo eso. Tras él, cuatro “acólitos” caminaban tras él. Con túnicas similares de un color blanco. Estaban encapuchados y con las cabezas inclinadas. Aquellas túnicas, estaban moteadas de un color sonrosado. Era sangre.
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Tema Privado Re: Cuentos entre paredes de arcilla ~ [Priv.Adelstain]

Mensaje por Ashia C. el Lun Jun 12, 2017 3:12 am

Mis manos se cerraron más fuertes sobre la ametralladora que mantenía entre estas, era la primera vez que cogía un arma de estas características y a decir verdad no me daba ninguna protección no sentía que aquello me fuera a proteger. Seguía igual de asustada con ella, que sin ella. - ¡Adelstain! – Grité a la vez que él gritaba para que nos fuésemos rápido de allí… ¿Qué habría pasado allí dentro mientras yo no estaba? Ahora no era el momento de preguntar.

-……. Vamos, vamos – Impaciente miraba hacia las zonas oscuras de allí y lo llamaba con la mano que no sostenía el arma, - ¡Date prisa! – Aún mantenía la tensión y el miedo en mi cuerpo, ni siquiera había visto a Adelstain hasta que me habló.  

- ¡¡……!! Venga ya.. - Esperé a que Adelstain llegara a mi altura para correr con él hacia fuera, no lo dejaría atrás … esta vez lo habría arrastrado conmigo si hubiera hecho falta. “Plap,Plap,plap” La suela de los zapatos acompañaban a mi agitado aliento , era lo único que en ese momento escuchaba a través de los latidos del corazón. -…. Por aquí – Susurré acercándonos hacia la puerta. Por mi mente pasó que algo muy grave habia pasado o visto Adelstain para que sacase su espada… jamás lo había blandido, nunca frente a mí. Fruncí el ceño y me centré en correr, correr lo máximo que daban mis piernas sin llegar a resbalar…. ¡Estábamos a punto de salir, casi… casi! … cuando como no… pasó algo que… ¡¡Ni de coña me pararía a ver!!

El chico se frenó de lleno y yo tuve que verme forzada a frenar casi cayendo - ¡Stain! – Grité su apodo recorriendo unos pasos hacia atrás para darle un tirón del cuello del chaleco. Simplemente con eso, ya le estaba diciendo lo que se nos venía encima si nos pillaban aquel grupo… Un grupo que cantaba unos salmos.. el corazón me dio un “traspiés”… ¿Qué era eso que escuchaba?.. Lo conocía de algo….¿Pero de qué?. - ¡No te pares! – Dije con urgencia y temor en mi voz - ¡¿Estas tonto?! – No pude evitar sentir la necesidad de mirar hacia atrás mientras corríamos, tenía que ver quiénes eran… su canción, la había escuchado.. quería verles. Y pude hacerlo durante dos segundos, justo cuando cruzamos la puerta desviándonos por el lado que en un principio nos llevó el guardia que ahora yacía muerto en el césped. Di un salto para no pisarlo... jamás olvidaría su rostro.

- No sé qué te habrá pasado dentro , pero tenemos que darnos prisa aún no estamos a salvo.. – Trague saliva y cogí una bocanada de aire - ¡Podrían salir! – Corrí y corrí siempre pendiente de que el muchacho me siguiese y esta vez…  llegamos juntos dónde en un principio me escondí. Me dejé caer de rodillas abatida dejando la ametralladora a mi derecha, estaba moteada de sangre ahora que me paraba a verla. - ……. – Alcé mis manos , se habían manchado también un poco. - ¡Por qué coño! – El miedo se convertía en rabia a momentos… me había hecho pasarlo mal, muy mal. – ¡Qué coño pensabas! – Alcé la mirada buscando sus ojos , quería abrazarle pero.. no. ¿Acaso se creía invencible? ¿Acaso le importaba una mierda los demás?. Miré de nuevo al suelo, y sin pensarlo mucho agarré el arma de fuego tirándola contra un árbol lejano. No pretendía llevármela a mi casa… - Mis huellas… -  Susurré levantándome y volviendo hacia dónde había tirado el arma.. - ¿Qué hago? Como me voy a llevar el arma… las he estudiado y tienen un rastreador.. si me la llevo podrían involucrarme – Me la restregué en el chaleco una y otra vez con fuerzas… en un intento de que las huellas que hubiera pudieran borrarse.

Tras esto la dejé allí en el suelo sin tocarla directamente con mis dedos, siempre a través de la tela… aunque siendo lógicos.. aunque encontrasen mis huellas.. ¿Cómo iba a ser yo la causante de todas esas muertes? No tenía mucho sentido… y esperaba que para ellos tampoco, si es que me culpaban de algo… - Debería… - Tenía muchas dudas, demasiadas… era la primera vez que una situación así se me planteaba en la cara… - ¿Debería decirlo a las autoridades?¿Explicarlo?... ¿Y si me echan la culpa de algo? – El temor de que no me creyesen me estrujaba el alma.

No estaba tranquila… sentí un escalofrío… el cuerpo lo sentía cortado. Demasiadas emociones para una sola tarde. -….. - Le hice un gesto con la cabeza para que volviésemos a casa, me encontraba mal. En silencio me puse en marcha… aún tenía que preguntarle qué es lo que había visto allí pero antes teníamos que salir de allí.




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Tema Privado Re: Cuentos entre paredes de arcilla ~ [Priv.Adelstain]

Mensaje por adelstain el Lun Jun 12, 2017 1:41 pm

Habia recobrado la nocion del tiempo y la situación hacia rato. Ahora Ashia le habia hechado en cara el error que habia cometido, y como los podia haber llevado a la muerte por su...¿curiosidad? ¿locura? no sabria decirlo. No podria olvidar facilmente lo ocurrido, no lo que en sí habia pasado, sino como habia arriesgado la vida de Ashia. Aunque, para su alivio, habian salido sanos y salvo de aquella dichosa ermita. -¿Que carajos habra pasado alli?- penso para sí.

Alfinal, tanto arriesgarse para estar en la misma situación que el principio. Bueno, eso era lo de menos.

-Lo siento Ashia...no sé qué se me paso por la cabeza...no se qué locura me movió ha hacer eso...a ponerte en riesgo a ti...- volvió la cabeza. No podia seguir mirandola a los ojos. Le dolia, y mucho. Nunca hubiera pensado que jugaria tan facilmente con su vida. Tantos golpes en el pecho que se daba por que la protegería y esas jilipoyeces y alfinal, mira...cuando ella mas lo necesitaba... -las palabras se la lleva el viento- pensó.

Se volvió hacia el arma que habia tirado. La miro pensativamente. Le hizo un poco de gracia que Ashia se preocupara por cosas tan vanas, y tan sencillas de resolver para él. Era una chiquilla al fin y al cabo...y él... apartó de nuevo el sentimiento de culpa. Se agachó pesadamente hacia el arma. La sopesó durante unos segundos. Un arma de fuego...no les gustaba mucho. Modelo SLUG-67K8, ligera, poca precisión, buena carencia de fuego, bastante repetición. El arma de serie de los guardias de aquel lugar. Era plateada, un poco manchada de sangre en el mango. Las armas de los guardias, solian tener un chip rastreador en la culata. Ya habia descubierto la forma de solucionarlo hace tiempo.

Apoyo el arma en una roca que habia cerca, y con otra piedra golpeó fuertemente la culata quedando abollada, medio aplastada. Con eso seria suficiente. El chip estaria o desestabilizado o aplastado y en  los dos casos ya no funcionaba. De todas formas en su casa tenia un inhibidor de frecuencia, y, ademas, le cambiaba completamente la culata.

-Tranquila, me la voy a quedar, no te preocupes por tus huellas. Nunca viene de mas tener un arma de fuego por si las moscas- hizo una mueca que era un intento de sonrisa. Queria relajar la tensión que se palpaba en el aire. Se queria alejar mas de aquel lugar.

-¡¡PUMM!! - Un sonido grave y perturbador provino de la ermita.

Giro la cabeza en tensión. Volvió a alzar la espada que aun sostenia en una mano y que se le había olvidado guardar. El corazón le volvia a latir con fuerza y miraba fijamente cualquier cambio en las afueras de la ermita.

- Vamonos - lo dijo serio. No alzó la voz, pero ni siquiera la miró cuando habló.

- Voy a llamar ahora a las autoridades para que vengan. Asi no se te relacionara con nada de esto, y a mi ya me tienen fichado,
asi que...
- y así lo hizo, brevemente dijo que habia habido un ataque en la ermita y les dio las cordenadas. Despues tiró el colgante del cristal que habia utilizado como transmisor y lo pisó rompiendose en pequeños pedazos. - Ya me comprare otro

Empezó a caminar en dirección al pueblo de antes. Se iban a marchar de aquel lugar. Seguramente se iria solo, no por que el quisiera, sino por que ella estaria enfadada y con razón. Queria intentar invitarla a su casa para almenos vigilar que no le habia pasado nada y que descansaba una noche completa sin ningun tipo de peligros. Él se mantendria alerta toda la noche, no le importaba.
-Quizas venga- pensó para sus adentros, - quizas tenga miedo de pasar esta noche sola en su cuarto...- tengo que intentarlo.

-¿Ashia, una vez en el pueblo, que haras?¿A dónde te iras?- pregunto con cierto interes, queria saber, si rechazaba su oferta, donde pasaria la noche. La estaria vigilando, este donde este, alli iria, y ella no lo sabría. -Al menos, te debo eso

-Queria preguntarte si querrias pasar la noche en mi casa, quiero asegurarme que hoy estas bien y descansas tranquilamente- tampoco queria asustarla, aunque quizas ella se percatara de sus verdaderas intenciones. Protegerla por si algo o alguien van detras suya despues de ser vistos por aquellas personas en la ermita. Tanto si rechaza su proposición como si la acepta, iba a vigilarla, ese pensamiento lo tranquilizó.

- Nunca has venido a mi casa, puedo asegurarte de que no correras peligro y que, aunque no es un hotel, es bastante comoda.
Tiene una chimenea frente a un sofa-cama, junto a una ventana que puedes ver nevar mientras duermes. ¡Apuesto a que ese sera el lugar que querrias dormir!...bueno si aceptas, claro.
-  no queria tampoco forzarla despues de todo. Que decida de verdad si quiere o no.

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Tema Privado Re: Cuentos entre paredes de arcilla ~ [Priv.Adelstain]

Mensaje por Ashia C. el Lun Jun 12, 2017 2:03 pm

Aquella mini-aventura que habíamos comenzado Adelstain y yo, al puro estilo de Indiana Jones, no había sido tan satisfactoria… El misterio había quedado sin resolver y “la muerte” había ganado entre sus filas… unas cuantas de vidas.

Ashia había intentado olvidar un poco aquello, evadiéndose de todo lo que había visto… pero la simple presencia de su amigo le recordaba lo vivido. Tendría que acostumbrarse a ello… mucha gente vivía aquel tipo de experiencia a diario, en otros paísese (y en este)  dónde la muerte de algunas personas era el pan de cada día… Si ellos lo sobrellevaban, ella también podría vivir con esto… - … Fius… ~ - Lanzó un suspiro lento y profundo mientras caminaban en silencio. El chico parecía no querer abrir la boca y la verdad es que Ashia en aquel momento lo agradecía, no es que estuviera muy contenta con él precisamente aparte de la tranquilidad que precisaba en aquel momento.

Cuando salimos de la senda que daba hacia la mezquita, después de unos largos minutos llegamos a una parte del camino ya apedreado dentro del pueblo. La voz de Adelstain llegó instantáneamente a mis oídos, había tardado en hablar… más de lo que esperaba. Conociéndole creo que estaba ansioso por decirme de nuevo cuanto lo sentía… o quizás creía que así era. – A casa – Dije alzando una de mis cejas, para mi aquella pregunta tenía una respuesta más que obvia… ¿A esta hora que iba a hacer en la calle? – Pronto tendré que comer… digo yo – Dije haciendo un esfuerzo por sonreírle, no tenía mucho ánimo. ~ …. Las hojas ~ Se me había olvidado por completo – Al menos… – Dije metiendo mi mano por el cuello del chaleco y de un tirón, con el suficiente cuidado de no romperlo, saqué las hojas. Soltaron unas volutas doradas que flotaron en el aire y otras quedaron pegadas en mi cuerpo - …. Hemos sacado esto – Alcé las hojas quedando entre nosotros a la altura de nuestros pechos. La peliazul sonrió, esta vez era una sonrisa sincera y cuando se dio cuenta, cambió el rostro drásticamente adoptando una postura seria y giró el rostro en un movimiento brusco mirando al frente… doblando las hojas para guardarlas en su bolsillo. - …. Al menos avisaste a las autoridades a pesar de que te puede causar problemas – Dijo cortante mirándole de reojo… en su interior se moría por volver a estar bien con él, pero su orgullo y sabiduría de mujer (?)… le dictaban que debía hacerle sufrir un poco más. Tenía que aprender que no debía poner su vida en juego de aquella manera y que no iba a hacer como si nada hubiera pasado. ¡Por supuesto que no!

EL segundo asalto por parte de Adelstain, no me cogió desprevenida y le contesté rápidamente – No – Ashia fue bastante tajante – Prefiero dormir en mi casa, tengo todas mis cosas aquí y trabajos que hacer de la Universidad – Le estaba diciendo totalmente la verdad, no podía permitirme unas vacaciones ahora cuando más trabajos tenía. – ¡Vaya, Nieve! – Exageré aquello haciendo un poco de teatro - Cierto que allí nevaba … - Dije pasando mi mano por el bolsillo comprobando que seguían allí las hojas del Libro sagrado. - Tentador Stain – Dije con una sonrisa zorruna – Pero quizás cuando nos den las vacaciones en clase – Alcé mi mano y la coloqué en su hombro mirándole directamente mientras caminábamos. - ¿Crees que no quiero ir? Me gustaría mucho… - Unas líneas se marcaron entre ceja y ceja, estaba con el ceño fruncido ~ pero con estos sueños que últimamente tengo, lo que menos quiero es preocuparte más de la cuenta... ~ Terminó la frase en su cabeza con la absoluta verdad y la que más pesaba para tomar aquella decisión independientemente de los estudios, en los cuales iba bastante bien… a decir verdad… podría incluso tomarse unas vacaciones si lo quisiera. Pero no.

Ashia y Adelstain caminaban juntos, el paso era pausado… sin prisas. Algunas luces de las calles comenzaban a encenderse, eran de un tono rojizo que hacían que el color de la arcilla se viera más oscuro. – Aquí es donde vivo – Susurré a sabiendas de que él no había visto el pueblo…. O al menos yo no se lo había mostrado. – Es bastante tranquilo, es una zona familiar por así decirlo… Todos se conocen – Comenté observando a las personas que paseaban por aquella zona. Al avanzar más hacia el interior del poblado, en una de muchas casas se encontraba una mujer de cabello azabache tendía unas telas con trazados étnicos, mientras 3 pequeños correteaban alrededor de ella cantando canciones infantiles. – ¿La ves? No habla con nadie …y me han contado algo sobre ella… - Susurré casi sin mover los labios – más bien sobre su marido fallecido – Aclaré acercándome más a Adelstain, hasta que nuestros brazos se rozaban y nuestras manos al andar. – Dicen que hace un par de años murió trágicamente por el pueblo – Hice una pausa, mientras me llevaba la mano a la punta de nariz rascándomela, para disimular colocando la mano delante de mis labios y que no se viese el movimiento de estos – Pregunté más, sobre cómo había sido... pero parece que es un tema Tabú – Aparté la mirada cuando la joven madre dirigió la mirada aleatoriamente hacia nosotros.
-¡Bueno Stain, te invito a cenar en casa antes de marcharte! – Le guiñé un ojo sintiendo como la boca se me había agua … ya casi podía saborearla… Una pena que solo supiera cocinar comida pre-hechas. Miré de reojo a la madre de los niños, se había marchado al interior de la casa. ¿Se habría enterado que hablábamos de ella? No… era imposible.


.........................RESIDENCIA TEMPORAL DE ASHIA



Ashia nada más llegar a casa, había quitado unos cuantos libros de la mesa dónde estaban ahora comiendo, y había recogido algunos apuntes que estaban por ahí tirados. La verdad es que su fuerte no estaba en la organización… su residencia era un montón de documentos y todo tipo de informaciones con las que trabajaba por ahí desperdigadas. ¡No quiero decir que estuviera todo sucio, no…! … Simplemente el salón era su lugar de estudio y se notaba.
La vivienda no era muy grande, pero por ello adquiría la cualidad de ser acogedor. El salón tenía un sofá mustio pero cómodo con muchos cojines de diferentes colores cálidos y una mesa casi a la altura del suelo. No había ni una sola silla en el lugar. Ashia salió disparada a la cocina a calentar los fideos. - ¡Ponte cómodo y siéntete como en casa! – Fue lo que dijo perdiéndose por la puerta.

- ¡Si supiera que ibas a venir hoy, habría intentado hacer alguna receta! – Decía Ashia, y es que esta chica siempre mantenía la positividad… ¡Piedad para los que tengan que comer algo suyo!... Aunque a ella su comida no le parece nunca tan mala… quizás por el esfuerzo que hace al prepararla, le llega a parecer incluso BUENA. Vivía en un engaño.


-¡TACHAN! FIDEOS CHINOS AL PURO ESTILO TRADICIONAL – Gritó con una sonrisa bien grandota y los brazos extendidos a los lados, allí frente a la mesa… dos vasos de fideos chinos precocinados reposaban echando humo, listos para comer - ¡Estos están muy buenos, hace poco los descubrí, pruébalos verás! – La chica cogió un par de cojines del sofá y los tiró al suelo frente a la mesa y se dejó caer de culo encima de uno. - ¡Aquí ya sabes es una Aldea antigua! no hay Mcdonalds ni nada de eso para comprar hamburguesas… - Me rasqué la nuca con una cara que claramente pedía disculpas si la cena no era lo esperado. - ¡Itadakimasu! – Hundió un tenedor, siempre había comido con cubiertos y no palillos de madera a pesar de que toda su familia así lo había hecho… ella cuando pequeña quería ser diferente y nunca consintió usar palillos como todos… Tonterías de niños pequeños que se convierten en costumbres de adultos.

Hundí el tenedor dentro del vaso y cogí un montón de fideos, el calor que desprendía hizo que se me humedeciera el rostro... vi flotando una bolita blanca dentro y no pude evitar acordarme del ojo desprendido del soldado que había muerto hacia tan solo unas horas. -¡ ………. !- Un gesto de incomodidad, nervios y malestar cruzó mi rostro…  - Stain que viste dentro... ¿Cuándo fuiste solo corriendo? – Pregunté disimulando un poco el recuerdo que me había venido. Soplé a los fideos y me los metí en la boca todos para luego sorberlos. - ¡Hmmmm! ~ ❤ - Me encantaban, definitivamente era la nueva Fan número uno de los creadores de esta delicia.



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Tema Privado Re: Cuentos entre paredes de arcilla ~ [Priv.Adelstain]

Mensaje por adelstain el Lun Jun 26, 2017 5:13 pm

No escucho las palabras que dijo Ashia en voz baja. Algo sobre sueños. Ya lo había mencionado anteriormente, en alguna que otra conversación. Pero a decir verdad no le había dado importancia y tampoco sabía nada sobre el tema. Nunca le había contado que le pasaba con los sueños. No le dio tiempo a replicarme, ni sabía que podía decir, puesto que no escucho la frase- ya le sacare el tema. Quizás necesite hablar esto con alguien, puede ser que yo le ayude, si no, ya veremos- pensó Adelstain, aunque en los estudiantes era común que tuvieran problemas por todo el stress al que eran sometidos y en el que estaban inmerso casi todos los días.
Ashia le dio una negativa. Se lo esperaba, pero le dolió. Sabía que estaba enfadada con él, era normal y totalmente estaba en su derecho, no había actuado como un adulto, ni de lejos. Aunque le dijo una “razón” sabía que no era verdad.
-No te preocupes, ¡cuando termines te invito a un chocolatito bien caliente junto a mi chimenea! – intento sonreír, y espero que lo hiciera bien, puesto que no estaba de humor para hacerlo.
Fueron a su barrio donde vivía y le conto sobre algún que otro cotilleo, que, siendo fiel a la verdad, no le interesaba lo más mínimo. Estaba deprimido sencillamente.
Ya se estaba formando en su cabeza la idea de una mala noche de vigilancia, de comer mal y no dormir, de estar en tensión y mantenerse despierto a base de bebidas estimulantes, el café no le gustaba. De dormirse en el coche a las tantas de la mañana, y despertarse a las pocas horas con un cansancio terrible y un dolor de huesos que lo acompañaría durante el día entero. Pero Ashia fue benevolente y lo perdono, o así lo interpreto. Lo invito a su casa.
- Pues acepto tu invitación noble señora – dijo jactándose de ella haciendo una reverencia mientras con su mano derecha hacia como que se quitaba un sombrero inexistente acompañando la teatral reverencia -  Eso sí-  se puso serio y le miró fijamente a los ojos. No dijo nada durante un par de segundos mientras la miraba fijamente sin realizar ningún gesto, quieto, como una estatua, frente a la entrada – guarda bien la comida de tu nevera, la saqueare entera esta noche ¡jajajajajaajaja! – se empezó a reír sin esperar su reacción. No le importaba si era malo o no, la broma, pero tenía ganas de reír y de relajarse un poco, estaba aún tenso y preocupado – No te relajes Adelstain, aparte de cenar, tienes que vigilar, para eso has venido.
La casa estaba desordenada para su gusto. No era un maniático del orden, o al menos eso creía, pero no podría vivir con las cosas fuera de su sitio, tal y como tenia los apuntes Ashia. En la mesa, en la silla, en el sofá…en el suelo… No podría vivir con alguien así, pensó. Le ayudo a recoger algunos documentos y ponerlos en donde ella le decía, puesto que para Ashia, estaban ordenados. Se fijo que todo versaba sobre historia y algunas investigaciones que realizaba, según le comento más tarde.
Cuál fue su decepción cuando al abrir el frigo Ashia, no había ni pizca de una buena comida…chocolatinas y dulces – ¡¿pero de que cojones se alimenta esta?!- pensó de forma preocupante. Luego supo la respuesta por su propia boca, comida preparada.
Se encamino mentalmente destrozado a la mesa sin sillas para comer fideos chinos…dios como odiaba la comida preparada. No se lo iba a decir por supuesto, pero mientras comía con una sonrisa y unos comentarios demasiado buenos para su comida, estaba llorando por dentro.
- Muy buenos Ashia, te han salido hasta con un toque a quemado ¿cómo lo has hecho? Es fabuloso- dijo metiéndose con ella. Era una broma no tan lejos de la realidad, hasta cuando al levantar el tenedor para introducirse los fideos en la boca, vio unos pocos quemados -Mierda…
No solo no le gustaba absolutamente nada la comida preparaba, a él le encantaba cocinar. Le daba vergüenza decirlo, pero si hubiera preguntado, se habría ofrecido a cocinarle algo. Pero al demostrar tanto entusiasmo en que probara aquellos fideos, orgullosa de su creación, se calló y no dijo nada.
La pregunta le propino un puñetazo en el estómago. No se lo esperaba, pero le debía lo que fuera a ella.
- La verdad – escogiendo bien sus palabras. Empezaba a sudar por los malditos fideos. - Nada. Oscuridad. La más completa y penetrante oscuridad que he visto en mi vida. Algo me agarró – dijo mientras un escalofrio le recorría la columna y sentía como si se le entumeciera el hombro donde le había agarrado – pero fuera lo que fuese, ni apareció, ni me hizo mal alguno.
Se sumió en un silencio, volviendo a repasar lo acontecido ese día y analizando sus acciones. El dolor del estómago se le hizo más punzante. Dejo el tenedor en la mesa y la miro fijamente.
- Lo siento.- lo dijo mientras giraba la cabeza para observar por la ventana aquella penetrante oscuridad que se habia cernido sobre el pueblo.

Apartando esos pensamientos, se palpó el bolsillo. Tenia algo para ella y se le habia olvidado completamente darselo. Metió la mano y toco el papel. Era una acarta. No lo habia leido claramente, pero sabia que era una carta de sus padres hacia Ashia, puesto que estos mismos se lo habian dado a él.
No es que tuviera una relación con ellos, pero Ashia les habia hablado de él, y teniendo a una hija lejos de ellos, sabiendo que su hija tiene una amistad con alguien adulto, se lanzaron a la piscina y confiaron en él para que cuidara de ella en la medida de lo posible, y si pasaba algo, que no dudara en avisarlos.

-Toma, esto es de tus padres, me lo dieron hace un par de días- le dio la carta Espero que no sea nada para preocuparte, ya sabes que puedes contar conmigo para lo que necesites
Adelstain siempre estaba atento. No era un instinto ni nada parecido, tenia que estarlo por su profesión, y de algo se percato al entregarle la carta. Al hacerlo había enfrente de el, detrás de Ashia, un espejo. No es que estuviera mirándolo fijamente a ver si pasaba algo, pero si se dio cuenta de una sombra que cruzo el espejo muy rápidamente. Y el espejo reflejaba el exterior.
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