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Muchas gracias!
6 AÑOS
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Disputa en el bar (Priv. Acce)

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Tema Privado Disputa en el bar (Priv. Acce)

Mensaje por Noah Wolf el Mar Jun 06, 2017 10:55 pm

Recogió las cuatro copas de cristal de la barra para luego apilarlas en el prominente montón de trastos y utensilios que limpiar. Secando el sudor de su frente con la manga de la camisa observó el panorama, para ser las tres de la tarde el sitio estaba atestado de clientes. Generalmente la hora pico sucedía al caer la noche, con la llegada de los bebedores empedernidos y los hombres de negocio que salían de sus oficinas, con lo cual era extraño tener un número tan inusual de personas para atender. No se estaba quejando, para nada, un número mayor de clientela implicaba mayor gasto, mayor entrada de dinero en caja y, lo más importante para él, mayor número de propinas. Si bien agitarse bajo cualquier concepto iba en contra de sus ideales, una paga extra nunca venía de más, por fin podría comprar esos cigarros extra fuertes que hace tanto ansiaba probar.

Prosiguió la limpieza de la barra, repasando esta cuidadosamente con un trapo en pos de quitar todo los restos de bebida restantes. No moriría por trabajar a fondo un día, no era la primera ni la última vez que hacía aquello. Además, el incentivo de la adquisición de tabaco exótico era lo suficientemente fuerte como para alentarlo a seguir trabajando con una sonrisa en su rostro, aún frente al cliente más feroz y prepotente. Era uno de esos días particulares, donde extrañamente se hallaba de buen humor y cumplía cuanta diligencia había sin rechistar, no por nada su paciencia era uno de sus mejores atributos. -Tome, que lo disfrute.- Dijo apoyando sobre una de las mesas un café cortado perteneciente a un anciano. Era agradable no tener que tratar con ebrios, para variar. No es que le desagradase el atender a ese tipo de personas, pero siempre terminaban dormidos poco antes de pagar la cuenta ose desplomaban en el piso poco después de levantarse del asiento y, como era de esperarse, era Noah quien debiere encargarse de llevarlos a cuesta a sus casas o dentro de un taxi (si es que conservaban suficiente dinero). Al menos no eran personas agresivas, quizá un poco escandalosas, pero definitivamente no representaban un peligro para el resto de los clientes. Sonrió levemente, podría acostumbrarse a ese tipo de paz, aquella algarabía de paz no le sentaba nada mal.
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Mensaje por Acce Neolightning. el Miér Jun 07, 2017 6:47 pm

Siendo el un chico que trabajaba a ciertos periodos y realmente, cuando le daba la gana, le daba bastante tiempo libre. Eso explicaría fácilmente por qué es que a las 1 de la tarde ya la podías ver en cualquier sitio de Éadrom en vez de estar encerrado en alguna oficina, en la escuela, el instituto o incluso en alguna universidad, pues desde hace tiempo que comprobó que cada una de esas instituciones nunca fueron un verdadero reto para el y se limitaban a gastar su tiempo, dinero y paciencia a costa de un título que no necesitaría. No lo necesitaba para hacer lo que hacía, puesto que con su habilidad en sus ramas, ya se había ganado suficiente reputación para ser contratado sin problema por casi cualquier compañía. No, claro que ese no era el problema, el problema era lo que venía después y lo que lo trajo a este sitio para variar. El problema era como es qué muchas de esas empresas se volvían insistentes al punto del colapso y otras empezaban a intentar convencerlo, a costa de creer qué "Es solo un niño, será fácil manipularle" con métodos cuestionables por la ley. Entre tantas de estas empresas había desarrollado algún que otro problema y como no, no podía simplemente ignorarlos, no era tan idiota como para dejar que alguien se encargara de ir haciendo más difícil su día a día, menos por una idiotez. Había acordado con un hombre que trabajaba allí reunirse para llegar a un acuerdo, pero bien que debería de haber previsto es qué si vas a intentar llegar a un acuerdo con un Axel molesto...rara vez será de forma pacífica.

- "Es aquí." Pensó en un suspiro al comprobar la dirección del bar donde habían acordado reunirse. Chasqueó con disgusto su lengua y entró con una expresión indiferente, quizá un poco molesta, y sin importar a que alguien se le quedase mirando o algo, empezó a pasar la vista por cada presente hasta ver a un viejo sentado en una mesa tomando café, uno al cual reconoció de inmediato y a quien conocía desde hace algún tiempo. En el momento que lo vio, su mirada se clavó en el y avanzó en esa dirección, ignorando totalmente todo lo que fuera a pasar a su alrededor. Al llegar a la mesa, movería la silla para sentarse enfrente de el, con la vista seria y totalmente inamovible sobre el. Sea lo que sea que el albino quería, no tenía una pinta muy amigable.

Conversación:
- Te tardas-

- Cállate - Interrumpió el joven, a lo que el hombre simplemente suspiró y se sentó bien para verlo a los ojos - Y ve directo al grano.

- Acc-

- Axel, para ti. - Interrumpió de nuevo, algo molesto.

- Mira...Axel. No tienes por qué alargar esto ya para ti y para mi. Solo hagamos esto corto y acepta. ¿Está bien?

- Primero que nada, no me trates como a un niño. Segundo, ya conoces mi respuesta. Será mejor que me des una maldita razón para no levantarme, echarte el café encima y retirarme por esa puerta ahora mismo.

- Axel, ya sabes que ocurrirá...Ni tu y yo lo queremos, no nos conviene a ningun-

- ¡JODER! Que molesto. Te dije que la respuesta es NO. Y tu...NO vas a hacer nada al respecto. ¿Queda claro? - Poco a poco, se veía como el chico perdía más y más su ya de por si corta paciencia.

- Ya sabes que se escapa de mi control. Yo solo soy un viejo, no controlo nada,
no es mi deci....
- No logró terminar la frase, pero no por una simple interrupción como las demás.

La expresión de Acce pasó a una totalmente molesta, como si tan solo un pequeño detalle hubiera prendido la chispa en lo que era la completa ira del chico albino. Puso una mano sobre el extremo de la mesa y de un empujón, la hizo a un lado, causando que la misma saliera de su camino y como no, llamando la atención de muchos allá presentes por no decir de todos. El chico avanzó a un paso apresurado hacia el hombre mayor con una expresión ahora de miedo y sin reparos lo sujetó de su camisa y lo levantó en el aire. Un hombre intentó ir a ayudarlo, más el chico le dio un fuerte empujón, que lo hizo retroceder hasta caer a algo de distancia. Definitivamente, había perdido la cabeza, a saber realmente por qué.

¡MIRA! ¡SACO DE HUESOS! Empezó a gritar, enseñando los colmillos y con una expresión en el rostro que no daba muy buena pinta, pues en sus ojos se veía como las pupilas estaba totalmente contraídas dejando ver un aspecto mucho más "Peligroso" - ¡TE JURO QUE SI HACES LO QUE SEA, INCLUSO SI LEVANTAS UN PUTO DEDO...! ¡A TI Y A LOS DEMÁS LOS VOY A....!


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Mensaje por Noah Wolf el Vie Jun 09, 2017 1:34 pm

Días pacíficos, eso era todo lo que necesitaba en ese entonces. Toda su vida se basó en correr de un sitio a otro, trasladándose lo más rápido posible para evadir a los cazar-recompensas de su familia (que en realidad ya no consideraba como tal), con lo cual eran pocas las ocasiones donde podía darse el lujo de gozar de situaciones tan tranquilas. Deseaba que todo se mantuviese así un tiempo más, al menos hasta su partida ya que no estaba del todo seguro de cuándo abandonaría Éadrom. Ese estilo de vida como fugitivo se había llevado muchas cosas de él... -¡¿Hola?! ¡Espabila muchacho, que hoy tenemos mucho trabajo por delante!- El anciano que tenía por jefe lo miraba desafiante, otra vez estaba en las nubes. Tomó aire profundamente y prosiguió recolectando pedidos, lo último que necesitaba ahora era distraerse con toda la faena que tenía encima.

Volviendo al asunto, ¿momentos atrás mencioné algo acerca de una paz idílica? Dicen que lo bueno dura poco, pues bien, eso fue exactamente lo que sucedió con Noah y su tranquilidad, sólo que no tenía forma de adivinarlo. Se encontraba en el fondo del bar, más precisamente la zona de carga, buscando cierto vino que un cliente había encargado, por lo que se perdió el inicio de todo el meollo. Para colmo el depósito de mercadería se hallaba repleto hasta las narices, quitar una caja de allí era el equivalente a jugar una partida de tetris con la leve diferencia que al quitar el "bloque" erróneo todo se vendría abajo (junto con su paga incluida). No pretendo ahondar en los malabares que el joven debió de realizar para mantener las pilas de cajas intactas, sólo basta con decir que se tomó todo con la suficiente paciencia como para quitar la enorme hilera y volver a formarla luego. ¿Innecesario? Quizá, pero carecía de intención alguna de quedarse después de hora para ordenar todo. No señor, esta vez no sucedería el mismo cuenta de siempre.

Ya con la botella de vino en mano volvió sobre sus pasos hasta que un grito lo detuvo poco antes de llegar a la puerta, no sólo eso, sino un alboroto de platos, utensilios metálicos y demás cayendo al suelo. ¿Un accidente? Solía pasar que los clientes tropezaban con las sillas o incluso arrastraban los manteles, problemas de ese tipo eran habituales en "la hora feliz" pero no eran siquiera las 6. Aquello ciertamente llamó su atención, pero supuso que el jefe estaría encargándose del asunto. Al fin y al cabo, años de trabajo en el bar le dieron un temple especial para tratar con borrachos. Siguió avanzando como si nada, dejando la bebida sobre la barra para luego dedicarse a descorcharla. Pero... Sus ojos se abrieron de par en par, el anciano que tenía por jefe salió volando cual pluma en el viento, cayendo a pocos metros de su sitio. En la caída, este había desparramado varias sillas y mesas, ocasionando un buen lío por todo el salón. Su expresión cambió totalmente al ver la causa, un muchacho albino con cara de pocos amigos, quien sostenía por el cuello de la camisa a un hombre mayor. Este, pálido de miedo, simulaba suplicar perdón con su mirada al chico frente a él, no obstante, no parecía surtir mucho efecto.-¡MIRA! ¡SACO DE HUESOS!- Musitó el albino. Su tono no le gustaba para nada y tenía toda la pinta de querer propinarle una golpiza al anciano, tal como había hecho con su jefe. - ¡TE JURO QUE SI HACES LO QUE SEA, INCLUSO SI LEVANTAS UN PUTO DEDO...! ¡A TI Y A LOS DEMÁS LOS VOY A....!- Suspiró fastidiado, con un ágil salto pasó por encima de la barra y se colocó lo más rápido que pudo detrás del violento extraño. Una vez allí posó la mano derecha por encima de su hombro mientras que con la otra frotaba el entrecejo utilizando la yema de los dedos. -Sepa disculpar las molestias señor, pero en este establecimiento las peleas y discusiones quedan...- Apretó con un poco de fuerza su hombro pero sin intención alguna de herirlo, simplemente pretendía darle a entender que iba en serio.- ...estrictamente prohibidas.- ¿En qué pensaba? ¿Saltar así como así a una pelea? El sujeto lucía peligroso, es más, podría portar un arma consigo y estaba facilitando su trabajo al acortar la distancia. Además, ¿que había con su fachada? Todo se iría al garete si descubrían quién era en realidad. Muy cierto, pero si lograba deshacerse de él "por las buenas" evitaría la confrontación, caso contrario, un par de golpes bastarían para dejarlo fuera del juego. Era más veloz y preciso que un humano corriente, no habría problemas con ello. Sí, tenía mucho que perder si jugaba un paso en falso, sin embargo estaba decidido. No sólo por el anciano y los clientes aterrados, no tenía intención de permitir que ese demente arruinara la reputación del lugar y espantara a la gente, después de todo, la propina no se pagaba sola.
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Mensaje por Acce Neolightning. el Vie Jun 09, 2017 11:50 pm

La ira que el chico tenía en sí era tal que ya no le cabía en el cuerpo. Tan solo en cuestión de unos cuantos segundos, se había ganado la atención de casi todos los presentes. Miradas de pánico, miedo, disgusto, reproche y muchas otras más lo inundaban, pero esto no parecía afectarle o importarle en lo más mínimo, su propia mirada asesina se encontraba incrustada en los ojos del señor que mantenía sujeto entre sus manos e impidiendo que el pobre si quiera tocara el suelo. No faltaba ya demasiado para que Acce llegase a hacer algo de lo que una persona normal se arrepentiría de hacer, sobre todo enfrente de tanta gente. Sin embargo...el no podía catalogarse como alguien normal. Era impulsivo, agresivo, y lo que los demás fuesen a creer de el no le llegaba a importar en lo más mínimo. Podría fácilmente darle la paliza de la vida a este anciano sin ningún tipo de remordimiento por su edad. Si es viejo, si es joven, si es hombre, si es mujer, si es fuerte, si es débil, si es inteligente, si es idiota....poco le importa a Axel. El no es de los que dan ningún tipo de privilegio a alguien por su condición. Si lo haces enfadar...te va a tratar de la misma forma que lo hace con todo el mundo. Algo que en definitiva mucha gente sienta desprecio hacia el, así como temor, por el mero hecho de qué nunca sabes cuando podrá hacer un movimiento salvaje y despiadado. Ahora, de hecho, ya había sujetado por el cuello al hombre con su mano derecha, mientras preparaba el puño con la mano derecha y la movía hacia atrás, con la intención de soltar el mayor golpe que pueda darle, pero...

Una mano se posó precisamente sobre el hombro del brazo con el que pretendía atacar al anciano. Además, un par de dedos se vieron en su entrecejo, y la voz que escuchó a sus espaldas sin titubeo alguno, le confirmó que fuese quien fuese, iba a ayudar al viejo. Esto solo pudo enfurecer más a Acce, quien se hallaba entre la espada y la pared. Por un lado, podía intentar terminar con el anciano en este preciso momento, arriesgándose a qué el hombre a sus espaldas le atacara (Valga la redundancia), por la espalda, quizá incluso salvando al anciano. Su otra opción era voltearse y contraatacar, con el riesgo de qué el viejo pudiera escapar. Ninguna de las dos acciones parecía tener un muy buen resultado al final, pero siendo objetivos, simplemente no podía arriesgarse. Por más que no quisiera hacerlo, el chico en un rápido movimiento, empujó al anciano, soltándolo. En ese mismo instante, aprovechó de voltearse y con un movimiento recto semi-circular de su brazo, logró quitarse las manos del otro hombre de encima mientras retrocedía un par de pasos. El viejo, como no, aprovechó de levantarse y salir corriendo por la misma puerta por la que habían entrado - ¡EH! ¡TU NO TE VAS A NINGUNA PAR...! - Se había movido hacia enfrente con la intención de correr tras el, pero al ver como estaba parado el chico de cabellos blancos enfrente de el, se veía que este no tenía intención de dejarlo ir tras el - ...te - Terminó, clavando su mirada llena de ira y rencor sobre el chico. Hubo unos instantes de silencio, de un incómodo silencio, antes de que Acce se dignase finalmente a hablar.

- Apártate... - Soltó el chico albino con un tono de voz totalmente neutro, aunque con una expresión que remarcaba perfectamente su ira. Tan solo se le quedó viendo, mientras apretaba los puños y luego los dientes, pasando a dejar ver muy sutilmente los pares de colmillos superiores qué el chico poseía en sus dientes - ...He dicho... - Su voz empezaba a sonar más iracunda. Axel elevó ambos puños a la altura de su rostro mientras mantenía su pierna izquierda con un paso adelante, tomando una posición de combate, ignorando totalmente a todo aquel que siguiera en ese lugar. No le importaba en lo absoluto los demás, solo su víctima...y el idiota que se interponía entre ellos - ¡QUÉ TE APARTAS! - El chico corrió directo hacia el barman y al tenerlo cerca, envió tan rápido como pudo un puñetazo derecho en dirección a su rostro. Impactase o no, no tardó absolutamente nada en enviar otro puño izquierdo, otro derecho y luego, una patada frontal izquierda, con la intención de dar en su pecho. Podía ser solo un niño, podía no ser muy alto ni demasiado fuerte en apariencia, pero dejaba claro con esa sincronización y esa habilidad que el niño sabía como pelear. Incluso se las arregló para moverse rápidamente hacia detrás de una mesa y patear la misma, de forma que se levantase en dirección a Noah, como si intentara que esta lo embistiera con todo lo que tuviera encima. Aunque la gente empezaba a salir por seguridad, bien que afuera se empezaba a llenar de personas que deseaban ver el espectáculo. Si Noah era capaz de esquivar, bloquear y contestar los golpes que el niño iracundo fuera a darle en estos momentos...iba a depender únicamente de su habilidad. Después de todo y estando rodeados de personas...¿No están ambos limitados para no usar sus poderes?.

¡FIGHT!:
¡Bien! Si hay algo que desees que agregue/quite/edite, me avisas. Dejé qué cualquiera de los golpes que Acce diera, a pesar de ser seguidos y rápidos, sean posiblemente bloqueables o esquivables para que lo decidas tu. Si hay algún tipo de batalla que prefieras rolear (Como los qué aparecen en la guía, por ejemplo) ¡Me avisas y lo seguiré también! n_n


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Mensaje por Noah Wolf el Dom Jun 11, 2017 8:48 pm

Cuando quiso notarlo ya estaba metido en medio de la disputa entre el temeroso anciano y el muchacho de pocas pulgas, un accionar un tanto imprudente de su parte. Pero no había nada que hacerle, una vez saltado a la acción sólo quedaba poner el pecho al problema e intentar mediar la situación. ¿Era siquiera posible? El albino se notaba claramente molesto ya de por sí con el otro desconocido, ni qué hablar de la expresión que se dibujó en su rostro al notar la intromisión del barman. Esto no hizo más que empeorar al momento en que tomó prudencial distancia de Noah, fue allí cuando el hombre mayor aprovechó para escabullirse tras él y huir hacia la puerta de entrada, su cara era, cuanto menos, intimidante. No obstante, no iba a dejarse amedrentar por un escandaloso que ingresaba al bar sólo para traer problemas consigo.

El joven frente a él dio un paso con la clara intención de perseguir al fugitivo, a lo cual Noah respondió imitándolo con un paso adelante. Lo observó apacible, por su contextura física neutralizarlo no aparentaba problema alguno, un buen golpe en la boca del estómago bastaría para dejarlo K.O pero prefería esperar por el siguiente movimiento de este para analizarlo (el cual a juzgar por su tono de voz no tardaría en efectuar). No se equivocó, tras adoptar una postura de combate embistió hacia él a toda velocidad intentando dar un golpe directo a su rostro. Moviendo la palma de su mano hacia arriba logró tapar el puño del muchacho a escasos centímetros antes que lo tocase, un poco más y su mejilla hubiese quedado de un bonito color morado por el resto de la semana. Pero la cosa no se detuvo ahí, como si fuera una ametralladora el muchacho lanzó una ráfaga de golpes, uno atrás de otro buscaban impactar en su cuerpo. Noah simplemente se dedicó a evadirlos, no pretendía golpear al joven, al tener una clara diferencia de edad golpearlo podría ser considerado un claro abuso de fuerza. Craso error, subestimarlo sería su primera equivocación. Concentrado en los puños del albino, siquiera notó cuando este lazó una patada directa a su pecho, la había liado. Retrocedió unos cuantos pasos, causa de la magnitud del embate recibido, de lanzar su cuerpo hacia delante para mantener el equilibrio seguramente su destino hubiese sido el piso y luego la derrota. Vaya, tenía una buena noción del combate, eso era un traspié inesperado.

Volteó en dirección a su jefe esperando instrucciones, sin embargo este parecía estar inconsciente por el porrazo al caer al suelo. Genial, ahora el pes de las decisiones recaían sobre él. ¿Golpeaba al chico o intentaba evitar cada ataque que este lanzaba? Era físicamente imposible esquivar todo el tiempo, llegaría un punto en el que su agotamiento lo llevaría a cometer un error y ese sería su fin. Además, de no contraatacar la pelea iría en un sólo sentido, el cual no era precisamente a su favor. Fue una décima de segundo en la cual quitó la vista del peliblanco, pero bastó para cometer su segundo error. Cuando Noah reaccionó tenía casi sobre él una mesa voladora, apenas atinó a cubrirse   poniendo guardia por encima del nivel de su pecho. Soltó un quejido al momento del choque, no por la dureza de la mesa en sí, sino porque su jefe descontaría los daños del negocio directamente de su salario. Más preocupado por el estado del mueble que de su propia integridad, revisó con la vista que no estuviese demasiado dañado. Sí, poseía algún que otro rasguño pero nada serio que una buena capa de barniz no solucionara. Suspiró aliviado, su estabilidad económica no corría riesgo...por ahora.

Alzó la vista hasta dar con la del extraño, estaba sacándolo un poco de sus casillas y la multitud de afuera curioseando el combate no ayudaba mucho. Observó el panorama en un abrir y cerrar de ojos, el estilo de pelea de la persona frente a demostraba ser, según vio hasta ahora, aceptable por lo que podría tener algún que otro as bajo la manga. Por otro lado, los clientes habían huido uno por uno para situarse en el exterior del edificio y fisgonear todo tras la seguridad que los cristales de los ventanales proveían, por lo tanto los únicos que aún quedaban dentro resultaban ser su jefe (inconsciente), él y su atacante. Aún así el uso de poderes y demás trucos estaba sumamente limitado con tanto público presente. -Supongo que a estas alturas hablar queda descartado, ¿verdad?- Dijo en tono hilarante. Todavía abrazaba la posibilidad de poder resolver todo mediante palabras, mejor dicho, rogaba por ello ya que golpear a un menor no estaba entre sus cosas favoritas, pero si no quedaba más remedio... Adoptó una posición de combate, subiendo su guardia y manteniendo firme la postura. -Muy bien muchacho, dame tu mejor golpe.

¡Pelea!:
Mantengamos este estilo de combate (si te parece bien). Todavía no ataco (pretendo hacerlo en el siguiente turno) pero cuando lo haga si prefieres que cambie algún golpe, patada o acción me avisas y lo modifico. La idea es que sea divertido y dinámico para los dos. Pero por sobre todo ¡No te contengas!~
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Mensaje por Acce Neolightning. el Miér Jun 14, 2017 8:21 pm

Sinceramente, le resultó ver algo molesto ver como sus primeros puñetazos no habían logrado impactar contra su objetivo, puesto que pretendía simplemente derrotarlo de una vez para luego darse a la fuga y perseguir al vejete que se le había escapado. Sin embargo, el sujeto se movía un poco mejor de lo que esperaba, logrando evadir y bloquear, por lo menos los primeros golpes. ¿Por qué no se habrá dignado a contraatacar en ese entonces? Si lo estaba subestimando, le iba a dejar muy en claro que con el no se juega, mucho menos estando tan cabreado como lo estaba ahora mismo. La patada fue el golpe que le dio la ventaja durante unos breves instantes, más no pareció que la mesa lograra golpearlo como esperaba. Las ideas de acabar esa batalla rápido, se iban poco a poco por la borda ya hasta qué aceptó que el sujeto se había escapado y no había forma de volver a alcanzarlo. ¿Qué razón tenía entonces para seguir peleando? A estas alturas, era realmente inútil e innecesario, o eso desde el punto de vista lógico...lástima qué Axel actué por puro instinto y guiado totalmente de sus emociones cuando las cosas le van mal, instintos y emociones que ahora tan solo presentan rabia contra el idiota que se metió donde nadie lo llamaban. Sep, definitivamente anhela romperle la cara y cuanto más huesos rompiera, órganos hiriese, o dolor le causara, mejor.

Tras haber arrojado la mesa, no dudó en dar unos rápidos y contados pasos hacia atrás para mantener la distancia de su oponente, con ambos brazos siempre en guardia y sin bajarlos un solo segundo. Novato en las peleas no lo era, y por su forma de mantenerse siempre alerta, por sus movimientos y por su rápida forma de pensar ante la situación, se le notaba a leguas de distancia. Se mantuvo esperando a que su oponente se levantar y arqueó la ceja cuando este empezó a habla  - Claramente - Murmuró en cuanto este dijo lo de un acuerdo mucho más amistoso. Más con lo siguiente que diría, frunciría el ceño y chasquearía su lengua en un gesto de disgusto o enfado - Me estás subestimando...- Apretaba los puños y su mirada podía mostrarse cada vez más molesta tan solo por eso, aunque claro, ya es fácil enfadarlo estando enfadado antes por el escape del viejo - Te vas a arrepentir de eso. Te vas a arrepentir de haberte interpuesto, capullo - Fue lo último que se pudo escuchar al chico albino antes de qué, ignorando totalmente a todos los espectadores o lo que sea, la acción , la pelea y los golpes, y quizá las cosas rotas... de verdad empezaran.

El chico volvió a arremeter, corriendo derecho y decidido en contra de su atacante. Estando ya a una distancia ligeramente alta, levantaría la rodilla derecha a la altura de su propio peso, como si fuera a patear con esta, y dejó caer su talón en dirección a los pies del adversario. Mientras corría, parecía ir a patear hacia su rostro o pecho, cuando bajó la pierna, pareció que la patada iba realmente a sus pies...pero no, realmente la patada interceptó en el suelo, a unos escasos centímetros de distancia de los pies del rival con ninguna intención más que acortar la distancia entre los dos y distraerlos unos segundos, segundo qué utilizó para girar sobre su talón derecho, dándole la espalda unos segundos mientras estiraba ahora su rodilla izquierda hasta su pecho y luego estirarla como una de patada de costado reversa, buscando impactar contra el hombro derecho o bien, el rostro de su enemigo.. Aprovechando la distancia que tenían y antes de que su primera patada siquiera llegase a tocar el suelo de vuelta, saltó con su pie derecho y envió una segunda patada, esta vez de látigo, en el mismo sitio pero ahora en el costado izquierdo de su adversario y buscando más el cuello qué el rostro. El mantener ambas piernas por el aire de esa forma, hizo qué Axel se dirigiera ahora por el suelo, por lo qué apoyó ambas manos en el suelo para amortiguar su caída, cosa que hizo también con un giro o vuelta de carnero. Sin embargo, esa secuencia de golpes lo había dejado descubierto y ahora además, dándole la espalda al enemigo. No tardó demasiado en girarse tan rápido como pudo, de nuevo elevando ambos brazos en guardia, pues probablemente y en esos simples instantes de desventaja ya le habrían saltado encima.


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Tema Privado Re: Disputa en el bar (Priv. Acce)

Mensaje por Noah Wolf el Jue Jun 15, 2017 11:47 pm

Levantó su guardia en espera del próximo ataque del muchacho, los ojos de este denotaban que su paciencia poco a poco se agotaba y que la confrontación era ya inevitable. No dudó en exteriorizar su descontento con la situación, ¿defraudado quizá por no derribar a su oponente con la primera sarta de golpes? Serían imaginaciones suyas, lo más probable resultaba ser que la imposibilidad de ir tras el anciano fugitivo lo ponía de malas. De más estaba decir que Noah pagaría los platos rotos por interponerse en su camino. No obstante, no le pondría las cosas tan fáciles, nadie que trajera problemas a su lugar de trabajo saldría ileso.

Nuevamente forzó la distancia entre ambos, por lo visto no era un simple bufón o al menos tenía las suficientes neuronas como para darse cuenta que mantenerse alejado era la mejor táctica para no recibir ataques directos. Aunque si creía que permanecer en la otra punta de la sala arrojando objetos le serviría de algo, era más tonto que slime. Arqueó una ceja ¿Subestimarlo? ¿Era eso lo que lo preocupaba? Con un simple análisis de personalidad en base a eso dejaba ver que el albino era una persona bastante altanera; primera debilidad hallada. Ya vería como sacar provecho de ello luego pero por ahora se mantendría expectante de los movimientos de su contrincante, quien se preparaba para su ofensiva otra vez. Con presteza arremetió directo hacia él con una embestida a la vez que movía su pierna para otra patada...o eso parecía a simple vista. Con su pie como lanza apuntó directo a su parte baja, ¿planeaba desequilibrarlo para facilitar un golpe? Pf, como si fuera tan sencillo. Automáticamente movió sus pies hacia atrás para evitar el tacle pero... No fue más que una finta, lo que realmente buscaba era dar un giro de 180° e impactar con su pierna izquierda en su pecho. ¿Otra patada al torso? Aún mantenía su guardia alta por lo que bastó con juntar los brazos hacia el frente para bloquear el impacto. Por los pelos lograba salvarse pero la cosa no terminaba ahí, antes de tocar el suelo lanzó con su otra pierna una patada de látigo. No pintaba nada bien, sus brazos seguían al frente y si bien calcular el lugar del golpe era algo sencillo, no disponía del ángulo para defenderse. Tiempo de colisión, unos tres segundos; distancia, menos al rededor de 30 centímetros; impacto...inminente. Con sus opciones reducidas lo único que atinó a hacer fue inclinar el cuerpo para la derecha, de esa forma buscaba no evitar la patada sino más bien desviarla del cuello hacia la zona del hombro.

Incluso reduciendo el daño del ataque no pudo evitar salir despedido en dirección a unas mesas a pocos metros, las cosas no pintaban nada bien para él. Desde luego, el joven demostró ser bastante diestro en las peleas y ni hablar por su facilidad para mover los pies, quizá iba siendo hora de activar las cosas si no quería acabar pulverizado como una de las mesas sobre las que cayó. Apartando el mobiliario del negocio se puso de pie, limpiando con unas palmadas su ropa. El dolor no era gran cosa, su hombro derecho resultó un poco entumecido pero ya se le pasaría. El asunto recaía en cómo ingeniárselas para frenar la andanada de ataques de aquel pendenciero, esto de tener que comportarse como humano lo limitaba en desmesura y comenzaba a fastidiarle. A ese paso no sólo jamás conectaría un golpe, sino que terminaría gravemente herido. Miró de reojo a su jefe todavía inconsciente, el momento de tomar cartas en el asunto finalmente había llegado.- Perdón por lo que voy a hacer, viejo.- Susurró por lo bajo mientras aflojaba el nudo de su corbata. -Realmente no quería.- Se excusó con cierta desidia.- Pero que conste que me obligaste. De aquí en mas..no vas a poder tocarme.- ¿Alardeo o aviso? Un poco de cada una, lo cierto es que las cosas comenzaban a calentarse.

Tomó aire profundamente para exhalar pocos segundos después, había pasado tiempo desde la última vez que utilizó ese truco en un combate real, el cosquilleo en la piel que le producía siempre le daba escalofríos, aunque sólo era en los primeros segundos. Dicho cosquilleo comenzaba en su cuello y se extendía a lo largo de todo el cuerpo, una vez finalizada esta etapa supo que ya estaba listo. No tenía nada de malo utilizar un truco o dos, al fin y al cabo la pelea terminaría en un abrir y cerrar de ojos (o eso esperaba). Y hete aquí uno de sus favoritos, canalizar electricidad desde el interior hacia el exterior de su cuerpo para utilizarla como armadura. Claro, para cualquier persona Noah se vería de lo más normal puesto que esta viajaba a través de su piel y se activaba al más ínfimo contacto, y era esa su más grande ventaja: sólo aquel que lo rozara se daría cuenta de lo que en verdad ocurría (aunque ya tarde). Dicho todo esto, arremetió a toda carga contra el albino. ¿Qué parte debería atacar primero? Lo observó unos segundos en un intento por analizarlo, su guardia era impecable con lo cual un golpe directo quedaba descartado. ¿Entonces qué tal una finta como la que le había efectuado rato atrás? Lo dudaba, no sería tan inteligente pero caer en un movimiento que él mismo implementó antes era imposible. Pensar, pensar, pensar...

Mantuvo el trote hasta tenerlo en frente, una vez allí (y con el impulso de la carrera) lanzó un golpe con su derecha apuntando al rostro, dudaba que impactase pero eso no lo detuvo. Siguiendo la dirección del golpe, giró su cuerpo en 180° (imitándolo como él hizo momentos atrás) y llevó el codo izquierdo hacia su nuca para intentar impactarla, por otro lado, con un ágil movimiento posicionó su pie derecho por delante de ambas piernas del enemigo a fin de trabarlas. De esta forma, si lograba golpear su nuca las inestabilidad producida por trabar sus piernas ocasionaría su caída, probablemente. Finalizados sus movimientos, y sin esperar a ver la reacción del albino, Noah tomó distancia (unos 3 metros) de él. Quizá su primer ataque resultó algo flojo, pero no iba a darlo todo de buenas a primeras, prefería esperar y ver cómo el otro tipo reaccionaba ante los golpes y (en caso de levantarse o ser inefectivos), ir subiendo la potencia. Tampoco pretendía matarlo, ¿ o sí?


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Mensaje por Acce Neolightning. el Sáb Jun 17, 2017 6:13 am

Tal y como esperaba, había logrado distraerlo con la primera finta, para forzarlo a bloquear en vez de esquivar el segundo golpe que iría a continuación, el cual por desgracia no conectó como tal en su cuerpo aunque también logró su función: Dejarlo a tiro y listo para la patada, el tercer golpe que a pesar de no poder acabar con el de inmediato, si había logrado golpearlo y por el ruido que se escuchó del hombre chocando con cuanta mesa quedó por allí, podría considerar qué el golpe que le había dado no había sido precisamente menor. El chico podía tener una apariencia quizá no demasiado amenazante y quizá el ser tan joven y no tan alto, le dieran un aspecto mucho más fácil de "controlar" o de "derribar", pero con un par de movimientos empezaba a dejar en claro quien era realmente, como de bien conoce el combate a mano limpia y lo verdaderamente peligroso que puede resultar este simple niño enojado. Claro qué a pesar de eso, caería en una gran equivocación si es qué se dignaba a bajar la guardia o a subestimarlo, tal y como el desconocido lo había hecho con el hace un par de minutos atrás. No, definitivamente no podía subestimarlo, ya qué hasta el momento ni siquiera lo ha hecho efectuar el primer ataque. Debería de ser capaz de analizarlo para poder contraatacar de una forma eficiente, pero desgraciadamente para el, no se encuentra en unas condiciones necesarias para eso. Segado totalmente por sus emociones, ahora no era más qué un adolescente impulsivo, incapaz de pensar demasiado salvo en como atacar una y otra vez. No es muy difícil de notar, pero así como es ventajoso por los predecibles movimientos...es peligroso también por lo agresivo que puede resultar.

Ya estando el chico de pie, con ambos brazos en alto, observaba como el hombre se empezaba a levantar después de quitarse alguna que otra mesa que se le debió de haber ido encima tras empujarlas el mismo con su cuerpo después de la patada. Esperó a que estuviera completamente de pie y le miró sospechosamente con los ojos cerrados cuando notó que estaba murmurando algo por lo bajo, más lo primero fue algo qué no logró a llegar escuchar. Sus siguientes palabras, quizá si hubieran sido mejor que se las callara en vez de haberlas dicho de tal modo, que tan solo hubieran avivado las llamas del mal ánimo que Axel poseía en estos momentos - Tch. ¿Me estás vacilando? - Su voz sonaba fría y con un profundo rencor, algo que combinaba con esa mirada de desprecio al sentir qué no contento con haberlo subestimado hace tan poco, descaradamente lo volvía a hacer enfrente de sus ojos - Haré que te tragues todas tus putas palabras. Y de paso, unos cubiertos - Amenazó, en lo qué tensaba los músculos de su cuerpo, apretaba los puños y los dientes. Es bien sabido por quien sea que le haya visto qué Axel tiene una paciencia nula e inexistente, y si a eso le sumas qué vino con unos cuantos problemas, un viejo presionando y ahora un idiota interfiriendo qué, además de forzarlo a entrar en una batalla que tan solo perdió su tiempo, se tomaba la molestia de mofarse de el en sus narices teniendo el orgullo qué el tiene...Definitivamente, alguien cuerdo saldría corriendo para no tener que toparse a la cara a la maldita bestia que estaba a punto de dejar salir.

Apenas vio qué esta vez era su oponente el qué había tenido la iniciativa de atacar, dio un paso atrás y flectó las piernas, alistándose para recibir el golpe que ahora vendría a continuación y cuidándose de los movimientos qué pudiera hacer o de algún objeto que pudiera usar a su favor a media corrida. Vio como el primer golpe se trató de un directo puño a su rostro, golpe que desvió tras interceptar la muñeca del oponente con su propia muñeca, momentos antes de la colisión. Lo qué no se esperaba, fue el repentino giro que hizo, con el cual ahora buscaba atacarlo por detrás mientras colocaba su pierna derecha por enfrente suyo para impedir que pudiese re-posicionarse y así, evitar el golpe. "Tsk". Si bien no fue capaz de evitar que el codazo fuese a parar a su cabeza, logró voltear un poco la cabeza para que este chocase en algún extremo más duro de su cráneo y qué, a pesar de doler un poco más, evitara dejarlo aturdido o en el peor de los casos, inconsciente. En ese mismo instante fue qué el golpe le hizo avanzar y por ende, tropezar con su pierna, mientras el mismo aprovechaba para retroceder, pero...no, no dejaría qué acortara distancias.

En el instante que cayó al suelo, a pesar de sentir una punzada en la cabeza por el golpe, se las arregló para estirar ambos brazos y evitar qué su pecho si quiera llegara a tocar el suelo. Aprovechando esto y a una velocidad sorprendente, se volteó y empezó a correr contra su oponente justo en el instante qué había empezado a retroceder, evitando darle un respiro. De hecho e incluso el chico ni si quiera se había levantado del todo cuando empezó su corrida, estando medio agachado y levantándose en el proceso. Aprovechando el estar aún medio agachado, se movió de un lado a otro hasta conseguir quedar a un costado de su oponente y deslizar un golpe con sus nudillos derechos, pasando por debajo de su brazo izquierdo y dirigiéndose hacia la paleta de su brazo, pero no salió como lo esperaba - ¡HggGGH! - No solo sintió que su golpe no le había golpeado, si no que sintió un fuerte pinchazo, se sintió electrocutado. Se dio cuenta en ese preciso instante qué no lidiaba con un humano común y corriente. ¿Que debía hacer entonces? Parecía tener una capa de electricidad que evitaría que lo golpease, pero no podía retroceder puesto que quedaría totalmente expuesto. No tenía opción...debía avanzar. 

Justo en el instante qué su puñetazo "conectó" y se percató de la electricidad, para evitar darle ventaja, se cubrió medio cuerpo con el brazo y antebrazo mientras se impulsaba hacia adelante con la intención de empujarlo con el cuerpo entero - ¡H-Hmp! - Sintió otro pinchazo, más esta vez se hayaba mordiéndose la lengua para aguantarlo. Aquel empujón no lo había hecho con la intención de dañarlo ni mucho menos, si no con la simple intención de tomar distancia. ¿Estaba en problemas? ¡Claro qué no! Podía ser un capullo, un idiota, un orgulloso, un egocéntrico o todo lo qué quisieras, pero nadie podía negar que su habilidad para pensar y reaccionar en un combate son comúnmente, mayores a la media. No perdió el tiempo y corrió por el costado de su oponente, asegurándose qué un par de mesas se interpusieran entre ambos y además, asegurándose qué el cuerpo de Noah cubriera la visión de los espectadores. Estando listo, Axel inició otra carrera contra Noah, esta vez con la mano derecha por debajo de su cintura. A punto de llegar a por el, llevó esta por debajo de una mesa, dando la enorme -Por no decir obvia- impresión de qué con el impulso de la carrera, le empujaría la mesa completa directamente encima. Sin embargo...eso no ocurrió.

En el simple segundo que su mano se vio totalmente opacada por la mesa, una luz ennegrecida empezó a emanar de la mano de Axel, una luz negra que se asemejaba -Solo en apariencia- a electricidad y que rodeaba aquella extremidad. En cuanto llevó la mano por debajo de la mesa, la mesa no fue empujada, si no qué su mano infundida por sus poderes, logró atravesar la mesa como si fuera papel, saliendo de la nada un perfecto ataque sorpresa directo contra el. Aprovechando la sorpresa que debió de ser ver como la mesa era atravesada en vez de empujada, dio un rápido paso hacia enfrente y se impulsó con todas sus fuerzas en un salto directo a su contrincante, dejando caer todo su peso en un puñetazo directo al hombro qué ya antes, había golpeado, con la intención de empeorarlo. Basta decir qué al estar su mano en este estado, sería doloroso...incluso bloquearlo, debido a qué además de potenciar su golpe, le permitía atravesar la mesa antes nombrada o incluso el concreto, por lo qué quizá podría dañar su armadura, quien sabe. Luego de dar aquel ataque y apenas tuvo la oportunidad de volver a apoyar su pie en el suelo, retrocedió unos rápidos pasos mientras la luz negra en la palma de su mano se desvanecía. Había dejado que el lo viera, sin embargo, jugando con las posiciones y la percepción, había logrado hacer qué esta luz negra no cayese nunca a visión de los espectadores. Si, es un niño, es inmaduro, pero...se nota que sabe jugar muy bien sus cartas.

- No eres el único con cartas bajo la manga - Dijo, mientras soltaba un poco la mano que antes había sido electrocutada, agitándola un poco al igual qué todo el brazo que había sido electrocutado, para luego volver a ponerse en una guardia total - Tsk, seas lo que seas...te destrozaré.


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Mensaje por Noah Wolf el Jue Jun 22, 2017 6:17 pm

La provocación había sido un éxito, el albino no tardó en responder ante ella en un tono frío pero que denotaba cierto fastidio, incluso parecía querer atravesar su cráneo con la mirada. El chico estaba enojado y no escatimaba en amenazas para demostrarlo, ventajoso o no, sólo su forma de responder ante sus ataques lo diría. De hecho, por la manera en que actuaba Noah tuvo la sospecha de que esto serviría para bajar su concentración y ocasionar que el golpe a su rostro fuese certero. Error. Fácilmente su puño fue desviado por la muñeca del adversario, como si de un simple juego de manos se tratase. No se dejó desalentar, puso todo su empeño en el próximo ataque el cual, para su sorpresa, impactó mejor de lo esperado. Si bien no bastó para dejar aturdido a su rival, fue lo suficientemente potente como para que este cayera al suelo...o eso parecía de buenas a primeras. Sin siquiera tocar el suelo, giró para luego embestirlo a gran velocidad en mitad de su retroceso ¿buscaba soltar otra soltar otra andanada de golpes sin darle respiro? Esto llamó su atención más no al punto de preocuparlo, cualquier intento que hiciese por conectar algún ataque físico terminaría por volver en su contra debido al escudo eléctrico.... y así fue. A pocos centímetros de distancia el chico se situó a un costado suyo, propinándole un buen golpe justo debajo de su brazo izquierdo. ¿Merecía la pena bloquearlo? Era cierto que el campo de electricidad lo protegía de golpes y demás, pero no era infalible, el dolor por los golpes, si bien amortiguado, aún persistiría. Demasiado tarde para pensarlo, su puño colisionó según lo esperado y el dolor no se hizo esperar. No obstante, la cara del albino era impagable, realmente no se lo esperaba.

¿Se retiraría una vez visto en desventaja? Todo indicaba que no, el muy cabeza dura ahora se preparaba para embestirlo nuevamente, sólo que en este caso utilizaría su brazo para empujarlo con el peso entero de su cuerpo. ¿Acaso era idiota? Como si un simple empujón bastase para lastimarlo, teniendo en cuenta la situación sería más el daño que él recibiría en ese intento desesperado por terminar el combate. Una vez el muchacho chocó a todo tropel (y recibiendo otra descarga), este siguió de largo para luego detenerse cerca de una mesas. Otra vez el truco de arrojar cosas, ciertamente debería estar seco de ideas si pensaba que eso funcionaría de nuevo. No se equivocaba, la mesa salió volando en su dirección pero esta vez estaba preparado, retrocedió unos pasos para evitar que impactara sobre él. Bastante sencillo, quizá había sobrestimado las capacidades de combate de... Un momento, algo no iba bien. El muchacho avanzaba a la par del mueble, como queriendo golpearlo una vez que el peso de la madera lo aturdiese. No, estaba seguro que él también sabía que una estrategia tan simplona como esa no tendría efecto. ¿Entonces...? Sus ojos se abrieron de par en par al notar una luz negra emanando de la mano del albino momentos antes de que esta impactara contra la mesa, atravesándola como si nada. Automáticamente a hacerla añicos, saltó en su dirección para luego propinar un ataque en el hombro lastimado rato atrás.

Retrocedió unos pasos mientras se quejaba por el dolor en su extremidad, había sido un golpe directo, incluso con su escudo no pudo evitar todo el daño. Su brazo izquierdo temblaba, la secuelas eran evidentes a simple vista mas hacía un esfuerzo, en vano, para no demostrar que resultó afectado. ¿Qué rayos fue eso? Su similitud con la electricidad era notoria, pero no sintió ningún piquete al momento del golpe. Ese tipo era peligroso, debía manejar con cuidado sus próximos movimientos para no ser herido de peor manera. Para peor, el sujeto lucía satisfecho con su accionar, empezaba a perder los estribos. -¿Destrozarme? Pst, van a tener que armarte como un rompecabezas cuando acabe contigo.- Masculló sostenido su hombro herido con el brazo contrario. Eso decía, pero pelear en esas condiciones se dificultaba. El tablero se había volteado drásticamente en favor del buscapleitos, era cuestión de tiempo antes que lo dejase inutilizado por completo con lo que necesitaba un plan y rápido.

Abrió su mano izquierda de par en par para cerrarla a los pocos segundos, repitió esto unas dos o tres veces para cerciorarse de que todo estuviese en orden. Al parecer su mano no había sufrido mayores daños, no podía decir lo mismo del resto de la extremidad. Por más que aún conservara movilidad en su mano, su brazo estaba entumecido con lo que realizar acciones muy complejas era imposible. La pregunta era cómo realizar una ofensiva en esas condiciones, ahora sólo podría bloquear o atacar, pero no ambas. El panorama era oscuro. Posicionó ambos brazos en guardia, sin poder evitar soltar un leve quejido como era de esperarse, no había lugar para dudas, era vencer o nada y para ello debería usar todos los trucos de su repertorio. ¿Pero estaba bien? Ya la gente en las afueras comenzaba a tomar partido y vitorear por uno o por otro, las autoridades no tardarían en aparecer, sin mencionar que si llamaba demasiado la atención su posición quedaría revelada. Resopló fastidiado, las ganas de partirle la cara al sujeto frente a él no paraban de aumentar. Si tan sólo no se moviera tanto... Mover... Tenía una forma de acabar con esa tan molesta agilidad suya, pero dada la corta duración del efecto no quedaba más remedio que actuar con premura.

Como primer medida, debería de acortar las distancias entre ellos. Segundo, asegurar la eficacia de su táctica mientras este aún mantuviera contacto con el piso. Tercero, inmovilizarlo. Cuarto, atacar con todo lo que tuviese mientras el contrincante no pudiese reaccionar. Un plan un tanto complejo, pero ya vería como ejecutarlo sobre la marcha. De la primer cuestión se encargó corriendo en línea recta con la guardia alta y apartando los pedazos de mesa que se cruzaban, debía engañarlo para que creyese que lo atacaría de frente. Para lo siguiente agarró con su brazo sano una de las tantas sillas desperdigadas, ya estando a una distancia menor al metro se preparó para arrojarla desde un costado a la altura de la cabeza, de esta forma pretendía forzar la defensa del albino y buscar a la vez una apertura. Era obvio que una silla no sería mayor problema para él, por lo que no esperó para ver que pasaba y lanzó un golpe al estómago con su brazo herido. Sí, era doloroso y quizá la potencia no fuese la misma, pero debía fingir estar tan desesperado como para atacarlo aún estando dolorido. Mientras se defendiese debería de mantenerse en tierra, esa sería la clave de todo. Al ejecutar el último golpe le lanzó una mirada de fastidio, el pago por su brazo le iba a costar caro.

Respiró hondo por unos segundos para luego exhalar con fuerza, al hacerlo un torrente de electricidad se transmitió a lo largo del suelo en pos de aprisionar al fastidioso sujeto frente a Noah. Sí, conocía mejor que nadie sus limitaciones y por ello evitaba usar ese truco, en una trifulca callejera donde lo superaran en número normalmente lo utilizaría para ganar tiempo antes de escapar ya que su efectividad era baja cuantas más personas había dentro del rango. No obstante, en una pelea mano a mano era cuando podía usarla en plenitud y detener los movimientos de su enemigo casi al punto de no lograr mover un músculo, o al menos eso quería creer para que su plan no se fuera al garete. Ya realizado el último paso, se posicionó detrás del chico y formó una pistola con sus dedos, apuntando justo en medio de su cabeza sin dejar ni un milímetro de distancia. Rogaba que su anterior habilidad surtiese efecto, de esa forma sería un tiro a quemarropa; no pretendía matarlo, sólo dejarlo inconsciente hasta la llegada de las autoridades (aunque visto y considerando que no era humano, dudaba que fuese a matarlo aún queriendo). -Esto se acaba ahora.- Dijo apretando tensionando sus músculos. Debía terminarlo cuanto antes, su estado físico iba en decadencia y no sabía si soportaría mucho más con un brazo menos. El problema eran los testigos, de jalar el "gatillo" ya no habría vuelta atrás...


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