Bienvenido a la ciudad de Éadrom, donde la alianza entre humanos y seres sobrenaturales se hace cada vez más fuerte y posible ¿O no?
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Diciembre 2018
Durante muchos años, miles de seres sobrenaturales fueron cazados hasta la extinción. Hoy, existe un "rayo de esperanza", situado en alguna zona de japón llamado "Éadrom", donde es posible la convivencia entre seres sobrenaturales y humanos.

Cubierta por un manto de protección, la también llamada "Ciudad de la Luz" sirve de hogar para muchos que aún lo creen posible, otorgándole educación a las jóvenes promesas sin importar su raza en uno de los institutos más grandes de todo Japón: el Instituto Takemori.

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Tema Privado Limpiando el desastre (Priv. Kisa)

Mensaje por Invitado el Jue Jun 01, 2017 6:49 pm

Desagradable. Formó una pinza con sus dedos índice y pulgar para sostener un trapo repleto de una masa pringosa y verdusca. Le resultaba difícil creer que una persona pudiese ingerir semejante mejunje (horneado o no) sin morir intoxicado en el intento. Su apariencia ya de por sí dejaba bastante que desear, bastaba una simple mirada para asociar la sustancia con una especie de musgo primitivo de algún pantano recóndito en lugar de pensar que fuese comida. -Grotesco...- Dijo con una expresión de hartazgo al visualizar cómo un poco de la mezcla caía sobre su zapato. Automáticamente apartó el paño lanzándolo con fastidio sobre la mesa. ¿Cómo rayos había terminado así? Tomando aire para relajarse y su mano en la frente lo intentó. Recordando, recordando...

El evento del club de cocina había sido un éxito, la concurrencia había sido alta y las actividades ciertamente interesantes (por no decir explosivas, en sentido literal). La presidenta lucía muy conforme con el resultado, puesto que había sido ella la artífice de la idea y el plan. Cada mancha, cada tazón con harina y engrudo en desparramado por el suelo, el pegote que derivaba de la constante destrucción de las galletas y los materiales de cocina, todo ello parecía producir una inmensa felicidad en la pueril chica. ¿Acaso ese era el desenlace que esperaba? Todo apuntaría que sí. No pudo evitar soltar una ligera sonrisa al notarla tan contenta, si bien la situación terminó siendo caótica (cuanto menos) no negaba que había sido divertido, descontando los estallidos en su cara, su ropa repleta de harina y leche y su cuerpo dolorido. Además, había salido triunfador del evento por lo que no tenía de qué quejarse. Sí, era cierto que el primer puesto fue compartido con este muchacho bajito y de aspecto malhumorado, Kisa, pero compartir el trono no era algo de lo cual avergonzarse. En cualquier caso, ambos terminaron siendo ganadores y merecedores del premio correspondiente... ¿Limpiar el desastre ocasionado? La cara de Noah era digna de otra distinción, aunque de ser posible hubiese preferido que se tratase de una totalmente diferente a la que le había otorgado. No obstante, también compartía su mismo destino el chico albino, quien resultaba ser nada más y nada menos que el vicepresidente del club. Vaya trato recibía el pobre...aunque por lo menos debía de agradecer que no se hallaba solo en la faena, ordenar todo el sitio por sí solo terminaría por volverlo loco. Era tal y como el viejo refrán decía, "consuelo de muchos..."

Sí, lo recordaba con claridad. Para colmo Hina los dejó con una última orden antes de desaparecer "pasarla bien limpiando y haciendo amistades". Eso decía pero la única persona junto con él era nada más y nada menos que el muchachito de pocas pulgas, muy "conveniente". Ignoraba de qué misteriosas formas obraba la cabeza de la pelirroja al encerrar a dos personas tan incompatibles en un cuarto esperando que se llevasen bien, no dudaba de la pureza de sus intenciones pero ello era innecesario. Estar con Kisa le daba la misma sensación que confinarse en una celda con un león hambriento, es más, estaba seguro que el primero tenía peor genio que el león y era más peligroso. ¿La peor parte? Seguramente estuviese alterado por lo sucedido anteriormente con las galletas, con lo cual no sería de extrañar que le guardase algún rencor (por más que ya se hubiese disculpado antes). Esta vez sí que había sacado la lotería, pero lo mejor sería intentar hacer las paces ¿no? Al fin y al cabo compartirían sala el resto del día (o lo que tardasen en limpiar el desastre) y las siguientes clases del club. Tener cualquier tipo de problema con él implicaría un conflicto cada vez que se viesen. Prefería evitar eso en lo posible. -Vaya premio resultó ser...Realmente prefería perder.- Dijo mientras pasaba un paño limpio a la mesa contigua. ¿En serio? ¿Eso era lo mejor que podía decir? No era la gran cosa, pero al menos con algo debería de iniciar en el afán de entablar una charla con él.De lo contrario, jamás podría disculparse como es debido.
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Tema Privado Re: Limpiando el desastre (Priv. Kisa)

Mensaje por Invitado el Dom Jun 04, 2017 7:30 pm

¡Me las pagará! —exclamó golpeando la mesa con las palmas de sus manos. Estaba más que cabreado, por algún azar del destino él fue el ganador del maldito evento del club, aunque no fue solamente el pequeño albino, compartió el podio con otro miembro del club, eso no le importaba; es más, ni siquiera le interesaba ganar. Participó por obligación y ni hablar ese jodido trajesito que tuvo que llevar durante todo el día. Suspiró de forma muy sonora al recordar todo eso y las batallas o las palabras incoherentes que decía Mizuki en algunos momentos.—De verdad, esa chica.... —mencionó en voz baja mirando a su alrededor, de alguna forma se había esforzado así que... podría felicitarla en algún momento, quizá, nada más era  mera suposición. De pensarlo y hacerlo había una gran brecha que pasar.

En fin, además de una medalla como premio tenía que limpiar el cuarto del club, al escuchar eso una parte suya quiso levantarse e irse sin más, no obstante, si se iba era posible que Mizuki lo molestara mucho más así que para poder conseguir un momento de paz optó por quedarse en ese salón para ordenar un poco. Entre muchas comillas, clara, Hitsugaya no era un chico limpio y mucho menos sabía la manera correcta de limpiar aquellos instrumentos de cocina los cuales parecían una especie de arma alienígena a sus ojos(?. Genial, genial y genial. No había otra palabra que describiera la situación en la que estaba el albino, en un sentido sarcástico por supuesto. Hitsugaya quería ir directamente a congelarle la existencia a esa escandalosa chica, posiblemente de esa manera aquella energía que siempre parecía cargar descendiera.

Tsk —emitió al momento de ponerse a pasar un trapo en una de las tantas mesadas del lugar. Sinceramente sus ánimos para abrir conversación con el otro miembro del club eran mínimas, tal vez decir que ni ápice de intenciones sería exagerar pero era cercano a eso.

Estaba molesto y con una ropa incómoda, además de tener que limpiar, cosa que siempre ignoraba en su departamento o en el templo, cosa normal al tener en aquel santuario a una sirvienta contratada para ello junto a otros empleados más. En definitiva para él eran una molestia pero bueno, al menos así no tenía que mover un dedo para hacer nada de las cosas del hogar.

A pesar de tener que limpiar el lugar juntos, Kisa se encargaba de  mantener una distancia bastante prudente, no le haría caso a lo que Hina había dicho de  hacer amistades, el pequeño era el menos indicado para llevar a cabo esa labor, ni siquiera era capaz de hablar amablemente con la mismísima presidenta del club ¿y creía que podría hacer amistad con otro miembro? ¡Ja!.

Cesó el movimiento repetitivo de su brazo el cual estaba empleando para la limpieza y apretó el trapo que sostenía su mano. No podía creer que tuviera que hacer eso, mientras blasfemaba en su mente, a sus oídos llegó la voz del contrario—. Entonces vete —dijo alzando su mano para elevar el trapo y lanzarlo contra la mesa con toda la furia que le fuera posible transmitir en ese movimiento. Por más que estuvieran encerrados no era como que la puerta no se pudiera tirar abajo, el problema residía en que posiblemente recibirían un buen escarmiento por dañar parte de las instalaciones escolares—. Maldita sea —mencionó con un tono de voz más bajo que el empleado anteriormente pero debido a que estaban solos era posible que todas las palabras que musitara llegarán a los oídos de Noah. Volvió a suspirar y recogió el trapo para volver a limpiar, esta vez lo hizo con más fiereza, tanta que ni siquiera se dio cuenta de que unos cuantos cacharros estorbaban en el camino de su mano y ¡plaf! un variado de sonidos metálicos inundó la sala provocando que Kisa encogiera los hombros ante tales sonidos—. Genial —manifestó rodando los ojos con fastidio al ver las ollas y recipientes varios que había tirado, y que ademá contenían restos de mezclas que a simple vista se veían asquerosas. Y no contento con haber tirado varias cosa, se acercó a ellas y alzó una de sus piernas hacia atrás para dar a entender que les daría una buena patada a esas latas...mas, tras tomarse escasos cinco segundos para replantear su idea, bajó su pie lentamente y volvió a aventar el trapo pero en este caso contra los utensilios que seguían dispersos por el suelo. Se lo estaba pasando mal y además estaba con ese chico que lo atacó en reiteradas ocasiones, no estaba enfadado por eso ya que esa era, en parte, la temática del evento del club, aun así no se podía diferenciar su mal humor habitual al estar enfado por algo como eso.

Al parecer tardarían más de lo esperado en limpiar eso, sería mejor que respirara profundo e intentara relajarse para hacer de eso algo medianamente ameno, o por lo menos intentar que no fuera algo tan fastidioso, ya que si su relación se iba hacia el lado de la violencia o desagrado sería agobiante tener que verse las caras en las actividades del club, aunque creo que el destino hará que deban cruzarse en muchos otros sitios.
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Tema Privado Re: Limpiando el desastre (Priv. Kisa)

Mensaje por Invitado el Dom Jun 04, 2017 10:27 pm

¿Sacar la lotería? ¡Mas parecía haber roto la banca de veinte casinos! Un cuarto repleto de basura que limpiar totalmente para él aunque claro, debería compartir su "preciado premio" con el malhumorado estudiante situado a prudentes metros de distancia. Una simple medalla a modo de consolación no sofocaría el hastío que representaba la tarea encomendada por la pelirroja, bueno, al menos la medalla era bastante colorida. Pero ese no era el punto, ¡no era un crío! Llamativa o no, no compensaba para nada la faena tan pesada que estaba llevando a cabo. Por supuesto, comprendía el motivo por el cual higienizaban las instalaciones usadas por el club de cocina, por norma general uno debe limpiar lo que ensucia ¿pero por qué solamente ellos dos? ¿Qué tipo de broma macabra era esa? El resto de los miembros bien podría dar una mano o incluso la misma presidenta (de hecho, esto último sería lo más razonable dado que sería responsabilidad suya supervisar todo lo que sucediese dentro de los muros de la habitación). ¿Por qué pensaba todo eso? La realidad no cambiaría por mucho que buscase la vuelta, tanto Kisa como él estaban en confinados en el lugar hasta dejar el suelo reluciente. La cuestión entonces recaía no en limpiar, sino en evitar el conflicto entre ambos dos ya que por lo visto su compañero se encontraba ciertamente molesto por la situación en general.

Noah guardaba silencio mientras repasaba las mesas al ritmo de los quejidos del albino, el cual no dudó en hacer público su descontento al dejarle en claro de muy mala gana que podría irse tranquilamente si tanto le molestaba el labor. Vaya, si así reaccionaba ante una simple oración no quería saber qué pasaría de intentar entablar una charla. Sí que estaba cabreado, aunque esperaba que no por culpa de él. Prosiguió callado sin darle mayor importancia, en casos así lo mejor era mantener la compostura puesto que de perder los estribos la cosa no tendría buenos resultados. De cualquier modo, de la misma forma en que el bajito no deseaba mantener una conversación, Noah tampoco demostraba mayores intenciones de hacerlo. Es más, el único motivo real que lo empujaba a socializar con tal individuo no era otro que la concurrencia común al club de cocina (sin mencionar que no le apetecía amargarle futuras clases a Hina y el resto de los miembros con simples disputas). Pensaba todo esto, pero mantenerse en una postura neutral frente a la apatía y mal humor de Kisa iba también en contra de sus principios. Podía soportar que lo ignorase, de hecho, no le molestaba en lo absoluto pero que lo tratase de una forma despectiva crispaba un poco sus nervios. No obstante, no lo suficiente como para responderle de mala manera o acudir a la violencia. Después de todo, si algo lo caracterizaba era su paciencia.

Dispuso a barrer un poco con la escoba en tanto el otro sujeto se dedicaba a tirar objetos y desperdigar utensilios por doquier. Que mal genio, no quería cruzarlo en un mal día. Oh, un momento, ya lo estaba haciendo. Largó otro sonoro suspiro, a mal tiempo buena cara. ¿Pero cómo podía encontrarse animado en menudo predicamento? Encerrado en sus pensamientos, apenas notaba como una nube compuesta por polvo y harina tomaba más y más tamaño a medida que aumentaba la fuerza y velocidad del barrido, para cuando cayó en cuenta de ello ya medio salón estaba tapado por el nubarrón blanco/grisáceo. ¿Y ahora qué? No veía nada de nada, con lo que buscó a tientas por la pared el botón del ventilador para quitar de en medio dicha nube y seguir en lo que estaba pero... ¡Sorpresa! En su afán de dar manotazos al aire golpeó una estantería, volcando ollas, sartenes y demás adminículos de cocina. Cielos, la cosa iba de mal en peor, ahora tendría el doble de trabajo. No pudo hacer más que respirar profundo y apretar el entrecejo con sus dedos en un intento por serenarse, el asunto requería de un uso total de su paciencia y mantener un temple de acero. Difícil cosa, puesto que al accionar el ventilador una de las ollas recientemente tiradas cayó sobre un recipiente repleto de comida y, oh curiosa casualidad del destino, aplastando un cucharón para así accionarlo como una suerte de catapulta lanza-comida. ¿Y quién más sería víctima del macabro sentido del humor de los dioses, sino Kisa? El proyectil de masa verde y pegajosa voló a toda velocidad en dirección a él, Noah (quien apenas podía ver debido a que el humo no se disipaba del todo) solamente alcanzó a visualizar la "bala" ya arrojada al aire, pudiendo sólo advertirle al albino con un grito de sorpresa.- ¡Hey, cuidado!- Un momento ¿eso se trataba de un deja-vu? Al momento del ataque de su galleta rebelde había vociferado algo similar, si no era igual. Lo único que esperaba era que no resultase golpeado por la bola de comida, lo último que quería era fastidiarlo más.
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Tema Privado Re: Limpiando el desastre (Priv. Kisa)

Mensaje por Invitado el Sáb Jun 10, 2017 8:50 pm

Caos, caos. No podía encontrar otra forma de definir lo que en la sala del club de cocina podía ocurrir si ambos chicos comenzaban a sacar chispas entre ellos, de por sí el ambiente ya estaba bastante pesado por el malhumor del pequeño que obviamente era visible tanto por sus refunfuños como por la manera tan delicada de limpiar las cosas. Un poco más y terminaba por hundir todas las cacerolas que tenían la desdicha de pasar por sus manos; por no mencionar el trapo que ya había caído al suelo muchas veces, no obstante esa no era una razón válida para enjuagar el paño. No, no, Hitsugaya seguiría pasando ese mugroso trapo por cada superficie que necesitase una limpieza; aunque por supuesto estaría haciendo todo lo contrario a lo que debería. Cosa que poco le importaba, o  al menos eso creía puesto que si analizaba la situación se daría cuenta de que para poder irse tenía que dejar un lugar pulcro, al contrario de lo que ahora se podía apreciar.

Por lo menos su compañero de premio estaba realizando su trabajo apropiadamente y por suerte no respondió ante la mala contestación que el shinigami le dedicó. No le importaba, le era indiferente que el otro intentará hablar o si no lo hacía, después de todo no estaba ahí por diversión y mucho menos para tener una charla despreocupada con un compañero de club. "Eso es innecesario". pensó al agacharse para recoger lo que había tirado. " Innecesario pero..." Realizó un movimiento negativo con la cabeza, sabía que tendría que verle la cara en cada evento del club, o en cada reunión, sin embargo no pasaba nada, ¿verdad? no era necesario que todos los miembros del club tuviera un buen trato entre ellos... En ese instante se le cruzó la cara de Hina por un segundo, era cierto, ella era la que más energía le ponía a las cosas y si Kisa se comportaba de esa manera tan negativa con un miembro del club. "No, ella sabe como soy así que no me interesa" Volvió a convencerse de aquello, mas al momento de prestar atención a su alrededor y despejar su mente de tales pensamiento, se percató de que ¿había neblina? —. ¿Qué es esto? —dijo en voz baja mirando a su alrededor, dándose cuenta de que era incapaz de ver más allá, mejor dicho, le era demasiado difícil y hubiera intentado ir hacia la ventana para abrirla de no ser por el grito de Noah—. ¡¿Que qué?! —vociferó apoyando su mano en la mesa para poder levantarse, empero por culpa de tener el trapo mojado debajo al ejercer presión dio un resbalón ¡y glorioso resbalón!...bueno, lo hubiera sido si por lo menos le hubiera ayudado a esquivar la bola asquerosa que se le estampó en la cara. El albino cayó entre medio de las cacerolas que había tirado anteriormente y gracias a ello sucedió algo mágico(?. —¡Q-Qué diablos! —profirió sintiendo algo entre sus dedos, algo terroso—¿Harina? —se preguntó levantando su mano por reflejo aún sin ser capaz de ver nada, no obstante no hacía falta ver para saber de que se trataba...

Un sonido extraño se hacía presente en la sala, una especie de bramido acompañado de una respiración furiosa. No se trataba del pequeño albino y suponía que tampoco se trataba de su otro acompañante. Tragó saliva—Espero que no sea lo que creo que es... —dijo entre un suspiro y se levantó tomando una cacerola para aventarla hacia la dirección en la que vino el proyectil, tomando en cuenta la poco visión que había aquello fue lanzado con toda alevosía, tampoco esperaba darle pero al menos lo intentaría. Ese chico ya se había ganado su total desagrado, por lo menos de momento, ignoró el hecho de que posiblemente restos del polvo mágico empleado en el evento había caído por su culpa y gracias a ello, un ser fastidioso había emergido de entre la mugre(?.

¡¿Cuál es tu maldito problema?! —dijo en un grito pasando una de sus manos por su rostro para finalmente limpiarse lo que sea que había acabado en el. Tenía claro que una persona podía ser el causante de aquello, ese desgraciado con el que estaba obligado a limpiar. Volvió a tomar otro de los cacharros y lo alzó para lanzarlo pero entonces un golpe en su espalda provocó que perdiera el equilibrio y tirara el metal para cualquier sitio y claro, él terminó de cara al suelo; poco después de un segundo se oyó el indistinguible sonido que causaban los cristales al quebrarse—. ¿Y ahor-? ¡Agh! —lo musitó con un quejido producido gracias a sentir un peso en su espalda, eso seguramente era esa maldita galleta que se creó sin querer, o sino era posible que Noah lo haya pisado(?. Sea como sea, era otra razón para terminar por detestar a la presidenta y sus ocurrencias(?.
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Tema Privado Re: Limpiando el desastre (Priv. Kisa)

Mensaje por Invitado el Lun Jun 12, 2017 9:40 pm

Si antes no la había liado, seguro era que ahora sí. La sala estaba repleta de la niebla de trigo procesado en polvo, con lo cual sólo escuchó el viscoso ruido propio de la bola al impactar contra algo. Rogaba que no fuese contra Kisa, viendo el mal carácter del chico no lo dejaría pasar tan fácil (aunque a juzgar por los improperios que soltaba habría dado de lleno contra él). Tragó saliva instintivamente, si necesitaba un momento para huir era ese, con tanta harina volando por el aire sería imposible que el albino notara su ausencia. El problema residía en que así como su compañero no veía nada, él tampoco, además que escapar y dejar todo el peso de la limpieza a una sola persona era una actitud, cuanto menos, ruin. Por lo pronto debería seguir buscando el botón del ventilador y lo que sucediese después de ello quedaría a manos del destino, si Kisa decidía tirarlo por la ventana en un arrebato de odio estaría en todo su derecho. -Sólo para que lo sepas, aquello fue totalmente sin int...- Intentaba disculparse por enésima vez, las palabras sobraban para pedir perdón por sus recurrentes errores, estaba claro que no era su día. Pero su parlotear fue interrumpidas por un artefacto volador no identificado que lo golpeó en medio de la frente, ocasionándole un buen chichón y dejándolo despanzurrado por el suelo. No sólo eso, en su caída volteó una mesa repleta de masa, cucharones y cacerolas que arremetieron sobre él sin culpa.

¿Qué cual era su maldito problema? Eso debería preguntárselo él. Desde que llegó al club de cocina su actitud se había basado en indiferencia, malhumor y una retahíla de groserías. ¿Qué culpa tenía si aquel tipo estaba enfadado con el mundo entero? ¿Ahora encima se le daba por arrojar ollas? Se puso de pie dispuesto a decirle un par de cosas a su compañero, pero una especie de rugido estremeció la sala y, junto con él, una respiración agitada. ¿Creía que tomando el papel de loco lo dejaría pasar? Cuan equivocado estaba. Ya le importaba un bledo, compañero del club o no le era imposible soportar a un sujeto así. Lo sentía por Hina y sus buenas intenciones pero todo apuntaba que tendrían una mala resolución del problema y no era por falta de interés de su parte. Sencillamente Kisa era alguien intratable.

Enfiló hacia la fuente del sonido y las blasfemias empujando cuanta mesa y cacharro se ponía en frente, su paciencia poco a poco se agotaba y prefería terminar la disputa de una vez antes de llegar a usar los puños. El chichón dolía un poco, sin embargo era una herida superficial que con un poco de hielo se aliviaría. Aún así, ese acto podía ser tomado como una mera declaración de guerra. Tomó aire, sin detener su paso, no pretendía terminar a los golpes pero tampoco tenía intención de contener su verborragia. "Palabras claras conservan la amistad", aunque en su caso sería más un intento por conservar la paz, ser amigo del pequeño amargado no estaba en sus planes próximos. -¡Pienso decirte unas cuantas cosas enano...!- Bramó frotando la zona afectada por el golpe, pobre diablo, no imaginaba que pronto le dolería más que la cabeza. Un estrépito mezcla de cristales rotos y objetos desperdigados lo puso en alerta, ¿un recipiente de vidrio  tal vez? Se detuvo en seco, algo iba mal. Ya no escuchaba el refunfuñar de Kisa así como tampoco ningún tipo de movimiento... o más bien, sí escuchaba algo pero no precisamente era su compañero.

Sintió como lo tomaban por el pie y nuevamente ese gruñido profundo llenó el ambiente. Lo que fuese que lo tenía actuó demasiado rápido como para poder defenderse, volteándolo patas para arriba y dando la sien con el suelo. Atontado, apenas notaba lo que sucedía a su alrededor puesto que el golpe lo había dejado lo suficientemente atontado, imposibilitando así una pronta reacción. -¡Si esta es una broma, tienes el sentido del humor bastante retorcido!- Exclamó aturdido, al menos aún conservaba sus facultades vocales. Estaba dolido, golpeado, sucio, cansado, de mal humor y para colmo no veía nada. Sentía que la vena de su cuello estallaría en cualquier momento debido a la tensión. Harto, comenzó a patear con su pierna libres una y otra vez a lo que fuese que atrapó su pierna, cosa que pareció servir ya que se vio liberado en cuestión de segundos. Siquiera se detuvo a pensar si se trataba del otro integrante del club, nada más quería librarse de todo y que lo dejasen en paz. No obstante, pronto se vería aprisionado nuevamente, esta vez desde la parte alta de su pierna, y elevado por los aires a varios metros del suelo. Lo que fuese que lo tenía amarrado ahora no era Kisa, ¿qué estaba pasando? No entendí absolutamente nada, todo le daba vueltas pero aún así se las ingenió para quitarse un zapato y arrojarlo pero claro, entre medio de la cortina de harina poco podía lograr atinar.

Repentinamente y contra cualquier pronóstico, la harina poco a poco se disipó dejando ver la silueta de lo que estaba sujetándolo cabeza abajo. Una criatura negra, de cuernos, afiladas garras y mirada maliciosa lo observaba con sus ojos rojizos.

Spoiler:

¿Cómo llegó eso ahí? ¿Acaso el albino lo habría invocado para darle una lección? Eso ya iba más allá de ser un gruñón ¡el tipo era un psicópata! -¿¿Qué demonios hiciste enano??- No estaba seguro si Kisa tenía la culpa o no, lo único que sabía era que antes de que todo el cuarto de nublase sólo habitaban ellos dos y al recuperar la visión eso apareció ahí. Quería zafarse a como dé lugar pero no se hallaba del todo recuperado del previo aturdimiento. Lo lograse o no, algo era seguro, no terminarían la limpieza del cuarto en ese milenio...ni en el otro.
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Tema Privado Re: Limpiando el desastre (Priv. Kisa)

Mensaje por Invitado el Dom Jun 18, 2017 12:08 am

Señores, había comenzado la fiesta. Era cierto que la finalidad de tan curiosa dupla era el limpiar; no obstante, las cosas se torcieron un poco debido a detalles menores (Kisa, Kisa, Kisa) en vez de estar limpiando estaban terminando de acabar con lo poco pulcro que podría tener esa sala, felicitar a la presidenta por tal osadía de juntar a un ser medianamente decente con un pequeño falto de educación era algo digno de regaño si era un fracaso; o felicitación si resultaba un éxito. Todo apuntaba a que sería un regaño bien recibido por parte del vice, menudo vice por cierto. Debía demostrar que podía apoyar a la presidenta con el club, empleando un mal trato para con los miembros significaba poner en peligro muchas cosas. La diversión, la amistad, el compañerismo, pasarla bien, ¿de verdad quería arruinar todo eso por su maldito mal humor diario?.

¡¿Enano?! —repitió todavía sintiendo ese peso sobre él, mas ahora había pasado a segundo plano—¡Ven y dimelo en la cara maldito desgraciado! —exclamó golpeando el suelo con su puño y apretando los dientes entre gruñidos, teniendo en cuenta su altura ya debería de estar acostumbrado a que lo llamarán "enano", empero no, tenía que contraatacar con su hostilidad en vez de sentar cabeza y pedir amablemente que no le dijeran así porque le disgustaba. No, ¡no!, siempre todo lo que tenía que hacer todo del modo difícil, bueno, del modo difícil para el resto.

Agh, se sentía aplastado, estaría pensando que ese peso era Noah, de no ser porque un grito suyo llegó a sus oídos—. ¡¿Qué?! ¡¿De qué estás hablando?! —le respondió irritado pero demostrando su desconcierto con las palabras recibidas, ¿bromas? el shinigami tenía un limitado sentido del humor, casi nunca lo utilizaba por decirlo de alguna manera, aunque tenía sus momentos, sin embargo nunca pasaría por su mente... ¡ese no era el punto ahora!. Volviendo a lo importante, de un momento a otro la cosa que sea que lo estuviera aplastando había desaparecido de manera misteriosa, inmediatamente el pequeño se levantó girando su rostro de un lado a otro por pura inercia, puesto que por más que intentará ver lo que sea que estuviera molestando no lo lograría por la falsa neblina que obstruía su visión, igualmente una que otra forma extraña lograba verse si se esforzaba en achicar la vista para vislumbrar una que otra cosa con gran esfuerzo. "Ahora qué estará haciendo" se preguntó al diferenciar una cosa, un bruto si confundía esa cosa con su compañero de club.

Debes estar de broma... —murmuró al ver a esa cosa extraña que tenía a unos cuantos pasos más adelante y, oh tenía a el mayor boca abajo. Era entretenido cuanto menos—¡¿Qué dices?! ¡Yo no hice nada! —refutó con un tono bastante alto que llamó la atención de la cosa—. ¡Qué es lo que hiciste tú, mejor dicho! —contraatacó dando un rápido paso hacia atrás para esquivar un zarpazo de la bestia asquerosa—Vaya, por lo desagradable que se ve debe de ser tu mascota —dijo con un tono de burla realizando otro rápido movimiento para esquivar otra ataque del bicho y de paso agarrar un olla—, ya sabes, las mascotas se parecen a sus dueños —terminó de decir para lanzar la olla en dirección a la cabeza de la criatura y gracias a su fuerza sobrehumana el impacto provocaría que retrocediera un par de pasos y en ese momento Kisa aprovecharía para tomar un cuchillo tramontina que estaba en una de las mesas, dar un salto hacia la invocación y así poder darle un corte en la extremidad que tenía a Noah para así liberarlo. Después de todo era su compañero de club—Tsk, fallé —mintió intentando dar a entender que hubiera preferido cortarle la pierna a su acompañante, lo dijo con un tono lo bastante alto como para que fuera audible para el otro. Al tocar el suelo se volteó para mirar a la criatura que sacudía su cola cual bestia endemoniada, seguramente le había dolido o estaba haciendo alguna cosa extraña de bestia. No estaba seguro de por qué esa criatura había aparecido ahí, tenía sus sospechas , mas, no era momento para eso y tampoco importaba a fin de cuentas. Solamente tenían que acaban con el "problema" y volver a la limpieza.

Oye...eh...mmm —intentaba llamar al chico por su nombre, lástima que no recordaba su nombre—No...no, creo que era algo así —murmuró rascándose la cabeza, ignorando tanto al bicho como a su compañero—¿Nof? No...no... —gruñó irritado por no saber las siguientes sílabas y arrojó el cuchillo en el fregadero. Estaba intentando no llamarlo idiota por el hecho de no querer arruinar más las cosas, si se ponía a pensar, una vez más, en el club y su relación con los miembros....tenía que intentar ser más....no, no creía poder con eso; no obstante al pensar en la presidenta sentía que no quería echar a perder todo por culpa de actitud, por más que dijera que eso no le interesaba...era el vicepresidente—Qué importaba, después pued- —De manera inesperada a su rostro se dirigía una llama de tonalidad oscura, calló al momento de verla acercarse y era fijo que si no se movía iba a terminar chamuscado(?. Además para agregarle más sazón al asunto, la puerta del club sonó. Un toc, toc que hubiera deseado escuchar unos horas después, por lo menos cuando no estuvieran delante de un animal como ése, o que la sala no estuviera tan patas arriba como lo estaba. Había muchas posibilidades para esa visita, profesores que venían a verificar lo que estaban haciendo por el ruido, otros miembros del club que querían echar una mano o simplemente ir a buscar algo, alumnos curiosos que escuchaban sonidos anormales y buscaban husmear un poco.

¡No era momento para molestar!
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Tema Privado Re: Limpiando el desastre (Priv. Kisa)

Mensaje por Invitado el Lun Jun 26, 2017 12:52 pm

Su cuerpo apenas respondía, su cabeza daba vueltas y no tenía idea de qué rayos era aquello que lo atacaba, como si fuera poco el pigmeo del vicepresidente sólo empeoraba las cosas enfadándose de por niñerías. A juzgar por su tono de sorpresa tampoco estaba al tanto del origen del la criatura, se trataba de una mala broma o en serio no tenía nada que ver. Pero si ninguno de los dos muchachos fue quien la invocó, ¿entonces cómo? Un monstruo de ese tamaño no aparecía por arte de magia, bueno, en realidad sí, aunque la expresión logra entenderse más allá de su mal uso. Magia... esa palabra hizo ruido en su cabeza, la única opción restante era la de una galleta rebelde que por un motivo "a" o "b" se manifestó una vez terminado el evento del club. Era reticente a admitirlo, pero tal vez, sólo tal vez (por no decir casi certero) tuvo una ínfima porción de culpa de ello. En su torpeza al derramar ollas y recipientes pudo mezclar masa con algún residuo de polvo de hadas restante, en ese caso no tenía permitido quejarse puesto que en todo caso fue cosa suya. Todo sonaba bastante coherente visto desde esa perspectiva, lo único que no cuadraba era por qué siendo que la mezcla cayó cerca de él el bicho apareció del otro lado, más precisamente de la dirección de Kisa. Daba qué pensar...

-¡Por tu su mal carácter diría que te pertenece!- Respondió mientras la cosa lo agitaba en el aire.-¡Si es tu viva imagen!- Era más que curioso observar la situación, cualquiera que lo estuviese haciendo seguro lo tomaría como un sketch cómico, ambos jóvenes atacados por un ser sobrenatural y se preocupaban por insultarse mutuamente en lugar de unir fuerzas e intentar solucionar el problema. Aunque claro, para Noah no era nada gracioso terminar en el estómago de una galleta, de hecho, dudaba si esta siquiera tenía un estómago. En cualquier caso, quedar atrapado en su interior estaba fuera de discusión, si le preguntaban era un NO rotundo. Mas aquello no recaía en sus manos, muy a su pesar, sino en las de su gruñón compañero. Odiaba la idea de depender de él, casi que prefería ser devorado vivo antes que recibir ayuda del desagradable enano...aunque viendo los afilados dientes del monstruo replantearía su postura dos veces.

Meneó su cuerpo por zafarse pero el agarre del ente era firme, a ese paso no le quedaría otro remedio que utilizar electricidad para deshacerse de él. Lo único que lo abstenía de llevar a cabo ese plan era la atenta mirada del albino, muerto antes que dejar su secreto a mereced de la persona menos indicada (cosa que a ese paso no tardaría en suceder). En tanto continuaba con su forcejeo inútil su compañero, en un inusitado acto de humanidad, arrojó una olla hacia el bicho a fin de aturdirlo y aprovechar la incapacitación atacarlo con para un cuchillo O eso creía. El artilugio de metálico de cocina no sólo no impactó según lo deseado, o más bien, sí lo hizo... contra él. El demonio se percató de las intenciones del muchacho y movió unos centímetros el cuerpo de Noah para utilizarlo como escudo, ¿el resultado? Un enorme chichón en medio de su frente, el cual lo dejó aún más aturdido que antes. Ese cretino sí que tenía un buen brazo para lanzar. No contento con esto, casi le rebanaba una extremidad completa al momento de blandir el cuchillo. Para colmo el muy estúpido se mostraba fastidiado por "fallar", mas no todo era negativo puesto que el ataque de Kisa bastó para agrietar su brazo. Si tan sólo pudiese darle un golpe certero allí, quedaría libre. Aunque claro, eso quedaba descartado gracias a la reciente actuación de Kisa. Gracias que aún seguía vivo.

-¡¿A dónde crees que apuntas?! ¡Mi cabeza no es un blanco!- Exclamó molesto.- ¡Además casi me rebanas una pierna!- Poner a los dos muchachos a trabajar en un mismo cuarto no fue lo más acertado, si en situaciones extremas siquiera cooperaban ¿qué podía esperarse en una simple tarea de limpieza? Así es, si quería salir de ello debía obrar como siempre, solo. La cooperación y las labores en equipo no eran lo suyo, mucho menos depender del resto. Había tenido suficiente, su paciencia estaba pendiente de un hilo. -¡Ya suéltame maldita porquería!- Bramó furioso al mismo tiempo que llevaba una descarga eléctrica a su pierna atrapada. La bestia aulló con fuerza, gracias al corte limpio de Kisa su brazo se resquebrajó hasta el punto de reventar y desaparecer hecho polvo, liberando así a Noah. Le debía una al enano.

Cayó de bruces al suelo y giró dolorido hasta ponerse boca arriba, pensar que creía que la clase de cocina de la presidenta era peligrosa. Entre medio de sus agotados jadeos escuchó al otro tipo balbucear algo, ¿qué intentaba decir? No le dio mayor importancia puesto que se oía como dentro de un tubo, además seguramente era un insulto. El mareo poco a poco lo abandonaba pero no lo suficiente como para preparar un contraataque, con lo que debería conformarse con simplemente ponerse de pie. Ayudándose de una mesa lindante lo hizo mientras palpaba el chichón en su cabeza, su visión de a ratos se tornaba borrosa pero alcanzaba a distinguir... Oh, no. Vaya que lo distinguía, una incandescencia negra emergía de las fauces de la bestia. ¡Apuntaba directo a su atacante! Debía estar bastante cabreado para olvidar su existencia e ir por Kisa. Detestaba al enano, pero estaba en deuda con él. Además odioso o no, seguía siendo un valioso (tal vez) compañero del club de cocina.

Torpemente trotó hasta la posición de él, tropezando con cuanto objeto a su paso encontraba, era una locura hacer algo así por quien intentó amputarle una pierna pero pensar en ello no aportaba nada más que ganas de dejarlo a su suerte. Dos, tres segundos, el tiempo corría y la bestia no tardaría en lanzar lo que fuese que lanzaría, sólo un poco más... Al diablo todo, no pretendía hacer una mala imitación de la escena de "El Guardaespaldas", recibir el proyectil en su lugar gritando algo como "¡Nooooo!" era demasiado trillado sin mencionar que no se salvó de la muerte para suicidarse como si nada. No señor, era momento de innovar un estilo nuevo y fresco. -¡Ahí te va Kisa!- Dijo a todo pulmón a la vez que arrojaba una silla directo a su cabeza. Según sus cálculos, si el mueble golpeaba exactamente en su cabeza gracias a la fuerza del empuje su cuerpo caería hacia atrás, evitando así la llamarada del monstruo. ¿Arriesgado? Sí. ¿Funcionaría? Tal vez. ¿Venganza? Definitivamente. Pero vamos, era mucho mejor ser asestado por una silla que terminar chamuscado ¿no?. Para empeorar todo, alguien llamaba a la puerta con un golpeteo incesante. ¿A quién se le ocurría fastidiar justo en ese momento? Posiblemente todo el alboroto armado en la sala captó la atención de un profesor o autoridad del instituto. El pomo comenzó a girar y lo único que atinó a hacer fue correr hasta la puerta para apoyarse de espaldas en ella. Para más inri a la bestia se le dio por revolear el mobiliario de la sala por doquier, rompiendo ventanas y estanterías. Clavó sus ojos en Kisa, como preguntándole qué hacer con la mirada. Estaban a tan sólo dos pasos de una expulsión segura.
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Mensaje por Harry Strauss el Dom Sep 10, 2017 12:16 am

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