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Muchas gracias!
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Una entrega repentina (Priv. Kei)

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Tema Privado Una entrega repentina (Priv. Kei)

Mensaje por Noah Wolf el Mar Mayo 23, 2017 12:35 pm

Mediodía, el sol reflejaba plenamente sus rayos sobre su cabeza mientras el trinar de los pájaros inundaba el aire. El sitio, plenamente apacible por su ambiente vegetal y relajado, era frecuentado por parejas y personas mayores en casi su totalidad. En síntesis, un día espectacular. ¿Entonces qué era lo que estaba haciendo el albino muchacho en medio de todo aquel jolgorio? Bueno, si bien su horario laboral resultaba ser nocturno en general, aquel día tenía una diligencia por parte de su jefe que debía cumplir. Un antiguo amigo del anciano arribó en la ciudad hacía poco, por lo que su misión constaba de entregarle una carta con...Ignoraba el contenido de la carta, así como también el motivo por el cual simplemente no se llamaban por teléfono o enviaban un sms en vez de usar un método tan rudimentario como ese en la época de las comunicaciones. Quizá la tecnología no iba bien en la gente mayor. Sea como fuere, debía encontrar al viejo cerca del puerto, por este motivo cortó camino cruzando el parque central de la ciudad.

-Menuda molestia, ni siquiera me pagan lo suficiente.- Se quejó para luego quitar el cigarro de sus labios y largar una bocanada de humo. "Pagar" no era el término correcto, puesto que prácticamente lo hacía ad honorem. Le debía bastante al viejo, eso era cierto, pero no quitaba que este se abusara de su buena voluntad haciendo que trabajase fuera de hora o encargándole pedidos que poco se relacionaban con sus tareas habituales. Suspiró resignado, mantener la compostura era crucial para seguir jugando el papel de estudiante sin levantar sospechas, cuanto más dócil fuese más confidente sería gente con él y, por ende, más información recavaría. Tras un fuerte suspiro recostó su torso en una de las farolas situadas a los costados del sendero, aún quedaba algo de tiempo antes de la hora pactada del encuentro por lo que tomar un descanso no sonaría tan descabellado. Además, por lo poco (nulo) de la paga, qué más daba si tardaba uno o dos minutos más de lo pactado. No permitiría que nada ni nadie perturbara el sagrado momento del día en que se dedicaba a fumar su atado de cigarrillos.


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Tema Privado Re: Una entrega repentina (Priv. Kei)

Mensaje por Kei Yoshimura el Vie Mayo 26, 2017 2:30 pm

Me encontraba camino a la residencia donde ahora vivía cuando una niña me agarro de la falda y me pregunto -Onee-chan, ¿has visto a mi mama?- mire a la niña, una pequeña chica de apenas 6 años de edad, de cabellos castaños claros y pelo por la altura de los hombros, sus ojos llorosos eran de color verde y se podía notar en ellos que tenia miedo. Me agache para ponerme a su altura y acariciarle la cabeza para que se tranquilizase pero por desgracia no sabia quien era su madre y solo podía hacer una cosa, así que mire a la niña y le dije- Lo siento no se quien es tu mama, pero no te preocupes onee-chan te ayudara a buscarla- Asi pues cogí de la pequeña mano a la niña y fui preguntando a todo ser que veía si conocía a la madre de la niña, incluso me puse de escudo para evitar que esta hiciera caso a extrañas personas qué en sus rostros podían verse sus claras y malignas intenciones. Así estaba en el parque preguntando únicamente.

Sin darme cuenta mientras me disculpaba con un hombre de avanzada edad al que había preguntado por la madre de la niña esta desapareció de mi lado, lo cual hizo que me preocupara pues estaba en mi naturaleza preocuparme demasiado por los demás, incluso si no los conocía y algo en mi interior me decía que la niña corría peligro.

Empecé a correr como un loco por el parque buscando a la niña y cuando la encontré mi intuición no me había fallado, la niña estaba siendo intimidada por unos vagos que se pasaban el día en el parque y se golpeaban el pecho proclamando lo machos que eran, al ver esto fui hacia la niña corriendo tan rápido como pude y colocándome delante de ella les dije a esos chicos malos- Dejad de meteros con una niña pequeña, ¿tan hombres sois que tenéis que meteros con los niños? Meteros con alguien de vuestra edad- al parecer eso no les gusto pues uno al grito de -Cállate Puta- me golpeo en la mejilla, no hice nada, si me movía podían golpear a la pequeña, pero si les mire desafiante, a mi no podrían intimidarme asi que ocultando a la pequeña tras de mi les dije en un tono quedaba a entender que no estaba ya de buenas – ¿Me has dado un puñetazo?- Claramente iba a golpearles hasta saciarme, pero no podía permitírmelo por más que quisiera pues para mí en este momento aquella niña era la prioridad y debía evitar que saliera lastimada, ¿Qué podía hacer en esa situación? Era complicado dar respuesta a eso, si les atacaba la niña podría ser golpeada o usada como rehén, pero si no quien iba a salir mal parado era yo.


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Tema Privado Re: Una entrega repentina (Priv. Kei)

Mensaje por Noah Wolf el Sáb Mayo 27, 2017 9:37 pm

Recostado aún sobre el farol observó el apacible panorama, una saboreada más del cigarro y pondría pies en polvorosa para retomar su rumbo. El trecho que le quedaba, si bien reducido por el atajo, aún era largo con lo cual debía marchar cuanto antes. Lanzó una bocanada de humo antes de proseguir, acto seguido enfiló hacia la dirección del puerto. Odiaba hacer ese tipo de trabajos (o más bien encomiendas) que poco y nada tenían que ver con su puesto de barman, ¿el lado bueno? Al menos lograba disfrutar de un buen cigarro en el mientras tanto, lo único importante en lo que a él respectaba.

Tabaco en mano y paso pausado, pensaba en la forma que administraría su tiempo una vez finalizado el pendiente que tenía. Claro estaba, siempre y cuando no surgiera ningún imprevisto como los que solían ocurrirle a menudo. Quizás debió evitar pensar así, puesto que sólo incitaría a las misteriosas fuerzas del universo a actuar (aunque poco le importaba, no era miy supersticioso que digamos). Llámese "A" o "B", su suerte una vez más le jugaría una mala pasada. A un costado del sendero recorrido se había armado un notorio bullicio, algo típico de un parque ¿niños jugando probablemente? Siguió su paso sin despegar la vista del frente hasta estar justo a un costado del sitio donde se producía todo el jaleo. Observó de reojo la la situación, un grupo de hombres reunidos en torno a quién sabe qué montaban una escena de gritos y palabrerío. Su idea de los críos jugando resultaba errónea, ¿una puesta de juegos clandestina? Si bien quitarle dinero a pobres diablos resultaba tentador, tenía trabajo de por medio y el viejo no se caracterizaba por su paciencia. Suspiró resignado mientras pensaba -En otra ocasión será.-

Un grito mucho más fino que el resto captó su atención por lo que se detuvo unos segundos. Era cierto que ennel mundo de las apuestas también había mujeres, por lo que no era de sorprenderse. Pero esta voz pertenecía a una niña, o eso es lo que supuso. Un análisis más agudo de los hechos reveló que, en efecto, una niña estaba metida entre medio de la turba de hombres y, justo delante, una muchacha bastante joven. Parecían tener problemas, aquellas personas no demostraban ser lo que se dice "alguien de provecho" pero no era su problema. Los asuntos de los mortales no tenían nada que ver con él. Retomó su marcha, seguramente otra persona vería tan pintoresco panorama y socorrería al dúo de muchachas. ¿Pero y si no...? Bueno, algún día debería enfrentarse a la vida real y aprender a defenderse por sus medios. El mundo era un sitio cruel, y vaya que lo sabía de primera mano.

Un nuevo griterío lo sacó de sus pensamientos y, poco después, el sonido inequívoco de un golpe y una sarda de improperios. ¿Realmente dejaría las cosas así? Detestaba involucrarse con humanos, ¿pero qué clase de hombre sería si huía dejando a dos damas atrás? No tenía intención de meterse donde no lo llamaban pero tampoco era un monstruo. -Demonios...- Masculló volviendo con premura sobre sus pasos hasta situarse detrás de la aglomeración de gente. -Disculpen, pero creo que esa no es forma de tratar a dos damas.- Dijo en tono apacible con el cigarro aún en su boca. Vaya que era impulsivo, por lo visto esa insensatez le costaría otra metida de pata...


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Tema Privado Re: Una entrega repentina (Priv. Kei)

Mensaje por Kei Yoshimura el Dom Mayo 28, 2017 1:06 pm

¿Qué podía hacer? Tenía unas ganas irremediables de darle la mayor paliza de sus vidas pero eso significaba dos cosas, la primera era arriesgar a la pequeña de cabellos castaños que se ocultaba tras de mí y la segunda era que alguien podía reconocer mis técnicas y delatarme, aunque si era verdad que no ocultaba el hecho de que era un chico cuando me lo preguntaban, tampoco quería que mi antigua fama de ganador nacional de Karate saliera a la luz, más que nada porque a mí no me gustaba pelear y entrene por el hecho de que mi padre era muy estricto con lo de que debería heredar el dojo familiar algo que sin duda no quería para mi persona.

Entonces ante la impotencia de no poder hacer nada mi tranquilidad y mi agresividad se enfrenaban en mi mente, era como si un ángel se posara en mi izquierdo pidiéndome a voces que pusiera la otra mejilla mientras que en el hombro derecho había un diablillo diciéndome que me olvidara de la niña y les diera una paliza a esos matones, francamente no estaba en una buena posición para pensar mucho y las alternativas eran pocas, o bien peleaba y arriesgaba a la niña o bien me quedaba quieto y dejaba que me golpearan para protegerla, en otras circunstancias lo tendría fácil, atacaría, pero en esta solo quedaba esperar a que alguien en vez de mirar nos ayudase o creara una pequeña distracción para poder golpearles, cosa que al parecer sucedió pues un hombre apareció detrás de ellos, un hombre que mi vista veía de cabellos blancos y ojos ¿negros? El hombre estaba lejos, al parecer el estaba sermoneando a los malotes y creo la distracción que necesitaba, rápidamente cogí a la niña y la aparte lo más lejos que pude, ocultándola entre la gente de alrededor, ahora el diablillo tenia la razón, con la niña fuera de peligro me dirigí al que me había dado un puñetazo y con una sonrisa forzosa y los ojos llenos de furia, alce mi pierna derecha y la deje caer en la cabeza de uno de los matones, su otro amigo vino hacia mí y cogiéndole con ambas manos del brazo e inclinarme hacia delante tuve al segundo y para asegurarme de que no se levantara le pise con fuerza el estomago, ahora solo quedaban los dos que se giraron a mirar al hombre que me dio la oportunidad de golpear a dos y al mismo tiempo proteger a la pequeña o mejor dicho, ocultarla.

Andaba despacio hacia los tres restantes, dos chicos malos y el desconocido que había llegado, mire a los malos y les dije con un tono que daba a entender que no quería darles las gracias. –¿Os habéis divertido metiéndolos con una niña de escuela elemental y golpeándome?- Hice una pausa para luego volver a decirles –Pues ahora me toca a mí tener algo de diversión- Estaba furioso, y ya me daba igual que alguien pudiera reconocerme, adopte la postura de la escuela de mi padre la cual consistía en colocar mi brazo derecho inclinado hacia atrás y pegado a mi costado derecho, mientras que el izquierdo levantado y hacia delante a la altura de mi pecho, ambas manos en vez de ir cerradas como en el Karate normal, estas formaban las garras de un dragón y una vez estuve colocado en esa postura comencé a pegar saltitos pequeños en mi sitio para ver que hacían estos dos. Los dos delincuentes se miraron y decidieron atacarme, en un rápido y sutil movimiento con giro les di un golpe con las yemas de mis dedos en un punto vital por lo que ellos cayeron dormidos en un instante, luego mire al chico que estaba allí parado y sonriéndole amablemente y al mismo tiempo que me inclinaba le dije-gracias por crear una distracción para poder salir del aprieto, siento preguntarte esto pero… -Señale a la niña la cual venia corriendo hacia mi, mirando nuevamente al chico y preguntándole-¿Has visto a su madre?- Mientras esperaba respuesta por parte de él me agache y sacando un pañuelo del bolsillo izquierdo de mi falda limpiaba la cara de la niña y le arreglaba un poco el cabello.


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Tema Privado Re: Una entrega repentina (Priv. Kei)

Mensaje por Noah Wolf el Dom Mayo 28, 2017 7:43 pm

Bueno bueno, ¿en qué acabaría metido esta vez? Mira que meterse sin pensar en una trifulca ajena y protagonizada por un montón de hombres enardecidos...No era para nada inteligente, tampoco algo típico de él. Simplemente no podía dejar a su suerte a una pequeña en aprietos y a, lo que supuso, su hermana. Detestaba pelear casi tanto como inmiscuirse en problemas de otros, pero esa vez no le quedaba más remedio puesto que de haber seguido recto hasta el puerto, su conciencia quedaría sucia por un buen tiempo. Suspiró con pesar, de salir herido el que lo lamentaría sería él aunque eso último estaba en duda. Si bien se trataba de un fornido grupo de personas, seguían siendo meros humanos con las debilidades que ello acarreaba, uno o dos choques eléctricos y bastarían para dejarlos fuera de servicio. La jugada resultaba un poco riesgosa, de no tener cuidado se darían cuenta que no era un ser humano, con lo cual la velocidad era un factor clave en todo su plan. En el peor de los casos, podría aprovechar la distracción para favorecer la huida de las dos muchachas hacia otro sitio más seguro. Cualquier situación resultaba ventajosa...aunque tal parecería que la joven mayor tendría otra idea en mente.

En un fugaz movimiento apartó a la menor, poniéndola a resguardo entre la muchedumbre para fulminar con una patada a uno de los hombres e incapacitar a otro que vino por ella. Una actuación admirable considerando que la doblaban en tamaño, quizá se había precipitado al juzgar que necesitaba su ayuda. La muchacha se mostraba iracunda y no era para menos, tenía toda la pinta de pensar devolver con creces todo el mal rato pasado. ¿Debería retroceder para evitar ser golpeado también en un arrebato de su furia? Siquiera alcanzó a reaccionar cuando notó que los otros dos hombres yacían en el suelo. ¿Cuánto duró todo? ¿10? ¿20 segundos? Menuda fuerza tenía esa chica, mejor era no toparse en su camino para no correr la misma suerte que los otros incautos (aunque bien merecido lo tenían). El asunto parecía ya finalizado, por lo que retrocedió un par de pasos a fin de retomar camino. No obstante, la extraña fue más veloz preguntándole por la madre de la pequeña, no sin antes agradecerle, claro está. Vaya, resulta que no eran hermanas entonces. Por la preocupación de ella y la forma en que la limpiaba podría haber jurado que sí. -Realmente no creo haber hecho nada como para merecer un agradecimiento.- Dijo fumando apaciblemente.- Si vamos al caso despachaste a esos cuatro sin ayuda.- Era tétrico pensar que tanta fuerza se ocultaba en tan diminuto envase, sin embargo dicen que lo bueno llega en frascos chicos ¿no? -Con que su madre...- Bajó la mirada hasta la niña y la observó con detenimiento. Dudaba haber visto a su madre en lo que iba del recorrido y no contaba con el tiempo de ponerse a buscarla. Además, estaba más que claro seguridad era lo que sobraría estando al cuidado de la otra joven por lo que dedujo que no había motivo para permanecer en el sitio. Aún así, se agachó en cuclillas a escasos centímetros de la infante.- ¿Dónde fue la última vez que viste a tu madre?- Una simple pregunta no haría daño.


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Tema Privado Re: Una entrega repentina (Priv. Kei)

Mensaje por Kei Yoshimura el Dom Jun 04, 2017 5:21 am

Aquel hombre me dijo que no había hecho nada como para que le diera las gracias, pero eso no era cierto, sin su aparición no podía haber protegido a la pequeña pues al instante de aparecer él y aquellos tipos desviar su mirada me dio el tiempo justo para esconderla entre la muchedumbre por lo que mirándole nuevamente y sonriéndole le dije-Eso no es cierto, si no llegas a llamar la atención de esos idiotas no podría haberla protegido y no podría tampoco darles el cambio del trato que nos brindaron tan… “amablemente”- tras esas palabras me levante y saque uno de mis famosos Dulces mágicos que en realidad eran simple bolas de chocolate, ofreciéndole estos dulces a la pequeña y diciéndole- Ten, estos son dulces mágicos, si te los comes veras como tu mama aparecerá pronto- la niña me miro y cogiéndolos de mi mano me mostro una hermosa sonrisa, algo que sin duda me contentaba, pero lo que me sorprendió fue la reacción de esta, pues me abrazo con mucho cariño a lo que solo pude corresponderle mientras que escuchaba un –Gracias Onee-chan- por parte de esta.

Aquel hombre se agacho para preguntarle a la niña donde vio por última vez a su madre y esta le respondió a aquel hombre- oni-san, a mama la vi en este parque, trajo a Haruka a jugar pero luego Haruka perdió a mama, entonces pregunto a onee-chan y onee-chan ayuda a Haruka a buscar a mama- Ciertamente en el habla se podía notar que era una niña de escuela elemental  y por la manera de hablar de la pequeña deje escapar una leve risilla dando a entender que le resulto gracioso la manera de hablar de la niña, aun le faltaba en las frases largas mas fluidez a la hora de expresarse, pero una cosa saque en claro aquella niña se llamaba Haruka, por lo que cogiéndole de la mano le dije con una voz tranquila y amable-Haruka-chan, vamos a seguir a oni-san por un rato, igual acompañándolo encontramos a tu mama- Claramente,  esto podría incomodar a aquel hombre pero lo que me importaba mas era encontrar a la madre de la pequeña. Mire a aquel hombre y me presente- Mi nombre es Yoshimura Megumi, encantada- Le dije el nombre que me decía Takeru para molestarme o mi madre, por el momento no quería preocupar a la niña en si debía de llamarme onee-chan o oni-san, bastante tenía ya la pobre con haber perdido a su madre.


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Tema Privado Re: Una entrega repentina (Priv. Kei)

Mensaje por Noah Wolf el Lun Jun 05, 2017 3:12 pm

La extraña muchacha se mostraba bastante agradecida con su repentina intromisión, aunque en lo que a él respectaba no había hecho más que acercarse al grupo de personas y dar un pequeño sermón. La que había repartido golpes a diestra y siniestra a los matones no fue otra que ella, no quería llevarse el crédito por ello. Realmente no deseaba que lo relacionasen con el acto vandálico de momentos atrás, tendría problemas con el instituto de darse a conocer su participación (si así podía llamarse) en la golpiza a esos tipos, sin mencionar que siempre cabía la posibilidad de que aquello llegase a oídos del viejo y este lo obligase a rendir cuentas en su puesto de trabajo por estar haraganeando. Negó con la cabeza al cruzarse esta idea por su mente, no deseaba prescindir (obligatoriamente) de su única fuente de ingresos. No obstante, tanto él como la joven se habían visto envueltos en el asunto por defender a la indefensa niña por lo que no podía culparla, no hubo malicia alguna en sus actos. Podía notarlo con simpleza al ver su trato para con ella, hasta le había obsequiado golosinas para calmar los ánimos.

Bueno, lo peor ya había sucedido con lo cual sólo restaba hallar a la madre de la pequeña y sería libre de proseguir con el encargo de la carta. Eso suponiendo que lograsen su cometido, claro estaba.  De una forma muy precaria, la infante explicó su llegada al parque y la forma en que se separó de su progenitora, cosas completamente inútiles puesto que no daba mayores indicios del sitio donde esta última podría estar. Lo único que sacó en claro fue que la niña en cuestión se llamaba Haruka, al menos con eso la muchacha no tendría tantos problemas para dar con su madre. Giró para retomar camino, dispuesto a terminar el trabajo de una buena vez y destinar el resto del día a descansar, pero a sus espaldas sonó una voz "Haruka-chan, vamos a seguir a oni-san por un rato, igual acompañándolo encontramos a tu mamá." Oh, cielos. ¿Entonces su participación en el evento era obligatoria? No quería sonar descortés, pero su trabajo era más importante que una desconocida. Suspiró resignado, una hora más, una hora menos, probablemente el viejo siquiera lo notaría (o al menos esperaba que no). -Un gusto.- Respondió mirándola con incredulidad.- Mi nombre es Noah.- Se limitó a decir, no solía dar a conocer su apellido, mucho menos a personas que siquiera conocía. Lo primordial era resguardar su identidad el mayor tiempo que pudiese. -Bien Yoshimura.- Agregó soltando una bocanada de humo.- ¿Dónde deberíamos buscar primero?- Cuanto más rápido se librase del par, más rápido conseguiría ir con el anciano y, por consecuente, dar por finalizada su jornada.
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