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El Niño del Bosque || Priv. Adeline

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Tema Privado El Niño del Bosque || Priv. Adeline

Mensaje por Kay B. Morgenstern el Sáb Mayo 13, 2017 6:11 pm

Era la mañana del día martes, el joven rubio se levantó como de costumbre. Dando un fuerte grito mientras estaba en la cama, para ahuyentar al sueño y los malos espíritus, o eso es lo que le había dicho un sabio espíritu del bosque alguna vez. Se levantó y camino hasta el baño, observo su rostro en el espejo por unos segundos, abrió el agua del grifo, se lavó la cara y se cepillo los dientes, dándose dos palmadas en el rostro. Se vistió, arreglándose para salir al campo, dejando de lado los trajes y camisas. Solo una remera de color negro, con una chaqueta del mismo color sobre él, las gafas y por último los pantalones y los zapatos.

Llego hasta la puerta de su hogar, tocando su oído derecho, para ver si ambos talismanes en formas de pendientes estuvieran en su lugar, del cajón que se encontraba su lado derecho, retiro las dos Egled Desert, calibre 60 automáticas, siempre llevadas para protegerse en el bosque, aunque el detestaba la violencia. Sabía que habían momentos, en los que se necesitaban y aun peor era que su apellido, parecía estar maldito, pues siempre se metía en problemas que no buscaba al igual que su pequeña hermana, según, lo que le contaban los espíritus. Por lo que un poco de protección extra no venía mal.

Antes de cerrar la puerta observo una foto, algo vieja que estaba en sobre la cajonera, al lado de la puerta “Debería llamarla” dijo, en su mente, refiriéndose a la familia que estaba en Alemania. Pero a pesar de su pensar, solo dejo la foto en el lugar y tomo rumbo hacia la calle.

Una vez, en las calles de la ciudad, comenzó su caminata de los martes, pues como Zoólogo, estaba interesado en una zona en particular, el bosque. La caminata hasta este, fue tranquila sin preocupaciones, solo se pauso para desayunar y continúo hasta llegar al linde de este con la ciudad. Se adentró en el mismo, tratando en ayudar a los animales heridos o enfermos del lugar.

Camino por un rato, pero no se encontraban rastros de los animales que habitaban aquella zona, algo extraño, pues generalmente ellos no tomaban por intruso al joven y se acercaban sin miedo a él, tal vez el hecho de que pudiera hablar con ellos le ayudaba a que las criaturas del bosque perdieran la timidez.

Hablo, en lenguas animales, pero nadie le respondió. Por lo que el rubio, se arrodillo en la tierra, tomando una roca comenzó a dibujar un circulo rodeándolo, y escribiendo algunas letras en una lengua muerta. Formo el vínculo con el mundo espiritual, tratando de comunicarme con los espíritus del bosque. Solo uno se atrevió a colocarse enfrente de mí, este tenía forma de un pequeño cachorro de lobo. “Intrusos en el bosque” fueron las palabras que aquella criatura logro decir, para luego desaparecer de la vista del joven.

Kya se apresuró, borrando aquel circulo, para que no pueda ser utilizado por otras personas. Y corrió en una dirección, el bosque era grande pero él lo conocía y sabia de las pates donde los animales mostraban un poco más de respeto. Lugares que para ellos eran sagrados, aunque los humanos y demás razas no respetaban esas zonas. Él había aprendido respetarlas desde que vivía en Alemania.

Cuando llego a la zona, se encontró con una escena un poco complicada. Una serpiente, amenazaba a un pequeño niño, de aproximadamente unos cuatro años de edad. El rubio suspiro y camino con cuidado hasta donde se encontraba el pequeño, que parecía asustado. Trato de hablar con la serpiente, pidiéndole que se alejara y se calmara, pero el animal estaba enojado y tratando de proteger aquella zona.

Mientras la distrajo con su charla, tomo al pequeño en brazos y menciono –Tranquilo, ya estas a salvo- para luego dirigirse al animal –Nos alejaremos, no tienes de que preocuparte- una vez paso todo suspiro y se alejó con el niño.

-Es peligroso andar solo por el bosque- comento tranquilo, mientras sonreía. Pero sabía que el espíritu había dicho “Intrusos” en plural –¿Dime donde está tu familia?- comento con calma.
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Tema Privado Re: El Niño del Bosque || Priv. Adeline

Mensaje por Adeline Castelli el Sáb Mayo 13, 2017 10:37 pm

Un Martes por la mañana, el reloj despertador de Adeline sonó provocando que la italiana se despertará de manera lenta, este día no tenía clases y su jefe le había dado el día libre...por lo que significaba que podía pasar tiempo con su pequeño, se levantó de la cama tallándose los ojos de manera perezosa, el día anterior se había desvelado terminando sus tareas para poder dedicarle el día entero a Leonardo, el pequeño se había envuelto en las cobijas, dejando solo su rubio cabello de fuera. La joven le hizo cosquillas al niño el cual se despertó entre grandes carcajadas pidiendo a su madre que se detuviera.

Adeline ya se había cambiado en cuanto se dirigió a la cocina del pequeño apartamento donde vivía para preparar un simple desayuno y un bocadillo para más al rato. Cuando Leonardo apareció dando brinquitos por la cocina, la italiana sonrió pidiendo que se calmará, ambos desayunaron mientras el niño se mostraba contento de irse al bosque con su madre. La cual tomó su bolso y la mano del niño cuando salieron del apartamento, bajaron las escaleras y al salir Adeline le hizo la parada al autobús y Leonardo se subió primero a petición de su madre.

-Leo por favor, estate quieto-pidió Adeline cuando observo que su pequeño movía sus pies de manera ansiosa, no quería molestar a los demás pasajeros.

-Es que mami, estoy emocionado de pasar el día entero contigo-comento el niño sonriendo, sus ojos azules brillaban-Siempre tienes cosas que hacer entre semana-al decir esto hizo un puchero derritiendo a la joven sirena.

En respuesta le despeino el cabello y lo entretuvo con una platica simple, podía sentir las miradas sobre ella, juzgándola aunque ya estaba acostumbrada, ser una madre joven siempre había sido difícil, la gente sacaba conclusiones apresuradas y...la italiana había aprendido a ignorarlas, pero esperaba que Leonardo no le afectara aquellos comentarios hirientes e ignorantes de aquellas personas.

Ambos se bajaron en el bosque, Leonardo como siempre salió corriendo y Adeline trató de alcanzarlo, el niño reía emocionado de conocer este lugar de la ciudad, aun era un lugar nuevo para Leonardo que toda la vida había vivido en un pequeño pueblo pesquero, lo único que conocía era la playa y sabía que su madre siempre le huía al mar, aunque Leonardo creía que su madre era la cosa más bonita del mundo en su verdadera forma, con su cabello de colores y sus ojos azules.

Entró a una zona bastante tranquila, el niño estaba bastante tranquilo observando a su alrededor...hasta que una serpiente apareció, Leonardo trato de huir pero aquel animal le cerraba el camino...y parecía querer atacarlo. -¡Mami! ¡Ayuda!-grito Leo totalmente asustado, quien vino a su rescate fue un joven rubio, que hablo con la serpiente. El pequeño se encontraba callado tratando de procesar la escena, se dejó cargar sin queja alguna e incluso se aferro a las ropas del desconocido.

-Yo...estaba emocionado y corrí lejos de mi mami-se excusó realmente apenado-No quise causar molestias a nadie-aclaro, en cuanto se le pregunto sobre su madre el niño simplemente nego con suavidad.-La ultima vez que la vi...fue en la entrada del bosque.-finalizó comenzando a sollozar.

A la lejanía se podía escuchar una suave voz gritar un nombre y maldecir en italiano...

Apariencia de ambos.:





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Tema Privado Re: El Niño del Bosque || Priv. Adeline

Mensaje por Kay B. Morgenstern el Mar Mayo 16, 2017 10:58 am

Luego del suceso desafortunado y de la serpiente el joven se centró en aquel chico, aun sosteniéndolo en bazos pregunto con calma y mostrando una sonrisa, para que los nervios del pequeño sean menguados o por lo menos intentar calmarlo un poco. Lo bajo de sus brazos para dejarlo en el suelo y se quedó acuclillado para hablar con él.

-Tranquilo ¿sí? Vamos a buscar a tu madre, no debe estar muy lejos de aquí me imagino ¿Qué dices vamos a encontrarla? –pregunto con una sonrisa en su rostro. -¿Cómo te llamas?- pregunto tranquilo, mientras comenzaba a caminar en la dirección hacia la salida del bosque, un poco preocupado por la madre del joven, el rubio consideraba que el bosque de Éadrom en lo general era muy calmado, pero en zonas como estas se podía poner un poco complicado, porque los animales defendían estos lugares donde habitan los grandes espíritus que gobernaban el bosque. Por lo que la madre se podía encontrar en peligro. Pero también eran su manera de ser tratando de proteger a la gente que en él, era un legado de su madre. Pues solo eran simples pensamientos de su mente, mesclado con aquel carácter protector.

Aun así no entendía, que clase de persona podría ser la madre de este pequeño, para dejarlo corretear solo por el bosque, siendo tan recto y tan bocón como era probablemente ella tendría que escuchar los reclamos del joven alemán. Movido por el interés y sin soltarlos de sus brazos el joven pregunto al niño -¿me podrías decir como es tu mama?- pues la verdad no sabía cómo era, tal vez se tratara de una rubia y ojos del color del joven. Alguien de la misma edad que él o tal vez mayor, pues tenía un hijo. Aquellas conjeturas estaban en la mente de kay mientras trataba de encontrar a la mujer, sin la ayuda de los espíritus. Pues no tenía intenciones de asustar al pequeño.

Camino por unos minutos con el pequeño, hasta salir de aquella zona peligrosa del bosque, para luego dejarlo sobre una piedra. Ya pasado el peligro era mejor guardar posición y esperar a que la madre de niño, nos encontrara. –Tranquilo, esperaremos un poco aquí- dijo mientras sacaba del bolsillo de su chaqueta unos caramelos, pues el fumaba por lo general, pero nunca a los ojos de su hermana ya que no quería dar un mal ejemplo a la joven. Por lo que llevaba siempre caramelos para matar la ansiedad.

Le paso uno de estos al joven, de los rosa. Para luego comer uno de menta para él, aburrido y preocupado por el chico le hiso otra pregunta –¿Vives en la ciudad? Quieres jugar un rato- pues no sabía qué hacer y aquel pequeño le recordaba sus tiempos de infancia en Alemania, cuando sus padres aún seguían convida. Tomando una hoja de los arboles cercanos armo una especie de instrumento musical, para comenzar a soplarlo con calma. Desprendiendo una melodía mientras bailaba una danza enseñada por los espíritus del bosque en su juventud.
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Tema Privado Re: El Niño del Bosque || Priv. Adeline

Mensaje por Adeline Castelli el Miér Mayo 17, 2017 10:48 pm

Leo trataba de contener sus lagrimas, él era un niño fuerte y ya estaba grande para comportarse de aquella manera, pero la verdad nunca había estado en un lugar desconocido sin su madre, por lo que se sentía asustado y perdido. ¿Qué tal si su querida madre estaba en problemas?. El extraño lo bajo al suelo donde el menor bajo la mirada, observando sus zapatos sollozando con suavidad, asintió a su pregunta, no le gustaba pensar que su querida mamá estuviera en problemas .

-Mi nombre es Leonardo Castelli-comento aun algo triste-Pero mi mami, mi abuelo, mi nana y mis amigos me dicen Leo-se presentó lo más educado posible, tallando uno de sus ojos para buscar los ojos claros del mayor- ¿Y usted cómo se llama?-.

El pequeño se vio de nuevo en los brazos de su salvador aunque esta vez ya no parecía tan asustado, el desconocido había demostrado ser buena persona para los inocentes juicios del pequeño italiano, por lo qué cuando le pidió describir a Adeline, los ojos azules de Leonardo brillaron y una sonrisa apareció en su rostro.

-Mi mami es muy joven-comenzó diciendo eso, siempre escuchaba a los adultos hablar de lo joven que era Adeline-Y es alta, aunque no demasiado, siempre tiene que subirse a una silla para alcanzar la parte más alta de la alacena. Tiene el cabello largo y castaño, aunque a veces cambia de colores, pero me gusta cuando es castaño, es muy blanca y tiene los ojos cafés, y cálidos como chocolate. Es delgada y parece muy delicada, o eso dice el vecino cada vez que la ve cargar cajas-el pequeño se quedo pensando alguna otra característica-Es muy bonita, parece una princesa-finalizó convencido de sus palabras.

Se quedo muy bien sentado en la roca cuando el joven lo puso ahí, sonrió agradeciendo los dulces, olvidando un momento las advertencias de sus mayores. El color del caramelo era rosa y sabía a fresas. Balanceaba sus pies de manera distraída, hasta que escucho al mayor hablar de nuevo.-Vivo en la ciudad ¿Y usted?-era un niño muy educado, pero un niño pequeño al final por lo que cuando menciono el juego el niño sonrió encantado- ¡Me encantaría jugar con usted!-exclamó dando pequeños aplausos, maravillado por las habilidades del rubio.

___________________________________________________________________________

Adeline había estado corriendo gritando el nombre de Leonardo, en algunos puntos los animales habían intentado atacarla, pero solo bastaba con una mirada con sus ojos gélidos y azules de sirena para que se alejaran de ella, asustados, estaba desesperada, su niño había entrado al bosque solo y podría estar en problemas. La jovencita caminaba desesperada, intentando evitar cualquier tipo de agua, algunos animales le gruñían, otros parecían simplemente observarla. Estaba a punto de llorar cuando a la lejanía le pareció escuchar música. Guiada por el sonido, la italiana solo pensaba en buscar ayuda para encontrar a Leonardo, por lo que tomó su falda y la alzo hasta la altura de sus rodillas atorandola a su cintura, corrió a toda velocidad ignorando su entorno, solo se concentraba en la música y a medida que se acercaba podía escuchar las risas de un niño..¡Era su pequeño Leonardo!.

Cuando llegó pudo notar a su hijo de espaldas, estaba sentado en una roca riendo y aplaudiendo...entonces notó al joven adulto que estaba bailando y tocando música con ¿Una hoja?, por un momento, dejándose llevar por la niña que aun era, se quedo observando la escena, tratando de recuperar el aliento. Leonardo por su parte curioso como era, al escuchar el sonido de las hojas moverse tras él, giro el rostro solo para encontrarse con su madre. Él niño dio un grito de emoción mientras corría hacia la chica, la cual le recibió con los brazos abiertos.

-¡Leo!-dijo mientras lo abrazaba con fuerza-¿Por qué saliste corriendo? Es un lugar peligroso, ¡Pudiste haberte hecho daño!-le reprocho de manera cariñosa.

-Lo siento mami, me emocione.-el niño bajo la mirada- Pero el joven me estuvo haciendo compañía mami, incluso me dio caramelos-cuando el pequeño dijo esas palabras, la italiana se levantó y fijo sus ojos castaños en el extraño, observándolo de manera desconfiada.




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Tema Privado Re: El Niño del Bosque || Priv. Adeline

Mensaje por Kay B. Morgenstern el Jue Mayo 18, 2017 4:15 pm

El joven rubio trataba de mantener la calma a pesar de estar un poco molesto, por encontrar al niño solo en el bosque, él no era de las personas que se enojaran con facilidad, pero eso no quería decir que sea inmune a sentir ese tipo de emociones o molestias por los asuntos que pasaban. Manteniendo la calma como siempre, este comento al chico –Leo, es un bello nombre, seguro que tu madre estará por aquí, cerca no tienes de que preocuparte. Mi nombre es Kay- comento tranquilo, sin mostrar impaciencia por lo que pesaba.

Al escuchar las palabras del pequeño, en referencia a su madre, no pudo evitar dar una sonrisa, pero no de esas que muestras los dientes, más bien esas muecas de ternura, que era producida por las palabras de aquel niño. “Así que buscamos a una chica muy bella, pero irresponsable” dijo en su mente. Teniendo en consideración, que a veces los niños exageraban cuando se hablaba de sus padres.

Algunas palabras del pequeño, lo habían alertado, entre ellas, que su cabello cambiaba de color. En la mente analítica del chico, esto solo significaba una cosa, ella tampoco era humana. Pero que raza, escapaba de su entendimiento. –Muy bien, entonces será fácil encontrarla si se ve como una princesa- dijo en tono divertido, para calmar al joven.

Mientras trataba de animar al joven, siguió con su danza, evitar pasarse y activar algún tipo de ritual. Pero la música se cortó como vino, debido a una joven que apareció de por detrás de leo. Aquel grito del pequeño, hizo que Kay se quedara por un tiempo en calma, observando la situación y sin decir nada.

Él se quedó sorprendido por unos minutos “Esta chica, tiene aproximadamente la edad de mi hermana” dijo en su mente, por el aspecto de la joven. El había pensado que el niño exageraba, pero en la realidad era diferente, el pequeño con sus aproximadamente cuatro años de edad, se había quedo corto, la chica era más hermosa de lo que había dicho el joven, pero para los ojos de Kay, aquella belleza única, no cambiaba el hecho de lo que había pasado anteriormente.

Pero aquella joven lanzo una mirada inquisitiva sobre él, cosa que a Kay le pareció molesto, en primer lugar no lo había saludado, segundo punto se había mostrado descortés al no agradecer que cuidara a su pequeño, por ultimo había perdido a Leo en el bosque. Su punto de quiebre estaba cerca, pero respiro y conto hasta diez, ante de decir sus verdades.

Su rostro se quedó en un estado de seriedad, por unos instantes, para luego abrir su boca, como cuando se enojaba con su hermana cuando hacía algo que no era adecuado –Me imagino que eres la madre de Leo- comento, comenzando a tratar de contener sus palabras –Eres una irresponsable, como puedes dejar que un niño vague solo por el bosque, acaso no te das cuenta de que este es un lugar muy peligroso. – Habiendo escuchado las palabras de ella anteriormente, dichas al pequeño, no cambiaban su opinión al respecto. –Pues, por más que Leo hubiese escapado, nunca debiste perderlo de vista- No supo en que momento, Kay, habida quedado en frente de la joven mirándola fijo, con sus ojos azules a los ojos café, devolviendo aquella mirada inquisitiva. Tampoco se dio cuenta que su tono de su voz era más elevado.

El rubio, quien siempre se mostraba calmado, sereno y tranquilo, en este momento tenía sentimientos encontrados, pues aquella escena, vista desde un primer plano, habían traído a su mente recuerdos antiguos, cuando su madre lo abrazaba para que no se sintiera mal, pero también el hecho de que ella lo había protegido de la muchedumbre, movido por este último recuerdo dijo una palabras, que no quiso decir –El deber de una madre, es proteger a sus hijos-
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Mensaje por Adeline Castelli el Vie Mayo 19, 2017 1:41 am

Adeline no podía apartar los ojos del joven que se encontraba frente a ella, era demasiado atractivo, con el cabello dorado y los ojos claros y misteriosos...-A veces los peores venenos vienen en frascos llamativos-pensó suspirando, estaba siendo grosera por lo que negó con suavidad y soltó a Leo, solo para tomar su mano y acercarse al rubio, tuvo que alzar ligeramente el rostro para poder verlo a los ojos.

Estuvo a punto de disculparse por su anterior comportamiento, y agradecer el joven el haberse preocupado por Leo...entonces el rubio comenzó a hablar provocando que la rabia creciera en la italiana, ¿Quién era él para juzgarla?, el pequeño Leonardo se había quedado detrás de su madre observando como su nuevo amigo hablaba con ella, sabía que eran platicas de adultos, pero aquellas palabras Leo ya las había escuchado, a sus espaldas cada vez que su madre, con el uniforme del colegio, corría a recogerlo de la escuela. El niño tembloroso se alejo de nuevo hacia la roca inseguro de que hacer.

Adeline al menos tuvo la decencia de escuchar el argumento del chico, con sus ojos cafés -al menos se había controlado para que estos no cambiaran de color-, las manos frente a ella dándole la apariencia de una bella estatua , intentaba con todas sus fuerzas no ser agresiva o insultar demasiado al chico...hasta que menciono la última frase, ahí fue cuando Adeline no pudo resistirse, ¡¿Quién era él para juzgarla?!, si supiera todo lo que hacía para proteger a Leonardo, todo lo que paso cuando apenas él era un bebé, lo que tenía que soportar....  no pensó con claridad y de manera rápida alzo la mano y le pego una bofetada al rubio, tenía los ojos cristalinos, por las lagrimas que se estaba guardando.

-Disculpa-comentó con la voz fría- ¿Me podrías decir por qué te crees con el derecho de criticar la manera en la que cuido a mi hijo?-Adeline comenzó hablando en voz baja- No hay un manual de como ser padre ¿Sabías?, no tienes ningún derecho en decir lo que estas diciendo-cada vez aumentaba más el tono de su voz-¡Tú no me conoces, no puedes juzgar si protejo a mi pequeño o no!-con la mente en blanco le dio un empujón en el pecho....

Leo simplemente estaba en silencio, con los ojos muy abiertos, nunca había visto a su madre comportarse de aquella manera y sinceramente no entendía porque había sido tan grosera con Kay, el muchacho parecía demasiado amable con él, pero eran problemas de adultos, y su abuelo siempre le decía que los niños no debían preocuparse demasiado por eso, pero no quería alejarse demasiado de nuevo.

Adeline dio un suspiro lleno de frustración-Sei un idiota (Eres un idiota)-murmuro frunciendo el ceño , no se había dado cuenta que tenía algunas hojas en los cabellos, y la falda atorada en la cintura, dejando ver gran parte de sus piernas. Por más que tratará de negarlo seguía siendo una jovencita, algo descuidada y despreocupada; era cierto después de todo. Incapaz siquiera de moverse Adeline simplemente se quedo quieta esperando una reacción, incluso un golpe no le extrañaría .




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Mensaje por Kay B. Morgenstern el Dom Mayo 21, 2017 12:43 am

El rubio, observo y escucho a la joven, cada palabra que dijo. Entendía que se había equivocado, sabía que cometió un error en prejuzgar, solo que aquel momento se dejó llevar por sus sentimientos. Su corazón se encontraba endurecido por las vivencias de su pasado, sombras que aun habitaban su mente. A pesar de los tratamientos psicológicos y psiquiátricos que acudió en aquellos tiempos y que no habían podido reparar. Él no se permitía el hecho de recordar aquellas vivencias, no se perdonaba aquel día fatídico donde fue a buscar a su padre en busca de consuelo. Se sentía culpable de todo lo que sucedió. Peor aún, se sentía responsable de los sucesos que pasaron al dejar en a su hermana, sola, en Alemania.

Movido por todo este desborde emocional y que hablo de mas, diciendo cosas que no hubiera dicho comúnmente, soporto aquella bofetada. Aunque teniendo en cuenta la personalidad de Kay, quien odiaba todo tipo de violencia, en especial hacia las mujeres y los niños, no hubiera actuado de otra manera.

Se tomó la cara con su mano derecha, agachando la cabeza y aunque al principio las palabras no salían de su boca. Tomo fuerza a pesar de que la culpa y el temor lo consumían, menciono. –Lo… siento…- alargando las dos últimas vocales, de cada palabra, en un sentimiento de pena y dolor. Como si hubiera sido regañado por su propia madre.

Era realidad, que él nunca había tomado su familia adoptiva como realmente suya. En momentos, a pesar de su calma, creía que no formaba parte de esa familia. Aunque su corazón sabía que sí. Por ello siempre le decía, a su hermana, que era lo único que poseía en este mundo.

Suspiro, para luego mirar con una profunda tristeza a la joven quien había hecho florecer en su corazón aquellas vivencias del pasado. Tratando de ser cordial y amable como siempre dijo – Lo siento de verdad, no pensé en lo que dije, simplemente, te juzgue mal, por solo por lo que vi. Discúlpame, tienes razón no conozco tu pasado y tus vivencias. Simplemente he sido, como bien lo mencionaste, un idiota- Pues Kay, quien heredó de su madre la capacidad de hablar todos los idiomas, incluso los no humanos, Comprendió aquellas palabras en italiano.

Miro al pequeño, quien sus en sus ojos se mostraba asombro por las actitudes de su madre. Que por cierto, no tenía la culpa. Sonrió con cariño y menciono –Discúlpame Leo, me he comportado mal con tu madre y merezco su manera de tratarme- El alemán sabía bien que se trataba de un niño y no quería que el piense mal de su madre, a pesar de que el joven de 24 años, lo saco de una situación complicada.

Luego de aquello, volvió a dirigirse a la joven, clavando su mirada en los ojos de ella, con más calma –Creo, que es mejor que se alejen de esta zona del bosque, ya que es cuidada por los animales y espíritus que la habitan- comento, para dar unos pasos en retirada, aunque en realidad se quería quedar un poco más con Leo y la madre del muchacho, pero entendida que la había ofendido.

OFF:
Usser: NO DEJES QUE SE ESCAPEEEEEEEEEEE!!!
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Tema Privado Re: El Niño del Bosque || Priv. Adeline

Mensaje por Adeline Castelli el Sáb Jun 17, 2017 8:53 pm

Le tomó un momento realizar lo que había hecho a la italiana, su expresión de enojo se fue suavizando hasta el punto que se mostró completamente horrorizada, ella no actuaba de manera tan agresiva, y menos en frente de Leonardo. Siempre había tratado ser un buen ejemplo para él; busco a su hijo con la mirada solo para encontrarlo sentado en la roca, observando con ojos asustados a ambos jóvenes, Adeline se había comportado de manera agresiva e impulsiva, se sorprendió en no dejar nada de su verdadero ser a la vista. Se cubrió la boca mientras se daba cuenta como las facciones del rubio se llenaban de pena y tristeza, comos si ocultara un dolor desde hace mucho tiempo.

Su disculpa sonó tan lastimera, tanto que el corazón de la italiana comenzó a derretirse un poco, Leonardo se acercó con curiosidad, pero siempre escondiéndose en las faldas de su madre, ambos observaban al rubio mientras esté se disculpaba con ambos, Adeline solo tenía sus ojos castaños clavados en él, estudiando sus movimientos aun desconfiando un poco de el rubio, no la podías culpar realmente, después de ver como la vida la había tratado. Se quedo congelada, sin poder procesar las palabras que le habían dicho, viendo como el mayor se iba.

-Mamá-era la voz de Leo la cual sacó a Adeline de sus pensamientos-No dejes que se vaya...él es mi amigo-el pequeño tiró de la falda de la chica, la cual solo atino a bajar la mirada encontrándose con los ojos azules del pequeño, hubo algo en ellos que terminó de conmover a Adeline.-Espera aquí Leo-le murmuró mientras caminaba lo más rápido que podía hacia el muchacho.

A pesar de preferir estar todo su tiempo en la tierra, con sus dos piernas, Adeline era algo torpe por lo que simplemente tropezó, aunque logro equilibrarse de manera rápida, evitando hacer otra escena.

-¡Hey, Rubio!-le llamó solo para detenerse, había intentado quedar frente a él-Te....debo una disculpa, no debí golpearte, después de todo ayudaste a mi hijo y...estoy agradecida-desvió la mirada realmente avergonzada.

-Mi dispiace-murmuró y se levantó en las puntas de los pies depositando un beso en su mejilla, una disculpa común del lugar donde ella venía.

-Mi...hijo y yo vamos a tener un almuerzo-estaba nerviosa mientras decía estas palabras- Me...gustaría que nos acompañes, tengo comida suficiente -finalizó su invitación, tratando de esbozar una sonrisa amable.




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Tema Privado Re: El Niño del Bosque || Priv. Adeline

Mensaje por Kay B. Morgenstern el Lun Jun 19, 2017 9:27 pm

Kay se detuvo de lleno para mirar a la joven nuevamente a los ojos. Costumbre que tenía, pues él no quería faltarle el respeto y consideraba que no era correcto, por lo menos para el mirar hacia otro lado cuando escuchaba a las personas. Al ver a la chica con un movimiento torpe, Kay hiso un ademan por impulso para tratar de sostenerla en el caso de que callera, pero por fortuna eso no paso. Pues tenía la manía de siempre tratar de proteger a las personas. Dio un pequeño suspiro, para volver a ponerse firme.

Escucho atentamente a la joven, suspirando, al escuchar su disculpa “El que lo siente soy yo, no debí haber mesclado mis problemas personales, haber pensado un poco más antes de decir lo que dije” habría querido decirle, pero se quedó callado por aquel gesto de la chica quien como señal de disculpa le beso la mejilla. Es que Kay solo permitía este trato con su hermana, además que por lo general evitaba el contacto personal con las demás personas. Además no estaba acostumbrado a las costumbres italianas, por lo que siquiera supo cómo reaccionar a eso. “Primero una bofetada y ahora un beso” dijo en su mente mientras su rostro cambiaba de color, trato de calmarse, para luego poder hablar – No, te debe las disculpas soy yo- dijo con calma Kay, tratando de no tartamudear por los actos de la joven.

Se llevó las manos a sus lentes, para acomodarlos, de esta manera salir de aquel extraño estado de nerviosismo. Mientras comenzaba escuchar las palabras de la chica nuevamente. Pensó un rato en que hacer, siendo sincero consigo mismo Kay se había agotado de las comidas rápidas, pues siempre se encontraba ocupado con su trabajo y a pesar de tener un cuerpo en la medida de lo estético se alimentaba bastante mal. Una oferta así, no podía ser rechazada. –Sera un placer acompañarlos a ambos, además les tratare de dar protección de los animales del bosque- Dijo con calma el guardián de este lugar.

Sonrió un poco para luego decir –Creo que conozco un buen lugar – Eso era verdad debido a su trabajo, Kay conocía gran parte del bosque y sabía que zonas eran las menos peligrosas, para un pequeño como Leo. –Acompáñenme por favor- menciono con calma, para acordarse de que no se había presentado ante la chica –Mi nombre es Kay Morgenstern. Y ...- se detuvo a pensar en un dilema, no sabía si tratarla de usted o ella. Pues era una mujer joven, pero a la vez era madre, ¿y si estaba casada? Pero leo no había hablado de su padre. Aun así opto por el trato que le pareció más correcto -¿y usted, como se llama?- dijo sin basilar el rubio.

-Vamos, Leo- menciono con una sonrisa al pequeñín, quien le recordaba a la curiosidad de el en su infancia –Pero recuerda, no debes separarte de tu madre- comento con calma el rubio mientras pasaba la mano por los cabellos del joven italiano.


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El SIGUIENTE DISEÑO HA SIDO CREADO POR JONSEI ESPECIALMENTE PARA ITR. varios de los códigos aquí son de mi autoria y algunos otros editados. agradecemos a sr.smith, Mikae y Roshio por guiarme y prestarme sus códigos.