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Muchas gracias!
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White Knuckles [Priv. Lucille]

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White Knuckles [Priv. Lucille]

Mensaje por Killhë Farlow el Vie Mayo 12, 2017 11:09 pm

El cazador se paseaba cual león enjaulado desde el tejado del edificio, estaba harto de esperar y comenzaba a creer que el vástago que seguía a la rubia esa no era tan predecible como el esperaba. No, si lo era. Había seguido a la rubia por culpa de quien denominaba “imbécil”, el lío en el cual estaba metido ahora era culpa de ese imbécil. Había partido como una pista, una de la que él había desconfiado sin embargo tenía que seguirla, como cazador se debían agotar todas las fuentes y así lo hizo; el problema fue que la pista no acababa donde él deseaba que acabase pero tampoco termino siendo un callejón sin salida, todo lo contrario, la pista le abrió la puerta a un visión que no esperaba encontrar, una que lo confundía y que lo había hecho dudar de sus habilidades, la visión tenía un nombre: Lucille.

La mujer rubia era una humana ”¿Realmente lo era?” no estaba seguro, incluso ahora, después de una semana de seguirla como un perro, no estaba seguro. Lucille, quien detrás de esa sonrisa amable y constante que le sacaba de sus casillas con la misma rapidez que una fila de más de cinco personas para pagar las compras, desde lo que definía a sus ojos a un humano no estaba seguro de lo que ella era y eso como el cazador que lo calificaba, con los milenios que traía a la espalda, en los huesos quebrados, en el ir y venir del cielo a la tierra no podía permitirlo, no podía permitirse no saber, su orgullo no se lo permitía. Así que, se quedó solo para saber que carajos pasaba con ella, porque ante sus ojos no podía definirla, le molestaba, le jodia los huevos de sobremanera y no iba a dejarla ir tan fácil, no ahora que no sabía si ella era una amenaza o no.

Su instinto más visceral le decía que la mujer de amplias sonrisas no era una amenaza ”Pierde su tiempo dando de comer a otros, joder” pero su lógica implacable le impedía restar la posibilidad y en medio de ese ir y venir, de esa investigación que lo había llevado a saber incluso donde vivía, las horas que trabaja y en que ocupaba su tiempo libre como un maldito depravado acosador se había dado cuenta que no era el único que la seguía, que no era lo único que la seguía. A pesar de los siglos ya no debería importarle pero ¿cómo era posible dejar de impactarse al notar el cadáver putrefacto con el cabello y las uñas extremadamente largas, ojos hundidos, yagas abiertas y ese olor tan característico a muerto que exhumaba un vampiro? Porque si eso era belleza, él tenía serios problemas para identificarla. ¿Cómo era posible pasar por alto semejante amenaza, cuando él vástago estaba al acecho, esperando su oportunidad? Para él, Lucille carecía de sentido del peligro y por ello se encontraba en el tejado del edificio donde ella habitaba, observando desde la altura que revolvía sus oscuros cabellos como el no muerto llegaba puntual a la cita.

-Tsk…- eso fue lo único que salió de sus labios en forma de gruñido justo antes de dejarse caer hacia las escaleras de incendio, se había prometido a si mismo que acabaría con el vampiro esa noche, que eliminaría una amenaza más de las calles de esa podrida ciudad, ese antro de seres y luego dejaría a Lucille a su suerte, porque ella había sido su problema sin desearlo por demasiado tiempo. Su cuerpo emitió ese sonido seco al golpear contra el metal firme de la escalera, el vástago elevo sus ojos carmesíes respondiendo con una mueca
-Al parecer la inteligencia no es tu fuerte cazador ¿creíste que no me daría cuenta que la vienes siguiendo? No soy estúpido- anuncio el vampiro limpiando con una delicadeza que a Kill solo le produjo asco los restos de sangre que quedaban en sus labios -Y es mía- añadió justo antes de echar a correr pisos hacia arriba, Killhë no dudo, dejo que sus instintos se entregaran a la caza.

El vástago no llego a tiempo porque el cazador se lo impidió, un par de pisos más abajo del departamento de Lucille acababan de enzarzarse en una violenta pelea amparados por la noche, en algunas ocasiones parecía que el vampiro tuviese la ventaja pero el cazador conocía bien su trabajo, el ruido que ambos emitían atraía las miradas curiosas de quienes habitaban en los pisos inferiores, sin embargo, la rapidez de sus movimientos no alcanzaban a ser visibles para todos. La pelea continuó y con ello la violencia de sus ataques, en una maniobra certera el vástago consiguió alejarse del cazador avanzado los pisos faltantes y si no hubiese sido porque la agilidad del vampiro estaba mermada probablemente Kill no lo hubiese alcanzado con tal facilidad.

Su cuerpo impacto contra el vampiro, quien de frente al cazador y de espaldas al vidrio, penetró en uno de los departamentos, la fuerza del impacto hizo que el vampiro barriese con muebles a su paso y terminase tendido en el piso con el cazador sobre él.


off rol:
Bella me disculpo si se me paso algo que ya son la 1 aquí y sabes que nunca me quedo hasta tan tarde ;u; , siento que me quedo medio raro, debe ser por el sueño, en fin espero que te guste <3.
Te dejo mis ideas para el tema por interno! *u*
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Re: White Knuckles [Priv. Lucille]

Mensaje por Lucille Dawletern el Sáb Mayo 13, 2017 5:08 pm

Los días anteriores Lucille había hecho su rutina de siempre aunque no por eso significaba que fuera constante en una cosa, a veces y si descansaba de su trabajo en el bar se iba por las calles de Éadrom a tomar fotografías de cada sitio, otras veces solía ir por otros lugares que no había visitado para nuevas capturas y conocer más de la ciudad que en ese momento la protegía del mal que la esperaba lejos de ahí, aun le faltaba gran parte de la ciudad y estaba dispuesta a recorrerla por completo. Sin embargo había algo que si resultaba constante, una costumbre de esas con causa noble, todos los días y sin falta, Lucille preparaba o compraba comida y la repartía a los habitantes de bajos recursos –al menos a los que podía ayudar-, incluso hubo un tiempo que les proporciono cobijas y ropa para abrigarse del frío, algo que si bien por el calor ya no resultaba ser primordial, seguía siendo útil para aquellos que nada tenían y que si por ella fuera seguramente les daba asilo a todos pero eso ya escapaba de sus posibilidades económicas pues gran parte del dinero que ganaba vendiendo fotografías para engrandecer a esos que se creían fotógrafos de renombre a costa de su talento y que habían obtenido su ¨puesto¨ a base de influencias y no de habilidad, sumado con lo ganado en el bar, las propinas y esas pequeñas presentaciones que hacía con los músicos callejeros que encontraba por casualidad en sus paseos por el parque –pues socializar con gente que no conoce se le da bien e improvisar- apenas le alcanzaba para pagar la renta de ese departamento, las compras del día a día y su deber altruista para quienes lo necesitaban ya que a pesar de que su padre le enviaba dinero cada mes –pese a que ella se negaba- , este lo usaba para cosas de la escuela y de ¨emergencia¨ pues no quería saturar a su padre con eso, ya suficientes problemas tenían con el dinero y prefería que él pagara las deudas que por el momento los mantenían separados.

Ese día era su descanso laboral y como otras veces había salido desde temprano a tomar fotografías, parecía una costumbre suya el mantenerse activa todo el tiempo pues no podía quedarse quieta en un solo sitio, incluso en la escuela o en el trabajo siempre andaba de un lado a otro, tan animada y sonriente cuando estaba en compañía o cuando la saludaban, incluso cuando hacia una toma de un paisaje que le gusto como quedo en la fotografía y muy pocas veces –cuando estaba sola o no había gente a su alrededor- mostraba esas breves expresiones de nostalgia y a veces de confusión para sí misma tan fugaces como inusuales –al menos en público- pues tenía sus momentos en los cuales se quedaba sentada en una banca o en la acera, completamente seria con la mirada perdida, pensando…divagando en su pasado, en la traición y el dolor que a veces surcaba su mirada al recordar a ese hombre que de alguna forma robo parte de esa alegría que siempre estaba dispuesta a compartir con todo aquel que se le cruzara.

Lo último que hizo ese día fue ir al orfanato para ayudar con la cena y contarles cuentos a los pequeños antes de dormir, por suerte eso lo hacían en cuanto caía la noche –cenar y dormir- por lo que no llego tan tarde a casa como usualmente hubiese hecho de estar trabajando en el bar con el horario nocturno, estaba cansada sin duda sin embargo la expresión de sosiego y plenitud no abandono su rostro desde que dejo el recinto pues los pequeños que ahí habitaban siempre le daban dibujos, pulseras o collares hechos por ellos para agradecerle y era esa inocente gratitud lo que siempre animaba sus noches en soledad, los recuerdos agradables del día le servían para no darle demasiadas vueltas a la deprimente atmósfera que la invadía nada más entrar a la casa y saber que nadie estaría esperándola como en el pasado en su ¨pequeña familia de dos¨, para quien la viera de cerca podría incluso notar el suspiro que dejo escapar nada más ingresar a la fila de condominios.

Nada sabía del peligro que la acechaba, Lucille realmente resultaba ser un blanco fácil de atacar pero difícil de atrapar por su constante ir y venir en la ciudad pero ahí, en ese instante y en completa soledad no resultaba mayor problema, ella que nada sabía que tenían días siguiéndola y que ignoraba la posibilidad, simplemente dejo sus cosas en el sillón de la sala y se dispuso a ir a su habitación para colocarse su pijama –un short negro y una blusa de tirantes pegada al cuerpo color rosa pálido- y sin más puso música a un volumen moderado, lo suficientemente alto para distraerla del silencio de su ¨hogar¨ pero lo bastante bajo para no incomodar a sus vecinos y sin más se dispuso a leer su nueva adquisición para su pequeña biblioteca personal, ¨trono de cristal¨.

varias horas habían pasado, ni siquiera sabia cuantas con exactitud sin saber que alguien la estaba ¨cuidando¨, tan ignorante al peligro del exterior y a esa batalla que de pronto y sin saberlo se dio por su causa, ella estaba en apariencia tranquila sentada a la mitad de su cama leyendo pero eso no era suficiente para calmar sus pensamientos caóticos de cada noche pues solo ahí, en completa soledad se permitía borrar la sonrisa y entregarse a los sentimientos deprimentes que la aquejaban noche tras noche ante la calma y soledad de ese sitio que no sentía como su ¨hogar¨ al no estar la persona que lo complementaba, su padre.

Sin embargo algo logro sacarla de su ensimismamiento y esa lucha interna por mantenerse distraída leyendo, el sonido de unos vidrios romperse traspaso incluso el volumen de la música –en ese instante estaba escuchando a Enya- y fue lo suficientemente fuerte para sobresaltarla ¨Se metieron a robar¨ fue el primer pensamiento que llego a su cabeza, lo único que pensó fue en tomar la lampara de noche y quitarle la parte superior aunque si eran ladrones ¿Cómo una lámpara le ayudaría? No tenía idea y con el miedo haciendo latir su corazón a mil por hora se dispuso a salir en dirección a la sala.

Nada mas llegar a la sala su reacción ante lo acontecido frente a sus ojos solo provoco que soltara la lámpara y se llevara ambas manos para evitar exclamar ese ¨oh por Dios¨ tan característico de ella, dos hombres habían irrumpido a su casa mientras peleaban –porque ante sus ojos solo veía dos personas y no seres sobrenaturales- ni siquiera había reconocido al ser que antes la había atacado en el bosque –demostrándole que los vampiros existían.- y que de no ser por Accel seguro la hubiese matado, no, en ese instante no sabía, no podía saberlo al verlos enzarzados en esa pelea y menos aún por la oscuridad de la sala, gracias a la tenue luz que se filtraba por la ventanas solo pudo percibir vagamente la ventana rota y los muebles fuera de lugar, la mesa de centro astillada y esos dos cuerpos en batalla.

—Ba…¡basta! ¡Dejen…dejen de lastimarse¡— Aquellas fueron las únicas palabras que se le ocurrió exclamar, cualquier otra persona seguramente hubiese llamado a la policía o teniendo un poco más de sentido común seguramente se hubiese encerrado o hubiera optado por salir corriendo pero no era el caso de Lucille que su principal preocupación radicaba en las heridas que aquellos dos se estaban provocando y peor aún, las heridas que la ventana rota les pudo haber generado sin saber en el peligro al cual se estaba exponiendo por esa peculiar personalidad suya.



Apariencia y vestimenta:

Esta vestida asi pero el short negro y la blusa de un rosa palo/palido



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Re: White Knuckles [Priv. Lucille]

Mensaje por Killhë Farlow el Sáb Mayo 20, 2017 10:24 am

La pelea que tenía por escenario el living del departamento de lucille comenzaba a hacer mella en los muebles, ni el vampiro ni el cazador parecían tener intenciones de detenerse, allí había algo más que una pelea, algo más que el intento del cazador para que la sanguijuela no acabase con una vida humana, no, ahí había un odio arraigado desde generaciones, un odio latente, un odio que se podía visualizar fácilmente en los ojos azules que pertenecían al irónicamente  nombrado ángel, Kill no se detenía y no tenía intenciones de hacerlo, a cada golpe que descargaba contra el cuerpo del otro ser sobrenatural un poco de su odio y de su frustración se imprimían allí donde le alcanzara, rostro, costillas, mandíbula, pierna, a donde fueran a dar sus puños ese asco por la vida que llevaba se marcaba más en la piel del vástago que, ya comenzaba a curarse, era una pelea que no acabaría si no se intervenía y rápido.

El vampiro con un movimiento grácil giro sobre su propio eje esquivando el golpe directo del cazador, quien en ese momento su expresión fría, alejada de cualquier tipo de sentimiento comenzaba a cambiar, una sutil sonrisa y una mirada de satisfacción comenzaba a aparecerse en su rostro, era una satisfacción perversa lejos de cualquier tipo de sentimiento que se pudiese considerar en un ángel  -¿Quieres ver la luz de dios?- no levanto la voz, ni fue un susurro, solo movió los labios y fue suficiente para que el vampiro quien seguía a la peculiar humana supiera lo que se venía, en sus ojos se visualizó el miedo y hubiese huido en ese instante del brillo cegador, más potente que el sol si no hubiese sido por que la figura de su presa aparecía en ese instante ante su rango de visión. Fueron segundos en que el vampiro deje de observar al cazador para mirarla a ella y solo se necesitaron esos segundos para que el cazador supiese que alguien más estaba en la habitación, el sonido de la lámpara quebrándose y la voz femenina que sucedió a esto lograron que girase y que en sus ojos azules solo pudiese estar ella, solo ella pudiese ocuparlo todo con esa expresión de preocupación que él no comprendía, con la que él no empatizaba. Una sombra paso veloz al lado de Kill y su celebro proceso toda la información a una velocidad exorbitante, sus rodillas se flexionaron, su cuerpo se agacho y tomó el impulso suficiente para lanzarse hacia adelante, su objetivo no era el vampiro sino Lucille, tenía que llegar a ella antes que él.

Era curioso como las mismas escenas se repetían una y otra vez a lo largo de sus siglos de vida ¿cuántas veces ya se había lanzado hacia adelante para salvar a un humano de un vampiro, de un hombre lobo, de un demonio, de un come almas, de un gusano y de una infinidad de seres más? Su corazón latió frenético mientras el confiaba en sus habilidades como siempre lo hacía a cada maniobra suicida que cometía, instinto puro. Su cuerpo choco contra el de Lucille con fuerza y mientras el peso de su cuerpo y el impulso chocaban contra ella sus brazos la envolvían con fuerza cubriendo su cabeza y la mitad de su espalda, era imposible que en una situación así ella no perdiese el equilibrio. Todo sucedió a una rapidez que solo los seres sobrenaturales pueden otorgar, el cuerpo de Kill chocando contra Lucille llevándosela con él hacia el piso, demasiado cerca para cualquiera de los dos, las rodillas y los codos del cazador golpeándose contra el piso del departamento para frenar de alguna forma la fuerza de la caída y para mitigar el golpe en el cuerpo de la humana "¿Realmente lo era?", ella debajo de él, el vampiro que por segundos no alcanza a atraparla ahora enterraba con fuerza los colmillos en la parte trasera del cuello del ángel, esa parte expuesta que no cubría la chaqueta de cuero ni su desordenado cabello oscuro, el gruñido ronco de dolor del ángel, los ojos desorbitados del vampiro bebiendo la sangre celestial, elixir de los mejores -¡CIERRA LOS OJOS!- gritó Kill entre jadeos de dolor y no se aseguró de nada más, la luz de dios inundo el departamento de Lucille.

Solo él podía mantener los ojos abiertos sin hacerse daño, el agarre del vampiro cedió al instante con el grito de dolor que confería, desgarrador desde el fondo y que al cazador no le removía ni un solo sentimiento, al final del día era solo más mierda que limpiar. De la misma forma que ese peculiar temple, calor y paz inundaron las emociones de los tres presentes desapareció abrupta dejando que la oscuridad los volviese a abrazar. Kill libero de su agarre protector a la rubia de sonrisas amables, levantándose con el cuello chorreando sangre, con las heridas del ventanal roto impresas en su piel, con los golpes y mordidas conferidas por el vampiro allí donde alcanzaba la vista sobre su cuerpo, sonrío nuevamente con un solo objetivo, esa sonrisa cargada de malicia y un placer demasiado oscuro para ser parte de su esencia de ángel, el no pronuncio palabra alguna solo desenvainó una de sus cuchillas giratorias que cargaba a ambos costados de su cintura, el cazador no era un ser de demasiadas palabras y las que salían de su boca no eran precisamente amables; el vampiro ahora ciego retrocedió asustado
-¡NO! ¡DETENTE! ¡NO LA SEGUIRÉ MÁS! ¡AYUDAME, AYUDAME POR FAVOR!- rogó hacia la única alma realmente pura que estaba en esa habitación, Lucille.

Spoiler:
Bella! lamento haber tardado ;u; sabes que el drama me puede uwu. Por otro lado, la habilidad de Kill ha dejado temporalmente ciego al vampiro pero si bebe sangre se recuperara eue, se me ocurre que si luci interviene el vampiro puede aprovechar esa instancia para volver a atacarla (y volver a ver (?) o atacar a Kill, lo que tu quieras <3 puedes moverlo como mejor te acomode en tu post uwu (si quieres que lo golpeen adelante xD el vampiro puede dejarlo medio fuera de combate para atacarla nuevamente a ella, lo que se te ocurra uwu)
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Re: White Knuckles [Priv. Lucille]

Mensaje por Lucille Dawletern el Sáb Mayo 20, 2017 5:11 pm

Lucille no comprendía lo que sucedía, ella solo miro a dos personas atacándose dentro de su casa sin comprender que esas dos personas eran seres sobrenaturales pese a que muy en el fondo algo le indicaba aquello. Ni siquiera pudo reaccionar, apenas miro los dos cuerpos enlazados en aquella pelea, ni siquiera los muebles rotos a excepción de la ventana, todo parecía ir demasiado rápido para sus ojos aunque lo que sucedió después se reproduciría en cámara lenta cada que lo pensara.

Apenas noto el movimiento, su mente quedo en blanco ante la inminente sensación de peligro sin embargo no hubo reacción, para sus ojos humanos aquello resulto imposible de seguir y pareció quedar paralizada en el lugar hasta que sintió el impacto contra su cuerpo, tal vez fue la inercia de intentar retroceder o simplemente la misma fuerza del choque lo que la hizo perder el equilibrio y ni siquiera así supo que sucedió hasta que sintió el impacto en su espalda, apenas se quejó aunque no demasiado pues el dolor no se presentó insoportable más que la impresión de la caída al sentir que alguien había evitado que se golpeara ante aquella caída en seco.

Su corazón latía frenético llegado a ese punto cuando la otra figura apareció encima de ambos seguido del grito del hombre, los ojos de Lucille que por inercia se habían cerrado tras la caída se abrieron para observar lo que sucedía y en sus ojos se dibujó el terror al observar por breves instantes y con algo de dificultad por la oscuridad a aquel ser alimentarse, tal vez Lucille no lo había reconocido pero desde su experiencia en el bosque los vampiros le daban miedo y aun así cuando escucho la orden no pudo hacer más que obedecer, por miedo y ante la posibilidad de que aquello fuera producto de su imaginación, que todo aquello se disiparía nada más abrir los ojos aunque sabía que eso no era posible, no en una ciudad como Éadrom.

Fue una sensación fugaz…tranquilidad y calidez, una sensación que desde hace mucho, mucho tiempo no experimentaba y que solo provoco la nostalgia de su naturaleza dormida y desconocida para ella, una sensación tan familiar como dolorosa al menos para la rubia por esa parte que ella no recordaba en memoria y que su alma si reconocía. Sin embargo el grito desgarrador pareció reproducirse en sus oídos una y otra vez, ese grito seguido de las sensación que por un instante se habían frenado llegaron de golpe y no se atrevió a abrir los ojos pues el miedo se estaba presentando a manera de lágrimas, esa sensación que parecía presionarle la garganta cuando sintió unas gotas caer en su piel expuesta y supo sin ver que se trataba de sangre cuando el hombre de segundos atrás la soltó a lo que sin más remedio abrió los ojos para incorporarse aunque lo que aconteció después no era algo que esperara…nada de eso lo esperaba en realidad

Pero escuchar aquel ruego provoco que esa personalidad suya saliera, aun a pesar del miedo y pese a lo acontecido no pudo hacer más que reaccionar ante la súplica de ayuda, ella no sabía quién era el bueno o quien era el malo aunque aquel ¨ya no la seguiré¨ le pudo haber indicado la posición de uno y otro para ella eso no tenía importancia —¡No!, ¡detente, ya se rindió!— exclamo de pronto pues el otro ser estaba rogando por su vida, pidiendo una oportunidad y ella al haber sido en el pasado un ángel con la virtud de la piedad y el amor solo reacciono a correr para interponerse. Sin embargo fue la misma interrupción lo que le dio la oportunidad al vampiro para ir contra el cazador y golpearlo para desorientarlo seguido por su verdadero objetivo.

El engaño era algo que para ella resultaba de lo peor, un golpe a su sensibilidad pero no tuvo tiempo de pensar en eso, ni siquiera sintió el dolor en su pierna derecha al cortarse a la altura de la pantorrilla con un pedazo de madera –o algún clavo- salido de alguno de los muebles dañados, el vampiro ya se había abalanzado sobre ella guiado por el olor de la sangre provocando que cayera sentada sobre el suelo, el vampiro no perdió tiempo y tomo su pierna, quería disfrutar el momento de beber su sangre por lo que con la lengua recorrió el hilo de sangre que salía de la herida de Lucille, el miedo la inundo por completo, a esa distancia miro con terror a quien en el pasado ya la había atacado, el mismo vampiro del bosque y que en ese instante la había engañado con una falsa suplica. Como era de esperarse sus ojos se inundaron en lágrimas mientras aquel asqueroso ser continuaba lamiendo la sangre en un gesto lascivo que solo reflejaba sus intenciones para con la rubia pues no solo deseaba beber su sangre.

—Suéltame…— Pidió apenas con la voz audible ante el nudo formado en su garganta pero el vampiro ya estaba listo para clavarle los colmillos cuando Lucille intentando escapar sintió bajo su mano aquella lámpara que había soltado minutos atrás y guiada más que nada por el instinto solo atino a golpear al vampiro en la cabeza.




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Re: White Knuckles [Priv. Lucille]

Mensaje por Killhë Farlow el Mar Mayo 30, 2017 11:25 am

Un cazador como él había aprendido a lo largo de los años, entre las idas y venidas de los mundos a no vacilar, a no dudar porque su instinto se había vuelto su mejor aliado para Kill era así, él no estaba acostumbrado dudar. Aun así, mientras desenfundaba su cuchilla giratoria, el sonido de metal contra metal en distintas direcciones dispuestos a cercenar la piel de lo que se le pusiera al frente acercándose peligrosamente hacia el vampiro era opacado por la voz de ella, Lucille quien cruzaba la habitación sobreponiéndose al impacto, al miedo, a la incomprensión de lo que sucedía haciendo vacilar al cazador, deteniendo su instinto, ese que le gritaba mátalo mientras aun conservas tu cabeza pegada al cuello y mientras ella aún está viva, segura a tu espalda. Fueron segundos, meros y simples segundos que para kill contaron como milenios entre una acción y otra, entre su mano izquierda certera e infalible se detenía ante el sonido de su voz, la voz de una humana “¿Realmente lo era?” quien apelaba a sentimientos que él no comprendía, pero a pesar de todo se contenía.

Sus ojos fríos se fijaron en ese rostro hermoso que portaba, ese que ahora teñía la súplica por una vida que para él no lo valía, ese que se interponía entre su objetivo final y la cuchilla de metal que cortaba el aire a cada giro que realizaba en su mano izquierda; el ángel de frío corazón fue débil y la debilidad le costó caro, le hizo recordar que un ser que provenía desde la oscuridad siempre seguiría siendo un ser de malas intenciones. A diferencia del cazador el vampiro no dudo ni un momento aprovechando la súbita distracción y sabiendo que sus palabras removerían el corazón de la humana que pensaba cenarse en todos los ámbitos se abalanzo contra el cazador con un golpe certero que lo mando a volar por la sala directo a la pared contraría, el sonido del cuerpo del cazador contra la pared era muy parecido a una hoja seca de otoño cuando es totalmente aplastada por una bota, el vampiro sabía que el cazador no se levantaría de inmediato.

El vástago de pérfidas intenciones avanzo sin detenerse contra quien era su real objetivo, la única razón lo suficientemente fuerte para reunir a dos seres como eran ellos en un solo techo, Lucille. Terminó lamiendo la sangre que emanaba de una herida de su pierna mientras el llanto que bañaba sus oídos solo volvían más dulce toda la situación que para cualquier espectador podría ser repulsiva; los dedos del vástago se enterraron en la piel desnuda de las piernas de la bella humana con fuerza, iba a morderla a probar el néctar más dulce, la droga más fuerte que existía para un ser de noche como él, iba a hacerla suya a cualquier precio pero con lo que el vástago no contaba era que Lucille aún tuviese las intenciones de defenderse, él había desvalorado sus habilidades y ahora desorientado por el golpe de la lampara pagaba el precio. Sus manos habían soltado sus piernas y su cabeza se movió en el mismo sentido del golpe, ya no la percibía cerca y aquello lo ponía furioso
-NO TE LIBRARÁS DE MI TAN FACIL- gritó una vez que se recuperó del golpe, levantándose del piso para ir tras ella a donde fuera que hubiese corrido.

Los colmillos refulgieron blanquecinos entre la luz que se colaba de la ventana hecha añicos mientras el vástago avanzaba, aun no tenía su vista al cien por ciento pero la sangre que había bebido de ella le daba fuerzas para continuar, se olvidó del cazador y solo se concentró en buscarla, en rastrearla. Quebró, rompió y empujo todo lo que estaba en su camino pero con lo que el vampiro no contaba era que el cazador estaba nuevamente en sus cabales y estaba furioso. Kill había vuelto en si justo para ver a Lucille golpear con la lampara a la asquerosa sanguijuela y a pesar de sus acciones anteriores ahora espero, desde el piso donde se encontraba la vio correr hacia otro lado del departamento y como la asquerosa sanguijuela se reponía e iba detrás de ella. Para Kill, entre sus emociones ofuscadas, reinaba únicamente una: la caza, esa noche era momento de entregarse por completo a ella.

Para el cazador era muy parecida a la atracción inevitable que sentían los licántropos por las fases de la luna y que los obligaba a cambiar a pesar de su negativa, solo que en este peculiar contexto la luna era Lucille y él era el hombre lobo quien la usaría para acabar con el vástago. Haciendo uso de sus perfectas habilidades de sigilo se levantó sin emitir un sonido del piso, avanzó siguiendo el ruido del vástago a cada paso, un nuevo forcejeo provenía desde una de las habitaciones y al llegar a esta pudo comprender el porqué de los ruidos. La asquerosa sanguijuela conseguía acorralar a Lucille y en un solo movimiento sus colmillos se clavaban contra su antebrazo sin dejar de sujetarla con la mano libre para apresarla entre su cuerpo, la esquina de la habitación y los muebles tirados en cualquier dirección. A diferencia de la acción anterior, Kill no dudo ni tampoco se detuve demasiado en mirar a la humana que estaba siendo atacada, esta vez no dejaría que algo más interviniese en el objetivo que lo había llevado a ese departamento.

Egoísta se tomó sus segundos antes de su próxima acción, solo para que ella entendiese en carne propia lo que significaba un ser como el, un vampiro, una sanguijuela para que comprendiese hasta donde esos vástagos eran capaces de llegar cuando tomaban a alguien por presa, el cazador tenía una extraña forma de enseñar y seguía furioso con ella, con el vampiro pero sobre todo, consigo mismo. Su mano izquierda se movió en un movimiento que podría catalogarse como “limpio”, la cuchilla que vibraba se clavó en la espalda del vampiro y recorrió un tramo al lado de la espina dorsal, el grito de dolor fue espantoso pero fue suficiente para que el vástago la soltara y el cazador ocupase esa brecha para arrancar su cuchilla de la espalda del vampiro sin ningún tipo de delicadeza, rodear a Lucille con su brazo derecho y sacarla del rango de agarre del vampiro, volviendo a poner su cuerpo entre ambos como muralla e impedimento.

El vampiro cayo al piso entre gritos ahogados, sangre y ciertos espasmos, Kill sabía que si el volvía a beber sangre comenzaría a curarse y la pelea volvería a repetirse hasta que alguno le arrancase la cabeza al otro -No permitas que te toque- anunció en ese tono de voz frio que más bien se asemejaba a una orden. Cruzo la habitación y descorrió las cortinas entre los sonidos ahogados del vástago para el cazador si no lo mataba la falta de sangre lo haría el amanecer.

Volvió sobre sus pasos y se detuvo justo en frente de ella, aún estaba molesto sin embargo no dijo nada solo le sostuvo la mirada por unos segundos antes de dejar allí, sola con el vampiro desangrándose y gimiendo de dolor, Kill se dirigía hacia la puerta de salida, su trabajo ahí había terminado.
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Re: White Knuckles [Priv. Lucille]

Mensaje por Lucille Dawletern el Jue Jun 01, 2017 1:58 pm

Aun presa del miedo, por su mente no apareció nada más que una voz gritando ¨corre¨ y no dudo en obedecer a esa voz perteneciente al instinto y el deseo de seguir viva, sin embargo mientras corría en dirección a su habitación al ser el único sitio donde se le ocurrió ir, no dejaba de pensar en lo ingenua que había sido y que por su causa el otro hombre había salido herido todo por confiar en las palabras de un mentiroso…había escuchado su suplica tan real y el arrepentimiento tan sincero que en el momento no considero la opción de que fuera mentira aunque debido a su personalidad, si la escena volviera a repetirse, su reacción seguiría siendo exactamente la misma al estar frente a alguien que suplicara por su vida.

La desesperación creció en ella al saber que se había acorralado sola, sin embargo en su cabeza seguía la imagen del hombre siendo lanzado contra la pared, aun en su situación no podía evitar pensar en otros, específicamente en él quien había sido dañado por su causa pero el vampiro no le dio más tiempo para seguir preocupándose pues de nuevo se miró en la necesidad de defenderse para evitar que él vampiro la tomara sin embargo forcejear, correr y aventar lo que tuviera a la mano no le sirvió de nada, él resultaba ser más fuerte y de eso no había duda.

—Por favor…aun estas a tiempo de irte…por favor— suplicaba entre lágrimas cuando se dio cuenta que ya no tenía otro sitio donde pudiese eludir al vampiro, aun intentaba razonar con él a pesar de estar muerta del miedo y este con una clara expresión de diversión se abalanzo contra ella mordiéndola, fue inevitable que gritara y más lagrimas se hicieron presentes, aquello ni siquiera se sentía como agujas, el dolor se extendió por todo su brazo de una forma espantosa, siendo tan ¨delicada¨ en cuestión física, para ella esa mordida le daba la sensación que le desgarraría la piel aunque claro, eran percepciones producidas por el miedo y eso solo intensificaba el dolor.

Fue cuestión de segundos que para ella resultaron eternos, sin embargo sus ojos apenas vislumbraron un brillo seguido de aquel grito de dolor, los ojos de lucille adoptaron otra expresión, del miedo al horror…todo fue tan rápido y antes de darse cuenta ya estaba mirando la espalda del hombre que la había salvado y que por su causa había sido lastimado –al menos así ella lo miraba-, no podía creer lo que estaba sucediendo ¨otra persona ha muerto por tu culpa Lucille¨ escucho la voz en su cabeza, la voz de una persona en su pasado que la seguía atormentando aun después de su muerte pese a que solo era producto de su imaginación, una creación a base de la culpa.

Pero lo seguía escuchando quejarse y su corazón latía tan rápido que le era difícil distinguir cual emoción estaba sintiendo, todas se entrelazaban y se interponían una con la otra hasta que escucho aquella voz con ese tono gélido —Es un ser vivo— musito con la voz débil casi inaudible, sus piernas no le permitieron moverse de su lugar, aquellos sonidos agonizantes y él hecho que lo dejara vivo en esas condiciones le había resultado cruel aun a pesar de que tan solo segundos atrás había sido atacada por él se le hacía impensable el hecho de dejarlo morir, sin embargo al tenerlo frente a ella no supo que decir, las palabras dejaron de salir de sus labios y quedo en blanco cuando él la miro por ese breve lapso de tiempo hasta que la dejo sola.

Apenas fue un movimiento, las puertas del balcón estaban abiertas, algo que no resultaba extraño pues solía dejarlas así en tiempo de calor, pero eso basto para darle una huida al vampiro quien haciendo uso de sus últimas fuerza simplemente se aventó por ahí, seguro el impacto con el suelo lo inmovilizaría y al llegar el amanecer encontraría su muerte inminente, Lucille en vez de gritar se llevó ambas manos a los labios ¿Qué podía hacer? Sabía que nada y aun así, pese al dolor en su pierna y brazo logro hacer que sus extremidades le respondieran para correr a la salida —¡Estas herido!— Exclamo aun con voz rota por las lágrimas, quería pensar que el vampiro escapo, que sobreviviría y que ya no regresaría, era mejor pensar eso para no sentirse abrumada por la culpa de la muerte –auto engaño- y no había ignorado el hecho que aquel joven de fría actitud había sido atacado por su causa por lo que no podía dejarlo ir así, aun debía agradecerle.




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Re: White Knuckles [Priv. Lucille]

Mensaje por Killhë Farlow el Dom Jun 11, 2017 3:55 pm

El cazador se detuvo a la mitad de la sala, si antes había estado molesto ahora el sentimiento de la ira comenzaba a burbujear en él, apretó los puños en respuesta de sus palabras -¿Realmente eso es lo único que te importa?- las palabras salieron de su boca en un susurro que podría confundirse con una caricia -¿¡Realmente eso es lo único que te importa!?- espetó con molestia aun sin girarse a la bella humana que aún seguía viva en ese lugar. Un ser como él no podía, sencillamente no podía empatizar con esa clase de sentimientos ¿Qué clase de humana era esa? “¿Realmente lo era?” ¿Qué clase de humano podía ser tan….bueno? Kill había vivido demasiado como para creerse ese cuento, para ese punto él ya había olvidado que ella seguía causándole cierta, pequeña, miserable curiosidad y sus palabras se lo recordaban como un bofetón del “porque” se tomó una semana en seguirla como un perro pero eso no aplacaría su ira. Por segunda vez se giró hacia ella, consciente de que sus fríos ojos azules estaban sobre su imagen general, fue un movimiento que para cualquier ser sobrenatural podría haber seguido la trayectoria sin embargo, para un humano era difícil predecir los movimientos a una velocidad con la que él se estaba moviendo en ese momento, ahora en un “abrir y cerrar de ojos” estaba frente a Lucille con esa expresión fría de pocos amigos, esa capaz de alejar a cualquiera que valorase su integridad física, invadiendo sin criterio alguno su espacio personal.

-¿Tienes idea de lo fácil que sería matarte justo en este momento? ¿haz pensando lo fácil que sería para mi hacerte daño? Y a ti, solo te preocupan mis heridas- espetó nuevamente con molestia ante la lógica de la hermosa rubia -¿te has mirado?- añadió mientras su mano izquierda la tomaba del brazo contrario sin ningún tipo de delicadeza y la arrastraba contra su voluntad a donde recordaba había visto el baño, el cazador jamás había sido un “hombre” cuidadoso de su trato, ni se había detenido a pensar como su forma de tratar a quienes le rodeaban podría afectarles, a él no le importaba. Metió a Lucille al baño contra su voluntad dejando la puerta del baño abierta y la obligo a que se observara contra el espejo, a que viera lo que él veía -¿Aun ahora te preocupan mis heridas?- volvió a realizar la misma pregunta y la respuesta de la humana que lo miraba a través del reflejo lo descoloco -¿Qué?- lo dijo sin pensar -¿Estas mal de la cabeza o solo eres así? Te estas desangrando, te acaba de morder una sanguijuela que pretendía violarte y aun así te preocupan mis heridas- gruño como siempre lo hacía cuando sentía que estaba sobrepasando su límite de la paciencia a pasos agigantados, la obligo a girar hacia él aprisionándola sin desearlo entre su cuerpo y el lavabo -Ni se te ocurra moverte- ladró nuevamente lo que era una clara orden mientras su mano la dejaba libre y procedía a buscar en uno de sus bolsillos interiores de la chaqueta de cuero, no tardo demasiado en sacar una pequeña bolsita de terciopelo y de ella una pastilla de extraño color verde, la última pastilla -Tómatela- agregó entregándole la píldora y dejando tirada en el piso la bolsa de terciopelo -¿¡Qué esperas!?- añadió molesto retrocediendo tres pasos -No te traje al baño para que me quedaras mirando ¿o también necesitas que te enseñe a tomar agua del lavabo?- no estaba midiendo sus palabras ni siendo amable, un hombre como él se veía mucho mejor con la boca cerrada y esa personalidad “encantadora” que le caracterizaba bien escondida.

Se quedó en silencio clavando su expresión fría en el espejo que le devolvía el reflejo de Lucille, molesto, cruzado de brazos recargando el peso de su cuerpo hacia el costado izquierdo. Cualquier otro que lo conociera no podría creer que Killhë acababa de llevar una “conversación” con una humana y que además le había entregado la última pastilla mágica que ayudaba a recuperar el estado físico del cuerpo en menos de dos horas para los humanos, una para seres sobrenaturales pero todas sus acciones tenían una razón de ser, el cazador no era tan benévolo como su creador y definitivamente necesitaba saber que era ella. Si su teoría era cierta y ella lograba recuperar sus heridas en menos de una hora significaba que no era humana sin embargo no respondía a la cuestión central de “¿Qué era ella?” pero tendría una pista, con eso ya podría comenzar a trabajar.

Mientras Lucille decidía si tomaba o no la pastilla y el cazador se preparaba para discutir si no lo hacía el cuerpo de Kill comenzaba a pasarle la cuenta, las luces del baño le resultaban molestas a sus pupilas que poco a poco comenzaban a dilatarse como siempre le pasaba antes que el cansancio causara estragos en él “No” se repitió apretando los puños tensando el cuerpo, no podía permitirse caer inconsciente en la casa de ella, estaría expuesto a cualquier ataque o venganza y la expondría nuevamente a ella y todo lo que había hecho no serviría de nada necesitaba algo que lo mantuviese ocupado para pelar contra el cansancio extenuante que su cuerpo ya no podría seguir dando la batalla.
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Re: White Knuckles [Priv. Lucille]

Mensaje por Lucille Dawletern el Dom Jun 18, 2017 7:38 pm

Su repentino grito la hizo sobresaltarse pero no sirvió para cuestionarse lo contrario, en realidad no entendía porque sus propias palabras lo habían molestado a ese punto, pues para alguien como ella y su personalidad, no le interesaba el estado de su casa o sus propias heridas, para ella cualquier vida era valiosa y por lo tanto importante, lo que podía explicar el porqué de su preocupación por la persona quien la había salvado y esa incesante necesidad mental de creer que el vampiro se había salvado aun pese a lo que intento hacerle.

Pero no le dio tiempo a una respuesta, mucho menos a reaccionar cuando lo miro delante de ella, sus ojos se abrieron de par en par dejando ver ese intenso color cyan en ellos ante la impresión, su corazón seguía latiendo desbocado ante los nervios que no la habían abandonado desde que todo aquello comenzó. Sus preguntas…tenía una respuesta sin embargo él parecía estar demasiado molesto al punto en el cual la llevo del brazo con esa brusquedad —Si eso quisiera…ya lo hubieras hecho— Menciono en el corto trayecto y con esa suavidad en su voz pese a la agitación de ser ¨arrastrada¨ de esa forma, al menos ella así lo miraba y no supo si sus palabras lo habían irritado más de lo que visiblemente estaba pues al hacerla entrar al baño y obligarla a ver su reflejo en aquel espejo de cuerpo completo en la pared, ella ahogo una exclamación ante la impresión de su apariencia; el cabello alborotado, la herida sangrante en su brazo, el corte en su pierna y su ropa desaliñada.

Pero ante su pregunta no tuvo duda en su respuesta —Si— Menciono simple, directa y sin dudar y lo miro a través del espejo, sus ojos estaban húmedos por el miedo y las lágrimas derramadas y aun así sonrió, con levedad y amabilidad, una sonrisa no tan amplia como las que solía dedicar en el trabajo o las personas a las que llevaba comida y ropa, pero la esencia de la sonrisa en si seguía presente —Solo son rasguños…tus heridas son más graves y me salvaste a pesar de que por mi culpa al detenerte fuiste lastimado— Ella podía estar en la peor de las situaciones pero su preocupación siempre se enfocaría en otros y luego en ella.

La sonrisa desapareció de sus labios cuando él la aprisiono contra el lavabo, su corazón dio un vuelco ante la cercanía, un inevitable rubor se hizo presente y se obligó a desviar la mirada buscando hacerse a un lado pero escucharlo lo hizo quedarse quieta ¿Por qué? Ni ella comprendía, simplemente obedeció en ese instante sin perder los nervios ante la cercanía cuestionándose internamente como es que termino metida en esa situación pero recibir la pastilla la hizo examinarla con duda y luego lo miro a él terminando por arquear levemente una ceja ante el tono empleado por el azabache aunque intento ignorar ese hecho —No puedo tomarla— expreso con suavidad sin ser grosera y se la entrego, no sabía para que era la pastilla y aun si él le dijera de que se tratara, aun pese a todo lo ¨buena¨ que podía ser no significaba que fuera ingenua del todo como para confiar a ojos cerrados en alguien que no conocía, la pudo salvar pero los objetivos e intenciones podían cambiar…ella lo sabía a la perfección al haber sido traicionada por el hombre en quien más confiaba y había amado.

Aun así al entregarle la píldora, algo capto la atención de Lucille, sus ojos se dirigieron a la bolsita de terciopelo y su cuerpo se movió por inercia para tomarla, su corazón latió acelerado y no comprendió el porqué de aquel repentino nudo en su garganta —Yo…he visto este símbolo en algún lado— Musito más para sí misma que para él, no comprendía por qué la repentina nostalgia…ese mismo sentimiento que la atacaba siempre, esa sensación de saber que olvido algo importante, algo que le faltaba.




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Re: White Knuckles [Priv. Lucille]

Mensaje por Killhë Farlow el Sáb Jun 24, 2017 12:16 pm

"Si eso quisiera…ya lo hubieras hecho"

La frase de la hermosa joven se impregno en sus pensamientos y adorno sus molestias porque no iba a darle la razón, ni con todos los huesos rotos de su cuerpo y la necesidad imperiosa de vivir iba a darle la razón, podría haberla matado, sí podría haberlo hecho en demasiadas ocasiones y con tal facilidad que podía catalogarse de absurdo, podría haber aprovechado cualquier instancia para hacerle daño incluso ahora mismo si realmente lo quisiese así sin embargo para el cazador no existían los deseos terrenales, o al menos eso era lo que se repetía cada día a sí mismo como un mantra y se aferraba con toda su fuerza más su determinación, solo por ello seguía siendo puro de una manera un tanto retorcida.

Y no elegía hacerle daño, no, Kill elegía darle la última pastilla celestial que podía ayudarle a sanar cada una de sus heridas ¿ironía, dónde? ¿qué tenía ella? “¿Que eres?” ¿dónde estaba la razón de lo que estaba haciendo justo ahora? él se repetía a si mismo que era una insana curiosidad, un paso más para dar con esas páginas escritas por la mano de dios “Únicamente por la maldita misión que me tiene atrapado en esta asquerosa dimensión” no importase cuanto lo deseara, él no podía volver sin esas páginas.

La observo con la misma expresión de molestia y pocos amigos con los brazos cruzados frente al pecho sacando un par de cabezas de altura, tenso, mantenerse alerta le hacía luchar contra el cansancio extenuante que estaba avanzando a pasos agigantados en su cuerpo a él le quedaba poco tiempo y se le estaba agotando la paciencia a raudales si continuaba esperándola; ante la negación explicita de Lucille explotó -¿¡QUE!?- espetó apretando la pastilla en su mano, nuevamente el cazador la había subestimado, había creído que por ser muy buena, por dedicar esas sonrisas cautivadoras a desconocidos, por detenerse a ayudar a todo aquel que se cruzase en su camino, por tener esa incapacidad de ver las malas intenciones en otros ella haría lo que él le pidiese sin chistar, sin siquiera dudar. El cazador avanzó hacia ella sin pensarlo deteniéndose a un palmo de distancia sin importarle el espacio personal y atajo nuevamente su brazo el que sostenía la bolsa de terciopelo con fuerza, él le estaba haciendo daño sin siquiera cuestionárselo con sus maneras bruscas y oscas de tratar a todos sin embargo su agarre disminuyo al oírla y su furia se aplaco pero no le soltó -¿Qué?- pronuncio nuevamente, olvidándose del asunto de la pastilla, del vampiro y de lo sucedido anteriormente, ahora tenía una pista y una muy buena.

La observo a esa escasa cercanía con sus ojos celestes gélidos, primero todo su rostro, cada uno de sus rasgos, la forma de su mandíbula, su nariz, sus mejillas, sus labios, sus cejas, su cabello revuelto, detalles que otros pasarían por alto él se detuvo a observarla para terminar en sus ojos de intenso cyan -¿Quieres saber de dónde proviene … - pronuncio al momento que su brazo libre, el que sostenía la pastilla se apoyaba contra el lavabo dejándola sin posible escape de él - esta mugrosa bolsita de terciopelo?- la mano del cazador que mantenía apresado el brazo de Lucille subió por el mismo rozando su piel hasta alcanzar su mano y arrancar la bolsa de sus dedos, de su alcance dejándola caer al piso donde él consideraba que debían estar sus obligaciones con el creador. Kill recargo el peso de su cuerpo hacia adelante y la mano libre se colocó al otro lado del cuerpo de la hermosa rubia, sobre el lavabo ahora la única forma de escapar de la trampa que era su cuerpo, a esa escasa distancia era golpeándolo y el cazador era demasiado bueno para aguantar golpes.

-Observa esto Lucille y dime si también lo reconoces- ordenó como era su pésima costumbre en esa personalidad tan “encantadora” que le era característica; acercó su rostro lentamente hacia ella, demasiado cerca, cualquier otro podría pensar que estaba dispuesto a besarla en esa posición, en esa trampa que era su cuerpo y que la mantenía contenida entre el lavabo del baño, su torso, sus caderas, sus piernas y sus brazos, cualquier otro que lo conociera se abría impresionado, sin embargo el cazador no la beso, se detuvo cerca de sus labios sin dejar de verla en todo momento y abrió lentamente sus labios para que ella pudiese observar el sello celestial que estaba gravado en su lengua, un sello particular de los ángeles guerreros que potenciaba todas sus habilidades en otros universos, en otras dimensiones para que su poder no se viese afectado ni disminuido, era una prueba que él le estaba poniendo a ella.

Volvió a cerrar los labios más no retrocedió -¿Y bien?-
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Re: White Knuckles [Priv. Lucille]

Mensaje por Lucille Dawletern el Sáb Jul 22, 2017 7:09 am

De nuevo el sobresalto se hizo presente en ella cuando lo escucho decir ese explosivo ¨¿¡QUE!?¨ ante su negativa por la pastilla, aun si era por una buena causa, Lucille simplemente no podía aceptar algo así tan a la ligera, su padre le había dejado claro al crecer de los peligros y no recibir cosas de extraños aun si estos parecían tener buenas intenciones y tal vez se debía a ese hecho sumado al motivo de haber sido traicionada lo que había evitado que cosas terribles le pasaran…claro, a excepción de esa cicatriz entre la cadera y la ingle que procuraba ocultar con el short y la blusa aunque esa herida no fue por confiada en realidad.

Pero verlo acercase la hizo retroceder por inercia, algo sin sentido pues el lavabo le impidió alejarse y termino en esa cercanía, estuvo a punto de apartarlo –o al menos intentarlo- cuando él la tomo del brazo y estuvo a punto de soltar la bolsita ante la fuerza ejercida, sus ojos se entrecerraron un poco y un leve quejido se presentó en su voz —Me…lastimas…— Musito apenas en un hilo de voz ¿se había equivocado de nuevo? Tal vez él si tenía intención de dañarla y ella había confiado como siempre en las aparentes buenas acciones de los demás, sin embargo que disminuyera la fuerza en su agarre y voz la hizo cuestionarse de nuevo cuales eran sus intenciones, que fuera tosco no significaba que fuera malo ¿o sí?...no tenía idea.

Se quedó en completo silencio, su corazón no había dejado esos latidos frenéticos desde que todo inicio, pero esta vez era por la expectativa y la incertidumbre de lo que pasaba, el símbolo la tenía intrigada, verlo de alguna forma le generaba una melancolía y tristeza irracional ¿Por qué? Se preguntaba mentalmente pero no lograba obtener una respuesta por su cuenta y al saberse acorralada sus ojos se dirigieron a los de él, no solo por los nervios de estar en un espacio reducido con un hombre a quien no conocía ni sabía sus intenciones, también por la pregunta —si…— Contesto apenas en un susurro sin dejar de ver los ojos azules del contrario ¿él tendría las respuestas o el indicio que la llevarían a resolver sus más profundas dudas? Esperaba que si aunque su mente se distrajo de esos pensamientos cuando el dejo el agarre fuerte en su brazo y la dirigió en aquel roce a donde tenía la bolsa para quitársela, estuvo a punto de tomarla de nuevo y lo hubiera hecho de no haber sido de nuevo por ese tono de orden que por los nervios de la situación de nuevo obedeció por simple y pura inercia.

Esta vez su corazón latió desbocado al punto en que sentía le saldría del pecho cuando él se acercó de esa manera, al saberse acorralada por alguien a quien no conocía, mucho menos sus verdaderas intenciones, estaba lista para actuar pese al miedo si él se acercaba mas pero se detuvo a corta distancia de sus labios…no sabía cuánto tiempo llevaba conteniendo el aliento, su voz incluso parecía haberse apagado de un momento a otro y fue cuando observo el tatuaje en la lengua del contrario y se quedó mirando por varios segundos la marca hasta que él cerro los labios sin poner distancia entre ambos.

Pero el actuar de Lucille no resulto ser como el común de las personas, no lo pensó en realidad, fue como si su cuerpo se moviera por voluntad propia, su mano –la que anteriormente tenía la bolsita- se elevó hasta posarse a lo largo del mentón hasta la comisura derecha del azabache en un tacto suave de su propia piel, con cuidado y delicadeza al punto en que incluso parecía una caricia sin ser eso en realidad y un par de lágrimas cayeron involuntarias, la palabra ¨traidora¨ pronunciada por diferentes voces resonó en su cabeza ¿Por qué? Fue un recuerdo fugaz, dos jóvenes –hombre y mujer- de castaños cabellos y ojos de un color azul claro mirándola con decepción y tristeza se presentó en su mente, ella no sabía de quienes se trataba ese recuerdo fugaz ni mucho menos por qué le causo ese sentimiento de profunda tristeza aunque se estaba intentando reponer del impacto de ese recuerdo y aun con el repentino nudo en su garganta se esforzó por hablar.

—Lo siento... — Musito de nuevo y aparto de inmediato su mano para después desviar la mirada fue cuestión de segundos en realidad y ante la pregunta del contrario hizo un leve movimiento negativo con la cabeza —No lo recuerdo pero…— ¨sé que lo he visto antes¨ las palabras quedaron inconclusas en sus labios al caer en cuenta de un detalle en su orden el cual había ignorado hasta ese momento debido a lo desconcertante de su recuerdo al haber visto esa marca en la lengua del pelinegro —Como…¿Por qué sabes mi nombre?— Cuestiono de pronto, ella no recordaba habérselo dicho en todo ese momento y estaba segura que no lo había visto antes entonces ¿Cómo sabia?, un escalofrió la recorrió y de nuevo la incertidumbre se reflejó en sus ojos cristalinos por las lágrimas previas que a esa altura habían cesado, Lucille era un libro abierto, tan fácil de reconocer sus emociones y sentimientos pues resultaba ser demasiado expresiva en sus facciones y actuar, incluso en ese instante en el cual parecía buscar una manera de apartarse al empezar a poner en duda las intenciones de quien en ese instante la tenia acorralada contra el lavabo del baño.




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