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Muchas gracias!
6 AÑOS
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¿"Por qué", te preguntarás? ¡Porque ya estoy aquí! [Priv. Ochako~]

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Tema Privado ¿"Por qué", te preguntarás? ¡Porque ya estoy aquí! [Priv. Ochako~]

Mensaje por Midoriya Izuku el Mar Mayo 09, 2017 9:18 am

Música Ambiental (Opcional(??):

-Uno puede notar que ya llegó la primavera...

Me encontraba aquella tarde recorriendo los alrededores del Instituto Takemori, visiblemente perdido en mi mente. Aquel día me desperté extraño por la mañana, como si un nudo se hubiese formado en mi garganta por alguna razón. Seguramente fue por haber tenido "uno de esos sueños".

Había noches en las que soñaba sobre mi infancia. En sí suena bastante apacible, traer de vuelta los viejos recuerdos de cuando uno era niño. Pero por algún motivo, a mi mente le gustaba hacer aquello con los recuerdos que más me esforzaba por dejar atrás, por olvidar. Peleas en las que me veía envuelto por niños tratando de acosarme en la escuela, riñas de mis padres por no saber controlar mi poder en aquel entonces y dejar malherido a varios de dichos niños en aquellas peleas, discusiones entre mis padres por diferencias morales... "Si he tenido una buena infancia, no me puedo quejar de ella... Mis padres me cuidaron, me mimaron incluso. Atención por su parte no me faltó... ¿Entonces, por qué? ¿Por qué cada vez que recuerdo sobre mi infancia no hacen más que aparecer malos ratos por mi mente? Tendré una especie de Síndrome de la Víctima o algo parecido..."

Como me levanté por la mañana con un sabor agridulce decidí que lo mejor era mantenerme distraído lo máximo posible. Pasé el mediodía asistiendo a clases, para luego dirigirme de inmediato a mi habitación en el instituto y tomar las cosas para una sesión en el gimnasio. Debía ser fiel a mi rutina de entrenamiento diario al fin y al cabo, pero aquella vez me movía una razón aún más fuerte: La de dejar de pensar en mi pasado, el cual no paraba de perseguirme desde que me levanté. Pude alejarlo de mis pensamientos en aquel entonces, pero de nuevo regresaron. Tales recuerdos, sumados a la soledad en la que me encontraba últimamente... No hacían más que traerme un mal sabor de boca -Quizás... Deba esforzarme por encontrar nuevos amigos... No es bueno que esté solo por tanto tiempo.- Dije para mí mismo en un susurro.

Como antes dije, me encontraba caminando aquella tarde por las colinas cercanas al instituto, las cuales estaban llenas por todo el largo por árboles de cerezo, cuyos pétalos rosados se sacudían de vez en cuando al son del viento y caían danzando suavemente sobre el camino, a veces aterrizando por casualidad sobre mi propio pelo. No me molestaba verdaderamente, ya que la belleza que aquellas colinas poseían en los auges de primavera era única. El Sol aún se encontraba brillando en el cielo, pero cercano al horizonte, dejando ver que en cuestion de una o dos horas comenzaría el atardecer.

"... De todas formas no tengo prisa. Hoy no tengo entrenamiento con Tashiro-Sensei, las clases ya terminaron... Supongo que me quedaré paseando un rato más"

Aun cuando se trataba de unos caminos tan concretos como se trataban de las colinas cercanas al Instituto Takemori, la belleza de éstas en la estación presente era tan famosa que muchas personas, parejas, grupos de amigos y familias recorrían los caminos, por lo que para nada me encontraba a solas. A mis lados pasaban estos transeúntes, yo apenas haciéndoles caso al tener mi atención puesta casi por completo en mi preciado colgante. Sí, aquel que mi padre me regaló de pequeño con tanto orgullo vislumbrándose por sus ojos. Una sonrisa leve asomaba en mi rostro mientras admiraba lo brillante que se mantenía siempre aquel objeto, como si jamás quisiera dejar atrás su brillo, sin importar las circunstancias por las que su dueño pase. Siempre dibujándome una sonrisa cuando me ponía a apreciarlo. Lo portaba en mi mano derecha, aún sujeto a mi cuello con la cadena, manipulándolo al girarlo de varias formas, dejándome observar lo detallado y perfecto que era. "... ¿Por qué será tan importante este colgante para mi padre, de todas formas...? ¿Quizás porque se lo regaló igualmente su padre...? ¿O hay algo más detrás de todo esto...?". Me encontraba visiblemente perdido en mis pensamientos sobre aquel objeto, pasando por el lado de amigos y familiares que admiraban casi con incredulidad la belleza de los cerezos cuyos hermosos pétalos rosados se erguían sobre nuestras cabezas.

Colgante:


Última edición por Midoriya Izuku el Lun Mayo 15, 2017 12:30 am, editado 1 vez


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Tema Privado Re: ¿"Por qué", te preguntarás? ¡Porque ya estoy aquí! [Priv. Ochako~]

Mensaje por Ochako Uraraka el Miér Mayo 10, 2017 1:38 pm

Esta allí, al borde del llanto. Pide ayuda, nadie le escucha, sus gritos de auxilio no salen de sus labios, en su lugar simples jadeos. El aire se le va, la presión de esas garras en su garganta le aplasta, su visión esta nublada, cada vez el dolor es más fuerte. “Ya no puedo, no quiero más” Su mirada, es lo último que ve antes de que  todo acabe para ella, de que la vida se le escape.

Y despierta.

Sí, Ochako despierta de golpe, de la impresión incluso cae de la cama. Es tarde, puede ver la luz filtrándose por las cortinas, su compañera ya no se encuentra en la habitación. La cabeza le duele, la garganta le quema, su cuerpo esta bañado en sudor haciendo que su pijama se le pegue al cuerpo, su rostro desecho por el paso de las lágrimas que se le escaparon. Respira el aire como si no lo hubiera hecho en mucho tiempo. Se había prometido no volver a llorar, pero no puede controlar sus sueños, esas pesadillas que le persiguen cada cierto tiempo.
Pero son sólo eso, pesadillas ¿Cierto? “Tan jodidamente reales…”

Decide faltar a clases nuevamente y con facilidad escapa rumbo al centro. Ochako está decaída, se nota por la forma en la que ha sustraído las pertenencias a sus víctimas, lo hace sin ningún juego de por medio, no hay burlas, ni risas coquetas a diferencia de otros días, sólo choques “sin querer” hacía ellos. Ni si quiera se ha puesto su disfraz, ese que tanto le encanta, no, en su lugar viste entera de negro con una sudadera tallas más grande donde esconde su botín.

Termina por aburrirse al cabo de un rato y decide volver a casa. Los bolsillos de su chaqueta están llenos de lo ajeno pero no se ha divertido en lo absoluto. Culpa a esa pesadilla por quitarle su esencia durante todo el día, de dejarla sin la chispa que caracteriza a Ochako Uraraka.
 
“Si estuvieras aquí no me afectaría tanto” Se dijo a si misma recordando a su maestro, el principal pilar de su vida y el causante de su soledad. Su fortaleza, todos sus problemas él los hacía ver tan insignificantes, sin importancia, pero en su ausencia no podía evitar sentirlos, que le afectarán. Era débil, tal como él se lo dijo la última vez que lo vio. Está enfrascada en sus pensamientos hasta que una fuerte brisa le golpea la cara, la capucha de su chaqueta cae, levanta la vista y no puede evitar detenerse ante la belleza del paisaje.

—Es como si estuvieras tratando de consolarme—
Le susurró al viento mientras se dejaba acariciar por este, estirando sus brazos como si se dejara llevar por él. El ambiente la calmaba poco a poco, le distraía haciéndola olvidar, era como si la dejara en blanco. Y así estuvo varios minutos en medio de toda esa gente, con los cerezos caer sobre ella, en silencio junto a su elemento. Una débil sonrisa se formaba en sus labios. “Maestro, sé que sobreviviré en su ausencia, incluso de esas pesadillas, porque soy más fuerte de lo que cree” Uraraka volvería a brillar una y otra vez, porque no estaba nunca sola, como elemental siempre tendría al aire consigo como compañía.

“Debería de volver a casa, me pesan mis bolsillos” se dijo mientras jugueteaba algunas de las cosas que había conseguido. Era suficiente por hoy.
Hasta que lo vio.

“Pero que tenemos aquí”
Sus ojos se enfocaron en él,  aquel chico que sostenía ese colgante como si  fuera lo más preciado del mundo. Pasó a su lado y con ello pudo admirarlo de cerca, no era tan bonito, tal vez ni le sacaría dinero pero aun así quería sustraerlo ¿Por qué? Si sus bolsillos ya estaban repletos ¿Por qué molestarse con eso? Por el simple de hecho que quería borrar esa sonrisa de sus labios, por muy pequeña que fuera, le fastidiaba mucho aunque no supiera el motivo. Ver como observaba ese collar como si fuera lo más valioso del mundo le hacía querer tomarlo, porque dolía más cuando tenía un valor sentimental.

Agradeció al viento por haber hecho que se sintiera mejor, por darle la oportunidad de redimirse mostrando como trabaja Uravivity. “Lo material rápido se pierde~” le decía mentalmente, poco a poco esa sonrisa juguetona se formaba en sus labios, esa que anunciaba su actuación.

Creyó que era un objetivo fácil, incluso le tomó por idiota por la forma que estaba absorto con su objeto, y por eso Ochako actuó a la ligera. Sus manos formaron una ventolera con el que se dispuso a levantar las faldas de las mujeres presentes, la distracción usual que usaba en chicos como él, y sin perder el tiempo sus manos tomaron dicho objeto de golpe. Sentía su corazón acelerarse, una mirada a sus ojos fue lo último que hizo antes correr de él, tan rápido como el viento le permitía.



Uraraka -habla- mucho, "piensa" poco y actúa muy, muy mal(?
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Tema Privado Re: ¿"Por qué", te preguntarás? ¡Porque ya estoy aquí! [Priv. Ochako~]

Mensaje por Midoriya Izuku el Miér Mayo 10, 2017 3:28 pm

Me sentía cálido. Aun con la brisa jugando con mi cabello y haciendo que las flores de cerezo cayeran sobre mí, aquello no impedía que una calidez se formara en mi interior. Siempre ocurría aquello cada vez que miraba aquel colgante. Quizás estuviese enlazado a lo que significaba para mí, quizás se tratara de la intensidad de su brillo perpetuo... Por algo lo portaba siempre conmigo, porque tenía aquella cualidad de subirme los ánimos en mis momentos difíciles. Me relajaba observarlo en ocasiones. Me encontraba en aquel momento sumido en cómo se veía este objeto, escuchando de fondo las risas entre amigos a mi alrededor, los coqueteos de los enamorados, embelesados por la belleza del panorama... Y aquel suave viento, más que molestar, ofrecía caricias a todo el que se encontraba por la zona.

"Quizás deba dejar de depender de ti siempre que me encuentre algo decaído, ¿cierto...?", pensé, dirigiéndome mentalmente al colgante, como si éste tuviese vida propia. La luz del Sol en el horizonte se filtraba entre los pétalos de los cerezos, dislumbrándome en ocasiones la vista por sorpresa, trayéndome de vuelta al mundo real. Fue cuando en uno de esos instantes de lucidez, aquello ocurrió.

Todo fue muy rápido. Sentí una mala sensación, como si el nudo en la garganta que tanto me costó eliminar hubiese vuelto a las andadas. Acto seguido de darme cuenta de ello, noté cómo el viento aumentó en grave medida, como si tratara de sacudirnos con una potente ola. Mi cabello se volvió loco al igual que el uniforme del instituto que llevaba en aquel entonces, escuchando a su vez gritos de chicas al ver que sus faldas eran levantadas por aquello, mostrando cosas que preferían ocultar. Claro, aquello me llamó la atención. Mi rubor era notorio por la escena que estaba presenciando, tan disparatada, pero lo que más me alertó fue lo inexplicable del momento. "No es normal que surja un viento tan fuerte de la nada...", pensé para mis adentros, volviendo la mirada al frente al ver que ya cesó el incidente y se quedó tan sólo en una situación algo... "Curiosa".

Al menos así pareció, hasta que noté un tirón en mi cuello, rompiendo las cadenas que amarraban mi preciado colgante a éste para entonces toparme con unos ojos color ámbar, a mi parecer llenos emoción y energía. "... ¿Pero qué...?"

-... Mi... Mi... ¿Eh...?- Balbuceé entonces, al ver cómo de pronto me topaba con la visión de una chica corriendo a toda velocidad frente a mí, dueña de aquella mirada en la que me perdí por aquel segundo en el que se encontró con la mía. Entonces noté una falta, un gran vacío en mí. De pronto aquella calidez se esfumó, aquella calidez interior se fue a la nada, reemplazada por náuseas y una tensión increíble por todo mi cuerpo. Acababa de perder algo muy valioso para mí en cuestión de un segundo, y de una forma muy fácil y simple.

-¡¡¡Mi... Mi colgante!!! ¡¡¿E-EEH?!!



[Minutos después. Recorriendo la red de colinas y callejones llenos de transeúntes]

Música ambiental (Opcional!):

-¡¡Vamos!! ¡¡Para de una vez!! ¡¡¡Devuélvemelo!!!

Me encontraba siguiendo a duras penas el rastro de aquella chica a la fuga, la cual poseía una velocidad envidiable. "¡Debe de estar acostumbrada a esto...!". Nos abríamos paso a través del gentió de las colinas, ella tratando de confundirme cruzando por varias esquinas, tomando varios atajos por callejones, etc... Para mi suerte, cada vez que le perdía de vista en un callejón acababa topándose conmigo de frente en alguna otra vía, renovando la persecución.

-¡¿No ves... que es un simple collar?!- Vociferaba a lo lejos, a unos 10 pasos más atrás de la chica, pisándole los talones por momentos -¡¡Devuélve... melo!! ¡¡Ladrona!!

Con el paso del tiempo mi resistencia se deterioraba, haciendo más difícil el seguirle el ritmo a aquella chica, que al parecer no tenía límites aparentes y mantenía la velocidad igual de rápida que al principio. Pero no podía quedarme atrás. No podía perder aquel amuleto que me confió mi padre, no de esa forma. ¿Cómo podría volver a mirarlo a la cara si eso ocurriese...? Fue en aquel momento lleno de desesperación, mientras perseguía a la ladrona, de lo verdaderamente necesario que era para mí aquel objeto.

Con el paso de los minutos ya habíamos recorrido decenas de callejones, cruzado el mismo número de esquinas, recorrido el largo y ancho de un gran número de vías... Hasta que al fin pude pisarle realmente los talones. En toda aquella persecución sentía mientras le seguía la pista a la chica una sensación extraña, como si el viento soplara casi siempre en mi contra, aparentemente aliado con la ladrona y haciendo más difícil continuar tras ésta. Pero finalmente el día me sonrió, acorralando a la chica en un callejón de viviendas sin salida. Se trataba de un callejón de pequeñas dimensiones, cuyo final se encontraba rodeado de los edificios circundantes, ejerciendo como muros para detener el paso de la chica en aquel instante.

-...-Me quedé unos segundos en silencio, observando con cierto nerviosismo su espalda, buscando con la mirada por instinto mi colgante. Al ver que no daba resultado, me vi obligado a averiguar su paradero por mi propia cuenta -... Fin del trayecto... Quisiera... que me regresaras el colgante. Es muy valioso para mí, nadie lo querrá comprar de todas formas, es muy simple a la vista...

Fue entonces cuando me puse en guardia, atento a todo movimiento que hiciera mi contraria. Mi expresión se tornó a una más decidida aparentemente, pero se podía divisar a través de ella con facilidad la inseguridad que me invadía. Ya que al fin y al cabo, se trataba de mi valioso collar por el que me encontraba persiguiendo a aquella chica -No quiero... No quiero pelear. T-Tan sólo quiero mi colgante de vuelta... ¿Por... favor?- Por alguna razón, desde que aquel objeto se encontraba en manos de otro sujeto malintencionado me encontraba de lo más frustrado. "Así que... ¿Así es como uno se siente cuando le roban algo verdaderamente valioso...?"

Expresión (?:

-... Y entonces devolverás todo lo que hayas robado hasta ahora. Si lo que quieres es dinero... Puedo pagar por ello- Realmente pretendía sacrificar mis ahorros y mis ya de por sí escasos ingresos mensuales en su totalidad por hacer que las pertenencias que aquella chica hubiese tomado por propias regresaran a sus dueños. Era muy estricto en cuanto a mantener el orden se refería, pero no podía entregar a aquella chica a la policía. Mi instinto, en el cual yo tanto confiaba siempre, me decía que no era el mejor desenlace para aquel asunto. Quizás fuera porque aquella ladrona se trataba de alguien algo más mayor que yo, pero igualmente muy joven como para estar por las calles robando por doquier... O quizás aquella mirada fugaz llena de emoción que me brindó anteriormente llegó a afectarme lo suficiente como para creer ciegamente que quizás se trataba todo de un error, de alguna forma... Quién podría saber.

Hasta ese momento sólo podía tener una cosa clara en aquella situación: Estaba seguro que la chica no cedería ante tales palabras. No huyó con tanta intensidad durante tanto tiempo para irse con las manos vacías... Pero una parte de mí aún conservaba la esperanza de poder arreglar aquel asunto de la forma más amistosa posible.

"Padre... Volverás a ver tu colgante. Lo prometo... Esta chica lo devolverá por las buenas..."


O por las malas.


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Tema Privado Re: ¿"Por qué", te preguntarás? ¡Porque ya estoy aquí! [Priv. Ochako~]

Mensaje por Ochako Uraraka el Jue Mayo 11, 2017 3:06 am

Como quitarle un dulce a un bebe, así  de fácil había sido o eso fue lo que pensó la joven al tener dicho tesoro ajeno entre sus manos. La sonrisa de sus labios no se la quitaba nadie, la satisfacción de ver como su rostro cambiaba, se transformaba por su causa simplemente había hecho su día. De reojo pudo ver cómo le seguía, lo cual era común tomando en cuenta que le había robado, pero todo esfuerzo era en vano contra ella, porque ella tenía su ventaja, tenía al viento de su lado, ella lo era en sí.
“Es cosa de tiempo que me pierda el rastro” Se dijo confiada.

Pero no lo hizo.

¿Cuántos minutos llevaba así? Realmente no llevaba una noción exacta de cuanto pero ya empezaba a hartarse. Claro, fue divertido, si algo que le gustaba era jugar al correr que te pillo con sus víctimas, pero también le gustaba ganar en ello, y esto no estaba inclinándose a su favor. Odiaba perder. ¿Cuántas veces le había ordenado ya al viento que opusiera resistencia contra le chico? lo suficiente para perderle de vista y poder ir a casa, lo cual debió hacer del principio en vez de dejarse llevar por sus impulsos; ¿Cuántas cosas le había arrojado a la cara o en su dirección considerando su puntería en movimiento o los objetos que pillaba en el camino? Incluso le lanzó unas carteras de su botín con tal de detenerle, pero no, aún estaba allí detrás de ella gritándole a todo pulmón.

“¿Es que no te cansas?” Al parecer no. Y el constante asecho ya le estaba poniendo nerviosa, tanto así que ya no pensaba con claridad, dejándose llevar por el instinto. El cual en estos momentos era inútil. Su cuerpo simplemente corría sin parar, sin un rumbo fijo, tomando en cuenta que no conocía mucho Éadrom, en específico esa zona, sólo provocaba que se lo volviera a encontrar una y otra vez.

“¡¿Pero cómo?! ¡Ochako torpe, torpe!”
Se reprendió de mentalmente al ver esa pared que indicaba fin del camino, el final del corre que te pillo. Fue un descuido que se terminará encerrando a sí misma, tal vez, lo que si debía tener claro era que tenía un sentido de orientación del asco. Un suspiro de derrota se escapó de sus labios y al cabo de unos segundos dio vuelta encontrándose frente a frente con su víctima.

Sus ojos se encontraron y por un momento se sintió pequeña, no por su estatura ya que eso era obvio, sino por la forma de su mirada. Tembló de los nervios e inconscientemente se aferró más al colgante ajeno que estaba enredado entre sus dedos. Tal vez estaba en problemas, pero bueno, siempre lo estaba así que debería estar acostumbrada ¿Por qué era diferente esta vez?
Cuando lo vio ponerse en guardia instintivamente dio un salto hacia atrás, su cuerpo entro en alerta sin dejar de observarlo, atenta a cada movimiento. Se sorprendió cuanto este le pidió con por favor la devolución de su collar por el valor sentimental de este “Pero por eso lo quiero, valen más para mí si más lo quieres” se dijo a sí misma. Por alguna razón se había encaprichado con él, tal vez por la insistencia de ese chico por recuperarlo, porque por primera vez alguien lograba alcanzarla en una carrera, porque al ver a través de esos ojos verdes veía cuanto importaba, cuan aferrado estaba ante un simple objeto. Y le molestaba.

Por un momento pensó en ceder, ya que no quería problemas, no quería luchar. Estaba agotada de usar su elemento para detenerle, además de que usualmente la mayoría de sus ataques le provocaban mareos y lo que menos quería era terminar vomitando sobre un desconocido, pero las palabras de su maestro resonaron en su mente “Débil, eres débil Ochako…” y con ello desistió, debía demostrar lo contrario, que era fuerte, haría hasta lo último posible pero no se rendiría ante él.

Y menos ante lo último que dijo.

—¿Qué?—¿Acaso había escuchado bien?— Estas de broma—Por primera vez cruza palabras con él y no está nada contenta, está el disgusto reflejado por todo su rostro. Primero, porque odia que le ordenen personas que no son su maestro o las personas de su trabajo; segundo, porque esas cosas eran su botín del día juntadas con su esfuerzo para cumplir la cuota del día; tercero, ya había perdido bastantes de ellas por su culpa suya al arrojárselas a la cara—¿Qué te hace creer que haré caso a las palabras de un niño como tú?

Y ahí estaba Ochako, con la nariz arrugada y el ceño fruncido. Cruzada de brazos y con el pie derecho  golpeteando contra el suelo haciendo notar su molestia, sus cabellos levemente se mecían por una brisa de viento que ella misma estaba provocando a su alrededor, envolviéndole. “Tú, ya verás” ¿Es que acaso iba a pelear?
Nunca se sabe con ella.

—Quítamelo si puedes—le retó  extendiendo su diestra para que pudiera ver el objeto que tanto buscaba entre sus dedos y como posteriormente lo guardaba dentro del cuello de su sudadera específicamente en su brasier. No pudo evitar reír al ver su expresión por lo que acababa de hacer, típico de los chicos.

“Juguemos otro juego para recuperar el perdido”
Pensó a la vez que se ponía en posición de batalla. Sus ojos brillaban de emoción a pesar de la seriedad de su cara, estaba conteniendo el sonreír ya que eso le delataría. No debía de demostrar que se estaba divirtiendo a costa suya, debía ser convincente a pesar de que fuera pésima actuando.

—¡Aquí voy!—Le gritó para luego concentrar en sus puños pequeña ráfagas de aire concentrado, las que utilizaría como arma. Sin más empezó a correr hacía su dirección dispuesta a atacarle.

O tal vez no.

Junto antes de llegar a él la energía de sus manos desapareció al igual que la mueca de seriedad que tenía en su cara. No alcanzaron a colisionar debido a que Ochako se elevó haciendo una especie de voltereta en el aire para saltarlo, quiso hacer una pirueta más elaborada pero no se le daba la gimnasia y su cabeza le dolía—¡Caíste!~— Se burló de él cuando acarició sus cabellos verdes mientras aún estaba en el aire, no lo admitiría pero le resulto agradable a pesar de que el contacto fue efímero. Extraño. Una vez que toco el suelo detrás del chico en una perfecta recepción no puedo evitar reírse nuevamente de él.

No lo lamentaba porque por alguna razón no le agradaban las personas como él.

—Bueno yo me voy~— se despidió dispuesta continuar con la revancha del juego pero un mareo le asaltó en cuanto empezó la carrera, no pudo evitar tambalearse pero aun así continuo corriendo siendo inminente el caer al suelo. Su frente se golpeo pero poco importaba. ¿Tan poco? Se decía la joven a la vez que se hacía bolita para protegerse luego de caer de bruces contra el pavimento. Al parecer ese era su límite de habilidad, comprensible siendo que no llevaba mucho tiempo siendo elemental, mala suerte para ella que justo en ese momento necesitaba de sus poderes. Todavía seguía siendo débil, no ha cambiado nada.

Creo que si era fin del juego.



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Tema Privado Re: ¿"Por qué", te preguntarás? ¡Porque ya estoy aquí! [Priv. Ochako~]

Mensaje por Midoriya Izuku el Jue Mayo 11, 2017 10:40 am

Nos encontrábamos finalmente cara a cara. Pude apreciar que su rostro era de lo más agraciado, aparentemente delicado pero claro, se trataba de una faceta. Al fin y al cabo, mi instinto me decía que no se trataba de una persona normal y corriente. No... Era como si estuviese aliada con el viento, el cual la ayudaba en todo momento que ella lo requiriese. Se trataba de una chica algo más pequeña que yo, de pelo castaño mediano hasta los hombros y con aquellos ojos ámbar que supieron relajarme, como si la tensión en mi cuerpo ante el peligro que podría representar la ladrona disminuyera al hacer contacto visual con ella... "Es terrorífico... ¿Acaso puede controlarme con la mirada...?"


Noté cómo se aferraba al colgante, al fin alcanzando a divisarlo con mis propios ojos, como si de pronto ella misma le hubiese cogido cariño a éste en el tiempo que lo tuvo en sus manos. No llegué a comprender aquello ya que seguramente no significaría tanto para ella como lo hacía para mí... Pero tampoco era momento para cuestionarse tales tonterías. Tras decirle aquello de devolver todo lo que robó a los transeúntes, cuya parte del botín llegó a tirarme anteriormente para que la perdiese de vista en la persecución, la chica se mostró visiblemente molesta. Era de esperar, le estaba diciendo de tirar por la borda todo su botín recaudado en el transcurso del día... Pero era lo correcto, era lo que debía hacer para mostrarme que en verdad... Que en verdad merecía evitar el que la llevara a la policía. Sin embargo no tuve éxito en aquella ocasión.

¿Qué te hace creer que haré caso a las palabras de un niño como tú?

Me respondió entonces, haciendo que meneara de un lado a otro la cabeza en señal de decepción. Me encontraba algo desilusionado por tal respuesta, claramente era la que se veía venir de lejos... Pero aún insistía una parte de mí en que aquella chica realmente no se trataba de una mala persona. "Supongo que... Esa parte de mí estuvo equivocada todo este tiempo..."

-No quiero pelear... ¡S-Sólo quiero mi colgante!


Observé cómo la ladrona se puso de brazos cruzados, pateando el suelo con una de sus piernas con una expresión furiosa. Me sentí de alguna forma algo intimidado por cómo se había puesto tan de repente, ya que aquella escena se veía incentivada con la agresividad del viento en ese instante, revolviendo nuestros cabellos y vestimenta, como si se hubiese enfadado a la par que la chica... Ambos conmigo.


Quítamelo si puedes Dijo ella entonces, mientras me mostraba de forma burlona mi preciado colgante, haciendo que por instinto alzara mi brazo derecho en su dirección, como si quisiera aún estando demasiado alejado de ella recuperarlo desde tal sitio. Volví a ladear la cabeza al darme cuenta de ello, adoptando una expresión entonces más furiosa. Dejé de sentir inseguridad, de sentir nerviosismo, de sentirme frágil. Todo aquello se vio reemplazado por un enfado creciente. Aquella chica estaba jugueteando con el objeto que más apreciaba... Que enorme ofensa. Por momentos, la idea de poder regresar mi collar por la fuerza se hacía más apetecible... Observé cómo guardaba aquel objeto en el interior de su cuello, quizás en... "¡¿P-Por qué tiene q-que guardarlo ahí?!". Un leve rubor apareció en mi rostro, pero traté de dejarlo atrás al instante para recordar que debía de estar furioso, no avergonzado por lo que acababa de presenciar...

Y fue entonces cuando la chica se puso en guardia, en posición para pelear. Hice lo mismo, tensando mis músculos de nuevo, los cuales se encontraban hasta entonces relajados, descansando por su mirada, la cual en ese instante lucía un brillo bastante extraño, además de que su expresión, aun aparentando ser seria... Daba entender que la emoción recorría su cuerpo en sí. "Ya entiendo... Se trata de esa mirada de nuevo", pensé, recordando aquel segundo de antes en el que cruzamos miradas en las vías de las colinas. Se trataba de un brillo semejante, solo que aquel parecía ser aún más llamativo.

"No te distraigas, Izuku, ¡atento a todo lo que haga!". Volví a estar alerta a los movimientos de aquella chica, la cual tras dar un "grito de guerra" cargó contra mí. Sus puños se veían envueltos en una capa extraña, aparentemente de viento. Estaba tan huracanado y desprendía tanta energía de la nada que me pilló aquello por desprevenido, haciendo que me cubriera a la desesperada para retener el ataque que pensaba darme mi rival, esperando un impacto de fuerza considerable. "¡¡N-No esperaba que controlara el viento...!!"

Pero el golpe no llegó. Jamás iría a llegar. En vez de un impacto contundente dirigido a ambos antebrazos que cubrían mi pecho y parte de la cara, noté cómo el viento huracanado que salía de sus puños desaparecía de la nada, haciendo que volviera la vista hasta donde se suponía que se encontraba la chica, encontrándome con un espacio vació y la imagen de ésta misma sobre mi cabeza.

Música Ambiental (Again, opcional (?):

Con una caricia en mi cabello, la cual me costaba admitir que me agradó en parte aun en aquella disparatada situación, me hizo dar cuenta de su presencia. Acababa de engañarme como si de un niño chico se tratara, confundiéndome en gran medida y haciendo que de la impresión me tambaleara y cayera hacia atras, aterrizando sentado. Volteé visiblemente perplejo la cabeza hasta ver de nuevo a aquella chica, la cual triunfante se despedía para reanudar de nuevo su carrera. Pero no duró nada, nada más comenzar a dar los primeros pasos pude observar cómo caía rendida al suelo, como si de pronto todas sus fuerzas la abandonaran en aquel instante.

-¡¡¡E-Eh!!! ¡¡¿Estás bien?!!- Pregunté tontamente, incorporándome en un abrir y cerrar de ojos para dirigirme con prisa hasta la chica, la cual se encontraba de cara al suelo, encogida y aparentemente exhausta. "¡¡Claro que no lo está, soy idiota!! ¡¿Qué hago?! ¡S-Se ve enferma!"

Me arrodillé a su lado, observando nervioso la espalda de la chica, la cual apenas se mostraba consciente no fuera a ser por unos leves movimientos que hacía, por molestia. Tragando saliva con dificultad, le tomé de la cabeza con el máximo cuidado posible, como si se tratara de un muñeco de porcelana (y en aquel estado en el que se encontraba la chica me daba mucha más sensación de fragilidad), y la posé boca arriba en mi regazo, yo sentado sobre mis talones, haciendo que mis piernas ejercieran de "almohada" para ella de forma que finalmente pudiera hablarle cara a cara.

-... ¿Qué te ocurre...?- Pregunté con un tono de voz algo bajo, como si estuviese hablando conmigo mismo, mientras por instinto posaba la mano sobre su frente para ver si tenía fiebre, apartando unos mechones que en ella reposaban para hacerlo como era debido -... No tienes fiebre... Pero te ves muy... cansada y... ¿mareada..?- Balbuceaba para mí mismo, para entonces darme cuenta de aquella embarazosa situación y apartar mi mano con rapidez, visiblemente ruborizado -¡L-Lo siento, no quería incomodar!- Ladeé rápidamente de un lado a otro la cabeza para quitarme la vergüenza de encima, dejando paso a una expresión más seria y algo preocupada -... ¿Te llevo al hospital que esté más cerca?

Era casi una pregunta retórica, ya que se veía que la chica se encontraba aún algo somnolienta. Con el máximo cuidado, eché su brazo entonces sobre mi hombro, desplazando su cuerpo poco a poco hasta poder llevarla finalmente a mis espaldas. Aun con seguramente gran parte del botín del día guardado en su chaqueta, se trataba de un peso liviano el que tenía que llevar, por lo que no se hizo apenas incómodo. En aquel instante no podía seguir centrado en recuperar mi colgante... Sabía que estaba perfectamente a mi alcance (aunque realmente no quería tomarlo por mi propia cuenta sabiendo en qué lugar se encontraba guardado...) pero no había tiempo que perder buscándolo en la sudadera de la chica. No estando completamente indefensa, visiblemente débil y clamando ayuda en silencio. Al menos fue como si me lo estuviese pidiendo a gritos cuando vi cómo se estampaba de bruces contra el suelo. Por supuesto, mi cuerpo reaccionó solo. No iba a dejarla en aquel estado. No podía, trataría de llevarla a mis espaldas con el máximo cuidado para que no empeorara por hacer aquello -No te preocupes, llegaremos en un momento al hospital y te recuperarás.

"¿'Por qué', te preguntarás? ¡Porque ya estoy aquí!"


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Tema Privado Re: ¿"Por qué", te preguntarás? ¡Porque ya estoy aquí! [Priv. Ochako~]

Mensaje por Ochako Uraraka el Vie Mayo 12, 2017 6:29 pm

Allí estaba ella, escondiendo su cara derrotada, intentando calmar ese mareado cuerpo que parecía no hacerle caso. Su cuerpo tiritaba y respiraba con dificultad, apenas podía controlarlo y cada vez costaba más, creía que en cualquier momento vomitaría expulsando todo. Su cabeza daba vueltas, intentaba de lo posible no hacer movimiento alguno pero no ayudaba en nada, todo parecía moverse erráticamente a su alrededor, era el resultado de haber abusado de su habilidad. Estaba al límite.
Era cuestión de tiempo que las fuerzas le abandonaran.

Aquel chico tenía su oportunidad, de tomar su colgante e irse, de quitarle todo, después de todo estaba indefensa, a su merced. Podía hacer lo que quisiera y ella no opondría resistencia, no podía. Había perdido contra sí misma.
Pero no lo hizo.

Fue en su auxilio, preocupado por ella, la persona que había robado lo más preciado para él. “Esto debe ser un chiste” Se decía al sentir como la acomodaba y con mucha delicadeza le tomaba la temperatura, porque la situación no se la esperaba. Era extraño, nunca había visto que alguien la mirara de esa manera, tanto que no pudo contenerla  y cerró los ojos. “No me agradas, definitivamente no me agradas”

Pudo oírle decir que si necesitaba ir a un hospital e intento reclamar y negarse a ello pero estaba tan cansada que su cuerpo a estas instancias no le obedecía y su boca no articulaba palabra alguna “Idiota, yo estoy bien, sólo… sólo necesito descansar un poco” Porque eso requería, lo efectivo para calmar los mareos y recuperar energías. Además los hospitales no estaban hechos para ella, había tenido unos cuantos encuentros allí así que sabía de plano que no sería bien recibida.

“No he pedido que te preocupes por mi”
 Pedir ayuda es muestra de debilidad, eso era algo que le habían enseñado. Ella siempre había sido capaz de hacer todo sola, podría salir de esta sin ese chico, ya había pasado antes, no le necesitaba a él y a su alma caritativa. Su visión se nublaba, poco a poco le abandonaba.

“No quiero que lo hagas… No quiero…No…”

“Agh.. Caí.” Con ese pensamiento sus ojos se cerraron y su cuerpo le abandonó por completo.

Estaba en un sueño, no lo recuerda pero era agradable. Provocaba en ella emociones contrarias a la pesadilla que había tenido ese día, sentimientos de felicidad, como si le diera energías. Se sentía en calma, incluso se movía un suave vaivén que le relajaba más que los susurros que le daba el viento para animarla. Momento, ¿Cómo podía moverse si realizar movimiento alguno? Si cada fibra de su cuerpo se encontraba inmóvil ¿Cómo? Recuperando los sentidos pudo sentir que algo hacía cosquillas en su nariz. Sus ojos se entreabrieron un poco cegándose por la luz, al recuperar la visión lo primero que vio fue verde.
Ah cierto, ese chico.

Ese entrometido, ese niño al cual le había robado y que ahora se encontraba cargándole sin su consentimiento, llevándole a quien sabe dónde. Pudo haber pataleado para que le bajara, haberle mordido, golpeado, pero en vez de eso habló en un susurro.

—¿Por qué?—Preguntó. Su voz sonaba débil y baja, si no fuera por la cercanía lo más seguro es que no le hubiera escuchado— ¿Por qué haces esto?—"Me confundes" Se dice para ella misma. Una sonrisa se forma sus labios, la cual borra inmediatamente. No podía, no, ella no era así, ella es diferente, debían de desagradarle las personas como él. Debería de odiarle por sacar parte de su debilidad.
"Deberías de ser de lo peor"

Agradecía que no pudiera verle la cara, porque no estaría nada contenta de demostrar como sus emociones se reflejaban en su rostro ante un completo desconocido. Olfateo suavemente su cabello, le recordó al parque en el que estaba anteriormente, tal vez por el eso le calmaba tanto su cercanía. De manera inconsciente sus brazos se aferraron al cuello de este intentando impregnarse más de ese aroma que le tranquilizaba. Le gustaba.

“Está bien Ochako, está bien si sólo es un momento” Se dijo aferrada a él en silencio, dejando que su contacto la recargara, la llenara de un sentimiento que no sabía como nombrar ¿felicidad tal vez?
De todas maneras nunca lo admitiría en voz alta.

[..]
Cuando llegaron al hospital Ochako se sentía mucho mejor, era como si todo dolor o  molestia en su cuerpo hubiera desaparecido. Sólo quedaban las ganas de comer algo, lo que siempre pasaba luego de que usar sus habilidades.

Antes de ingresar al recinto le detuvo, haciendo notar su voz luego de tanto tiempo.
—Bájame—le ordenó—No necesito ingresar allí, estoy completamente bien— El suelo toco sus pies y con el control completo de su cuerpo se separó de él guardando una distancia considerable. Tenía unos raspones en su cara por la caída, pero nada serio por lo cual entrar.

Se estiro como si de un largo sueño hubiese despertado. Sus manos pasaron por sus mejillas hasta enredarse en su pelo, de verdad que si le había relajado su compañía, quería saber el porqué, pero primero tal vez debía de dar explicaciones. Lo más difícil. Aclaro su garganta preparándose para ello.

—No te daré las gracias por ayudarme, porque te dije que no lo hicieras, bueno, no lo hable como tal pero lo te lo dije mentalmente así que debiste de escucharlo—Su vista se desvió hacia un lado, de verdad había sonado tonto lo dicho y por ello no pudo evitar sentirse avergonzada. Una de sus manos toco su pecho, cierto, aún tenía su collar—No me lo quitaste—dijo más para sí creyendo que ya no lo portaba— ¿Por qué?—volvía a la misma pregunta, no le comprendía. Tal vez porque nunca le había pasado, estaba claro que Ochako era diferente de él y él de los demás, pero ¿Por qué?

No saberlo le hacía enfadar. Respiro hondo tratando de calmarse, sus manos sacaron de sus bolsillos sacando lo que quedaba de su botín. Carteras, pulseras, aretes, colgantes, todos incluso más bellos que el suyo. Pero sólo él le había dado carrera a su persecución, logrando alcanzarle, logrando derrotarle.
— ¿Por qué tanta preocupación por un objeto? Digo, te tomaste la molestia de seguirme y te diré que no cualquiera me alcanza—
Seguía mirando lo ajeno con frustración—Mira estas cosas, son sólo eso, cosas. No te llenan pero la gente las ama tanto como su vida, no entiendo ¿Para que aferrarse a algo que va y viene?... es tonto.
“Un desperdicio”


Vuelve a observarle, analizándolo con la mirada, tratando de encontrar que lo hacía tan diferente a los demás, necesitaba respuestas. Había perdido contra él, ya no correría, no huiría, no más.



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Tema Privado Re: ¿"Por qué", te preguntarás? ¡Porque ya estoy aquí! [Priv. Ochako~]

Mensaje por Midoriya Izuku el Vie Mayo 12, 2017 9:17 pm

Música Ambiental! (Opcional~~):

-Esto es algo vergonzoso...- Susurraba por lo bajo, dándome cuenta de que la chica que llevaba a mis espaldas estaba dormida, rezando porque aquello no se tratara de un desmayo, lo cual era lo más seguro -... P-Pero no me queda otra, ¿cierto? E-Es mi deber...

¿Cómo se pudo torcer tanto la situación? ¿Por qué de pronto llevaba a caballito a la ladrona de mi preciado colgante por las calles de la ciudad, iluminadas por la ya anaranjada luz del Sol al estar en su atardecer...? ¿Por qué se desmayó antes de la nada, primeramente? Todo estaba lleno de incógnitas, y aun así me encontraba decidido en llevar a la chica al hospital más cercano. Se veía de lo más débil y afectada, y mi yo interior gritaba por ayudarla de una vez. No pensaba dejarla a su merced tirada en aquel callejón, sería impropio de mí. Puede que formara parte de mi naturaleza, pero me movía algo más que sólo el sentido del deber cuando quise prestarle mi auxilio: La seguridad de que era una buena persona, una que no conoce otra vida más que esa, llena de crímenes y alborotos... Al menos, eso llegué a deducir. ¿Qué otro motivo habría para que una chica tan joven viviera de esa forma?

Tras un buen rato de viaje con personas observándonos extrañadas, otras enternecidas por la imagen que dábamos, otros chicos incluso envidiosos... Mientras que yo no podía hacer más que ignorarlos. Llevaba a una chica desmayada a mis espaldas al fin y al cabo, no era momento para trivialidades como era la vergüenza o el sentido del ridículo. Noté entonces cómo una voz suave, un susurro provenía de mi nuca.


¿Por qué? Dijo aquella vocecita, identificándola como la de la chica, aparentemente ya despierta ¿Por qué haces esto?

Me pilló algo por sorpresa, pero sin dejar de andar en el mismo ritmo, comencé a reflexionar conmigo mismo ante aquella pregunta. ¿Por qué, Izuku? ¿Cuál es tu razón para ayudarla, aun cuando ella no te ha pedido ayuda? ¿Por qué la ayudaste al verla caer de la nada?

-... ¿Cómo podría dejarte tirada en ese lugar? No digas tonterias. Jamás haría eso- Dije entonces, con un tono algo arrastrado, ya que me parecía increíble el que me estuviese preguntando la razón por la que la ayudaba. ¿Quién dudaría en hacer lo mismo que yo? Aunque me di cuenta del posible "doble sentido que podrían tener tales palabras y quise... "rectificar" -Q-Q-Quiero decir, ayudarse los unos a-a los otros es... ¡l-lo normal! Además, yo so---

Fui cortado en aquel instante por la chica, la cual se había aferrado aún más a mi cuello, notando cómo posaba parte de la cabeza en mi cabello.  Aquello supo relajarme, tranquilizarme de alguna forma...Un leve rubor se hizo visible en mi rostro, y una sonrisa se entreveía bajo éste... La cual se mantuvo durante un par de minutos, hasta que me percaté de ella y traté de borrarla lo mejor que pude. "¡E-Esta sonrisa es de satisfacción por ayudar a los que me necesitan! ¡S-Sólo es por eso!", trataba de convencerme, aunque realmente el motivo real fuera por lo agradable que era el contacto con ella, por mucho que tratara de quitarme ese hecho de la cabeza.

"... Quisiera... Ir a mi ritmo... Al fin y al cabo si voy muy rápido, podría hacer que se mareara de nuevo y..."


Quizás había encontrado finalmente otra forma de sentir aquella calidez interior que tanto me aportaba mi colgante...


En la entrada al hospital, minutos después


-Ya llegamos...- Avisé al encontrarnos ya frente a las puertas del hospital, informando con ello a la chica por si se encontraba de nuevo dormida, ya que apenas notaba mucho movimiento proveniente de ésta... Tan sólo notaba que estaba apoyada en mi cabello, y debía admitir que no era una sensación mala ni de lejos. Quizás fuera un pervertido al fin y al cabo, pensando sobre tales cosas aun en la grave situación en la que me encontraba, portando sobre mis hombros a una chica visiblemente enferma.

Aunque en aquel momento ya no lo estaba.

Escuché su petición de bajarla, aparentemente mejor y pudiendo ya caminar por su cuenta, como si en el transcurso del trayecto se hubiese recuperado. Pero, ¿cómo? Si minutos antes estaba de lo más mareada y en estado de semi-inconsciencia... Hice caso a lo que dijo, soltándola con cuidado, para una vez ésta en el suelo observar cómo entonces se alejaba una distancia algo demasiado prudente.

Me entró leves ganas de reírme ante las primeras palabras que me dirigió entonces, sonando de lo más lindamente infantil al ver lo ilógico de la frase que dijo... No me lo quitaste Continuó, refiriéndose seguramente al colgante que tan importante era para mí. Lo que más me impactó, sin embargo, fue el hecho de que durante el viaje no se me hubiese pasado una vez por mi cabeza, ésta completamente ocupada por el contacto con aquella chica y la calidez que me ofrecía

¿Por qué? ¿Por qué tanta preocupación por un objeto? Digo, te tomaste la molestia de seguirme y te diré que no cualquiera me alcanza—

Me quedé unos segundos reflexivo ante aquello. Me volvía a plantear nuevamente una cuestión que me dejó en duda al escucharla por aquel instante... Pero la respuesta se me vino a mi mente de forma natural, tras pensar por unos segundos sobre ello y escuchando la continuación de la chica, la cual se mostraba completamente confusa ante tal actuación mía, para ella exagerada.

-... Diría que... Es por lo fácil que es perderlos por lo que nos encontramos tan aferrados a esos objetos... Cuando es tan frágil  una cosa que es tan importante para ti, ¿no sería normal protegerlo con todo tu ser?- Respondí entonces, levantando la mirada hasta los ojos ámbar de la chica, antes estando mirando al suelo por encontrarme en esos instantes reflexionando, ahora tratando de transmitirle a través de mis ojos la sinceridad con la que me estaba expresando -... Normalmente, esos objetos importantes están unidos a recuerdos que queremos conservar en nuestro día a día, `a toda costa. Supongo que es una forma tonta de asegurarse de que siguen presentes en nuestra mente... Pero, cada vez que miro ese colgante...- Dije, apuntando al pecho de la chica, mientras daba lentamente pasos para acercarme más a ella y tener un contacto más cercano, con cuidado de no tropezarme por algún casual y estropear el momento -... Siento como si mis fuerzas regresaran. Como si mi padre mismo estuviese ahí, conmigo, animándome a seguir, aun sabiendo que está muy, muy lejos...

Finalmente me encontraba ya cara a cara con la chica, observando aún la constante distancia de seguridad que mantenía conmigo, pero poco a poco disminuyendo de rango ésta, hasta poder tener una conversación como era debido.

-... M-Me alegro... Me alegra saber que no fue nada lo de antes... Creí que era algo grave y estaba pr--

"No estaba preocupado por ella, sino por su seguridad... Espera, ¿no es lo mism--?"

-Q-Quiero decir... Lo que piensas hacer con el botín, ¿realmente vas a devolverlo...?- Pregunté para salir del enredo verbal en el que me metí yo sólo, llevando por instinto de la vergüenza mi mano a mi cabello para sacudirlo torpemente -En cualquier caso, ¿podrías... regresarme el colgante, por favor...?- Pedí, dejando ver un leve rubor al recordar dónde exactamente se encontraba guardado. Tragué entonces saliva, algo nervioso por alguna razón, hablar con chicas guapas ya me costaba en sí, pero aquella... Era un nivel superior -... Mi nombre es... I-Izuku, Izuku Midoriya. ¡Me suelen llamar "Deku"! Es un... gusto- Me incliné por simple rutina de respeto, tratando de conocer como era debido a aquella chica, la cual escondía tantos misterios a mi parecer que me acabó llamando mucho la atención. Sobre todo desde que me hizo sentir aquella calidez interior sin hacer siquiera uso de mi colgante.

Notaba como si aquella chica viviese en condiciones inusuales, quiero decir: Quizás tenía una percepción de la vida completamente exótica, una que no llegaría yo mismo a comprender tan fácilmente. Y aquello, de alguna forma, no hacía más que despertar aún más mi interés en ella. Además, por alguna razón quería volver a sentir durante un rato más la sensación de antes, cuando la llevaba a mis espaldas... Aunque hubiese nulas posibilidades de que volviera a suceder... Era de esos deseos que uno tiene de la nada, por muy improbables que fueran. Y por todo aquello, una leve sonrisa continuaba dibujada en mi rostro inconscientemente mientras trataba con la chica... Aunque realmente ya no había motivo para ocultarla.


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Tema Privado Re: ¿"Por qué", te preguntarás? ¡Porque ya estoy aquí! [Priv. Ochako~]

Mensaje por Ochako Uraraka el Dom Mayo 14, 2017 3:30 am

¿Has experimentado tú eso? Esa pregunta se formuló en la mente de Ochako al escucharlo hablar. Cuando sus ojos se cruzaron, y cuando pudo ver el brillo que estos reflejaban llegó a su respuesta. No. No tiene, ni tendrá objetos al cual aferrarse porque nunca ha sido una persona apegada a sus recuerdos. Su corazón es contrae cuando lo intenta, le duele. Y siendo sinceros era un chiste pedirle ello a la joven, contando que tenía una nube blanca en su niñez y una adolescencia que estuvo marcada por constantes abusos, aunque ella no los considere como tal eso eran.

Si se refería a personas, era  una sola la que estaba en su mente todos los días y ese era su maestro. Pero cuando quería recordarle simplemente pensaba en él y ya, sin rodeos ni cosas de por medio. Algo material lo consideraba de personas blandas y débiles porque podía perderse, romperse, ser saqueado. Esto le facilitaba pasar lo que ella había provocado en el chico. No tendría que sufrir si le llegaban a arrebatar algo, si llegara a desaparecer.

Había una cosa que nunca querría perder de nuevo y eso era su memoria, pero no por lo acumulado en ella, sino por no querer pasar por lo mismo de nuevo, experimentar esa sensación de estar perdida, sin saber porque estás y para que estas ahí en el mundo.

—Puedes pensar en ellos sin esa cosa, ellos siempre estarán en tu mente aunque no lo tengas—le dijo a la vez que una de sus manos iba a su pecho, su mirada fue a parar al suelo con total desilusión. No era lo que esperaba—Creo que no te entenderé nunca…
Porque no soy como tu…

Ochako si se había aferrado a algo en su vida y ese era el dichoso maestro, con una diferencia, no era un algo, es una persona. ¿Acaso no era lo mismo? Ochako no lo sabía, pero si lo era, porque para ella eso era lo que protegería con su vida, lo más valioso. No por lo recuerdos que poseía con él, no, sino lo que representaba en su vida, la razón de su existencia. Algo extremista para la joven, algo que tarde o temprano debía cambiar. Tal vez no hoy, pero algún día.

Estaba tan perdida en sus divagaciones que cuando alzo la mirada se volvió a encontrar con esos ojos verdes, esta vez más de cerca de lo que recordaba. Dio un sobresalto ante la repentina cercanía, sus mejillas se colorearon sin que pudiera detenerlas, algo dentro de ella aleteo “Te alegras de este bien, eres un chico extraño” pensó la joven, a la vez que contenía la sonrisa que amenazaba con salir ante su pensamiento.
Sí, definitivamente era extraño.

Guardó inmediatamente las pocas cosas que le quedaban de botín ante su pregunta. Con las manos en sus bolsillos resguardando su ganancia, y con la mirada hacia un costado contesto su pregunta sin palabras. “No. No pienso hacerlo”  No podía venir a pedirle a una ladrona que devolviera lo que robaba porque eso eran lo que hacían las personas como ella, eran seres egoístas que quitaban a los demás sin pensar en las consecuencias con tal de ganar ganancia alguna.
Pero Ochako era incluso peor.

Porque sustraía objetos sin valor con tal de ver sufrir a sus dueños, para ser consciente de cómo se quebraban ante la pérdida de una cosa a la que tanto cariño se le tenía. Tal como lo que pasó con el colgante del chico frente a ella, porque no puede negar que disfrutó arrebatárselo de las manos. Si, ella es incluso peor.

"El mundo la había formado de esa manera y nada cambiaría eso"

Al oír la presentación tan formal del chico no pudo evitar hacer notar su risa ante la escena “¿Quién se presenta ante su ladrón? Sólo alguien como tu Midoriya Izuku” Fue su pensamiento mientras quedaba una expresión divertida en su rostro ¿Era eso una sonrisa cargada de cariño la que le mostraba? Tal vez, simplemente imitaba la que estaba en el rostro de Izuku. Era contagiosa.

“Yo me llamo Ochako, Uraraka Ochako” Quiso decirle, pero no se atrevió. Por más que quisiera, le habían enseñado que debía de guardar su identidad, en especial que cuando se encontraba delinquiendo. Tomó con ambas manos su derecha y con un semblante risueño en su rostro correspondió el saludo—Un gusto Izuku-kun— “Deku-kun” Quiso llamarle así pero no fue capaz, ellos no eran amigos, ni cercanos, ni nada, eran ladrón y su víctima. No correspondía. Por más que quisiese ellos no podrían ser más que eso.
Porque vivían en mundos diferentes.


—Lamento no poder decirte mi nombre, pero no puedo revelarlo ya que es se-cre-to—Le contestó llevando su índice a la punta de sus labios de manera animada y acercando su rostro hacia el contrario, había acortado la distancia, tanto que lograba verse reflejada en sus ojos y podía contar cuantas pecas eran las que adornaban su cara. Le gustaban.

Tenía que remarcar lo confidencial que era. Quiso escuchar su nombre con su voz, pero tenía que aguantar las ganas, no podía poner en riesgo su vida por un capricho. No era tan tonta—Pero puedes decirme Uraraka-digo Uravitiy, no me digas Ochako, dime Uraraka ¡No! lo otro ¡Soy Uravity! ¡Dios, Soy Uravity! ¡Uravity! ¡Así me conocen por aquí así que dime Uravity!… —O tal vez si lo era—Agh… Tan sólo ignora todo lo demás—Pidió cubriendo por completo con sus manos su cara totalmente enrojecida y alejándose nuevamente de él. Era una tonta, una con todas las letras. La había cagado, si lo había hecho. Su mente tantas veces le gritó, no le digas, no le digas, no le digas ¿Por qué rayos terminaba haciendo lo contrario? Allá tú a saber el porqué de su actuar.

Tal vez quería que lo supiera.

Intentó cambiar el tema por su bien y con el rostro todavía ardiéndole le llamó—Izuku-kun, ¿No querías tu colgante? Quítamelo si puedes—le desafió repitiendo las palabras que había dicho en un principio, cuando se encontraban en el callejón— ¿No recuerdas que te lo dije antes? ¿Creíste que te lo pasaría? No olvides lo que soy, así que tendrás que venir por él porque yo no pienso dártelo

Retrocedía paso a paso a medida que hablaba. No quería hacer esto, pero si se lo entregaba ella no estaría bien. No iba a fallar las enseñanzas de su maestro por una persona como él, por muy diferente que fuera, por mucha curiosidad que le provocara, no podía hacer eso. Esto es lo que era,  y si lo cambiaba entonces se terminaba perdiéndose a sí misma.

—Eres demasiado bueno y piensas que todos son como tú pero no es así…


Su voz tembló, dolía tanto decirlo que ni siquiera fue capaz de mirarlo. Era cruel. Tenía que dejarle claro el tipo de persona era Uraraka Ochako y demostrar que ella e Izuku estaban en mundos distintos. Ambos eran tan diferentes que no podrían jamás llevarse bien, así estaba escrito.
“Discúlpame, pero yo no puedo cambiarme a mí misma…”



Uraraka -habla- mucho, "piensa" poco y actúa muy, muy mal(?
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Tema Privado Re: ¿"Por qué", te preguntarás? ¡Porque ya estoy aquí! [Priv. Ochako~]

Mensaje por Midoriya Izuku el Dom Mayo 14, 2017 4:30 pm

Música Ambiental~(opcional!):

Puede que me encontrara en aquel momento sonriendo como un tonto, pero mis nervios estaban en su punto más álgido a su vez. Una vez ya tan cerca de la chica pude apreciar mejor los detalles de su rostro y voz. Aquellos ojos ámbar guardaban tras de sí miles de sentimientos en cada mirada que daba, como si estuviese retando a averiguar qué intenciones oculta, todo tras un velo de lindura y a primera vista, inocencia. Observé cómo antes, ante mi pregunta sobre el botín, volvió a guardar éste en los bolsillos de su sudadera mientras ladeaba la cabeza a un lado, diciéndome con aquel gesto que efectivamente no, no iría a devolverlo. Claro, se trataba de una ladrona al fin y al cabo.

Escuché una leve risa provenir de ella al presentarme, confundiéndome un poco en aquel instante. "¿Q-Qué...? ¿A-Acaso es un nombre chistoso, raro...?", me pregunté, pero al parecer no fue nada (o al menos no dijo nada sobre aquello la chica) y puso entonces su dedo en mis labios mientras me decía de no poder revelar su nombre. "¿Por qué...? ¿Por qué no puede decírm---". Me encontraba pensando cuando vi cómo se encontraba más cerca aún el rostro de la chica, dejándome admirar con mayor precisión el contorno de su cara, sin imperfecciones en ella y perdiéndome en sus ojos ámbar, enormes, brillantes, quizás más que mi colgante incluso... "Qué... B-Belleza...". Me sonrojé en aquel momento levemente por la impresión que me dio.

Comenzó con su "extraña presentación" tras ello, diciéndome miles de nombres diferentes los cuales unos quería evitar y ocultar, otros preferir. Me lié bastante cual era cual, pero entre aquel mareo de nervios pude escuchar un nombre que me pareció de lo más curioso, el cual fue el que más me gustó de todos.

-... O-Ochako-San... ¿No es un nombre lindo? Me gusta más que Uravity, no debes avergonzarte de él- Comenté visiblemente avergonzado, mientras le lanzaba miradas a Ochako-San, alternando entre ésta y el suelo por los nervios -No te preocupes, Ochako-san- volvía a repetir el mismo nombre para dejarle claro cuál era mi preferencia -Estás segura conmigo, ¡s-soy una tumba! No tienes de qué preocuparte- Trataba de animarla al ver que se tapaba el rostro de la vergüenza, seguramente por haberse contradicho con lo que dijo antes de no revelar su nombre. Sin embargo me parecía uno de lo más lindo, mucho mejor que "Uravity-san"... Sonaba demasiado artificial...

-... ¿Estás segura?- Cambié mi expresión avergonzada pero alegre a una ya más seria, por lo que estaba diciendo entonces Ochako-San de tener que coger el colgante que tenía por mis propios medios. No porque fuera ofensivo, no porque me molestara su actitud de desafío constante (quizás incluso me agradaba...), sino por el estado en el que se encontraba -... Acabas de recuperarte de un mareo... Quizás no debas...

Meneé entonces de un lado a otro la cabeza, llegando a la conclusión mentalmente de que aquella chica no cedería tan fácilmente. Si aún le quedaban fuerzas para retarme, aún le quedaba para correr. Escuché en aquel instante lo que dijo, una "verdad" que por alguna razón me negaba a tener en cuenta la mayoría de las veces, pero que era la que mejor se ajustaba a miles de las situaciones que vivía, la de ahora quizás perteneciendo a tal grupo...


Eres demasiado bueno y piensas que todos son como tú pero no es así…



"No... Estoy seguro... Deja de pensar así, estoy seguro que tú también..."


"¡¡Debes de serlo!!"


-Bueno... Si quieres seguir con eso... ¡No tendré más opción que alcanzarte de nuevo!- Exclamé al escuchar aquellas palabras de la chica, adoptando un tono más alegre para quitarle tensión a la situación, que Ochako-San dejara de estar así de afligida por aquello. No tenía nada de lo que avergonzarse. Ella misma sabía que obraba mal,que robar era malo, lo sabía. Y hablaba en consecuencia de ello, pensando quizás que entre nosotros habría una gigantesca brecha de mundos, aún cuando el mismo atardecer nos estaba alumbrando con su anaranjada luz.

Le haría ver que no éramos tan diferentes. Si era capaz de ver que hacía mal al robar, eso mostraba su honestidad. Se mostraba algo distante, como si ella pensara que se trataba de la "mala" de la película, y yo del "héroe" contra el que lucha. Menudo mundo de fantasía. Uno no nace ni bueno ni malo, son nuestras acciones las que nos definen. Por lo que aquel "muro" que nos separaba, en efecto, no era indestructible.

-... ¡Vas a morder el polvo!


Acto seguido de exclamar aquello, comencé a perseguirla, tratando de pillarla por sorpresa con aquel sprint explosivo, con la intención de acabar cuanto antes aquella carrera y así no arriesgarse Ochako-San a sufrir otro desmayo. Quizás fue demasiado efectivo, llegando a la altura de la chica en un abrir y cerrar de ojos, pisándole en nada los talones hasta el punto que incluso me tropecé con ellos. Casi literalmente.

Habíamos avanzado en lo que duró aquella persecución lo suficiente para volver a recorrer algunos callejones, regresando quizás por instinto a los que se encontraban por las vías de las colinas. Al fin llegué a darle caza a la chica en uno de aquellos callejones, cuya salida (a la cual nos estábamos dirigiendo) enfilaba perfectamente hacia la puesta de Sol, pudiendo apreciarlo de forma casi envidiable. Acabé finalmente por alcanzarla, pero de una forma lo suficientemente torpe como para hacernos caer a ambos. Traté de tomarla de la sudadera, es decir de la parte de atrás, causándole a Ochako-San que tropezara y con ello llevándome conmigo por delante.

"... E-Eh... P-Perdón... Yo...". Trataba de expresarme con la mirada a la chica, la cual se encontraba debajo mía. Por supuesto, al ver que caería sobre ella tomé la precaución de caer sobre mis manos y rodillas, de forma que no la aplastaría, pero aún así nos seguíamos encontrando en una situación algo... embarazosa. Aun con la vergüenza y el rubor presente en mi rostro, mi mirada y mente supieron perderse de nuevo en los ojos de Ochako-San, dejándome inexpresivo por estar sumido en su profundidad. Al notar finalmente que me encontraba sobre ella, quise suavizar la situación, por si cualquier tortazo llegara, aflojar su intensidad al menos un mínimo...

-... ¿Ves? T-Te acabé atrapando...

Notaba cómo nuestras respiraciones se entremezclaban, intensas por el cansancio, mientras nuestras miradas apenas se desplazaban de los ojos del contrario.

"... Te demostraré"
, pensé en ese instante. "Te demostraré que estás equivocada. Por muy diferentes que seamos, no por ello debes mostrarte tan distante. Lo comprendería si el muro fuera indestructible, si la brecha fuese impasable"


"Pero no lo son"


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Tema Privado Re: ¿"Por qué", te preguntarás? ¡Porque ya estoy aquí! [Priv. Ochako~]

Mensaje por Ochako Uraraka el Lun Mayo 15, 2017 3:39 am

—¡No tendré más opción que alcanzarte de nuevo!

“Lo haces tan parecer tan fácil, idiota”
Sus ojos se humedecieron, de repente le entraron ganas de llorar, pero no de pena. Era de felicidad. Sus palabras, la manera en que se dirigía a ella, el cómo brillaba su miraba al observarle, por alguna razón llenaba algo dentro de ella. Una calidez inexplicable que se extendía por su pecho, algo nuevo, que nunca había experimentado pero que no le molestaría sentir todos los días de su vida.
No pudo evitar sonreír, y era por él.

— ¡Ni creas que te lo haré fácil!—Le gritó llena de energía imitándole, y sin esperar más corrió, corrió con ganas porque su motivo estaba allí, detrás de ella. Era lo que le dieran las piernas, sin trucos, sin habilidad alguna, todo con tal de no marearse por abusar nuevamente. Eran sólo ella siendo perseguida por él.

Se perdió nuevamente en las calles, pendiente en todo momento del chico tras suyo. No lo admitiría pero no quería que le perdiera de vista, le quería lejos y a la vez cerca, tenía sentimientos encontrados dentro suyo que se contradecían entre sí. Tal vez por ello a diferencia de las veces anteriores Ochako logró hallar la salida de esos callejones, casualmente hacia al lugar donde inicio todo. Las colinas en donde se hallaba su calma, donde el viento jugueteaba con los cerezos en flor, donde le vio por primera vez. Podía apreciar perfectamente el atardecer, con mano estirada intentaba tocarlo con sus dedos. Casi logra salir y alcanzar la luz, pero algo tirando de su chaqueta se lo impidió.

Me alcanzaste.

Tiró de ella. Ochako siempre había sido torpe con sus pies, siempre se enredaban de manera que terminaba en el suelo, pero por primera vez no había sido culpa suya, él lo había provocado. Y por eso habían terminado así, en esa extraña situación.

Luego del impacto al abrir los ojos volvió a ver verde. Allí estaba su mirada encima suyo, observándole, como si viera a través de ella, sentía que no podía ocultarle nada. Su cuerpo estaba tan cerca que invadía con creces su espacio personal, su calor corporal se mezclaba con el suyo al igual que sus respiraciones formando una sola. Era como si su cuerpo tendiera a siempre buscar el suyo, siempre terminaban encontrándose, como si necesitaran la cercanía del otro.

Una parte de ella estaba perdiendo ante él.

—Si… Me alcanzaste—

Quería permanecer ahí, congelar el tiempo en ese instante. Le agradaba, le gustaba, quería continuar experimentando esa lluvia de sensaciones que se formaban dentro de ella. Dentro suyo Ochako ya no era el viento, era la tormenta misma, y aunque no supiera el motivo de por qué se sentía de esa manera no le molestaba seguir con este sentimiento.

Pero ella no tenía el poder para eso. Ni siquiera tenía control sobre sí misma. Sus mejillas se colorearon y no era por el calor de la carrera, sus manos tomaron por instinto las mejillas contrarias sin su autorización, su voz se hizo notar sin pedírselo

—Y ahora… ¿Qué vas a hacer?

Algo se apago dentro de ella. He hizo quisiera cerrar toda brecha en ese instante, su cercanía se vio acortada, sus narices se rozaron, deseaba juntar sus mundos y hacer uno solo. Pero no fue así. Una señal de alerta hizo eco en la mente de Ochako y esa voz tan conocida para ella hizo acto de presencia poniéndole los pies en la tierra.
“¡¿Qué crees que haces?!”

Le detuvo. Como defensa su cuerpo reaccionó y con ayuda del viento alejo al joven que estaba sobre ella, fue como un ventarrón lo que le ataco y se lo llevo con ímpetu a una gran distancia lejos de ella. “Aléjate” era lo que decían ambos. Allí sentada vio con los ojos abiertos lo que había hecho, sus manos ya vacías ese calor ajeno temblaron, la fuerza con la que le había atacado le asustó. “¿Qué estoy haciendo?” Ella no podía, no, no debía fallarle a la voz de su mente e Izuku casi hacía que lo hiciera. Era su culpa. No, ella no podía con tanta presión, era demasiado para la mente de Ochako.
“Yo no puedo con esto”

Se puso de pie decidida a lo que haría. Sacudió el polvo que pudo haber adquirido por la caída y procedió a llevar su mano derecha dentro de su sudadera dispuesta a sacar lo que allí guardaba. Una vez con el colgante entre sus dedos tomó una de las manos del joven depositándolo ahí y cerrando la palma ajena para que allí se quedara.

—Ten, te lo ganaste. Yo ya no lo quiero.


Su voz sonó fría, apagada, lejana a ese lugar. En su rostro no había mueca alguna, era como si cada gesto, cada expresión hecha anteriormente nunca hubiese estado. Lo único que le delataban eran sus ojos, esos ojos extremadamente expresivos que poseía. Estaban dolidos, en contra por la decisión extremista que la joven había tomado.
Ya no quiero estar aquí.

—Ya que lo tienes es mejor que me vaya, adiós Izuku.

Un gesto con su mano fue el que uso para despedirse antes de dar media vuelta. Un vacío se formó dentro de ella pero lo ignoró. Su cercanía le confundía hasta el punto de dudar de ella misma, alteraba su actuar y sus acciones se salían de control por su causa, era como si fuera capaz de cambiar su mundo con tan sólo proponérselo. Y ella debía evitarlo. Tenía que alejarse de él antes de que pudiera hacer algo de lo que pudiera arrepentirse después, antes de que no haya vuelta atrás.

“¿Por qué? ¿Por qué eres así Ochako?"
"Porque él es como una grieta, una debilidad…Y yo no necesito de eso en mi vida”



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Tema Privado Re: ¿"Por qué", te preguntarás? ¡Porque ya estoy aquí! [Priv. Ochako~]

Mensaje por Midoriya Izuku el Lun Mayo 15, 2017 11:10 am

Mis nervios se esfumaron, se desvanecieron, como si se hubiesen perdido en el abismo ámbar que eran aquellos ojos frente a mí. Nos encontrábamos tan cerca, tan pegados... Nuestra nariz casi se rozaban, nuestras respiraciones acariciaban el rostro del contrario mientras que el viento se encargaba de hacer lo mismo con nuestros cabellos. Notaba aquel leve rubor en la expresión de Ochako que mostraba por primera vez su timidez oculta con total claridad, pero no era vergüenza lo que veía provenir de aquella mirada. No, era por alguna razón felicidad. "¿Está feliz...? ¿Por qué, porque le haya hecho tropezar...?", me pregunté mentalmente con incredulidad, dejando de lado tales trivialidades para volver a centrarme en la belleza de la chica. Ninguno de los dos pensaba levantarse y dar fin a aquella embarazosa situación al parecer. Quizás ninguno de los dos queríamos hacerlo.

Fue entonces cuando la chica me tomó entre sus manos, posando ambas en mis mejillas y aportándome aquella calidez tan agradable que tanto disfrutaba, temía que fuera incluso más intensa que la que me aportaba mi colgante... —Y ahora… ¿Qué vas a hacer? Preguntó de forma pícara, mientras yo sonreía levemente casi de forma inconsciente, dejando que mi cuerpo me llevara por sí sólo. "Unir nuestros mundos...". La calidez que sentía en mi interior se intensificó hasta casi ser asfixiante, pasando incluso a sentirlo por mi rostro y cuerpo en sí. Nuestros rostros se aproximaban lentamente el uno hacia el otro, nuestra nariz ya se rozaban finalmente, nuestras miradas se encontraban apreciándose la una a la otra más cerca que nunca, con más detenimiento, para entonces cerrar lentamente los ojos ambos, dejando que el momento siguiese su curso con fluidez...

Pero no se unieron.


Música ambiental (Opcional!):


Un fuerte vendaval nos separó a ambos, centrándose en mí por suerte y haciendo que volara por los aires, alejándome de la calidez de Ochako y de esa forma sentir de nuevo aquella sensación gélida en mi interior. Era horrible, más doloroso que el aterrizaje... Caí a unos metros de distancia de la chica, rodando algo por el suelo hasta poder incorporarme. Me lastimé algo el codo al haber chocado de mal forma con el pavimento, notando como si tuviese aquel brazo dormido, pero por suerte no fue nada grave y duró aquel aturdimiento unos segundos hasta vovler a la normalidad. Me senté entonces para dirigir una mirada rápida a Ochako, preocupado por su bienestar, ya que al fin y al cabo acababa de recuperarse de un mareo. Se encontraba por fortuna ilesa, haciendo que diera un suspiro de alivio al verlo con mis propios ojos. Pero no duró mucho aquel despojo de tensión, ya que estaba temblando. La chica temblaba, con una expresión de terror y observando detenidamente su mano por alguna razón. "... E-Espera... ¿Acaso fue ella la que...?"

-¡Wow!, ¡¿tanto poder tienes?!- Pregunté inconscientemente en voz alta para que pudiera escucharme, al fin y al cabo era fan de los superpoderes y aquel ataque me pilló sinceramente por sorpresa. Sin embargo no me explicaba aquella expresión de horror... ¿Quizás lo hizo sin querer? ¿Su poder se descontroló y...? Traté de seguir con aquella afable actitud, dejando de lado por el momento tal posibilidad -¿Así que esa era tu estrategia? Debo estar más atento la próxima vez... Realmente me has pillado con la guardia baja...- Hablaba casi para mí mismo mientras me esforzaba por reincorporarme y quitar de encima el polvo del suelo que había cogido con el arrastre -Realmente tien--

Iba a continuar hablando con aquel tono afable con la chica, pero ésta me interrumpió, posando sobre mi mano mi preciado colgante, cuyo brillo por alguna razón me pareció algo menor en intensidad en aquel instante, notando a su vez el suave tacto de sus manos con la mía, casi por aferrarme a ellas antes de que se separaran. Pero no tuve el coraje, no fui capaz. Observaba con la mirada perdida el símbolo del lobo en la palma de mi mano, con la cadena del collar colgando de ella, mientras escuchaba a Ochako ciertamente confuso, pero por encima de todo...

—Ya que lo tienes es mejor que me vaya, adiós Izuku.


Frustrado.


-No... No te... ¡Eh...!- Balbuceaba para mí, alzando la mano con la que portaba el colgante en dirección a la chica al ver cómo ésta se despedía con un gesto.

"No. O-Otra vez no... ¿Volveré a estar sólo de nuevo...? C-Creí que había hecho bien al fin... ¿Perdí el tiempo...?"
. Un montón de dudas se amontonaban en mi mente, todas llenas de frustración y desesperación. De nuevo estaba ocurriendo, volvía a sentir aquel vacío constante en mi interior. Volvía a resurgir. Sólo que en aquel entonces, estaba observando con mis propios ojos como me dejaban atrás, en vez de desaparecer de mi vida sin previo aviso ni rastro...

Sin darme cuenta, me encontraba aferrado con ambas manos a la izquierda de Ochako, con cierto cuidado de no hacerle daño pero lo suficientemente fuerte como para dejar ver mi rechazo a su despedida -No... No te vayas... P-Por...

"... F-F-Favor..."


Al ver cómo se detuvo la chica entonces, quise aferrarme a ella como si de un peluche se tratara, estrujarla con todas mis fuerzas entre mis brazos mientras trataba de dejar salir la soledad que me atormentaba en aquel momento con un llanto. Pero no iba a hacerlo, no iría a hacerle pasar tal mal rato. Aprendí de alguien muy querido que siempre debía esbozar una sonrisa, por muy mal que lo estuviese pasando, que debía ser fuerte. No dejar que los demás paguen por mis penas, apechugar con ellas por mí mismo y salir adelante con la sonrisa que siempre caracteriza...


... A los verdaderos héroes.


-¡P-Porque no quisiera que nos despidamos así, tan de improvisto...!- Continué entonces con un tono algo más sonoro, ya con la mano de Ochako libre de mis garras -... Ya tengo mi colgante, así que quisiera... ¡Pasar un rato más hablando contigo! Sólo...


"... No quiero volver a perder a alguien de tal forma..."


-... ¡Sólo eso! ¿Q-Qué dices? Daré por hoy el visto largo al botín, así que puedes estar segura de no tenerme persiguiéndote el resto del día!

Posé mi mano libre, la que no sostenía el colgante, sobre el hombro de la chica para situarme frente a ésta y mostrarle una de mis sonrisas más amistosas y alegres, mientras le extendía la otra mano enfrente suya -Ten, daré ésto por el momento como voto de confianza. Pero a cambio- Saqué entonces mi móvil, moviéndolo delante del rostro de la chica de un lado a otro de forma burlona -D-Deberías de darme tu... Número, ¡sí, eso mismo!

Algo no se sentía bien en mi interior.
Algo seguía dando punzadas de dolor en mi estómago. Pero aquella desagradable sensación se vio ensombrecida por la luz que me deslumbró justo en aquel instante. No se trataba del Sol, por supuesto.

Se trataba de aquel par de bellas estrellas que tenía la chica por ojos, que se encontraban posadas en mí. Quizás estuviese actuando de forma egoísta, quizás debí de tener más en cuenta el cómo se sentía en aquel momento Ochako-San. Pero no quería verla marchar, no tan pronto. No podía dar fin a aquello de tal forma, simplemente no era capaz. Quería hacer lo posible e imposible por poder tener aunque sea unos minutos más aquel hermoso rostro atento a mí, quizás tan sólo buscaba su atención, quizás los misterios que se ocultaban a su paso me atraían más de lo recomendable.

Quizás fuera la sensación de estar siempre escuchándola pedir auxilio en silencio, lo que me movía a querer estar siempre junto a ella, a querer apoyarla en todo momento.



Aunque aquello fuese tan sólo una simple excusa con tal de estar a su lado.


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Tema Privado Re: ¿"Por qué", te preguntarás? ¡Porque ya estoy aquí! [Priv. Ochako~]

Mensaje por Ochako Uraraka el Vie Mayo 19, 2017 3:49 pm

Ochako estaba decidida, uno, dos, tres tal vez fueron los pasos que dio, más no pudo avanzar por que él se lo impidió. Sus manos aferradas a la suya impidieron su escape, un contacto que le transmitía todo con simplemente tocarle, que hacía dudar de golpe con un simple roce.

Y se queda, sólo porque él se lo pedía.

No entendía ¿Por qué quería seguir charlando con ella? Ella era la persona que le había robado, quien le había quitado lo más valioso que poseía por un simple juego y aun así él quería que ella siguiera ahí, a su lado. Incluso el objeto de la discordia regreso a sus manos, no por ella, por él. Como voto de confianza hacia su persona, Ochako no lo admitiría en voz alta pero trataba contener la sonrisa que se asomaba en sus labios e intentaba calmar la agitación de su corazón ante sus palabras. Le llenaba de dicha que fuera capaz de confiar en ella, a quien recién conocía, eso se ganaba con el tiempo, incluso ni siquiera su maestro lo hacía, ni ella.

Pero él… era tan diferente.

Parpadeó repetidamente al tener el teléfono frente a ella, lo toma entre sus manos sin saber qué hacer con él—P-pero yo no tengo móvil, nunca he tenido uno—Responde a la vez que le devuelve dicho artefacto. No mentía, los objetos que la joven poseía no eran muchos, solos los necesarios y entre esos no estaba aquello. Pudo tener la oportunidad de hacerse con uno hace tiempo, robaba muchos a diario para venderlos en los barrios bajos de Éadrom, pero nunca lo encontró  necesario, además que lo consideraba peligroso, eso podía delatar su ubicación y lo que menos quería era que la encontraran. Al verlo a los ojos deseo tener uno—Pero sabes, cuando quieras hablar conmigo susurra al viento para que me busque, y esté donde esté yo te escuchare y te encontraré.
"Siempre… las veces que quieras…"


No lo piensa mucho y lo dice con esa sonrisa que muestra todos los dientes. Se percata muy tarde que lo ha soltado y el tapar ahora su boca no sirve de nada. Se dejó llevar sin querer y nuevamente se contradice a sí misma. Está en todo un dilema, todo por su causa, llevándola a arrepentirse de haberle robado, tal vez así hubiese ahorrado tanto problema.

O tal vez no, personas como Izuku llaman la atención donde sea que estén, tarde o temprano hubiese enfocado sus ojos en él.

“Reacciona Ochako, estas mezclando todo de nuevo”

Esta callada otra vez mordiendo su labio inferior para volver a soltar algo vergonzoso, un silencio no muy común en ella se forma, pero es que dentro suyo se está gritando de todo, ahí hay un completo caos. Hay un enfrentamiento entre los sentimientos y la razón, se contradicen tanto que uno sólo puede ser vencedor de esa disputa “Todo por tu culpa” Quiso gritarle, pero no lo era. Era de Ochako por fijarse en alguien como él.
Y de él por no dejarle ir.

—Izuku-kun—Le llamó en voz baja, con la mirada fija en el suelo, no quería mirarle— ¿Qué es lo que quieres de mí?—decidió preguntarle directamente, ya que no comprendía nada. Ella le había robado pero lo había devuelto, ya no había nada que los hiciera permanecer en contacto—No te entiendo ¿Para qué? No somos amigos, ni nada que se le parezca…

No sabe en qué momento sus manos van a su torso con fuerza, es como si quisiera golpearle con el colgante que tiene en ellas para que reaccionara y se percatará de lo que quiere hacer. Eso está mal. Quiere mandarle a volar lejos de ella pero no tiene la fuerza necesaria, no es por el hambre, no, más bien no quiere tenerle lejos.

“Muéstrale que está equivocado, muéstrale quien eres en realidad”

—¿Acaso olvidaste como nos conocimos? Recuerda lo que estaba haciendo—alzó la voz enojada, claramente hacia su persona, hacia su estupidez—Y eso no es más que una pizca de lo que soy capaz porque no me conoces Izuku-kun, puedo dañarte ahora mismo si así me lo propusiera
“Pero no me atrevo... al igual que mirarte a los ojos. Siento que si lo hago me quiebro”


¿Tan complicado era alejarse de una persona? Para Ochako sí, porque era la primera vez que alguien había llamado su atención de esa manera, era la primera vez que había devuelto algo que había robado, era la primera vez que por su mente paso la idea de hacer un amigo. Y era culpa suya, de ese chico que le recordaba al viento y le calmaba con su tacto, ese que con su mirada le reconfortaba hasta el extremo de no sentir soledad, que con su voz era capaz de agitar todo dentro de ella y llenarla de un calor inexplicable.

Se aferra su camiseta, como si mediante ese agarre dejara salir todo dentro suyo, su frustración, su enojo, sus miedos. Está cansada, agotada, pero se niega a caer, todavía no, no frente a él.
“¿Cómo te hago entender nuestras diferencias? Dime cómo porque yo no sé."

Y sus ojos se aguaron ante las emociones acumuladas, e intento con todas sus fuerzas retener las lágrimas que amenazaban con escapar fallando completamente. Quiere huir de todo esto, quiere volver a esos días donde no había preocupaciones, esos días junto a su maestro—”Sólo… sólo aléjate de mí”



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Tema Privado Re: ¿"Por qué", te preguntarás? ¡Porque ya estoy aquí! [Priv. Ochako~]

Mensaje por Midoriya Izuku el Dom Mayo 21, 2017 3:33 pm

Música Ambiental (Que no falte(?):



Ochako-San tomó entre sus manos mi móvil, con una expresión visiblemente confusa pero a su vez esbozando una leve sonrisa, una que me pareció de lo más radiante. "Quizás debas... sonreir de esta forma más veces...". Me encontraba encandilado por ello, hasta que escuché las palabras de la chica. Aparentemente, viendo cómo manipulaba el móvil y lo que decía, no estaba para nada familiarizada con aquellos artefactos. Un choque de pensamientos ocurrió en aquel momento en mi mente: Por una parte, la fascinación y extrañeza que trajo aquel hecho, ya que era muy raro encontrar a alguien que no supiese utilizar mínimamente un teléfono móvil ni tuviese uno, más tratándose de una chica de su edad; Por otra parte, la decepción de saber que realmente no tendría una forma clara de contactarme con ella de nuevo. Por alguna razón, no quería dejar de tener contacto con Ochako, puede que hubiésemos tenido un primer encuentro algo... "Inadecuado", pero algo en mí me movía a querer seguir viéndola, tratando con ella... El querer estar a su lado por más tiempo.

Entonces, tras observarlo con una mirada algo divertida, me devolvió el móvil ya aclarado aquello, haciendo que me preguntara a mí mismo y quizás a ella también con mis ojos el cómo podríamos volver a vernos si no era de aquella forma. Como si me leyera la mente, la chica resolvió aquella duda con una opción de lo más inusual.


—Pero sabes, cuando quieras hablar conmigo susurra al viento para que me busque, y esté donde esté yo te escuchare y te encontraré


-¿Susurrar al viento...?-
Balbuceé, observando a Ochako visiblemente extrañado, pero aquella expresión fue evolucionando poco a poco a una mucho más alegre y risueña, finalmente satisfecha con la respuesta que dio la chica.

Me pareció una forma bastante insegura y curiosa de mantener el trato con ella, pero por alguna razón me pareció suficiente, como si realmente fuera posible aquello, y guardé con cierta energía el móvil en mi bolsillo del pantalón de nuevo. Tenía una forma de llamarla siempre que quisiera al fin y al cabo, podría volver a verla. Además, me puso aquella manera de contactarla esbozando con mayor intensidad su hermosa sonrisa, llegando a ponerme algo nervioso de la nada y que un rubor apareciese inconscientemente en mi rostro. "V-Vamos, Izuku... Tan sólo es... Una sonrisa, ¡no te pongas así! L-La vas a incomodar..."

Aunque en aquel momento me encontraba lleno de alegría e ilusión. ¿Por qué? El saber que podría volver a verla de nuevo era el causante de tanta dicha., ¿pero cómo era posible, si hacía cuestión de apenas una hora y pico que la había conocido? Y no de la mejor forma se podría decir... ¿Acaso era su rostro, que sabía en cada momento iluminar mi interior con su resplandor? ¿Por qué me parecía tan especial de todas formas? Y si no se trataba de aquello, ¿quizás de su cuerpo? No era alguien que se fijara en dichos detalles, aunque debía admitir que mostró tener ciertas curvas que... ¡A-Aquel no era el caso!

Quizás tan sólo se trataba de lo exótica que me parecía. Era alguien quien se autoproclamaba "malo", que aparentemente sabía que lo que hacía estaba mal, pero que continuaba con ello. ¿Por necesidad? ¿Mero placer? No importaba. Se trataba nada más y nada menos que del primer... "Villano" con el que me topaba que mi instinto clamaba por dejarlo ir. De no "detenerlo". De querer ser su amigo, ya que me encontraba tan agusto en su compañía... ¿Cómodo, junto a alguien que me acababa de robar...? ¡Hasta a mí me estaba sorprendiendo!

De la nada, Ochako cambió de porte. Ahora se mostraba de repente algo distante de nuevo, dejando de lado aquella bella sonrisa, sustituída por una mueca seria, quizás incluso preocupada. Apartó su mirada de la mía para dirigirla al suelo, evitándome, comenzando a hablar de nuevo, pero en aquel instante con un tono algo más arrastrado y... ¿Apagado...?


Izuku-kun. ¿Qué es lo que quieres de mí?

-... ¿Eh...?-
Balbuceé, visiblemente confundido por lo que acababa de preguntar Ochako.

—No te entiendo ¿Para qué? No somos amigos, ni nada que se le parezca…

-... ¿A-Amigos? Bueno... Tienes algo de razón pero...


Noté entonces cómo posaba sus manos en mi pecho, con mi colgante entre ellas como voto de confianza, por alguna razón desprendiendo una sensación algo amenazante... Ya que, si enlazaba aquella escena con la que viví hacía cuestión de un par de minutos, conmigo volando por los aires por el mero uso de su "poder"... Pero no iba a echarme atrás y dejar de lado todos mis esfuerzos por querer estar junto a ella. Mi lado más persistente ya había despertado hacía un rato, y no pensaba desaparecer así por las buenas.


¿Acaso olvidaste cómo nos conocimos? Recuerda lo que estaba haciendo. Y eso no es más que una pizca de lo que soy capaz porque no me conoces Izuku-kun, puedo dañarte ahora mismo si así me lo propusiera

Vociferó visiblemente enojada, lo más seguro conmigo, por mi incapacidad de comprenderla. Aquello me daba rabia, no quería que se sintiera de esa forma, quería entenderla pero sus palabras me confundían. Estaba claro, quiso robar mi posesión más valiosa, al menos en el ámbito emocional, y quizás por puro placer, ya que su valor en riquezas no era mucho... Pero aquel hecho, el de que fuera una ladrona... Me hizo percatarme de una dolorosa realidad.

"No debes de tener muchos a tu lado en los que apoyarte..."



-Vamos. Adelante, hazme daño- Le dije de forma cortante a Ochako-San, tomando sus muñecas y posicionando sus manos, una algo más arriba en mi torso, casi por la clavícula, y otra justo en mi frente -Vamos, de esta forma quizás hasta me dejes inconsciente si me mandas volar de la misma forma que antes.

Fue en ese instante cuando quise y tomé entre mis manos la que se encontraba posada en mi torso de Ochako. De esta forma quise transmitirle la confianza que mi instinto tenía en ella. Era como si mi Yo interior tuviera la certeza de que todo lo que hacía la chica, todo estaba forzado. Notaba en su forma de hablar, de actuar y demás ser movidos por una contraposición de deseos. Algo la obligaba a rechazarme (quizás su sentido común, al no querer tener mucho contacto con las víctimas a las que robara...); A lo otro, aunque fuera mínimamente, le agradaba quizás la idea de poder contar conmigo al lado de la chica...

-... Q-Quiero conocerte más aún, Ochako-San. Puede que suene algo raro... Pero quiero ser tu amigo. Por muy diferentes que seamos... ¡Quiero volver a verte!- Exclamé, visiblemente ruborizado pero soltando todo con la mayor sinceridad que podía. Mi corazón latía a mil por hora por la cierta vergüenza que estaba pasando y el tacto que la chica hacía en mi pecho y frente con sus manos. Puede que pudieran hacerme mandar a volar... Pero aún así, la calidez que transmitían era mágica. La mano de Ochako que sujetaba el colgante se trataba de la del torso, yo rezando porque ésta no notara el pulso descontrolado.

"A-Aunque es tan obvio, que lo raro sería que pasara desapercibido..."


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Tema Privado Re: ¿"Por qué", te preguntarás? ¡Porque ya estoy aquí! [Priv. Ochako~]

Mensaje por Ochako Uraraka el Jue Mayo 25, 2017 4:28 am

“No me esperaba esa reacción” Esperaba que huyera, que se asustará, que le atacará, pero él, él no lo hizo y eso le descolocó. Era todo lo contrario. Con notoria molestia en su rostro le enfrentó y con sus acciones le desafió. Le estaba dando la chance de que ella hiciera su movimiento.
Le estaba dando la oportunidad de lastimarle.

Su manos temblaron al verlas en esa posición. Un toque era lo que necesitaba para poder elevarle por lo aires y con fuerza azotarle contra el muro que este más cercano. Eso necesitaba y lo había conseguido. Ambas manos estaban en perfecto contacto con el cuerpo ajeno, dejando que el calor corporal del contrario fuera percibido por sus palmas. Se asustó. Sus ojos se abrieron de sobremanera ante sus palabras y quiso huir de allí, quitar sus manos de él y tenerlas lo más lejos posible pero no fue capaz. Ochako permaneció allí estática sin mirarle, mordiendo su labio inferior notoriamente frustrada al no saber que elección tomar en ese instante.

“Hazlo” No…

“No puedo dañarte” Repetía varias veces en silencio. La joven buscaba excusas que justificaran esa debilidad que estaba teniendo con él como la falta de energía que tenía en esos momentos o que podía marearse y perder el conocimiento otra vez. Ninguna cierta, era ella quien dudaba en esos momentos ¿Por qué lo hacía? Lo había hecho con muchos pero él, era tan distinto, no quería dañarlo como a los demás.
Era especial, quería cuidarle de ella.
No había ni una brisa, el viento se hallaba ausente ante la espera de un desenlace.

Al sentir las manos contrarias sobre una de sus manos no pudo evitar sorprenderse ante el gesto, quiso retroceder asustada como medida de precaución para no siguiera confundiéndola, pero las palabras que salieron de sus labios cambiaron todos sus planes. Hizo que su corazón diera un vuelco, que los colores se le subieran a la cara, que el ámbar de su mirada fuera en busca de la suya notablemente desconcertada, pero por sobre todo le hizo darse cuenta del algo, había tomado una decisión...

-... Q-Quiero conocerte más aún, Ochako-San. Puede que suene algo raro... Pero quiero ser tu amigo. Por muy diferentes que seamos... ¡Quiero volver a verte!


No quería separarse de él.

Podía sentir su corazón palpitándole en la mano, transmitiéndole esa sensación a ella e imitando su velocidad. Por inercia sus manos se alejan de él temiendo que palpitar de su corazón aumente más y más hasta ahogarle. Retrocede dispuesta a alejarse de todo pero un paso en falso le hace caer al suelo sentada impidiendo su escape.

Eleva la mirada la mirada encontrándose de nuevo con la de él, con su preocupación, con su compañía “Ah… Es imposible escapar de ti” La imagen de su persona con el cielo tras suyo es lo último que ve antes de que Ochako cierre los ojos como signo de derrota. Dejará escapar todas las palabras que su mente ha estado reteniendo, sin pensar más, simplemente dejará las cosas fluir.

Y se deja llevar.

—T-tu corazón late muy fuerte… igual que el míoLa mano que sostiene su colgante va a su pecho para sentir el pulso de este cuando lo dice, habla alto y con total sinceridad en su voz. Su mano libre va en su dirección pidiendo la contraria como si necesitara ayuda para ponerse de pie, pero no, en vez de eso tira de él para que ambos queden a la misma altura. Sus ojos se encuentran de cerca, apreciándose en detalle, tal como las veces anteriores.

—Mis ojos buscan los tuyos, a pesar de que me pongan nerviosa... De que me confundan —Le avergüenzan sus palabras, sabe al sentir como sus pómulos se tiñen y queman, pero no se detendrá hasta soltarlo todo.

Sus brazos le rodean por el cuello, entre éste y su clavícula su rostro se esconde. Murmura contra la piel del otro—Tu aroma me calma y tu contacto me llena de una calidez agradable... Eres todo un enigma para mí….—ríe ante su comentario y sigue sin separarse de él, no es capaz de sostenerle la mirada ante la exposición de sus sentimientos, su cara es un poema en esos momentos

— Somos diferentes, pensamos distinto no debería relacionarme contigo, eres extraño, un completo idiota por buscar mi compañía… Y-yo no soy la mejor persona del mundo, ni lo seré, tal vez pueda dañarte a futuro, hacer que me odies pero ahora…

Yo te dejaré entrar, porque quiero conocerte, quiero ver lo especial en ti, quiero entender porque provocas esto en mi persona. Quiero que me entiendas y que yo te entienda… Yo quiero estar para ti y que su estés ahí para mí, siempre.
—Izuku-kun… Yo si quiero ser tu amiga…



Uraraka -habla- mucho, "piensa" poco y actúa muy, muy mal(?
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Tema Privado Re: ¿"Por qué", te preguntarás? ¡Porque ya estoy aquí! [Priv. Ochako~]

Mensaje por Midoriya Izuku el Jue Mayo 25, 2017 3:35 pm

Mi corazón estaba alocado. Sentía un temblor indeciso proveniente de las manos de Ochako, las cuales yo mismo situé en posición para que me mandara volando lejos si así quisiera la chica. Pero se veía indecisa, pero no una indecisión malévola en el estilo "¿Será correcta esta forma de mandarlo por los aires? ¿Quizás deba cambiar de lugares para alejarlo aún más?". No, aquella duda era diferente. ¿Quizás se estuviese planteando realmente si era buena idea aquello? El mismo viento se detuvo por completo en aquel instante, como si estuviese expectante a lo que fuera a ocurrir que rompiera el silencio que se formó entre nosotros en ese momento. No sabía si el temblor de las manos de la chica era a causa de ésta misma o de los latidos desenfrenados de mi corazón, los cuales eran tan notorios que tenían ese efecto... Ochako-San se veía indecisa, dudosa ante lo que quería hacer, aparentemente en medio de una pelea interna.

Cuando mis manos tomaron la de Ochako, la que se encontraba posada en mi torso, la chica pareció enrojecer. Claro, yo también me encontraba igual de ruborizado, pero el ver tal faceta suya, por alguna razón, sabía enternecerme sin igual. Observé algo confuso lo nerviosa que se puso ante tal contacto, tratando de mantener mi mirada a duras penas por la aparente vergüenza. Sin embargo, sus ojos ya me habían encandilado y lo que salía de mi boca eran mis verdaderos pensamientos y sentimientos en forma de palabras.

"[...] ¡Quiero volver a verte!"

Nada más decir aquellas simples palabras, la chica comenzó a alejarse unos pasos de mí, dándolos de espaldas y de forma algo torpe y confusa, concluyendo en un tropiezo de forma que se quedó frente a mí ahí mismo, sentada, a unos pocos pasos de distancia y con nuestras miradas perdidas en la del contrario. Titubeé un momento al querer ir a ayudarla a levantarse, pero su voz me interrumpió. Para comenzar a hablar, noté cómo tomaba aire y cerraba los ojos tras lanzarme una rápida mirada, como si se estuviese "mentalizando" para lo que epensaba decir. Para entonces, su voz era a lo que más atención le presté en ese instante.


T-tu corazón late muy fuerte… igual que el mío


"¿E-Eh? ¿S-Sientes lo mismo? ¡¡Q-Qué bien...!! ¿¿P-Por qué me alegro?? Es una sensación de lo más incómoda y embarazosa, pero...". Mi mente se volvió loca, se llenó de preguntas y dudas tontas. Incluso mi rubor en el momento que escuché a la chica decir tales palabras aumentó en intensidad, llegando a su tonalidad más fuerte y a quemarme las mejillas. Mi corazón pareció descubrir sus nuevos límites en lo que a pulso se refería, descontrolándose en ese instante. Aquella simple pero de lo más significativa frase que dijo Ochako fue suficiente para desencadenar un montón de sensaciones, tanto en mi interior como en el exterior, a la vez.

Observé cómo al decir aquello se aferraba a mi colgante con la mano que lo sostenía, dirigiéndolo a su pecho, mientras que extendía la otra libre en mi dirección, pidiendo aparentemente ayuda para levantarse. Tratando de mantener mínimamente la compostura, di unos pasos hasta acercarme a la chica, seguramente el doble de torpes que ésta dio antes, para tomarla con delicadeza de la mano y ayudarla a incorporarse, ya que de alguna manera seguía pareciéndome de porcelana de lo suave que era el tacto de su piel.

-P-Pienso lo mismo, Ochak-- - Quise decir a la par que tomaba su mano libre con mi mano derecha, siendo bruscamente interrumpido por el tirón que dio en ese instante la chica, el cual pareció verse ayudado por el regreso del viento en la escena, aparentemente apoyando a Ochako-San en su intento de hacerme caer, consiguiéndolo de forma que me encontré en un abrir y cerrar de ojos a su altura y tan cerca de ella que casi se asemejaba a la situación embarazosa que vivimos hacía nada, con aquel torpe tropiezo de ambos. Nuestros ojos se volvieron a encontrar a una cercanía la cual no me molestaba en absoluto. Al contrario, me sentía más cómodo de aquella forma, pudiendo admirar mejor la compleja belleza de aquel par de orbes color ámbar — Mis ojos buscan los tuyos, a pesar de que me pongan nerviosa... De que me confundan Dijo en ese instante, mientras ambos nos perdíamos en los ojos del contrario. Era como si Ochako me estuviese leyendo el pensamiento, estuviese viendo a través de mí y recitando lo que veía con aquellas palabras. Realmente sentía lo mismo que ella decía, al pie de la letra. El contacto con aquel par de ojos ámbar era de lo más confuso, ya que me avergonzaban e incluso intimidaban, pero no quería separar los míos de ellos. Como si un sentimiento masoquista me invadiese, queriendo sentir aquella embarazosa sensación por todo el tiempo que pudiera -A-A mí también... También me pasa lo mismo, Ochako-San... Mis ojos siempre se pierden en los tuyos cada vez que los miro de reojo... Son...- "Hermosos" quise decir entonces, pero su mirada volvió a hipnotizarme. Sus aparentes nervios y vergüenza no hacían más que abrir ante mí una faceta de la chica la cual no tuve oportunidad de apreciar apenas, la cual me parecía de lo más linda y adictiva...

Mientras me encontraba sumergido en las profundidades de su mirada, la chica cortó mi trance al aferrarse en ese momento a mi cuello, ocultando su enrojecido rostro en él, notando la calidez y suavidad de su tacto, su respiración acariciando mi nuca... Fue entonces cuando pareció decir algo sobre mi "aroma" y el cómo se sentía el tacto con mi piel, pero me encontraba demasiado absorto en disfrutar de aquel instante, demasiado subido en mi nube como para enterarme muy bien, por lo que volví al mundo real para entonces escuchar aquellas palabras que tanto resonaron en mi mente ...Eres todo un enigma para mí….



"Si tu supieras la de dudas que me traes a mi mente, Ochako-San... Quisiera resolverlas todas, pero no hay forma de hacerlo todo hoy, ni creo que en unos pocos días... Necesitaría abusar de tu tiempo, pero t-temo que no quieras..."


Somos diferentes, pensamos distinto no debería relacionarme contigo, eres extraño, un completo idiota por buscar mi compañía… Y-yo no soy la mejor persona del mundo, ni lo seré, tal vez pueda dañarte a futuro, hacer que me odies pero ahora…

-Ser diferentes no tiene que ser un motivo para evitarnos, y me pareces una buena persona en el fondo... ¡A-Además, tu también me pareces extr--!

Izuku-kun... Yo sí quiero ser tu amiga...

-¡¡...!!- Guardé en ese instante silencio, como si lo que acabara de escuchar me hiciera dudar si fue una creación de mi imaginación o si realmente la chica dijo aquello con sus propias palabras. Me encontraba ya de por sí ruborizado por todo lo que estaba ocurriendo, todo lo que ella estaba diciendo en ese momento... Pero aquello fue culminante. Me dejó sin palabras. Pasé unos segundos a la espera de que aquel nudo en la garganta que se acababa de formar en ella desapareciese, dejando salir las pocas palabras que hubiesen llegado a ser articuladas en ese instante -... Me alegro... ¡Me alegro tanto...!- Mi tono de voz iba adoptando cada vez mayor intensidad y emoción, las palabras cobraban más fluidez hasta el punto que una sucedía a la otra sin apenas descanso -O-Ochako-San... No te defraudaré. Quiero estar tanto tiempo a tu lado... ¡E-Es como si tu presencia fuese adictiva, tu voz una melodía que no me cansara de escuchar, tu piel tan suave como la porcelana...!- Enumeraba mientras me aferraba aquella vez yo aún más a la chica, estrechándola entre mis brazos a la vez que ella hacía lo mismo conmigo. Me di cuenta en ese instante de todas las cosas embarazosas que acababa de decir, tratando de ocultar entonces mi vergüenza, retener la timidez lo máximo que podía, mientras por instinto acariciaba la parte de atrás del cabello de Ochako para tranquilizarme, lo cual tuvo el efecto contrario al percatarme de ello también.

O-Ochako-San! ¡Lo siento, no quería incomodarte al acariciar el cab--!- Quise dirigirme a la chica, apartándome un poco, dejándole algo de espacio entre mis brazos para mirarle a los ojos, para entonces notar un roce pícaro en la punta de mi nariz. Era la otra punta de la de Ochako-San, cuyos rostros teníamos tan cerca de nuevo que me recordó fugazmente a aquella escena que vivimos anteriormente, justo antes de mandarme a volar... Casi nos habríamos... -... Realmente eres linda, Ochako...- Solté inconscientemente, mientras mis ojos jugaban con los del contrario, nuestras respiraciones volvían a chocarse... Notaba mis mejillas arder, pero no quería que dejaran de hacerlo, ya que aquello querría decir que dejaría de sentirme de tal forma, de estar junto a Ochako así de cerca... -Y-Yo... No soy capaz de comprenderlo... Pero me llamas tanto la atención...- Decía casi en susurros, aguardando la poca distancia que separaba nuestros rostros por respeto, pero con deseos tan fuertes de sentir su tacto, de quizás llevar hasta el final la escena que vivimos antes y que se vió bruscamente interrumpida, que cedía poco a poco, dejándome llevar...


-Ustedes, tortolitos- Nos asaltó en aquel entonces una voz algo autoritaria y madura, grave, y notoriamente impaciente -Será mejor que se levanten de una vez, no tenemos todo el día.

-... ¿Eh?- Balbuceé, alzando en aquel instante la mirada para toparme con la imagen de un policía con su uniforme de servicio y todo, cruzado de brazos mientras que su aparente compañero aguardaba unos pasos más alejado de nosotros -¡¡O-Oficial!!- Solté entonces, mientras ayudaba algo avergonzado y visiblemente rojo a Ochako a reincorporarse, encontrándonos en un momento ambos de pie uno al lado del otro, sin soltarnos aún la mano con la que nos ayudábamos a no caer de nuevo en el intento aun tras ya encontrarnos sobre nuestras piernas y ya estabilizados -¡A-Agente, juro que no hicimos nada malo! ¡Ademas! ¡¿No le da vergüenza inculpar por las apariencias?! ¡¡Aquí nadie hizo nada!!- Comencé a exclamar con la certeza de que aquel sujeto sospechaba de la condición de Ochako de ladrona, defendiéndola como podía, incluso dispuesto a armar una pelea con la policía con tal de permitirle escapar... ¿Yo, hacerle frente a la Justicia en persona por aquella chica...? Realmente sabía liarme, sabía cambiar mi forma de ser... Pero todo iba movido por su bien. No dudaría en arriesgar mi vida para...

-¿Pero qué dices, renacuajo? ¡¡Tan sólo no hagan esas cosas de enamorados en público, por dios, miren el espectáculo que han formado!!- Vociferó visiblemente enojado y falto de paciencia, mientras que con ambos de sus brazos nos mostraba a nuestro alrededor la lluvia de transeúntes que circulaban por las vías de las colinas observando la escena, algunos curiosos, otros enternecidos, otros con envidia, otros, siendo niños, confusos...


Música para el trágico momento (???) Casi obligatoria (?:


-¡¡¿EEEEEH?!!

Grité entonces visiblemente confuso y sorprendido por la de gente que acababa de aparecer ante mis ojos de la nada. Hacía unos segundos no había literamente nadie, y ahora de pronto la vía por completo se encontraba llena de familias, amigos y parejas transitándola, algunos riéndose de la escena que formamos Ochako-San y yo, otros visiblemente con envidia, un montón de chicas chillando de forma aguda a lo lejos y riéndose de forma pícara mientras murmuraban cosas entre sí, todos con sus miradas puestas sobre nosotros. Quizás todo aquel gentío apareció en la escena mientras me encontraba absorto en los ojos de la chica, quizás ésta hubiese ignorado tal hecho al esconder su rostro en mi cuello... Pero lo que me desconcertaba era el no haber escuchado siquiera una pizca de los sonidos usuales de los pasos de transeúntes, ni las pequeñas risas que proferían al vernos... Quizás realmente me encontraba tan encandilado por la ternura del momento que todos mis sentidos se encontraban dedicados a Ochako...

-¡¿D-De dónde ha salido tanta gente?!- Alcé el tono de voz visiblemente sorprendido, aferrando con más fuerza la mano de la chica a mi lado, soltándola como si me acabara de dar un susto al darme cuenta de ello y pidiendo disculpas por si resultó aquel gesto incómodo, inclinándome en señal de respeto. Me volteé de nuevo al oficial, el cual se mostraba aún enojado, sin tener cara de querer hacer nuevos amigos ni de disponer de todo el tiempo del mundo, inclinándome aquella vez hacia éste lo máximo que pude, en señal de arrepentimiento -¡L-Lo siento mucho, oficial! ¡N-No volverá a ocurrir! ¡S-Será mejor que nos vayamos! ¿¿Verdad, mi amor??- Giré mi rostro hacia ella entonces, aún encorvado, mientras le guiñaba discretamente el ojo.

"No creo que sea muy cómodo el estar a un par de pasos de un policía cuando vas cargada con el botín del día dentro de tu sudadera, ¿¿no es así??"
, quería transmitirle con aquella mirada cómplice que le dirigí en ese instante, para entonces volver a tomarla de la mano y hacer inconscientemente y de forma ridícula un saludo militar al oficial, llevándome la mano libre extendida por completo hasta mi frente, apoyándola en ella en perpendicular -¡S-Sentimos daros problemas, nos marcharemos a otro lugar en ese caso!

Al decir aquello con un tono de lo más cordial y servicial, comencé a correr en dirección contraria a la que se encontraban los agentes, dándoles la espalda a aquel sujeto malhumorado y a su compañero, el cual en toda la escena su sonrisa paciente y enternecida no se borraba de su rostro. "¡¡No me lo puedo creer!! ¡E-Estoy huyendo de la policía! ¡P-Pero qué cosas hago, debería dejar de lado esta vida de peligro~~!", pensé, lleno de emoción por alguna razón, mientras corría aferrado aún a la 
mano de Ochako. Aunque la realidad fuera que los policías se habían dado la vuelta y seguido con su patrulla nada más vernos desaparecer de la escena.



Unas vías de distancia, aún en las colinas...



-Buff, phew...- Respiraba de forma rítmica y con pesadez, recobrando el aliento sentado en un banco a los bordes de la vía en la que nos encontrábamos, al lado de Ochako-san, la cual parecía verse en el mismo estado exhausto que el mío. El viento volvió a danzar con normalidad, justo como se encontraba haciendo al principio de aquella tarde, antes de que todo aquel encuentro con aquella chica, tan emocionante y curioso como poco, tuviese lugar... Mi mano seguía aún sobre la suya, apresándola entre mis dedos, reculando y apartándola al darme cuenta de ello, mientras una sonrisa torpe y tímida se asomaba por mi rostro, el cual se podía permitir mostrar un leve rubor aun con todo el cansancio que llevaba encima -P-Parece que los hemos... "despistado"...- Traté de bromear en ese instante, mientras una pequeña risa nerviosa se dejaba escuchar proveniente de mí.

El atardecer ya había comenzado. Nuestras sombras se proyectaban sobre el suelo anaranjado por la luz solar de forma que parecían medir unos 3 metros, los bellos pétalos de los árboles sobre nuestras cabezas danzaban frente a nuestros rostros, posándose en ocasiones sobre nuestro cabello o incluso en ese instante, en mi nariz, obligándome a quitarla de encima algo avergonzado. La brisa sacudía nuestros cabellos y ropajes, con la vía, finalmente y seguro de ello por esa vez, desierta, a solas ambos...

"Al fin, un momento de tranquilidad con Ochako-San..."


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Tema Privado Re: ¿"Por qué", te preguntarás? ¡Porque ya estoy aquí! [Priv. Ochako~]

Mensaje por Ochako Uraraka el Vie Jun 02, 2017 7:28 pm

Por fin había liberado todo. Es como si se hubiese quitado un peso de encima con todas esas palabras. Cierra los ojos relajada, se aferra más hacia él y disfruta del momento, de su voz, de su tacto. Cuando sus ojos se encontraron y sus narices se tocaron, su rostro se acercó al suyo por instinto buscando aquella unión que antes había impedido. En especial cuando escuchaba su nombre salir de sus labios de esa manera o como sus ojos le hipnotizaban. En definitiva lo iba intentar, que fuera lo que Dios quisiera.

Pero al parecer Dios no quería.

Una voz ajena le interrumpió, haciendo que con tan sólo escucharla pusiera los pies en la tierra de golpe. Sus ojos castaños se abrieron como platos y su piel perdió todo rastro de color, incluyendo el rubor natural de la joven al ver de quien se trataba. “¡La ley!” Tuvo que necesitar ayuda para ponerse de pie puesto que aún no asimilaba la situación en la que se encontraba. No tenía por qué temer si no tenía la apariencia de haber hecho algo malo, en momentos así agradecía tener esa cara tan inocente. Con ese pensamiento intento relajarse, uno que duro escasos segundos debido a las palabra que escaparon de Izuku. “Serás…” Al escucharlo le daban ganas de golpearse la cara con su palma y de paso golpearle a él por delatarse solo.

“Plan de escape ¡Ahora!” Su mente a toda velocidad busco un plan para salir ilesa de ahí. No era del todo fiable pero era lo único que se le ocurría con la presión del momento. Iba a tocarle y mandarle lejos de ahí y con la distracción del suceso huiría. No estaba segura si le quedaba fuerzas para usarlo una vez más o si podría lograrlo sin vomitar en el proceso, pero no perdía nada con intentarlo. Dio un paso en su dirección con el rostro decidido, más no alcanzó a dar otro. No esperaba que el oficial dijera eso.

“¡¿Qué?!” Fue lo único que pensó al escucharlo. ¿Cosa de enamorados? ¿Qué era eso? No comprendía porque se refería de esa manera, y tampoco se tomó el tiempo de analizar el significado de estas. En especial cuando se hallaba rodeada de tanta gente. No logró entender porque les miraban de esa manera, no estaba haciendo uso de sus habilidades como para llamar la atención así. No lo asimiló bien y creyó que se burlaban de ambos. Su ceño se frunció mientras observaba a esas personas con fastidio a esas personas, iba a alejarles enviando una onda expansiva en su dirección. Si querían algo de que reírse, de que hablar, se los daría, a ver que como reaccionaban.

No lo admitiría, pero parte de la bronca que tenía era por ser los causantes de haber roto ese momento con Izuku, cuando por fin había abierto sus sentimientos con alguien más… No, iba a darles su merecido. Pero nuevamente es interrumpida, la voz de Izuku detiene sus pasos y sus acciones en busca de venganza.

—¿Me hablas a mí?— alza una ceja notoriamente confundida apuntándose a sí misma luego de mirar hacia atrás para ver si se refería a otra persona, está molesta por haber sido interrumpida de nuevo, se nota en su tono de voz. Le cuesta captar el mensaje de Izuku y cuando lo hace la mano que está dentro de su bolsillo se aferra a su botín. Responde torpemente con una sonrisa fingida—Ah sí c-cierto cariño—A veces en momentos así las clases de actuación le hacían falta.

Toma de su mano y empieza a lejos de ellos. A duras penas le sigue el paso por no decir que fue arrastrada por él todo el trayecto. Su cara se enrojece y le arde, Ochako no sabe si es por la carrera que está haciendo, porque el aire se le va de los pulmones o por tomar su mano todo el momento.
Le cuesta recuperar el aliento, tiene que apoyarse en la pared cercana para no desfallecer, la energía se le acabo hace varios minutos atrás. Ya no tiene fuerzas, está al límite tanto de hambre como de cansancio. Pero se niega a caer con tan solo pasar un momento más a su lado.

—Tienes razón…cariño—
responde de manera burlona usando el mismo apodo que había utilizado contra él anteriormente. Una risa se le escapa al verle y no puede evitar recordar cómo se había puesto ante la ley, eso que ni les habían pillado en algo malo—Sabes Izuku-kun, no era necesario que te pusieras tan nervioso… De todas maneras tenía un plan de contingencia… Mandar a volar a todos—Le comenta enseñado ambas palmas a la vez que una sonrisa se forma en sus labios. Totalmente convencida de que ese plan hubiese resultado, incluso si como consecuencia ella hubiese quedado inconsciente en el suelo, porque no estaba sola con él a su lado.  

Toma de su mano buscando recobrar el contacto que él había roto— Definitivamente nunca podrías hacer de los malos Izuku-kun… eres como un héroe—Eso ultimo lo dice a la vez que la mano libre quita con delicadeza los pétalos de sakura del cabello de Izuku, con tal suavidad como si de una caricia se tratara. Le sonríe inocente y termina por quitar su palma que a gusto se había posado en su mejilla. La brisa le susurra miles de cosas que hiciera, pero con ninguna se atrevió.

Prefiere disfrutar en silencio de su compañía, dejando que el tiempo pase…

—Ahhh ya es tarde—Le comenta aun con sus ojos enfocados en el cielo, estirando su cuerpo como si quisiera alcanzarlo con sus dedos. Vuelve a observarle y por uno momento se siente cautivada por sus ojos, por la intensidad con que estos le observan—Debería irme ya—Termina por revelarle con cierto pesar en su voz. Enfoca en otro punto su vista, tal vez en su vestimenta o en sus propios pies, no quiere que vea a través de ella cuando no quiere dejarle.
El llamado de su estómago le recuerda porque debe de irse. No ha comido nada desde ya varias horas, ha utilizado su habilidad en varias ocasiones durante el día, incluso llego a perder el conocimiento por eso. Le sorprende la fuerza de voluntad que ha tenido para no caer nuevamente, pero no debe de abusar, tiene que respetar los límites de su cuerpo. Sus manos se posan en su vientre buscando calmarle un poco.

—No quiero separarme de ti pero el hambre llama—lanza a modo de broma—Necesito recuperar energías, ¿no querrás verme tirada en el suelo de nuevo o sí? He ocupado mucho mi habilidad, es curioso que todavía este bien, tal vez estar contigo me ha dado fuerzas—Suelta con total sinceridad recordando cuando fue llevada en su espalda y la paz que le trajo aquello.

Sus ojos buscan los suyos tratando de guardar en su memoria cada detalle de estos. Y sus brazos le encierran tratando de impregnarse de su calor y de su aroma—Lo haces difícil Izuku—Porque es él de quien se trata y si fuera por ella se quedaría la vida entera.
.



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Tema Privado Re: ¿"Por qué", te preguntarás? ¡Porque ya estoy aquí! [Priv. Ochako~]

Mensaje por Midoriya Izuku el Sáb Jun 03, 2017 4:55 pm

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Las flores de cerezo caían a nuestro alrededor, la leve brisa del viento danzaba por nuestros cabellos y ropajes, y notaba en el instante en el que apartaba mi mano de la de Ochako cómo ésta volvía a entrelazarla en la suya, mientras respondía de aquella forma tan burlona y pícara, haciendo que me avergonzara levemente por aquella fusión de gestos, pero también esbozando una sonrisa satisfecha y embelesada. Me agradaban las cercanías que de pronto estaba tomando aquella chica... Quería que lo hiciera, mi coraje no me permitía tomarlas por mí mismo sin saber a ciencia cierta que ella estaba de acuerdo con ello... Pero fue como una especie de "luz verde" todo lo que estaba haciendo, enterneciéndome más y más con cada palabra que pronunciaba Ochako. Me sorprendió realmente el "plan de contingencia" que había ideado la chica en el momento en el que nos interrumpió aquel policía... "¿R-Realmente pensaba llevar a cabo esa estrategia...?", pensé en el momento cuando la vi señalar ambas palmas mientras comentaba aquello, cuyo pensamiento desapareció de mi mente a la vez que aquella mueca confusa en mi rostro al sentir la calidez de la mano de la chica de nuevo reinar en la mía.



—Definitivamente nunca podrías hacer de los malos Izuku-kuneres como un héroe


-Es... Es la primera vez que alguien me dice eso...- Balbuceé algo inexpresivo por la impresión que me dio escuchar aquello de la nada. Era como si mis esfuerzos por fin hubiesen dado sus frutos, al fin alguien me trataba como un héroe como tal, y no como un niño jugando a ser uno... En ese instante aferré con más fuerza la mano que se encontraba enlazada a la de Ochako, como si quisiera transmitirle de dicha forma lo que significaban esas palabras para mí. Disfrutaba de las caricias que daba en mi propio pelo mientras decía aquello, cambiando la expresión poco a poco a una más... ¿Agradecida? Agradecido por la dicha que me hacía sentir aquella chica... En cuestión de horas me encontraba embelesado por ella, encandilado por la belleza de sus ojos, la suavidad y dulzura de su voz, la calidez de su piel al hacer contacto con la mía... Era terrorífico, como si me hubiese hechizado. Pero debía admitir que me alegraba que lo estuviera en verdad.


Tras un rato disfrutando de la simple compañía del contrario, escuché hablar a Ochako mientras se estiraba de forma que parecía querer tocar el ya anaranjado cielo bajo el que nos encontrábamos, sin llegar a entender bien las palabras que llegó a pronunciar en ese instante por lo hipnotizado que me encontraba por su contacto y por sus ojos color ámbar... Pero las siguientes palabras que diría las escucharía de una forma tan clara que incluso era doloroso.



Debería irme ya


-¿Y-Ya...? Vaya... Sí que pasó rápido el tiempo...- Dije algo estupefacto al escuchar aquello, observando cómo el cielo comenzaba poco a poco a oscurecerse, dejando atrás esa tonalidad naranja para dar paso a un vacío oscuro. Las farolas que se encontraban en los bordes de las vías comenzaron a entrar en uso, encendiéndose y aumentando la intensidad de la blanquecina luz que desprendían poco a poco. Noté cómo al escuchar aquellas palabras, mi interior comenzaba a sentirse... "Hueco", vacío... Buscaba su mirada con cierta súplica, como si quisiera una última oportunidad para poder memorizar la complejidad de aquellos ojos tan hipnóticos y poder disfrutar de su belleza mentalmente al recordarlos... Pero sabía que no sería capaz, jamás podría replicar en mis pensamientos su brillo.


Escuchaba con cierto pésame lo que decía a continuación, aclarándome que se encontraba algo débil y hambrienta... "Es normal... B-Busca alimentarse, por Dios... Aunque no quiera dejarla ir, debe descansar". Trataba de convencerme a mí mismo, de evitar que mi cuerpo cobrara vida por sí mismo y se aferrara a ella, sin querer alejarse de su ser... En cuestión de horas había desarrollado unas cercanías increíbles hacia la chica, un cariño dirigido hacia su persona inigualable.





Un deseo de estar a su lado, irrefrenable.




Pensé entonces en dejarme llevar, en permitir a mi cuerpo tomar las riendas de mis acciones y aferrarme a ella, por incómodo o indebido que llegase a ser aquello... Pero no tuve que decidir qué opción era la mejor en aquel instante, si dejarla ir o rogarle por estar más tiempo a su lado. Ya que ella misma interrumpió, para variar, mis pensamientos sin previo aviso. Me tomó entre sus cálidos y sedosos brazos. Se aferró ella misma a mí, hizo lo que pensaba hacer de antes yo pero no me atrevía a ello... Tuvo más valor, y en ese momento no podía estar más feliz de ello.




Lo haces difícil Izuku


-Yo... Yo tampoco quiero que te marches, Ochako...- Decía con un tono de voz embelesado entre sus brazos, correspondiendo aquel abrazo como era debido -No quiero que te marches aún... Quisiera pasar más tiempo a tu lado... Pero si has de marcharte...- Situé mi ruborizado rostro frente al suyo en ese instante, haciendo una leve pausa en lo que decía para volver a mirar más de cerca aquel par de orbes ámbar que se situaban en él, acariciar con el dorso de mi mano derecha la mejilla de la chica mientras que la otra se posaba en su nuca con suavidad. Me encontraba de lo más rojo, mis propias mejillas ardían y mi corazón latía a mil por hora en ese momento, pero no podía dejar que mis nervios me vencieran.


Si quería despedirme de Ochako como quería, debía de sacar coraje...





Para dar aquel paso que tanto me planteé en tantas ocasiones




Un pequeño acercamiento sirvió para que nuestros labios volvieran a rozarse, pero en aquel instante no estaba dispuesto a que nada nos interrumpiera. Finalmente nos encontrábamos a solas, con la noche cayendo lentamente sobre nosotros, pero al fin a solas... Algo que buscaba desde hacía ya un buen rato. Nos quedamos un momento parados en dicha posición, como si dudáramos de seguir, o más bien nos hubiésemos vuelto a perder en la mirada del otro. Pero no dejaría que nada más nos volviera a cortar aquel momento... Mi mente clamaba por descubrir cómo podrían sentirse sus propios labios... Como si no hubiese tenido suficiente, comencé a adelantar poco a poco la cabeza hacia la chica, forzando por mí mismo pero con la mayor delicadeza y suavidad un beso entre ambos.


Fue breve, pero increible. Calmado pero a la vez intenso. Suave a la par que tierno. Como si aquello se tratara de una forma de transferirse la calidez el uno al otro, mi interior comenzaba a arder, a volverse loco por aquel simple pero hermoso beso. Entrelazamos nuestros labios con dulzura, yo embelesado por la belleza natural de Ochako... Hacía un poco de presión, de forma muy leve pero presente aún así, con la mano que tenía posada en su nuca, mientras que la otra que acarició la mejilla de la chica se encontraba posada en su hombro izquierdo. Tras jugar brevemente con nuestros labios de forma pausada pero a su vez dulce, separamos de nuevo nuestros rostros un poco, para entonces intercambiar miradas de nuevo. Mi corazón estaba desbocado, mi rostro entero parecía arder en lava... Pero todo lo que estaba sintiendo no era para nada incómodo, al contrario.



Ojalá ese ardor no se alejara de mí, en ningún momento.


-... Siento hacerlo tan difícil... Ochako... Ya es tarde pero... Quiero ser tan egoísta disfrutando de tu compañía... No importa, Ochako-San. Volveré a llamarte, y pronto. Tan sólo estate atenta al viento... ¡Porque será a él a quien acudiré cuando quiera volver a verte!


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Tema Privado Re: ¿"Por qué", te preguntarás? ¡Porque ya estoy aquí! [Priv. Ochako~]

Mensaje por Ochako Uraraka el Mar Jun 06, 2017 4:00 am

“El tiempo es efímero… en especial cuando se trata de alguien como tú…”

Ochako estaba tan ensimismada en sus pensamientos, disfrutando de ese último abrazo que no se percató del momento en que el rostro de Izuku se acercó al suyo, sus ojos le habían atrapado haciendo que se perdiera en ellos sin darse cuenta de la situación en la que estaban. Tan cerca. Se sobresaltó al sentir su tacto y como consecuencia sus mejillas se encendieron, tal como las luces que le iluminaban a ambos.

Quiso decir algo, de verdad quería que las palabras le salieran y acabaran con ese ambiente que alborotaba su corazón y hacía un caos de su mente. De verdad lo tenía pensado, pero no hubo chance.
En especial cuando sus labios se tocaron.

Con los ojos aun abiertos de  la impresión y con el labio inferior temblándole por la sorpresa se produjo el roce entre ambos. Ochako se demoró en reaccionar, culpable era la duda que le inundaba de que si debía seguir, de que si luego de hacerlo no se arrepentiría por ello y la más importante ¿Cambiaría algo en ella con esto? Toda duda, todo temor, todo lo que pasara después se esfumo al momento en que sus miradas conectaron. Eran esos verdosos ojos que podían hacer que todo desapareciera al momento de verse reflejada en ellos, eran los únicos capaces de otorgarle esa seguridad para lanzarse a lo que fuera sin miedo. Porque al verlos, se percataba que todo rastro de soledad se desvanecía ¿Por qué? Te preguntarás, por el simple hecho de que él estaba allí.

Le correspondió. Notándose su timidez al inicio que poco a poco fue desapareciendo mientras se dejaba llevar, mientras sus ojos se cerraban deslumbrados por todo el torrente de emociones que experimentaba. Sus brazos se enrollaron  en su cuello como si desease que ese momento nada lo frenara. Un beso inocente pero profundo, cargado de inefables sentimientos.

Se separó con lentitud. Al abrir los ojos el cielo nocturno ya hacía acto de presencia alrededor suyo pero eso se veía opacado por color de rostro de ambos. Ochako estaba casi segura que el color y temperatura de su cara igualaba a la del sol. Deshace el agarre provocado y da un paso hacia atrás alejándose de ese calor que le sofoca, por instinto la punta de sus dedos tocan sus labios, siguen tibios conservando el calor ajeno. Sus ojos le ven centelleantes revelando en ellos la emoción que la joven está experimentando, sin necesidad de palabras.

Era inexplicable.

Mentiría si dijera que era la primera vez que besaba a alguien. En su vida muchas veces tuvo que hacerlo y muchas veces tuvo que permitir que lo hicieran y por ello no les tomaba valor a tal acto, pero… Pero nada era comparado ese. Con total sinceridad podía decir que era la primera vez que algo le hacían sentir así. Especial.

Lo atesoraría siempre en su memoria.


Se encuentra ruborizada a más no poder y las palabras le salen con dificultad y de forma torpe al oirle—Eeh…Yo…Ah ¡Sí!—balbucea—B-bueno yo… ah.. M-me voy ya...S-si, me voy—se despide algo atolondrada con un gesto de mano a la vez que se aleja de él. Da unos pasos, diez o quince tal vez, antes de seguir avanzado voltea a verle por última vez. Con ambas manos alrededor de su boca y armada de valor le grita a viva voz:

—¡¡Estaré esperando!!



Y corre. Corre alejándose por fin de él, esta tan alborota que no se ha percatado que con su carrera está llevando consigo al viento completamente desaforado. Molesta todo lugar por el cual pasa, dejando de cabeza sitio por el que pasa, pero no le importa, tiene asuntos más primordiales que tratar. Dobla en una esquina y detiene por fin. Apoya por completo su espalda y su cabeza en la pared cerca, sus piernas no resisten y flaquean terminando en el suelo. Tiene la respiración agitada, la cara encendida y el corazón desbocado. Intenta regularizarse, calmar todo ese torrente de cosa que tienen a Ochako hecha un desastre ¿Qué diría su maestro le viera ahora? No piensa en ello. Más trata de buscar explicación a ese revoltijo en su estómago similar a mariposas que está teniendo, no saber si es por el hambre o por culpa de Midoriya Izuku.

—¡P-por lo primero!—se intenta convencer a si misma mientras intenta darse aire con ambas manos para disminuir el ardor de su rostro que quiere creer que es provocado por la carrera Las estrellas han hecho su aparición, están brillando igual que ella. Ella no ha cambiado para nada, menos por una persona ¿Cierto?

Son demasiadas emociones por un día. Todo por un simple colgante que quiso robar y al final termino devolviendo. Espera que cuando el joven encuentre dicho collar en su bolsillo, que ella con maestría dejó allí, le recuerde y tal vez, sólo tal vez agregue algo más de valor a dicho objeto. “Así tendría motivos para robarte de nuevo” Sacude su cabeza ante esos pensamiento a la vez que palmea con fuerza sus mejillas para volver en sí. Esta segura que el hambre ya le está afectando por lo que emprende nuevamente el camino a casa dejando que su silueta se pierda en la oscuridad de la noche. Está algo más calmada, pero aun confundida.
En un completo dilema.



No tiene una respuesta a todo esto que siente, pero tampoco quiere encontrarla… Prefiere dejarlo así tal cual por el momento pues teme los cambios, teme perder a la persona que es ahora, su vida actual… Y alguien como él podía lograrlo. Lo sabe. Y por ello no quiere enterarse.

“Definitivamente tenía que ser más cuidadosa con la siguiente persona a la que quiera robarle, porque por primera vez siente que ha perdido contra alguien más… y no le ha molestado, para nada



Uraraka -habla- mucho, "piensa" poco y actúa muy, muy mal(?
¡¡Uravity en acción!!:
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It's so cool...:
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