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Bailando con el Diablo (Capítulo 4) [Priv. Helena Blackstone]

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Tema Privado Bailando con el Diablo (Capítulo 4) [Priv. Helena Blackstone]

Mensaje por Invitado el Vie Abr 21, 2017 8:22 pm

Música de entrada de Mephisto:

A veces hay cosas que uno no debería recordar, la ignorancia muchas veces es la causa de la felicidad, es lo que más deseaba en estos momentos, regresar a cuando pensaba que el accidente de aquella noche no había ocurrido, que solo había sido una pesadilla y que esos sujetos que me atacaron seguían vivos, pero no podía ignorarlo, había una voz en mi cabeza muy débil, podía escuchar sus susurros pero casi no entendía lo que me decía, solo reconocía una palabra de sus muchos susurros: “venganza”. Ya estaba oscureciendo, pero esta noche estaba solo ya que mi hermana Anna se había ido con unas amigas a dormir, así que tenía la casa para mis pensamientos, estaba solo en la sala reflexionando los sucesos recientes solo con una botella de leche, escuchando la radio tranquilamente, cuando de la nada la estación que escuchaba cambia y empieza a sonar una melodía diferente y justo en el sillón contiguo en el que yo estaba alguien aparece.

Mephisto:

-Hermosa melodía no crees Azael, suele relajarme bastante. – Dijo un hombre estando a mi lado con una copa de vino en su mano mirándome. –
-Te dije que te apartaras de mí, no quiero tener nada que ver contigo. – Me levante de golpe tirando la botella de leche. –
-Es un poco tarde para eso, recuerda que firmaste un contrato, tu alma por derecho es mía. Pero se feliz ahora Azael, una vez que pagues tu deuda, te liberare. – Sorbio un trago de su copa y continuo. – Esta noche comienzan tu trabajo, será algo muy sencillo. Se celebrará una gran fiesta en la mansión de una familia muy adinerada, he asistido a mejores, pero lo importante es que esa familia tiene en su posesión algo que yo quiero. – Extendió su mano mostrándome la foto de lo que parecía un colgante. – Busca esta joya y tráemela. –
-Si es tan valiosa, búscala tú mismo. – Me levante y trate de marcharme, pero sus palabras me hicieron detenerme. –
-Lamentablemente no puedo, está muy bien protegido con un hechizo que repele a los demonios. – Se levantó y pareciera que iba a marcharse. – Si tienes éxito Azael, estarás un paso más cerca de que te devuelva tu alma, pero si fallas solo aplazaras más esto. No vayas si no quieres, pero apuesto a que no quieres quedarte así toda la vida. – Finalmente desapareció y el radio volvió a sonar como al principio. –

No tenía opción, por lo que había escuchado la única familia que tendría una fiesta de alta sociedad seria la familia Blackstone, parece que eran extranjeros, pero se sabía algo de ellos por aquí, me iba a ser difícil colarme dentro tomando en cuenta su seguridad, pero no tenía alternativa. Subí a mi auto y fui hasta aquel sitio, para mi desgracia la mayoría de los que estaban allí era gente muy adinerada y mi auto destacaría pero no por elegante precisamente así que lo estacione lejos de allí casi en la esquina de la mansión y me dispuse a entrar, como hijo de un militar tenía una noción de como entrar sin ser visto, no podía simplemente escabullirme como un ladrón si me descubrían sería un problema, pero tal vez ya estando dentro podría hacerme pasar por uno de los invitados, me infiltre por el jardín dejando atrás a varios guardias, por suerte identifique los sitios de las cámaras de seguridad y pude evadirlas entrando por el área de los empleados, una vez dentro me dirigí al salón, no destacaba tanto y esperaba seguir así, ahora solo debía encontrar esa joya, sin llamar la atención y sin que el “otro” interviniera.

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Tema Privado Re: Bailando con el Diablo (Capítulo 4) [Priv. Helena Blackstone]

Mensaje por Helena Blackstone el Vie Abr 21, 2017 9:24 pm

Asco, era todo lo que la joven de largos cabellos rojos podía sentir en ese momento frente al espejo, cual marioneta hermosa en el vestido que portaba. “No quiero reproches de tu parte esta noche Helena” había dicho su madre horas antes, ante su negativa de asistir a la fiesta que daba su familia para enlazarse con la alta sociedad que vivía en aquella peculiar ciudad.

Asco, volvía a sentir al verse enredada en ese juego de nunca acabar y que a los padres de la joven de piel de porcelana parecía encantarles. Había intentado escapar, ella sabía bien que lo había intentado, al menos por esa noche correr, algo que por lo demás le estaba casi prohibido, huir antes de volver a ser una moneda de cambio.


“Este collar lo ha conseguido tu padre en uno de sus negocios con una adinerada familia japonesa, ni siquiera llega a la sombra de un Bulgari pero te lo pondrás, el hijo está interesado en ti luego de que viese tu foto” Se había negado otra vez, y el cuerpo de la joven ya no sentía ni el picor o el ardor del golpe que su madre le había dado en su mejilla “No me importa lo que creas” dijo Victoria “No te crie para que decidieras que hacer en estas situaciones, estamos en este pedazo de tierra rodeados de asiáticos por tu culpa, hazte responsable de tus actos” justo antes de abandonarla en su habitación.

Su dama de compañía como era su costumbre silenciosa la había preparado para el “show”; la había ayudado a bañarse, a vestirse y a recoger sus largos cabellos rojos en un intrincado moño para resaltar el collar que ahora portaba sobre su cuello y descansaba llamativo, refulgente, justo sobre el comienzo de su generoso escote, de alguna forma creía que su madre sabría que el collar también atraería la atención del noble japonés a su cuerpo. Tembló ante la idea y volvió a sentir asco por toda la situación, al menos, para ella no todo era tan malo, esa noche olía a lirios y se abrazaría a ese gusto personal para sobrevivir el tiempo que fuera necesario.

Se dedicó una última mirada, asegurándose que todo iba en orden para no desatar furias posteriores y se aseveró a sí misma, que no gravaría esa imagen de ella en su memoria, esa que el espejo le devolvía en una perfección que podía ser envidiable pero que a la pelirroja solo le producía asco
-Es tiempo- pronunció su dama de compañía y ella asintió, un gesto suave, delicado y sobre todo resignado -No se desanime señorita Blackstone, si gusta puedo ir a buscarla en una hora más excusándola de la fiesta- murmuro la joven criada y Helena fijo sus turquesas en su rostro, comenzaba a sospechar que esa chica sentía una lástima infinita por ella -Muchas Gracias Marie, esperare por ti en el salón- no era necesario agregar más.

El camino hasta la fiesta entre ambas jóvenes fue silencioso, Helena agradecía aquello y mientras dejaba que su mente vagase sobre el último libro que había leído hace unas horas atrás el bullicio de una fiesta traída del siglo pasado, mezclando el piano y un arpa, la recibía como un camino burlesco, que le recordaba cual marioneta hermosa, debía danzar perfecta sobre los hilos que tiraban de ella. La dama de compañía se quedó atrás, al resguardo de la sombra del pasillo mientras el cuerpo esculpido de la joven pelirroja era bañado por las luces, las voces, la música y sobre todo las miradas.

Deseo desaparecer deseo ser invisible una vez más y solo se concentró en avanzar, espalda recta, pasos suaves, mano izquierda apenas rozando la barandilla de la escalera de mármol mientras sus piernas la guiaban hacia el salón. Podía ver a sus padres charlando con otra pareja, la que la joven supuso sería de dónde provenía el noble japonés, podría ver a las personas elegantes bailando, comiendo, conversando, decidió contar el número de asistentes, decidió mantener su mente ocupada hasta el final de la escalera.

La recibieron como era costumbre de salón, personas que no conocía y que jamás había visto, diciendo que se veía hermosa, que la fiesta era increíble y, sobre todo, que era muy afortunada. Ella sonreía con encanto, saludando, agradeciendo y, sobre todo, retrocediendo; así siguió hasta que su cuerpo logro alejarse del fulgor inicial, resguardada ahora entre los músicos, una de las mesas y la escalera, suspiró y deseo que nadie notase su “escape”.


off rol:
Espero que te guste la respuesta! Hasta el momento aun no encuentro un vestido que se parezca a lo que tengo pensado así que lo dejo a tu imaginación xD y por esta noche Helena no lleva sus lentes de montura roja, sino lentillas de contacto
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Tema Privado Re: Bailando con el Diablo (Capítulo 4) [Priv. Helena Blackstone]

Mensaje por Azael W. Kane el Vie Abr 28, 2017 10:14 am



“Durante el día serás normal, pero de noche en presencia del mal… el vengador te va a controlar”, esas palabras causaban terror en mi ser cada vez que las recordaba, la primera vez que me transforme perdí por completo el control y aquellos infelices que estaban en el lugar equivocado justo en el momento equivocado pagaron el precio, pude ver los males que habían causado. Pero ni por asomo se acercaba a lo que sentía en ese sitio, todos aquí tenían trajes elegantes, hablaban refinadamente, sonreían como personas que no tienen nada que ocultar y esa era su máscara, bajo todo eso se escondían seres ruines y crueles que no habían dudado ni un momento en destruir vidas inocentes con tal de obtener lo que deseaban por mera ambición, antes veía las desgracias ajenas y me sentía mal por ello pero daba el beneficio de la duda y trataba de ignorarlo, en este caso no podía porque veía de lo que todos son culpables y cada pecado que habían cometido gritaba en mi cabeza como gente suplicando ayuda, pidiendo que quemara a cada presente en la sala, así que trataba de controlarme, si me transformaba ahí estaba seguro de que nadie iba a salir bien librado, esa cosa dentro de mí se alimentaba de venganza y para él era como estar en un bufet de todo lo que pudiese comer. Mantuve la calma tratando de enfocarme en las palabras de Mephisto, debía encontrar aquello que él me había pedido, tenía que buscar aquella cosa que él quería, no obstante aunque tratara de concentrarme en buscarla las voces suplicando venganza no se detenían era como si me gritaran todas a la vez directo en el oído, era una sensación que me volvía loco, estaba ansioso y sudando, necesitaba salir a tomar aire y calmarme antes de cometer una estupidez, así que comencé a dirigirme a la salida con algo de torpeza de vez en cuando chocando levemente con alguna persona y pidiendo disculpas, estaba solo pasos de la puerta así que no me percate que había alguien que también se acercaba a la salida, tan inmerso estaba en esos gritos que termine chocando con una chica.

-Lo lamento mucho, por favor disculpe. – Mire bien a aquella mujer con sus ropas elegantes y de caminar perfecto como todos los demás. – No quise incomodarle solo quiero tomar un poco de aire. – Cuando la vi directo a los ojos temía ver más pecados y que ya no me controlase, pero a diferencia de los demás reunidos en la fiesta, sus ojos no expresaban maldad, pero si mucho sufrimiento y dolor. – Tú… eres inocente. – Esas palabras no habían venido de mí. – En serio disculpa, tengo que salir así que con permiso. –

Finalmente afuera las voces parecían haberse calmado, tenía que estar centrado y encontrar ese colgante rápido, si era como Mephisto me había dicho no había dudas de que otros demonios ya estaban en la fiesta buscándolo también y aunque la mayoría de los que estaban allá adentro no merecían que les salvara la vida, habían unas pocas personas dentro que no eran culpables de nada y no iba a permitir que esas personas salieran lastimadas, “en la misión del vengador fantasma no han de salir inocentes lastimados”, una vez más esas palabras no venían de mí.


Off Rol:
Me ha gustado mucho tu respuesta sabes describir muy bien la situación y eso me agrada, sera genial esta trama contigo, gracias por tu paciencia-



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Tema Privado Re: Bailando con el Diablo (Capítulo 4) [Priv. Helena Blackstone]

Mensaje por Helena Blackstone el Dom Mayo 07, 2017 10:28 am

Helena hubiese esperado cualquier tipo de encuentro, puesto que, en esos bailes siempre se daban para cualquier tipo de encuentro; estaba sumida en una encrucijada interna, con el corazón corriéndole contra el pecho, ocupando su entrenamiento de toda vida, el baile, la misma tonada que la habían obligado a bailar desde que pudo sostenerse por sí misma para demostrar ese semblante cálido, esa sonrisa encantadora, ese porte de princesa y esos movimientos exquisitos y envidiables por parte de cualquier dama que quisiera hacerle frente mientras sus turquesas estaban fijos sobre sus padres, rogando, la hermosa mujer rogaba porque sus padres no giraran en su dirección, para que la música continuase, para que la charla sobre dinero y poder no acabase nunca y sobre todo, para que el hombre que la miraba fijo al lado de ellos no hiciera amago de acercarse y en el peor de los casos, delatar su escape.

La pelirroja de piel de porcelana había llevado toda su atención a esas cinco personas que le fue totalmente ajena la irrupción de un joven de cabellos castaños, quien con fuerza chocaban su cuerpo haciéndola perder su centro de gravedad, no lo deseaba pero termino afirmándose de sus brazos para no caer estrepitosamente al suelo y armar un escalando que atrajese la atención de todos; fijo su atención en él, sus turquesas sobre esa mirada inquietante, esa mirada que parecía guardar un fuego en su interior, su cuerpo se tensó ante la cercanía y entre abrió sus labios con lentitud para disculparse como toda una perfecta dama, aunque su lógica gritaba que no debía hacerlo, que debía mantenerse firme porque él había cometido el atrevimiento de invadir su espacio personal sin su consentimiento, sin embargo, era la fiesta y ella solo debía seguir danzando al ritmo de esas tonadas burlescas que recordaban a cada tempo, hasta donde podía terminar esa noche si no bailaba de manera adecuada.

Ella iba a disculparse más las palabras del joven hicieron que sus intenciones se quedaran atrapadas en su garganta mezcladas con su angustia, él acababa de soltarla dejándola en medio de su escape con una extraña sensación de opresión en el pecho; inevitablemente sus ojos le habían seguido en silencio hasta la salida




”¿Inocente?...¿Porque?...¿Él sabía algo de Inglaterra?”


Se quedó a medio deshacer parada allí cuestionándose, ¿ese joven caballero sabría algo? ¿realmente lo sabría?. La angustia anido en su pecho, los sonidos a su alrededor se acrecentaron en su percepción y se mantuvo de pie a pesar de que sus piernas flaqueaban ¿Debía hacerlo? ¿Debía ir a ver como se encontraba el joven invitado a la fiesta? …¿Debía indagar sobre Inglaterra?... Una dama no abandonaba una fiesta jamás, menos aquella que era una anfitriona sin embargo lo que más deseaba la hermosa Helena era correr de todo aquello aunque no le estuviese permitido.

Peleó contra sus impulsos con fiereza una vez más, conteniéndolo todo y determinando el resultado de su encrucijada interna, se permitiría salir únicamente mientras durase la tonada actual de la canción luego volvería como la excelente anfitriona que era a la fiesta, a soportar las miradas, las palabras, las manos y las falsas bellezas que allí se encontraban, sobre todo a olvidar el asunto de Inglaterra. Tenía que asegurarse que el joven caballero estaba en condiciones mínimas ya que una dama no podría dejar pasar aquellas situaciones, si el joven no podía sostenerse por sí mismo podría pedir a sus guarda espaldas, apostados alrededor de la casa, que lo cargaran al cuarto de invitados para que reposase lo necesario y, con su lógica implacable avanzó con ese andar perfecto hasta la misma salida por la que el joven había huido de la fiesta. El aire frío la recibió y ella deseo la primavera mientras se abrazaba a sí misma caminando orgullosa hacia la sombra que proyectaba el caballero que había huido del salón.

-Caballero- le llamó a una distancia prudente haciendo gala de sus modales con esa voz que danzaba entre la dulzura y la firmeza -¿Necesita que busque a un doctor? Por su actuar anterior temo que pueda incurrir en algún desmayo- para la hermosa Helena, el actuar del joven caballero había sido un ataque de pánico ante la gran cantidad de personas en el salón, era sin duda lo más lógico posible.


off rol:
Azael, lamento mucho haber tardado ;u; pero ya está <3 esta semana me llevo el note así que no tendré problemas en responder más rápido n n, por cierto me alegro que te gustase el post! A mi también me gusta como vas narrando todo esperemos que salga algo genial de esto uwu




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Tema Privado Re: Bailando con el Diablo (Capítulo 4) [Priv. Helena Blackstone]

Mensaje por Azael W. Kane el Dom Mayo 07, 2017 2:59 pm

Estando fuera comencé a notar que mis manos se estaban enrojeciendo, eso para nada era una buena señal, las sentí eran cálidas pero no de manera que sintiera hacer cómoda a una persona, me ardían pero no tanto como para sentir dolor, suerte para mi había encontrado una fuente en el jardín y se me había ocurrido remojar las manos un poco, cabe decir que eso no sirvió de nada porque solo comprobé que algo malo ocurría el agua que se había quedado en mis manos comenzaba a convertirse en vapor, debía darme toda la prisa posible. Remoje un poco mi cara también para estar alerta, tratando de despejar mi mente de aquellas voces, de antemano Mephisto había mencionado que ese poder era muy difícil de controlar, obviamente no lo dominaría de un día para otro y a este paso parecía una misión imposible, de la nada mis pensamientos fueron interrumpidos bruscamente, alguien había ido a ver si me encontraba bien, di la vuelta notando que era la misma chica con la que me había topado hace un segundo, agradecí que fuese ella ya que aparentemente el espíritu de la venganza no tenía nada contra ella, era de esos pocos que había mencionado antes que no merecían arder, sus palabras eran bastante amables, no parecía la típica cortesía que viene de un anfitrión, era lo que describía como una preocupación compasiva.

-No debe preocuparse mi lady, estoy bien. Solo no he descansado bien últimamente. – Trataba de sonar lo más convincente y aristocrática posible, sin dudas había gente muy refinada allá adentro y no podía darme el lujo de expresarme como usualmente y notaran que me había colado a la fiesta. – Lamento mucho si le he ocasionado molestias, al preocuparse por mí. – Camine hacia ella tratando de esconder mis manos y cualquier signo que indicara que estaba pasando algo malo. – Por favor permítame acompañarle de regreso adentro, estoy perfectamente bien y quizás solo necesite un poco de agua para recuperarme. –

Me acerqué a ella y tuve múltiples sensaciones recorriéndome el cuerpo, la primera es que se habían manifestado energías malignas y como alguien que detecta la maldad como yo, era como si una horrible peste estuviese muy cerca, eran demonios que venían por lo mismo que yo, lo segundo que sentí era una molestia, pero no de parte mía, sino del jinete fantasma, me avisaba que algo lo estaba molestando aparte de las presencias malignas, no del tipo molestia que uno se enfada como usualmente pasa con él, sino del tipo de molestia que lo lastima, algo muy cerca de mi estaba repeliendo su poder, tal vez se trataba del objeto que Mephisto me había mandado a traer, como sea afuera no estábamos seguros, así que la invite a que regresáramos adentro.


Off Rol:
Tranquila Helena, yo no tengo problema alguno se que a veces estamos ocupados y que se nos pasan algunas cosas, así que no tengas cuidado, espero sigamos con el tema y seguro que si quedara muy bien, tengo confianza en eso. Saludos.



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Tema Privado Re: Bailando con el Diablo (Capítulo 4) [Priv. Helena Blackstone]

Mensaje por Helena Blackstone el Dom Mayo 07, 2017 9:22 pm

La hermosa pelirroja de piel de porcelana percibió como la culpa anidaba en su interior, deseo afirmarle claramente que él no estaba totalmente en lo cierto, ella no estaba allí parada frente a él aguantando el frío que no era parte de sus sensaciones predilectas por mera e única preocupación por su estado, no, sus razones eran por mayor, mucho más egoístas. Él era su excusa para estar ahí afuera únicamente si sus padres se preocupaban dónde estaba, porque no estaba y que estaba haciendo, él era su carta, su expresión de ingenuidad y preocupación ante un “nuestro invitado no se encontraba en las mejores condiciones para estar dentro del salón, por ello le acompañe hasta afuera” Sí, sus deseos eran mucho más egoístas de lo que él mencionaba y eso la hacía sentir culpable, pero ella era humana muy humana para no tener esa clase de impulsos egoístas encubiertos en su cuerpo perfecto.

Sonrío con delicadeza cuando él se ofreció tan amablemente llevarla de regreso al salón, a la jaula de la que había huido, del baile que quería un respiro pero como la dama perfecta que era asintió y estiro su mano derecha en un movimiento grácil para apoyarse en el antebrazo contrario del invitado únicamente rozándole, una dama no debía tocar directamente a sus invitados y ella prefería evitarlo por completo -Es un alivio escuchar que usted solo necesita un poco de agua para reponerse, debe ser una gran habilidad solo necesitar un poco de agua para percibir que uno mejora- adulo con sus perfectos modales encubriendo esa suspicacia que le era digna, lo más alejado de lo que se podía calificar a Helena era de una mujer tonta y el joven que al comienzo había resultado un enigma con aquella frase tan celebre y esa mirada intensa que parecía juzgarla, ahora hacia esfuerzos por regresarla al baile, sin embargo, ella no se negó, camino con su porte perfecto y su mirada orgullosa hacia el frente, como animal que regresa al matadero a medida que la música se iba haciendo más fuerte a cada paso -Si gusta descansar puedo indicarle a una de nuestras sirvientas que le señale el camino hacia la sala de huéspedes o a los cocheros que busquen su auto para retirarse- añadió justo antes de que las puertas del baile se abrieran para ellos y fuera su madre y el noble japonés quienes lo recibieran.

Victoria observo al joven de cabellos castaños, a quien su hija sostenía del ante brazo como si fuera un insecto al cual había que exterminar del mapa pero a pesar de todo sonrió con encanto, cualidad que solo lograba embellecer sus rasgos naturales
-Helena- dijo la madre -estaba tan preocupada por ti- añadió mientras la hermosa pelirroja sabía que ella solo estaba haciendo gala de una de sus mejores cualidades, mentir -Me alivia de sobremanera saber que un caballero tan apuesto como él te ha hecho compañía-
los ojos turquesas de la madre de Helena fueron sobre Azael -Caballero, permítame agradecerle con la propiedad necesaria- agregó tomándole del brazo para alejarlo de su hija con un movimiento certero que bien podía pasar por una suave intención -¿Gusta bailar?- preguntó Victoria con una sonrisa perfecta dejando atrás a Helena y al noble japonés, la madre acababa de separar al insecto de su hija dejándola en las manos de quien, el castaño podía percibir como un demonio.

La hermosa pelirroja de piel de porcelana no se quedo para escuchar la respuesta del caballero que había decidido llevarla de regreso a su jaula, con una sonrisa cálida asintió ante las palabras del noble japones quien la invitaba a charlar al otro lado del salón donde la música era ahogada, no porque realmente ella esperase que aquel hombre pudiese hacer o decir algo que fuera a salvarla esa noche, sino, porque era demasiado inteligente para negarse a la compañía de quien su madre horas antes había obligado a prestarle su total atención.


off rol:
Que empiece lo bueno (?) Como podrás notar ocupe al npcs de la madre de Helena, Victoria, para hacerle el trabajo más difícil a Azael, si gustas puedes quitártela de encima como quieras XD y para agregarle un poco de más “acción” se me ocurrió a raíz de tu post anterior que el noble japonés fuera un demonio y ya que Azael tiene esa clase de habilidades el pudiese notarlo. Helena y el noble Japonés están al otro lado del salón de baile charlando mientras Azael es atrapado por Victoria, si gustas puedes mover como npc a la madre o al noble japonés o a quien se te ocurra realmente.

Por cierto la madre de Helena tiene ciertos rasgos físicos parecidos a su hija pero no todos. A diferencia de Helena, Victoria es rubia y una mujer alta (mide, 173 y lleva un taco bajo por lo que alcanza el 1,78), posee los ojos turquesas de su hija, la nariz respingona y la piel de porcelana, sin embargo sus labios son distintos (los de la madre son mas delgados) y físicamente su cuerpo es mucho menos curvilíneo que el de su hija, la madre tiene un físico mucho más estilizado que sabe sacar partido con el vestido azul rey ajustado que lleva




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Tema Privado Re: Bailando con el Diablo (Capítulo 4) [Priv. Helena Blackstone]

Mensaje por Azael W. Kane el Lun Mayo 08, 2017 12:04 am

Había vuelto a entrar en esa habitación llena de lobos vestidos de ovejas, la peste había regresado a mi nariz, pero esta vez estaba más tranquilo, o por lo menos más concentrado en el hecho de que los humanos no eran los más peligrosos en ese preciso momento, todos me miraban con algo de molestia, no parecía que le hiciera gracia a nadie que la anfitriona de esa fiesta estuviese acompañada de un sujeto como yo, digo habría que aceptarlo lo máximo que llegaba era una vestimenta negra con gabardina y cada invitado allí un traje que parecía costar más que todo mi taller, me sentía como en una de esas películas del oeste en la que le héroe se encuentra cara a cara contra el malo en el duelo decisivo, cada mirada con la que me topaba se sentía exactamente igual, pero me importaba poco lo que todos pensaran.

-Bueno que puedo decir, es difícil deshacerse de mí. – Dije haciendo algo de alarde por su alago anterior. – Le aseguro que aprecio mucho su amabilidad mi lady, pero no es necesario ya estoy mucho mejor y no deseo importunar en esta casa más de lo debido. – No iba a aceptar bajo ninguna circunstancia su ayuda, ya me había tardado demasiado. – Es una fiesta bastante elegante, la felicito, por tan excelente planificación. – Trataba de adularla para ganarme su confianza, tal vez ella sabría dónde estaba lo que yo buscaba, después de todo era su fiesta. – Creo que no me presente como es debido, me llamo Azael Blaze y estoy encantado de conocerla. –

Tal vez no debí haberle dicho mi nombre, pero había omitido mi apellido real así que no había riesgo de que me buscara o por lo menos solo saber mi nombre no le iba a servir de nada, lo que paso luego fue confuso se acercó a nosotros quien decía ser madre de Helena, una mujer muy elegante y hermosa llamada Victoria, aunque sus palabras eran bastante amables ella no podía ocultar de mi lo que en realidad era, hay gente en este mundo que no merece tener hijos y esta mujer era un claro ejemplo de eso, estar cerca de ella me traía exactamente el mismo sentimiento que tenía hacia mi padre, pero logre disimular mi completo desagrado, lo malo fue que pretendía bailar conmigo y mi plan era simplemente dejar a Helena dentro y comenzar a vagar por el salón, aunque si empezaba a bailar tendría pretexto para moverme por todo el sitio, así que acepte, posteriormente un caballero muy elegante que parecía de origen asiático se acercó invitando a Helena a bailar, pero hubo algo que me llamo la atención de él y es que aunque lo vi no fui capaz de ver sus intenciones, con los demás con solo verlos veía sus pensamientos, pero en él era diferente, lo deje pasar de largo y comencé a bailar con la señora Victoria, aunque trataba de no hacer mucha conversación, ya que yo no debería de estar ahí.

-Agradezco mucho su hermoso detalle hacia mi hija, estaba realmente preocupada de que algo malo le hubiese ocurrido. – Dijo la señora Victoria, y realmente sonaba convincente, si no tuviese mis habilidades, casi me habría engañado. – Ah no se preocupe por eso amable mujer, más bien yo debería disculparme, la señorita Helena solo se ha ausentado porque aparentemente se ha preocupado por mí, es una buena anfitriona. – Era muy obvio que se sentía incomoda a mi lado, pero sabía disimular. – Agradezco mucho por su cumplido mi hija siempre ha sido muy caritativa con todos, hasta con quienes no lo merecen. – Ya no soportaba estar cerca de esa mujer solo unos pocos segundos bailando y el otro sujeto ya deseaba aparecer. – Sabe señora Victoria, eso es algo muy hermoso en su hija, la compasión, algo que me temo que usted no tiene. – Note de inmediato que mi comentario la había molestado. – Trata de decirme algo caballero – Reclamo con cierto enojo. – Lo único que digo es que a veces el infierno al que todos temen, está más cerca de lo que muchos creen y le puedo asegurar que el daño que usted ha hecho en muchos años, lo sentirá en solo segundos cuando vaya para allá. – Quede mirando sus ojos, pero tenía suerte de que no usaba la mirada del castigo, o al menos no aún. –



Los siguientes segundos fueron callados y por fin comprendí algo interesante así que de manera rápida pero natural mientras bailaba hice que poco a poco nos fuésemos acercando poco a poco a Helena y al caballero que bailaba con ella, una vez cerca sugerí cambiar de parejas y ante lo abrumador de hace un segundo la señora Victoria no se opuso y comencé a bailar con Helena.

-Vuestra madre es muy encantadora señorita Helena. – Dije con cierto tono sarcástico. – Helena, noto que no te diviertes y no te culpo, esto es bastante aburrido. Pero morir de aburrimiento no es lo que te debe preocupar. – Era momento de hacer mi jugada y decir una verdad a medias. – La gente que está aquí, corre peligro, tienes que hacer que todos se vayan ya. – El caballero que antes estaba con ella tomo mi hombro para volver a cambiar de pareja, pero esta vez tenía algo para oponerme, sin dejar que los demás lo notaran deslice mi revolver por debajo de mi gabardina en dirección a ese sujeto. – Muéstrate cobarde, o yo haré que te muestres. – El ambiente se tornó tenso y sin previo aviso cuando comenzó a apretar mi hombro jale el gatillo y ese sonido retumbo por todo el salón ante muchos que lentamente se daban cuenta de lo que pasaba. –




Off Rol:
Gracias por haberlo aclarado, realmente me ha gustado la introducción de esos npc y me gustaron tus ideas,
ahora creo que voy yo con mi contribución.



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Tema Privado Re: Bailando con el Diablo (Capítulo 4) [Priv. Helena Blackstone]

Mensaje por Helena Blackstone el Vie Mayo 12, 2017 7:40 pm

Como una prenda de ropa, como una nueva compra, como un simple objeto, así se sentía la hermosa pelirroja de ojos turquesas a cada paso que daba con el noble japonés a su lado, ese era el objetivo de su madre y ella, obediente lo seguía al pie de la letra; quisiera o no, una parte de ella comenzaba a buscar un escape, mínimo, pero un escape que le permitiese abstraerse de esa realidad, el noble japonés no hablaba al caminar y ella tampoco, a ella solo se la comía la angustia de volver a tener el mismo destino de Inglaterra.

-¿Deseas bailar Helena?- dijo él y ella sonrío con ese encanto tan propio que podía derretir hasta el iceberg de un corazón, esa era su respuesta, su firma personal al final del contrato mientras se entregaba por completo al baile de esa noche. El noble japonés le regreso una sonrisa, una torcida sonrisa que ella asimiló al conde, conocía demasiado bien esas sonrisas, sin desearlo nuevamente sus piernas volvían a flaquear. Se colocaron uno frente al otro, el rodeo con uno de sus brazos su cintura peligrosamente cerca del inicio de su coxis y ella apoyo sin desearlo su mano en su hombro, las distancias se reducían entre ambos, frente a frente el atrapo su mano libre y ella ocupo toda su voluntad para guardar ese asco que le producía ser tocada sin desearlo, él la guio con expertis y Helena le siguió con sus movimientos gráciles en la danza para la cual había practicado toda su vida.

Ahí estaba, intentando abstraerse del tacto ajeno que poco deseaba, intentando sobrevivir esa noche hasta que su madre y el caballero que en un principio le había parecido un enigma con sus palabras aparecían en su campo de visión. El joven pedía cambio de parejas y la hermosa pelirroja de piel de porcelana lo que menos deseaba era volver a bailar con otro extraño, sin embargo no se opuso, su madre ahí no se lo hubiese permitido y ella era demasiado inteligente para obviar el resultado de su negativa con su madre presente. Acepto a su nueva pareja y lo recibió con una de sus sonrisas cordiales -Usted no imagina cuan encantadora puede llegar a ser mi madre caballero- respondió ella sin un solo toque de ironía ni mentira en sus palabras, porque era cierto, la madre de la joven cuando lo deseaba podía dar vuelta a cualquier persona que tuviese en frente, era una de sus mayores habilidades esas persuasiones mezcladas con la mentira justa convertían a Victoria en una mujer muy difícil de leer. Y a pesar de que para Helena su respuesta había sido sincera comprendió a la perfección el tono sarcástico del caballero con quien bailaba pero lo paso por alto, por su bien y el de aquel hombre era mejor pasarlo por alto.

Giro al ritmo de la orquesta y tastabillo por segunda vez esa noche nuevamente a causa del caballero que guiaba la danza, su expresión de impacto no pudo disimularla en sus rasgos finos y hermosos -¿Q—Que..?- consiguió formular como respuesta intentando retomar el ritmo de la melodía ¿Qué tramaba ese hombre? ¿Qué sabía ese hombre?, las interrogantes comenzaron a abrumarla -Disculpe mi atrevimiento caballero pero no he sido yo quien ha salido al borde de un colapso físico hacia los jardines delanteros, si usted se encuentra aburrido en esta fiesta podemos ---- La dejo con las palabras a medio camino, con la perfecta respuesta de sus ensayados modales a medio formular -Señor- consiguió decir mientras detenía sus pasos y el baile de forma abrupta y el noble japonés ingresaba en el extraño cuadro que estaban formando los dos pidiendo volver a las parejas originales, Helena iba a protestar, quería hablar con ese caballero, quería saber todo lo que el sabia, sus labios estaban entre abiertos a medio camino con sus palabras cuando el joven caballero disparó.

Para su percepción la música acababa de detenerse y alguien en el salón había gritado con fuerza, el noble japonés estaba en el piso abatido y ella estaba peligrosamente cerca de quien acababa de disparar, por instinto Helena retrocedió unos pasos; los guardas espaldas ingresaban por distintas direcciones, las personas asustadas retrocedían haciendo un circulo entre su madre, ella, el noble japonés en el piso y el dueño de la pistola, alguien gritaba su nombre y el de su madre, sus guardas espaldas le gritaban al caballero que soltase el arma o dispararían, entonces como si fuera sacado de uno de sus escritos preferidos de Edgar Allan Poe el noble japonés comenzó a levantarse. Una risa macabra y grave inundo la estancia mientras Helena podía observar como la herida que el joven de la pistola le había proporcionado comenzaba a cerrarse entre las risas maniacas.


-Eres mío vengador- pronunció -y todos ellos también lo son- añadió con un tono de voz que a la pelirroja con piel de porcelana erizó de miedo todos los vellos de su perfecta piel, solo hizo falta un chasquido de los dedos del noble japonés para que las luces del salón se apagasen y todo el mundo comenzara a gritar a su vez.

Helena retrocedió a oscuras movilizada por el miedo, su cuerpo fue empujado por otros cuerpos que chocaban entre sí en la oscuridad, gruñidos comenzaban a invadir la estancia junto con disparos mientras ella, intentaba abrirse paso hacia un costado del salón, hacia la salida que daba a los jardines.


off rol:
Creo que a Helena le dará un mini infarto con esto XD, en fin, no moví mucho al npc del noble japonés para que decidieras tú la batalla principal, de igual forma se me ocurrió que el salón ya está siendo infestado por otras criaturas que desean el collar.
Espero que tengas un buen fin de semana <3!




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Tema Privado Re: Bailando con el Diablo (Capítulo 4) [Priv. Helena Blackstone]

Mensaje por Azael W. Kane el Lun Mayo 22, 2017 9:15 pm

Desde siempre he sido alguien impulsivo y la decisión de dispararle a ese sujeto era el vivo ejemplo de ello, pues yo sabía perfectamente lo que era, lo que no me ayudaba pues apenas el sujeto cayó al suelo hubo una gran cantidad de gritos por todo el salón, llegando los guardias para tratar de detenerme, lo que me daba algo de risa ya que ni en sueños lo harían. – Suplico de la manera más atenta que se alejen, no debe salir ningún inocente herido. – Me quedé impávido en el medio de la pista sin moverme ni un poco pese a que decían que tirara el arma y que pusiera mis manos sobre la cabeza, cosa que por supuesto no obedecí. Hasta que amenazaron con disparar. – Deja tu teatro barato de una vez escoria, tú y yo sabemos que no te hice nada. – No pasaron ni cinco segundos en que aquel sujeto se comenzó a levantar haciendo que los gritos cesasen pues los había remplazado el terror. –

Apenas este se levantó se escucharon de nuevo los gritos y algunos de los invitados de la fiesta pese a que las luces parpadeaban, pude ver como se arrancaban la piel como si de despojasen de un guante dejando ver que no eran humanos realmente, sin más comencé a disparar uno tras otro retrocediendo estando lo más cerca de Helena, prácticamente a dos pasos de distancia delante de ella, sin embargo pese a darles en la cabeza los demonios se levantaron como si nada y apenas lo hicieron, todos se abalanzaron contra mí y el noble japonés se acercó a Helena tomándola de la mano y sacándola del salón. Los demonios se colocaron encima de mi tratando de que no me moviese, a pesar de que se llevaban a la chica, lo que mas me enojaba era que estaban maltratando mi gabardina favorita así que de un solo empuje me levanté lanzando a los demonios por los aires y deslizando la cadena que tenía atada al cuerpo, apenas estuvieron en el aire moví mi cadena en espiral encendida en llamas quemándolos a todos, de ahí la cadena se enrollo de nuevo y ahora el demonio que controlaba mi cuerpo salió.

Demonios:

-Muy bien niña, te he aguantado toda la noche, ahora quiero mi recompensa. – El japonés trata de tomar el collar del cuello de Helena, pero este de inmediato reacciona quemando su mano. – Lo sabía en esta forma no puedo simplemente tomarlo. – El sujeto igual que los otros se despojó de su piel dejando ver su repugnante y deforme verdadera apariencia. – Ahora dame el colgante o te arrancare la cabeza y me la llevare junto con el collar. –

Apariencia Real del demonio:

Antes de que pudiese hacer cualquier otra cosa, un auto envuelto en llamas atravesó el muro de la casa golpeando al demonio. Luego el auto retrocedió y desde otro sitio apareció alguien con el cráneo en llamas que se acercó al auto acariciando el cofre como si de una mascota se tratase y de ahí que se colocó firme frente al demonio que se levantaba.

Ghost Rider:

-No debiste involucrarte vengador. Este ese mi botín. – Dijo acercándose mas, y haciendo que el motorista tomase su cadena. – Ambos somos parte de un bando, no creo que sea necesario estar en el lado opuesto del tablero. – La cadena se enrollo en el enemigo antes de que siguiera hablando y lo atrajo directo al vengador. – Mírame a los ojos. – Dijo el vengador sin esperar que de la nada el demonio sonrió y lo golpeo mandándolo a que se estrellara contra una zona del muro que el auto no derribo. – ¿No lo sabias?, tu mirada de castigo no funciona con los que no tienen alma, parece que Mephisto olvido mencionarlo. – Entonces se comenzó a acercar de nuevo a Helena solicitando el collar otra vez, sin embargo ahora una bala le pego en el hombro y luego otra, y una más obligándolo a alejarse de ella, quien las disparaba era el mismo tipo con la cabeza en llamas pero al estar lo suficientemente cerca el otro demonio se abalanzó sobre el haciendo que soltase el arma y comenzaran a pelear solo usando fuerza física.


Off Roll:
Una disculpa por ese mini infarto es que los demonios no somos ni muy bien parecidos, ni silenciosos, pero descuida hare mi mejor esfuerzo por derrotarlos.



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Tema Privado Re: Bailando con el Diablo (Capítulo 4) [Priv. Helena Blackstone]

Mensaje por Helena Blackstone el Vie Jun 02, 2017 9:02 pm

Habían situaciones para las que uno simplemente no estaba preparado, incluso alguien como la hermosa pelirroja de piel de porcelana quien había sido entrenada toda su vida lo que sucedía frente a sus ojos era algo para lo que jamás podría haberse preparado. Leía fantasía, sí y quizás en demasía como diría Victoria “La poesía barata va a arruinar tu cabeza Helena y a ningún hombre le gusta una mujer con la cabeza en las nubes, concéntrate si no quieres que te castigue más fuerte” pero ahora ella estaba muy segura que aquello no era poesía, no del tipo que hubiese disfrutado sino que se acercaba a algo más macabro, algo sacado de las páginas de Stephen King y sus extraños pero fascinantes relatos solo que al leerlos ella se volvía una espectadora que sufría con cada acción y resultado, ahora sin más, era la protagonista de una historia que no estaba muy segura querer que continuase.

Intentó salir del salón sin embargo la oscuridad, los disparos y las extrañas formas que tomaban algunas personas se lo impidieron; el joven que había disparado el noble japonés se había perdido en el tumulto y ella motivada por el miedo más las ansias de huir de aquel lugar volvió a terminar en las manos de su captor como si fuera la parte que traía ironía en la historia, siempre terminaba en manos de su captor. El noble japonés con su rostro deformado y sus ojos que solo expresaban una ira que ya no se podía contener exigía lo que ella portaba al cuello, Helena retrocedió a penas el dio un paso hacia ella como si fuera una danza que no quisiera bailar, sin embargo y como era su vida, no podía huir; el ser la acorralo exigiendo lo que portaba al cuello y ella congelada por el miedo fue incapaz de mover alguno de sus músculos, sus ojos gravaban cada cosa que pasaba como si fuera una película de terror en primera persona, fotografías que serían imposibles de borrar. Los gritos de los asistentes a la fiesta, los disparos de sus guardias, el llanto histérico y demasiados sonidos más que no le era posible identificar la abrumaban, jamás podría haberse preparado para una noche como esa.

El o lo que era el noble japonés acababa de amenazarla de muerte y la hermosa pelirroja de piel de porcelana ya no podía seguir retrocediendo, sin embargo, no estaba preparada para morir no aún. Obligo a su cabeza a tratar de pensar en un plan, algo, cualquier cosa que le ayudase en esos segundos y como si fuese una respuesta a su ruego personal otro ser que jamás había visto aparecía para detenerlo, todo era tan increíble para alguien con una vida “simple” como ella que si seguía cuestionando lo que estaba pasando terminaría con algún tipo de trastorno psiquiátrico; mientras sus ojos guardaban cada palabra cada acción en su memoria eidética, intento hacer uso de su inteligencia para menguar algo del caos que estaba sucediendo.

El ser que era el noble japonés había exigido que se le entregase el collar y el otro ser que poseía llamas en su cabeza se lo había impedido, para alguien como ella era sumar únicamente 2 más 2, ambos querían el collar. Considero otra variable, los otros seres que atacaban a las personas de la fiesta y los intentos de los guardias por detenerlos, ahora comprendía lo que el peculiar integrante de esa noche y quien le había disparado al noble japonés hubiese dicho antes que se desatase el caos, ella tenía miedo, las piernas le temblaban debajo del caro vestido pero si tenía que hacer algo, una sola acción valerosa en su vida ese era el momento. Helena no dudó, ni tampoco gritó hacia los seres, personas o cosas que peleaban entre sí, si todos en ese lugar querían ese collar y solo ella lo tenía en ese momento ellos la seguirían a donde fuese, la hermosa pelirroja de piel de porcelana ocupo la distracción de las peleas y corrió.

Cruzó el caos que era el salón saliendo por la puerta principal que estaba abierta de par en par, no se volteo a ver si la seguían ni tampoco grito haciendo amago de su acción, ella sabía que no poseía grandes habilidades físicas y si quería una ventaja de esa situación debía hacerlo en silencio. El jardín de la gran mansión de sus padres la recibió y Helena se adentró entre las estatuas caras y los arbustos bien cortados, corrió como jamás lo hubiese hecho antes en su vida perdió sus tacones en el camino, desgarro parte de su caro vestido entre las rosas que adornaban el lugar teniendo el conocimiento previo de dónde dirigirse para obtener algo de ventaja.

Sin la necesidad de voltear mientras sus jadeos eran engullidos por los gruñidos de los seres de rapiña que iban detrás de ella, siguió a adelante sin pensar en nada más; giro en uno de los pasillos que adoraban los jardines de la gran mansión desgarrando parte de la suave piel de sus pies desnudos en el proceso pero no se detuvo, avanzó hasta el final abriendo la verja que separaba los jardines principales con el funcionamiento de las cañerías de la mansión deteniendo su carrera justo sobre el desagüe principal, sus delicados dedos arrancaron el collar que portaba en su cuello de un tirón que marco su piel de porcelana de inmediato y metió la mano con el collar en el desagüe sosteniéndolo firmemente mientras tomaba bocanadas de aire como si la vida se le fuera en ello.

Fueron minutos en los que los seres que atacaban a las personas aparecieron frente a ella, Helena percibió algo parecido a un alivio culposo, ahora al único cuerpo que podían atacar era el suyo -S—si jadeo -alguno de ustedes osa acercarse - agrego intentando alcanzar más aire para sus pulmones -Lo soltaré, el desagüe va continuo a la ciudad y ninguno de ustedes puede moverse de manera más expedita que la velocidad del sonido por lo que será imposible detener mi acción- ninguno de los seres que estaban frente a ella se movieron, ahora la hermosa pelirroja de piel de porcelana solo esperaba que aparecieran en escena los seres que parecían tener un nivel mayor de jerarquía en ese caos que fue una fiesta.




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Tema Privado Re: Bailando con el Diablo (Capítulo 4) [Priv. Helena Blackstone]

Mensaje por Azael W. Kane el Miér Jun 14, 2017 6:33 pm

Continuaba peleando con aquel demonio que me superaba en tamaño, a diferencia de la primera vez que me transforme, en esta ocasión parecía tener un poco más de control, aunque no demasiado porque pese a que aquella chica por la que ambos combatíamos se había marchado fui incapaz de ir tras ella, porque en primera mi cuerpo no me obedecía y dos un demonio furioso me levantaba y me arrojaba como trapo viejo, uno al que mi mirada de castigo no lo afectaba, tenía que derrotar a esta cosa antes de que le pasara algo peor a la chica, me sentía culpable de alguna manera por lo que ocurría pero no por completo, yo no había traído a todos esos demonios trataba de derrotarlos y ayudar. Finalmente, a la quinta o sexta caída no lo recuerdo bien, estuve lo suficientemente cerca de mi revolver para tomarlo, el demonio me levanto de nuevo para arrojarme, pero esta vez puse el revolver en su boca en dirección inclinada y le volé sus asquerosos sesos, fue algo repulsivo, pero al menos me lo quité de encima. Ya más relajado me comencé a mover, no sabía si se había percatado pero el colgante que llevaba en el cuello era lo único que la mantenía segura de los demonios, al menos de los más débiles, los poderosos eran más complicados y si llegaban a ella no iba a poder hacer nada. El daño colateral ya era grabe, pero no era razón para no ser algo cuidadoso, así que hice que el auto se hundiera en la tierra y a la vez que una moto saliera, me subí en ella y acelere persiguiendo a la chica.

Atravesé los jardines de la mansión dejando un rastro de fuego detrás de mí, me sentía muy mal por el pobre jardinero al que le tocara arreglar eso, pero ni modo eso le pasa por tener ese trabajo, no tarde mucho en toparme con la chica, una buena habilidad de un Ghost Rider es que no pierde el rastro de nadie con quien haya tenido contacto, se notaba que estaba asustada y agotada, además de que en un intento desesperado trataba de deshacerse del collar, obviamente no había notado que ese colgante la protegía y si se deshacía de él, solo lograría que los demonios lo tuviesen más fácilmente y que la despedazaran, desenfunde mi revolver disparando a los demonios voladores, cuando los demonios terrestres voltearon la cadena que llevaba en la mano se movió de manera que los quemo a todos en línea recta, luego de eso baje de la motocicleta y me dispuse a caminar hasta donde la chica quien aún se veía atemorizada.

-Aguarda en serio no comprendes lo que tienes en las manos verdad. – Sonó una voz demoniaca que salía del demonio con el cráneo en llamas que se aproximaba a la chica. – Ese colgante es lo único que te protege de esos demonios, mientras lo lleves atraerá demonios, pero también te protegerá de ellos, al menos de los más débiles. – Ella claramente se veía atemorizada por la cercanía a ella y no parecía dispuesta a escuchar. – No soy como los demás demonios, déjame mostrarte, pero no hagas ninguna tontería. – El fuego en su cráneo se apagó dejando solo el cráneo sobre el cual se comenzó a formar musculo, piel y cabello para dejar ver su verdadera apariencia. – ¿Me recuerdas verdad? Descuida no te hare daño, ahora estas a salvo. – Dijo acercándose poco a poco a la chica tratando de calmarla con sus palabras. –




Off-Rol:
Una disculpa sincera por tardarme tanto en responder, tenia problemas con la inspiración, pero finalmente lo resolví, gracias por tu paciencia. Espero podamos continuar el rol.



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Tema Privado Re: Bailando con el Diablo (Capítulo 4) [Priv. Helena Blackstone]

Mensaje por Helena Blackstone el Jue Jun 22, 2017 8:18 pm

La hermosa pelirroja de piel de porcelana esperaba que, su intento desesperado ayudase a que esos seres dejasen de atacar a las personas que estaban en la fiesta. Su maniobra no había sido en función de “proteger al inocente” o “de hacer algo valiente” no, era algo aún más básico y humano, ella no podría vivir tranquila sabiendo que personas fueron dañados o fallecieron a costa suya, porque ella prefirió la seguridad antes que el riesgo y se estaba arriesgando demasiado.

Su pecho intentaba atrapar a bocanadas el aire frio de la noche que quemaba la garganta al entrar sin filtro debido a su baja condición física, esos seres estaban al margen, expectantes y aguardando a su siguiente movimiento ¿lo dejaría caer? ¿sería aquella la solución? No tuvo tiempo de buscar respuestas a medida que el sonido de la motocicleta acercándose la puso sobre alerta, frente a ella estaba el antes caballero y ahora ser que no podía definir, aun no estaba preparada para que su memoria guardara esas imágenes como fotografías sin embargo ya era tarde, algo como eso no podría olvidarlo aunque lo deseara. El caballero disparo al aire abatiendo a esos seres acechantes y voladores pero eso no disminuía el miedo que la situación le causaba, sus rodillas aun parecían ceder bajo el largo, ajustado y perfecto vestido que traía.

El camino hacia ella y por instinto Helena retrocedió dos pasos ¿Cómo no temerle? Ella se encontraba luchando contra su lógica en ese momento, para intentar comprender lo que sucedía sin hacer un análisis, para poder continuar con su vida después de esa noche, en el mundo “normal” aquellos seres no existían y definitivamente los cráneos humanos no estaban envueltos en llamas y andantes sobre los jardines. La voz del caballero, profunda, erizó por completo su piel, en otra instancia en otra situación Helena podría haber encontrado cierto atractivo en aquel tono de voz pero ahora no podía concentrarse en otra cosa que no fuera sujetar el collar directo en el desagüe, firme a pesar de la corriente de agua para que no se escapase de sus finos dedos. El caballero sin nombre, o el cráneo en llamas, le indicó que el collar era lo único que la mantenía a salvo, a la hermosa pelirroja de piel de porcelana aquella lógica la desarmó por completo -Si esto me mantiene a salvo ¿Por qué se osa crear tal destrucción con personas que no están involucradas?- espetó con seguridad, aun manteniendo esa mirada altiva de toda mujer que ha sido criada para la perfección y no para debilidades, ella no esperaba una respuesta tan vaga como “Son desalmados” o “son seres pérfidos” pero una parte de su lógica estaba segura que esa era la única y verdadera razón, la que se asemejaba tanto como al ser humano: lo hacían, porque podían y querían hacerlo, nada más.

Helena escucho con atención las palabras y se quedó casi paralizada al ver como el cráneo en llamas volvía a la forma conocida, a la del joven caballero en los jardines de su hogar. Tardo minutos en reponerse de aquella “transmutación” si habían seres capaces de esas cualidades ¿Qué le esperaba más adelante? ¿realmente estaba a salvo? -Ca---caballero- logró articular la pelirroja -no debería mentirle a una dama, usted asegura que yo estoy a salvo sin embargo estamos rodeados, aún deben haber personas heridas en la mansión siendo atacadas y probablemente más de estos seres estén buscando el collar ¿Cómo puede asegurarme que estoy a salvo?- la lógica de Helena podía ser ciega y aplastante si se lo proponía -Os advierto, no de un paso más o lo soltaré- ella no iba a hacerlo pero si el caballero aseguraba que estaba a salvo, iba a ponerlo a prueba, Helena no era la clase de joven que confiaría ciegamente en alguien más -¿Cómo piensa que saldremos de esta situación y que yo le entregaré el collar luego de aquello?- refutó, necesitaba oír que, quien estaba frente a ella tenía una idea para solucionar ese lio, una idea tan buena como la brillantes de la pelirroja.


off rol:
No te preocupes a todos nos puede pasar uwu <3, solo te pido que si te aburres o realmente ya no te gusta el rol me digas para ver si se puede mejorar, si quieres continuarlo n n

Que tengas buena semana <3




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Tema Privado Re: Bailando con el Diablo (Capítulo 4) [Priv. Helena Blackstone]

Mensaje por Azael W. Kane el Jue Jun 22, 2017 9:05 pm

Claramente se encontraba aterrada, aunque no la culpaba, hasta hace poco, los cuentos de ángeles y demonios eran solo eso para mí, “cuentos”. Sin embargo, trate de mantener la calma para que ella también se tranquilizara, así que mi mejor opción era decir la verdad, luego de todo lo que había visto es noche, estaba seguro de que no le costaría trabajo creer lo que le iba a contar.

-Le aseguró que no miento, pero es natural que quiera una explicación, así que lo diré. – Señale con el dedo al colgante que tenía la bella dama en sus manos. – Ese colgante tiene una piedra llamada la lagrima de Alan, es una reliquia del mundo demoniaco. Parte de un sello que mantiene encerrado a un demonio muy poderoso, si cree que estos demonios eran fuertes, lo que está encerrado, está por completo en otro nivel. – Bajé la mano y me dispuse a explicar lo demás. – Esa joya te protege de los demonios, pero también los trae porque quieren ese poder, mientras este en tu posesión seguirán atacándote, pero no podrán herirte, por lo menos los más débiles no podrán. – Poco a poco me fui acercando. – Soy el motorista fantasma y he venido por ese colgante igual que esos demonios, pero no confundas no estoy de su lado, yo no lastime a nadie de tu fiesta, solo a los demonios, mientras lo conserves más gente estará en peligro. Por favor entrégamelo, si ya no lo tienes, dejaran de venir por ti o por los tuyos. Si está conmigo, irán tras de mí, pero como puedes ver. – Levante el arma al cielo apuntando a un demonio que estaba justo detrás de Helena – Soy perfectamente capaz de encargarme de estos bichos. – Dispare una bala encendida en fuego infernal y la criatura desapareció. – Tal vez sea algo difícil de creer, pero luego de lo que has visto hoy, no creo que pienses que es un cuento fantástico. –

Estando lo suficientemente cerca extendí mi mano frente a Helena, mirándola fijamente a los ojos, para que supiera que no mentía y con un tono amable, dije.

-Esto es muy peligroso para que este en tus manos, y apuesto a que no lo sabias. Pero todo dueño anterior que tuvo, perdió a todos los que quería por tener esa joya en su posesión, si la conservas muchos más van a morir, si te deshaces de ella, no habrá nadie cuidándola y los demonios más fuertes la tomaran, pero si me la entregas te garantizo tu seguridad y la de tu familia. Además de que no la volverás a ver en tu vida. – Comenzaron a aparecer más demonios, pero apenas estos se manifestaban, les disparaba carbonizándolos al instante. – De todos los que vinieron hoy a tu fiesta, soy el único que puede darte esa garantía y asegurarse de que esa joya no caiga en las manos equivocadas, por favor entrégamela y toda esta pesadilla se acabara. – Mi tono era sereno, pero serio a la vez y si había sido lo suficientemente suspicaz ella me habría creído y me daría su collar. -


Off Rol:
Gracias por tus buenos deseos y por tu comprensión, descuida me gusta el rol y claro que quiero continuarlo, por ahora veamos que mas se nos ocurre.



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Tema Privado Re: Bailando con el Diablo (Capítulo 4) [Priv. Helena Blackstone]

Mensaje por Helena Blackstone el Lun Jun 26, 2017 9:25 am

La hermosa pelirroja de piel de porcelana se quedó en silencio, esperando y analizando los movimientos del joven caballero o calavera en llamas si aquel era capaz de plantear una estrategia que le pareciera confiable en base a hechos, ella le entregaría el objeto sino pensaría en las siguientes opciones. Helena escucho en silencio cada una de las palabras que el joven caballero le entregaba “lagrima de Alan” “mundo demoniaco” “sello poderoso” “poder” “motorista fantasma” “peligro”

“No” pensó Helena “No es algo difícil de creer” después de aquella noche ella estaba obligada a cambiar la manera en que observaba todo aquel que la rodeaba, si bien venía desde un mundo donde los seres que ahora se planteaban frente a ella solo existían en los libros de los géneros de terror o suspenso, eran reales, muy reales y estaban tras de ella por el collar que le hubiese entregado su padre y difícilmente podría volver a confiar en todo aquel que le hablase o sentirse con esa falsa seguridad que el caballero, no, motorista fantasma acababa de hacerle dar cuenta que no existía, no en Japón.

-Señor- dijo ella observándolo con sus ojos turquesas fijos en su rostro -no puedo aceptar tal ofrecimiento- Helena no arrastraría a un ser como ese para que terminase como su guardaespaldas personal y conociera más de cerca lo imperfecta que podía ser su vida, para que conociera la dinámica que llevaba con sus padres o para que conociera lo que hacían sus padres, suponía que eso los condenaría y a pesar de todo, ella aun guardaba esa esperanza de que en algún punto recapacitaran -No estoy dispuesta a obligarle cumplir una garantía que me parece abusiva sobre su persona- ella le observó con esa mirada orgullosa y perfecta -Sin embargo, estoy dispuesta a buscar su ayuda si la situación vuelve a presentarse- Lentamente Helena volvió a erguirse en su metro sesenta y ocho frente al caballero que ahora extendía su mano hacia ella, su brazo, su mano y el propio collar goteaban hacia el piso, la joya ya estaba fuera del peligro aparente en que la hermosa joven la hubiese puesto. Observó atenta como los seres que aún seguían rodeándoles parecían agitarse ante la visión del collar, algunos siseaban, otros movían sus extremidades sin embargo ninguno parecía atreverse a dar el primer movimiento en su contra.

La hermosa joven de piel de porcelana no volvió a colocarse la joya en el cuello, aun dispuesta a entregarla a quien era el más calificado para tratar con ella -Acepto su explicación caballero, sin embargo no me ha explicado una razón central, el “porque”- Helena volvió a observarle en esa pose de perfección donde no había cabido para miedos terrenales y no terrenales, poco a poco la hermosa pelirroja estaba “aceptando” esa nueva realidad -Detrás de toda acción hay un objetivo, y mi estimado caballero yo hace tiempo que deje de creer en el altruismo y el heroísmo en algo más que no provenga de un libro ¿Dónde está su brecha? ¿Dónde está el porqué de sus acciones? ¿Qué gana usted obteniendo el collar?-

Helena volvió a quedarse en silencio esperando una respuesta, seguía midiendo al caballero o como el mismo se había nombrado motorista fantasma, esperaba que le refutase su afirmación pero como ella suponía bien, nadie arriesgaba su vida por los otros sin obtener algo a cambio a menos que su propia vida estuviese en riesgo, el heroísmo de caballería, la nobleza central para ella solo existía en los libros que adornaban sus estantes.




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Tema Privado Re: Bailando con el Diablo (Capítulo 4) [Priv. Helena Blackstone]

Mensaje por Azael W. Kane el Vie Jun 30, 2017 4:18 am

Definitivamente el papel de chico bueno no me quedaba bien, pero es difícil hoy en día creer que alguien te haga un favor sin esperar algo a cambio, eso lo sabía de primera mano. De todas formas, me había creído lo que le dije, asumí que ya confiaba un poco más en mi por lo que decirle una verdad a medias no iba a afectar en nada su decisión posterior.

-Eres bastante perceptiva, te felicito. – Dije mientras metía las manos en los bolsillos de mi gabardina. – En efecto, no sirvo para ser el chico bueno, pero tampoco me va ser el chico malo, así que diré que estoy en el medio de ambos. A decir verdad, no tenía idea de que existiese ese collar, ni siquiera tenía pensado salir de mi hogar esta noche. Lo supe porque alguien me envió. – Dije agachando un poco la mirada. – Al igual que tú, fui rescatado por un demonio, con el que ahora tengo una deuda. Me dijo de esta fiesta, de la existencia de la lagrima de Alan y que habría demonios aquí. El personalmente me envió para que tomara esa joya y se la llevara. – Bueno lo que iba a decir a continuación no me gustaba. – Existen muchos demonios perversos, pero si debes confiar en los demonios que te atacaron hoy, y el que me envió por esa joya, creo que debes confiar más en el que yo represento, al menos él no me pidió que entrara destruyendo todo como lo hicieron los otros. Bien pude haber entrado a la fiesta, encendido atravesando la pared con mi auto o mi moto, quemar a todos los presentes, porque admitámoslo, nadie halla adentro está libre de pecados, pero no lo hice. Al contrario, salve a todos, así que por ahora soy la mejor opción que tienes. No te obligare a que me entregues esa joya, ni siquiera voy a amenazarte, pero si lo conservas solo te pones en peligro a ti y a todos los demás. Aunque no ames a tus padres, debe de haber alguien que no quieras perder. Pues, todos sienten apego por algo. –

Si la había convencido o no, era otra historia, ya que la versión que le había contado carecía de algunos detalles, pero era mejor omitirlos, ya sabía que esa joya es peligrosa, que si la conserva jamás en su vida la van a dejar de atormentar y eventualmente un demonio sin importar los métodos se la quitara. Sentí como más presencias demoniacas se aproximaban, aparentemente no habían tenido suficiente y pese a que yo podía pelear contra ellos, no podía luchar y protegerla a la vez, teníamos que alejarnos. Di un pequeño silbido lo que hizo que la moto se aproximara a mí y de inmediato la monte.



-No creas que me desgrada conversar contigo, pero tal vez quieras que nos movamos un poco. – Extendí la mano invitándola a subir. – Luego piensas si quieres creerme o no, pero lo haces en otra parte, donde estés a salvo para que pelee sin preocuparme. ¿Vienes o no? –



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Mensaje por Harry Blume el Dom Sep 10, 2017 1:04 am

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