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Patas Arriba [Libre]

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Tema Libre Patas Arriba [Libre]

Mensaje por Invitado el Dom Abr 02, 2017 4:14 pm

Todo el asunto de La Secta, los disturbios y los derrumbes resultaban tan caóticos y espesos de asimilar para Kat que sinceramente no tenía idea de como podría afrontarlos sin volverse loco, aunque ¿acaso lo podía estar más que aquellos tipos de las pantallas, que hacían sacrificios y exigencias como nada más que terroristas deseosos de alterar la paz? Éadrom era mucho más tranquilo, seguro y feliz antes de que ellos vinieran, y ahora se reducía a simple caos.

Tampoco podía hacer mucho. Algunos chicos de su edad habían apoyado a la resistencia, otros pasado al bando de los «malos» y unos pocos esperaban escondidos a que la tormenta pasase, de una forma parecida a la suya. Su madre era una luchadora que estaba a favor de recuperar la paz por medio de la fuerza, luchando contra la organización, pero en ningún motivo dejaría que su hijo se arriesgase a participar en ella más que en simples tareas de llevar mantas o curar a los heridos... y el pelirrojo se sentía un poco fuera del asunto, sinceramente. Dado de lado.

Como solución rápida para su paz mental, se propuso visitar la playa a ver si encontraba algo interesante que le sirviese para coleccionar, como en los antiguos tiempos que caminaba por ella en busca de conchas o cangrejos por simple diversión. Algunas zonas de la ciudad seguían siendo seguras, por lo que se deslizó a través de las calles sin que nadie le viese hasta llegar a la costa.

Estaba atardeciendo y la brisa era fresca, así que se encogió al notar el aire a través de su delgada sudadera. Deportivas en mano, descalzo, comenzó a andar sin un rumbo fijo intentando tranquilizarse, más que pensar en el tema, porque llevaba unos días alterado e incluso sus amigos se habían dado cuenta de que no estaba como siempre; estaba triste.

—Aaaaargh —suspiró revolviéndose el pelo con brusquedad, como si así se quitase todo de la cabeza. ¡Él no era así! ¡Tenía que animarse y sonreír por los demás!
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Tema Libre Re: Patas Arriba [Libre]

Mensaje por KaiserApolo el Lun Abr 03, 2017 11:43 am

La playa era un lugar solitario desde que comenzó la guerra, y nadie se atrevía a visitarla. Pero como siempre, Kaiser era una excepción. No le gustaba estar en Takemori mucho tiempo, ya que las grandes muchedumbres le apabullaban. Así que su mejor recurso era arriesgarse a acabar quemado por el sol y salir a pasear. El relajante sonido de las olas del mar parecía complementarse con su marcha, relajada y lenta. Cada paso quedaba muy marcado en la arena, y el nigromante parecía disfrutar de esas nimiedades.
Pero su serenidad no tardó en ser perturbada. Comenzó a localizar huellas en la arena, que no eran suyas... ¿Alguien le había estado siguiendo? Correspondiendo a la inseguridad de Kaiser, cinco caídos aparecieron entre la arena, y comenzaron a bramar, furiosos. Armado con su báculo y la daga que siempre llevaba entre los pliegues de su antigua túnica, comenzó a caminar, hasta que encontró a un sujeto paseando por la playa, al igual que él. No se podía arriesgar, así que con mucho sigilo, comenzó a acercarse por detrás, mientras alzaba su daga, amenazando directamente el cuello del sujeto, dijo:
-Dime inmediatamente tu nombre, y quien te envía a espiarme... No tengo piedad con los mentirosos, date por avisado.
Off rol:
Normalmente roleo de manera algo más larga, pero tenía un compromiso... Sea como sea, espero ver pronto tu respuesta
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Tema Libre Re: Patas Arriba [Libre]

Mensaje por Invitado el Mar Abr 04, 2017 2:29 pm

Sí, tal vez ponerse a hablar en voz alta como estaba la situación no era lo más prudente que podía hacer en ese momento, pero Katsu no era un chico precisamente silencioso, sigiloso, o bueno, todo lo que tuviese que ver con las habilidades «superheróicas» que vacíamente aclamaba tener. Siempre perteneció al grupo de los muchachos ruidosos del barrio, y era una cualidad admirable si pretendía hacer de cebo, pero no era el caso.

Cuando notó una daga junto a su cuello, se tensó tanto que pudo notar la saliva pasando a través de su garganta como si le estuviese rasgando por dentro, apretó los dientes y producto del susto, terminó abriendo mucho los ojos, como cuando sabía que se había metido en un gran problema. ¿Quién era ese sujeto? ¿Y por qué le amenazaba así de la nada? No había tenido la oportunidad de ver la apariencia de éste, pero su voz era lo suficientemente escalofriante como para saber que no era alguien precisamente amistoso.

—¡Fiore! ¡Katsumoto Fiore! —exclamó sin pensarlo un instante, llevado por el pánico, alzando la mano sin las zapatillas a la altura de la cabeza—. ¡No estaba haciendo nada, lo juro! Espera un momento... ¿espiar? —preguntó más para sí que para el individuo, e hizo un amago de girarse pero supo que no era buena idea al tener un arma filosa apuntándole tan de cerca—. ¡Yo no estoy espiando a nadie! Solo estaba dando un paseo. ¿Quién eres, de todas formas? —inquirió frunciendo el ceño, para dejar claro que no sabía nada de lo ocurrido.

El pelirrojo podía aparentar ser de todo menos peligroso. Con su poca cantidad de músculo, altura promedio y control cercano al nulo de sus poderes, el movimiento más temerario que podía llevar a cabo era echarse a correr, y no le parecía buena idea.

Off rol:
Está bien, algunos posts salen más cortos y otros más largos ¡Gracias por aceptar la búsqueda y animarte a rolear conmigo, espero que lo pasemos bien! llamaflor
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Tema Libre Re: Patas Arriba [Libre]

Mensaje por KaiserApolo el Miér Abr 05, 2017 11:26 am

-¡Fiore! ¡Katsumoto Fiore!. ¡No estaba haciendo nada, lo juro! Espera un momento... ¿Espiar? ¡Yo no estoy espiando a nadie! Solo estaba dando un paseo. ¿Quién eres, de todas formas?
La voz del muchacho no se parecía en nada a la que esperaba oír. Kaiser tenía como modelo de espía un hombre fuerte, ágil, con valor y sin miedo a nada... Ese muchacho llamado Fiore se había cargado su esteriotipo en cuestión de segundos. El nigromante, al ver como su víctima flaqueaba aterrorizada, bajó muy lentamente su daga, sin fiarse del todo (no sería la primera vez que una persona le atacaba tras asegurar que no le espiaba), tras unos segundos pensando, alzó la voz de manera serena y relajada, pero con pequeños deslices algo sádicos, dijo:
-Soy Kaiser Apolo Ebbon, profesor de artes oscuras en los cursos de segundo, del Instituto Takemori... Además de ser uno de los recolectores de información de cierto grupo... Sea como sea, pareces bastante inofensivo, y no creo que puedas siquiera espiar a uno de los caídos que tengo detrás de mí, te invito a girarte y verlos, si te hace ilusión... Sea como sea, debes comprender que no puedo confiar en tus palabras si no te hago un par de preguntas... Mis sirvientes, preparen algo para sentarnos, por favor.
Obedeciendo a sus designios, los caídos que Kaiser estaba intentando mostrar al muchacho comenzaron a formar tres montículos en la arena, con la altura ideal para hacer de sillas y una mesa. Tras ello, sacó de su pequeño zurrón un minúsculo juego de tazas y los materiales para preparar un té. Se sentó en uno de los tres montículos, y hizo la mezcla pertinente de agua y hierbas para preparar el clásico té oriental, algo frío, para su gusto, pero perfecto para lanzar veneno en él y matar al muchacho si este oponía resistencia. Tras haber terminado de servir ambas tazas, invitó al muchacho a acompañarle, y dijo:
-Espero que no te importe mucho si mis criados me acompañan... Pero me gusta tener a mano alguien fuerte para que libre mis batallas. Siéntate, prometo no hacerte nada mientras no des indicios de traidor. No obstante, si demuestras lo contrario, sería para mi muy fácil chasquear los dedos y hacer que los caídos se abalancen contra tu corazón. Como tú has dicho, no eres ningún espía, así que toma asiento, por favor.
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Tema Libre Re: Patas Arriba [Libre]

Mensaje por Invitado el Sáb Abr 08, 2017 5:13 am

No estaba seguro de si debía fiarse de un tipo que primero le apuntaba con una daga, luego le amenazaba y después se comportaba de una forma tan extraña como ese sujeto, de hecho no lo iba a hacer, porque podía ser algo ingenuo pero no tan tonto. Sin embargo, el hecho de que fuese un profesor del instituto le dio cierta credibilidad y confianza que no concedería a cualquiera, seguramente porque conocería a su madre si trabajaba en la docencia de su centro de estudios.

Con lentitud se giró hacia el sujeto y bajó las manos, observando su peculiar apariencia y aún más, aquellos que le seguían para organizar un pequeño mobiliario con arena para que pudiesen sentarse y charlar, provocando una pequeña risa en él. ¡Aquello era tan fuera de lo normal y divertido! Un poco peligroso, sí, pero seguramente de estar en una situación parecida hubiese propuesto sentarse en el suelo, una roca o directamente pasear un rato, pero aquel sujeto parecía tener unas tendencias más extravagantes e incluso traer consigo un pequeño juego de vajilla para preparar té.

—Oh, ¿eres profesor? Mi madre es profesora también, pero imparte clases en la universidad —comentó de pronto con ligereza, y asintió a las condiciones del mayor arqueando una ceja, ya que no le agradaba demasiado la idea de sentirse presionado por si decía o hacía algo mal. Por lo menos se tomaba lo de el asesinato como una broma o simple actitud cerrada, porque si no estaría histérico.

—Eso no suena muy amistoso, pero de acuerdo —expresó el pelirrojo encogiéndose de hombros, tomando asiento en uno de los montículos con calma, viendo como preparaba el té, que aunque no le gustaba mucho porque era más de soda se tendría que adaptar—. ¿Puedo llamarte de una forma más corta? Conmigo Kat o Katsu está bien—declaró con una sonrisa amistosa, dejando las deportivas, y la mochila que llevaba cargada al hombro en la que se incluían una botella de agua, los restos del almuerzo y una bolsa vacía, a su lado.

—¿Qué quieres saber? —inquirió el pequeño con calma, cruzándose de brazos en disposición a esclarecer sus dudas... aunque él también tenía las suyas, como por qué tenía una apariencia tan extraña, o la razón de que le siguiesen «criados» a los lugares, pero estaba en fase de aceptación para animarse a preguntar tan pronto.
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Tema Libre Re: Patas Arriba [Libre]

Mensaje por KaiserApolo el Jue Abr 13, 2017 10:07 am

El muchacho se sentó justo como él tenía previsto. Aseguraba que su madre era docente universitaria. Si eso era cierto, todos los actos que Kaiser había hecho hasta entonces eran contraproducentes, así que relajadamente, le dio el vaso con el té ya preparado, y se llevó el suyo a la boca. Estaba bastante caliente para no haberlo calentado, y tenía buen sabor. A diferencia de lo que esperaba, estaba delicioso, con una buena textura y aroma. Entonces, cuando se encontraba disfrutando de su creación, recordó cual era el motivo que hacía que ambos estuvieran sentados. Tranquilamente, lo volvió a dejar en la improvisada mesa, y miró fijamente a los ojos del muchacho. De la manera más natural que pudo, dijo:
-Está bien, Kat… Si tu madre es una profesora, me basta que me digas su nombre. Hablando de lo que me has dicho sobre si tengo algún diminutivo de mi nombre, haz lo que quieras, no me importa cómo me llamen… De momento, me has caído bastante bien, así que adelante.
Tras decir eso, hizo señas a sus caídos para que se alejaran. El misterioso valor que desprendía ese tal Katsumoto le había hecho sentir bien, y no parecía haber ninguna necesidad para tener que usarlos. Por primera vez, iba a compartir su té con una persona sin haber de matarlo. Escuchó el leve vaivén de las olas. La calma parecía complementar su humor. Aun así, no debía desconfiarse. Como una especie de acto reflejo, dio un rápido sorbo al té. No le salía ninguna palabra que fuera negativa o nada para increpar al muchacho, simplemente, se encontraba a gusto. Cortésmente, sonrió y preguntó:

-Bien… No quiero parecer un anciano tomando el té… Así que, como considero normal en este tipo de conversaciones, supongo que es el momento en el que me planteas todas tus dudas sobre mí… Te responderé a todo. Pero con una condición. Si tuvieras la ligera idea de reírte de mí o explicar lo que diga a alguien… Me encargaré personalmente de que eso sea lo último que salga de tu  boca. Y no es ninguna broma. –tras ello, carraspeó nerviosamente y continuó- Lo siento… Debo haber sonado como un verdadero asesino sin corazón… Insisto, no te sientas amenazado. Pregunta, no voy a hacer nada malo.
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Tema Libre Re: Patas Arriba [Libre]

Mensaje por Invitado el Sáb Abr 15, 2017 1:15 pm

La profunda y examinadora mirada del sujeto hizo que Kat se sintiera un poco inquieto ante su presencia, por lo que terminó rebulléndose en el asiento mientras desviaba la mirada a su diestra, que atusaba con dedicación un mechón de su largo flequillo pelirrojo. Agarró el vaso y se quedó mirándolo con fijación, pero una vez vio a Kaiser probar un sorbo de su propia mezcla improvisada de hierbas, le pudo la curiosidad y, con cuidado, imitó el gesto.

—Oh, está mejor de lo que imaginaba... —comentó para sí en un tono sorprendido, centrándose por completo en la vajilla a la hora de tomar un poco más justo antes de escuchar la pregunta indirecta que le era formulada.

—Gianna Fiore. Cabello largo pelirrojo, ojos verdes, pecas, unoooos veintiocho según ella, pero yo creo que se quita años, je, je... —describió gesticulando alrededor de su rostro, dándose cuenta del increíble parecido que guardaba con su madre incluso si no estaban géneticamente emparentados. Una poderosa maga como ella tenía la edad suficiente como para ser considerada una abuela, detalle que tanto su actitud como apariencia se encargaban de negar hasta el punto de ser confundida a veces con su hermana mayor—. Le gusta mucho el café y las relaciones públicas, así que no sería raro que la conocieras —presumió un poco, inclinándose hacia atrás un poco.

Con las nuevas conversaciones, Katsu estaba consiguiendo relajarse un poco y formar sus propias opiniones sobre aquel hombre de que tal vez no era tan malo, sobretodo si no le había hecho daño al ser evidente que estaba de parte de Takemori, aunque esas amenazas espontáneas que se le ocurrían hacer de vez en cuando no ayudaban a que las buenas sensaciones avanzasen, provocando que el menor arquease una ceja.

—¡Está bien! No se lo diré a nadie, prometido —exclamó con decisión, inflando el pecho como si estuviese completamente orgulloso de su escasa habilidad para mantener en secreto lo que debía—. ¿A dónde te dirigías antes? Que yo sepa es uno de los pocos lugares seguros que quedan pero no creo que permanezca así durante mucho tiempo más, y el trayecto es peligroso —opinó dando un sorbo a su té para humedecer la garganta, recordando los problemas por los que había pasado los primeros días al no saber ser discreto—. ¡Vaya fastidio! La situación está hecha un desastre y no se puede caminar tranquilo. Hacer novillos es tan difícil ahora... —se quejó frunciendo los labios, añorando los días en los que debía asistir y dormir en clase tranquilamente aunque al final le regañasen por ello, en lugar de cuidar a gente herida que a veces, no sobrevivía.

—Oh, y otra cosa, ¿eres de los buenos? —dijo, barajando la posibilidad de que le llegasen a capturar y preocupase a toda la gente por la que debía de evitar meterse en problemas.
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Tema Libre Re: Patas Arriba [Libre]

Mensaje por KaiserApolo el Dom Abr 16, 2017 10:53 am

Kaiser asentía durante la descripción de esa tal Gianna. Era cierto, la descripción era suficiente como para imaginar bien el aspecto de la profesora. Incluso llegaba a ser coincidente con el muchacho, cosa que sin lugar a dudas, aclaraba que no estaba mintiendo. Parecía incluso orgulloso de ella, y sea dicha la verdad, el nigromante sí tenía algunas especulaciones de quien podía ser.
No paró en ningún momento a Kat, solamente esperó que terminara de una vez su relato, y tras ello, con su última pregunta, Kaiser ya sabía con que tipo de persona estaba hablando. Relajadamente, explicó:
 Katsu… Kat. Soy consciente de que para ti, los escuadrones de Takemori son los “buenos” y la Secta es en cambio, “la mala de la película”. No obstante, yo voy a mostrarme muy disconforme con eso… Verás... –Kaiser comenzó a dibujar en el aire un Dyed, el símbolo de su señor- Mis poderes vienen exclusivamente de la caridad de un dios egipcio, el gran Osiris, deidad absoluta de la muerte. Le obedezco fielmente, y a cambio, me concede la capacidad de hablar con otros demonios, y hacer pactos con ellos… Esto no significa, cuidado, que yo sea un mago débil o sin poderes, básicamente, mi magia viene de lugares menos lícitos que el del resto… Como iba diciendo, este ser me encarga ciertas misiones… Y la última de ellas no es para nada “de los buenos”. He de destruir por completo el Orbe de Winter, y con ello, el resto de fragmentos del cristal caído… Así, las tropas de mi señor podrían entrar a la ciudad, y de una vez por todas, él gobernaría como la divinidad que es. Esto no me pone de el bando de la Secta, tampoco en su contra… Digamos que soy neutral, por el momento.
Dio otro largo sorbo al té, y tras ello, disfrutando aún de la dulce textura, miró los ojos del muchacho… Era bastante tierno, e incluso llegaba a parecer el típico niño soprano de una coral. Como si fuera una cosa poco importante, (y siendo sinceros, a ojos del nigromante era realmente algo demasiado trivial), dijo:

-Oh, es cierto, la playa es el único lugar donde una persona puede descansar… Y me entristece pensar que estas nítidas aguas, algún día, inevitablemente, se llenarán de cadáveres y hombres muertos… Me pregunto cuál será el bando que lo provoque… Hasta que llegue ese día, solamente me gusta sentir la arena tocando mis pies, y las olas que tranquilamente, aparecen para tras unos pocos segundos, volver por donde han venido… Considero que además, este es el lugar perfecto para tomar un buen té y ver el crepúsculo. Es por eso el motivo por el cual me encuentro aquí. Solamente para reflexionar. ¿Y tú? Aún no he tenido el honor de escuchar tus motivos… Por cierto… Te recuerdo que soy profesor de Takemori. Y por mucho que me hayas caídos bien, no te interesaría que alguien más descubriera que este es el lugar donde haces novillos… A pesar de que prefiero estar aquí que no resucitar a los muertos, yo ya soy adulto… Y me he declarado neutral en la guerra, no podemos decir lo mismo de ti.
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Tema Libre Re: Patas Arriba [Libre]

Mensaje por Invitado el Miér Abr 19, 2017 12:46 pm

Katsumoto se concentró en atender a las explicaciones del hombre sobre aquella deidad a la que servía y lo primero que vino a su revuelta cabeza fue esas tardes en las que, de niño, se pasaba las tardes delante de la pantalla jugando a Faraón en su cuarto, construyendo calles, viendo la ciudad prosperar, distribuyendo templos de dicho Dios y enfrentándose a los ataques de reinos cercanos porque se excedía en los gastos del presupuesto. Eran buenos días.

—¿Tropas? —preguntó arqueando una ceja con inconformismo, pero rápidamente cambió de tema, olvidándose del anterior—. He conocido a nigromantes, demonios, vampiros y otras criaturas con mala fama que son simpáticos y difieren bastante de la imagen inicial que se tiene de ellos, así que si el origen de sus poderes es oscuro no creo que sea de mucha importancia si son buenas personas —declaró directo, con despreocupación, desviando la mirada a su antebrazo y por lo tanto al lugar donde se enterraba aquel arma en forma de canica que debía de vigilar, sin saber hasta cuándo o por qué.

Si el adulto era un espectador neutral en todo ese conflicto, significaba que independientemente del bando que formase parte en ese momento, no estaría interesado en sacar provecho alguno de su información, no al menos de una forma que pudiese preocuparle. Kat se reclinó un poco y pensó su respuesta con detenimiento, mirando hacia el cielo en busca de una respuesta sobre cuál era su posición, tratando de ubicarse a sí mismo en una de las facciones enfrentadas sin la necesidad de excluirse como le estaba obligando a hacer su madre.

—Yo sólo quiero que todo vuelva a la normalidad, sin necesidad de vivir tragedias o grandes preocupaciones. Llevo sin ver a uno de mis amigos bastante tiempo y seguramente se las ha arreglado para salir ahí afuera solo y meterse en algún lío —hizo una pequeña pausa, negando con la cabeza—. Por eso creo que mi bando está con el de mi gente, las personas de Takemori que a pesar de no haber hecho nada para merecerlo se han visto involucradas en este desastre. No me gustan los conflictos, ¡los odio! —añadió en un tono de voz que intentaba mantener los ánimos— pero si llegase la necesidad de pelear, sería contra La Secta. Después de su número de mal gusto en las pantallas el primer día, lo tengo claro —culminó más serio, con una determinación inusual en él.

Miró el vaso y dio un prolongado trago para ponerse de pie con rapidez, sosteniéndolo en su diestra con un repiqueteo de los dedos en la vajilla al comenzar a dar cortos paseos delante de Kaiser. Se acordó de la pregunta formulada anteriormente a la que no había llegado a responder, y se dispuso a hacerlo, deteniéndose.

—He venido porque me apetecía caminar un poco. La playa es un lugar bastante tranquilo y... no sé, a lo mejor encontraba una forma de calmarme. ¿Sabías que hay un montón de caracolas por la costa? Hay algunas de ellas que son bastante raras, creo que es por la energía mágica que rodea... rodeaba a la ciudad —dijo con una sonrisa—. A lo mejor podemos dar un paseo y tal vez encontremos alguna. No me gusta estar mucho tiempo sentado —compartió con sinceridad, haciendo una mueca de inconformismo.
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Tema Libre Re: Patas Arriba [Libre]

Mensaje por KaiserApolo el Vie Abr 21, 2017 12:49 pm

Al igual que Katsumoto en su debido momento, Kaiser se limitó a asentir y plantearse como consideraba el muchacho que funcionaba la guerra. Una vez terminó, al ver que deseaba pasear con él, dio un último sorbo a su taza de té, y seguidamente, la arrojó hacia el mar. Si algo no toleraba el nigromante, era volver a utilizar algo, en especial si ha sido utilizado para almacenar té. Caracolas… Kaiser había escuchado hablar sobre ese tipo de aficiones, a pesar de que para él eran absurdas, devolvió la sonrisa al muchacho y dijo, aprovechando para darle su opinión sobre el tema:
-Oh, claro. Me había olvidado de que los… “humanos” necesitamos caminar y mantener una vida sana.  Bueno… Respecto a lo que has dicho de las pantallas, creo que toda la ciudad de Éadrom quedó consternada ante tales acciones. Excepto yo, la verdad, en ese momento fue cuando más decidí que mi señor debía hacerse cargo de Éadrom. Sigamos… He visto que te has mostrado algo disconforme cuando he mencionado los ejércitos de mi gran dios. Para que te hagas una idea, actualmente hay unos seis mil millones de habitantes humanos en la tierra. Entonces, a sabiendas de que todo aquel que muera ha de pasar al reino de mi señor… Su ejército cuenta con toda persona habida y por haber que haya fallecido. Probablemente dobla esa cifra con mucha facilidad. Y algunos de sus soldados me estaban acompañando hasta hace poco. He decidido enviarlos de nuevo con él puesto a que pareces una persona amigable. Tú decides ahora si creerme o no.

Tras decir eso, Kaiser cogió una caracola del suelo, y se la colocó en su oreja. Le hacía gracia la típica historia que todos los niños habían escuchado alguna vez. Dentro de las caracolas, puedes oír el mar. Era incluso irónico el saber que era lo que realmente sucedía en su interior. Pero no se iba a quejar, la verdad sea dicha, era la excusa perfecta para que los niñatos se callaran  y dejaran en paz a sus padres. Puede que algún día, Kaiser debiera de tener esa historia a mano. Comenzó a reír, mientras dejaba la caracola en el montículo de arena que improvisadamente les había servido de mesa y comenzaba a buscar más, como un niño pequeño. Era incluso divertido. Tal vez, y solo tal vez, el nigromante se debiese plantear el salir más a menudo por la calle. Alzó su mano, e invitó a Katsumoto a hacer irónicamente, la actividad que él mismo consideraba aburrida.
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Tema Libre Re: Patas Arriba [Libre]

Mensaje por Invitado el Miér Abr 26, 2017 8:21 am

Lo que sugería Kaiser era que llegado el momento, el ejército de su señor llegaría a Éadrom con intenciones de hacerse con el poder y gracias a la gran cantidad de superioridad numérica que poseían, conseguirían controlar en lugar sin esfuerzo alguno, seguramente sometiendo y causando víctimas en el camino, porque incluso los productos Made in China sacaban a la competencia del mercado dañando a sus propietarios. Por el momento, prefería centrarse en la situación que ocurría en el momento y no pensar en futuros conflictos que pudiesen dañar más la ciudad a la que desde que se mudó tenía tanto aprecio, así que sacudió la cabeza intentando quitarse esos pensamientos de encima hasta darse cuenta que, efectivamente, los esbirros del hechicero habían desaparecido.

—Whoaaa, ¡¿dónde han ido?! —preguntó atónito, girándose hacia todos en busca de algún lugar donde se estuviesen escondiendo como parte de algún truco que tuviese en la manga como hacerse invisibles o volar, pero no encontró nada—. No sólo son guerreros sino que te construyen asientos y aparecen cuando tú quieres, eso es bastante útil... —comentó ensanchando una sonrisa, se cargó la mochila al hombro, dejó el vaso en la improvisada mesa y puso manos a la obra con la búsqueda de caracolas, observando las pequeñas conchas medio partidas que habían por el suelo en busca de alguna que estuviese intacta.

Se pasó descartando caracolas un buen rato pero todas estaban rotas o eran demasiado pequeñas, así que Kaiser fue el primero en encontrar una lo suficientemente grande como para valer el esfuerzo, recogiéndola en la mesa poco antes de llamar su atención para que pusiese la oreja en ella. Con expresión emocionada en el rostro, el pelirrojo la acercó a su oído en silencio, y prestó atención un buen rato a algo que parecía únicamente eco.

—Una vez intenté hacer que mis altavoces para el PC sonaran más con esto... al final hice un destrozo porque al intentar agujerearlas se rompían, pero funcionó bien durante una milésima de segundo —declaró riéndose un poco, dejando el hallazgo sobre la mesa—. Creo que eso de que se puede oír el mar es porque alguien lo ha probado al lado de la costa y el sonido se amplifica, pero seguro que ocurre lo mismo en medio de una ciudad... aunque es poco emocionante decir «¡oh, mira! Se puede escuchar el sonido del transporte público y las personas traqueteando por las calles» —bromeó agachándose junto a orilla para desenterrar un par de caracolas algo más pequeñas, de un tono rojizo.
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Tema Libre Re: Patas Arriba [Libre]

Mensaje por KaiserApolo el Miér Abr 26, 2017 1:07 pm

A Kaiser le gustaría responder muchas de las preguntas que le hacía el menor. Pero ni él mismo sabía dónde iban sus caídos tras haber cumplido con sus servicios. Se conformó con darle su teoría más lógica:
-La verdad sea dicha, ni yo mismo sé dónde se deben encontrar esos guerreros. Yo me conformo a invocarlos y hacer que me obedezcan. Es cierto que a mi pequeño Kampert nunca le he devuelto a su lugar de origen, pero hablando del resto… Supongo que se desmaterializan y bajan al infierno, o suben al cielo, según sus actos…
El nigromante escuchó con atención la alocada idea de Katsumoto. Para ser tan joven, era una mente muy revuelta y brillante, como él a su edad. Esa curiosidad innata que tenía era admirable. Y sus comentarios tenían chispas tan ingeniosas que llegaban a ser cómicas. Tras desenterrar decenas de caracolas destrozadas, vio como Kat desenterraba dos de un color rojizo y brillante. En ese momento, Kaiser recordó un detalle que se le había olvidado explicar al joven. Como si fuera por arte de magia, el báculo de Iromekat apareció en el lugar donde un día estuvo su mano izquierda. Sonriendo, explicó:
Se me ha olvidado explicarte otro de los poderes que los nigromantes poseemos. Como ya has visto, puedo invocar muertos a mi libre voluntad, eso es bastante mundano; no obstante, también tengo una capacidad algo inusual… Aprovechando por ejemplo, la poca oscuridad que se haya dentro de esas caracolas…
Mientras decía esto, el nigromante comenzó a atraer toda sombra cercana hacia él. Esta comenzó a rodear el cuerpo de profesor y alumno, y al cabo de unos instantes, Kaiser centró toda esta hacia un solo punto. En pocos momentos se materializó una espada de oscuridad en su mano. Adoraba hacer ese tipo de cosas. El simple hecho de poder controlar, aunque fuera en poco porcentaje, la oscuridad, era realmente divertido. No solo podía crear armas, si se esforzaba, había sido capaz de crear incluso escudos y estructuras como bastidas o pequeñas celdas. La verdad sea dicha, no era capaz de comprender el motivo por el cual hacía a sus sirvientes construyeran o transportaran cosas que él mismo podía hacer sin esforzarse. Como si fuera un juguete, el nigromante la arrojó al aire, cayendo y destruyendo el pequeño montículo de arena que hacía poco les había servido como mesa.
Puede que fuera una actitud algo violenta, pero todo tenía un motivo. Le gustaba enseñar algo de su poder para dejar claro que no estaba totalmente indefenso; lo que iba a preguntar ahora era importante, y le interesaba la respuesta que le pudiera dar el muchacho:
No es que no me fíe de ti, Kat, todo lo contrario. Me has caído extremadamente bien, y espero que algún día pueda impartirte clase… Pero me gustaría mucho que me dijeras cuál es tu poder o raza. No me engañes, no puedo leer mentes, pero sí sé cuando lo hacen...
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Tema Libre Re: Patas Arriba [Libre]

Mensaje por Invitado el Miér Mayo 03, 2017 4:20 pm

Kat arqueó una ceja mientras intentaba organizar de una manera lógica el funcionamiento de los poderes que tenía el nigromante, y después de pensarlo un rato le pareció un poco cruel retener a las almas para utilizarlas para propósitos propios. Si alguna vez habían vivido y estaban camino a la muerte, ¿no era mejor dejarles en paz? Se pregunto si las acciones que pudiese llevar a cabo Kaiser con ellos afectaría de algún modo al lugar donde estaban destinados a llegar, pero mientras buscaba una manera de exponer sus dudas con tacto continuó buscando nuevas caracolas, encontrando dos semienterradas en la arena. Antes de que pudiese averiguar sobre el asunto anterior, las explicaciones continuaron junto con ciertos espectáculos.

El pelirrojo parpadeó completamente pasmado, tratando recuperar la posición habitual de su mandíbula para no permanecer con ella abierta, y dio un paso hacia atrás notando el vaivén de la costa en sus tobillos. Está bien, podía soportar amenazas, artes oscuras, siervos y siervos oscuros amenazantes, pero aquello estaba claramente a otro nivel. Era una demostración de fuerza, y podía reaccionar ante ella como un cobarde y huir, ser sincero y quedar expuesto, o intentar aparentar ser más fuerte de lo que era, al menos lo suficiente como para defenderse. No sabía si eso era posible y su madre siempre le había dicho que fuera con la verdad por delante, pero en un terreno peligroso le resultaba mejor otras estrategias.

Aseguró sus pies de forma informal pero firme, repitiéndose constantemente que sus cuatros en clase de control de poderes sirviesen para algo y le ayudasen a no salir mal parado.

—Soy un elemental de rayo, ya sabes, de esos que crean descargas. No suelo usar esas habilidades mucho, tampoco me gusta, no me resultan útiles ni tengo don para ellas... pero hago ciertas cosas —miró hacia la arena, dobló el brazo y con un chasquido impactó una corriente eléctrica lo suficientemente fuerte como para hundir un hoyo en el suelo, donde tras despejarse un poco el polvo apareció una piedra cilíndrica que antes no estaba—. Como esa. Y darle calambres a la gente que se mete conmigo —añadió, introduciendo la mano desocupada en los bolsillos de la sudadera, con mucha calma, aunque incapaz de disimular su propia sorpresa hacia lo bien que le había salido aquella vez. Con humanos (o seres vivos en general) era mucho más complicado conducir la electricidad que con objetos inanimados, pero sus poderes le servían para sentirse más tranquilo.

—De hecho tuve problemas por eso hace un par de semanas —se rascó la ceja— . Hay un matón en tercero que me la tiene jurada porque pegó a una amiga mía y la defendí. En uno de esos encuentros le chamusqué la chaqueta —declaró sonriendo con la malicia que usaba al estar satisfecho con alguna de sus travesuras, y se giró hacia mar abierto para observar la puesta de sol que comenzaba a ocurrir—. Está bien disfrutar de la paz y eso, pero si fuera constante sería un poco aburrido, ¿no crees? —comentó a parte, dando un par de saltos nerviosos para flexionar las piernas.
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Tema Libre Re: Patas Arriba [Libre]

Mensaje por KaiserApolo el Dom Mayo 07, 2017 8:33 am

Un elemental de rayo… Qué interesante, sí señor… Milagrosamente, cuando Kaiser fue a descomponer la espada de oscuridad se encontró con una hermosa caracola amarilla, de un tamaño bastante menor al del resto. El truquito con la electricidad había dejado al nigromante cuanto menos sorprendido, sin duda alguna. Era una lástima que no quisiera aprender más sobre ello, pero… Bueno, tampoco es que fuera ahora a motivarle para que se convirtiera en el mejor guerrero de la electricidad que haya visto el mundo, pero aun así, se quedó algo perplejo al escuchar hablar de un abusón. Inmediatamente, en su rostro se dibujó una sonrisa… Le costaba imaginarse a ese muchacho contra un hombre seguramente más alto y fuerte que él. Como si no pudiera evitarlo, dejó ir sus pensamientos en voz alta:
-¿Y no hubiera sido mucho más sencillo llamar a un adulto o profesor? Debemos disfrutar de la tranquilidad que nos otorga Takemori, Katsu, por muy monótona o aburrida que sea nuestra vida… Tampoco soy la persona adecuada para decirte esto, precisamente, pero por mucho que lo odie, siempre debe haber un equilibrio entre el bien el mal…
Tras decir eso, y como si no hubiera quedado claro su fuerza, agarró la espada de oscuridad y le volvió a dar una nueva forma. Derecha, izquierda, derecha… Como siempre, esos pequeños hilos le obedecían a la perfección. Mirando aun los ojos del menor, lo imaginó durante unos segundos con una espada en riste y defendiendo a todos esos inocentes que el bando del director aseguraba ayudar. Menuda imagen tan ridícula. Seguramente ese niño no sabía realmente ni provocar un cortocircuito en condiciones, y lo que había hecho era fruto del esfuerzo y dedicación y muchas horas de esfuerzo… No como los poderes del nigromante, que le venían de manera natural cual talento divino.
Pensando en algún tema de conversación mientras miraba esa especie de arma que intentaba crear, se le ocurrió algo bastante divertido… Así se daría cuenta de su teoría sobre el orden y la paz:
-Oye, Kat, comprendo que te guste esta actividad, pero llega un momento en el que se hace soporífera… ¿Por qué no jugamos a un pequeño entretenimiento? –Bien, la pistola ya estaba hecha… ¿Cómo le había costado tanto hacer un objeto tan mundano?- Es bastante sencillo… Se llama “la ruleta rusa”. Este objeto que ves aquí tiene suficiente oscuridad como para hacer un disparo… Obviamente, el que reciba este pierde… Comienzo yo… -comenzó a girar el cargador del objeto, como prueba de que no estaba trucado, y tras unos segundos, se lo colocó en el cráneo, ejerciendo fuerza con el gatillo. No había salido nada- Bueno… Supongo que ahora será tu turno… -apuntó con ella a la cabeza del menor. Por muy elemental que fuera o dejara de ser, no aguantaría un disparo en esa parte. Repitió el mismo proceso que hizo en su momento. De nuevo, nada en absoluto- No debes preocuparte, esto es solo para divertirnos, ¿cierto? ¿Qué más daría si ahora uno de nosotros tuviera que ir a su casa con un hermoso agujero en el centro de la frente? -hizo desaparecer el arma, mientras miraba con algo de sarcasmo los ojos de Kat- ¿comprendes ahora por qué debemos abstenernos de la guerra? Así es como funciona, y por mucho que trabaje a las órdenes de un dios de la muerte que quiere invadir el mundo de los vivos, también debo temerla… No quiero que mi pequeña Asuna sufra por mi muerte, y seguro que tu madre tampoco quiere que tú fallezcas a pie de cañón. ¿Qué opinas ahora que podrías haber caído en mis garras, a sabiendas de que te puedo esclavizar incluso muerto?
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Tema Libre Re: Patas Arriba [Libre]

Mensaje por Invitado el Lun Mayo 15, 2017 5:46 am

El pelirrojo escuchó a Kaiser atentamente, pero mantuvo silencio. Recurrir de la ayuda de los adultos no siempre resultaba la decisión más acertada, y era una lección que había aprendido a base de fuerza en sus años más tempranos de educación. Normalmente utilizaba la huida, porque sabía que a él no le importaba ser un cobarde si con eso se salvaba, pero cuando se trataba de los demás era un asunto diferente. El equilibrio del bien y del mal era sencillo de aceptar, y aún así, un asunto relativo al no considerarse nadie del bando negativo. Incluso los tipos de la secta, quienes habían hecho tanto mal, sostendrían sus creencias con la idea de que estaban haciendo lo correcto. Por otro lado, Éadrom no quedaba exento de sus entidades oscuras, pero ahí estaban, defendiendo inocentes por una buena causa; la paz.

De pronto, el profesor manejó los hilos de oscuridad de nuevo. Era una actividad curiosa que no había visto antes, ni siquiera a otros nigromantes, así que le agradaba. Seguramente la razón de ello se debía a que A) no conocía muchos y B) los que se ajustaban a la sociedad preferían mantener sus habilidades en secreto, porque no todo el mundo era lo suficientemente comprensivo como para entender unos poderes que estaban más allá de la vida y la muerte.

Sin embargo, la comprensión tenía un límite y ese llegó para el menor cuando vio que Kaiser se apuntaba a sí mismo con una pistola. Intentó detenerle, pero antes de que lo consiguiera había presionado el gatillo, lo que provocó que dejara de respirar por un instante. Uff... ¡¿es que quería matarlo del susto?! Respiró con fuerza cerrando los ojos, pero cuando los abrió de nuevo, lo que vio fue peor. Con una expresión impasible, Kaiser amenazaba con repetir el proceso, esta vez hacia él.

La vida del pelirrojo pasó por delante y lamentó no haber hecho muchas cosas. No meterse en más problemas, divertirse, y al mismo tiempo no poder hacer feliz a su madre para cumplir sus mínimos estándares de nota. No estudiar... no intentar ser corredor en el club de stride, hacer más amigos y controlar sus poderes, porque de ser el caso hubiera evitado esa situación.

¿Qué iba a ser de su cadáver? ¿Lo escondería, o dejaría que lo encontrase alguien allí tirado? Si ese era el caso, rogaba porque no fuera Gianna, ya que se llevaría un gran disgusto y ni siquiera comprendería como había pasado. También estaba el asunto de su alma, y si Kaiser le esclavizaba él sabía que encontraría una forma de hacerle la vida imposible incluso en espíritu. Se negaría a cumplir sus órdenes por muy fuertes que fueran, aunque no tenía forma de saber eso. Escuchó el sonido del gatillo pero no ocurrió nada, y cuando consiguió entrabrir los ojos lo único que vio fue la mirada burlona del mayor.

—¡Estás loco! ¡No puedes ir amenazando a la gente! —se quejó, y colocó las tiras de la mochila sobre sus hombros con fuerza—. Dices que debe haber un equilibrio entre el bien y el mal, pero poner una pistola en tu cabeza no me parece nada equilibrado, y menos en la de alguien más. Eres como esos tipos; no había necesidad de utilizar la violencia y aún así lo haces porque es divertido. Por eso no puedo contar con los profesores —masculló finalmente, y dio la vuelta.

—Me voy. Estar contigo es peligroso —sentenció, colocándose las deportivas después de sacudirse los pies de arena—. Si enseñas así a tus alumnos seguramente te teman, así que prueba a ser más amable con ellos —aconsejo con un tono infantil, frunciendo los labios.

Había sido una mala experiencia, pero mentiría si dijese que no le sería útil en un futuro. Evitaría acercarse tan libremente a lugares peligrosos y, cuando viera un extraño, desconfiaría antes de mostrarse amistoso.

Off rol:
En primer lugar, siento la tardanza. He tenido unos días complicados últimamente >-<. Si te parece bien puedes cerrar en tu siguiente, o si ves que quieres aportar algo más me dejas el cierre a mí. Me he divertido, muchas gracias por acudir a mi rol. Suerteee llamaflor
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Tema Libre Re: Patas Arriba [Libre]

Mensaje por KaiserApolo el Mar Mayo 16, 2017 7:17 am

Kaiser comenzó a reír una vez vio la graciosa reacción del muchacho. Además de risueño, era fácil de engañar. Se había creído en todo momento su falsa servidumbre al dios Osiris, era cierto que obedecía sus órdenes, pero a esa deidad le importaba lo mismo que una piedra el mundo de los vivos, de lo contrario, ya lo hubiera conquistado hace milenios. No, él era alguien mucho más cruel y retorcido. El nigromante, bajo esa máscara de sadicismo y falsos sentimientos, guardaba la verdad. Un experimentado soldado de la Secta sin ápice de corazón que mataba por aburrimiento, y ese muchacho le había dado el nombre de su madre, y según él, era una persona “importante” en la vida política… Sería tan fácil como ir por la universidad pidiendo el nombre de Gianna, y una vez le respondieran, sacar rápidamente su daga y clavársela en la yugular. Tranquilamente, dejó la oscuridad desvanecerse, para seguidamente dibujar un pentáculo en el aire, mientras dejaba que una pared de la más vil y negra materia se generara entre ellos. Antes de que se terminara de materializar, Kaiser puso una de sus manos sobre el hombro derecho del menor, mientras dejaba ir el siguiente mensaje:

-Te he mentido, por cierto. Soy Kaiser Apolo Ebbon, profesor de Takemori, y además, miembro del verdadero bando ganador en esta guerra, la Secta.

Tras eso, dejó ir en el aire una carcajada y comenzó a generar más oscuridad, procedente del pentáculo, mientras comenzaba a sentir como se estaban separando. El propio Kampert, por seguridad, le recomendaba salir de ahí. Alto… ¿Qué demonios hacía allí su mayordomo? ¿No debería estar en el inframundo, o en su hogar? Si estaba en la playa, y sin haber sido invocado, debía ser por algo importante… Rápidamente, el nigromante retiró la mano del hombro de Katsumoto, mientras comenzaba a cerrar la pared rápidamente…

-Por cierto… Nunca más vuelvas a dar el nombre de un ser querido a un desconocido. Ahora, sería tan fácil como ir por la universidad con un par de caídos e ir matando a toda mujer con el cabello y los ojos como los tuyos. Ah, y por cierto, no he querido hacerte daño. Esa bala estaba programada para que no pudiera salir nunca. No te podría haber matado, me has caído bien, por ello, te voy a perdonar otra vez la vida. Que no vuelva a verte, porque será en equipos contrarios.

Tras eso, hizo más sólida la pared y comenzó a caminar hacia el lado contrario, tranquilamente y sin mirar hacia atrás. Se mantuvo impasible, caminando sincronizado junto a su caído, hasta que algo le llamo la atención: una concha vacía, que parecía recién haber llegado del mar. Por alguna razón, una sonrisa se dibujó en los labios del nigromante. Ese muchacho le había caído bien. Era simpático, extrovertido, pero a su vez, responsable e inteligente. Un pequeño remordimiento se apoderó de él. Había sido demasiado cruel con él. Cogiendo el objeto, suspiró y miró al cielo, pensando en algo:

Ha sido un placer, Katsumoto Fiore. Me has caído bien. Espero que algún día… Podamos retomar esta conversación.
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