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El despertar del Emperador

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Tema Privado El despertar del Emperador

Mensaje por Ban Boraychoo el Dom Abr 02, 2017 3:01 pm


M
e encontraba en la eterna oscuridad, mis ojos se abrieron, para poder divisar el verde follaje del amanecer en aquel bosque donde mi ejercito fue derrotado por tan solo diez seres de la luz, ángeles quienes sellaron mi cuerpo y mi alma en un tormento eterno de oscuridad, en cierto momento pensé que había muerto, que mi vida se había terminado en ese instante. No tenía idea de cuantos siglos habían pasado, en tan solo un par de segundos, siquiera podía imaginarlos pues aquel sueño en el que fui introducido fue tan grande y profundo, no había quedado rastro de mi existencia en este mundo, hasta que el sello fue roto y me libere de él.

Lleve mi mano hasta mi cabello, para pasarla sobre, el toque mi rostro y me di cuenta de que no había envejecido siquiera un poco, tal vez aquel sello no habría durado tanto, mire alrededor en busca de algún vestigio de la batalla, pero la naturaleza había tomado posesión de aquel sitio, todo era entre tonos marrones y verdes, las hojas de los árboles en el suelo, el verde follaje que ocultaba la vista del mismísimo cielo, la espesura del bosque notaba que en realidad era más tiempo del que imaginaba.

Me levante con dificultad, tambaleando un poco, pues mi movilidad se había visto reducida considerablemente, tanto que caí tres veces, antes de poder tener la fuerza suficiente para levantarme, lleve mis mano a la cintura, por suerte ella aún estaba ahí, el tesoro más preciado que tenía, aquella jarra capaz de darme vino cuando lo necesitara. La moví de un lado hacia el otro y esta no emitió ningún ruido –Uhg… esta vacía- dije en voz audible y algo entrecortada, debido a que, incluso, ella se encontraba un poco afectada, di un chasquido con los dedos de mi mano derecha y en un haz de luz, aquella enorme lanza apareció, trate de tomarla, pero la sentí en extremo más pesada. Sin contar que mi estómago gruñía por el hambre.

Estaba vestido con una antigua armadura china, la cual estaba hecha de diferentes tachones de escamas doradas, era cuero endurecido pintado como el oro, un casco que seguía los mismos patrones y ropas livianas debajo de aquella armadura, botas hechas de cuero de caballo. Comencé a caminar sin rumbo alguno, apoyándome en mi arma como si se tratase de un bastón, tratando de salir de la espesura del lugar, la vegetación y los malditos insectos, mi intención conseguir algún lugar donde pueda zacear todos mis deseos.

Camine hasta llegar a un prado en el bosque, aquellos lugares dios sabe por qué estos lugares aparentaban ser sitios perfectos para una emboscada, pero no tenía muchas opciones, rodearlo sería peligroso, más por los bushi que podrían llegar estar ocultos en los bosques, escaparme no era una opción, pues no llegaría muy lejos en el estado que me encontraba, así que hacerme pasar por un simple humano era la opción más acertada, di un par de pasos para poder llegar a una roca ubicada en el centro del claro, me recosté en ella, pues de verdad me encontraba con las energías bajas y me puse a descansar con tranquilidad, respirando profundo y observando el cielo. Mientras me encontraba recostado, no pude evitar notar un sonido en el lugar, rápido tome aquella enorme lanza de unos 45 kilos, con una medida  aproximadamente de 3 metros de largo y era extremadamente resistente, pues estaba hecha con huesos de un dragón de tierra.


                                                       

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Tema Privado Re: El despertar del Emperador

Mensaje por Katakura Kojuro el Lun Abr 03, 2017 1:47 am

El susurro del viento acompañaba su caminar por el bosque, acariciando las hojas mientras el viejo guerrero meditaba sobre el actuar de su protegido. «¿En que momento se volvió así?» No se trataba de la ira hacia su padre, ni de la nostalgia evocada tras el reencuentro en ese mismo bosque, no. Un sonido metálico acompasaba su andar, pues las piezas de armadura siempre solían emitir tal ruido. Nunca se había terminado de acostumbrar de las vestimentas modernas del todo, sentía la necesidad de llevar al menos las perneras y las protecciones del torso y antebrazos. Las placas de la cintura eran casi un adorno ya. Carecía de las hombreras; en su lugar optaba por su larga gabardina, pues quiera que no era menos limitante en cuanto a movimiento se refiere.

Sus pensamientos se encontraban alterados por causa del actuar del dhampir. «Tantos años de entrenamiento buscando inculcarle el camino del guerrero, tantos años tratando de mantener la hegemonía del territorio, tantos años conservando el legado que la restauración quiso enterrar... Para que se la pase metido en el League of Legends.»

No acababa de entender en que momento se vició a eso, hasta beber le parecía una adicción más razonable. Ryutaro llegaba a mantenerse jugando rankeds hasta altas horas de la madrugada, flameando a todo Dios cuando perdía una promo. El dragón simplemente no podía concentrarse en su meditación porque el gran señor feudal del norte acababa de morirse por pararse en un hongo de Teemo, desatando un rage infernal al punto que Kojuro prefirió largarse a otro sitio para no tener que soportar las quejas sobre el pinche videojuego.

Fuera de eso, pensó que el lugar más adecuado para su rutina sería el bosque. De hecho había empezado a frecuentarlo cada que necesitaba alejarse del ajetreo urbano. Nada como la vieja y confiable naturaleza. Se podría decir que incluso tenía ya un lugar más o menos específico para ello, por lo que se dirigía al mismo sin saber que quizás alguien ya estuviese ocupando ese sitio. Notó algo extraño en la maleza, y es que parecía haber sido removida recientmente. No es que fuese desconfiado ~que lo era~, pero disminuyó su velocidad al caminar y se llevo la zurda a la empuñadura de su katana justo cuando estaba llegando al prado que se hallaba en el centro del bosque.

-¿Quién eres tú?- Inquirió de forma imperativa en cuanto divisó a un extraño sujeto, sin bajar la guardia. Normalmente no sería tan agresivo, pues se suponía que Éadrom era un lugar medianamente pacífico. Pero aquel hombre vestía unas ropas que le eran terriblemente familiares.


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Tema Privado Re: El despertar del Emperador

Mensaje por Ban Boraychoo el Miér Abr 05, 2017 9:26 pm


L
a voz se hiso notoria y me empecé a preguntar de quien se trataba, mire hacia ambos lados y lleve a mi lanza, de nombre Jusu, directamente sobre mis hombros cruzando mis brazos sobre ella, dejándola como un poste de castigo o algo similar, a esas prácticas del ejército para llevar a los prisioneros maniatados por el camino de la seda, aunque en realidad se trataba de una de las posiciones de defensa de mi Kung Fu.

Levante mi mirada, tratando de ver de dónde provenía aquella voz, hasta que encontré a mi interlocutor, era un sujeto de cabello castaño y con una extraña armadura, pues se veía más liviana que las armaduras convencionales de la época, era diferente en muchos aspectos, pero no podían engañar al emperador, se trataba de un bushi de eso podía estar seguro, las diferencia en los rasgos faciales eran notorios, aunque no podía identificar a que sección de lo que ahora se conoce como Japón pertenecía, pero eso era lo de menos.

Tenía claro que todos en estas tierras eran mis enemigos, me había quedado solo sin nadie que me ayudara, mi mejor opción era encontrar una taberna, emborracharme, comer algo, tener un poco de placer femenino y encontrar la manera de regresar a casa, para seguir con mi dinastía, pues quería volver a tener todo ese placer sin tener que hacer nada, más que colocar sellos e ir a la guerra. Pero admito que me estaba aburriendo, un poco y ver su posición defensiva despertó en mí el deseo de la batalla y la sangre, hacía mucho que no comía carne humana, pero tal vez un poco de nostalgia y el hambre que poseía, me hacían desear desgarrar aquel cuerpo y devorarlo.

-¿Quién soy? Acaso parezco solo un borracho, soy Ban Boraychoo, de la dinastía Choo segundo emperador de China- comente en un tono elevado y fuerte mientras, cambie la posición de defensa por una posición de ataque. Abalanzando mi cuerpo hacia adelante, colocando mi lanza sobre mi hombro, preparando mis piernas para envestir, aprovechándome de mi velocidad para envestir, pero antes del ataque solo dije las siguientes palabras – No me interesas quien seas, solo sé que ceras mi cena-

Luego de ello, di un salto comenzando a correr a todo lo que podía debido a mi velocidad, reducida por el entumecimiento y la falta de alimento, no era un método inteligente, pero era lo único que se me ocurrió a hacer, a causa del hambre. Solo me movía por mis deseos, por lo que lo único que deseaba en ese momento era saciar aquella sensación de un estómago vacío, aquel deseo innato en todos los seres de sobrevivir se estaba haciendo muy presente en mí.

Llegando a su lado, apoye ambas manos sobre mi lanza, di un gran salto eh incline todo mi cuerpo hacia adelante mientras esta bajaba con una gran fuerza, tratando de dar un solo golpe para así acabar completamente con su vida, o por lo menos era mi intención en esos momentos.


                                                       

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Tema Privado Re: El despertar del Emperador

Mensaje por Katakura Kojuro el Dom Abr 09, 2017 1:35 am

El hombre de la armadura imperial mostraba una extraña postura; que si bien al inicio no lograba descrifrar, al verle cambiarla le hizo creer que era algún tipo de arte marcial con el cual no estaba familiarizado. -¿Huh?- Fue lo único que dijo al escuchar la pomposa presentación del sujeto. ¿Acababa de decir que era el segundo emperador de China? Eso había sido como unos 700 años antes del inicio del Heian, la propia época del samurai. Le había descolocado que dijera tal cosa, solo acentuando la desconfianza del guerrero. Podía tratarlo como algún loco vestido con ropas raras o creerle semejante insensatez. Total, en aquella ciudad había visto ya muchas cosas extrañas. «Eso, o la borrachera que tiene encima de verdad le ha hecho creer eso.» Ni hablar de la cantidad de bromas y juegos de palabras que podían armarse con el apellido que tenía.

Si aquel sujeto era de verdad un ser tan antiguo, debía extremar las precaucioes. Mantuvo su postura al ver que su oponente cargaba de frente a una velocidad impresionante, dejando claro que sus capacidades estaban por encima de las de un humano promedio. Debido a lo directo de la ofensiva se le hizo fácil verlo venir, más presentaba habilidad y eso solo significaba problemas. «Velocidad y destreza pueden ser letales si se combinan adecuadamente» Lo confirmó tras escuchar la amenaza de ser devorado y ver la maniobra rival. -Tsk- Chasqueó la lengua molesto.

Debido a que el ataque le llegó por el lateral, su mejor opción era agacharse lo más posible para esquivarlo. Acto seguido, aún estando al ras del suelo no perdió ni un sólo instante y se dispuso a contraatacar, pegando una patada giratoria con la pierna derecha, tratando de impactar en la zona baja de su rival y su soporte. El objetivo era desestabilizar a su oponente, a la vez que su mano zurda desenfundaba su katana preferida, cuyo nombre era Koukuryuu. -Voy a practicar tameshigiri con tus piernas.-  Anunció fiero. Él tampoco era un luchador común.

Si su oponente se había tirado a matar entonces él no debía darle tregua. El objetivo del movimiento coordinado era claro: sacarlo de balance y aprovecharse de ello para dar un tajo en búsqueda de las extremidades inferiores del contrario. No quería asesinarlo tan pronto. Si mucho le amputaría las extremidades inferiores antes de hacerlo hablar y luego lo mandaría con Buda, si es que era digno de estar en su presencia. Dependía mucho de la capacidad de reacción de su rival para ser efectivo, pero era la táctica que lo dejaría menos expuesto en caso de fallar.


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Tema Privado Re: El despertar del Emperador

Mensaje por Ban Boraychoo el Mar Abr 11, 2017 11:21 pm


A
quel golpe hacia el costado del sujeto, con mi lanza, había fallado. Fue en ese momento que me di cuenta de que no se trataba de un Bushi ordinario, o en realidad el principio de mis sospechas sobre el asunto, con una gran agilidad, se agacho para que mi lanza pasara a centímetros de él. Pero esto no termino aquí; sino que, aprovechando la oportunidad, me envió una patada baja a la parte inferior de mis piernas tratando de desequilibrarme. Por suerte para mi aquel golpe, que dio en el blanco, no surgió efecto. El motivo era simple, para poder usar el estilo acrobático del mono, se necesitaba tener un equilibrio perfecto y como maestro de este arte marcial, lo poseía a pesar de mi estado.

Pero aún tenía un problema, un segundo golpe se acercaba a gran velocidad y este si me daba dolería como el demonio, pues la hoja salió de su vaina, mientras mi cuerpo caía hacia un costado, por la patada dada, en ese preciso momento logre acomodar mi lanza, de nombre Jusu, para que esta golpeara el suelo con su punta, de esta manera detener el golpe de la espada y apalancarme para quedar sobre la misma.

Una vez sobre Jusu mire hacia abajo con una enorme sonrisa en mi rostro, pues aquellos movimientos del guerrero del sol naciente, habían despertados en mí el deseo de pelear. Hacia siglos que no encontraba una persona tan hábil, la última vez que pelee con alguien así perdí y solo había perdido una vez en mi vida, contra aquel antiguo joven que un día se convirtió en mi más grande amigo y el primer emperador de China. Pero mis sospechas de su Humanidad, habían quedado confirmadas con aquella patada, fue demasiado potente para provenir de un simple humano.

-Tendrás que hacer algo mejor que eso para derrotar al Emperador, bushi dime tu nombre lo recordare mientras coma tu carne- Comente mientras di un giro sobre mi lanza, sosteniéndome con las manos, para poder lanzar una patada con ambas piernas de frente, tratando de acertar en el pecho de mi contrincante. El motivo de aquel golpe eran uno solo, sabía que mi lanza era más eficaz contra espadas mientras me mantuviera alejado de su Angulo de corte, pues mientras más cerca el defenderme con ella resultaba más complicado.


(En el caso de que la patada da en el blanco)

Luego de aquel golpe, me impulse hacia atrás girando en el aire, para car de pie, al lado de mi lanza, volviéndola a tomar y haciéndola girar con ambas manos sobre mi cabeza, para colocarme en posición de batalla nuevamente, no tenía pensado cometer el mismo error de subestimar a aquel bushi. Lo mire fijo a los ojos, mientras saltaba en el lugar, dando pequeños brincos para calentar los músculos de mis piernas –Vamos, ¿qué esperas? ¿Que las flores crezcan?- comete tratando de incentivar al hombre para que me atacase, aunque no lo pareciera el molestar a la otra persona, era parte de mi estilo de arte marcial, ya que el enojo podía provocar un error en el actuar de mi oponente.


Mi estómago comenzaba a gruñir. “Pu.a hambre, no puede ser, si no como algo caeré, además este sujeto me salió un hueso duro de roer, pero no importa acabare con él, por mi bien y el toda China, debo vencer, mi tierra me necesita” comente en mi mente, pues la verdad estaba preocupado por el estado de mi imperio, pues era lo único que tenía en este mundo.


                                                       

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Tema Privado Re: El despertar del Emperador

Mensaje por Katakura Kojuro el Miér Abr 12, 2017 11:16 am

Su ataque conectó en el blanco, siendo aparentemente efectivo y dándole la pauta a seguir con su estrategia, o al menos eso era lo que había creído él en un inicio. Terrible error. -¿¡Nani!?- Exclamó en su lengua nativa al ver la marometa de su rival. El filo de su katana terminó impactando con el mango de la lanza del oponente, sacando algunas chispas al chocar. Al alzar la vista se percató que su oponente se encontraba en posición para otra ofensiva, no sin antes claro vanagloriarse y dedicarle otro par de amenazas. «Pero que boquita...» Sin embargo, sabía que si bien era un engreído, tenía las habilidades para respaldar sus palabras. Eso era lo que rasguñaba su orgullo.

Pese a que su oponente le inquirió su nombre, no le dio tiempo a responder. Falta de educación dirían algunos. Menos mal el castaño había elegido mantenerse por lo bajo justamente previendo un ataque desde la altura. No dudó en rodar hacia el lado, dejando que el de ojos color zafiro se fuese de largo. El problema estaba en que al alejarse de esa forma perdería la oportunidad de realizar un contraataque. Si nada se lo impedía, tras rodar intentaría recuperar una posición favorable, dando un salto hacia atrás pero volviéndose a agachar tras caer y sosteniendo la espada de forma extendida. Sus predicciones habían sido ciertas, ese tipo iba ser un verdadero dolor en los huevos, tanto por su carácter como por su técnicas.

-Para ser un presuntuoso, parece que el alcohol te ha atrofiado las neuronas al confundirme con un bushi cualquiera- Se le salió el comentario. No era normal en él hablar con soberbia, pero deseaba dejar en claro su estatus. Llevó su otra mano al tsuka de la espada, empuñándola con ambas y alzándola para dejarla frente a sí a la altura de su rostro, dejando a la vista los kanjis grabados en la hoja. -¡Soy Katakura Kojuro!, de la casta samurai que resguarda al Clan Takahashi. Me da bastante igual que seas emperador o campesino, deidad o mortal. Exijo saber ahora qué demonios haces aquí y qué pretendes.-  Dijo con voz profunda mientras su afilada mirada resaltaba por encima del borde de Koukuryuu.

El de cabellos azures había logrado algo que no muchos podían, y eso era sacarlo de sus casillas. Más no se dejaba amedrentar del todo, sabía controlarse y no dejarse llevar por las emociones. Irse de frente contra él era un suicidio, si una yari normal le daría problemas era mejor no imaginar el daño que le haría aquella monstruosa arma que el contrario colocaba sobre sus hombros. «Esa fuerza y agilidad no son ni medio normales, además que sus palabras dejan ver que no es hijo de los hombres. Ha de ser uno de los tantos que se esconden tras fachadas humanas, pero no logro identificar qué es él.» De todas formas, sin importar que clase de criatura fuera el verdadero problema era esa condenada lanza. Lo mejor sería buscar desarmarlo, pero eso implicaba acercarse de nuevo y no iba a ser fácil. Tenía ya una idea de cómo llevarlo a cabo, pero tampoco podía irse de narices a la trampa. Es ahí donde entraba en juego uno de sus principales dones: la paciencia.

-No gastes las flechas en la piedra- Río con un tono un poco fanfarrón, había elegido disparar donde no podía darle. Sí por el fuera, podía estar ahí sentado hasta que cayese la última hoja del otoño.


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Tema Privado Re: El despertar del Emperador

Mensaje por Ban Boraychoo el Vie Abr 14, 2017 11:58 pm


D
iablos mi ataque había fallado, dejándome en el aire, para girar sobre la misma lanza mientras el rodaba en el suelo y volver a caer de pie al lado de ella, posicione mi manos para sacarla de la tierra y hacerla girar para colocarla sobre mis hombros nuevamente mientras esperaba el actuar de mi oponente, al parecer mis amenazas no sirvieron de mucho, pero me dio tiempo para recuperar un poco de mis energías, debía distraerlo aunque sea por un instante, así que le seguiría el juego.

Sin bajar la guardia comencé a contestar a sus preguntas en un tono firme – ¿El alcohol? ¡No he bebido nada aun! ¡Pues por qué crees que estoy tan molesto!, quien te crees para tratarme así Bushi- Pues un bushi siempre será un bushi, además no entendía nada de lo que me había dicho sobre esos Samurái, no sabía ni que era el clan de que me hablaba –Ya veo, así que el Bushi se llama de otra manera en esta época- comente tratando de provocarlo nuevamente, tratando de hacer que el me ataque primero.

-¿Mis intenciones?- comente bajando la lanza para tomarla con mi mano derecha –Son simples, comerte, encontrar un bar, beber hasta caer rodeado de bellas mujeres, mientras como algo más sabroso que ti, no sé hasta una rata me vendría mejor, luego de ello regresar a China, buscar un nuevo ejército y volver para tomar posesión de las regiones de Kyusu y Honshu y por qué no, llevarme a Pimiku (Himiko) a la cama- comento con una sonrisa mientras pensaba en la idea, levantando un poco los hombros en señal de que se encontraba completamente despreocupado por lo que pasaba, mientras hacía caso omiso a sus insultos.

Luego de ello, permanecí en estado de calma, observando los movimientos del enemigo, si esto se prolongaba mi hambre no me dejaría batallar, pero debía ser certero y esperar el momento justo para atacar, cuando escuche aquellas palabras de él, sobre las flechas y las piedras, recordé algo de mi lanza, algo oculto que no había recordado hasta ese momento y pude idear una estrategia, algo suicida debo admitir.

Lleve mi mano hasta detrás de mi nuca con un gesto despreocupado pero sin bajar la guardia, acomodando mejor mi lanza para utilizarla con una sola mano –Oye sabes algo, no me interesa de que Clan de debiluchos seas, seguro que eres un soldado y tu señor debe ser alguien que ni siquiera tiene el derecho a gobernar, un anciano decrepito que se cree superior a todos, te perdonare la vida si te unes a mí, un guerrero de tu altura estaría bien en mis filas, deja al anciano y únete a quien gobernará esta región, hasta que el sol deje de salir por el horizonte- comente riéndome a carcajadas, si aceptaba no le pasaría nada, pero si se atrevía atacarme mi lanza ya se encontraba preparada, mientras yo acomodaba una de mis piernas para tener un mejor Angulo para mi próximo movimiento.

                                                       

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Tema Privado Re: El despertar del Emperador

Mensaje por Katakura Kojuro el Dom Abr 16, 2017 9:13 am

«¿Qué demonios...? Eso fue durante el conflicto de Yamato y Yamatai.»

Por escabroso que pudiera parecer, el castaño realmente empezaba a creerse el cuento del sujeto. Lo que hablaba tenía sentido, o lo tendría si todavía estuviesen en la Era Yayoi. «Es cómo si se hubiese congelado en el tiempo. A pesar de su carácter y su tono despreocupado para hablar no parece que esté mintiendo. Sus palabras van cargadas con sinceridad y fe, no es una mascarada.» Pero aún así, no encontraba razón lógica para que se comportase de esa forma. Era como si el de ojos zafiros de verdad estuviera enajenado con la época actual. De hecho, el propio samurai casi cae en el juego, sacando el orgullo por delante. Simplemente no pudo evitarlo, sin darse cuenta estaba peleando como lo hacía en los viejos tiempos.

-Estos ya no son los tiempos de los nobles y soldados, la época donde el honor era una virtud respetada quedó enterrada hace siglos.- Vaya ironía que él dijera eso, siendo que él se comportaba como un viejo amargado cada vez que se hablaba de eso, quejándose y alegando siempre que extrañaba los modales de antes. -Ya no hay lugar en esta era para los guerreros, ni para ti ni para mí...- Bajó la mirada un poco al decir esa última frase, pronunciándola quizás con un leve tono de nostalgia. El encuentro con el borracho ese le había evocado una lucha de antaño, pero no tardó en regresar a su triste presente.

Para colmo, el peliazulado le terminó de echar sal a la herida. Que digo sal, era como si hubiese agarrado una lija con limón y se la hubiese restregado dándole en donde más le ardía: justo en su Lord Ryutaro.

-Lengua de serpiente escupiendo veneno. My Lord no se compara en nada a los aristócratas cobardes y vanidosos que se esconden tras sus ejércitos mientras gozan de la decadencia. Él avanza sin torcer el paso y sin termerle a nada, aquel que resguarda a su pueblo llendo al frente de todos. ¡Un verdadero Señor de la Guerra! No como tú, tirando a todos los vicios mundanos de los hombres.- El fulgor de la determinación ardía en su mirada, mientras la convicción en su voz pareciera querer tumbar murallas al resonar. -De todas las estupideces que has dicho, la más grande es creer que yo traicionaré a Ryutaro-sama. ¡Él será el único que domine esta nación y más allá de sus fronteras!- Rápidamente extendió su espada hacia el lado, posicionándola lista para dar un tajo en caso de ser necesario.

-¡Y yo, Katakura Kojuro, protegeré su espalda!- Se levantó de forma sorpresiva y cargó a una tremenda velocidad directo al frente, rugiendo estruendosamente como cuando los soldados daban gritos de guerra para intimidar a sus oponentes en las batallas.

La maniobra podría parecer una total imprudencia ~que lo era~, pero ya desde antes sabía que debía correr ese riesgo si quería una oportunidad. Su objetivo no era realmente dañar a su oponente, sabía que no podía acercarse de más, por lo que cuando estuviese en el rango de alcance de la lanza daría un tajo en forma de luna creciente desde abajo, buscando un impacto directo para desviar el arma rival. «Sin error.» No tenía intención de recurrir a la fuerza bruta para esa pelea, no era su estilo. En vez de eso, en cuanto viese maniobrar a su rival trataría de girarse sobre sus talones mientras deslizaba el filo de la espada hasta la zona donde su rival empuñaba la lanza, forzándolo a soltarla o cortarle un par de dedos en su defecto.


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Tema Privado Re: El despertar del Emperador

Mensaje por Ban Boraychoo el Lun Abr 17, 2017 6:21 pm


L
os segundos pasaban como si fueran horas, mientras observaba a mi oponente intercambiando palabras el uno al otro, pero de todas las que esperaba escuchar las que dijo no eran las correctas, eran diferentes a lo que esperaba oír, me quede observándolo por unos segundos sin saber cómo reaccionar, pues cuanto tiempo había pasado desde que fui sellado, no lo sabía, pero escuchar aquellas frases solo me llevaron a decir un par de palabras –¡¡¡MIENTEEEES MALDITO!!!- pues no quería creer que había pasado tanto tiempo, pues había dicho siglos. Tanto fue mi enojo que tome mi lanza con fuerza, pero sin moverme de mi posición, mientras esperaba sus movimientos. –No pude haber estado sellado tanto tiempo- grite enfurecido mientras mis recuerdos me llevaban a la China que conocía, lo había perdido todo en un abrir y cerrar de ojos, mis posiciones, mi allegados, mi ejército, mis riquezas, las bodegas de vinos de todas las naciones, mis mujeres todo, se había ido, hasta el propósito de volver a China la más grande de las naciones. Solo me quedaba mi orgullo de guerrero.

Me desperté de aquel sueño nostálgico para escuchar las palabras de su señor, vamos era demasiado formalismo para mi gusto por lo que largue otro intercambio de palabras, cuando este comenzó a correr hacia mi dirección – No me digas que la cama de tu amo también te pertenece- grite respondiendo a su ofensa de que había sido un mal gobernante. Mientras me posicionaba para defenderme de su próximo ataque bajando mi lanza a ras de suelo. Cuando estaba cerca de la lanza la levante con fuerza, trate de utilizar la habilidad de mi lanza, pero me detuve, el motivo quería una batalla honorable, en la cual las habilidades particulares de mi cuerpo o mis armas no intervinieran, me había decidido, quería morir con honor, no tenía nada más que hacer, ya no tenía un sentido de seguir viviendo, pero esto no quería decir que me entregaría a los brazos de la muerte. Lucharía hasta el final, hasta que la última gota de sangre se escape de mi cuerpo.

En vez de ello, tome mi lanza y ataque con un ataque recto, llevándola hacia adelante, pero esta fue desviada por la espada del sujeto, levantándola hacia uno de mis costados, pero al parecer su ataque no había terminado, su espada se dirigía por la empuñadura de la lanza hacia mis manos. “maldita sea” solté la lanza dejando caer el pesado objeto al suelo, alejando a gran velocidad mis manos de ella, di una serie de pasos, dando vuelta mi cuerpo para pelear a mano limpia girando hacia mi costado derecho, lanzando un golpe con el reverso de mi brazo, tratando de acertar en el rostro con toda a la fuerza que poseía.

De repente sangre, pues el golpe había tenido un precio, al desviar el ataque, baje mi defensa, permitiendo que la espada me cortara en el ante brazo, el sangrado se intensifico, en solo cuestión de segundos, deje caer el brazo dañado, -maldito bushi- comente mientras el brazo parecía estar todo inmovilizado.

Espere en el lugar, mostrando una sonrisa en mi rostro, pues hacia años que no me había divertido tanto en una batalla, pero aun así el hambre estaba dándome un mal presagio, sentía mi cuerpo pesado y mis energía habían bajado bastante, además uno de mis brazos estaba dañado, mis intenciones de pelear habían desaparecido, mi cuerpo estaba por caer, la batalla ya estaba perdida y me quedaban solo dos opciones, rogar por clemencia o simplemente la que tome, camine hasta mi lanza, y me arrodille a su lado, toque la parte de la hoja, para sacarla de la empuñadura, la tome con la mano sana y estaría y mostrando una sonrisa.

-He perdido, admito mi derrota, no puedo seguir luchando- señale en primer mientras miraba a los ojos –esto es lo único que me queda por hacer, he perdido todo, mi reino, mi fuerza, mi vida, solo me queda mi honor como guerrero y lo conservare hasta este mi último día- coloque luego de decir esas últimas palabras arremetí con fuerza aquella punta de lanza contra mi pecho.

                                                       

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Tema Privado Re: El despertar del Emperador

Mensaje por Katakura Kojuro el Miér Abr 19, 2017 10:06 am

Una vez más, aquel borracho con complejo de aristócrata consiguió herirle justo en lo más preciado para él, de una forma tan ingeniosa que directamente el viejo samurai no tenía manera de contestar a la ofensa sin un agravante. Verbalmente, había sido derrotado. La blasfemia sobre su señor era tan deshonrosa, que lo único que pudo decirle fueron unas palabras más propias de su Lord Ryutaro que de él mismo -¡HIJO DE P#*%!- Bramó cuando arremetió contra él. Sí, el dhampir le pegaba alguna que otra maña, era mala influencia.

Finalmente su movida había tenido algo de éxito, y digo algo porque a pesar de lograr desarmar a su oponente como había planeado, inesperadamente su oponente contraatacó de forma casi suicida. Kojuro se quedó sorprendido mientras veía como su oponente se atrevió a lanzar un puñetazo mientras el filo de la katana cortaba a lo largo de su antebrazo. El puño de su rival le impactó en todo el rostro, con una fuerza que no sólo le hizo soltar la katana sino que literalmente lo tumbó al suelo. -Ragh- Se llevó la diestra a la cara por reflejo. No sabía que le dolía más: si la nariz o el orgullo. De hecho, al retirar su mano pudo percatarse de que había líquido rojo escurriendo por su palma. Si bien, a pesar de recibir el golpe directo no salió tan perjudicado como su oponente, así que aprovechó para recuperar la compostura, escuchando una última maldición por parte del peliazul que seguía insistiendo en llamarle bushi.

El tipo era un gran peleador, pese a toda la cantaleta que soltó, sabía reconocer cuando encontraba un rival digno de enfrentar. «Él...» Pensaba mientras se acercaba caminando a Ban. Tras el encontronazo, al final de cuentas terminó empatizando.

Sin embargo, jamás esperó que su rival quisiese terminar con su vida. Aparentemente el sabor de la derrota era ya demasiado para él. Aun así, Kojuro no lo pensó a la hora de actuar, en cualquier otro momento le hubiese dejado cumplir su última voluntad, pero algo le impulsó a no permitirlo. Desenfundó a Bakuryuu a gran velocidad, justo para interceptar el filo de la lanza y alejarla de las manos del de ojos zafiro. Le miró con la misma fiereza que que había mostrado durante todo el combate. -Este no tiene porque ser el último de tus días. Si de verdad quieres conservar tu honor, levanta la cabeza y ruge.- Sabía lo duro que era darse cuenta que los tiempos cambian, el lo vivió en carne propia. No quería ni imaginar lo doloroso que era para su contrario el saber de repente que todo lo que alguna vez protegió ya no existía. -No entiendo realmente cómo fue que terminaste perdido entre el capricho del tiempo, pero si hay algo que puedo decirte: No dejes que lo que fuiste alguna vez quede enterrado bajo la sombra del olvido. Estás aquí, eres la prueba de una gloria antigua, si tu mueres entonces ya no quedará nada. ¿O acaso quieres que todo sea simplemente una leyenda entintada en los libros?- Se agachó para quedar a su altura y lo tomó bruscamente de las ropas del cuello. -¡NO SEAS IMBÉCIL Y ALZA LA MIRADA! Canta, ríe, lucha, llora...- Fueron sus palabras. Si aún así no entraba en razón, ya no era su problema.


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Tema Privado Re: El despertar del Emperador

Mensaje por Ban Boraychoo el Vie Abr 21, 2017 8:00 pm

M
ientras aquella punta de lanza se dirigía a mi pecho, el miedo me invadió “así que esto es estar a un segundo de morir” aquella iba directamente hacia mí, no había cerrado los ojos, pues quería ver el mundo aunque sea por última vez. Un reflejo se vio, un destello de metal y una suave briza paso por frente de mí, dejándome en un estado de Shock. Mi mente se puso en blanco, ni siquiera podría recordar mi amada tierra, cerré mis ojos pensando que mi momento había llegado y me reunirá con mis hombres. Tal vez el guerrero que tenía en frente de mi quería terminar su trabajo.

Me eche hacia atrás dejándome caer, sobre la vegetación. Una voz se escuchaba, entendía lo que decía, pero no le podía contestar. Toque mi pecho, en ese momento y corrí mi cabeza hacia un costado, para ver que la punta de mi lanza había sido golpeada. Mi mano sana se elevó hasta mi rostro, para notar que no había sangre en ella. “¿Pero qué diablos está pasando?” me senté y levante mis brazos para ver mi cuerpo, se encontraba bien, no estaba dañado ni nada, a no ser por la herida en mi brazo.

Debía admitirlo, un excelente peleador y extremadamente hábil con la espalda, un corte rápido y limpio, solo para desarmar al oponente, este hombre no era un bushi común, se merecía el extraño título que le habían dado. ¿Cómo era? Samurái o algo por el estilo.

Baje mi cabeza y la mitad de mi cuerpo, para quedar con mi cabeza en el suelo, esto no era algo que hacía y para ser sincero lo hice solo una vez en mi vida. –Me has perdonado la vida, mi fuerza te pertenece hasta el día que tus objetivos sean cumplidos o mi deuda de honor sea saldada- comente firme –Yo Ban Boraychoo, estoy a sus servicios Kojuro-Sama – Sabia lo que estaba haciendo, no me estaba moviendo por sentimientos tribales, respetaba a este hombre como guerrero, me había vencido. No podía poner escusas como el hambre o enterarme de lo que estaba pasando, simplemente había perdido y detuvo que me quitara la vida y solo me quedaba una cosa por hacer para preservar mi honor y era servirle.

Si esto hubiera pasado en mi tiempo, que extraño se siente decir eso, tal vez no lo hubiera tomado de esta manera, pero no tenía más que hacer. Lo había perdido todo.

Recordé aquellas palabras que me dijo, levante mi cabeza para mirarlo “si quieres preservar tu honor, levanta la cabeza y ruge” fueron sus palabras, directamente hice eso, tome aire en mis pulmones y lance un rugido estruendoso, donde incluso las aves que estaban en las cercanías salieron volando. Había transformado parcialmente mi cuerpo para poder hacer esto, dejando notar sus garras y plumas negras en la espalda. En aquel rugido lance mi fuerza, lo que alguna vez fui y todo lo que tenía que ver con mi pasado, como él dijo aunque el tiempo fuera diferente, seguía siendo un guerrero y un hombre de honor.

Aunque no sabía con lo que me podía encontrar en este tiempo, según él las lunas habían sido incontables desde el día en que me sellaron.

Después de todo, de honor es que están hechos los hombres.

                                                       

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Tema Privado Re: El despertar del Emperador

Mensaje por Katakura Kojuro el Mar Abr 25, 2017 9:07 am

Soltó al hombre, el cual no parecía tener siquiera ya energía para mantenerse erguido. El viejo samurai se levantó de su sitio, contemplando como el peliazulado intentaba incorporarse de nuevo. Sin embargo, la reacción del mismo le resultó totalmente inesperada. «Que dilema.» Pero aún así calló, calló mientras contemplaba al hombre rugir con las últimas fuerzas que le quedaban. Fue entonces que pudo observar el cambio en él: las garras, las plumas, el rugido mismo que resonaba como un trueno. «¿Acaso él...? Je, nunca me lo hubiese imaginado.» Las casualidades no existen, el destino tampoco; simplemente sus caminos se cruzaron.

Ahora podía regresar al problema que tenía entre manos. En ningún momento había buscado que el otro se quedase con la necesidad de saldar cuentas, aunque entendía como se sentía el otro, no podía permitírselo. Sin mencionar que podría llegar a ser un incordio. -No soy quién para merecer lealtad. No deseo que te sientas atado, eres noble y tienes el derecho de elegir tu libertad- Le dijo, esperando que fuese suficiente para quitárselo de encima.

-Como te he dicho antes, la época donde las palabras tenían valor desapareció junto a sus creyentes. Igual, mereces saber exactamente cuántas lunas han transcurrido-. Cerró los ojos, iba a ser una bomba un poco fuerte. -Desde los tiempos de las guerras por la hegemonía de Honshu y Kyushu, han pasado ya dos mil años.- Se giró sobre sus talones, dándole la espalda al de ojos zafiro. Alzó la mirada buscando los pocos rayos de sol que se filtraban entre las copas de los árboles que rodeaban el claro. El viento sopló, y algunas de las hojas llovieron alrededor de los dos guerreros. -Las dinastías ya no gobiernan china, y el emperador de esta nación no es más que un títere que se encuentra de adorno.- Volteó de nuevo hacia su interlocutor -Pero, esta ciudad es completamente distinta al mundo que hay allá afuera, hasta se podría decir que tuviste suerte de terminar aquí.

Le tendió la mano para ayudarle, había tomado la decisión de hacerlo pues si lo dejaba sólo quién sabe que desgracias ocasionaría, aunque en su estado quizás iba a necesitar cargarlo hasta su apartamento. -Tenemos que hacer algo con ese brazo. Vamos, ya luego si quieres me preguntas los detalles que quieras saber.


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Tema Privado Re: El despertar del Emperador

Mensaje por Ban Boraychoo el Jue Abr 27, 2017 7:39 pm

E
scuche sus palabras con atención, pero aun así, no tenía la fuerza para contestarlas en ese momento, el motivo era claro aún mi cuerpo estaba agotado y en estado de shock mientras escuchaba la cruda realidad de la situación en la que me encontraba. Me puse de pie por mi cuenta, tomando mi yari, con la mano sana, aunque era pesada, era mía y una de las dos cosas que poseía. Mi calabaza momo estaba en aquel sitio, la utilizaba como punto de apoyo, mientras comencé a caminar a su lado recordando cada palabra que me había dicho.

Mi silencio se propio al poco tiempo, era impaciente y hablador, debía admitirlo –Entiendo lo que me dijiste sobre el que yo eligiera mi camino. – comente para dar una breve pausa- Pero en mi carácter de hombre libre y honorable, que soy, decido servirte hasta que mi deuda sea pagada bushi-sama- comente mientras daba pasos tranquilos, dejando caer mi lanza, en el lugar, ya que me había dado cuenta de que era demasiado pesada para mí en estos momentos y solo me retrasaría.

Luego de ello comente, al escuchar el asunto de las palabras, “cuando las palabra tenia valor”, que diablos quiso decir con ello, siquiera yo lo entendía. –¿Como que la palabra no tiene valor? ¿Acaso tú, no sirves a un señor? Pues creo que eso es muestra de ello, no me creas un borracho, bushi, que hoy no he bebido una sola gota de alcohol.- Comente algo molesto, por el hecho de que era la verdad, además el hambre y está herida que seguía molestándome.

Pero creo que deje lo último, pues era lo más duro de asimilar, era lo más complicado de ver, así que decidí, tomar valor para solo decir un par de palabras –Tanto tiempo ha pasado- en un tono melancólico por aquella época viva en mi memoria –Las dinastías ya no existen…- me repetí tratando de asimilar aquella situación. “No tengo a donde ir, ni en donde estar, no tengo un lugar en el mundo.” Fueron las palabras que se me cruzaron en la mente, estaba de nuevo solo, como en aquella época anterior a china, aquella época donde mi memoria era difusa y solo un nombre era todo lo que podía recordar Elaine, aquel nombre que alguna vez me hiso sentir lo que era el amor. Pero de eso ya había pasado mucho y es un cuento para otra historia.

Resulta que las dudas comenzaron a llenar mi cabeza y no sabía que preguntar primero. Tal vez cosas triviales o cosas importantes, de verdad no tenía idea. Pero bueno dicen que el hambre habla por sí mismo así que mi primera pregunta fue - ¿Kojuro-Sama, por si acaso, no tendrá un poco de comida?- de vedad estaba desfalleciendo del hambre que poseía, sentía que mi estómago se pegaba a mi pecho y que en cualquier momento caería, además la pérdida de sangre se estaba haciendo notar y mi cuerpo, parecía no querer seguir el camino hacia la ciudad, desconocida.

Luego pensando en lo que había dicho de su Señor, se me ocurrió preguntarle, más que por duda, por curiosidad de cómo era el hombre que tenía un guerrero tan disciplinado en sus filas y claro, por consiguiente, si Kojuro me daba la orden me tendría a mí -¿Oye, dime como es tu señor?- pregunte ladeando un poco la cabeza.


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Tema Privado Re: El despertar del Emperador

Mensaje por Katakura Kojuro el Dom Abr 30, 2017 8:37 pm

Pese al ofrecimiento, la mano nunca fue tomada. Observó como su contrario hacía acopio de todas sus fuerzas para ponerse en pie aún sin la ayuda del castaño. «Veo que aún le queda bastante orgullo, es buena señal.» Sonrió mientras se echaba a andar de regreso a la ciudad. Al escucharle hablar empezaba a resignarse sabiendo que probablemente no iba a poder quitárselo de encima con facilidad. Resultaba un pequeño incordio el tenerlo cerca, principalmente porque le chirriaba que se refiriera a él como un bushi. -Hazme un favor y no me llames así.- Sin mencionar que el recibir el honorifico se le hacía raro viniendo de alguien de un imperio distinto. Simplemente le ponía de nervios.

El otro estaba en muy mal estado, Kojuro sabía que necesitaba apoyo para andar, pero el otro probablemente seguiría de necio y se negaría. «Al menos fue sensato al dejar el arma, pero que ni piense que regresaré para ayudarle a buscarla.» Gruñó al reflexionar.

-Casi nadie atesora ya el valor de una promesa, ya no se puede confiar en los juramentos de un oponente.- Negó con la cabeza para luego bajar la mirada. No veía al suelo directamente, sino que sus ojos observaban a través de sus propios recuerdos. -Los que alguna vez peleamos por nuestro honor ahora somos parte de un mito. Yo aún mantengo los preceptos de mi código, aún cuando todos los demás los han olvidado. Es mi deber guardarlos hasta el día que en que ya no exista el amanecer en la Tierra del Sol Naciente.- Era justamente el mensaje que deseaba transmitirle, el de sobrevivir aún cuando nadie más tuviese fe. Escuchó el murmurar del antiguo emperador, sabía lo que era sentirse desolado al perder la escencia de lo que alguna vez fue, pero estaba seguro que lo de él era mucho más doloroso.

Fue entonces, que la más insulsa de las preguntas logró romper la tensión del ambiente: La comida siempre era un buen cortador de drama -Aghhh- Se quejó para luego acomodarse el cabello hacia atrás con ambas manos. -Cuando lleguemos ya te daré algo para que recuperes las fuerzas-. Dijo con voz severa. Lo mejor era llevarlo a su apartamento, por que si lo llevaba al de Ryutaro seguramente se desataría la Tercera Guerra Mundial. Hasta podía imaginar su cara plana al verlos ensangrentados mientras se preguntaba que demonios habían estado haciendo. Curiosamente mientras pensaba eso el lancero le inquirió al respecto. Debía ser honesto al referirse a su amo, sus palabras no reflejarían nada más que sinceridad. -Rebelde como un potro, impulsivo como un niño. Tan necio como cuando la luna nueva se encapricha al no mostrar su lumbrera.- Por irónico que fuese, esbozo una sonrisa al hablar. Una de gran tranquilidad. -Mucho más joven que yo, pero que a pesar de ello tiene algo que yo no: El don de llevar a todos tras su mando, la dávida de inspirar la fé aún entre los perdidos, la dignidad de un verdadero conquistador.- Respiró profundamente. -Hay veces que no sé como me dejo convencer cuando me arrastra a alguna de sus locuras.- Rió.-Pero no me arrepiento.

Pocas veces el dragón negro solía mostrar un gesto de alegría en contraste a su clásico semblante de imparcialidad. Pero eso era lo que le evocaba su señor, determinación. Tarde o temprano alzaría el vuelo de nuevo, llamando a las armas para restaurar los tiempos caídos. «Aunque a veces me gustaría que mostrase el mismo interés para tomar la ciudad que para derribar las torres del inhibidor...»  Se llevó la palma a la cara de sólo acordarse del condenado LOL.


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Tema Privado Re: El despertar del Emperador

Mensaje por Ban Boraychoo el Sáb Mayo 06, 2017 2:28 am

P
ues era entendible, que le molestase el termino Sama, ya que este era entregado a grandes nombres en mi época, pero también se entendía que alguien de mi procedencia tratara a así a alguien de la suya podía ser complicado. Así que acepte de buena gana y con aquella sonrisa molesta la solicitud del guerrero –Esta bien, entiendo que puede ser molesto que te traten así, vale solo te diré Bushi, para que no se te complique- comente tranquilo, mientras seguíamos aquella caminata hacia aquella misteriosa ciudad que ni su nombre conocía.

Al escuchar sobre los códigos de conducta y todo aquello explicado de una mejor manera, entendí a lo que se refería, aunque estaba en desacuerdo con el punto en algunos puntos –Sin honor, no hay hombría, no hay que guardar nada, debemos enseñarlos a las nuevas generaciones, para que prevalezcan aquellos hombres de honor- Tal vez, viniendo de alguien como yo, dado a los placeres mundanos, como las caderas de una mujer, la comida, el vino y todo aquello que se le llama mala diversión, hablar de honor sería raro, pero había ciertas cosas que aun a pesar de todo ello me permitían serlo. En especial mi palabra, orgullo y la fortaleza de dar la vida por una causa, son partes que hacían de mí un verdadero hombre.

Trate de levantar mi brazo al escuchar que pronto habría comida, pero el dolor fue intenso por momentos me olvidaba que había sido lastimado, una mala costumbre en el campo de batalla cuando la adrenalina aumentaba en mi cerebro. Hacía que se me olvidaran los cortes, también podía ser debido a mi… torpeza, aunque no lo admitiera.

Al escuchar la sobre el señor feudal, no pude evitar lanzar una carcajada, a pesar del horrible dolor en mi brazo, que se mostró con una mueca –Auch…. Debería evitar reír por ahora, pero resulta interesante, ese hombre, la verdad tengo deseos de conocerlo, parece que me llevare bien con el- Aunque la verdad, sabía que mi personalidad era un tanto exasperante, pero no me molestaba en lo más mínimo, en realidad no me molestaba para nada, era así y simplemente eso.

-Pues creo que debo explicarte lo que viste atrás- Refiriéndome al hecho de que haber sacado mis garras y mis plumas, junto con mi gran rugido, a pesar de ver que él no se había sorprendido en lo absoluto, cosa que me llamo la atención –Soy un Dragón- comente en tono tranquilo como si el hecho de ser una bestia milenaria solo era una cosa común en estos días.

Mire hacia un costado, mientras decía aquello, para ver a algún animal del bosque, nada extraño unos conejos ocultos en la vegetación, quería utilizar a momo, pero el vino de conejo era malo hasta ser casi intomable. Además la habilidad de absorber personas era algo que no me gustaba utilizar del todo. –Ugg… necesito vino…- comente en un tono de melancolía, pues la verdad que los sucesos del día, me daban el extraño deseo de beber hasta caer y dormir por unos días.


                                                       

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Tema Privado Re: El despertar del Emperador

Mensaje por Katakura Kojuro el Dom Jun 04, 2017 10:36 pm

Aparentemente librarse de tal molesto apodo no iba a ser tan fácil cómo él samurai creía. -¡Kkk!- Exclamó a la vez que casi se tropezaba al escuchar la respuesta del otro -¡No me refe...!- Volteó a verlo con cara de disgusto, aunque luego decidió mejor volver la mirada al frente -Olvídalo...- Dijo para luego suspirar. Empezaba a creer que era mala idea intentar razonar con el supuesto emperador. De una u otra manera, ya sea consciente o inconscientemente se las arreglaba para poner de nervios al viejo espadachín. -¿No puedes llamarme por mí nombre mejor?- Le sugirió con una indirecta muy directa. ¿por qué había tenido que toparse con ese sujeto? «No sé ni en qué me he metido... Y no quisiera descubrirlo.» Más ya era tarde para arrepentirse.

Pensar que momentos atrás habían intentado matarse el uno al otro, pero con esa boca dudaba que las ganas se le fuesen en mucho tiempo. -Falta un largo trecho, pero no te sobre-esfuerces.- Le recomendó en cuanto vio su malestar ante el repentino ataque de risa. «Pese a todo, no puedo dejarlo a su suerte.» Aunque no sabía cómo iba a reaccionar su amo en cuanto se enterase del asunto. «Ya he  de preocuparme por eso luego.» Si iba a estar bajo su mando, debía incorporarse también a las filas de su señor.

Ya estando más calmo, escuchó una vez más la voz del sujeto -¿Hmm?- Ladeó la cabeza con la ceja arqueada cuando el de cabello bicolor dijo que le daría explicaciones. Y sin embargo, al escuchar la verdad no se sorprendió en lo más mínimo. -Ya me esperaba una respuesta cómo esa- Dijo mientras se llevaba nuevamente la mano a la cara recordándose del puñetazo en todo el rostro, la fuerza del impacto claramente era demasiada cómo para ser la de un humano, además que la media transformación mostrada había dado muchas pistas al respecto. «Jamás me habían dando un golpe como ese.» Pensaba mientras aún se retiraba algo de sangre de la nariz, adolorido.

-Creo que entonces yo tampoco debo ocultarlo- Mencionó con seriedad -Al igual que tú, yo también soy un dragón-. Admitió. No solía decírselo a cualquiera, de hecho era algo receloso con eso. Pero en vista de que el contrario le acompañaría por un buen rato, pues no tenía inconveniente en confesar. Ironías de la vida encontrase con alguien de su misma especie. -Ten algo de cuidado a la hora de comentar sobre esto, ya luego te diré porqué.- Ese no era el momento ni el lugar, debían atenderlo cuanto antes.

«Es extraño...» A esas alturas aún existían muchos misterios alrededor del tipo de la lanza, pero no debía apresurarse a sacar teorías, había tiempo para averiguar cómo fue exactamente que ese tipo terminó perdido en el tiempo. -Oeh, ¿de verdad piensas en beber aún en esta situación?- A su criterio no era algo prudente. Sí el de repente estuviese en una época que nada que ver a la suya lo último que pensaría sería en tomar un trago. -Falta poco para salir del bosque y llegar a la ciudad- Anunció al reconocer el camino por el que había llegado. -Incluso las edificaciones y la arquitectura han cambiado drásticamente en esta época- Le advirtió para prepararle para lo que iba a ver.


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Tema Privado Re: El despertar del Emperador

Mensaje por Ban Boraychoo el Lun Jun 12, 2017 9:50 am

Resultaba imposible para el dragón comprender el nombre del sujeto pues lo había escuchado solo una vez y no lo recordaba muy bien en especial el apellido. Pero aun así medito por unos segundos antes de decir –está bien Kojuro Kata… Kate…- sonrió al darse cuenta que no lo sabía y lanzo su risa como si nada entre quejidos de dolor –Kojuro-Sama, creo que quedara mejor- dijo en aquel tono jovial a pesar de todo.

Al escuchar las palabras falta un buen trecho, el emperador, se desilusiono un poco. Pues esperaba un camino cortó. Por otro lado, también tenían intenciones de conocer a su nuevo señor, lo que un largo camino le daba el tiempo para ello –Pues no te preocupes por mí. Soy más fuerte que un árbol- Aunque las palabras eran correctas, el dragón no se encontraba en sus mejores formas y le hiso caso al guerrero. Menguando un poco el paso.

Sonrió al escuchar la respuesta del sujeto, pues al parecer ambos tenían ideas similares con respecto al honor, la palabra y esas cuestiones, cosa que no quería seguir tocando ese tema. Ya que le daba un poco de dolor de cabeza imaginar un mundo donde aquellas cosas no existían o eran tomadas por atributos secundarios de una persona. Como si fuera algo que no importase en lo más mínimo, en su mente Ban solo llegaba a la conclusión de que el mundo se estaba perdiendo.

Al escuchar que él también era un Dragón, Ban mostro una cara de sorpresa. Como cuando se le regala un juguete a un niño. Pues a veces el antiguo emperador se comportaba de este modo. Pero medito por unos segundos y comprendió todo, no hablo en el memento pues se había puesto a pensar en la pelea y ahora todo tenía sentido. En especial aquel último golpe dado por el cabello bicolor en esa estrategia suicida. “Si hubiera sido humano probablemente estaría desmayado.” Con este hilo argumental, le dio la razón – ¡¿Por qué no lo dijiste antes?! Ya me parecía que no eras un bushi ordinario. Eso quiere decir…- Fue cuando se dio cuenta de una cosa – QUE CASI HAGO CANIVALISMO- pues para el dragón solo sus pares, no eran comestibles, aunque prefería evitar completamente el comer carnes de humanoides.

Aunque Ban entendió la advertencia. Por lo que menciono –Tranquilo, tampoco es que vaya por las calles diciendo que soy un dragón, la gente creerá que estoy loco o que soy un ebrio. Solo me pareció correcto decirte las cosas como son~- dijo en ese tono que acostumbraba a utilizar, entre molesto y burlesco.

“Oeh, ¿de verdad piensas en beber aún en esta situación?”

Aquella pregunta hiso reír al dragón. Pues eran sus mayores deseos e intenciones – Pues, claro. ¿Acaso no has oído que el vino es un calmante natural?- dijo en aquel tono divertido que acostumbraba. Pero el Dragón no estaba mintiendo, ya que en aquellas épocas era considerado una especie de calmante y desinfectante.

Al escuchar que la arquitectura era diferente, el ser mitológico chino. Se quedó mirando al sujeto, sin entender el significado de estas palabras. Mientras que en su mente decía “Una casa es una casa, ¿Cuánto espacio se necesita comer o dormir? Además, no creo que sea más grande que mi antiguo reino” Pensando que su señor solo estaba alabando de más aquella ciudad.

Ban observo a aquel hombre. Con una enorme sonrisa, para luego preguntar algo. –Oye Kojuro. ¿Hay más bushi como tú en el reino al que nos dirigimos?- tomo un poco de aire antes de formular una segunda pregunta - ¿Crees que somos los únicos Dragones vivos?- Por extraño que parezca el dragón no conocía a otras criaturas mitológicas. Pero su lanza era una prueba de la existencia de las mismas al igual que el dragón, que estaba siendo víctima de sus preguntas.


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Tema Privado Re: El despertar del Emperador

Mensaje por Katakura Kojuro el Jue Jun 29, 2017 8:13 pm

Al samurai le cayó en gracia la reacción del otro dragón al revelarle que pertenecían a la misma estirpe, pero lejos de reír se limitó a esbozar una media sonrisa mientras seguía caminando despreocupademente. «Y dale con el bushi...» Era obvio que no iba a poder quitarse esa palabra de encima, más nunca iba a acostumbrarse a ello. «Sigo sin saber cómo resultará esto» No cualquiera le ofrecería hogar a alguien que intentó comerte.

Luego de eso el lancero nuevamente le recalcó que le estaba subestimando, y si bien se notaba que tenía razón en ello, el espadachín no se iba a quedar con la palabra en la boca. -No lo decía por eso en realidad, pero recalco que hablaremos de eso en otro momento-. La ciudad paradisíaca, refugio de aquellos que se esconden de los ojos extraños,  ya no lo era tanto. -La verdad, no, no lo había oído- Respondió a secas mientras seguían su curso.

Y sin embargo, de pronto la charla llegó a un punto que nuevamente le tocó la fibra sensible al guerrero. No con una, sino dos preguntas claves que tarde o temprano el otro tendría, pero que la respuesta le evocaba algunos recuerdos al dragón negro.

-La época de los samurai hace mucho que terminó, ya casi un par de siglos de ello. Sin entrar en detalles, el emperador de esta nación desechó a todos y cada uno de los guerreros del sol naciente, borrando así también sus costumbres mientras enterraba su lealtad. Sólo algunos pocos de los que no somos mortales y que vivimos durante esos años aún guardamos esos recuerdos.- La restauración Meiji marcó un antes y un después, pero aún a pesar de ello él seguía fiel a sus costumbres. -Respecto a lo otro es una pregunta interesante, que indirectamente también va relacionado a lo que te dije de guardar el secreto.- Al decirlo aceleró un poco el paso, dónde terminaba la vegetación y se podía ver el inicio de un camino más moderno.

Los árboles poco a poco iban tornándose escasos, y en el horizonte se plasmaba un escenario de torres de acero y concreto. Una vista otrora próspera, pero que ahora se encontraba opacada por las ruinas de edificios con cristales rotos y algunas calles abandonadas.

-Esta ciudad se llama Éadrom, y no es un sitio cualquiera.- Se frenó para admirar la lejanía. -En esta ciudad conviven distintos seres, algunos provenientes incluso de otros continentes. De que hay más cómo nosotros, los hay. Humanos y seres mágicos por igual habitan sin esconderse, o al menos así se suponía que debía ser-. Su mirada se afiló y vió de reojo al otro dragón. -Pero, cómo te has de dar cuenta, aún este sitio que prometía ser un refugio de la tormenta, se ha visto víctima de un conflicto bélico. He de ahí que te dijera que no confiases a pesar de.


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Tema Privado Re: El despertar del Emperador

Mensaje por Ban Boraychoo el Miér Jul 05, 2017 10:51 am

Ban quien era un despreocupado de la vida solo contesto –Ya veo… pues nueva época, nuevos guerreros, las tradiciones se alejan- dijo con calma, el dragón había vivido por siglos antes de llegar a China y los cambios al capricho del tiempo, era algo común, aunque sentía un poco de nostalgia por el hecho de que aquella época que tanto le había gustado llego a su fin, en un abrir y cerrar de ojos.

Mientras caminaba, el guerrero de china, pensaba en cuanto podía haber logrado cambiar el mundo desde que se cayó en aquel sueño de oscuridad, vacío y desesperación, solo viviendo con sus recuerdos y anhelando regresar a las únicas cosas que amó su nación, las querellas, la música y el licor.

La vegetación comenzó a menguar, mientras escuchaba los consejos de aquel hombre que se había convertido en su señor. El antiguo emperador, sabía que si era un guerrero, como decía, los tiempos de paz durarían poco. Un hombre que ha probado el filo de la espada, siempre regresara a buscar más sangre y aquellos cobardes que se ocultaban, simplemente no llegarían a otra batalla, este era uno de sus incontables pensamientos creados en el campo de batalla.

La vegetación menguo de apoco, cada vez los arboles parecían menos y la maleza se apoderaba del lugar, al final del camino se vio algo que impacto al guerrero de tiempos antiguos -¿Qué diablos es eso?- menciono al ver la arquitectura que llegaba hasta los límites del cielo, aun peor parecía que alguna de esas cosas cuadradas, rasgaban el cielo de lo alto que eran.

Ban apoyo su mano buena, en uno de los poco árboles que quedaban, todo eran tan diferente que su rostro solo podía expresar sorpresa, temor y una gran cantidad de preguntas que su mente no podía procesar. –Éadrom- dijo tratando de memorizar el nombre de aquella ciudad. Pero Ban regreso a si mismo al escuchar que la ciudad estaba entrando en guerra –¿Una guerra civil?- pregunto aun en aquel estado de shock, el cual había hecho que perdiera el apetito y el hambre- Esto será divertido- comento luego de ello, pensando como siempre en pasar momentos placenteros en su vida, como lo era el campo de batalla –Pues que esperamos, seamos parte de esta guerra, Vamos a darles leña a todos- menciono levantando el brazo, para que luego una fuerte puntada llego a él, recorriendo el brazo, el cuello hasta llegar a su cabeza –Auch… mi brazo…- rugió en un grito de dolor.

Una vez paso el dolor, miro todo por primera vez –El mundo ha cambiado…- dijo en voz baja –China ya no está…- un poco más reflexivo –Solo me queda mi honor…- comento, mientras observaba todo en aquel sitio, tratando de entender que era lo que pasaba en aquel sitio.

Respiro profundamente para ver de nuevo a su compañero –No te fallare, Kojuro Katakura- dijo con una voz firme, sin siquiera un tono de burla o sarcasmo, una voz diferente a todo lo que había hablado, incluso su rostro se mostraba serio, mientras veía la inmensidad de la ciudad. Entregare mi vida, si es necesario, para que tu señor sea el nuevo Rey de este Reino- comento, pues él pensaba que algo tan grande solo podía ser un reino, con torres que se elevaban hasta el cielo mismo.


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Tema Privado Re: El despertar del Emperador

Mensaje por Alcalde de Saltadilla el Dom Sep 10, 2017 2:00 am

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