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Muchas gracias!
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Donde el sol juega con el mar

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Tema Privado Donde el sol juega con el mar

Mensaje por Invitado el Dom 02 Abr 2017, 14:29


E
ra un día tranquilo, sin clases por suerte, así que había aprovechado el tiempo libre que tenía, para poder ir a la playa, estaba con un vestido blanco, el cual combinaba con mi cabello color besado por el fuego, unas pequeñas sandalias de color blanco acompañaban mi atuendo, así como también un sombrero con alas de color blanco, similar a los que utilizaban las damas europeas, en mi pecho a modo de dije, llevaba una pequeña gema un zafiro, incrustado en una pequeña espada hecha de oro de veinticuatro quilates.

El día era perfecto, una suave brisa marina hacia que el sol se sintiera suave, además el hecho de que el calor a mí no me molestaba. Pero el perfume del agua era algo exquisito, aunque solo estaba sentada bajo una sombrilla lejos de la playa, motivos mi raza y el agua se llevaban extremadamente mal los colores vivos del mar, el flotar de las pocas nubes blancas, el sol tornando de aquel azul verdoso las aguas, todo era magnifico y que mejor que acompañar todo esto con unas tartas bien acomodadas en mi cesta, era algo genial, pues se mostraba una gran cantidad de ellas y lo mejor eran todas para mí.

Esto me ayudaba a no pensar en las cosas complicada de la vida, y sacaban la mejor sonrisa de mi rostro, los colores vivos de aquella comida hacían que pudiese notar que estaba viva y que aquel pasado en el infierno había quedado muy atrás, no quería regresar a aquel lugar, me gustaba la idea de poder disfrutar de cada pequeño momento en el mundo humano, sonreír, jugar, enamorarme, traicionar aquellos amores, entre otras cosas. No lo niego era alguien que le encantaba jugar a la niña indefensa, siempre ayudando a los demás, pero algo o mejor dicho alguien estaba despertando dentro de mí, un ser oscuro y lleno de maldad, motivado por el odio, ahora podía escuchar su voz en mi mente, podía saber que mi verdadera naturaleza se encontraba oculta en mi interior, aunque aún no podía recordar las cosas que hacia cuando ella tomaba posesión de mi esencia.

La vida se me estaba complicando, mucho de verdad, pues esta doble personalidad se hacía presente en mi mostrándome el innato deseo de ver este mundo arder, se hacía llamar V, mientras que yo, por mi parte, utilizaba en nombre que había elegido hace siglos, el nombre que elegí para estar al lado de aquel hombre, el primero que me trato bien, a pesar de ser un demonio de la peor calaña.


                                                       

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Tema Privado Re: Donde el sol juega con el mar

Mensaje por Ubel Houtz el Dom 09 Abr 2017, 16:56

Cuando se esta en un humor particular, uno como en el que me encuentro en este instante, y que quizás no me hallo facultado para denominar con veracidad en el momento, me sentía echándole una bravata al mundo, queriendo probar mi punto, trataba de enseñar mi fuero y desafío hasta en las acciones mas minúsculas, como si, con todos y cada uno de mis actos quisiera simplemente decirle al mundo que podía irse al infierno.

Ahogue la carcajada que amenazó salir de mi boca con el juego de palabras que había hecho, sabía que tenía que dejar de hacer bromas de demonios, pero eran un placer pecaminoso.

Eso me llevaba a mi localización actual, una zona aledaña al mar, la insufrible playa. Sabía que de descuidarme en sus adentros esta me tragaría sin piedad como un lobo hambriento le haría a un bebe venado. Ohh, morir ahogado, sería la muerte mas anticlimatica disponible para un miembro importante de los 7 principados, disfrutaba tener la ultima risa y palabra, no se la otorgaría a mis enemigos al dejarle mofarse en mi deceso, ohh...quien sabría que tan humillante sería mi epitafio. Sabiendo que seguir mirando fijamente y con odio a la gran masa de agua no la haría vaporizarse repentinamente (O lo haría? Algún día tendría que intentarlo) dirigí mi mirada al suelo, dejándolo reposar en la arena sobre la que me erguía.

'Cuando los granos de arena se convierten en un montón de arena? O...cuando un montón de arena deja de serlo, y se convierte en granos individuales?'. Ello era una paradoja de relativo renombre que no pudo evitar recordar mientras observaba la vidriosa superficie.

Y si, no estaba tan mal el filosofar en la playa, después de todo no es como si estuviese equipado para la playa, sabía que llevaba mi habitual traje de negocios, e incluso los zapatos antes lustrados forman lo estaba seguro era una imagen bizarra para algunos, pero, de eso se trataba el estilo y las modas, imponer tus propias creencias y gustos, mucha veces independientemente de su conveniencia o utilidad, y compilarlas en un grupo comercial, y de ser posible llamativo.

La cofradía de tonalidades que pintaba el cielo fue lo siguiente en llamar mi atención. Genial, un bello atardecer y una playa vacía.

He leído lo suficiente como para saber a donde va esta trama narrativa. *Ains* Alguien necesitaba amedrentar al escritor amateur de Dolor/Consuelo.

Quizás entretenido conmigo mismo, porque había que admitirlo, si había una compañía que disfrutaba sin vacilaciones era la mía, no había caído en la cuenta de la otra presencia envuelta por las perfumadas hebras de brisa marina que se hallaba en reposo a unos tantos metros de mi. De seguro, al entrar en este retrete de gran escala, quiero decir, playa, no la había notado.

Era una chica de cabello llameante, cubierta por ropajes blancos. Su forma era como la de un hada compartiendo altruistamente su gracia con el mundo. Su 'construcción' pequeña y de aspecto frágil solo ayudaba a fortalecer esta imagen, dando la impresión de el menor impacta quebraría esta pieza de porcelana.

Es teorizado que los animales que son 'atractivos' nacen con esta característica como una herramienta para sobrevivir, su aspecto les permitía ser amados con facilidad, lo cual parecía indicar precisamente una necesidad de recibir afecciones, justo como la garras de un topo para cavar, el 'atractivo' de una criatura para ser querida...o subestimada.

Todos hemos vistos esos peluches de felpa "adorables", ahora, al ser puestos la espada contra la pared, y tener que decidir quien entre uno de estos peluches y un molusco de apariencia horripilante era una aberración lovecraftiana, lo natural sería pensar que el último era dudar mas del último, y así la selección natural sesgaba incontables vidas insensatas.

Esto era Eadrom, esta niña (? O chica joven?) probablemente no era un ser humano, ni mucho menos inofensiva, de convertirse en un monstruo de decenas de metros la sorpresa no podía ser lo primero que tomara a un habitante decente de esta ciudad.

Tenía un presentimiento de que era un demonio, pero esto me causaba la alegría de un reo que encontraba un compañero en su pena de aislamiento, nada de mariposas ni sensaciones cálidas de alivio. Bueno, su raza no era de mayor importancia.

Separando mi mirada de ella, saque de mi bolsillo un papel con una grabados, era parte de una tecnología experimental de invocación, la magia era conveniente, lo que hacia esta hoja mas pequeña que mi puño era 'invocar' las palabras recibidas a una localización recibida, permitiendo una comunicación de largo alcance. En pocas palabras, como un teléfono. Le ordene al papel que alistara un transporte y que me trajera algo para satisfacer mi sed y hambre, dejando en claro que tuviera suficientes porciones para varias personas, todo por el por si acaso. Me había provocado disfrutar de una ligera comida y bebida en el lugar.

Volví a guardar el papel en mi bolsillo y me dirigí a una de la sillas de playa que había, mi mirada nunca abandonando el asiento hasta estar lo suficientemente cerca de este. Me encontraba a unos 10 metros de distancia de la niña (O chica), de seguro ya era consciente de mi estadía en el sitio. El silencio parecía inviolable, y simplemente no me sentía tentado a romperlo, cuando llegara lo que había exigido podría pedirle su compañía y charla durante una comida, el por que de esto?

Me parecía familiar. Esto era suficiente, había hechos cosas mayores con razones inferiores.
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Tema Privado Re: Donde el sol juega con el mar

Mensaje por Invitado el Vie 14 Abr 2017, 13:06


E
xististe diversas maneras de encontrar el destino, como las maneras de buscar en la vida algo que hacer, siendo un demonio había decidido llevar una buena vida, apartada de todo el mal del señor de la oscuridad, quien era al único de los demonios que le debía obediencia, por suerte este no me molestaba constantemente, en más habían pasado siglos que él no se comunicaba conmigo. Aunque parezca raro tenía bastante libertad en mis acciones, por lo que trataba de tener una vida dentro de todo normal en este lugar, en  esta ciudad. Pero los acontecimientos antes mencionados habían complicado todo.

Seguí sentada por un rato en aquel sitio, embelesada por el cielo y el mar, llevaba en mi interior una sonata única, la cual no se escapaba a través de mis labios, pero todo cambio de un momento a otro cuando ella hablo en mi cabeza. “Parece que tenemos compañía idiota” comento hacia mi persona. Observe para ambos lados, pero no encontraba nada, más que arena y unas cuantas personas que al igual que yo habían decidido pasar el día en la playa.

Cerré mis ojos tratando de encontrar a lo que ella llamaba compañía, cuando una fuerte energía oscura provenía de alguien que se encontraba cerca de mí ¿Pero quién podía ser? No tenía idea, pues no era muy buena para detectar la presencia de otros de mi tipo, pues la verdad nunca me intereso encontrarme con otros de mi clase, siempre los encontraba como unos psicópatas que solo deseaban la destrucción de este mundo, sin aprovechar las cosas bellas y tomarlas para sí mismos o mejor dicho era de lo que pensaba de los señores de la oscuridad los Balrog.

Me levante de mi posición y salí de donde me encontraba, el sol dio en mi ojos carmelia, lo que me obligo a cerrarlos un poco, mientras llevaba la mano hasta mi sombrero para acomodarlo de mejor manera, una sonrisa en el rostro y comencé  mi caminata, tratando de encontrar a la persona que emanaba esta energía, no por el hecho de que me agradara estar cerca de él, sino porque la curiosidad se había apoderado de mí y los Frankenstein, poseíamos una la cual podría llegar a ser problemática, pues siempre tratábamos de saber todo delos temas que nos interesábamos, llegando al punto de no importarnos nada más que la ansia de conocimiento mismo.

Algo dentro de mí, me llevo hasta un joven de cabellera negra y ojos de color violetas, era mucho más alto que yo, pues la verdad no era difícil, pues este cuerpo ni si quiera se comparaba a mi verdadera forma, pero había elegido esta forma, pues era mucho mejor parecer una pequeña niña de instituto a una fiera guerrera, mi mascara del demonio era un poco diferente a la de los demás , pues mi verdadera esencia era V, cosa que no lo sabía en esos momentos, había usado por tanto tiempo esta mascara de amabilidad que se había convertido en una persona diferente, por decirlo de alguna manera. Mi personalidad se había dividido.

Al llegar a su lado pude notar la arena cristalizada en el suelo, esto fue lo que me indico que me encontraba con alguien de mi raza, me agache sin decir nada en absoluto, mientras observaba el cristal, medite por unos segundos en mí actuar. Pero decidí actuar de la misma manera que él, respire profundo llenando mis pulmones de oxígeno y lance suavemente sobre la arena, emanando el calor suficiente para poder formar un pequeño cristal. Levante mi cabeza para mirarlo a los ojos.

-Hola mi nombre es Emily Victoria de la casa Frankenstein- comente en un tono amable mientras mostraba una sonrisa que mostraba lo mismo –He venido a la playa disfrutar un poco de ella- Mentí –Pero no esperaba encontrarme con alguien como tú, en un lugar como este- comente tranquila afirmando lo que creía en mi mente, aunque no estaba segura de que se tratara de un Balrog, pero mi padre adoptivo me había enseñado que si quieres sacar información de una persona era mejor dar las cosas por hecho.

Me quede en esa posición acuclillada, pero no lo suficiente para que mi vestido o mi cabello, tocasen la arena, pensé un poco en que debía decir, pues la verdad me encontraba algo nerviosa, por miedo a equivocarme luego de tal afirmación –Dime ¿qué te trae a esta playa?- Pues se notaba que por su manera de vestir, o por lo menos en mi mente creía, que el viaje a la playa había sido de imprevisto, vamos quien viene a un lugar como este con ropa de vestir, eso había sido lo que me había llevado a pensar que él era la persona que poseía la energía oscura.

Mientras que en mi mente una charla se daba “Este sujeto… ¿Por qué diste ese nombre? porque no usas nuestro verdadero nombre” comento V en mi mente.

“Deje esas prácticas atrás junto con aquel nombre, pues ahora a pesar de todo soy una Frankenstein, pues él me quiso a pesar de mi raza y me ayudo a enderezar el camino”

“Deja de decir idioteces, solo nos mintió, debemos matarlo”

Negué con mi cabeza, mientras me puse de un tono rojo al ver que aquella conversación hacia hecho que la moviera –Disculpa ando algo distraída hoy- mencione mientras me golpee suavemente la cabeza y saque un poco mi lengua, como en los mangas que leía a diario –¿Qué te parece si vamos a comer algo?- pregunte calmada, tratando de desviar la atención de mi mente, la cual ya estaba bastante cansada de escuchar a esa joven.


                                                       

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Tema Privado Re: Donde el sol juega con el mar

Mensaje por Ubel Houtz el Jue 27 Abr 2017, 19:04

La señorita de melena encarnada, Emily V. Frankestein, según la misma, me había extendido la invitación que consideraba yo mismo ofrecer, una comida, entre líneas en este contrato interpersonal, estaban incluidas sin duda algunas el intercambio de palabras, como un complemento infaltable, así funcionaban las interacciones entre seres inteligentes, interacciones con un montón de reglas indecibles (como si su sola mención amenazase con hacerlas jirones) y que cada participante asumía a su propio y presuntuoso modo.

Como la promesa de un corrupto y banal monarca de antaño las primeras impresiones eran mas que volubles y poco menos que castillos de arena, aun así, no encontraba a esta jovencita indigna de mi cortesía, sabía muy bien que eran muy pocos aquellos que lo eran, pues hasta para con mis enemigos lo comedido podía ser como guante de seda estampado por espinas y entregado sólidamente en el rostro.

«Es un placer conocerla, Señorita Frankestein» . Como un pintor obsesionado con un trabajo, sentía, sabía, y mi cuerpo me comunicaba que algo sobre esta chica de dulce apariencia y manerismos me daba mala espina, simplemente no podía decir, y ello me dejaba, para mi insatisfacción, en el borde de no poder diferenciar entre un delirio o intuición, esperaba que mi descontento fuera impedido en su exteriorización en mi rostro, tales pensamientos estaban mejor custodiados en el hermetismo de mi mente.

Fije mis ojos en los suyos, estaba al tanto de que era un tanto contradictorio que era un tanto contradictorio después de hablar de ‘cortesía’, no esperar siquiera unos instantes por el bien de la vergüenza propia, antes de arrojar una mirada fija e inquisitiva a otro ser, pero el que estén presentes en los pensamientos pero aun sean ignoradas era la mitad de las funciones de las llamadas ‘reglas'.


Sus ojos tenían una dualidad mística, cansados, asechados, pero joviales y acogedores.

La canción de la naturaleza callaba su voz, y lo que antes era una complicada sonata de graznidos de aves, olas y demás vida salvaje ahora era poco mas que un susurro, un concierto exclusivo para aquellos atentos de oído dispuesto a pagarle atención.

Veía cosas indeseables en esos orbes, que de estar oscuro, seguro podrían ser confundidos con ‘will-o-wisps'.

«Estaría encantado de compartir una comida propia de la hora con usted». Separé mi mirada de Frankenstein esperando otorgarle un descanso de mi examinación. Aunque quizás, ella, al igual que yo, disfrutaba de tener simposios y foros de debate con múltiples vocecitas en su cabeza, en cuyo caso, quizás la atención dedicada seria desestimada. Me convenía si sucedía, y si no, como creía que era, esperaba que la ‘falta' se me fuera pasada por alto, quizás bajo el disfraz de un hombre, cautivado por la belleza ostentada. Aunque mancillaría un tanto mi imagen de hombre relativamente caballeroso, esto era mejor a la alternativa, el ser juzgado como alguien con amor al detalle, hallarme siendo sobrestimado me quitaba una carta debajo de mi manga, si ocurría algo que ameritase mi acción prefería que ella no lo esperase viniendo de mi.

Consciente del hecho que ya era hora de que dejase de calcular mentalmente si podría atinarle un tiro con un rifle a un ángel a la distancia de aquel pájaro en la distancia, caminé lentamente lejos de la orilla, invitando a mi compañía a seguirme el relajado paso, al final de mi destino estaba un automóvil negro, una mesa, un par de sillas, equipamientos para cocinar y 3 hombres, indudablemente los responsables de la preparaciones.

Reconocí su presencia con un leve asentamiento de mi cabeza, capturando la imagen del dúo de sujetos en traje de vestir y el solitario hombre con ropajes de chef. La comunicación sin palabras parecía funcionar bien dadas sus reacciones.
Me detuve frente a la mesa esperando la llegada de Frankenstein.
«Espero no le moleste deje a consideración de manos expertas la comida».
Eran palabras sin deseos de apurarla. Solo de entablar una conversación.
«Y si erré, espero me dispense, en ocasiones… los errores son inevitables… ». Pasé por alto la mirada bizarra que ‘sutilmente' me dedicaron mis subordinados, y deje que mi tono, que insinuaba muchas cosas, se hundiera en el ambiente.


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Tema Privado Re: Donde el sol juega con el mar

Mensaje por Invitado el Sáb 06 Mayo 2017, 04:21

A
quella mirada inquisitiva, la sentí hasta lo más profundo de mi alma, pero acalle las voces de mi cabeza, mientras mis ojos se clavaron en los de él, para regalarle una sonrisa, a pesar que no me dio su nombre, como la etiqueta lo demandaba.

Mientras caminábamos por la playa, la brisa hacia que mi vestido blanco, bailara en una danza tranquila, moviéndose hacia un solo costado, apoye mi mano en la cabeza para que aquel sombrero blanco que llevaba no sea disparado por el viento, mientras seguía acompañando a aquel que quien yo había invitado, extraña manera de actuar, pero no me desagradaba, es más creo que me llamaba la atención el saber hacia dónde nos dirigíamos.

Fue así que llegamos a un lugar, donde nos esperaba ya una mesa y un auto de color negro “¿Qué? ¿Como? ¿Tenía todo preparado?” mis ojos color carmesí quedaron observando la bella velada, no entendía mucho de lo que pasaba la verdad, pero no me quedaría callada, pues los juegos de demonios eran peligrosos y siempre se tenía que ir con cuidado.

-Es encantador, de tu parte. No me imagine un agasajo tan grande- comente sonriendo mientras tomaba asiento. Mire directamente a los ojos del chico, tratando de buscar algún tema de conversación, pero el asunto de su nombre aun me daba vueltas en su cabeza, pero era mejor ser directa en algunos casos – Me gustaría, claro si es posible, conocer el nombre de tal anfitrión, al igual que siento en ti una energía familiar- comente mientras mis ojos tomaron el terror del balrog, aquella habilidad que era útil para asustar alguno que otro humano, como acostumbraba a usarla siempre que podía.

-Creo, que es mejor que me presente bien, mi nombre es Pandora Astarot, princesa del reino demoniaco, conocida como V. – comente tranquila mientras tomaba un poco de agua, aquel nombre no me gustaba de para nada, era un simple simposio de maldad y crueldad creado para poder sacar lo peor de mí. Aunque siendo sincera, odiaba aquel nombre aunque era parte de mi pecado original.

Si conociera mi historia lo entendería, Astarot era uno de los tantos nombres que se les había dado al rey de los infiernos y un para algunos balrog de alto rango, en cambio mi nombre, representa aquella supuesta caja que trajo la enfermedad a este mundo, según los griegos una mujer hermosa fue quien abrió un poco de esta caja, para dejar que la muerte fuera traída a este mundo, pero la cosa era un tanto diferente en mi caso. Mientras la letra V quería decir la quinta gobernante. Pero esto solo eran conjeturas, pues mi memoria estaba divida en fragmentos, y esto era todo lo que podía decir de mí, por ahora.

-Ahora que ya sabes quién soy. Dime ¿Quién eres en realidad?- En esta ciudad hacer este tipo de preguntas era peligroso, pero no era de aquellas chicas que le tuviera miedo al peligro, a pesar de parecer débil, dentro de mí se encontraba una enorme criatura sedienta de sangre con deseos de devorar a este mundo y que el infierno fuera parte de mí. El segundo punto era que había usado tanto tiempo esa mascara de gentileza que se había transformado en una parte de mi personalidad.

-OH el vino se ve delicioso-
fueron las palabras finales de mi pregunta, cortando todo ambiente de tensión que puede haber formado, por lo menos por mi parte. Mientras tomaba la botella, y comenzaba a servirme un poco. “Tal vez sea mejor así” dije en mi mente, mientras bebía, era a la primera persona que le habla de mi pasado, tal vez por un momento de debilidad, más que nada, pues las cosas se me habían vuelto demasiado complicadas por dejarme guiar por el corazón.


                                                       

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