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Un encuentro ocasional. || Priv. Ira.

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Tema Privado Un encuentro ocasional. || Priv. Ira.

Mensaje por Lucille Dawletern el Dom Abr 02, 2017 5:00 am

Días atrás encontró ese lugar y se prometió a si misma que volvería en otro momento, cosa que hizo precisamente esa mañana, la hora parecía ser la ideal para que una joven de 19 años anduviera vagando por las calles poco transitadas de la ciudad con la única compañía de su cámara, colores y un cuadernillo de hojas negras dentro de la bolsa que portaba. Había días como ese en los cuales solo pensaba en salir a caminar para despejar y distraer su mente de todas las dudas y preocupaciones que la aquejaban por las noches y que la agobiaban nada más abrir los ojos al despertar.

Pero aun así pese a su caminata matutina y al sentir la brisa cálida en su piel solo podía pensar en aquella mentira del hombre a quien alguna vez amo con todo su ser, si bien fue un amor adolescente por un hombre mayor, el sentimiento para ella fue real hasta que descubrió la verdad ¿Cómo alguien podía profesar palabras de amor tan fácilmente? No lograba entenderlo, él había utilizado a su padre para llegar a ella, lo había metido al vicio y venta de las drogas, le presto dinero cada que tenía la oportunidad con la intención de hacer que la deuda creciera al punto en el cual ya no había forma de pagarle, todo con la negra intención de obligarla a casarse con él para mantener a salvo a su padre.

Lo había escuchado una noche en compañía de otra mujer y se sintió tan desdichada, ¨cuando asesine a su padre, ella no tendrá más opción que refugiarse en mi¨ recordó aquellas palabras y a sus casi 18 años descubrió lo que era sentirse traicionada, que estuviera con otra mujer no le había importado pero que pensara en matar a su padre…le había hecho recordar varios accidentes que su progenitor había tenido y casi le costaban la vida, todos ¨accidentes¨ provocados por Vincent, ella lo había amado y él había utilizado trucos bajos y sucios para llegar a ella y Lucille nunca le perdonaría que hubiese atentado con la vida de su padre cuando ella realmente lo había amado.

Todos esos pensamientos la agobiaban, aun le dolía y aunque se negaba a admitirlo, había algo que siempre la hacía pensar en él a pesar de no quererlo así, algo que ella no lograba descifrar por qué y que solo podía ser eclipsado por su padre quien siempre habitaba sus pensamientos y preocupaciones ¨¿cómo estará? ¿Comerá bien? ¿Estará enfermo?¨, no importaba cuantos mensajes y llamadas recibiera, ella realmente quería que su padre estuviera ahí aunque eso resultaba imposible de momento.

Esos pensamientos fueron los que la llevaron hasta la parte más alejada de la playa, un sitio tranquilo sin el ruido de la gente a su alrededor más que el del agua en calma y los barcos pesqueros y turísticos que se dejaban divisar a lo lejos. Había pasado una semana desde que encontró ese sitio por casualidad y supo que debía regresar para tomar fotografías, aunque en ese instante tuvo el irrefrenable deseo por regresar a ese arte que había dejado atrás gracias a la cámara, había perdido practica y lo sabía por lo que su objetivo a dibujar resulto ser un velero.

Fue así que decidió acercarse a la orilla rocosa y se quitó los zapatos, quería sentir el agua aunque sabía que seguiría fría pese a la calidez del ambiente y aun así no le importo pues termino por sentarse en la roca y sumergir sus pies en aquel líquido que provoco un escalofrió en ella ante el primer contacto, dejo su sombrero y bolsa a un lado para después sacar aquel cuadernillo negro y sus colores especiales seguido de su celular, no podía pintar sin música por lo que selecciono las pistas que la acompañarían esa mañana ¨Yiruma y Ludovico Einaudi¨ pensó satisfecha al encontrar esa lista de reproducción en su móvil la cual no dudo ni un segundo en hacer sonar siendo ¨una mattina¨ de Ludovico Einaudi la primer canción de su repertorio.

Mantenerse concentrada en aquel barco, intentar dibujarlo de la mejor manera posible al tener demasiado tiempo sin dibujar parecía ser la mejor solución para su mente inquieta pues todo aquello que la agobiaba desapareció dejando solo un estado de extrema tranquilidad en ella, no solo por mantenerse concentrada, el sonido del mar y el piano en su móvil resultaban ser piezas clave para su estado actual aunque era su propia personalidad lo que impedía que cayera en un estado de depresión, siempre intentaba ver el lado positivo de las cosas y eso no parecía cambiar ni con el mal tiempo, había algo en ella que siempre la hacia levantar la cabeza y mostrar una sonrisa, un espíritu inquebrantable...la esperanza de tiempos mejores.

De esa forma y en un estado de aparente calma sus ojos celestes seguían el velero para plasmarlo en la hoja aunque por momentos sus dedos tamborileaban en el color que tuviese en la mano siguiendo el ritmo de rivers flows in you ¨debo conseguir un piano¨ pensaba de manera repentina alejando todos los malos pensamientos de su mente, divagaba entre una cosa y otra, por momentos se imaginaba en el barco, y en otros instantes se visualizaba nadando, incluso dentro de su dibujo en proceso entre otras cosas que definían a la perfección lo de ¨mente inquieta¨ y pese a todo eso estaba centrada en lo que hacía, aunque resultara algo sencillo a simple vista, para ella era motivo de minuciosa dedicación.


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Tema Privado Re: Un encuentro ocasional. || Priv. Ira.

Mensaje por Eros Lincer el Miér Abr 05, 2017 10:45 pm

Pum ...
R
esonaba el sonido de su corazón, un simple movimiento en falso y todo acabaría, pum, llegaba otra vez el riego sanguíneo a su cerebro y este pasaba el eco a su oreja, de nuevo, pum… Su dedo se deslizó por el guardamontes de su fusil. No temblaba, tampoco existía atisbo de duda y, aunque no lo pareciera, era paciente.

Desde lo alto de un edificio, cercano al paseo de la playa, se encontraba con su arma, sentado, donde creyó que era el lugar más idóneo. Un asesino con buena puntería sabría donde se encontraba, era puro instinto, como la llamada de una voz que surgía del fondo de tu cabeza diciendo »Aquí es« . Irónico, su nombre como mandamiento era “Ira” , pero allí se encontraba, solo y tranquilo, simplemente, observando. Desde hacía horas el cristal de su objetivo apuntaba a una muchacha que permanecía sentada sobre unas rocas. Parecía que llevaba algo en las orejas, no logro saber qué eran exactamente, aunque lo había visto en otros seres más jóvenes. Movía su mano de manera extraña, se preguntaba qué hacía, allí sola cercana al mar cuando debería estar aprovechando los placeres del avance tecnológico. Reconocía era extraordinario todo lo que habían avanzado, en el milenio que había pasado, se había perdido muchas cosas y todo lo que había logrado entender, todas las decisiones que había tomado, incluso el motivo por el que había jurado lealtad, junto al resto de sus compañeros, por la destrucción de este mundo, habían quedado obsoletos. Completamente, en él se hallaba el deseo de destruir, pero no sabía con exactitud ¿Qué debía destruir? ¿El avance, la evolución, la corrupción? Su cuerpo antes era un contener de ira y rabia contenida hacia el modo en el que antaño se dividía el mundo. Ahora hasta tenía un hijo, con la desgracia de que poseía las mismas delicadas y hermosas facciones de su madre. Solo sentía desconcierto, curiosidad por todo lo que le rodeaba y sobre todo molestia ante la ignorancia.

No la iba a matar, no ese día, desde su despertar, debía admitir que su sed de sangre había menguado. Tal vez su inspiración por matar se había esfumado por un tiempo y necesitar hallar a la musa perfecta. O que el movimiento hipnótico de la muñeca de aquella muchacha le tenía atrapado y , de nuevo, Pum...El sonido de su corazón, las vibraciones pasando por su cuerpo, contaba los segundos, uno...dos.... y respiraba. Su ritmo bajaba. De vez en cuanto su dedo pasaba a presionar con mucha delicadeza el gatillo, apuntando con él a la cabeza de la joven. Solo con presionar su dedo, adiós, era el fin de otra vida y una víctima más a su lista, no existían nombre, no había piedad con nadie, conocer a una víctima es poder sucumbir ante la posibilidad de dejarlos con vidas, es tener el peso de un nombre sobre su espalda.

Bajo el arma y se quedó mirando fijo en aquella dirección ¿Que tan interesante resultaba el mar y aquel extraño objeto como para estar allí tanto tiempo? Frunció el ceño, confuso.

Guardó el arma en su funda, reconocía que era un buen invento, había visto muchos…¿Como había dicho su hijo? “Maletines” circulando por las calles, vestidos con prendas negras o grises muy parecidas a él: llevaba una camisa blanca de botones y unos pantalones de traje negros, según tal y como le había recomendado Nikolay, hechos a medida.

Su intención era irse de allí, ya había investigado suficiente. No obstante al salir del edificio, se paró en medio del paseo, miró hacia atrás, a la entrada a la playa. El impulso por saber la singularidad de de esa extraña chica se apoderaba de su mente y no le dejaba avanzar »Necesitas saberlo « Decía constantemente. Si bien algo no había cambiado durante tantos siglos eran las playas y lo poco que se podía hacer cerca de las mismas salvo darse un pequeño chapuzón.

Dió media vuelta y se adentró por el amplio campo de arena, esta se metía en sus zapatos y llegó a picarle en sus calcetines, ahí llegó a la conclusión que con el calzado que tenía no podía caminar normalmente, era mejor descalzarse. Sí, mucho mejor ahora. Aprovechando la desnudez de sus pies, caminó por la arena húmeda hasta hallar con el cayado de piedras, se alzó por estes y se acercó a ella, de cerca sus movimientos pesaban más sobre él ¿Qué hacía sobre ese papel negro y cómo lograba impregnar sus ideas en él? Le tenía barbitúrico, pues ahí se quedó, de pie, tras la joven, simplemente...observando ….



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Tema Privado Re: Un encuentro ocasional. || Priv. Ira.

Mensaje por Lucille Dawletern el Jue Abr 06, 2017 4:57 am

El viento hacia ondular su cabello y por momentos detenía su actuar para colocarse aquellos mechones rebeldes que le caían en el rostro obstruyendo su vista de la hoja negra, ya llevaba gran parte avanzada sin embargo sentía que algo le faltaba en aquel dibujo y estaba concentrada intentando descubrir que era, a simple vista podía definirse como ¨inocente e ingenua¨ ante el peligro que la rodeaba y ella ni siquiera lo sabía, se le miraba tan tranquila y rodeada de una paz inusual ante la calma y armonía que presentaba al estar ahí con los pies sumergidos en el agua, a veces los movía ligeramente alternándolos desde adelante hacia atrás en su inevitable inquietud, podía durar bastante tiempo quieta pero era en base a fuerza de voluntad o como en ese instante, porque estaba haciendo algo que la mantenía en ese estado de plenitud pues normalmente siempre se le veía de un lado a otro, tan enérgica tomando fotografías de un lado a otro y sabía que por ese motivo había elegido la cámara sobre el dibujo, pero ahí en ese instante, dibujar le estaba proporcionando lo que necesitaba en ese instante.

Desde niña siempre tuvo cierta predilección por los lugares naturales lejos de los grandes edificios, del sonido de los autos, de las cosas que hacían al mundo más superficial y artificial, no sabía él motivo aunque tampoco lo buscaba –aunque ese gusto se debía a su antigua vida la cual no recordaba-, simplemente le gustaban los espacios abiertos y naturales sin importar que fuera, el mar, el bosque, una pradera o un lago siempre y cuando pudiera respirar aire fresco y escuchar el sonido del viento en las ramas de un árbol o el sonido del agua, tal cual en ese instante en el cual podía sentir el agua cubriendo sus pies y la brisa fresca acariciando su blanca piel acompañada de aquellas melodías que tanto le gustaban.

¨Algo le falta¨ pensaba con la mente absorta en su dibujo, de vez en cuando alzaba la mirada al cielo como si ahí se encontrara la respuesta a lo que buscaba, por momentos incluso parecía perderse en la inmensidad del firmamento con cierta expresión de añoranza impresa en sus ojos celestes, ella no comprendía el motivo de ese sentimiento que siempre experimentaba, la nostalgia de una vida que ella no recordaba y ni siquiera sabía que tenía, solo sabía que algo le faltaba…que había olvidado algo importante.

Sin embargo sus pensamientos se veían interrumpidos cada que el reproductor cambiaba de música, estaba segura que ya había escuchado por lo menos dos canciones de Ludovico y en ese instante estaba terminando ¨Kiss the rain¨ de Yiruma para dar paso a ¨Reminiscent¨ del mismo pianista, esa pieza le ayudo a regresar de su estado de distracción y de nuevo observo el dibujo, solo necesitaba agregarle unos detalles al barco, si bien no podía ver que detalles tenía el velero real, al menos podía hacer uso de su imaginación para ornamentar el de su dibujo ¨Tal vez debería agregar unas cuantas nubes¨ pensaba con cierta indecisión y mientras se disponía a continuar con aquellos detalles de pronto comenzó a tararear al ritmo de la melodía, con voz suave y animada hasta cierto punto o al menos esa era la impresión que daba debido a la sutil sonrisa que danzaba en sus labios.

Fue entonces que al levantar la mirada observo como el sol parecía iluminar explícitamente al velero, la forma en la cual el astro y la nave se reflejaban en el mar inquieto, las ondas que se formaban alrededor del barco cuando las olas chocaban contra el casco, al ver volar las gaviotas alrededor del sitio y como algunos pelícanos caían en picada para capturar algunos peces que seguramente nadaban en las cercanías ante sus ojos le pareció casi mágico aquella escena, por lo que se apresuró a buscar su cámara y dejar a un lado el dibujo, pero fue justo al girar que noto aquella silueta que la observaba…

—Oh por Dios — Musito deprisa y evito exclamarlo al llevarse una mano a los labios, incluso había dado un ligero saltito en su lugar ante la repentina impresión de ver a alguien ahí ¿Cuánto tiempo tenía que llego?  No se había dado cuenta y eso también formaba parte de su personalidad distraída y que la mantenía tan cerca del peligro la mayoría de las veces al siempre estar con la guardia baja, al ver el mundo con ojos positivos y faltos de malicia.

Sin embargo al salir de su estado de sorpresa se dispuso a quitarse los audífonos, aun sentía el corazón latir con rapidez y seguramente seguiría así por algunos minutos más por lo que sin más se dispuso a sacar sus pies del agua para así ponerse de pie aun sosteniendo en su mano izquierda aquella hoja con el dibujo —Buen día, es una hermosa vista ¿no cree? — Comento por fin después de algunos segundos al tiempo que en sus labios aparecía una cálida y sincera sonrisa , a simple vista podía parecer amigable –que lo era en realidad- aunque ¨amable¨ resultaba ser la palabra correcta para definirla y ahí radicaba su mayor virtud aunque también resultaba ser un defecto al ser demasiado ¨buena¨ para su propio bien.

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Tema Privado Re: Un encuentro ocasional. || Priv. Ira.

Mensaje por Harry Blume el Dom Ago 20, 2017 6:58 pm

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