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Escapado de casa a la taberna

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Tema Privado Escapado de casa a la taberna

Mensaje por Invitado el Dom Abr 02, 2017 1:23 am


M
e había entrado la noche, me sentía triste, pues había descubierto algo que nunca pensé, no solo el hecho de que poseía una doble personalidad, la cual había comenzado hablar conmigo como si fuéramos dos personas a la vez, mis pecados ocultados por mi familia, además de un hecho peculiar y extraño que fue lo que me hiso escapar de casa, no tenía dramas por el ese hecho, pues tenía dinero y ellos se podían quedar tranquilamente con el hotel, desde aquel ángel comenzó a hablar conmigo, las cosas cambiaron tanto para mí, tenía miedo de dañar a los demás, pero dentro de mí, había una voz, que me decía déjame salir. Todo en lo que creí se había desmoronado en apenas tres segundos, mi optimismo y mi pasión se había convertido en algo sombrío. Pero aún tenía mi dinero y mis tarjetas, era lo único que me quedaba en este mundo.

Camine hasta llegar a la zona de bares y discotecas, pues un poco de alcohol vendría bien para mi corazón herido, aun así estaba vestida de entre casa, de manera normal, no me había arreglado lo mas mínimo, pues había salido levitando por una ventana, dejado todo aquello atrás. Abrí la puerta de aquel bar, asomando la cabeza antes de entrar y poder dirigirme a la barra, no necesitaba mostrar identidad, pues el dueño era un amigo mío y sabia de mi verdadera edad, pues el tiempo pasaba, pero los amigos se quedaban, había ido con él a Takemori 20 años atrás y le había ayudado a colocar su negocio.

Me dirigí a la barra, para sentarme en ella, este pequeño cuerpo apenas llegaba a subirme, ahora entendía como se sentía… ni siquiera quería pensar en aquellos, pues hacían que el dolor fuera menos tolerable, me sentía traicionada, engañada, por más de 200 años, pero no podía hacer mucho, necesitaba recuperar los tres fragmentos de mi memoria y de mi poder, por lo que entendía estaban lejos de mi entregado a personas diferente y elegidas al azar tres rocas perdidas, pero no sabía por dónde empezar.

Lleve mis manos a la mesa empezando por lanzar una pequeña lagrima, la cual callo a la mesa, justo al lado del vaso y la botella de Ron, que había colocado enfrente de mí, también había un gran y jugoso pedazo de carne, regalado por mi amigo, cuando le conté que no había comido nada. La verdad no tenía ganas de comer nada así que solo lo moví hacia delante, junto con los cubiertos a su lado.

Suspire profundamente y golpee la barra con mi puño dejando una marca en ella –soy una idiota, no debí confiar, no debí- dije en un tono triste mientras que en mi mente me respondía “vamos libérame, quiero terminar con las patéticas vidas de esos seres” ella era V mi alter ego, un ser que no conocía, pero al parecer parte de mí.


                                                       

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Tema Privado Re: Escapado de casa a la taberna

Mensaje por Luffy el Mar Abr 04, 2017 6:47 am

Como ya era costumbre, el joven pirata y aventurero se hallaba merodeando sin rumbo fijo por las calles de Éadrom. La noche ya se le hacía muy entretenida, puesto que siempre alguien intentaba atacarle sólo para terminar con los dientes en la pared a la mínima reacción. No era por ser violento, sino porque algo de acción debía encontrar para dispersarse un poco. Seguía estancado allí, sin poder hacer más que explorar la enorme ciudad, plagada de misterios y con un olor a aventura diaria que le encantaba. Sin embargo, a veces la monotonía lo asediaba, y peor aún, cuando su propia realidad le recordaba que no tenía dinero ni un lugar dónde vivir. Esa noche estaba terriblemente hambriento. No había encontrado ningún animal del que poder alimentarse en todo el día, y su estómago no paraba de rugir. Se había perdido 4 comidas ese día, y ya estaba casi alucinando del hambre.

- Carne~... - se podía escuchar por la calle, mientras caminaba tambaleante y algo cansado. De su boca salía un hilo de saliva, que usualmente goteaba, creando un rastro casi imperceptible que poco a poco se iba desvaneciendo al pasar el tiempo. Fuera de una taberna se escuchaba el alboroto que se solía escuchar en una de ellas. Tristes parroquianos lamentándose de sus vidas, otros gritando y teniendo riñas por los resultados de un deporte. En fin, lo usual. Seguramente era una imagen que se veía todos los días. No obstante, lo que llamó la atención de Luffy al pasar por allí, fue un extraño y muy conocido olor el que le hizo detenerse de golpe. Una sonrisa seguida de una relamida de sus labios lo impulsó a adentrarse. Cuando abrió las puertas el ambiente seguía bastante lúgubre y deprimente, aunque ignorando por completo todo lo que le rodeaba se acercaba a paso firme a su objetivo. En su mente sólo existía esa porción de carne con ese delicioso olor y él; nada ni nadie a su alrededor más que ellos dos.

Casi como si estuviera atado por un hilo invisible se acercó, con paso sigiloso de lo liviano que resultaba ser, hasta darse un salto completo al asiento. Con ambas manos tomó la pieza de carne y comenzó a arrancar a tirones con sus dientes el delicioso manjar. De inmediato comenzó a hacer mucho ruido al comer, disfrutando de su comida con mucha dedicación. Ni siquiera se percató de que había alguien a su lado hasta que no la escuchó hablar. - ¿Huh? - se giró a ver a la pelirroja, que se lamentaba y no dudaba en expresarse al respecto. A pesar de que el golpe habría asustado a cualquiera, Luffy veía con gesto curioso a la misteriosa muchacha.

Mientras, seguía masticando, sintiendo como sus fuerzas se revitalizaban ligeramente. Con eso no podría saciarse nunca, pero luego encontraría algo para comer.




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Tema Privado Re: Escapado de casa a la taberna

Mensaje por Invitado el Sáb Abr 08, 2017 7:31 pm


M
is pensamientos me habían sometido a un estado tal que no podía darme cuenta lo que pasaba en mi exterior, resultaba tan incómodo sentía como si el corazón se me había roto en pedazos, inseguridad, dolor hacían que mi apetito se cerrara cada vez, mas pero luego recordé que a veces una sonrisa podía sacar cualquier pena del alma.

Tome de aquel baso que estaba enfrente de mi para tratar de emborracharme, cosa que resultaba complicado, aun así bebí hasta el fondo de aquel baso, dando un fuerte quejido pues el licor quemaba hasta lo hondo de mi garganta y se podía sentir como este llegaba hasta lo más hondo de mi estómago. Lleve mis manos hacia el plato, sin mirar a nadie y lo traje hacia mí, tome los cubiertos, con cuidado y cuando estaba por comer, no había nada.

Como era posible, pues estaba segura que no había tocado, ni siquiera había probado la carne, vamos como me podía estar pasando esto, no tarde en mucho en levantar mi mirada, la cual parecía estar en llamas y comencé a ver hacia los costados, cuando divise al culpable, pues un chico con una cicatriz en el rostro y un sombrero de paja, con una extraña expresión en su rostro, la verdad estaba algo flaco y era poco atractivo, pero eso no era lo que me importaba él había tomado algo que era mío, ese era un pecado cruel incluso para un demonio, no es que fuera egoísta, era posesiva y nadie tocaba lo que era mío.

Una mirada de furia se puso en mi rostro, lleve ambas manos hasta sus mejillas y entonces las estire al grito de –¡¡porque te comiste mi comida!!!- pero lo extraño paso cuando empecé a estirar su rostro, literalmente este comenzó a alargarse a tal punto, el cual pensé que le estaba por arrancar la piel, una sensación extraña de temor comenzó a recorrer todo mi cuerpo, soltándolo de repente, lleve mis manos a mi boca tapándomela para no dar un grito, me quede observándolo por un rato estupefacta sin decir absolutamente nada, sin poder hablar al respecto del asunto y que yo este callada cuando algo pasaba era raro.

En un instante, me había olvidado que en esta ciudad había extrañas criaturas, pero el chico que tenía frente a mí era algo imposible, según todos mis estudios en anatomía de las diferentes razas, él era alguien muy extraño y las preguntas empezaron a invadir me mente, una a una, pero luego se transformaron en una cascada, no sabía bien por donde comenzar, hasta se me había olvidado el asunto de la carne. Trate de calmarme respirando hondo y abrí mi boca, llevando mis manos a la espalada.

-Sabes, todo tiene un precio en este mundo y quiero que me digas: ¿que eres?- mencione tratando de no salir gritando, sin darme cuenta estaba a unos milímetros del suelo por el susto, estaba levitando para poder llegar hasta la altura del joven, el miedo poco a poco, se fue transformando en dudas y trataba de concentrarme.


                                                       

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Tema Privado Re: Escapado de casa a la taberna

Mensaje por Luffy el Dom Abr 30, 2017 4:13 pm

El propio Luffy se encontraba comiendo muy tranquilo. Jamás prestaba atención al hecho de que lo que podría estar haciendo molestaría a alguien más; principalmente porque es un idiota de mucho cuidado que no presta atención a absolutamente nada más alrededor. Él se encontraba muy tranquilo disfrutando de esa comida aparentemente abandonada en la mesa, simplemente volteando a ver a la chica de cabellos rojos que maldecía a diestra y siniestra mientras golpeaba la mesa. La barra temblaba un poco de su lado, pero no parecía ser suficiente para detener la comilona del pirata. Estaba a punto de terminar cuando de repente tuvo que parar de golpe, pues la misma muchacha ahora le estaba prestando atención de una manera algo… violenta.

¿Eh? ¿Era tuyo? ¡Lo siento! – a pesar de estarse disculpando, estaba riéndose muy fuerte. A primera vista parecía estarse burlando de ella, cuando la verdadera razón para esa carcajada tan característica era su propio descuido. Solía tomar cosas sin permiso, pero a veces lo hacía de puro descuidado en esa ocasión. Ni siquiera le prestó atención a Emily cuando ella empezó a tirarle de las mejillas, las cuales se estiraron hasta un punto inhumano en el que parecería que estaba por arrancarle la piel a jalones. Muy para su sorpresa el pellejo se estiraba, algo característico de Luffy pero que impactó a Emily. Es la expresión de espanto sumado a una enorme e inesperada sorpresa la que la delató. Se supo de inmediato que Luffy era algo nunca antes visto por ella, el brillo en sus ojos lo decía muy claramente. – ¿Ah? ¿Te pasa algo? – él lo veía completametne normal, y por eso no entendía la sorpresa de la pelirroja.

¿Yo? – la pregunta en un principio le llamó la atención. No supo entender el verdadero significado de esas palabras, como si fueran un acertijo difícil de descifrar, cuando en realidad todo era bastante simple. No le llevó mucho pensar en ello y entender a qué se estaba refiriendo. – Soy un hombre de goma – le respondió con gesto tranquilo, tomándoselo muy normalmente. Era normal para él, pese a ser algo completamente inusual. – ¿Entonces puedo terminar de comerme tu comida? – preguntaría inocentemente, pensando que eso era más que suficiente para justificar y ser excusado de haberse comido lo que había en el plato sin permiso.

Más allá de eso, no esperaría una respuesta afirmativa o negativa, simplemente continuó en su elemento, como si la opinión de la muchacha de cabello escarlata no importase. De todas formas iba a comer.




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Tema Privado Re: Escapado de casa a la taberna

Mensaje por Invitado el Sáb Mayo 06, 2017 2:15 am

A
l parecer él ni siquiera se inmuto, o sintió dolor alguno al ser estirado de esa tremenda manera, tome mi lugar en la silla, un hombre de goma, aquello me sonaba de lo más interesante y de lo más extraño que había escuchado en mi vida, de verdad y eso que antes me había encontrado con un ser diferente cuando estaba haciendo las remodelaciones del hotel.

Lo poco que había descubierto de él era que era de goma, perdón por ser redundante en este dato pero era de goma, y un tic en su personalidad que parecía que nada le molestase a primera vista.

Volví a caer, cuando el comenzó a hablarme -¿Comer toda? – sacudí un poco mi cabeza, para que aquellos pensamientos salieran de mi cabeza –Claro que sí, pues más pide lo que quieras yo invito- dije tirando aquel tono alegre que me caracterizaba, aunque en mi interior estaba todo destrozado. –Adelante, come lo que quieras eh… - lo mire a los ojos –No se tu nombre, yo soy Emily de la casa… Frankenstein- comente con un poco de angustia al decir mi apellido, pero es por más de lo que pasara, sabía que muy dentro de mi tanto ese ser que me hablaba en la cabeza y yo éramos una Frankenstein.

Viendo como mi voz comenzaba a decaer, me volví a mostrar animada -¿Pero dime a que te dedicas?-
“como puedes preguntar eso, es fácil, es solo un vagabundo mira el sombrero que trae puesto”
No le hice caso esta vez a lo que decía ella, pues no era nadie para juzgar la vestimenta de la persona a la que me encontraba en frente de mí. Aún tenía más preguntas por hacer pero ninguna parecía ser lo suficientemente importante en ese momento.

Pedí, dos segundas raciones de comida, con dos enormes bazos de cerveza, hechos de roble como en la antigüedad, era algo que me agradaba de este lugar, estos rebalsaban en espuma. Dejando que el interior el líquido se mesclara con la madera para darle un toque único, a aquella cerveza artesanal y de un coste un tanto elevado.

No sabía que más preguntarle al joven, pero algo se me tenía que ocurrir para no pausar la conversación –Sabes me encanta este lugar, comenzó siendo algo pequeño y se convirtió en lo que es ahora, pero …- “No debería de contarle de mis problemas a un extraño” suspire, aunque seguí con el hilo –Ya no tengo nada que se le pueda llamar hogar, estoy sola en este mundo, creo que el destino de los de mi raza… sufrir a causa de lo que somos...- comente dando un podo de información de lo que detestaba ser. En verdad odiaba ser un demonio, pues todos me juzgaban sin siquiera conocerme, creía que era un ser despiadado y con solo maldad en mi interior. Y eso era triste, demasiado trágico, pues si había cometido muchos errores en mi vida pero los estaba tratando de arreglar, aunque costaba mucho la idea de hacerlo.
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Tema Privado Re: Escapado de casa a la taberna

Mensaje por Luffy el Mar Mayo 30, 2017 6:25 am

Comer era la cosa más importante para Luffy, sin lugar a dudas. Diariamente el pirata robaba grandes cantidades de comida con el fin de saciarse, provocando disturbios y malos momentos para muchas personas a raíz de sus delitos menores. Por lo menos esta vez no sería del todo problemático que comiese a placer, hasta que llegue la hora de pagar la cuenta, claro está. Era cuestión de tiempo para que todo volviese a salirse de control como de costumbre.

Los ojos le refulgieron vivamente al oír esas palabras. Poder comer más era una especie de declaración soñada para Luffy, y ahora esa chica, llamada Emily Frankestein, le estaba cumpliendo esa “fantasía”. – ¡Yo! Yo soy Monkey D Luffy, voy a ser el Rey de los Piratas. Un gusto – alzó la mano derecha para saludar y se presentó como solía hacer luego de que Emily hiciera lo propio.

Cuando la comida salió nuevamente Luffy no tardó en tomar todo de su plato a placer y comer con voracidad, sin dejar de disfrutar lo que se llevaba a la boca, claro. Estaba demasiado concentrado en masticar y tragar que no se percató de la taciturna Emily, que intentaba mantenerse estable emocionalmente. Sin embargo, algo pudo notar cuando comenzó a hablar. La voz se le resquebrajaba, pese a sus esfuerzos por mantenerla estable, e incluso Luffy notó ese detalle cuando la pelirroja intentó continuar con la conversación. – ¡Soy un pirata! – respondió con gran ánimo y grandes mofletes inflados de comida. – ¿Qué pasa? – ladeó la cabeza tras tragar – y casi atragantarse –, observando a Emily tan melancólica.

¿No tienes familia a la que acudir? – preguntó con el mismo aire animado a Emily, pareciendo no mostrar empatía alguna por la pelirroja. Sin embargo, sí que estaba escuchándola, y por eso no simplemente estaba comiendo – aunque el 80, o tal vez 90% de su atención estuviese centrada en el plato de comida. De cierta manera entendía ese sentimiento, aunque no lo había vivido jamás, pues siempre tuvo un lugar al que ir cuando no tenía otra cosa en su vida. – ¿Tu raza? ¿Eres un gyojin? – preguntó inocentemente, pensando que lo que decía Emily se relacionaba con cosas que había visto en el pasado.




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Tema Privado Re: Escapado de casa a la taberna

Mensaje por Invitado el Vie Jun 16, 2017 7:39 pm

Existen buenas maneras de hablar en una cantina. Y la charla entre ambos era amena y tranquila, Emily se sentía en un hablar entre amigos, una charla amable y discreta. Ella era amable, discreta no tanto. Ya que era una característica algo extraña de la familia Frankenstein. Como el dicho dime con quién andas y te diré quien eres. En este caso al pasar tanto tiempo con Viktor y debido a la personalidad de este sujeto, algunas manía se pegan en broma él lo llamaba el Síndrome de Frankenstein. Pues todas sus hijas en cierto grado lo padecían, entre los síntomas eran una curiosidad extrema, ligada con una falta de sentido común.

Entre los aspectos más raros de la conversación, cuando le pregunto quién era él dijo “Mokey D. Luffy futuro Rey de los piratas” la chica se quedó sorprendida, se podía notar un brillo de asombro en sus ojos. “¿Piratas?” pensó en un principio. Ella siempre había querido ser una, que el viento marino llevara su cabellera rojiza, que la humedad y la sal hacían acariciaran su piel, mientras observaba desde la popa del navío la inmensidad del cielo y el mar. Pero en su mente comenzó a pensar en algunas cuestiones, pues sabía que la ilusión de aquellos navegantes sin reino, que toman lo que querían, no era un simple mito. Pero había pasado mucho tiempo ya y ahora era casi imposible pensar en ser uno. Por lo que en su mente se acumulaban preguntas como: “¿Los piratas no están extintos hace siglos? ¿Este chico está bien de la cabeza? ¿Existirá en realidad una tripulación?” Pero existían cosas que no se podían logran a entender. Además estábamos en Éadrom, la ciudad donde las personas más extrañas se reunían y las cosas que parecían imposible pasaban.

-El gusto es mío- Dijo Saliendo de su hilo de pensamientos. Mientras enfundaba una sonrisa al chico. “No es muy atractivo… pero parece buena persona” dijo en su mente mientras lo observaba “A mí me parece un bobo con problemas mentales” menciono aquella que se hacía llamar V en su mente. Luego menciono soy un pirata  -¡oooh que genial! Pensé que ya no quedaban de ellos en el mundo- dijo con calma la chica mientras le sonreía “obvio que no existen, ¿eres idiota Emily?” siguió sin prestarle atención a la voz en el interior de su cabeza.

Pero luego el tono de alegría paso a tristeza nuevamente, al escuchar la pregunta que le hiso de su familia. En realidad si, sabía que su familia a pesar de que hubiera escapado siempre estaría para ella, solo necesitaba una llamada y acudirían a salvarla, ya que Emily no había violado ninguna de las reglas de la familia: “Un Frankenstein debe proteger a otro Frankenstein” era la prime de las Diez leyes. ¿Pero si era así? Por qué le habían mentido… por que habían ocultado el hecho de que no estaba completa y sus poderes como su memoria se habían dividido. –Pues… sé que ellos me quieren… pero no entiendo que me han ocultado algo… - dijo en tono triste, pues la verdad ella no tenía idea, pero el otro ser que estaba en su interior, por llamarlo de alguna manera lo sabía, pero no se lo diría porque quería alimentar el odio de su contraparte.

“¿Tu raza? ¿Eres un gyojin?” Esta pregunta hiso reír a la chica olvidándose de las tristezas, la verdad era más complicada que un mitad pez, mitad humano – Acaso me vez con Escamas- Emily tenía un amplio conocimiento sobre las muchas razas que había existido o existen en planeta, por lo que saber de ellos, era algo común. –No Luffy-San, no soy un Gyojin… soy de la peor calaña de este mundo… soy una…- siempre le había costado hablar de su verdadera identidad, principalmente porque era discriminada por ello “Dilo de una Pta Vez” grito la voz en su interior –Balrog… un demonio… uno de los sirvientes directos del Señor- aunque este era el titulo más alto de ellos. Pero lo menciono en voz baja tratando de que nadie la escuchara.

-Creo que tengo hambre- dijo buscando uno de los trozos de carne por los cuales había pagado -¿no te molesta si saco uno?- menciono tranquila y sin esperar respuesta lo saco. Después de todo eran suyos, lo llevo al plato y con cuchillo y tenedor comenzó a cortar la carne.

El dueño del lugar salía de la cocina y trato de decir – ¡Detente no cortes esa carne!- Pero era tarde, Emily le había dado el primer tajo, esta estaba cosida a un punto medio. Debido a los grandes pedidos de Luffy. Emily comenzó a sentir como su pulso se aceleraba, empezando a sentir latidos fuertes en su corazón, cada vez más fuertes que no le permitían escuchar. Su vista comenzó a nublarse y las últimas palabras de la chica fueron –Sangre-  Pues Emily sufria algo similar a la Hematofobia, o miedo a la sangre, aunque es lo que ella creía…

Todo se le puso oscuro y silencioso por un momento, para luego levantar la cabeza y mirar al chico, aquellos ojos dulces y tiernos, habían cambiado por completo se podía sentir furia y maldad. La energía negativa de la chica se hacía presente en todos lados y su cabello cambio de color rojo a negro.

El dueño retrocedió y se metió a la cocina encendiendo las alarmas de emergencia. El conocía a Emily y lo peligrosa que podía llegar a ser en este estado. Toda la gente salió corriendo, incluyendo los empleados y hasta el mismísimo dueño.
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Tema Privado Re: Escapado de casa a la taberna

Mensaje por Saji el Mar Ago 22, 2017 12:16 pm


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