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Laberinto de escombros || Mao

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Tema Privado Laberinto de escombros || Mao

Mensaje por Alexis Taylor el Miér Mar 29, 2017 4:48 pm


¿Cómo una persona creería que una ciudad de Japón sería víctima de un ataque terrorista? ¿Quién atentaría al país del sol naciente? ¿Por qué? Un país que no era el más discriminador por apariencias o incluso religiones. Completamente aislado en su propio mundo en busca de prosperidad y constante avance. Viviendo allí, era lo que menos se pudiera imaginar. Alexis Taylor, una reconocida violinista de Japón, había estado en el lugar equivocado y en el momento equivocado. Éadrom, una ciudad que por muchas cosas podría destacar.



Todo comenzó una mañana, cuando Alexis dejó la casa Azul para presentarse a sus clases. No obstante, aquel día, jamás se olvidaría. La joven rubia se movió con total normalidad, no había esperado que aquella mañana le hiciera desear que acabase tan pronto el día. Al momento de ingresar, algo ocurrió. Ella no estaba segura de qué, pero por dicha causa, todo el alumnado fue obligado a dejar el establecimiento acompañado de sus profesores. Una vez fuera, podían escucharse disparos, gritos, e incluso accidentes. El grupo trató de mantenerse unido, pero acorde transcurría el tiempo, este por si solo se iba desintegrando. Pisadas desesperadas que corrían en cualquier dirección evitando el peligro. Gritos desgarradores de personas directamente afectadas. Ella, no quería estar allí, le costaba siquiera imaginar que estaba realmente ocurriendo.

Las horas transcurrían, y el estruendo nunca sucumbía. Parecía haberse desatado la guerra en plena ciudad. Los profesores a cargo intentaban de mantener a todos calmados; pero en aquella situación no era fácil obedecer semejante petición. Todos habían dejado algo o alguien atrás, y eso a ella la incluía. Como si se tratara de sí misma, lo único que por reflejo había tomado consigo, había sido su violín; las demás pertenencias se habrían quedado allí, en el salón.

El grupo se refugió en un centro comercial. Un lugar espacioso y apartado de la principal área afectada. El tiempo siguió su curso, al igual que los ataques. Explosiones, disparos, gritos; era el eco de la ciudad en la actualidad.



Al día siguiente

La noche había pasado, y con ello, parecía que la paz volvía a todo el lugar. El aturdidor silencio de la desolación causaba incluso más pánico que el bullicio de la catástrofe. Uno no podía estar seguro de que no fuera a ocurrir una vez más. Un ruido, era una alerta al peligro. Como si la ciudad hubiera sido azotada por un tsunami; sólo escombros y muerte cubrían las calles de la ciudad. Podía sentirse el olor de la sangre, del polvo, del sudor, e incluso de las necesidades hechas fuera de lugar. No era seguro salir a la calle, y muchas cosas habían dejado de funcionar con regularidad; como el sistema de alcantarillado, cloacas, gas o hasta electricidad. Goteos, crujidos; miedo, silencio.

Muy temprano en la mañana, el grupo parecía haber logrado descasar. Bajo la alteración del momento, un sueño ligero era lo más que estos podía lograr. El edificio estaba a oscuras, recibiendo los primeros rayos de luz a través de los escombros dañados, y por las ventanas que aun se mantenían en pie. Y para ese momento, Alexis ya no se encontraba junto a todos los demás. No era la persona más indicada para salir del lugar, pero tampoco pensaba dejarse menospreciar. Ya habían transcurrido varios minutos desde su ida. Profesor:—¿Hmm..?— Tarareo un profesor al creer haber oído un ruido romper la quietud del silencio; algo que no supo distinguir, pero que solo se trataba del sonido de la puerta delantera cerrándose.

Transcurridas dos horas, Alexis había caminado junto a su estuche de violín sin conocer su dirección. Le era imposible distinguir las calles debido a los escombros que le impedían ubicarse sin tropezar. Se había visto obligada a caminar sujetándose a las paredes y ventanas, cruzar calles lentamente, y hasta ocultarse ante la presencia de cualquier sonido extraño. ¿Qué era lo que le había obligado a salir ante tal situación?


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Tema Privado Re: Laberinto de escombros || Mao

Mensaje por Mao el Sáb Abr 01, 2017 4:43 pm

Si Marinette no fuese una buena persona, desde luego que no estaría haciendo ahora mismo aquello. Se había ofrecido como voluntaria entre el grupo en el que estaba sanando a la gente herida, para ir a la ciudad y mirar si alguien necesitaba ayuda y ya que iba, traía suministros tanto de comida como de medicina convencional.

Miedo. Era una chica miedica de por si, y ya había tenido un encuentro desagradable con una criatura aún más desagradable. En ese momento se tuvo que separar de Christa, y aunque sabía que podía cuidarse sola, aún le preocupaba su estado. Debía de tener miedo, pero con las calles desiertas, el sentimiento que nacía en el interior de Mao era más bien uno de preocupación, desolación. Llevaba puesto un uniforme militar que había cogido prestado de un herido que no lo necesitaba más, junto a un parche de una cruz roja. Si alguien la veía, podía solicitar su ayuda. Tampoco llevaba la máscara puesta, necesitaba hacerse pasar por una simple civil. Si alguien descubría que era una maga que curaba cualquier cosa, quién sabe qué querrían hacer con ella.

Se abrazó a ella misma, para sacar un papel de su bolsillo con las indicaciones de la líder de su grupo. Si no lo había hecho mal, en poco llegaría a una farmacia, pero todo estaba hecho añicos. Piedras, objetos, coches de mala manera, gente en el suelo... No tenía ni idea de qué había pasado en la ciudad, pero se alegró de no haber estado allí. Oyó algo parecido a un rayo, y se asustó. Había caído un cable sobre el edificio, y Mao pudo ver cómo el cable que antes estaba en el aire se había roto. Poco más, y le hubiese podido dar calambre. Tragó saliva.

Una vez más buscó con la mirada cualquier signo de vida, para plantarse delante de la puerta (o algo parecido a una puerta) de la supuesta farmacia. Mao dio suavemente con su pie a la puerta torcida. Si estaba así, era porque alguien la había torcido. Si estaba así, es porque podía haber alguien dentro. De nuevo, tragó saliva mientras la puerta se abría, y asomaba su cabeza por el hueco que había creado. Oscuridad.

Volvió a su postura natural. Sin querer entrar, ni sentir la necesidad de hacerlo. Dio un paso hacia atrás. Quizás podía volver y decir que ya se lo habían llevado todo, pero sería demasiado... ¿sospechoso? ¿No había nadie que pudiese entrar con ella o fuese más valiente que ella? Suspiró, y le dio la espalda a la puerta.

No sabía si era el destino, o simplemente casualidad, pero vio lo que le pareció una chica con una coleta rubia moverse en la calle de enfrente, a través de un callejón-. ¡EH! ¡HOLA! -Sin pensárselo dos veces, Mao levantó ambas manos y las movió a ambos lados, esperando que la chica se parase para poder verla y caminar hacia ella-. ¿¡Puedes ayudarmeee!? -Ni siquiera se planteó el hecho de que fuese amigo o enemigo, y justo después de decir aquello, se percató de su descuido. Solo le quedaba desear que fuese alguien amable.


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Tema Privado Re: Laberinto de escombros || Mao

Mensaje por Alexis Taylor el Sáb Abr 01, 2017 5:37 pm


Con el tacto sobre las paredes, Alexis podía presenciar las fisuras de las estructuras que no parecían ser solamente acción del tiempo. Muros agrietados que podrían sucumbir en cualquier momento. El crujido constante de algunas zonas daba de que preocuparse. Pequeños cascotes de concreto que ante el daño y la gravedad caían golpeando el suelo, generando un eco que en esas circunstancias, era preferible no escuchar. Ella escuchaba como cerca de allí, había pequeños desprendimientos que le harían dudar. ¿Ocurrían debido a alguien que caminaba por allí, o sólo cedían con total naturalidad?

La joven Taylor siguió en busca de aquello por lo que habría dejado el centro comercial sin aviso previo. Intentando reconocer a la misma vez su propia ubicación, y cuidándose de no tropezar. Su atención estaba dispersa; por contradictorio que pudiera sonar, estaba concentrada en intentar escuchar todo lo que a su alrededor pudiera pasar. Chispas, crujidos, goteos. Podía darse cuenta que todo parecía haber sido dañado a grandes escalas, y eso, le preocupaba. Por su mente se cruzó la idea de que debido a su entorno, no debería demorar mucho en cruzar algún rescatista o paramédico. Fue entonces en un par de minutos, que su creer parecía volverse realidad; aunque del modo opuesto del que creía que sucediera.

Al cruzar frente a lo que parecía ser un callejón, escuchó el eco una única voz dirigida hacia ella. Por extraño que le pudiera sonar, esta no ofrecía ayuda, sino que la pedía. Podía tratarse de algún sobreviviente que buscaba reparo en cualquier persona que pudiera divisar. Ella podría haber hecho lo mismo si su situación hubiera sido completamente distinta. Se detuvo al momento de oír la voz, y sin siquiera voltear su mirada procuraría responder. —¡Si hola! ¡Enseguida voy!— Exclamó inmediatamente.

Palmando la paredes del área proveniente de la solicitud, atravesó el callejón deslizando sus dedos por sobre las pequeñas fisuras del concreto. A la misma vez, con uno de sus pies procuraba golpear la parte baja del muro para evitar tropezar. Esquivó así una tabla o tubo, y finalmente lo atravesó. —¿Te encuentras bien?, ¿necesitas un médico?— Preguntó avanzando a través de la calle arrastrando sus pies. Corriendo cualquier presencia de pequeñas rocas que hubieran delante de su camino.

Y como si de una tortuga se tratase, acabó por cruzar la calle hasta encontrarse cerca de la voz fémina que había pedido por su ayuda. Siempre era mejor ser precavidos, pues, más vale tarde que nunca. —¿Puedes caminar?— Prosiguió preguntando al pensar que se trataba de alguien en peligro de verdad. No cruzó miradas, sus parpados cerrados se encontraban prestando atención al vacío mismo.



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Tema Privado Re: Laberinto de escombros || Mao

Mensaje por Mao el Mar Abr 11, 2017 12:28 am

No pudo evitar sonreír ampliamente al recibir un tipo de respuesta. Por la voz, aseguró que podía ser alguien amable, sin duda. La respuesta no había tardado, aunque quizás había sido descarado por su parte pedir ayuda así como así. Juntó ambas manos y después las llevó a su pecho, algo nerviosa. No sabía cómo pedírselo, y se esperaba que la chica se riese de ella y se fuese cuando le dijese que no era capaz de entrar en esa tiendecilla deshabitada sola.

Miró con interés cómo se acercaba a ella por el callejón, fijándose más concretamente en cómo caminaba y evitaba tropezarse. Solo estaba tomando nota para hacerlo ella más tarde, puesto que veía que se movía con bastante soltura cuando lo comparabas a su movimiento de pato torpe. Mao miró a ambos lados, para asegurarse de que no venía nadie más, cuando oyó la voz de la chica más cerca de lo que se pensaba.

Una sonrisa volvió al rostro de Mao al ver cómo se preocupaba por ella. Pensó que era bonito que aún existiesen personas así, y no se arrepentía en absoluto de haberla llamado. Su primer pensamiento fue querer mantenerla porque no todos los días, y más como están las cosas, encuentras a alguien así. Cuando se giró a verla, se quedó extrañada. Mantenía sus ojos cerrados.

Nunca había visto a nadie así, y quizás era porque tenía ceguera, y si esto era así... Wow. En la cabeza de Mao habían muchos wows volando por ella. Si ella no podía ver y había atravesado todo eso sin poder verlo ni tropezarse, era digna de admirar. Ser capaz de caminar por ese sitio, sola, y sin posibilidad de ver a su alrededor... La idea en sí solo le aterraba y le daba escalofríos.

-¡N-no! ¡Tranquila! Estoy bien... Soy médico-. Prefirió dejar que era una simple médico por el momento-. Me encargaron venir a coger suministros a la farmacia pero... -Se preparó para soltar la bomba. Tragó saliva de nuevo antes de decirlo. Intentó sonar bastante seria, pero la idea en si de lo estúpida que era le hacía mantener una sonrisa-. Soy una miedica y me aterra entrar ahí sola... Por eso te llamé... ¿podrías entrar conmigo? -Le pareció de muy mal gusto preguntar si veía o no, así que pensó que podría preguntarlo más adelante o que ella misma respondería con esa proposición.

Dio un paso al frente para poder acercarse a ella, sin tener que obligarla a que se acercase. Aunque quería prestarle atención a su acompañante, su instinto miedica no le dejaba pasar más de un minuto sin mirar a su alrededor, en busca de alguien o algo cerca, en busca de refugio en el caso de que alguien les atacase. Y, como siempre, en medio de sus pensamientos estúpidos que le sacaban de este mundo, Mao volvió a la Tierra de repente, mirando a la chica preocupada-. ¡Lo siento! He sido muy maleducada, no me he presentado... Soy Marinette.


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Tema Privado Re: Laberinto de escombros || Mao

Mensaje por Alexis Taylor el Sáb Abr 15, 2017 6:32 pm


Alexis había confundido la situación. En síntesis, la persona que le había llamado afirmaba ser médico, aunque el tono de su voz pareciera ser de alguien bastante joven como para asegurar que fuera alguna clase de especialista. ¿Se referiría a que era una estudiante de medicina? Posteriormente, cuando la joven expuso la razón por la que estaba allí, asumió que se trataría de una persona voluntaria. Y que además, ¿le costaba hablar? —¿Pero?— Replicó la rubia al percibir la pausa que, interrumpió sutilmente a quien se esforzaba por contestar. Inmediatamente entonces, la jovencita expuso su temor y razón; una razón un tanto adorable a su parecer. Si bien no sabía a que podría tenerle miedo, pues no podía verlo con exactitud, no pudo evitar sonreír al escuchar. —¡Oh! ¡Claro!— Respondió, y segundos después la pequeña se presentó.

Marinette, ese decía ser su nombre, nombre cuyo origen pertenecía a un país cercano del suyo. ¿También era extranjera? No tenía acento francés. Lo más probable es que sus padres sólo le hubieran puesto ese nombre por gusto propio, o quizá y sólo quizá, se habría criado toda su vida en Japón tras haber nacido en Francia. Aunque dijera haber sido maleducada, su forma de hablar decía lo contrario.

—No te preocupes, más vale tarde que nunca. Nice too meet you! Es un bonito nombre— Replicó ante ella con su característica personalidad positiva, sin darle preocupación alguna; pero también sin prestar la debida atención, pues con constancia prestaba más atención a su propio entorno para poderse ubicar. —Yo soy Taylor, Alexis Taylor— Dijo en modo de respuesta su propio nombre, anteponiendo su apellido por costumbres del país y su extraña importancia a la intimidad del nombre. Nombre que en algunos países era empleado en varones.

Sin más que decir, y sin saber exactamente de qué serviría ella allí, se acercó al edificio primero. Ella no conocía ninguna farmacia, por lo que con solo saber que había una ahí, podría saber con exactitud que no conocía la calle en la que se encontraba, jamás habría pasado por allí para calcular ni recordar lo que allí se encontrara. Por lo que desconocía completamente las características del lugar; más sabiendo como frecuentaban ser las farmacias en general, sólo podía creer que la persiana no habría sido levantada, manteniendo oculto el cristal que permitiría iluminar el lugar de modo natural. No le afectaba a ella en particular, pues siempre lo vería igual, mas si podía llegar a interpretar las razones ajenas al asumir que posiblemente era debido a la oscuridad. Sin mencionar también debido a las circunstancias recientes, podría deberse a que hubiese alguien allí, aunque no lograba oír nada que pudiera darle a creer que había alguien en el interior.

Con su tacto comenzó a tocar la pared, hasta alcanzar lo que debía ser la puerta del lugar. El postigo torcido y los cristales rotos podían afirmar que en algún momento alguien habría pasado por allí, o al menos había intentado entrar. Alexis pateó la puerta. Por extraña que pareciera su acción, al tratarse de un metal, le ayudaba a poder visualizar el interior gracias a la percepción que la vibración del golpe le mostraba. —¿Qué es lo que tienes que buscar? Si es que se puede saber— Preguntó con total calma mientras imaginaba vagamente lo que su golpe le respondía.

Realmente no sabía si era en verdad una médica o una adicta en busca de fármacos, aunque no pareciera estar mintiendo por el ritmo de su frecuencia cardíaca, sólo parecía estar algo alterada por el mismo miedo que ella mencionaba.

—¡Oh! ¿Se cayó el techo?— Preguntó a sí misma y de espaldas a Marinette, al notar que no podía proyectar nada en lo alto. Si realmente fuera así, parte de las mercaderías podrían haberse aplastado. Aunque también era posible que no hubiera pateado con demasiada fuerza, y por ello no había causado una vibración que pudiera llegar más allá.



Off:
Lamento la demora, no solo se me complica un poco imaginar que hacerla "ver" todo oscuro, sino que buscaba razones como para que Marinette pudiera temer entrar, pero como todas las farmacias generalmente son vidrieras completas, y por ende iluminadas, estuve buscándole la vuelta (y sumado a eso, el trabajo xD)


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Tema Privado Re: Laberinto de escombros || Mao

Mensaje por Mao el Mar Mayo 02, 2017 10:36 pm

Sintió una tranquilidad impresionante. Menos mal que le había dicho que sí que quería ayudarla. Sinceramente, no sabía qué hacer si ella le hubiese dicho que no, o quizás se había llevado una imagen muy mala de ella. Independientemente de eso, Marinette intento apartar la vergüenza inicial que siempre sentía al conocer a alguien para poder centrarse en el trabajo que debía hacer. Ahora que Alexis estaba frente a ella, pudo fijarse en que mantenía los ojos cerrados. Internamente, pensó que había sido muy descortés pedirle a una persona invidente ayuda para entrar a un sitio, pero, ¿quién hubiese sabido eso? ¿Quien hubiese pensado, que de todas las personas, se iba a encontrar con alguien que no pudiese ver? Igualmente, la chica parecía desenvolverse bastante bien. Pensó que quizás podía sentir los objetos y tenía una visión espacial impresionante en su cerebro, e inmediatamente comenzó a admirarla por todo. Ella sola, una joven, por la ciudad en ruinas teniendo en cuenta el momento en el que estábamos, ¿sin poder ver? Wow. Marinette no tenía otras palabras.

Se quedó pensando en el nombre de la chica, a la vez que su saludo en inglés. Pensó que quizás sería inglesa, y eso le hacía sentirse un poco feliz. Hacía mucho que no se trataba con alguien extranjero, pero ese no era el momento para ponerse a pensar en esas cosas. Miró atentamente cómo se movía la chica, acercándose al edificio. Se colocó tras ella, caminando también lentamente, manteniendo una distancia por si la chica se sentía incómoda.

Marinette pegó un pequeño brinco cuando Alexis pateó la puerta. Siendo muy sincera, como ella es siempre, nunca se hubiese podido imaginar que vería a una chica como Alexis pateando una puerta. Pero ahora que se paraba a pensarlo, ella era de la misma manera. Podría vestirse muy coqueta, pero luego ser una descuidada. Se quedó inmóvil ante la pregunta de la chica, moviéndose con rapidez y sacando una pequeña notita de su bolsillo-. Necesito gasas, agua oxigenada, cinta, medicamentos comunes para aliviar dolores leves... También necesitamos toallas sanitarias, y todo lo que pueda ser de utilidad que encontremos una vez estemos dentro.

Y ella misma se lo preguntó, ¿se había caído el techo? Marinette se alejó un poco para poder mirar si tenía techo, pero era un edificio de varias plantas. Desde fuera, no parecía que nada se hubiese caído-. Desde aquí fuera no se ve nada.. ¿Oyes o sientes que hay algo? Porque si no hay nada puedo usar la linterna del móvil para verlo-. Se acercó a Alexis por detrás, apoyando sus manos en su espalda, lo suficientemente lento para que la chica pudiese preveer sus movimientos y no asustarse. Miró a la oscuridad del local, intentando visualizar algo-. Wow, tampoco puede decirse que haya mucha luz aquí fuera, pero esta oscuridad es un poco como... Exagerada, creo yo.

En un acto de valentía, Mao sacó su móvil y activó la linterna, comenzando por enfocar al suelo. Si se lo pensaba, definitivamente no lo haría, pero en este caso nadie iba a hacerlo por ella. Tenía compañía, y eso le bastaba para sentirse segura, porque no estaba sola. Aunque tuviese que hacerlo ella, el tener a alguien le daba el valor suficiente para intentar todo aquello que le daba miedo, aunque fuese alguien desconocido. Parecía que había unos escombros, pero no sabía si era de fuera o de dentro. Antes que enfocar al centro de la habitación, decidió hacerlo por los laterales. Eran pareces lisas, llenas de grietas, hasta que finalmente llegó al centro de la sala y vio lo que parecía un mostrador. Al parecer, era de esas farmacias antiguas donde tenían todo dentro en sus estanterías-. Parece que hemos tenido suerte-. Mao sonrió, aunque Alexis no pudiese verla-. Hay escombros por el suelo, algunos más grandes que otros. Parece que se han caído varios trozos del techo... Vamos a hacerlo rápido, no podemos morir aquí. Parece que los medicamentos están tras el mostrador, está más o menos por el centro de la sala.

Off:
¡Lo siento! Siento mucho haber tardado. Estoy de exámenes e intento sacar tiempo en cuanto puedo, pero al final se me han ido acumulando las cosas y he tardado más ;; Espero que sea de tu agrado e intentaré responder más seguido!! Dentro de nada ya estaré libre.


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Tema Privado Re: Laberinto de escombros || Mao

Mensaje por Alexis Taylor el Lun Mayo 08, 2017 7:10 pm


Con sus ojos permanentemente cerrados, los sonidos y fragancias del ambiente, eran todo lo que le permitía interactuar con su alrededor. Del mismo modo que el sonido de su propio golpe repercutió en su mente, era capaz de sentir una cercana alteración. Tras su pregunta, pudo imaginar todas y cada una de las cosas necesitadas, como pequeñas cajas que no podría distinguir. ¿Qué clase de ayuda podría brindarle realmente?

Su retórica pregunta parecía haber despertado la curiosidad de la joven Marinette. No había tenido ninguna intención de saber con certeza si lo que había dicho era algo que en verdad hubiera sucedido; mas claro estaba que ella no podría verlo por más que usaran la linterna de un móvil, aunque solo pasaría por su condición. —Nada que sea de importancia— Respondió calmada a su presunta pregunta. Alexis podía oír muy bien todo sonido de su entorno si prestaba atención; así como escuchar el goteo del grifo del baño del interior de la farmacia en la cual estaban tratando de entrar. ¿Qué tan oscuro podía estar allí? Para ella era lo mismo adentro y afuera. ¿Aún no salía el sol? Nublado no podía estar, no sentía demasiada humedad en el ambiente. Sin embargo, la situación le había oportuna para decir una broma relacionada a ello, pero se contuvo dada la situación.

Pasado unos segundos desde que Mariette se había acercado a ella, escucho la descripción del sitio desde el punto de vista literal de ella. —Vamos a entrar entonces— Dijo tranquilamente tras la pequeña información. En aquel momento, sólo había una cosa que se interponía en su camino, la puerta. Sin basilar demasiado, la rubia tomó con fuerza la puerta por su curvatura y jaló hasta poder hacer ceder las dañadas bisagras. Resonó el metal contra el rústico suelo de la acera, un sonido bastante feo de escuchar. Se adentró primero tras tomar su estuche nuevamente en manos y al escuchar la presunta ubicación de las cosas que ella necesitaba, puesto que por más que pudiese sentir que había algo en cierto lugar, no podría distinguir que sería sin tocarlo directamente. Particularmente ella no necesitaba de una luz que delatara las cosas con las que cualquiera podría tropezar. Estaba todo oscuro, adentro, y afuera.

Tenía una imagen muy vaga del interior de la farmacia, por lo que tomó la precaución de guiarse tocando la desquebrajada pared en todo momento. Podía sentir el grosor de las quebraduras, y el sonido de la pequeña brisa que penetraba la habitación a través de la puerta. El goteo incesable estaba cada vez más cerca; y hasta podía mantener su atención en el piar de las aves que ubicaban en un lugar a la altura de los cables de la electricidad. —Si necesitas puedo cargar algunas cosas. ¿Debes llevarlas muy lejos de aquí?— Enunció espontáneamente al ser consciente de que no podría ayudar demasiado a encontrar las cosas que ella necesitaba; como mucho podría agarrar cajas al azar. En ese momento, se encontraba tocando una estantería que permanecía de pie, emanando un fuerte olor; eran perfumes de las muestras gratis.

Ella estaba perdida, pero tenía su orgullo en alto, no iba a ponerse a pedir indicaciones para ser tratada como una persona especial. Sentía con sus pies, los escombros antes mencionados, lo mismo pasaba en las calles, era algo que alentaba su marcha al no conocer la ubicación de todos y cada uno. —Si quieres podría acompañarte— Añadió tras una leve pausa, alejándose de la mezcla de fragancias que atormentaba su nariz. Cada palabra, y cada sonido, creaban un eco que en todo momento podía detectar. El cuarto estaba vacío, el silencio era lo que predominaba en el lugar. Aunque fuera positiva, sabía que la situación estaba mal.


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Tema Privado Re: Laberinto de escombros || Mao

Mensaje por Mao el Miér Mayo 10, 2017 5:20 pm

Se quedó ensimismada mirando cómo Alexis abría la puerta de esa manera. Seguro que si le decía a alguien que su acompañante no podía ver, no la creerían. Caminó detrás de ella, al ver como se adentró primero. Una vez dentro, miró a ambos laterales, buscando una luz. Ahora podía ver algo de la luz que venía del exterior. No era mucho, pero más o menos podía predecir qué era cada cosa. En la pared pareció ver lo que creía que era un interruptor, y como una niña ilusionada corrió hacia él. Claramente no iba a funcionar, pero ella debía intentarlo. Suspiró, al ver que efectivamente no funcionaba. Y ahí fue cuando se dio cuenta de lo estúpida que fue. No sabía si había sido porque estaba muy cansada o porque necesitaba dormir o porque de verdad era estúpida. Sacó su máscara del bolsillo. Normalmente ya podía hacer magia sin necesidad de ella, pero ya que iba a mantenerla por un tiempo e iba a usar varias a la vez, le convenía hacerlo.

Sabía que ella no podía verla, así que tampoco iba a ponerla nerviosa sin motivo. Había gente a la que aún hoy en día le ponía nerviosa la magia y no le gustaba en absoluto. Juntó ambas manos yy las fue separando lentamente, formando una gran bola algo más grande que su cabeza, que rápidamente iluminó toda la sala. Con un ligero golpe con su dedo índice, la bola subió hasta el techo, y ahí fue cuando vio a lo que se refería Alexis, había caído parte del techo y se podía ver el piso que estaba arriba. Ahora se podían ver todos los escombros que había por el suelo, y las grietas de las pareces, junto a todos los medicamentos que estaban en el suelo-. Wow...

Caminó con mucho cuidado para no tropezarse, porque era muy patosa, y de vez en cuando miraba a Alexis, para ver que estaba bien por sí misma. Cuando comenzó a examinar los medicamentos de las
estanterías, oyó la voz de Alexis. No sabía si era el momento adecuado para confesarle que era maga y que no necesitaba que llevase nada puesto que había hecho magia en su mochila para que fuese infinitamente amplia, y que nunca pesaba-. Gracias por la intención, pero he traído una bolsa muy grande para guardarlo todo-. Se quitó la mochila de la espalda, que tendría un tamaño de unos 30cm, y comenzó a introducir cajas de fármacos dentro. No solo cogía lo que necesitaban, sino más. No quería volver ahí por si necesitaban cualquier bobería-.
Tengo que volver al Instituto, pero antes debo de pasar también por algún supermercado o algo del estilo, a ver si queda algo. Nos estamos quedando sin provisiones-. Intentaba hablar lo más amigable posible, pero cada vez que cerraba la boca sentía que había sido una borde de mucho cuidado y que quizás Alexis podría malinterpretarla-. L-lo de la bolsa es porque soy maga, hice magia en la bolsa para que no tuviese fondo, y tampoco pesa, así que no te preocupes por eso-. Se agachó para investigar qué tipo de fármacos habían caído, descartando los dañados o abiertos.

Miró a Alexis, al lado de lo que parecía ser una estantería llena de fragancias. Dejó la mochila en el suelo y se levantó para ir a su lado, cuando de camino volvió a oír su voz. Sonrió, aunque ella no pudiese verla. Si sentía todo, estaba segura de que podría sentir su sonrisa-. Claro, también puedes quedarte en el instituto si no tienes ningún refugio todavía-. Acercó su mano a la suya, y la cogió suavemente para no sorprenderla-. Ven, voy a ir al almacén y no quiero dejarte sola-. Volvió sobre sus pasos con Alexis de la mano, cogió la mochila, y entró en el almacén. Por suerte, llegaba la luz suficiente que había en la sala principal, y podía ver la gran hilera de cajones. Como mala costumbre de los farmacéuticos, destacaría que no tienen apuntado qué tipo de medicina hay en cada cajón, porque se bastan de la memoria. Muchos cajones estaban abiertos y otros se habían caído, pero en general eso era un gran desorden-. Todo está muy desordenado, aún necesito un par de medicinas específicas para unos heridos, así que quizás tarde un poco...

No quería que en ningún momento se sintiese desubicada, y a cada rato que pasaba cerca de ella intentaba rozarla, para que sintiese que estaba ahí. Se subió encima de un cajón para acceder a los superiores, cuando oyó un fuerte ruido proveniente del techo. Se quedó inmóvil, sin saber qué decir o qué hacer. Miró a Alexis aterrada, esperando que ella dijese a qué o quién pertenecía esa clase de sonido. ¿Habría alguien arriba? ¿Serían viviendas? Si ese fuese el caso, habrían visto la luz de Mao entrar por su suelo, así que ante ese pensamiento Marinette rápidamente levantó las manos y las cerró, haciendo que la bola de luz desapareciera sin dejar rastro ni hacer ruido alguno-. ¿Q-qué fue eso? -Finalmente se atrevió a preguntar, mientras se bajaba del cajón e intentaba ubicar a Alexis en la oscuridad.


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Tema Privado Re: Laberinto de escombros || Mao

Mensaje por Alexis Taylor el Lun Mayo 15, 2017 7:13 pm


Había sido rechazada, fuera o no por su discapacidad, no quitaba el hecho de que nada más podía hacer allí. Como si fuera un simple estorbo caminando en la oscuridad, Alexis intentó pensar en la razón por la cual ella le había llamado. Marinette comenzó a guardar lo que necesitaba, claro, ella no podía verle, pero podía sentir el sonido de pequeños frasco golpeando el delgado cartón al ser manipulados por ella. Eran varios, demasiados. El vidrio sonaba diferente de aquellos frascos de plástico. Pequeños golpecitos que por alguna razón nunca acababa de oírlos golpear entre sí. Lo entendía, no el cómo cargaría tantas cosas ella sola, pero lo entendía. Escuchose entonces aquello que le hizo pensar. ¿A qué se refería con ser maga? ¿Hacía trucos de cartas y esas cosas? ¿Cuál era el truco que podía hacer para cumplir lo que acababa de mencionar? Era ciego, pero no idiota. Entendía que no podía verlo, pero cada instrumento utilizado debía ser normal, era imposible que una bolsa no tuviera fondo, en algún lugar debía de esconder las cosas para simularlo.

Finalmente, pese a sentirse tan rechazada, escuchó de ella una respuesta más positiva. Alexis había acabado en un lugar que no había podido reconocer, el cual era un centro comercial no muy lejano de allí. Tenía un lugar, pero el saber cómo regresar era el principal problema, todo el camino era distinto a lo que recordaba en su memoria; las distancias si bien eran iguales, al tener que evadir obstáculos en el camino, le era muy difícil calcular con exactitud las lineales longitudes.
—Oh, está bien— Replicó apaciblemente dejando de tocar los pequeños frascos de diversas fragancias, hasta que de un momento a otro, Marinette sujetó su mano y tras una breve aclaración le hizo acompañarle hasta el susodicho almacén. —Tranquila, tómate tu tiempo— Respondió parada en medio de la total oscuridad, desde su punto de vista. Seguía sin ser de mucha utilidad, pues podría ser capaz de tomar condones pensando fuera algo de utilidad.

En ese momento, Alexis comenzó a incomodarse un poco, por alguna razón parecía como si ella pasara cerca de ella apropósito. Podría ser ciega, pero oía en todo momento sus pasos como para percatarse de que ella estaba allí. ¿Realmente necesitaba ayuda o sólo buscaba burlarse? No oía mucho titubeo en sus palabras, y le hacía dudar de que pensase mal de ella sin razón. Podía ser torpe, o no saber cómo interactuar con alguien con su discapacidad. Lo dejaba pasar en todo momento, pero llegaría un momento en que su paciencia llegaría a su fin, y allí sería cuando le haría saber que si no sabía cómo actuar ante ella, debía de actuar como si fuera alguien más, alguien que pudiera ver, porque ella no era diferente.

Sintió el leve crujir de la madera bajo los pies de Marinette, y al mismo tiempo en lo alto, oyó un sonido distante que era capaz de llegar hasta allí. Con sus parpados cerrados, sus ojos parecían desorbitados intentando procesar la procedencia del mismo; su oído es había puesto alerta puesto que nunca había escuchado ese sonido con tanto silencio a su alrededor. Pudo oírse un sonido proveniente del techo poco después de que ella lograse anticiparlo. No era un sonido muy bueno de ser oído. Permaneció calmada esperando que pudiera equivocarse. No había gente allí, no se oían pisadas ni voces retumbando entre murales. El sonido era algo completamente distinto, algo que cedía lentamente ante un pedo que rompía su estabilidad. Comenzó a preocuparse, no sólo por ella, sino por Marinette quien aun estaba allí, preguntándole si sabía que era aquel sonido. No tenía las palabras exactas, pero si podía decir una cosa ante tal pregunta. —Hay que salir ahora. ¡Corre!— Exclamó súbitamente intentando por sus propios medios alcanzar primero una pared para intentar guiarse sin tropezar.

No tenía tiempo para ponerse a explicar, realmente ella tampoco estaba del todo segura, pero el sonido era muy similar al roce de las rocas, y el particular sonido de la rústica superficie de los materiales dañados le hacía imaginar lo peor. El sonido parecía ser a causa del crujido de los pisos superiores que lentamente cedían ante la carga de los materiales que de pisos superiores habían colapsado. Se oía las fisuras expandirse lentamente; no iba a aguantar mucho más, el edificio no demoraría en perder toda su parte central, decantando hasta el fondo, todo el peso de los suelos superiores. ¿Y quién sabía?, posiblemente las paredes cayeran también. Alexis realmente no era egoísta, podía haber tomado a Marinette del brazo para arrastrarla con ella, pero era realista, sucedería al revés; la persona capaz de ver perfectamente el camino tras acostumbrar su vista no sería ella, sino la joven que necesitaba los suministros que había allí.




Off:
En esta ocasión, lamento no aportar nada... pero que podría hacer sin siquiera ver xDDDD


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Tema Privado Re: Laberinto de escombros || Mao

Mensaje por Mao el Miér Mayo 24, 2017 12:17 pm

Sabía que esas palabras no podían significar nada bueno, así que solo la obedeció. Primero dio un paso para pararse, mirando a cómo Alexis se guiaba con la pared. Pensó que quizás lo decía porque se iba a caer el edificio, a judgar por lo que había pasado con una parte del techo. Aunque cualquier persona no se hubiese parado a pensar en qué pasaría con Alexis, Marinette si lo hizo. ¿Se ofendería si guiaba de ella? ¿O no? Se colocó la mochila a la espalda, y cogió de la mano a Alexis. Se puso frente a ella, y ahora solo tenía dos opciones, o le iba diciendo lo que iba haciendo o iba apartando las piedras del camino. También podía utilizar magia para hacerles un camino, pero la opción de ir esquivando las piedras parecía más factible. Si se hacían daño, siempre podría curarlo, no había nada que no fuese curable para ella. Quizás esa visión le hacía desvalorizar las heridas, pero no le quedaba otra dada la situación, porque podrían morir.

Levantó la mano, haciendo una pequeña bola de luz que iluminaba lo que tenía frente a ella. No había muchas piedras en su camino, pero el ruido cada vez se hacía más audible-. ¡Voy a ir en zigzag! Si hay algo que tengamos que saltar te aviso-. Intentaba decirlo lo más bajito posible, porque una vez había leído sobre la voz y la repercusión que tenía ante las infraestructuras sensibles. Y así lo hizo, no muy rápido, aunque quizás si se hubiese tenido que dar más prisa. El camino a la puerta se disipó completamente, y Marinette tiró un poco más fuerte de Alexis al ver como la pared que tenía frente a ella, donde estaba la puerta, comenzaba a rajarse desde arriba-. ¡Corre! -Salió por la puerta, tirando de Alexis lo más que pudo, hasta que finalmente consiguió divisar el cielo gris lleno de grietas. Se tropezó al salir, o más bien iba con tanta inercia que se tiró al suelo, no sin antes soltar la mano de ella, aunque no sabía si realmente eso la libraría de caerse con ella, o al menos conseguiría que cayese sobre Marinette.

Quizás fue cosa del destino, pero en cuanto salieron, el edificio comenzó a derrumbarse súbitamente, levantando una fuerte nube de polvo a la vez que Mao sentía como algunos escombros caían a sus lados, algunos incluso contra ellas, esperando que ninguno fuese lo suficientemente grande como para hacer alguna herida grave que no pudiese resolver.

Esperó a que el gran estruendo cesase, para incorporarse lentamente y buscar a Alexis entre toda la polvareda que se había levantado, tosiendo varias veces-. ¡Alexis! ¡¿Estás bien?! -Intentó incorporarse completamente, quitándose un trozo de lo que supuso que fue pared del pie. Había caído en su tobillo, el cual ya recibió un escombronazo el día anterior, cuando comenzó todo eso. Suspiró. No le dolía mucho, pero había hecho una pequeña herida. Nada que no pudiese solucionar con un minuto de magia. Su máxima preocupación era ahora su compañera, a quien había metido en todo ese lío. Solo espero que no se hubiese hecho ninguna herida, ni que estuviese atrapada, y que la nube de polvo se disipase rápidamente para poder ir en su busca. Quizás estaba a su lado, pero no podía ver nada. Cerró los ojos para rascárselos con intensidad, para volver a llamar su nombre-. ¡Háblame para que pueda ir hacia ti! ¿¡Sientes dolor!? ¿Estás herida? -No podía evitar moverse de un lado a otro, aunque los ojos le picasen y podía predecir cómo se pondrían rojos de un momento para otro. No tenía nada para evitar respirar el polvo o que pasase por sus ojos, así que ante la impotencia solo quería evitar que Alexis tuviese cualquier problema.

Off:
¡No te preocupes! No he podido sacar mucho de aquí, sorry si quedó un poco corta la respuesta, es un poco respuesta puente para poder dar más desarrollo (?)


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Tema Privado Re: Laberinto de escombros || Mao

Mensaje por Alexis Taylor el Mar Jun 20, 2017 11:29 pm


En pleno intento de escape, Marinette tomó su mano con cierta rapidez; puesto que había sentido que en aquel momento pasaba por allí, lo que al final le tomó por sorpresa. Anunció para ella el modo en el cual se iba a movilizar, puesto que a diferencia de su persona, no podría ver el camino delante de sí misma. —¡De.. acuerdo!— Respondió con un cierto titubeo, pues no podía evitar dejarse llevar por los nervios al estar en una situación en la cual con normalidad podría morir. Se vio obligada a dejarse llevar, muy literalmente. Era eso, o correr a ciegas, también muy literalmente. Aún siendo no vidente, se pudo percatar que el ritmo con la cual la arrastraba, le era fácil de llevar. Ante el desconocimiento del lugar, inconscientemente desplazaría sus pies con lentitud y torpeza voluntaria, para así poder sentir todo lo que sus ojos no podrían ver; y en caso de intentar caer, simplemente se vería tropezando más de una vez.

La última palabra de parte de ella que oyó fue "corre". Luego de eso, es estruendo se intensificó. Sus oídos no pudieron asimilarlo todo, de un momento a otro se aturdió. No era capaz de saber siquiera si había logrado correr, o simplemente había sido llevada por la onda expansiva del edificio colapsando detrás de ellas. Todo lo sentía silencioso, como si un sonido similar a un zumbido lo opacara todo. No podía ver nada, pero eso no era una novedad. Todo se había cubierto por una densa nube de polvo causada por el desprendimiento de todo el material. Para cualquier persona resultaría difícil ver a través de tanta polvareda, y en su caso particular, eso era lo único que no le perjudicaría. No obstantes, sus oídos no respondían como hubiera deseado que resultase. Su cuerpo tampoco respondía del todo bien, sentía dolores, y no podía siquiera escuchar bien.

Sus manos sentían ardor, y de alguna manera también dolor. La rugosidad del suelo no era exactamente rústica, además de que sentía una extraña sensación de algún líquido fluyendo allí. Desconocía su ubicación, su propio estado, y las mismas dudas tendría con respecto a Marinette. Se sentía de alguna manera sofocada. Era difícil siquiera respirar allí.

Sus sentidos muy lentamente empezaban a responder. Sus manos le indicaban dolor, haciendo algo de esfuerzo ella la mitad de su cuerpo incorporó. Sus manos palpaban el vidrio directamente, causándole cortes que dejarían alguna marca; aunque jamás las llegase a ver. Ambas manos vacías, había perdido en algún lugar el estuche con su violín. Lentamente los sonidos recobraban su forma, lo que le permitió escuchar una voz familiar no muy lejos de allí. Estaba algo confundida, su cabeza también dolía. Sentía el ardor en sus parpados, pero su ojo derecho sentía también lo mismo que sus manos. La sangre que brotaba por su cabeza, creaba una cascada que recubría su ojo completamente. ¡Ah! ¡El edificio! Se volteó a mirar que había pasado con él, pero por unos segundos había olvidado que ella no podía ver. No estaba razonando con normalidad.

—¡Ah!— Exclamó con espontaneidad recobrando un poco la lucidez. Se había acordado, o más bien, se había orientado. No estaba sola allí, y esa persona debía ser quien había oído hablar, otra no podía ser. —¡Marinette!— Añadió ignorando todo el polvo que le rodeaba y su garganta irritaba. Sus oídos comenzaron a escuchar el crujir de los vidrios que sus manos removían mientras continuaban incrustándose; allí recordó el dolor. —¡E-estoy bien!— Respondió con algo de retardo cambiando su postura para quedar sentada allí. Tosió, y con una de sus ensangrentadas manos se cubrió.

No sabía si estaba en el centro de la calle, no podía distinguir el área solo palpando la extensa superficie recubierta de pequeños escombros y vidrios. —¿Te encuentras bien?— Preguntó evitando el carraspeo y manteniendo el dorso de su mano ante sus propios labios. Intentando que la manga de su ropa evitase que no pudiera respirar, manchó sus vestimentas que la sangre que aun continuaba brotando desde su cabellera.

No estaban muy lejos la una de la otra, podía comenzar a sentirle allí, aunque era posible que ninguna pudiera verse bien; en especial ella, claramente por razones obvias. Intentando moverse, se percató que su tobillo tampoco se encontraba muy bien, posiblemente se o habría torcido como el típico cliché de las películas en la cual al tratar de huir del asesino, siempre estos se lastimaban. ¿Dónde estaba su violín? ¿Lo habría tomado ella?, ¿o estaba tirado y posiblemente y destruido por allí?



Off:
Creo que esta vez te di más material :'D


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Tema Privado Re: Laberinto de escombros || Mao

Mensaje por Mao el Lun Jul 03, 2017 1:14 am

Pudo respirar tranquila cuando oyó su voz. Si hubiese podido tirarse al suelo y descansar, lo hubiese hecho. Que ella estuviese bien era todo lo que le importaba ahora mismo. No lo que le habían pedido, no su salud, o la de alguien más, sino la de Alexis. Intentó mirar por donde creía que había oído la voz. Tampoco tenía que estar muy lejos, ¿no? Si se agachaba, podía gatear e ir con más cuidado hacia donde podría estar, pero respiraría más humo; si iba de pie, respiraría menos humo pero perdería vista. ¿Qué tan alto era el edificio? ¿Cuánto duraría el humo? Si algo tenía claro era que no podían estar mucho tiempo más allí. Un edificio derrumbado no iba a pasar desapercibido así como así, y tenían que ser rápidas y no ser descubiertas con nadie. Alexis estaba consciente y podía hablar pero no sabía nada de su estado de salud.

Gracias a que ella volvió a hablarla pudo ubicarla. Estaba a su izquierda, y no parecía que estuviese muy lejos. Decidió ir gateando, aunque se ahogase con el humo. No podía hacer nada, así que intentó ir lo más rápido posible. No pasó por su cabeza la idea de avisar a Alexis de que ya iba, porque estaba demasiado preocupada por asegurarse de que estaba bien. Ella había entrado ahí por su culpa, y por su culpa podría haberse hecho cualquier cosa. Miraba a todos los lados, hasta que vio no muy lejos una silueta, en lo que el viento comenzaba a disiparse. Aumentó el ritmo, sin preocuparse por los escombros rozando sus manos o sus rodillas, hasta que logró verla. Sonrió, pero su expresión cambió rápidamente cuando la vió cubierta de sangre. Se puso a su lado y le cogió la mano-. E-Estoy aquí, estoy aquí, estás herida así que voy a curarte vale ni se te ocurra moverte porque si te mueves pueden pasar cosas muy malas vale p-primero voy a mirarte el tobillo que tiene pinta de tardar menos...

Estaba tan nerviosa que no sabía ni cómo actuar, pero debía hacerlo rápido. Se quitó la mochila y de ahí sacó su máscara, la cual se puso y comenzó a analizar el cuerpo de Alexis en su totalidad. Esguince leve en el tobillo, pequeña fractura en la cabeza, pero no veía nada más grave que tuviese que requerir sus cuidados. Rodeó con ambas manos el tobillo de Alexis, del cual empezó a emanar una luz roja. No tenía el control sobre el color que tenía su magia últimamente, pero prefirió no darle importancia. Terminó en menos de dos minutos. Por suerte, había concentrado su magia en un tiempo determinado para así poder dedicarse a la herida de la cabeza. Y para más suerte, Alexis tenía el pelo recogido.

El humo comenzaba a disiparse, y Mao se colocó a la izquierda de Alexis, analizando la herida que tenía. Parecía superficial y por suerte no había llegado al craneo y parecía demasiado superficial, aunque se había asustado por la cantidad de sangre que tenía. Sacó un pañuelo de su bolsillo y limpió la cara de Alexis, dejándolo en su cabeza, no muy lejos de la herida-. Sujeta aquí, voy a ir ahora con esta herida-. Se esperó a que lo sujetase, para que pudiese cortar la sangre que bajase de ahí. En vez de agarrarlo, esta vez puso su mano encima, muy por encima, sin llegar a tocarlo. Sabía que si lo tocaba en esas condiciones le haría daño e incluso podría empeorar la herida.

No sabía cuanto tiempo había pasado, y ni siquiera le preocupaba el silencio que se había generado. Estaba concentrada, con los ojos cerrados, en currarle la herida. Lo estaba haciendo despacito para evitar cualquier problema, solo quería asegurarse de que cicatrizaba bien. Se separó lentamente para comprobar que había cicatrizado bien, para después coger el pañuelo que ella sujetaba y limpiarle la herida-. Ya está, debería de dolerte menos... Aunque aún te dolerá un poco. ¿Estás bien? ¿Te duele algo más? ¿Puedes ponerte en pie?- Miró a su alrededor, apreciando que ya no había ningún humo de por medio. Tampoco oía ningún ruido, así que pensó que aún tenían un poco de tiempo antes de tener que salir corriendo por si alguien les atacaba.


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Tema Privado Re: Laberinto de escombros || Mao

Mensaje por Alexis Taylor el Lun Jul 17, 2017 1:55 am


Siempre se enseñaba que durante incendios o situaciones donde se presenciara humo, uno debía de permanecer lo más cerca del suelo para evitar inhalarlo; este caso, al ser principalmente polvo, no era precisamente lo recomendado, su densidad no le haría subir hasta lo alto, sino que con el tiempo acabaría desplomándose sobre el suelo una vez más. Debía mantener lo mejor posible tapada su boca y nariz para poder respirar a través de la tela evitando cualquier obstrucción respiratoria. Era ciega, pero no idiota. ¿Cómo podría saber si Marinette llevaba una mascarilla o actuaba bajo procedimientos similares? Literalmente necesitaría tocarla o preguntarlo directamente, y no era exactamente lo más cómodo para las personas que les manosearan el rostro aun si fuera por cosas así. Tenía el conocimiento suficiente como para saber que era capaz de hablar, pues había sido ella en primer lugar quien habría usado su voz. No obstante, no importaba cuanto lo intentara, no podría verla. No por la inmensa nube de polvo de escombros, sino porque... era ciega.

De un momento a otro, ella se acercó alegando que le ayudaría a sanar sus heridas. No necesitaba pensar mucho sobre ello, ya que minutos antes habría estado llenando su bolso con las cosas que se encontraban dentro de la farmacia, materiales tenía a su disposición, aunque desconocía sobre sus conocimientos. —E-Está bien, no duele realmente— Respondió sin tener real conocimiento de su propio estado, la adrenalina del momento le permitía ignorar en gran parte el dolor de ciertas áreas de su cuerpo, aunque bien podía sentir la sangre sobre su propio cuerpo, tanto por su fluir como por su inconfundible olor.

Primeramente dijo que le ayudaría a tratar su tobillo y seguidamente su cabeza. No sabía cómo le iba a tratar, pero estaba preparada. Era mejor ser atendida que dejarse estar, posibilitando problemas de infecciones posteriores. Pese a no sentir totalmente el dolor, tras comenzar a sentirlo recobrando mayor conciencia, extrañamente este se iba. No le habían vendado, no le habían untado nada. No sabía qué era lo que había hecho realmente. No podía verlo, pero si sentirlo. Sujetó entonces, bajo sus indicaciones, el pañuelo que habría colocado sobre su cabeza. Le dolía tocarse ahí, y no solo por su cabeza, sino por sus propias manos. Finalmente, tras hacer algo, removió el pañuelo limpiándole la cabeza en el acto, y preguntando si aún le dolía algo más. Si, le dolían sus manos, el vidrio seguía incrustado en sus manos.

—Si, al menos ya no duele...— Respondió a su pregunta poniéndose de pie sólo haciendo referencia a su tobillo. —¿Qué fue lo que usaste? No has usado nada de lo que habías tomado— Alegó intrigada, pensando en qué era lo que había hecho realmente. Extendió sus manos donde ella si podría verlas, zona que seguramente le permitiría sentir con más claridad lo que le tocaran. —¿Me mostrarías?— Concluyó al dejar sus palmas cortadas que aún alojaban cristales en su interior. No podía mover sus manos sin que el dolor se volviera desbordante, debía retirar primero el vidrió de allí, ya que cualquier movimiento y articulación hacia que se clavaran más profundo o simplemente continuaran cortando.

—Apropósito Marinette— Añadió inmediatamente en lo que ella pudiera percatarse de sus manos expuestas. —¿Estás preocupada por algo?— Preguntó al terminar, dado que ya desde hace un tiempo le había escuchado, y constantemente le mostraba estar nerviosa o asustada por algo. Alexis era realmente quien más desconocía su entorno, y no podía ver a la distancia, ni más allá de algo, porque simplemente no podía ver. Si bien era capaz de escuchar o sentir, si por ejemplo su nerviosismo fuera por un cuadro de mal gusto dentro del lugar, no podría saberlo ya que no produciría ningún ruido que pudiese detectar, así como tampoco lo podría identificar al tocarlo.



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Tema Privado Re: Laberinto de escombros || Mao

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