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Búsqueda implacable [Privado Kojuro]

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Tema Privado Búsqueda implacable [Privado Kojuro]

Mensaje por Wade Starson el Vie Mar 24, 2017 2:43 pm


—Las pesadillas no están sujetas a la lógica, no tiene sentido explicarlas. La explicación es la antítesis de la lírica del miedo —dijo Whitley con un tono siniestro mientras observaba con su ojo color esmeralda el manto estrellado de la noche.
—¿Qué haces? —inquirió Wade, irritado.

La esfera metálica lo miró un largo rato. Desde que llegaron a la ciudad, Wade y Whitley tuvieron que aprender a convivir juntos, algo que no consiguieron hacer. La IA de apoyo intentó matar al detective en más de una ocasión mientras este dormía, también permaneció como un espectador durante los combates. Una persona normal habría sucumbido a los comentarios deprimentes de Whitley, pero Wade estaba acostumbrado y nada de lo que dijera o hiciera lo lastimaría. Si algo tenían en común estos dos era su odio por el otro, eso los mantiene unidos.

—Algo que leí en un libro, creí que sería perfecto para la ocasión.

Wade suspiró. Estaba demasiado cansado como para prestarle más atención a Whitley. Solo durante la última semana ya se había estresado más que en todo lo que llevaba de año. El escozor en su pecho aumentaba cada día que pasaba. Lo único que aliviaba el intenso dolor era la sensación de una batalla o algo que lo obligara a distraerse.

Acostumbraba a dar rondas nocturnas esperando encontrar algo que llamara su atención, algo que aliviara aquella sensación. Por alguna razón, aunque algunas veces presenciara un delito en progreso en el cual podía elegir si mantenerse al margen solo como un espectador o involucrarse en cualquier bando, los últimos acontecimientos de la ciudad estaban relacionados con crímenes menores o cosas sin importancia. Algo tan banal como un robo a un ciudadano inocente o una pelea fuera de un bar no emocionaba al pelirrojo.  Aquello solo servía para irritarlo aún más.

El detective se detuvo en la entrada de un edificio abandonado y contempló su fascinante estructura, bien conservada aún con todo lo sucedido. Un gran cartel en lo más alto rezaba: Industrias Volskroth. Whitley le proporcionó toda la información que necesitaba sobre ese lugar, pero no la suficiente, no se sabía demasiado de aquel sitio.

Industrias Volskroth fue en su tiempo una de las empresas más adineradas y poderosas, sus avances tecnológicos iban más allá de lo imaginable y esto los puso en una posición de ventaja, muy por encima de sus competidores. Pero algo sucedió, la fábrica cerró y todos sus empleados desaparecieron junto con la tecnología e incluso parte del complejo. Un caso que despertaba cierto interés en Wade.

Entró en el edificio abandonado y recorrió un oscuro pasillo hasta llegar a una enorme sala circular. En el medio se alzaba una estatua de su fundador: Grave Rogger. El resto del lugar estaba en ruinas, el polvo y los escombros protagonizaban cada escenario. Sin rastros de vida, solo vestigios de lo que alguna vez fue una gran industria centrada en el avance tecnológico.

—Es irónico —comentó Wade, contemplando el lugar con melancolía—. Una empresa que dedica su vida por el futuro de la humanidad y acaba siendo olvidada, pereciendo bajo mugre y acero.

Recorrió el resto del lugar o al menos lo que aún se mantenía en pie. Ya no quedaba nada allí. Wade se detuvo frente a la estatua de Grave Rogger y suspiró. Desde ese punto podía verse la entrada principal, los escombros provocados por los múltiples derrumbamientos y un gran trozo de cielo que se filtraba por donde se suponía que debían estar cuatro pisos de oficinas. Desde el boquete se apreciaba la luna, tan redonda y brillante como una farola iluminando el mundo, esperando pacientemente a que algo sucediera. Entonces Wade recordó por qué estaba allí y el escozor en su pecho regresó.

Se encorvó por instinto y soltó un grito ahogado. Whitley, antes explorando con libertad cada rincón del edificio, se acercó por detrás y se detuvo frente al detective. Lo observó un largo rato en silencio, no necesitaba palabras para revelar lo que quería decir: Duele, ¿verdad? Pues te jodes.

—Vete a la mierda, Whitley —respondió el aludido con irritación. Se dejó caer sobre un banco de madera junto a la estatua. Su mente comenzó a ponerse en blanco, como si acabara de despertar de un sueño e intentara recordar algo. Le sucedía mucho desde que se estrelló en el planeta, tal vez fueran efectos secundarios por el impacto o la atmosfera contaminada lo estaba matando. Fuese lo que fuese a Wade no le daba ninguna gracia y lo único que podía hacer era sentarse y aceptar la situación.

Para mejorar las cosas tenía a su IA de apoyo, Whitley, susurrándole al oído métodos de suicidio, insultos varios e incluso estorbando durante los combates contra los seres que poblaban la ciudad. Si tuviera peor suerte probablemente ni hubiera nacido, pensó el detective mientras contemplaba sus manos, o tal vez estaría atrapado en estas ruinas con dos Whitleys… Se estremeció, aquella idea lo aterraba más que cualquier otra cosa. Y hablando del diablo… habló.

—Oye, Wade. No quiero que creas que intento ayudarte ni nada por el estilo, sinceramente tu seguridad me importa una mierda, por mi podrías morir ya mismo. Pero siento que, de seguir aquí, podría acabar siendo el trofeo de algún lunático cultista o un idiota que me considere un ser celestial —hizo una pausa y rotó su cuerpo esférico por la habitación—. Quisiera evitar cualquiera de las dos situaciones.

—Vaya, nunca imagine que tendrías miedo —comentó Wade con un tono burlón—. No podemos irnos aún, esperamos a alguien.

“Esperamos a alguien” ¿Cuántas veces repitió esa misma frase? Recordaba a la perfección la última vez que la dijo, las brillantes luces de Neocity iluminaban la ciudad y las banderas de la Agencia flameaban con fuerza. Los ojos color zafiro de Arya se clavaron en él, parecían escudriñar cada parte de su interior, cada sentimiento y pensamiento. Ella siempre lo mantenía centrado, también preocupado y… asustado.

¿Por qué estoy recordando esto ahora? Pensó, sin quitarle la vista de encima a la esfera metálica frente a él. Así es como te vengas de mí, ¿verdad, Ary? Un sudor frío recorrió su espalda cuando sus ojos se posaron sobre un rincón oscuro, junto a un montón de escombros donde antes debió haber sido un recibidor. Una sonrisa nerviosa se dibujó en su rostro.

—Estoy volviéndome loco, Whitley.
—Tarde o temprano todos pasamos por lo mismo, colega.

Otra vez la misma sensación de que algo se le olvidaba o que ya tuvo esa conversación antes. El sonido agudo que produjo su traje fue lo que lo regresó a la normalidad, arrastrándolo al mundo que lo tenía como prisionero. Wade extendió su mano derecha y una pequeña pantalla apareció con un mensaje que rezaba: Descarga de datos: completa. Quería ponerse de pie e irse de ese lugar de una vez por todas, pero no pudo hacerlo. Por más deprimente y desolador que se vieran, aquellas ruinas eran lo más cercano a su hogar que había visto en los años que llevaba en Éadrom. Lo más cerca que estaría de Arya y la Agencia.

“A la mierda con todos” se dijo, recostándose en el banco y descansando los ojos.
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Tema Privado Re: Búsqueda implacable [Privado Kojuro]

Mensaje por Katakura Kojuro el Dom Abr 02, 2017 10:21 pm

Sus pasos provocaban en eco perturbador en medio de aquellas ruinas misteriosas, perdiéndose entre el rumor de las goteras y las ratas rastreras. El porqué había terminado en un sitio como ese era una pregunta interesante, una a la que él no tenía respuesta. En todo el tiempo que llevaba en Éadrom se había limitado a mantenerse en las zonas civiles y seguras, pues el involucrarse en los peligros y problemas de la ciudad podrían terminar distrayéndole de la misión que tenía. Más ahora que la primera parte de ella estaba cumplida, sentía mayor libertad para explorar los rincones perdidos de la urbe y quizás encontrar algo de su interés.

«Parece que este sitio fue la cede de algún negocio importante a pesar de estar en la periferia de la ciudad, pero no parece que haya sido dañado por la caída de los trozos, fue abandonado mucho antes de eso.» Dedujo a observar la derruida estructura, mientras daba un salto de un lado a otro debido a la ausencia de un pedazo de suelo.

No podía entender porqué se sentía atraído por ese sitio, no era un ente curioso. Había algo más que captaba su atención y deseaba averiguar que era. Claro que no se levantó con las ganas de ir a un sitio misterioso por ciencia infusa. Mucho antes de llegar ahí había estado pensando en el leve tiempo que vivió una vida normal en la anormal sociedad que ahí se congregaba, pero ahora que se había reencontrado con su amo las cosas estaban por cambiar. Fue relajante el fingir ser uno más. Quizás la razón por la que buscó aquel lugar fue para convencerse a sí mismo de que no importaba a donde fuese, tarde o temprano el abrazo de la guerra intenta arrebatar la tranquilidad del mundo.

Recordaba también la época de vagar por los arrabales, gloria perpetua al bajo mundo.

Las piezas de armadura volvían sus pasos más sonoros, anunciando su presencia aunque nadie estuviese ahí para notarlo. En algún momento dio otro brinco sobrehumado para llegar a unos escalones partidos a la mitad, aunque al hacerlo un trozo de suelo que había usado previamente como apoyo se derrumbó, provocando un estruendo que retumbó en los alrededores con fuerza. «Vaya suerte.» Poco más y el hubiese caído, aunque tampoco era que le preocupase mucho.

En algún momento creyó escuchar un sonido que no debería estar ahí: voces, voces en un sitio supuestamente desierto. Avanzando con precaución se dirigió hacia la fuente del ruido, cerca de la entrada. Eso sí, sin bajar la guardia, sabía perfectamente que en ese tipo de lugares no suele llegar cualquier persona si no es por motivos de peso. En cuanto a sigilo mejor ni hablar, no tenía interés tampoco en ocultar su presencia. No es que fuese imprudente, tras el escándalo anterior probablemente los demás intrusos ya lo habrían notado.

-¿Quién se esconde tras el amparo del silencio?- Lanzó la incógnita mientras aún estaba en el segundo nivel, pero con la fuerza suficiente para que llegase a escucharse hasta la antigua recepción. Dependiendo de la respuesta, decidiría si encararles o no.


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Tema Privado Re: Búsqueda implacable [Privado Kojuro]

Mensaje por Wade Starson el Mar Abr 04, 2017 6:34 pm

Tenía los ojos cerrados, pero no lograba despejar su mente. ¿Por qué no puedo simplemente desaparecer? Se preguntó, ¿cómo lo hicieron ellos?

Su trabajo como detective era, entre otras muchas alternativas que se vio obligado a inventar, desvelar los misterios de la vida. La desaparición de centenares de personas, evaporadas en el aire, dejando tras de sí solo un rastro de polvo y vestigios de metal era algo que sin duda debía descubrir. La tecnología con la que allí trabajaban debía ser su boleto de vuelta a Neocity, si descubría dónde fueron los empleados y los artilugios, podría regresar…

¿En verdad quiero ver de nuevo a Ary?, su nombre aún le producía escozor, su eco resonaba en su mente como si algo le abriera la cabeza y jugara con su cerebro, pero eso no era nada en comparación a lo que sucedía cuando lo repetía en voz alta frente a la Agencia o Whitley. Ellos realmente sufrían con cada letra de su nombre. Lo tienen merecido, pensó con cinismo. Arya era…

—¿Era? —inquirió una voz femenina, dulce como la miel y afilada como mil cuchillos. De pronto la vio, de pie frente a él, la mujer que podía matarlo solo con palabras… la mujer a la que amaba.

Wade estaba inmóvil, fue Arya quien se acercó. Cada paso que daba cambiaba el escenario detrás de ella, así como su ropa y peinado. Sus ojos se clavaron en él, escudriñando cada rincón de su cuerpo, el aroma a flores, proveniente de su largo cabello, lo invadió y el sonido de la voz femenina lo tranquilizó, pues deseaba aquel encuentro más que nada en el mundo. Lamentó saber que no acabaría bien. Cuando estuvo a menos de un metro de distancia del detective, la joven esbozó una amplia sonrisa y susurró algo que Wade no pudo oír… o más bien, se negó a oír.

¿Nos volveremos a ver?:


De pronto, una voz profunda se alzó entre las sombras y exaltó a los dos aventureros. Whitley se removió inquieto mientras que Wade hizo un esfuerzo por descubrir si seguía soñando o no. Los sonidos parecían distantes y los colores apagados, grises como la ceniza. Tardó unos momentos en recuperar la compostura.

—¿Quién se esconde tras el amparo del silencio?- preguntó la voz.
—¡Te lo dije! —chilló de pronto Whitley, pegándose a Wade como si fuera un cachorro buscando protección—. ¡Te dije que algo vendría a por nosotros si nos quedábamos aquí, es lo que sucede en todas las películas de terror! Los jóvenes intentan hacerse los héroes y luego son presa fácil para los demonios de la noche…
—Ya cálmate, tú ni siquiera puedes morir —intentó calmarlo Wade con tono cansino.
—No, pero puedo sentir dolor… más o menos. Es un dolor proveniente de un millar de códigos y funciones primarias que se relacionan entre sí, una simulación, pero para mí es un dolor muy real, Wade. ¡Ahora sácanos de aquí antes que nos encuentre!
—¡Ya sabe dónde estamos porque no dejas de gritas, subnormal! —estalló el detective.

Whitley observó cada rincón oscuro del lugar, intentando predecir de dónde provenía la voz. Si el miedo no estuviera paralizando sus… circuitos, la esfera sabría que puede detectar la presencia de los seres vivos en un rango, emitiendo una señal de pulsos. En vez de esto optó por pegarse aún más a Wade y rezó que, lo que fuera que estuviera acechando en la penumbra, no fuera un hombre lobo buscando devorar lo único que parecía un juguete en ese lugar.

—Maldigo a quien me diseñó con forma esférica —susurró.
—Déjame hablar a mi —Wade se aclaró la garganta y pensó en una respuesta apropiada. Antes desvió la vista hacia Whitley, contadas eran las veces que la arrogante esfera demostró que, entre sus archivos de emociones, también se encontraba el miedo. Eso era bueno, aquella era una de las primeras emociones que le quitaban a un agente antes de graduarse del Instituto Espacio-Temporal. Tener a alguien cerca que describa esa sensación con cada fibra de su cuerpo lo tranquilizaba, así sabía cuán cuidadoso debía ser. Cuando pensó lo suficiente dio su respuesta—: Alguien que no teme a la luz, anhela una conversación pacífica y desprecia la traición.
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Tema Privado Re: Búsqueda implacable [Privado Kojuro]

Mensaje por Katakura Kojuro el Vie Abr 07, 2017 8:55 am

Esperaba muchas cosas por respuesta: desde el silencio absoluto, pasando por amenazas variopintas, hasta una improbable y cortés aceptación a la altura de su pregunta; pero nop. De hecho, en lugar de recibir una contestación inmediata pudo escuchar la conversación entre dos personas, aunque una de las voces sonaba un tanto "electrónica", como cuando alguien hablaba a través de un teléfono. Así, la conversación se le hizo bastante irrisoria, pues parecía más el típico numerito que se montaría en una película de comedia que una plática de gente normal. Por lo mismo, soltó una risa que si bien no era una carcajada como tal, su grave voz provocaba que se escuchase con claridad en el recinto.

-Esa última frase que has dicho hubiese sido muy épica de no ser por el parloteo de tu amiguito- Se burló, aunque no por ello había bajado la guardia.

Caminó hasta que su silueta se dejó ver en las escaleras, ignorando que faltaban secciones de suelo, más no era problema para él. Si bien la altura hubiese sido muy riesgosa para un humano común y corriente, no tuvo reparo en saltar y dejarse caer hasta aterrizar en el primer nivel donde se encontraba un joven y una extraña esfera flotante, aterrizando enfrente de ellos, a algunos metros de donde originalmente se hallaban estos últimos. -Aún así, ni la luz es tan buena ni la oscuridad tan mala.- Caminó con porte imponente hasta el joven mientras daba su discurso, dejando reposar su brazo derecho sobre las empuñaduras sus armas. -Puedo ofrecer una charla pacífica, sin puñaladas por la espalda, si así lo deseas.- Sonrío confiado, por alguna razón le había caído bien el muchacho a pesar de acabarlo de conocer.

La altura de ambos era similar; calculando a pulso podía deducir que la diferencia era de apenas de unos cinco centímetros más o menos. En cuanto a edad el samurai lucía más maduro, pero si de años reales se tratase, había pocas probabilidades de que le superase. No había nada llamativo que resaltar en el joven aparte de sus cabellos carmesí, más los ojos de Kojuro no estaban totalmente centrados en él, sino que trataban de buscar en la estancia a la fuente de la otra voz que había escuchado previamente. «No creo que huyese, lo hubiese escuchado correr. ¿Acaso...?»

Su mirada se desvió hacía la esfera, recordando que la otra voz tenía una tonalidad que no era humana precisamente. «No se parece a ningún tipo de tecnología hecha por mortales que haya visto antes.» Se centró en Wade, quién probablemente era el que le daría la información necesaria. -¿Y bien? Eras tú el que deseaba una conversación, ¿No?- Ladeó un poco la cabeza mientras le exigía -Sé que tienes algo interesante para contar, no te preocupes, yo también tengo algo para relatar para que no sea unilateral. Digamos que hay cierto detalle que me llamó la atención- Vió de reojo a la esfera. -Mi nombre es Katakura Kojuro- Reverenció para presentarse acorde a la tradición japonesa -¿Con quién tengo el honor de compartir anéctotas?- Inquirió tras erguirse de nuevo.


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Tema Privado Re: Búsqueda implacable [Privado Kojuro]

Mensaje por Wade Starson el Jue Abr 20, 2017 10:50 am

Un estruendo que parecía sacado de una película de terror se hizo presente entre las ruinas, rebotando en las paredes hasta alcanzar a los dos detectives.

—¡Escucha, es un ser maligno, lo sabía! —chilló Whitley al escuchar la risa del desconocido. Su ojo se tornó de un color anaranjado y su cuerpo se pegó aún más al de Wade—. Nadie que ría de esa forma puede planear algo bueno…

El sonido provenía de una planta superior. Tanto Wade como Whitley alcanzaron a ver una silueta oscura en la zona más alta, un gran trozo de escalera era lo único que impedía que pudieran encontrarse.

—Estamos a salvo —comentó la esfera, inquieta—. Está demasiado lejos como para ¡OH DIOS MIO ACABA DE SALTAR!

El individuo aterrizó a pocos metros de donde se encontraban y abandonó su refugio en las sombras, ignorando completamente el hecho de que acababa de saltar de una peligrosa altura. Cualquier humano podría sentirse afortunado si sobrevivía a la caída, pero sin duda no volvería a caminar, no tan bien como lo hacía el desconocido.

-Aún así, ni la luz es tan buena ni la oscuridad tan mala.- Dijo la figura mientras caminó con porte imponente hasta el pelirrojo -Puedo ofrecer una charla pacífica, sin puñaladas por la espalda, si así lo deseas.-

Whitley escudriñó la figura de pies a cabeza una vez se hizo visible y soltó un suspiro de frustración, o al menos la emulación de un sonido que aparentaba ser de frustración. Su ojo volvió a tornarse azul y la esfera se apartó de Wade, colocándose a su lado.

—Es solo un sucio humano —dijo en voz baja, audible solo para Wade.
—Un humano no sobreviviría a aquella caída. Compórtate, podría sernos útil —dio unos pasos hacia delante e hizo una leve, pero educada, inclinación de cabeza a modo de presentación, intentando esconder su asombro por lo sucedido. La ausencia de casi todas sus emociones provocó que su actuación fuera creíble—. Un gusto, Katakura Kojuro. Mi nombre es Wade Starson, agente espacio temporal, pero en este planeta actúo como detective privado —señaló a la esfera al notar que Kojuro la veía con intriga—. El que parece una farola sin poste es Whitley, mi IA de apoyo. Me disculpo con anticipación de cualquier ofensa o atentado que pueda acometer contra ti —se acercó un poco más y murmuró—: Y te aseguro que sucederá.
—Eso dalo por sentado, compañero —aportó Whitley con un tono sarcástico.

Wade observó con atención al misterioso sujeto que se presentó ante él. ¿Qué hace en un lugar como este? Se preguntó, no parece ser un antiguo empleado, ¿tal vez sepa lo que ocurrió aquí y viene por los secretos?
El detective no estaba dispuesto a perder la oportunidad de descubrir la ubicación de la tecnología de Industrias Volskroth, si aquella persona buscaba lo mismo, un enfrentamiento sería algo inevitable. Prefiero evitar problemas, lo último que necesita este lugar es protagonizar un combate…
Desvió la vista hacia la pantalla ubicada en su muñeca derecha cuando escuchó un leve pitido y la pantalla se elevó algunos centímetros por encima de su brazo hasta tenerlo frente al rostro. Un mensaje rezaba: “Problemas para transferir los archivos, por favor reinicie el sistema. Si el problema persiste contacte con el administrador del sitio.” Wade suspiró y presionó algunos botones holográficos, momentos después apareció otro mensaje: “Reanudando transferencia, tiempo estimado: 35 minutos” El pelirrojo cerró la pantalla con un ademán y volvió su vista hacia el fornido sujeto.

—¿Conoces Star Wars? Lo que acabas de ver podría ser considerado un plagio de esa película —rodeó a Kojuro y avanzó hacia el único camino que no estaba completamente destruido—. Debo hacer algunas cosas por aquí, si te apetece acompañarme escucharé lo que tengas para decir y responderé las preguntas que desees —se detuvo y le dedicó al individuo una mirada furtiva—. Espero obtener el mismo trato de ti.

Debía asegurarse que el llamado Kojuro no planeara arrebatarle la información que obtuviera de ese sitio. Wade no se arriesgaría a hablar demasiado hasta que no supiera que no era una amenaza para sus planes.




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Tema Privado Re: Búsqueda implacable [Privado Kojuro]

Mensaje por Katakura Kojuro el Mar Abr 25, 2017 11:01 am

Se dedicó a analizar minuciosamente cada frase que decía su contrario, muchas veces se encontraba información valiosa en las palabras que a simple vista podrían pasar desapercibidas. En el caso del tal Wade, logró percatarse de que se refería a sí mismo como alguien que no pertenecía a este mundo. Quizás por ello mostraba aquella actitud altiva, además que podría ser una explicación al porque se le hacía anómala aquella esfera. -Gracias por el aviso entonces-. De todas formas, era muy difícil provocarle.

No pudo evitar notar que su contrario le miraba, probablemente también estuviese escudriñándole para ver si no representaba alguna clase de peligro. Fue de pronto que se vió cortado en su acción por la voz electrónica de otro de sus juguetes, aparentemente tenía varios truquitos bajo la manga. -Sí, sé de que me hablas.- Cortesía de su amo quién había estado contándole a Raymundo y medio mundo sobre la última película que vio. Se sabía prácticamente todo lo ocurrido en Rogue One a puro spoiler. -Admito que me resulta interesante apreciar tecnologías que supuestamente sólo existen en el imaginativo popular de los asiduos a la ciencia ficción-. No pretendía halagar ni tampoco amenazar con esa frase, era una simple opinión.

Observó a Wade pasar a su lado sin pena ni gloria, ya conocía de antemano cómo era el trato con ese tipo de personas. Era obvio que el pelirrojo no estaba en un sitio como ese de vacaciones, intentar ocultarlo era un insulto a la inteligencia. «Este tipo parece de los que siempre quieren que todo salga a su manera.» Aunque no por ello le desagradaba.

El guerrero se giró sobre sus talones, buscando encontrar contacto visual con el supuesto detective. -Correcto, es un trato justo. Pero, te pediré una cosa nada más.- Su mirada se volvió fría, en contraste con la amenazante sonrisa de confianza se dibujaba en sus labios. -No intentes tomarme el pelo...- Le dejó en claro. Él no era de andarse con jueguitos de tira y jala, si el otro se quería arriesgar a engatusarlo sería su problema. Habrían consecuencias.

Tenía la costumbre de ser directo al hablar y eso no iba a cambiar. Se limitó a seguir el mismo camino que Wade; si bien él ya había explorado parte del sitio por su cuenta, no había encontrado mayor cosa. Se sabía de memoria ya ese trayecto, pero no iba a arruinarle las ganas de explorar al pelirrojo. Un segundo vistazo no caería mal, de hecho quizás el joven podría darle pistas que él no había notado al inicio, siendo que lucía más familiarizado con los computadoras y demás aparatos.

-Dices ser detective privado, pero, en medio del caos de esta ciudad hay más gente preocupada por sobrevivir que por pagarle a alguien para que resuelva el conflicto-. Comentó con calma. -En cambio, me resulta más interesante saber sobre el "otro" empleo que decías tener-. Era esa clase de detalles los que despertaban su curiosidad. No iba a aceptar que el otro se hiciera el tonto luego de mencionado al inicio. -Cuéntame al respecto, quiero ver como matas la intriga.


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Tema Privado Re: Búsqueda implacable [Privado Kojuro]

Mensaje por Wade Starson el Dom Abr 30, 2017 9:21 am

El detective sostuvo la mirada sobre su nuevo acompañante. Algo en esa persona le inquietaba, era como si cada fibra de su traje intentara gritar, pero, en vez de emitir sonido alguno, se limitaban a removerse en silencio. Wade esperaba que, si al final resultaba ser un enemigo, al menos no lo atacara por la espalda o que Whitley tuviera la decencia de advertirle momentos antes que el puñal lo atravesara.

Te sorprendería saber lo que están dispuestos a pagar las personas en momentos de desesperación —comentó Wade, volviendo la vista al frente para continuar su camino—. ¿Qué cosa? ¿Agente Espacio-Temporal? Es algo complicado para las mentes de este planeta, dudo que lo entiendas. Pero si insistes intentaré explicártelo —después de todo, Wade siempre estaba dispuesto a recordar su pasado, cuando podía navegar por las batientes inter-dimensionales—. Los agentes Espacio-Temporales somos una poderosa organización que controla el enrevesado viaje a través de las dimensiones, curvando el espacio y el tiempo a voluntad. Básicamente somos una especie de Tardis con vida, nuestro objetivo es facilitar la vida de los lamentables seres que se niegan a aceptar que morirán tarde o temprano.

Wade se detuvo frente a una puerta en forma de arco de un tamaño cinco veces superior a una normal. Su mente hizo los cálculos necesarios para saber que aquella era la dirección correcta… también ayudo el cartel luminoso que rezaba: “Zona de pruebas, prohibido el paso para todo el que sea ajeno a la empresa”.

Con sus años de experiencia, Wade adquirió una habilidad indiscutible para reconocer los lugares importantes. Siempre que alguna organización del crimen, científicos locos o huérfanos con una fortuna inconmensurable deseaban crear una habitación donde guardar sus más oscuros y fantásticos secretos, utilizaban entradas como la que tenía en frente. Tal vez pensaran que eso les ayudaba a pasar desapercibidos o a sentirse como los protagonistas de alguna película de superhéroes, el pelirrojo no lo entendía con exactitud, pero siempre escogían el interior de una cueva húmeda y oscura, el fondo de un volcán o la estantería de una librería para esconder las entradas secretas. Ahora solo debía encontrar el libro que abriera ese lugar.

Whitley, ¿crees poder abrir esta puerta o es de una tecnología muy superior para ti? —preguntó Wade con serenidad. Con los años ya sabía cómo debía tratar con la esfera para manipularla a voluntad… o casi.
¿Por quién me tomas? —inquirió Whitley con su tono arrogante mientras se acercaba flotando hacia la puerta—. ¿Por un débil ser orgánico que no sabe ni vestirse correctamente? Sin ofender, colega —dijo mirando a Kojuro. La esfera se aclaró la garganta… o al menos simuló un efecto sonoro de alguien que se aclara una garganta metálica y exclamó—: ¡Excélsior!

Dijo aquella palabra con tal intensidad que el eco rebotó en todo el lugar por varios segundos y casi rompiendo las barreras dimensionales. En un rincón oscuro del laboratorio incluso pareció como si apareciera Stan Lee, vestido como un repartidor de periódicos o un marinero, componiendo un ademán de completa aprobación hacia las tres figuras que aguardaban en la distancia.

Tenía que intentarlo —comentó cuando el sonido hubo pasado. Se acercó a un viejo panel incrustado en la pared y lo examinó un largo rato, luego se volvió hacia los demás—. Volteen, es un proceso complicado y necesito algo de privacidad.
No hablarás en serio…
¿Quieres que abra la puerta o no? Ahora voltéate. Tú también, grandulón con complejo de samurái —Whitley observó una vez más el pequeño panel y utilizó todas sus habilidades en informática para desencriptar el complejo código de la puerta. O eso hubiera hecho si fuera menos perezoso, en su lugar aprovechó que las instalaciones llevaban décadas sin mantenimiento y golpeó la pantalla con su cuerpo esférico, emitiendo una descarga eléctrica cuando el panel se partió a la mitad, dejando ver los cables de su interior. La puerta hizo un sonoro chirrido metálico y comenzó a abrirse con lentitud—. Perfección.

Una nube de polvo dominó el ambiente cuando el gran arco metálico estuvo abierto completamente. Del otro lado pudo apreciarse unas escaleras en caracol que conducían hacia lo más profundo de las instalaciones. Las luces se encendieron con dificultad, señalando el camino. De pronto un brazo metálico emergió de las tinieblas y sujetó a Whitley, llevándoselo a gran velocidad hacia una pequeña escotilla.

OTOOOOSAAAN —gritó la esfera con desesperación mientras desaparecía en el manto de sombras, al otro lado de la escotilla, ahora cerrada.

Wade permaneció en silencio unos momentos con un gesto inexpresivo. Luego alzó los hombros y se puso en marcha hacia las escaleras.

Debemos continuar, hay mucho que ver aún. Y no te preocupes por él, es peor que la peste y estará de vuelta con nosotros al acabar esta historia, probablemente —las escaleras parecían seguras, lo único que no se destrozaba solo con mirarlo. Era extraño, como si todo ese sector hubiera recibido mantenimiento incluso después que todos desaparecieran—. Es tu turno de responder a mis preguntas, Katakura Kojuro. ¿Cómo un humano puede saltar desde una gran altura y luego seguir caminando como si nada? Me pregunto si sobrevivirías a una caída desde aquí —el tono de Wade era sombrío y su mente estaba calculando todo lo que sucedería a continuación. ¿Debía confiar en aquella persona o deshacerse de ella antes de avanzar más?

Mientras descendían, algo los observaba con atención. En el techo, muy por encima de las escaleras, una especie de araña mecánica activó sus sensores. Sus gruesas patas arrancaron un trozo del techo esférico cuando se lanzó contra los intrusos, con sus afiladas patas apuntando al distraído detective.




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Tema Privado Re: Búsqueda implacable [Privado Kojuro]

Mensaje por Katakura Kojuro el Miér Mayo 03, 2017 11:21 am

-Ten cuidado de a quién subestimas- Respondió sereno para que no creyese que era una amenaza, más que nada se trataba de un consejo disfrazado. Aparentemente se había topado con otro de esos que tenían complejo de salvador del universo con aires de intelectual. El tiempo de vida del viejo dragón le había dado el entendimiento necesario como para saber que existen fuerzas que rigen los hilos del mundo más allá de la existencia planar. «Si tipos como este se encargan de mantener la estabilidad de la realidad la cosa está jodida.» Quizás el remedio era peor que la enfermedad.

De repente se habían topado con una zona con acceso restringido. El tal Wade parecía tener una acalorada discusión con la esfera metálica, viendo si lograba convencer al aparato de abrir la puerta. «Les ha de gustar mucho perder el tiempo...» Simplemente se mantuvo estoico observando la escenita teatral, ignorando incluso el intento de insulto por parte del orbe parlanchín. En algún momento, Whitley terminó por abrir la puerta de la forma bruta, con lo que sería el equivalente a un cabezaso muy improvisado. «De haber sabido que terminaría así mejor lo hubiese hecho yo.» Él era experto en hacer cosas a lo bruto.

Cuando las luces se encendieron percibió de inmediato el brazo mecánico que se acercaba hacia ellos, ladeó la vista y pudo observar cómo el aparato era llevado hacia quién sabe donde. Por su lado, el pelirrojo no parecía muy afectado por su pérdida. Kojuro no lo culpaba, el tampoco lo extrañaría. -Me preocuparía más que regrese lo que se lo llevó, tu juguete me tiene sin cuidado- Afirmó mientras se disponía a seguir a Wade por las escaleras.

A diferencia del detective, el samurai no estaba muy relajado que se diga. Estaba atento al más mínimo movimiento, sin dejar pasar por alto el estado de la zona, la cual lucía mucho mejor que el resto del edificio, demasiado. Mientras escuchaba hablar al pelirrojo, le caía en gracia el tono altivo del joven. -He ahí el detalle, un humano no podría levantarse tras eso.- Observó a Wade de reojo y luego volvió su vista a las escaleras. -Como has de imaginar, no soy alguien normal. Lo que estás viendo es una forma que adopto para poder comunicarme a un nivel; por así decirlo, más personal. De otra forma la interacción sería un poco... difícil.- Había decidido que la mejor forma de tratar a alguien de su carácter era no dar lugar a las confianzas. De todas formas, sabía que el otro no era de este mundo y que probablemente no le creería del todo si le decía la verdad de golpe.

Mientras bajaban un ruido llamó su atención, los trozos de piedra que cayeron concretaron la señal de peligro. No iba a voltear a ver para corroborar de que se trataba, esos escasos segundos podrían costarle la vida. Por reflejo su mano zurda tomó la empuñadura de su segundo sable. Un fulgor pareció surgir de la unión entre la zona del mango y la vaina, mismo que recorrió toda la hoja mientras la desenvainaba y se daba la vuelta. El filo serrado de la espada salió al encuentro de lo que fuese que se les había tirado encima, partiéndolo por la mitad como cuchillo caliente a la mantequilla.

-Parece que algo no nos va a dejar platicar tranquilamente- Exclamó mientras la tela de su gabardina terminaba de caer suavemente tras el brusco movimiento. -Las interrupciones quizás se vuelvan un poco peligrosas- Admitió mientras enfundaba con recelo su arma.


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Tema Privado Re: Búsqueda implacable [Privado Kojuro]

Mensaje por Wade Starson el Dom Mayo 07, 2017 11:51 am

Cuando descubrió la presencia de la criatura ya era demasiado tarde, sabía que estaba detrás pero su mente no fue lo suficientemente rápida como para, al menos, forzar su cuerpo a moverse unos centímetros. Fue el ruido de una espada y el estruendo metálico lo que le dio tiempo a asimilar lo ocurrido. El detective se volteó solo para ver el trozo de chatarra dividirse y caer a su espalda. Sin perder el tiempo desenfundó su pistola y efectuó cinco disparos en dirección a Kojuro, impactando contra otra criatura que buscaba protagonismo desde la barandilla de la escalera.

¿Y quién quiere estar tranquilos? —preguntó el pelirrojo, sin molestarse en ocultar el gesto de emoción que se dibujó en su rostro—. Esto se pondrá interesante. Sigamos el recorrido. Oh, y buen uso de la espada, gracias… supongo.

Wade alzó su muñeca y una pantalla apareció frente a él con un mensaje que rezaba: Descarga de archivos iniciada, tiempo restante: 15 minutos.

Ya no había marcha atrás. No se iría de ese lugar sin desentrañar todos los secretos que ocultaba, incluso si eso significaba enfrentarse a un ejército de arañas robots, brazos mecánicos o criaturas de la noche. Si debía hacer arder todo ese lugar hasta los cimientos para descubrir lo que ocurrió con la tecnología, lo haría sin dudarlo.

¿Eres una especie de criatura cambia-formas? He visto muchas en otros planetas y dimensiones. Espero que no tengas tentáculos púrpuras o miles de ojos saliendo de tus extremidades, odio a esos bichos raros —Wade se detuvo al final de la escalera, un gran trozo metálico bloqueaba el camino, posiblemente era alguna columna que se desprendió del techo hace varias décadas y nadie fue capaz de quitarla. ¿Tal vez lo que sea que mantenga este lugar limpio y ordenado solo puede mover una cantidad limitada de peso? Se preguntó mientras examinaba el cilindro oxidado.

Su traje emitía pequeños estímulos cuando sus dedos acariciaban la superficie rugosa, dejando una marca roja que se desvanecía al poco tiempo. Era extraño, ¿un sistema de camuflaje? Recordó que su nave utilizaba algo similar, esta parecía una versión más primitiva. Aun así, se sorprendió al descubrirlo. Iban por el camino correcto, solo debían asegurarse de continuar así.

Los ojos del agente se tiñeron de violeta y un aura casi invisible, del mismo color, lo envolvió como si estuviera a contraluz. Hizo un ademán perezoso con la mano y movió sin apenas esfuerzo el gran cilindro que los bloqueaba, lanzándolo al pozo a su derecha. El metal desapareció en la oscuridad con rapidez, pero nunca se escuchó que hubiera alcanzado el fondo.

Atravesó un arco que conducía hacia una habitación iluminada y con forma de huevo acostado. El techo era una cúpula invertida, en la cúspide se encontraba un extraño objeto que cambiaba de forma y color sin seguir un patrón. La habitación se conformaba por una serie de cubículos de cristal de un tamaño no superior a los cinco metros. Cada cubículo contenía en su interior una especie de ambiente controlado, diferentes biomas como bosque, desierto, ciudad en miniatura y otros que Wade nunca había visto antes.

El pelirrojo miró sus pies, una especie de camino rojo se dibujó en el suelo, conducía hasta el fondo de la habitación, directo hacia una puerta metálica muy similar a la primera que cruzaron.

Mierda… no podremos abrirla sin Whitley —susurró con un tono depresivo. Examinó el resto del lugar, luego a su nuevo y extraño compañero—. ¿Qué crees que hacían en este lugar? Parece un laboratorio, pero esos cubículos son… hábitats. ¿Para qué las utilizaban?

Solo había una forma de descubrirlo. Algo en su cuerpo, y en el cosmotraje, le indicaba que lo que buscaba estaba detrás de la gran puerta al fondo. Todos los cubículos con diferentes ambientes, las pequeñas máquinas que merodeaban en la oscuridad y los brazos mecánicos que movían objetos pesados no eran más que la entrada de un elegante banquete, el platillo principal sería aún más sorprendente.

Dime, Katakura Kojuro ¿Qué harías tú ahora? Si se molestaron en poner seguridad autónoma en este lugar, dispuesta a matar a cualquiera que entre sin autorización, será porque hay algo jugoso que ocultar —se volteó para ver al sujeto a su lado y le dedicó una mirada expectante—. ¿No sientes curiosidad? Ayúdame a abrir la puerta y descubramos qué ocurrió en este lugar.

¿Debía preocuparle que pudiera ser traicionado? Probablemente, pero la mente del detective trabajaba a mil por hora en esos momentos, era incapaz de pensar de forma racional a causa de la emoción que lo invadía y la sensación de combate que acechaba en un rincón de su interior.




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Tema Privado Re: Búsqueda implacable [Privado Kojuro]

Mensaje por Katakura Kojuro el Miér Jun 07, 2017 6:34 pm

Su mirada se desvió hacía atrás al percatarse de las balas que pasaron a escasos centímetros de él, sólo parta observar a otro ser metálico, o lo que quedaba de él. -¿Sin emoción no tiene gracia eh?- Comentó mientras seguía la pelirrojo «Parece que además es de los que les divierte el riesgo.» Meditaba al andar. Se mantenía aún más alerta, no quería que otro cacharro les saltase de la nada. Aunque en su andar no se mostrase, estaba en alerta máxima. Poco a poco iba analizando a su interlocutor, tratando de comprenderlo mediante sus actitudes. Al final, le resultaba alguien bastante peculiar, tanto por la tecnología que llevaba cómo por su carácter que parecía una extraña mezcla de clichés populares. Sin embargo, a la hora de que se viesen de nuevo en problemas, no confiaba lo suficiente en él cómo para creer que podría depender de su ayuda si las cosas se ponían color de hormiga.

-Je- Reaccionó riendo levemente mientras alzaba los hombros de forma despreocupada ante la pregunta del pelirrojo. Se tardó un poco en responder, era muy receloso sobre a quién le contaba sobre su especie, pero cómo habían hecho un trato debía cumplirle. Eso sí, viendo lo visto, consideró que la mejor manera de responderle sería con el mismo vocabulario adornado que le había mostrado el contrario. -Pues entonces espero que te gusten los reptiles gigantes mitológicos voladores- Le dijo sin voltearle a ver, dejando que el otro sacara sus propias conclusiones. También estaba el hecho de que quizás no le iba a creer, pero ese no era su problema.

Mientras avanzaban se toparon con un obstáculo en su camino. El profesor ya estaba pensando en cómo quitarlo de en medio pero su compañero de aventuras se le adelantó. «Pero qué tenemos aquí...» Pensaba mientras le miraba de reojo. No estaba realmente impresionado, pues no era la primera vez que veía poderes de ese tipo. «Es alguna clase de kinesis, pero no parece ser la habitual.» Reflexionaba respecto a la extraña vibra que pudo observar en el pelirrojo al usar ese poder.

Tras introducirse en lo que parecía ser el centro de las instalaciones, observó todos y cada uno de los detalles del complejo. Aquel era claramente un centro de investigación bastante extraño. «Esto puede ser preocupante» Frunció el ceño tratando de descifrar de qué se trataba. -No parece que sea algo hecho simplemente para estudiar los climas y esas cosas. Podría darte varias teorías, pero sin pruebas no vale la pena especular nada.- Comentó serio.

Más, cómo un premio a su insistencia, un camino rojo parecía querer llevarlos hasta las respuestas que anhelaban. «Aunque lo más seguro es que estamos yendo a la boca del lobo.» Carraspeó antes de seguir al pelirrojo hasta la puerta grande.

-Si se molestaron en poner el sistema de seguridad, probablemente al abrir esa puerta empiezen los problemas de verdad- Respondió borde. «Lo que sea que está aquí, es algo cuyo valor radica más en su relatividad que en algo monetario... Y quizás no sea buena idea que una persona se apodere de los secretos que hay aquí.» Hacía cálculos respecto a qué intenciones tenía el agente de otro mundo. -Realmente no tengo demasiado interés en ello, pero ya que estamos, mejor que se quede en nuestras manos que en las de alguien más, ¿verdad?- Alzó la ceja mientras respondía al gesto del contrario.

-Advierto que no tengo planes de ser sutil- Dijo mientras se acercaba a la puerta. «No parece que exista un interruptor para abrirla, y tampoco tengo ganas de andar descifrando nada.» Analizó la puerta de arriba hacia abajo, para luego darse la vuelta mientras desenvainaba la más preciada de sus katanas. -Aléjate un poco, por precaución- Anunció.

Pese al aviso, no tardó ni dos segundos en girarse y abanicar su espada en el aire liberando así un haz de energía que golpearía todo lo que tuviese por delante. Su único propósito era derribar aquel portal que se interponía entre ellos y la verdad, aunque esperaba que las cosas no empeorasen con ello.


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Tema Privado Re: Búsqueda implacable [Privado Kojuro]

Mensaje por Wade Starson el Mar Jun 20, 2017 11:57 am

El detective analizó un largo rato las palabras del extraño sujeto que lo acompañaba en su aventura. Dijo algunas cosas interesantes y repletas de misticismo, como si fuera algún personaje cliché de videojuego o película. El típico anciano que, luego de presenciar un asesinato, se la pasa hablando de forma pausada e indirecta y, justo cuando está dispuesto a revelar la identidad del asesino, muere de una forma misteriosa. Es como si nunca se le hubiera ocurrido decir: “Eh, lo mismo tengo cáncer o problemas cardíacos y te jodo la existencia, perra

En este caso, Katakura Kojuro dijo algo sobre reptiles gigantes, lo primero que se le vino a la cabeza al pelirrojo fue una enorme hydra o la imagen de la Majestuosa Mara, la serpiente del multiverso. ¿Estaba preparado para ver un ser como aquel en persona? Era bien sabido que la serpiente multiversal no era amigable, pero tampoco existió nadie que intentara entablar una conversación con ella. Normal que odies a toda la vida si te ignoran solo por tener escamas, una piel verdosa y un tamaño equivalente a mil millones de galaxias en fila. Ser Majestuosa Mara era toda una tortura.
Ignoró aquello, centrándose en lo que más importante: el tesoro. Si su compañero resultaba ser un enorme reptil y disfrutaba devorar galaxias, eso ya era un problema para otro momento.

No te preocupes, la sutileza tampoco es mi fuerte —comentó con un tono burlón y despreocupado. No tenía demasiadas esperanzas en que un simple humano fuera capaz de abrir una puerta como aquella. Su habilidad con la espada era extraordinaria, eso no lo ponía en duda, pero a menos que quisiera cortar las dos placas metálicas por la mitad, la espada no le serviría de nada.

Dio un paso hacia atrás luego de escuchar a su compañero de aventuras y lo miró expectante al tiempo que, con un fugaz movimiento, el espadachín liberó una onda de energía que embistió las grandes puertas con una fuera impresionante. Las dos placas metálicas se desprendieron del marco y volaron varios metros hacia el oscuro interior, produciendo un estruendo que se hizo oír en todo el edificio por algunos segundos.

Wade abrió mucho los ojos y la boca, lo único que evitaba que su barbilla golpeara contra el suelo era la conveniente unión con su rostro. Debía agradecer a los dioses que le dieran aquella anatomía tan peculiar y sintió pena por los seres de Xemorf IV, quienes no poseían uniones entre sus extremidades ni cavidades.

Volvió en sí cuando una luz roja invadió el lugar, así como el trepidante sonido de una alarma.

Nada mal —dijo de la forma más desinteresada que pudo, intentando ocultar su asombro—. Pero yo lo habría hecho un poco más teatral, todo por las apariencias, ya sabes. Andando, hacia la verdad.
Al cruzar el umbral, si es que se lo podía llamar así a un enorme arco metálico algo curvado por la fuerza del ataque anterior. Una nube de vapor emanaba del otro lado y el aire parecía más denso, como si no proviniera de esa zona. El pelirrojo avanzó con cautela, pues no sabía lo que se ocultaba tras las sombras, pero no tardó en descubrirlo.

Las luces se encendieron de pronto, encegueciendo a Wade unos momentos. Cuando recuperó la visión vio una gran cantidad de aquellas arañas mecánicas. Estaban inmóviles, expectantes, algunas incluso parecían estar descansando. El detective paseó la mirada por el lugar, estaban en una enorme cúpula, tan grande que no podía ver el techo ni dónde acababa el horizonte.

Las arañas, que tenían una estatura promedio de entre tres a cinco metros, se encontraban reposando sobre pedestales color marfil, algunos incluso estaban sobre las paredes o emergían de orificios en el suelo. Algunas desfilaban, cargando cajas de madera con el símbolo de Industrias Volskroth.

¿Vez lo mismo que yo? —preguntó a su compañero—. Porque yo veo un puto ejército de robots marchando, posando o celando y eso no puede ser posible. Asique, te lo preguntaré de nuevo, ¿qué coño vez tú?

Un grupo de tres arañas mecánicas atravesaron el techo, volando como si fueran naves de Star Wars y perdiéndose en el basto horizonte. Wade se frotó los ojos, estaba volviéndose loco.

Dime que me golpee la cabeza y esto es solo un sueño…
No es un sueño, colega —dijo una voz metálica proveniente de todas partes. Wade sabía muy bien de quién era aquella voz. Whitley emergió del suelo junto a un robot de diez metros de altura que miró a los intrusos con un gesto gélido y metálico, indicando que no pretendía ser sus amigos—. Así es como se hace una buena entrada.
W… ¿Whitley? ¿Qué haces?
Estos idiotas me convirtieron en su monarca, ahora todos están bajo mi control. ¿No es genial?
No, no lo es.
Tienes razón, no lo es para ustedes —la voz de la esfera se volvió filosa como una navaja—. Pero esto será muy divertido para mí. Bye Bye.
Dime que tienes más trucos bajo la manga, colega —dijo Wade con tono nervioso mientras veía como el colosal robot marchaba hacia ellos con gesto asesino, escoltado por otras tres arañas—. Puedo encargarme de algunos, pero el grandote es demasiado… tecnológico, si sabes a lo que me refiero —empuñó su espada y se preparó. Su traje emitió un leve pitido y una voz metálica anunció: Descarga de archivos completado.


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Mensaje por Katakura Kojuro el Vie Jul 21, 2017 8:10 pm

El otro tipo parecía tener un interés particular en montar un drama innecesario con cada acción, llegando incluso a señalarle la falta de espectacularidad en su último movimiento. -Prefiero la efectividad antes que el circo-. Le contestó fríamente mientras seguía al pelirrojo al interior de lo que parecía ser el centro de aquel complejo tecnológico. «Sí las cosas empeoran, espero que baile como canta.» No quería verse arrastrado a aquel problema y luego que el otro lo dejara en desventaja en caso de ser emboscados.

Tras ingresar, se vieron encandilados por la repentina luz, la cual se activó automáticamente en su presencia. El guerrero se cubrió los ojos con el antebrazo, pero al bajarlo para poder ver a su alrededor se topó con una escena confusa. «Vaya, vaya.» Una gran cantidad de aquellas máquinas de forma arácnida se encontraban por todas partes, en un estado demasiado bueno comparado al resto del edifico supuestamente abandonado. «¿Quién estará detrás de esto?» Ahora sí que estaba interesado en saber que demonios ocurría ahí. Al igual que su compañero improvisado, el dragón empezó a analizar cada rincón de la escena, memorizando el más mínimo detalle.

El detective quería cerciorarse que ambos atestiguaban lo mismo, y el dragón iba a corroborárselo.

-Yo veo problemas- Sí los habían atacado antes, no dudaba que volviese a repetirse la agresión. Justo cuando hablaban de lo mal que les podía ir, una tríada de aquellas máquinas abandonaron el sitio, dejando tras sí únicamente los escombros de lo que antes era el techo. «Siento que las cosas sólo van a empeorar.» Y para su mala suerte, estaba en lo cierto.

La extraña pelota flotante que antes había sido arrastrada regresó con ellos, más no con buenas intenciones. La irrupción de aquel mecha gigante provoco que el sitio se estremeciera, mientras el samurai se ponía a la defensiva ante la nueva amenaza. -Oeh. ¿No se supone que esa cosa te obedecía?- Le dijo mientras volteaba a ver al detective. -Tch. Por desgracia, entiendo perfectamente a qué te refieres. Pero bueno, tú sólo asegúrate de jugar bien las cartas.- Giró su cuello, escuchándose el tronar de huesos acompañado de un movimiento rápido para desenvainar la espada. -Deshagámonos de las molestias menores para no tener interrupciones con el grandote. Si tienes otro plan, es buen momento para que lo compartas-. Decía mientras sus ojos se dirigían de un lado a otro divisando a cada posible enemigo.

Tal vez no fuese visible del todo, pero poco a poco su concentración se desviaba a la espada, dejando fluir aquella energía mística en la hoja del sable. «Sus movimientos están predeterminados, si los memorizo, será aún más fácil acabar con ellos.» Dio un salto hacía el grupo de robots, uno que si bien parecía suicida, estaba fríamente calculada. «Una...» Repitió mientras el filo de la hoja rebana las patas del ente cibernético «Dos» Mentó mientras se giraba para atravesar la lente principal de una que se había posicionado tras él. «Tres» Continuó desenvainando su sable dentado para rasgar buena parte de otra de las unidades «Cuatro» Se agachó y rodó para evitar ser clavado por las largas extremidades metálicas, para luego usar ambas espadas y partir en dos de forma horizontal a su atacante «Cinco» Remató para saltar encima de otra de las arañas y clavar ambas espadas en ellas.

El filo bendito de aquellas armas dejaba el metal hecho añicos, pero la cantidad de enemigos podía representar un problema. -¡Starson!- Buscó con la voz al pelirrojo mientras saltaba del robot para bajarse del mismo. -¿Existe alguna forma de hacer que tú asistente robótico deje de querer asesinarnos?- Bufó mientras intentaba divisar a aquel ojo flotador. «Detener al origen es la mejor opción.» Pero necesitaban algo más que tácticas y buena suerte para lograrlo.


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